Blogia
ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

42.- 3. CONSONANTES IMPLOSIVAS

42.- 3. CONSONANTES IMPLOSIVAS

3. CONSONANTES IMPLOSIVAS. VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

      El capítulo más importante de la fonética «nueva» del Sur de España y de los puertos de América es sin duda el de la relajación, neutralización y pérdida de las consonantes implosivas.

3.1. Neutralización y aspiración de las sibilantes implosivas

      La neutralización y aspiración de las sibilantes implosivas nada tiene que ver con el [şeşeo], ni con la calidad de la s; la distribución geográfica de ambos fenómenos nos lo indica claramente.

      En la metrópoli, la neutralización de -s, -z, -x, propagada, sin duda, algo más tarde que el çezeo (a pesar del Sofonifa ’Sofonisba’ de don Fernando Colón, aducido por Menéndez Pidal) desbordó con mucho el área del çezeo, imponiéndose no sólo a todo el andaluz, sino también a todo el extremeño, hasta el Sur de Ávila y el Sur y SO. de Salamanca, alcanzando por este extremo incluso el Duero y el Tormes en La Ribera (hoy este extremo NO. del área se halla desligado del resto, debido a la penetración del habla «cha­rra» salmantina en la comarca de Ciudad Rodrigo). ¿Se trata de una reliquia de la aspiración la neutralización en [ṡ] de -z y -s, interiores de palabra, propia de toda la provincia de Salamanca? También hacia el NE. la aspira­ción logró irse imponiendo, creo que en fecha más tardía, por Murcia, Alba­cete y parte de la Mancha, desde donde amenaza el habla de Madrid (no hay duda de que detrás de los puntos más avanzados de penetración del fenóme­no hay, en estas regiones, grandes bahías y aún lagunas de territorios en que no se ha generalizado la aspiración ni la neutralización).

      En América, en cambio, la aspiración, al no imponerse desde los días de la conquista como rasgo de la koiné antillana, no se convirtió en rasgo gene­ral del español criollo, como el çezeo, y sólo logró aceptación en los puertos. Hoy es nota característica de las regiones costeras de «poderoso comercio continuado»: Las Antillas, costa de Veracruz, Tabasco y Campeche (Méjico), Venezuela (salvo los departamentos andinos), costa colombiana de Santa Marta, Barranquilla y Cartagena, Darién, en el área del Caribe; Panamá, puertos de Méjico en Guerrero y Jalisco, costa del Ecuador y del Perú sep­tentrional, Chile, en el Pacífico. También la aspiración ha alcanzado a otra zona marítima, la región del Plata, a pesar de su menor vida comercial du­rante el período colonial: Uruguay, Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Co­rrientes, Paraguay.

      La aspiración, con ser uno de los rasgos fonéticos más llamativos del español canario, no es tampoco un rasgo propio de todas las hablas del Ar­chipiélago. En El Hierro, la isla más pequeña y apartada, y también, aunque con menos regularidad, en algunas aldeas de la montaña en La Gomera, persiste hasta hoy una modalidad arcaizante del español atlántico insular en que la -s implosiva se mantiene inalterada, como en las hablas americanas del interior. En el resto de Canarias las antiguas -z, -s, -x, del español medieval e imperial han dado -[h] o [Ø] (cero), como en las hablas «marítimas» de América.

      La pérdida total de la aspiración no se produce ni en Tenerife, ni en La Palma, ni en La Gomera, ni en Lanzarote (de Fuerteventura me faltan da­tos). Ejemplos: crúh, Péreh, dóh, bácah, gátoh, relóh (o reló, pero relóh caro). A pesar de la regular conservación de la -[h] implosiva, esta realiza­ción de la sibilante no se ha incorporado al fonema /h/, pues al lado de ella subsiste una variante enfática [ş] aún de bastante empleo. La [ş] surge, no sólo en el habla cuidada de la oratoria, sino conversacionalmente siempre que se entrecomilla o subraya una palabra; y, desde luego, es aún obligada, en ciertos casos, cuando queda intervocálica por fonética sintáctica. Sin em­bargo, el progresivo desvinculamiento de la -[h] implosiva respecto al fonema /s/ se patentiza en la tendencia marcada del habla popular a preferir la -[h] respecto a la -[ş] en la mayor parte de las situaciones en que se convierte en explosiva por fonética sintáctica; sólo en las voces en que hay otra aspirada en la sílaba inmediata triunfa la -[ş] por disimilación (igual que se ha obser­vado en algunas hablas andaluzas): únos-óhoh, grándes-óhoh, ésos-áhnoh, los-íhoh,  primeros-íhoh,   las-íhlah,   aquéllas-íhlah,   aihládas-íhlah,   málos-áñoh, trés-águah, grándes-águah, buénos-áhoh, los-ígoh, nos-ábreh la puerta, cómpras-óhah, trés-óhah; en las voces esdrújulas la disimilación se produce aunque medie una sílaba átona entre las dos aspiraciones: fiéras-águilah, los-útileh de trabáho, los-árboleh, áltos-árboleh; y, en contrapartida, no ocurre la disimilación en las voces agudas, pese a la aparente proximidad de las dos aspiradas: máh atráh, báh atráh, máh atróh, máh arróh, noh iráh a desír, noh abráh bíhto. La oposición en casos como: Las-águah, trés-águah y máh agua o entre buénah alméndrah y buénos-áhoh, o entre únoh indibíduoh y únos-óhoh, etc. es bien significativa. Los hablantes más cultos reponen oca­sionalmente la [ş] con mayor libertad (máh-água o más-água, lah arénah ~ las-arénah, loh armárioh ~ los-armárioh).

      Cuando sigue consonante, la aspiración tiende a asimilarse a ella en el punto de articulación, surgiendo así, al lado de la [hl laríngea, aspiradas velares, palatales, dentales, labiales (ejs.: ca o cca, lah llábeh, dé đhe, éḥtte, ehpperánşa). La aspiración, cuando se asimila a una fricativa sorda, desaparece por completo: lo huébeh, fóforo, afisiár, la sógah, lo soldádoh, porqu’é sábado ’porque es sábado’, úno sapátoh. Ante nasal se nasaliza [ĥ].

      El influjo de la aspiración sobre las sonoras b, d, g siguientes es notorio, aunque no se alcance en general los resultados extremos del proceso asimila-torio [f, θ, ҳl eb^hélto, reh^halár, etc.; dé0ne, deh^hén, etc.; pahuáto, múho, rehuárdo, ráho, raháda, rahúño, alláho, huhádo (en Lanzarote hugáo, por disimilación), etc.; en enlace sintáctico: loh^hóloh, loh§nátoh, la0nóh. En los casos en que la sonoridad se mantiene, que son los más, la sonora adquiere una pronunciación aspirada o soplada (’rehilante’) similar a la de la [f], [θ] o [א], pero sonora, y modifica su punto de articulación, haciéndose plenamente interdental la d, y laríngea la g, como en otros lugares del espa­ñol innovador cismarino y ultramarino.

      La pérdida de la aspiración en posición final de palabra caracteriza el habla innovadora de Las Palmas, y de las villas y pueblos del Norte de Gran Canaria. La crítica situación en que esta pérdida coloca a los morfemas de plural en el sustantivo y de persona Tú en el verbo tiende a salvarse aquí, como en otras zonas del español meridional y atlántico, gracias a la mayor abertura y al alargamiento de la vocal final, que permiten distinguir las síla­bas antes trabadas por la -[h], de las originalmente libres (la oposición no es, sin embargo, tan marcada como en las hablas andaluzas orientales). El olvi­do de la aspiración se extiende a los casos en que la implosiva iría agrupada, por fonética sintáctica, con una consonante. En tales casos, la aspiración, al desaparecer, convierte a la consonante sonora inmediata en una oclusiva [b], [d], [g]: Iǫ -bánco, ¸-dó, lǫ-gáto, frente a bo o đo. Los hablantes de Tenerife, que entre vocales sólo conocen realizaciones fricativas de /b/, /d/, /g/, como la generalidad de los españoles, interpretan estas consonantes in­tervocálicas oclusivas como si estuvieran precedidas de consonante nasal y acusan a sus vecinos los «canarios» de decir «landó», «lambáca» (no otra cosa hacen los griegos hoy día —por no pronunciar oclusiva su /d/ sino tras nasal— cuando tratan de reproducir la [d] intervocálica oclusiva del inglés).

