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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

48.- 8. LA CONDESA, LOS HIJOS Y LOS CRIADOS NEGROS

48.- 8. LA CONDESA, LOS HIJOS Y LOS CRIADOS NEGROS

8. LA CONDESA, LOS HIJOS Y LOS CRIADOS NEGROS. APÉNDICE I

      uando el Duque de Bernax, ya en el cadalso, entrega su jaca a su criado Moral, le enco­mienda que, si le es posible, haga saber a su mujer e hijos ausentes su desgraciado fin:

— Cabálgate en esa jaca,    si te la quisieren dar;
a mi mujer la condesa   mis nuevas le irás a dar,
que llore y no se calle,    que no me espere más,
su marido don Alonso    en malas prisiones va.
¡Ay, qué bulla que harán    criados negros y negras!
¡ay, qué llantos que harán    los mis hijos a la mesa,
cuando estén sentados ellos    y no me vieren en ella!82.

      Don Álvaro, durante los primeros días de su prisión, confía en que podrá superar con la ayuda de los suyos la difícil situación en que se halla. Por ello, desde la cámara en que se encuentra detenido envía con sus pajes Morales y El Adrada «cartas escriptas de su mano» a Chacón y a Sesé «para que ellos las enbiasen a la Condesa su muger e al conde don Juan e a don Pedro de Luna sus fijos»83, según cuenta el propio Chacón (que dice desconocer lo que decían)84. La Condesa, su mujer, y el Conde, su hijo, se alzan, entonces, en la villa de Escalona, protestando ante el Papa y los príncipes cristianos de la ruptura por el rey de los juramentos y seguridades dadas al Maestre. Además de intentar conseguir una presión di­plomática sobre Juan II, tratan de amedrentar al rey, amenazándole con coaligarse, no sólo con sus enemigos, mas con los moros o los mismos diablos si pudiesen85, y por su parte, el Maestre preso se negó a ordenarles la entrega de las fortalezas que tenían, a cambio de la «clemencia, tempranza e misericordia» regias, «antes respondió... que mandaba a sus fijos e parientes que se alzasen e fiziesen guerra e metiesen fuego en mis regnos por quantas partes pudiesen», si podemos creer lo que el propio rey cuenta a sus subditos para justificar la eje­cución86. Pero, una vez enterados de la muerte en el cadalso de don Álvaro, la Condesa y el conde don Juan pactaron prontamente con el rey, a fin de no caer en caso de traición y poder conservar parte del patrimonio del Condestable87.

      La alusión a los criados negros de don Álvaro podría creerse un anacronismo introduci­do por los cantores marroquíes. Pero está lejos de serlo. Baste recordar el siguiente relato del halconero real Pero Carillo de Huete sobre el regreso de don Álvaro a la corte, después de su primer destierro, el año 1428:

«E el Condestable venía vien bordado de argentería, e quatro pajes por aquella vía e[n] quatro  cavallos muy grandes e muy fermosos e muy bien guarnidos a maravilla. E venían delante dél dos negros, que trayan sendos lebreles negros; e el vno traya vn venablo e el otro traya vna lança de Xerez»88.

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

82  Variantes: mi madre; la princesa; que se case y no aguarde; que su hijo; don Francisco; + porque el Duque de Bernax cautivóse sin rescate; con que b. llorarán; + ay qué guayas que hará la mi mujer la princesa, más amarga quedará la mi madre la marquesa.

83   Cr. Álvaro de Luna, pp. 411 -412.

84  «Lo que en ellas se contenía no se sabe; pero el Maestre, como sea cosa natural que los que es­tán dolientes querrían ser sanos e los que están presos querrían ser sueltos, de creer es que él buscaría su deliberación por quantas artes buscarla pudiese».

85   Según la respuesta del rey, dada en Fuensalida, 22 de mayo de 1453, a la amenazadora carta de la condesa doña Juana Pimentel, y el relato que hace el rey, estando en el real sobre Escalona el 18 de junio de 1453, en carta a todos sus subditos. Se hallan reproducidas en J. Rizzo, Juicio crítico, pp. 374-383 (según copia de la iglesia de Toledo, en Bibl. Real, t. XX de la Colecc. del padre Burriel) y pp. 396-414 (según copia en el Archivo del Marqués de Villena), respectivamente.

86   Carta cit. en la n. 85.

87   Cfr. Cr. Álvaro de Luna, p. 436 y Cr. J. II, p. 684a. Al pacto alude la carta de perdón, indulgen­cia y mercedes de villas y lugares de Juan II, fechada en Escalona, 28 de junio de 1453, transcrita en un documento ed. por Rizzo, Juicio crítico, pp. 384-388.

88  Ms. 9445 de la Bibl. Nacional de Madrid. Cito por la ed. de J. de M. Carriazo, Crónica del halconero de Juan II, Pedro Carrillo de Huete, «Colección de Crónicas Españolas», VIII, Madrid: Espasa Calpe, 1496, p. 18.

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*    41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

*    42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

*    43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

*    44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

*    45.- 5. EL PREGÓN Y EL CADALSO

*   46.- 6. LAS DURAS PRISIONES Y EL PICOTEO A UN HOMBRE DELICADO

*    47.- 7. EL AGUILILLA BALLESTERA, A OTRA LUZ

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Letras capitulares:
Olde English

Imagen de portada: Lluís Dalmau (1428-1461) fragmento de la Virgen de los Consellers (1443- 45). Museo Nacional de Arte de Cataluña.

47.- 7. EL AGUILILLA BALLESTERA, A OTRA LUZ

 

7. [EL AGUILILLA BALLESTERA, A OTRA LUZ]  . APÉNDICE I

        [. A. Cid, en una nueva contribución a la interpretación del texto sefardí77, se muestra escéptico respecto a la posible conexión del sustantivo [la gilía] con las voces de germanía a que arriba he aludido y recuerda la presencia en una familia de manuscritos de la Crónica de Chacón de unos versos sentenciosos puestos en boca del propio don Álvaro ya muerto:

Al águila el ballestero
con sus plumas la firió.
Ansí fizo el de Vivero
que en mi casa se crió.
Entre nos mesmos salió
porque entrambos nos perdimos.
Si bien o mal lo hezimos,
en nos mesmos se absolvió78.

      Ya hemos visto, de pasada, que uno de los momentos de máxima humillación para el Condestable aprisionado fue cuando, conocedor de la sentencia que le va a llevar al cadal­so, su mortal enemigo y guardián Diego de Stúñiga lo aposenta en las casas del «perro bermejo»79 que le traicionó, Alonso Pérez de Vivero, a quien don Álvaro, precipitando los acontecimientos, había hecho caer de una torre abajo tras mostrarle las pruebas de su traición, provocando con esa acción el temor del rey a que su ex privado optara por el re­gicidio como una última posibilidad para escapar de la muerte. Allí el enjaulado don Álvaro tuvo que soportar cómo se vengaban, a su vez, de él la mujer y criados de su vícti­ma. La copla sentenciosa recoge admirablemente, sin inclinarse en favor de uno u otro personaje, el paradójico hecho de ser ambos, a la vez, víctimas de la ruptura de su inter­dependencia; pero la imagen con que se abre la composición poética es el mayor acierto, pues en aquel caso histórico la pluma que, salida del águila e incorporada a la flecha del ballestero cazador, hace caer al suelo herida a la propia águila es, efectivamente, una pluma de oficio, dado que el ambicioso criado de don Álvaro y contador mayor y conseje­ro de Juan II no era, al fin y al cabo, sino un letrado, en modo alguno un caballero80. Nunca, pues, mejor usado el antiguo exemplum del águila herida por su propia pluma81

      Para Cid, en esta copla de arte menor incorporada a los manuscritos de la Crónica de don Álvaro de Luna estaría la clave del verso sefardí:

 La aguililla ballestera    con su pico iba picando,

 pues le parece que hay entre uno y otro texto una indudable «identidad formal y genética», aunque la imagen «en El Duque de Bernax tenga significado tan distinto». La copresencia de «águila ~ aguililla» y «ballestero ~ ballestera» en dos poemas relativos a la muerte de don Álvaro me pareció, en un principio, al leer el borrador del trabajo de Cid, un dato positivo que, en efecto, pudiera llegar a ser una pista «genética» del poema tradicional cantado por los judíos marroquíes; pero, al intentar concretar la posible génesis del verso sefardí, no me parece ya nada evidente una relación de dependencia entre una y otra representación meta­fórica. En efecto, no logro explicarme cómo el águila señorial abatida por la saeta de un ba­llestero, que es don Álvaro en las coplas, disminuida en «aguililla», se pudo convertir en la gavilla de corchetes armados de ballestas y gente baja y soez que insulta y agravia al gran señor reducido a prisión del relato sefardí, ni cómo el ballestero que lanza la saeta armada con las plumas de Vivero se pudo transformar en mero adjetivo determinativo de esa singu­lar «aguililla».]

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

77  [Artículo cit. en la n. 38.]

78  [Figura en los mss. 150 de la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza, 2127 (olim I-210), 10141 (olim Ii-121) de la Biblioteca Nacional, Madrid y 9/538 (olim 12.4-1/H-15) de la Biblioteca de la Academia de la Historia.]

79  [Como en su apasionada «tragedia» de la caída y muerte de don Álvaro llama Chacón al Contador mayor de Juan II (Cr. Álvaro de Luna, p. 337), entre otros múltiples improperios (véase C. Monte­ro, La Historia, creación literaria, 1994, p. 126).]

