Blogia
ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

90.- IX. EL «ALPI» Y LA ESTRUCTURACIÓN DIALECTAL DE LOS DOMINIOS LINGÜÍSTICOS DE LA IBERO-ROMANIA

90.- IX. EL «ALPI» Y LA ESTRUCTURACIÓN DIALECTAL DE LOS DOMINIOS LINGÜÍSTICOS DE LA IBERO-ROMANIA

IX. EL «ALPI» Y LA ESTRUCTURACIÓN DIALECTAL DE LOS DOMINIOS LINGÜÍSTICOS DE LA IBERO-ROMANIA

      El lujoso volumen primero del ALPI1 va encabezado por una breve Introducción, en que se nos recuerda su azarosa historia y se definen sus características. La fecha en que ha sido iniciada la publicación del ALPI no obsta para que sea un atlas ya antiguo. Su proyecto fue elaborado hacia 1923 por Tomás Navarro en el Centro de Estudios Históricos de Madrid (cfr. RFE, X, 1923, p. 112). Navarro adiestró en 1929 a los equipos de encuestadores, que entre 1931 y 1936 llevaron a cabo la mayoría de las encuestas2. Al estallar la guerra civil e internacional española la recolección de materiales se hallaba ya terminada en todo el dominio castellano, así como en los rincones donde aún perviven hablas leonesas y aragonesas, y muy avanzada en los territorios catalán y gallego; sólo el portugués estaba aún casi sin explorar. La diaspora cultural que siguió al conflicto armado, separó a T. Navarro de sus discípulos y el ALPI languideció durante años (a pesar de que en 1947 se completaron las encuestas en territorio español: en la Asturias gallega y en Cataluña). Reanudados, al fin, los contactos entre la España del exilio y la peninsular, pudo terminarse el ALPI, con un equipo de encuestadores par­cialmente renovado3, un cuarto de siglo después de su iniciación (1952: Rosellón; 1953-54: Portugal). Esta penosa historia justifica que el ALPI, comen­zado a editar en 1962, se sitúe en la línea de los grandes atlas nacionales, de los cuales pretende ser una variante mejorada.

      La metodología del ALPI ha sido expuesta y discutida en publicaciones anterio­res a la aparición de este primer volumen4; las informaciones que ahora se nos dan sobre ’Amplitud territorial del ALPI’, ’Características del cuestionario’, ’Elección de las localidades’, ’Los sujetos informadores’ y ’Las encuestas’ no encierran novedades. Indudablemente, la más llamativa característica del ALPI es su sistema de transcripción fonética: De acuerdo con los hábitos de la escuela foneticista española de Navarro, las notaciones pretenden captar matices fonéticos de una delicadeza extraordinaria. Así, por ejemplo, figuran en el alfabeto fonético 22 sibilantes fricativas (sin contar las relajadas correspondientes), y, si mis cálculos no son errados, la combinación de las distinciones acentuada átona relajada, cerrada abierta dobleabierta, oral seminasalnasal, normalmedia con tendencia a mixta mixta y sonora semisorda sorda nos da 243 variantes de u (sin incluir la ü y 4 variedades de semi-consonantes y semivocales posteriores), distinciones que aún pueden matizarse velando la vocal, para indicar que es ’articulada con muy poca tensión muscular y débil fuerza espiratoria’, o superponiéndole una vocal pequeña con signó diacrítico distinto que ’expresa atenuación del matiz que dicho signo diacrítico manifiesta’. Ante tan finas distinciones, se pregunta uno si los encuestadores serían capaces de retener inalterado durante años el sistema de medidas que les permite apreciar esas delicade­zas y si un sistema semajante puede trasmitirse de un equipo de encuestadores a otro5. Un observador un poco cínico llegará fácilmente a pensar que tanta variante interme­dia, más que a una portentosa delicadeza de oído6, puede ser debida a vacilaciones o compromisos a la hora de aplicar un sistema de transcripción demasiado exigente para el detalle7.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

NOTAS

* Publicado, como reseña, en Archiv für das Studium der neueren Sprachen und Literaturen 201 (1964), 307-311.

1 Atlas Lingüístico de la Península Ibérica (A.L.P.I.), I: Fonética, 1 (Madrid: C.S.I.C., 1962) 15 pp. sin numerar y 75 mapas. Para los que deseamos ver prontamente concluida la publicación de los materiales del ALPI, este lujo resulta extemporáneo. Un atlas lingüístico es un método de recolección y de presentación de unos datos útiles para el estudio de las modali­dades habladas en un área extensa; por tanto, lo esencial es ofrecer en una forma fácilmente manejable la documentación reunida. Como un ilustre colega ha sugerido alguna vez, sería incluso conveniente abandonar la representación cartográfica siempre que la contemplación de los datos sobre un mapa, lejos de facilitar la consulta, la entorpezca: Unas listas de resultados ahorrarían, a menudo, tiempo y dinero a los editores y espera y vista a los lingüistas interesados. Junto al archivo, lo que interesaría hallar en el atlas son mapas ya interpretados (con símbolos discernibles en una mirada de conjunto, con límites, etc.). Sin atreverse a una revolución tan profunda, M. Alvar ha dado, sin embargo, un paso adelante muy encomiable en la presentación de su ALEA.

2  De los siete encuestadores adiestrados inicialmente, sólo participaron en las encuestas A. M. Espinosa (hijo) y L. Rodríguez-Castellano, F. B. Moll y M. Sanchis Guarner y A. N. de Gusmão y A. Otero, formando por lo común tres equipos: el primero para el centro de la Península, el segundo para el oriente y el tercero para el occidente (aunque, a veces, se acudió a diferentes combinaciones). Cfr. mapa 5 del ALPI.

3 Para la realización de las encuestas en Portugal, hasta ese momento muy poco avanzadas, se incorporó L. F. Lindley Cintra (en sustitución de Gusmão).

4 Las características del ALPI han sido explicadas por varios de sus coautores: T. Navarro, «The Linguistic Atlas of Spain and the Spanish of America», Bulletin of the American Council of Learned Societies, 1944, 68-74; L. Rodríguez-Castellano, «El Atlas Lingüístico de la Penínsu­la Ibérica (ALPI)», Archivum Oviedo, 2 (1952), 288-296; M. Sanchis Guarner, La cartografía lingüística en la actualidad y el Atlas Lingüístico de la Península Ibérica, Madrid: C.S.I.C., 1953, y «Cartografía lingüística catalana», VII Congreso Internacional de Lingüística Románica. Actas y Memorias, II, Barcelona, 1955, 647-654; L. F. Lindley Cintra, «Enquêtes au Portugal pour l’Atlas Linguistique de la Péninsule Ibérique», Orbis 3 (1954), 417-418 [reed. en Estudos de dialectologia portuguesa (Lisboa: Sá da Costa, 1983), pp. 17-20. Véase además «Os inquéritos realizados em Portugal para o Atlas Linguístico da Península Ibérica e seu interesse para a dialectología brasileira» (1956), reproducido en las pp. 21-34 del mismo libro].

5 Tengo grandes dudas, por ejemplo, respecto a la homogeneidad de transcripción de las sibilantes entre los dominios castellano (Espinosa, Rodríguez-Castellano) y gallego-portugués (Otero, Gusmão, Cintra).

6 La ’precisión’ del ALPI en el sistema de transcripción se logra elevando al rango de varian­tes independientes los matices intermedios entre dos variantes distinguidas de antemano. Vál­ganos de ejemplo las labiales: Entre [b] y [v] y entre [p] y [f] no sólo figuran las bilabiales fricativas y las labiodentales africadas, sino también otras dos categorías adicionales intermedias de bilabio-labiodentales fricativas y africadas; por otra parte, a medio camino entre las labiales (bilabiales, bilabio-labiodentales y labiodentales) sordas y sonoras se sitúan las ’semisonoras’ y, cosa extraña en una transcripción fonética, las sonoras ’ocasionalmente ensordecidas’ (y aún hay que añadir una ’bilabial fricativa sorda con algo de aspiración laríngea’, entre [φ] y [h], y una bilabial fricativa sorda con algo de aspiración velar entre [φ] y [x]). El cuadro es típico. (Es de notar, que en la aclaración de ciertas variantes intermedias se emplea, por dos veces, la frase ’su punto de articulación es más posterior que el de...’!).

7 Es lástima que el excesivo ’foneticismo’ del ALPI, justificable en el segundo y tercer dece­nio del siglo, haya sido imitado por el ALEA, en esta segunda mitad de la centuria.

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

*   41.- 2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

*   42.- 3. CONSONANTES IMPLOSIVAS

*    43.- 4. EL FONEMA /H/

*   44.- 5. LA -D- (< -T- LATINA)

*   45.- 6. LA OPOSICIÓN [L PALATAL] : [Y] Y EL YEÍSMO

*   46.- 7. LA -CH-

*    47.- 8. LA DIPTONGACIÓN DE LOS HIATOS

*    48.- 9. CONCLUSIÓN

VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    49.- VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    50.- 1. LA DIALECTALIZACIÓN VERTICAL: COEXISTENCIA DE MODALIDADES ARCAIZANTES Y NEOLÓGICAS DE ESPAÑOL ATLÁNTICO

*    51.- 2. EL CONFLICTO ENTRE LA NORMA REGIONAL Y EL ESPAÑOL NORMATIVO

*    52.- 3. DOCUMENTACIÓN (ILUSTRATIVA DE LAS CUESTIONES TRATADAS)

*    53. 4. LA S SONORA

*    54.- 5. EL CECEO: VARIANTES SISEANTES Y CICEANTES

*    55.- 6. LA ASPIRACIÓN

*    56.- 7. YEÍSMO Y CONSERVACIÓN DE LL

*    57.- 8. CONSERVACIÓN Y PÉRDIDA DE -D-

*    58.- 9. VOCALIZACIÓN DE LA D EN EL GRUPO -DR-

*    59.- 10. ASPIRACIÓN Y CONSERVACIÓN DE -S IMPLOSIVA

*    60.- 11. DISTINCIÓN Y NEUTRALIZACIÓN DE -R, -L

*    61.- 12. LOS GRUPOS -RN-, -RL-: CONSERVACIÓN Y ASPIRACIÓN DE LA IMPLOSIVA

*    62.- 13. PÉRDIDA DE LA -R DEL INFINITIVO POR INFLUJO DEL CONTORNO

*    63.- 14. PÉRDIDA DE IMPLOSIVAS

*    64.- 15. RESULTADOS VARIOS DE -NH-, -LH- Y -RH-

*    65.- 16. GRUPOS CULTOS

*    66.- 17. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS DECRECIENTES

*    67.- 18. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS CRECIENTES

*    68.- 19. [W] > [GW] INICIAL, INTERVOCÁLICO Y TRAS R

*    69.- 20. GENERALIZACIÓN DEL PREFIJO ES-

*   70.- 21. VOCAL ANALÓGICA EN EL PRESENTE DE «HABER»

*    71.- 22. VOCAL ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS»

*     72.- 23. ACENTUACIÓN ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS» DEL SUBJUNTIVO

 *    73.- 24. «NOS», MORFEMA DE LA PERSONA «NOSOTROS» EN EL VERBO

*     74.- 25. «LOSOTROS» (’NOSOTROS) Y «LOS» (’NOS’)

*     75.- 26. PÉRDIDA Y CONSERVACIÓN DE LA PERSONA «VOSOTROS»

*     76.- 27. INEXISTENCIA DE LEÍSMO Y LAÍSMO

*     77.- 28. EL POSESIVO DE TERCERA PERSONA

*    78.- 29. PERSISTENCIA DEL VERBO «HABER» (’TENER’)

*    79.- 30. «SER», AUXILIAR DE VERBOS TRANSITIVOS Y REFLEXIVOS. EL IMPERSONAL «HABER»

*    80.- 31. CONSTRUCCIONES ANÓMALAS CON «HABER» Y «SER», POR CRUCE DE FRASES

*    81.- 32. PASADO SIMPLE Y PASADO COMPUESTO

*    82.- 33. POSPOSICIÓN DEL PRONOMBRE ÁTONO

VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA

*    83.- VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA. PROBLEMAS METODOLÓGICOS

*    84.- 1. FRAGMENTACIÓN GEOGRÁFICA Y ESTRATIFICACIÓN SOCIO-CULTURAL

*     85.- 2. FONÉTICA

*     86.-3. MORFOLOGÍA

*     87.- 4. SINTAXIS

*     88.- 5. LÉXICO

*     89.- 6. CONCLUSIÓN

IX. EL «ALPI» Y LA ESTRUCTURACIÓN DIALECTAL DE LOS DOMINIOS LINGÜÍSTICOS DE LA IBERO-ROMANIA

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra minúscula e del S/ XII. British Museum

89.- 6. CONCLUSIÓN

89.- 6. CONCLUSIÓN

6. CONCLUSIÓN. VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA.

      He concebido estas páginas en tono exclusivamente «censorio», pues el merecido prestigio de Manuel Alvar hace innecesarias las adulzoraciones. Mi propósito ha sido desarrollar un «ataque» a los resultados de un método que creo inapropiado para la descripción del habla de una comunidad dialectal como la de la isla de Tenerife. Dos son las cuestiones metodológicas respecto a las cuales he querido llamar la atención:

      a) Los Cuestionarios de un Altlas Lingüístico permiten, en verdad, reu­nir en un tiempo breve un importante caudal de noticias sobre el habla de un sujeto ejemplar adscribible geográficamente a una cierta localidad, y compa­rar las características dialectales de su idiolecto con las observadas en los idiolectos de otros sujetos representativos de otras tantas comunidades más o menos alejadas. De esta forma se consigue obtener una idea aproximada de la repartición geográfica de ciertos fenómenos lingüísticos. Tal es el propósi­to de los Atlas. Pero los materiales de los Cuestionarios no constituyen una muestra del habla regional que baste por sí sola para llevar a cabo el análisis y la descripción de la peculiar estructura de una variedad de lengua.

      b)  Los métodos de la geografía lingüística, válidos para estudiar los dialectos de la vieja Romania que surgieron por evolución regional (aunque no tan regional como suele pensarse) del latín, no deben aplicarse inaltera­damente al estudio de las comunidades lingüísticas de la Romania Nova 162, en donde nunca se habló latín y en que la diversificación dialectal de las lenguas neolatinas no es el resultado de innovaciones comarcales sino una consecuencia de la secular coexistencia de modalidades varias de una lengua que contienden entre sí en los diversos grupos socio-lingüísticos copropieta­rios del idioma 163.

Universität Bonn; University of California, Berkeley

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

NOTAS

162 O «Romania Ultramarina» (término adoptado por RPh, 18, 1964-1965, 523). Aunque en 1958 («Esp. atl.», [124] había yo utilizado la designación de «español ultramarino» para el de allende el Océano, en 1963 (Catalán, «Canarias», [146]) preferí acuñar el término «Romania Nova» para el conjunto de las tierras de habla románica en que nunca se habló latín (imitando la práctica tan repetida de designar a territorios y localidades del Nuevo Mundo con nombres toponímicos europeos acompañados del adjetivo «nuevo, -a»). El término «Romania Ultramari­na» ofrece algunos inconvenientes: Desde un punto de vista atlántico, Canarias y los nuevos países post-coloniales de Africa de lengua románica son cismarinos y no ultramarinos; por otra parte, durante la Edad Media, Ultramar designa a las tierras allende el Mediterráneo y, en este  sentido, la «Romania Ultramarina» podría incluir a los reinos y señoríos «francos» de Oriente o en tiempos anteriores, a la vieja latinidad africana.

[163 Este Artículo-reseña fue escrito a insistencia de K. Baldinger, director de la Zeitschr. f. rom. Phil. En el mismo número 82 en que se publicó apareció una réplica de M. Alvar a la cual remito. No he necesitado corregir mis observaciones después de haberla leído. Alvar reed. la replica, con nuevos materiales, en Estudios canarios, I, Las Palmas, 1968; cfr. también las paginas 48-49 y 59-61 de su libro misceláneo Estructuralismo, Geografía lingüística y Dialectología actual, Madrid: Gredos, 1969].

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

*   41.- 2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

*   42.- 3. CONSONANTES IMPLOSIVAS

*    43.- 4. EL FONEMA /H/

*   44.- 5. LA -D- (< -T- LATINA)

*   45.- 6. LA OPOSICIÓN [L PALATAL] : [Y] Y EL YEÍSMO

*   46.- 7. LA -CH-

*    47.- 8. LA DIPTONGACIÓN DE LOS HIATOS

*    48.- 9. CONCLUSIÓN

VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    49.- VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    50.- 1. LA DIALECTALIZACIÓN VERTICAL: COEXISTENCIA DE MODALIDADES ARCAIZANTES Y NEOLÓGICAS DE ESPAÑOL ATLÁNTICO

*    51.- 2. EL CONFLICTO ENTRE LA NORMA REGIONAL Y EL ESPAÑOL NORMATIVO

*    52.- 3. DOCUMENTACIÓN (ILUSTRATIVA DE LAS CUESTIONES TRATADAS)

*    53. 4. LA S SONORA

*    54.- 5. EL CECEO: VARIANTES SISEANTES Y CICEANTES

*    55.- 6. LA ASPIRACIÓN

*    56.- 7. YEÍSMO Y CONSERVACIÓN DE LL

*    57.- 8. CONSERVACIÓN Y PÉRDIDA DE -D-

*    58.- 9. VOCALIZACIÓN DE LA D EN EL GRUPO -DR-

*    59.- 10. ASPIRACIÓN Y CONSERVACIÓN DE -S IMPLOSIVA

*    60.- 11. DISTINCIÓN Y NEUTRALIZACIÓN DE -R, -L

*    61.- 12. LOS GRUPOS -RN-, -RL-: CONSERVACIÓN Y ASPIRACIÓN DE LA IMPLOSIVA

*    62.- 13. PÉRDIDA DE LA -R DEL INFINITIVO POR INFLUJO DEL CONTORNO

*    63.- 14. PÉRDIDA DE IMPLOSIVAS

*    64.- 15. RESULTADOS VARIOS DE -NH-, -LH- Y -RH-

*    65.- 16. GRUPOS CULTOS

*    66.- 17. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS DECRECIENTES

*    67.- 18. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS CRECIENTES

*    68.- 19. [W] > [GW] INICIAL, INTERVOCÁLICO Y TRAS R

*    69.- 20. GENERALIZACIÓN DEL PREFIJO ES-

*   70.- 21. VOCAL ANALÓGICA EN EL PRESENTE DE «HABER»

*    71.- 22. VOCAL ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS»

*     72.- 23. ACENTUACIÓN ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS» DEL SUBJUNTIVO

 *    73.- 24. «NOS», MORFEMA DE LA PERSONA «NOSOTROS» EN EL VERBO

*     74.- 25. «LOSOTROS» (’NOSOTROS’) Y «LOS» (’NOS’)

*     75.- 26. PÉRDIDA Y CONSERVACIÓN DE LA PERSONA «VOSOTROS»

*     76.- 27. INEXISTENCIA DE LEÍSMO Y LAÍSMO

*     77.- 28. EL POSESIVO DE TERCERA PERSONA

*    78.- 29. PERSISTENCIA DEL VERBO «HABER» (’TENER’)

*    79.- 30. «SER», AUXILIAR DE VERBOS TRANSITIVOS Y REFLEXIVOS. EL IMPERSONAL «HABER»

*    80.- 31. CONSTRUCCIONES ANÓMALAS CON «HABER» Y «SER», POR CRUCE DE FRASES

*    81.- 32. PASADO SIMPLE Y PASADO COMPUESTO

*    82.- 33. POSPOSICIÓN DEL PRONOMBRE ÁTONO

VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA

*    83.- VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA. PROBLEMAS METODOLÓGICOS

*    84.- 1. FRAGMENTACIÓN GEOGRÁFICA Y ESTRATIFICACIÓN SOCIO-CULTURAL

*     85.- 2. FONÉTICA

*     86.-3. MORFOLOGÍA

*     87.- 4. SINTAXIS

*     88.- 5. LÉXICO

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra minúscula f del S/ XII. British Museum

88.- 5. LÉXICO

88.- 5. LÉXICO

5. LÉXICO. VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA.

      Con base en sus materiales, Alvar comenta acertadamente la composición del léxico rural tinerfeño (pp. 83-95); sus datos confirman y redondean las conclusiones anteriores de los hermanos Millares, de Wagner y de Pérez Vidal sobre el léxico canario general140. Las voces de origen pre-hispánico son escasas (§ 108-110). Mucha mayor trascendencia que el pasado guanche de la isla ha tenido la participación portuguesa en la colonización de Tenerife: los lusismos son abundantes141. Este influjo portugués en el léxico canario no autoriza, claro está, a hablar de una koiné lingüísti­ca luso-castellana, como parecen sugerir algunos estudiosos locales (§ 111-113). Es lástima que Alvar haya hecho el examen de los andalucismos (§ 114-115) antes de que su ALEA le proporcionase un conocimiento directo del vocabulario andaluz. La cues­tión de las relaciones léxicas entre el español canario y el americano (§ 116) está todavía por desembrollar: la existencia de importantes colonias canarias en el Nuevo Continente, desde los tiempos de la Conquista hasta hoy día, ha facilitado, sin duda, el influjo mutuo; además hay que tener presente el papel que, durante el período colonial, desempeñaron las islas en la transmisión a América de lusismos (y «occidentalismos») y de andalucismos y en la selección y matización semántica del vocabulario general castellano 142.