      La historia filológica de la aspiración está sin esbozar siquiera; cuando se trace, creo que convendrá tener en cuenta la posibilidad de que el archifo-nema -S (de -z, -s, -x), antes de aspirarse, se haya realizado primeramente (en el tránsito del s. XVI al XVII) como -[š], igual que en portugués (cfr. /x/ [š] > [h], y ténganse presentes los casos de grafía -x por -s en los siglos XVI y XVII).

3.2. Neutralización de -r, -l implosivas

      Otra neutralización de implosivas, la de -r y -l, que se documenta en Andalucía a fines del s. XVI y principios del XVII, tiene en España un área algo menor, pero muy similar a la que acabamos de estudiar. Fuera de un islote vasco-aragonés, no pertinente para nuestro estudio, la pérdida de la oposición fonológica entre -r y -/ tiene su centro en Andalucía y Extremadu­ra: hacia Occidente, abarca todo Cáceres y penetra en la franja sur de Sala­manca y SO. de Ávila, de habla extremeña (su frontera al Sur de Ciudad Rodrigo coincide así, prácticamente, con la de la aspiración, descontado el islote de La Ribera); hacia Oriente, ha penetrado también en el reino de Murcia.

      En América el área de neutralización comprende las zonas porteñas del Caribe y el Pacífico: Las Antillas, costa de Méjico, costa de Colombia, Vene­zuela (salvo la zona andina), Panamá, costa sur de Colombia, costa del Ecuador y del Perú septentrional; en Chile es propia de la región central, con Valparaíso y Santiago por centro (zona a la que se une Neuquén en Argenti­na) y en el Sur sólo de la ciudad costera de Valdivia. Fuera de esta área marítima, la neutralización no se produce en ninguna de las regiones conser­vadoras del interior, ni tampoco en la alejada región del Plata. Ocurren, eso sí, en todas partes algunas disimilaciones: cormíllo ~ cormí(y)o, arfíl, delan­tár, arquilár, solprendér, carculár, etc. Estas mismas disimilaciones se dan también en España en zonas no confundidoras.

      Las hablas canarias arcaizantes y aún las meramente conservadoras mantienen perfectamente distintas y con articulación plena las realizaciones implosivas de -r y -l (en algunas localidades muy arcaizantes de Tenerife y en buena parte de las islas menores de esta provincia, persisten hasta hoy inclu­so terminaciones en -re ~ ri: abére, soñáre, muhére, siñóre, ayére, o varian­tes con -i final). Sólo ocurren disimilaciones como arbañíl, arcálde, arquilár, cormíllo, delantár (cfr. con pelegríno, selébro, ’cerebro’) muy generales en todas las islas. (Hace excepción el grupo -Is-, en el que ciertos hablantes distinguidores, de habla popular, neutralizan la oposición -l: -r en el archi-fonema R: dúrse, sársa, carsón, ar síne).

      Frente a esta modalidad tradicional del canario, extendida por las siete islas, presiona desde las ciudades un canario innovador en que se produce la neutralización de -r, -l, implosivas. Esta onda fonética innovadora abarca, en Gran Canaria, a Las Palmas y a la mayor parte de la isla; pero en Lanzarote sólo las generaciones jóvenes de la pequeña capital insular (Arrecife) empie­zan hoy a aceptar esa pronunciación (un obrero de 23 años: naturár, cór, delantár, perehír, cárdo, ’caldo’, dúrse, argũn, arcárde, cormíllo, carsõn, cardéro, mórde, sordáo, gorbér  ’volver’, igual que hárca, reír, muhér, dotór, etc.). En Tenerife la pérdida de la oposición -r, -l caracteriza al habla de Santa Cruz, y se ve hacer progresos a la nueva pronunciación en el habla de La Laguna; pero aún no ha arraigado en la conservadora y rica región nor­teña de la isla (valle de la Orotava, etc.); en cambio, hacia el arcaizante y poco desarrollado Sur de la isla sí se ha propagado bastante (datos de Fasnia: fartába, górfo, arbeaquíllah, malgársah, salpilléro, súl, pinál, fogál, mercadél, molé); en las islas menores de la provincia la neutralización apenas se registra, incipiente, en los puertos de las capitales.

      Sobre Santa Cruz y La Laguna puedo precisar algunos aspectos sociales del fenómeno: En La Laguna, los hablantes campesinos más conservadores y la burguesía culta mantienen una articulación plena y distinta de -r y -l  implosivas, como en el interior de la isla (los campesinos distinguidores alteran sólo la forma tradicional de algunas palabras en virtud de asimilaciones); pero ya entre las jóvenes generaciones universitarias comienza a cundir la neutralización. El pueblo lagunero no se diferen­cia ya del de Santa Cruz: ambos confunden, alternando las realizaciones [ɹ], [l], [ɹ/l], sin gran atención para las formas normativas. Los hablantes cultos de Santa Cruz, inmersos en una comunidad que neutraliza las -r  y -l  implosivas, llegan en conversa­ción muy espontánea a usar [ɹ /l] indistinta, pero basta un mínimo de atención por su parte para que la imagen gráfica de la palabra les lleve a distinguir etimológicamente entre -r y -l; sin embargo estas articulaciones, ambas muy relajadas y hasta ensordeci­das [ɹ: l] aunque distintas, deben considerarse como características de hablantes que pertenecen a zonas «confundidoras», es decir, que neutralizan -r y -l.

      Dejo de lado como problema independiente, que no debe tratarse aquí, el de la pérdida de la -r del infinitivo cuando lleva enclítico un pronombre personal (queré:me, sentá:se, atahá:lo, comé:la, etc.).

3.3.  Los grupos -rn-, -rl-

      La -r seguida de n- o /- debe estudiarse aparte, dada la singularidad de sus resultados. En Canarias, al lado de las pronunciaciones «plenas» de -rn- y -rl-, se registran otras en que la r, además de no ser ya vibrante, retrotrae su punto de articulación, convirtiéndose en una apico-palatal -[rn]-, -[rl]- más o menos asimilada a la consonante explosiva siguiente; por este camino se llega a las realizaciones aspiradas -[hn]-, -[hl]-, identificándose así los resultados de -rn-, -rl- con los de -sn-, -sl- (de ahí posibles confusiones gráficas entre ambos grupos).

      La distribución de este fenómeno no coincide con el de la neutralización de -r, -l. Las hablas arcaizantes de Lanzarote y La Gomera, por ejemplo, cumplen el proceso totalmente y con absoluta regularidad; cáhne, tiéhno, sahnícaro ~ sahnícal, Ehnándeh, hahnéro, cuéhno, péhla, míhlo, Cáhloh, búhla, etc. Pero, a la vez, la aspiración es también propia de las hablas urba­nas de Las Palmas (y contorno) y de Santa Cruz de Tenerife. En cambio, en el área conservadora semiurbana del Norte de Tenerife el fenómeno está muy restringido.

He aquí algunas precisiones sobre distribución geográfica y social de los varios resultados en Tenerife: En el valle de La Orotava, en el centro del Norte conservador (datos de El Realejo Bajo) y en La Laguna, los hablantes cultos prefieren las formas plenas (cárne, tiérno, arnéro, salírnoh, búrla, mírlo, etc.). El pueblo, en el caso de -rn-, asimila: ne, piéna, salínoh, cuéno, etc. (o, si se quiere, nne, piénna, etc.), y sólo llega a la aspiración excepcionalmente en [ŷéhne] ’cherne’ (que llega a escribirse chesne), vacila en cambio bastante en el caso de -rl-; junto a Cárloh, pérla, búrla, se oye con frecuencia míhlo, búhla, péhla, ataháhlo, etc.

