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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

** EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

4.- DESPEDIDA

4.- DESPEDIDA. PRÓLOGO

      Como habrá podido observar por sí mismo cualquier paciente lector de esta particular "His­toria documentada" de un Archivo de creación familiar pero de interés universal, el presente "Epílogo" no cierra esa historia: Ni el Archivo tiene garantizado su futuro, ni está hoy por hoy muerto o hecho gigote como el cuerpo del Marqués de Villena. Pero, por mi parte, "quiérovos abreviar la mi predicación" y rematar mis "razones encubiertas" parafraseando al Arcipreste:

De todas las Historias       yo, libro, soy pariente,
bien o mal, cual lo puntuares,       tal te dirá ciertamente;
allí donde quisieres       haz punto y detente;
si puntearlo bien supieras,       siempre lo tendrás presente.

      Desde la antigua Cuesta del Zarzal 23, 31-1-2001.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

LÁMINAS

En San Frutos (Segovia). Foto Mara Catalán:

Viñeta de la caricaturista Cruz Montero Garrido

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

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3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN


3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN. EPÍLOGO.

      Los difíciles tiempos pasados, de que he venido hablando, aunque ralentizaron las investiga­ciones realizadas a partir de los fondos, escritos y sonoros, del "Archivo del Romancero", no con­siguieron paralizarlas53.

      Como ya he indicado54, el cierre presupuestario de 1998 dejó pendientes de publicación va­rias obras que editaban juntamente la Fundación Ramón Menéndez Pidal y el Seminario Menéndez Pidal (este último gracias a los fondos y libertad de actuación logrados tras el acuerdo alcanzado con la Editorial Gredos55); entre ellas, varias íntimamente relacionadas con la docu­mentación del "Archivo del Romancero".

      A fin de no defraudar a la Universidad Complutense, respecto a los compromisos con ella ad­quiridos cuando yo era aún Director del Seminario Menéndez Pidal56, decidí encargarme per­sonalmente de la conclusión y salida a luz de algunos libros acerca de los cuales, por diversas ra­zones, sus autores o coautores preferían prolongar indefinidamente el proceso editor o no se hallaban en situación o disposición de llevarlo a término.

      A comienzos de 1999, con la decidida cooperación de la Imprenta Taravilla, conseguí con­cluir en breve tiempo la impresión de una obra que se venía gestando desde tiempos del Pro­yecto DEAPHR: El Romancero vulgar y nuevo. Preparado en el Centro de Estudios Históricos Me­néndez Pidal, con la guía y concurso de Diego Catalán, por Flor Salazar, Madrid: Fundación R. Menéndez Pidal y Seminario Menéndez Pidal, 1999. En ella se ejemplifican todos los roman­ces "de sucesos, lances e historias admirables", así como los "beatos y edificantes", procedentes de la poesía romancística de origen letrado escrita en una época "tardía" (fines del s. XVI, s. XVII y s. XVIII) que la tradición oral ha modificado narrativa y estilísticamente.

      En el mes de Abril, presionado por la imprenta ya citada, que tenía parada en pruebas du­rante años la edición a cargo de J. A. Cid de los volúmenes I y II de la Silva asturiana Romancero General del Principado57, me ofrecí, al autor y a la imprenta, para colaborar personalmente en la ultimación del volumen I58. Aunque no pude contar con la ayuda del autor59, tuve la sa­tisfacción de que saliera impreso en ese mismo año de 1999: Silva asturiana I: Primeras noticias y colecciones de romances en el s. XIX. Estudio y edición de J. A. Cid 60.

      Otro volumen de este extenso romancero general, intermedio entre el I y el VI (que son los hasta aquí publicados), es la Silva asturiana IV: en él se dan a conocer los romances asturianos que fueron recogidos entre 1910 y 1936 como parte del proyecto de edición integral del Ro­mancero hispánico de Ramón Menéndez Pidal cuya colaboración apoyaba el Centro de Estu­dios Históricos de la Junta para Ampliación de Estudios. Susana Asensio y Jesús Suárez se re­partieron, con mi anuencia, la tarea de editar los notables fondos de las colecciones de Josefina Sela, Torner, Cienfuegos, Manrique de Lara, Aurelio de Llano y de otros exploradores de la tra­dición oral existentes en el "Archivo del Romancero Menéndez Pidal / Goyri". Ambos se des­plazaron, cuando pudieron, desde Asturias a Madrid para ir reuniendo los textos con mi ayuda. Contaban para su búsqueda con el inventario realizado en 1991 por Cid 61, lo que les facilitó ex­tremamente el trabajo. Posteriormente, sea desde Gijón, sea desde Nueva York, fueron comple­tando la labor de edición, hoy próxima a su conclusión. Según últimamente me escribe Susana Asensio (New York, April 28, 2000):

    "Wow, exclamación de sorpresa!!! No tenía idea de todo el jaleo que te había acompañado en estos meses, y no precisamente divertido... así que imagino que, además de cansado y con­valeciente, te encuentres de humor esquivo. / Para que todo no sean malas noticias te cuento cómo avanzan las cosas por aquí. En New York University la acogida ha sido fantástica, con mucho trabajo pero buena onda y sin acosos, lo cual debería ser normal pero a estas alturas... ya no lo es. Ayer he dado la última lecture... / Trabajos pendientes: Cancionero Perrenot/ Sil­va Asturiana IV están, terminados, así que te los llevaré en persona en junio (ya concretaré fe­chas más adelante)... / te envío una lista de los materiales que no encontré de la Silva IV, just in case... / Recibe un fuerte abrazo y quintales de optimismo".

      Y, por su parte, Jesús Suárez (desde "Asturias"), me había antes escrito el 27-III-2000:

    "Gracias por enviarme el tomo I de la Silva... Si todo sigue su curso normal, dentro de vein­te días estaré de nuevo trabajando en el Museo, como responsable del Archivo de Tradición Oral... / Yo pienso que con el volumen I (magníficamente editado, con una introducción y una documentación excepcional) la Silva Asturiana cobra una gran dimensión histórica... / Respecto al volumen IV de la Silva, siguen faltándome entre 50 y 60 textos para completar el corpus... No sé si ahora es posible o no seguir adelante con ese proyecto; pero, si quieres darle el empujón definitivo al volumen IV, yo puedo ir a Madrid, fotocopiar los textos que me faltan, y acabar mi parte en un plazo de dos o tres meses."62

      También heredero de los proyectos de dar a conocer los fondos del Romancero pan-hispánico re­curriendo a la publicación de "Romanceros regionales" (cfr. atrás cap. VIII, § 12) es el Romancero zamorano de tradición oral. Antología selecta, que viene preparando Débora Catalán con una peque­ña ayuda de la "Fundación Ocampo". Al presente, se han seleccionado y editado ya todos los ro­mances tradicionales, y está a punto de concluirse la de los romances vulgares tradicionalizados.63

      Otro "Romancero regional" un tanto sui generis, programado desde tiempo atrás (véase cap. VIII, § 12), es el Romancero-cancionero de Sarajevo, para el cual Krinka Vidakovic acaba de ha­cerme entrega de la versión final de su interesantísima contribución "Los sefardíes de Saraje­vo"64, escrita con unos conocimientos y un calor humano que sólo puede aportar una conoce­dora in situ del trágico destino de esa comunidad desaparecida junto con la "primera Yugoslavia" (1941) y que, a su vez, ha sentido el desgarramiento que supone la desintegración de la "segun­da Yugoslavia" que ella tenía por patria. La lectura de esta aportación espero que nos mueva a los otros colaboradores de la obra65 a completar próximamente nuestro trabajo, interrumpido por adversidades y otros apremios.

      Desde 1991 venía yo elaborando un libro que he titulado La épica española. Nueva documen­tación y nueva evaluación, en el cual, según mi plan inicial, iba a prescindir del testimonio del Romancero (salvo de forma lateral).66 Pero, conforme fui acabando los siete capítulos del libro inicialmente proyectados, se me fue haciendo más y más evidente que la omisión de un capítu­lo final referente a "El testimonio del Romancero sobre la Épica" era un defecto difícil de justi­ficar, por mucha pereza que me diera el tener que tratar, uno a uno, de los romances de raíces medievales cuya existencia en la tradición oral, antigua o moderna, nos obliga a suponer que sus creadores alcanzaron a conocer una epopeya tardo-medieval hoy mayoritariamente perdida. Como mi aprecio por el libro en gestación era grande, en 1998 decidí retrasar su publicación para dotarle de ese capítulo. Y, subsecuentemente, la redacción del mismo tuvo que detenerse durante muchos meses para hacer frente a la obligación de defender en sus intereses a la Funda­ción Ramón Menéndez Pidal que me había comprometido a administrar67.

      Gracias a la presión de este libro, que es otra de las publicaciones en cuya edición colaboran la Fundación y el Seminario Menéndez Pidal, reuní en una exposición conjunta, bastante por­menorizada, los testimonios que el Romancero tradicional puede proporcionarnos acerca de la trasmisión cantada de ciertos episodios de las gestas de tema "nacional" (romances "Castellanos y leoneses", "Buen conde Fernán González", "En Castilla no avié rey", Las bodas de doña. Lambra, Mudarrillo venga a sus hermanastros, "Pártese el moro Alicante", Jimena pide justicia, "Ca­balga Diego Laínez", "El Cid ante el Papa romano, "Doliente estaba, doliente", Quejas de doña Urraca, Doña Urraca libera a su hermano de prisión, "Afuera, afuera, Rodrigo", "Riberas de Due­ro arriba", "Guarte, guarte, rey don Sancho, no digas que no te aviso", Entierro de Fernandarias, La jura de Santa Gadea, El moro que reta a Valencia y al Cid, Las cortes de Toledo]; y dediqué tam­bién gran atención a los romances tradicionales de tema "carolingio" que parecen exigir un co­nocimiento directo, por parte de sus creadores, de adaptaciones épicas, muy posiblemente lin­güísticamente hispanizadas, de chansons de geste francesas (romances de Bernardo se entrevista con el rey, La fuga del rey Marsín, El sueño de doña Alda, Por la matanza adelante, Benalmerique de Narbona, Urgel y Roldán, Valdovinos suspira, Ñuño Vero, Belardo y Valdovinos, La caza de Valdovinos, Floresvento, La caza de Celinos, El moro Calvan y la cautiva francesa, Rosaflorida, Desper­tar de Melisenda, Grifos Lombardo, El infante vengador, El cautiverio de Guarinos}. En unos ca­sos, mis estudios particulares de los romances son deudores de observaciones heredadas de la crítica precedente; en otros, me aparto de ella o abro caminos no trillados. Visto en conjunto, el extenso capítulo (apoyado en los anteriores) constituye, creo, el más completo y actualizado tratamiento del tema, abordado sin proponerse defender una tesis preconcebida.

      El Romancero heredero de temas de la épica transpirenaica ha venido siendo, asimismo, ob­jeto de estudio por parte de Armistead en su monumental obra Judeo-Spanish Ballads from Oral Tradition collected by Samuel G. Armistead, Joseph H. Silverman and Israel J. Katz, a partir del vo­lumen III. En el que ahora se halla próximo a ser publicado, el V: Carolingean Ballads (3). Gaiferos68, Armistead, como en otros volúmenes anteriores, edita y estudia en primer lugar las versiones judeo-españolas de su colección confrontadas con todo el corpus de versiones sefardíes co­nocido. Respecto al tema "Gaiferos jugador" aduce 17 versiones, procedentes de Štip (Macedo­nia), Salonika, Istanbul (=Constantinopla) y Jerusalem, de las cuales nueve pertenecen a los fon­dos del "Archivo del Romancero Menéndez Pidal" o CMP (6 de Salónica y todas las de las otras comunidades sefardíes), y respecto al tema de "Gaiferos y Melisenda", 7 versiones, de Salonika, Lárissa, Skopje (=Üskub, Macedonia) y Jerusalem, siendo tres de ellas del "Archivo del Roman­cero Menéndez Pidal" (págs 17-36). Adicionalmente, lleva a cabo la comparación de ese corpus sefardí con la tradición conservada por otras ramas del Romancero oral y, en el curso de ese es­tudio, publica, como referencia básica, una versión facticia de la tradición del Occidente de León del romance de Gaiferos y Melisenda construida a la vista de las varias que se hallan en el "Archivo sonoro del Romancero" y edita otra del centro de León (de San Román de los Caba­lleros) de la misma procedencia; tiene, además, presentes una versión de Sanabria (de Doney) y otra de Ourense (de Vilar de Barrio) procedentes, respectivamente, del "Archivo Menéndez Pi­dal" y del "Archivo Sonoro". Finalmente, reedita y comenta la versión de la tradición gitano-an­daluza recogida en Triana (Sevilla) por Manrique de Lara para el "Archivo del Romancero de Menéndez Pidal" (pags. 36-78).

      De los fondos del "Archivo del Romancero Menéndez Pidal" y del "Archivo Sonoro del Ro­mancero" proceden, asimismo, trece versiones "castellanas" (todas las de esa sección), proceden­tes de León, Zamora, Ourense y de los gitanos de la Baja Andalucía, una catalana (de 8) y doce (de 22) sefardíes, procedentes deTesalónica (=Salónica, Macedonia griega), Lárissa (Tesalia), Štip (Macedonia) y Jerusalem publicadas por Victor Millet, en su libro Épica germánica y tradiciones épicas hispánicas: Waltharius y Gaiferos (1998)69, como documentación sobre la cual se sustentan sus teorías.

     Estas dos nuevas publicaciones, coincidentes en la materia abordada, constituyen un recien­te ejemplo de cómo los fondos inéditos de los Archivos romancísticos depositados en la sede de la Fundación Ramón Menéndez Pidal van incorporándose poco a poco al "saber" de la comu­nidad internacional gracias a la política de apoyo a las investigaciones ajenas practicada duran­te años, por convicción mía, en "Chamartín".

      Otra obra, que espero vea la luz prontamente basada en la utilización (en este caso, interna) del "Archivo del Romancero" en sus dos secciones escrita y sonora, es el libro: D. Catalán, Cancionero en cifra de Perrenot, embajador de Felipe II en Francia, 1562 70. Al ir editando, descifrados, los romances y can­ciones que Thomás Perrenot incluye (citando más o menos versos de cada uno) en su carta ci­frada a Felipe II del 28 de Mayo de 1562 (con postdata del 6 de Junio), acompaño el texto con un comentario en que utilizo y doy a conocer toda la documentación accesible sobre cada uno de los temas, y, para que el título de "Cancionero" no defraude a los amantes de la música pre clásica,  con las melodías an­tiguas y tradicionales con que se cantaron o cantan los romances y canciones cifrados por Perrenot. La razón del extraño mensaje cifrado enviado por el embajador al rey es que con él pre­tendía distraer y confundir a los hugonotes (que en aquellos días parecían próximos a entrar por las armas en París) en caso de que lo interceptaran y se dedicaran a descifrar su contenido. Los romances citados por Perrenot, según versiones de procedencia oral y acudiendo, simplemente, a su memoria, son: "Mira Ñero de Tarpeya" (1), Eneas goza de Dido (2), Nacimiento de Bernar­do de Carpió (4), Muerte de don Alonso de Aguilar (7), Hero y Leandro (9), El infante parricida (15), "Nacido nos ha un bailico" (18), Urgel y Roldan (22), Jura de Santa Gadea (23), "El rey moro está en Granada" (24), "A las armas, moriscote" (25). De dos de estos romances no se co­nocían versiones, salvo de la tradición oral moderna.

      El año 2000 (y con él el milenio) se ha cerrado con la espectacular llegada al Archivo de al­gunos textos romancísticos de un especial valor simbólico: Simona Delić, del Instituto de Et­nología y Folklorística de Zagreb, becada por el Instituto para trabajar en los fondos del Archi­vo Menéndez Pidal, ha traído consigo (junto con información bibliográfica y gráfica que se incorporará al Romancero de Sarajevo) unas versiones últimamente grabadas, por ella misma, de boca de los escasos miembros de la comunidad sefardí bosníaca sobrevivientes en los Balcanes. Entre ellos la única versión oriental del Nacimiento de Moisés y un raro ejemplo del comienzo con que en Sarajevo se cantó Os labraré yo un pendón, el romance que sirvió en el siglo XVII de núcleo temático a las comedias Mientras yo podo las viñas (de Agustín Castellano) y El Príncipe viñador (de Luis Vélez de Guevara) y que cita también la Comedia de la Zarzuela (de Reyes Mexía de la Cerda):

Quen quere [tomar] consejo   que venga aquí yo lo daré:
«Quen quere gozar mancebo     que no case a la vejez»
Yo lo digo por mis pecados     que me casé con treinta y seis:
me dieron una bastarda   que no tenía diez y seis...,

comienzo tomado del romance de La caza de Celinos.

      Tras las últimas guerras balcánicas, ese hallazgo es tan sólo la luz de una luciérnaga en la no­che oscura; pero viene a confirmar algo repetidamente visto en este libro: cómo las emigracio­nes y las guerras no desarraigan el Romancero del recuerdo de quienes lo recibieron como pre­ciosa herencia tradicional.

      ¿Conseguirá, también, la vida oral de los romances resistir el paso del segundo al tercer mile­nio dada la creciente homogeinización de gustos e intereses promocionada por la publicidad cul­tural que hoy día reemplaza a otras formas de difusión de contenidos culturales? Difícilmente. Pero es de esperar que, al menos, el continuado esfuerzo por salvar y hacer accesibles miles de textos del romancero oral coleccionados durante el siglo XX no haya sido vano y que el nuevo milenio aprecie el valor y belleza de un corpus poético de naturaleza única creado a lo largo de siete siglos por miles de cantores distribuidos por todo el mundo de habla española, portugue­sa, catalana y judeo-española.

      A este respecto, la reciente iniciativa del Instituto de Etnología y Folklorística de Zagreb de compilar y editar el conjunto del Romancero judeo-español de las comunidades sefardíes entre los pueblos eslavos de los Balcanes ("Balade i lirske pjesme Sefaradâ u južnoslavenskim zemljama") y el proyecto conjunto de los profesores Armistead, Ferré y Fontes de completar la publicación  (que tiempo atrás inició el Seminario Menéndez Pidal) de la gran colección reunida por la ma­lograda J.B. Purcell en las Ilhas Atlânticas portuguesas son las primeras muestras del aprecio por esa poesía pan-hispánica entre gustadores de la literatura no hispanos.

      Por otra parte, el hallazgo de la profesora Delić ha servido para poner en marcha un proyec­to de Menéndez Pidal abandanado con la Guerra Civil española: el de una colección de Come­dias del Romancero. Simona Delić, Rosa Paradela, Enrique Jerez y Raúl López Redondo han comenzado a actualizar lo trabajado por Ramón Menéndez Pidal, María Goyri, Tomás Navarro Tomás (y algún otro miembro del Centro de Estudios Históricos) en varias comedias, entre ellas las arriba mencionadas.

      En fin, como homenaje a la primera cantora de la tradición oral castellana, descubierta en 1900 por María Goyri y Ramón Menéndez Pidal, la arriba mencionada "lavandera de Duero", Catalán, Delić, Jerez y Paradela hicimos, dentro del Centenario de ese evento, una visita bajo la lluvia, al pueblo natal de la anónima cantora de La muerte del príncipe don Juan: La Sequera de Haza, en el extremo sur de Burgos. Su anonimia constituye un monumento al transmisor de tradición romancística desconocido.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

53  Tampoco impidieron la continuidad de otros trabajos, no relacionados con el Romancero, patrocinados por la Fundación.

54 Atrás, § 2.

55  Después de varios años de forcejeo, la "Editorial Gredos" ofreció hacer efectiva la mitad de los dineros que adeudaba al Seminario Menéndez Pidal por las li­quidaciones de venta de sus libros pendientes de pago y la Universidad Complutense aceptó ese "arreglo". Durante los años anteriores al arreglo, el Seminario se abstuvo de ser editor de nuevas publicaciones para no complicar el proceso judicial en curso. En ese periodo, que se dilató por varios años, las investigaciones realizadas en el Centro de Estudios Históricos Me­néndez Pidal, en que el "Seminario" colaboraba, hubieron de ser editadas y subvencionadas por otras ins­tituciones gracias a convenios establecidos por la Fundación Ramón Menéndez Pidal con ellas.

56  Esto es, antes del 28-X-98.

57  Obra en cuya edición colaboraban el Real Insti­tuto de Estudios Asturianos y el Ayuntamiento de Gijón, junto a la Fundación y el Seminario Menén­dez Pidal.

58 Aparte de ponerme a escribir la Introducción de la serie, tal como habíamos proyectado (que concluí en Mayo).

59  Al cual mantuve regularmente informado del proceso de corrección (contra originales) de los textos publicados (cartas del 21-IV, 9-V y 8-VI del 99) y de la búsqueda de ilustraciones (carta del 9-V-99).

60  Madrid: Fundación Ramón Menéndez Pidal; Seminario Menéndez Pidal. Universidad Complu­tense de Madrid; Real Instituto de Estudios Asturia­nos; Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular. Ayuntamiento de Gijón, 1999.

61  Y que J. A. Cid había publicado en 1993 en la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares.

62  En la Primavera de 1999, Jesús Suárez había te­nido que posponer la labor de edición de su parte al no poder trasladarse a Madrid para fotocopiar origi­nales. El 17 de Junio le había yo clarificado que, tras el fin del Convenio con la Universidad Compluten­se, "La Fundación Ramón Menéndez Pidal, sin apo­yo de fondos públicos, hubo de hacerse cargo de to­dos los gastos de mantenimiento del Centro. Se acabaron los becarios; sólo persiste la financiación de la reorganización del Archivo-biblioteca en sus varias áreas. Las personas... que... trabajan en el Centro es mediante contratas de producción....; no pueden gas­tar tiempo en trabajo de apoyo a otros proyectos aje­nos a su compromiso... Lo único que puedo facilitar­te es, si me avisas con tiempo, la consulta del AMP, en fines de semana, viniendo yo contigo a Menéndez Pidal 5". Así es como reunió sus materiales Susana Asensio en Julio.

63  Se hallan en proceso de selección los religiosos tradicionales, junto con los vulgares de sucesos, lan­ces e historias y beatos y edificantes.

64  "Te agradezco tu apoyo, las cartas y todo... Aquí tienes el texto sobre los sefardíes de Sarajevo. He hecho las notas y las correcciones que tu habías apun­tado. Faltan datos para dos notas, el original (espa­ñol) de una cita— pero eso lo voy a resolver en Bel­grado, donde tengo los materiales necesarios... Mañana me marcho a Yugoslavia, primero vuelo a Zürich, de allí a Budapest y de allí a Belgrado (en au­tobús). Tardaré mucho en llegar, pero lo que impor­ta es llegar y pasar el verano con mi padre y la fami­lia. Volveré a Madrid el 17 de agosto y sigo para Pittsburgh el 22 de agosto... pero te llamaré... Un abrazo fuerte" (Madrid, 14-VI-2000).

65  Susana Weich-Shahak, Samuel G. Armistead y yo.

66  Era una decisión que tenía su razón de ser en la pre-historia de la obra, cuando empecé a diseñarla y escribirla como contribución a un proyecto frustrado en cuya planificación yo no había intervenido: una gran historia de la Literatura española, proyectada por la editorial Espasa Calpe, de cuya dirección se había encargado Víctor García de la Concha. Dada la dificultad de escribir con el corsé que suponía tal proyecto, me propuse hacer primero, como borrador de mi contribución a esa obra, un libro aparte.

67 "Querido Sam. ¡Si los cabrones volaran... [oscu­recerían el sol]! Desde que nos despedimos en Sala­manca, no he tenido ni una mañana ni una tarde placenteras. Me han intentado reventar la Funda­ción desde dentro de Chamartín de forma muy fea (denuncia en la Magistratura de Trabajo). En fin, que he andado loco, con abogados, compañías de se­guridad, etc. para proteger el patrimonio..., y hasta de jardinero tratando de recuperar las plantas "his­tóricas" y de protegerlas (hasta le dieron de hachazos al madroño centenario). Cosas que duelen. Ya te contaré. En esas circunstancias y dispuesto, pese a todo, a que salga el libro sobre el Archivo y el de la Épica míos para noviembre, tus generosas gestiones y oferta del estudio-traducción de Bodel se aprecian más que nunca. Creo que es esa traducción en don­de figura un estudio —el más reciente— sobre la tradición manuscrita, algo que tengo que ver para cerrar el capº del Romancero. Gracias, gracias, gra­cias". fax, 12-VIII-1999, de Diego Catalán a Sa­muel G. Armistead. Pero el "caso Chamartín" sólo estaba empezando.

68 Cuyo original me remitió S. G. Armistead en Abril del 2000.

69 Madrid: Gredos, 1998. Refundición, prescin­diendo del romance de La Escriveta, de su anterior libro Waltharius-Gaiferos. Über den Unprung der Walthersage und ihre Beziehung zur Romanze von Gaiferos und zur Ballade von Escriveta, Bern / Frankfurt a. M., 1992, para el cual me solicitó permiso de utilización de las versiones de uno y otro romance   atesorados en el "Archivo" (Tübingen, 2-VII-1990), el cual le di.

70 Y de él procede, como anticipo, el trabajo "So­bre la vida latente de los textos: Roldan y Ogier (Dos siglos y medio de Épica y cinco de Romancero)", re­mitido, como contribución mía, al homenaje in memoriam de J. H. Silverman (págs. 94-106).

LÁMINAS

Pese al desmantelamiento del "Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal" (en 1998-2000), el libro La épica española. Nueva documentación y nueva evaluación, de Catalán, llegaría a ver la luz a comienzos del nuevo milenio. En él se estudia la herencia épica en el romancero.

Algunos de los pocos judíos sefardíes de Sarajevo que sobrevivieron al holocausto y a la última gue­rra balcánica aún conservan en el año 2000 memoria de canciones y romances en español.
Casa en el barrio viejo de Sarajevo entrando en las calles judías.

Calle del barrio judío.