      El estudio se completa con un Vocabulario (pp. 111-254). La utilización del Cuestionario ha permitido a Alvar reunir, en tiempo breve, «grandes ma­sas» de léxico rural. Pero la espléndida cosecha de palabras de empleo coti­diano atrojada en las páginas de los Cuestionarios ha sido convertida en un «Vocabulario», sin acudir nuevamente a los hablantes para determinar con precisión el significado de las voces recolectadas. El procedimiento de utilizar las preguntas como base de las definiciones conduce a resultados inaceptables:

      Así, por ejemplo, unos «novios que han roto las relaciones» estarán anojados ’enojados’, pero anojados no significa ’novios que han roto las relaciones’ (Lag.). Una «nuez vana» está, ciertamente, [ehniyada], pero esnillada no es una ’nuez vana’ (Lag.)143, pues enje- ~ enjillado, -a es un adjetivo de empleo general que significa ’encanijado, enteco, encogido, arrugado’ y que se emplea para frutas y frutos malogrados y para personas, etc.144. Cumplido es otro adjetivo de uso común que significa ’largo’, ’alargado’, ’holgado longitudinalmente’145 y puede aplicarse a una cara, a un vestido, a un palo, a un lagarto, a unas papas, a un pan, etc., pero no es un ’pan de forma alargada, cuyos extremos terminan en punta’ (Alc.). Cambado no es meramen­te ’patiestevado’ en Alc., sino ’torcido’ en general, como en toda la isla 146 y escarran­charse, -ado es ’esparrancarse, -ado’147 y no ’agacharse’ y ’patiestevado’, respectiva­mente (Tag.). Empatar es de uso general por ’empalmar’, ’juntar’ y no debe definirse como un tecnicismo: ’sujetar el anzuelo al hilo’ (Alc.)148, ’alargar el remo mediante una pieza de madera’ (Puerto); lo mismo hay que decir de zafar, definido como ’esca­parse del anzuelo, salirse un pez de la trampa’ (Punta, Puerto), ’hacer andar el gana­do’ (Esp.), pues zafarse ’escaparse’, ’librarse de ’149 se emplea comúnmente en frases como «se me zafaron las gallinas», «se me zafó un punto de una media», etc. Encachazada, según Alvar, ’dícese de la mano que tiene costras de mugre’ (Lag.), pero encachazado también se dice de ropas o cacharros, tanto o más que de partes del cuerpo, y debe definirse como ’percudido (por descuido en lavados anteriores)’150. Etcétera. La misma tendencia a tomar por definiciones las preguntas explica que se nos dé para agujero (’agujero’) el significado de ’avispero’ (Lag.), para caldero (’ca­charro de cocina’, en general) el de ’olla de aluminio’ (Alc.), para casal (’pareja de macho y hembra’, en animales o niños)151 el de ’pareja de palomas’ (Tag.), etc. Al método hay que achacar también definiciones erróneas como: galería ’arroyo’ (Lag.), a pesar de que en toda la sobrehaz de la isla no hay una sola corriente de agua natural152; lava ’desprendimiento de tierra’ (Lag.)153; abanar ’soplar’ (Tag., Alc.)154; sancochadas (papas) ’patatas sin pelar cocidas en agua muy salada o, preferiblemente, en agua de mar’155; serventía ’entrada a un campo’ (Alc.)156; o definiciones imprecisas del estilo de: beterrada ’especie de remolacha’ (Lag.)157; bubango ’especie de calabaza’ (Alc.)158; melancolía ’mancha en la piel’ (Tag.)159, etc.160.

      Éstas y otras voces mal definidas son de empleo general y común, co­munísimo, en la isla y en el archipiélago; cualquier hablante las emplea y cualquier residente conoce su significado. La desorientada interpretación evidencia pues, un fallo en el método del Cuestionario. Creo que antes de lanzarse a la aventura definitoria es preciso contar con un conjunto de «ejemplos» de los contextos en que las voces se emplean y no simplemente con una equivalencia ocasional»161; de otro modo las aportaciones de los dia-lectólogos profesionales pueden resultar menos fidedignas que las colecciones de voces, formadas, tras amorosa y paciente labor, por los eruditos locales apasionados de los usos lingüísticos regionales.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

NOTAS

140  Los comentarios de conjunto sobre la constitución del léxico canario, en Millares, en Wagner, «Rec. a Millares», y en Pérez Vidal, «Port.», Pérez Vidal, «Notas a Lugo», Pérez Vidal, «Inf. mar.» y Pérez Vidal, «Aportación», dejaron ya bien enfocado el problema.

141 Alvar, Tenerife, subraya razonablemente que algunos portuguesismos (del tipo chubasco, peje, canga, coruja, etc.) pudieron llegar a Tenerife con el propio español colonial. Un caso especial lo constituyen los portuguesismos difundidos por Huelva y la marinería de Cádiz, que pudieron pasar a Canarias debido a las íntimas relaciones entre la Andalucía atlántica y las islas desde los tiempos de la colonización: Un buen ejemplo puede ser la voz tinerfeña tabefe (’reque­són’, según Alvar, Tenerife, pero según Steffen, «Rec», 92, ’suero de leche’), portuguesismo arraigado también en Huelva (y cuya área puede verse en el ALEA, 11, y, comentada, en Alvar, «El ALEA», 10, mapa núm. 1).

142 Véase Pérez Vidal, «Aportación». Un caso particular, pero de gran importancia, es el acceso a América de portugueses y de negros esclavos, previamente asentados en Canarias (cfr. F. Morales Padrón, «El desplazamiento a las Indias desde Canarias», Museo Canario, 11, 1950, 1-24). Entre los «occidentalismos» americanos (cfr. Corominas, «Indian.»), son abundantes los que pudieran ser considerados como «canarismos» (varios son, evidentemente, voces marineras): bosta, botar ’arrojar’, ’echar’, cambar, -ado, carozo, casal, empatar, escangallado, escarrancha­do, enchumbar, enjillado, fañoso, fechillo, frangollo, garu(g)a~ garuja, jeito, limón, liña, raposa (cierto tipo de cesto), soturno, tanque, virar, zafado, zuncho, a rente, estar parado ’estar de pie’, pegar a ’empezar a’, mandarse mudar ’irse’, más nada, más nunca, ¿qué horas son?, etc.

143 Ni está relacionado con el gall. ast. esbillar ’quitar los erizos a las castañas’.

144 Según señalan todos los vocabularios canarios: «enjillado, -a ’encojido, arrugado’ (se dize de la fruta)», Lugo; «En Gran Canaria se aplica este mismo calificativo al individuo encanijado, falto de desarrollo», Millares; ’canijo, encanijado, enteco, enclenque, enfermizo, esmirriado, desmedrado’ y enjillarse ’enflaquecerse, encanijarse’, Reyes. Lo mismo en América (según ano­tan ya Wagner, «Rec. a Millares», 84, y Pérez Vidal, «Notas a Lugo»): enjillarse ’no cuajar bien el grano de maíz u otro’, Cuba (desusado), Pichardo novísimo, La Habana, 1953; ’encogerse de hombros por enfermedad o por accidente’ (ejs.: «con el asma, se enjillan las personas», «se enjilló cuando le dieron la pedrada») Santo Domingo, M. A. Patín Maceo, Dominicanismos2, 1947; enjillarse~ -irse ’no alcanzar una persona, animal o fruto el crecimiento o desarrollo normal’, Puerto Rico, Malaret, Diccionario de Americanismos3, 1946; engillao~enjillado ’enjuto, ende­ble’, Santo Domingo, R. Brito, Diccionario de Criollismos 1930, ’flaco y alto de hombros’, Henríquez Ureña, S. Dom., 183 y 184. En Andalucía, A. Alcalá Venceslada, Vocabulario anda­luz, Madrid, 1951, cita de Sierra Segura, Jaén, la frase «los pinos enguillados hay que cortarlos» y deduce que enguillado significa ’pino enfermo o podrido’. Cfr. pg. engelhar-se ’enrugar-se, adquirir pregas, dobrar-se; murchar, avelar’; engelhado ’enrugado, encarquilhado; murcho, fa­ñado; embaraçado, encolhido’ (Morais); gall, enxel(o) ’delgado más de lo regular, débil, de poco valor’. Corominas, «Indian.», 41, n. 1, admite, siguiendo a Spitzer, la base GELICULARE.

145 Según fue ya consignado por Lugo: ’largo, ecstenso’ (ej.: «tiene la cara cumplida»); Re­yes: ’holgado, extendido en sentido longitudinal’ (ej.: «ese palo es muy cumplido»). También se emplea (Pérez Vidal, «Notas a Lugo») con valor sustantivo: ’longitud’ (ej.: «la tubería tiene 12 m. de cumplido», Galdós).

146 Cambar ’combar’ figura en Lugo, Reyes, Millares (ejs.: «No te cambes, niño» ’...encor­ves...’; «Isidrito es un infeliz. Todo le sale cambado»). Como gall. y venez. Comentado por Pérez Vidal, «Aportación», 91.

147 ’Abrirse de piernas’ y ’abierto de piernas’ Lugo; ’esparrancarse’, ’a horcajadas’ (ej.: «iba escarranchado en la mula»), Reyes; «americanismo... ’esparrancarse (abrir las piernas, separarlas con exceso)’», Millares («estar escarranchado» ’...abierto de piernas’, «indica también la actitud del que se instala definitivamente en alguna parte»). Como gall, y am. Estudiado por Pérez Vidal, «Port.».

148 Empatar ’empalmar, juntar una cosa con otra’ y empate, fueron ya comentados por Pérez Vidal, «Inf. mar.», 19.

149 sa- o zafar [safar] ’soltar, desatar, desasir’ («se zafa la correa o cuerda que ata un haz de leña, se zafan los cordones de los zapatos, etc.»), Pérez Vidal, «Provinc.», 158; en La Gomera (al menos) puede significar ’acabar, terminar una tarea’ («safé primero que tú» ’acabé antes...’, se­gún dato de M. Navarro); -se ’escaparse, librarse’ (cfr. Dice. Acad.). El partic. sa- o zafado significa (como en and., amer., gall., cfr. Dicc. Acad.) ’atrevido, osado’, Lugo; ’irrespetuoso de modales, libre y desenvuelto de palabra’, Millares; en La Gomera es zafo («safu e lengua» ’libre de lengua, amigo de insultar’, «safu e manus» ’largo de manos, amigo de llegar a las manos’, «safu e sena» ’libre de la cena’, esto es: ’después de cenar’, según datos de M. Navarro). Cfr. C. Michaelis en Homen. a Menéndez Pidal, III, 441.

150  ’Suzio, entrapado’, Lugo; ’empercudido’; manchado o sucio de tal modo, y casi siempre por descuido en lavados anteriores, que difícilmente puede recobrar su primitiva limpieza’, encachazar ’percudir, emporcar’, Reyes; ’lleno de suciedad que no cede al lavado ordinario’, Steffen, «Rec», 84. Pérez Vidal, «Notas a Lugo» y «Provinc.», 139, lo considera americanismo.

151 Significación general anotada ya por Corominas, «Indian.», 142, n. 1, con referencia a Pérez Galdós («Un viaje de impresiones», 1864, HR, 1, 121).

152 ’Galería’ (5ª acepc. del Dicc. Acad.), ’túnel excavado en los montes para alumbrar aguas subterráneas’.

153 ’Lava’ sust.

154 Abanar(se) ’abanicar(se)’, ’aventar con el soplillo o abanador’, cfr. Lugo, Reyes, Millares y las frases: «abanar la lumbre», «abanar el fuego» ’avivar, sostener... con el abanador’, «abanar las moscas» ’espantar, ahuyentar...’, «abanar el pañuelo» ’agitar..., para hacer señas o saludar’; «este niño tiene las orejas abanadas» ’... de soplillo’.

155 No, sino peladas y guisadas con otros ingredientes (compárese en Millares sancocho: «el sancocho (salcocho) de pescado y papas...», «... un sancocho o un caldo de pescado fresco...»). Véase Rosenblat, Buenas y malas pal, I, 101-105.

156 ’Seventía’, ’Servidumbre de paso’ (compárese Millares).

157 ’Remolacha (común)’. Compárese Millares: «... nadie llama de otro modo a la remolacha».

158 ’Calabacín’.

159 ’Vitíligo’(enfermedad). Steffen, Revista de Historia Canaria, 17, 1951, 23, n. 25.

160 Más ejemplos en Steffen, «Rec», 84 y 86-93. La imposibilidad de recoger con este méto­do de encuesta la zoonimia y la fitonimia ha sido puesta de manifiesto por Steffen, «Rec», 84-86, buen conocedor de esos campos semánticos.

161 Especialmente en los casos en que el intérprete de los datos no sea nativo y no esté muy familiarizado con el habla local.

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

*   41.- 2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

*   42.- 3. CONSONANTES IMPLOSIVAS

*    43.- 4. EL FONEMA /H/

*   44.- 5. LA -D- (< -T- LATINA)

*   45.- 6. LA OPOSICIÓN [L PALATAL] : [Y] Y EL YEÍSMO

*   46.- 7. LA -CH-

*    47.- 8. LA DIPTONGACIÓN DE LOS HIATOS

*    48.- 9. CONCLUSIÓN

VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    49.- VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    50.- 1. LA DIALECTALIZACIÓN VERTICAL: COEXISTENCIA DE MODALIDADES ARCAIZANTES Y NEOLÓGICAS DE ESPAÑOL ATLÁNTICO

*    51.- 2. EL CONFLICTO ENTRE LA NORMA REGIONAL Y EL ESPAÑOL NORMATIVO

*    52.- 3. DOCUMENTACIÓN (ILUSTRATIVA DE LAS CUESTIONES TRATADAS)

*    53. 4. LA S SONORA

*    54.- 5. EL CECEO: VARIANTES SISEANTES Y CICEANTES

*    55.- 6. LA ASPIRACIÓN

*    56.- 7. YEÍSMO Y CONSERVACIÓN DE LL

*    57.- 8. CONSERVACIÓN Y PÉRDIDA DE -D-

*    58.- 9. VOCALIZACIÓN DE LA D EN EL GRUPO -DR-

*    59.- 10. ASPIRACIÓN Y CONSERVACIÓN DE -S IMPLOSIVA

*    60.- 11. DISTINCIÓN Y NEUTRALIZACIÓN DE -R, -L

*    61.- 12. LOS GRUPOS -RN-, -RL-: CONSERVACIÓN Y ASPIRACIÓN DE LA IMPLOSIVA

*    62.- 13. PÉRDIDA DE LA -R DEL INFINITIVO POR INFLUJO DEL CONTORNO

*    63.- 14. PÉRDIDA DE IMPLOSIVAS

*    64.- 15. RESULTADOS VARIOS DE -NH-, -LH- Y -RH-

*    65.- 16. GRUPOS CULTOS

*    66.- 17. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS DECRECIENTES

*    67.- 18. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS CRECIENTES

*    68.- 19. [W] > [GW] INICIAL, INTERVOCÁLICO Y TRAS R

*    69.- 20. GENERALIZACIÓN DEL PREFIJO ES-

*   70.- 21. VOCAL ANALÓGICA EN EL PRESENTE DE «HABER»

*    71.- 22. VOCAL ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS»

*     72.- 23. ACENTUACIÓN ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS» DEL SUBJUNTIVO

 *    73.- 24. «NOS», MORFEMA DE LA PERSONA «NOSOTROS» EN EL VERBO

*     74.- 25. «LOSOTROS» (’NOSOTROS’) Y «LOS» (’NOS’)

*     75.- 26. PÉRDIDA Y CONSERVACIÓN DE LA PERSONA «VOSOTROS»

*     76.- 27. INEXISTENCIA DE LEÍSMO Y LAÍSMO

*     77.- 28. EL POSESIVO DE TERCERA PERSONA

*    78.- 29. PERSISTENCIA DEL VERBO «HABER» (’TENER’)

*    79.- 30. «SER», AUXILIAR DE VERBOS TRANSITIVOS Y REFLEXIVOS. EL IMPERSONAL «HABER»

*    80.- 31. CONSTRUCCIONES ANÓMALAS CON «HABER» Y «SER», POR CRUCE DE FRASES

*    81.- 32. PASADO SIMPLE Y PASADO COMPUESTO

*    82.- 33. POSPOSICIÓN DEL PRONOMBRE ÁTONO

VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA

*    83.- VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA. PROBLEMAS METODOLÓGICOS

*    84.- 1. FRAGMENTACIÓN GEOGRÁFICA Y ESTRATIFICACIÓN SOCIO-CULTURAL

*     85.- 2. FONÉTICA

*     86.-3. MORFOLOGÍA

*     87.- 4. SINTAXIS

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra minúscula g del S/ XII. British Museum

87.- 4. SINTAXIS

87.- 4. SINTAXIS

4. SINTAXIS. VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA.

      Si aceptásemos la descripción de Alvar, todas las peculiaridades sintácti­cas del español de Tenerife se encerrarían en una veintena de observaciones sueltas (pp. 77-79). Pero la pobreza y asistematismo de esta sección del libro se explica teniendo presente el método: Alvar no ha intentado propiamente describir la sintaxis del español tinerfeño, sólo ha agrupado las respuestas obtenidas a través de las preguntas 275-343 del Cuestionario del ALEA.

      Así, por ejemplo, en el apartado que dedica a la sintaxis pronominal (§ 100), Alvar señala que no hay desajustes de tipo laista, leista o loísta 89 y que es general el orden correcto se me, se te; anota dos frases (no me gusta por agrio y para yo sentar), y afirma que no ha encontrado el vulgarismo «-sen» en el enclítico «-se»90. Eso es todo91. Pero el habla de Tenerife presenta otras muchas interesantes particularidades en este aspecto. Según mis notas: el pronombre sujeto se emplea con una frecuencia mucho mayor que en el cas­tellano común92. Las formas acentuadas del pronombre personal se usan a menudo con funciones deícticas e interpelativas: «ya estará al otro lado del monte, él», «un señor, viejo él», «un muchacho, de Arona él», «aquel fonil tuyo es chachi, tú», «a ella ¿no se le murió uno?» (de los hijos), «¡mira ella, qué guapita viene!», «¿también él quiere?»93. La duplicación de pronombres es muy común: «a él no le encontrarás allí», «le llaman Antonio el Ñame, a él», «¡mírenlo a él... y parecía bobo!», «me los enseñaron a mí»). Le catafórico se concierta en cuanto al número con el sujeto o el objeto: «dígale a los niños que vengan acá», (tengo que) «ayudarle a mis padres», (mañana voy a) «hacerles mandados a mi madre»94. En el habla popular se emplea un -le «interjectivo» en: «ándele liviano», «ándele al pie»95. No se emplea el reflexi­vo «sí», ni «consigo»: «hizo aquello pensando nada más que en él» (mismo), «no las tenía con él», «lleva con él los tres hijos», «con él mismo»96. Las construcciones analíticas de él, de ella, etc., de ustedes, reemplazan normal­mente al posesivo «suyo» («¿cuál es el de él?», «sí, ése es de él», «me lo llevo conmigo a la casa de él», «un día de éstos agarro y me voy a casa de ella», «este dinero es de ustedes»), quedando reservado suyo para el significado ’de usted’ («ése es suyo», «tengo que planchar los pantalones suyos» ’...de us­ted’)97. También de nosotros reemplaza con frecuencia a «nuestro» («éstos son los libros de nosotros», «la casa de nosotros está lejos»)98. En cambio99, compiten en el habla vulgar las construcciones «delante nuestro», «detrás mío», «encima tuyo», «al ladito mismo mío», «arriba mía», «arriba mío» 100, con «delante mí», «cerca mí»101. Hay cierta tendencia a preferir el pose­sivo pospuesto («la chica suya»)102. Frecuentemente se refuerza el posesivo con mismo («¡coge el mío mismo y vete de una vez!», «¡ponte el tuyo mismo, hija, ... qué pesadez!»)103. Es muy usado el designar con un demostrativo neutro a una persona a quien, dialécticamente, se niega la imprescindible categoría personal que hace el diálogo posible («¿Eso?, ¡Está bueno él ... es más pesado!», «¡pero miren ustedes esto!», «¡esto es más ruinito!»). Con el relativo se suprime a menudo la preposición («la casa que te hablaron ayer», «el día que vino»)104. En el lenguaje vulgar se halla ¿acuáslo? ’¿a qué? («¿acuáslo viniste otra vez p’acá, hijo?»). A veces aparece ¿cúyo? por ’¿de quién?’, («¿cúyo es esto?», «¿cúyo eres tú?», «¿cúyo es este individuo?»), o por ’¿de qué?, ¿con qué?’ («¿cúyo hiciste esto?»)105. Quienquiera se mantiene en plena vigencia («quienquiera que vaya que me lleve esto», «¡quienquiera que sea, que salga!», «díselo a quienquiera que esté»)106. «Ambos» no es usual y se sustituye por «los dos» 107; pero sí lo es entramos ’entrambos’. Etcétera108.

      Aún más incompletas son las noticias que Alvar nos da sobre la sintaxis verbal. Estudiando el uso de los tiempos (§ 102-103), afirma: «Se distingue entre he venido y vine, según la norma castellana, aunque a veces —con escasez en mis datos— hay cierta preferencia por construcciones de tipo vine por ’he venido’». Este párrafo ilustra bien lo engañosa que puede ser la ima­gen deducida de las respuestas a unos Cuestionarios: basta una breve conver­sación con cualquier tinerfeño, culto o inculto, para constatar el repetido empleo de las formas simples, allí donde los hablantes del centro de la Penín­sula esperaríamos oír las compuestas. Por ejemplo: «ya hizo diez años que se fue», «vine hoy», «ahora se casó y se dedicó a comprar mosto», «ahora vine al colegio», «¿qué olvidaste ahora, mi hijo?», «¿te caíste, mi niña?, ¿te distes mucho?», «¿qui hubo, compadre?»109, «¿yo les dije más nada?», «muchacha, ¿por qué no trajiste la gallina?», «¿dónde estuvieron?», «esto lo compré para ti, ¡ábrelo!», «vino el carpintero y está arreglando una silla», «él me dijo que fuera allí esta tarde», «el más viejo (de los hijos) se me murió envenenado», «más (hijos) tuvo Candelaria y está más nueva que yo», etc. Es verdad que las formas compuestas no son desconocidas; pero la norma que gobierna el empleo de unas y otras es muy distinta a la del español moderno, asemeján­dose en cambio a la del español preclásico 110 (y a la del mejicano actual)111. En efecto, el pasado simple continúa usándose para expresar las acciones «perfectas», aun cuando hayan ocurrido en el presente ampliado o, incluso, en un momento inmediatamente anterior al presente gramatical; la perífrasis con haber se emplea sólo para acciones durativas (o reiteradas) cuya conti­nuidad o cuyas consecuencias no se consideran terminadas:

      «Pepe se ha quedado viejo en pocos años», «se le ha dío la memoria», «aquello ha aumentado mucho» (refiriéndose a una localidad), «en Lanzarote han hecho muchas represas», (yo) «pobre ha sido, pero ha tenido suerte», «nunca ha tenido un sí o un no», «nunca me he visto más guapo», «todavía no ha hecho aquello nadien», «entodavía no ha hecho frío», «oiga, cristiano, usted no me ha dado la vuelta de los cinco duros», «por la iglesia pa arriba ¿no han ido?», «las rondallas de Teror sí han venido, y los herreños», «yo he visto moras rubias», «esta vaca es una de las mejores que he visto», «yo me he andado casi toda la Europa», «ella me ha dado tantas latas de leche», «¿no me has oído?», etc.

