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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

16.- 4. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «MODERNA» (FERNANDO I-ALFONSO VI)

16.- 4. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «MODERNA» (FERNANDO I-ALFONSO VI)

4. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «MODERNA» (FERNANDO I-ALFONSO VI). II. EL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSÍ

      Retrocedamos ahora a la sección de la Primera crónica immediatamente anterior, relativa a la historia de los tres primeros reyes de la dinastía castellana, Fernando I, Sancho II y Alfonso VI; sección únicamente conserva­da por los dos mismos manuscritos E2(orig) y F.

      Aquí ya la compilación resulta digna de la Estoria de España alfonsí. No hay sección de la Crónica en que las historias del Toledano y el Tudense hayan sido desbordadas por tantas y tan ricas fuentes como en estos tres reinados; la armonización de todas ellas, conforme a las directrices que rigen la obra alfonsí, está generalmente realizada con todo cuidado y minucia; la cronologización de la historia castellano-leonesa con la de los otros reinos peninsulares y con la europea son llevadas a término de forma muy comple­ta.

      A pesar de todo, me parece evidente que la Estoria de España no llegó tampoco en esta sección a ser concluida.

      Desde luego, a partir del capítulo 896 —en que precisamente se producía en el viejo manuscrito E2(orig) de tiempo de Sancho IV una extensa laguna, antes de que se completara la historia mediante una larga interpolación copiada a mediados del s. XIV—36 falla la distribución del relato por años de reinado; al mismo tiempo desaparecen las indicaciones referentes a la suce­sión de Pontífices, Emperadores y reyes de Francia (tomadas de Sigebertus Gemblacensis y de Martinus Oppaviensis), así como las noticias analísticas sobre el reino de Aragón. Es más, la historia árabe de Ibn cAlqama se trascri­be en adelante desnuda de toda adición procedente de las restantes fuentes alfonsíes que venían utilizándose hasta aquí de un modo sistemático: la Historia Roderici, el viejo Mío Cid, el Cronicón lusitano y otros anales, quizá toledanos. En cambio, una vez concluida la fuente árabe, se prolonga la biografía cidiana con un relato —atribuido al alguacil del Cid en Valencia, Ibn al-Faraŷ («Abenalfarax»)— fabricado en el monasterio de Cardeña a base de una *Refundición del Mío Cid, hasta aquí no utilizada por la Crónica, y de ciertas leyendas cidianas enteramente novelescas, adaptadas a los intereses del monasterio. Estas y otras observaciones me llevan al convencimiento de que la compilación de la Estoria de España quedó interrumpida en el capítulo 896 de Primera crónica y que la traducción alfonsí de Ibn cAlqama fue aprove­chada posteriormente por el forjador de la historia cidiana del pseudo Ibn al-Faraŷ. La inexistencia de una verdadera Estoria de España a partir del capítulo 896 creo se comprueba con el comportamiento de la Crónica de veinte reyes: esta Crónica deja precisamente aquí de basarse en la compila­ción de la Primera crónica y continúa por su cuenta elaborando un relato fiel a las normas estructurales de la Estoria de España, compuesto a partir de todas las fuentes auténticamente alfonsíes y sin la interferencia de la historia del pseudo Ibn al-Faraŷ.37

      Pero incluso con anterioridad al capítulo 896 pueden observarse señales evidentes de la inconclusión del trabajo compilatorio: al lado de pasajes perfectamente acabados, aparecen en la Primera crónica, con una disconti­nuidad bien curiosa, ciertos fragmentos estructuralmente imperfectos. Y precisamente en estos trechos defectuosos la Crónica de veinte reyes deja de asentarse en la Primera crónica para compilar por su cuenta las fuentes alfonsíes;38 mientras en los pasajes más acabados respeta la labor previamen­te realizada en el taller de Alfonso X tal como se encuentra en la Primera crónica. Esta coincidencia me parece ser un testimonio decisivo en favor de la inconclusión de la Estoria de España que venimos defendiendo.

      El ejemplo más claro y llamativo de esa inconclusión es la existencia en la Primera crónica de un doble relato de la invasión almorávide:39 el primero respetaba la muy incorrecta historia trazada por las dos fuentes más venera­das por la Estoria de España, el Toledano y el Tudense;40 el segundo, más rico en información (y más auténtico), estaba formado con la ayuda de varias fuentes secundarias: Ibn cAlqama, el Cronicón lusitano, la Historia Arabum, unos anales y sólo secundariamente daba entrada a dos breves pasajes de la Historia Gothica del Toledano (cuya presencia nos asegura que el compila­dor reconocía en ambos relatos dos versiones de unos mismos hechos).41 Me parece, por tanto, indudable que, inicialmente, esto es en un cuaderno de trabajo alfonsí, las dos versiones contradictorias debieron de hallarse yuxta­puestas en espera de ser armonizadas; pero más tarde, en época post-alfonsí, el cronista creador de la Primera crónica, al querer aprovechar aquellos mate­riales a medio elaborar, no se percató del carácter provisional del texto que manejaba y torpemente convirtió en dos series de hechos sucesivos lo que no era sino dos versiones de unos mismos sucesos. Ello le obligó a introducir una serie de arreglos con el fin de paliar las graves inconsecuencias. Para justificar la alternante aparición de dos miramomelines, Yuçaf Abentexefín y Alí, debida al desorden cronológico provocado por la duplicación del relato, inventó una rebelión de un alguacil mayor Alí conta Yuçaf;42 añadió entre las dos versiones yuxtapuestas una frase de empalme;43 borró en la segunda toda aparición del rey de Sevilla Abenhabet, pues lo había matado en la primera,44 e introdujo comparaciones con el pasado siempre que el segundo relato contaba sucesos paralelos al primero.45 A esta versión malamente arreglada remontan los dos textos conocidos de la Primera crónica, el de E2(orig) y el de F, si bien cada cual intentó por su cuenta mejorar el relato con abundantes enmiendas adicionales.46 La Crónica de veinte reyes, en cambio, manejó los materiales alfonsíes aún libres de todas esas correcciones, tanto de las particulares de uno y otro texto de la Primera crónica, como de las más antiguas, comunes a ambos, y armonizó convenientemente el doble relato en una sola narración.

