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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

87.- 4. SINTAXIS

87.- 4. SINTAXIS

4. SINTAXIS. VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA.

      Si aceptásemos la descripción de Alvar, todas las peculiaridades sintácti­cas del español de Tenerife se encerrarían en una veintena de observaciones sueltas (pp. 77-79). Pero la pobreza y asistematismo de esta sección del libro se explica teniendo presente el método: Alvar no ha intentado propiamente describir la sintaxis del español tinerfeño, sólo ha agrupado las respuestas obtenidas a través de las preguntas 275-343 del Cuestionario del ALEA.

      Así, por ejemplo, en el apartado que dedica a la sintaxis pronominal (§ 100), Alvar señala que no hay desajustes de tipo laista, leista o loísta 89 y que es general el orden correcto se me, se te; anota dos frases (no me gusta por agrio y para yo sentar), y afirma que no ha encontrado el vulgarismo «-sen» en el enclítico «-se»90. Eso es todo91. Pero el habla de Tenerife presenta otras muchas interesantes particularidades en este aspecto. Según mis notas: el pronombre sujeto se emplea con una frecuencia mucho mayor que en el cas­tellano común92. Las formas acentuadas del pronombre personal se usan a menudo con funciones deícticas e interpelativas: «ya estará al otro lado del monte, él», «un señor, viejo él», «un muchacho, de Arona él», «aquel fonil tuyo es chachi, tú», «a ella ¿no se le murió uno?» (de los hijos), «¡mira ella, qué guapita viene!», «¿también él quiere?»93. La duplicación de pronombres es muy común: «a él no le encontrarás allí», «le llaman Antonio el Ñame, a él», «¡mírenlo a él... y parecía bobo!», «me los enseñaron a mí»). Le catafórico se concierta en cuanto al número con el sujeto o el objeto: «dígale a los niños que vengan acá», (tengo que) «ayudarle a mis padres», (mañana voy a) «hacerles mandados a mi madre»94. En el habla popular se emplea un -le «interjectivo» en: «ándele liviano», «ándele al pie»95. No se emplea el reflexi­vo «sí», ni «consigo»: «hizo aquello pensando nada más que en él» (mismo), «no las tenía con él», «lleva con él los tres hijos», «con él mismo»96. Las construcciones analíticas de él, de ella, etc., de ustedes, reemplazan normal­mente al posesivo «suyo» («¿cuál es el de él?», «sí, ése es de él», «me lo llevo conmigo a la casa de él», «un día de éstos agarro y me voy a casa de ella», «este dinero es de ustedes»), quedando reservado suyo para el significado ’de usted’ («ése es suyo», «tengo que planchar los pantalones suyos» ’...de us­ted’)97. También de nosotros reemplaza con frecuencia a «nuestro» («éstos son los libros de nosotros», «la casa de nosotros está lejos»)98. En cambio99, compiten en el habla vulgar las construcciones «delante nuestro», «detrás mío», «encima tuyo», «al ladito mismo mío», «arriba mía», «arriba mío» 100, con «delante mí», «cerca mí»101. Hay cierta tendencia a preferir el pose­sivo pospuesto («la chica suya»)102. Frecuentemente se refuerza el posesivo con mismo («¡coge el mío mismo y vete de una vez!», «¡ponte el tuyo mismo, hija, ... qué pesadez!»)103. Es muy usado el designar con un demostrativo neutro a una persona a quien, dialécticamente, se niega la imprescindible categoría personal que hace el diálogo posible («¿Eso?, ¡Está bueno él ... es más pesado!», «¡pero miren ustedes esto!», «¡esto es más ruinito!»). Con el relativo se suprime a menudo la preposición («la casa que te hablaron ayer», «el día que vino»)104. En el lenguaje vulgar se halla ¿acuáslo? ’¿a qué? («¿acuáslo viniste otra vez p’acá, hijo?»). A veces aparece ¿cúyo? por ’¿de quién?’, («¿cúyo es esto?», «¿cúyo eres tú?», «¿cúyo es este individuo?»), o por ’¿de qué?, ¿con qué?’ («¿cúyo hiciste esto?»)105. Quienquiera se mantiene en plena vigencia («quienquiera que vaya que me lleve esto», «¡quienquiera que sea, que salga!», «díselo a quienquiera que esté»)106. «Ambos» no es usual y se sustituye por «los dos» 107; pero sí lo es entramos ’entrambos’. Etcétera108.