      La clara vigencia de la oposición se manifiesta en expresiones paralelas como:

      «¿Vino Fulano? —Sí, ya vino»: «¿Por qué no has venido primero?», «si ha veni­do, dile...».—«Ahora mismito llegó el coche»:«Él todavía no ha llegado; pero será que está para la casa». — «¿Ya plantó todas las papas?»: «Las papas no las ha planta­do», «hasta negras las ha plantado» (yo, las papas). — «Este año estuvo muy bien la feria de San Benito»: «Yo no me ha puesto este año el abrigo ni un día», «este año ha hecho mucho calor». —«Oí decir que te vas a casar»: «Yo he oído decir que antes se daban», «siempre he oído decir que...». —«¿No tuviste carta?» (hoy): «¿No has tenido cartas?» (estos días, desde que se fue, etc.).—«Mi hija se casó este mes»:«Las hijas mías se han casado de 20 a 25 años». —«No hace mucho que fui a la Orotava» : «Nunca ha salido de la isla, a Santa Cruz y Candelaria sí ha ido» (yo). — «Esta mañana hizo frío»: «Hoy ha hecho frío todo el día». —«Oí decir que llovió mucho en la Esperanza» (esta mañana): «Este año no ha llovido casi nada». — «Hoy no fui a la escuela»: «Yo he ido a la escuela» (’he recibido enseñanza escolar’).

      Esta distribución permite distinguir entre no vino (’no ha venido, ni vendrá ya’) y no ha venido (’aún no ha venido’):

      «— Tuviste clase con don Juan!— No, no vino» : «— ¿Está en casa don Antonio? — No, no ha venido»;

o diferenciar entre la enunciación de un mero suceso y la valoración de las consecuencias del mismo:

    «Aquí no estuvo un año»: «No he estado mas que tres años en mi casa»; «Yo fui a la escuela; lo que pasa es que se me ha olvidado».

      Ello da lugar a construcciones con haber insólitas para un hablante castellano:

    «¡Jesús, la guagua cómo ha tardado!» (La Esperanza) por ’¡J., cuánto está tar­dando el autobús!’.

      Conviene aclarar que la accción durativa o iterativa no tiene necesaria­mente que abarcar el presente, basta con que no se niegue su posible conti­nuidad o reiteración en un mañana para que pueda considerarse no perfecta:

    «A veces ha estado muy bueno», «yo se las ha traído otras veces a doña Vitoria», «otros años ha habido avena sembrada y crecida»;

y, por su parte, la acción «perfecta» no tiene necesariamente que ser puntual:

    «Mi marido estuvo pagándolo, pero para nada»"112.

      Tampoco me parece aceptable la afirmación de Alvar: «El imperfecto sustituye al futuro hipotético en la apódosis de las oraciones condicionales: si tuviera dinero lo compraba (por ’...compraría)»"113. El imperfecto sólo ocurre cuando el hablante subraya subjetivamente la certidumbre de la apódosis en el caso de que la hipótesis llegue a cumplirse (cf. «Si yo me sacara un millón o dos, cayendo el premio gordo, no trabajaba más»)114; pero no se emplea en otras circunstancias («Al caso que yo mandara, yo pondría una cosa que pudiéramos vivir todos: el agricultor y el obrero y todos»; «que yo tuviera que llevar una obra, maltratar no maltrataría, pero el obrero aprovecharía; le pagaría 600 ptas., pero no estaría echado»)115. Para completar el panorama de las oraciones condicionales, convendría añadir que si la hipótesis se presenta como una realidad universal se emplea el presente («El trabajo, si es a destajo, camina el doble»; «si compartimos las riquezas, nos quedamos todos iguales y la igualdad no interesa, porque si vamos a llegar a tener todos lo mismo, no puede ser») y también siempre que se insiste subjetivamente en la realidad de la hipótesis («Si no tengo más que 15.000 ptas., pues me hago una habitación de 3X4 m.»; frente a «Si tuviese más de 15.000 ptas. haría una casa pequeña», en que la hipótesis se da como irreal)116. La condicional pasada contraria a los hechos lleva hubiera + -ado en la apódosis («Si esta obra la hubieran comenzado a destajo, en seis meses la hubieran acabado»)117.

      Otras muchas cuestiones relacionadas con el uso de los tiempos requerirían atenta observación118. Hay un marcado predominio de -ra sobre -se 119, sin que por ello haya que considerar a -se como puramente culto 120; sería de interés precisar en qué contextos aparece -se y si hay diferencias en el uso según el nivel socio-cultural de los hablantes121. Es muy de notar la persistencia de las formas en -re en el habla campesina 122, aunque quizá tan sólo ya como variantes libres de las formas en -ra 123. Los sustitutos del futuro (el presente 124, las perífrasis con ir a 125, con pienso (de) 126, y con ha de127, etc.128) aparecen con notable frecuencia, denunciándonos el comienzo de una decadencia del futuro, cuya magnitud está por determinar 129. Son posibles construcciones como «¡con que había sido usted!» «¡pues no había sido don Pedro!» (indicando sorpresa: había sido ’era’, ’es’, ’ha sido’) 130. El gerundio aparece en giros inesperados131. Etcétera 132. En cuanto a las construcciones pasivas e impersonales (§ 104), los Cuestionarios sólo informaron a Alvar del empleo normal de se cortaron treinta pinos, se venden papas y de la existencia de hay tiempo (Alc.) ’hace tiempo’ 133. Sorprende la ausencia de toda alusión al uso general (en todos los niveles culturales) de haber (impersonal) personalizado134: «No habían cubos en la casa», «han habido muchas familias que han regresado», «¿cuántas personas hubieron?», «cerca catorce habrán», e incluso, «habíamos muchos en la sala» (’eramos...’), y al uso, más vulgar, de «habremos cinco chicas» (’habrá..., seremos..., estaremos...’), «aquí habernos mu­chos locos», «¡que hayan suerte!» 135. También se echa de menos una referencia a frases tan usuales como: «—¿Qué día somos? —Somos cuatro», «—¿Qué somos? — Cuatro» («—¿Qué día es hoy? —Es día cuatro») o «—Somos viernes» («—Es vier­nes») 136. El empleo de ser como auxiliar de algunos verbos intransitivos y reflexivos me parece asimismo digno de nota: «soy nacida en Pedro Alvarez y bautizada aquí», «yo soy criado aquí», «soy cristianada en Santo Domingo» 137. Etcétera 138.

      En suma 139, el expeditivo método del Cuestionario no permitió a Alvar descubrir las principales peculiaridades de la sintaxis regional.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

NOTAS

89 Catalán, «Canarias», § 25, Interesaría precisar, respecto a ciertos verbos si se construyen con «acusativo» o con «dativo».

90 Steffen, «Rec», anota la existencia de demen, Según mis datos, junto a «demen agua», «delen unas cucharaditas» (compitiendo con denle ~densle ~ desle), cójamenlos, aparecen «siéntesen ustedes», agárresen; y al lado de trajéronmen, se da compráronsen. Cfr. Rosenblat, «No­tas», n. 201; Espinosa, II, § 112; Kany2, 112-114; van Wijk, 173; Flórez, Ant., 123; Navarro Tomás, Puert., García Martínez, 128-129; etc.

91 Basándose en respuestas obtenidas en las preguntas 305 («siéntense ustedes») y 306 («sen­taos vosotros en las sillas») del Cuestionario del ALEA, Alvar, Tenerife supone la existencia de una oposición siéntense (ustedes): siéntese (vosotros), que Steffen, «Rec», rechaza, con razón, como inadmisible (pues en el canario común no hay «tuteo» en plural).

92 Ejemplos: «yo vine esta mañana», «yo no lo ha visto», «yo salí de allá arriba a las tres», «me casé yo de 19 años», «pa Cuba sí fui yo», «lo que yo no vide en Las Palmas eran calles bonitas», «— ¿Saben ustedes lo que pasó esta mañana? — Nosotros (’-as’) no sabemos nada», «él me dijo que fuera allí esta tarde». Cfr. Vidal de Battini, 383-384.

93 En los tres últimos ejemplos, él, ella se refieren a pesonas con las cuales se está hablando. La construcción «buen mozo él», «trigueño él», «linda ella», «escritora ella», etc. es común en Andalucía y varios países de América: Kany2, 124-125; Henríquez Ureña, S. Dom., 228; Vidal de Battini, 378. S. Fernández, Gram. § 110, aduce un ejemplo, precisamente de Galdós (canario él!): «[...] con un señor [...], viejo él, pero muy tieso». El ejemplo de Vidal de Battini «mi mamá quiere la leña ella» prueba la difusión de algunas de las restantes construcciones. En el Sur de Chile y en la Argentina se emplean también (como en Canarias) él y ella para referirse al marido o a la mujer ausente.

94 Cfr. Cuervo, «Apunt.», § 335; Kany2, 107-109; Flórez, Seg., § 113; Flórez, Ant., 120; Boyd-Bowman, Guanaj. § 161 g; etc.

95 Oídos en Fasnia. Cfr. Rosenblat, «Notas», 210-211; Kany2, 127-129; Boyd-Bowman, Guanaj. § 125.

96 Observado ya por Pérez Vidal, «Aport.», 90 («si no se usa: las llevó con él»). Cfr. Rosen­blat, «Notas», n. 62; Espinosa, II, § 41; Kany2 119-121; Henríquez Ureña, S. Dom., 174; Vidal de Battini, § 1625; Flórez, Ant., 121; Boyd-Bowman, Guanaj. § 111 j, k y 161 b; Malmberg, «Nouv.», 103-104 y n. 53; etc.

97 Catalán, «Canarias», § 26. Cfr. Rosenblat, «Notas», n. 66 y 67; Kany2, 47; van Wijk, 148; Flórez, Ant., 121-122; Vidal de Battini, 386; Boyd-Bowman, Guanaj., § 111; Rodríguez Caste­llano, «Cabra morf.», 391-392.

98  Cfr. Rosenblat, «Notas», n. 66; Espinosa, II, § 49 y 53; Kany2, 47-48; van Wijk, 148; Flórez, Ant., 121-122; Vidal de Battini, 386; Boyd-Bowman, Guanaj., § 111 i; Lenz, La oración, § 165; Malmberg, «Nouv.», n. 73; etc.

99 Contra lo que pensaba Rosenblat, «Notas», n. 66, estas construcciones no son incompati­bles con las anteriormente citadas. Cfr. Kany2, 44-46; van Wijk, 227; Vidal de Battini, 386; Malmberg, «Nouv.», 104-105; etc.

100 «Arriba mío» significa ’por arriba de mi casa’ («arribita mío mismo vive ella»). Se dan también las construcciones: «por cuenta tuya», «por causa tuya», «de parte tuya»; y, lo que es más sorprendente: «eso es cosa suya» ’... de él’, «por cuenta suya me fastidiaron tó» ’... de él...’.

101 «Eso pasó delante mí», «cerca mí» (Fasnia).

102 La posposición es obligada cuando la frase envuelve una valoración: «ese perro tuyo es tremendo»; «aquella traba tuya es chachi, tú»; «esa máquina tuya es lo último que puede haber»; «este hijo mío me tiene loca». Cfr. van Wijk, 226; Malmberg, «Nouv.», n. 73.

103 También: «el de aquel mismo te sirve».

104 Cfr. Rosenblat, «Notas», n. 76; Espinosa, II, § 73; Vidal de Battini. 382-383; Boyd-Bowman, Guanaj., § 113; etc.

105 Cfr. Rosenblat, «Notas», n. 72; Kany2, 133-134; Vidal de Battini, 114; etc.

106 Para S. Fernández, Gram., § 197 y 199, quienquiera es hoy en esp. «exclusivamente literario»; pero el ejemplo único que aduce («aquel sentimiento recaía en una mujer, quienquiera que esta fuese») es, ¡precisamente!, de Galdós, Cfr. Boyd-Bowman, Guanaj., § 114 c.

107 Ya observado por Pérez Vidal, «Aportación», 90.

108 En el apartado siguiente (§ 101) Alvar, Tenerife, estudia «La Comparación». Sus obser­vaciones no me parecen acertadas. Sin duda, al dirigir a algún sujeto las preguntas 279 («una moza guapísima») y 280 («una mazorca grandísima») del Cuestionario del ALEA, Alvar obtuvo las respuestas «una mujer guapetona» y «fuerte masaroca»; pero ello no autoriza a identificar sintácticamente esas construcciones con el superlativo. La expresión exclamativa «¡fuerte...!» es comunísima, pero su valor es ponderativo: ’¡menuda mazorca!’ ’¡qué mazorca más grande o hermosa! (compárese: «... roido de ratones, ¡fuerte animal destrozador! ¡no dejan na(da)!»; «¡fuerte servicio tiene!» admirando el nutrido enjambre de una colmena, Lag.; y las frases cana­rias correspondientes, citadas por Millares: «¡fuerte ajuleo me echó!», «¡fuerte galibardo!», «¡fuerte emburujina armó Consensionita...!», «¡ay mi madre!, ¡fuertes ñames!» etc.). El superla­tivo se expresa diciendo: «es más malo que nada», «es más dulce que nada», «es más amargo que todo». También son comunes construcciones del tipo de : «estaba toda contenta con aquello» (’...muy c...’). La enigmática noticia de que «la idea de verdura se expresa con el sustantivo lechuga» sólo puede ser comprendida teniendo presente que en el Cuestionario del ALEA la pregunta 276 reza «verde como el laurel» (se trata por tanto de un comentario a la expresión *«verde como la lechuga» o *«verde como una lechuga»); a su vez, la observación «se emplean muy, mucho en lugar del castellano ’demasiado’» se aclara conociendo la pregunta 389 («está demasiado ácido»). Alvar, Tenerife no señala la sustitución de ’el mayor; ’el menor’ (de edad), por «el más viejo», «el más nuevo». Creo, por otra parte, que el diminutivo bien merecería un apartado: -ito es apreciativo (calorcito, agüita, Mariquita, Juanito, Nievita, etc.), -illo descalifi­cativo (un trajillo, una casilla, «llegué a ir de muchachilla», Mariquilla, Juanillo, Pepillo). Con pronombres y adverbios, -ito tiene un valor intensificador: «yo mismito fui con él», «no me dan ningunitas ganas de entrar», todito, nadita, ahorita ’hace muy poco’, siemprito, nunquita, «yo los hallé más prontito», «yo anduve más deprisita para tenerlos» (los hijos), encimita, «de maña­nita» ’muy de mañana’, «a la tardecita» ’a última hora de la tarde’. Para expresar la pequeñez no basta el sufijo, se acude a las perífrasis: «un perro chico», «unos patitos chicos», etc.

109 Sobre ¿qué hubo?, cfr. Kany2, 160.

110 E. Alarcos, «Perfecto simple y compuesto en español», RFE, 21 (1947), 108-139.

111 J. M. Lope Blanch, «Sobre el uso del pretérito en el español de México», Homenaje a Dámaso Alonso, II, Madrid, 1961, 373-385. Hasta este artículo (que tiene presente el esclarecedor estudio de Alarcos) carecíamos de un examen sistemático de los usos americanos; cfr. Kany2, 161-164; Malmberg. «Nouv.», 102-103; Toscano, § 137; Boyd-Bowman, Guanaj., § 165 a, b; etc. En Argentina y en la Andalucía occidental (al menos) la situación es distinta (cfr. Vidal de Battini, 387-388; Rodríguez Castellano, «Cabra morf.», 395).

112  Catalán, «Canarias», [154] y § 31.

113  Los ejemplos de oraciones condicionales que aduzco en texto fueron recogidos conver­sando con J. J. P., 57 a., de La Esperanza, guarda en una obra de construcción, antes labrador y «guayero»; nunca fue a la escuela. Cfr. van Wijk, 207-210; Flórez, Seg., 144; Boyd-Bowman, Guanaj. § 165 í.

114 Compárese: «Creí que me daban un coche... ¿y qué me han dado?» (por hacer la guerra, de 1936-39), La Punta.

115 Ejemplos con si: «¡si tuviera dinero, me iría al cine!»; «si estuviera don José en casa, se lo diríamos».

116 Más ejemplos: «Si salgo bien en las notas, juego mucho; pero si salgo mal, me pena mi madre»; «si viene a las cinco, me voy con ella»; «si me dan el pase, tengo que estudiarme la literatura»; «hay que ponerlo todo bien, porque si no lo encuentra como a él le gusta, se marcha» (téngase en cuenta el uso del presente por el futuro, n. 124).

117 «Si él hubiera tenido, se lo hubiera dicho». En «Si yo fuera el arquitecto, estas vigas hubieran ido un metro más arriba. A mi me parece que un metro más arriba quedaría más bonito», se combina una hipótesis presente con una apódosis contraria a los hechos referida al pasado.

118 Alvar, Tenerife sólo comenta las frases: «hacía cinco años que murió» (Cuest. ALEA, 309: ’hacía cinco años que había muerto’) y «¡si lloviera!» (que sustituiría a ’ojalá llueva’, 317, y a ’ojalá lloviese’, 318). Pero son también usuales: «¡Ojalá pudiera ir, pero no puedo!», «¡Ojalá y viniera de una vez!» (cfr. Rosenblat, «Notas», n. 174; Boyd-Bowman, Guanaj., § 165 f).

119 Como en América (Kany2, 182-183; Malmberg, «Nouv.», 102; Rosenblat, Leng. y cult., 23-24), Andalucía occidental (Rodríguez Castellano, «Cabra morf.», 396), Cartagena (García Cotorruelo, 120), etc.

120 «Si tuviese más de quince mil pesetas...», La Esperanza (un analfabeto); «si tuviese ganas de tener uno», La Punta (un rústico).

121 Comentando el uso de -ra y -se, algunas universitarias consideraban más usual -se en contextos como «si yo fuese tú, se lo hubiese dicho»; otra lo creía más frecuente que -ra en construcciones del estilo de «estaba la luz como si fuese ahí» y en los pluscuamperfectos: «me hubiese gustado, pero...», «me hubiese importado lo mismo», «si yo hubiese estado solo, ¿qué hubiese hecho?».

122 Aparte del empleo culto (por escrito) de -re, hay un uso vivo de -re en medios rurales, que está por estudiar. Se ha señalado para La Palma; pero también lo tengo oído en Tenerife (me faltan notas; sólo tengo a mano ejemplos romancísticos: «si encontrares con mi padre, mires no le digas nada», La Matanza; «que en el palacio se hallare», rimando en -áa, La Orotava; «el que le cogiere el ciervo, mil ducados le daría», La Esperanza; «si otra te sucediere», Las Carbo­neras). Cfr. en Venezuela, van Wijk, 171-172 y 231-233; en Segovia (Colombia), Flórez, Seg., § 145; en Panamá, M. Amado, en Boletín de la Academia argentina de letras, 14, (1945), 642; también me consta su existencia en Cuba.

123«¡Le habló en inglés, a él, para que Irene no se enterare...!» (y, sin embargo, la niña lo comprendió), Isabel González, unos 20 a., La Matanza.

124 Se dice, por ejemplo, «no sabemos cuando viene», y se emplea comunmente el presente refiriéndose a acciones proyectadas por el propio hablante: «mañana voy a la playa»; «mañana me levanto y me voy a misa, luego voy a los mandados de mi madre [...], y cuando acabe la romería, voy a casa de mis primos»; «después de esto voy con mi familia invitada a casa de unos señores [...], después voy a la gran luchada»; «en el verano me compro un balón y me paso las tardes jugando y por la mañana cojo la hierba de los animales, la pico y se la echo con un beberaje».

125 «El Domingo voy a il al cine»; «mañana yo voy a portarme bien con mi hermano»; (dentro de cinco años) «La Laguna [...], como va a haber adelantado mucho, va a tener un canal subterráneo».

126 «Mañana tengo pensado de venir a las once a La Laguna»; «mañana pienso ir a misa y después vestirme de mago [...] y no estudiar nada»; «pienso ir ayudarle a mis padres y pienso venir a clase».

127«¡Oiga, pues eso ha de ser bueno!»; «esa ha de saber» (futuro de probabilidad).

128 «Un día de estos agarro y voy casa de ella».

129 Con todo, el proceso no parece tan avanzado como en América. Cfr. Kany2, 152-155; Boyd-Bowman, Guanaj., § 165 c, d y 173 a.

130 (Pero nunca *«¿con que usted había sido madre de María?» o *«había sido redondo para los negocios», etc.). Cfr. Kany2, 166-170; Toscano, § 139.

131 Abundan los gerundios «condicionales»: «Los caballos, viniendo cansados, no pueden trabajar»; «si yo me sacara un millón o dos, cayendo el premio gordo, no trabajaba más»; «no ofreciéndose ire»; «echando fuera» (Cfr. Vidal de Battini, 393). La construcción: «Corre corrien­do y que te pelen a rente, que estás insado» (de piojos), anotada en Gran Canaria (M. Picar, Ageneré, Las Palmas, 1903, 82), podría igualmente ser de Tenerife.

