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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

25.- 7. ADICIONES DEL TRADUCTOR

25.- 7. ADICIONES DEL TRADUCTOR

7. ADICIONES DEL TRADUCTOR. III. ALFONSO X NO UTILIZÓ EL «TOLEDANO ROMANZADO» 

      Esta fidelidad general al relato de la Historia Gothica no excluye que el traductor se permita en ocasiones notables libertades expositivas.

      Así, por ejemplo, al romancear el pasaje del prólogo en que el arzobispo toledano explicaba los comienzos de la escritura, donde el texto latino decía solamente:

    «...illi qui pro luce sapientiam habuerunt, et eam rebus omnibus praetulerunt, figurales litteras invenere, quas in syllabas congresserunt, ut his compingerent dictiones, quibus ut ex trama et stamine quasi a texentibus oratio texeretur»86

el traductor creyó conveniente ejemplificar detenidamente:

    «...los sabios que ovieron (-an, H) el saber por candela e por luz, la presçiaron e la amaron mas que oro ni piedras preçiosas,87 por amor de dexar las cosas escritas e que non presçiesen por tienpo, fallaron primero las figuras de las letras [asy como paresce por el a. b. c.,] e [destas letras]88 formaron sylabas, asy como diziendo d. e. cada vna por sy, ayuntadas en vno dizien .de., faziendo de dos letras vna sylaba como dicho es, o de tres (t. como, H) d. e. s., dizen des. E destas sylabas fizieron diçiones que llamamos palabras, asy como di es vna sylaba e os es otra sylaba, e ayuntadas estas dos sylabas en vno dizen Dios; o de tres vna sylaba, asy como des es vna sylaba e çen es otra e dio es otra, ayuntadas en vno dizen desçendio. E destas diçiones o palabras ayuntadas en vno fizieron vna rrazon asy commo Dios desçendio. Que bien asy commo los texedores de trama o d’estanbre texen vna tela, asy los sabios fallaron letras e de letras fizieron sylabas e de las sylabas palabras; commo de trama d’estanbre fizie­ron tela de muchas rrazones», E, H.

      Allí donde el arzobispo (Tol. VII 2) acusa a don Pedro de Lara de retirarse de la lid de Cam d’Espina, para acudir a Burgos al lado de la reina, mientras su rival en los favores regios, el conde Gómez, moría en la batalla,89 el traductor comenta maliciosamente:

    «e dexo a don Gomez en el canpo con los enemigos que lo matasen asy como lo mataron, ca amos heran enten[de]dores de la rreyna e dos espadas no caben en vna bayna», H.90

      Junto a casos de libre amplificación como estos citados, se dan también, aunque muy rara vez, verdaderas interpolaciones. Creo que merece este nombre la etimología de Oviedo, añadida al traducir la frase «iste populavit Ovetum et fecit ibi Ecclesiam Cathedralem» (Tol. IV. 6):91

    «poblo a Oviedo e pusol (-le, V) asi (ansi, V) nonbre por rrazon de los dos rrios de que fablamos ençima do cayeron los moros quando lidio con ellos el rrey don Pelayo, al vno dezian Ova e al otro Deva (o. dezian D., V), e de amos los (l. dos, V) rrios por que corren çerca dixol Oviedo. E fizóla (h., H) obispado e yglesia catredal (cathedr., V)», H y V.92

y también la adición referente al brial del rey don Sancho, conservado en Oña:93

    «...e soterraron lo alli mucho honrrada mente. E alli esta oy dia el brial que el rrey don Sancho tenia quando fue herido, paresçe en el la sangre atan fresca como sy no o viese vn año que fue muerto», H.94

      Ninguna de estas adiciones supone, sin embargo, la consulta de otra fuente o el propósito de completar la historia del Toledano con datos toma­dos de otra narración histórica. Por ello resulta más curioso el pasaje:

    «E Ruy Dias mio Çid fue enpos del con el sabor que avia de lo matar, por su señor que lo avia muerto, e ovieralo de alcançar en la entrada de la puerta, sy no por la gran acuçia que ovo Vellido Dolfos de se acoger a la villa de Çamora. E dizen que Roy Dias no llevava espue­las, como que no se catava de tal trayçion, pero que no es de creer que tal ome estudiese a cauallo syn espuelas, mas de verdad las cosas pasan como Dios tiene por bien; y el rrey don Sancho con aquella ferida perdio la vida y los rreynos. E ovo entre los de la villa e los de fuera gran pelea...» H (f. 146, ó 147 de lápiz).95

correspondiente a Tol. VI. 18:

    «Verum Rodericus Didaci Campiator zelo domini intefecti eum pro­sequitur sine mora, et fere in ipsa urbis ianua interfecit, sed velocitatem Bellidii non potuit praevenire. Rex autem Sancius privatus habitis et ambitis, recepto vulnere, vita caruit atque regnis, et in exercitu turbatione non módica excitata, inter obsessos et obsessores conflictus etiam intervenit...»96

      El arzobispo había tomado la noticia del Líber regum, donde tampoco constaba la disculpa de las espuelas:

    «Et quando mato el Rey Don Sancho Bellit Adolfes, corrio tras el Roy Diaz, hata que lo metio por la puerta de la Cibdat de Zamora, et diole una lanzada».97

Parece, pues, que se trata de una adición de origen épico.

      Sin embargo, las Crónicas Generales derivadas de la Estoria de España alfonsí, que combinan en este episodio el relato del Toledano con otro de carácter épico, mencionan la falta de las espuelas como si formase parte también de la fuente «erudita» y no sólo de la juglaresca:

    «Roy Diaz el Çid, quandol uio assi foyr, preguntol por que fuye; et el non le quiso dezir nada. El Çid entendio estonces que nemiga auie fecho o que auie muerto al rey pues assi yua fuyendo, ca era muy su priuado que se nunqua partie dell. Et demando el cauallo a grand priessa; et demientre que gelo dauan, alongosse Vellid Adolffo. Et con la grand quexa que el Çid auie de su sennor, luego que tomo la lança, fue su uia a poder de cauallo, que sol non atendió quel pusiessen las espuelas. Et alcançol entrante de la puerta de la villa et firiol de la lança et metiol por medio de las puertas adentro. Et dizen quel mato y el cauallo, et ouiera y muerto a el si las espuelas troxiera. Pero dize ell arcobispo don, Rodrigo quel non pudo alcançar, por las espuelas que non touo (variantes: le non pusieran; non traya); mas pero quel segudo fasta las puertas de la villa [...]» Primera crónica (mss. E, F) y Crónica ocampiana (O2-ed y mss. emparentados), que aquí sigue a la Primera crónica, apoyadas por la Crónica de veinte reyes.98 

 A su vez, la Crónica de veinte reyes insiste, dando el mayor crédito a la versión del arzobispo:

    «...Esto es lo mas çierto, ca si le el firiera de la lança e le matara el cauallo, asi como es dicho, non le pudiera escapar que non le matara, a commo quier quel ende escapase».

      Teniendo en cuenta que las dos traducciones castellanas (la del Toledano romanzado y la de la Estoria de España) de la Historia Gothica son por completo independientes (cfr. adelante: § 7) y que no conocemos textos latinos de la obra del arzobispo en que figure ya la interpolación, parece claro que la segunda mención de la falta de espuelas es debida a la armonización de las dos versiones, la juglaresca y la erudita, y que la contradicción se centra en si el Cid consiguió o no, finalmente, alcanzar al traidor cuando entraba por la puerta de Zamora.99

      Otro pasaje de abolengo épico claramente interpolado por el traductor del Toledano romanzado es el de la agonía de Fernando I en Cabezón. El arzobispo decía:

    «et cum coepisset post modicum infirman fecit se Legionem abduci» (Tol. VI. 13).

En los mss. H y E se cuenta:

    «e luego a pocos dias començo a enfermar e llevaronlo a Santa Maria de Almaçan, que es vna hermita (er., E) çerca de Palaçuelos e çerca (çir., E) de Cabeçon que puede ser vn migero que puede ser del vno a lo al. E de Cabeçon fizose levar (ll., H) a Leon».

      Este texto presenta una laguna por homoiographon (dos «Cabeçon»). La Estoria del fecho de los godos (que sigue aquí fielmente al Toledano romanza­do) contiene la versión correcta:

    «...e leuaron lo a Santa Maria de Almaçan en rromeria, que es vna hermita çerca el monesterio de Palaçuelos çerca de Cabeçon, e ally tomo nouenas. E de ally llenaron lo a Cabeçon, que puede ser vn migero de lo vno a lo al. E de Cabeçon fizose leuar a Leon». 100

