Blogia

ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

2. EL FIN DEL FONEMA /Z/. I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

2. El fin del fonema /z/

      La ç  y la z representaban en tiempo de Alfonso X dos fonemas clara­mente distintos, pronunciados, según lo que cabe deducir, [ŝ], que transcribi­remos [tş], y [ẑ], que trascribiremos [dz¸]. Actualmente, en el español peninsu­lar no dialectal son [θ]. La «cetización» de /ç/ y /z/ no fue un proceso simple, sino el resultado de tres cambios de distinto origen y con una distri­bución geográfica diferente:    

1.  La fricación de las africadas /ç/ y /z/, esto es, la pérdida de su oclu­sión inicial.
2.  La interdentalización de las dentales /ç/ y /z/, que vino a dotarlas del timbre «ciceante» característico de la z moderna.
3.  El ensordecimiento de /z/ y su confusión con /ç/.

      En Andalucía, Canarias e Hispanoamérica, /ç/ y /z/ siguieron un cami­no en parte común y en parte separado. Se cumplieron los cambios 1 y 2; pero se conservó la articulación dorso-dental de /ç/ (< /z/), que llegó a generalizarse también en lugar de las ápico-palatales /ss/ y /s/ confundiéndose en uno los cuatro fonemas. De estos tres procesos, el ensordecimiento de /z/ y consiguiente fusión de /z/ y /ç/ es quizá el que puede estudiarse con mayo­res precisiones utilizando las descripciones y noticias de los gramáticos que fueron testigos del proceso. En este trabajo voy a dedicar toda mi atención a este cambio particular, aprovechando como punto de partida un libro postumo de Amado Alonso, editado, con la devoción, precisión y saber que tan memorable maestro merecía, por Rafael Lapesa (1955)2. Gracias a ese libro contamos hoy con un corpus exhaustivo y fidedigno de cuanta información sobre ç y z incluyen los estudios gramaticales y filológicos desde finales del siglo XV hasta el siglo XVII e incluso el siglo XVIII3.

      Al estudiar la pérdida de la distinción fonológica entre /ç/ y /z/, no hay que olvidar que los otros pares de sibilantes, /j/:/x/, /s/:/ss/, experimenta­ron una fusión análoga, aunque aquí no tratemos detenidamente de su suerte.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

NOTAS

2 A. Alonso, De la pronunicación medieval a la moderna en español, ultimado y dispuesto para  la imprenta por Rafael Lapesa, 1, «Biblioteca Románica Hispánica», Madrid, Gredos, 1955, 452 pp.

3 Amado Alonso dedujo un máximo de información de las confusas observaciones que los tratadistas le proporcionaban. La tarea de seleccionar e interpretar los datos es, evidentemente, la labor más importante de Amado Alonso; aunque la mera acumulación del material exami­nado constituye ya, de por sí, una contribución inapreciable, que necesariamente servirá de base y punto de partida a cualquier estudio posterior. Naturalmente, la labor crítica de Amado Alon­so, como todo trabajo personal, queda sujeta a revisiones. En mi opinión, la selección de unos pocos autores como dignos de mayor fe que los restantes lleva a Amado Alonso a confiar demasiado ciegamente en ellos; por otra parte, la necesidad de interpretar con especial agudeza los datos de esos informantes y de expresarlos de una forma adecuada puede fácilmente llevar a descubrir en los tratadistas más informaciones fonéticas de las que, en verdad, contienen sus descripciones y observaciones impresionistas.

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

       Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen de portada: Zeta mayúscula letra gótica italiana Siglo XVI

2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

1. EL FIN DEL FONEMA /Z/[DZ ~Z ] EN ESPAÑOL. I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY


1. Una cuestión de método

      Durante varias décadas la «Gramática Histórica» proporcionó a los lin­güistas una cómoda base para el estudio y descripción de las lenguas desde una perspectiva diacrónica. Con su organización similar y contenido parale­lo, los múltiples libros escritos dentro de ese marco fueron inestimables fuen­tes de información y orientación para sucesivas generaciones de estudiosos interesados en la evolución de las lenguas, especialmente a causa de su fácil consulta. Pero las ventajas expositivas de una organización externa de los cambios lingüísticos hicieron pasar por alto a los lingüistas historicistas las serias deficiencias del modelo. La descripción atomista de la evolución acabó por afectar al concepto del cambio lingüístico: no sólo llevó a desconectar la historia de cada fonema de la de los demás, sino incluso a fragmentar la historia de un fonema, tratando con independencia su evolución en diferentes posiciones o entornos. La reacción estructuralista, al oponerse a estos exce­sos, ha resultado muy fructífera en el campo de la diacronía. En adelante la fonética histórica deberá romper con los moldes del pasado y adoptar una ordenación lingüística de los fonemas, en vez de una organización basada en criterios externos.

      A su vez, la fonología diacrónica, que reconoce como su objetivo pri­mordial el descubrimiento de las «causas» del cambio lingüístico (frente al ignorabimus de las escuelas saussureana y bloomfieldiana), debe abandonar su etapa polémica, en que lo esencial ha venido siendo el mostrar, con ejem­plos patentes y esquemáticos, las posibilidades del nuevo método. La prolongación de esa actitud podría llevar a una deformación del concepto de evolu­ción lingüística, como consecuencia de un entusiasmo excesivo por la simplificación. Ha llegado la hora de que el estructuralismo diacrónico se enfrente con el cambio lingüístico en toda su complejidad, usando todas las vías de acceso y toda la información asequible. Debe aprovechar cuanto haya de válido en los antiguos métodos para convertirse en la única lingüística histórica posible.

      Mi propósito es estudiar aquí, a modo de ejemplo, la complejidad histó­rica de un cambio fonológico ocurrido precisamente en medio del Siglo de Oro de la literatura española: la pérdida de la oposición /ç/:/z/ 1.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

NOTAS 

1 Para no prejuzgar en forma alguna la imagen fonética de los fonemas del español medieval y renacentista, los denominaré mediante las grafías que fueron tradicionales desde Alfonso X hasta Nebrixa (o mediante la más distintiva entre las varias grafías posibles), colocadas entre //. Por tanto:

/z/ es el fonema que la ortografía medieval y nebrixense representaban con el grafema z.
/ç/ el fonema entonces escrito ç o c (si sigue e o i).
/s/
el fonema correspondiente a -s-.
/ss/ el fonema representado, según su posición, por s- (cuando inicial o tras consonante) o -ss- (cuando intervocálico).
/j/ el fonema representado unas veces por j otras por g (si sigue e o i).
/x/ el fonema correspondiente a x.
/v/ el fonema correspondiente a v.
/b/ el fonema correspondiente a b, etc.