132 No pretendo haber agotado el tema. Un estudio sistemático descubriría muchas otras cuestiones dignas de examen. Nótese, por ejemplo, la construcción hay quien + pres. subj.: «hay quien le guste caminar», Chinamada; «también hay quien diga: yo me he criado aquí», Fasnia. O la sustitución de ’-re’ por -ría para subrayar la incertidumbre de una acción futura: «un padre ¿qué?, ¿no le agradecería nada de eso?» (’a mi padre, ¿no le agradeceré~he de agradecerle...?’), La Punta; «los hombres no se tardarían tantos años en hacerla» (una casa, dentro de 100 años) y «dentro de 50 años habrían coches mágicos y bajarían los hombres que habitan en la luna», La Laguna (unos niños, imaginando el futuro).

133 Catalán, «Canarias», § 29.2.

134 Cfr. Cuervo, Apunt., § 378; Kany2, 212-217; van Wijk, 197-198 y 175; Vidal de Battini, 391; Navarro Tomás, Puert., 131; Toscano, 295; Malmberg, «Nouv.», 104; García Cotorruelo, 120.

135 Catalán, «Canarias», 243, 247 y § 29.1, 30. (Más ejemplos: «dentro de cincuenta años habrían coches mágicos»; «antes lo habían de barbuzano»). Me inclino ahora a interpretar el saludo «¡que hayan suerte!» como un impersonal concertado (’que haya suerte (para ustedes)!’) y no como una supervivencia de haber ’tener’ (Catalán, «Canarias», [146] y §27).

136 Tampoco registra Alvar la correspondiente expresión culta: «aquí somos muchos locos», Catalán, «Canarias», § 30. Ni la construcción (general): «¿qué horas son?».

137 Catalán, «Canarias», 243 y § 28. A los ejemplos allí citados, únanse: «yo soy nacido aquí»; «yo soy criado aquí» (un viejo); «yo soy bautizado en Fasnia»; «también hay quien diga: yo me he criado aquí» (un joven), en Fasnia. Cfr. Vidal de Battini, 393-394; García Soriano, § 672; García Cotorruelo, 120. Nótese también la construcción: «¡Si tu madre fuera viva!».

138 Son notables las construcciones reflexivas de mandarse (debilitado): «me mandé a mu­dar» ’me fui’, «mándate (a) mudar» ’vete’, «¿si le mandaste p’abajo?» (cfr. Toscano, 279; Kany2, 210-211; van Wijk, 199-201), también ’engullirse’: «se mandó un cesto de brevas»; gozarse (’pre­senciar’ bien disfrutando, bien padeciendo): «se gozó una pelea ~ una película ~ una procesión ~ un entierro» (compárese Lugo y Millares); pegarse (debilitado): «se pegó un dulce» (’se tomó un pastel’), «me pegué un tanganazo» (’me tomé un vaso de vino o ron’), «¡se pega más menti­ras!» (’dice...’), «se pegó una mentira», «se pegó una pelea» (’se aguantó...’), «me pegué un rollo» (’solté...’ o ’me aguanté...’), «se pegaron hablando 10 ó 12 años» (’fueron novios...’); verse: «nun­ca me he visto mas guapo»; dejarse: «se han dejado de trabajar en ella»; tardarse: «los hombres no se tardarían tantos años en hacerla» (la casa. Cfr. Kany2, 193). Interesaría también consignar el empleo transitivo de pelear (’regañar’): «me peleó mi madre» (cfr. Vidal de Battini, 392; Boyd-Bowman, Guanaj., § 171); así como el uso de abrigado, estudiado como participios activos: «este abrigo es muy abrigadito»; «era muy estudiada pa eso», y el de enamorado como passivo: «no ha sido enamorada» (téngase presente el uso de (e)namorar como transitivo); etc.

139 Finalmente (§ 105-109), Alvar, Tenerife, consigna las respuestas: «entoavía (no habrá venido)», ahora mismo, está bueno o malo (el tiempo), «¡qué roñoso está (este niño)!»; comenta el refuerzo de la negación con nada y ni fisco ’ni pizca’, el empleo de las «partículas» por ’a causa de’, casa’l y ca ’casa de’, y de la construcción «sobre de la mesa». Sería de desear una alusión a ciertas construcciones con adjetivos, que reemplazan a las adverbiales correspondientes: «eso mesmo está bueno», «estuvo buena la fiesta» (y «¡oiga!, ¡pues eso ha de ser bueno!»), con bueno, -a sustituyendo a ’bien’, ’muy bien’; «son los mejores que cantan» (cfr. Boyd-Bowman, Guanaj., § 174/); «el más que vive y prospera», «lo más que me gusta».

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

*   41.- 2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

*   42.- 3. CONSONANTES IMPLOSIVAS

*    43.- 4. EL FONEMA /H/

*   44.- 5. LA -D- (< -T- LATINA)

*   45.- 6. LA OPOSICIÓN [L PALATAL] : [Y] Y EL YEÍSMO

*   46.- 7. LA -CH-

*    47.- 8. LA DIPTONGACIÓN DE LOS HIATOS

*    48.- 9. CONCLUSIÓN

VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    49.- VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    50.- 1. LA DIALECTALIZACIÓN VERTICAL: COEXISTENCIA DE MODALIDADES ARCAIZANTES Y NEOLÓGICAS DE ESPAÑOL ATLÁNTICO

*    51.- 2. EL CONFLICTO ENTRE LA NORMA REGIONAL Y EL ESPAÑOL NORMATIVO

*    52.- 3. DOCUMENTACIÓN (ILUSTRATIVA DE LAS CUESTIONES TRATADAS)

*    53. 4. LA S SONORA

*    54.- 5. EL CECEO: VARIANTES SISEANTES Y CICEANTES

*    55.- 6. LA ASPIRACIÓN

*    56.- 7. YEÍSMO Y CONSERVACIÓN DE LL

*    57.- 8. CONSERVACIÓN Y PÉRDIDA DE -D-

*    58.- 9. VOCALIZACIÓN DE LA D EN EL GRUPO -DR-

*    59.- 10. ASPIRACIÓN Y CONSERVACIÓN DE -S IMPLOSIVA

*    60.- 11. DISTINCIÓN Y NEUTRALIZACIÓN DE -R, -L

*    61.- 12. LOS GRUPOS -RN-, -RL-: CONSERVACIÓN Y ASPIRACIÓN DE LA IMPLOSIVA

*    62.- 13. PÉRDIDA DE LA -R DEL INFINITIVO POR INFLUJO DEL CONTORNO

*    63.- 14. PÉRDIDA DE IMPLOSIVAS

*    64.- 15. RESULTADOS VARIOS DE -NH-, -LH- Y -RH-

*    65.- 16. GRUPOS CULTOS

*    66.- 17. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS DECRECIENTES

*    67.- 18. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS CRECIENTES

*    68.- 19. [W] > [GW] INICIAL, INTERVOCÁLICO Y TRAS R

*    69.- 20. GENERALIZACIÓN DEL PREFIJO ES-

*   70.- 21. VOCAL ANALÓGICA EN EL PRESENTE DE «HABER»

*    71.- 22. VOCAL ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS»

*     72.- 23. ACENTUACIÓN ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS» DEL SUBJUNTIVO

 *    73.- 24. «NOS», MORFEMA DE LA PERSONA «NOSOTROS» EN EL VERBO

*     74.- 25. «LOSOTROS» (’NOSOTROS’) Y «LOS» (’NOS’)

*     75.- 26. PÉRDIDA Y CONSERVACIÓN DE LA PERSONA «VOSOTROS»

*     76.- 27. INEXISTENCIA DE LEÍSMO Y LAÍSMO

*     77.- 28. EL POSESIVO DE TERCERA PERSONA

*    78.- 29. PERSISTENCIA DEL VERBO «HABER» (’TENER’)

*    79.- 30. «SER», AUXILIAR DE VERBOS TRANSITIVOS Y REFLEXIVOS. EL IMPERSONAL «HABER»

*    80.- 31. CONSTRUCCIONES ANÓMALAS CON «HABER» Y «SER», POR CRUCE DE FRASES

*    81.- 32. PASADO SIMPLE Y PASADO COMPUESTO

*    82.- 33. POSPOSICIÓN DEL PRONOMBRE ÁTONO

VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA

*    83.- VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA. PROBLEMAS METODOLÓGICOS

*    84.- 1. FRAGMENTACIÓN GEOGRÁFICA Y ESTRATIFICACIÓN SOCIO-CULTURAL

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra minúscula i del S/ XII. British Museum

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

*   41.- 2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

*   42.- 3. CONSONANTES IMPLOSIVAS

*    43.- 4. EL FONEMA /H/

*   44.- 5. LA -D- (< -T- LATINA)

*   45.- 6. LA OPOSICIÓN [L PALATAL] : [Y] Y EL YEÍSMO

*   46.- 7. LA -CH-

*    47.- 8. LA DIPTONGACIÓN DE LOS HIATOS

*    48.- 9. CONCLUSIÓN

VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    49.- VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    50.- 1. LA DIALECTALIZACIÓN VERTICAL: COEXISTENCIA DE MODALIDADES ARCAIZANTES Y NEOLÓGICAS DE ESPAÑOL ATLÁNTICO

*    51.- 2. EL CONFLICTO ENTRE LA NORMA REGIONAL Y EL ESPAÑOL NORMATIVO

*    52.- 3. DOCUMENTACIÓN (ILUSTRATIVA DE LAS CUESTIONES TRATADAS)

*    53. 4. LA S SONORA

*    54.- 5. EL CECEO: VARIANTES SISEANTES Y CICEANTES

*    55.- 6. LA ASPIRACIÓN

*    56.- 7. YEÍSMO Y CONSERVACIÓN DE LL

*    57.- 8. CONSERVACIÓN Y PÉRDIDA DE -D-

*    58.- 9. VOCALIZACIÓN DE LA D EN EL GRUPO -DR-

*    59.- 10. ASPIRACIÓN Y CONSERVACIÓN DE -S IMPLOSIVA

*    60.- 11. DISTINCIÓN Y NEUTRALIZACIÓN DE -R, -L

*    61.- 12. LOS GRUPOS -RN-, -RL-: CONSERVACIÓN Y ASPIRACIÓN DE LA IMPLOSIVA

*    62.- 13. PÉRDIDA DE LA -R DEL INFINITIVO POR INFLUJO DEL CONTORNO

*    63.- 14. PÉRDIDA DE IMPLOSIVAS

*    64.- 15. RESULTADOS VARIOS DE -NH-, -LH- Y -RH-

*    65.- 16. GRUPOS CULTOS

*    66.- 17. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS DECRECIENTES

*    67.- 18. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS CRECIENTES

*    68.- 19. [W] > [GW] INICIAL, INTERVOCÁLICO Y TRAS R

*    69.- 20. GENERALIZACIÓN DEL PREFIJO ES-

*   70.- 21. VOCAL ANALÓGICA EN EL PRESENTE DE «HABER»

*    71.- 22. VOCAL ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS»

*     72.- 23. ACENTUACIÓN ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS» DEL SUBJUNTIVO

 *    73.- 24. «NOS», MORFEMA DE LA PERSONA «NOSOTROS» EN EL VERBO

*     74.- 25. «LOSOTROS» (’NOSOTROS’) Y «LOS» (’NOS’)

*     75.- 26. PÉRDIDA Y CONSERVACIÓN DE LA PERSONA «VOSOTROS»

*     76.- 27. INEXISTENCIA DE LEÍSMO Y LAÍSMO

*     77.- 28. EL POSESIVO DE TERCERA PERSONA

*    78.- 29. PERSISTENCIA DEL VERBO «HABER» (’TENER’)

*    79.- 30. «SER», AUXILIAR DE VERBOS TRANSITIVOS Y REFLEXIVOS. EL IMPERSONAL «HABER»

*    80.- 31. CONSTRUCCIONES ANÓMALAS CON «HABER» Y «SER», POR CRUCE DE FRASES

*    81.- 32. PASADO SIMPLE Y PASADO COMPUESTO

*    82.- 33. POSPOSICIÓN DEL PRONOMBRE ÁTONO

VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA

*    83.- VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA. PROBLEMAS METODOLÓGICOS

*    84.- 1. FRAGMENTACIÓN GEOGRÁFICA Y ESTRATIFICACIÓN SOCIO-CULTURAL

*     85.- 2. FONÉTICA

*     86.-3. MORFOLOGÍA

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra minúscula h del S/ XII. British Museum

86.-3. MORFOLOGÍA

86.-3. MORFOLOGÍA

3. MORFOLOGÍA. VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA.

      Aunque de extensión reducida (pp. 51-57), esta sección del libro agrupa un conjunto notable de observaciones sueltas. En la morfología nominal (§ 40-43)69 la aten­ción prestada a los pronombres (§ 43) ha sido escasa: Los ’nos’ (oído alguna vez por Alvar) y losotros ’nosotros’ (supuesto, pero no recogido por Alvar) son comunísimos en el habla popular tinerfeña70. Alvar considera a cristiano como «pronombre de cortesía» y afirma que se «usa indistintamente con el valor de ’usted’ o ’señor’ (Alc.)»; pero, en verdad, sólo se emplea en la interpelación, exactamente como hermano (cor­tés) o compadre, comadre, (mi) amigo, muchacho, -a, mi niña, mi hija (familiares), todos muy usuales; los término adjuntos de tratamiento son: don y doña (~ dueña), aplicados a todos los «señores» y «señoras» (jóvenes incluidos) y a las personas de las clases trabajadora y campesina más respetadas (por su edad o categoría)71, seño seña, rústicos, y cho y cha ~ chía (’tío, -a’), rústicos arcaizantes72.

      Podrían añadirse otras noticias: Nosotros tiende a hacerse invariable, mediante el desuso del femenino «nosotras» («nosotros vamos con ustedes», se oirá en un grupo de chicas)73. Mesmo alterna con mismo. ¿Quién? sigue siendo invariable en el plural («¿quién son?»)74. El lenguaje vulgar emplea ¿cuálo(s)?, -a(s)? con distinción genérica y alterna estas formas con ¿cuáslo(s)?, -a(s) [kwáhlo(h), -a(h)]75. Nadien es general76. La variante vulgar cuales- ~ cualisquier(a) compite, tanto para el singular como para el plural, con cualquier (a)77.

      Los curiosos datos reunidos por Alvar sobre la morfología verbal (§ 44-51)78, no agotan, desde luego, el tema: la desinencia -ste ~ -stes tiene una variante rural -tes (¡oítes!)79. Otro ruralismo es la forma -nos, por «-mos» (teníanos)80. Tengo noticias de la existencia de -ón por «-aron» (tratón, sentensión) 81. El imperativo díseselo (’díselo’, que Alvar registra acentuando diseseló)82, debe compararse con vétete y con los generales pone, (h)ase, sale («¡sálete de ahi!»), tiene ’ten’83. Interesaría perseguir en El Sur los restos de la persona Vosotros del imperativo (enserráila)84. La evolución fonética -ear > -iar (y, en menor grado, la alternancia -ío ~ -io en los verbos en -iar: básio) ha llevado a confundir en un solo paradigma los verbos originariamente en -ear y en -iar (pasiar, -eo; cambiar, -eo)85. También merecerían un atento estudio los verbos en -aer, -eer, -oer, -eir, -oir, -uir, pues las tendencias con­trapuestas, a reducir los hiatos a diptongos y a conservar o restaurar los hiatos, han dado lugar a un curioso polimorfismo86.

      La Morfología se concluye con el registro de algunas partículas (§ 52-54)87. A continuación, sigue una Formación de palabras (pp. 61-73) en que Alvar ofrece un amplio inventario de prefijos y de sufijos88.

 Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

NOTAS

69 Alvar, Tenerife consigna algunas curiosidades relativas al género y número de ciertos sutantivos (§ 40-41) y recoge la forma vulgar de cuatro numerales (§ 42).

70 Catalán, «Canarias», § 53. A pesar de que un viejo campesino de Fasnia me asegurase (en 1960): «ya oy tó el mundo dise bámonos» (y no bámolos). Cfr. Rosenblat, «Notas», n. 63; Kany2, 100-101; Lenz, La oración § 165; Vidal de Battini, 112; García Cotorruelo, 119; etc. (no en Panamá: Robe, Pan., § 112.0).

71 Personas que en Madrid, por ejemplo, llevarían el adjunto señor.

72 En Las Carboneras admitían aún (1963) los antiguos Cho, Chía. En Teño, en cambio, una mujer me aseguraba (1962) que Cho, Cha ya no se usaban; «el costumbre» era decir Dueña María a «las ricas», Seña (~ Señá) María «a las pobres», Seño Isidro si es «hijo de pobres». En Fasnia, un viejo campesino: Don «es más bonito» que Señor, Seña Niebes etc. (1964). El des­prestigio en medios ciudadanos del tratamiento rural Seño(r) Juan, Seña Niebes (cfr. A. Alonso, «Problemas», 417-430), explica el empleo popular del «diminutivo de respeto»: Juanito, Niebita, Mariquita, para adultos a quienes no se trata de Don, -ña («¡O me llaman Niebita y Usted, o Niebes y Tú!», exigía una mujer que, sin ser una «señora» a quien se diese el título de Doña, no admitía el ser tratada como una criada). Para referirse a personas ausentes se emplea el caballe­ro y la señora (burgués), él y ella (rural).

73 El femenino es, al parecer, usual cuando va aclarado mediante una preposición: «noso­tras, las de quinto, fuimos...», «nosotras, María, Pepa y yo, comimos...». Cfr. Rosenblat, «No­tas», n. 59; Kany2, 99-100; Espinosa, II, § 41; Vidal de Battini, § 1624; Boyd-Bowman, Guanaj., § 112 g; García Cotorruelo, 119; etc.

74 Cfr. Rosenblat, «Notas», n. 71; van Wijk, 227; Vidal de Battini, 114; Boyd-Bowman, Guanaj. § 112.

75 «¿Cuálo dises, muchacho?», «¿cuáslo quieres, Chanito?», «¿Cuáslos son los tuyos?», «-Coge esta, Yaya. -¿Cuála, madre?». Coméntalo Pérez Vidal, «Aportación», 90. Común en España; parece ser desconocido en buena parte de América (sobre su presencia en Argentina: Vidal de Battini, 104; Malkiel, «rec. S. Luis», 194, n. 7).

76 Cfr. A. Alonso y Ronsenblat, «Anotaciones», 250, n. 1, y Rosenblat, «Notas», n. 81; van Wijk, 23, Navarro Tomás, Puert., 125; etc.

77Cfr. Rosenblat, «Notas», n. 91; Espinosa, II, § 80; Henríquez Ureña, S. Dom. 174; Kany2, 145-147; Vidal de Battini, 114-115; Boyd-Bowman, Guanaj., § 114 í.

78 Se oyen aún por toda la isla, con cierta frecuencia, las acentuaciones analógicas de la persona Nosotros en el presente de subjuntivo (Catalán, «Canarias», § 21: cómpremos, váyamos, cómamos, téngamos, quiéramos, huígamos, vuélmamos), que Alvar recogió en Lag.; cfr. A. Alonso «Problemas», 345-349; Malmberg, «Nouv.», 99; Navarro Tomás, Puert., 127 y mapa 31; Boyd-Bowman, Guanaj. § 121 a; Robe, Pan. § 131.7; Malkiel, «rec. S. Luis», 192, n. 2; etc. La terminación -emos por «-amos» (terminemos), que Alvar, Tenerife da como general, es bastante común en Tenerife (Catalán, «Canarias», § 20); pero sólo como vulgarismo (rechazado por los propios campesinos cuando son algo sabidos; p. ej. un viejo de Fasnia sólo me admitía nosotros cantamos); ocurre no sólo «en el presente absoluto» (lleguemos, peguemos a, regresemos, almorsemos), sino también en otros tiempos: huyemos (junto a húigamos), Guía de Isora; «a medio día hablemos, ¿entiende?» es frase de Gran Canaria, que no creo sea imposible en Tenerife (aunque me faltan ejemplos); cfr. Navarro Tomás, Puert., 126-127 y mapa 31; Robe, Pan. § 131.7; Rosenblat, «Notas» 220, nota *a; García Cotorruelo, 108 y 111; García Martínez, 131; etc. Yo a ’he’ y nosotros amos ’hemos’ están generalizadísimos (Catalán, «Canarias», § 19); cfr. Rosenblat, «Notas», n. 242; Espinosa, II, 90; Rodríguez Castellano, «Cabra morf.», 399. La forma abemos (Alc.), que registra Alvar, no debe ser del verbo auxiliar, sino del impersonal concertado (p. ej.: «aquí habemos muchos locos»), cfr. Rosenblat, «Notas», n. 242; Navarro Tomás, Puert., 128; van Wijk, 175 etc. Alvar recoge además: los cambios de conjugación flurir, marguyir, -ar, cernir y roir; las formas diptongadas cuege, cuerta (súmese: cueser ’coser’); varia­das formas analógicas como escose, envorca ’vuelca’, apreta (es general), frega, -gue (también son generales), goler, gorver (pero también gomitar, no analógico), merezo, conducí y maldecí, revolvido, quedrá, aiga (añádanse los más interesantes húigan, húigamos, Guía de Isora; cfr. Ronsenblat, BDH, II, n. 210), caeron, -ndo; arcaísmos y vulgarismos como vía, vido (ant.), vide (añádase el analógico veí), truje, -jistes, ... -jeron (pero también: trají~traí, traíste, trujieron ~ trajieron), semos, dir, dío, día, fi, y la aféresis en el auxiliar (a)ber («belo hecho» ’haberlo he­cho’), bía, biera.