      En este relato se intenta armonizar la versión clerical «erudita» de la muerte de Fernando I en León, con la versión juglaresca del «Cantar del rey Fernando» (perteneciente al Poema de Las particiones de los reinos del rey Fernando), que situaba en Cabezón la lenta agonía del rey. La armonización de las dos versiones preocupó grandemente a los compiladores de las Cróni­cas Generales herederas de la Historia de España alfonsi: Mientras la Primera crónica prescindió casi por completo del relato épico (ni siquiera alude a Cabezón), la Crónica de veinte reyes y la Crónica de Castilla creyeron necesario recoger, en una u otra forma, el famoso relato tradicional. La Crónica de veinte reyes supone que «el rey yazia entonçes doliente en un lugar que dizen Santa Maria del Mançano», que, al saber por revelación de San Isidoro que iba a morir, «mandose levar a Leon» (donde se preparó para la muerte, según cuentan el Toledano y el Tudense) y que «después desto fizose llevar a Castillo de Cabeçon» (donde ocurrieron los sucesos que «algunos dizen en sus cantares» los cuales cuenta el cronista por lo largo, a pesar de abrigar dudas respecto a su veracidad) y allí murió. La Crónica de Castilla refiere, en cambio, que el rey «adolescio del mal que murio, e fizo se leuar a Leon» (donde se preparó para bien morir) y que

    «después mandose leuar a Santa Maria de Almaçan en romería, e estudo alli tres nueue dias rogando a Santa Maria que le houiese merced e que rogase a su fijo bendito por la su anima. E alli fue el muy acuytado de la muerte. E de alli lo leuaron a Cabeçon...»,

donde murió.101 La versión del Toledano romanzado no concuerda en el itinerario, ni con una, ni con otra; pero, con todo, bien podría estar inspirada en la de la Crónica de Castilla, según supusieron Menéndez Pidal y Cintra.102 De ser así, y no un recuerdo independiente del relato épico, la traducción del Toledano romanzado tendría que ser de tiempos post-alfonsíes.103

Diego Catalán. La Estoria de España de Alfonso X. Creación y evolu­ción. (1990)

NOTAS 

86  [El ms. Vl y sus parientes no difieren.]

87  En E este párrafo se halla corregido encima, así: «tobiesen aparejo de deprender», «por luz tuvieron a la sabiduria», «a todas las cosas del mundo» (respectivamente, sobre: «o. r. d. a.», «o. e. s. p. c. e. p. l.», «o. n. p. p.»).

88  Los mss. H, E presentan una laguna, que he suplido atendiendo al correspondiente pasaje de la Estoria del fecho de los godos (D-ed, 410-26), el cual reproduce fielmente la versión del Toledano romanzado.

89  «Comes Petrus qui ad Regina connubio anhelabat, in primis ictibus, vexillo proiecto, cessit hostibus sine pugna, et venit Burgis, ubi Regina tune temporibus morabatur. Comes autem Gomitius cum ceteris Castellanis bello institit strenue proeliando; sed praevalente Rege Aragoniae, victus occubuit et occisus» (coinciden los mss. Vl, Il, salvo en detalles ortográficos, fols. 97v y 68, respectivamente).

90  Igual en la Estoria del fecho de los godos; variantes de S y D: omite en el campo, D; para q. l., S, por q. l., D; omiten asy, S, D; e a., S, D; vayna, S, D.

91  Así dicen también los mss. Vl (fol. 51) e Il (fol. 36v).

92  En la Estoria del fecho de los godos figura con las variantes: donde c; al (el, T) v. rrio d. O. (Huba, T); Doua; p. q. corrian sienpre puso le nonbre O.; fizolo, S, T. La misma etimología consigna fray Juan Gil de Zamora en De praeconiis Hispaniae (1278), Tratado 7º.

93  P. E. Russell, «San Pedro de Cardeña», ΜÆν, XXVII (1958), pp. 57-79, aduce esta noticia (n. 16) tomándola de D-ed (uno de los textos de la Estoria del fecho de los godos), como una prueba de que las leyendas monásticas ligadas al culto de ciertas tumbas laicas han podido ser parte en la creación de los poemas épicos españoles. A mi parecer, el brial de Sancho el Fuerte, conocido por el traductor del Toledano, es una reliquia épica inventada por los monjes de Oña en vista de la popularidad del «Cantar de Zamora» (el último del poema de Las particiones de los reinos del rey Fernando). Si el «culto» de Oña fuera responsable de la creación del poema épico, esperaríamos encontrar en el «Cantar de Zamora» alguna alusión al brial atesorado en el monasterio; pero no hay la menor referencia a esa «reliquia».

