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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE.

IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30.


1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE.

      En los últimos años 20 y en los primeros años 30, Menéndez Pidal, a la cabeza del Centro de Estudios Históricos y de la Academia Española, cree posible recoger los frutos de las décadas an­teriores. Habiendo superado la crisis personal sufrida a causa de sus fallidos intentos de recobrar la perdida visión de un ojo, se esfuerza en dar coronación, con su pequeño grupo de colabora­dores del Centro, a una serie de grandes obras que debieran servir de fundamento a la cons­trucción de una España futura parangonable con las naciones europeas transpirenaicas, sin necesidad de renunciar a su particular pasado. Américo Castro, uno de los más incansables miembros de aquel grupo, rememoraría en 1959 (transcurridos 20 años desde la ruina definiti­va de aquel proyecto) al Menéndez Pidal de aquellos años, diciendo:

    "le han fascinado, y con razón, las grandezas del pasado, y ha concebido su propia obra en escala inconmensurable. Para un hombre de salud férrea (...) parecía posible alzar babélica­mente la historia de la lengua, de la épica, de la civilización española en general, la de la li­teratura (...). Todos éramos españoles, y pensábamos que las cosas se hacen, o no se hacen. «Tot o res»1".

      Entre las muy diversas obras históricas de amplio desarrollo que entonces dirige y promociona Menéndez Pidal se halla su Epopeya y Romancero, conjunto de fuentes y de estudios con ellas conectados articulado en muchos volúmenes.

      Los recursos con que el Centro de Estudios Históricos podía contribuir a esa obra no basta­ban para imprimirle un ritmo acelerado. Un informe sin fecha, de mano de Tomás Navarro To­más, pero que sin duda fue escrito en 1929 para que lo enviara Ramón Menéndez Pidal a Ar­cher M. Huntington2, ilustra bien las limitaciones que retardaban la elaboración y publicación de los productos de la investigación:

     "He tardado más de lo que pensaba en escribir a usted porque he querido enviar a usted una relación detallada de los trabajos y necesidades del Centro para hacerle una exposición exacta de los mismos.

    Las necesidades del Centro son muchas, pues sólo disponemos de una consignación anual de 100.000 pesetas para sueldos de personal, adquisición de libros, excursiones de estudio y gastos de imprentas. Con este dinero tenemos que atender, muy deficientemente por su­puesto, a la publicación de tres revistas (R[evista de] Filología] E[spañola], Archivo de Arte y Arqueología Española y Anuario de Historia del Derecho) y a mantener con intermitencias el preparar3 un «Glosario general de los siglos XV a XVII», una «Bibliografía de la Literatura Española» y los tres trabajos del «Atlas lingüístico de España y Portugal», del «Glosario Medie­val», y del «Romancero», que merecen párrafo aparte.

    Durante los años en que la guerra europea impidió enviar estudiantes pensionados al ex­tranjero, el Centro pudo aplicar a sus necesidades particulares parte del dinero que se econo­mizaba por dichas pensiones. Al restablecerse el envío de pensionados, hemos tenido que dis­minuir la marcha de nuestros trabajos y retener obras que desde tiempo se hallan dispuestas para ser publicadas.

    Los trabajos del Atlas lingüístico, Glosario Medieval y Romancero caminan lentísimamente, por ser los que requieren mayor esfuerzo técnico y para los cuales sólo disponemos de una ayuda económica tan escasa que necesitamos repartirla entre ellos alternativamente. En las hojas adjuntas encontrará usted una exposición sucinta del estado en que se encuentran estas obras y de los recursos que se necesitan para llevarlas a término. Al lado de esto, me per­mito también presentar a usted la lista de manuscritos que tenemos en impresión o dispues­tos para la imprenta, sin contar la Grand e General Estoria, que edita el Sr. Solalinde, para cuyo primer tomo, que aparecerá pronto, ya recibimos el apoyo de usted.

      Para que estos trabajos pudiesen desarrollarse en forma regular se necesitarían las cantida­des siguientes4".

      Complementario de este informe es una descripción del "Romancero Español" que tenía reu­nido Ramón Menéndez Pidal. Se halla escrita de mano de su mujer María Goyri, que asume la voz de su marido. Puede fecharse, igualmente, en 19295:

    "Romancero Español. Trabajo en él desde hace 30 años. Tengo reunido un material que supera con mucho en cantidad e importancia al publicado por E J. Child, The English and Scottish popular Ballads, que es la principal colección de cantos populares.

    La colección consta de unos 500 romances tradicionales que se conservan en unas 8.000 versiones diferentes. Hay también unas mil melodías inéditas. Las versiones están recogidas en la mayor parte de España y Portugal, en las repúblicas americanas y entre los judíos de Ma­rruecos, de los Balkanes y del Asia Menor.