      Contrasta con esta distribución propia del interior, la que hallamos en Santa Cruz, donde, según mis datos, los sujetos de habla culta tienen como norma la asimi­lación, tanto en el caso de rn (41 casos de [ṛn], frente a 8 formas plenas y 1 de [ḥn]) como en el de rl ([ṛl] resultado exclusivo); el pueblo y algunos jóvenes con cultura dan preferencia a las formas aspiradas [hn] (18 casos, contra 2 de [ṛn]; desconocen las realizaciones plenas) y [hl] (forma exclusiva).

      Las nuevas generaciones cultas de La Laguna tienden cada vez. más a conformar su habla con la de Santa Cruz, generalizando las formas asimiladas [ṛn, ṛl].

      La asimilación y aspiración de la -r seguida de n- y l- explosivas es  también característica de la nueva fonética meridional de España. La asimi­lación ha sido registrada abundantemente en Murcia (en Cartagena y en la Huerta) y en el Oriente de Andalucía, con menos frecuencia en Extremadura (Sierra de Gata, Las Hurdes). El grado extremo del proceso, [hn, hl], es muy general en Andalucía (Sevilla, Cádiz, Córdoba, Jaén, Granada) y no es des­conocido por completo en Murcia. Téngase en cuenta que las grafías dialec­tales -sn-, -sl-, por -rn-, y -rl- no suponen, como se ha pretendido, una asibilación de la r; se trata meramente de una interpretación gráfica de la igualación en -[hn]-, -[hl]- de los grupos -sn-, -rn- y -sl-, -rl- (la [s] quizá también surja alguna vez en el habla enfática, por ultracorrección).

      En América, la asimilación y, más abundantemente, la aspiración se dan en Las Antillas, costa colombiana del Caribe, costa de Venezuela (falta en Caracas la aspiración y en la región de Los Llanos, pero se da en la costa oriental y en Falcón), Panamá, costa del Pacífico de Colombia, costa del Ecuador.

3.4.  Virgen

      La pronunciación de virgen merece consideración aparte. En Canarias, junto a las formas cultas [bírhẽŋ] ~ [bĩrĥẽ], aparecen vulgarmente otras en que la nasalización se extiende más o menos a toda la palabra [bĩrh] e incluso modifica el carácter de la -r, que se nasaliza [bĩnhẽ]; de esta forma nasalizada se llega, por metátesis del grupo -nh-, al caso extremo [bĩhnẽ], atestiguado en La Gomera (cfr. [şánha] > [şáhna]).

      En Andalucía se han registrado igualmente las formas [bírĥẽn], [bĩhrĥẽŋ], [bĩnhẽ], [bĩhẽ(ŋ)]. Y en Las Antillas [bírĥẽŋ] ~ [bírĥẽ], [bírnhe], ~ [bírnnẽ] ~ [bínhẽ] ~ [bíhnẽ] ~ [bíhne]. La coincidencia es bien notable.

3.5. -nh- y -lh-

      En Canarias, las -n y -l implosivas ante aspiración se conservan en el habla culta ciudadana [sãnĥa], [alhiƀe]; pero en el habla popular de las zonas urbanas (Las Palmas, Santa Cruz, La Laguna, etc.) o semi-urbanas (valle de La Orotava, por ejemplo) la nasal uvular desaparece: sãha, narãhah, cõ-habóŋ], dõ Hosé. Al lado de estas pronunciaciones cuidadas existen otras de carácter netamente vulgar, que en el Norte de Tenerife o en Gran Canaria son bastante raras, pero que abundan en las comarcas más conser­vadoras del Archipiélago: En ambiente rural puede oírse en el propio Norte de Tenerife ebahelíhta, ahelíto, lóha, sáha, móha, Doháime ’don Jaime’ y ehárro o ehlárro ’el jarro’, ahlíbe. Estas formas son más comunes en el Sur de la isla: áhel, faláhe, ehcohurárla. En Lanzarote la pronunciación culta mõha, ãhe(l), Dõhosé, se da rara vez, siendo lo común la desnasalización lóha, sáha, naráha, sahigüéla, áhe ’ángel’ y en enlace sintáctico la metátesis, Dohnosé, uhnárro, uhnóyo, propia también de las voces en que se da el prefijo en- o se cree percibirlo: ehnormár, ehnilláo, ehnúto, ehnálmo; para -Ih- es éste el resultado más común: ehláble, ehlárro, ehlénio, ehlího ’el hijo’, ehlugáo, incluso en interior de palabra: el ahlíbe; pero en esta voz se da también la pérdida: el ahíbe. En La Palma parece predominar la pérdida de la -n y de la -l; móhah, naráhah, ehúta, uhahmín, Dohosé y ahíbe, ehenerál, ehúgo. En cambio, en La Gomera la metátesis es la norma: ehnúto, lóhna, móhne ’mon­ja’, naráhne ’naranja’, ehnelláo, bahnélio ’evangelio’, lisóhna, sáhna, sahnigüéla, ehnechisár, Ohnosé ’don José’, uhnóyo ’un hoyo’, sólo la presencia de otra nasal produce, por disimilación, la desnasalización de la aspirada: sahón, berehéna.

      Fuera de Canarias, respecto a Andalucía sólo tengo informes indirectos de la ocurrencia del fenómeno; pero las formas bíhne < bínhe, documentadas en Andalucía y Las Antillas, parecen sugerir que la metátesis no es desco­nocida.

3.6. La -n implosiva

      En América la -n final de palabra sólo es alveolar en el corazón de los virreinatos de México (desde México al NO.) y el Perú (zonas andinas de Colombia y Venezuela, Perú, tal vez Bolivia y parte de Chile). En el resto domina la realización velar [ŋ], como en andaluz y extremeño (y en gallego y leonés).

      En Canarias en las voces agudas, aunque se nasaliza la vocal, la conso­nante velar -[ŋ] permanece; pero en las llanas tiende a desaparecer (hób, cóm, bírh, esám, tiéñ, etc., según datos de Tenerife y Lanzarote; de ahí grafías de semiletrados como «enfadaro», «si mas» ’sin más’, «rompe» ’rompen’), igual que en algunas hablas americanas de consonantismo relaja­do (bírhe, ensáme, imáhe, etc.). Compárese este tratamiento con la suerte de la -l final en sílaba átona, convertida en []: [ãhe, dáti], o [Ø]: [ãhe, dáti].

      La nasal, al quedar intervocálica por fonética sintáctica, suele hacerse explosiva, recobrando su carácter alveolar; pero ello no ocurre siempre: a veces se conserva la secuencia [-ŋ + vocal-], que llega a engendrar una [g] (en semi-letrados se dan grafías del tipo «engel» ’en el’). La misma vacilación se ha notado en hablas andaluzas y americanas; pero en América hay regiones (por ejemplo, Ecuador, lo mismo la sierra que la costa) en que la [ŋ] se mantiene regularmente ante vocal nasal y ante l (además de ante velar). En Canarias, cuando los imperativos agudos põŋ, tŋ, dẽŋ, van seguidos de la l de un pronombre enclítico, es frecuente el resultado [hl] (con nasal laríngea aspirada).

      En interior de palabra, la vocal trabada por la -n se nasaliza, como en otras áreas del español meridional y americano, y la consonante se debilita, hasta tal punto que los semi-letrados prescinden a menudo de ella en la escri­tura «tega», «mada», «mudo» ’mundo’, «corropidas», «anusios» ’anuncios’, «descase» ’descanse’, etc.).