79 También en Lanzarote: vites ’viste’. Cfr. Ronsenblat, «Notas», n. 198; Navarro Tomás, Puert., 126; Robe, Pan. § 123.6.4; etc.

80 Catalán, «Canarias», § 22. Cfr. Rosenblat, «Notas», n. 197; Navarro Tomás, Puert., 127; etc.

81 Mis datos proceden de versiones tradicionales de romances; creo que tales formas se darán también en contextos no literarios. Cfr. Henríquez Ureña, «Mutac», 361; Espinosa, II, § 106 A y 110 II (se trata de -á(r)on > -aón > [áŋ ~-óŋ]; cfr. -é(r)on > -eón > [-óŋ]).

82 Los grupos de pronombres enclíticos son en español canario perfectamente átonos (mán­damelo, estábamonos), a diferencia del castellano central (mándamelò ~màndameló). Cfr Robe, Pan. § 30.2.

83 Para vétete, Steffen, «Rec», 83. A pesar de lo generales que son las formas con -e (pone, tiene, etc.); según consigna ya Pérez Vidal, («Aportación», 90), se dice: ponlo ~ponslo ~polo; tenia~ tensla y mantel-la (como denle~densle~desle); cfr. nn. 24 y 62. En Chile, díseselo aparece también junto a dise ’di’, hase ’haz’ («háseme el favor», tiene ’ten’, pone ’pon’ (ponémelo), Rosenblat, «Notas», n. 202 (creyéndolos moderna confusión por retirada de «voseo: «hacéme el favor»); Boyd-Bowman, Guanaj. § 129.

84 En un romance tradicional recogido en Charco del Pino figura la frase: «encerráila en una sala». Esta forma del imperativo es muy posible que circule aún en el área, puesto que pervive en otras hablas canarias conservadoras: En La Gomera el habla rural mantiene los imperativos cantáili, haséili, dejáimi, miráimi, «largáibus diáy», calláibus, estáibus, metéibus, béibus, morí.i-bus, rúibus, cantái~-áidi, «amañáidi el pescáu», coméi~-éidi, salíi~-í:ide, etc. (junto a otras personas Vosotros: «¿ónde báis?», «bosótros queréis réirbus de mí», «no rempujéis», «bosótros bos reíis», huís, etc.); lo mismo ocurre en La Palma (calláibos, bailáde) y en El Hierro (cogéila). Véase Catalán, «Canarias», [148] y § 40.

85 Catalán, «Canario», [143], y Catalán, «Canarias», § 16.2. Cfr. la completísima exposición de Rosenblat, «Notas», n. 218; Boyd-Bowman, Guanaj. § 134, 145.

86 Sólo tengo datos sueltos: cáiba(n) ~ caía(n), cáiste, cáido ~ caído; raída; tráïs, se tra, trái-ba(n), tráibamos ~ traíamos, traí~ trají~ truje, traíste; distraído; creía, creído; bía, beí~ bide; roer (~-el)~roir (monos.) ~ ruir ~ ruyir, ruyo, roído ~ reído, roendo; engreí(d)o; oído; (h)uír ~ hoír, huye, húigamos ~ (h)uyémos, húigan. (Compárese en Valle Gran Rey, La Gomera: tráiba ~traía, tráibas, -an; ráidu; bíu ’vió’; ruir, rúigu, ruis, ruía, ruiré, ruí, rúiga, -gas, ruyera, rúiti ’róete’, ruíbus ’róeos’, ruíu ’roido’, ruyendo; reir, riimus, riis, riia, rií, riistis, ríiti, riíbus; huir, huigu, húis, húi, huimus, huís, húin, húiga ’huya’, húi  ’huye tu’, huí ’huid’). Cfr. Rosenblat, «Notas», nn. 219-223; Espinosa, II, § 140-146; Vidal de Battini, 130-132; Boyd-Bowman, Guanaj. § 135-138.

87 A los adverbios y locuciones adverbiales habría que añadir: primero ’antes’ («¿por qué no has benido primero?«), aora ’poco ha’, ’hace un momento’ («ahora me lo dijo Bicenta», «ahora se lo sacó Angeles»), un montón, montones ’muchísimo’ («¿echas de menos a Tenerife? — Monto­nes»; también se emplea como adj. o pron.: «yo sabía montones; me los enseñaron a mí»), mucho, asina (cfr. A. Alonso, «Problemas», 411-416), echando fuera. Como prep., cas [kah] («cas Fulano») es tanto o más usual que ca (Alc.) ’casa de’, citado por Alvar, Tenerife; «voy a cas Paquito», «a cas mi hermano», «a cas tío» (cfr., sobre una y otra forma, A. Alonso y A. Rosen­blat, «Anotaciones», 257, nn. 1 y Rosenblat, «Notas», n. 150 y 153*). Se echa en falta un aparta­do dedicado a las interjecciones: En el español canario se emplean con extraordinaria frecuencia exclamaciones como ¡ay Dió!, ¡Dios! (contrariedad), ¡guá! (asombro), ¿gua? (cfr. Rosenblat, Buenas y malas pal, 419-429; van Wijk, 120), ¿ó?, ¿áy? (sorpresa agradable), etc.; más vulgares son ¡andé! ¡óiga! («óiga!, ¡pues eso ha de ser bueno!»), ¡oye, oye! (admiración), ¡cúcha! (cfr. Rodríguez Castellano, «Cabra morf.», 402), ¡úpa! («upa por ái», Fasnia), ¡cátaqui! («cátaqui cómo pasó eso», Fasnia); sobre el ant. ¡hao! o «¡jao!» véase Lugo (y el correspondiente comenta­rio de Pérez Vidal, «Notas a Lugo»); entre las frases exclamativas son habituales ¡cómo no! ’si enfático (cfr. Kany3, 412-413), ¡no creas! ’no creas que no’ (cfr. Boyd-Bowman, Guanaj., § 174 g); ¡no digo!.

88 En Alvar, Tenerife, § 87 y 90 sería preciso explicar que -illo e -ito no suelen llevar el interfijo -(e)z-: trajillo, corasonillo; golpito, florita, trajito, pejiío, madrita, ruinito, colchonito, Carmita (formado sobre Carme), reinita, sieguito, piedrtía, uebito, biejita, bientito, piesito, etc.; pero solsito ’solecito’, calorsito, telesita ’telilla’ (de la cebolla), «a la tardesita». También debiera consignarse la existencia de -ititito: chiquititito.

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

*   41.- 2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

*   42.- 3. CONSONANTES IMPLOSIVAS

*    43.- 4. EL FONEMA /H/

*   44.- 5. LA -D- (< -T- LATINA)

*   45.- 6. LA OPOSICIÓN [L PALATAL] : [Y] Y EL YEÍSMO

*   46.- 7. LA -CH-

*    47.- 8. LA DIPTONGACIÓN DE LOS HIATOS

*    48.- 9. CONCLUSIÓN

VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    49.- VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    50.- 1. LA DIALECTALIZACIÓN VERTICAL: COEXISTENCIA DE MODALIDADES ARCAIZANTES Y NEOLÓGICAS DE ESPAÑOL ATLÁNTICO

*    51.- 2. EL CONFLICTO ENTRE LA NORMA REGIONAL Y EL ESPAÑOL NORMATIVO

*    52.- 3. DOCUMENTACIÓN (ILUSTRATIVA DE LAS CUESTIONES TRATADAS)

*    53. 4. LA S SONORA

*    54.- 5. EL CECEO: VARIANTES SISEANTES Y CICEANTES

*    55.- 6. LA ASPIRACIÓN

*    56.- 7. YEÍSMO Y CONSERVACIÓN DE LL

*    57.- 8. CONSERVACIÓN Y PÉRDIDA DE -D-

*    58.- 9. VOCALIZACIÓN DE LA D EN EL GRUPO -DR-

*    59.- 10. ASPIRACIÓN Y CONSERVACIÓN DE -S IMPLOSIVA

*    60.- 11. DISTINCIÓN Y NEUTRALIZACIÓN DE -R, -L

*    61.- 12. LOS GRUPOS -RN-, -RL-: CONSERVACIÓN Y ASPIRACIÓN DE LA IMPLOSIVA

*    62.- 13. PÉRDIDA DE LA -R DEL INFINITIVO POR INFLUJO DEL CONTORNO

*    63.- 14. PÉRDIDA DE IMPLOSIVAS

*    64.- 15. RESULTADOS VARIOS DE -NH-, -LH- Y -RH-

*    65.- 16. GRUPOS CULTOS

*    66.- 17. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS DECRECIENTES

*    67.- 18. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS CRECIENTES

*    68.- 19. [W] > [GW] INICIAL, INTERVOCÁLICO Y TRAS R

*    69.- 20. GENERALIZACIÓN DEL PREFIJO ES-

*   70.- 21. VOCAL ANALÓGICA EN EL PRESENTE DE «HABER»

*    71.- 22. VOCAL ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS»

*     72.- 23. ACENTUACIÓN ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS» DEL SUBJUNTIVO

 *    73.- 24. «NOS», MORFEMA DE LA PERSONA «NOSOTROS» EN EL VERBO

*     74.- 25. «LOSOTROS» (’NOSOTROS’) Y «LOS» (’NOS’)

*     75.- 26. PÉRDIDA Y CONSERVACIÓN DE LA PERSONA «VOSOTROS»

*     76.- 27. INEXISTENCIA DE LEÍSMO Y LAÍSMO

*     77.- 28. EL POSESIVO DE TERCERA PERSONA

*    78.- 29. PERSISTENCIA DEL VERBO «HABER» (’TENER’)

*    79.- 30. «SER», AUXILIAR DE VERBOS TRANSITIVOS Y REFLEXIVOS. EL IMPERSONAL «HABER»

*    80.- 31. CONSTRUCCIONES ANÓMALAS CON «HABER» Y «SER», POR CRUCE DE FRASES

*    81.- 32. PASADO SIMPLE Y PASADO COMPUESTO

*    82.- 33. POSPOSICIÓN DEL PRONOMBRE ÁTONO

VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA

*    83.- VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA. PROBLEMAS METODOLÓGICOS

*    84.- 1. FRAGMENTACIÓN GEOGRÁFICA Y ESTRATIFICACIÓN SOCIO-CULTURAL

*     85.- 2. FONÉTICA

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra minúscula i del S/ XII. British Museum

85.- 2. FONÉTICA

85.- 2. FONÉTICA

 2.  FONÉTICA. VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA.

      En el curso de los interrogatorios, Alvar transcribió fonéticamente todas las respuestas (según muestra el Vocabulario final)16; posteriormente, a partir de estas transcripciones, dedujo una «Fonética descriptiva» del español de Tenerife (pp. 15-47). Como ilustraciones complementarias recogió cuatro breves «Textos fonéticos» (pp. 102-107) y obtuvo 16 palatogramas (lám. IV-VII)17. La descripción no va acom­pañada de consideraciones históricas; pero a pie de página se insinúa una compara­ción con otros hablares mediante remisiones bibliográficas.

      Sobre las «Vocales» (§ 5-11) Alvar reúne un conjunto de interesantes observaciones 18; solamente echamos de menos un estudio detenido de la nasalización, que es sin duda el rasgo más singular del vocalismo canario 19.

      El capítulo dedicado a las «Consonantes» es más extenso (pp. 22-46): El § 12 se refiere fundamentalmente a la suerte de -d- castellana. Los § 13-16 están dedicados al fonema /h/ y sus varias realizaciones20; pero, incomprensiblemente, incluyen una referencia al «tratamiento de la F- latina» y a la «conservación» de esa F- en algunas voces21 (¡como si en Tenerife se hubiera hablado alguna vez latín!). Los problemas relacionados con las sibilantes reciben demorada atención (§ 17-28). En el § 29 se examina el tratamiento de -l, -r implosivas. En un breve párrafo (§ 30) se destaca el especial carácter de la ch tinerfeña22. La /y/, la // y el yeísmo se estudian con detenimiento (§ 31-32). Al hablar de la /n/ se alude a la nasalización, que «puede ser progresiva y regresiva y afectar tanto a vocales como a consonantes» (§ 33)23. Finalmente (§ 34-35), se anotan varios fenómenos fonéticos de carácter esporádico.

      Un último y brevísimo capítulo (pp. 46-47) reúne observaciones sobre la «Fonéti­ca sintáctica» 24.

      A mi modo de ver, los peligros que entraña el «método» aplicado por Alvar se manifiestan de forma muy patente en el estudio del consonantismo. El caso más llamativo es, sin duda, el del «seseo». Según Alvar: «El descono­cimiento de la dialectología canaria ha hecho generalizar la especie de su seseo. Existe, sin embargo, la θ, aunque su articulación no coincida total­mente con la castellana» (p. 34). «La s tinerfeña es predorsal convexa» (p. 26); en la z «el ápice de la lengua se apoya en la cara interna de los incisivos superiores, sin ocupar una posición tan avanzada como la de nuestra θ. Es, por tanto, una articulación bastante aproximada a alguna de las que se reco­gen en las provincias de Huelva, Sevilla, Cádiz, Córdoba, Málaga y Almería, y que pudiéramos llamar post-interdental» (p. 34). Consecuentemente, Alvar separa en su estudio la z de la s, y, con base en los materiales reunidos, examina los resultados de las «voces que en su origen tuvieron z» (entiéndase: las voces que en castellano moderno tienen /θ/), contando de un lado los «casos de seseo» y de otro los que «conservan la z»; seguidamente, convierte los datos numéricos en proporciones relativas, e intenta hallar razones que justifiquen las diferencias que observa entre unas localidades y otras: el pre­dominio del «fonema» /θ/ en Esp. y Punta (que se caracterizan por la «aplas­tante superioridad de formas mantenidas»); el equilibrio propio de Puerto y Alcalá, y la mayor «difusión» del seseo en Lag. y Tag. Finalmente, afirma el «carácter urbano del seseo»: «Al parecer, hoy, las dos grandes ciudades del archipiélago (Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria) sesean y son centros de irradiación del proceso» (pp. 35-36); y llega incluso a resu­mir cartográficamente sus conclusiones en un mapa (núm. 3) sobre «Difusión del seseo» (lám. 11). Pero tan completo panorama no responde a la realidad: Pese a las estadísticas de Alvar, en Tenerife no existe un fonema /θ/ distinto del fonema /ş/. Existen, sí —y es mérito de Alvar el haber llamado la aten­ción sobre ello—, las variantes [ş] («ese predorsal») y «ce postdental»; pero una y otra, allí donde aparecen, se intercambian libremente, sin aten­ción a la «etimología» de la sibilante y sin oponerse una a otra con valor significativo. La variante siseosa [ş], que Alvar considera urbana, es la más común, no sólo en Santa Cruz y en la Laguna, sino también en todo el Norte25. La variante ciceosa alterna con la siseosa en boca de ciertos campesinos (posiblemente sólo entre varones)26 de las comarcas apartadas (Tag., El Sur); pero ninguno distingue entre s y z, pues lo mismo «cicean» ínco y poo, que acar y camía27. Interrogados nuevamente los mismos sujetos que Alvar utilizó para rellenar sus Cuestionarios, todos ellos resulta­ron ser tan confundidores como los demás28. Aunque el «ciceo» (la utiliza­ción de la variante , tanto en casos de s etimológica como en casos de z) se percibe inmediatamente en el curso de cualquier conversación, los Cuestiona­rios no informaron a Alvar de su existencia29, permitiéndole, en consecuen­cia, inferir una situación lingüística muy distinta de la real. Por otra parte, interesa notar que, al lado de [ş] y , surge alguna vez la variante [h]30.

      A diferencia de lo que ocurre con las sibilantes, donde la desfonologización es general y muy antigua31, el yeísmo está poco extendido y debe ser muy reciente en Tenerife. Creo que acierta Alvar, cuando afirma que el yeís­mo tiene su centro de irradiación en Santa Cruz, capital y puerto de la isla (§ 32). En cambio, me parece descaminado cuando intenta medir su penetración en el interior computando el número y la proporción de voces con ll  etimoló­gica que en las respuestas de cada localidad conservan la pronunciación late­ral o la cambian en [y]. Tales estadísticas, sobre las cuales se basa el mapa núm. 6 de Alvar, carecen de significación, toda vez que el número de ocu­rrencias de o [y] dependerá del número de voces con ll recogidas de boca de sujetos distinguidores o de boca de sujetos yeístas32. Puesto que la desfonologización, cuando ocurre, afecta a la totalidad de las voces pronunciadas por el hablante yeísta33, lo que interesaría determinar en cada localidad es la proporción de hablantes yeístas que en ella existe y la repartición social de los mismos. Naturalmente, el método empleado por Alvar no permite tales averiguaciones34.

      La dificultad de comprender el panorama dialectal isleño si se pierde de vista la coexistencia de niveles lingüísticos varios me parece claramente ilus­trada por la suerte de la /h/ castellana de los siglos XV-XVI (>Ø, en el español normativo moderno). Al igual que la Andalucía Occidental y que Extremadura, Canarias continuó pronunciando la /h/ cuando, a fines del s. XVI, Madrid y Toledo aceptaron como norma el dialectalismo castellano viejo de perder la aspiración35; y, como esas regiones meridionales, redujo a un solo fonema, realizado [h], la antigua /h/ y las antiguas /š/, /ž/ (> [x] en el español normativo moderno)36. Sin embargo, la regular conservación de la [h] procedente de /h/ sólo se da entre los «magos» de pronunciación más rústica, mientras los campesinos (incluso analfabetos), que habitan en los pueblos, tienden cada vez más a desterrar el uso de la [h], siempre que no corresponda a una j castellana (salvo en un contado número de palabras poco usadas fuera del campo o pertenecientes al habla familiar)37. El «trazar  la historia individual» de cada una de las «voces que han perdido la labioden­tal sorda y la aspirada faríngea», como quiere Alvar (§ 14), nada nos aclara­ría, pues no se trata de un fenómeno léxico, sino de la progresiva generaliza­ción de una «norma» de pronunciación, considerada más fina.

      Lo mismo ocurre con la -d- intervocálica. Alvar nota bien que «es gene­ral su conservación, incluso en la terminación -ado» (§ 12); pero reúne toda una serie de «casos de pérdida» y algunas ultracorrecciones. La aparente con­tradicción se esclarece si tenemos en cuenta la existencia de una vieja moda­lidad de español canario en que la pérdida era regular38 (la -d- sólo se con­servaba tras : cáida, tráido, etc.)39, modalidad arrinconada hoy por otra más fina, que restaura la -d- incluso en la terminación -ado. La nueva pro­nunciación ha logrado imponerse en Tenerife, no sólo en el habla burguesa, sino en la de buena parte de la población campesina (pese al muy general analfabetismo)40. Más arrinconada aún está la vocalización -dr- > [-r]41.

      También constituye una reacción «la repugnancia por la tendencia diptongadora de los hiatos acentuados» (fuera de la terminación -ear > [-ár]), repugnancia que Alvar (§11) considera general en el español de Tenerife41. La antigua tendencia a la diptongación 42 aún se manifiesta entre los hablantes más rústicos (tanto en los casos de diptongos crecientes: riál, biáta, piór, etc., como en los decrecientes: tráir, tráiba; cáido, cáida; róir, rúido; réiseh; paraí­so; Elóisa; Rafáela; atáud ’ataúd’)43 y ha dejado alguna reliquia en el habla de todos los tinerfeños (malpéi(h) «mal país»)44.

      Sin duda ninguna, los problemas más interesantes de la fonética del es­pañol canario se relacionan con la crisis general de las consonantes implosi­vas, característica del neo-español meridional y marítimo45. La organización «tradicional» de la Fonética, a que Alvar se atiene, no le permite considerar hermanadamente los múltiples fenómenos relacionados con esta gran crisis. El mejor estudiado (§ 18-25 y 28) es la aspiración de -s (-z): Ante consonante, la aspirada se tiñe de algunas de las características del entorno fónico46; seguida de b-, d-, g-, tiende a combinarse con la explosiva, pero sin llegar (salvo en -sg-) a la fusión completa, registrada en otras áreas de aspiración47. Final absoluta, la aspirada se mantiene. Las realizaciones sibilantes son extraordinarias48.

      A propósito de -r, -l implosivas, Alvar (§ 29) vuelve a sus cómputos estadísticos (con la secuela del correspondiente mapa, núm. 4), para tratar de precisar la frecuencia relativa de -r por -l, de -l por -r y de -l/r indistinta, comparados entre sí, en cada uno de los puntos de su encuesta. Una vez más, las estadísticas no me parecen bien concebidas: Ante todo habría que deter­minar la difusión y vigencia del fenómeno de la neutralización, distinguiendo entre sujetos que confunden y sujetos que no confunden, pues hay un estrato de tinerfeño conservador (coincidente con el que aflora en las islas menores) que mantiene -r y -l bien diferenciadas49. Después, entre los que neutralizan, habría que examinar la frecuencia de cada uno de los alófonos del archifonema en cada una de las posiciones posibles (final absoluta, interior ante tal o cual consonante), pues su realización está evidentemente condicionada por el entorno fónico50. A la lista de variantes recogidas por Alvar únase 51, registrada igualmente en otros hablares hispánicos.

      Con la relajación de las implosivas es preciso relacionar también la pro­nunciación velar de la -n (§ 331)52.