En cuanto a los símbolos fonéticos, he tratado de distinguir entre [ṡ] o [ś], articulada con la punta de la lengua contra los alveolos (como la usada en el español peninsular no dialectal) y [ş],  de articulación dorso-alveolar (como en español andaluz o en francés). Los símbolos [ż] y [                                   ] representan los respectivos correlatos sonoros.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

       Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada
y

www.fromoldbooks.org

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

Advertencia

      El presente libro y el titulado Lenguas circunvecinas del castellano  reúnen artículos y artículos-reseña publicados entre 1946 y 1979. 

      Para dar mayor coherencia a los dos nuevos libros misceláneos he orde­nado los trabajos adscribiéndolos a secciones convenientemente tituladas. En una mayoría de casos, su agrupación no es una imposición a redrotiempo, ya que responde a la existencia de una temática que, en su día, me interesó y me llevó a escribir varios artículos interrelacionados.

      No actualizo sistemáticamente los trabajos; siguen perteneciendo al tiempo en que se redactaron por vez primera. Las adiciones que he creído oportuno introducir van entre [ ] cuando afectan al contenido. No he consi­derado «adiciones» otros retoques hechos a la primera edición de los artícu­los consistentes en: a) transformar algunos aspectos externos de su presenta­ción; b) regularizar los sistemas de referencias y, en lo posible, las transcripciones fonéticas; c) mejorar estilísticamente la exposición.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

Universidad Autónoma de Madrid y University of California, San Diego

Imagen: Caligrafía árabe, pájaro

61.- 10. EL ROMANCERO TRADICIONAL EN LA FARSA DEL OBISPO DON GONZALO. ALUSIONES SUELTAS Y ESCENAS EN METRO DE ROMANCE

 

10. [EL ROMANCERO TRADICIONAL EN LA FARSA DEL OBISPO DON GONZALO. ALUSIONES SUELTAS Y ESCENAS EN METRO DE ROMANCE]. APÉNDICE II

      [eproduzco a continuación los pasajes de la Farsa en que se acude al romancero tradicio­nal. Utilizo la transcripción de Tomás Navarro Tomás (inédita) y el análisis-resumen de la Farsa anteriormente sacado del original por Ramón Menéndez Pidal que se guardan junta­mente en el Archivo Menéndez Pidal.

      La Farsa forma parte de un grupo de borradores de edición de comedias relacionadas con el Romancero que el matrimonio Menéndez Pidal / Goyri había reunido, posiblemente con la intención de publicarlas en la serie «Teatro antiguo español. Textos y estudios» del Centro de Estudios Históricos.

a.   Aparición del metro romance apoyada en el romance tradicional de «Reduán, bien se te acuerda»

      En la Primera jornada77, llegada la noche, la mora Alindaraja, de quien el rey de Granada se había enamorado al ser invitado a un sarao por cuatro moras que en los Alixares baila­ban al son de un laúd, da entrada en su casa a Reduán mientras los moros Çorayde y Guachará quedan rebozados en el tablado y platican desvergonzadamente con una criada. El rey se acerca a la puerta de Alindaraja para colocar en ella una guirnalda de flores; pero los criados de Reduán consiguen ingeniosamente apartarle de allí, permitiendo así la salida del moro de casa de su amiga. Reduán, al salir, deja, por descuido, caer en el suelo su albornoz, que era regalo del rey, de modo que, cuando el rey regresa y recibe los desaires de Alindaraja, reconoce por el albornoz que Reduán goza de los favores de la mora a quien él ama. Esta escena se desarrolla en redondillas (f. 115 a-c):

          Rrey      Alindaraja querida,
                   ¿no me rrespondes y vaste?
                   Tú la ventana dejaste
840              mas yo dejaré la vida,
                   si está çerrado el postigo.
                  ¿Qué bulto es éste? y será
                  alguna cosa qu’está
                  por mi dolor por testigo.
845                 Los ojos, pues, lo dirán.
                  ¡Sancto Alá! ¿qué daño es éste?
                  ¿el albornoz no es aqueste
                  que yo le di a Rreduán?
                       Él es, sin duda ninguna,
850             él es, ¡cuitado de mí!,
                  prueua ser aquesto así
                  la claridad de la luna,
                  que a la puerta de mi gloria
                  está esta prenda en señal
855             que a mí me dejó su mal
                  y él gozó de mi vitoria.
                     Dime, perro, sin temor
                  de la ofensa que me has hecho
                  ¿con quién ternas leal pecho
860             si fuiste a tu rrey traidor?
                  Alindaraja, ¿qu’es esto?
                  ¿en qué tus cautelas dan?
                  ¿Es más noble Rreduán
                  o de mejor talle o gesto?
865             ¿Es más vien afortunado?
                  ¿es más dispuesto y fornido?
                  ¡ay que sí, mejor a sido
                  pues que se vehe de ti amado!
                     Pues mira, henemiga çierta,
870             si por él me as de olvidar,
                  yo le aré despedazar
                  y colgártelo a tu puerta.
                     Pero, ¿qué digo?, cuitado,
                  si a de dar esta herror
875             a tu pecho y más dolor
                  por mío mayor cuidado.
                     Harto mejor, en verdad,
                  es de tu vista apartallo,
                  y, para mejor gozallo,
880             quedarme yo en la ciudad.
                      Esto es lo que me combiene
                  y así lo pienso de hazer,
                  mas quiérome detener
                  qu’entiendo que gente viene.

