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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

53.- 2. LAS LEYES Y LAS MUSAS

 

2. [LAS LEYES Y LAS MUSAS]. APÉNDICE II.  

      on Francisco de la Cueva y Silva, hijo de Jerónimo López de Medina y de la Cueva, y de doña Leonor de Silva, de ilustre familia consanguínea de los Duques de Alburquerque, na­ció en Medina del Campo, probablemente en el primer decenio de la segunda mitad del si­glo XVI. Debió de estudiar en Salamanca, en donde tenemos noticias suyas en 1578 8 y 1580 9. Cervantes, al alabarle en el Canto de Calíope (Galatea, publ. 1585), le sitúa entre los poetas de las orillas del Tormes10. Probablemente, una vez licenciado, antes de 1586 11, se trasladó a Valladolid, donde en 1587 era letrado de la Chancillería 12. Por los años de 1596 y 1599 interviene en ciertos pleitos de Aragón, entre ellos el de la célebre causa de la baro­nía de Quinto13, aunque sabemos que en 1598 se hallaba en Madrid14. Ninguna noticia te­nemos de nuestro autor durante los años en que la corte estuvo en Valladolid, pero en 1606, año en que ésta vuelve a Madrid, hallamos a Cueva y Silva en la Real Villa, envuelto en un proceso sensacional.

      La guerra de escrituras entre Roma y Venecia, desencadenada por la excomunión y el entredicho lanzados por Paulo V sobre el Senado y la República Veneciana, inundó a toda  Europa de tratados, opúsculos y libelos en favor de uno u otro de los contendientes. Esta guerra de escrituras alcanzó, naturalmente, a España, donde los venecianos publicaron y derramaron por diversas partes papeles en favor de su pretensión, y el embajador de la Re­pública consiguió que don Francisco de la Cueva escribiese en su defensa. La Inquisición publicó entonces un edicto prohibiendo la lectura y tenencia de los papeles difundidos por los venecianos, y a nuestro autor «le prendieron por el Santo Oficio y secuestraron los pa­peles y bienes, y por el Consejo de Estado, por justos respetos, le mandaron estar en su po­sada el día siguiente; pero habrá sido escarmiento para él y los demás, y no dejará de darle alguna pena»15.

      El encargo del embajador de Venecia y las consideraciones que para con él tuvo la Inqui­sición demuestran que Cueva y Silva era ya, en este año de 1606, un notable jurisconsulto y persona de respeto en la corte de Felipe IV; y, efectivamente, hacia estas fechas comienza a ser elogiado por escritores contemporáneos. Lope de Vega, en la enumeración de «famosos hombres de nuestros siglos» que constituye la loa del Hijo pródigo 16, anterior a 1604, incluye a don Francisco de la Cueva como personaje en quien «hallaron su esfera y luz las leyes y las musas»; es el único jurisconsulto que Lope cita. Algunos años después, su doble personali­dad de jurista y de poeta es ensalzada por Cristóbal de Mesa (La Restauración de España, lib. X, 1607); y más tarde Cervantes (Viaje del Parnaso, 1614)17, además de elogiarle como poeta, le considera «en la jurisprudencia único y raro». Don Francisco y su hermano don Antonio son citados en la Plaza universal de todas las ciencias (1615)18, de Suárez de Figueroa, entre los «valientes causídicos» de que goza España; y Herrera Maldonado le llama «Fé­nix de ambos derechos» (Sannazaro español, 1620)19. Lope, a partir de esta fecha, multiplica sus alabanzas a Cueva en las dedicatorias de las comedias la Arcadia (1620)20 y la Malcasada (1621)21, en la epístola primera de la Filomena (1621)22, en la Pobreza estimada (1623)23, y, muerto ya nuestro autor, en el Laurel de Apolo (1629)24 y la Vega del Parnaso (1637)25. Fi­nalmente, Vicente Espinel, en el prólogo del Marcos de Obregón, dice: «¿Qué autores anti­guos excedieron a los que ha engendrado España en los pocos años que ha estado libre de guerras? ¿Qué oradores fueron mayores que don Fernando Carrillo, don Francisco de la Cueva, el licenciado Berrio y otros, que, con excelente estilo y levantados conceptos, persua­den a la verdad de sus partes? De no leer autores muertos, ni advertir en los vivos los secre­tos que llevan encerrados en lo que profesan, nace no darles el aplauso que merecen»26.

      Aparte de estos elogios, con posterioridad a la prisión por el Santo Oficio en 1606, que no fue tenida en cuenta por los críticos, tenemos una noticia a la que, en cambio, dieron ex­cesiva importancia Serrano y Sanz y Rodríguez Marín, formulando de resultas su aventura­do juicio acerca de nuestro autor: se trata de un proceso en que se vio envuelto en 1609 Cueva y Silva, acusado de hechicerías27.

      Como abogado que era de las Cofradías de Representantes y Autores de Comedias, de­fendió Cueva y Silva, en 1611, el derecho nato de dichas cofradías a elegir el Mayordomo, Contador y Comisario de Comedias, y elevó al Consejo Supremo un pedimento que, al de­cir de Pellicer28, era «claro, conciso y convincente, bien diverso de los que suelen formar al­gunos causídicos, sucesores suyos, difusos, desaliñados, y no menos provistos de verbosi­dad que de cierta eloquencia lucrosa»; en este pedimento se solicitaba fuese revocada la elección que había hecho el Protector de los Hospitales y aprobado el Consejo de Castilla.