      La crisis de las consonantes implosivas, combinada con la aspiración y la nasalidad, crean un «estado fluido» en la fonética del español canario, comparable al de otras áreas hispánicas de consonantismo «relajado». Un caso típico de inestabilidad fonética nos lo ofrecen los grupos -nh-, -Ih-, -rh-53, cuyo tratamiento no ha atraído la atención de Alvar54. Junto a las pronunciaciones esperadas55, son también usuales (incluso entre hablantes leídos) las sonorizaciones de -nh- en [ŋɦ] y aún en [ŋg-] (móngah, ánguel, falángue, narángah, berenguéna, lisonguéra), que ocasionalmente pueden desnasalizarse en [-rg-] (sargón ’zanjón’); pero el habla popular tiende a la pérdida de la implosiva, lo mismo en -nh- (ahelíto, berehéna, narahéro, sáha, sahóneh, ihénioh, lóha, ehcohurárlah, faláhe, ehámbre, Sahuán, Dohosé) que en -Ih- (elahíbe ’el aljibe’, ehudío ’el judío’), que en -rh- (víhen, latahéa ’la atarjea’, sahénto), o a la metátesis y fusión de las dos consonantes en una geminada más o menos aspirada, tanto en -nh- (móhna ~ ɦna, lóhna ~ɦna, narãɦna, sáhna ~ sãɦna ~ sárhna, sãɦnõn, ãɦnelíto, falãɦne, lisõɦnéra, ehnilláda, eɦnãlmo ~ eɦnãmbro ’enjalmo’, ehnãmbre, nnabonár, nnnerál ’en general’, ũɦnárro ’un jarro’, uhnóyo ’un hoyo’, ũɦnállo ’un hall(az-g)o’, Dohnosé), como en -Ih- (ahlíbe, elallíbe, unallíbe, ehlabón ~ ellabón ’el jabón’, ellárro, ehlího ’el hijo’), o en -rh- (bíhne ~ hnɦe), y esta geminada puede simplificarse (enabonár, enérto, unárro ’un jarro’; elárro, elúgo) o en­gendrar una resonancia prosódica (enhũto ~ ɦnũnto ~ nnũnta ’enjuto, -a’, nbãnhélio, ũɦnãhel; ellallíbe ~ ellahlíbe ~ elhallíbe, unhallíbe)56. Por otra parte, en los grupos -hn-, -hm-, -hl-, creados por la aspiración de la -s (-z), la aspirada puede sonorizarse en [ɦ] y teñirse de la lateralidad o nasalidad de la consonante siguiente, con tendencia a engendrar una especie de geminada (lɦna, rebũɦno, pɦnégro, tíɦnne; míhmo ~ ɦmmo, la ɦmmóhcah; múhlo ~ hlo ~ llo), o puede hacerse explosiva absorbiendo a la n- o /- siguientes (eɦũncár, junto a eɦnũnca(r) ’desnucar’, lihabõn, junto a sih- ~ dihlabõn ’el eslabón’; etc.)57. Finalmente, los grupos -rn-, -rl-58 oscilan entre pronuncia­ciones con -r ápico-palatal, más o menos asimilada a la consonante siguiente (sernnícalo ~ sennícalo ~ senícalo; mellúsa), y la aspiración de la implosiva (chéhne, cáhne; míhlo, Cáhloh); como en otros casos, la nasalidad de la n-puede combinarse con la aspirada (cuadéɦna) y hasta extenderse a las sílabas anteriores (sanĩhno ’salimos’, varios sujetos)59. La confluencia de todos estos grupos en este haz de realizaciones tan varias explica la fluida conformación de otras voces; por ejemplo; sanguihuéla ~ sanguihéla ~ sanhihuéla ~ sahigüéla ~ saguihuéla ~ sagüiguéla ~ saguigüéla ~ sinhuéla; perehíl ~ pereɦíl ~ pereguíl ~ perhnil; tróha ~ trõnha; múho ~ mũ:ho ~ mũhõ; meɦõn ~ mɦõn; põɦlo ~pólo ’ponlo’; dɦla ~ déhla; thla; sensílla ~ senhílla60.

      Aunque las implosivas no han llegado a debilitarse en Tenerife tanto como en Gran Canaria61, es evidente que ya está iniciada la tendencia a la neutralización, manifestada por las confusiones62 y por la ocasional apari­ción de las realizaciones «casi cero», en que la consonante implosiva sólo denota su presencia a través de las modificaciones que provoca en el entorno fónico63.

      La suerte de las implosivas cuando, por enlace sintáctico, quedan inter­vocálicas merecería un estudio detenido. Sobre el archifonema representante de las líquidas nos faltan datos precisos64. Respecto a -n creo posible afirmar que la norma es aún la pronunicación alveolar explosiva (e-no-tro, co-nél, ú-na-ní-llo, etc.), sin que el alófono velar sirva como marca de «sutura abier­ta»65; pero existe ya la tendencia a conservar la velaridad (según patentizan grafías de iliteratos como «engel» ’en el’, Realejo Bajo)66. En el caso de -s, lo más general es ya la pronunciación aspirada explosiva (a-qué-lé-hó-tro, lo-hói-go, ú-no-hin-di-bí-duoh-, nó-ha-bráh-bíh-to, má-ha-tráh-, lo-har-má-rioh, etc.); la restauración de la sibilante sólo es frecuente en casos de disimi­lación respecto a otra aspirada inmediata (ú-no-só-hoh, pri-mé-ro-sí-hoh, la-síh-lah, má-lo-sá-ñoh, bué-na-sá-guah, nó-sá-breh, lo-sár-bo-leh, lo-sú-ti-leh-de-tra-bá-ho, etc.)67.

      A fin de completar el estudio de las implosivas, es preciso considerar las pronunciaciones populares, semi-cultas y cultas de los grupos de consonantes no tradicionales68. Alvar no se ocupa de estos grupos.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

NOTAS

16 Sin embargo, encuentro indicios de que la transcripción «de campo» no era tan detallada como la «de gabinete» (que prevaleció a la hora de imprimir el libro): Cuando un mismo dato se cita varias veces, el detalle de las transcripciones no coincide. Sirva de ejemplo «desnucar»: ehuncar (Tag.) figura con cuatro transcripciones diferentes, en § 54, 121, 252 y 333 (con modifica­ciones varias en la e, la h, la u y la a); ehnunca(r) (Lag.) con dos transcripciones, en § 252 y en 333 y 342; y ehnuncá (Alc.) con tres, en § 332, 562 y en el índice. Otro ejemplo: «mejor», mehón (Alc.) ofrece tres distintas transcripciones, en § 81, 332 y 523. Etc.

17 Por un grave descuido, el sujeto utilizado para los palatogramas fue, según me consta, un colaborador de Alvar, Tenerife [Sebastián Sosa Barroso] natural de Agaete (Gran Canaria), cuya pronunciación, típicamente «canaria», no es representativa del español hablado en Tenerife.

18 Observa el alargamiento de las acentuadas; la cerrazón de o y e seguidas de nasal y finales absolutas; la apertura de e, i, o, u en contacto con [h], o trabadas por [-h~ -s], por [-(r)] o por [-], y la velarización de a en estas mismas condiciones. Finalmente, examina el «encuentro de vocales». Personalmente, he registrado en el habla de algunos pagos de El Sur de Tenerife un grado extremo de cerrazón de -o (La Zarza, un viejo: el múru; un joven: borrállu, bínu, áñu, etc.; en ambos contrastando con -ao<-ado), igual al que se observa en La Gomera. En Tenerife la -o final de las voces esdrújulas es tan relajada que suele ensordecerse (sernícal, rában; en la Gomera llega a perderse: sahnícal, orégan, túban, huércan). A mi parecer, la a «abierta» de Tenerife no es velar, sino palatal (en el caso de [a] lo confirman pronunciaciones como El Bi-~ El Beiladero «El Bailadero», réiseh «raíces», malpéih «mal país»); creo que Alvar se dejó sugestionar aquí por Navarro Tomás (RFH, 1, 1939, 165-167) y sus discípulos (Rodríguez Caste­llano, «Cabra», 398), quienes interpretaron la correspondiente a andaluza como «velar»; pero el carácter «palatal» de la a «abierta» y «larga» del andaluz fue puesto de manifiesto por D. Alon­so, A. Zamora y M. J. Canellada («Vocales and.», 209-230) y ha sido aceptado incluso por G. Salvador «Cúllar-Baza» (172-175) y el propio Alvar (Nuevos atlas, 20, n. 24); la evolución de esta [ä:] > [ę:], en algunos lugares (D. Alonso, And. e), constituye una prueba definitiva de la palatalidad.

19 Según Alvar, Tenerife, reconoce en otro lugar (§ 332): «La nasalidad es un rasgo que afecta intensamente a las hablas de Tenerife y Gran Canaria, por lo menos».

20 Alvar, Tenerife, habla de «fonemas», en plural («el fonema más repetido es h [...]; el menos frecuente es hx»), aunque se trata simplemente de realizaciones fonéticas varias de un único fonema. La más común es la «aspirada laríngea sorda»; la correspondiente «sonora» pare­ce haberla registrado Alvar tan sólo en contacto con consonante sonora, pero me consta su existencia en posición inicial e intervocálica (Catalán «Canarias, § 4.1; cfr. en Alvar, Tenerife, guiérra «hierra» ’esquila’); la «velar» [hx] (recogida por Alvar en 5 voces) más me parece «imita­ción del castellano» (empleado por el encuestador) que «variante momentánea». Sobre la aspira­ción nasal, véase adelante. Las restantes realizaciones no son variantes libres, sino condicionadas por el entorno.

21 Se trata de portuguesismos con f-, cuya importación nada tiene de fenómeno fonético.

22 Mis observaciones (Catalán, «Canario», [§ 7]) coinciden con las de Alvar, Tenerife en todo. Es muy retrasada (medio o postpalatal), ampliamente «mojada» y con predominio de la oclusión sobre la fricación (lo cual no autoriza, claro está, a calificar de «oclusivo» a «su segundo elemen­to»); idéntica, al parecer, a la ch adherente del Caribe (cfr. Navarro Tomás, Puert., 95-98 y palatogramas; Navarro Tomás «Dominic», 425; Canfield, 92 y mapa VIII); en cambio la ch «oclusiva» murciana debe ser distinta (García Cotorruelo, 77-82 y palatogramas). En Tenerife se oyen dos variantes principales, la una más «mojada» y oclusiva que la otra.

23 La nasalización está en general condicionada por la coexistencia de consonantes nasales y aspiradas. Otros casos son más raros: Alvar, Tenerife ha anotado pũlmõŋ, nũnca ’nunca’ fũnsíl, ansīŋ; añádanse los más curiosos: buélmamoh ’volvamos’, tenérna ’tenerla’.

24 Alvar, Tenerife trata sumariamente de la división silábica (§ 37; cfr. adelante, p. 17-18); de la pérdida de la preposición de (§ 38; la cual alterna con el uso de e: p. ej., el sujeto de Alvar en Lag. pronunció en 1960 caña míllo, fahína e míllo, léña e chócho), y del infinitivo con pronom­bre enclítico (§ 39; véase Steffen, «Rec», 83, y las precisiones que doy en Catalán, «Canarias», 11-11.3, sobre la conservación de los arcaísmos [-m-] < -rm-, [-ş-] < -rs-, [-l-]< -rl-, junto a las formas con -r mantenida o asimilada, -rn- > [-nn-~-hn-], -rl- > [-ll- ~ -hl-] y casos especiales como tenérna, con [-rn-]). Sería oportuno tratar aquí del imperativo con pronombre enclítico, comentando las formas: [-mẽŋ~-nmẽŋ~-rme] por «-nme» (démen, cóhamenloh, trahéronmen, mantérmelá), [-sẽŋ ~ nsẽŋ] por «-nse»  (siéntesen, agárresen, compráronsen), [-lẽŋ ~ ɦle ~ ɦle] por «-nle» (délen, dhle ~ déhle), [-lla ~ - ɦla] por «-nla» (mantélla, thla), [~ -  ɦlo ~lo] por «-nlo» (põɦ~ pólo). También interesaría examinar la tendencia a la pérdida de la -r del infinitivo ante la l- del artículo, y de la -s > [-h] en los adjuntos del sustantivo (cfr. nuestra n. 63).

25 De ahí que Steffen, «Rec» afirme: «Tengo que confesar que no he oído nunca θ a no ser en personas ceceosas, para quienes s y z = θ», y que hasta llegue a dudar de la espontaneidad de las abundantes [θ] registradas por Alvar en las varias localidades. En Catalán, «Canarias» § 3. 2-3.23, estudio detenidamente la situación (el ciceo falta incluso en los apartados pagos, pertenenecientes a Santa Cruz, de Chamorga, La Cumbrilla y Las Bodegas, enriscados en la punta de Anaga).

26 En las localidades en que abunda el ciceo, no lo he oído en boca de mujeres.

27 En Tag. un mismo sujeto decía: camísa y camíθa, éθo, resentína; otro: dúrθe, bonánθa, Aθío, rahóθo, inoθidable, etc.; otro: θérco, carniθéra, θe me paθó, aθí, θeñór, camísa, casál, dúrse, beserríto, etc. En Alc. un informante: θúba, rabióθo, más allá, haθío, lináθa, embarcaθión, etc.; otro seθína, θínco, polbaséra, etc.; otro: ponθílla, cabesón, etc. Más datos y preci­siones en Catalán, «Canarias», § 3. 21-3. 22. En Fasnia (junto a un viejo que siseaba siempre: Sársa, Sabína Álta, Sombréra, serbísio, dehtrosaór, trása, nasído, etc.) un hombre maduro ciceaba siempre: La θárθa, peáθo, diθen, pertenéθe, «abía que tumbar úna caθa», «θe an deháo de trabahár en ella», «éθah θón θepratíhtah», «dieθiθéiθ de agohto», trompiéθa, «θi θe dió o nó θe dió», θi, éθe, «buénah bonánθa», bautiθáo, «cataquí como paθó éθto», aθí. En La Zarza, un viejo: «θín venír», guisáo (frente a un joven siseante).

28 En Lag., donde el siseo es general, visité en 1960 (acompañado de tres alumnos isleños y de un aparato de cinta magnetofónica) al sujeto (Emilio Pérez González) interrogado por Alvar, con el fin de hallar una explicación al 22% de z conservada, que Alvar consigna. En una conver­sación, que duró horas, empleó siempre «ese dental», incluso en las palabras que Alvar, Tenerife transcribe con [θ] o signos compuestos de [θ]: sarséro («páharo sarséro, sirban ún poco, nó son páharoh de mérito»), alcansíleh,  só!, mansanéro, sirgüélah, sarsíllo, carsón, gallinása, sénimo, arcansía, asebén, asemíte, sera, ehcálso (y no dehcárθo ~ dehcárso, Alvar, Tenerife, con des-o­culto). En Tag., donde el ciceo abunda, abordé nuevamente, en abril de 1960 (acompañado de un grupo de alumnos), a varios de los sujetos de Alvar y ninguno distinguía a la castellana: Mientras Ambrosio Núñez siseaba con regularidad, Julián Izquierdo González (el «principal colaborador» de Alvar) tendía al ciceo: aθurcár, aθóma, «θé lo cóme el ganádo», θón, loθ animáleh, «de por θi», θurθír, θarθíllo, póθo, coθída, junto a queso, cabésa, pesúño, ehquisiadéra. Doy más detalles en Catalán, «Canarias», [149] y § 3. 2, 3. 21.

29 Alvar, Tenerife declara (§ 274): «El fenómeno inverso, ceceo, es muy escaso. He recogido [θjete] (Punta) y [θó] (Lag.), formas que me hacen pensar en variantes momentáneas y no en tratamiento afincado».

30 Ejemplos: «A cáha María» (Guía de Isora, ¿por cruce entre «a cáh María» y «a cása e María»?), pehéta (alternando con peséta, varios sujetos rurales de Guía de Isora), ahéite (Tejina de Guía, una maga), senhílla (Masca, un mago), nohótroh, heñoríta (Santa Cruz, una niña burguesa), Catalán, «Canarias», § 82.

31 Remonta a los tiempos mismos de la colonización de Tenerife, según señalo en Catalán, «Esp. atl.», [124], basándome en el examen del manuscrito original de las primeras Actas del Cabildo de Tenerife, que ofrecen desde un principio notables cacografías.

32 Recuérdese que Alvar utilizó sujetos varios para completar los Cuestionarios.

33 A menos que trate de disfrazar su pronunciación habitual.

34 En mis estudios he precisado bastante más la difusión geográfica y social del yeísmo en Tenerife: Todas las clases sociales de Santa Cruz son yeístas; en La Laguna sólo mantienen la /l / los sujetos de pronunciación más conservadora. En el interior de la isla parece haber pene­trado el yeísmo en La Punta, pueblo de pescadores y de veraneantes perteneciente a La Laguna. Todo el campo y localidades semi-urbanas del interior conservan la /l/ (Catalán, «Canario», [§ 6] y, sobre todo, Catalán, «Canarias», [150-151] y § 5.5-5.23; puedo ahora confirmar la persistencia de la /l/ en Fasnia, en boca de un hombre maduro: en La Zarza, según las respuestas de un viejo y un joven, y en Vilaflor). Sobre el yeísmo en España y América cfr. ALPI mapas núm. 29, 37, 58; A. Alonso Temas hisp., 196-262; Lapesa Hist. Leng.5, 320-321; Lapesa, «El Andaluz», 178-179; Canfield, 69-70, 85-87 y mapa V.

35 Cfr. Menéndez Pidal, «Sevilla frente a Madrid», 99-104; Lapesa, Hist. Leng.5, 246.

36 Cuervo, «Disq. Ortogr.», 240-255; Menéndez Pidal, «Sevilla frente a Madrid», 137-138; Lapesa. Hist. Leng.5, 247-248; Lapesa, «El Andaluz», 174, 181-182; Catalán, «Canario», [138-139]. En Gran Canaria al menos, la desfonologización de /h/ : /x,j/ es muy temprana, si son seguras las cacografías que cito en Catalán, «Canarias» § 4.12 («gijo» ’hijo’, 1507; «giso» ’hizo’, 1534; «xecho»,1550; «jaga», 1565, «jallo», 1580). Sobre la geografía de [h] < /h/ y /x, j/ cfr. Espinosa y Rodríguez-Castellano, «La aspiración»; Cuervo, «Cast, pop.», 1407-1413; Canfield, 81-82 y mapa III (sin duda, demasiado generalizador); Boyd-Bowman, «Ecuad.», 229 y Boyd-Bowman, Guanaj., § 42 y 45; Navarro Tomás, Puert., 61-67; etc.

37 Como harnéro, háse ’haz’, hóse ’hoz’, sahorí(l), retahíla, hedentína, ahumádo, mohóso, «hálate de ahí», «nó téngo ni una híla», etc. Estudio detenidamente la cuestión en Catalán, «Canario», [138] y Catalán, «Canarias», [149] y § 4.2-4.26. La pérdida de la [h] correspondiente a j es excepcional (Catalán, «Canarias», § 4.11); los tres ejemplos reunidos por Alvar, Tenerife (enérto, -ar y uhtíllo) reflejan el especial tratamiento del grupo -nh- a que luego aludiremos (en el tercer caso: * un uhtíllo). De las dos «aspiraciones no etimológicas» citadas por Alvar, Tenerife (§ 16) médio hermano (Alc.) es rechazable, pues debe ser el plural «medios hermanos», con [h] procedente de -s.

38 Es la situación que prevalece en las islas menores, como Lanzarote y La Gomera (Cata­lán, «Canarias» § 6.3 y 6.6); en Tenerife aún es dominante en los pagos de la Punta de Anaga pertenecientes a Santa Cruz (Catalán, «Canarias», § 6.12) y en el Sur (a los datos aducidos en «Canarias», § 6.11, añádanse: En Fasnia, un viejo: «roío de ratóneh; fuérte animál dehtrosaór, nó déhan ná», panaeríah, tullío, «ehtá engreío», «enhillaíto ehtá», desarrolláo, «la tráho tóa», «¿por qué nó áh venío priméro?», «ehtábamoh echándo ún partió a la baráha», ehtudiáo, «yó sóy criáo aquí» (junto a «yó sóy nasído aquí», «todavía nó» y «me dí úna cáida»); un hombre madu­ro: deháo, peázo, bautizáo, empleáo, abrigáo, desauciáo, «el múndo», ehnilláo, comía ’comi­da’; una mujer: «ehtá metío déntro el mar», láo. En La Zarza, un viejo: «án venío», tó, guisáo, «la púnta el múru»; un joven: resultáo, la comía, variáo, mahurár ’madurar’, «ótra camá» (de hijos), «se á secao tó», La Paré Ochóa, «cásah saltiáh» ’... salteadas’; una mujer: marío). Sobre la extensión de la pérdida de -d- en España y América véase: ALPI, mapas núm. 7, 22, 39, 63, 66; Menéndez Pidal, «Sevilla frente a Madrid», 139-156; Cuervo, «Cast, pop.», 1397-1402; Navarro Tomás, Puert., 59-60; Henríquez Ureña, S. Dom., 145-146; van Wijk, 68-98; Flórez, Bogotá, § 58-58.2; Robe, Pan., § 12.2-12.5; Boyd-Bowman, «Ecuad.», 230-231.

39 En La Gomera: cúida, cáidu, ráidu, -déro, ehbáidu, cantáidi ’cantad’, coméidi. En Lanzarote: cáidoh (frente a caío, recaía, traío, etc). En el Sur de Tenerife: cáida, -as, tráido. Véase Catalán, «Canarias», § 6. 7 (cfr. déudas en ALPI, núm. 67).

40 Catalán, «Canario», [§ 5.1]; Catalán «Canarias», [148] y § 6.1. Al área Norte se une, creo, Vilaflor (a través de la carretera de la cumbre): bóda, «án comprádo», «tódo lo án cam­biádo, entendída», «éh abrigádo» (con -d- relajada). Naturalmente, la antigua pronunicación aún contiende con la nueva en las zonas que han restaurado la -d-; ello explica que incluso en El Norte, donde la población campesina pronuncia con toda naturalidad la -d- (hasta en -ádo), ocurran ultracorrecciones. En América, la -d- se conserva en todas las areas «interiores» (vaci­lando sólo -ádo) y se pierde en las zonas de habla «costeña»; pero, en el área circuncaribe la restauración de la -d-, incluso en -ádo, es normal en el habla culta (Henríquez Ureña, S. Dom., 139; Navarro Tomás, Puert., 59-60; Menéndez Pidal, «Sevilla frente a Madrid», 146-147; tam­bién en Argentina se ha repuesto la -d- de -ádo: Rosenblat, Leng. y cult., 23).