94  Pasó a la Estoria del fecho de los godos sin modificaciones notables. Variantes de S y D: «tenia vestido q.»; «p. l. s. e. e. t.», S, «p. l. s. t.», D; «fuese».

95  La Estoria del fecho de los godos alteró el pasaje, para incorporar la versión de las Crónicas Generales. Véase adelante [cap. V].

96  [Los mss. latinos Vl, Il, Tl no añaden nada especial.]

97  E. Flórez, Memorias de las Reynas Catholicas3, I, Madrid, 1790, p. 504. Frente a lo que suele creerse (cfr. R. Menéndez Pidal, Esp. Cid5 (1956), pp. 971-972) la genealogía cidiana que figura en la Versión toledana del Liber regum de hacia 1217-1223 se hallaba ya en la primitiva Versión navarra del Liber regum de entorno a 1200. Falta, es cierto, en el ms. villarense (eds. M. Serrano y Sanz en BRAE, VI (1919), 192-220, y L. Cooper, El Liber regum, Zaragoza, 1960); pero creo que, ello se debe al carácter defectuoso del último cuaderno del códice (recuérdese que la genealogía de los reyes de Aragón, que debía alcanzar hasta Pedro II, queda interrumpida al final del f. 34v, en la frase «ssacharon a su ermano don Remiro de la mungia e fizieronlo rey e dierenli muller a la nieta del»). La genealogía cidiana figura ya en el fragmento del Liber regum conservado en los Fueros de Sobrarbe y de Navarra (nótese que los fueros navarro-aragoneses se hallan también en el códice villarense), fragmento que pertenece igualmente a la primitiva redacción de entorno a 1200, según pone de manifiesto su genealogía de los reyes aragoneses: La lista de reyes se detiene en el reinado de Alfonso II (†1196) y acaba con una enumeración de los hijos de este rey, en la cual se nombra «al inffant don Pedro rey d’Aragon» (desde 1196), «al marques de Prouença don Alffonso» (1185-1209), «a don Fferrando abbat de Montearagon» (desde 1205? o ya antes?), «et una fija que casaron en Ungria. D’aqui adelant (en avant sera) lo que Dios quisiere (querra)»; el genealogista desconocía evidentemente que esa hija, doña Costanza, volvería a Aragón tras la muerte del rey Imre o Emerico (†1204 ó 1205) y se casaría con Federico II de Sicilia (1209), el futuro emperador, y que otras hijas más pequeñas, doña Leonor y doña Sancha, contraerían sucesivamente matrimonio con el conde de Tolosa (1203; desposada desde 1200?) y con el hijo de éste (1211), novedades todas estas que fueron incorporadas, en cambio, a la Versión toledana del Liber regum, compuesta entre 1217 y 1223. Además de la antigua edición (Fueros del Reyno de Navarra, desde su creación hasta su feliz unión con el de Castilla..., Pamplona, 1686; reimpresa en Pamplona, 1815), basada en un manuscrito del Archivo de Comptos, conozco indirectamente (a través de apuntes de Menéndez Pidal) el ms. 2-F-4 de la Bibl. de Palacio y directamente el ms. 707, ant. D-56 de la Bibl. Nacional, Madrid (Sobre otros manuscritos antiguos, véase P. Högberg, en RHi, XXXVI (1916), 413-420, donde describe el ms. Sp. de la Kungliga Biblioteket, Stock­holm, de mediados del s. XVI, y reúne interesante bibliografía).

98  Cito la Primera crónica por el texto del ms. E2, pero podado de las amplificaciones verbales introducidas por este manuscrito.

99  Creo que el compilador alfonsi no aduce el testimonio del arzobispo para atribuirle expresamente la noticia de la carencia de espuelas, sino solamente para insistir en que «lo non pudo alcançar», afirmación que desmentía a la versión juglaresca anteriormente citada, según la cual el Cid habría alcanzado con su lanza al fugitivo, matándole el caballo. Cfr. la Crónica de Castilla: «...Pero que dize el arçobispo don Rodrigo que lo non podiera alcançar avn que touiera espuelas, mas fue empos del fasta la villa».

100  Variantes de  D y S: «ll.», S; «rr. et esta Santa Maria de Almaçan e. v. h. que es ç. del», S; omite ç. d. C, D; «p. aver», D; «l. otro», D.