      Aún más incompletas son las noticias que Alvar nos da sobre la sintaxis verbal. Estudiando el uso de los tiempos (§ 102-103), afirma: «Se distingue entre he venido y vine, según la norma castellana, aunque a veces —con escasez en mis datos— hay cierta preferencia por construcciones de tipo vine por ’he venido’». Este párrafo ilustra bien lo engañosa que puede ser la ima­gen deducida de las respuestas a unos Cuestionarios: basta una breve conver­sación con cualquier tinerfeño, culto o inculto, para constatar el repetido empleo de las formas simples, allí donde los hablantes del centro de la Penín­sula esperaríamos oír las compuestas. Por ejemplo: «ya hizo diez años que se fue», «vine hoy», «ahora se casó y se dedicó a comprar mosto», «ahora vine al colegio», «¿qué olvidaste ahora, mi hijo?», «¿te caíste, mi niña?, ¿te distes mucho?», «¿qui hubo, compadre?»109, «¿yo les dije más nada?», «muchacha, ¿por qué no trajiste la gallina?», «¿dónde estuvieron?», «esto lo compré para ti, ¡ábrelo!», «vino el carpintero y está arreglando una silla», «él me dijo que fuera allí esta tarde», «el más viejo (de los hijos) se me murió envenenado», «más (hijos) tuvo Candelaria y está más nueva que yo», etc. Es verdad que las formas compuestas no son desconocidas; pero la norma que gobierna el empleo de unas y otras es muy distinta a la del español moderno, asemeján­dose en cambio a la del español preclásico 110 (y a la del mejicano actual)111. En efecto, el pasado simple continúa usándose para expresar las acciones «perfectas», aun cuando hayan ocurrido en el presente ampliado o, incluso, en un momento inmediatamente anterior al presente gramatical; la perífrasis con haber se emplea sólo para acciones durativas (o reiteradas) cuya conti­nuidad o cuyas consecuencias no se consideran terminadas:

      «Pepe se ha quedado viejo en pocos años», «se le ha dío la memoria», «aquello ha aumentado mucho» (refiriéndose a una localidad), «en Lanzarote han hecho muchas represas», (yo) «pobre ha sido, pero ha tenido suerte», «nunca ha tenido un sí o un no», «nunca me he visto más guapo», «todavía no ha hecho aquello nadien», «entodavía no ha hecho frío», «oiga, cristiano, usted no me ha dado la vuelta de los cinco duros», «por la iglesia pa arriba ¿no han ido?», «las rondallas de Teror sí han venido, y los herreños», «yo he visto moras rubias», «esta vaca es una de las mejores que he visto», «yo me he andado casi toda la Europa», «ella me ha dado tantas latas de leche», «¿no me has oído?», etc.

      La clara vigencia de la oposición se manifiesta en expresiones paralelas como:

      «¿Vino Fulano? —Sí, ya vino»: «¿Por qué no has venido primero?», «si ha veni­do, dile...».—«Ahora mismito llegó el coche»:«Él todavía no ha llegado; pero será que está para la casa». — «¿Ya plantó todas las papas?»: «Las papas no las ha planta­do», «hasta negras las ha plantado» (yo, las papas). — «Este año estuvo muy bien la feria de San Benito»: «Yo no me ha puesto este año el abrigo ni un día», «este año ha hecho mucho calor». —«Oí decir que te vas a casar»: «Yo he oído decir que antes se daban», «siempre he oído decir que...». —«¿No tuviste carta?» (hoy): «¿No has tenido cartas?» (estos días, desde que se fue, etc.).—«Mi hija se casó este mes»:«Las hijas mías se han casado de 20 a 25 años». —«No hace mucho que fui a la Orotava» : «Nunca ha salido de la isla, a Santa Cruz y Candelaria sí ha ido» (yo). — «Esta mañana hizo frío»: «Hoy ha hecho frío todo el día». —«Oí decir que llovió mucho en la Esperanza» (esta mañana): «Este año no ha llovido casi nada». — «Hoy no fui a la escuela»: «Yo he ido a la escuela» (’he recibido enseñanza escolar’).

      Esta distribución permite distinguir entre no vino (’no ha venido, ni vendrá ya’) y no ha venido (’aún no ha venido’):

      «— Tuviste clase con don Juan!— No, no vino» : «— ¿Está en casa don Antonio? — No, no ha venido»;

o diferenciar entre la enunciación de un mero suceso y la valoración de las consecuencias del mismo:

    «Aquí no estuvo un año»: «No he estado mas que tres años en mi casa»; «Yo fui a la escuela; lo que pasa es que se me ha olvidado».

      Ello da lugar a construcciones con haber insólitas para un hablante castellano:

    «¡Jesús, la guagua cómo ha tardado!» (La Esperanza) por ’¡J., cuánto está tar­dando el autobús!’.

      Conviene aclarar que la accción durativa o iterativa no tiene necesaria­mente que abarcar el presente, basta con que no se niegue su posible conti­nuidad o reiteración en un mañana para que pueda considerarse no perfecta:

    «A veces ha estado muy bueno», «yo se las ha traído otras veces a doña Vitoria», «otros años ha habido avena sembrada y crecida»;

y, por su parte, la acción «perfecta» no tiene necesariamente que ser puntual:

    «Mi marido estuvo pagándolo, pero para nada»"112.