41 Considerada como general por los manuales (García de Diego, 311: poirío, -ir, páire, máire; Zamora Vicente, 277); pero sólo se mantiene con vitalidad en las islas menores (Catalán, «Canario», [§ 5.2]; Catalán, «Canarias», § 7), habiendo dejado alguna reliquia en Gran Canaria y Tenerife (compaire). También está decayendo en España y América. Cfr. Schuchardt, «Cantes», 317; Salvador, «Cúllar-Baza», 220; Krüger, § 425-427; ALPI, mapa 55 (puntos 364 y 367); Cuervo «Cast, pop.», 1388-1389; Flórez, Bogotá, § 62.1-62.2 y 146; Lenz, «Chile», 109-110; Henríquez Ureña, S. Dom., 146, n. 1; Navarro Tomás, Puert., 60-61; etc.

42 La única excepción sería máih (Alc.), que Alvar, Tenerife, explica como «importación reciente» (frente al local míllo). En Catalán, «Canario», [143], afirmé ya, con más exactitud: «Frente a la vieja tendencia diptongadora, se ha impuesto en general por todas las regiones no arcaizantes del archipiélago, igual que en el Caribe, la reposición de los hiatos». Sobre la difu­sión de una y otra tendencia en el mundo hispánico, cfr. A. Alonso, «Problemas», 317-345; sobre la reposición de los hiatos en el área circuncaribe y costas del Pacífico, cfr. Navarro Tomás, Puert., 55-58; Boyd-Bowman, «Ecuad.», 232.

43 A los ejemplos que cito en Catalán, «Canarias», § 15.1-15.22, únanse de Fasnia, un viejo: «anteh: tráiba», tráibamoh, «se trá», (desahúsia), me di úna cáida», pero «¿te caíhte?», tienen que hoír», tráih (con hiato); un hombre maduro: traíamoh, desauciáo, ruír, roéndo.

44 Alvar, Tenerife recoge en el Vocabulario la voz malpéih, pero no la aduce al estudiar los hiatos.

45 Acerca de la extensión geográfica de la debilitación de las implosivas (-s, -z, -r, -I, -n) y sobre resultados análogos a los canarios en otras regiones de habla española, cfr. Catalán, «Ca­nario», [130-138]; Menéndez Pidal, «Sevilla frente a Madrid», 135-156; Lapesa, Hist. Leng.5, 321-324 y Lapesa, «El Andaluz», 179-181; Cuervo, «Cast, pop.», 1.375-1.377, 1388, 1402-14Ö7, 1413-1418; Canfield, 70, 72, 83-85 y mapas IV y VI (este necesita ser enmendado); ALPI, mapas 11, 15, 17, 19-21, 24, 31, 36, 37, 39, 41, 51-54, 61, 65-67, 70, 72, 74; A. Alonso, Temas hisp., 263-331; Alvar, «Hablas merid.»; Vásquez; Matluck, «Fon. fin.»; D. Alonso, «Vocales and.», 225-229; Alther, § 25, 27, 33, 61; Schuchardt, «Cantes»; Wulff, «Un chapitre», 250-255; Rodríguez-Castellano, «Cabra», 408-410, 578-581, 586-592, 595; Salvador «Cúllar-Baza», § 26, 28, 32, 48-54; García Cotorruelo, § 15, 16, 18, 20; Krüger, § 277-288, 376-413; Espinosa Jr., Arc, 157-160; Navarro Tomás, Puert., 71-74, 76-88, 101; van Wijk, 57-63, 84-86, 89-96; Flórez, Bogo­tá, 189-198, 200-208, 216-219, 222-229, 231-232; Robe, «-l y -r Pan.» y Robe, Pan. § 18 2-18.3. 2; 20.1. 4-20.2, 22.1.3-23.0, 26.1.5; Boyd-Bowman, «Ecuad.», 226-228; [Becerra, Cartag. Ind.] etc.

46 En un primer grado de asimilación la [-h] tiende a nasalizarse (ante nasal), dentalizarse (ante dental) y también (aunque Alvar, Tenerife no lo advierte) a labializarse, palatalizarse, velarizarse (según el contorno). De aquí se pasa a la pérdida de la aspirada, que Alvar, Tenerife registra ocasionalmente. Mi impresión es que en tal caso la consonante siguiente suele resultar modificada salvo ante [h-, f-, s-] (Catalán, «Canario», [132-133]).

47 A los casos de [-hg->-h-] citados por Alvar, Tenerife únanse: ráho ’rasgo’, raháda, pahuáte, huhádo, arriehárse (ocasionalmente con sonora: paguáte, múgo). No es cierto que b-, d- tras aspiración permanezcan «sin alterar»: la d en «las dos» es en Tenerife más interdental y rehilante (aspirada) que en «lado»; en «las vacas» los labios se aproximan menos que en «la vaca» (en cambio en Las Palmas la aspirada se reduce a una oclusión glotal y la b- y la d- resultan oclusi­vas, como si fueran precedidas de nasal), Catalán, «Canario», [132-133].

48 Alvar, Tenerife afirma (§ 18) que nunca aparece la -s final absoluta. A mi parecer «la [ṣ] surge, no sólo en el habla cuidada de la oratoria, sino conversacionalmente siempre que se entrecomilla o subraya una palabra» (Catalán, «Canario», [132]). En Tenerife no he hallado restos tan claros de una antigua pronuniciación popular de -s como los que se encuentran en los pagos más aislados de La Gomera y entre los herreños (Catalán, «Canarias», 241 y § 8. 3-8. 32); pero es posible que se hallen: un campesino de Buenavista (entrevistado en Masca) pronunciaba la -s (mientras en Guía de Isora sólo la pronuncia el Secretario del Ayuntamiento!).

49 En medios rurales de las islas menores (al menos en Lanzarote y La Gomera) no se halla difundida la neutralización (existen sólo disimilaciones como arbañíl, arcálde, arquilár, cormíllo, delantár, etc.; igual que en las áreas hispánicas que no neutralizan); la confusión de -r, -l es ciudadana, de los puertos (Arrecife, San Sebastián). En Tenerife (como en Gran Canaria) el fenómeno está mucho más extendido; pero creo que en El Norte y en Tag. contiende con una arraigada tradición distinguidora: Son numerosos los sujetos campesinos (normalmente analfa­betos) que no confunden, o que confunden muy rara vez, pronunciando [-l] y [-r~ ṝ  ] plenas (frente a las realizaciones relajadas de las implosivas finales que acompañan a la tendencia neutralizadora). Las formas con -re (lambére, segáre, calóre, teláre, etc), son, como Alvar, Tene­rife señala, muy características del aislado rincón constituido por Tag. y aldeas vecinas (Taborno, Las Carboneras, etc.); pero no exclusivas de esa punta NE (según cree Alvar, Tenerife, mapa 5), pues he oído un «tiene que faltáre» en Masca, en el extremo NO de la isla (por lo demás, las formas en -re abundan en islas más conservadoras como La Gomera y la Palma). Véase la documentación reunida por mí en Catalán, «Canarias». § 9.1-9.6, y las consideraciones que allí hago en la p. [ 151] y en Catalán, «Canario», [134-135], sobre la difusión geográfica y social de la neutralización (añádase en Fasnia, un viejo: el pinal, frente a bastantes voces con -r final correc­ta y cualquiera; un hombre maduro: «el pinál tiene el ehcobón», frente a varios infinitivos con -r. En La Zarza, un viejo: calól, «cin venír», «el múru»; un joven: mahurár, resultáo). Sería de desear una investigación sistemática.

50 Al clarísimo predominio de -l en posición final absoluta, corresponde una preferencia por -r en interior (ante s-, k-, etc.). Desde luego (contra el criterio de Alvar, Tenerife), en las estadís­ticas comparativas de las varias realizaciones del archifonema, habría que incorporar las pro­nunciaciones en apariencia «correctas» (-r por -r, -l por -l).

51 Pérez Vidal, «Aportación», 89, cita ei marinero, ei cueipo, y comenta «en Canarias parece circunscrito este fenómeno al habla de gente de mar». En Tenerife, tengo noticias de su vigencia entre pescadores de El Puerto y La Punta y ejemplos de un mendigo de Santa Cruz (Cáimen, aigo, -ito), Catalán, «Canarias», § 9. 6. Creo que se llega a esta vocal desde las pronunciaciones con oclusión glotal: pué’ta (Catalán, «Canarias», § 9. 17). Otro alófono del archifonema es [h~cero] (con modificación de la vocal precedente); Pérez Vidal, «Aportación», cita mehoh, dormih; véase nuestra nota 63.

52  Catalán, «Canario», [137-138].

53  Catalán, «Canario», [136-137], y Catalán, «Canarias», 242-243 y § 13-13.5. A los abundan­tes datos allí reunidos, añado ahora: Fasnia, un viejo: «enhillaíto, ehtá», «ehnillaíto, se acohtúmbra máh» (a decir), ehnámbre ~ ehámbre, tarhéa; un hombre maduro: ehnilláo, «eláble blan­co, como la piédra pózma éza», «eláble éce» (mientras que sin artículo decía: «háble blanco»); La Zarza, un joven: narahéra, allíbe o al’íbe; Vilaflor: eláble, «ése ehláble» (un mismo sujeto); La Laguna: eléfe ’el jefe’. Salvo el caso particular de «virgen» (que en and., portorr., dominic, etc. presenta múltiples realizaciones análogas en todo a las canarias; cfr. ALEA mapas 7 y 238; D. Alonso, «Vocales and.», 226 y 229; Navarro Tomás, Puert., mapa 21 y Navarro Tomás, «Domi­nic», 423; Henríquez Ureña, S. Dom., 148; etc.), estos grupos no han sido bien estudiados en otras áreas con [h]. Así y todo, cfr. Lapesa, Hist. Leng.5, 324 (para and. malãhe ~ maláhe «mal ángel»); Alvar, «Hablas mer.», n. 143 (para la pérdida de -n en and. «naranja», «berenjena», «sanguijuela»); ALEA, mapas 178 (punto Ma-202), 245 (punto J-503), 234 y 235 (para enárma «enjalma», tahéa «tarjea», alfáhe ~ alfáĥe ~ alfánhe ~ arfãhe ~ afãɦe ~ afãhe, etc. «alfarje»); Na­varro Tomás, Puert., 102 (para portorr. «ángel», «un juego», «tan joven», «San Juan» con [h+tilde]); Flórez, Bogotá, 84 (para angen, injiertar con h nasalizada, en la costa Colombiana) [Becerra, Cartag. Ind., 144-146 (para naránjɦa ~ naránga; Saŋhuán ~ Sãhuán ~ Sãuán ~ Sauan; biŋheŋ ~ bíh ~ bíhe)].

54 Los ejemplos sueltos que los Cuestionarios le proporcionaban eran demasiado caóticos para comprender el fenómeno: mõnɦa (Tag.), 81 y 332; nhálmo (Ale), Vocab.; enhilár (Alc.), Vocab.; inhúlioh, n. 83 y Vocab.; San ɦuãn ~ San ɦuán ~ Suãn ɦuáŋ, § 57 y Vocab.; eɦnámbre (Lag.), § 336; «esnillada» eɦniyáda (Lag.), § 1335 y Vocab.; berehéna, narahéro (Lag.), § 33.5, los-abahélio (Lag.), Vocab.; enérto, -ár (Lag.), § 154; atahé:a, Vocab.; ɦnɦen, (Lag.), § 298 y 332. Ya Pérez Vidal, «Aportación», 89, había anotado las formas «naraja», «berejena». En 1960, interrogado por mí el sujeto «lagunero» de Alvar, dijo: narahéro, sáha, sahón, ’zanjón’, berehéna, ihénioh, ehámbre, enabonár, unárro ’un jarro’ ahlíbe, ehlabón ’el jabón’, elárro, elúgo ’el jugo’, tahéa.

55 mõnhah ~ mõah, narãnhéro ~ narãhéro, sanhõn; (un) alhíbe ~ (el) arhíbe, el habõn, tarhéa, bírhen ~ bílhen ~ birh, etc.

56 El grado más avanzado de la evolución es, claramente, la pérdida de la implosiva: sólo es frecuente en interior de palabra y en boca de auténticos «magos». La metátesis y la asimilación de la aspirada a la consonante implosiva revelan una mayor conciencia del grupo: ocurren co­munmente en los enlaces sintácticos (incluido el caso límite del prefijo o pseudoprefijo en- + h-) y se extienden al interior de palabra siempre que un hablante rehuye el ser clasificado lingüísti­camente como «mago». Sobre La Gomera, La Palma y Lanzarote, véase Catalán, «Canarias», § 13.1-13.13.

57 A los ejemplos de Alvar, Tenerife (§ 251, 332-3), uno otros de mis materiales.

58 Cfr. A. Alonso, Temas hisp., 316-322; Cuervo, «Cast, pop.», 1417; Rodríguez-Castellano, «Cabra», 587-588 y RFE 24, 1937, 228; D. Alonso, «Vocales and.», 228-229; ALEA, mapas 85, 72; García Cotorruelo, 65-66; Navarro Tomás, Puert., 86-88 y mapas 19 y 20; Robe, Pan., § 18. 2.1., 20.1.6-20.1.7; van Wijk, 95-96; Flórez, Bogotá § 97.1, 97.4, 97.8, 97.9; Wulff, «Un chapitre», 253, 255 [Becerra, Cartag. Ind., c. VII, § 6].

59 Alvar, Tenerife dedica escasa atención a estos grupos. En el § 29 8 afirma que «en posición implosiva, la -r se aspira ante nasal y lateral»; pero sólo cita ɦno (Tag.), cuadéɦna y cahlínga (Puerto), junto al discordante mellúza (Alc.) en que «la asimilación se cumple». Sin embargo, en el Vocabulario figuran en mayoría los casos contrarios a la regla: carlinga (Alc.) ~ carrínga (Punta), carnabál(eh) (Lag., Tag.), cárne(h) (Lag.), cernícaro (Lag.), ser~ cernir (Tag., Lag., Alc.), dornah(ít)o (Alc.), ehcuernáda~ ehcorná (Alc., Lag.), órno (Alc.), etc. He estudiado con detalle la repartición geográfica y social de los varios resultados en Catalán, «Canario», [135-136], y Catalán, «Canarias», [151-152, y §10-10.4: La aspiración (generalizada en las islas menores: La Gomera, Lanzarote) está en Tenerife arraigada en medios rurales aislados y además es propia del habla popular ciudadana de Santa Cruz y La Laguna (como también de Las Palmas); pero suele rechazarse en el habla más «fina» de los burgueses y campesinos de El Norte, que vacilan entre las realizaciones plenas de -r, -l y la asimilación: tierna ~ tiena ~ tiena, sernícalo ~ senícalo ~ senícalo, mílro ~mírlo ~milo~ mi lo (a los datos de El Sur únase ahora en Fasnia, un viejo «tódo’ loh biéhneh»; un joven: el onito; en La Zarza, un joven: inbiérno). También estudio en Catalán, «Canarias», § 11.23 y 11.3 el caso particular de los infinitivos seguidos de pronombres enclíticos con n- o /-.

60 Agrupo algunas formas citadas por Alvar, Tenerife (§ 332.6) con otras de mis materiales. Casos en todo análogos se dan en otras hablas con aspiración: Cfr. Rodríguez-Castellano, «Ca­bra», 407-408; D. Alonso, «Vocales and.», 226, 229; Alvar, «Hablas mer.», n. 143; Navarro To­más, Puert., 102, 103; Robe, Pan., § 7.1.1, 20.1.5.3, 22.1.5.3; [Becerra, Cartag. Ind., c. VI, § 4].

61 Catalán, «Canarias», § 12.12-12.3.

62 Recuérdense los resultados convergentes de -rn-, -sn-, -nh-; -rl-, -sl-, -Ih-; -nh-, -Ih-, -rh-; las formas põɦlo, tɦía, mantella, dɦle ~ déhle, y casos sueltos como: sargón ’zanjón’, sárh­na ’zanja’, «y quedál tár cambiádo», mantérmela ’manténmela’, úntimo ’último’, mɦõŋ) ’mejor’, mũɦõ ’musgo ~ moho’, ehnámbro ’enjalmo’, cáhrro ’cardo’ (Pérez Vidal, «Aportación», 89, ci­taba por su parte: mejóh, dormíh).

63 La pérdida de la [-h < -ş] ocurre con cierta frecuencia en los enlaces sintácticos (Alvar, Tenerife, § 20-25: dó pedásoh, la bótah, la flóreh, buéno díah, dó lásoh, la yéguah, úna gallínah, decansál, lo canabáleh, lo máchoh, etc.); pero mi impresión es que en tal caso la consonante siguiente suele quedar modificada, utilizándose en su explosión un caudal adicional de aire expirado (como en una oclusiva del inglés); sólo ante [h-, f-, ş-] desaparece sin dejar rastro (Catalán, «Canario», , [132-133]. En posición final Alvar, Tenerife registra rara vez la pérdida (oho, almiré, hó, § 18 y 28); parece estar favorecida (Catalán, «Canarias», § 12. 11) por la presencia de una [h-] en la sílaba final (ího, agúha, óha, etc.), por la acentuación aguda ’hoz’, é, lú, felí, Dió, etc.), y por la carencia de función morfológica (huébe, lúne, Cárlo, Ernánde, etc.); la vocal precedente es en estos casos llamativamente abierta. También se da esporádicamen­te la pérdida de -r, -l en ciertos enlaces sintácticos (Alvar, Tenerife § 29: e pesúño; tocá lah c, decí lo...; Catalán, «Canarias», §  11.4: «presentá las armah», «asé la cáma», «recohé lah táchah»; añádase: «erbí la léche», «po la tárde», «sembrá la semillah»); caso aparte es la pérdida de la -r del infinitivo seguida de pronombre enclítico («Canarias», § 11. 1-11. 23); la final átona se ensordece y tiende fácilmente a la pérdida (ãhe ~ ãhe, dáti ~ dáti, tune ~ tune, Catalán, «Canario», [137]; la pérdida de la final en sílaba acentuada se oye ocasionalmente (pelá, cortá, Esp., Alvar, Tenerife, § 29 6; comé, desí, Tejina; molé, Fasnia; mehó, Chío, Catalán, «Canarias», § 9.16 y 9.17) y parece característica de ciertas áreas (en Chamorga: carcañá(r), secá(r), pintá, tocá, enamorá. Catalán, «Canarias», § 9. 14); la vocal precedente es muy abierta. Para el caso particular de -ŋ ante h- , véase atrás; la [-ŋ] en sílaba final átona se reduce a una nasalización de la vocal (hób, esám, bírh,   Cárm, cóh) que puede perderse (bĩnhe, desáme); la vocal seguida de nasal suele cerrarse, o, en el caso de la a, velarizarse.

64  Sería preciso examinar los resultados de -r, -l+vocal-entre los hablantes analfabetos claramente confundidores.

65 Según ocurre en otras hablas hispánicas de consonantismo relajado; cfr. R. L. Hyman, «[ŋ] as an Allophone Denoting Open Juncture in Several Spanish-American Dialects», Hispania 39, (1956) 293-299 y Matluck, «Fon. fin.», 335. [Más datos en Resnick, Phonol. variants]

66  Cfr. con la conservación de la velar en põɦlo, tɦla, dɦle, que citamos en las nn. 24 y 62.

67 Basándome en encuestas referentes al habla de Santa Cruz, La Laguna, El Realejo (y Tías, en Lanzarote), señalé en Catalán, «Canario», [128], que la disimilación se produce cuando la aspirada se halla en la sílaba inmediata (tipo: los-óhoh, buénos-áñoh) o separada por una sílaba átona (tipo: los-árboleh, únos-éroeh), pero no cuando se trata de voces agudas (tipo: máh arróh, váh atráh). Posteriormente, una nueva encuesta en Guía de Isora dio resultados menos claros: por ejemplo, la reposición de la -s no era general en «las islas», y en cambio predomina en «tus herederos», «las arenas», «más atrás» y otros casos, siendo incluso general en «más agua» (frente al predominio de máhágua sobre maságua en Tías). Cfr. con lo observado en algunas regiones andaluzas y extremeñas: Rodríguez-Castellano, «Cabra», 591-592 (en contraste con Salvador, «Cúllar-Baza», § 52); Espinosa, Jr., Arc, § 96.

68 Doy ejemplos en Catalán, «Canarias», § 14-14.21. Las formas «tradicionales», con simpli­ficación de los grupos (prático, atuál~ autál ’actuar’, dotór, réto, elicótero, esáme, esáto, asolúto, Consesióŋ, oserbár, oséquio, ohesióŋ, colúna, colúnia ’calumnia’, inoránte, repunánte, díno, etc.) circulan en el campo y entre las clases populares ciudadanas; pero, a su lado, conviven otras pronunciaciones «semicultas» en que la implosiva se conserva, pero como una «oclusión glotal» inmatizada (esá’to, o’héto, a’solúto, elicó’tero, eucalí’to, Conse’sión, e’séna), que se nasaliza ante consonante nasal (repuŋnánte, colũhna, indíŋno); esta implosiva tiende a desplazarse a la sílaba acentuada (ohé’to, asolú’to, osé’quio). La oclusión glosal aparece frecuentemente, por ultracorreccíón, en voces como se’sión ’sesión’. En los grupos de tres consonantes se halla: ihtan­te~itánte~ ĩhtánte, ihtitúto ~ ititúto ~ ĩhtitúto, ostinádo ’cansado’. Cfr. en Hispanoamérica, Canfield, 95-96; Cuervo, «Disq. ortogr.», 256-290 y Cuervo, «Cast, pop.», 1455-1481; Flórez, Bogotá, § 54.60.1, 76-81, 125, 131; Boyd-Bowman, «Ecuad.», 228, y Boyd-Bowman, Guanaj., § 38-40, 53, 54; Robe, Pan., § 14.1.2, 16.1.3, 25.1.2, 25.1.2., 25.2-25.2.1, 26.1, 26.1.4, 2.1.6; Matluch, «Fon. fin.», 338-339; [Becerra, Cartag. Ind., c. 8]; y en El Sur de España, Rodríguez-Castellano, «Cabra», § 45; etc.