Apártase el rey a vna parte y entra Rreduán

885 Rreduán     — Basta que se me a caydo
                   el albornoz, que quisiera
                   que un ojo se me cayera
                   antes que averlo perdido,
                        que viéndome el rrey sin él
890              a dezir y es assí
                que a qué persona le di
                la prenda que me dio él.
       Rrey        — Rreduán.
       Rreduán   — Rrey poderoso,
895           ¿qué quieres?
Rrey               — Saver quisiera
                qué buscas d’esa manera
                tan ligero y cuidadoso
        Rredu.    — Busco, por dezir verdad,
                pues por yerro se cayó
                el albornoz que me dio
900           anteayer tu magestad.
         Rrey      — ¿Es éste (di)?
         Rredu.   — Sin duda es él.
         Rrey      — Gózalo, pues, si te plaze,
                que si desgusto te haze,
                mi desgusto nació d’él.
905    Rredu.   — No entiendo lo que as hablado.
         Rrey      — No lo entiendas, déjalo;
                bástame que entienda yo
                tu gusto y mi cuydado.
                      Mas, dejando este dolor,
910           ya que sufro tanta parte,
               sabrás que quiero hablarte.
         Rredu.    — ¿Qu’es lo que mandas, señor?

Seguidamente, Cueva y Silva introduce por primera vez el metro de romance en la Farsa con el parlamento del rey y la respuesta de Reduán (f. 115c-d):

          Rrey  — Rreduán, vien se te acuerda
                  que me diste la palabra

 915            que me darías a Jaén
                  en vna hora ganada.
                  Reduán, si no lo cumples,
                  desterrarte he de Granada,
                  quitarte he todas las tierras

920             que te dio mi padre en gracia,
                  la alcaydía de Antequera
                  y la tenençia de Alhama,
                  la duana de Guadix,
                  la bara de Rronda y Baza;
925             hechart’e en las Aljeçiras
                  donde no veas a tu amada,

                  qu’es el morir78 sin sabor
                  que se le da a quien bien ama;
                  y, lo qu’es peor que todo,
930             jamás me verás la cara,
                  porque conviene y es justo
                  que diga barva, que haga.
       Rredu.  — Yo, señor, lo prometí
                  y lo cumpliré sin falta.
935             Por tanto, dame mill moros,
                  los mejores de Granada,
                  y, si yo no lo cumpliere,
                  córtame aquesta garganta.
       Rrey     — Tú pides mill solamente
940             y, porque mejor se haga,
                  te quiero dar çinco mili,
                  y adereza la jornada;
                  luego en amaneziendo
                  quiero que la gente parta.
945 Rreduán — ¡No sé, ay triste, qu’el bien
                   de las manos me arrebata!
       Rrey      — ¿Qu’es lo que dijiste agora?
       Rredu.   — Que yrte a seruir me agrada.
       Rrey      —Pues sigue (luego) tras mí.
       Rredu.   — Ya voy;
950              con el cuerpo y sin el alma.

       (Fin de jornada).

b.   Glosa en redondillas del romance mixto de «Ya se salen de Jaén + Un día de San Antón»

        La Segunda jornada comienza con la despedida, de las damas de Jaén y de una fregona, a los caballeros y a un soldado que parten en cabalgada. En dos trechos las redondillas glosan los versos de un romance tradicional en que se combina el recuerdo de los que comenzaban «Un día de San Antón» (Famosa hazaña del obispo don Gonzalo) y «Ya se salen de Jaén» (Derrota de Montejícar):

f. 116a 
       Doña Juana      — ¡ Ay Dios!, la trompeta suena,
                             amigas, ¿qué puede ser?
          Doñ’Ana        — No hay, hermana, que temer
                            que nuestro fuego79 se hordena
955     Doña Juana     —¿Sientes del rrebato algo?
          Doñ’Ana       — Siento y sé que por mi vien
                             ya se salen de Jaén
                             quatroçientos hijos dalgo.

                                 Parte la compañía armada
960                        con tal gentileza y prez
                             qu’entiendo que d’esta vez
                             a de ser nuestra Granada.
                                 Sin dubda son sus quebrantos
                             pues tal jornada se empieza
965                        y de Hubeda y Vaheza
                             se salían otros tantos.

                                De aquí los podremos ver
                             que por aquí an de pasar,
                             donde nos podrán hablar
970                        y nosotros conoszer.
                                 De tan famosos soldados
                             no abrá (de) que temer deshonrra:
                             son todos manzebos de honrra
                             y, los más, henamorados.

975                           Oy a don Diego dezir
                             qu’es tan famosa esta gente
                             que a de poder fácilmente
                             a muchos moros rrendir;
                             y aún, para hazelles rregalo
980                        y para que más se atreban,
                             por capitán se le llevan
                             al obispo don Gonçalo.

                             Otras mili vezes a ydo,
                             como sabes, que se espanta
985                        y a buelto con gente tanta
                             como en el mundo as oydo.
                             Veámoslos, pues me hallo
                             de aquí yo los quiero ver;
                             por señal an de traer
990                        un pendón rrabo de gallo.

      Seguidamente, los caballeros y las damas dialogan y ellas les dan prendas de amor, esce­na que a continuación parodian el soldado «que toca el atambor» y la fregona; finalmente, los caballeros se despiden con juramentos y promesas:

         D. Fernando   — Dadnos las manos
         Da Juana                         — Tomad,
                          aunque con honrroso gesto,
                          que no es vien que os niegue aquesto
                          quien os dio la voluntad.
1115   D. Ferdo.        — Yo juro y todos jurallo,
                          señores, por este vien,
                          de no bolver a Jaén
                          sin dar moro en aguinaldo.

          D.a Ju.          — Ansí se jura y promete,
1120                    porque quien puede también
                           subjetarse a tanto vien,
                           no hay cosa que no subjete.
          D. Ñuño        — Todos seguirán tal trabto
                           viendo que a todos conviene
1125                    y el que linda amiga tiene
                           promete dar tres o quatro.