      Tampoco me parece aceptable la afirmación de Alvar: «El imperfecto sustituye al futuro hipotético en la apódosis de las oraciones condicionales: si tuviera dinero lo compraba (por ’...compraría)»"113. El imperfecto sólo ocurre cuando el hablante subraya subjetivamente la certidumbre de la apódosis en el caso de que la hipótesis llegue a cumplirse (cf. «Si yo me sacara un millón o dos, cayendo el premio gordo, no trabajaba más»)114; pero no se emplea en otras circunstancias («Al caso que yo mandara, yo pondría una cosa que pudiéramos vivir todos: el agricultor y el obrero y todos»; «que yo tuviera que llevar una obra, maltratar no maltrataría, pero el obrero aprovecharía; le pagaría 600 ptas., pero no estaría echado»)115. Para completar el panorama de las oraciones condicionales, convendría añadir que si la hipótesis se presenta como una realidad universal se emplea el presente («El trabajo, si es a destajo, camina el doble»; «si compartimos las riquezas, nos quedamos todos iguales y la igualdad no interesa, porque si vamos a llegar a tener todos lo mismo, no puede ser») y también siempre que se insiste subjetivamente en la realidad de la hipótesis («Si no tengo más que 15.000 ptas., pues me hago una habitación de 3X4 m.»; frente a «Si tuviese más de 15.000 ptas. haría una casa pequeña», en que la hipótesis se da como irreal)116. La condicional pasada contraria a los hechos lleva hubiera + -ado en la apódosis («Si esta obra la hubieran comenzado a destajo, en seis meses la hubieran acabado»)117.

      Otras muchas cuestiones relacionadas con el uso de los tiempos requerirían atenta observación118. Hay un marcado predominio de -ra sobre -se 119, sin que por ello haya que considerar a -se como puramente culto 120; sería de interés precisar en qué contextos aparece -se y si hay diferencias en el uso según el nivel socio-cultural de los hablantes121. Es muy de notar la persistencia de las formas en -re en el habla campesina 122, aunque quizá tan sólo ya como variantes libres de las formas en -ra 123. Los sustitutos del futuro (el presente 124, las perífrasis con ir a 125, con pienso (de) 126, y con ha de127, etc.128) aparecen con notable frecuencia, denunciándonos el comienzo de una decadencia del futuro, cuya magnitud está por determinar 129. Son posibles construcciones como «¡con que había sido usted!» «¡pues no había sido don Pedro!» (indicando sorpresa: había sido ’era’, ’es’, ’ha sido’) 130. El gerundio aparece en giros inesperados131. Etcétera 132. En cuanto a las construcciones pasivas e impersonales (§ 104), los Cuestionarios sólo informaron a Alvar del empleo normal de se cortaron treinta pinos, se venden papas y de la existencia de hay tiempo (Alc.) ’hace tiempo’ 133. Sorprende la ausencia de toda alusión al uso general (en todos los niveles culturales) de haber (impersonal) personalizado134: «No habían cubos en la casa», «han habido muchas familias que han regresado», «¿cuántas personas hubieron?», «cerca catorce habrán», e incluso, «habíamos muchos en la sala» (’eramos...’), y al uso, más vulgar, de «habremos cinco chicas» (’habrá..., seremos..., estaremos...’), «aquí habernos mu­chos locos», «¡que hayan suerte!» 135. También se echa de menos una referencia a frases tan usuales como: «—¿Qué día somos? —Somos cuatro», «—¿Qué somos? — Cuatro» («—¿Qué día es hoy? —Es día cuatro») o «—Somos viernes» («—Es vier­nes») 136. El empleo de ser como auxiliar de algunos verbos intransitivos y reflexivos me parece asimismo digno de nota: «soy nacida en Pedro Alvarez y bautizada aquí», «yo soy criado aquí», «soy cristianada en Santo Domingo» 137. Etcétera 138.

      En suma 139, el expeditivo método del Cuestionario no permitió a Alvar descubrir las principales peculiaridades de la sintaxis regional.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

NOTAS

89 Catalán, «Canarias», § 25, Interesaría precisar, respecto a ciertos verbos si se construyen con «acusativo» o con «dativo».

90 Steffen, «Rec», anota la existencia de demen, Según mis datos, junto a «demen agua», «delen unas cucharaditas» (compitiendo con denle ~densle ~ desle), cójamenlos, aparecen «siéntesen ustedes», agárresen; y al lado de trajéronmen, se da compráronsen. Cfr. Rosenblat, «No­tas», n. 201; Espinosa, II, § 112; Kany2, 112-114; van Wijk, 173; Flórez, Ant., 123; Navarro Tomás, Puert., García Martínez, 128-129; etc.

91 Basándose en respuestas obtenidas en las preguntas 305 («siéntense ustedes») y 306 («sen­taos vosotros en las sillas») del Cuestionario del ALEA, Alvar, Tenerife supone la existencia de una oposición siéntense (ustedes): siéntese (vosotros), que Steffen, «Rec», rechaza, con razón, como inadmisible (pues en el canario común no hay «tuteo» en plural).

92 Ejemplos: «yo vine esta mañana», «yo no lo ha visto», «yo salí de allá arriba a las tres», «me casé yo de 19 años», «pa Cuba sí fui yo», «lo que yo no vide en Las Palmas eran calles bonitas», «— ¿Saben ustedes lo que pasó esta mañana? — Nosotros (’-as’) no sabemos nada», «él me dijo que fuera allí esta tarde». Cfr. Vidal de Battini, 383-384.