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

*   41.- 2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

       Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra minúscula y de Durero

41.- 2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

41.- 2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

2. EL DATO CANARIO: ESTRATOS VARIOS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO. VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA.

      El español canario, inexplorado casi hasta el presente, no es fonética­mente un dialecto de caracteres estables. En las siete pequeñas islas del Archipiélago conviven en lucha estratos muy varios del español atlántico. Ras­gos fonéticos arcaicos, conservadores, nuevos y novísimos se reparten, unas veces, geográficamente el territorio canario, y contienden, otras, entre sí, den­tro de una misma localidad estratificando el habla según las diversas capas sociales de que se compone el núcleo urbano. En el limitado espacio insular tenemos ocasión de contemplar el forcejeo entre las modalidades conserva­doras e innovadoras atlánticas que, al otro lado del Océano, se reparten grandes fragmentos de la inmensidad del continente americano.

      El centro más innovador es la ciudad de Las Palmas, puerto y capital de la isla de Gran Canaria y de la provincia del mismo nombre, el mayor núcleo urbano en el Archipiélago. Gran Canaria es una isla macrocéfala en que la capital define a la isla; toda la zona más poblada de ella se halla en íntima dependencia respecto a Las Palmas y ha recibido de la capital sus modalida­des lingüísticas. Las islas menores de la provincia, Lanzarote y Fuenteventura, son notoriamente arcaizantes; sin embargo,  en los últimos 15 años,  Arreci­fe, la pequeña capital de Lanzarote, ha crecido rápidamente, transformándose en un centro de vida ciudadana muy influido por Las Palmas. La otra pro­vincia del Archipiélago, Tenerife, carece de una capital que influya decisiva­mente sobre el conjunto: Santa Cruz de Tenerife (con unos 100.000 habitan­tes  en   1954)  es  una  ciudad  en  rápido  progreso,  pero  de  crecimiento demasiado moderno para haber moldeado, no ya a la provincia, pero ni aún siquiera a la isla de Tenerife. Los tinerfeños del interior, sobre todo en el agrícolamente privilegiado Norte de la isla, siguen aún encastillados en una actitud de señorial desprecio hacia el antiguo lugar de pescadores (de «chi­charreros») convertido en moderna y agitada urbe. La propia pequeña ciu­dad de La Laguna (geográficamente una «ciudad satélite» de Santa Cruz, unida a ella por 10 kms. de carretera sin solución de continuidad urbana) mantiene aún, desde su encumbrada posición a 600 m. de altitud, su personalidad social y lingüística frente a Santa Cruz, gracias al conservadurismo de su burguesía y de su pequeña nobleza, a pesar de que las clases proletarias viven ya orientadas decididamente, incluso en el lenguaje, hacia la ciudad marítima e industrial. Todo el Norte de la isla forma un área semi-urbana, nada arcaizante, pero sí muy conservadora en costumbres y habla. El Sur, en cambio, es claramente arcaizante y se relaciona íntimamente con La Gomera. Esta otra isla y La Palma son, en conjunto, mucho más arcaizantes que Tenerife; pero ya sus puertos, Santa Cruz de La Palma, San Sebastián de La Gomera y Playa Santiago, van estando influidos por las nuevas modalidades del habla canaria propias de los grandes puertos. El Hierro, la isla menor y más apartada, mantiene un arcaísmo lingüístico aún mayor.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

       Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra minúscula z de Durero

40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

40.- 1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA

1. EL ESPAÑOL DE LOS PUERTOS DE AMÉRICA. VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

      En 1676 el obispo Fernández de Piedrahita, historiador de Nueva Gra­nada, sin duda seseoso como buen criollo (en sus libros se leen mais, maisal, sienaga, etc.), notaba ya la singularidad lingüística de Cartagena de Indias (frente a su Bogotá) advirtiendo que los habitantes de aquel puerto, de «po­deroso comercio continuado», «mal disciplinados en la pureza del idioma español, lo pronuncian generalmente con aquellos resabios que siempre par­ticipan de la gente de las costas de Andalucía». Hoy, en efecto, Cartagena se opone a Bogotá por su fonética revolucionaria «andaluzante», lo mismo que Veracruz a Méjico, o que las Antillas y Panamá al resto de Centro América, o que Guayaquil a Quito, etc. Fernández de Piedrahita nos proporciona, creo, la explicación correcta de la conocida oposición lingüística entre las mal llamadas «tierras bajas» y «tierras altas» de América: es el poderoso co­mercio continuado el que lleva a aceptar a los vecinos mal disciplinados en la pureza del idioma de los puertos de Indias   la nueva fonética surgida en los puertos de Andalucía. En efecto, el área «andaluzante» de América coin­cide perfectamente, no con las «tierras bajas», sino con los puertos a que aportaban las flotas de Nueva España, Tierra Firme, el Perú y las islas de Poniente: La flota iniciaba la Carrera de Indias desde Sevilla, haciéndose a la mar en Sanlúcar (más tarde Cádiz reemplazó a Sevilla), aportaba en Cana­rias y desde allí cruzaba el Atlántico hasta La Deseada o Dominica; de aquí, si se trataba de la flota de Nueva España, se dirigía, tocando en La Española, a Veracruz, donde afondaba, hasta iniciar el regreso, con escala en La Haba­na; si la flota era la de Tierra Firme, de La Dominica se dirigía a Cartagena y por último a Nombre de Dios en el Istmo de Panamá, donde afondaba, regresando igualmente después de aportar en La Habana. En el Pacífico, La Navidad era el puerto que enlazaba a España con las islas del Poniente y desde Acapulco se comunicaba La Nueva España con Panamá, Guayaquil, Paitá, El Callao y Chile. Esta es también la «Carrera de Indias» seguida por los nuevos rasgos fonéticos del español meridional y atlántico.

      La nueva fonética propagada a América desde «las costas de Andalucía» tropezó desde un principio, a pesar del prestigio de Sevilla (primero) y de Cádiz (después) en las colonias, con la resistencia de los centros culturales del Nuevo Mundo: Las cortes virreinales pronto fueron adquiriendo una vida social y cultural superior, que les permitió vivir conservadoramente asenta­das sobre sus propias tradiciones: sólo las zonas porteñas, con su población mezclada y su vida agitada, siguieron atentas el curso innovador del español ’meridional y participaron en las nuevas modas lingüísticas procedentes de las ciudades atlánticas de la metrópoli. Así nació en los dos virreinatos (como ha visto bien Menéndez Pidal), la gran diferenciación fonética entre el habla conservadora del interior y el habla revolucionaria de los puertos.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

*   39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

       Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra mayúscula A de Durero

39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

39.- VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

      Arrumbada la antigua concepción simplista del español americano como «andaluz» trasplantado a Indias, un clima de extremado anti-andalucismo ha caracterizado los estudios dedicados en los últimos decenios a los dialectos «nuevos» del español. Pero la casi unanimidad con que lingüistas de forma­ción muy diversa venían defendiendo las explicaciones poligenéticas para los fenómenos ocurridos a un lado y otro del Atlántico ha desaparecido en estos años inmediatos: día tras día, estudios nuevos vuelven a hacer necesario el anudar las cortadas amarras entre las variedades dialectales atlánticas de Es­paña y las de América.

      Desde luego, después de los estudios recientes de Menéndez Pidal, Lapesa, Boyd-Bowman y, porqué no decirlo, míos, me parece demostrado que el «çeçeo-zezeo» [şeşeo-eeo] lo impusieron en América y Canarias los prime­ros colonos, predominantemente andaluces. En América el «çezeo» fué un rasgo propio ya de la koiné lingüística formada en el Caribe durante el pri­mer trentenio de la colonización (1493-1519), período de claro predominio andaluz en la empresa americana; y en aquel primer «campamento» español en ultramar se forjó la comunidad que, durante las dos décadas inmediatas (1520-1540), iniciaría la hispanización del Continente (de los dos Virreinatos de Nueva España y el Perú). En Canarias el «çezeo» es tan viejo como la conquista de Tenerife; lo tenemos documentado desde 1500, con la primera generación de colonos.