En Mayo de 1900 "la lavandera del Duero" cantó La muerte del príncipe don Juan, romance nacido en 1497, a María Goyri y Ramón Menéndez Pidal. Fue el "renacimiento" de la tradición oral castellana que se reputaba muerta hacía siglos. En el año 2000, Centenario de aquel descubri­miento de que el Romancero castellano estaba vivo, a instancias de una inestigadora venida de Zagreb (Croacia), un grupo de estudiosos del Romancero fuimos al pueblo natal de esa informante de nombre desconocido a rendirle homenaje.

Vista de La Sequera de Haza (Sur de Burgos) en el año 2000 (foto Enrique Jerez).


Cementerio de La Sequera de Haza en el año 2000 (foto Enrique Jerez).

Los muros de Haza en el año 2000 (foto Enrique Jerez).

El castillo de Haza en el año 2000 (foto Enrique Jerez).

       

CAPÍTULOS ANTERIORES:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN.

 

2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN "CHAMARTÍN". EPÍLOGO

      Aunque, en vista de las circunstancias ya comentadas, la Junta de Patronos de la Fundación Ramón Menéndez Pidal acordó el 19 de Noviembre de 1998 crear una Dirección o Gerencia "que atienda la pura administración del Centro y la gestión de sus funciones culturales e investigadoras" y, a propuesta de Juan Manuel de Mingo, la persona nombrada como Director Ge­neral Ejecutivo fuera yo, la delegación por el Patronato en esa Dirección-Gerencia de "todos los poderes, salvo los que estatutariamente no son delegables"21 sólo quedaría notarialmente legali­zada el 18 de Octubre de 1999. No obstante, de acuerdo con los deseos del Patronato, inicié de inmediato, a fines de 1998, la reestructuración de la sede (en Menéndez Pidal 5) y la actualiza­ción de los objetivos de la Fundación. Ya en la propia Junta, consciente de que el presupuesto disponible había quedado reducido, para los años de 1999 y 2000 (hasta Octubre), a las anua­lidades que la Fundación Ramón Areces me había concedido en Noviembre de 1997 con el fin de realizar los proyectos de investigación planificados para aquellos dos años del trienio, puse a disposición de la Fundación Ramón Menéndez Pidal esa "Ayuda puntual" para que la Funda­ción pudiera hacer frente a todo tipo de gastos (de mantenimiento y actividades22).

      La nueva condición, estrictamente privada, del Centro subsistente en Menéndez Pidal 5 fue, de inmediato, comunicada a los investigadores (nacionales y extranjeros) más relacionados con las actividades que en el pasado tuvieron lugar en (o a partir de) esta casa de "Chamartín"23:

     "FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL / C. Menéndez Pidal, 5 / 28036 MADRID / CIR­CULAR INFORMATIVA / (A LOS MIEMBROS, COLABORADORES EXTERNOS Y AMIGOS DEL SE­MINARIO MENÉNDEZ PlDAL) / En virtud de lo acordado en el pleno de la Junta de Patronos de la Fundación Ramón Menéndez Pidal y en la Comisión Mixta de Patronos de las Funda­ciones Ramón Areces y Ramón Menéndez Pidal celebradas el 19 de noviembre del 1998, he de informaros que, concluido el pasado mes de octubre el Acuerdo de Cooperación Científi­ca entre la Fundación Ramón Menéndez Pidal y el Instituto Universitario Interfacultativo Se­minario Menéndez Pidal de la Universidad Complutense de Madrid, la casa y finca sita en Menéndez Pidal 5, Madrid 28036, propiedad de la Fundación Ramón Areces, y la Bibliote­ca y Archivos a cargo de la Fundación Ramón Menéndez Pidal en ella radicados, vuelven a tener un uso exclusivamente privado. El acceso, consulta y utilización de los mismos sólo será, en adelante, concedido previa petición escrita y justificada. La Fundación Ramón Menéndez Pidal podrá firmar acuerdos puntuales de colaboración con personas o entidades para el me­jor uso de los fondos de interés científico nacional e internacional depositados en Menéndez Pidal 5. / El Director General Ejecutivo de la Fundación Ramón Menéndez Pidal".

Y en otra circular expliqué, cara a potenciales usuarios, los procedimientos en adelante requeri­dos para la consulta de fondos del Archivo y Biblioteca Menéndez Pidal al haber desaparecido su vinculación con entes públicos24.

      En el tránsito de 1998-1999, tras un estudio económico del pasado inmediato25 y de las ne­cesidades y prioridades a que la Fundación debía hacer frente en los años 1999 y 2000 (hasta la finalización de la "Ayuda puntual" trienal de la Fundación Ramón Areces), procedí a distribuir el exiguo presupuesto disponible de forma que se garantizara el mantenimiento de la casa de Menéndez Pidal 5 de acuerdo con sus nuevas funciones26.

      El futuro de los "Archivos Menéndez Pidal reunidos", depositados por mí en la Fundación, había vuelto a ser motivo de preocupación debido al desinterés mostrado por el Ministerio de Educación y Cultura; consideré, por lo tanto, prioritario el continuar dándoles, en lo posible, una estructura física que, en un mañana incierto, les permitiera defenderse por sí mismos cara a la sociedad cuando ya mi voz no pudiera hacerlo. Para ello, la casa de Menéndez Pidal 5 fue reorganizada (utilizando los espacios libres dejados por la salida de ella del "Seminario" y me­diante el aprovechamiento de los áticos y antigua terraza cubierta), a fin de acomodar en "con­tenedores" apropiados los materiales de los tres archivos científicos, del "Romancero", de la "Historiografía medieval hispano-portuguesa" y de la "Lengua española y lenguas circunvecinas", y, además, organizar las diferentes secciones (correspondencia, documentos, prensa, materiales gráficos, etc.) de un archivo de nueva creación sobre "Historia cultural, fines s. XIX— s. XX".27 En esta reorganización se intentaron cumplir las recomendaciones del Informe de la Subdirección General del Instituto del Patrimonio Histórico Español del Ministerio de Educación y Cul­tura del 17 de Octubre de 1997, elaborado por Vicente Viñas Torner tras haber inspeccionado el Archivo-Biblioteca el día 27 de Junio.

      El "Archivo del Romancero", con sus dos grandes secciones escrita y sonora, recibió, como es lógico, especial atención, anteponiendo a cualquier otro objetivo el de su conservación de acuer­do con las directrices del informe Viñas28. Para acomodar (conforme yo le iba imponiendo una nueva ordenación) la documentación del Archivo escrito o AMP, en ficheros y carpetas idóne­as, a fin de que sus preciosos materiales tuvieran una vida más larga, conté con el asesoramiento adicional de los experimentados restauradores "Barbachano y Beni" sobre cómo tratar los di­ferentes papeles y lograr disminuir, en lo posible, el progresivo deterioro de ellos29.

      El traslado de "El Romancero" se inició el 15 de Febrero de 1999 y se acordó un plazo máximo de seis meses para completar el servicio entonces contratado30, durante el cual la co­lección permanecería cerrada a la consulta. Cuando había transcurrido una mitad del tiempo hasta ese tope de los seis meses, la persona contratada para hacer el traslado de los papeles que yo iba por delante ordenando (una antigua becaria del Seminario Menéndez Pidal) pretendió que la Fundación le asignara un sueldo mensual sin limitaciones temporales31, pretensión que, al no ser aceptada32, dio lugar a la interrupción del trasvase de los documentos. Por tanto, sólo llegó a hacerse la reinstalación de las secciones "Romances de tema histórico-nacional", "Ro­mances carolingios, artúricos y ariostescos" y "Romances bíblicos". Las secciones restantes (más de la mitad de los fondos) siguieron almacenadas aparte, en los viejos cajones y carpetas.

      Como complemento del intento de reinstalar la documentación del Archivo escrito confor­me a las recomendaciones del informe Viñas, la Fundación decidió revitalizar el proyecto de digitalización de originales únicos existentes en ese "Archivo del romancero", a fin de poder, en su día limitar la consulta directa de esa valiosa documentación. Se aprobó un proyecto concreto (presentado por otro antiguo becario del Seminario Menéndez Pidal) consistente en digitalizar 3.000 imágenes en siete meses (a un tanto la imagen)33. El proceso de reproducción se inició, a lo que parecía con un buen ritmo, en el mes de Marzo de 199934. Intereses personales35 llevaron a la persona contratada a desconectarse progresivamente de esa tarea36, que interrumpió en Junio para disfrutar, según me dijo37, de una beca en Alemania.

      Respecto a la conservación del "Archivo sonoro" (o ASOR), la Fundación consideró urgente que la totalidad de las cintas de campo grabadas en las encuestas fueran reproducidas íntegramente en soporte mini-discs, con el objeto de garantizar que esa documentación, toda ella irrepetible, tuviera vida más larga y segura. El procedimiento acordado permitía la audición de cada cinta y su segmentación en los varios componentes que contiene, y, asimismo, hacía posible el ir revisando y com­pletando las descripciones y transcripciones en papel de las cintas que se guardan en un Archivo pa­ralelo al ASOR (del que se prevé que algún día una copia de cada romance sea transferida al Archivo escrito del Romancero, esto es, al organizado temáticamente). Encuesta tras encuesta, esa doble la­bor se fue realizando a lo largo de los años 1999 y 200038 y pronto quedará, espero, completa.

      El abandono en Mayo y en Junio de 1999, por parte de los dos antiguos becarios del Semi­nario Menéndez Pidal, de los trabajos contratados por la Fundación para la conservación del "Archivo del Romancero Menéndez Pidal / Goyri"39 fue considerado por mí un contratiempo, pues retrasaba la reorganización de unos fondos cuya consulta por investigadores de diversa pro­cedencia era frecuente; pero en modo alguno me pareció un problema grave. Dado que la reorganización de los documentos exigía en cualquier caso, mi intervención personal, el trasvase de los papeles a los nuevos "contenedores" podía encomendarse a cualquiera o, incluso, ser com­pletado sin auxiliares, y en cuanto al programa de digitalización, podía, una vez más, diferirse o permitirse que continuara a un ritmo más lento que lo inicialmente acordado. Sólo algunos me­ses después, al aproximarse Agosto, súbitamente se manifestaron40 los propósitos escondidos tras aquel cambio de actitud de quienes, a comienzos de año, habían iniciado con aparente interés la labor concertada; y sería a lo largo de Agosto y Septiembre cuando se fueran, progresivamen­te, haciendo patentes los planes que, de forma callada (en unos famosos "cafeses de la Conser­jería"), habían venido tramando durante meses un conjunto de cofrades "tinelarios" dispuestos a hacer pagar un caro precio a la Fundación Ramón Menéndez Pidal por la discontinuidad de su Convenio con la Universidad Complutense de Madrid 41.

      La anecdótica historia de mis idas idas y venidas, barba al hombro, por los juzgados de Guardia y Juzgados Laborales del Madrid de la Tercera Restauración Borbónica como representante de la acusada y acosada Fundación Ramón Menéndez Pidal (historia digna de competir con las que en la Monarquía de los Austrias inmortalizaron las plumas de Cervantes y de Quevedo) enriqueció a lo largo de un inter­minable año mi experiencia vital de una forma ciertamente inolvidable42; pero no es para ser aquí referida. Lo son en cambio, sí, las consecuencias para el "Archivo del Romancero" y para potenciales consultantes del mismo de la incapacidad de comprensión por ciertos jueces de que puedan existir aún hoy fundaciones y personas que, sin un escondido ánimo de lucro o de pu­blicidad especulativa, se afanen en crear y promocionar productos y valores culturales o en formar personas especializadas en los improductivos campos de las Humanidades. Y sobre esas con­secuencias negativas sí creo preciso hacer hincapié.

      Visto que la Justicia, con el solo testimonio de los demandantes, puede admitir la existencia, desde una fecha por los mismos designada, de un contrato verbal (contradictorio con la docu­mentación escrita firmada por ambas partes) y convertir a cualquier persona usuaria de los ma­teriales de mi archivo privado en empleado de la Fundación Ramón Menéndez Pidal desde la primera vez que tuvo acceso a los Archivos en ella depositados, ha quedado para mí claro que el facilitar la consulta o utilización de esos fondos documentales a investigadores españoles (o con permiso de trabajo en España), por más que de licenciados o doctores becados se trate, puede perjudicar gravemente a la Fundación que los alberga. Por tanto, la política de promover la for­mación de especialistas, españoles o extranjeros, en los estudios históricos y filológicos, impar­tiendo enseñanzas superiores y concediendo ayudas económicas, que contemplaban los Estatu­tos de esta Fundación cultural sin animo de lucro y, asimismo43, el Reglamento del Instituto Universitario Seminario Menéndez Pidal de la Universidad Complutense de Madrid 44, no tiene hoy continuidad posible. En adelante, esa política, que durante medio siglo fue para mí norma rectora de mis actividades como enseñante universitario, debo, pues, darla por impracticable: No voy a poder facilitar la utilización del patrimonio cultural universal de que dispongo a licenciados ávidos de contar con él, ni formar nuevos investigadores aprovechando esa docu­mentación única, ni buscar apoyos económicos para jóvenes graduados, que, como investiga­dores, aún están en proceso de formación, sin con ello correr el riesgo de que la Fundación o, quizá, yo mismo seamos llevados ante los tribunales y posiblemente condenados.

      La forzada "reprivatización", en forma tan extrema, del "Archivo del Romancero" (y demás "Archivos Menéndez Pidal reunidos"), de que acabo de dar cuenta, ha venido a hacer necesario, en el curso del año 2000, no sólo trazar un diseño actualizado de los objetivos de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, sino realizar una reconversión del Centro situado en Menéndez Pidal 5. La nueva etapa en la vida de ese Centro lógicamente ha de contar con la aprobación de la Co­misión Mixta de las Fundaciones Ramón Menéndez Pidal y Ramón Areces al término de la Ayu­da puntual trienal de Noviembre 1997 que concluye en este año, y el nuevo Proyecto sólo po­drá iniciarse en el trienio siguiente, Noviembre 2000-Octubre 2003.

     Entre tanto, el depauperado presupuesto del Centro correspondiente a los años 1999 y 2000 se ha destinado, mayormente, a cubrir, en lo posible, unos objetivos que, tras años de incuria45, resultaban en Menéndez Pidal 5 patentemente prioritarios: la seguridad46; la restauración de la casa y cuidado de la misma47 y la recuperación del jardín (devolviéndole su carácter primige­nio)48, así como de las dependencias 49. El Centro que fue inaugurado el 11 de Noviembre de 1985 con tan buenos augurios y con notable boato y solemnidad se halla nuevamente (algo es algo) en condiciones de acoger el nuevo Proyecto de 2000-2003 (pese a las adversidades del in­mediato pasado).

      Aunque de carácter puntual, otra nota positiva para la historia del "Archivo" en este año 2000 merece recordarse: la llegada al mismo, en el mes de Abril, de una, hasta ahora desconocida, ver­sión antigua de un romance de raíces épicas conservada en un manuscrito de comienzos del s. XVI, Jimena pide justicia, que comienza así:

"¡Rrey que non faze justicia    no debe rreyno mandare!"

Su hallazgo por Ch. B. Faulhaber en la Biblioteca de Palacio50 constituye una nueva muestra de cómo los archivos españoles aún pueden proporcionar sorpresas a los estudiosos del Romance­ro y de la Épica y de que la Literatura del tránsito de la Edad Media al Siglo de Oro no consis­te tan sólo en lo que de ella circula modernamente impreso. La incorporación de este notabilí­simo texto al "Archivo del Romancero Menéndez Pidal / Goyri" se debe a la constante comunicación entre "compadres", que desde tiempos atrás caracteriza al campo del Romancero51, a la cual una y otra vez he aludido en el presente libro; Samuel G. Armistead, Arthur L. E Atskins y Charles B. Faulhaber tienen ya en borrador un estudio de la joya descubierta, que tam­bién me han anticipado52.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

21 Atribuciones que se precisaron en Anexo al Acta.

22  Según consta en el Acta de la Junta del 19-XI-1998: "D. Diego Catalán destaca... que, tras consul­tar con la Fundación Ramón Areces, había decidido poner a disposición de la Fundación Ramón Menén­dez Pidal y de sus necesidades generales las cantida­des que para los años 1999 y 2000 le fueron conce­didas en Addenda firmada el 3 de Noviembre de 1997 al contrato de investigación suscrito el 1 de Oc­tubre de 1991 con la Fundación Ramón Areces".

23  El 11-XII-98 Susana Weich-Shahak ya acusaba recibo, desde el Jewish Music Research Center de la Hebrew University Jerusalem, de la "Circular Infor­mativa" (sin fecha).

24 "Estimado amigo/colega: / Las fundaciones Ra­món Menéndez Pidal y Ramón Areces, que mantienen en condiciones de utilización el Archivo y Bi­blioteca Menéndez Pidal, han regulado de forma nueva el acceso a la misma y la consulta de los fon­dos privados de interés cultural y científico que al­berga (19/IX/1998) una vez que, habiéndose retirado de la casa sita en Menéndez Pidal 5 (Madrid 28036) la sede del Instituto Universitario Seminario Menén­dez Pidal, ningún organismo estatal contribuye a su apertura al público. / Desde la fecha indicada, para la consulta de esos fondos todo investigador deberá se­guir el trámite de solicitar por escrito, aportando una serie de datos, los documentos o libros que precise para su trabajo y que desee ver. / Para facilitar y es­tandarizar los trámites, se ha elaborado un modelo de Solicitud que te adjunto y que te ruego utilices si de­seas realizar alguna consulta. / Fdo. El Director Ge­neral Ejecutivo / Diego Catalán".

25  Que puso de manifiesto graves abusos de con­fianza de empleados y becarios vinculados a una y otra de las instituciones que colaboraban en el des­aparecido Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal.

26  Según recogería el Acta de la reunión del Patronato de la Fundación Ramón Menéndez Pidal del 6 de Mayo de 1999.

27  Conté para ello con la ayuda de mi hija Irene Catalán quien, como actividad "lateral" de su interés en la organización de un "Archivo pedagógico Jimena Menéndez Pidal" (de cuyos fondos le hice dona­ción), desembarazó los áticos y las antiguas cocinas y terraza superior de la casa de Menéndez Pidal 5 de trastos, papeles y publicaciones allí caóticamente al­macenados y reunió y clasificó una multiplicidad de documentos desperdigados, poniendo así las bases de este nuevo "Archivo de Historia cultural fines del s. XIX y s. XX", a la vez que abría nuevos espacios úti­les para la Biblioteca y los Archivos.

28  La existencia de una Ayuda de un millón de pe­setas, por resolución (el 8-X-98) de un concurso con­vocado por la Dirección General de Archivos, permi­tió utilizar esos fondos, junto con otros procedentes de la "Ayuda puntual" de la Fundación Ramón Are­ces, a las contratas de servicios, una vez que habían desaparecido de Chamartín los Laboratorios Huma­nísticos del "Seminario" (Informe a la Subdirección General de Archivos, 5-V-2000). El 18 de Enero de 1999 comunicaba yo a Armistead, mediante un FAX, cómo estaba procediendo: "Sam. Ya estamos en ple­na faena con los fondos del Archivo. El Romancero se ha empezado a trasladar. Intento dejarlo instalado y recolocado en unidades que protejan la conserva­ción de los originales y con índices y signaturas... Es­tará cerrado para consulta durante varios meses. Sólo lo manejarán dos personas encargadas de la tarea. / Personalmente te ofrezco mi ayuda, en caso de ur­gencia, directa. Comunícate conmigo por FAX. / La reorganización de la FRMP exige que te pida rellenes el boleto adjunto (o análogos) / D. C."

29  El 2 de Febrero de 1999 los técnicos de "Barba­chano y Beni" examinaron la Biblioteca y Archivos de la Fundación con el fin de informarnos "acerca de la política archivística" que debíamos adoptar "para el salvamiento y protección de su patrimonio histórico documental y bibliográfico en soporte de papel" y tu­vieron la amabilidad de recibir en sus talleres de "Conservación y restauración" de Oquendo 20 a la persona contratada a raíz de ello por la Fundación para realizar el servicio de traslado de los papeles.

30  Con un pago adelantado de la mitad y el cobro de la mitad restante a la conclusión del trabajo.

31  En escrito del 13-V-1999.

32  En respuesta de ese mismo día 13.

33  Firmado con el provedor del servicio el 24-II-1999. También en este caso la Fundación pagó ade­lantada una parte substancial de la cantidad acorda­da, conviniendo en completar el pago a la entrega de las reproducciones digitales.

34  Pero, según el "Informe sobre el Sistema Infor­mático y los trabajos de Catalogación Informatización y Digitalización de la Fundación Ramón Me­néndez    Pidal"    (elaborado, a petición    de la Fundación, por el documentalista Santiago López Pavillard en Octubre de 1999), durante los dos pri­meros meses (Marzo -Abril) la persona contratada dedicó a la digitalización 27 horas en total (reparti­das entre 20 días) y la aceleración (respecto a la pre­vista en el contrato) del ritmo de las reproducciones por hora se debió a que fue hecha en formato JPEG y no en el recomendado por la UNESCO para con­servación de documentos, el TIFF, lo cual supuso la "aceptación de una calidad baja en las digitalizaciones, que hará, a menudo, necesaria en el futuro la consulta directa de los documentos".

35  Por limitaciones de tiempo, ya que el encargado del servicio tenía pleno empleo en el Instituto de Lingüística Computacional de la Real Academia Española y se comprometió con otros "clientes" a reali­zar trabajos en horas extra.

36  En Mayo sólo dedicó un total de 6 l/2 horas a la digitalización (repartidas entre 6 días) y en Junio 3 horas (repartidas entre 5 días), según el Informe Ló­pez Pavillard demostraría posteriormente.

37 En su única visita al Archivo del mes de Julio, el día 12.

38 Aparte de continuar colaborando en la labor, de forma asidua mi hija Débora Catalán, cuya familiari­dad con los fondos sonoros venía de los tiempos en que las cintas grabadas en las encuestas de campo fueron transcritas como parte del Proyecto DEAPHR (véase atrás cap. VIII, § 9), la transcripción de ciertas encuestas contó con la experta cooperación de José Manuel Pedrosa, quien había anteriormente do­nado al ASOR copia (sonora y transcrita) de su pro­pia colección de romances. Temporalmente participó también en la tarea Enrique Jerez.

39  A fines de año, el Secretario de la Fundación (Alvaro Galmés) reunió la documentación relativa al fallido proyecto de "Traslado del Archivo escrito del Romancero" en una "Memoria justificativa del gas­to", e informó al Patronato "acerca de las causas de la interrupción sin llegar a concluirse".

40  Mediante una denuncia en el Ministerio de Tra­bajo, a finales de Julio.

41  La preparación del "golpe" incluyó la substrac­ción del sello y de un conjunto de documentos de la Fundación aprovechando que la conserje y su mari­do (empleado en la biblioteca del Ministerio de Tra­bajo) tenían bajo su custodia las llaves de la Administración y de la Biblioteca. La desaparición del sello y de "algunos libros y joyas-condecoraciones" fue de­nunciada por la Fundación en la Comisaría de poli­cía del distrito de Chamartín (atestado n° 42841, 30-IX-1999), observando "que el autor del hurto ha te­nido que ser empleado de la Fundación o alguna per­sona que tenga acceso directo o indirecto a la mis­ma"; algunos de entre los documentos substraídos fueron presentados descaradamente en las ulteriores demandas judiciales contra la Fundación, y el Juez de la sala n° 24 incluso me presentó para su reconoci­miento diversas apuntaciones personales mías de conversaciones habidas con un vocal de la Funda­ción, en casa del mismo, a fines de 1998 y comien­zos de 1999.

42 Sólo tras vivir día a día en esos ambientes puede llegarse a aceptar que las escandalizadoras informa­ciones que diariamente publica la Prensa sobre el de­gradado funcionamiento de la Justicia en la España presente y acerca de la pésima calificación que la vox populi otorga a todos los escalones administrativos del citado Poder no sean un simple eco de la tradi­ción literaria que dejaron nuestros Clásicos, revela­dora de la opinión que les merecían los servidores de la Justicia en la España de los Felipes. « Artículos 6° y 7° (Madrid, 9-V-1984).

44 Artículo 1°, apartado a (O.M. de 27-VII-1981, B.O.E. de 15-IX-81).

45  El estado de suelos, escalera y mobiliario, así como de la biblioteca, en los últimos años de coha­bitación con el Instituto Universitario había llegado a ser lamentable, pese a los medios facilitados por una y otra institución.

46 Encargada ahora a una compañía acreditada (una vez substituida toda cerradura antigua), dados los des­manes a que parcialmente he aludido en la n. 41.

47  Recurriendo a una empresa profesional de lim­pieza para que el interior del inmueble recobrara su "nobleza". Con vistas a una posible restauración inte­gral se obtuvo, adicionalmente, de la empresa "LR Obras de Arte Consultores" un minucioso informe: "Inventario de materiales y valoración económica de las labores de rehabilitación, conservación y restaura­ción a realizar sobre el inmueble y bienes muebles en la sede de la Fundación Ramón Menéndez Pidal situada en la calle Menéndez Pidal n° 5, Madrid".

48 Que había sido substituido por una maleza pro­pia de una construcción abandonada en medio del campo. Actualmente, los centenarios olivos, que vie­ron pasar a Napoleón cuando se instaló en Chamartín al ocupar Madrid, y el magnifico y simbólico madroño han recobrado su impresionante espectacularidad y se está repoblando el jardín con las plan­tas aromáticas serranas que dieron al "jardín de don Ramón" particular fama.

49  La recuperación como espacio útil de las depen­dencias ha permitido dar almacenaje interno a las pu­blicaciones de la Fundación pendientes de distribu­ción y a que el Secretario de la misma racionalice el proceso distribuidor.

50  En el ms. 1520. El mismo donde fue descubier­ta una versión manuscrita de La Celestina.

51  "Acabo de hablar con Faulhaber y Askins, quienes conmigo van a firmar el artículo sobre Las quejas de Jimena, y están encantados de que veas el texto y nuestro artículo sobre el caso... Faulhaber me ha dicho de ti verbalmente The very first person who should know about it" (FAX de S. G. Armistead a D. Catalán, 7-II-2000).