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

*   41.- 2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

*   42.- 3. CONSONANTES IMPLOSIVAS

*    43.- 4. EL FONEMA /H/

*   44.- 5. LA -D- (< -T- LATINA)

*   45.- 6. LA OPOSICIÓN [L PALATAL] : [Y] Y EL YEÍSMO

*   46.- 7. LA -CH-

*    47.- 8. LA DIPTONGACIÓN DE LOS HIATOS

*    48.- 9. CONCLUSIÓN

VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    49.- VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    50.- 1. LA DIALECTALIZACIÓN VERTICAL: COEXISTENCIA DE MODALIDADES ARCAIZANTES Y NEOLÓGICAS DE ESPAÑOL ATLÁNTICO

*    51.- 2. EL CONFLICTO ENTRE LA NORMA REGIONAL Y EL ESPAÑOL NORMATIVO

*    52.- 3. DOCUMENTACIÓN (ILUSTRATIVA DE LAS CUESTIONES TRATADAS)

*    53. 4. LA S SONORA

*    54.- 5. EL CECEO: VARIANTES SISEANTES Y CICEANTES

*    55.- 6. LA ASPIRACIÓN

*    56.- 7. YEÍSMO Y CONSERVACIÓN DE LL

*    57.- 8. CONSERVACIÓN Y PÉRDIDA DE -D-

*    58.- 9. VOCALIZACIÓN DE LA D EN EL GRUPO -DR-

*    59.- 10. ASPIRACIÓN Y CONSERVACIÓN DE -S IMPLOSIVA

*    60.- 11. DISTINCIÓN Y NEUTRALIZACIÓN DE -R, -L

*    61.- 12. LOS GRUPOS -RN-, -RL-: CONSERVACIÓN Y ASPIRACIÓN DE LA IMPLOSIVA

*    62.- 13. PÉRDIDA DE LA -R DEL INFINITIVO POR INFLUJO DEL CONTORNO

*    63.- 14. PÉRDIDA DE IMPLOSIVAS

*    64.- 15. RESULTADOS VARIOS DE -NH-, -LH- Y -RH-

*    65.- 16. GRUPOS CULTOS

*    66.- 17. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS DECRECIENTES

*    67.- 18. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS CRECIENTES

*    68.- 19. [W] > [GW] INICIAL, INTERVOCÁLICO Y TRAS R

*    69.- 20. GENERALIZACIÓN DEL PREFIJO ES-

*   70.- 21. VOCAL ANALÓGICA EN EL PRESENTE DE «HABER»

*    71.- 22. VOCAL ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS»

*     72.- 23. ACENTUACIÓN ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS» DEL SUBJUNTIVO

 *    73.- 24. «NOS», MORFEMA DE LA PERSONA «NOSOTROS» EN EL VERBO

*     74.- 25. «LOSOTROS» (’NOSOTROS’) Y «LOS» (’NOS’)

*     75.- 26. PÉRDIDA Y CONSERVACIÓN DE LA PERSONA «VOSOTROS»

*     76.- 27. INEXISTENCIA DE LEÍSMO Y LAÍSMO

*     77.- 28. EL POSESIVO DE TERCERA PERSONA

*    78.- 29. PERSISTENCIA DEL VERBO «HABER» (’TENER’)

*    79.- 30. «SER», AUXILIAR DE VERBOS TRANSITIVOS Y REFLEXIVOS. EL IMPERSONAL «HABER»

*    80.- 31. CONSTRUCCIONES ANÓMALAS CON «HABER» Y «SER», POR CRUCE DE FRASES

*    81.- 32. PASADO SIMPLE Y PASADO COMPUESTO

*    82.- 33. POSPOSICIÓN DEL PRONOMBRE ÁTONO

VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA

*    83.- VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA. PROBLEMAS METODOLÓGICOS

*    84.- 1. FRAGMENTACIÓN GEOGRÁFICA Y ESTRATIFICACIÓN SOCIO-CULTURAL

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra minúscula j a la manera del S/ XII. British Museum

84.- 1. FRAGMENTACIÓN GEOGRÁFICA Y ESTRATIFICACIÓN SOCIO-CULTURAL.

84.- 1. FRAGMENTACIÓN GEOGRÁFICA Y ESTRATIFICACIÓN SOCIO-CULTURAL.

1. FRAGMENTACIÓN GEOGRÁFICA Y ESTRATIFICACIÓN SOCIO-CULTURAL. VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA.

      La selección de testigos del habla de Tenerife, hecha por Alvar, me pare­ce equivocada. Fiel a unos principios de escuela, sólo considera depositarios del habla regional a los sujetos rústicos y de una cierta edad10. Pero el espa­ñol tinerfeño no es un antiguo «patois» en vías de desintegración ante el avance de una lengua oficial; no es un viejo dialecto, con base en el latín, cuyos primitivos rasgos lingüísticos interese reconstruir acudiendo al testi­monio de ciertos jornaleros, cabreros o pescadores especialmente apegados a modos de decir arcaicos. El español tinerfeño es una modalidad regional del español que continúa haciéndose en boca de toda la población de la isla (o, más bien, del archipiélago, dada la interdependencia insular), y su estudio no puede reducirse al examen del habla rural. Sin atender simultáneamente a las tendencias lingüísticas que prevalecen en las ciudades y villas rectoras del desarrollo material y cultural de la comunidad isleña y sin tener presente las variedades «más finas» de español canario propias de las clases burguesas, toda imagen de la situación de la lengua, incluso en medios campesinos, resulta incompleta e incomprensible, pues no hay pueblo tan aislado que desconozca por completo la «norma» regional que gobierna el habla insular de la burguesía11.

      Alvar extiende a esta pequeña isla atlántica el «método geográfico» de investigación lingüística, realizando tres «encuestas base» en La Laguna, en Taganana y en Alcalá, y tres «encuestas secundarias» en La Esperanza, La Punta del Hidalgo (exactamente en El Roque de las Bodegas) y en el Puerto de la Cruz 12. Seguro de la importancia del factor espacio en la repartición de los rasgos lingüísticos que anota, incluso elabora seis mapas, sistematizando cartográficamente algunos de los datos reunidos13. Ciertamente, en la estre­cha franja habitable de la isla de Tenerife pueden distinguirse, desde el punto de vista de la geografía humana, comarcas varias, condicionadas por profun­das divergencias orográficas, climáticas y de vegetación, y estas divisiones geográficas tienen que ser tenidas muy en cuenta al plantear un estudio de conjunto del español tinerfeño14. Pero la diversificación horizontal, espacial, del español de Tenerife es sólo de secundaria importancia, ya que depende, en última instancia, de la diversificación vertical, relacionada con la estratifi­cación de la comunidad en distintos niveles socio-culturales, diversificación ésta a la cual Alvar dedica escasa, si no nula, atención. Las distintas varieda­des del español que existen en Canarias no son el resultado de evoluciones divergentes de la lengua ocurridas en las varias islas o en diferentes comarcas de una isla, sino que representan estratos superpuestos de español atlántico, que afloran aquí y allá según el nivel socio-cultural de los hablantes. Por esto, aunque en el reducido ámbito de Tenerife (y en el limitado del archipié­lago) coexisten modalidades notablemente distintas de español, son escasísi­mas las «fronteras lingüísticas» que fragmentan comarcalmente la isla (y aún las que separan una isla o conjunto de islas respecto a otra u otras)15.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989) 

NOTAS

10 Véase la descripción de los informantes, Alvar, Tenerife, pp. 10-11.

11 En Catalán, «Canario» y Catalán, «Canarias» he destacado la importancia de los centros urbanos en la propagación de un español atlántico que, si bien rechaza ciertos vulgarismos dialectales, tiende a separarse ostensiblemente de la norma castellana. En el último trabajo insis­to especialmente sobre el carácter dialectal de la «norma» que gobierna el español culto insular. Cfr. las advertencias de Rona, Aspectos, respecto al español en América.

12 En Lag. rellenó el Cuestionario con un labrador y su mujer; en Tag. utilizó para ello 4 sujetos y en Alcalá 3. Todos los informantes (menos uno) se hallan convenientemente identifica­dos (§ 2). He de observar que el principal sujeto de Alvar, Tenerife en Lag. (pp. 10-11; fotografía 16, lám. XXVIII), Emilio Pérez González, nació el 13 de marzo de 1893 en Tegueste (y no en el barrio de San Benito, La Laguna, como dice Alvar) y que de allí vino, a los 6 años, al barrio de San Lorenzo, donde se casó y vive. El objeto de las «encuestas secundarias» de Alvar fue reunir léxico pastoril, en Esp. (con un pastor anónimo), y del mar, en Punta y Puerto (con marineros y pescadores, también anónimos), pp. 9-10 y n. 65.

13 Láms. I-III.

14 Geográficamente, creo que deben establecerse para el español tinerfeño las áreas siguien­tes: I. «El Norte»; II. Taganana; III. La Laguna; IV. Santa Cruz; V. «El Sur». En el libro de Alvar sólo las comarcas II (Tag.) y III (Lag., Punta, Esp.) se hallan propiamente representadas. Ni el arcaizante Sur, ni el Norte próspero y conservador, ni la ciudadana Santa Cruz han sido estudiados: Los pescadores de El Puerto no son los más apropiados representantes de las villas y pueblos de El Norte, agrícolamente rico; y Alcalá, pueblo de pesca, climáticamente parte del Sur, pero unido al Norte por sus comunicaciones, no puede considerarse un buen ejemplo, ni de una, ni de otra, de las dos principales zonas agrícolas de la isla.

15 Catalán, «Canarias» (al estudiar, con abundancia de sujetos, la fonética del español ha­blado en Santa Cruz, La Laguna, Guía de Isora y El Realejo, resultó manifiesta la importancia de la estratificación lingüística, no sólo en los ayuntamientos ciudadanos, sino también en los rurales). Cfr., respecto a América, las acertadas observaciones de Rona, Aspectos.

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

*   41.- 2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

*   42.- 3. CONSONANTES IMPLOSIVAS

*    43.- 4. EL FONEMA /H/

*   44.- 5. LA -D- (< -T- LATINA)

*   45.- 6. LA OPOSICIÓN [L PALATAL] : [Y] Y EL YEÍSMO

*   46.- 7. LA -CH-

*    47.- 8. LA DIPTONGACIÓN DE LOS HIATOS

*    48.- 9. CONCLUSIÓN

VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    49.- VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    50.- 1. LA DIALECTALIZACIÓN VERTICAL: COEXISTENCIA DE MODALIDADES ARCAIZANTES Y NEOLÓGICAS DE ESPAÑOL ATLÁNTICO

*    51.- 2. EL CONFLICTO ENTRE LA NORMA REGIONAL Y EL ESPAÑOL NORMATIVO

*    52.- 3. DOCUMENTACIÓN (ILUSTRATIVA DE LAS CUESTIONES TRATADAS)

*    53. 4. LA S SONORA

*    54.- 5. EL CECEO: VARIANTES SISEANTES Y CICEANTES

*    55.- 6. LA ASPIRACIÓN

*    56.- 7. YEÍSMO Y CONSERVACIÓN DE LL

*    57.- 8. CONSERVACIÓN Y PÉRDIDA DE -D-

*    58.- 9. VOCALIZACIÓN DE LA D EN EL GRUPO -DR-

*    59.- 10. ASPIRACIÓN Y CONSERVACIÓN DE -S IMPLOSIVA

*    60.- 11. DISTINCIÓN Y NEUTRALIZACIÓN DE -R, -L

*    61.- 12. LOS GRUPOS -RN-, -RL-: CONSERVACIÓN Y ASPIRACIÓN DE LA IMPLOSIVA

*    62.- 13. PÉRDIDA DE LA -R DEL INFINITIVO POR INFLUJO DEL CONTORNO

*    63.- 14. PÉRDIDA DE IMPLOSIVAS

*    64.- 15. RESULTADOS VARIOS DE -NH-, -LH- Y -RH-

*    65.- 16. GRUPOS CULTOS

*    66.- 17. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS DECRECIENTES

*    67.- 18. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS CRECIENTES

*    68.- 19. [W] > [GW] INICIAL, INTERVOCÁLICO Y TRAS R

*    69.- 20. GENERALIZACIÓN DEL PREFIJO ES-

*   70.- 21. VOCAL ANALÓGICA EN EL PRESENTE DE «HABER»

*    71.- 22. VOCAL ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS»

*     72.- 23. ACENTUACIÓN ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS» DEL SUBJUNTIVO

 *    73.- 24. «NOS», MORFEMA DE LA PERSONA «NOSOTROS» EN EL VERBO

*     74.- 25. «LOSOTROS» (’NOSOTROS’) Y «LOS» (’NOS’)

*     75.- 26. PÉRDIDA Y CONSERVACIÓN DE LA PERSONA «VOSOTROS»

*     76.- 27. INEXISTENCIA DE LEÍSMO Y LAÍSMO

*     77.- 28. EL POSESIVO DE TERCERA PERSONA

*    78.- 29. PERSISTENCIA DEL VERBO «HABER» (’TENER’)

*    79.- 30. «SER», AUXILIAR DE VERBOS TRANSITIVOS Y REFLEXIVOS. EL IMPERSONAL «HABER»

*    80.- 31. CONSTRUCCIONES ANÓMALAS CON «HABER» Y «SER», POR CRUCE DE FRASES

*    81.- 32. PASADO SIMPLE Y PASADO COMPUESTO

*    82.- 33. POSPOSICIÓN DEL PRONOMBRE ÁTONO

VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA

*    83.- VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA. PROBLEMAS METODOLÓGICOS

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra minúscula k del S/ XII. British Museum

83.- VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA. PROBLEMAS METODOLÓGICOS

83.- VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA. PROBLEMAS METODOLÓGICOS

VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA*. PROBLEMAS METODOLÓGICOS.

      Las islas Canarias constituyen, geográfica e históricamente, una avanza­da del Viejo Mundo hacia el Nuevo, si no preferimos ver en ellas un frag­mento anticipado de América en Euráfrica; y su español viene a servir de lazo de unión entre el español hablado a un lado y a otro del Océano. El examen de las hablas del archipiélago es, por tanto, de excepcional interés para el estudio de la historia, situación actual y perspectivas de la lengua española en América1; y, sin embargo, hasta hace poco carecíamos de «un cuadro coherente y homogéneo» del español de Canarias2. El desinterés de los dialectólogos españoles e hispanizantes por el dato canario únicamente se explica teniendo en cuenta que la dialectología de las lenguas románicas sólo consideraba en el pasado dignas de estudio las hablas dialectales directamen­te entroncadas con el latín, no los nuevos dialectos surgidos por diferenciación regional de las lenguas neolatinas. De ahí que hasta fecha reciente las peculiaridades3 del español de Canarias interesasen sólo a unos pocos estu­diosos isleños4.

      A fin de remediar esta situación, Manuel Alvar aprovechó las horas libres entre clase y clase de unos cursillos que profesó en la Universidad de La Laguna, durante el mes de marzo de 1954, para reunir los materiales con que poder «dar una visión del español de Tenerife». La prontitud con que obtuvo los datos requeridos se debe al «método» empleado en sus interroga­torios5: Alvar utilizó el Cuestionario del ALEA6, convenientemente modifi­cado 7. Más tarde, vuelto a Granada, organizó sus materiales, componiendo con ellos, en 1955, una descripción de «el español hablado en Tenerife»8. El caudal, verdaderamente notable, de datos que Alvar logró reunir en 15 ó 20 días de labor constituye un poderoso incentivo para la aplicación a futuras exploraciones dialectológicas de la metodología en que su estudio se basa. Por esta razón me creo obligado a discutir aquí, críticamente9, la obra de un amigo y de uno de los más capaces y admirables dialectólogos de campo que hoy se hallan en el tajo; pues, a mi parecer, el método empleado por Alvar —útil para formar un Atlas lingüístico-etnográfico— es inapropiado para describir científicamente un habla dialectal.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989) 

NOTAS

* Artículo-reseña publicado en Zeitschrift für romanische Philologie, 82 (1966), 467-506.

1 Según destaca bien Alvar, Tenerife (p. 5 y pp. 99-100). Personalmente he examinado as­pectos varios de la relación entre el español canario y el americano en: Catalán, «Çeçeo» (1957), «Esp. atl.» (1958), «Canario» (1960) y «Canarias» (1963) [trabajos todos ellos reeditados en el presente libro y a cuya paginación reajusto las citas].

2 «Nota previa», pp. 2-5.

3  Casi exclusivamente las de tipo léxico. Cfr. el resumen trazado por Georges, «Rec», sobre los estudios dialectológicos canarios anteriores a Alvar, Tenerife.

4 Cuento entre ellos, por su arraigo en Tenerife, a Max Steffen, cuya disciplinada formación suiza contrasta con el autodidactismo casi general.

5 «Introducción», pp. 9-11.

6 Alvar, Cuest. ALEA.

7  Según se advierte en el § 3.

8 Aunque, El español hablado en Tenerife fue publicado como Anejo LXIX de la RFE, (Madrid: C.S.I.C.) en 1959, la «Nota previa» está fechada en Granada, sept. 1955 y el libro mereció el premio «Antonio de Nebrija» en ese mismo año de 1955 (según consta en la portada).

9 Mi crítica se basa en observaciones personales y en materiales reunidos como consecuencia indirecta de mi labor de cátedra en la Universidad de La Laguna (cursos prácticos de dialectolo­gía; dirección de «tesinas» dialectológicas), a lo largo de los años escolares 1954-55, 1957-60 y 1962-63. Durante el curso 1959-60 visité (acompañando grupos de estudiantes) las localidades de las «encuestas base» de Alvar, Tenerife, procurando entrevistar, entre otros, a sus mismos in­formadores («Canarias», § 1.1-1.14).

    En las citas de palabras o frases del habla tinerfeña utilizo, fundamentalmente, el sistema gráfico del español; cuando, al estudiar la fonética local, la ortografía no basta para mis propó­sitos, introduzco las necesarias modificaciones gráficas o acudo a signos fonéticos.

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

*   41.- 2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

*   42.- 3. CONSONANTES IMPLOSIVAS

*    43.- 4. EL FONEMA /H/

*   44.- 5. LA -D- (< -T- LATINA)

*   45.- 6. LA OPOSICIÓN [L PALATAL] : [Y] Y EL YEÍSMO

*   46.- 7. LA -CH-

*    47.- 8. LA DIPTONGACIÓN DE LOS HIATOS

*    48.- 9. CONCLUSIÓN

VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    49.- VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    50.- 1. LA DIALECTALIZACIÓN VERTICAL: COEXISTENCIA DE MODALIDADES ARCAIZANTES Y NEOLÓGICAS DE ESPAÑOL ATLÁNTICO

*    51.- 2. EL CONFLICTO ENTRE LA NORMA REGIONAL Y EL ESPAÑOL NORMATIVO

*    52.- 3. DOCUMENTACIÓN (ILUSTRATIVA DE LAS CUESTIONES TRATADAS)

*    53. 4. LA S SONORA

*    54.- 5. EL CECEO: VARIANTES SISEANTES Y CICEANTES

*    55.- 6. LA ASPIRACIÓN

*    56.- 7. YEÍSMO Y CONSERVACIÓN DE LL

*    57.- 8. CONSERVACIÓN Y PÉRDIDA DE -D-

*    58.- 9. VOCALIZACIÓN DE LA D EN EL GRUPO -DR-

*    59.- 10. ASPIRACIÓN Y CONSERVACIÓN DE -S IMPLOSIVA

*    60.- 11. DISTINCIÓN Y NEUTRALIZACIÓN DE -R, -L

*    61.- 12. LOS GRUPOS -RN-, -RL-: CONSERVACIÓN Y ASPIRACIÓN DE LA IMPLOSIVA

*    62.- 13. PÉRDIDA DE LA -R DEL INFINITIVO POR INFLUJO DEL CONTORNO

*    63.- 14. PÉRDIDA DE IMPLOSIVAS

*    64.- 15. RESULTADOS VARIOS DE -NH-, -LH- Y -RH-

*    65.- 16. GRUPOS CULTOS

*    66.- 17. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS DECRECIENTES

*    67.- 18. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS CRECIENTES

*    68.- 19. [W] > [GW] INICIAL, INTERVOCÁLICO Y TRAS R

*    69.- 20. GENERALIZACIÓN DEL PREFIJO ES-

*   70.- 21. VOCAL ANALÓGICA EN EL PRESENTE DE «HABER»

*    71.- 22. VOCAL ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS»

*     72.- 23. ACENTUACIÓN ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS» DEL SUBJUNTIVO

 *    73.- 24. «NOS», MORFEMA DE LA PERSONA «NOSOTROS» EN EL VERBO

*     74.- 25. «LOSOTROS» (’NOSOTROS’) Y «LOS» (’NOS’)

*     75.- 26. PÉRDIDA Y CONSERVACIÓN DE LA PERSONA «VOSOTROS»

*     76.- 27. INEXISTENCIA DE LEÍSMO Y LAÍSMO

*     77.- 28. EL POSESIVO DE TERCERA PERSONA

*    78.- 29. PERSISTENCIA DEL VERBO «HABER» (’TENER’)

*    79.- 30. «SER», AUXILIAR DE VERBOS TRANSITIVOS Y REFLEXIVOS. EL IMPERSONAL «HABER»

*    80.- 31. CONSTRUCCIONES ANÓMALAS CON «HABER» Y «SER», POR CRUCE DE FRASES

*    81.- 32. PASADO SIMPLE Y PASADO COMPUESTO

*    82.- 33. POSPOSICIÓN DEL PRONOMBRE ÁTONO

VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra minúscula l del S/ XII. British Museum