      Si podemos asegurar hoy que la presencia del çezeo a un lado y a otro del Atlántico, en el reino de Sevilla, en Canarias y en las Indias, no es el resultado fortuito de una evolución paralela ocurrida en las colonias y en la metrópoli, se impone que sometamos a muy detenida reconsideración las análogas explicaciones poligenéticas, relativas a las restantes llamativas co­nexiones entre la fonología de ciertas hablas americanas, canarias y del Sur de España, antes de darlas por válidas. Sin embargo, el caso ejemplar del «çezeo» no debe cegarnos, haciéndonos suponer una antigüedad medieval para todos estos rasgos fonéticos meridionales: el admitir una conexión gené­tica entre los fenómenos americanos y los europeos no exige que los consideremos implantados desde los días mismos de la colonización. El español de América, pese a la expansión indudable de la koiné antillana, no fué el huevo de Colón puesto en el Nuevo Mundo y allí incubado al calor de la espléndida naturaleza americana. Los españoles de Indias, como los de Canarias, siguie­ron formando durante los siglos XVI, XVII, XVIII una «comunidad» con los europeos, y, así como cooperaron en los movimientos literarios y en la evo­lución cultural de la metrópoli, participaron también en las novedades lin­güísticas que nacían en la fracción europea de la comunidad hispánica. Como muestra de la expansión por América de una innovación lingüística de origen peninsular, posterior al asentamiento de las primeras generaciones de colonos, bástenos un ejemplo de primera magnitud, la generalización en América de la nueva fonética «castellano vieja», que triunfa en el Madrid de Felipe II a mediados del s. XVI y que se impone rápidamente en Toledo, Valencia y Sevilla antes de finalizar el siglo: Las primeras comunidades crio­llas americanas mantenían aún las oposiciones fonemáticas del toledano im­perial /b/ : /v/; /ç/ (/ss/) : /z/ (/s/); /x/ : /j/, pero hoy (a lo que parece) no queda en parte alguna de América rastro de estas oposiciones, y en todo el español ultramarino persisten sólo las sibilantes sordas y la /b/, de acuerdo con la nueva fonética madrileña del siglo XVII. Puesto que la activa comuni­cación entre España y las Indias hizo posible la propagación a todo el espa­ñol americano de la nueva fonética cortesana del s. XVII (y no creo que hable nadie en este caso de poligénesis), nada tiene de extraño que facilitase también la llegada a las colonias de otras novedades fonéticas surgidas en la metrópoli, aunque esas innovaciones no fueran propias del habla de Madrid.

      El objetivo de este mi trabajo es examinar esa fonética neológica dialec­tal, que tan íntimamente relaciona el habla de los puertos de ambas bandas del Atlántico, trayendo como novedad a esta consideración, a parte de un punto de vista monogenético, el dato del español canario. Canarias, en me­dio de la ruta de Europa a América, constituye un testigo de excepción de la conexión lingüística establecida entre los puertos metropolitanos y los colo­niales por las flotas de Indias.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

*   38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

VI. EL ESPAÑOL CANARIO. ENTRE EUROPA Y AMÉRICA

       Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra mayúscula B de Durero

38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

38.- 2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL

2. EL ESPAÑOL ULTRAMARINO DE LOS PUERTOS Y EL ESPAÑOL MERIDIONAL. V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO) 

      Si la presencia del çezeo a un lado y otro del Océano, en el reino de Sevilla, en Canarias y en América, no es, según vemos, el resultado fortuito de un paralelismo en la evolución ocurrida independientemente en las colo­nias y en la metrópoli, habrá que acoger con grandes reservas la hoy domi­nante explicación poligenética de las restantes llamativas conexiones entre la fonología de ciertas hablas americanas, canarias y del sur de España.

      Naturalmente, al propugnar la monogénesis como explicación de esas coincidencias fonéticas, no supongo que todos esos fenómenos fuesen lleva­dos a América, como el çezeo, por los primeros colonos de las Antillas. Los españoles de las Indias, como los de Canarias, siguieron formando durante los siglos XVI, XVII, XVIII una unidad cultural con los europeos, y, del mismo modo que cooperaron en los movimientos literarios y en la evolución cultural de la metrópoli, participaron también en las novedades lingüísticas que nacían en la comunidad hispánica; basta para probarlo fenómenos foné­ticos de tanta magnitud como la pérdida de las sibilantes sonoras y de la /v/, más generales hoy en América que en Canarias o la misma España.

      Pero no todas las innovaciones venidas de España tuvieron tan universal aceptación. Conforme las cortes virreinales y las audiencias fueron adqui­riendo una vida social y cultural más independiente, el influjo de la metrópoli se hizo sentir en las tierras del interior de América, que llevaban una vida relativamente autárquica, mucho menos que en los puertos. Así surgió una oposición notable entre las zonas porteñas, con su vida agitada y su pobla­ción mezclada siempre atenta a las noticias y modas venidas de las ciudades atlánticas de España (Sevilla primero, Cádiz después), y las altiplanicies del interior, con su sociedad más asentada y conservadora, capaz de vivir de sus propias tradiciones. Así nació, como ha visto bien Menéndez Pidal, la oposi­ción lingüística entre las mal llamadas «tierras bajas» y «tierras altas» de América.

      La historia de los fenómenos fonéticos que singularizan hoy el habla de las regiones porteñas de Hispano-américa está aún sin esbozar; pero la pre­sencia de todos ellos, con idéntica riqueza de formas, no sólo en los puertos andaluces de España sino también en el español canario, nos invita a pensar que hubo una real propagación trasatlántica de los mismos; la continuidad geográfica entre su área peninsular española, su área insular canaria y sus áreas americanas en el Atlántico y el Pacífico está garantizada por el puente de madera de las flotas de Indias.

      Así lo veía ya en 1676 el obispo Fernández de Piedrahita, historiador de Nueva Granada, cuando notaba, bogotano él, las singulares características del habla de Cartagena de Indias, advirtiendo que los habitantes de aquel Puerto de «poderoso comercio continuado», «mal disciplinados en la pureza del idioma español, lo pronuncian generalmente con aquellos resabios que siempre participan de la gente de las costas de Andalucía». Aunque el habla de Cartagena aún no se distinguiese (como creo no se distinguiría) de la de Bogotá en el yeísmo, los otros rasgos «andaluzantes» que hoy la caracterizan (aspiración o pérdida de -s -z finales; neutralización o pérdida de -r : -l finales; caída de -d-) debían haberse propagado ya, haciendo ostensible la oposi­ción entre el español cartagenero y el bogotano.

      La concepción monogenética que propugnamos para estas innovaciones tardías, que desde el s. XVII tan profundamente tienden a alterar la fonética del español en todo el Mediodía peninsular (y no sólo en Andalucía), así como en Canarias y en las regiones porteñas de América, no trata de expli­car, por tanto, las llamativas conexiones lingüísticas entre todas estas regio­nes suponiendo un desigual asentamiento en las tierras bajas o altas de Amé­rica de los andaluces, extremeños y canarios de un lado y de los toledanos y castellanos viejos del otro, según los defensores del «andalucismo» hicieron en su día. La expansión trasatlántica de la nueva fonética meridional se hizo estando ya perfectamente constituidas las comunidades criollas ultramarinas, en virtud del prestigio de que gozaban Sevilla y Cádiz en las localidades más comunicadas de América, en los puertos que seguían más de cerca, a través del cordón umbilical de las flotas de Tierra Firme y del Perú, el pulso de la vida metropolitana.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

Universidad de La Laguna 

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*   37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

       Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra mayúscula C de Durero

37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ̧EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

37.- 1. EL ÇEZEO [ÇEZ&#807;EO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI

1. EL ÇEZEO [ÇEEO] SEVILLANO Y EL ESPAÑOL DE CANARIAS Y LAS ANTILLAS EN EL PRIMER CUARTO DEL S. XVI. V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO) 

      La historia del español americano se inicia con el «periodo antillano» de la colonización (1493-1519), trentenio en que se forja la comunidad hispana de ultramar desde la cual se realizará después, en las dos décadas inmediatas (1520-1540), el asalto al Continente. Allí en las Antillas, los colonos, desliga­dos de su terruño, rotos los lazos que unían a cada cual con su particular comunidad, se amalgaman en una sociedad nueva que necesita crearse su propio lenguaje comunal. La sociedad «criolla» adquiere muy pronto —lo sabemos de cierto— personalidad, y el «cachupín» recién llegado de Europa empieza a asimilarse a ella desde que toca tierra, o mejor desde que se em­barca para la larga travesía atlántica.