80  [Cid, en su comentario de las coplas, recuerda dos famosas escenas en que, al describir al Contador mayor, se ironizan sus pretensiones de querer actuar como caballero. En las Coplas de la Panade­ra (w. 204-212) se le pinta como partícipe de la batalla de Olmedo, diciendo:

Vide al señor de Xorquera
Alonso Pérez Vivero
con escribanía y tintero
colgada en su linjadera
e dentro una alcoholadera
con polvos para escribir;
quisiera dello reír,
si hobiera do me acogiera,
Di Panadera

(ed. J. Rodríguez Puértolas, Poesía crítica y satírica del siglo XV, Madrid: Castalia, 1981, p. 139). No menos derogatoria es la escena que refiere Gonzalo Chacón con ocasión del fallido intento de asesinar en Madrigal a don Álvaro promoviendo un «ruido» o pelea de gentes con la esperanza de que acudie­ra a apaciguarlo mal apercibido: el hijo bastardo de don Álvaro, que salió a «despartyr el tal ruydo», «encontró con el traydor Alfonso Pérez, el qual ya sea que çiertamente en cabo del año ninguna vez se solía armar, nin su cuerpo nin su ofiçio lo demandaban, pero en aquel día, enredándole a ello la víbora de su tragada trayçión que el coracón le roya, él venía armado de todas pieças... encima de un caballo encubertado» y, por más que trata de disuadirle de seguir en su empeño, Vivero, sin decir palabra, «salvo que abaxaba la cabeça debaxo de una çelada que llebaba», continúa «trabajando en toda mane­ra mansamente por pasar adelante», hasta que hace su aparición en la escena el propio don Álvaro y, poniéndole la mano sobre el arnés, le pregunta con sorna: «Buen honbre, buen honbre, ¿quién vos en­gañó?», (Cr. Álvaro de Luna, pp. 302-303), consciente de que el inusitado comportamiento del Conta­dor dejaba al descubierto el traicionero plan del falso «ruido».]

81 [La más famosa utilización del exemplum, según me ha sido grato recordarle a J. A. Cid (y él tomó como punto de partida para enriquecer la versión impresa de su trabajo mediante la n. 16), son las estrofas 270-272 del Libro de buen amor.

El águila cabdal    cata sobre la faya,
todas las otras aves    de allí las atalaya.
Non ay péndola d’ella    que sy en tierra caya
[e] vallestero la falla,    precíala más que saya:
saetas e quadrillos    que trae amolados,
con péndolas de águila    los ha enpendolados.
Fue, commo avía usado,    a ferir los venados,
al águila cabdal    diole por los costados.
Cató contra sus pechos    el águila ferida
e vido que sus péndolas    la avían escarnida,
dixo contra sí mesma   una razón te [n] ida:
— De mí sal qui’m’mató    e me tiró la vida.

(En el ms. 5: 270¿z canta; 270c q. en; 270d sy v.; 212c temida; 212d salyó quien me). La fábula es ajena al Romulus de Walter el inglés, como nota F. Lecoy (Recherches sur le Libro de buen amor de Juan Ruiz archiprétre de Hita, París: E. Droz, 1938, pp. 113, 118), quien reconoce «II m’a été ímpossible de trouver trace dans aucun recueil ancien» (p. 127), «on ne trouve dans les collectiones connues au Moyen Age aucun modele correspondant» (p. 145); pero remonta a Esopo y llegará a ser conocida de La Fontaine (II, 6) gracias a la tradición esópica del siglo XVI (Ésope de Névelet 196).]

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*    41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

*    42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

*    43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

*    44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

*    45.- 5. EL PREGÓN Y EL CADALSO

*   46.- 6. LAS DURAS PRISIONES Y EL PICOTEO A UN HOMBRE DELICADO

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46.- 6. LAS DURAS PRISIONES Y EL PICOTEO A UN HOMBRE DELICADO

46.- 6. LAS DURAS PRISIONES Y EL PICOTEO A UN HOMBRE DELICADO

 6. LAS DURAS PRISIONES Y EL PICOTEO A UN HOMBRE DELICADO. APÉNDICE I

      n cárceles lo metieron    hondas y de escuridade,
que no se miran sus manos,    tampoco sus lindas faces.
¡Oh Dios, qué fuertes prisiones    para hombre tan delicado!
La guilía ballestera    con su pico iba picando54

      El motivo de las duras prisiones aparece en el romance sefardí expresado con fórmulas tradicionales muy repetidas en el romancero. Pero aquí nos interesa destacar que don Álva­ro, si bien en los primeros días de su prisión estuvo simplemente «detenido» (como explica Chacón)55, en seguida fue tratado con mayor rigor, quizá al descubrirse sus planes de fuga. El testigo 7° aducido por el Marqués de Villena en sus probanzas recuerda que

«... vido una jaula en que lo avían metido preso, e después, desde a ciertos días, hiera sacar al dicho Condeestable por la puerta de la dicha ciudad enzima de una mula, preso e con una ca­dena a los pies con su candado...»56;

y el 10° confirma:

«... e lo viera preso en una jaula en las casas de Pedro de Cartaxena, donde posaba, por espacio de tres o quatro días, e porque dende lo viera llevar preso enzima de una mula e con una cade­na a los pies, e dezían que lo llevaban para Valladolid...»57.

Por su parte, Fernán Pérez de Guzmán, en las Generaciones y semblanzas, recuerda igual­mente cómo el rey

«Fizólo poner en Portillo en fierros, en una jaula de madera»58.

      Según interpretación del CGR, el curioso verso que en el romance sigue

La guilía ballestera    con su pico iba picando

trata de subrayar el sufrimiento del noble duque, quien no sólo ha de soportar físicamente el maltrato, sino los afrentosos insultos de la gente baja que se aprovecha de su miserable condición de reo. El significado del sustantivo pronunciado por los cantores o recitadores [la gilía] es problemático, ya que en virtud de las reglas fonéticas del español sefardí puede leerse lo mismo /la guilía/ que /la aguililla/59, pero en el contexto no deja lugar a dudas de que la acción de ir picando con su pico está tomada en sentido figurado y de que alude a los «picotazos» que el noble preso debe soportar mientras está en manos de sus guardianes o mientras es conducido entre el populacho. Aunque la representación como una «agui­lilla» de los que «pican» al preso debe estar presente en el pensamiento de los cantores se­fardíes, quizá el sintagma «la guilía ballestera» haya de entenderse a la luz de las voces de gemianía gura "la justicia", guro "el alguacil", gurón "el alcalde de la cárcel", gurullada "la tropa de corchetes y alguaciles", registradas en 1609 por Hidalgo y acogidas por el Diccio­nario de Autoridades60. [Suele creerse que el lenguaje germanesco es sólo propio del hampa de la España de los Austria, en vista de que es entonces cuando la literatura del Barroco consagra a esos héroes de la canalla; pero sabemos que la «vieja» germanía tenía ya uso en el siglo XV61. Por otra parte, J. Corominas, aunque se muestra poco consistente en el trata­miento etimológico de estas voces62, reúne una documentación que evidencia la difusión en el lenguaje común63 de garulla, garullada, gurullada, grullada, para referirse a la "gente baxa, quando se junta" (según el Diccionario de Autoridades], "gavilla de picaros, cáfila, tur­bamulta, cualquier reunión de gente" (que consigna Amengual64, respecto al mallorquín), junto con el uso antiguo y moderno de expresiones como «campar de garulla» (Estebanillo, XI)65, "phrase con que se significa la osadía de alguno, fiado en la gente soez y baxa que tiene de su parte" 66, y «garulla de gent» (Valencia) "balumba" 67, voces y expresiones que me parecen indicativas de que el empleo especializado de esta raíz en el lenguaje germanes­co para referirse a miembros de la justicia está basado en un uso previo en el lenguaje co­mún con el significado que acabamos de recoger68.]

      En el caso de don Álvaro, sabemos que, una vez preso, cada vez que le trasladan de Burgos a Valladolid, de Valladolid a Portillo y de Portillo a Valladolid va escoltado por una tropa de gentes armadas como la que describe la Abreviación continuada del Halconero al contar la salida de Portillo:

«Fue sacado muy bien acompañado de mucha gente de armas e de pie, ballesteros como escu­dados» 69.

Por otra parte, la natural tendencia del pueblo bajo a ensañarse con el hasta ayer todopode­roso privado se manifiesta desde que el rey acucia a los ciudadanos de Burgos a que ata­quen las casas de Pedro de Cartagena en que se aposenta el Maestre70. Así, cuando don Álvaro insiste en darse a prisión directamente al propio rey, Ruy Díaz de Mendoza y el obispo don Alonso de Cartagena le advierten:

«¿Dónde queréis ir, señor, que os matarán i la maior pieça de vos será la oreja?»71.

Más tarde, cuando es conducido preso y fuertemente aherrojado fuera de la ciudad, las gentes le acompañan mofándose de él:

«Saliendo por la puerta de dicha cibdad —recuerda el que luego sería uno de los pregoneros en su ejecución— dezían los que estavan en la cerca: Ésta es Burgos, cara de mona; ésta es Bur­gos, que no Escalona. E que oyera dezir que el dicho Condeestable bolbiera la cabeça hazia la cibdad y tomándose las barbas con la mano: ¡Nunca yo las rrape ni corte las uñas, si no te hago arar y sembrar de sal, corral de vacas!»72.

Escena ésta que Pedro Sánchez el Rojo, vecino de Burgos, recuerda también, pero sustitu­yendo el juramento amenazador por una queja que recuerda más el condolido comentario de nuestro romance respecto a las vejaciones de que don Álvaro es objeto:

«... e que, al salir de la cibdad, yban muchos onbres e moços haciendo burla dél e diziendo en boz alta: Ésta es Burgos, cara de mona; ésta es Burgos, que no Escalona. Y el dicho Condeestable dixiera a ciertos cavalleros que con él iban: ¡Que os parece, señores, qué burla se haze a onbre de tal estado como yo!»73.

      Las humillaciones continuaron a lo largo de los meses de prisión. El calvario del Maes­tre tuvo su punto culminante cuando, conocedor ya de su sentencia, Diego de Stúñiga lo aposenta en Valladolid en las casas de Alonso Pérez de Vivero,

«donde muchos hombres y mugeres y criados de Alonso Pérez, que allí estaban, lo recibie­ron dando grandes gritos, diciéndole muchas palabras criminosas y feas retrayéndole la muerte de su señor Alonso Pérez, que le había muerto a mala verdad e a traición seguro en su posada, e cómo Dios, por mostrar maravilla, lo había traído así preso a su casa para que su mujer e los suyos oviesen dél venganza en su casa, donde sería sacado a justiciar por pregón de justicia. Más trabajo e dolor tenía el Maestre en oír aquellas cosas e cómo se vengaban del aquella muger e criados de Alonso Pérez que en la muerte que esperaba recebir»74.