    Falta aún por explorar varias regiones de la Península. Con donativo de los Srs. Gutiérrez de Buenos Aires va a hacer ahora una excursión de mes y medio por Andalucía el Sr. Torner (coste 2.000 pts.). Se necesitan aún 5 excursiones de este tipo para dar por terminada la re­colección de materiales.

    La elaboración del material recogido está detenida porque el Centro no puede sostener un auxiliar que me ayude a preparar el material para la imprenta6 y a corregir las pruebas".

      Uno y otro escrito tenían como destinatario a Archer M. Huntington, mecenas del hispanis­mo en los Estados Unidos de América, y su ocasión fue la venida a España en el año 1929 del millonario. Llegó a ella en un momento crítico, cuando la Dictadura del General Primo de Ri­vera se tambaleaba. El Decreto del Ministro de Instrucción Pública, Eduardo Callejo, conce­diendo a las instituciones de enseñanza superior vinculadas a la Iglesia prerrogativas que las equi­paraban a las Universidades del Estado, provocó una huelga estudiantil, que el Dictador pretendió aplastar con el cierre de la Universidad Central, el cese del Rector y Decanos y sanciones graves a los estudiantes. Estos hechos suscitaron la reacción de diversos Catedráticos li­berales que renunciaron a sus cátedras y, finalmente, el envío por Ramón Menéndez Pidal de una Carta al Dictador (27-III-1929), que, al ser contestada personalmente por Primo de Rive­ra (31-III-1929) y dadas ambas a la prensa, tuvo un gran eco en diversos medios y vino a con­tribuir a definir los campos entre fieles y críticos de la Dictadura7. En unas notas personales es­critas muchos años después8, Menéndez Pidal pone en relación aquel suceso político con la llegada del mecenas americano y el proyecto intelectual cuyo desarrollo aquí describo:

    "Acababa yo de escribir la carta al dictador. Huntington me miraba bromeando las muñe­cas para ver las señales de las esposas y cadenas. Me deja 50.000 pesetas que las emplee en el Centro de Estudios Históricos. Yo las aplico a (...) Epopeya y Romancero"9.

      En efecto, fue la colaboración económica del capital privado de Argentina y de Estados Uni­dos lo que hizo posible a Menéndez Pidal concebir en aquellos años la publicación de esa obra, que pretendía, no sólo emular a la famosa colección baladística de Child, publicada en 1882, sino superarla en todo: en la longitud temporal de la vida tradicional de los temas cuyos testimonios se recogen, en la amplitud espacial alcanzada por esa tradición, en la riqueza de versiones seleccionadas y hasta en la calidad y esmero de la edición desde un punto de vista tipográfico10.

      La contribución de los Sres. Gutiérrez (los doctores don Avelino y don Ángel), con que dice contar Menéndez Pidal, fue ingresada en el Centro de Estudios Históricos en 1928 "para con­tinuar la formación del Atlas Lingüístico de la Península Ibérica y Romancero español"; era re­sultado de largos años de presencia del Centro de Estudios Históricos en La Argentina y de una estrecha colaboración en la Cátedra Cajal con la Institución Cultural Española de Bue­nos Aires, de la que el doctor Avelino Gutiérrez fue largo tiempo el principal promotor11. Y el apoyo de Huntington a las iniciativas del Centro, manifiesto en la preparación de la edi­ción de la General Estoria de Alfonso X por Antonio G. Solalinde a que alude el escrito ela­borado por Navarro Tomás, era también fruto de la constante presencia del Centro de Estu­dios Históricos en la "Columbia University" de Nueva York y en la "University of Wisconsin" y a los repetidos viajes de los principales maestros del Centro a las universidades de Estados Unidos como "profesores visitantes"12.

      Epopeya y Romancero, Estudios y textos,
tal como la proyectó Menéndez Pidal en 1932, iba a tener diez volúmenes, que conocemos gracias a una papeleta fechada en Marzo de ese año. Eran éstos:

"I. Historia de la epopeya española (siglos VIII-XV) .
II.  Textos épicos.
III.  Romancero viejo (siglo XV y primera mitad del XVI). Estudio y bibliografía.
IV.  Romancero viejo. Textos.
V.  Romancero viejo. Música.
VI.  Romancero barroco (de los siglos de oro). Estudio, bibliografía y textos.
VII Romancero barroco. Música.
VIII-IX. Romancero moderno (siglos XVIII-XX). Textos.
X. Romancero moderno. Música."

