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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

52.- 1. DON FRANCISCO DE LA CUEVA Y SILVA DESESTIMADO POR LA CRÍTICA A COMIENZOS DEL SIGLO XX

52.- 1. DON FRANCISCO DE LA CUEVA Y SILVA DESESTIMADO POR LA CRÍTICA A COMIENZOS DEL SIGLO XX

52.- 1. [DON FRANCISCO DE LA CUEVA Y SILVA DESESTIMADO POR LA CRÍTICA A COMIENZOS DEL SIGLO XX].  APÉNDICE II. 

La tradición oral y la introducción del metro romance en el teatro

      [l trasvase de muchos de los temas que el romancero había hecho famosos al teatro del Siglo de Oro es cuestión de antiguo estudiada que no necesita enfatizarse, también es bien sabido que los dramaturgos, desde Juan de la Cueva en adelante, citaron el texto de roman­ces por todos conocidos glosándolos en redondillas; pero creo que no se ha explicado con la debida precisión cómo el metro romance hace su aparición en la comedia apoyándose en el romancero tradicional. Aunque el canto de romances tradicionales con acompañamiento musical detrás de la manta escénica había venido siendo parte del espectáculo teatral, la in­tegración de ese canto en la intriga dramática fue un experimento que tardó en producirse y que vino acompañado por la aceptación de un nuevo metro en la polifonía métrica del teatro nacional español, el del romance, como una posibilidad adicional de expresión para las narraciones.

      Hace muchos años que, interesado por ese fenómeno, dediqué un breve estudio al autor que considero introductor del metro romance en la comedia, don Francisco de la Cueva y Silva, cuya personalidad, mal conocida, me pareció merecedora de mayor atención que la que se le ha concedido por la erudición de los siglos XIX y XX. Reproduzco aquí lo escrito por mí a los 21 años, con la adición de un apartado en que considero detenidamente las es­cenas de la Farsa del obispo don Gonzalo apoyadas en el recuerdo de versiones orales del ro­mancero del siglo XVI.]

      La figura de Cueva y Silva ha sido muy deficientemente apreciada por la crítica moderna. De Serrano y Sanz arranca un juicio despectivo sobre la personalidad de nuestro autor: «Don Francisco de la Cueva y Silva, personaje estrafalario, poeta, aficionado a la astrología, por la cual se vio procesado, y autor de innumerables alegatos jurídicos consagrados a de­fender desde la Inmaculada Concepción hasta el pleito más insostenible...»1. Esta aprecia­ción negativa de Cueva y Silva como jurisconsulto no puede estar, como luego veremos, más lejos de la exactitud; y lo infundamentado de ella salta a la vista ya que tal juicio se basa de un lado en un anacrónico menosprecio de la defensa de la Inmaculada Concepción he­cha por Cueva y Silva, y de otro en una afirmación, enteramente gratuita, de que defendía hasta el más insostenible pleito. Pero este injusto e injustificado desprecio fue recogido por Rodríguez Marín, quien, sin otro apoyo, dice de Cueva y Silva que la grave Astrea «le tenía sorbido el seso en cien enredosos y enredadores alegatos forenses»2. Por otro lado, La Barrera difundió erróneamente como fecha de la muerte de Cueva y Silva la de finales de 1621. A esta fecha falsa (corregida por Crawford3) añade La Barrera: «atribuyóse a veneno su muerte y se creyó hallar conexión entre este suceso —a la verdad bien poco extraño, dado que Cueva ya llegaba a los 70 años— y la enemistad que parece se había granjeado del Conde-Duque de Olivares»4. Nada sé de esta sospecha, que Marañón juzga imputación ca­lumniosa5.

      La personalidad literaria de Cueva y Silva no ha sido más afortunada en los juicios que sobre ella se han hecho: salvo La Barrera6, que reunió los elogios tributados a nuestro autor por sus contemporáneos y dio noticia de la existencia de un manuscrito de su tragedia Nar­ciso, nadie se ha ocupado de Cueva y Silva sino Crawford7, que editó esta tragedia; conjun­tamente publicó varias obras líricas de nuestro poeta, pero el juicio que, en vista de la trage­dia, pudo formar Crawford sobre la importancia de Cueva y Silva como autor dramático, no fue muy halagüeño.

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

1  M. Serrano y Sanz, Apuntes para una bibliografía de escritoras españolas, I, Madrid, 1903, p. 301.

2  F. Rodríguez Marín, Pedro de Espinosa. Estudio biográfico, Madrid, 1907, p. 174.

3  J. P. Wickersham Crawford, en su ed. de la Trajedia de Narciso de don Francisco de la Cueva y Silva, Philadelphia, 1909.

4  C. A. de la Barrera, Catálogo biográfico y bibliográfico del antiguo teatro español, Madrid, 1860, p. 120.

5  G. Marañón, El Conde-Duque de Olivares, Madrid, 1936, p. 147.

6  Catálogo, pp. 119-121.

7  En su citada edición de la tragedia Narciso.

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*    41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

*    42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

*    43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

*    44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

*    45.- 5. EL PREGÓN Y EL CADALSO

*   46.- 6. LAS DURAS PRISIONES Y EL PICOTEO A UN HOMBRE DELICADO

*    47.- 7. EL AGUILILLA BALLESTERA, A OTRA LUZ

*    48.- 8. LA CONDESA, LOS HIJOS Y LOS CRIADOS NEGROS

*    49.- 9. LA FECHA DEL SUCESO Y EL TÍTULO DEL NOBLE MUERTO

*    50.- 10. EN CONCLUSIÓN

*    51.- 11. POSTDATA. EL PROBLEMA DE LA FORMA MÉTRICA Y LA ANTIGÜEDAD DEL «ROMANCE»

APÉNDICE II

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Letras capitulares:
Olde English

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