      Todavía al ser conducido al cadalso, mientras los pregoneros le acusan de cruel tirano usurpador de la corona, el pueblo se agolpa gozoso a contemplar el espectáculo; sin em­bargo, al ver cómo el Maestre se dispuso a sufrir a la muerte «más esforçada que devota­mente, ca segunt los abtos que aquel día fizo e las palabras que dixo más pertenecían a fama que a devoçión» —conforme reprueba inmisericordemente Fernán Pérez de Guzmán—75, el público se dejó ganar por su serenidad y grandeza, según pone de relieve Chacón:

«Mira, oh lector, en este paso una cosa digna por çierto de ser notada e aún de aver por miraglosa: ca non obstante que, quando llevaban al bienaventurado Maestre a le dar muerte (ca non se debe dezir que lo levaban a justiciar, pues que contra toda justicia lo mataban), la gente que concurría a lo mirar iban todos, segund que comúnmente acaesce e se suele fazer, con gestos e senblantes non tristes, como aquellos que van a mirar cosa que non aviene cada día espeçialmente yendo a mirar un tal fecho qual nunca fue visto en Castilla, todos a un son, assí honbres como mugeres, los que allí en la plaça eran presentes e los que estaban por las ventanas de las casas que en la plaça eran allí cercanas, fizieron e mostraron, de primero, al tienpo que ya el sayón tenía el cuchillo en sus manos, un callado silençio, como si a sa­biendas e so muy graves penas les fuera mandado que todos callassen, luego encontinente, después de aquello así fecho, al tienpo que ya el sayón ponía el tajante cuchillo amolado en la garganta del bienaventurado Maestre, se levanta entre todos ellos tan doloroso e tan triste e tan sentible llorar e tan alta e lagrimosa grida e bozes de tanto tristor e dolor como si cada uno dellos, así varones como mugeres, viera matar cuelmente al padre suyo o a cosa que mu­cho amara»76.

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

54   Variante: en tablados le m.

55  Cr. Álvaro de Luna,pp, 411-412.

56  Corral, Don Álvaro, p. 82.

57  Corral, Don Álvaro, p. 82.

58  Fernán Pérez de Guzmán, Generaciones y semblanzas, ed. R. B. Tate (London: Tamesis Books, 1965), retrato del rey (f. 25v del ms. Esc. Z-III-2). El testigo 14° de las probanzas confirma que la jaula era de madera, pero la sitúa en Burgos, como los otros testigos: «... y se diera a prisión a Rui Díaz de Mendoça y a el Obispo de Burgos don Alonso de Cartaxena, y ansí preso lo viera meter en una jaula de madera que para ello hizieron...» (Corral, Don Álvaro, p. 83).

59  La l y l < [1] seguida de [i] desaparece, igual que en el español de Nuevo México.

60  Diccionario de la lengua castellana en que se explica el verdadero sentido de las voces..., III (Ma­drid: Imprenta de la Real Academia Española, 1732), ed. facs., Madrid: Gredos, remitiendo como autoridad al Vocabulario de germanía de Juan Hidalgo de 1609; quien da las equivalencias latinas "judices vel justitiae ministri"; "stelles, itis"; "praefectus" "satellitum grex, vel caterva" (puede leerse en la reed. de J. M. Hill, Voces germanescas, Bloomington, 1949).

61   [Remito al apartado 17 de un próximo libro: D. Catalán, Cancionero en cifra de Perrenot embajador de Felipe II en Francia (1562).]

62  [Pues en gura, gnía. "la justicia", acepta de M. L. Wagner que procede de gurapa "galeras" (con étimo árabe) por abreviación jergal y que guro y gurón, gnía. "alguacil" y "alcaide de cárcel", el caló cat. guri o gura, "guardia municipal", el cast. guripa "soldado raso" y "golfo, miserable" son sus deri­vados; aunque, a la vez, considera que g[u]rullo y gurullón, "alguacil" y "alcaide de cárcel" y gurullada "conjunto de corchetes" son derivados de garulla "conjunto de gentezuela". En cuanto a guiri, "guar­dia civil", "soldado" lo considera derivado de cristino > vasc. giristino, "liberal, adversario de los car­listas". ¡Extraña confluencia de étimos!]

63  [Aparte de las acepciones de garulla y sus derivados relacionadas con frutos o frutas, se dan acepciones relacionadas con gente baja o ruin tanto en diccionarios y autores de la época clásica, como en dialectos modernos que abarcan desde Mallorca y Valencia a Asturias.]

64 [J. Amengual, Nuevo diccionario mallorquin-castellano-latin, 2 vols., Palma de Mallorca, 1858-1878, s. v.]

65   [La vida y hechos de Estebanillo González, ed. A. Carreira y J. A. Cid, Madrid: Cátedra, 1990, II, P- 275.]

66 [Según explica el Diccionario de Autoridades, s. v.]

67 [M. J. Sanelo, Ensayo: Diccionario del lemosino y valenciano antiguo y moderno al castellano (ms. Bibl. Mazzarina de París, 4501), s. v.].

68 [Lo propiamente germanesco es designar específicamente a los agentes de la justicia con esos términos despectivos.]

69  Según el ms. de la Bibl. universitaria de Santa Cruz, Valladolid. Se trata de la copia sacada por Gerónimo de Zurita de otra que le proporcionó Antonio Álvarez de Toledo que se decía sacada de la que poseyó Lorenzo Galíndez de Carvajal. La Cr. J. II usó esa Abreviación del Halconero como fuente, abreviando a su vez el relato (según ocurre en este pasaje, cfr. Cr. J. II, p. 683a). Cito el ms. de Valla­dolid a través de J. de M. Carriazo, en la p. CCI de su introducción a Don Lope de Barrientes, Refun­dición de la Crónica del Halconero, «Colección de Crónicas Españolas» IX (Madrid: Espasa Calpe), 1946.

70  El testigo 5° (el que actuó de pregonero cuando le sacaron de la cárcel) nos informa de cómo el rey, cuando se decide a arriesgarse a poner en práctica el plan de apresar a don Álvaro, incita a los ciu­dadanos burgaleses: «Oyera dezir publicamente a muchas personas que la noche de antes andaua el rrei por las calles de la dicha cibdad diciendo a los que topaba: Doleos, señores, de mi; yd adelante a la posada del Maestre (porque ya en este comedio don Álbaro de Çúñiga tenía cerçada la posada de el dicho Condeestable», y de cómo, más tarde «viera al dicho señor rrei don Johan armado en blanco en­zima de vn cavallo en la placa e mercado en la cibdad de Burgos... e su alteça decía: Adelante, adelan­te, a la posada de el Maestre...» (Corral, Don Álvaro, pp. 81 y 80).

71  Según el que fue pregonero (testigo 5°). Aunque refiriéndolas a un contexto diverso, confirma las palabras el testigo 9° (Pedro Alfonso, de 85 a.): «... queriendo salir fuera a pelear, le dixeron algu­nas personas: No salgáis, señor, fuera, porque, si salís, la mayor pieça de vos será el oreja», a su vez, el testigo 17° comprueba que estaba en lo cierto el pregonero en cuanto a la ocasión de la advertencia: «el viera al dicho Condeestable... estar armado en blanco enzima de un cavallo, procurando de salir fuera e diziendo que se quería ir al rrei, y que el dicho Rui Díaz de Mendoça y el Prestamero su her­mano, que allí estavan, le dixeran: Señor, no salgáis fuera, porque vos harán pedaços» (Corral, Don Álvaro, pp. 81, 82 y 85 respectivamente).

72  Corral, Don Álvaro, pp. 81-82.

73 Corral, Don Álvaro, p. 82.

74 Cr. J. II, p. 683a. Cfr. en la prolongación de la Abreviación continuada del Halconero, citada por J. de M. Carriazo en la introducción a Barrientos, Refundición del Halconero, p. CCI.

75 Fernán Pérez de Guzmán, Generaciones y semblanzas, ms. Esc. Z-III-2, f. 25 v (ed. cit., p. 44).

76 Cr. Álvaro de Luna, pp. 433-434.

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*    41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

*    42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

*    43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

*    44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

*    45.- 5. EL PREGÓN Y EL CADALSO

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45.- 5. EL PREGÓN Y EL CADALSO

45.- 5. EL PREGÓN Y EL CADALSO

 5. EL PREGÓN Y EL CADALSO. APÉNDICE I

      l romance describe con tres pinceladas cómo el noble duque es conducido al cadalso, fuertemente escoltado y precedido del afrentoso anuncio público de su ajusticiamiento me­diante el sonido de trompetas y añafiles:

Ya le sacan del castillo      entre su caballería,
con trompeta y alafim,      día de postrimería;
le echan en un tablado      y escuro entre sus ojos50.    

      La ejecución pública de un gran señor por sentencia de su rey fue ya en días de don Alvaro (y continuaría siéndolo en los siglos siguientes) caso insólito y motivo de asombro, de tal modo que convirtió a don Alvaro en paradigma de «la variedad e movimientos de la engañosa e incierta Fortuna»51. Gonzalo Chacón recuerda así la escena de la llegada del Condestable al cadalso:

«Estaba en la plaça mayor de Valladolid... fecho un nuevo cadahalso para aquella nueva cosa que jamás en Castilla non fue vista su semejante: que un tan grand señor muriese sentençiado a muerte por el Rey e apregonado por su pregonero... La tronpeta suena en doloroso e triste e desplazible son. El pregonero comiença su mentiroso pregón... Cavalgó, pues, el bueno e bienaventurado Maestre en su mula, con aquel gesto e con aquel senblante e con aquel sosiego que solía cavalgar los pasados tienpos de su leda e risueña fortuna...»52.

y la Crónica de Juan II:

«... cavalgó en una mula, e Diego de Stúñiga e muchos caballeros que le acompañaban, e iban los pregoneros pregonando en altas voces: Esta es la justicia que manda hacer el Rey nuestro se­ñor a este cruel tirano usurpador de la corona real; en pena de sus maldades, mándale degollar por ello. E así lo llevaron por la cal de Francos e por la Costanilla hasta que llegaron a la plaza, donde estaba hecho un cadahalso alto de madera... E como el Maestre fue tendido en el estra­do, luego llegó a él el verdugo e demandóle perdón e diole paz, e pasó el puñal por su garganta e cortóle la cabeza...»53.