                           Y, con esto, a Dios, señoras.
          D.a Ju.          — Él quiera a todos libraros
                           y con su poder guardaros
1130                    de asechanzas de moras.

c.   Nueva escena en metro de romance para incorporar la narración de «Ya se salen de Jaén + Un día de San Antón»

        La acción sigue desarrollándose en redondillas en la escena inmediata a la que acabamos de citar

Entra el obispo y dize:

     Obispo      — Ya es hora de caminar,
                 soldados, vamos de aquí.
     D. Frdo.     — Hágase, señor, así,
                 pues no ay cosa que aguardar.
     Obispo          — Vaya marchando la gente
                 a paso largo y tendido,
                 pues el contrario e savido
                 que biene ya deligente.
                    Húsese de aquesta treta,
1140          que, pues qu’en campaña estamos,
                 es vien que le acometamos
                 antes que nos acometa.
                   Hea!, leones famosos,
                 caminad, que yo e de ser
1145          el primero que a de ver
                vuestros golpes rrigurosos.
                   Y no me quiero hallar
                presente a tanto valor
                porque dubde a vuestro amor,
1150          mas por podell’os pagar.
                    Hazañas serán honrrosas
                 con que vien se satisfaze,
                 porqu’el premio siempre haze
                 fáciles todas las cosas.
1155 D. Frdo.  — Ea!, toquen a marchar,
                 pasemos el rrío presto,
                 porque tomando buen puesto
                 podremos vien pelear.
       Obispo    — Nadie se desmande algo.
1160           Háganle(s) salba al llegar,
                 que nos sale a visitar
                 don Rrodrigo, hese ydalgo.

      Pero súbitamente, tan pronto como «Sale D. Rodrigo», las redondillas en que se utiliza­ba un verso del romance «Un día de San Antón» (que hemos destacado en cursiva) son substituidas por un relato en metro de romance que continúa apoyándose en ese mismo ro­mance tradicional:

         D. Rodr.    — Por Dios os rruego, el obispo,
                    que non pasedes el bado,

1165              porque son tantos los moros
                    que a La Guardia avian llegado

                    que quitan del sol la vista
                    y cubren montes y llanos.
                    Yo quise salir tras d’ellos

1170             con duçientos de a cauallo
                    y vna vez lo procuré,
                    pero mucho me a pesado:
                    muerto me an tres cavalleros
                    de los muy más preçïados,
1175             el vno hera mi primo,
                    el otro hera mi hermano
                    y el otro hera vn pajeçico
                    qu’en mi casa se a criado;
                    demos la vuelta, señores,
1180             demos la vuelta a enterrallos,
                    haremos a Dios serviçio
                    y honrraremos los christianos.

Sale don Diego y dize:

         D. Di°.      —Adelante, cavalleros,
                      que me llevan el ganado,

1185               los miserables pastores
                      y la más gente del campo.
                      ¿Cómo no corres tras d’ellos,
                      cómo no movéys el paso?
                      Si de algún villano fuera,
1190               ya lo huviérades quitado;
                      empero no lo haréis
                      sabiendo qu’es d’un hidalgo
                      y es por que biene aquí alguno
                      que se huelga de mi daño,

1195                no quiero dezir quién es
                      porqu’es el más señalado.

        Obispo     — Baste80 ya el pasado henojo,
                      baste80, don Diego de Haro,
                      que aquí se os dará vn fabor
1200               con voluntad obra y mano.
                      Y dezid me, pues conviene,
                      ¿qué moros vistes y quántos?
         D. Di°.    — Señor, al subir de vn monte
                      y a la bajada de vn llano

1205               vi tanta marlota azul,
                      tanto albornoz colorado,
                      tanta de la adarga blanca,
                      tanto brazo enaleñado
81,
                      tanta de la lança en puño

1210               tanto yerro azecalado,
                      y vi, al fin, tantos moros,
                      qu’es imposible contallos.

Una vez acabada la utilización del romance tradicional, Cueva y Silva hace que el obis­po arengue a los cristianos en octavas reales:

        Obispo   — Agora es tiempo, ilustre gente, agora
                    qu’el fuerte brazo e yndomable cuello
                    y de España el valor qu’el mundo adora
                    mostréys y qu’el contrario pueda vello;
                    agora es vien que la canalla mora,
                    que piensa hechar a su grandeza el sello
                    con ynfamia dubdosa y gloria cierta,
1220             quede captiba, apresionada y muerta.
                    Hazed quenta, famosísimos soldados,
                    que dais esta vatalla sanguinosa
                    delante de los muros lebantados
                    de vuestra patria, con rrazón famosa,
1225             y que con ojos de afiçión prendada,
                    veys aquí la muger, allí la esposa,
                    el padre viejo y la consorte amada
                    y algunos la gentil henamorada...

d.   Otras escenas en metro de romance para aprovechar versos de «Caballeros de Moclín»

      La acción vuelve a trasladarse a Jaén, donde las damas esperan ansiosas noticia de la cabal­gada. La escena se desarrolla en redondillas:

f. 118 d
           Doñajua.    —No sé, doñ’Ana qué siento
           D.n’Ana    — ¿Qu’es, hermana, tu pasión?
           D. Jua.      — Pareze qu’el corazón
1380                    se me a helado en vn momento,
                          pareze estoy acavando.
            D.ñ’Ana    — No llores, llégate aquí.
            D. Jua      —¿Si le a venydo, ay de mí,
                          algún daño a don Fernando?
1385                   ¿si a cay do en algún mal?
            D.ñ’Ana   — ¿Así tu plazer desdize?
            D. Jua      — Hermana, siempre se dize
                          qu’el corazón es leal.
            D.ñ’Ana    — Ten esperanza y confía
1390                    que buelva con dicha arta.
            D. Jua       — Hesa esperanza me aparta
                           su alma qu’está en la mía.
                          Y saviendo que es ansí,
                          será hazer burla d’ella
1395                    dejar de creer a hella
                          por creherte agora a ti.
           Doñ’Ana    — Escucha, ¿quién vozes da?,
                          presto lo podremos ver.
            D. Jua      — El daño deve de ser
1400                    qu’en mis entrañas está.