      Si militarmente las Antillas constituyeron el campamento español para la conquista del Nuevo Mundo, lingüísticamente fueron el campo de aclima­tación de la lengua española en América: es bien sabido que en el español los indigenismos procedentes de las dos lenguas de la Isla Española, el arahuaco y el caribe, rebasan en número a los de las grandes lenguas americanas, a pesar de la inferioridad cultural de esos salvajes pueblos antillanos, y que esas voces arahuacas y caribes han sido llevadas, juntamente con el español, a las tierras del continente colonizadas con posterioridad, imponiéndose por doquier a costa del olvido de las correspondientes palabras locales (es el caso de maíz, cacique, hamaca, naguas, canoa, baquiano, macana, bahío, ají, ma­guey, mamey, cabuya, etc.). Dentro del propio vocabulario de base hispáni­ca, podemos documentar la aparición en el periodo antillano de algunos tér­minos que también harán luego fortuna por todas partes en el español de América: estancia, ’granja’ y estanciero, quebrada ’arroyo’, cimarrón («indio cimarrón o bravo», «puerco cimarrón o salvaje»), etc. También desde las Antillas se propagarán al continente las adaptaciones del vocabulario que hubo que hacer desde el primer momento para dar nombre a la flora y fauna exóticas del Nuevo Mundo, etc. En fin, sin que pretendamos generalizar, atribuyendo a aquella primer comunidad hispana de ultramar todo rasgo singular común a la mayor parte del español americano, parece demostrado, al menos, que la koiné lingüística realizada en las Antillas en el primer tercio del siglo de la empresa americana está en la base de todo el español ultramarino.

      Así valorado el papel que en la historia del español americano representó la comunidad hispana de las Antillas de los años 1493-1519, se impone estudiar separadamente esta primer etapa de la colonización. Gracias a las pacientes y metódicas pesquisas de Peter Boyd-Bowman sobre la región de procedencia de los colonizadores de América anteriores a 1600, contamos al fin con una riqueza de material suficiente para desglosar del resto el testimo­nio estadístico de esos años de 1493-1519. Los datos son bien significativos: de 1493 a 1508, durante los años primeros del descubrimiento, los andaluces representan nada menos que un 60% de los colonos, mientras Castilla la Vieja, Castilla la Nueva, León y Extremadura aportan sólo un 6% cada cual. Aunque más adelante se acabe este monopolio de la empresa americana por Andalucía, la proporción de andaluces sigue siendo notabilísima, de tal modo que durante el «periodo antillano» en conjunto (hasta 1519), de cada tres colonos, uno procedía del reino de Sevilla y entre las mujeres nada me­nos que dos de cada tres; sólo de la ciudad de Sevilla (con Triana) había un colono entre cinco y la mitad del total de mujeres. El contraste entre la apor­tación humana de Sevilla ciudad, con 958 inmigrantes identificados, y la de la imperial Toledo, con 101, o la de Burgos, con 63, es desde luego concluyente; pero no lo es menos el que el pequeño puerto de Palos, con 151 colo­nos, doble casi la cifra de los que salieron de toda una Salamanca (88), o que un Moguer, con 56 colonos conocidos sobrepase a Madrid, con sólo 53, y un Jerez, con 45, a Valladolid, con 39, etc. Entre los primeros colonos de Puerto Rico un 41 % eran andaluces y sólo un 32% de Castilla la Vieja, León, Astu­rias y Castilla la Nueva (16,5% eran vascos). En el Istmo, en la pequeña colonia de Darién, antes de la llegada en 1514 de Pedrarias Dávila, resulta identificable la procedencia de 146 hombres (entre los 515 de Balboa y algu­nos otros venidos previamente) y de estos 146, más de la mitad, 83, eran andaluces, 15 vascos, 12 castellanos viejos, 11 del reino de Toledo y 10 ex­tremeños. Incluso las primeras expediciones a Méjico de Cortés y Narváez, hechas desde Cuba, llevan un fuerte grupo de andaluces (un 30%), más nu­meroso que el de extremeños (un 13 %) o el de castellanos viejos (un 20%), a pesar de la naturaleza de los capitanes.

      En fin, con Boyd Bowman podemos poner de manifiesto que durante el periodo antillano de la colonización los andaluces del reino de Sevilla domi­nan claramente «en número, unidad y prestigio»; este predominio, unido al esplendor de Sevilla, metrópoli de las Indias, admirada entonces en su cali­dad de gran ciudad por todos los españoles del interior, nos asegura que fue esa minoría (a veces mayoría) sevillana la que dio el tono inicial a la nueva sociedad hispana de ultramar. No nos puede chocar, después de esta verifica­ción, que los sevillanos lograsen imponer a toda la naciente comunidad hispano-hablante del Caribe algunos de sus rasgos lingüísticos regionales y que luego esos rasgos del español «antillano», llevados por las primeras ex­pediciones al Continente (1520-1540), arraigasen en todo el español del Nue­vo Mundo, tras cierto forcejeo.

      Entre los «sevillanismos» que tendieron a generalizarse desde un princi­pio en la nueva sociedad de españoles indianos ocupa lugar prominente la desfonologización que entonces se llamó «çeçeo» y hoy conocemos con el nombre de «seseo» (con la aclaración de «seseo, con s dorso-dental»).

      Ese [şezeo] como es bien manifiesto para un hablante portugués conoce­dor de los dialectos de más allá del Duero, consistió históricamente en el «çezeo» de las sibilantes ápico-alveolares /ss/ /s/, que desaparecieron como fonemas, identificándose sus realizaciones con las de las sibilantes dorso-dentales /ç/ y /z/.

      El punto de partida del «çezeo» (lo mismo en Lisboa que en Sevilla) fue un sistema de sibilantes análogo al que hoy pervive en el norte de Portugal

/ç/ [ş] : [ṡ] /ss/
/z/ [ ] : [ż] /s/   

surgido de la fricatización de /ç/ y /z/ : [tş] > [ş]; [d] > []. Este sistema fue, en un momento u otro, propio de todas las hablas castellanas, y en él tuvo también su punto de arranque la «zetización» de /ç/ y /z/ que caracte­rizaría pronto el castellano cortesano frente al de Sevilla: la interdentalización de /ç/ y /z/ amplió convenientemente el exiguo margen de seguridad que separaba a las ex-africadas dorso-dentales [ş], [] de las ápico-alveolares [ṡ], [ż] desde el olvido de la antigua marca fundada en la oposición oclusión : fricación.