    Poco tiempo antes, en Noviembre de 1931, aún daba a la obra otro título: Gestas y Romance­ro o Gestas y Romances de España y la distribuía en tan sólo ocho volúmenes13. Si bien "para Menéndez Pidal la historia de ambos géneros constituía un continuo histórico-literario cuya com­prensión exigía un tratamiento conjunto"14 creo que, a la llegada de Huntington a España, aún no se había decidido a publicar el Romancero como parte de una gran obra acerca de la Épica15, ya que parecen de 1930 intentos varios de encontrar un título y un subtítulo aclaratorio para una publicación centrada en el Romancero: "ROMANCERO ESPAÑOL. Romances tradicionales (antiguos o modernos) y Romances no tradicionales con ellos relacionados (compuestos en el siglo XVI y comienzos del siglo XVII"), o "ROMANCERO HISPÁNICO. Comprende los romances tradicionales y los más relacionados con ellos16. Colección de versiones y notas ilustrativas17 reu­nidas por R. Menéndez Pidal y María Goyri de Menéndez Pidal".

      Lo que sí tenía bastante claro Menéndez Pidal era la decisión de publicar el Romancero or­ganizado por épocas, de acuerdo con las que establecía al hacer historia del género.

      Según un plan fechado en Diciembre de 1929, pensaba organizar así su estudio:

    "I. Épocas del Romancero. El romancero a través de los tiempos; 12 épocas, de 1368 hasta hoy. En cada época tratar estas cuestiones: 1° Estimación. La opinión en que está el Roman­cero. Concepto social: Clases que lo usan y lo cantan. Concepto literario o científico: teorías acerca de su significación o historia, origen, valor literario, mérito. Calificación. — 2° Ca­rácter. Cultivo literario. Estilos de moda. — 3° Difusión. El romancero en la vida y en el arte. / Canto y recitación, todo lo retrospectivo. Resumen de lo moderno, para tratar el detalle de lo moderno en la parte II. / Transmisión escrita. Cartapacios, pliegos sueltos, Cancioneros, romanceros, etc. / Fama e influjo: en la conversación, en el Teatro que refleja la conversación, en la lírica con sus glosas, Mouriscada /. Entre los extranjeros, cómo lo conocen, lo elogian artísticamente y lo usan artísticamente (las opiniones científicas van al num. 1°).

    II. Baladas y romances, corno poesía tradicional. A) Semejanzas y diferencias, caracterís­ticas del romancero. 1° Antigüedad mayor del Romancero que de las Baladas; 2° Orígenes y Fuentes18, dejar(lo) dicho en las «Épocas» las teorías, aquí ya exponer sólo mi opinión; 3° Es­tilo Fragmentarismo19. Lo Fantástico20; 4° Metro Comparado balada y romance.— B) Irra­diación geográfica moderna. América21, Cataluña22; Portugal23; Judíos24, Castilla25.— C) Canto y recitación en la época moderna. Danza prima, baile de tres. El Azafrán y el trabajo (Acaso mejor va fundido con B). — D) Improvisación y redacción. La Variante. Geografía folklórica. — E) Carácter e importancia de la tradición actual26".

Y las doce épocas las fechaba y definía, básicamente27, así:

    "1368-1445. Romances considerados como Noticiero popular. Maledicencia, frontera. / 1445-1515 Romancero cortesano o trovadoresco. Como noticiero, se hace oficial e historiográfico). Como poesía, se hace trovadoresco. / 1516-1550 Los primeros vihuelistas. El romance queda como venerable arcaísmo, principalmente musical de moda. Influencias renacentistas. / 1550-1587 Los romances eruditos. I 1588-1600 (1595 mejor) Época de los Romances Moris­cos. Domina lo lírico, con moriscos y pastoriles. Los romances reanudan su calidad de histo­ria actual, pero historia privada. / 1600-1640 / 1640-1720 Olvido y descrédito I 1720-1778 Neoclasicismo y prerromanticismo I 1778-1828 Romanticismo y escuelas análogas I 1828-1874 Las teorías wolfianas en España. Los estudios hondos se producen por obra de hispanistas / 1874-1915. Positivismo antirromántico. La poesía popular deriva de la culta. Los romances son expulsados de la época primitiva, y pone las gestas / 1916 - Las últimas orientaciones".

En la publicación de los textos, esas doce épocas las agrupaba en tres (Febrero de 1930):

    "Romancero viejo con sus derivados (Romancero clásico)
    Dos clases de letra sólo: redondo (tipo más grande) para los tradicionales y cursiva para los artificiosos o personales.
(Esto permite en un romance de Lope señalar los versos tradicionales).
    Romancero (clásico, nuevo) de los siglos de oro (Romancero barroco)

    (Con *las versiones hipotéticas o reconstrucciones)
    Romancero moderno (Romancero romántico)
Los temas antiguos,
hasta 1535: romances del Cid viejos y nuevos, tradicionales y artificio­sos o cultos.
    Los temas nuevos,
de 1533 a 1685: Moriscos, Don Alvaro, etc.
    Los temas modernos,
de 1685 a 1930: Guerra de África, Siglo XVIII, Duque Rivas"28.