101 La Crónica ocampiana durante todo el reinado de Fernando I reproduce a la Crónica de Castilla. La Crónica de 1344, aunque interpola una parte de la versión de la Crónica de veinte reyes, inicialmente sigue el relato de la Crónica de Castilla (heredado a través de su fuente estructural, la Versión gallego-portuguesa de la Crónica General); en consecuencia, cuenta primero cómo el rey «adolecio e fizo se levar a Leon» y cómo «despues mandose levar a Santa Maria del Mançano en rromeria, e estudo hi tres dies llorando en penitencia e rrogando a Dios e a Santa Maria que le oviese merçed, e que ella rrogase al su bendito fijo por el. E estando hy muy cuitado con el dolor, mandose levar a Cabeçón».

102  Menéndez Pidal, Crón. Generales3, 144; Cintra, Crón. 1344, p. CCCIX. Cintra se plantea el problema de si la fuente fue la propia Crónica de Castilla o la Crónica ocampiana, que sigue aquí a la de Castilla; se inclina en favor de la Crónica de Castilla (Crón. 1344, n. 433) en vista de que la Estoria del fecho de los godos remite a el «libro del Cid Ruy Diaz Campeador» (D-ed, I, 413); pero esta remisión es ajena al Toledano romanzado.

103  La Crónica de Castilla es indudablemente post-alfonsí; aunque remonta posiblemente a los últimos años del s. XIII (De Alfonso X, pp. 323-355).

CAPÍTULOS ANTERIORES:  LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN:

PRESENTACIÓN

1.- PRESENTACIÓN. «LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN»

I. ALFONSO X HISTORIADOR

*  2.- 1. LA FUNCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA RESTAURACIÓN DEL IMPERIUM

3.- 2. LA HISTORIA COMO CONOCIMIENTO CIERTO Y EXHAUSTIVO DE LOS HECHOS PASADOS

4.- 3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS

5.- 4. LA ESTRUCTURACIÓN CRONOLÓGICA DE UNA HISTORIA ECUMÉNICA

6.- 5. LA ARMONIZACIÓN DE LO NARRADO Y EXPLICADO POR LAS VARIAS FUENTES EN LA GENERAL ESTORIA

7.- 6. LA ESTORIA DE ESPAÑA HISTORIA DEL SOLAR «ESPAÑA» Y DE SUS NATURALES

8.- 7. DOS PRINCIPIOS DE ESTRUCTURACIÓN: LOS SEÑORÍOS Y LA CRONOLOGÍA

9.- 8. LA ARMONIZACIÓN DE LOS RELATOS DE LAS FUENTES EN LA ESTORIA DE ESPAÑA

*   10.- 9. LA EXPLICACIÓN DE LOS HECHOS

*   11.- 10. EJEMPLARIDAD Y DECORO HISTORIOGRÁFICOS

*   12.- 11. EL ESPEJO DE LA HISTORIA

II. EL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSI.

13.- 1. LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL NO ES LA CUMPLIDA REALIZACIÓN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA PROYECTADA POR ALFONSO X

14.- 2. CÓMO SE ELABORÓ LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LAS ESCUELAS ALFONSÍES. ETAPAS VARIAS EN LA COMPILACIÓN

15.- 3. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA. LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «CONTEMPORÁNEA» (ALFONSO VII-AÑO 1243)

16.- 4. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «MODERNA» (FERNANDO I-ALFONSO VI)

17.- 5. LA «TERCERA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA

III. ALFONSO X NO UTILIZÓ EL «TOLEDANO ROMANZADO»

18.- INTRODUCCIÓN

19.- 1. VERSIONES EN ROMANCE DEL TOLEDANO

20.- 2. LOS MANUSCRITOS COMPLETOS DEL TOLEDANO ROMANZADO

* 21.- 3. LA «CHRONICA OMNIUM PONTIFICUM ET IMPERATORUM ROMANORUM» INCORPORADA A LA «OPERA HISTORICA» DE DON RODRIGO XIMÉNEZ DE RADA Y AL «TOLEDANO ROMANZADO»

22.- 4. EL PROBLEMA DE LA FECHA Y EL AUTOR DEL ROMANZAMIENTO

23.- 5. LA «HISTORIA DE LOS GODOS» DEL TOLEDANO ROMANZADO NO ES UNA HISTORIA GOTHICA CONTINUADA

24.- 6. LA « YSTORIA DE LOS GODOS» DEL TOLEDANO ROMANZADO NO ES UNA TRADUCCIÓN AMPLIADA DEL TOLEDANO

Diseño gráfico: 


La Garduña Ilustrada 

Imagen:  fragmento del Beato de Liébana, s. VIII

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