      Esta etapa evolutiva, hecha en común por todas las hablas castellanas antes de tomar caminos divergentes, creo que se cumplió en el propio castellano-toledano mucho antes de lo que ha admitido Amado Alonso. A fines del siglo XV, en el habla descuidada del común de las gentes, la z debía tener dos variantes, una [d] reservada en general para los pocos casos en que la /z/ figuraba en posición fuerte, esto es inicial, otra [] propia de los mucho más numerosos casos en que el contorno vocálico favorecía la pérdi­da de la oclusión. Esta alternancia, que reconstruyo gracias al judeo-español, explica las descripciones de una /z/ ya fricativa que cabe recoger en las gra­máticas de la primera mitad del s. XVI, /z/ fricativa que oscilaba, en el habla  cortesano-toledana, entre las realizaciones dentales [] y las interdentales [δ]. La [ç], en cambio, gracias al fuerte contingente de voces en que ocupaba una posición fuerte, mantuvo mejor su carácter de africada (incluso durante los dos primeros tercios del siglo XVI), aunque sin duda en posición intervocáli­ca tendería desde el siglo anterior hacia [ş] (>[θ]).

      Pero si el habla cortesana de Toledo —patrón del fino castellano— con­servaba todavía en el primer cuarto del s. XVI memoria del originario carác­ter africado de /ç/ y /z/, en el reino de Sevilla el triunfo de las variantes fricativas era ya completo desde fines del s. XV (Nebrixa), y esa temprana fricatización había abierto el paso a la práctica çezeosa. Hoy (después de las aportaciones de Amado Alonso, Lapesa y Menéndez Pidal) podemos docu­mentar suficientemente la práctica del çeçeo - zezeo en el reino de Sevilla durante el último cuarto del s. XV, pudiendo asegurar que era un fenómeno Lingüístico ya profundamente arraigado en el habla común sevillana. Sólo una minoría social lingüísticamente más selecta (de la que Nebrixa puede constituir un buen ejemplo) continuaba practicando la antigua distinción y oponía una /ss/ y una /s/ ápico-alveolares a una /ç/ y una /z/ dorso-dentales, pero también fricativas. En el último cuarto del s. XV, el hábito del çezeo estaba ya muy lejos de ser una característica fonológica privativa de la canalla sevillana: un canónigo sevillano, limosnero de la Reina Católica en 1487, un escribano real en 1492, un hidalgo de Sanlúcar, nacido hacia 1490 y capitán de la conquista de México (adonde pasó en 1519), o un clérigo, «apa­sionado de la casa de Niebla» en 1522, çezeaban como cualquier albañil o gitano de Sevilla.

      Podemos, por tanto, afirmar que, al tiempo de iniciarse la expansión atlántica de Castilla, aquellos hablantes «quos vulgo Hispani ceceosos vocant» (que decía Nebrixa) constituían la inmensa mayoría de la población en el reino de Sevilla y, en consecuencia, prácticamente la totalidad de los sevi­llanos que se embarcaban para América (pues pocos Nebrixas colaboraron durante esa primera época en la conquista); ¡con qué razón hermanaba en México Bernal Díaz del Castillo las calificaciones de «çeçeoso» y «sevillano», diciendo de un capitán venido de Sanlúcar en 1519 que «çeçeava como un sevillano»!

      El auge de la práctica çeçeosa —entonces en su creciente de expansión— en los puertos atlánticos de España al tiempo de iniciarse la aventura coloni­zadora, nos asegura que fueron los propios europeizadores del Caribe, Da­rién y México, salidos de la Península, los que desde un principio implantaron entre las nuevas comunidades ultramarinas el hábito de çezear como sevillanos (según la expresión de Bernal Díaz).

      Al hacer la historia del çezeo en América no hay por qué sorprenderse de la presencia de la práctica confundidora (atestiguada a través de las caco­grafías) desde los mismos años de la conquista. Lo que verdaderamente inte­resa es documentar, como ha destacado Lapesa, la aceptación de ese «sevillanismo» por los miembros de la comunidad hispánica ultramarina procedentes de regiones no çezeosas: el que el propio Bernal Díaz del Casti­llo, natural de Medina del Campo, al manuscribir en Guatemala, siendo ya viejo, su Historia verdadera (1568) confunda completamente /ss/, /s/, /ç/ y /z/ (sertificaba, abonansó, ençenada, vaçallo, apasible, pueblesuelo, payzes, quize, zuele, etc.)* sólo puede ser debido al prestigio que entre los conquista­dores de México tenía, allá por los años de 1519-1526, la norma lingüística çezeosa característica ya del español del Nuevo Mundo; lo mismo cabe decir de las cacografías mez, desiseis, concejo ’consejo’, profeçion que se le escapan más tarde en un autógrafo a todo un poeta y presbítero como Fernán González de Eslava, nacido en Tierra de Campos (a lo que parece), después de pasar en México diecisiete años (de 1558 a 1574). En fin, estos casos de ilustres «cachupines» asimilados en el s. XVI al ambiente lingüístico de la comunidad de ultramar nos muestran claramente cómo el andalucismo, me­jor el sevillanismo, de las primeras colonias españolas vino a informar la lengua nueva de las nuevas comunidades hispanas en aquel Mundo Nuevo. El gezeo arraigó con gran fuerza entre las primeras generaciones «criollas» y las subsiguientes aportaciones humanas de Castilla la Vieja, el reino de Tole­do y Extremadura sólo lograron hacer más larga la pugna entre el sistema castellano distinguidor y el sistema sevillano-antillano çezeoso; pero al cabo la norma «criolla» se impuso a toda la gran comunidad hispano-americana.

      El nacimiento de una koiné lingüística en el Nuevo Mundo tiene su per­fecto paralelo en la formación de un español canario. Al mismo tiempo que tomaba perfil la comunidad hispano-hablante antillana, en Canarias avanza­ba lentamente la europeización de Tenerife. El español ultramarino de las islas africanas y el de las islas americanas debió de ser en muchos aspectos algo muy similar; las mismas flotas que iban a la Española tomaban puerto en Canarias.

Las notables confusiones gráficas de s por z, z por s y ç  por s que apare­cen en las Actas manuscritas día a día por los escribanos del Cabildo de Tenerife desde los primeros años del s. XVI en adelante, nos prueban que ya hacia 1500 el çezeo había arraigado decididamente en el español canario. Las cacografías incluso se dan en un escribano, Antón de Vallejo, nacido en Me­dina del Campo, un caso de rápida acomodación al ambiente lingüístico lo­cal análogo al que notamos atrás respecto a su paisano Bernal Díaz del Castillo.

      El çezeo debió de ser pronto un rasgo tan característico del español criollo canario, como del antillano. Aunque algo tardía (de comienzos del s. XVII), no deja de ser una buena muestra de cuál era para los castellanos la nota sobresaliente del habla canaria la ficción de Castillo Solórzano, quien, en 1634, nos presenta a un segoviano que, a fin de hacerse pasar en Salaman­ca por «nacido en Canarias», «comenzó a cecear un poco».

      El çezeo [şeeo] canario de hacia 1500, dada la posición geográfica del Archipiélago en medio de la ruta de España a América, constituye un testi­monio de primer orden para la concepción monogenética del çezeo y para la historia de su expansión desde los puertos atlánticos del Viejo Mundo al Nuevo.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

* [Sobre la necesidad de evaluar diferentemente estas cacografías véase la n. 28 del trabajo Publicado en el capítulo 2]

 

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

*  36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

       Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra mayúscula D de Durero

36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

36.- V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)*

      Traigo a este coloquio el saludo amigo de mis Islas, las Canarias. Aun­que «godo» en ellas (con este nombre nos apodan allí a los peninsulares), es su voz la que quiero hacer oir entre vosotros, no la de mi terruño castellano, pues en el debatido pleito sobre la génesis del español de América no es posible dejar fuera al español canario.

      Las Canarias son, vistas desde España, una pre-América, un mensaje del Nuevo Mundo hacia Euráfrica, y su lenguaje un anticipo del español ameri­cano, que nos permite iluminar desde un ángulo inédito la tradicional cues­tión de las relaciones entre los dialectos de América y los de la España atlántica.