93 En los tres últimos ejemplos, él, ella se refieren a pesonas con las cuales se está hablando. La construcción «buen mozo él», «trigueño él», «linda ella», «escritora ella», etc. es común en Andalucía y varios países de América: Kany2, 124-125; Henríquez Ureña, S. Dom., 228; Vidal de Battini, 378. S. Fernández, Gram. § 110, aduce un ejemplo, precisamente de Galdós (canario él!): «[...] con un señor [...], viejo él, pero muy tieso». El ejemplo de Vidal de Battini «mi mamá quiere la leña ella» prueba la difusión de algunas de las restantes construcciones. En el Sur de Chile y en la Argentina se emplean también (como en Canarias) él y ella para referirse al marido o a la mujer ausente.

94 Cfr. Cuervo, «Apunt.», § 335; Kany2, 107-109; Flórez, Seg., § 113; Flórez, Ant., 120; Boyd-Bowman, Guanaj. § 161 g; etc.

95 Oídos en Fasnia. Cfr. Rosenblat, «Notas», 210-211; Kany2, 127-129; Boyd-Bowman, Guanaj. § 125.

96 Observado ya por Pérez Vidal, «Aport.», 90 («si no se usa: las llevó con él»). Cfr. Rosen­blat, «Notas», n. 62; Espinosa, II, § 41; Kany2 119-121; Henríquez Ureña, S. Dom., 174; Vidal de Battini, § 1625; Flórez, Ant., 121; Boyd-Bowman, Guanaj. § 111 j, k y 161 b; Malmberg, «Nouv.», 103-104 y n. 53; etc.

97 Catalán, «Canarias», § 26. Cfr. Rosenblat, «Notas», n. 66 y 67; Kany2, 47; van Wijk, 148; Flórez, Ant., 121-122; Vidal de Battini, 386; Boyd-Bowman, Guanaj., § 111; Rodríguez Caste­llano, «Cabra morf.», 391-392.

98  Cfr. Rosenblat, «Notas», n. 66; Espinosa, II, § 49 y 53; Kany2, 47-48; van Wijk, 148; Flórez, Ant., 121-122; Vidal de Battini, 386; Boyd-Bowman, Guanaj., § 111 i; Lenz, La oración, § 165; Malmberg, «Nouv.», n. 73; etc.

99 Contra lo que pensaba Rosenblat, «Notas», n. 66, estas construcciones no son incompati­bles con las anteriormente citadas. Cfr. Kany2, 44-46; van Wijk, 227; Vidal de Battini, 386; Malmberg, «Nouv.», 104-105; etc.

100 «Arriba mío» significa ’por arriba de mi casa’ («arribita mío mismo vive ella»). Se dan también las construcciones: «por cuenta tuya», «por causa tuya», «de parte tuya»; y, lo que es más sorprendente: «eso es cosa suya» ’... de él’, «por cuenta suya me fastidiaron tó» ’... de él...’.

101 «Eso pasó delante mí», «cerca mí» (Fasnia).

102 La posposición es obligada cuando la frase envuelve una valoración: «ese perro tuyo es tremendo»; «aquella traba tuya es chachi, tú»; «esa máquina tuya es lo último que puede haber»; «este hijo mío me tiene loca». Cfr. van Wijk, 226; Malmberg, «Nouv.», n. 73.

103 También: «el de aquel mismo te sirve».

104 Cfr. Rosenblat, «Notas», n. 76; Espinosa, II, § 73; Vidal de Battini. 382-383; Boyd-Bowman, Guanaj., § 113; etc.

105 Cfr. Rosenblat, «Notas», n. 72; Kany2, 133-134; Vidal de Battini, 114; etc.

106 Para S. Fernández, Gram., § 197 y 199, quienquiera es hoy en esp. «exclusivamente literario»; pero el ejemplo único que aduce («aquel sentimiento recaía en una mujer, quienquiera que esta fuese») es, ¡precisamente!, de Galdós, Cfr. Boyd-Bowman, Guanaj., § 114 c.

107 Ya observado por Pérez Vidal, «Aportación», 90.

108 En el apartado siguiente (§ 101) Alvar, Tenerife, estudia «La Comparación». Sus obser­vaciones no me parecen acertadas. Sin duda, al dirigir a algún sujeto las preguntas 279 («una moza guapísima») y 280 («una mazorca grandísima») del Cuestionario del ALEA, Alvar obtuvo las respuestas «una mujer guapetona» y «fuerte masaroca»; pero ello no autoriza a identificar sintácticamente esas construcciones con el superlativo. La expresión exclamativa «¡fuerte...!» es comunísima, pero su valor es ponderativo: ’¡menuda mazorca!’ ’¡qué mazorca más grande o hermosa! (compárese: «... roido de ratones, ¡fuerte animal destrozador! ¡no dejan na(da)!»; «¡fuerte servicio tiene!» admirando el nutrido enjambre de una colmena, Lag.; y las frases cana­rias correspondientes, citadas por Millares: «¡fuerte ajuleo me echó!», «¡fuerte galibardo!», «¡fuerte emburujina armó Consensionita...!», «¡ay mi madre!, ¡fuertes ñames!» etc.). El superla­tivo se expresa diciendo: «es más malo que nada», «es más dulce que nada», «es más amargo que todo». También son comunes construcciones del tipo de : «estaba toda contenta con aquello» (’...muy c...’). La enigmática noticia de que «la idea de verdura se expresa con el sustantivo lechuga» sólo puede ser comprendida teniendo presente que en el Cuestionario del ALEA la pregunta 276 reza «verde como el laurel» (se trata por tanto de un comentario a la expresión *«verde como la lechuga» o *«verde como una lechuga»); a su vez, la observación «se emplean muy, mucho en lugar del castellano ’demasiado’» se aclara conociendo la pregunta 389 («está demasiado ácido»). Alvar, Tenerife no señala la sustitución de ’el mayor; ’el menor’ (de edad), por «el más viejo», «el más nuevo». Creo, por otra parte, que el diminutivo bien merecería un apartado: -ito es apreciativo (calorcito, agüita, Mariquita, Juanito, Nievita, etc.), -illo descalifi­cativo (un trajillo, una casilla, «llegué a ir de muchachilla», Mariquilla, Juanillo, Pepillo). Con pronombres y adverbios, -ito tiene un valor intensificador: «yo mismito fui con él», «no me dan ningunitas ganas de entrar», todito, nadita, ahorita ’hace muy poco’, siemprito, nunquita, «yo los hallé más prontito», «yo anduve más deprisita para tenerlos» (los hijos), encimita, «de maña­nita» ’muy de mañana’, «a la tardecita» ’a última hora de la tarde’. Para expresar la pequeñez no basta el sufijo, se acude a las perífrasis: «un perro chico», «unos patitos chicos», etc.