Distribución que recibe una formulación más clara en otro "Plan, Dic[iembre] 1930":

    "ROMANCERO VIEJO, hasta 1550 (Textos viejos y Temas viejos con texto moderno tradicional)
    Prólogo:
bibliografía hasta 1550. Canto, Recitación hasta 1550. Opiniones sobre el ro­mance viejo tenidas en el XV, XVI. ¿Las modernas? Acaso sólo la mía, no la romántica, etc., que deben ir en el romancero moderno. Sólo historia mía, precediendo a todo una comparación del Romance y de la Balada en general.    
    Textos.
1° los conservados hasta 1550, arrastrando (pequeña inconsecuencia necesaria para no triturar) las refundiciones de 1600 [esto debe hacerse] (o de 1900, y todas las versiones orales de 1900 a Infantina., Gerineldo, etc., refundiciones en el Teatro de textos viejos, etc. 2° Versiones orales de 1900 de temas viejos, Carolingios, Bernal Francés; temas de Judíos Oriente+ Judíos Marruecos + España) [Esto, bien pensado, debe pasar al romancero mo­derno en 1er lugar, con referencias al romancero viejo. No pueden juntarse estas dos mate­rias separadas por un abismo de tres siglos o cerca de cuatro].
    ROMANCERO CLÁSICO, 1550-1680, hasta Francisco Santos, Verdad en el Potro, 1679.
    Prólogo
recitación, bibliografía de estos siglos.
    Textos
de este siglo y refundiciones modernas que se les unan.

    ROMANCERO MODERNO, de 1680 hasta hoy.
   Prólogo
estado de tradición. Canto esfoyazas, azafrán.—Estima de románticos y traductores.
    Textos.
Ciclos viejos (Moratín, Zorrilla, Leyenda Cid). Temas históricos (Guerra de África, Duque Rivas, Sociedad El Gato, Romances de Don Jaime, de Bolívar, romancero Gitano). Novelescos tradicionales. Vulgares relatorios noticieros".

      Muy curiosa resulta la idea, consignada en papeleta de estos años, de dar preferencia en los romances publicados a la que Menéndez Pidal llama "versión ecléctica", esto es a un texto fac­ticio cuyas características y razón de ser describe así:

    "En una poesía cambiante, que reviste tantas formas como recitadores la recuerdan hoy y la han recordado en los siglos anteriores, debemos escoger y crear una nueva típica.
    Esta versión, archival y documentalmente es falsa pues jamás tuvo existencia hasta ahora.
    Estética e históricamente es la más verdadera,
pues yo colector soy tan individuo de la tradi­ción, tan eslabón como cualquier otro para refundir, y soy el más autorizado, porque soy el más enterado y el más educado en esa poesía para poder variantearla dentro del ambiente tra­dicional, respetando los límites de la creación popular"29.

Los dos componentes de Epopeya y Romancero contaban, claro está, con un pasado muy largo de investigaciones de Ramón Menéndez Pidal; pero aún requerían nuevos esfuerzos.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

1 A. Castro, "Cuánto le debemos", en Papeles de Son Armadans, año IV, t. XII, núm. XXXIX, pp. 283-290: pp. 288 y 289.

2 Nos lo confirma la alusión a la pronta salida del volumen I de la General Estoria (1930), obra que A. M. Huntington había apoyado económicamente con anterioridad a su viaje a España en 1929, del que en­seguida hablaré.

3 En el borrador, que presenta numerosos tachados y adiciones interlineadas y marginales, esta conexión sintáctica resulta incierta.

4 No constan en el borrador que manejo.

5 Los 30 años de trabajo en el Romancero se cuentan, sin duda, empezándolos en 1900, fecha en que Ramón Menéndez Pidal inició la recolección de ro­mances de la tradición oral en el Burgo de Osma.

6 Esta cláusula substituye a "durante el tiempo que dure la publicación", tachada.

7 Tras la caída de Primo de Rivera, el colaborador francés Edouard Herriot de "El Sol", en un artículo titulado "El final de una Dictadura", comentaba a este respecto: "Lo que precipitó la caída de la Dicta­dura fue la actitud tan decidida de la Universidad es­pañola. En el momento actual son numerosos los pa­íses de Europa en que está violada la libertad de pensamiento (...). Corresponde a la Universidad es­pañola el honor de haber luchado animosa en estos últimos años por la dignidad y la espiritual independencia. La carta dirigida el año pasado al general Pri­mo de Rivera por el Sr. Menéndez Pidal, presidente de la Real Academia Española y catedrático de la fa­cultad de Madrid, quedará como documento de in­terés en la historia de la libertad de pensamiento" (25-II-1930). En el Archivo de Menéndez Pidal se guardan pliegos de firmas de homenaje a Menéndez Pidal, con motivo de esa carta al Dictador, "por su noble y valiente actitud en defensa de la Universi­dad" ("a pesar de que la Academia no facilitó nada, por el miedo que tenían", según anotó María Goyri al frente de esos pliegos).