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

50 Variantes: de su casa; de entre su; con sonajas y tañeres; escuros.

51 Según expresión de Lorenzo Galíndez de Carvajal o de Fernán Pérez de Guzmán en la «exhortación quel escritor de esta Corónica escribe» a modo de epílogo de la Cr. J. II (p. 691a).

52  Cr. Alvaro de Luna, pp. 431-432.

53   Cr. J. II, p. 683a-b.

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*    41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

*    42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

*    43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

*    44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

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44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA.  APÉNDICE I

      l relato romancístico sobre la prisión y ejecución del Duque de Bernax hace especial hin­capié en la resignada actitud del magnate, que no intenta esquivar la muerte a pesar de los consejos de los suyos, quienes sospechan de las intenciones del rey:

Ese duque de Bernax    el rey mandara por él,
el rey mandara por él    con su criado Juan Francés.
Su criado le decía:    — Hijo, no salga este mes;
si de mí oyeras sabencia,    muerte es y no sentencia.
— Dada era la sentencia,    no se puede deshacer41.

      La escena coincide, básicamente, con lo ocurrido en Burgos en las casas de Pedro de Cartagena después que don Álvaro recibe la orden del rey de que se retire de la corte para sus posesiones (Miércoles de Tinieblas, 28 de marzo de 1453) y despeña desde la torre de aquella casa en que se aposenta al Contador Mayor del rey Alonso Pérez de Vivero (Viernes Santo, 30 de marzo). A partir de ese momento, el rey se confirma en sus temores de que, «como el Maestre era executibo e de grand coraçón», «por ventura él faría alguna cosa que fuese sonada en estraños reynos», fundando su miedo en la máxima vulgar «a quien te quiera matar, madruga e mátalo»42. Por su parte, don Álvaro, aunque se siente acorralado, se dejará llevar por lo que su fiel servidor Gonzalo Chacón describe como el complejo del armiño:

«Cuentan algunos e dizen fablando de los armiños, los quales son animales de grand blancura, que los caçadores que los quieren caçar, cuando van a la caça de aquellos, caban la tierra al de­rredor de los lugares donde se albergan e sobre aquella tierra echan agua de manera que se face lodo, e después de aquello así fecho entran los caçadores a la caça e sueltan los canes. Los armi­ños acórrense al fuir, e quando se piensan ir ya en salbo, fallan aquella çerca de lodo que está fecha, e por non ensuçiar su fermosa blancura en el lodo, tórnanse de contino del camino que lleban fuyendo e métense en poder de los caçadores e de los canes, e por esta manera los pren­den e los matan. Tal quiso paresçer el nuestro ynsigne Maestre, que por no yr por lugares que a él paresçieron non honestos segund el alto paresçer suyo, pospuso la vida por el honor. ¡Oh exçelençia de alto coraçón de caballero!»43.

      La preocupación de don Álvaro por no deslustrar, en sus postrimerías, su imagen histó­rica le obliga implacablemente a esperar los acontecimientos y a desechar una y otra vez la fuga como alternativa, mientras aún era posible, y la rebelión abierta, cuando esa posibili­dad se cierra.

      Enterado de la llegada (el lunes después de Pascua) de gentes a caballo, armas y basti­mentos al castillo de Burgos, que se halla en manos de los Stúñiga (o Zúñiga) sus enemigos, piensa escapar a caballo «aquella primera venidera noche» del Martes de las Ochavas de la Pascua de Resurrección (3 de abril), pero no lo hace44; cuando Pedro de Luxán le avisa, desde la cámara del rey, por intermedio de Chacón, «que plegue a Dios que mañana amanescamos con las cabeças» y, nuevamente, opta por ensillar los caballos, renuncia ensegui­da al plan, una y otra vez convencido por Fernando de Ribadeneyra de que huir dañaría su fama45; cuando Diego de Gotor «hallándole cenando, le dixo cómo fuese cierto que por toda la cibdad se decía que otro día miércoles había de ser preso» y le sugiere escaparse con él «a las ancas de su mula, cubierto de una capa, e irse a dormir a su posada que era fuera de la ciudad», el Maestre se detiene a comer unas peras asadas y a tomar una copa de vino y, tras adormecerse un poco, abandona, una vez más, los planes de fuga46. En fin, cuando «en alboreando» del miércoles, llega Álvaro de Cartagena a advertirle que un gran tropel de gente armada acude desde el castillo a atacar su casa y don Álvaro, viéndose cercado, acepta el consejo de Chacón y Sesé de escapar arrebozado por el establo a un corral y, des­de allí, por las tenerías hasta salir al río, se vuelve a mitad de camino, afirmando, para de­sesperación de Chacón, «que más quería morir con sus criados, que salvarse andando por albañares ascendidos e tenebrosos como hombre bellaco e de ninguna condiçión»47.

      Más tarde, cuando el faraute Restre, primero, y el Obispo de Burgos don Alonso de Cartagena y el Mayordomo mayor Ruy Díaz de Mendoza, después, le hacen saber que el rey está dirigiendo el cerco de las casas y que le ordena que se dé a prisión y don Álvaro exige seguridades, «un frayle de la Orden de Santiago, el qual era capellán del mismo Ma­estre» (¿se llamaría Juan Francés?) es enviado por el rey para negociar con el Maestre «que seguro era el que quería»48. Tras varias idas y venidas, don Álvaro obtiene que el rey jure en manos del Obispo de Burgos y firme y selle con su sello secreto, unos seguros tan satis­factorios que suscitan la desconfianza de Chacón (si creemos su relato):

«Todos estos seguros que el señor Rey vos ynbía tan abastantes e como Vuestra Merçed los ha demandado e los quiere, todos son a fin de vos aver en su poder, e por sola esta cabsa non dudo que el prometería montes de oro si le fuesen demandados. Vuestra Señoría conosçe bien la voluntad del Rey e su condiçión, y çerca desto no digo más..., salvo que yo... he visto e sabido en este reyno algunos seguros e firmezas e juramentos quebrantados e no se guardar la fe pro­metida, no digo por quién... Por ende, señor, como se suele dezir: Aquí muera Sansón, e quantos con el son... Dexasdvos, señor, pues, de estos seguros e de cosa de papeles e tornad el fecho a las armas...».

Pero el viejo Maestre cortó el «discreto razonamiento» de su «leal criado» diciendo:

«que nunca Dios quisiese que en cabo de sus días, ca el avía vivido sesenta e çinco años e los quarenta dellos el más famoso e más leal e más honrrado caballero e mayor señor que sin coro­na avía sido en su tiempo en todas las Españas, que él, agora ya estando casi en fin de sus días, dexasse tal nombre e más verdaderamente tal sepultura a sus fijos e a los descendientes suyos, es a saber, moverse a pelear contra la voluntad del Rey su señor e contra los suyos e contra su pendón real; diziendo otrosí: Fagan Dios e el Rey mi señor de mí lo que les pluguiere, ca yo por çierto no faré otra cosa si non ponerme en sus manos; el Rey mi señor me fizo, él me puede desfazer, si quisiere»49.

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

41 Variantes: varía ligeramente el nombre del duque, según veremos más adelante; y su madre ~ y su padre; iba diciendo; no vaya; porque es mes que no ha sentencia; está dando la sentencia; revocar.

42  Según opinión de Gonzalo Chacón, Cr. Álvaro de Luna, p. 359.

43   Cr. Álvaro de Luna, pp. 383-384.

44  Cr. Álvaro de Luna, pp. 366-367.

45  Cr. Álvaro de Luna, p. 368

46  Cr. J. II, pp. 680¿-681tí.

47  Cr. Álvaro de Luna, p. 383.

48  Cr. Álvaro de Luna, p. 392.

49 Cr. Álvaro de Luna, pp. 393-395. También se alude a él en la Cr. J. II (p. 68(k): «e un capellán suyo que era frayle de su orden vino al Maestre de parte del Rey e volvió quatro o cinco veces del Ma­estre al Rey y del Rey al Maestre».

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*    41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

*    42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

*    43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

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Imagen de portada: Juan II de Castilla, Genealogía de los Reyes de España (1463) de Alfonso de Cartagena

43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO.  APÉNDICE I

      a secuencia 4 del romance comienza con los versos:

Su criado le lloraba,    el cual se llama Moral.
— No me llores tú, Moral,    no te quieras cautivar,
cabálgate en esa jaca,    si te la quisieran dar;
a mi mujer la condesa   mis nuevas le irás a dar.

      La presencia de un paje de don Álvaro, llamado Morales, en el cadalso, como último servidor del Maestre al ir a ser degollado, está ampliamente documentada. También el hecho de que don Álvaro se dirigiera a él momentos antes de que el pregonero Juan González le cortara la cabeza.

      Gonzalo Chacón, en su apasionado relato de la caída de su admirado señor31, no olvida el detalle, al contar «la muerte del mejor caballero que en todas las Españas ovo en su tienpo e mayor señor sin corona, el buen Maestre de Santiago»:

«... Va, pues, en su mula el bienaventurado Maestre, en la manera que ya diximos, acompañado todavía de aquel reverendo religioso, e guíanlo al cadahalso. E desque fue llegado a él, descavalgó de la mula e subió sin enpacho alguno por los escalones del tal cadahalso. E después que fue subido encima e se vido allí adonde el alhonbra estaba tendida, tomó un sonbrero que traía en su cabeça e echólo a uno de aquellos pajes suyos, el que ya diximos que se llamaba Morales; e el mismo bienaventurado maestre se aderesça los pliegues de la ropa que llevaba vestida...»32.