109 Sobre ¿qué hubo?, cfr. Kany2, 160.

110 E. Alarcos, «Perfecto simple y compuesto en español», RFE, 21 (1947), 108-139.

111 J. M. Lope Blanch, «Sobre el uso del pretérito en el español de México», Homenaje a Dámaso Alonso, II, Madrid, 1961, 373-385. Hasta este artículo (que tiene presente el esclarecedor estudio de Alarcos) carecíamos de un examen sistemático de los usos americanos; cfr. Kany2, 161-164; Malmberg. «Nouv.», 102-103; Toscano, § 137; Boyd-Bowman, Guanaj., § 165 a, b; etc. En Argentina y en la Andalucía occidental (al menos) la situación es distinta (cfr. Vidal de Battini, 387-388; Rodríguez Castellano, «Cabra morf.», 395).

112  Catalán, «Canarias», [154] y § 31.

113  Los ejemplos de oraciones condicionales que aduzco en texto fueron recogidos conver­sando con J. J. P., 57 a., de La Esperanza, guarda en una obra de construcción, antes labrador y «guayero»; nunca fue a la escuela. Cfr. van Wijk, 207-210; Flórez, Seg., 144; Boyd-Bowman, Guanaj. § 165 í.

114 Compárese: «Creí que me daban un coche... ¿y qué me han dado?» (por hacer la guerra, de 1936-39), La Punta.

115 Ejemplos con si: «¡si tuviera dinero, me iría al cine!»; «si estuviera don José en casa, se lo diríamos».

116 Más ejemplos: «Si salgo bien en las notas, juego mucho; pero si salgo mal, me pena mi madre»; «si viene a las cinco, me voy con ella»; «si me dan el pase, tengo que estudiarme la literatura»; «hay que ponerlo todo bien, porque si no lo encuentra como a él le gusta, se marcha» (téngase en cuenta el uso del presente por el futuro, n. 124).

117 «Si él hubiera tenido, se lo hubiera dicho». En «Si yo fuera el arquitecto, estas vigas hubieran ido un metro más arriba. A mi me parece que un metro más arriba quedaría más bonito», se combina una hipótesis presente con una apódosis contraria a los hechos referida al pasado.

118 Alvar, Tenerife sólo comenta las frases: «hacía cinco años que murió» (Cuest. ALEA, 309: ’hacía cinco años que había muerto’) y «¡si lloviera!» (que sustituiría a ’ojalá llueva’, 317, y a ’ojalá lloviese’, 318). Pero son también usuales: «¡Ojalá pudiera ir, pero no puedo!», «¡Ojalá y viniera de una vez!» (cfr. Rosenblat, «Notas», n. 174; Boyd-Bowman, Guanaj., § 165 f).

119 Como en América (Kany2, 182-183; Malmberg, «Nouv.», 102; Rosenblat, Leng. y cult., 23-24), Andalucía occidental (Rodríguez Castellano, «Cabra morf.», 396), Cartagena (García Cotorruelo, 120), etc.

120 «Si tuviese más de quince mil pesetas...», La Esperanza (un analfabeto); «si tuviese ganas de tener uno», La Punta (un rústico).

121 Comentando el uso de -ra y -se, algunas universitarias consideraban más usual -se en contextos como «si yo fuese tú, se lo hubiese dicho»; otra lo creía más frecuente que -ra en construcciones del estilo de «estaba la luz como si fuese ahí» y en los pluscuamperfectos: «me hubiese gustado, pero...», «me hubiese importado lo mismo», «si yo hubiese estado solo, ¿qué hubiese hecho?».