52  "A new versión of Las quejas de Jimena" (para La Corónica). En reciprocidad al generoso envío, me apresuré a hacerles llegar por FAX mis lecturas del tex­to del manuscrito de Palacio que diferían respecto a las propuestas en el borrador del artículo.

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

FOTOS:

Madroño centenario con flor y frutos en el jardín de  la casa Menéndez Pidal

Detalle del membrillo en noviembre, en el jardín del Olivar

1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO. EPÍLOGO. 

      El proyecto, mediante el cual los "Archivos Menéndez Pidal reunidos" parecían el 8 de Febrero de 1998 próximos a lograr una estabilidad que garantizara su conservación y uso más allá del lí­mite de mis capacidades de gestión de ese patrimonio cultural, reventó en aquel simbólico año ’98 como una pompa de jabón suspendida en el aire. Ello me obliga a dar cuenta en este "epílogo" de la cadena de acontecimientos que vinieron a poner fin a las perspectivas de institucionalización de los "Archivos" y que desmantelaron la laboriosa construcción de un Centro de investigaciones hu­manísticas en que se explotaran científicamente los fondos archivístico-bibliotecarios reunidos en la casa de la calle Menéndez Pidal 5 por la iniciativa privada y con una cooperación internacional.

      Poco tiempo después de que en esa sede conjunta de la Fundación Ramón Menéndez Pidal y del Seminario Menéndez Pidal fuera celebrado el "Homenaje a Rafael Lapesa en sus noventa años, 8-II-1998", don Rafael hubo de ser hospitalizado1. A su salida del hospital, se vio forzado a recluirse en su casa y a abandonar su labor de investigación y de conferenciante, abandono que, por desgracia, el tiempo tornaría definitivo. Aunque siguió presidiendo la Fundación Ramón Menéndez Pidal, su visita a Menéndez Pidal 5 el 8 de Febrero de 1998 sería la última que pudo realizar2.

      En los comienzos de 1998 aún se dieron algunos pasos en el Ministerio de Educación y Cul­tura hacia la preparación del proyectado convenio que debería haber dado lugar a la asunción por parte del Estado de la titularidad de los "Archivos Menéndez Pidal reunidos" y al funciona­miento público de los mismos3; pero luego pasaron los meses y la anunciada reunión de la Di­rección General del Libro, Archivos y Bibliotecas y de la Universidad Complutense de Madrid con las Fundaciones Ramón Menéndez Pidal y Ramón Areces y con la "propiedad" de los "Ar­chivos" no llegó a ser convocada. Según iba transcurriendo el tiempo, un espeso silencio minis­terial sucedió a esporádicas informaciones oficiosas4. Esperé durante meses de forma paciente ("las cosas de Palacio van despacio"), hasta que en mi mente se fue abriendo paso un pensa­miento malicioso ajustado a la realidad de los tiempos actuales: como mi oferta había consisti­do en ceder gratuitamente los preciosos fondos documentales al Estado, la maquinaria admi­nistrativa del mismo se desinteresaba de un tema que en el curso de su prosecución no podía dejar beneficios colaterales5. Pasé, pues, página, consciente de que mi creencia en "la cosa pú­blica" o res-publica (y no en la compra-venta de ruido e imagen) se reputaba obsoleta y hasta, posiblemente, resultaba sospechosa.

      La espera, a lo largo de 1998, a que el proyecto de estatalización de los "Archivos" se cum­pliera y a que el Ministerio de Educación y Cultura convocara, entre otros organismos implica­dos, al Rectorado de la Universidad Complutense, en tanto responsable legal del Instituto Uni­versitario Interfacultativo "Seminario Menéndez Pidal", me llevó, como Director de este Instituto, a posponer por un tiempo la convocatoria del Consejo Asesor del mismo 6. Entre tan­to, el nuevo equipo rectoral de la Universidad Complutense, en el curso de una replanificación de los Institutos Universitarios iniciada en Octubre de 1996 7 y desconociendo el carácter, historia y reglamento del "Seminario Menéndez Pida!", consideró que este organismo de la Uni­versidad sólo debía su razón de ser y existencia a la firma por el Rectorado y la Fundación Ra­món Menéndez Pidal del Convenio vigente durante los años 1992-95 y 1995-98, y decidió bo­rrar en el Presupuesto general de la Universidad la partida destinada al mantenimiento de las investigaciones del "Seminario" (según pude intuir en Abril de 1998 en una entrevista con el Vicerrector de Asuntos Económicos 8). La "errónea" clasificación del organismo se tradujo, asimismo, en que, el 21 de Mayo,  la mesa de la Junta Electoral en que se votaba la representación de los Institutos Universitarios en la Junta de Gobierno de la Universidad rechazara mis cre­denciales como Director de Instituto Universitario Interfacultativo y me impidiera votar en la elección, para la cual había sido convocado por la Presidenta de la Junta Electoral (13-IV-98), debido a que el Instituto "Seminario Menéndez Pidal" había sido, a última hora, borrado del censo 9 por suponer (contra la realidad) que carecía de un Director nombrado por la Universi­dad Complutense. Y en fin, al aproximarse el verano, el 30 de Junio, el Vicerrector de Investi­gación comunicó al Instituto Universitario (y a la Sección de Asuntos Económicos de la Facul­tad de Filología que tramitaba sus gastos 10) la decisión de la Junta de Gobierno, según la cual, en vez de los  casi cuatro millones y medio que, en el último quinquenio, venía como me­dia asignándosele presupuestariamente, el Instituto sólo podía contar ese año con una asigna­ción de 500.000 pts. ¿Qué investigaciones y publicaciones científicas pretendía la Universidad que hubieran sido realizadas en 1998 con ese ridículo presupuesto que ahora se exigía aplicar re­troactivamente cuando ya había casi acabado el curso académico?

      La nueva "estima" que del "Instituto Universitario Interfacultativo" y de su colaboración con la Fundación Ramón Menéndez Pidal tenían las autoridades académicas de la Universidad Complutense (que estos hechos progresivamente iban revelando), quedó, al fin, esclarecida en la Junta del Consejo Asesor celebrada el 10 de Junio. En ella, la Decana de la Facultad de Geo­grafía e Historia, Mercedes Molina Ibáñez, emitió el juicio de que el Instituto Universitario Me­néndez Pidal "ha recibido en los citados años [desde 1993 a 1997] un trato privilegiado frente a otros Institutos Universitarios (por ejemplo el de la Música o el de la Mujer, a que ella perte­nece)" y el Vicerrector de Investigación, José Luis Sotelo Sancho, anunció la necesidad de hacer una "reforma del Reglamento del Instituto", de añadir vocales nombrados por las Facultades, junto a los de designación rectoral, y de reexaminar a fondo el Convenio con la Fundación Me­néndez Pidal a fin de que las actividades y prestaciones económicas que correspondan "en ex­clusiva" a la Fundación Menéndez Pidal y las realmente propias del Instituto queden separadas 11. Puse entonces mi cargo sobre la mesa, considerando desautorizada mi larga gestión del mismo; pero mi dimisión verbal no fue dada por recibida ya que la Universidad quería mi participación en la negociación del nuevo convenio trienal con las Fundaciones Ramón Menéndez Pidal y Ra­món Areces.

      Así y todo, en una conversación con el Vicerrector de Investigaciones, destinada a dar forma oficial al Acta de la Junta del Consejo Asesor (26 de Octubre), obtuve la información de que la supresión de la partida destinada a las investigaciones del Instituto Universitario Menéndez Pi­dal no era una contingencia que afectara tan sólo al ejercicio económico de 1998, sino que iba a ser permanente, debido a que, según se me dijo entonces, fomentar mediante ella las investi­gaciones en las áreas de conocimiento cubiertas por el Instituto Universitario y a las cuales el Convenio del Instituto con la Fundación Menéndez Pidal proporcionaba una información cien­tífica de privilegio, era un atentado a la libre competencia que, en un Estado de convicciones "liberales", no debía tolerarse. En vista de ello, el 28 de Octubre presenté al Rector mi dimisión como Director del Instituto Universitario Interfacultativo "Seminario Menéndez Pidal" de la Universidad Complutense con el siguiente escrito:

    Magfco. y Excmo. Sr.:

    Visto que el presupuesto del Instituto Universitario Interfacultativo "Seminario Menéndez Pidal" de la Universidad Complutense de Madrid, que he venido dirigiendo durante años, su­frió en 1998 una reducción drástica, desde las cifras de 1993 (4.233.694), 1994 (3.232.619), 1995 (4.038.884), 1996 (4.252.710), 1997 (6.320.009) hasta la de 500.000 pts., y compro­bado, en reunión con el Vicerrector de Investigaciones, el 26-X-1998, que esa mínima canti­dad es la que se contempla para el futuro, considero que tal cifra presupuestaria hace impo­sible la continuidad de mi gestión ya que no permite cumplir los fines y funciones para los que el Instituto Universitario fue creado por Ó.M. de 16-III-1981 (B.O.E. 15-IX-81) y que se recogen en su Reglamento, aprobado el 22-II-1982:

    Naturaleza y Fines: "Artículo l°.-a) La promoción, desarrollo y práctica de la investigación histórica y filológica, y el análisis o interpretación de los textos, particularmente en las parce­las de la Épica, el Romancero Hispánico, la Poesía Tradicional, la Historia y la Historiografía medievales, la Historia de las Lenguas y Dialectos Hispánicos y la Metodología y práctica de  la investigación humanísitica y sus relaciones con las Ciencias Sociales, áreas en las que Ra­món Menéndez Pidal dejó a través de su magisterio escrito y oral y su capacidad organizado­ra, una huella permanente, y b) la formación de especialistas, españoles y extranjeros, dentro del tercer ciclo de la enseñanza universitaria, impartiendo enseñanzas superiores de formación y especialización profesional".

    Estructura orgánica: "Artículo 4°.- La función investigadora del Instituto consiste en pro­mover, impulsar y desarrollar trabajos de investigación, individual o colectiva, tanto de ini­ciativa interna, como en cooperación con otros centros de investigación nacionales y ex­tranjeros o contratada por organismos no dedicados a la investigación, sobre los campos de especialización descritos en el artículo 1°, y en especial: a) Editar, dentro de las nueve series de publicaciones del "Seminario Menéndez Pidal" o en otras de futura creación, las obras elaboradas a partir de los materiales privados del "Archivo Menéndez Pidal" (a los cuales tie­ne acceso el Seminario a través de un acuerdo con su actual depositario) y las obras resul­tantes de los trabajos de investigación desarrolladas por los miembros y colaboradores del Instituto y b) Explorar, mediante Encuestas de campo, el acervo tradicional, lingüístico y li­terario, del mundo pan-hispánico (español, hispanoamericano, portugués, catalán, sefardí, vasco, etc.)".

    Artículo 5°.- "El Instituto desempeñará su función docente a) impartiendo disciplinas del tercer ciclo en los campos de especialización, descritos en el artículo 1°, b) dirigiendo la ela­boración de tesis de licenciatura y doctorales, y c) formando investigadores, nacionales o ex­tranjeros, a través de seminarios y laboratorios en que se estudie la metodología y práctica de la investigación humanística y mediante cursillos de perfeccionamiento del profesorado. Los estudios realizados se acreditarán en su caso, con la expedición de los oportunos diplomas o certificados".

    En consecuencia, de conformidad con el artículo 12° del citado Reglamento, convoco con urgencia al Consejo Directivo y a la Junta de Doctores y Licenciados del Instituto, a fin de que se inicie el proceso de elección y nombramiento de la persona que haya de sucederme en el cargo.

    Con este motivo saluda a V.E. respetuosamente

                              Diego Catalán
                              Madrid, 28 de octubre de 1998.

      Y ese mismo día, en reunión del Consejo Directivo y de la Junta de Doctores y Licenciados del Instituto, presenté mi dimisión a los asistentes y, de conformidad con el Reglamento vigen­te del Instituto, el Consejo procedió a elegir nuevo Director. Jesús Bustos recibió un voto uná­nime y su elección fue ratificada, también unánimamente por la Junta general. Remitidas las ac­tas correspondientes al Rector, el Vicerrector de Investigación tramitó inmediatamente una orden de cese dirigida a mí y comunicó a Bustos su nombramiento al día siguiente de mi escri­to de dimisión (29-X-98).

      El Convenio trienal entre la Universidad Complutense y la Fundación Ramón Menéndez Pi­dal concluía ese mes de octubre de 1998. De no renovarse, según se había hecho al finalizar el anterior trienio, quedaría cancelado. El 19 de noviembre se reunió, en la sede de la Fundación Ramón Areces (Vitrubio 5), el Patronato de la Fundación Ramón Menéndez Pidal y, simultá­neamente, el Consejo Mixto de las dos Fundaciones. A propósito del punto 4° del Orden del Día ("Fin del Convenio trienal con la Universidad Complutense y dimisión de D. Catalán como Director del Instituto Universitario Seminario Menéndez Pidal") el nuevo director del Instituto Universitario, Jesús Bustos, que como Patrono de la Fundación Ramón Menéndez Pidal asistía a la Junta, esbozó sus futuras líneas de actuación en el Instituto12 y dio noticia de sus conversaciones con el Vicerrector de Investigaciones de la Universidad Complutense, quien, en ellas, "se mostró interesado en la renovación del Convenio de la Fundación". Pero Juan Manuel de Mingo hizo entonces constar

    "la satisfacción que para la Fundación Ramón Areces supone el fin de la coexistencia en Menéndez Pidal 5 del Instituto Universitario y de la Fundación Ramón Menéndez Pidal y el re­torno a la situación inicial en que las dos fundaciones Ramón Areces y Ramón Menéndez Pi­dal eran los únicos interlocutores",

y recordó, con este motivo, que

    "D. Ramón Areces y su Fundación, con el consejo de D. Carlos Aguilera y D. Federico Ma­yor Zaragoza, decidieron en su día dar los pasos necesarios para convertir la casa de D. Ra­món Menéndez Pidal en un Centro destinado a salvaguardar el rico patrimonio cultural por él creado y a garantizar la continuidad de su utilización como base de investigación futuras y que sólo por respeto a la voluntad entonces expresada por Dª Jimena Menéndez Pidal y en vista de que D. Diego Catalán, recién regresado de América, lo consideraba necesario para esas investigaciones, la Fundación Ramón Areces accedió a que el Instituto Universitario Se­minario Menéndez Pidal tuviera, asimismo, temporalmente su sede en Menéndez Pidal 5".13

      El llamado "Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal" murió así antes de llegar a tener uso de razón y su luctuosa hereditas revirtió troncalmente a la Fundación privada, de una parte, y al Instituto Universitario de la Complutense, de otra14. En aquellos últimos meses de 1998, en los que el Seminario Menéndez Pidal abandonó el piso bajo de la casa de Menéndez Pidal 5 y, teóri­camente (más que prácticamente), trasladó su sede al Campus de la Ciudad Universitaria15, hube de repartir mis lealtades administrativas, tratando de defender tanto el patrimonio de la una como de la otra institución16. Al cierre de los presupuestos, quedaron aclarados los aspectos económicos de la separación17, pero pendientes aún otros problemas y realizaciones heredados de los muchos años de actividad conjunta. Entre los problemas, el más engorroso resultó ser la recuperación por el "Seminario" de sus fondos de publicaciones (que anteriormente había retenido en sus almacenes la Editorial Gredos)18, hasta lograr que la Universidad Complutense finalmente los recogiera19. Otro, el cual a la larga resultaría de imposible solución, fue el retraso (por parte de los becarios del Instituto Universitario que habían venido informatizando las descripciones de los fondos "carolingios" del Archivo del Romancero y de la empresa "ABC Computers" responsable del funciona­miento de los ordenadores) en dar remate a un trabajo que en Octubre de 1998 se había certifi­cado estar concluido y en transferir la información correspondiente al "Centro de Información de Archivos" (C.I.D.A.) de Archivos Estatales20. Sobre las obras conjuntas de las dos instituciones (Fundación y Seminario) en vías de publicación hablaré más adelante.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

1  "Siento molestarle de nuevo, pero tengo que co­municarle que el homenaje [que organizaba la Facul­tad de Filología] al profesor D. Rafael Lapesa se re­trasará por problemas de salud del profesor. Confío en poder contar con su colaboración cuando las cir­cunstancias hayan cambiado", me escribió la Decana, Pilar Saquero, el 15-IV-98. Pero el homenaje tuvo que ser cancelado.

2 Aunque en los años inmediatamente anteriores sólo de una forma incidental las cuestiones relacionadas con las funciones de Lapesa como Presidente de la Fundación y como vocal de libre designación rectoral del Instituto Universitario hubieran ocupa­do su tiempo, su presencia en estos cargos represen­taba un firme lazo de unión entre este fin de mile­nio y un pasado anterior a la Guerra Civil. Su ausencia física de las reuniones de los órganos di­rectivos de una y otra institución simbolizó, conse­cuentemente, el cierre final de unos tiempos histó­ricos.

3  El 26-I-1998 Luis Benito Ruiz, Vocal Asesor del Gabinete Técnico de la Subsecretaría del Ministerio de Educación y Cultura remitió a Regino García-Badell Arias, Vocal Asesor del Gabinete de la Excma. Sra. Ministra, los Convenios que había preparado "relativos a la cesión del Archivo Menéndez Pidal", surgiriéndole: "Si te parece bien, creo que deberías enviar una copia a Diego Catalán, así como al Direc­tor General del Libro y a los representantes de las res­tantes instituciones implicadas, a fin de que expresen su opinión", sugerencia que fue aceptada. El 17-IIII-1998, tras elaborar en "repetidas sesiones de trabajo con el comité ejecutivo de la Comisión Mixta de las Fundaciones Ramón Areces y Ramón Menéndez Pi­dal" un documento más específico y detallado que sirviera de borrador de los Convenios y que remití a García-Badell, sugerí, a mi vez, la conveniencia de ce­lebrar la anunciada "reunión a cinco bandas".

4 Las últimas acciones sobre las cuales recibí noticia fueron la remisión por Fernando R. Lafuente (Direc­tor General del Libro Archivos y Bibliotecas), el 6-IV-1998, de unas "observaciones de la Dirección Gene­ral sobre las dotaciones requeridas para "las medidas de seguridad de los locales donde se ubican los fon­dos-documentales bibliográficos y la dotación del per­sonal técnico necesario" y "para ampliar la plantilla de personal..., cuestión que también se ha planteado para el Archivo de Guerra Civil de Salamanca" (3-IV-98), y sendos escritos del 29 de Junio de 1998 del Jefe del Gabinete Técnico de la Subsecretaría (Pedro Col­menares), dirigidos a la Directora General de Progra­mación Económica y Control Presupuestario y al Di­rector General del Libro, Archivos y Bibliotecas, donde se anuncia que "Próximamente se procederá a aceptar la donación del Archivo Menéndez Pidal ofer­tada por su actual propietario", y, en vista de ello, se solicita una ampliación de créditos, "imprescindible para asumir con plena responsabilidad la gestión del nuevo Archivo", y la modificación de la Relación de Puestos de Trabajo de la Subdirección, "para poder atender a las obligaciones nuevas que creará la acepta­ción por el Estado del Archivo Menéndez Pidal".

5  A diferencia de las "inversiones culturales" que diariamente anunciaba la Prensa, consistentes en la adquisición por el Estado de documentos sueltos re­lacionados con personajes varios de ’98 o del ’27 a precios que, ciertamente, no eran de saldo.

6 Sólo el 22-V-1998 escribiría al Rector hablándole de la proximidad de las dos reuniones, la convoca­da por el Ministerio y la del Consejo Asesor bajo su presidencia.

7  Que había hecho necesaria la proliferación de Institututos de Investigación privados, reconocidos por la Complutense como asociados, al lado de los pertenecientes a la Universidad creados conforme a las disposiciones de la Ley de Reforma Univeristaria como era el "Seminario Menéndez Pidal" (creado por Orden Ministerial del 27-VII-1981; B.O.E. 15-XI-81).

8 Celebrada el Viernes 24 de Abril con López de la Manzaneda. Ante el vacío documental referente al Instituto que en aquella entrevista pude comprobar, el 29 de Abril remití al Rectorado copia de diez do­cumentos esenciales, haciendo observar al Vicerrec­tor de Asuntos Económicos: "Como puede Vd. ver, el I.U. ha tenido partidas presupuestarias para la rea­lización de sus actividades incorporadas al Presupues­to General de la U.C.M. desde su creación (27-VII-1981), al margen de la firma del Convenio trienal con la Fundación (privada) que lleva asimismo el nombre de Menéndez Pidal (16-X-1992; renovado el 17-X-1992 por un nuevo trienio)".

9 "Desagradable e incomprensible experiencia" que hice notar (y de la cual me quejé en nombre del Ins­tituto) al Rector (22-V-1998); pero que el Vicerrector de Investigación justificó, insistiendo en que yo no contaba con un nombramiento hecho por la Uni­versidad (en ignorancia del firmado por el Rector Villapalos el 28-VII-1993, renovando el ministerial de 23-II-1982)

10 Aprovecho la ocasión para agradecer a Teresa Pe­ces y a José María Pacios su eficaz y cariñosa colabo­ración, durante muchos años, en la gestión de los gastos del "Seminario Menéndez Pidal", ya que sobre ellos vinieron a recaer muchas responsabilidades que, según el Reglamento del Instituto (22-II-82), habría tenido que asumir una "Secretaría-Gerencia" encar­gada de "asistir" al Director del Instituto (articº 8°) y / o un "Secretario Administrativo" encargado de "asistir" al Consejo, cuidando "del funcionamiento del Instituto en sus aspectos administrativos y finan­cieros" (art° 11°), puestos que ni el Ministerio, pri­mero, ni la Universidad Complutense, después, ja­más llegaron a dotar. Asimismo extiendo este reconocimiento a Flor Salazar Lacayo que aceptó ge­nerosamente actuar como coordinadora de la gestión económica del "Seminario" cara a la Sección de Asuntos Económicos de la Facultad de Filología.

11 Acta de la citada Junta del 10-VI-1998. Sola­mente, la Decana y Vicedecana de la Facultad de Filología (Pilar Saquero y Julia Mendoza) instaron al Vicerrector "a que se tenga en consideración en años próximos el carácter eminentemente investigador del I.U. Seminario Menéndez Pidal así como su prestigio internacional, y a que, en consecuencia, la Universi­dad Complutense contribuya económicamente a las publicaciones emanadas de los Laboratorios Huma­nísticos del I.U.".

12 Expresó que había aceptado la Dirección por un periodo de prueba para "salvar la situación de crisis" del "Seminario" y garantizar que sus actividades "mantengan viva la tradición didáctico-investigadora de la Escuela de Menéndez Pidal".

13 Acta del 19-XI-1998.

14  La "total independencia de las actividades de la Fundación y del Instituto" debía realizarse, como el propio don Juan Manuel hizo allí mismo notar, "sin que ello impida, claro está, el cumplimiento de los compromisos de colaboración de ambos centros en determinadas obras actualmente en impresión o la realización en el futuro de otras obras conjuntas si­milares" (Acta del 19-XI-1998).

15 Pues, de entrada, no se le asignaron locales pro­pios.

16 Crucial para el "Seminario Menéndez Pidal" fue el lograr que se implementara el acuerdo alcanzado en la Junta del Consejo Asesor del 10-VI-98 (punto 4): "El Vicerrector hace saber que, habiendo queda­do resuelto el pleito de la Universidad Complutense con la Editorial Gredos, los 4 millones entregados por dicha editorial a la Universidad el 4-XI-1997, como producto de la labor distribuidora de las pu­blicaciones del I.U., serán próximamente incorpora­dos, de conformidad con el artículo 16° del Regla­mento del I.U., al presupuesto del Instituto. Esta recuperación de fondos con destino a las publicacio­nes del I.U. permitirá, en consecuencia, reanudar la contribución del Instituto a las obras proyectadas para 1998, pese a la drástica reducción del presu­puesto de que ya se ha dado cuenta".

17 La Universidad libró a la Fundación las cantida­des pendientes de pago correspondientes al mantenimiento de los "Laboratorios humanísticos" en Menén­dez Pidal 5 durante el último semestre del Convenio. La Fundación Ramón Menéndez Pidal, para cerrar honorablemente los dos trienios de cooperación entre las dos instituciones, se hizo cargo de los impagados, impagables con el ridí­culo presupuesto del 1998, del Instituto Universitario.

18 El apremiante problema de encontrar un alma­cén para los miles de volúmenes del "Seminario Menéndez Pidal" que la Editorial Gredos entregaba (en un tiempo en que el Instituto Universitario no conta­ba con un presupuesto que permitiera afrontar el cos­to) pudo ser provisionalmente solucionado gracias a una generosa prestación de "El Corte Inglés", conse­guida a través de la Fundación Ramón Areces. Más tarde, la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Madrid, a instancias del Decano de la Facultad de Fi­losofía y Letras, me hizo el favor de almacenar los li­bros durante otros largos meses, hasta que el Director del Seminario pudo conseguir fondos de la Universi­dad Complutense para hacerse cargo de los mismos. Aprovecho la ocasión para agradecer al Decano, To­más Albaladejo, y a la Directora de la Biblioteca, An­gelines Martínez Frías, su inestimable ayuda.

19 Todavía el 12 de Julio de 1999 seguían los libros en la Universidad Autónoma y Jesús Bustos tenía que gestionar su retirada y lugar de almacenamiento con el nuevo Vicerrector de Investigación de la Universi­dad Complutense, Agustín Zapata, explicándole:
    "hace varios meses el Sr. Rector, a propuesta de su Consejo, me nombró director del Instituto Universi­tario Menéndez Pidal. Con ello se inició una nueva etapa, determinada por la finalización de los conve­nios establecidos con la Fundación Menéndez Pidal. Al hacerme cargo de la dirección de este Instituto, cuyo prestigio en el mundo de las Humanidades es inmenso, me encontré con varios problemas urgen­tes, que estaban en proceso de solución cuando se produjo el cambio de equipo de gobierno de la Uni­versidad. He dejado pasar varios días, a fin de no abrumarte con las muchas cosas pendientes que te habrás encontrado, pero hay un asunto urgente que merece ser resuelto antes de la dispersión veraniega. Me refiero al depósito de libros (70 "pallets") que, por azares diversos...", etc.