      En la Crónica de Juan II, «censurada» para Carlos V por Lorenzo Galíndez de Carvajal, se recoge también el episodio, con importantes nuevas precisiones33:

«... E allí el Maestre dio a un page suyo llamado Morales, a quien había dado la mula al tiempo que descavalgó, una sortija de sellar que en la mano llevaba e un sombrero, e le dixo: Toma el postrimero don que de mí puedes recebir. El cual lo recibió con muy gran llanto»34.

      La entrega de la mula al paje Morales consta también en la probanza hecha por el Mar­qués de Villena, en los últimos años del siglo XV y primeros del siglo XVI, con ocasión del pleito iniciado por la Duquesa del Infantado doña María de Luna, hija legítima del Condestable, al reclamar al Marqués el condado de Santisteban35. Se alude a ella en la declaración a la pregunta 2636 del testigo núm. 5, quien, estando preso en la cárcel de Valladolid el día de la ejecución de don Álvaro, fue sacado de ella para que sirviera como uno de los prego­neros de la causa de la degollación:

«... E dice que se acuerda que el dicho Condeestable, cuando le llevaban a degollar, llevaba ves­tida una rropa de chamelote azul; e que en el cadahalso, antes que lo degollasen, vio que sacó de el seno una bolsilla y la arrojó a un paxe suio, e dixo: Toma, Morales, esta mula y esta bolsilla, e vete con Dios. E que lo tomó e se fue con ella por la plaça luego que le degollaron»37.

[En fin, la retórica exposición latina de Alonso de Palencia (Década I, cap. VII), aunque transforme el sombrero en manto y la mula en caballo al referir los dones de don Álvaro al paje, tiene el interés de añadir a los otros relatos de la última generosidad del prócer el nombre de pila de Moralicos38:

«Entonces, mirando a su alrededor, no vio a ninguno de sus criados excepto a un paje llamado Fernando de Morales a quien dijo: Tú, muchacho, pues que eres el único entre todos que has permanecido a mi lado, sé mi acompañante hasta el final de este calvario. Dicho esto, ordenó al joven que sollozaba y gemía desconsoladamente: Cállate, fiel muchacho. Don Álvaro, que con­templó levantada el asta... mirando al muchacho que lo había acompañado, le arrojó desde aquel alto lugar el manto sobre los hombros; tras esto se sacó el anillo del dedo diciendo: Reci­be estos mis últimos regalos, fielísimo muchacho, junto con el caballo que monté; ya que carez­co de cualquier otra cosa, te los ofrezco en el momento de mi muerte, pero no dudo que el rey, a cuya magnanimidad suplico, te concederá mayores dádivas».]

      Aunque acompañó a don Álvaro hasta su muerte y el Maestre le hizo recipiendario de su último acto de generosidad, el paje Morales, si creyésemos a Chacón, no habría mereci­do el agradecimiento y la confianza de su amo, sino todo lo contrario. Cuando don Álvaro queda detenido en Burgos en las casas de Pedro de Cartagena en que se aposentaba y el rey acude a comer a ellas sin dignarse verle, Chacón explica:

«... fizóle poner allí grandes guardas, e dio el principal cargo de la guarda suya al Ruy Díaz, el qual, ya antes que el Rey viniese, lo avía fecho desarmar e que se subiesse arriba a su cámara. E de todos sus criados quedaron con él fasta en la noche de aquel día Fernando de Sese, Pero de Zepeda e los dos pajes pequeños que ya escrebimos, de los quales avía nonbre el uno Alfon­so del Adrada e el otro llamaban Morales; e aquestos pajes sienpre continuaron con él fasta que fenesçieron sus días»39.

En los días inmediatos, mientras el rey se preocupa en descubrir y recobrar los «thesoros ayuntados» por don Álvaro,

«El Maestre, dende allí adonde estaba preso o, digamos, detenido, pues por entonce no tenía otras pisiones salbo las guardas que lo guardaban, enbiaba a las vezes uno a las vezes otro de aquellos pajes que con el avían quedado a fablar con Gonçalo Chacón e con el Fernando de Sesé; enviábales esso mesmo algunas cartas escriptas de su mano para que ellos las enbiasen a la condesa su muger e al conde don Juan e a don Pedro de Luna sus fijos... E demás de aquesto... avía pensado de se ir por una ventana de su cámara que salía a la calle; la cual cosa, como no la él pudiese fazer solo, convínole descubrirla a aquellos dos pajes que estaban con él. De los qua­les el uno, como mal criado, aquel que se llamaba Morales, le descubrió a Ruy Díaz, e non sola­mente ge lo descubrió, mas tobo manera con él cómo fiziese prender al otro paje compañero suyo, Alfonso del Adrada, e que lo apartasen de allí e que ende no estoviese en su seruiçio del Maestre. ¡Oh mal criado, mal te faga Dios si quier que tan mal enxenplo das de ti en tu tierna edad! ¡O quién confiase de ti gran confianza desque vernás, si vivieres, a número de más años!»40.

      Pero estuviera o no equivocado don Álvaro al hacerle entrega de su mula, su sombrero y los últimos dineros o joyas en su posesión, el acto del Maestre cumplió en la jornada del 2 de junio de 1453 la misma función que cumple en el romance. Tan singular coincidencia creo que basta, por sí sola, para probar la identidad de los dos sucesos, el histórico y el romancístico.

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

31   Crónica de don Álvaro de Luna. La autoría de Gonzalo Chacón es evidente para la segunda parte de la crónica (no para la primera) [según una distinción necesaria puesta de manifiesto tras una decisi­va argumentación por C. Montero Garrido, La Historia, creación literaria. El ejemplo del Cuatrocien­tos, «Fuentes Cronísticas de la Historia de España, IX, Madrid: Fundación Ramón Menéndez Pidal y Universidad Autónoma de Madrid, 1994, pp. 79-156]. Cito por la ed. de J. de M. Carriazo en su «Co­lección de Crónicas Españolas» (aunque deja bastante que desear).

32   Cr. Álvaro de Luna, cap. 128, p. 433.

33  La crónica se publicó en Logroño: Arnaldo Guillén de Brocar, 1517. Cito por al ed. de la «Biblioteca de Autores Española», vol. LXVIII. El relato de la crónica fue versificado en el romance «Un miércoles de mañana,    a las nueue oras del dia», incluido en la refundición del romancero de Sepúlveda de 1563. La sección del romance en que aparece «Moralicos» dice así:

... desde allí van a la plaça,    do ay gente que no cabía,
vn cadahalso bien alto    de madera hecho auía.
Apeóse de vna muía    y subióse luego arriba,
vido vn tapete tendido    y vna cruz que estaua encima,
ciertas entorchas de cera,    que junto al tapete ardían;
adoró luego la cruz    y besóla con porfía
y luego empeçó a passearse    a vn cabo y a otro boluía;
tomó vn sombrero y anillo,    que en la mano lo traya,
dióselo a Moralicos,    vn page que le seruía:
— Cata aquí el postrer bien    que yo hazer te podía.—
Recibiólo el pagezico,    con gran llanto que hazía.
La gente que lo miraua   lloraua a gran bozería.
El maestre, muy sereno,    todo esto miraua y vía...

El pajecico Morales fue, más tarde (1601), objeto de especial atención por parte de Gabriel Lobo Lasso de la Vega, en su Manojuelo de romances nuevos, quien le dedicó el romance «Clypsada ya del todo aquella menguante Luna», poniendo en su boca un lamento.

34   Cr. J. II, p. 683b.

35  Las probanzas han sido publicadas parcialmente por L. de Corral, Don Álvaro de Luna según testimonios inéditos de la época (Valladolid: Viuda de Montero, 1915). Según Corral, se conservaban en un voluminoso cuaderno en folio de letra del siglo XVI en el archivo de la Casa de Corral, de Zarauz (entonces Palacio de los Marqueses de Narros), donde las encontró en 1905.

36  Folio 99.

37  Corral, Don Álvaro, pp. 92-93.

38 [Alphonsi Palentini historiographi Gesta Hispaniensia: «Tunc circunspiciens, ubi neminem ex famulis vidit praeter puerum quemdam, cui nomen Fernando de Morales: "Tu —inquit—, puer, qui e multis solus apud me permansisti usque ad finem angustiae huius esto mihi comes"; quibus dictis, puero amare lugenti eiulantique: "Sile —inquit—, fidelissime puer..."; Alvarus erectam prospectavit hastam..., et viso puero, qui comes ei fuerat, ex edito illo loco pallium deiectis in humeros pueri. Anullum queque traxit digito inquiens: "Accipe haec novissima dona, fidelissime puer, et equum quem as­cendi; quae jam inops aliarum rerum tibi offero moriturus, nec dubio quin Rex, prout ego eius celsitudini supplico, maiora tibi praemia concedat» (pp. 50-51, ed. Madrid, 1834). Este dato lo tomo de J. A. Cid, «Don Álvaro de Luna y el águila ballestera. Romancero y poesía estrófica del siglo XV en la tradi­ción oral sefardí», RPb, L (1996-1997), pp. 20-45. Sobre el arte expositivo de Palencia, véase R. B. Tate, «Alfonso de Palencia y los preceptos de la Historiografía», en Nebríja y la introducción del Rena­cimiento en España, ed. V. García de la Concha, Salamanca, 1983, pp. 37-51.]

39  Chacón, Cr. Álvaro de Luna, cap. 123, p. 407.

40  Cr. Álvaro de Luna, cap. 125, pp. 411-412.

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*    41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

*    42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Letras capitulares:
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Imagen de portada: Crónica del Rey don Pedro

42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

 

2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX». APÉNDICE I

      onozco sólo cinco versiones del romance sobre el «Duque de Bernax» o «Abernal conde­nado por el rey». Una fue publicada por Larrea Palacín en 195223; las restantes son las des­critas por S. G. Armistead en CSefSGA, H. 2224. Menéndez Pidal había ya catalogado el ro­mance: CSefMP 5325. Ninguno de estos autores reconoce en el romance un tema histórico. Las cinco versiones por mí conocidas proceden de la tradición marroquí: dos fueron dichas por informantes de Tánger26; tres por informantes de Tetuán27.