      El excesivo simplismo con que, durante generaciones, vino calificándose al español americano de «andaluz» trasplantado a Indias tuvo la virtud de suscitar una decisiva reacción entre los lingüistas hispano-americanos (o hispano-americanizados), los cuales se dedicaron durante los últimos dece­nios a levantar un muro de objeciones a la antigua e ingenua apreciación del andalucismo. Sus trabajos han tenido el valor inestimable de hacer posible la discusión de todos los problemas suscitados por las características dialectales del español americano sobre bases incomparablemente más sistemáticas y firmes que aquellas en que se apoyaban los estudios anteriores.

      Pero la saludable reacción ha creado un clima anti-andaluz tan extre­mado que se ha llegado a negar lo innegable, queriendo cortar de un golpe todas las amarras que ligan las variedades dialectales atlánticas de España con las americanas.

      En oposición a la concepción poligenética de los cambios fonéticos ocu­rridos en las dos orillas del Atlántico, hoy tan generalmente admitida, creo necesario levantar una nueva historia sobre el desarrollo de las conexiones lingüísticas entre América y los puertos atlánticos de España. Como contri­bución a ella trataré aquí sumariamente de dos ondas muy distintas que flu­yeron de uno a otro lado del Océano.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

* Comunicación presentada al Simpósio de Filologia Românica, Universidade do Brasil, Rio de Janerio, 19-27 de agosto de 1958. Publicada en Revista de Historia Canaria, 24 (1958), 233-242.

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

*   35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

V GÉNESIS DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO (ONDAS VARIAS A TRAVÉS DEL OCÉANO)

       Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra mayúscula E de Durero

35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

35.- 6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA

6. DEBILIDAD DE LA ANALOGÍA MORFOLÓGICA.  IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE.

      Frente al español moderno, en que las relaciones mentales o asociativas desterraron la libre actuación de la fonética en las relaciones elocutivas o sintagmáticas, Gregoria Canelo encuentra en el chinato un estado lingüístico en cierto modo opuesto. La conciencia gramatical de los chinato-hablantes no ha exigido en el curso de las generaciones un deslinde morfológico fijo: las estrechas relaciones asociativas, que defienden, por lo común, la identi­dad de cada signo morfológico en las varias situaciones sintagmáticas en que puede aparecer, no han impedido la alternancia de formas: laj codaj ~ la dalaj; Dioj quiere ~ Dio dampara; ej jarina ~ edimpocible; dejaraj de ~ deja del puejto; poj no ~ podenezo; etc.

      En términos fonológicos cabría definir la j y d chinatas como dos fone­mas que se neutralizan en posición final de palabra, mientras permanecen distintos en posición inicial (jar fabor ’haz el favor’; dar dolol ’dar dolor’) o medial (coja, de coger; coda ’cosa’). Pero la conciencia idiomática de Grego­ria Canelo, como sin duda la de los demás chinato-hablantes, considera a la d como consonante nunca final (las consonantes finales son: -j, -l, -n) y, por tanto, la alternancia se establece entre -Voc.+    j/Cons.- (ej.: Dioj quiere) y -Voc. + Ø (cero)/d + Voc.- (ej.: Dio dampara), según atestigua la generalidad de los ejemplos arriba citados (sólo unos pocos presentan la solución -Voc.+ d + Voc-, ej.: badamicada).

      El carácter de consonante inicial que para el hablante chinato tiene la d se comprueba en nuestros textos por unos cuantos casos en que la analogía propaga la -j final a contornos fonéticos en que era inesperada, superponiéndola a la d: cadalmoj dejte año ’casarnos este año’, herej dunconfite ’eres un confite’, baylej dagarraoj ’bai­les agarrados’, laj zarzaj dilaj... ’las zarzas y las...’. Este desdoblamiento de la -s final, sintácticamente intervocálica, en -j+d- nos indica que las relaciones in absentia pug­nan por desplazar, de su situación predominante en la lengua chinata, a las relaciones in praesentia mediante la propagación analógica de ciertos morfemas a los varios contornos sintagmáticos posibles; pero, a la vez, la escasa frecuencia de esas formas analógicas en el habla de Gregoria Canelo muestra la gran resistencia que el chinato opone a esa tendencia a fijar los signos morfológicos sin atender a los entornos sintagmáticos de los fonemas.

      El mayor interés de estas alternancias fonéticas que venimos estudiando radica en la inestabilidad del signo de plural:

      Mientras en una mayoría de casos la oposición singular - plural se reali­za mediante la adición del morfema -j: mora : moraj, cada : cadaj, branco : brancoj, zolo : zoloj, lo : loj (pron.), la : laj (artíc), etc.; en otras ocasiones el plural se expresa en una d- inicial que encabeza la palabra siguiente: perra : perra d...; zanta : zanta d...; zolo : zolo d...; lo : lo d...; la : la d...; etc.

      Esta diferenciación de singular y plural en el chinato no es comparable con los resultados de la pérdida de -s en el andaluz oriental, pues la utilización del timbre de la vocal como marca distintiva, ocurrida en Granada y Almería (-ọ para el singular, -ǫ para el plural; - ẹ, - ę; -a, - ą), aunque enteramente extraña al sistema fonológico del español común, no supone una duplicidad de signo de plural para una misma pala­bra, como la que ocurre en Malpartida11.

      Algo más similar es la liaison francesa en de bons amis frente a de bons livres, donde hallamos el signo de plural indicado por una z- que precede al sustantivo: ami (sing.) zami (plur.); pero hoy no pervive la liaison sino en los casos de adjetivo + sustantivo, y, por tanto, el signo de plural que encabeza la palabra nunca aparece más que prefijado al sustantivo. En chinato, en cambio, la d- se une a cualquier palabra siguiente, en nada ligada a la idea de plural propia de la palabra anterior: zanta di buenaj, lo duij tej, etc.

      Las mismas observaciones que sobre la oposición singular : plural pue­den hacerse acerca de la oposición persona él: persona de ciertos tiempos verbales: él acierta : tú aciertaj  o tú acierta d... (ej.: acierta da...); él deja : tú dejaj o tú deja d... (ej.: tú deja del puejto); él se buerba : tú te buerbaj o te buerba d... (ej.: no te buerba da cordal); etc.

      En fin, creo que, en todos estos casos que hemos venido citando, la conciencia lingüística que de su dialecto chinato nos ha revelado Gregoria Canelo puede ayudarnos a comprender el modo de sentir la lengua los castellano-hablantes en los períodos de orígenes, cuando el habla aún no vivía constreñida por la presión de la lengua escrita y cuando el análisis gramatical no había logrado todavía dotar a la palabra de la más elemental autonomía dentro de la frase.

Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

Chamartín.

11 Véase Dámaso Alonso, Alonso Zamora Vicente y María Josefa Canellada, «Vocales an­daluzas. Contribución al estudio de la fonología peninsular», NRFH 4 (1950), p. 209 y ss. [Para un análisis fonológico discordante de las oposiciones fonéticas [o] : [ǫ], [e] : [ę], [a] : [ą] del andaluz oriental, véase el cap. 3, § 4 del presente libro].

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

*   27.- 4. FONÉTICA Y FONOLOGÍA

* 28.- 5. LOS ALÓFONOS DEL ARCHIFONEMA SIBILANTE EN EL ESPAÑOL Y LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

29.- IV CONCEPTO LINGÜÍSTICO DEL DIALECTO «CHINATO» EN UNA CHINATO-HABLANTE

*    30.- 1. SINGULARIDAD DEL HABLA «CHINATA»

*    31.- 2. PERSONALIDAD LINGÜÍSTICA DE NUESTRO AUTOR

*    32.- 3. TEXTOS

 * 33.- 4. EL SISTEMA FONOLÓGICO «CHINATO» EN LA CONCIENCIA DE NUESTRO AUTOR

*   34.- 5. PROBLEMAS DE FONÉTICA SINTÁCTICA

       Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra mayúscula F de Albert Durero