20 De acuerdo con los plazos establecidos con el C.I.D.A., de una parte, y con los becarios del Semi­nario Menéndez Pidal, de otra, la catalogación, informatización y digitalización de las secciones B y C del Archivo del Romancero ("Romances carolingios, artúricos y ariostescos") se cerró (y pagó) al finalizar, en Octubre/Noviembre de 1998, el último año del Convenio entre la Fundación y el Instituto Universi­tario. No obstante, quedaron "cabos sueltos" por atar (solucionables, supuestamente, durante las vacacio­nes navideñas; pero el tema siguió "coleando" duran­te meses, debido, según se me alegó, a la desaparición y substitución del técnico del "ABC Computers" que debería haber solucionado los problemas...). Este in­cumplimiento y las posteriores demandas judiciales de los becarios contra la Fundación (y pleitos subsi­guientes) me obligaron a exponer detenidamente el proceso de realización, dificultades sobrevenidas y si­tuación del trabajo a la Directora del C.I.D.A., Asunción de Navascués (carta del 24-X-99).

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 Imagen de portada: Sede de la Fundación Ramón Menéndez Pidal. Foto Carlos Tarancón.

13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL '98

 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98. VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL.

      La otra faceta del proyecto "El Romancero tradicional pan-hispánico. Recopilación, archivación y estudio" arriba mencionada, la creación de unos archivos romancísticos de carácter pú­blico, sólo a lo largo de 1997 comenzó a ser considerada de una forma efectiva por los organismos que necesariamente habían de examinarla. En los últimos meses de ese año, al ir a ser nuevamente renovada la ayuda trienal de la "Fundación Ramón Areces", concedida a las inves­tigaciones de los "Laboratorios Humanísticos Menéndez Pidal"333, y, ante la proximidad del "Centenario del 98", presenté al Patronato de la "Fundación Ramón Menéndez Pidal", a la "Fundación Ramón Areces", a la "Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas" y al Vicerrectorado de Investigaciones de la Universidad Complutense de Madrid unos "Consideran­dos" (17- XI-1997) en que, junto al "Proyecto trienal (1997-2000) de los Laboratorios Huma­nísticos Menéndez Pidal", proponía un "Proyecto Menéndez Pidal 1998". Entre las varias "posibles y deseables líneas de desarrollo" de ese proyecto ocupaban lugar destacado dos que in­teresaban al Romancero:

    "1. Reconocimiento oficial, en un acto solemne, del Centro de Estudios Históricos Me­néndez Pidal, con sede (por concesión de la Fundación Ramón Areces) en la que fue casa de don Ramón Menéndez Pidal (cuya dedicación a Centro de investigación inauguró la Reina el 11-XI-1985, con asistencia al acto del Ministro de Educación, del Presidente de la Real Academia Española, de doña Jimena Menéndez Pidal y de don Ramón Areces), e ins­talación en el mismo del Archivo-Biblioteca Menéndez Pidal, previa transmisión de la ti­tularidad de los fondos a la Biblioteca Nacional o al Archivo Histórico Nacional y firma de un convenio para la permanencia de los mismos en dicho Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal.

    4. Reanudación de la serie de textos y estudios (interrumpida en 1985 en el volumen XII) titulada Romancero tradicional de las lenguas hispánicas, colección iniciada por Ramón Me­néndez Pidal y María Goyri en 1900 y continuada por Diego Catalán y el Seminario Me­néndez Pidal".

      La marcha positiva de las conversaciones en 1997334 para llegar a la consecución de la desea­da conversión de los "Archivos reunidos Menéndez Pidal" (incluidos el "Archivo del Romance­ro Menéndez Pidal / Goyri" y el "Archivo Sonoro del Romancero") en unos archivos protegidos y regentados por el Estado, situados en un "Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal" que garantizase su accesibilidad a la consulta pública y, a la vez, amparase y continuase las investi­gaciones basadas en sus fondos, me llevó el 6 de Enero de 1998 a dirigir a la entonces Ministra de Educación y Cultura, Esperanza Aguirre, la siguiente carta:

"Excma. Sra.:

    El objeto de esta carta es dejar constancia escrita de mi oferta verbal de transmitir al Esta­do español la titularidad de unos fondos archivísticos que obran en mi poder y que, a mi jui­cio, pertenecen no sólo al Patrimonio nacional, sino al de la Humanidad en su conjunto, dada la importancia de una parte sustancial de ellos.

    Se trata de varios archivos, a los que doy la denominación de "Archivos Menéndez Pidal reunidos", actualmente depositados en la sede conjunta de la "Fundación Ramón Menéndez Pidal" y del "Instituto Universitario Interfacultativo Seminario Menéndez Pidal" de la Uni­versidad Complutense de Madrid, en la que fue casa de Ramón Menéndez Pidal y hoy es un inmueble y finca propiedad de la "Fundación Ramón Areces".

    Elijo este momento para poner en efecto una donación meditada y preparada desde tiempo atrás, teniendo presente que Ramón Menéndez Pidal, iniciador de esos archivos, fue un hom­bre del 98, y, sobre todo, porque las circunstancias parecen propicias para garantizar los esen­ciales condicionantes de esta donación: que, mediante la firma de los convenios que se prepa­ren al tiempo de hacerla efectiva, el Archivo, convenientemente modernizado en su instalación y en los módulos de acceso a la documentación, mantenga su actual característica de ser un ar­chivo abierto a continuado crecimiento y un centro con "laboratorios humanísticos" de inves­tigación productores de obras nuevas, relacionadas con los campos del saber mejor representa­dos en los fondos documentales, y formadores de nuevas generaciones de investigadores.

    A esta evaluación positiva de la circunstancia me llevan las conversaciones, previas a esta carta, sostenidas conjuntamente con representantes de ese Ministerio de Educación y Cien­cia y con administradores de la "Fundación Ramón Areces", y, por otra parte, con un desta­cado consejero de la Presidencia del Gobierno.

    Dejo para una hoja adjunta la descripción de los archivos sitos en la "casa de Ramón Me­néndez Pidal", en Menéndez Pidal 5, Madrid 28036 (antes Cuesta del Zarzal 23, Chamar-tín) a que me refiero (los más de ellos iniciados por Ramón Menéndez Pidal; otros creados por mí)" (carta del 5-1-1998).

      En respuesta a ella, la Ministra de Educación y Cultura hizo constar el interés nacional de los "Archivos Menéndez Pidal reunidos" y la disposición del Ministerio a formalizar el acuerdo por el cual el Estado se haría cargo de la conservación, mantenimiento y uso de esos Archivos:

"Querido amigo:

    He recibido tu carta con la que quieres dejar constancia escrita de tu oferta de transmitir al Estado la titularidad de los "Archivos Menéndez Pidal reunidos".

    Quiero agradecerte muy sinceramente la inmensa generosidad de tu oferta, pues los fon­dos archivísticos que hoy están depositados en la sede conjunta de la "Fundación Ramón Me­néndez Pidal" y del "Instituto Universitario Interfacultativo Seminario Menéndez Pidal" son de una importancia incalculable para el patrimonio histórico y cultural español y de la len­gua española. Para el Ministerio de Educación y Cultura será un honor hacerse cargo de la ti­tularidad de esos Archivos.

    Con el fin de que esta donación pueda articularse convenientemente he dado orden a la Subsecretaría de que preparen a la mayor brevedad posible el Convenio de cesión para que pueda ser firmado. El hecho de que D. Ramón Menéndez Pidal sea, en su campo, un signi­ficado representante de la Generación del 98 añade, en este año en que la conmemoramos, un mayor interés a la donación.

    Con todo mi agradecimiento reiterado y la esperanza de firmar pronto el convenio de ce­sión, te envío un abrazo" (carta del 21-I-1998).

Parecía próxima a realizarse en aquel año centenario del ’98 la efectiva constitución del proyec­tado Centro que se encargara en el futuro de la conservación y disfrute público de esa herencia cultural multisecular de los pueblos hispánicos tan trabajosamente reunida y mantenida por ini­ciativa privada a lo largo del s. XX.

      En las semanas siguientes a la citada carta se dieron los primeros pasos administrativos para la preparación del Convenio y el 8 de Febrero la Ministra Aguirre acudió a la sede conjunta de la Fundación Ramón Menéndez Pidal y del Instituto Universitario Seminario Menéndez Pidal y visitó los "Archivos Menéndez Pidal reunidos" con ocasión del homenaje organizado por am­bas instituciones celebrativo de los noventa años de Rafael Lapesa.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

333 Lo fue con fecha 3-XI-1997.

334  Como pasos previos a la proyectada cesión de los archivos al Estado, tuve, a lo largo de 1997,  con­versaciones varias con autoridades y técnicos de la Fundación Ramón Areces, del Patrimonio Histórico Nacional, de la Biblioteca Nacional, de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, y del Go­bierno de la Nación.

LÁMINAS

El diagnóstico de que el romancero oral al irse acabando el milenio se halla, en España en "estado terminal" exige matizaciones.
Personalmente, en el verano de 1998 aún tuve el placer de recoger una versión tradicional de
Ala­bóse el Conde Vélez en La Cabrera Alta, en el mismo lugar de Truchillas en que había recogido en 1982 la segunda versión oral peninsular de este rarísimo romance, del que hasta esa fecha sólo exis­tía otra versión que anoté en Ribadelago (Sanabria) en el verano de 1949.

Versión de Alabóse el Conde Vélez publicada en la Tercera parte de la Silva de varios Roman­ces, Zaragoza, 1551, fol. XLVI.

Rafael Lapesa, Presidente de la Fun­dación Ramón Menéndez Pidal, visitó por última vez el "Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal" el 8 de Fe­brero de 1998 al ser homenajeado en él con ocasión de sus noventa años.

El 8 de Febrero de 1998, Esperanza Aguirre, Ministra de Educación y Cultura, visitó los "Archi­vos Menéndez Pidal reunidos" en el "Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal"para confirmar su interés en la proyectada donación de la titularidad de los Archivos al Estado.

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12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

 

12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS "LABORATORIOS HUMANÍSTICOS" INSTALADOS EN EL "CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL", 1988-1998. VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL.

      En el Otoño de 1988, al regresar de mi último curso de docencia en la University of Cali­fornia, San Diego (1987-1988), viéndome con 60 años cumplidos, creí preciso buscar un futu­ro extra-familiar para los fondos que Ramón Menéndez Pidal me encomendó testamenta­riamente y para los por mi reunidos durante varios decenios de actividad investigadora. Contaba con la existencia de un organismo público, el Instituto Universitario Interfacultativo Seminario Menéndez Pidal, y de una institución privada, la Fundación Ramón Menéndez Pidal, estatuta­riamente interesados en ese objetivo, y, de otra parte, con el inmueble que la Fundación Ramón Areces permitía utilizar para el desarrollo de las actividades de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, la antigua casa familiar situada en la calle Menéndez Pidal, 5. Pero la "historia" del "Se­minario" y de la casa no invitaban a considerar de una fácil consecución el proyecto de garanti­zar, en un futuro que trascendiera a mi persona, que esos fondos pudieran seguir manteniéndo­se reunidos y accesibles. Si Ramón Menéndez Pidal y Jimena Menéndez Pidal habían tenido que dejar inconclusos planes similares, un desarraigado del entramado social español como yo era no iba a tener mejores oportunidades que las generaciones precedentes para convencer a los here­deros de la España de la Cuarta Restauración borbónica del interés para el Patrimonio nacional de los Archivos en cuestión. Pero había que intentarlo.

      Tras ponderar las posibilidades de desarrollo que en la nueva legislación universitaria tenía el "Instituto Universitario Interfacultativo Seminario Menéndez Pidal" (entrevistándome con el Rector de la Universidad Complutense, Gustavo Villapalos, 28 de Noviembre de 1988, y con diversos Vicerrectores, así como con el entonces Ministro de Educación y Ciencia, Javier Sola­na, 19 de Diciembre de 1988), me propuse como meta el hacer entrega al Estado español y, a través de él, al público interesado en su consulta, de los "Archivos reunidos" depositados en Chamartín (en Menéndez Pidal 5), procurando que la transferencia de titularidad de los fondos no provocara el desmantelamiento de los organismos, público y privado, que con esos fondos ve­nían trabajando, ni contribuyera a hacer más difícil el acceso a ellos. De entrada, la situación del Instituto Universitario no favorecía mis proyectos, ya que las reformas universitarias le dejaron sin la posibilidad, a partir de 1988, de contar con un presupuesto propio para sus publicacio­nes. Además, ese hecho vino a dar lugar a que la "Editorial Gredos", que tenía la exclusiva de la distribución de las publicaciones del "Seminario Menéndez Pidal" desde su creación en 1955, dejara arbitrariamente desde aquel año de ingresar las liquidaciones debidas, pese a que el coste de la edición de los libros había recaído exclusivamente sobre los presupuestos anuales del "Se­minario".

      La muerte, el 15 de Febrero de 1990, de Jimena Menéndez Pidal, quien con su presencia en la antigua casa de su padre había representado el lazo vivo entre el pasado y el presente, intro­dujo, algún tiempo después, un factor psicológico más de urgencia a las gestiones para formali­zar el traspase al Estado de la responsabilidad en el mantenimiento de esos Archivos. Pero el pro­ceso de transferencia de esa responsabilidad, aunque nunca quedara oficialmene interrumpido, se prolongaría de un año en otro, a pesar de que, a raíz de la muerte de mi madre, me entrevis­té nuevamente con el Ministro de Educación Javier Solana llevándole un borrador del plan de acción que creía posible.

      Por entonces, ya había iniciado conversaciones con la Directora de Archivos Estatales, Marga­rita Vázquez de Parga, a fin de diseñar un proyecto de catalogación e informatización de los "Ar­chivos reunidos" depositados en la "Fundación Ramón Menéndez Pidal", que permitiera una es­calonada cesión de su titularidad a "Archivos Estatales". Pensamos que ese proyecto de catalogación y digitalización, basado en la experiencia de modernización tecnológica reciente­mente desarrollada en el "Archivo de Indias", debía iniciarse con el análisis de los fondos docu­mentales escritos y sonoros del Romancero297, por ser los de carácter más insustituible y más fre­cuentemente consultados. En Octubre de 1990, se firmó un primer convenio entre la Dirección General de Bellas Artes y Archivos y la "Fundación Ramón Menéndez Pidal" para la "Ordena­ción, catalogación y difusión de los fondos documentales del Archivo manuscrito y del Archivo Sonoro del Romancero", que fue renovado en Setiembre de 1991298. Mediante un cursillo, im­partido por mí en el "Seminario Menéndez Pidal" preparé a un grupo de diecisiete postgraduados para que, con ritmo acelerado, rellenaran las fichas descriptivas de los documentos escritos y orales de uno y otro archivo299, a fin de transmitir esa información a las bases de datos de la red de terminales P.I.C. del Centro de Información Documental de Archivos (C.I.D.A.)300.

      La firma, el 16 de Octubre de 1992 (con la anuencia de la "Fundación Ramón Areces"), de un "Acuerdo de Cooperación Científica" entre el "Instituto Universitario Interfacultativo Semi­nario Menéndez Pidal" de la Universidad Complutense de Madrid301 y la "Fundación Ramón Menéndez Pidal"302, por el cual la "Fundación" puso a disposición de los "Laboratorios Huma­nísticos Menéndez Pidal" del "Instituto Universitario" la Planta primera y la Entreplanta del in­mueble propiedad de la Fundación Ramón Areces, en el n° 5 de la Calle Menéndez Pidal, Ma­drid, 28036, con su mobiliario e instalaciones, representó un importante paso hacia el futuro. En virtud de ese Acuerdo, el "Instituto Universitario" pudo disfrutar para sus investigaciones de una forma institucionalizada tanto de la "Biblioteca Menéndez Pidal" (propiedad de la Fundación Menéndez Pidal), como de los importantes fondos documentales (de mi propiedad) allí deposi­tados; entre ellos del "Archivo Menéndez Pidal" y del "Archivo Sonoro del Romancero", que ante­riormente sólo había podido manejar a título de gracia. Por su lado, el "Instituto Universitario", como parte de sus "Laboratorios", contribuyó al funcionamiento del centro aportando sus re­cursos institucionales (equipos, material fungible) y, adicionalmente, con el 50% del coste del mantenimiento de los servicios.

      Aquel Acuerdo, de carácter trienal (automáticamente prorrogable, mientras no fuera denun­ciado por una de las partes), llevó aneja la aprobación de un Proyecto de investigaciones con­juntas de ambas instituciones, pública y privada, en los "Laboratorios Humanísticos Menéndez Pidal" durante los años 1991-1994, que previamente había sido presentado por mí a la "Fun­dación Ramón Areces" y que había recibido el apoyo económico solicitado (12 de Junio de 1991). Aunque esta "Ayuda puntual para el trienio 1991-1994" no incluyó, por entonces, al "Laboratorio de Romancero y Poesía Oral", dejó abierta la puerta al desarrollo, en el centro inaugurado en 1985 por la reina Sofía, de actividades científicas continuas, de acuerdo con mi concepción del mismo.

      El 30 de Agosto de 1993 me entrevisté con la nueva titular del Ministerio de Cultura, Carmen Alborch, para presentarle un proyecto de cesión a Archivos Estatales de los archivos depositados por mí en la "Fundación Ramón Menéndez Pidal", previa realización de la digitalización e informatización de los mismos y de la creación de unos módulos de consulta303 en el centro de Me­néndez Pidal 5 (Madrid 28036), sede tanto de la citada fundación privada como del Instituto Universitario Seminario Menéndez Pidal de la Universidad Complutense de Madrid; y el 20 de Diciembre el Director General de Bellas Artes y Archivos, José Guirao Cabrera, me comunicó, en el curso de una nueva entrevista, la aceptación por el Ministerio de mi proyecto de cesión304.

      No obstante, las reformas en la organización del Ministerio de Cultura que supusieron el paso de "Archivos Estatales" a la "Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas", dejando de ser parte de la "Dirección General de Bellas Artes", y la transferencia de competencias cultura­les por el Estado a la Comunidad Autónoma de Madrid afectaron indirectamente de forma ne­gativa al proyecto, tanto en lo relativo a los planes de cambio de titularidad de los fondos305, como en lo tocante a las disponibilidades económicas para avanzar en el trabajo de catalogación, informatización y digitalización.

      Finalizado el trienio 1991-1994, la colaboración de "Archivos Estatales" en los proyectos de informatización de los archivos del Romancero (aunque muy limitada y a veces interrumpida) facilitó que la "Ayuda puntual" de la Fundación Ramón Areces a las investigaciones por mí di­rigidas en los "Laboratorios Humanísticos Menéndez Pidal", al ser renovada el 25 de Noviem­bre de 1994, contemplara la integración en un gran proyecto unitario de todas las actividades que en el pasado se venían realizando en ellos, así como de las que se consideraban posibles en el futuro inmediato, incluidas las referentes al campo del Romancero. Durante el nuevo trienio (1994-1997), el apoyo de la Fundación Ramón Menéndez Pidal al Seminario Menéndez Pidal, permitió, en consecuencia, relanzar muchos de los viejos sub-proyectos pertenecientes a este campo, abandonados desde comienzos del decenio, y, a la vez, intentar consolidar el proyecto de modernización de los archivos, escrito y sonoro, del Romancero.

      Esta reactivación en 1994 de las actividades del "Laboratorio del Romancero y Poesía oral" recibió un importante soporte con la concesión por la "Dirección General de Investigación Científica y Técnica" (DGICYT), en concurso público, de una subvención destinada a la insta­lación en los "Laboratorios Humanísticos" de una "Estación de Digitalización y Grabación en CD-ROM" y de una "Estación de Consulta de Base de Datos, imágenes, CD-ROM e impre­sión", que permitió, a la "Fundación Ramón Menéndez Pidal" y al "Instituto Universitario Se­minario Menéndez Pidal" poner en marcha un proyecto conjunto con el que se pretendía re­coger los frutos de decenios de trabajo en torno al Romancero tradicional como una singular creación comunal de los pueblos que se expresan en las lenguas hispánicas neo-latinas (castella­na, gallego-portuguesa, catalana y judeo-española).

      El proyecto, titulado "El Romancero tradicional pan-hispánico. Recopilación, archivación y estudio de un género literario en peligro de extinción", presentado al Ministerio de Educación y Ciencia el 17 de Marzo de 1995 por ambas instituciones, privada y pública, ofrecía:

    "a. La creación, a partir de un archivo privado, de un Archivo Internacional del Romance­ro y de un Archivo Sonoro del Romancero de propiedad estatal, previa catalogación, descrip­ción, informatización, digitalización y grabación en disco óptico de los fondos escritos del Archivo Menéndez Pidal I Goyri y la grabación en CD-ROM del Archivo Sonoro del Roman­cero de D. Catalán.

    b. La preparación de los originales de 15 volúmenes sobre b. 1. Arte poética del Romancero oral; b. 2. Bibliografía crítica de los estudios del Romancero (desde 1971 al presente); b. 3. Ca­tálogo analítico de los documentos del Archivo Menéndez Pidal/Goyri; b. 4. índices descriptivos del Archivo Sonoro del Romancero; b. 5. Romanceros Regionales (Galicia, Asturias, Cantabria, Extremadura, Acores, Madeira, Paísos Catalans); b. 6. Romancero vulgar, b. 7. Romancero gene­ral de Cuba; b. 8. Romancero judeo-español de Sarajevo; b. 9. Cancionero-romancero del emba­jador de Felipe II en Francia".

      Los firmantes del equipo investigador fueron Diego Catalán (Investigador principal) y Sa­muel G. Armistead, Suzanne Petersen, Ana Valenciano, Flor Salazar, Jesús Antonio Cid, Pedro Alfonso Ferré, Beatriz Mariscal, Krinka Vidakovic, Salvador Rebés, José Luis Forneiro, y los be­carios adscritos a los "Laboratorios Humanísticos" Raquel Calvo, Débora Catalán, Inés de la Cruz, Belinda García Barba, Javier Gómez, María González Piñeiro y Joaquín López Martínez.

      Las promesas editoriales hechas en el punto b) de este ambicioso proyecto empezaron a cum­plirse desde ese mismo año 1995. Para fines de 1998, en que concluía la ayuda a la renovación de los medios de trabajo proporcionada a los "Laboratorios" por el DGICYT, varios de los li­bros programados habían salido de las prensas.

      Gracias a un acuerdo editorial entre la "Fundación Ramón Menéndez Pidal" y "Siglo XXI de España Editores, S. A." vieron la luz dos volúmenes de mi autoría sobre el Arte poética del Ro­mancero oral: Parte 1ª Los textos abiertos de creación colectiva y Parte 2ª Memoria, invención, ar­tificio, Madrid, 1997 y 1998, respectivamente306.

      También se publicaron los dos primeros volúmenes del Catálogo analítico del Archivo Menén­dez Pidal Goyri, referentes a los Romances de tema nacional, preparados, bajo mi dirección, por los becarios de los "Laboratorios Humanísticos" de la Cruz, García, Gómez, González y Martí­nez (Barcelona: Quaderns Crema, 1998), que fueron subvencionados parcialmente por la Fun­dación Ramón Menéndez Pidal307.

      De los Romanceros regionales propuestos han ido saliendo: El Romancero tradicional extremeño. Las primeras colecciones (1809-1910), textos editados por Luis Casado de Otaola, bajo la dirección de Diego Catalán, Mérida: Asamblea de Extremadura y Fundación Ramón Menéndez Pidal, 1995; Beatriz Mariscal, Romancero general de Cuba, México: El Colegio de México, 1996; Silva as­turiana VI. Nueva colección de romances (1987-1994), recolección y edición de Jesús Suárez López, con la colaboración de Mariola Carbajal Álvarez, transcripciones musicales de Susana Asensio Lla­mas, Oviedo-Madrid: Fundación Ramón Menéndez Pidal, Real Instituto de Estudios Asturianos, Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Gijón y Archivo de Música de Asturias, 1997; Romanceiro xeral de Galicia, I: Os romances tradicionais de Galicia: Catálogo exemplificado dos seus temas, por Ana Valenciano con la ayuda de José Luis Forneiro, Concha Enríquez de Sa­lamanca y Suzanne Petersen, Madrid-Santiago de Compostela: Centro de Investigacións Ramón Piñeiro y Fundación Ramón Menéndez Pidal, 1998. Según más adelante se reseñará, un año después del periodo indicado se ha concluido, por fin, la impresión en 1999 del volumen Silva asturiana, I: Primeras noticias y colecciones de romances en el s. XIX. Estudio y edición de J. A. Cid, serie de la cual se halla en proceso de impresión el vol. II sobre El Romancero asturiano de Juan Menéndez Pidal y su compilador.

     Como anticipo de la publicación integral del Romancero de Sarajevo, se ha realizado la edición de su sección sonora.

      También se publicaría, tras larga espera, en 1999, como adelante se dará cuenta, el tomo re­ferente a El Romancero vulgar y nuevo. Preparado en el Centro de Estudios Históricos Menén­dez Pidal con la guía y concurso de Diego Catalán, por Flor Salazar.

      Para la prosecución de las ediciones de otros de los libros ofrecidos, la "Fundación Ramón Menéndez Pidal" ha firmado diversos convenios editoriales con la Xunta de Galicia308, la Asam­blea de Extremadura309 y la Universidad de Cantabria310 y ha recibido subvenciones de la Di­rección General de Relaciones Culturales (del Ministerio de Asuntos Exteriores) y de la "Fun­dación Rich"311, aparte de la ya citada "Ayuda Puntual" de la "Fundación Ramón Areces".