      Según el resumen (RESU) del CGR, esas cinco versiones desarrollan la siguiente intriga:

1/// Un día, en determinada fecha, el rey manda a buscar al duque de Bernáx por medio de su criado Juan Francés///

2/// El duque, a pesar de que su padre 3 2 / su criado3 > le aconseja que no acuda en esta ocasión pues no va a ser juzgado con justicia, se resigna a su suerte considerando la sen­tencia irrevocable///

3/// Llevan al duque, fuertemente escoltado, |publicando ostentosamente su prendimiento 1 2 >, directamente al cadalso3 4 > <+entre la compasión de los circunstantes que se conduelen de la crueldad con que lo tratan  sus guardianes5 >///

4/// El duque, ante el desconsuelo de su criado Moral, le pide que evite las muestras públicas de pesar para protegerse y para conseguir llevar a sus familiares la noticia de su destino trágico, | y se conduele del dolor de los suyos ante la separación definitiva1 2 >///28 «+Z1 /// Se ejecuta la sentencia de muerte.1 ///>>

(Los números 1/// ///, 2 /// ///, etc., fragmentan la historia de acuerdo con las «secuencias»29 de la fábula presentes en la intriga; <III>> indica que la secuencia es extra-fabulística. Las frases entre son variantes narrativas de las que preceden y las frases entre <+> adiciones minoritarias; el signo | indica la posibilidad de que en alguna versión se produzca la omisión de la información que precede)30.

      En el discurso (DISC) de la entrada 0024 del CGR se consignan las expresiones poéticas utilizadas por las varias versiones para transmitirnos la intriga narrada en el RESU; en el presente trabajo utilizaré ese DISC para realizar la comparación con los relatos históricos y documentos coetáneos.

      La identificación de la prisión y ajusticiamiento del Duque de Bernax con la prisión y ajusticiamiento de don Álvaro de Luna se basa en dos pilares suficientemente sólidos: a) la figura del criado Moral, en la escena del cadalso; b) la actitud del condenado ante la sen­tencia regia y ante la ultrajante conducción al suplicio. En mi confrontación del relato poé­tico con las noticias que tenemos de las postrimerías de don Álvaro procederé, en orden descendente, desde los pormenores más individualizadores a los menos, intentando prime­ro convencer al lector de la identidad de una y otra historia y extendiendo luego la compa­ración a lo menos significativo o menos evidente.

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

23  A. de Larrea Palacín, Romances de Tetuán (Madrid: Instituto de Estudios Africanos, 1952), pp. 177-178 (núm. 66).

24  S. G. Armistead, El romancero judeo-español en el Archivo Menéndez Pidal (Catálogo-índice de romances y canciones), I (Madrid: Seminario Menéndez Pidal, 1978).

25  R. Menéndez Pidal, «Catálogo del romancero judío-español», CE, IV (1906), 1045-1077, y V (1907), 161-199.

26 H.22.1: «Ese Duque de Bernax     el rey mandara por él», recogida en 1904-1906 por J. Benoliel, y H.22.2: «El veintiuno de mayo,      año de noventa y tres», Hanna Bennaim (70 a.), recogida por M. Manrique de Lara en 1915.

27 H.22.3: «Año de noventa y cuatro,     año de noventa y tres» (incipit musical), recogida por M. Manrique de Lara en 1915; «Al veintiuno de mayo,      año de noventa y tres» (y no «veinticinco»), Simi Chocron (37 a.), recogida por M. Manrique de Lara en 1915-1916 y «Año de noventa y dos, año de mil y trescientos», la publicada por Larrea.

28  Notas a la Intriga (NOIN): 2/// 1 Marruecos (mayoría); 2 Tánger (1 ver.); 3 Tetuán (1 ver.)///.-3/// 1 Tánger; 2 Tetuán; 3 Tánger; 4 Tetuán; 5 Tetuán///.- 4/// 1 Tánger, Tetuán; 2 Tánger (1 ver.)///.- Z1/// 1 Tetuán (1 ver.)///.

29  Entendida la «secuencia» como «la representación de un suceso que, al cumplirse, modifica sustancialmente la interrelación de las dramatis personae, dando lugar a una situación de relato nueva» (véase D. Catalán et al, Teoría general y metodología del Romancero pan-hispánico. Catálogo-general descriptivo. CGR, l.A, Madrid: Seminario Menéndez Pidal, 1984).

30  El signo l ayuda a identificar dónde empieza la variante.

  CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*   41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

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La Garduña Ilustrada

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Imagen: Don Álvaro de Luna,  del retablo de Juan de Segovia y Sancho de Zamora, en la capilla de Santiago,  de la Catedral de Toledo. 

41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO. APÉNDICE I

Huellas de la Historia: Don Álvaro de Luna y su paje Moralicos (1453) en el romancero sefardí.

       sando como pretexto el quinto centenario de la muerte del Condestable de Castilla don Álvaro de Luna, el erudito bibliófilo Antonio Pérez Gómez publicó en 1953 un Romancero de don Álvaro de Luna en el que trató de reunir todos los romances en torno a «los antece­dentes y peripecias de su tragedia y los episodios de su caída», desde el más antiguo conoci­do (de 1547) hasta los compuestos en 1800 1. En el prólogo destaca que «la desventura de don Álvaro» ocupa «el segundo lugar», después del Cid, «como tema histórico inspirador de la popular musa de nuestra poesía»; pero reconoce que, «como material poético», las composiciones reunidas «no ofrecen ningún interés excepcional, por pertenecer, casi todas ellas, a la clase de romances eruditos, postrera y decadente etapa del género». Según Pérez Gómez, los «romances viejos históricos» acaban con el reinado de don Pedro el Cruel: «Pudiera decirse, en realidad, que en él acaba, en España, la vida patética que agita y pone al desnudo las pasiones fuertes y elementales[...]. A partir de este momento, las peripecias se van descargando de todo carácter de gesta, y entran en el área del cálculo, de la habili­dad, de la maniobra política[...]. Sólo en la frontera con los moros, o en el Nuevo Mundo, la vida, en arriesgado juego, podrá ofrecer aún temas fecundos a la epopeya»2.

      La afirmación de que a partir de Pedro I el romancero viejo histórico sólo encontrará temas dignos de interés en la frontera granadina se basa en la ignorancia o el olvido de toda una rama del romancero, de la que los romances fronterizos son sólo una muestra: el ro­mance noticiero (o noticioso). Sea a través de los pliegos sueltos y cancioneros del siglo XVI, sea gracias a la tradición oral moderna, nos han llegado noticias y textos de romances refe­rentes a muy variados sucesos de la historia de las cuatro coronas que, junto con las de Gra­nada, se reparten en el siglo XV el territorio peninsular: Portugal, Castilla, Navarra y Aragón.

    1371. Juan Lorenzo. El rey de Portugal Fernando I toma por esposa a Leonor Téllez, la mu­jer de Juan Lorenzo de Acuña (CGR 0022). I. ant. (?): Yo me estava en Coimbra ... I. mod.: Yo estando en la mi puerta     con la mi mujer real; Hermosa me era yo, hermosa,      más que rosa en el rosal; Juan Lorencio, Juan Lorencio, ¿quién te hizo tanto mal? (judíos sefardíes del Oriente mediterráneo y de Marruecos).

    1423. Marsella se defiende de los catalanes... La flota de Alfonso V ataca Niza y Marse­lla (CGR 0257). I. mod.: O nobla ciutat de Niça     que mai més tindràs renom (Cataluña fran­cesa)3.

    [1429. Prisión del Arzobispo de Zaragoza. Alfonso V hace prender a su Canciller don Alon­so de Argüello. I. ant.: Dos días de la semana     quand tú quieres cavalgar, con el encabeza­miento: Arcebispe de Çaragoça     cómo te avías exaltado4].

   1429. Prisión del Duque de Arjona. Juan II hace prender a don Fadrique Enríquez, Duque de Arjona (Prim. 70). I. ant.: De vos, el Duque de Arjona,    grandes querellas me dan; En Arjo­na estaua el duque    y el buen rey en Gibraltar.

   1430.  Alburquerque, Alburquerque. Los infantes de Aragón resisten en Alburquerque. I. ant.: Alburquerque, Alburquerque,    bien mereces ser honrado.

    1442. Alfonso V ante Nápoles. Alfonso V pondera el coste de su ambición de ser Rey de Nápoles (CGR 2070) (Prim. 101). I. ant.: [Si s’estava en Canpo Viexo     el rey de Aragón un día5]; Miraua de Campo Viejo     el Rey de Aragón vn día. I. mod.: Miraba de Castroviejo el rey de la Durundía (Cataluña); [Mirant estava, mirando,      lo rei de Nápols un día (Cataluña); Miraba la mar de España     cómo menguaba y crecía (tradición gitana andaluza)6].

     1442. Retraída estaba la reina. Lamentaciones de la reina de Aragón doña María por la ausencia de Alfonso V en Nápoles (Prim. 100). I. ant.: Retrayda estaua la reyna,     la muy casta doña María.

     1476. La batalla de Toro. Derrota de los portugueses en la batalla de Toro. Noticia de que se cantó el romance ante el Rey Católico.

     1481. Vete para judío. Fadrique Enríquez apalea a Ramir Núñez de Guzmán, señor de To­ral, por haberle llamado judío ante el Cardenal Mendoza. I. ant.: Caualleros de Castilla      no me lo tengáis a mal.

     1483. Quejas de la Duquesa de Braganza. La Duquesa de Braganza se queja ante el Rey de Portugal João II de la degollación de su esposo don Fernando (Prim. 108). I. ant.: Quéxome de vos, el rey,      por auer crédito dado.

     1491. Muerte del príncipe de Portugal don Afonso. La Princesa de Portugal doña Isabel re­cibe la noticia de la muerte del príncipe don Alfonso de una caída de caballo (CGR 0069). I. ant.: Ay, ay, ay, que fuertes penas,      ay, ay, ay, que fuerte mal; Hablando estaua la reyna      en cosas bien de notar. I. mod.: Casada de oito días      à janela foi chegar; Casadinha de oito dias sentadinha à janela; Estava em minha janela      casadinha d’oito dias; Ja casada estava eu      bem sete meses havía; Menina que estava à janela     de cabelinho riçado (Portugal).