Pero pronto se abre una nueva escena en metro de romance cuando «sale Gil y dize»:

             Gil  —Cavalleros ¿e Jaén
                   nos alabaréis de aquesta,
                   que los moros de Granada
                   os an rrobado la tierra,

1405            a los pastores an muerto
                   y los ganados se llevan,

                   y aquella famosa gente
                   con que los dávades guerra,
                   y los que no, van cautivos,
1410            muertos o heridos quedan;
                   y lo qu’es peor que todo,
                   qu’el pecho quebranta y quiebra,
                   es qu’el vuestro noble obispo
                   va preso y puesto en cadena.
1415 D. Jua   — ¿Murió don Fernando?, amigo.
        Gil       — No es muerto, ni Dios lo quiera.
     Doñ’Ana   — ¿Y don Nuño?
      Gil                    — También va
                   con la demás gente presa.
     D. Jua.     — ¡ Ay miserable de mí
1420            cómo mi desdicha es çierta!
     Doñ’Ana   — ¡Ay don Nuño, ay gloria mía,
                   cómo me duele tu pena!

Sale el gen [era]l de Jaén con otros cavalleros

       Genl.      — ¿Qu’es esto, amigo, qué dizes,
                    es verdad aquesta nueva?
1425 Gil         — Es, señor, como lo digo,
                    ¡pluguiera a Dios no lo fuera
                    y qu’el mirar me faltara
                    antes que tal daño viera!
                    El obispo va cautivo,
1430             y arrastrando las vanderas,
                    muerta gran parte de gente
                    y la demás con má[s] pena.
                    Y con ser tal la vitoria
                    y tan famosa la presa,
1435              allí habló vn moro viejo
                     que hera platico en la guerra:
                    «¡Para tanto cavallero,
                    chica cavalgada es esta!,
                    soltemos vn prisionero
1440             que a Jaén lleve la nueva;
                    démosle tales heridas
                    qu’en llegando luego muera:
                    lançada por las espaldas,
                    cuchillada en la caveza,
1445             cortémosle las narizes,
                    quitémosle las orejas».
                    Helios en aquesto estando,
                    vn prisionero se suelta,
                    que corría más que un gamo

1450             y salta más que vna çebra.
                    Aqueste fui yo, cuitado,
                    que traigo tan triste nueva.

Aunque desarrolladas ampliamente para ajustarlas al argumento de la farsa, estas escenas en metro de romance vuelven a tener su justificación en el deseo de incorporar tiradas de versos de un romance tradicional: Caballeros de Moclín. Una vez acabada la influencia de este romance, Cueva y Silva vuelve a las redondillas (f. 119b):

          General  — ¡ O fuerte y prolixo hado
                      lleno de furia y desdén;
1455               ¡qué ligero para el vien
                      y al mal qué torpe y pesado!
                      ¡Cómo entierras nuestras glorias
                      mudando con dura frente
                      en este daño presente
1460               tantas pasadas historias!
       Cavallero  — Poco aprovecha llorar,
                      sino que la yndustria demos
                      cómo al obispo podremos
                      de aquesta prisión librar.

e.   Recuerdos sueltos de otros dos romances: «Abenámar» y «Morir os queredes, padre»

       En la Tercera jornada se hacen presentes algunos otros recuerdos del romancero tradicio­nal, pero limitados a la glosa, en redondillas, de versos sueltos. En una ocasión, Alindaraja describe a una dama cristiana, que ha llegado a Granada disfrazada de paje, las bellezas de la ciudad:

fol. 124 c-d

2305  Alind.   — ¿Cómo veniste a Granada?
        D. Jua   — Vine con dos cavalleros
                    a traher çiertos dineros.
       Alindar.   — Dime, ¿la çivdad te agrada?
       D. Jua.     — Agrádame tanto el vella
2310               que te serviré do fueres
                      por sólo ver, si quisieres
                      mostrarme lo que ay en ella.
                      Porque es tanta su velleza
                      que en ella entiendo yo
2315               qu’el arte sobrepujó
                      la mesma naturaleza.
       Alind.               — Por ver tu graçia ynfínita
                      lo diré por complazerte:
                      la vna es el Alanbra fuerte
2320               y la otra es la mezquita.
                              Otra grandeza notoria
                     ay d’estas juntos los dos
                     qu’es el rresçevir de Dios
                     tras el travajo la gloria.
2325                       Y aquellos, a quien se humilla
                     la causa de mis pesares,
                     son los rricos Alijares
                     labrados a maravilla.

                              Es tanta su vizarría
2330               y su velleza es tan brava
                     qu’el moro que los labrava
                     çien doblas ganava al día.

      En otra, una cristiana cautiva, deseosa de ganar su rescate, «quiere ser puta» y se ofrece públicamente (f. 125 c):

         Cauta       — ¡Ola! el que quisiere entrar
                     a tomar algún contento
                     lo puede hazer al momento
2440              a costa de mi pesar.
                     Sea moro, sea christiano,
                     llegue el que gustare acá,
                     que a todos se les dará
                     el paso seguro y llano.
2445              Mas ay un punto y notalde
                     y es que se da, sin más fueros,
                     a los moros por dineros
                     y a los christianos de balde.

Obispo               — Muger, ¿quánto as de llebarme
2450               o qué te tengo de dar?,
                      porque gustaré de entrar
                      contigo vn rrato a holgarme...]

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

77 [Que comienza en el f. 110a.]

78 [Quizá error, por «mayor».]

79 [Menéndez Pidal transcribió «juego». Navarro Tomás leyó «yuego» y anotó «no se puede dar otra lectura, no puede leerse ’juego’». María Goyri sugirió corregirlo en «fuego».]

80  [Menéndez Pidal leyó la palabra con b-, Navarro Tomás con v-.]

81   [En el ms. «enalenado».]