      El año 1617 Cueva y Silva interviene en un pleito, alegando a favor de la Duquesa de Sesa29, y, cuatro años más tarde, en defensa del Duque de Osuna, con ocasión del famoso proceso que se le siguió por su actuación en Italia30. Entre los años 1621 y 1623, ejerce de censor, aprobando un libro de Pantoja de Ayala y otro de Alfonso Ramírez de Prado31. En la víspera de la fiesta que los abogados hacían en la iglesia de San Felipe de Madrid, el 14 de agosto del año 1624, Cueva y Silva disertó desde el pulpito en defensa de la Inmaculada Concepción32, y al año siguiente publicó su Información de derecho divino y humano por la purísima Concepción (Madrid, 1625). En 1626 don Francisco es nombrado albacea por su hermano don Antonio, también ilustre jurisconsulto, fiscal de Indias y del Consejo del rey Felipe IV, con motivo de la institución del mayorazgo en favor del hijo de éste, don Balta­sar Gerónimo33. La noticia de la muerte de don Francisco de la Cueva y Silva, ocurrida a comienzos de 1628, fue comunicada por Lope de Vega, en carta del 14 de febrero, al deste­rrado Duque de Sesa entre otras novedades de la Corte: «Faltó don Francisco de la Cueva así a las letras y a los Consejos, insigne varón por cierto y digno de toda memoria...»34.

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

8  Con motivo de las fiestas que hizo en Salamanca «el muy ilustre Sr. Nieto Megía por la nueva elección del Presidente del Consejo Real», Cueva y Silva escribe unas poesías que se publican en ese año de 1578.

9  La traducción de las Metamorfosis de Antonio Pérez Sigler, que se publica en Salamanca, 1580, lleva al frente dos sonetos laudatorios de Cueva y Silva.

10  M. de Cervantes, La Galatea, lib. VI, fol. 334 v.°, ed. facsimilar de la Real Academia, 1917.

11 Un soneto de don Francisco de la Cueva va al frente del Luzero de la Tierra Sancta de Pedro de Escobar, publicado en Valladolid, 1587, con privilegio y dedicatoria de 1586.

12  En el manuscrito de la Farsa del obispo don Gonzalo, de 1587, Cueva y Silva lleva el título de «letrado» en la Chancillería de Valladolid.

13  Juan M. Sánchez, Bibliografía aragonesa del siglo XVI.

14  Proceso por palabras injuriosas (C. Pérez Pastor, Bibliografía madrileña, Madrid, 1906, vol. III, p. 366).

15  L. Cabrera de Córdoba, Relaciones de las cosas sucedidas en la corte de España desde 1599 hasta , Madrid, 1857, p. 291.

16  Obras de Lope de Vega, ed. Academia Española, 1892, vol. II, p. Tía.

17  Madrid, 1614, fol. 14, ed. facsímil de la Academia Epañola, 1917.

18  Madrid, 1615, fol. 57.

19  Pérez Pastor, Bibl. madrileña, vol. II, p. 549.

20  Obras, ed. Acad., vol. V, p. 708.

21  Obras, Nueva ed. Acad. Española, 1930, vol. XII, p. 515.

22   Obras sueltas, vol. I, p. 410.

23  Décima octava parte de las comedias de Lope de Vega, 1623, p. 18.

24   Obras sueltas, vol. I, p. 63, silva III.

25   Parte II; cf. Obras sueltas, vol. X, p. 39.

26   V. Espinel, Marcos de Obregón, ed. en «BAE», vol. XVIII, p. 378.

27  Pérez Pastor, Bibl. madrileña, vol. II, p. 405.

28  C. Pellicer, Tratado histórico... de la comedia y el histrionismo en España, 1804, p. 93.

29  En un pleito con los herederos del Condestable de Castilla, Madrid, 1617; cf. Pérez Pastor, vol. II, p. 404.

30  Pérez Pastor, obra cit., vol. III, p. 10.

31  Pérez Pastor, obra cit., vol. III, pp. 166 y 293.

32  Pérez Pastor, obra cit., vol. II, p. 405.

33  Pérez Pastor, obra cit., vol. II, p. 308.

34  G. de Amezúa, Epistolario de Lope de Vega, Madrid, 1943, vol. IV, p. 109.

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*    41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

*    42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

*    43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

*    44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

*    45.- 5. EL PREGÓN Y EL CADALSO

*   46.- 6. LAS DURAS PRISIONES Y EL PICOTEO A UN HOMBRE DELICADO

*    47.- 7. EL AGUILILLA BALLESTERA, A OTRA LUZ

*    48.- 8. LA CONDESA, LOS HIJOS Y LOS CRIADOS NEGROS

*    49.- 9. LA FECHA DEL SUCESO Y EL TÍTULO DEL NOBLE MUERTO

*    50.- 10. EN CONCLUSIÓN

*    51.- 11. POSTDATA. EL PROBLEMA DE LA FORMA MÉTRICA Y LA ANTIGÜEDAD DEL «ROMANCE»

APÉNDICE II

*    52.- 1. DON FRANCISCO DE LA CUEVA Y SILVA DESESTIMADO POR LA CRÍTICA A COMIENZOS DEL SIGLO XX

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Letras capitulares:
Olde English

Imagen: cuadro de Hans Holbein, el joven: Los embajadores.

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