8 Que J. Pérez Villanueva cita en Ramón Menéndez Pidal. Su vida y su tiempo (1991), pp. 315-316.

9 El "Donativo de la Hispanic Society" se materia­lizó en un "cheque de Mr. Huntington. Agosto de 1929".

10 Menéndez Pidal seleccionó cuidadosamente, tras hacer elaborar sucesivas muestras, el formato y com­posición de las páginas, haciendo sobre los modelos que le remitía la imprenta Hernando anotaciones crí­ticas. Finalmente señalaría sobre dos de las muestras: "ésta Nov 1931 con papel de mayor tamaño que el otro/42 líneas del 10 con 3, a 16 palabras = 675 pa­labras / 48 líneas del 9/55 líneas del 8", "o ésta, 1931"; y, sobre esta última, consignaría después en lápiz rojo: "Esta es la página que se adoptó". En cuanto al papel y encuadernado, que fue de "Clase Especial Cédulas. Resmas o rollos 167. Tamaño 59 X 94. Peso Resma 30. M2 108/9. Color Ahuesado s/m. Satinado o doblado P. sentido de la fibra", la Junta para Ampliación de Estudios acompañó el pedido de la advertencia: "Se recomienda con especial cuidado este pedido que se destina a una obra de interés, subvencionada por un Centro Norteamericano, de la cual se enviarán ejemplares a la mayor parte de los Centros del Mundo". Véase D. Catalán, "A propósi­to de una obra truncada de Ramón Menéndez Pidal en sus dos versiones conocidas", en R. Menéndez Pi­dal, Reliquias de la poesía épica española, acompañadas de Epopeya y Romancero /, 2a ed. Madrid: Seminario Menéndez Pidal, 1980, pp. XIII-XLIV: nn. 6 y 8 en las pp. XIV-XV y Láminas I-IV.

11  Sobre estas relaciones, véase J. M. Sánchez Ron, "La Junta para Ampliación de Estudios e Investiga­ciones Científicas ochenta años después", en 1907-1987. La Junta para Ampliación de Estudios e Investi­gaciones Científicas 80 años después, 2 vols., Madrid: CSIC, 1988, vol. I, pp. 1-61: pp. 38-39. El donativo (de c. 4.000 pts.) consta en las cuentas de la J.A.E., Memoria cursos 1926-27 y 1927-28, Madrid, 1929, p. 405. No hubo gastos hasta 1930.

12 La continuada adscripción de Federico de Onís a Columbia University y de Antonio G. Solalinde a la University of Wisconsin fue concebida por la Junta para Ampliación de Estudios, en general, y por el Centro de Estudios Históricos, en particular, como un servicio necesario para la difusión de la cultura española en los Estados Unidos y para pro­yectar hacia allá una nueva imagen de España y su historia. Ya en 1918, Menéndez Pidal había inten­tado interesar a Huntington en su Romancero, se­gún muestra una carta del americano escrita desde París el 24 de febrero: "I wrote to you in reply to your letter regarding Folk-Lore on the day I was leaving Madrid and sent the letter by hand to your house but found that you were away. I should have been glad to talk over this matter with you, and hope to do so on my return to Madrid"; no obstan­te, en 1921 Federico de Onís seguía considerando improbable conseguir su apoyo: "Otra vez me pedía V. que interesase a Mr. Huntington para que nos diera ayuda económica. Es inútil. De esto también tendría que hablar extensamente. Pero dejémoslo para otra vez" (desde el Instituto de las Españas, New York, 23-VI-1921).

13 Asigno esta fecha a las apuntaciones con este plan y portada (ya con fecha de 1932) porque están escritos en el verso de una de las muestras enviadas por la edi­torial Hernando a que aludo en las nn. 10 y 36. La dis­tribución de los tomos que da es la siguiente: I y II. Gestas y Crónicas. Textos (volúmenes para los cuales calcula una extensión de  "863  págs.  Dos tomos, pues"); III. Historia de la Epopeya Medieval; IV a VII Romancero General; VIII Historia del Romancero.

14 Véase D. Catalán, "Presentación de la obra", en R. Menéndez Pidal, La épica medieval española. Des­de sus orígenes hasta su disolución en el romancero, I, Madrid: Espasa Calpe, 1992, p. 13.

15  En los años 20, proyectaba ya publicar una "His­toria" de la narrativa épica juglaresca, según se ve por un anuncio, aún bastante inconcreto, que hace en su Poesía juglaresca y juglares, Madrid, 1924, p. 313.

16  En ensayos de título previos: "Colección de los tradicionales y de los muy popularizados", "Colec­ción de romances tradicionales y de los más relacio­nados con ellos".