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*    41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

*    42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

*    43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

*    44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

*    45.- 5. EL PREGÓN Y EL CADALSO

*   46.- 6. LAS DURAS PRISIONES Y EL PICOTEO A UN HOMBRE DELICADO

*    47.- 7. EL AGUILILLA BALLESTERA, A OTRA LUZ

*    48.- 8. LA CONDESA, LOS HIJOS Y LOS CRIADOS NEGROS

*    49.- 9. LA FECHA DEL SUCESO Y EL TÍTULO DEL NOBLE MUERTO

*    50.- 10. EN CONCLUSIÓN

*    51.- 11. POSTDATA. EL PROBLEMA DE LA FORMA MÉTRICA Y LA ANTIGÜEDAD DEL «ROMANCE»

APÉNDICE II

*    52.- 1. DON FRANCISCO DE LA CUEVA Y SILVA DESESTIMADO POR LA CRÍTICA A COMIENZOS DEL SIGLO XX

*     53.- 2. LAS LEYES Y LAS MUSAS

*     54.- 3. LOS ELOGIOS DE LOPE DE VEGA

*     55.- 4. CUEVA Y SILVA POETA

*     56.- 5. CUEVA Y SILVA DRAMATURGO

*     57.- 6. LA FARSA DEL OBISPO DON GONZALO. TEMA Y FUENTES

*    58.- 7. LA INTRODUCCIÓN DEL METRO ROMANCE EN LA NUEVA COMEDIA Y LA INCORPORACIÓN A LA ESCENA DE ROMANCES TRADICIONALES

*     59.- 8. HACIA LA CREACIÓN DEL «GRACIOSO»

60.- 9. DON FRANCISCO DE LA CUEVA Y SILVA ACREEDOR DE UNA REVALORIZACIÓN COMO AUTOR LITERARIO

*    61.- 10. EL ROMANCERO TRADICIONAL EN LA FARSA DEL OBISPO DON GONZALO. ALUSIONES SUELTAS Y ESCENAS EN METRO DE ROMANCE

 Y aquí acaba, el 15 de enero de 2011,
Arte poética II. Memoria, invención y artificio.

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Letras capitulares:
Olde English

60.- 9. DON FRANCISCO DE LA CUEVA Y SILVA ACREEDOR DE UNA REVALORIZACIÓN COMO AUTOR LITERARIO

 

 

9. [DON FRANCISCO DE LA CUEVA Y SILVA ACREEDOR DE UNA REVALORIZACIÓN COMO AUTOR LITERARIO]. APÉNDICE II

      n suma, don Francisco de la Cueva y Silva, jurisconsulto insigne, está injustamente exclui­do de las historias de la literatura española: muchos otros autores tratados prolijamente en ellas carecen de una producción como la de Cueva y Silva, que mereció los mayores enco­mios de los principales ingenios del siglo XVII. Además, juzgándole por las obras que hoy se conservan, vemos que, como poeta lírico, se muestra ligero y fácil en los metros cortos (cuartetas, romances) y maestro en los sonetos (fue, como sonetista, modelo reconocido); como dramaturgo, si dejamos a un lado la producción de los grandes autores, pocas obras del siglo XVI tendrán la importancia histórica de la Farsa del obispo don Gonzalo, que tan bien esclarece aquel momento crucial para nuestro teatro en que se están fraguando los pi­lares sobre los cuales Lope de Vega, con su impetuosa personalidad y genio, construirá muy pronto el gran espectáculo nacional del teatro clásico español.

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*    41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

*    42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

*    43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

*    44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

*    45.- 5. EL PREGÓN Y EL CADALSO

*   46.- 6. LAS DURAS PRISIONES Y EL PICOTEO A UN HOMBRE DELICADO

*    47.- 7. EL AGUILILLA BALLESTERA, A OTRA LUZ

*    48.- 8. LA CONDESA, LOS HIJOS Y LOS CRIADOS NEGROS

*    49.- 9. LA FECHA DEL SUCESO Y EL TÍTULO DEL NOBLE MUERTO

*    50.- 10. EN CONCLUSIÓN

*    51.- 11. POSTDATA. EL PROBLEMA DE LA FORMA MÉTRICA Y LA ANTIGÜEDAD DEL «ROMANCE»

APÉNDICE II

*    52.- 1. DON FRANCISCO DE LA CUEVA Y SILVA DESESTIMADO POR LA CRÍTICA A COMIENZOS DEL SIGLO XX

*     53.- 2. LAS LEYES Y LAS MUSAS

*     54.- 3. LOS ELOGIOS DE LOPE DE VEGA

*     55.- 4. CUEVA Y SILVA POETA

*     56.- 5. CUEVA Y SILVA DRAMATURGO

*     57.- 6. LA FARSA DEL OBISPO DON GONZALO. TEMA Y FUENTES

*    58.- 7. LA INTRODUCCIÓN DEL METRO ROMANCE EN LA NUEVA COMEDIA Y LA INCORPORACIÓN A LA ESCENA DE ROMANCES TRADICIONALES

*    59.- 8. HACIA LA CREACIÓN DEL «GRACIOSO»

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Letras capitulares:
Olde English

59.- 8. HACIA LA CREACIÓN DEL «GRACIOSO»

 

8. [HACIA LA CREACIÓN DEL «GRACIOSO»]. APÉNDICE II

      otable novedad, y más dado el argumento heroico y el desenlace trágico de la obra, es la existencia del elemento cómico en la Farsa. Pero además, y esto es lo más importante, los rasgos cómicos que varios personajes de la obra presentan son propios del gracioso76 y no del bobo de las obras de Enzina, Torres Naharro y Lope de Rueda: notas características del gracioso, como antihéroe que acompaña a los personajes nobles, contrastando con ellos en su modo de pensar y actuar, se dan en Zaide, acompañante del rey de Granada, en Zoraide y Guachará, compañeros de Reduán, y en Gil, soldado que aparece al lado de los hidalgos de Jaén.

      Así, Zaide da consejos al rey en desprecio del honor, evidenciando su bajeza moral; co­menta socarronamente la facilidad de las mujeres, y remolonea en dar una mala noticia es­tando con grandes ganas de desembuchar todo lo que sabe. Zoraide y Guachará hacen el amor groseramente a una criada, mientras Reduán está con su dama, y salvan a éste de una apurada situación gracias a su inteligencia práctica, sin recurrir a acciones valerosas. Ade­más, Zoraide, en la batalla con los cristianos, da muestras de cobardía, se queja de un golpe que ha recibido y, por último, recurre a un ardid traicionero para prender al obispo don Gonzalo. Gil parodia con una fregona la escena de despedida entre los hidalgos de Jaén que parten a la batalla y sus damas.

      Es evidente, por tanto, que no existe propiamente aún en esta Farsa una figura del donaire, perfilada y única, acompañando al protagonista: son varios, como hemos visto, los personajes que se reparten tal papel y, además, en otros momentos, estos mismos persona­jes actúan de un modo más noble. Pero es indudable que en la Farsa se busca, quizás por vez primera, el efecto realista que resulta del contraste entre la concepción que de la vida tiene el héroe, entre su visión del amor y del honor, y la opuesta, propia del gracioso, carac­terizada por la bajeza moral y el espíritu práctico. Y esta contraposición es la que luego establecerá definitivamente Lope.