      Aunque el Seminario Menéndez Pidal no volviera a organizar bajo mi dirección encuestas de campo como las de los años 1977-1985, la labor de preparación de ediciones de romanceros regionales ha tenido, en algunos casos, como complemento una nueva labor de recolección, de mayor o menor importancia. Excepcional ha sido el enriquecimiento del corpus romancístico asturiano por obra de Jesús Suárez y Mariola Carbajal, enriquecimiento en el que sólo de una forma lateral intervino el "Seminario Menéndez Pidal"312. Suárez y Carbajal no sólo grabaron 1.399 versiones de 150 temas romancísticos en los más varios concejos del Principado, sino que lograron reunir, entre 1987 y 1994, una colección que por sí sola supera a todas las colec­ciones anteriores de los siglos XIX y XX, tanto en riqueza temática, como en el hallazgo de te­mas insospechados, como en la excelencia de las versiones. Esta colección nos permite enfatizar el hecho de que en la Asturias del último decenio del siglo XX, el romancero sigue "viviendo".

      Una serie de cifras que Jesús Suárez consigna en la "Introducción" de su libro nos dan una imagen de cómo es hoy esa "vida" tradicional del Romancero:

    "Entre los 370 informantes entrevistados —personas que han cantado o recitado una o más versiones de romances—, se cuentan 54 hombres frente a 316 mujeres. De los 54 infor­mantes masculinos, solamente 5 igualan o sobrepasan la cifra de 10 versiones: Juan García Berdasco, con 83 años, natural de Los Corros, concejo de Luarca (13 versiones); Adolfo Ordóñez García, de 66 años, natural de Río Aller (12 versiones); Domingo García, de unos 60 años, natural de Corralín, concejo de Degaña (10 versiones); Toño, de 70 años, natural de Fojo, concejo de Yernes y Tameza (10 versiones). Aunque portadores de un repertorio más re­ducido (4 y 3 versiones respectivamente), cabe destacar también a Jóse Frial Pérez, de 76 años, natural de Siñeriz, concejo de Valdés y a Jesús, de 77 años, natural de Villanueva de Óseos, recitadores de las dos únicas versiones de Don Manuel y el Moro Muza recogidas en esta co­lección. A pesar de no tener un repertorio romancístico muy extenso, los escasos colaborado­res masculinos con que he contado resultaron casi siempre buenos informantes en sentido cualitativo: accedieron de buen grado a comunicar su saber tradicional y recitaron o cantaron de manera fluida.
    La edad de los informantes se sitúa, por lo general, entre los 60 y los 90 años, aunque hay algunas excepciones notables: Ana Cano Cano, de 13 años, natural de Aristébano (Valdés), que cantó el romance de Una fatal ocasión; Claudio, de 11 años, natural de San Clemente (Ibias) que recitó una versión de Grifos Lombardo. Y ya muy cercanas al siglo de vida: Josefa Miranda, con 96 años, natural de Villaverde (Allande), recitadora de El caballero burlado, Gri­fos Lombardo, Blancaflory Filomena, La mala suegra y El rastro divino, o María Fernández Fer­nández, con 98 años, natural de Obona (Tinco), recitadora de Conde Claros en hábito de frai­le, Blancaflor y Filomena y varios otros romances «de pliego» (...).
    Muchas de las personas que han demostrado ser buenos informantes, capaces de recitar de corrido y sin lagunas diez, quince, o más versiones del repertorio tradicional, aclararon explí­citamente a lo largo de la encuesta que no sabían leer ni escribir. Es el caso de Rosa Vuelta Menéndez, de 78 años, natural de Trasmonte (Cangas del Narcea), que recitó 10 versiones; de Belarmina y Cecilia Martínez, hermanas de 85 y 82 años respectivamente, naturales de Riotorno (Cangas del Narcea), con 18 versiones en su haber; de Adela González, de 78 años, natural de Tablado (Degaña), a quien debemos 14 versiones; o de Aurelia, de 84 años, natu­ral de Candín, provincia de León, que recitó íntegramente 18 versiones. Cabe destacar entre estas últimas a la excepcional recitadora Belarmina Sal González, de 83 años, natural de Sis­terna, pequeña aldea del concejo de Ibias, que cantó y/o recitó 28 romances en una sola entrevista, incluyendo varios temas de los citados anteriormente como de extremada rareza.
    Además de las mujeres citadas, habría que incluir a otras 23 informadoras más dentro de la nómina de personas que han cantado o recitado más de una decena de versiones. El hecho de haber sobrepasado esta cifra, obviamente arbitraria, no es definitorio en sí mismo de la condición de portador «cualificado» del saber tradicional, pero conlleva, por regla general, otras cualidades que caracterizan a los buenos informantes: cantan o recitan con fluidez y se­guridad, sus versiones-objeto muestran una buena memorización del «modelo» aprendido y un notable grado de maestría en el arte de la reelaboración tradicional. Y en la mayor parte de los casos, además de meros «depositarios» de la tradición, han sido en algún momento de su vida «transmisores» activos de su repertorio"313.

      Pero más significativo para el estudio del Romancero oral como literatura que este conjunto de datos resulta, posiblemente, el tener presente que, una vez más, en 1992 hizo su aparición, ante un explorador de la tradición, una versión del todo inesperada. ¿Quién iba a suponer que en los años 90 del siglo XX iba a poder recogerse en una braña de Luarca una versión de Lanzarote y el ciervo del pie blanco, cuando en siglo y medio de activa recolección en Asturias nadie había topado con tan extraordinario romance! Y, sin embargo, el 23 y 24 de Junio de ese año Jesús Suárez grabó, cantada por Generosa Garrido Riesgo, de 83 años, en l’Argumosín una es­pléndida versión de este romance de tema artúrico, que en el s. XV comentó Nebrixa, y del que hasta 1992 sólo eran conocidas unas rarísimas versiones modernas de Canarias y Andalucía:

      El buen rey, que Dios mantenga,     sus tres hijas que tenía
 2   por un inojo que tuvo     todas tres las maldecía:
     — ¡Malditas seáis, mis hijas,     de Dios y Santa María! —
 4   Una se metiera a moro    y l’otra no parecía
      y otra se metiera a toro     n’el monte del rey Sevilla.
 6   Su padre desque lo supo     a escribirles bien corría,
      una carta echó por Francia    y otra por Andalucía:
 8   que el que mate al toro pinto     casará con la infantina.
      Don Bernardo se alabó     entre las damas un día
10   que él solo mataba al toro,     sólito sin compañía.
      Cogió su espadita al hombro     y echa andar al monte arriba
12  y allegando al medio’l monte   encontró con u’armitaño,
     ’los que vida santa hacía.
14   — Dime, armitaño, por Dios,    por Dios y Santa María,
      por Dios me diz la verdad    y me niegas la mentira:
16   el toro del cuello pinto     ¿en qué monte regería?
      — Por aquí pasó esta noche     tres horas antes del día,
18  ni deja duques ni condes     ni cosa que él hallaría. —
      Si no fuera de vergüenza    don Bernardo se volvía;
20   bajara una voz del cielo,     d’esta manera decía:
      — Siga, siga, don Bernardo,     siga, siga para arriba;
22   siga, siga, don Bernardo,      que ésa ganadita iba. —
      Cogió su espadita al hombro     y echa andar al monte arriba
24   y allí lo hallara durmiendo     al pie de una fuente fría,
      donde la nieve se encuba,     l’agua menudita y fría,
26   donde la coluebra canta,     la sirpiente respondía.
      Le dio siete puñaladas,     de la menor se murira,
28   con el fervor de la sangre     d’esta manera decía:
      — Si me matas, don Bernardo,     es por la disgracia mía,
30   la hija del Al dragón     mañana se casaría. —
      ¡Válgame el señor San Pedro,     válgame Santa María,
      Nuestra Señora nos valga    y la Virgen Soberana!

      Tan sorprendente hallazgo nos permite augurar que en el s. XXI aún habrá posibilidades de hallar, ocasionalmente, piezas romancísticas que la intensiva caza de romances realizada en el s. XX no ha sido capaz de hacer salir de las soterrañas madrigueras de la tradición oral.

      En comparación con las encuestas de Suárez y Carbajal, la labor "de campo" de otros encuestadores más directamente vinculados al "Seminario Menéndez Pidal" hecha en estos años no tiene apenas importancia para el conocimiento del Romancero, ni, por otra parte, ofrece una imagen de continuidad de la tradición tan esperanzadora de que el Romancero pueda en el pró­ximo futuro seguir transmitiéndose de memoria en memoria entre las gentes de muchas co­marcas.

      La encuesta realizada en Cantabria durante los días 17 a 25 de Julio de 1996 por unos equi­pos calcados en su organización de los del antiguo proyecto DEAPHR314, dio frutos muy desi­guales. Según palabras de J. A. Cid, uno de los participantes con mayor experiencia previa recolectora de romances315

    "La transformación en el habitat rural ha sido absoluta, según puede percibirlo con toda claridad quien haya visitado, por ejemplo, los valles de la zona media con un intervalo de sólo quince o diez años. En la encuesta realizada el año pasado pudo comprobarse que, incluso en áreas muy ricas en el pasado, los romances habían desaparecido prácticamente, que los úni­cos depositarios eran sólo testigos residuales, y que sus textos, si no eran fragmentos mal re­cordados, rara vez añadían algo a lo ya conocido".

Pero esta impresión tan negativa, respecto al estado de la tradición y a los resultados de la en­cuesta, requiere matizaciones. El propio Cid lo reconoce:

    "Sólo en contadas excepciones y en áreas poco exploradas hasta entonces, como en Valdeolea y Valdeprado, afloró ocasionalmente un Romancero de gran calidad (...).
    A nadie puede dejarle indiferente el que estos versos recogidos en Reinosa el pasado verano

Un día el rey y la reina    juntitos iban hablando,
con su boca iban diciendo     y con sus ojos llorando:
— ¡Quién tuviera entre los míos     un valeroso soldado
que matara al perro moro,     ese traidor elevado
que delante de mi vista     tres hombres ya me ha matado (...).

sean el principio, mejorado, de un romance fronterizo que pudieron escuchar los cortesanos de Isabel la Católica. O que en este otro comienzo de Mediadoro (Valdeprado)

Van a caza, van a caza,     los cazadores del rey,
no encontraron qué cazar     ni tampoco qué coger.
Cae el agua menudita    y atrás se quieren volver;
se han arrimado a un palacio     que llaman Castro Jerez.
Y en medio de aquel palacio     estaba doña Isabel,
oro y plata dan por ella,     lo que se pesa en un mes.
Respondieron sus hermanos:     —Ni lo que se pesa en tres.—
La ha puesto a jugar su padre     en el juego ’el aciprez (...).

tengamos el romance hispánico (Ricofranco) que representa un modelo arquetípico, el de la violencia masculina contrarrestada por la sagacidad fremenina para la venganza, presente en toda la baladística europea".

      Otro de los encuestadores veteranos, Jesús Suárez316, quizá debido a la satisfacción de poder compartir fatigas y experiencias con otros investigadores del Romancero317, se muestra más op­timista que Cid respecto al estado de salud de la tradición cántabra:

    "Entre las decenas de textos recogidos en esa semana de trabajo de campo, recuerdo espe­cialmente una excelente versión de Grimaldos desterrado y nacimiento de Montesinos grabada en Reinosa junto con Ana Valenciano y Jesús Antonio Cid. / Recuerdo también, entre las nu­merosas personas encuestadas, haber entrevistado a algunos informantes excepcionales, bue­nos conocedores del repertorio tradicional de su comarca y capaces de cantar o recitar de ma­nera fluida más de una decena de romances. Es el caso de la recitadora de Reinosa anteriormente citada, que comunicó varias versiones excelentior de temas históricos y carolingios; de una mujer de Valderredible, que poseía un excelente repertorio y que, como suele su­ceder, lo estimaba en poco y se mostraba reacia a colaborar (...); o del matrimonio octogena­rio de Campo de Ebro, entrevistado en compañía de José Manuel Fernández García, buenos informantes ambos, que recitaron un buen número de romances salpicados de comentarios jocosos y agudas interpretaciones personales sobre las historias que estaban narrando".

      Otra pequeña encuesta colectiva318 por comarcas de la Cordillera central en las provincias de Avila y Salamanca, durante los días 28 a 30 de Junio de 1997, simbólicamente cerrada por mí en el pueblo abulense de Chamartín319, mostró la extinción, casi total, de la tradición oral en al­gunos pueblos, en que las mujeres viejas se esforzaban en recordar sin éxito versiones "vulgatas" otrora de conocimiento universal, y la pervivencia en otros lugares de repertorios muy limitados. Curiosamente, en comarcas de tradición decaída, los mejores informantes fueron casi sis­temáticamente hombres y no mujeres320. En aquella rápida excursión los más positivos resulta­dos se obtuvieron en la vertiente Sur de la Cordillera Central, en la provincia de Ávila321, pese a su más directa relación (como zonas de veraneo) con Madrid.

      En comarcas extremeñas se hicieron un par de incursiones en 1997 , una realizada por mí, otra a cargo de Ana Valenciano, Pere Ferré y Teresa Araújo. Aparte de las muestras del romancero que aún se conservan en la tradición, acerca de las cuales enseguida hablaré, ambas encuestas aporta­ron datos muy interesantes acerca de un fenómeno nuevo en el campo del Romancero cantado en medios rurales: la artificiosa creación de "informantes" con repertorios cuidadosamente preparados de antemano por un "folklorista" letrado interesado en promocionar, en el "mercado cul­tural" regionalista, una determinada comarca y a sí propio, como descubridor de ignoradas joyas tradicionales. La "falsificación" de tradiciones se había dado, a veces, en el pasado, de forma más o menos descarada o sutil; pero únicamente como parte del proceso de publicación de romances populares. Sólo ahora, como consecuencia del moderno etnocentrismo cultural de la "España de las autonomías", ha surgido esta "variante" en las prácticas falsificadoras, una variante con la cual los estudiosos del Romancero deberemos, en adelante, contar.

      Mi conocimiento de este nuevo género de textos predataba a mi última encuesta en solitario. José Manuel Fraile había enviado tiempo atrás al Archivo, entre otros romances de diversa pro­cedencia322, unas versiones de Las Hurdes temática y formalmente sorprendentes. Su análisis me convenció, desde un primer momento (y así se lo comuniqué por escrito, 30-III-1996), que, como versiones procedentes de la tradición oral, eran sospechosas de creación fraudulenta y, dado que, supuestamente, procedían de cantores y lugares diferentes, que mi desconfianza se centraba en el colector común que se las había proporcionado:

    "30 de marzo de 1996./ Amigo Chema./ Gracias por el rápido envío de tu Ramito de arrayán + Gritando va el caballero. Lo incorporo a mi estudio./ En cuanto a lo que me consultas acer­ca de los tres romances supuestamente cantados en Las Hurdes a Félix Barroso Gutiérrez mi diagnóstico es que son falsificaciones. No tengo la menor duda de ello. Están plagados de vo­ces, sintagmas, construcciones sintácticas y elementos narrativos ajenos a lo que han podido he­redar de la tradición oral sujetos varios de Martilandrán, Pinofranqueado y Las Mestas. Si no fueran individuos varios de distintos lugares los «cantores», podría creer que han recibido la he­rencia de un maestro de escuela, cura párroco u otro mixtificador y han memorizado ese tex­to «letrado». Pero la serie sólo puede ser debida al colector. Lo siento./ Un abrazo de / Diego".

      Andado el tiempo, el 20 de Octubre de 1996, en la sección de "Cultura" del periódico re­gional "Hoy", apareció un reportaje, firmado por Félix Barroso Gutiérrez, titulado "Eminentes investigadores se interesan por el romancero popular hurdano" y subtitulado "La primera toma de contacto de estos investigadores fue en el pueblo de Caminomorisco", lugar donde el repor­tero ejercía de maestro (en el Colegio Isabel de Moctezuma). La crónica de "Hoy" daba cuenta de la visita "hace escasos días" de un equipo de investigadores (...) formado por la catedrática israelí Susana Weich-Shahak y los conocidos miembros del Seminario Menéndez Pidal, Jesús An­tonio Cid y José Manuel Fraile Gil" y refería sus experiencias en territorio hurdeano, tanto por diversas alquerías y pueblos, como en un "serano", organizado en su honor, "al que acudieron hurdanos de los pueblos de Casares de Hurdes, Asegur, Aceitunilla y El Cerezal". Al decir del articulista, "no pudieron por menos los investigadores que sentir auténticos escalofríos al escu­char a aquellas gentes de Las Hurdes romances que se creía que sólo conservaba la comunidad de los judíos sefarditas de Marruecos" y, como consecuencia de ello, ofrecer que "todo el equi­po de investigadores apoyará, unánimemente, con su asesoramiento, las medidas que la Conse­jería de Cultura y Patrimonio [de Extremadura] adopte en aras a la salvaguarda e inminente re­colección de la importante cultura oral de Las Hurdes".

      La ulterior audición de las cintas y lectura de los textos, grabados y transcritos por o en com­pañía del maestro de Caminomorisco, me ratificaron en mi anterior impresión de que, junto a las versiones "normales", propias de la tradición extremeña comarcal, aparecían en los reperto­rios hurdanos, para cuya difusión impresa se pedía el apoyo del Instituto Universitario Semina­rio Menéndez Pidal, otras "versiones" de origen foráneo, letrado, que habían sido "implantadas" artificiosamente en la tradición de Las Hurdes. En unos casos se trataba de temas histórico-legendarios o de gran rareza en el conjunto del romancero tradicional moderno sin base en tex­tos tradicionales próximos323; en otros, de romances cambiados de asonante en forma no acep­table según las prácticas refundidoras de los auténticos portadores de tradición324. Quedaba por precisar a qué tiempos, modernos desde luego325, remontaba la "implantación" y las razones de ese trabajo de "repoblación folklórica".

      Cuando Félix Barroso Gutiérrez, desde el Colegio Isabel de Moctezuma en Caminomorisco, me remitió directamente (29 de Abril de 1997) una muestra de la colección que proyectaba in­cluir en su libro Romancero Jurdano y me invitó a utilizarla en el Romancero tradicional extreme­ño. Nuevas colecciones, que teníamos en preparación (diciéndome: "Somos partidarios de que al­gunas versiones hurdanas aparecieran en la obra que se va a editar aunque aposteriori se publique el Romancero Jurdano"), le hice saber mi opinión sobre lo reunido:

      "En Madrid, a 16 de mayo de 1997. / Muy Sr. mío /. Recibí su carta del 29 de Abril y las versiones de romances que me adjunta. Ya tenía noticia de la colección de usted, pues José Ma­nuel Fraile, primero, y Jesús Antonio Cid, después, me mostraron y me dejaron oír textos de ella sobre muy variados temas. / Los fenómenos que en ella se manifiestan resultan muy cu­riosos, no ya sólo por los temas —como Vd. bien dice— y las mutaciones de asonancia, sino por su vocabulario —tan pronto del s. XVI, como castellano moderno, como extraído de los dialectos extremeños locales— y su sintaxis y versificación —con indudables huellas de una composición letrada, rasgos muy del 27 y fórmulas de romancero antiguo y moderno—. / Los vengo examinando en detalle, desde que las primeras muestras llegaron a mis manos, y estos últimos textos resultan aún más ilustrativos del proceso histórico de este singularísimo roman­cero hurdeano. / Espero dedicarle un estudio especial en nuestro Romancero tradicional extre­meño. Claro está que me gustaría poder hacerlo teniendo a la vista toda su colección, de la cual sólo haría citas si es que veía la luz antes de que Vd. publicara su Romancero Jurdano".

      Durante mi rápida visita a Las Hurdes326, pude observar que los repertorios coleccionados para el futuro Romancero Jurdano respondían, al menos, a dos categorías de informantes. Una de ellas la constituían verdaderos transmisores de tradición cuyo primitivo repertorio local había sido reformado mediante un aprendizaje reciente de versiones proporcionadas o "mejoradas" por el maestro. Tal es el caso de la suegra de Barroso, Ricarda Iglesias Montes, buena cantora tradicional327, que ya había sido encuestada por Ana Valenciano en 1981328, y del "coro" de mujeres de Aceitunilla seleccionado para las actuaciones folklóricas patrocinadas por el maestro329. Otro género de "informante" lo formaban, lamentablemente, individuos muertos hace muchos años. La fecha de su defunción (comprobada por mí acudiendo, en dos de los casos, a los propios pa­rientes de los muertos) resultaba ser anterior a la fecha señalada como día de la recolección de las versiones supuestamente dichas por ellos y, a veces, incluso anterior a la de la llegada por aque­llas tierras del maestro. La tipología de los "informantes" del Romancero Jurdano puede comple­mentarse gracias a la "encuesta Portugal-Extremadura, 23-28 de Junio de 1997" realizada por Fe­rré y Valenciano. Las monjas de Erías (Cáceres) les mostraron copias de todos los textos mecanografiados por Barroso que ellas colaboraban en distribuir entre los campesinos para que "recordaran mejor" la vieja tradición romancística que el maestro estaba interesado en revitalizar, y les proporcionaron una muestra de ellas; también las benditas hermanas ayudaban al maestro en la tarea de poner melodías a los romances distribuidos. Este testimonio directo vino a escla­recer la anécdota, protagonizada por José Manuel Fraile y Jesús Suárez, cuando una mujer alde­ana de Nuñomoral se les quejó de que su hombre "ya no estaba para estudiar, que estaba jarto hasta los cojones de que lo tuvieran pa[ra] acá y pa[ra] allá sin ganar na[da]" y que no podía aprenderse más romances de las hojas que le daban, pues ya era viejo y le costaba mucho memorizar tanta historia.

      La experiencia de proporcionar a cantores populares textos y melodías pseudo-tradicionales, ocultando su verdadero origen, quizá llegue a originar, como ocurrió antes con algunos textos de procedencia libresca, versiones neo-tradicionales dignas de estudio330; pero, por el momen­to, las versiones recogidas no pasan de ser memorizaciones de un texto fraudulento331.

      En cuanto al estado de la tradición romancística en Extremadura, la impresión que recibimos en 1997 fue variable. Con ocasión de la firma de un nuevo convenio con la "Asamblea de Extre­madura", el 27 de Mayo de 1997, hice una rápida encuesta en Montánchez, atraído por el recuerdo de su historia y de los versos glosados por Juan del Enzina: "O castillo de Montangez,     por mi mal te conocí, / cuytada de la mi madre     que no tenia mas de a mí". Apenas puesto el pie en tierra, mientras contemplaba por su exterior la iglesia, una vieja mujer que estaba sentada en el atrio me sometió a un interrogatorio. Enterada de mi interés por los romances, se apresuró a encaminarme, si le guardaba el secreto de ser ella quien me dio las indicaciones, a casa de su hija, a la cual todos conocían como "La obradora", debido a que había regentado un taller de costura en el que apren­dieron sucesivas generaciones de muchachas jóvenes. Por vez primera, inicié una encuesta llaman­do a una casa a través de un portero automático. ¡Y con resultados muy positivos!332

      Otra cala en la tradición oral hecha en Julio de 1998 en algunos lugares de Sanabria y de La Ca­brera Alta, a donde fui acompañado por Rosa Paradela, Enrique Jerez y Raúl López Redondo, tam­bién me permite mitigar el diagnóstico de que el romancero oral se halle en estado terminal, ya que en un Domingo conseguimos una mediana recolección de textos en San Martín de Castañe­da (Zamora), Truchillas e Iruela (León), que hasta incluía un romance de gran rareza como Alabó­se el Conde Vélez; y Paradela y Jerez, en pueblos de la comarca en torno a Becedas (Avila), y López Redondo, en Lanzarote, pudieron aquel Agosto aplicar la lección y recoger por su cuenta, una cu­riosa colección de romances, en buena parte pertenecientes a la tradición local.

      La labor de descripción de los fondos grabados del el "Archivo Sonoro del Romancero" se re­planteó en 1996. Decidí remitir al "Archivo del Romancero Menéndez Pidal / Goyri" las trans­cripciones en papel de los textos grabados para incorporarlas a ese archivo escrito. En cuanto a los textos sonoros, consideré conveniente transferirlos a minidiscs y reinventariar los contenidos grabados en cada día de encuesta por cada equipo colector para elaborar un índice descriptivo del Archivo Sonoro del Romancero. En esa labor ha venido trabajando continuadamente Débora Catalán y, en periodos distintos, han contribuido además a ella José Manuel Pedrosa y Enrique Jerez (véase adelante, "Epílogo", n. 38).

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

297 Tras describir y clasificar los fondos del Roman­cero, se continuaría con los de Dialectología y con los de Cronística medieval.

298 Siendo Director General José María Luzón Nogué.

299  El equipo de licenciados por mí preparado en 1990-1991 estuvo constituido por Santiago Alonso, Ignacio Canel, María Jesús Centeno, Inés de la Cruz, Roberto Domínguez, Relinda García, Javier Gómez, María González, Marta González, Sol Gozalo, Teresa López, Joaquín López, Elvira Morales y Carola Saiegh, como "analistas" de la documentación escrita ("AMP" = Archivo Menéndez Pidal), José Luis Forneiro, Débora Catalán y Luis Casado, como "analis­tas" de la documentación sonora ("ASOR" = Archivo Sonoro del Romancero). Con el objeto de garantizar que el Catálogo descriptivo proyectado tuviera utili­dad para especialistas en campos de investigación di­versos (así como para un público lector no especiali­zado), el "formulario descriptivo", "ficha matriz" o "machote" diseñado para describir cada uno de los documentos fue, desde un principio, mucho más rico en información y mucho más complejo en el campo del contenido que los habitualmente cumpli­mentados por el C.I.D.A. No obstante, la reevalua­ción de los resultados obtenidos en el curso de una primera "ronda" de descripción del conjunto de los fondos, dio en 1991 lugar a una profunda reforma del método de trabajo e, incluso, de la estructura de la "ficha matriz". En la nueva etapa de descripción de la documentación escrita el equipo que siguió traba­jando en esa sección (bajo mi dirección, pero ya con una mayor capacidad de rellenar las fichas descripti­vas de forma más metódica y homogénea) quedó re­ducido a cinco licenciados: de la Cruz, García Barba, Gómez, González Piñeiro y López Martínez.

300  La conexión con el C.I.D.A. se realizó a través de Carmen Sierra, Jefe de la Sección de Información Documental.

301  Por la Universidad firmó el acuerdo el Vicerrec­tor de Investigaciones Arturo Romero.

302  Representó a la Fundación el Presidente de su Patronato Rafael Lapesa.

303 El proyecto, en sus aspectos técnicos, fue elabo­rado por la alianza informática Corte Inglés-IBM. España ("Archivos y Bibliotecas A.I.E.") en Julio de 1993.

