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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

44.- 4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA

4. EL COMPLEJO DEL ARMIÑO: DON ÁLVARO SE ENTREGA.  APÉNDICE I

      l relato romancístico sobre la prisión y ejecución del Duque de Bernax hace especial hin­capié en la resignada actitud del magnate, que no intenta esquivar la muerte a pesar de los consejos de los suyos, quienes sospechan de las intenciones del rey:

Ese duque de Bernax    el rey mandara por él,
el rey mandara por él    con su criado Juan Francés.
Su criado le decía:    — Hijo, no salga este mes;
si de mí oyeras sabencia,    muerte es y no sentencia.
— Dada era la sentencia,    no se puede deshacer41.

      La escena coincide, básicamente, con lo ocurrido en Burgos en las casas de Pedro de Cartagena después que don Álvaro recibe la orden del rey de que se retire de la corte para sus posesiones (Miércoles de Tinieblas, 28 de marzo de 1453) y despeña desde la torre de aquella casa en que se aposenta al Contador Mayor del rey Alonso Pérez de Vivero (Viernes Santo, 30 de marzo). A partir de ese momento, el rey se confirma en sus temores de que, «como el Maestre era executibo e de grand coraçón», «por ventura él faría alguna cosa que fuese sonada en estraños reynos», fundando su miedo en la máxima vulgar «a quien te quiera matar, madruga e mátalo»42. Por su parte, don Álvaro, aunque se siente acorralado, se dejará llevar por lo que su fiel servidor Gonzalo Chacón describe como el complejo del armiño:

«Cuentan algunos e dizen fablando de los armiños, los quales son animales de grand blancura, que los caçadores que los quieren caçar, cuando van a la caça de aquellos, caban la tierra al de­rredor de los lugares donde se albergan e sobre aquella tierra echan agua de manera que se face lodo, e después de aquello así fecho entran los caçadores a la caça e sueltan los canes. Los armi­ños acórrense al fuir, e quando se piensan ir ya en salbo, fallan aquella çerca de lodo que está fecha, e por non ensuçiar su fermosa blancura en el lodo, tórnanse de contino del camino que lleban fuyendo e métense en poder de los caçadores e de los canes, e por esta manera los pren­den e los matan. Tal quiso paresçer el nuestro ynsigne Maestre, que por no yr por lugares que a él paresçieron non honestos segund el alto paresçer suyo, pospuso la vida por el honor. ¡Oh exçelençia de alto coraçón de caballero!»43.

      La preocupación de don Álvaro por no deslustrar, en sus postrimerías, su imagen histó­rica le obliga implacablemente a esperar los acontecimientos y a desechar una y otra vez la fuga como alternativa, mientras aún era posible, y la rebelión abierta, cuando esa posibili­dad se cierra.

      Enterado de la llegada (el lunes después de Pascua) de gentes a caballo, armas y basti­mentos al castillo de Burgos, que se halla en manos de los Stúñiga (o Zúñiga) sus enemigos, piensa escapar a caballo «aquella primera venidera noche» del Martes de las Ochavas de la Pascua de Resurrección (3 de abril), pero no lo hace44; cuando Pedro de Luxán le avisa, desde la cámara del rey, por intermedio de Chacón, «que plegue a Dios que mañana amanescamos con las cabeças» y, nuevamente, opta por ensillar los caballos, renuncia ensegui­da al plan, una y otra vez convencido por Fernando de Ribadeneyra de que huir dañaría su fama45; cuando Diego de Gotor «hallándole cenando, le dixo cómo fuese cierto que por toda la cibdad se decía que otro día miércoles había de ser preso» y le sugiere escaparse con él «a las ancas de su mula, cubierto de una capa, e irse a dormir a su posada que era fuera de la ciudad», el Maestre se detiene a comer unas peras asadas y a tomar una copa de vino y, tras adormecerse un poco, abandona, una vez más, los planes de fuga46. En fin, cuando «en alboreando» del miércoles, llega Álvaro de Cartagena a advertirle que un gran tropel de gente armada acude desde el castillo a atacar su casa y don Álvaro, viéndose cercado, acepta el consejo de Chacón y Sesé de escapar arrebozado por el establo a un corral y, des­de allí, por las tenerías hasta salir al río, se vuelve a mitad de camino, afirmando, para de­sesperación de Chacón, «que más quería morir con sus criados, que salvarse andando por albañares ascendidos e tenebrosos como hombre bellaco e de ninguna condiçión»47.

      Más tarde, cuando el faraute Restre, primero, y el Obispo de Burgos don Alonso de Cartagena y el Mayordomo mayor Ruy Díaz de Mendoza, después, le hacen saber que el rey está dirigiendo el cerco de las casas y que le ordena que se dé a prisión y don Álvaro exige seguridades, «un frayle de la Orden de Santiago, el qual era capellán del mismo Ma­estre» (¿se llamaría Juan Francés?) es enviado por el rey para negociar con el Maestre «que seguro era el que quería»48. Tras varias idas y venidas, don Álvaro obtiene que el rey jure en manos del Obispo de Burgos y firme y selle con su sello secreto, unos seguros tan satis­factorios que suscitan la desconfianza de Chacón (si creemos su relato):

«Todos estos seguros que el señor Rey vos ynbía tan abastantes e como Vuestra Merçed los ha demandado e los quiere, todos son a fin de vos aver en su poder, e por sola esta cabsa non dudo que el prometería montes de oro si le fuesen demandados. Vuestra Señoría conosçe bien la voluntad del Rey e su condiçión, y çerca desto no digo más..., salvo que yo... he visto e sabido en este reyno algunos seguros e firmezas e juramentos quebrantados e no se guardar la fe pro­metida, no digo por quién... Por ende, señor, como se suele dezir: Aquí muera Sansón, e quantos con el son... Dexasdvos, señor, pues, de estos seguros e de cosa de papeles e tornad el fecho a las armas...».