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

76 Para los caracteres propios del gracioso, cf. J. F. Montesinos, «Algunas observaciones sobre la fi­gura del donaire en el teatro de Lope de Vega», en HMP, I, pp. 469 ss.

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*    41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

*    42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

*    43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

*    44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

*    45.- 5. EL PREGÓN Y EL CADALSO

*   46.- 6. LAS DURAS PRISIONES Y EL PICOTEO A UN HOMBRE DELICADO

*    47.- 7. EL AGUILILLA BALLESTERA, A OTRA LUZ

*    48.- 8. LA CONDESA, LOS HIJOS Y LOS CRIADOS NEGROS

*    49.- 9. LA FECHA DEL SUCESO Y EL TÍTULO DEL NOBLE MUERTO

*    50.- 10. EN CONCLUSIÓN

*    51.- 11. POSTDATA. EL PROBLEMA DE LA FORMA MÉTRICA Y LA ANTIGÜEDAD DEL «ROMANCE»

APÉNDICE II

*    52.- 1. DON FRANCISCO DE LA CUEVA Y SILVA DESESTIMADO POR LA CRÍTICA A COMIENZOS DEL SIGLO XX

*     53.- 2. LAS LEYES Y LAS MUSAS

*     54.- 3. LOS ELOGIOS DE LOPE DE VEGA

*     55.- 4. CUEVA Y SILVA POETA

*     56.- 5. CUEVA Y SILVA DRAMATURGO

*     57.- 6. LA FARSA DEL OBISPO DON GONZALO. TEMA Y FUENTES

*    58.- 7. LA INTRODUCCIÓN DEL METRO ROMANCE EN LA NUEVA COMEDIA Y LA INCORPORACIÓN A LA ESCENA DE ROMANCES TRADICIONALES

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Letras capitulares:
Olde English

58.- 7. LA INTRODUCCIÓN DEL METRO ROMANCE EN LA NUEVA COMEDIA Y LA INCORPORACIÓN A LA ESCENA DE ROMANCES TRADICIONALES

 

7. [LA INTRODUCCIÓN DEL METRO ROMANCE EN LA NUEVA COMEDIA Y LA INCORPORACIÓN A LA ESCENA DE ROMANCES TRADICIONALES]. APÉNDICE II

      a Farsa del obispo don Gonzalo, como hemos dicho, se desarrolla en tres actos. Hay en ella un absoluto predominio de los metros cortos (un 92%), especialmente de las redondillas, y son muy escasas las octavas, que en las obras del lustro anterior abundaban tanto. Esto se debe a la deseada agilidad escénica de la nueva comedia. Una proporción semejante será la que Lope mantendrá después 70; antes, durante sus años mozos, el mismo Lope había empleado muy abundantemente las octavas y otros metros largos en Los hechos de Garcilaso (un 43%).

      Lope empieza a usar el romance como metro dramático por los mismos años en que se manuscribió la Farsa, pero no es posible determinar con seguridad si alguna de esas obras de Lope en que utiliza el metro romance es anterior o no a 1587, fecha del manuscrito de la Farsa. Según la cronología establecida por Morley y Bruerton71, no aparece este metro en ninguna de las obras de Lope anteriores a 1588. En tal caso, sería don Francisco de la Cue­va y Silva el primero que empleó el romance como metro dramático.

      De todos modos, aun cuando alguna de las comedias de Lope donde se usa el romance fuese anterior a 1587, la figura de Cueva y Silva seguiría teniendo una importancia excep­cional como innovador de la versificación teatral, pues, a más de ser uno de los primeros (si no fue el primero) en aceptar el metro romance en el teatro72, sería, sí, a todas luces, el pri­mero que incorporó a la trama de una obra dramática romances tradicionales completos, sin diluirlos en redondillas como hasta entonces venían haciendo Juan de la Cueva, el anó­nimo autor de la Segunda parte de los Hechos del Cid y el mismo Lope en Los hechos de Garcilaso73 Don Francisco de la Cueva incluye en su Farsa versos nada menos que de cinco ro­mances, tomados evidentemente de la tradición oral: Reduán, El obispo don Gonzalo, Caballeros de Moclín (éste en dos escenas distintas), Abenámar74 y Morir vos queredes padre 75. Y si en tres ocasiones los envuelve en redondillas, como habían hecho sus predece­sores, en otras tres los traslada íntegramente en metro de romance.

      Debemos observar que el metro romance es usado por Cueva y Silva sólo en tres tiradas de versos (913-950; 1163-1212; 1401-1452), y en los tres casos se apoya en algún romance tradicional (Reduán, El obispo don Gonzalo, Caballeros de Moclín), volviendo a las redondi­llas en cuanto cesa la inspiración de ellos. Este hecho sugiere que el metro romance fue in­troducido en el teatro a causa de la incorporación a las obras dramáticas de los romances tradicionales. Con anterioridad, se venían cantando fuera del texto de la comedia, o a lo más, se incluía alguno de los versos en las redondillas. Naturalmente para dar ahora entrada a los versos tradicionales el poeta, a fin de mejor adaptar el romance tradicional que incluía al asunto de la obra, incorporó a la escena otros versos asonantes no tradicionales, de su propia cosecha. Esta observación me lleva a pensar que la Farsa del obispo don Gonzalo es anterior al Verdadero amante de Lope, en que se usa el metro romance sin apoyo tradicio­nal, y que la obra de Cueva y Silva es, entre las que hoy conocemos, la primera que emplea el metro romance.

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

70 La Farsa abusa enormemente de las redondillas, que alcanzan casi el 88%. En las obras posteriores de Lope, las quintillas, que en la Farsa no se emplean, reemplazan en gran parte a las redondi­llas; pero, en conjunto, la proporción de metros cortos y largos sigue siendo la misma.