17  En un ensayo de título previo: "colecciones de versiones y notas eruditas y críticas".

18  Entre paréntesis remite a sus Conf[erencias de] N[ueva] York, p. 8, etc." y a "Flor Nueva, p. 8-28".

19 Remite a "Flor Nueva, p. 28-30".

20  "En Papeletas de Caracteres del Asunto".

21  Remite a "Conferencias de] N[ueva] York, p. 97-98".

22 Remite a "Conferencias de Nueva York], p. 88-90".

23 Remite a "Conf[erencias de Nueva York], p. 90-91".

24 Remite a " Conferencias de Nueva York], p. 86-88".

25  Remite a "Conf[erencias de] N[ueva] York, p. 99-106".

26  Remite a "Conf[erencias de] N[ueva] York, p. 119-131".

27 En las papeletas de donde tomo la descripción se detallan los tipos de romance y las fuentes de los tex­tos que cada época abarca.

28  Quizá sea algo anterior otra propuesta sin fecha de cómo jerarquizar y editar los textos romancísticos en el proyectado "Romancero español". En ella se dis­pone: "Tres clases de letra: / Redondo (corregido sobre Inglés) grande. Tradición del XV al XVII comienzos./ Redondo (corregido sobre Inglés) menor. Tradición del XIX y XX. / Bastardilla. Romances no tradiciona­les narrativos. / Las versiones hipotéticas reconstrui­das señaladas con un asterisco". Y, en relación con los tradicionales, se sugiere: "Los de asunto épico, todos. Los de ciclos extraños, un mínimum de Duran? o me­nos. Los vulgares, algunos. Los de historia de España, todos? Sobre todo destacados los noticieros o gacetas de sucesos actuales (Lepanto, Muerte [del] duque [de] Gandía, La Goleta ¿cuándo cesa esta costumbre?).

29 Este derecho que se atribuye aquí Ramón Me­néndez Pidal (en virtud del cual había elaborado los textos de su Flor nueva, de romances viejos) no lo creía aplicable a la epopeya: "En la tradicionalidad por es­crito ya es otra cosa. Una gesta debe publicarse según un manuscrito y nada más, sin mezclar versiones de varios manuscritos (como hizo positivistamente Bédier con Roland), porque los varios estados de la chanson son menos numerosos y yo no es posible que me introduzca dentro de la psiquis de los jugla­res antiguos que me es demasiado desconocida. No puedo aspirar a estar mejor enterado que los juglares de la poesía que manejan, y sí, evidentemente, cono­cer mejor que un recitador moderno aislado el con­junto de la tradición que se produce en el territorio español de hoy".

LÁMINAS

A fines de los años 20 y principios de los 30, Menéndez Pidal, a la cabeza del Centro de Estudios Históricos y de la Academia Española, creyó llegado el momento de alzar "babélicamente" la histo­ria de la lengua, de la épica y el romancero, de la literatura, del arte, del derecho, de los estudios clá­sicos, de la civilización en general española... La crisis político-social de Europa frustraría todos esos proyectos.
Ramón Menéndez Pidal en el Centro de Estudios Históricos, rodeado de Tomás Navarro Tomás, Homero Serís, Américo Castro y Pedro Salinas.


Albornoz, Menéndez Pidal y Castro en la Sierra de Guadarrama. Tres historiadores del CEH antes de dis­putar sobre las raíces e idiosincrasia del
homo hispanicus.

Miguel Primo de Rivera dictador, versus el león constitucional (composición de "El Mundo del Siglo Vein­tiuno": "El Diario del Siglo XX"

La pretensión de los investigadores y educadores de la Junta para Ampliación de Estudios de lograr transformar España al margen de la actividad política entró en crisis cuando el Dictador tomó par­tido a favor de la enseñanza privada confesional frente a la Universidad pública laica.
"Carta al Dictador" de Menéndez Pidal, remitida el 27-111-1929 a Miguel Primo de Rivera y publicada, con el visto bueno de la censura, el 2-IV-1929 en "El Sol".

Continuación de la "Carta al Dictador" de Ramón Menéndez Pidal y Contestación de Miguel Primo de Rivera ("El Sol", 2-IV-1929).