Pero el viejo Maestre cortó el «discreto razonamiento» de su «leal criado» diciendo:

«que nunca Dios quisiese que en cabo de sus días, ca el avía vivido sesenta e çinco años e los quarenta dellos el más famoso e más leal e más honrrado caballero e mayor señor que sin coro­na avía sido en su tiempo en todas las Españas, que él, agora ya estando casi en fin de sus días, dexasse tal nombre e más verdaderamente tal sepultura a sus fijos e a los descendientes suyos, es a saber, moverse a pelear contra la voluntad del Rey su señor e contra los suyos e contra su pendón real; diziendo otrosí: Fagan Dios e el Rey mi señor de mí lo que les pluguiere, ca yo por çierto no faré otra cosa si non ponerme en sus manos; el Rey mi señor me fizo, él me puede desfazer, si quisiere»49.

Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

41 Variantes: varía ligeramente el nombre del duque, según veremos más adelante; y su madre ~ y su padre; iba diciendo; no vaya; porque es mes que no ha sentencia; está dando la sentencia; revocar.

42  Según opinión de Gonzalo Chacón, Cr. Álvaro de Luna, p. 359.

43   Cr. Álvaro de Luna, pp. 383-384.

44  Cr. Álvaro de Luna, pp. 366-367.

45  Cr. Álvaro de Luna, p. 368

46  Cr. J. II, pp. 680¿-681tí.

47  Cr. Álvaro de Luna, p. 383.

48  Cr. Álvaro de Luna, p. 392.

49 Cr. Álvaro de Luna, pp. 393-395. También se alude a él en la Cr. J. II (p. 68(k): «e un capellán suyo que era frayle de su orden vino al Maestre de parte del Rey e volvió quatro o cinco veces del Ma­estre al Rey y del Rey al Maestre».

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

*   18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

*   19.- 13. ACTUALIZACIONES DE LA ESTRUCTURA HISTÓRICA DEL ROMANCE NOTICIERO

*    20.- 14. DE NUEVO EL DOCTOR DE LA PARRA

*    21.- 15. EL ROMANCE, ENTRE LA HISTORIA Y EL REFERENTE EN QUE SE RE-CREA

III  EL MITO SE HACE HISTORIA. EL ROMANCE Y LA HERENCIA BALADÍSTICA

*    22.- 1. ROMANCERO Y BALADA

*    23.- 2. LOS MODELOS NARRATIVOS SE ADAPTAN: HERENCIA Y RECREACIÓN

*   24.- 3. DIFICULTADES DEL COMPARATISMO. UNA «BALADA» CHINA Y UN ROMANCE: LA BELLA EN MISA

*    25.- 4. UNIDAD DE LA TRADICIÓN PAN-ROMÁNICA Y PERSONALIDAD DE SUS SUBTRADICIONES: EL CABALLERO BURLADO

*    26.- 5. VARIEDAD EN LA TRADICIÓN PENINSULAR DE UNA BALADA DEL OCCIDENTE EUROPEO: LA MUERTE OCULTADA

*    27.- 6. SIGNIFICADO LITERAL Y SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS: LA CAZA DE LA MUERTE

*   28.- 7. LA TRADICIÓN PENINSULAR Y SUS RELACIONES CON LA TRADICIÓN PAN-EUROPEA

*     29.- 8. LA SOBREVIVENCIA DE LOS MITOS Y SU ADAPTACIÓN A LA HISTORIA

IV   POÉTICA DE UNA POESÍA COLECTIVA

*     30.- 1. LA CREACIÓN COLECTIVA

*     31.- 2. LOS MATERIALES POÉTICOS EMPLEADOS EN LA CREACIÓN

*     32.- 3. EL ARTE DE LA ARTESANÍA LITERARIA

*     33.- 4. EL LENGUAJE POÉTICO DEL ROMANCERO

*     34.- 5. LA «FÓRMULA» COMO TROPO

*     35.- 6. ADECUACIÓN DE LAS FÓRMULAS A CONTEXTOS INSÓLITOS

*     36.- 7. CÓMO SURGEN NUEVAS FÓRMULAS DE DISCURSO

*     37.- 8. LAS UNIDADES DE LA INTRIGA: LOS MOTIVOS

*     38.- 9. LOS SIGNIFICADOS SIMBÓLICOS

*    39.- 10. LA «SINTAXIS» POÉTICA: EL «ORDO ARTIFICIALIS» Y OTROS RECURSOS ARTÍSTICOS

*    40.- 11. MODALIDADES DE LA NARRACIÓN

APÉNDICES

APÉNDICE I

*    41.- 1. DON ÁLVARO DE LUNA EN EL ROMANCERO

*    42.- 2. EL ROMANCE SEFARDÍ DEL «DUQUE DE BERNAX»

*    43.- 3. EL PAJECICO MORALES Y LA MULA DEL REO

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Letras capitulares:
Olde English

Imagen de portada: Juan II de Castilla, Genealogía de los Reyes de España (1463) de Alfonso de Cartagena

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