304 Entre tanto, la "Dirección General de Bellas Ar­tes y Archivos" del Ministerio de Cultura había rea­nudado su apoyo a los Archivos, mediante un acuer­do  de cooperación científica,  firmado por José Guirao, para la creación de un "Archivo Pan-hispánico informatizado del Romancero" y la elaboración del primer volumen de un Catálogo-índice analítico del Ar­chivo romancístico Menéndez Pidal I Goyri. 12-XI-1993; acuerdo renovado el 24-111-1994. Tras una inte­rrupción en la cooperación del Ministerio, se estableció un nuevo "Acuerdo de cooperación científi­ca entre la Dirección General del Libro, Archivos y Bi­bliotecas", firmado por el Director General Francisco Javier Bobillo de la Peña el l-IX-1995, según el cual "la difusión de los resultados se hará a través de la red de terminales de los P.I.C. y paralelamente se incluirán en la Red Internacional «Internet»". Dicho acuerdo fue renovado el 23-VII-1997, por el nuevo Director General el Libro, Archivos y Bibliotecas, Fernando Rodríguez Lafuente. De conformidad con estos acuerdos, los datos recopilados se siguieron transfiriendo al Centro de Información Documental de Archivos. Las contribuciones ministeriales, siempre bienvenidas, fueron en todos estos años parcas, ya que no permitían mantener en activo ni siquiera a un mínimo de implementadores de fichas para avanzar en el proceso catalogador ofrecido en el proyecto de la DGICYT.

305 La "Comunidad Autónoma de Madrid" detuvo durante años el expediente administrativo antes de manifestar su desinterés en contribuir, ni siquiera de forma puntual, a necesidades económicas vinculadas al proceso de institucionalización del "Archivo Me­néndez Pidal". Las tácticas dilatorias de la Hacienda de la Comunidad representaron una trampa econó­mica que acabó por afectarme personalmente.

306 "Siglo XXI" obtuvo una ayuda de la "Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas" del Minis­terio de Educación y Cultura.

307 La publicación contó con una ayuda de la "Di­rección General del Libro, Archivos y Bibliotecas" del Ministerio de Educación y Cultura.

308 Para la coedición con el Centro Ramón Piñeiro de cuatro volúmenes del Romanceiro xeral de Galicia, incluido el ya citado (s. d.-II-1996).

309 A fin de preparar el vol. II de El Romancero tra­dicional extremeño (27-VI-1997).

310 Para la publicación integral del Romancero gene­ral de Cantabria (6-II-1996).

311 Para facilitar las contribuciones de los investiga­dores extranjeros que colaboran en el Romancero de Sarajevo y para la edición del componente sonoro de la publicación (7-II-1996 y 16-X-1996).

312 Según Suárez hace saber en los "Agradecimien­tos" de la versión impresa de su colección, tuvo como "maestro", "norte y guía" a Jesús Antonio Cid: "Me honra hacer constar mi reconocimiento a mi maestro y amigo Jesús Antonio Cid, que puso norte y guía a mi trabajo y me prestó las armas metodoló­gicas para acometer tamaña empresa, y a Diego Ca­talán, por servir de espejo y punto de referencia in­sustituible a todos los que nos dedicamos al estudio del Romancero", Silva asturiana. Nueva colección (1997), p. 9.

313 J. Suárez, Silva asturiana. Nueva colección (1997), pp. 13-14.

314 Fernando de Vierna, uno de los participantes, describió en "El Diario Montañés", Miércoles, 24-XII-1997, lo que consideró un acierto en la organiza­ción de la encuesta colectiva, subrayando: "Tuvimos nuestra base en el hotel Vejo de Reinosa, desde donde cada mañana la salida a nuestros puntos de destino es­taba cargada de la ilusión por acudir a algún lugar que en el pasado había sido escenario de importantes re­colecciones de romances o la esperanza de descubrir alguna versión inédita en Cantabria (...). A última hora de la tarde, durante el regreso a Reinosa, los tra­yectos, a veces excesivamente largos, eran amenizados con las anécdotas y comentarios sobre la jornada. Una vez en el hotel, a medida que iban llegando los equi­pos, los comentarios se intercambiaban entre todos (...). El buen ambiente existente entre todos los miem­bros de la encuesta lo propiciaba la ilusión por el tra­bajo que estábamos desarrollando, pero creo que el hecho de que los compañeros de ruta cambiaran cada día facilitó el intercambio de anécdotas y experien­cias". Los equipos encuestadores estuvieron constitui­dos por Jesús Antonio Cid, Flor Salazar, Ana Valen­ciano; Mariano de la Campa, Inés de la Cruz, Belinda García Barba, Roberto Sendino; José Manuel Pedrosa, Jesús Suárez, Koldo Biguri; Fernando Gomarín, Juan Haya; José Manuel Fernández, Francisco J. Sáez, Carmen Sáinz, Fernando Vierna.

315 En el "Suplemento" dedicado al "Romancero General de Cantabria", publicado el Jueves, 11-XII-1997 por "El Diario Montañés".

316 En el "Suplemento"citado de "El Diario Mon­tañés".

317 Según él mismo comenta: "La participación en la encuesta Cantabria 1996 fue mi primera ocasión de trabajo en equipo tras diez años de encuestas ro­mancísticas en solitario".

318  En la que participaron Mercedes Bravo, Débora Catalán, Diego Catalán, Inés de la Cruz, Ana Fer­nández Vega, Javier Gómez, Ángel Minaya, Francis­co Sáez, Flor Salazar y Maribel Solís.

319 En que dos mujeres viejas, después de su paseo vespertino por los alrededores del cementerio celta, se reunieron en una casa a cantarnos su limitado re­pertorio a Mercedes Bravo, Ángel Minaya, Maribel Solís y a mí.

320 Entre esos informantes varones el de mayor per­sonalidad fue Mariano, "el Pastor", en Puente de Congosto (Salamanca), narrador extraordinario de su vida desde que le mataron al padre los clericales y hubo de empezar a ganársela como rabadán en el pas­toreo trashumante. Al margen del Romancero, nos narró y cantó una espléndida misa jocosa.

321  En la comarca de Pinares.

322 José Manuel Fraile, que en los primeros tiempos del proyec­to DEAPHR colaboró en la duplicación de los mate­riales sonoros producidos por las encuestas, inter­mitentemente remitió después al Archivo cintas o transcripciones con especímenes de los textos que re­cogía (por sí mismo o en equipo) y, en diversas oca­siones, me consultó acerca del carácter de algunos de los textos hallados.

323 Este carácter tienen las versiones (a que hacen referencia las descripciones 1115.1; 3561.1; 4051.1, 4051.2 y 4051.3 del Catálogo analítico del Archivo romancístico Menéndez Pidal-Goyri) de los romances Siete infantes de Lara, Yusuf rechazado en Valencia y Penitencia del Rey Rodrigo (é.a), respectivamente, la referente a la batalla de Roncesvalles o la elaborada a partir de Lanzarote y el ciervo del pie blanco, según ex­plicaré en el vol. II del Romancero tradicional extre­meño.

324 Labor que produce textos apócrifos tanto de ro­mances raros (por ejemplo El sueño de doña Alda, Pe­nitencia del rey Rodrigo, El conde Grifos Lombardo, Gaiferos y Galván, Mariana o Canta, moro), como de romances mucho más conocidos en la tradición pe­ninsular (por ejemplo La Gallarda, Conde Niño o Sol­dados forzadores).

325 Como ya le señalé a Barroso en mi carta del 16-V-1997 luego citada.

326  El día 28 de Mayo de 1997.

327 Actualmente, según pude observar en mi visita el 28 de Mayo de 1997 a Aceitunilla, en las Hurdes Al­tas (Cáceres), la señora Ricarda gobierna un grupo de cantoras, al que toda mujer del lugar remite al visitan­te afirmando que ese grupo es el único autorizado in­formante sobre tradiciones y costumbres locales. Las cantoras del grupo comparten un repertorio que can­tan a coro. El coro es, claramente, liderado por la se­ñora Ricarda, quien maneja a la perfección, como ins­trumento, unos tejuelos. En el repertorio del grupo hay, junto a textos evidentemente espúreos, otros tra­dicionales de raíz local.

328  La señora Ricarda, suegra de Félix Barroso, fue entrevistada y grabada por Ana Valenciano cuando esta encuestadora participaba en un proyecto de CILAS ti­tulado "Las acciones de desarrollo comunitario como base de un modelo sociológico de desarrollo de las áre­as rurales de países no industrializados", 1980-1981, dirigido por el profesor californiano Aaron Cicourel. En aquella ocasión, el repertorio de la señora Ricarda lo constituían sólo auténticos romances locales.

329 Que no sólo han tenido éxito en el contexto re­gional de Extremadura, sino en festivales folklóricos realizados en otras Comunidades Autónomas.

330  Entre las muestras de romances pseudo-tradi­cionales llegados a mi conocimiento procedentes de actos folklóricos basados en el aprendizaje de estas "versiones" de creación erudita hay algún caso en que un mismo romance tiene dos formas; pero creo que una y otra han sido creadas por la misma persona y no son fruto de la transmisión oral.

331  Lo es, sin duda, la nueva versión oída por mí a la portadora de tradición Ricarda Iglesias Montes en Aceitunilla (Cáceres) del romance de La infantina. Entre los romances recogidos en 1980-1981 por Ana Valenciano a la señora Ricarda se halla el de La in­fantina + El caballero burlado, que acababa, con toda seguridad, en el verso: "-Vuelve, mi caballo, vuelve, sobre el tronco de la encina", pues, al preguntarle la colectora si, en efecto, volvían, la señora Ricarda co­mentó: "Vuelven, sí, vuelven, hasta el tronco de la encina". Pero según el texto registrado (con fecha 8-II-1997) por Barroso, el romance continuaría más allá de este verso con un nuevo episodio (proceden­te, en parte, de La hermana cautiva, como ocurre en versiones de muchas regiones que han sido publicadas), episodio que, en algunos detalles, parece no ge-nuinamente tradicional. Es esa "nueva" versión la que a mí me cantaron la señora Ricarda y su coro; pero, curiosamente, en un primer impulso la señora Ricar­da se detuvo en el mismo verso en que en 1980-81 daba fin al romance; sólo después me dijo el resto, que creo fraudulento. Al ver que los textos que en­tonces se me estaban cantando a coro reproducían, a la letra, los que ya conocía por vía escrita (remitidos por Barroso), tanto si tenían aspecto de ser tradicionales, como si eran, a mi parecer, creaciones eruditas, consideré inútil seguir grabando.

332 La casa era el número 6 de la calle de Santo Do­mingo. La obradora tenía 64 años y se llamaba Alfonsa Rosco Mateo. Conservaba la afición de cantar que, en el pasado, había desarrollado, cuando era ma­estra de un montón de chiquillas, debido a la prácti­ca de entretenerlas cantando "para que se callaran" y trabajaran mejor.

LÁMINAS

Las "Ayudas puntuales"de la Fundación Ramón Areces a los "Laboratorios Humanísticos" dirigi­dos por Diego Catalán en el "Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal" (trienios 1991-1994 y 1994-1997) permitieron continuar la labor científica, después del fín del proyecto DEAPHR.
Juan Manuel de Mingo y Diego Catalán firmaron los protocolos de la primera "Ayuda puntual" de la Fun­dación Ramón Areces (12-VI-1991).

Un "Acuerdo de Cooperación Científica" entre la "Fundación Menéndez Pidal"y el Instituto Uni­versitario "Seminario Menéndez Pidal"permitió a estas dos instituciones, privada y pública, reali­zar por dos trienios (1992-1995 y 1995-1998) diversos proyectos conjuntos.
Rafael Lapesa, acompañado de Diego Catalán, sube en el "Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal’ a inaugurar en él la "sala Lapesa" (27-VI-1994). Foto Ana Pelegrín.

En el último decenio del milenio, Asturias sigue siendo tierra de romances.
Algunos de los portadores de tradición descubiertos por Jesús Suárez son, a la vez, personas muy representa­tivas de todo un siglo de vida rural asturiana: Josefa Miranda, con 96 años, entrevistada en 1991 en Villaverde (Allande) dijo, entre otras, una versión de
El caballero burlado:
—¿De qué te ris, la niñeta,       de qué te ris, vida mía?
—De usted mismo, el caballero,       de usted mismo es la risa,
de pasar conmigo el monte       doncella como venía.
—Atrás, atrás, la niñeta,       y atrás, atrás, vida mía.
n’la fuente donde bebimos       quedó mi espada dorida
(Foto Jesús Suárez).

La tradición ha seguido pasando de generación en generación: Domingo García González (76 a.), vecino de El Bao (Ibias), heredó de su padre Anselmo, natural de Corralín (entrevistados a sus 93 y 60 años por Diego Catalán en 1980) un espléndido repertorio, con Durandarte envía su corazón a Belema, El moro que reta a Valencia y al Cid, El conde Niño + Valdovinos sorprendido en la caza, Muerte del príncipe don Juan, La princesa peregrina, El veneno de Moriana, La Gallarda, etc. Volvió a cantarlos con 71 años para Jesús Suárez en 1991 (foto Jesús Suárez, 1996).

A finales del s. XX, en la "España de las autonomías", ha renacido una costumbre entre eruditos regionales que hizo estragos en el s. XIX: la de crear romances "tradicionales" apó­crifos atribuyéndoselos a cantores po­pulares. Pero la novedad de este pro­ceso falsificador es que ahora no se destinan tan sólo a colecciones impre­sas, sino que se procede a implantar­los artificiosamente entre supuestos portadores de tradición para así au­tentificarlos y poder exhibirlos en actos folklóricos organizados y, consecuente­mente, rentabilizarlos.
En los ejemplos siguientes saltan al oido (más que a la vista) los rasgos inequívocos de que se trata de falsifi­caciones contemporáneas.
Versiones de
El veneno de Moriana (fal­sificadas) de la colección de Félix Barroso, supuestamente recogidas en Las Hurdes (en Caminomorisco y Aceitunilla) en 1994 y 1997. Reproducción parcial de los textos.

Dos romances de tema histórico-nacional supuesta­mente tradicionales en Las Hurdes (en Aceitunilla y en la alquería de Cambrón): La penitencia del rey don Rodrigo y Doña Elvira y doña Sol abandonadas en Corpes. De la colección Barroso. Claramente apócrifos.



Una contrafacta de los antiguos "seranos" de los pueblos del Occidente de España (en que los tra­dicionales productos locales fueron reemplazados con wisky "DYC" y chistorras del hipermercado "Continente" traídas de Madrid) sirvió de escenario para que los "eminentes investigadores" del Se­minario Menéndez Pidal escucharan "en vivo" los romances fronterizos, del Cid, de Los Infantes de Lara, del rey Rodrigo, de Roncesvalles, nunca vistos ni oídos en la tradición peninsular, con que los aleccionados aldeanos de las alquerías hurdanas les obsequiaron.

Un "informante" jurdano reticente a "estudiar" más romances "sin ganar nada" (visto por Cruz Montero Garrido).

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA "FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL" Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989. VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL.

      La sostenida actividad desarrollada, en conexión con el proyecto Description, editing and analysis ofthe Pan-hispanic Romancero (DEAPHR), acerca del Ro­mancero durante los años 1977-1988, tanto en la exploración de la tradición oral como en la edición y análisis de textos de procedencia oral, oculta una nueva crisis en las bases institucio­nales en que esa actividad se apoyaba, de la que es preciso dar cuenta, ya que acabó por afectar a los propios archivos romancísticos existentes en la que fue casa de Ramón Menéndez Pidal:

    "En la etapa siguiente del «Seminario Menéndez Pidal», ya como «Instituto Universitario» —escribí yo en 1989, haciendo historia265— se rompe, en cierto modo, el equilibrio con­seguido en los años 70. Por una parte, la ayuda extra-mural fluye ininterrumpidamente, de tal modo que el proyecto de investigación al que el Instituto Universitario dedica mayor aten­ción, el DEAPHR, consigue, en los años 1978-1988, una financiación exterior (a la Univer­sidad Complutense y a la University of California, San Diego, que en él cooperan) superior al millón de dólares (632.427 dólares del «National Endowment for the Humanities» y 401.325 dólares de otras instituciones públicas y privadas, españolas, americanas, portugue­sas, argentinas y canadienses). En cambio, la estructura del Instituto Universitario se resien­te, como consecuencia de la disminución progresiva de las partidas incluidas en el presu­puesto de la Universidad Complutense de Madrid destinadas al mantenimiento del centro (cuatro millones de pesetas en 1983, 1.800.000 pesetas en 1984 y, a partir de 1985, tan solo un millón o poco más de pesetas) y de la pérdida de su personal investigador propio, debido a la aplicación de la L[ey de] R[eforma] Universitaria]" (p. 16).

      La disminución de los recursos económicos que venía proporcionando la Universidad Complutense de Madrid no constituyó un grave problema para el mantenimiento de las activi­dades, dada la ayuda del NEH. Más grave fue la amenaza representada por la necesidad de tra­bajar en una multiplicidad de sub-proyectos en que el DEAPHR había degenerado ante la pre­sión de los diversos organismos que apoyaban la realización de particulares objetivos dentro del mismo. Consciente de que "no es posible seguir avanzando en todos los frentes al tiempo y no concluir nada", intenté en el curso 1984-1985 "establecer prioridades", "programar las activida­des en el tiempo" y "repartir responsabilidades" entre los 17 miembros asalariados del equipo266, haciendo que todos fueran "colaboradores en la actividad de planificar los trabajos pendientes" y no meros realizadores de tareas asignadas por mí en consonancia con los cinco becarios del grupo "nuclear". Desde California, me dirigí a todos, reconociendo la situación crítica en que el Centro se hallaba:

    "Os escribo para organizar una nueva etapa del S[eminario] M[enéndez] P[idal]. Como habréis podido «sentir», el SMP está en crisis. Y no es la crisis habitual, la de siem­pre, sino una crisis que pudiera llevar al SMP a la tumba. No sabemos cómo hacer frente a la creciente presión administrativa y a las obligaciones de producir una serie de «objetos» intelec­tuales dentro de unos plazos. El problema ha nacido del obligado crecimiento del «centro» y de la presión ejercida por el N[ational] E[ndowment for the] H[umanities] para que aumentemos nuestros recursos buscando dinero por otras partes... La doble presión, la española y la ameri­cana, nos ha llevado a intentar hacer en cada hora múltiples cosas... y no damos abasto",

y, para hacer frente al problema, traté, por medio de aquel escrito, de establecer un programa preciso de actividades, responsabilidades individuales o de grupo y unos plazos para el cumpli­miento de cada objetivo, haciendo consciente a cada persona o grupo de su parte en el plan.

      A esta crisis debida al "crecimiento" excesivo de las actividades programadas se sumaría pron­to la suscitada por la reforma universitaria arriba mencionada: la desaparición del personal "pro­pio" del "Seminario Menéndez Pidal" al tener que integrarse sus tres colaboradores-becarios per­manentes en la estructura departamental de la Universidad Complutense (1986)267.
 
     La "decadencia" del "Seminario Menéndez Pidal" como un organismo de investigación efec­tivo, junto con mi progresiva pérdida de contacto, en la University of California, San Diego, con el "Center for Iberian and Latin American Studies" (cuya dirección había abandonado en 1981), me animaron a volver a dar prioridad en mis planes personales de investigación y do­cencia de postgrado a un campo de interés, la Historiografía medieval en España y Portugal, que me había visto forzado a dejar de cultivar ante la demanda de atención preferente hacia el Romancero que desde 1978 me había impuesto el desarrollo del proyecto del "National Endowment for the Humanities" en la forma "reducida" que esta agencia del Gobierno de Estados Unidos había accedido a subvencionar268. Mi reincorporación, en Enero de 1982, a la do­cencia en la Universidad española, como Catedrático de Filología Española en la Universidad Autónoma de Madrid, me llevó a crear un pequeño grupo investigador interesado en esa área y a reanudar las investigaciones relativas a ella269. Este nuevo foco de mi actividad docente-investigadora vino a contribuir, junto a la dispersión profesional de los colaboradores del DEAPHR, a poner fin a la primera etapa en el funcionamiento del "Instituto Universitario Seminario Me­néndez Pidal".

      Otro factor en la evolución de las actividades de investigación surgidas alrededor de los ar­chivos romancísticos aún tuvo mayor peso que los que acabo de citar. En 1982 parecía inevitable que la que había sido casa y lugar de trabajo de Ramón Menéndez Pidal (y también del "Se­minario" que llevaba su nombre) cayera víctima del "desarrollismo" urbano270, cuyos efectos en el entorno del antiguo "olivar" del municipio de Chamartín ya percibía el periodista del "In­ternational Herald Tribune" que en 1974 se asombró de la vida tan particular que halló en aque­lla histórica casa271. Para que esa casa sobreviviera y no se levantara en su lugar una urbanización de lujo más272, fue preciso que Jimena Menéndez Pidal recurriera a la mediación de Federico Mayor Zaragoza y que éste negociara con la "Fundación Ramón Areces" la adquisición por esa fundación del solar y la subsiguiente habilitación del inmueble de la antigua "Cuesta del Zarzal 23" (ahora calle de Menéndez Pidal 5) como un Centro destinado a "asegurar la continuidad de las investigaciones filológicas e históricas del eminente sabio Don Ramón Menéndez Pidal, así como para conservar su recuerdo en la casa que fue su vivienda y lugar de trabajo"273. En apo­yo de aquella negociación, Rafael Lapesa escribió a Ramón Areces, el 30 de Junio de 1983 una carta que creo de interés reproducir íntegramente, pese a su extensión, ya que en ella sumó desde una posición de observador privilegiada, lo que aquel Centro podía significar, a la larga, para la cultura nacional:

    "Muy distinguido señor mío:
    Ha llegado a mi noticia que esa Fundación está considerando hacerse cargo de la casa que fue de don Ramón Menéndez Pidal, en Chamartín, para establecer en ella un centro de es­tudio e investigación. Muy grande ha sido mi alegría al saberlo, pues veo la posibilidad de que la biblioteca y materiales que mi maestro reunió durante su larga y ejemplar vida se aprovechen de manera eficaz, no sólo complementando y ampliando su obra, sino prestan­do un servicio inigualable a las letras españolas. Por eso me permito dirigirme a V. a título de viejo discípulo de don Ramón, no sólo en sus clases y en el Centro de Estudios Históri­cos, sino también en la casa de Chamartín, donde trabajé algunos años de mi juventud; a tí­tulo asimismo de sucesor suyo en la dirección de la Cátedra-Seminario "Menéndez Pidal" (lo fui hasta después de jubilarme), instituida en la Universidad Complutense; y finalmente como albacea de don Ramón y miembro de la comisión nombrada por él para cuidar de su biblioteca.
    La "Biblioteca Menéndez Pidal" es de gran valor como instrumento de trabajo: no abun­da en libros antiguos ni en rarezas de bibliófilo, pero es insustituible para el investigador por­que sus fondos contienen casi toda la producción científica europea y norteamericana del si­glo XIX y primer cuarto del XX en los campos de la filología románica e hispánica, de la poesía tradicional y de la historiografía medieval española. En este sentido aventaja mucho a la Biblioteca Nacional de Madrid y a las de la Real Academia Española, la Universidad Com­plutense y las del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Cuenta, para sostenerse, con un tercio de los derechos de autor de don Ramón, conforme a una cláusula de su testa­mento. Esta asignación ha permitido catalogar buena parte de sus existencias y acumular más de tres millones de pesetas, que podrían destinarse a terminar la catalogación y poner al día las revistas.
    En la casa de Chamartín se encuentra además el archivo científico de Menéndez Pidal, que contiene en primer lugar una fabulosa colección de romances recogidos no sólo de ma­nuscritos y de libros y pliegos sueltos impresos de los siglos XV al XX, sino de la tradición oral de toda la Península, de la España insular, de la tradición sefardí y de la hispanoame­ricana: son millares y millares de versiones, muchas de ellas con la música correspondien­te. La Cátedra-Seminario «Menéndez Pidal» lleva publicados veinticinco volúmenes de tex­tos y de estudios relacionados con este asombroso caudal, que puede suministrar materia para cuarenta o cincuenta más. Aparte de esto hay en el archivo textos publicables de cró­nicas medievales inéditas; originales, igualmente inéditos, de don Ramón, pertenecientes a una Historia de la epopeya española y a otra, no acabada, de nuestra lengua; y ficheros nu­tridísimos para los capítulos de ésta que no llegó a redactar y para una proyectada Sintaxis histórica.
    Existe un organismo consagrado a la elaboración, publicación y estudio de esta inmensa herencia. Lo he mencionado ya: lo creó en 1954 el Ministerio de Educación Nacional, que lo adscribió a la Universidad hoy Complutense con el título de «Seminario Menéndez Pidal»; después pasó a ser «Cátedra-Seminario» y por último «Instituto Universitario». El propósito que inspiró el decreto fundacional fue asegurar la publicación de los materiales reunidos por el maestro, cuya edad —85 años— no permitía esperar que él mismo pudiera darlos a la im­prenta; y asegurar también la continuidad de su magisterio sobre la juventud investigadora. Aunque las subvenciones estatales fueron siempre escasas, con interrupciones y con graves cortapisas administrativas para su empleo, la labor de este organismo ha dado como fruto, amén de los veinticinco volúmenes dedicados al Romancero, seis de crónicas medievales, tres de Trabajos sobre el dominio lingüístico leonés, dos de una Crestomatía del español medieval, etc., etc. Las actividades del Instituto incluyen cursos para la formación de jóvenes investigadores españoles y extranjeros, nuevas recolecciones de romances en zonas poco exploradas, congre­sos internacionales, etc., etc. Alma de todo ello ha sido y es su eficaz y entusiasta Director ac­tual, Prof. Dr. Diego Catalán Menéndez-Pidal, Catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y vinculado también a la Universidad de California; la cooperación de ésta ha sido y sigue siendo muy importante.
    Perdón por tan larga misiva. Me ha movido a escribirla el testamento de mi maestro, que en una de sus disposiciones recomienda a sus hijos «que para mayor utilidad de dicha Bi-blioteca procuren organizar a base de ella un centro de trabajo, abierto a un público más o menos restringido.
    Gracias por su atención. Le saluda atentamente
    Rafael Lapesa
    Catedrático Jubilado de la Universidad] Complutense.
    Académico de la Española".