Transcripción:

DOS DOCUMENTOS
Carta de don Ramón Menéndez Pidal al presidente del Consejo
Don Ramón Menéndez Pidal di­rigió a fines del pasado la siguien­te carta al general Primo de Ri­vera:

    "Excmo. Sr. D. Miguel Primo de Rivera.
     Señor presidente y distinguido amigo: Aunque apartado de toda política militante, es para mí im­periosa obligación dirigirme ahora a usted como jefe del Gobierno con ocasión de los sucesos universi­tarios. Experimento en ello penosa  contrariedad, recordando manifestaciones de deferente aprecio reci­bidas de usted, que tanto me han honrado.
    Pasada la primera sorpresa pro­ducida por los sucesos, aparecidas ya las esperadas declaraciones de los catedráticos asambleístas, insu­ficientes, como era de suponer, nos hallamos que está nombrada la Comisaría regia, con objeto, según leo en la Prensa, de depurar si en­tre los profesores hay elementos que simpatizan con la actitud de los estudiantes. Ahora bien: somos varios .los profesores que debemos declarar la existencia de esa sim­patía. Simpatizamos con esa acti­tud en cuanto los estudiantes re­clamaban contra una disposición a la que todos los Claustros univer­sitarios se habían manifestado ad­versos; simpatizamos con la acti­tud de aquellos estudiantes que, fir­memente, y sin desorden, expresa­ron su parecer. El patriotismo exi­ge a todo español pensar y sentir noblemente los problemas d« las instituciones en que viven. Ese pa­triotismo que ofrenda, sacrificios (no el que recaba ventajas) exige también que cada uno manifieste su opinión. He-aquí por qué simpa­tizamos con los estudiantes que la han manifestado en forma de co­rrecta firmeza.
    Se han impuesto con motivo de estos sucesos sanciones del más ex­traño y excepcional rigor, sin en­juiciamiento previo; penas tan graves como la inhabilitación per­petua de un alumno y la clausura de la Universidad de Madrid. Los alumnos de ésta pierden dos cur­sos de ella, con permiso de irse a otra Universidad; como si las Uni­versidades fuesen oficinas sin indi­vidualidad y de indiferente sustitu­ción, y no centros de vida secular, que, por la asidua consagración de sus profesores, ostentan cada uno su espíritu y valor propios.
   Es, pues, irreparable el daño in­ferido a esta Universidad, a esta casa que se informa en la tradi­ción de profesores y alumnos, des­de Nebrija y Arias Montano hasta Castelar, Menéndez Pelayo y Giner; su daño es, además, daño hecho a toda la intelectualidad espa­ñola, a ese noble grupo de científi­cos y literatos, gracias a cuyos es­fuerzos España empieza a volver a ser conocida y respetada en ei mundo, y en cuya formación la Universidad de Madrid ha tenido siempre tan preeminente parte.
    Esta suspensión de vida, además de los graves perjuicios de orden intelectual, irroga perjuicios mate­riales a muchos miles de jóvenes. Los estudiantes, en quienes se fra­gua el pensamiento y la acción es­pañola de dentro de unos días, y entre quienes están ya los directo­res de mañana, reciben así ahora en su espíritu impresiones ingratí­simas respecto del Poder, que aja sus ideales y sus aspiraciones de mejora, y sienten germinar semi­llas de rencor.
    Yo, ya lo sé, sin autoridad nin­guna, sólo con la disculpa de haber consagrado todo el esfuerzo de mi vida (sexagenaria ya) a la ciencia que profeso en esta Universidad de Madrid, me atrevo a dirigirme a us­ted para rogarle esa pacificación que tan necesaria nos es.
    Cualquier Gobierno que para dis­poner de acción más enérgica crea necesario ser absoluto, ve sin re­medio lejos de sí a los que piensan que no basta vencer la dificultad del instante, sino que es preciso in­formar cada acto de modo que no decaiga del pasado más noble y sea ejemplar de un porvenir mejor. No es de extrañar que ante la acción enérgica de ahora se aleje  la inte­lectualidad que, por cima del ins­tante, cultiva los principios absolu­tos de la ciencia y ahonda en los conceptos del derecho y en la tra­dición nacional.
    Para la paciñcación necesaria es­pero que mi ruego no parezca ex­traño. ¿No podría la Dictadura prescindir de sus procedimientos, ahora al menos, en obsequio a la Universidad y a la intelectualidad que tanto representa en España? ¿No podría inclinarse a hacerlo después de haber probado la inuti­lidad de la fuerza dentro de los Claustros universitarios?
    Que se enjuicie a estudiantes y profesores según las leyes preexis­tentes; que se derogue la disposi­ción causadora del conflicto; que se devuelva a la Universidad su libre personalidad, la totalidad de su acción, y ella por sí sola, con sus autoriades elegidas por ella misma, representantes de su espíritu y de su tradición, regidas por leyes pro­tectoras, logrará en el acto resta­blecer, no sólo su funcionamiento aparente, sirio su verdadera activi­dad, con estímulos de vida, de co­operación y de iniciativa, que sólo pueden surgir con la paz y satis­facción cordial.
    Hace unos lustros que se inició en España el resurgimiento de su vida intelectual, y por él nuestra patria iba tendiendo a ocupar en el Mundo un lugar semeiante al que le ganaron sus intelectuales de me­jores siglos.   Este  delicado  florecimiento  no  podrá seguramente resistir a la desaparición de aquel es­píritu  de  tranquila cooperación  e iniciativa que hace tiempo está en peligro. Conocedor de los altos pensamientos que animan a usted, ele­vo mi ruego para que no perdure  el castigo que padece toda la colec­tividad universitaria. Lo hago cre­yendo  que  una  delicada  rectificación  no  es  menoscabo  de  autori­dad, sino ensalzamiento de ella, y  seguro de que el Gobierno no desea humillar a ninguna de las instituciones que integran la nación, sino a mantenerlas en el prestigio y vi­gor que  para sí  recaba, y sin los cuales   ningún   organismo   vive   ni fructifica.
    El sacrificio de orden moral que hago al escribir esta carta, y cual­quier otro que de él derive, debo aceptalos en cumplimiento de un deber:  el de intervenir del único modo que puedo (suspendidos los derechos de reunión y de representación colectiva), en un asunto que  tan  imperiosamente  se  impone a  la preocupación de todos los. que  somos catedráticos.  
      Perdone usted la absoluta franqueza de expresión (no es tiempo de otra cosa) a su atento seguro servidor Ramón Menéndez Pidal.
      Madrid, 27 de marzo de 1929."

