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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA. I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY.

      Según hemos visto, Gonzalo Correas, nacido en Jaraíz de la Vera de Plasencia, buen conocedor de las peculiaridades lingüísticas de Extremadu­ra79, afirma decididamente en 1626: «i es error imaxinar que tenemos mas de un sonido de ze en Castellano», sin embargo, la distinción entre una /ç/ sorda y una /z/ sonora, tal como existía en el habla cortesana del Toledo de Carlos V, ha continuado en uso hasta tiempos actuales en la región del Tajo, tanto en la Extremadura castellana como en la leonesa. Modernamente, /ç/ y /z/ se realizan, en los lugares que han mantenido la distinción, interdenta­les [θ ] : [đ], sin que se llegue a confundir la /z/ con la /d/ (pronunciada en posición intervocálica [đ] en el español común), ya que en toda esa área la -d- intervocálica tiene como resultado cero  [Ø]80. (Podríamos hablar, si aca­so, de la existencia de un nuevo fonema /d/81, que en posición intervocálica se articula [đ] y procede de /z/, y en posición inicial se articula [d] y procede, normalmente, de /d/ y muy rara vez de /z/82). Este área, en la que el fonema sonoro /z/ (>/d/) sobrevive, fue objeto, en 1935, de una detallada monografía escrita con las limitaciones naturales impuestas por el estricto foneticismo de la escuela de Navarro Tomás83.

      Pienso que esta práctica regional de distinguir /ç/ y /z/ era ya, en el primer tercio del siglo XVII, lo mismo que hoy, un ruralismo, que los extre­meños cultos (como Correas) se cuidaban bien de eliminar de su habla84. La sonoridad de la z sería ya entonces un «afeto provinzial» como la xe «mui espresa» que pronunciaban los extremeños, según denuncia Correas85. El ca­rácter rural de la distinción extremeña, en el propio siglo XVII, se comprue­ba, creo, por el hecho de que Bravo Graxera, nacido en la Baja Extremadu­ra, no se apoyase en ella para defender, en su polémica contra Correas, la necesidad de mantener en la ortografía la dualidad de signos ç y z86.

      La diferencia existente a comienzos del siglo XVI entre el norte y el sur de la Península respecto a las sibilantes ha dejado sus huellas hasta hoy día. Mientras la tardía aceptación del viejo sistema castellano por Toledo no fue suficiente para desterrar por completo las sibilantes sonoras de la región del Tajo (pues lograron mantener su vigencia hasta tiempos recientes en Extre­madura), en el Norte el sistema castellano viejo consiguió, en cambio, pene­trar más allá de las fronteras del castellano, invadiendo los dominios lingüís­ticos leonés y gallego, hasta alcanzar la costa atlántica87.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

NOTAS

79 «El lugar de Jarahiz, mi patria, pueblo en la Vera de Plazencia, 6 leguas al oriente de la ciudad [...]» (nota marginal de Correas en el Arte Grande). «La xe los Extremeños la pronunzian mui espresa» ( Ortografía, 27). «Este vizio [el zezeo] afetan, por kuriosidad no, sino nezedad, en la Fuente del Maestre en Estremadura, i en Malpartida una legua de Plasenzia, lugares mui kortos i bien distantes» (Ortografía, 11-12).

80 A. Alonso, De la pronunciación, I, n. 277, resume incorrectamente el sistema de la Alta Extremadura, al suponer que «la antigua z [...] se ha igualado con la [d] fricativa de todo, vida [...]  Espinosa, p. 156, señala lo reciente de esta igualación z = [d]». Precisamente Espinosa desta­ca en esa página de Arcaísmos dialectales (véase nuestra n. 83) que «la pérdida de la otra [đ] intervocálica, producto de -T-, -D- latinas, se verifica regularmente en el habla popular de esta región», insistiendo en el hecho de que «la [đ] que deriva de la /z/ antigua no tiene el mismo tratamiento en estos dialectos que la de -T-, -D- latinas». Como ejemplos de la permanencia, en posición intervocálica, de la oposición /z/:/đ/, podemos citar ládo ’lazo’ : láu ’lado’; crúdo ’cruzo’ : crúo ’crudo’; erídu ’erizo’ : heríu ’herido’; nevádu ’nevazo’ : neváu ’nevado’; tenáda ’tenaza’ : tena ’tenada’.