71 The chronology of Lope de Vega’s comedias.

72 Además hay que tener en cuenta que la Farsa puede muy bien ser anterior a la fecha del manus­crito en que se conserva: [«El maestro Diego de Velasco lo escriuió en la villa de Villalón a 3 de Julio 1587 Años. A loor y alabanza de Nuestro Señor Jhesu Christo y de su bendita madre», según consta en el explicit].

73  En Los hechos de Mudarra, a pesar de que la obra se inspira en el romancero, no aparece ningún verso de metro romance.

74  Durán, núm. 1038 (vol. II, p. 80).

75  Durán, núm. 763 (vol. I, p. 498). Para un estudio del romance cf. R. Menéndez Pidal, en RFE, II, 1915, 1-20 [o su reed, en Estudios sobre el Romancero, 1973, pp. 107-123].

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*    41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

*    42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

*    43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

*    44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

*    45.- 5. EL PREGÓN Y EL CADALSO

*   46.- 6. LAS DURAS PRISIONES Y EL PICOTEO A UN HOMBRE DELICADO

*    47.- 7. EL AGUILILLA BALLESTERA, A OTRA LUZ

*    48.- 8. LA CONDESA, LOS HIJOS Y LOS CRIADOS NEGROS

*    49.- 9. LA FECHA DEL SUCESO Y EL TÍTULO DEL NOBLE MUERTO

*    50.- 10. EN CONCLUSIÓN

*    51.- 11. POSTDATA. EL PROBLEMA DE LA FORMA MÉTRICA Y LA ANTIGÜEDAD DEL «ROMANCE»

APÉNDICE II

*    52.- 1. DON FRANCISCO DE LA CUEVA Y SILVA DESESTIMADO POR LA CRÍTICA A COMIENZOS DEL SIGLO XX

*     53.- 2. LAS LEYES Y LAS MUSAS

*     54.- 3. LOS ELOGIOS DE LOPE DE VEGA

*     55.- 4. CUEVA Y SILVA POETA

*     56.- 5. CUEVA Y SILVA DRAMATURGO

*     57.- 6. LA FARSA DEL OBISPO DON GONZALO. TEMA Y FUENTES

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Letras capitulares:
Olde English

57.- 6. LA FARSA DEL OBISPO DON GONZALO. TEMA Y FUENTES

57.- 6. LA FARSA DEL OBISPO DON GONZALO. TEMA Y FUENTES

6. [LA FARSA DEL OBISPO DON GONZALO. TEMA Y FUENTES]. APÉNDICE II

      oda la trama de la Farsa se basa en la fabulosa leyenda del cautiverio y martirio, en Grana­da, del obispo de Jaén don Gonzalo, que circulaba con mucha insistencia hacia 1570 entre los moriscos y cristianos viejos de Granada y Jaén65. Esta leyenda popular, junto con los dos romances tradicionales, el que comienza «Ya se salen de Jaén     quatrocientos hijos­dalgo», [combinado con el que en su versión más vieja empezaba «Un día de San An­tón»] 66, donde se cuenta cómo sale en cabalgada el obispo, y el que dice «Reduán, bien se te acuerda     que me diste la palabra»67, que parece referirse al mismo suceso visto desde el campo moro, fueron las fuentes principales de la obra. Otro romance, el de «Cavalleros de Moclín,     peones de Colomera»68, explica toda una escena; y en otra se aprovecha un cuentecillo popular69, que venía incluyéndose en florestas y colecciones de cuentos, y que, años más tarde, volvería a ser utilizado en el teatro por Tirso de Molina [en La ventura con el nombre, acto II].

      Todas las fuentes de inspiración, como acabamos de ver, son enteramente nacionales y de raíz popular. Cueva y Silva se nos muestra aquí, por tanto, como precursor de Lope al volver los ojos hacia la tradición popular, que luego será fuente de inspiración inagotable para el Fénix de los Ingenios.

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

65  R. Menéndez Pidal, «Poesía popular y romancero», RFE, II (1915). [Reed. en Estudios sobre el Romancero, Madrid: Espasa Calpe, 1973, pp. 134-141.]

66  Núms. 1047-1049 del Romancero de A. Duran (vol. II, pp. 84b-85b). Romances que R. Menéndez Pidal estudió detenidamente en la obra citada en la n. 65, pp. 105-112 y 112-136 de la ed. de 1915 [y pp. 125-131 y 142-153 de la ed. de 1973].

67  Duran, núm. 1046 (vol. II, p. 84).

68 Duran, núm. 1075 (vol. II, p. 95b).

69 En la Farsa, vv. 1594-1600, don Diego se extraña del gran parecido que un pajecillo tiene con su hermana, y pregunta a éste: «¿Saves si estuvo tu madre / en Córdova?—Aqueso no, / lo que sabré dezir yo /es que fue allá my padre / [Pullas me hedíais, no ay sufrillas / aunque más las encubráis, / por­que quiero que entendáis / que no consiento cosquillas. / — Vasta, don Diego, por Dios! / que aun­que queráis encubrillo, / por coger al pageçillo, / que os a cogido él a vos»].

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*    41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

*    42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

*    43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

*    44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

*    45.- 5. EL PREGÓN Y EL CADALSO

*   46.- 6. LAS DURAS PRISIONES Y EL PICOTEO A UN HOMBRE DELICADO

*    47.- 7. EL AGUILILLA BALLESTERA, A OTRA LUZ

*    48.- 8. LA CONDESA, LOS HIJOS Y LOS CRIADOS NEGROS

*    49.- 9. LA FECHA DEL SUCESO Y EL TÍTULO DEL NOBLE MUERTO

*    50.- 10. EN CONCLUSIÓN

*    51.- 11. POSTDATA. EL PROBLEMA DE LA FORMA MÉTRICA Y LA ANTIGÜEDAD DEL «ROMANCE»

APÉNDICE II

*    52.- 1. DON FRANCISCO DE LA CUEVA Y SILVA DESESTIMADO POR LA CRÍTICA A COMIENZOS DEL SIGLO XX

*     53.- 2. LAS LEYES Y LAS MUSAS

*     54.- 3. LOS ELOGIOS DE LOPE DE VEGA

*     55.- 4. CUEVA Y SILVA POETA

*     56.- 5. CUEVA Y SILVA DRAMATURGO

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Letras capitulares:
Olde English