      Concluidas las negociaciones entre las partes interesadas y acordados los términos del traspa­so de la propiedad de la que fue casa de Ramón Menéndez Pidal, la prensa del 13 de Mayo de 1984 (diario "El País"274) dio por extenso la noticia, bajo el titular "La Fundación Areces con­serva la casa de Menéndez Pidal como centro de investigación" y con la siguiente cabecera:

    "La Fundación Ramón Areces formalizó el pasado miércoles la compra por 55 millones de pesetas, de la finca y la casa en que vivió Ramón Menéndez Pidal, en el olivar de Chamartín, en Madrid, para alojar a la fundación que lleva el nombre del ilustre filólogo, literato e his­toriador. El objetivo de esta operación es que se conserve la casa como centro de investigación para la consulta de la biblioteca allí existente, compuesta por unos 20.000 volúmenes, y de los archivos dejados por Menéndez Pidal, cuyo estudio ha permitido la publicación de más de una treintena de obras en los últimos 15 años".

      De conformidad con lo dicho en esta noticia de prensa, en meses anteriores y con el fin de facilitar ese proceso, había sido creada (8 de Noviembre de 1983) la "Fundación Ramón Me­néndez Pidal"275, que quedó como propietaria de la que fue biblioteca de Ramón Menéndez Pi­dal, y, seguidamente, la "Fundación Ramón Areces", en su condición de nueva propietaria del solar, subscribió con esa naciente fundación un acuerdo (9 de Mayo de 1984) por el cual le con­cedió, "a título de gracia", "la ocupación y uso del inmueble de su propiedad sito en la calle de Menéndez Pidal, número cinco de esta Capital (...) para el desarrollo de sus actividades"276.

      Una vez concluidas por la "Fundación Areces" las obras de restauración necesarias, el 11 de Noviembre de 1985, un solemne acto hizo pública la inauguración de la nueva serie de la Fun­dación Ramón Menéndez Pidal. La prensa recogió, en muy variados reportajes, ese acto, así como los objetivos que perseguían la Fundación Ramón Areces, la Fundación Ramón Menén­dez Pidal y Jimena Menéndez Pidal con la restauración y acondicionamiento de aquella casa277, que ahora se destinaba a

    "el desarrollo de los estudios históricos y filológicos y de la investigación humanística, en rela­ción con las ciencias sociales, según el magisterio y el espíritu de Ramón Menéndez Pidal, con­tribuyendo a la formación de especialistas y colaborando con institutos de investigación de Es­paña y el extranjero, en particular con el Instituto Interfacultativo Seminario Menéndez Pidal278".

      El acto fue presidido por la Reina Sofía, acompañada del Ministro de Cultura, Javier Solana, del Ex-Ministro de Educación Federico Mayor Zaragoza, del Director de la Real Academia Española, Pedro Laín Entralgo, y de otras autoridades y personalidades que fueron recibidos por Jimena Me­néndez Pidal, Ramón Areces y Rafael Lapesa. Don Rafael, en su condición de Presidente de la Fun­dación cuya sede se inauguraba, saludó a la reina explicándole el interés de aquella efeméride:

     "En esta ocasión, Señora, habéis querido honrar con vuestra gentil presencia la morada en que vivió y trabajó durante medio siglo una de las máximas figuras que ha tenido España en el cultivo de las ciencias humanas. Don Ramón Menéndez Pidal buscó en esta casa, apartada entonces del bullicio ciudadano, un ambiente donde la vida familiar y el estudio se asociaran indisolublemente. Rodeada de un sencillo jardín donde los olivos de la paz tienen a su lado las jaras y romeros de la flora serrana, esta casa fue vivienda, biblioteca y —como habéis oído a Jimena—, taller familiar (...). Toda la casa conserva la presencia espiritual de aquel claro va­rón que fundó la escuela filológica española y la puso al nivel de la mejor europea; que des­cubrió a España la tradición épica, hasta entonces borrosa o ignorada, alentadora de las gran­des realizaciones históricas hispanas que con su interpretación del pasado español nos llevó a meditar lo que en éste hay de excelente y lo que es preciso repudiar. Pero en esta casa no ha­bitan sólo los recuerdos: en ella se mueve la actividad interna y fructífera de un experimenta­do grupo de investigadores que continúan las tareas emprendidas por el maestro (...). A pe­sar de todo, la continuidad de las tareas y el mantenimiento de la casa misma han corrido grave peligro. A fin de evitarlo, se constituyó en noviembre de 1983 la «Fundación Ramón Menéndez Pidal», que inmediatamente se puso en tratos con la «Fundación Ramón Areces»; y ésta, tras adquirir la propiedad de la finca, concedió a título de gracia su ocupación y uso a la «Fundación Menéndez Pidal» para «asegurar —según reza el convenio— la continuidad de las investigaciones filológicas e históricas del eminente sabio», «así como para conservar su recuerdo en la casa que fue su vivienda y lugar de trabajo» (...)".

      Varios de los reporteros que reseñaron el acto se interesaron, en especial, por los archivos romancísticos. M. J. Hernando, en "Época" (25-XI-1985), llegó a titular su crónica "La Reina inauguró la sede de la Fundación «Menéndez Pidal». CASA PARA ROMANCES DE SIEMPRE" y en ella comentó, en prosa un tanto deslabazada:

    "El lunes 11 de noviembre, la Reina ha inaugurado en esa casa del Olivar de Chamartín —«las cuarenta fanegas»— la sede de la Fundación. Jimena, la hija de don Ramón y de doña María Goyri, 85 años de (...) agilidad, ha mostrado a doña Sofía cómo este domicilio fami­liar (...) se ha convertido en un activo centro de investigación (...): «Trabaja mucha gente aquí. Y era lo que mi padre quería (...), no quería que se quedase como un museo (...). Siempre me decía que no seas tú la, guardadora de un muerto recordando el romance de «una dama que a su amado (...) muerto (...) le peina, le lava como si estuviera vivo (...)». Más de cuarenta in­vestigadores buceando por toda España en busca de nuevos romances (...) constituyen un nú­cleo de trabajo vivo (...). Este equipo ha cogido el mundo cibernético y ha encontrado en los  ordenadores una ayuda impensable en los tiempos de don Ramón (...). El Seminario Me­néndez Pidal (...) lleva ya publicados 59 volúmenes y ha reunido un archivo sonoro del romancero con unas diez mil versiones recogidas de la tradición oral en el curso de 14 encues­tas de campo"279.

      La perspectiva de que el "Archivo Menéndez Pidal" y la "Biblioteca Menéndez Pidal" pudie­ran seguir constituyendo una base de apoyo conjunta para trabajos de investigación, me llevó en­tonces a optar por mantener en depósito en ese nuevo centro los materiales de trabajo que me había encomendado testamentariamente Ramón Menéndez Pidal y, junto a ellos, los por mí reu­nidos. Por otra parte, la permanencia de Jimena Menéndez Pidal de por vida en esa casa (con­cedida por la "Fundación Ramón Areces" al adquirir el solar), así como los propios fines de la "Fundación Ramón Menéndez Pidal" recogidos en sus estatutos (reformados el 2 de Agosto de 1984) garantizaron en los años 1985 a 1990 la accesibilidad de los fondos archivístico-bibliotecarios concentrados en Menéndez Pidal 5 a los investigadores conexionados con el "Instituto Universitario Seminario Menéndez Pidal". No obstante, durante bastantes años (1985-1994) la "Fundación Ramón Menéndez Pidal" y la "Fundación Ramón Areces" consideraron las activida­des del "Seminario" relativas al Romancero pan-hispánico labor ajena por completo a sus planes conjuntos de promocionar la memoria y la obra inédita de Ramón Menéndez Pidal280.

      La confluencia de todos los condicionantes que he venido detallando, junto con razones de índole personal, determinaron que, al concluir la extensión para 1986-1988 del grant del "Na­tional Endowment for the Humanities", me decidiera a dar por acabado el proyecto "Descrip-tion, editing and analysis of the Pan-hispanic Romancero" y a no solicitar nuevas ayudas, y a que, poco después (verano de 1988), pusiera definitivamente fin a mi práctica docente en la University of California, San Diego, cerrando así la posibilidad de continuar la "conexión ame­ricana" del "Seminario Menéndez Pidal" y, con ella, los proyectos que me habían ocupado la mayor parte del tiempo disponible para la investigación en el transcurso de la última década. Consideré por entonces intelectualmente sano iniciar una nueva etapa, no sólo en mis investi­gaciones personales, sino también del "Instituto Universitario" que dirigía.

     Con el propósito de dar cuenta de lo realizado durante esa larga etapa que ahora se cerraba (1971-1988), cuyas más extendidas realizaciones se desarrollaron en la etapa presidida por el  proyecto DEAPHR (1978-1988), los miembros permanentes del equipo investigador de este proyecto (Catalán, Cid, Mariscal, Petersen, Salazar y Valenciano), antes de dispersarnos, elabo­ramos una "memoria", que, además de ser remitida al NEH, presentamos ante el "Tercer Colo­quio Internacional sobre el Romancero y formas poéticas tradicionales", convocado por "El Co­legio de México" y celebrado (16-18 de Diciembre de 1982) en la Universidad Autónoma de Madrid con la colaboración del "Seminario Menéndez Pidal", coloquio que vino a constituir el broche de cierre de este prolongado esfuerzo por organizar el campo de estudios del Romance­ro. La "memoria" vio la luz en forma impresa, primero en versión española (en el año 1989) y tiempo después en versión inglesa (en el año 1994), bajo el título "Diez años de estudios sobre el Romancero. El proyecto Description, editing and analysis ofthe Pan-hispanic Romancero (DE­APHR)"282 / "Ten years’ research into the Romancero (1978-1988). Project «Description, edi­ting and analysis ofthe Pan-hispanic Romancero» (DEAPHR)"282.

      Los "Cambios en la situación del campo de investigación propiciados por el proyecto DE­APHR" que en esa "memoria" se señalaron, constituyen, una vez enunciados de la forma más somera posible, un buen resumen de los logros de más amplio carácter que creímos haber ob­tenido mediante aquellos años de investigación colectiva:

    "Creación de un centro de trabajo especializado sobre el romancero pan-hispánico con centro en la antigua casa de Ramón Menéndez Pidal (...).
    Preparación científica de varias generaciones de nuevos especialistas en el estudio del ro­mancero oral pan-hispánico (...).
    Construcción de una amplia red internacional de corresponsales que se facilitan materia­les inéditos para el estudio de la tradición baladística pan-hispánica.
    Revitalización del campo de estudios constituido por el romancero, que de ser terreno res­tringido de unos pocos investigadores, ha pasado a tener un amplio desarrollo dentro de las Humanidades (...)283.
    Ampliación del corpus de romances tradicionales procedentes de la tradición oral pan-his­pánica hasta alcanzar cifras imprevisibles hace una década, ya que los textos reunidos (...) se cuentan por millares"284.

      Además, como un resultado lateral del DEAPHR, consideramos relevante el renacimiento de los estudios sobre la balada vasca y la recogida, acudiendo a la tradición oral285, de decenas de tex­tos de esa rama tan olvidada de la balada europea.

      Creo preciso, sin embargo, completar esta visión, un tanto apologética, de lo conseguido entre los años de 1971 y 1988, llamando la atención acerca de algunos aspectos negativos de las investigaciones realizadas en ese periodo, aspectos negativos de que, como director de aquellos proyectos, me creo responsable. En gran parte, todos ellos son debidos a haber cedido ideológicamente ante presiones externas, que deformaron los objetivos científicos iniciales, con el obje­to de lograr obtener los fondos requeridos para las investigaciones deseadas.

      La principal concesión a la política de los financiadores de la investigación humanística con­sistió en concebir la "descripción y análisis" del género Romancero tradicional de conformidad con unos supuestos intereses del "mercado intelectual" que exigirían la elaboración de "instru­mentos de trabajo" informativos e informatizados, cuando los posibles "usuarios" de esos "ins­trumentos" no podíamos, en verdad, ser otros que los especialistas en los reducidos campos del Romancero, de la Balada occidental y pocos más. De resultas, en vez de dedicar tiempo y dine­ro a la publicación del conjunto del "Romancero tradicional pan-hispánico" y, paralelamente, al análisis de su particular Poética, nos vimos abocados a trabajar en un "Catálogo general del ro­mancero Pan-hispánico" en que uno y otro propósito únicamente podían cumplirse a medias. Sólo incidentalmente, con ocasión de algunos congresos, ciclos de conferencias y compilaciones de trabajos debidos a circunstancias particulares, elaboraríamos, por entonces, exposiciones de interés científico sobre aspectos varios del Romancero como poesía con valor literario286 com­plementarias de lo expuesto en el volumen introductorio del Catálogo (dedicado conjuntamen­te a la teoría en que se sustentan las descripciones y a la presentación de la obra)287.

      Por otra parte, aunque el proyecto, en conjunto, propugnase una visión pan-hispánica del Romancero, la edición de textos se sometió, por razones económicas, a las directrices de una po­lítica "cultural" que ha venido a degradar, hasta extremos imprevisibles a comienzos del siglo XX y en el s. XIX, el concepto de cultura, como consecuencia del abandono, por parte del Estado, de ese "bien público" nacional, en manos de intereses localistas de "campanario"288. El "Romancero tradicional de las lenguas hispánicas" quedó aparcado en su volumen XII289 y, en su defecto, se fueron publicando diversos "Romanceros regionales" o aun "provinciales", haciendo caso omiso de la inexistencia de razones científicas para propugnar la existencia de sub-tradiciones romancísticas basadas en esas artificiosas unidades administrativas. Si bien para el espe­cialista esa arbitraria repartición de los textos no impide la consideración conjunta de todos ellos, la distorsión científica que esas divisiones entrañan contribuye a confundir al público lec­tor no especializado, imponiéndole una concepción anticientífica del campo literario constitui­do por el Romancero, al fomentar la errónea idea de que la literatura "tradicional" de los pue­blos es, ante todo, representativa de las "raíces" culturales específicas de cada comunidad, ignorando que la "cultura" es, mayoritariamente, herencia sin fronteras nacionales (ni, claro está, nacionalistas o regionalistas) en la que cada pueblo o "nación" sólo añade "matices" propios.

      A la distorsión de la imagen del género ha contribuido también la insuficiente clarificación del concepto de "versión" que los especialistas hemos proyectado al común de los colectores y usuarios de la documentación reunida mediante encuestas. La conveniencia, en el proceso de re­colección de materiales, de grabar y guardar toda información, por incompleta e indirecta que sea, relativa a los romances cantados o recitados en una determinada comarca o un determina­do lugar, no debe hacer pensar que cualquier «informante» es un trasmisor de tradición, ni que cualquier «documento» es representativo de una "versión" o particular realización de un ro­mance. La publicación indiscriminada de "documentos" que sólo son memorizaciones incom­pletas o deficientes de los textos tradicionales y no un testimonio fiel de una particular "versión" de un poema romancístico ha sido un gran daño, infligido por los filólogos, antropólogos y folkloristas colectores y editores de romances, a la imagen del saber comunitario tal como lo conservan los verdaderos transmisores del Romancero oral. En una publicación reciente acerca del arte poética del romancero oral he llamado ya la atención respecto a este "pecado original" en las investigaciones de campo:

    "La tradición filológica ha impuesto a los romanceristas «de campo» el criterio (sin duda acertado desde su especial punto de vista) de que todo fragmento, toda información es im­portante. Pero este criterio ha contribuido a que en las encuestas se intente extraer migajas de información textual a sujetos «informantes» que no son y nunca han sido (incluso a ojos de ellos mismos) portadores ni transmisores del acervo romancístico de la comunidad; y, lo que es peor, ha inducido a los editores de corpora tradicionales a incluir en sus publicaciones esos fragmentos como «reliquias» de tradición, falseando gravísimamente la realidad del proceso de transmisión de los romances, al mismo tiempo que la imagen de lo que es y no es una ma­nifestación oral de un poema. A nadie en una comunidad que no sepa un romance «comple­to» se le ocurrirá cantarlo, ni en público ni en privado, salvo presionado en una situación de encuesta por «investigadores» foráneos"290.

      Insistiendo en esta cuestión: creo que, frecuentemente, se ha caído en el error de no distin­guir bien entre dos etapas de la investigación, la de reunir los datos y la de exponer los hechos que esos datos permiten descubrir291.

      A pesar de que en 1986-1988 se intentó rematar el proyecto "Description, editing and analysis of the Pan-hispanic Romancero" completando la mayor parte de los "productos" de la investiga­ción ofrecidos, no todos los que fueron descritos en la "memoria" final llegaron a ser entonces pu­blicados, ni, tan siquiera, definitivamente cerrados para entregarlos a los impresores. De ahí que, en años posteriores, el disuelto equipo investigador y el "Instituto Universitario Seminario Menéndez Pidal" siguieran considerando su conclusión como objetivos que era preciso cumplir.

      De esas obras pendientes, algunas fueron viendo sucesivamente la luz en los primeros años 90: Así ocurrió con las "Tradiciones orales leonesas"292, que, subdivididas en dos volúmenes dedicados al Romancero (Romancero general de León, I y II. Antología 1899-1989), y en otros dos referentes a los cuentos293, salieron en 1991 como publicación conjunta de la Diputación Provincial de León y del Seminario Menéndez Pidal de la Universidad Complutense de Madrid, después de un largo periodo de hibernación en una imprenta madrileña en pleito con la Universidad (Hispagraphis), cuya incompetente participación se nos había impuesto por el Servicio de Publicaciones universi­tario; y asimismo con la "Tradición romancística castellana"294, cuyo volumen dedicado al Ro­mancero general de Segovia. Antología 1880-1992 (preparado por Raquel Calvo, con la supervisión de Diego Catalán), fue publicado en 1994 por la Diputación Provincial de Segovia y el Seminario Menéndez Pidal de la Universidad Complutense de Madrid. También ese fue el caso de los dos vo­lúmenes con las ponencias del "Tercer coloquio Internacional sobre el Romancero" que salieron en 1994, bajo el título De Balada y Lírica, I y II295, publicadas conjuntamente por la Fundación Ramón Menéndez Pidal y la Universidad Complutense de Madrid, después de haber estado años "en rehenes" en la misma imprenta que las "Tradiciones orales leonesas".

      Otras obras citadas en el resumen final de los diez años de investigación tuvieron que ser re­planteadas por causa de circunstancias diversas, aunque en 1988 se había creído que se hallaban a punto para una inmediata publicación296. Un caso especial lo constituyen las obras del pro­yecto DEAPHR que tenían como proyecto paralelo anejo la redacción de tesis doctorales por los investigadores españoles del equipo. Aunque su publicación en forma impresa se postergara, hicieron posible la redacción de obras científicas de indudable valor consultables por los espe­cialistas, como fueron las tesis de J. A. Cid, "El Romancero tradicional en Asturias. Su recolec­ción en los siglos XIX y XX" (con "Edición integral de los textos [de] 1849-1910"), en tres volúmenes, leída en 1991, y de A. Valenciano, "Los romances tradicionales de Galicia. Catálogo ejemplificado de sus temas", leída en 1994, obras que últimamente han venido a ser reelaboradas para dar lugar a libros impresos, según más adelante veremos.

      Durante estos años finales de la década de los 80, el "Archivo Sonoro del Romancero" reci­bió aportaciones externas que lo mantuvieron abierto: el contribuyente más asiduo en el envío de cintas grabadas (con sus transcripciones) fue José Manuel Pedrosa. A la treintena de cintas grabadas entre 1988 y 1989 en Cantabria, León, Palencia, Zamora, Salamanca, Cáceres y Ba­dajoz, añadió en 1990 otras nuevamente impresionadas en Cantabria, Burgos, Zamora, Sala­manca, Cáceres y Badajoz. En 1989 también José Manuel Fraile remitió al "Archivo" algunas cintas con grabaciones.

      Entre los textos no procedentes de grabaciones incorporados directamente al "Archivo" escri­to, destaca un importantísimo agregado a los fondos gallegos: la copia de la documentación pro­cedente de la colección Saíd Armesto obtenida de la Fundación Barrié de la Maza.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

265  En la publicación Romancero e Historiografía. Dos campos de la Literatura cultivados por el Semina­rio Menéndez Pidal, publicado conjuntamente por la "Fundación Ramón Areces" y la "Fundación Ramón Menéndez Pidal", Madrid, 1989.

266  Beatriz Mariscal, Suzanne Petersen, J. Antonio Cid, Flor Salazar, Ana Valenciano, Paloma Montero, Carmen Alvarado, Concepción Enríquez de Sala­manca, Raquel Calvo, Maite Manzaneta, Débora Catalán, Pilar Moreno, Juan Bautista Crespo, Maria­no de la Campa, Regino García Badell, José Manuel Fraile, José Luis Forneiro.

267 El 23 de Octubre de 1986 los tres colaborado­res becarios del "Seminario Menéndez Pidal" pasaron a ser profesores interinos del Departamento de Lin­güística Románica. Después se fueron distribuyendo por los Departamentos de Literatura (J. Antonio Cid), Lengua española (Flor Salazar) y Literatura Hispanoamericana (Ana Valenciano), donde les fue­ron encomendadas funciones docentes.

268 Ya que, como arriba dije (n. 104) los jueces del proyecto relativo a las "estructuras abiertas" me obli­garon en su día a renunciar en él al estudio del "Mo­delo B: Crónicas medievales".

269  Cfr. Romancero e Historiografía medieval. Dos campos de estudio cultivados por el Seminario Menén­dez Pidal’(1989), pp. 101-108.

270 El 27-VII-82 Gonzalo Menéndez Pidal (repre­sentado por un "Procurador de los Tribunales") inter­puso una "Demanda de conciliación" con Jimena Menéndez Pidal para forzar el cese del proindiviso de la "casa-jardín y terrenos anejos a ella sita en la calle Cuesta del Zarzal n° 5 (hoy calle Menéndez Pidal) de Madrid"; y el 8 de Octubre Jimena Menéndez Pidal, apremiada por el juzgado, tuvo que aceptar que la di­visión material sugerida en el testamento paterno no era factible. Desde tiempo atrás, Jimena Menéndez Pidal venía intentando buscar soluciones que permitieran el mantenimiento físico de la casa-centro de trabajo. A este respecto es ilustrativa la carta escrita a París a Diego Hidalgo, "President of FPJDA", el 25-VII-1978: "Mi padre dejó, al morir, su casa de Cha­martín en un pro indiviso a mi hermano Gonzalo y a mí. Por otra parte dispuso sobre su Biblioteca: que no salga de España; que no se divida, enajene ni ceda, en tanto sirva de instrumento de trabajo a alguno de sus herederos; que se procure organizar, a base de ella, un centro de trabajo abierto a un público más o menos restringido; y que en caso de que sus herederos no tengan interés en conservar la Biblioteca, que la tota­lidad de los libros pasen a ser propiedad del Semina­rio Menéndez Pidal, o de la Academia Española./ Durante estos años he mantenido, a mi costa, en uso la Biblioteca, y la porción de la casa que me fue adjudicada ha venido, en buena parte, dedicándose a lugar de trabajo del Seminario Menéndez Pidal. / Súbita­mente mi hermano decidió abandonar la sección de la casa que a su vez le había sido adjudicada, para trasla­darse a un piso que había adquirido. Ahora (...) me coloca en la posición de tener que acceder a la venta de la finca y casa de Chamartín. / Mi aspiración, por el deseo de cumplir con el propósito de mi padre, ha­bía siempre sido garantizar la sobrevivencia del edifi­cio con su contorno "verde" y lograr la institucionalización de la Biblioteca (sin por ello perjudicar los intereses de la familia). / La coyuntura no es hoy, sin embargo, muy favorable para lograr que el Estado, animado por nuestro propósito de cederle la Bibliote­ca, invierta la cantidad necesaria de dinero en la creación de esa institución, con base en la casa que ocupa en su mayor parte esa Biblioteca abierta al público de los estudiosos. / Dadas estas circunstancias, antes de aceptar lo que considero injusto, creo deber mío acu­dir a todos los medios que se me sugieran (...)".

271 Véase atrás, § 4.

272  Como las que por esas fechas se construyeron en torno a ella.

273  Según se expondría en el "Convenio" de 9 de Mayo de 1984 de que a continuación daré noticia.

274  La noticia, desarrollada en dos columnas, lleva la firma de Pedro Montoliú.

275  Cuya carta fundacional subscribieron Jimena Menéndez-Pidal Goyri, Gonzalo Menéndez-Pidal Goyri, Rafael Lapesa Melgar, Antonio Lago Carballo, Diego Catalán Menéndez-Pidal, Joaquín Pérez Villanueva, Alvaro Galmés de Fuentes y José Antonio Muñoz Rojas. El 19-II-1985 la Fundación fue apro­bada e inscrita como "Fundación Docente Privada de Promoción" por el Ministro de Educación y Ciencia.

276 Por una de las cláusulas del Convenio se estable­ció un "Consejo Mixto de Patronos, integrado por tres representantes de la Fundación Ramón Areces y dos de la Fundación Ramón Menéndez Pidal", con el fin de "velar expresamente por el desarrollo de la actividad in­vestigadora y para la conservación y acrecentamiento tanto de la biblioteca como del fondo documental, de­bidamente ordenado y clasificado, los cuales se man­tendrán en la finca de la calle de Menéndez Pidal".

277 "ABC", 10-XI-1985, p. 46 y ll-XI-1985, "Re­portaje gráfico", p. 11; 12-XI-1985, pp. 15 y 43, "ac­tualidad gráfica", p. 8; "El País", 12-XI-1985, p. 35; "Ya", 12-XI-1985, p. 21; 13-XI-1985, p. 60; 23-XI-1985, p. 28; "El Alcázar", 12-XI-1985; "Cambio 16", 12-XI-1985. El "ABC" del día 12 proclamó como "La figura del día" a Ramón Areces, "todo un ejemplo de mecenazgo cultural por parte de uno de nuestros principales hombres de empresa" (p. 19).