122 Aparte del empleo culto (por escrito) de -re, hay un uso vivo de -re en medios rurales, que está por estudiar. Se ha señalado para La Palma; pero también lo tengo oído en Tenerife (me faltan notas; sólo tengo a mano ejemplos romancísticos: «si encontrares con mi padre, mires no le digas nada», La Matanza; «que en el palacio se hallare», rimando en -áa, La Orotava; «el que le cogiere el ciervo, mil ducados le daría», La Esperanza; «si otra te sucediere», Las Carbo­neras). Cfr. en Venezuela, van Wijk, 171-172 y 231-233; en Segovia (Colombia), Flórez, Seg., § 145; en Panamá, M. Amado, en Boletín de la Academia argentina de letras, 14, (1945), 642; también me consta su existencia en Cuba.

123«¡Le habló en inglés, a él, para que Irene no se enterare...!» (y, sin embargo, la niña lo comprendió), Isabel González, unos 20 a., La Matanza.

124 Se dice, por ejemplo, «no sabemos cuando viene», y se emplea comunmente el presente refiriéndose a acciones proyectadas por el propio hablante: «mañana voy a la playa»; «mañana me levanto y me voy a misa, luego voy a los mandados de mi madre [...], y cuando acabe la romería, voy a casa de mis primos»; «después de esto voy con mi familia invitada a casa de unos señores [...], después voy a la gran luchada»; «en el verano me compro un balón y me paso las tardes jugando y por la mañana cojo la hierba de los animales, la pico y se la echo con un beberaje».

125 «El Domingo voy a il al cine»; «mañana yo voy a portarme bien con mi hermano»; (dentro de cinco años) «La Laguna [...], como va a haber adelantado mucho, va a tener un canal subterráneo».

126 «Mañana tengo pensado de venir a las once a La Laguna»; «mañana pienso ir a misa y después vestirme de mago [...] y no estudiar nada»; «pienso ir ayudarle a mis padres y pienso venir a clase».

127«¡Oiga, pues eso ha de ser bueno!»; «esa ha de saber» (futuro de probabilidad).

128 «Un día de estos agarro y voy casa de ella».

129 Con todo, el proceso no parece tan avanzado como en América. Cfr. Kany2, 152-155; Boyd-Bowman, Guanaj., § 165 c, d y 173 a.

130 (Pero nunca *«¿con que usted había sido madre de María?» o *«había sido redondo para los negocios», etc.). Cfr. Kany2, 166-170; Toscano, § 139.

131 Abundan los gerundios «condicionales»: «Los caballos, viniendo cansados, no pueden trabajar»; «si yo me sacara un millón o dos, cayendo el premio gordo, no trabajaba más»; «no ofreciéndose ire»; «echando fuera» (Cfr. Vidal de Battini, 393). La construcción: «Corre corrien­do y que te pelen a rente, que estás insado» (de piojos), anotada en Gran Canaria (M. Picar, Ageneré, Las Palmas, 1903, 82), podría igualmente ser de Tenerife.

132 No pretendo haber agotado el tema. Un estudio sistemático descubriría muchas otras cuestiones dignas de examen. Nótese, por ejemplo, la construcción hay quien + pres. subj.: «hay quien le guste caminar», Chinamada; «también hay quien diga: yo me he criado aquí», Fasnia. O la sustitución de ’-re’ por -ría para subrayar la incertidumbre de una acción futura: «un padre ¿qué?, ¿no le agradecería nada de eso?» (’a mi padre, ¿no le agradeceré~he de agradecerle...?’), La Punta; «los hombres no se tardarían tantos años en hacerla» (una casa, dentro de 100 años) y «dentro de 50 años habrían coches mágicos y bajarían los hombres que habitan en la luna», La Laguna (unos niños, imaginando el futuro).

133 Catalán, «Canarias», § 29.2.

134 Cfr. Cuervo, Apunt., § 378; Kany2, 212-217; van Wijk, 197-198 y 175; Vidal de Battini, 391; Navarro Tomás, Puert., 131; Toscano, 295; Malmberg, «Nouv.», 104; García Cotorruelo, 120.

135 Catalán, «Canarias», 243, 247 y § 29.1, 30. (Más ejemplos: «dentro de cincuenta años habrían coches mágicos»; «antes lo habían de barbuzano»). Me inclino ahora a interpretar el saludo «¡que hayan suerte!» como un impersonal concertado (’que haya suerte (para ustedes)!’) y no como una supervivencia de haber ’tener’ (Catalán, «Canarias», [146] y §27).

136 Tampoco registra Alvar la correspondiente expresión culta: «aquí somos muchos locos», Catalán, «Canarias», § 30. Ni la construcción (general): «¿qué horas son?».

137 Catalán, «Canarias», 243 y § 28. A los ejemplos allí citados, únanse: «yo soy nacido aquí»; «yo soy criado aquí» (un viejo); «yo soy bautizado en Fasnia»; «también hay quien diga: yo me he criado aquí» (un joven), en Fasnia. Cfr. Vidal de Battini, 393-394; García Soriano, § 672; García Cotorruelo, 120. Nótese también la construcción: «¡Si tu madre fuera viva!».