     1493. Llanto por don Manrique de Lara. Muerte en Barcelona del joven hijo del Duque de Nájera. I. ant.: A veynte y siete de março,     la media noche sería; En Barcelona la grande grandes llantos se hazían.

     1495. Lamento de la Reina de Nápoles. La reina doña Juana de Nápoles se queja de su de­samparo y confía en la llegada de la flota castellana (Prim. 102, 102a, 102¿>). I. ant.: Emperatrizes y reinas quantas en el mundo auía; Emperatrizes y reynas que huys del alegría; La triste reyna de Ñapóles sola va, sin compañia.

     1496.  A las armas, mariscote. Alarma ante el paso de peregrinos franceses a Santiago por Fuenterrabía y San Sebastián (CGR 0060). I. ant.: A las armas moriscote,    si las as en voluntad; A las armas, moriscote,    si n’ellas queréis entrar; A las armas, moriscote,    que bien menester serán. I. mod.: ...Entran por Fuenterrabía,    salen por San Sebastián (Cataluña, Alto Aragón, tradición gitano-andaluza).

     1497.  Muerte del Duque de Gandía. Asesinato en Roma del Duque de Gandía, hijo del Papa Alejandro Borgia (CGR 0058). I. ant.: A veynte y siete de julio    un lunes en fuerte día. I. mod.: Estrellas no hay en los cielos,    el lunar no ha esclarecido; Cuando los ricos mancevos salen a cavallería; Dio del Cielo, Dio del Cielo,    Dio de toda judería; Más arriva, más arriva, en la ciudad de Mesina; Yo estando en la mi pesca,    pescando mi provería; Una vieja de Gra­nada    gran tempestad combatía; etc. (judíos sefardíes del Oriente mediterráneo y de Marrue­cos).

     1497. Muerte del príncipe Don Juan. El príncipe Don Juan se entrevista en Salamanca con su padre el Rey Católico antes de morir (CGR 0006). I. ant.: [«Nueva triste, nueva triste     que sona por toda España»7]. ...siete doctores lo curan      y entre ellos el de la Parra. I. mod.: Muy malo estaba don Juan,     muy malo estaba en la cama; Tando o fillo do rey     muy malito na sua cama; Malato está el hijo del rey,      malato, que non sanava; Malato estaba esse rey,     esse rey de Salamanca; Tristes nuevas, tristes nuevas     que se suenan por España; Tristes novas me vieram     lá do centro da Espanha; Voces corres, voces corren,     voces corren por España; Yo me partie­ra de Burgos,     de Burgos a Salamanca; etc. (judíos sefardíes de Oriente y de Marruecos; Espa­ña; Portugal; Cuba; Santo Domingo).

     1497. Expulsión de los judíos de Portugal. La infanta doña Isabel de Castilla exige la expul­sión de los judíos al convertirse en Reina de Portugal (CGR 0062). I. mod.: Eramos tres hermanitas      hijas del rey Dolorido; Dios del Cielo, Dios del Cielo,     Dios del Cielo estéis conmigo (judíos sefardíes del Oriente mediterráneo y de Marruecos).

    1512. Muerte de la Duquesa de Braganza. El Duque de Braganza mata, por celos a la duque­sa (Prim. 107, 107a). I. ant.: Un lunes a las quatro horas,     ya después de medio día; Lunes se dezía, lunes,     tres horas antes del día.

    1513-14. La pérdida de Navarra o Don Juan de Navarra y la Fortuna. Lamento de Juan d’Albret por la pérdida del reino de Navarra (Prim. 98). I. ant.: Los ayres andan contrarios,      el sol eclipse hazía; Los cielos andan rebueltos,     el sol eclipse hazía.

      Pero la existencia del género noticiero (no sólo sobre la frontera granadina) antes y des­pués de 1453 no invalida el carácter tardío, observado por Pérez Gómez, del romancero de don Álvaro. El tema, según se ve en su colección, sólo empieza a aparecer, tímidamente, en un cancionero manuscrito de 1547: el llamado Cancionero de Pedro del Pozo8. El romance «Por tribunal está el Rei,      las grandes causas oya», sobre la sentencia de muerte, se basa ya en la Crónica de Juan II, donde, al hablar del año 1445, se acusa al Condestable de haber hecho morir envenenadas a las dos reinas hermanas doña María de Castilla y doña Leonor de Portugal, hijas del infante don Fernando9; no hay la menor razón para suponer que «el poeta sabe, porque está lo suficientemente próximo al suceso que quiere cantar, que se sos­pechó a don Álvaro como partícipe en la muerte de las reinas», ni para hablar «del anóni­mo juglar cuyo bello romance nos conservó Pedro del Pozo», como hace Pérez Gómez10; el romancista del siglo XVI (que nada tiene de juglar) aunque no versifique la letra de la Cróni­ca, saca su información exclusivamente de ella. En 1550 la Segunda parte de la Silva publica el primer romance impreso sobre don Álvaro, «El rey se sale a oyr missa a Santa María santa», que sigue puntualmente el relato de la Crónica impresa en 1517, desde el momento en que el rey ordena al Condestable salir de su corte, hasta que come en su casa después de hacerlo prender. En 1551 surge, por obra de un «caballero cesáreo» 11, el más famoso de los romances sobre don Álvaro, «Los que priuáys con (~ seruis a) los reyes      notad bien la hystoria mía», del que conocemos tres versiones con notables variantes (algunas surgidas, posi­blemente, en la transmisión oral). Algunos años después, antes de que empiece a hacer su aparición el Romancero Nuevo, se empieza a desarrollar el ciclo, en la reelaboración del Romancero de Sepúlveda publicada en 1563 12, con romances que siguen apegadamente el relato cronístico 13. A fines del siglo XVI y comienzos del siglo XVII el tema se pone de moda14, hasta irritar a Lope de Vega, quien en La prueba de los amigos (1608) comenta (por boca del gracioso Galindo):

«¿Qué piensan estos poetas, / pues que no ay semana alguna / sin don Álbaro de Luna / y otros quarenta planetas? / Romanzes de tres en tres / a un enfadoso sujeto; / mas, como es Luna, en efeto / sale nueba cada mes»15.

      En fin, el juicio de conjunto de Pérez Gómez16 sobre los romances del ciclo refleja bien el carácter de este romancero:

«Todos sin excepción, desde el publicado en 1566 por Sepúlveda (sic); pertenecen a la clase de romances eruditos. Ningún pormenor histórico es en ellos conservado 17; son puras endechas al Condestable, trenos lamentando su desgracia 18; juegos de palabras en torno a su apellido, y consideraciones morales sobre lo quebradizo de las glorias humanas».

Sólo, pues, en la España de los Felipe la caída del «valido» de Juan II habría vuelto a co­brar interés poético. Tuvo que transcurrir todo un siglo, desde que se apagaron los ecos de las voces contemporáneas, para que el suplicio del «mayor señor sin corona que en todas las Españas ovo» volviera a ser considerado por los poetas como un tema aleccionador o poético.

      Pero el hecho de que en la Monarquía española el tema de don Álvaro resultase más bien incómodo, no supone que la caída del privado haya sido pasada por alto por el noticierismo romancístico contemporáneo. Al estudiar la pervivencia de romances de «con­texto histórico nacional» en la tradición oral moderna, los redactores del Catálogo gene­ral del romancero (CGR)19 hemos señalado la existencia de un romance (el 0024 del CGR) sobre la Prisión de don Álvaro de Luna. Curiosamente, este romance tradicional mira con simpatía evidente al prócer caído, reflejando la reacción admirativa que, pese a todo, en el público asistente a la ejecución suscitó la capacidad del Condestable de mos­trarse digno y señorial hasta el momento en que le seccionaban la cabeza y la colgaban en el garabato. También resulta políticamente sorprendente el hecho de que sean los descendientes de los judíos expulsados de España en 1492 quienes mantienen memoria de ese punto de vista, a pesar de que sus hermanos de raza, los conversos o confesos don Alonso de Cartagena obispo de Burgos20, el Relator Dr. Fernando Díaz de Toledo y el licenciado Alonso Díaz de Montalvo21, tanta parte tuvieron en su muerte, y de que el propio don Álvaro tuviera clara conciencia de haberse atraído la enemistad de «este linaje»22.

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

1  A. Pérez Gómez, Romancero de don Álvaro de Luna (1540-1800) (Valencia: «...la fuente que mana y corre...», 1953).

2  En la «introducción bibliográfica» del libro citado en la n. 1.

3  Sobre los hechos históricos a que se refiere este romance de la tradición oral moderna véase el estudio de J. A. Cid, «El romancero como la otra historia. El asalto aragonés a Marsella (1423) en un romance catalán» [en Actes del Col.loqui sobre cançó tradicional. Reus, set. 1990, ed. S. Rebés, Abadía de Montserrat, 1994, pp. 37-86].

4  [E. Marín Padilla, «Arcebispo de Çaragoça». Romance castellano manuscrito del año 1429, Zarago­za: Navarro y Navarro, 1997. Sensacional hallazgo de un romance noticiero copiado, de mano del no­tario García Gavín, en un protocolo el mismo año del suceso narrado, suceso que culminó con la de­saparición del cuerpo del arzobispo aprisionado.]

5   [Tanto el hallazgo de una nueva versión, copiada por el notario Pascual Contín, en un protocolo del año 1448, que se conserva en el Archivo de La Almunia de Doña Godína, Zaragoza, como las ver­siones procedentes de la tradición moderna pueden verse reunidas en E. Marín Padilla y J. M. Pedrosa, «Un texto arcaico recuperado para la historia del romancero: una versión aragonesa manuscrita (1448) de Las quejas de Alfonso V», Revista de Literatura Medieval, Universidad de Alcalá de Henares (en prensa).]