278 "Ya", 12-XI-1985, pág. 21, glosando el Artículo 6°, sobre los fines de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, contenidos en los estatutos (reformados el 2-VIII-1984).

279 Otros reporteros, más sobriamente, comentaron también: "Junto a ella [se refiere a la Biblioteca], el ar­chivo guarda una extraordinaria colección de roman­ces, en versiones manuscritas o impresas, de los siglos XV a XVII y otras recogidas directamente de la reci­tación y canto tradicionales en los siglos XIX y XX en todo el mundo hispánico (...). Desde su creación, el Seminario lleva publicados cincuenta y nueve volúme­nes y ha reunido un «Archivo Sonoro del Romancero» con alrededor de diez mil versiones recogidas de la tra­dición oral en diferentes encuestas de campo" (S. C., en "ABC", 10-XI-85, p. 46); "Aprovechando la biblio­teca cedida a la Fundación por la familia y su riquísi­mo archivo científico, el Seminario Menéndez Pidal, dependiente de la Universidad Complutense, ha preparado y lleva publicando desde 1957 el Romancero Tradicional de las Lenguas Hispánicas (español, portu­gués, catalán, sefardí), del que han aparecido hasta aho­ra catorce volúmenes, más diez dedicados al Roman­cero canario y al sefardí, así como ocho referentes a la poesía de tradición oral (...). En la Biblioteca de la Fundación se guarda una fabulosa colección de ro­mances (...)" (Ana Gavín, "El Alcázar", 12-XI-1985).

280 El campo del Romancero quedó excluido inclu­so en la "Ayuda puntual" trienal de la Fundación Ra­món Areces a las investigaciones de los "Laboratorios Humanísticos Menéndez Pidal" que el 12 de Junio de 1991 firmó conmigo, como Director de esas investigaciones, J. M. de Mingo, en nombre de la Fun­dación Ramón Areces. Véase adelante, § 12.

281  En Romancero e Historiografía medieval. Dos campos de la Literatura cultivados en el Seminario Me­néndez Pidal, Madrid: Fundación Ramón Areces y Fundación Ramón Menéndez Pidal, 1989, pp. 19-86.

282 En De Balada y Lírica. Tercer Coloquio Interna­cional sobre el Romancero, Madrid: Fundación Ra­món Menéndez Pidal y Universidad Complutense de Madrid, 1994, vol. I, pp. 23-75.

283  En este capítulo de la revitalización del campo de estudios hay que recordar las nueve tesis doctora­les (de colaboradores externos al Seminario Menén­dez Pidal) relacionadas con el Romancero que dirigí o co-dirigí en los años 1976-1987: Suzanne Petersen (1976), en la University of Wisconsin; Joanne B. Purcell (1976), en la University of California, Los Angeles; Teresa Meléndez (1977), Beatriz Mariscal (1978), Teresa Catarella (1979), Madeline Sutherland (1983), Sandra Robertson (1984), en la Univer­sity of California, San Diego; Pere Ferré (1987), en la Universidade Nova de Lisboa; Francisco Mendoza (1987), en la Universidad Complutense de Madrid.

284  Romancero e historiografía medieval (1989), pp. 85-86.

285  Romancero e historiografía medieval (1989), pp. 78-81.

286 Por mi parte: "El análisis semiótico de estructu­ras abiertas: El modelo Romancero", "Los modos de producción y «reproducción» del texto literario y la noción de apertura", "Descripción de modelos trans-lingüísticos dinámicos (a propósito del Catálogo Ge­neral del Romancero Pan-hispánico)", "El proceso de transmisión oral y el estudio de modelos literarios abiertos", "El romancero medieval", "La conflictiva descodificación de las fábulas romancísticas", "El ro­mancero espiritual en la tradición oral", publicados, respectivamente, en 1979, 1979, 1981, 1982-83, 1983, 1986 y 1987, que hoy pueden leerse reunidos en Arte poética el romancero oral. Parte 1ª: Los textos abiertos de creación colectiva, Madrid: Siglo XXI y Fundación Ramón Menéndez Pidal, 1997, caps. V a XI (pp. 143-290); y "Hallazgo de una poesía margi­nada: El tema del corazón de Durandarte", "Perma­nencia de motivos y significados: Muerte del prínci­pe don Juan"; "El mito se hace Historia", "Poética de una poesía colectiva", ciclo de conferencias concebi­do inicialmente (1981) para los "Cursos Universitarios" de la Fundación Juan March, y ahora publica­do en Arte poética del romancero oral. Parte 2ª: Me­moria, invención, artificio, Madrid, 1998 (por los mismos editores que la Parte 1ª).

287  El conservadurismo de los evaluadores de pro­yectos del NEH nos obligó a eliminar en el nuestro la parte más creativa, centrada en los análisis litera­rios, tanto en el estudio de los textos como en el de la utilización de ordenadores electrónicos como auxi­liares en el campo de las Humanidades, en favor de las actividades de descripción, catalogación y edición, de carácter más manido.

288  La habitual falta en los Estados post-modernos de una política de Estado en el ámbito de la Cultura —confundida, por lo general, en esta segunda mitad de siglo, con la Propaganda o Publicidad— ha hecho posible que los recursos económicos destinados al fo­mento de las investigaciones no tecnológicas se hayan destinado regional o aun comarcalmente a la promo­ción de obras de escasa relevancia no ya desde una perspectiva internacional sino meramente supra-local.

289  La muerte ocultada. Ed. B. Mariscal, Madrid: Seminario Menéndez Pidal, 1984-85.

290 Arte poética del romancero oral. Parte 1ª (1997), p. XXV.

291 No sólo no deben considerarse versiones varias las distintas emisiones del texto memorizado por una misma persona, sino las de varios conocedores de un único texto tradicional comunitario.

292 "Compiladas por D. Catalán, J. A. Cid, B. Ma­riscal, S. Petersen, F. Salazar y A. Valenciano y por J. Camarena" de cuya edición me encargué personal­mente. Véase atrás n. 263.

293  Cuentos tradicionales de León. Recogidos y edita­dos por J. Camarena, I y II, Madrid: Seminario Me­néndez Pidal y Diputación Provincial de León, 1991.

294  "Coleccionada por M. Goyri y R. Menéndez Pidal (AMP); D. Catalán, J. A. Cid, B. Mariscal, S. Petersen, F. Salazar y A. Valenciano (ASOR)".

295  Edición a cargo de D. Catalán, J. A. Cid, B. Mariscal, F. Salazar y A. Valenciano

296  De una parte, la relocación en la Universidad Complutense de los antiguos becarios del "Seminario Menéndez Pidal" (Cid, Salazar y Valenciano) supuso que dieran prioridad a otras actividades universitarias, dando lugar al abandono por parte de J. A. Cid de su Bibliografía descriptiva del romancero gallego. De Galicia propia y de la "Galicia exterior" (= BIBGAL) (anuncia­da como "en prensa" en 1989) y a la postergación de las ediciones del Catálogo-antología del Romancero de Gali­cia (fotocompuesto en 1989), del Romancero asturiano, volúmenes II y III (anunciado como "en prensa en 1989) y de los vols. I y II del índice general ejemplifica­do del romancero (fotocompuestos en 1989), obras, las tres últimas, conexionadas con las tesis doctorales en preparación de A. Valenciano, J. A. Cid y F. Salazar, respectivamente. Por otro lado, el fin del apoyo del NEH desconectó a los miembros americanos y europeos re­dactores del CGRy, en consecuencia, no se prosiguió el trabajo de preparación de los dos volúmenes siguientes (que se hallaban en primera redacción el año 1989).

LÁMINAS

En torno a 1984-1985, el Seminario Menéndez Pidal necesitó de una reforma en sus objetivos para superar los síntomas de adocenamiento que empezaban a hacerse patentes. La renombrada caricaturista Cruz Montero Garrido comentó alegóricamente aquel "fin de etapa".
Alegoría 1a: "Triunfo de la Historiografía":

Alegoría 2ª: "Motín de Romancilache" (Diego Sañudo transmite a la Corona las protestas y reivindicacio­nes de las huestes románceriles amotinadas):



En 1983, la antigua casa de R. Menéndez Pidal iba a ser derribada al verse forzada Jimena Menéndez Pidal, por acción judicial, a aceptar el cese del proindiviso dispuesto testamentariamente por su padre. La Fundación Ramón Areces acudió a tiempo para evitar la desaparición de la histórica casa.

En Enero de 1985, el despacho que fue de María Goyri seguía albergando el romancero en los mismos ca­jones (metálicos y de madera) en que en 1939 viajó a Ginebra con el Tesoro artístico nacional. (Foto Santia­go Gutiérrez del Arroyo, Enero 1985).

Adquirida en 1984 la que fue casa de Menéndez Pidal por la "Fundación Ramón Areces" fue encomendada su custodia a la "Fundación Ramón Menéndez Pidal" para que fuera un centro de investigación humanística.
Obras de restauración en la anti­gua casa de la Cuesta del Zarzal, 23 realizadas por la Fundación Ramón Areces en 1985 (foto Santiago Gutié­rrez del Arroyo).


El Romancero fue re­alojado en un nuevo espacio.

"En la casa de Chamartín se encuentra, además, el ar­chivo científico de Menéndez Pidal, que contiene, en pri­mer lugar, una fabulosa colec­ción de romances recogidos no sólo de manuscritos y de libros y pliegos sueltos impresos en los siglos XV al XX, sino de la tradición oral de toda la Pe­nínsula, de la España insular, de la tradición sefardí y de la hispanoamericana: son milla­res y millares de versiones, muchas de ellas con la música correspondiente" (carta-infor­me de Rafael Lapesa a Ra­món Areces).
La reina doña Sofía inauguró en la antigua casa de Ramón Menéndez Pidal un "Centro de Es­tudios Históricos Menéndez Pidal", donde Diego Catalán dejó en depósito el "Archivo del Ro­mancero ".
El 11-XI-
1985 la reina doña Sofía inauguró el Cen­tro, regentado por la Funda­ción Ramón Menéndez Pidal, y descubrió la placa conme­morativa.

Jimena Menéndez Pidal, Ramón Areces y Federico Mayor Zaragoza, creadores del "Centro de Estudios His­tóricos Menéndez Pidal", saludando a la reina a la en­trada del Centro.

La inauguración en la prensa:

Anuncio en el "ABC" el Domingo 10-XI-1985.

         

El País

El Alcázar

Ya


Semana

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

10. LAS "TRADICIONES ORALES LEONESAS" Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988.  VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL.

      La necesidad de buscar fondos extra-murales, complementarios de los ofrecidos por el "Na­tional Endowment for the Humanities" sujetos a la fórmula "dólar por dólar obtenido", fue la razón determinante para que un equipo de investigadores de carácter internacional, dirigido por mí 252, presentara un proyecto al concurso público convocado por la Diputación Provincial de León el 27 de Setiembre de 1984 sobre el tema "Recopilación y estudio de manifestaciones de la creatividad popular-tradicional de base oral en León". Resuelto el concurso en nuestro favor (31-I-1985), la compilación de esas "Tradiciones orales leonesas" dio lugar, en lo tocante al Ro­mancero, a la organización de un "Cuarto cursillo teórico-práctico sobre el Romancero" en la Universidad de León y de una gran encuesta colectiva con él relacionada (durante el verano de 1985)253. Pese a que el "Archivo Menéndez Pidal / Goyri" y el "Archivo Sonoro del Romance­ro" contenían ya una espléndida colección de romances de León, en que se hallaban represen­tadas la mayor parte de las comarcas de la provincia con su gran variedad de sub-tradiciones, quisimos aprovechar la ocasión para ampliar al máximo el conocimiento del Romancero que aún permanecía oculto en la memoria de los portadores de tradición leonesa, pues, en conjun­to, León era, quizá, la provincia española en que, a finales del s. XX, se conservaba el Roman­cero más rico, tanto temáticamente, como en el tratamiento poético dado a cada tema (vista la gran variedad existente entre unas versiones y otras de un mismo romance y la presencia en las narraciones romancísticas de múltiples motivos poéticos enriquecedores de la fábula). Movidos por ese interés, en el invierno de 1984254 realizamos ya, sin esperar a la resolución del concur­so, una pequeña encuesta, con un reducido equipo investigador255, en preparación de la gran encuesta propuesta en el proyecto para el próximo verano; y, en el curso de ella, recogimos ver­siones en 28 lugares del centro y sur de la provincia256.
      Para realizar la gran encuesta veraniega fue preciso alojarse en el propio León257; ello, unido a la presencia de profesores de Segunda Enseñanza con residencia local, y al gran número y di­versidad de los participantes veteranos y bisoños258, hizo más inmanejable que en experiencias previas el proceso didáctico-investigador259. No obstante, en cuanto a los lugares que aquel deslabazado "colectivo" encuestador logró explorar260 y en cuanto a la cantidad y calidad de los textos tradicionales salvados del olvido en aquella última encuesta leonesa de 1985, la experiencia tuvo re­sultados, una vez más, muy positivos. Baste destacar que, al seleccionar en la "Antología 1899-1989", con criterios de perfección poética y de representatividad de los diversos "tipos" de cada ro­mance editado, las mejores versiones del corpus compilado a lo largo de cien años de recolección, nada menos que 242 textos recogidos en 1985 fueron escogidos para su publicación. Y que, entre esos textos seleccionados hay versiones de romances de tanto interés y más o menos escasa presen­cia en la tradición oral moderna como Muerte del maestre de Santiago (4), Muerte del príncipe don Juan (8), La caza de Celinos (3), Pérdida de don Beltrán (2), Belardo y Valdovinos (8), Mocedades de Montesinos (1), Gaiferos y Galván (1), Gaiferos rescata a Melisendra (2), El conde Dirlos (3), El conde Alarcos (5), Briana y la sierpe (2), Alabóse el conde Vélez (3), La esposa de don García (3), etc.
      La exploración a fondo de la tradición romancística de una provincia realizada en las sucesi­vas encuestas por tierras de León en 1977, 1979, 1980, 1981, 1982, 1984 y 1985 no tiene pa­rigual en la Península (salvo, quizá, en Trás-os-Montes, en Portugal261). Ello me permitió des­cribir con autoridad en 1989262 el panorama de "El romancero leonés del último cuarto del siglo XX. Estado de la tradición oral". Del conjunto de observaciones hechas entonces reproduzco a continuación las que me parecen más interesantes para la exposición presente:

    "2. Es posible que no haya un solo pueblo de la provincia que carezca de tradición ro­mancística. Cuando, habiendo sido visitado por un equipo encuestador, un pueblo no pro­porcionó alguna, es más probable que ello dependiera de condiciones adversas que de la au­sencia de un mínimo repertorio local".
    "4. La comparación del corpus del A[rchivo] SO[noro] del R[omancero] con el corpus del A[rchivo] M[enéndez] P[idal] permite afirmar que los encuestadores del último cuarto del s. XX han conseguido recoger la casi totalidad de los temas romancísticos descubiertos por los investigadores de la primera mitad del siglo e incluso hallar algún tema de gran antigüedad  con el que sus predecesores en la recolección de romances nunca habían topado".
    "6. En la recolección de los últimos años abundan las versiones excelentes, con intrigas ri­cas en motivos secundarios y expresadas en un lenguaje figurativo plenamente tradicional.
    7. La vitalidad del romancero en unas comarcas y otras es muy variable. La tradición más depauperada se observa en las comarcas cuya agricultura tradicional ha sido substituida, en vir­tud de los regadíos, por una nueva, o en que la economía local depende del desarrollo indus­trial. También se ha apocado sensiblemente la tradición en las comarcas en que la despobla­ción alcanza límites extremos (debido al abandono por sus habitantes de zonas rurales en que la vida es especialmente dura o a causa de la destrucción de las vegas cultivables por la cons­trucción de embalses). También es mínima la vigencia del romancero en las áreas invadidas por el desarrollo de una cultura ciudadana apoyada en la extensión de urbanizaciones y chalets".
    "10. La edad media de los informantes del A[rchivo] SO[noro del] R[omancero] es mu­cho más alta que la de los informantes del A[rchivo] M[enéndez] P[idal]. De los excelentes cantores o recitadores de romances descubiertos en las primeras encuestas del S[eminario] M[enéndez] P[idal] una mayoría han muerto ya. Es posible que, en muchos casos, esos in­formantes representen el último eslabón de una cadena tradicional que se remontaba en el pa­sado hasta los siglos XV o XVI (o aún a tiempos anteriores)".

      Al llevar, finalmente, a término, la preparación para la imprenta del corpus del Romancero gene­ral de León, que el cumplimiento del proyecto presentado ante la Diputación provincial de León nos obligó a anteponer a otras actividades del proyecto DEAPHR, nos percatamos en 1988-1989 de que el éxito de la política de "salvamento" del Romancero oculto en la "memoria colectiva" de los portadores leoneses de tradición exigía reconsiderar críticamente el proyecto pidalino de comienzos de siglo consistente en reunir y ofrecer completo el "cuerpo" del descuartizado Roman­cero hispánico. ¡Tal proyecto ya no resultaba siquiera viable para recomponer uno de los "miem­bros" menores de ese cuerpo, la sub-tradición de una sola provincia española! En efecto, meramente el tratar de editar e imprimir todos los textos leoneses coleccionados en el "Archivo Menéndez Pidal / Goyri del Romancero" y en el "Archivo Sonoro del Romancero" era ya un objetivo imposible, toda vez que su número desbordaba cualquier cauce formal que se intentara construir para dar salida a todo el caudal de versiones llegado a nuestro conocimiento. Hubo, por tanto, que optar por introducir en la elaboración del Romancero general de León criterios selectivos: se optó por la presentación antológica263 y por la eliminación de dos sub-géneros, el formado por el "Ro­mancero sacro" y el formado por el "Romancero vulgar" 264. En la elección de estos criterios triunfó la consideración literaria del género "romance", en patente autocrítica respecto a los criterios de supuesta objetividad documentalista y de un precipitado antropologismo folklorista que rigieron una publicación anterior del DEAPHR: Voces nuevas del Romancero castellano-leonés (1982).

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

252  Constituido por Diego Catalán, J. Antonio Cid, Flor Salazar, Ana Valenciano, Beatriz Mariscal y Suzanne Petersen, como especialistas en el romance­ro y Julio Camarena como especialista en la cuentística. A última hora hubo que prescindir, como cono­cedor de la música tradicional, de José Manuel Fraile.

253  La primera parte de la encuesta se concibió como prácticas del "Cursillo" organizado en la Universidad de León con apoyo del "Comité Conjunto Hispano-Norteamericano para la Cooperación Cul­tural y Educativa" y la Diputación Provincial de León; la segunda como parte del proyecto "Salva­mento de una herencia cultural amenazada de extin­ción: El Romancero oral", subvencionado por la "Comisión Asesora de Investigación Científica y Técnica (CAYCIT)".

254  Con ocasión de la presentación del proyecto ante la Diputación Provincial de León.

255  Formado por Diego Catalán, J. Antonio Cid, Flor Salazar y Ana Valenciano, acompañados por Ra­quel Calvo, Mariano de la Campa, Juan Bautista Crespo, Concepción Enríquez de Salamanca, Regino García Badell y Cecilia Ruiz.

256  Detallo las localidades en Romancero general de León, I (1991 y 1995), pp. lLXXXV-LXXXVI  Se recogie­ron unas 270 versiones.

257  Dado que el "Cursillo" que encabezaba la pri­mera parte de la encuesta se celebraba en la Universi­dad de León con becarios radicados en la ciudad y, también, habida cuenta del número excesivo de par­ticipantes a ella que hacía imposible el poder alojar­nos en una pequeña población de la provincia.

258 Aparte del equipo director de la encuesta (Cata­lán, Cid, Mariscal, Petersen, Salazar, Valenciano), par­ticiparon, como becarios del proyecto DEAPHR, Ra­quel Calvo, Julio Camarena, Mariano de la Campa, Débora Catalán, Concha Enríquez de Salamanca, Pa­loma Esteban, José Luis Forneiro y Maite Manzaneta, junto con los investigadores y estudiantes españoles Alberto Alonso, Elena Aparicio, Pilar Aragón, Ana Beltrán, Michel Bilbao, Mercedes Cano, Teresa Cillanueva, Paloma Díaz Mas, Bárbara Fernández, José Manuel Fraile, Regino García Badell, Joaquín Gonzá­lez Cuenca, Gerardo Gózalo, María África Hardisson, Almudena Jimeno, Jon Juaristi, Antonio Lorenzo, Yo­landa Mancebo, María del Mar Martín Manzano, Francisco Mendoza, Cruz Montero, Pilar Moreno, Roberto Moyano, Maravillas Núñez-Cortés, Javier Olmos, José Ramón Prieto, Salvador Rebés, Isabel Rodríguez, Esther San Pastor, Antonio Sánchez, Do­lores Sanz, Elena Tirado, Maximiano Trapero, Millán Urdíales y Ana Vian y los extranjeros Paul Bénichou, Michelle Débax, Brian Dutton, Aurelio González, Andrea Hamos, Ana Pelegrín y Silvia Roubaud, y los profesores de Instituto de la provincia de León beca­dos por la Diputación Provincial María Luisa Argüe­lles, María Jesús Fernández Cordero, Francisco Javier Fuente, José Luis González Arpide, Bernardino Gon­zález Pérez, Victorino Madrid, José Enrique Martínez Fernández, Eugenio Miguélez, Nicolás Miñambres, Angela Ramos, Joaquín Serrano y Julia Valenzuela. Julio Camarena continuó, en meses posteriores, la re­cogida de romances, al tiempo que exploraba la tradi­ción cuentística de la provincia, como parte del mis­mo proyecto.

259 En cierto modo, aquel desestructurado cursillo-encuesta me llevaría a poner definitivamente fin a las grandes encuestas colectivas destinadas al "salvamen­to" del Romancero oral. Desgraciadamente, el "Insti­tuto Universitario Seminario Menéndez Pida!" no sintió inmediatamente el apremio de reemplazarlas por un nuevo modelo de encuestas sistemáticas, dan­do por supuesto, con un optimismo excesivo, que la tradición soterraña del Romancero no estaba en tran­ce de inmediato agotamiento.

260 Acerca de los múltiples lugares en que se obtu­vieron romances en la encuesta del verano de 1985, véase Romancero general de León (1991 y 1995), pp. LXXXVTI a LXXXIX.

261  Modernamente explorado por Manuel da Cos­ta Fontes, Pere Ferré, Vanda Anastácio, José Joaquim Dias Marques y Ana María Martins.

262  En "El Romancero leonés: Descubrimiento y compilación". Estudio introductorio en Romancero general de León, I (1991y 1995), pp. XI-CXXXVI: pp. XCIII-XCV.

263 En la "Presentación" de los dos volúmenes del Romancero general de León. Antología 1899-1989, (preparada por D. Catalán, con la colaboración de Débora Catalán, Paloma Esteban, Ángeles Ferrer y Maite Manzanera como transcriptores de las versio­nes del ASOR, M. de la Campa como auxiliar en el picado de los textos y Suzanne Petersen como res­ponsable de la maquetación y producción del "photo ready copy" realizado en U.S.A.), se justificó este ca­rácter diciendo: "El carácter selectivo de la muestra publicada deja naturalmente inéditas múltiples ver­siones de los mismos temas. Esas versiones se hallan en tres archivos de tipo distinto: el "Archivo Menén-dez Pidal" (AMP), con materiales escritos, el "Archivo Sonoro del Romancero" (ASOR), con materiales básicamente grabados, y el "Archivo Internacional Electrónico del Romancero" (AIER), con materiales electrónicamente almacenados. Los tres archivos es­tán, en la actualidad, depositados en Menéndez Pidal 5, Madrid (28036), en locales cedidos por la "Fun­dación Ramón Areces" a la "Fundación Menéndez Pidal". Los fondos inéditos serán utilizados en publi­caciones de carácter no selectivo, como el Romancero Tradicional de las Lenguas Hispánicas, el Catálogo Ge­neral del Romancero Pan-Hispánico, etc." (p. X).

264 La exclusión de estos sub-géneros se planeó inicialmente como algo provisional, en espera de un ter­cer volumen. El tiempo la va haciendo definitiva.

LÁMINAS

Gracias a la ayuda del taxista Isidro Ortiz Mendoza, que mediante el silbo gomero, logró locali­zarlo al otro lado de un cerro, y explicarle el objeto de nuestra visita, logramos entrevistar en medio del campo de Chipude (La Gomera, Canarias,) a Ruperto Chineda.
Ruperto Chineda y Diego Catalán, contemplando a lo lejos el mar; y Teresa Gutiérrez cigarro en mano.

Ruperto, flanqueado por Isidro, canta El Cid pide parias al moro a Flor Salazar, Diego Catalán y un grupo de ex-alumnas de la Universidad de La Laguna, 1983.

La reconstrucción de la rama gitana del Romancero pan-hispánico sólo ha sido posible gracias a la labor sistemática, durante decenios, de Luis Suárez Ávila. El Archivo Menéndez Pidal se ha enri­quecido con sus contribuciones, que muestran la difícil pervivencia de un repertorio con el que Ma­nuel Manrique de Lara vino a dar en los primeros decenios del s. XX cuando florecía.

 

León ha sido la provincia española mejor encuestada. Ese privilegio arranca desde muy antiguo. Pero ha sido en los años de recolección con grabadora mediante campañas de exploración en equi­po cuando el conocimiento del romancero leonés ha llegado a ser muy completo
La recolección del proyecto "DEAPHR" y anejas. Lugares donde se grabaron romances entre 1977 y 1989.

 

    

Nada menos que 242 textos de entre los recogidos en 1985 fueron considerados suficientemente valiosos como para ser reproducidos en la Antología de "Tradiciones orales leonesas". Paloma Díaz Mas, Sylvia Roubaud, Pi­lar Aragón y Diego Catalán (17-VII-1985) recogiendo romances en Penouselo. (Foto Maite Manzanera).

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