138 Son notables las construcciones reflexivas de mandarse (debilitado): «me mandé a mu­dar» ’me fui’, «mándate (a) mudar» ’vete’, «¿si le mandaste p’abajo?» (cfr. Toscano, 279; Kany2, 210-211; van Wijk, 199-201), también ’engullirse’: «se mandó un cesto de brevas»; gozarse (’pre­senciar’ bien disfrutando, bien padeciendo): «se gozó una pelea ~ una película ~ una procesión ~ un entierro» (compárese Lugo y Millares); pegarse (debilitado): «se pegó un dulce» (’se tomó un pastel’), «me pegué un tanganazo» (’me tomé un vaso de vino o ron’), «¡se pega más menti­ras!» (’dice...’), «se pegó una mentira», «se pegó una pelea» (’se aguantó...’), «me pegué un rollo» (’solté...’ o ’me aguanté...’), «se pegaron hablando 10 ó 12 años» (’fueron novios...’); verse: «nun­ca me he visto mas guapo»; dejarse: «se han dejado de trabajar en ella»; tardarse: «los hombres no se tardarían tantos años en hacerla» (la casa. Cfr. Kany2, 193). Interesaría también consignar el empleo transitivo de pelear (’regañar’): «me peleó mi madre» (cfr. Vidal de Battini, 392; Boyd-Bowman, Guanaj., § 171); así como el uso de abrigado, estudiado como participios activos: «este abrigo es muy abrigadito»; «era muy estudiada pa eso», y el de enamorado como passivo: «no ha sido enamorada» (téngase presente el uso de (e)namorar como transitivo); etc.

139 Finalmente (§ 105-109), Alvar, Tenerife, consigna las respuestas: «entoavía (no habrá venido)», ahora mismo, está bueno o malo (el tiempo), «¡qué roñoso está (este niño)!»; comenta el refuerzo de la negación con nada y ni fisco ’ni pizca’, el empleo de las «partículas» por ’a causa de’, casa’l y ca ’casa de’, y de la construcción «sobre de la mesa». Sería de desear una alusión a ciertas construcciones con adjetivos, que reemplazan a las adverbiales correspondientes: «eso mesmo está bueno», «estuvo buena la fiesta» (y «¡oiga!, ¡pues eso ha de ser bueno!»), con bueno, -a sustituyendo a ’bien’, ’muy bien’; «son los mejores que cantan» (cfr. Boyd-Bowman, Guanaj., § 174/); «el más que vive y prospera», «lo más que me gusta».

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

*   41.- 2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

*   42.- 3. CONSONANTES IMPLOSIVAS

*    43.- 4. EL FONEMA /H/

*   44.- 5. LA -D- (< -T- LATINA)

*   45.- 6. LA OPOSICIÓN [L PALATAL] : [Y] Y EL YEÍSMO

*   46.- 7. LA -CH-

*    47.- 8. LA DIPTONGACIÓN DE LOS HIATOS

*    48.- 9. CONCLUSIÓN

VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    49.- VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    50.- 1. LA DIALECTALIZACIÓN VERTICAL: COEXISTENCIA DE MODALIDADES ARCAIZANTES Y NEOLÓGICAS DE ESPAÑOL ATLÁNTICO

*    51.- 2. EL CONFLICTO ENTRE LA NORMA REGIONAL Y EL ESPAÑOL NORMATIVO

*    52.- 3. DOCUMENTACIÓN (ILUSTRATIVA DE LAS CUESTIONES TRATADAS)

*    53. 4. LA S SONORA

*    54.- 5. EL CECEO: VARIANTES SISEANTES Y CICEANTES

*    55.- 6. LA ASPIRACIÓN

*    56.- 7. YEÍSMO Y CONSERVACIÓN DE LL

*    57.- 8. CONSERVACIÓN Y PÉRDIDA DE -D-

*    58.- 9. VOCALIZACIÓN DE LA D EN EL GRUPO -DR-

*    59.- 10. ASPIRACIÓN Y CONSERVACIÓN DE -S IMPLOSIVA

*    60.- 11. DISTINCIÓN Y NEUTRALIZACIÓN DE -R, -L

*    61.- 12. LOS GRUPOS -RN-, -RL-: CONSERVACIÓN Y ASPIRACIÓN DE LA IMPLOSIVA

*    62.- 13. PÉRDIDA DE LA -R DEL INFINITIVO POR INFLUJO DEL CONTORNO

*    63.- 14. PÉRDIDA DE IMPLOSIVAS

*    64.- 15. RESULTADOS VARIOS DE -NH-, -LH- Y -RH-

*    65.- 16. GRUPOS CULTOS

*    66.- 17. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS DECRECIENTES

*    67.- 18. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS CRECIENTES

*    68.- 19. [W] > [GW] INICIAL, INTERVOCÁLICO Y TRAS R

*    69.- 20. GENERALIZACIÓN DEL PREFIJO ES-

*   70.- 21. VOCAL ANALÓGICA EN EL PRESENTE DE «HABER»

*    71.- 22. VOCAL ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS»

*     72.- 23. ACENTUACIÓN ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS» DEL SUBJUNTIVO

 *    73.- 24. «NOS», MORFEMA DE LA PERSONA «NOSOTROS» EN EL VERBO

*     74.- 25. «LOSOTROS» (’NOSOTROS’) Y «LOS» (’NOS’)

*     75.- 26. PÉRDIDA Y CONSERVACIÓN DE LA PERSONA «VOSOTROS»