81  Para el caso específico del dialecto de Malpartida de Plasencia (tipo çeçeo-zezeo), véase D. Catalán, «Concepto lingüístico del dialecto chinato en una chinato-hablante», RDyTP, X, 1954, pp. 10-28. [reed. en el cap. 4 del presente libro].

82 En posición inicial absoluta: dagál, dáqui ’zaque’, dordál ’zorzal’, dórra, dumbál ’zumbar’, dángano. «El sonido sonoro aparece como [d] oclusiva en posición inicial absoluta [...]; al convertirse en oclusiva se altera también el punto de articulación, pasando de dentointerdental a dental. Se ha identificado por completo, de este modo, con el sonido de la d española» (Espino­sa, libro citado en nuestra nota 83, p. 152). De ordinario, tras n se encuentra la oclusiva: [óndi], [kíndi], [endína], [endíva]~[endíbah], [θendílo], [frundíl]; pero Espinosa encuentra en dos oca­siones la forma [ónđi] en la que la n y la d eran fricativas dento-interdentales (p. 153). Quizá sean reliquias de una situación más temprana, en la que la /z-/ todavía no había sido absorbida por la /d-/. 

83 A. M. Espinosa, Arcaísmos dialectales. La conservación de «s» y «z» sonoras en Cáceres y Salamanca, Madrid, RFE-Anejo XIX, 1935. Al delimitar el área que mantiene la /z/, clasifica las diferentes localidades de acuerdo a si el fenómeno se encuentra en forma intensa, en forma debilitada, o si solo persisten restos abundantes o restos esporádicos. Estos criterios subjetivos son de poco interés, pues caben apreciaciones discrepantes. Lo que se debería haber señalado es si la oposición /z/:/ç/ permanecía o no viva. Los lugares donde /z/ se conserva sólo inicialmente, incorporada plenamente a la /d/, deberían sacarse de la zona. [Posteriormente, M. Torreblanca ha creído poder reducir la existencia de sibilantes sonoras en la Alta Extremadura a un caso particular de la moderna sonorización de oclusivas y fricativas sordas que le revela el estudio de la fonética actual del castellano en un área geográfica mucho mayor (véase «Las sibilantes sonoras del Oeste de España: ¿arcaísmos o innovaciones fonéticas?», Revista de Filo­logía Románica 1, 1983, 61-108 y «La sonoridad de las consonantes oclusivas españolas», Hispania 66, 1983, 169-177). Sin embargo, puedo afirmar que en localidades apartadas, como Serradilla y Malpartida de Plasencia, la oposición sonora : sorda en las sibilantes es fonológica y característica del habla «antigua», no práctica moderna. Véase la reed. en este libro del artículo citado en la n. 81].

84 Creo que ésta es la mejor explicación para la aparente paradoja (comentada ampliamente por A. Alonso, De la pronunciación, I, pp. 394-396) de que sea precisamente un natural del área del Tajo en Extremadura, donde la sonoridad de /z/ se ha mantenido hasta tiempos modernos, el que niega más enérgicamente el carácter castellano de la distinción /z/:/ç/.

85 «La xe los Extremeños la pronunzian mui espresa. La ze kon alguna diferenzia diversas provinzias i personas. Mas todos estos diferentes afetos no konstituien diferente letra, ni es kausa bastante de alterar la eskritura. I fuera nunka akabar kerer dar modos de eskrivir kosas tan livianas i disparatadas, i otros énfasis ke tienen en algunas partes.»

86 Graxera siempre considera fonéticamente iguales las dos letras que quiere conservar en la escritura por razones etimológicas. Era natural de la villa de Arroyo de San Serván, cerca de Mérida; más tarde fue obispo de Coria, ciudad que, según Pedro Fernández del Pulgar, en su Teatro clerical (A. Alonso, De la pronunciación, I, n. 251) prefería a Palencia «por ser cerca de su patria» (los pueblos de Coria aún distinguían en los años 30 del s. XX entre /z/ y /c/).

87 Me ocupo extensamente de la propagación de la pérdida de sibilantes sonoras fuera de los límites del dominio castellano en «El çeçeo-zezeo al comenzar la expansión atlántica de Casti­lla», Boletim de Filología, XVI (1956-57), 305-334.  [El artículo se reedita como cap. 2 del presente libro].

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

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