6  [Dadas a conocer por S. Rebés, «Las quejas de Alfonso V el Magnánimo y el romancero tradicional de Tarragona», conferencia leída en la 39th Annual Kentucky Foreign Language Conference, Lexington, University of Kentucky, 1986 (en prensa) y por L. Suárez Ávila, «El romancero de los gitanos bajo andaluces, germen del canto flamenco», en El romancero: tradición y pervivencia a fines del siglo XX, ed. P. M. Piñero et al., Cádiz: Fundación Machado y Universidad de Cádiz, 1989, pp. 563-607. La versión catalana fue publicada por H. Anglès, «Recull e cançons populars de la comarca de Camp», IV Certamen del Centre de Lectura, Reus: Centre de Lectura, 1921 (1926), pp. 267-268.]

7   [Sólo recientemente se ha tenido noticia y publicado una versión de este romance manuscrita de fines del siglo XVI o comienzos del siglo XVII: C. A. Zorita, R. A. DiFranco y J. J. Labrador, eds., Poesías del Maestro León..., Cleveland, 1991, pp. 188-189. Véase, en la presente obra, el cap. II, § 6 de esta Parte segunda.]

8  A. Rodríguez-Moñino, El cancionero manuscrito de Pedro del Pozo (1547) (Madrid, 1950), p. 90 (núm. 10).

9  Biblioteca de Autores Españoles (BAE), LXVIII, p. 625b: «E después que el rey ovo estado algunos días en El Espinar, vínole nueva como la reyna doña Maria su muger, que estaba en Villacastín aldea de Segovia, era fallescida, de que el rey ovo aquel sentimiento que de razón debía. La cual se cree ser muerta de yervas, también como la reyna doña Leonor su hermana, porque no estuvo enferma más de quatro días... e por esto se cree estas dos señoras reynas ser muertas de yervas, como dicho es, e aun se afirma que en el proceso que el rey don Juan mandó hacer contra el Condestable se halló quién dio las yervas a las dichas señores e por cúyo mandado». Claro está que en el famoso proceso nadie  hizo esa acusación de que aquí se habla. S. G. Morley, «Two new historial Romances», RPh, V (1951-1952), 198-202, cree que el romance hace referencia al año 1441 y no a los tiempos del proceso de 1455 «since the two Queens died in 1445», sin comprender que las dos reinas acusan a don Álvaro es­tando muertas, según pone de manifiesto el último verso del romance.

10  A. Pérez Gómez, «Un romance de don Álvaro de Luna», RPh, V (1951-52), 202-205.

11  En la edición de Anvers: Martín Nucio, sin año (1551) del Romancero de Sepúlveda (Romances nuevamente sacados de hystorías antiguas de la crónica de España por Lorenço de Sepúlveda vezino de Seuilla) se añadieron a la primera edición, Sevilla, c. 1550, varios romances «compuestos por vn cauallero Cesario, cuyo nombre se guarda para mayores cosas», que el editor destacó en la Tabla señalán­dolos con un asterisco [*]. [Debe tenerse bien presente que en la edición posterior de Anvers: Philippo Nucio, 1566, se añadieron, por error, asteriscos en la Tabla siempre que en la de la edición sin año iba una línea sangrada por iniciar una letra del alfabeto. Este error desorientó a los críticos. Aunque Rodríguez Moñino llegó a hacer befa de las atribuciones de Menéndez Pidal al Caballero cesáreo, hoy podemos aceptar que los romances añadidos por Martín Nucio en su edición son obra de otro autor y no de Lorenzo de Sepúlveda.] De acuerdo con un extraño criterio (que confunde a los lectores), Ro­dríguez Moñino basó su reedición de la obra de Sepúlveda en una refunción, ajena a la iniciativa de este autor, que incorporaba textos de varia procedencia: Lorenzo de Sepúlveda, Cancionero de roman­ces [Sevilla, 1584] (Madrid: Castalia, 1967), y no en las ediciones de 1551 hechas en Amberes por Juan Steelsio y Martín Nucio,  que reproducen bastante de cerca la obra original de Sepúlveda (o la de Me­dina del Campo: Francisco del Canto, 1576, también basada en la princeps).

12  La refundición del Romancero de Sepúlveda nos es conocida a través de dos ediciones de 1563, una hecha en Alcalá, por Francisco de Cormellas y Pedro de Robles, que lleva el título de Recopilación de romances viejos sacados de las Coránicas Españolas, Romanas y Troyanas, y otra en Granada, con el tí­tulo de Cancionero de Romances sacados de las coránicas antiguas de España. Es esta refundición, que nada debe a Sepúlveda, la elegida por A. Rodríguez Moñino como base de la reedición citada en la n. 11.

13  Los romances «Año de mil y quatrocientos    cinquenta y dos han pasado», «Ya lo sacan de Por­tillo    con muy gran cauallería» y «Un miércoles de mañana    a las nueue oras del día» se basan en la Crónica de Juan II publicada en 1517.

14  De ahí los numerosos pliegos sueltos del siglo XVII que acogen romances sobre don Álvaro de Luna, en contraste con la ausencia del tema en los pliegos viejos.

15  En la escena 6a del acto 2°, Folio 7 del acto 2° del autógrafo de Lope. Véase la ed. facs. publica da en Madrid: Instituto de España, 1963; o, en su defecto, la transcripción de H. Ziomek, en Lope de Vega, La prueba de los amigos (Athens: Univ. of Georgia Press, 1973). La comedia se estrenó en 1608, el 14 de enero, en el Corral de la Pacheca.

16  En RPh, V (1951-1952), 204 (art. cit. en n. 10).

17  Salvo, claro está, los consignados en la fuente cronística.

18  Pero sin cuestionar las razones alegadas en el proceso que remata su «caída».

19  D. Catalán, J. A. Cid, B. Mariscal, F. Salazar, A. Valenciano y S. Robertson, El Romancero pan-hispánico. Catálogo general descriptivo / The Pan-Hispanic Bailad. General descriptive Catalogue. CGR, 2 (Madrid: Seminario Menéndez Pidal, 1982), pp. 265-268.

20  El obispo tomó parte muy activa en la preparación de la prisión y en la ejecución de la misma, en contraste con la fidelidad demostrada al Maestre por su hermano, el procurador de Burgos, Pedro de Cartagena, en cuyas casas se alojaba don Álvaro, y por el hijo de éste, Álvaro, de quienes Gonzalo Chacón comenta «son, por cierto, buena casta de conversos los de aquel linaje» cuando don Álvaro de Cartagena se ofrece a aventuradamente sacar por albañares escondidos al Maestre sitiado y el Maestre desconfía argumentando: «e demás desto, aqueste Álvaro de Cartajena es sobrino del obispo de Bur­gos, el qual sé bien que en este fecho es el mayor contrario que yo tengo» (Crónica de don Álvaro de Luna, ed. J. de M. Carriazo, pp. 381-382).

21  Ambos jurisconsultos fueron parte activa en la preparación de la sentencia de muerte, sin ser oído, de don Álvaro. Sobre el papel jugado por el Relator comenta Chacón en su Crónica (ed. Carriazo, p. 431) y nos informa una Relación anónima de fines del siglo XV del Archivo del Marqués de Villena (publicada por J. Rizzo y Ramírez, Juicio crítico y significación política de D. Álvaro de Luna [Ma­drid: Rivadeneyra, 1865], pp. 415-420): «estando el señor Rey en Fuensalida, año de cinquenta e tres años, envió llamar a los letrados siguientes, de quien su Alteza se confió, conviene a saber: al Doctor Fernando Díaz de Toledo Relator e al Doctor Pedro González de Ávila e al Doctor Gonzalo Ruiz de  Ochoa e al Doctor de Zamora e fiscal al Doctor Pedro Díaz e al Doctor Alonso García de Guadalajara e al Bachiller de Ferrera el Viejo e al Licenciado de Logroño e al Licenciado de Montalvo... E mandó primero al Relator que dijese su parescer. E el dicho Relator preguntó a su Alteza si sabía ser verdad todo lo que su Alteza avía relatado porque no avía de dar cuenta a otro sino a Dios. E el dicho señor Rey respondió que aquella era la verdad e que los dichos letrados fundasen sobre ella. E que el dicho Relator respondió que le parescía según el derecho que era digno de muerte por justicia e de perder los bienes para la cámara e fisco de su Alteza. E desta respuesta plugo mucho al Rey. E desque los otros letrados vieron la voluntad del Rey, siguieron todos el consejo del dicho Relator». Alonso Díaz de Montalvo, en su Glosa a la Ley única, título IV, libro I del Fuero Real, justifica que no había necesi­dad de oír al reo para condenarle y ajusticiarle, inventando el precedente de la historia del Conde de Dacia y argumentando: «maxime quia licet Rex omisisset ordinem judicii in condemnando, hoc fecit cum consilio delibérate Virorum litteratorum sui Consilii et de eorum consilio et informata sui regali conscientia, asserendo firmiter de certa scientia dicti Magistri crimina, cujus simplici verbo creditur in facto proprio propter ejusdem magnam auctoritatem» (aunque luego en la Glosa de Las Siete Partidas, Partida 1a, título 7, ley 1a, cláusula «Como religioso», mantenga que el proceso fue nulo, no sólo por defecto de jurisdicción, sino porque el Maestre «non tum fuit citatus, auditus nec confessus, nec judicialiter convictus»). Cfr. D. Catalán, «El Toledano romanzado y las Estorias del fecho de los godos del siglo XV», Estudios dedicados a], H. Eerriott (Madison: University of Wisconsin, 1966), pp. 9-102: 89-91 y n. 299 [véase ahora D. Catalán, La Estaría de España de Alfonso X. Creación y evolución, Madrid: Fundación Ramón Menéndez Pidal y Universidad Autónoma de Madrid, 1992, pp. 263-265 y 283].

22  Recuérdense las razones de don Álvaro cuando desconfía de la oferta del fiel Álvaro de Cartage­na: «... mas ya sabéis cómo este Álvaro de Cartajena es de linaje de conversos e sabéys otrosí quánto mal me quiere este linaje, aunque los he fecho los mayores bienes que en mis días otro hombre les fizo en este reyno» (según testimonio de Chacón, allí presente), Crón, Álvaro de Luna, p. 381.

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Letras capitulares:
Olde English

Imagen: Grial de Rochefoucauld.