*     76.- 27. INEXISTENCIA DE LEÍSMO Y LAÍSMO

*     77.- 28. EL POSESIVO DE TERCERA PERSONA

*    78.- 29. PERSISTENCIA DEL VERBO «HABER» (’TENER’)

*    79.- 30. «SER», AUXILIAR DE VERBOS TRANSITIVOS Y REFLEXIVOS. EL IMPERSONAL «HABER»

*    80.- 31. CONSTRUCCIONES ANÓMALAS CON «HABER» Y «SER», POR CRUCE DE FRASES

*    81.- 32. PASADO SIMPLE Y PASADO COMPUESTO

*    82.- 33. POSPOSICIÓN DEL PRONOMBRE ÁTONO

VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA

*    83.- VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA. PROBLEMAS METODOLÓGICOS

*    84.- 1. FRAGMENTACIÓN GEOGRÁFICA Y ESTRATIFICACIÓN SOCIO-CULTURAL

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra minúscula i del S/ XII. British Museum

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

*   41.- 2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

*   42.- 3. CONSONANTES IMPLOSIVAS

*    43.- 4. EL FONEMA /H/

*   44.- 5. LA -D- (< -T- LATINA)

*   45.- 6. LA OPOSICIÓN [L PALATAL] : [Y] Y EL YEÍSMO

*   46.- 7. LA -CH-

*    47.- 8. LA DIPTONGACIÓN DE LOS HIATOS

*    48.- 9. CONCLUSIÓN

VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    49.- VII. EL ESPAÑOL EN CANARIAS

*    50.- 1. LA DIALECTALIZACIÓN VERTICAL: COEXISTENCIA DE MODALIDADES ARCAIZANTES Y NEOLÓGICAS DE ESPAÑOL ATLÁNTICO

*    51.- 2. EL CONFLICTO ENTRE LA NORMA REGIONAL Y EL ESPAÑOL NORMATIVO

*    52.- 3. DOCUMENTACIÓN (ILUSTRATIVA DE LAS CUESTIONES TRATADAS)

*    53. 4. LA S SONORA

*    54.- 5. EL CECEO: VARIANTES SISEANTES Y CICEANTES

*    55.- 6. LA ASPIRACIÓN

*    56.- 7. YEÍSMO Y CONSERVACIÓN DE LL

*    57.- 8. CONSERVACIÓN Y PÉRDIDA DE -D-

*    58.- 9. VOCALIZACIÓN DE LA D EN EL GRUPO -DR-

*    59.- 10. ASPIRACIÓN Y CONSERVACIÓN DE -S IMPLOSIVA

*    60.- 11. DISTINCIÓN Y NEUTRALIZACIÓN DE -R, -L

*    61.- 12. LOS GRUPOS -RN-, -RL-: CONSERVACIÓN Y ASPIRACIÓN DE LA IMPLOSIVA

*    62.- 13. PÉRDIDA DE LA -R DEL INFINITIVO POR INFLUJO DEL CONTORNO

*    63.- 14. PÉRDIDA DE IMPLOSIVAS

*    64.- 15. RESULTADOS VARIOS DE -NH-, -LH- Y -RH-

*    65.- 16. GRUPOS CULTOS

*    66.- 17. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS DECRECIENTES

*    67.- 18. HIATOS, CONVERTIDOS EN DIPTONGOS CRECIENTES

*    68.- 19. [W] > [GW] INICIAL, INTERVOCÁLICO Y TRAS R

*    69.- 20. GENERALIZACIÓN DEL PREFIJO ES-

*   70.- 21. VOCAL ANALÓGICA EN EL PRESENTE DE «HABER»

*    71.- 22. VOCAL ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS»

*     72.- 23. ACENTUACIÓN ANALÓGICA EN LA PERSONA «NOSOTROS» DEL SUBJUNTIVO

 *    73.- 24. «NOS», MORFEMA DE LA PERSONA «NOSOTROS» EN EL VERBO

*     74.- 25. «LOSOTROS» (’NOSOTROS’) Y «LOS» (’NOS’)

*     75.- 26. PÉRDIDA Y CONSERVACIÓN DE LA PERSONA «VOSOTROS»

*     76.- 27. INEXISTENCIA DE LEÍSMO Y LAÍSMO

*     77.- 28. EL POSESIVO DE TERCERA PERSONA

*    78.- 29. PERSISTENCIA DEL VERBO «HABER» (’TENER’)

*    79.- 30. «SER», AUXILIAR DE VERBOS TRANSITIVOS Y REFLEXIVOS. EL IMPERSONAL «HABER»

*    80.- 31. CONSTRUCCIONES ANÓMALAS CON «HABER» Y «SER», POR CRUCE DE FRASES

*    81.- 32. PASADO SIMPLE Y PASADO COMPUESTO

*    82.- 33. POSPOSICIÓN DEL PRONOMBRE ÁTONO

VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA

*    83.- VIII. EL ESPAÑOL EN TENERIFE Y EN LA ROMANIA NOVA. PROBLEMAS METODOLÓGICOS

*    84.- 1. FRAGMENTACIÓN GEOGRÁFICA Y ESTRATIFICACIÓN SOCIO-CULTURAL

*     85.- 2. FONÉTICA

*     86.-3. MORFOLOGÍA

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra minúscula h del S/ XII. British Museum

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