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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA. II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

       Las cacografías confundidoras de ç y s-, -ss- son, pues, bastante abun­dantes en el trentenio 1490-1520, época en que el sevillano Nebrixa nos pro­porciona las primeras descripciones de /ç/  y /s/. Según Amado Alonso, Ne­brixa constituye un «testimonio a silentio... decisivo» para probar que en 1507 los sevillanos (y los andaluces en general) diferenciaban las sibilantes como los castellanos, no habiendo aún aparecido el çeçeo41. En completo desacuerdo con esta opinión, hoy tan recibida, creo, por el contrario, que Nebrixa nos proporciona el primer testimonio explícito de la práctica ceceo­sa en el reino de Sevilla.

      Nebrixa42 explica que la pronunciación del sámech hebreo «qui non est absimilis ei quem nostri temporis inscitia dat c litterae e vel i sequentibus» (1503, cap. XVII)43, difiere de la del sin hebreo (= s castellana, según Nebri­xa) 44 por su carácter de dental:

    «...quod sama ad supernorum dentium radices lingua appulsa sonum reddit, sin vero ad médium caeli palatum illisa formatur» (1503, cap. XVII).

        En 1507, fol. 130, insiste precisando aún más:

    «nam sin priori lingua ad palatum applicata effingitur, sama vero ad supernorum dentium radices lingua illisa sonum reddit».

       Deducimos de aquí que la oposición entre /ç/ y /ss/ en castellano se basaba en el punto de articulación, ya dorso-dental (como en el sámech), ya ápico-palatal (como en el sin). Nebrixa continúa: 

    «Atque Martianus Capella, ubi in Philologiae Nuptiis inducit Grammaticen in qua oris parte litterae formentur graphice describentem, s, inquit, littera sibilum facit dentibus verberatis. Ex quo fit sigma graecum et s latinum eo modo proferre debeat quo sama hebraicum, hoc est, lingua ad su­pernos dentes appulsa, ut vult Martianus, non eo modo quo sin hebraicum, hoc est, lingua ad médium caelum illisa, quo modo huius rationes ignari proferunt» (1503, cap. XVIII).

       Basándose en Marciano Capella, que describe la s latina como dental, Nebrixa deduce la equivalencia s latina = sámech hebreo. Al concluir, por esta y otras consideraciones45, que la s greco-latina era, no una ápico-palatal como la s castellana y el sin hebreo, sino una dental como el sámech y la ç del castellano vulgar, se le impuso la comparación con la pronunciación de los ceceosos hispanos: los clásicos, ¡qué paradoja!, pronunciaban su s como aquellos hispanos que, apartándose de la norma del castellano, extendían la pronunciación de la /ç a la /ss/ romance:

     Ex ómnibus igitur his rationibus satis constat s litteram quem sonum reddere debeat: hoc est, non eum..., sed eum potius quem genus quoddam hominum ceceosos Hispani vocant, non sine quadam offensionis levissimae venustate» (1503, cap. XVII). «Fuit tempus quo et putabam hanc litteram tali sono debere proferri quali nunc imperitum vulgus enunciat, et quas in illius prolatione delicias fieri prohibet Quintilianus coniectabam illorum esse quod vulgo Hispani ceceosos vocant; nunc vero, his rationibus quas supra attulimus convicti, asseveramus illos recte, nos perperam hodie hanc litteram pronunciare, ut qui solebant a nobis derideri possint nos vicissim iure suo eludere. Sed nos illos hac una in re superamus: quod utramque vocem possumus efferre; illi vero inemendabili oris pravitate non possunt» (1507, fol. 130).

      Este razonamiento de Nebrixa cobra sólo su verdadero sentido si no nos obstinamos en identificar a los ceceosos españoles, citados por Nebrixa, con los escasísimos individuos diseminados por toda España que, tarados fisioló­gicamente, eran incapaces de pronunciar correctamente la s, a causa de tener una lengua estropajosa, gorda o con frenillo46, y reconocemos en ellos a los hablantes coterráneos de Nebrixa que, por un hábito lingüístico heredado de sus mayores, practicaban la indistinción de los fonemas /ss/ y /ç/. Los estu­dios filológicos llevaron a Nebrixa a suponer que la s greco-latina no era ápico-palatal como la s castellana [ṡ], sino dorso-dental. De ahí que enseñase la equivalencia s greco-latina = ç castellana [ş]; o, lo que es lo mismo, s greco-latina = s de los ceceosos, puesto que los ceceosos daban a la /ss/ la misma realización [ş] que a la /ç/, siendo incapaces de distinguir ambos fonemas. Nebrixa explica claramente que la pronunciación ceceada de la s era, sin más, la que él mismo reservaba (como distinguidor entre /ss/ y /ç/) para la /ç/; así, aunque los ceceosos le aventajaban por continuar dando a la s la pronunciación dorso-dental que tenía en las lenguas clásicas, él tenía sobre ellos la superioridad de saber pronunciar, además de esa sibilante dorso-dental (que utilizaba en castellano como /ç/) equivalente a la s greco-latina y al sámech hebraico, una sibilante ápico-palatal (que utilizaba en cas­tellano como /ss/) carente de precedentes greco-latinos, pero comparable al sin del hebreo.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

NOTAS

41 A. Alonso, «Historia del ceceo», pp. 121-123.

42 1503 = De vi ac potestate litterarum, Salamanca, 1503.
   1507 = Repetitio quarta. De litteris hebraicis, cum quibusdam annotationibus in Scripturam Sacram, Alcalá? o Salamanca?, 1507. Véase, A. Alonso, «Nebrija», p. 1.

43 A. Alonso, «Nebrija», p. 21, n. 36.

44 Véase A. Alonso, De la pronunciación, p. 112, n. 14. La igualación sin = s castellana se deduce de numerosos pasajes (Véase A. Alonso, «Nebrija», pp. 20-25 y 52-54).

45 Nebrixa apoya esta su tesis sobre muy variados argumentos filológicos: Además de aducir la autoridad de San Jerónimo y las descripciones de Terenciano y Marciano Capella, hace notar las transcripciones de la s latina por el sámech hebreo en nombres propios de personas y lugares, y la continuidad de la interjección de silencio latina si o st (y del correspondiente verbo sileo) en la interjección romance ci (dato que considera muy significativo pues «interiectionum voces naturales prope sint, quippe quae neque locorum distantia neque temporis diuturnitate mutentur»).

46 Según hace A. Alonso, «Historia del ceceo», pp. 122-123.

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

       Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra mayúscula U de Albert Durero.

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