CONTESTACIÓN   DEL    PRESI­DENTE DEL CONSEJO

El general Primo de Rivera ha contestado así al ilustre profesor:

    "31 de marzo de 1929.
    Excmo. Sr. D. Ramón Menéndez Pidal.
    Mi distinguido amigo: Con la afectuosa consideración de siem­pre, acuso recibo a su carta del 27, que hasta hoy no he podido cono­cer.
    Muy en su punto han de estar las observaciones que usted hace, y no se descentran por ello del suyo las medidas del Gobierno, pues an­te la facilidad con que un centro de la importancia e influencia so­cial de la Universidad de Madrid se sale de cauce y acoge con im­premeditada algazara colectiva, que ha conducido a muy reproba­bles desmanes, las agitaciones de cualquier origen y carácter, sin que el sincero ciudadano esfuerzo por evitarlo de las autoridades uni­versitarias logre frustrar la turbu­lencia, se impone al Poder público ia obligación de intervenir con sanciones y previsiones que dificulten la fácil reproducción de tan graves daños. De ello se trata, sin que el logro del propósito quebrante el progreso científico. Por el contra­rio, lo impulsará cuando las Uni­versidades se dediquen sólo a la difusión de la ciencia pura y al análisis abstracto de sus principios y deducciones, sabiendo ser neutras con relación a la vida gubernativa del momento, ya que nada más, en todo caso, que vehemencias tem­peramentales, que el autodominio debe reprimir, las llama a intervenciones de otra índole.
    Contra la teoría de los que pre­dican que los pueblos no progresan más que en un ambiente de cons­tantes rebeldías e inquietudes, yo mantengo la contraria de que precisan organizaciones disciplinadas,  serenidad, reflexión y estar subor­dinadas a la acción directiva que de los Gobiernos emane. Por otros caminos, a mi juicio, se va a la anarquía, o por lo menos a zozo­bras tales que ningún progreso se consolida ni es fecundo.
    Sin más que reiterar a usted el testimonio de consideración y amis­tad, queda suyo afmo., q. e. s. m., Miguel Primo de Rivera."

(Fin de la transcripción)

Aunque "El Debate"y "Razón y Fe" arremetieron, a continuación, contra Menéndez Pidal y la censura prohibió las réplicas, don Ramón no se arredró.
Apuntes autógrafos de R. Menéndez Pidal acerca de sus actividades de opositor a la "megalomanía destruc­tora de Primo", en los que ya se anota el comentario jo­coso de Huntington: "me busca en las muñecas las se­ñales de los grilletes y me encarga le envíe un eslabón de la cadena para la Hispanic Society".

Consecuencias de la car­ta al Dictador.
Mientras Primo de Ri­vera se organizaba un homenaje-manifestación "de mantillas y mantones" en Madrid, el sexagenario don Ramón recibió cente­nares de cartas y pliegos de firmas de adhesión, procedentes de los más dispares ambientes y variados luga­res del país, y la prensa cen­surada le dedicó, con di­versos pretextos, elogiosas crónicas.
Ejemplo de una adhesión estudiantil a Menéndez Pidal (utilizando irónicamente la propia convocatoria del homenaje a Primo de Rivera al que aludía Menéndez Pidal en sus apuntes).

Portada (con un comentario incisivo de María Goyri) a una de las colecciones de pliegos de firmas de ad­hesión.

Varios periódicos extranjeros de Europa y América reprodujeron o dieron noticia de la carta. Traducción íntegra de la carta al ale­mán ("Vossische Zeitung", 4-IV-1929): "La Universi­dad contra la Dictadura".

       

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

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