      Otra importante laguna en el trabajo compilatorio ocurre mucho antes, desde finales del año 35 de Fernando I hasta el año 2º de Sancho II. La Primera crónica está estructuralmente acabada antes y después de esos lími­tes; pero no en ese fragmento.

      Por lo pronto, falla la cronología, que desde el año 35 salta bruscamente al año 40, último del reinado de Fernando I;47 esta imperfección no es un simple descuido, pues acarrea, como en otros casos semejantes, la desaparición de las referencias al mundo extrapeninsular:48 después de haber anunciado el comienzo del pontificado de Victor II, el 156 apostólico según el cómputo de la Estoria de España,49 falta toda noticia de la sucesión papal hasta el de Alexandre, cuya muerte y sucesión por Gregorio VII, 161 apostólico, se contará durante el reinado de Alfonso VI;50 aunque al reseñar la subida al trono de Francia de Henrric se ha advertido que reinará 30 años,51 se omite en el lugar correspondiente toda mención de su sucesor.

      La Crónica de veinte reyes suple todos estos fallos: Consigna uno tras otro el comienzo de los años 36, 37, 38 y 39; alude en sus lugares correspondientes a la muerte y acceso al Pontificado de los apostólicos 156, 157, 158, 159 y 160 (según el cómputo de la Estoria de España)52 así como a la muerte de Enrique de Francia y sucesión por su hijo Phelipe.53

      Pero, además, la Crónica de veinte reyes cumple en toda su extensión el habitual programa compilatorio, mezclando cuidadosamente el relato del Tudense54 al del Toledano y añadiendo la particular información de otra fuente alfonsí, la Historia Roderici.55

      En contraste, la Primera crónica deja de lado al Tudense,56 ignora la Historia Roderici, y para completar al Toledano, acude a una fuente descono­cida. La radical oposición entre la estructura de una y otra Crónica en este fragmento contrasta con la general fidelidad de la Crónica de veinte reyes a la compilación de la Primera crónica antes del año 35 de Fernando I y desde el año 3º de Sancho II, esto es, en los trechos estructuralmente concluidos.

      En fin, me parece claro que la Primera crónica se encontró aquí con una laguna compilatoria de la Estoria de España y salió del paso malamente, sin completar la labor inconclusa. Para comprender cuales fueron las causas de que el taller alfonsí vacilase antes de componer un relato completo basta echar una ojeada a la Crónica de veinte reyes: la única fuente que describía con riqueza de pormenores e intervención de toda una serie de personajes históricos la importantísima escena del reparto de los reinos entre los hijos de Fernando I era el Poema épico de las particiones,57 en su primer Cantar, el llamado «del rey Fernando»; pero el relato juglaresco de la lenta agonía de Fernando I en Cabezón, rodeado de personajes vociferantes y violentos, como preludio de la lucha fratricida que pronto habría de ensangrentar a España, no era fácilmente armonizable con la versión clerical de una muerte santa y sosegada en la ciudad de Léon, tal como la descrita por los historiado­res más dignos de fe, el Toledano y el Tudense, quienes consideraban hecho ya el reparto del reino en plena salud de Fernando I.

      Sólo la Crónica de veinte reyes, compilatoriamente acabada, superó la dificultad, armonizando lo armonizable y contraponiendo lo que era contra­dictorio en una y otra versión (con la advertencia de que sólo la de los historiadores era digna de crédito; pero sin omitir la juglaresca, por ser mucho más rica en detalles).58 La Primera crónica, al encontrarse sin un texto de la Estoria de España compilado, suplió el defecto con un mínimo de esfuerzo, incorporado tan sólo a la traducción del Toledano (pues ni siquiera parece haber utilizado al Tudense)59 dos breves pasajes de la gesta; 60 al obrar así, no tuvo en cuenta que más adelante, durante la guerra civil, la Estoria de España aludía, siguiendo al «Cantar del rey don Sancho» a toda una serie de sucesos que figuraban en los episodios del Poema de las particiones dejados aquí de lado y que sólo conocemos gracias a la Crónica de veinte reyes: La «escatima» que Fernando I dijo a los «portogaleses» al tiempo de repartir los reinos (esto es: «que nunca fizieran buen señor que entre las manos les cayese»),61 la llegada del Cid a Cabezón después de las particio­nes62 (nótese que en la Primera crónica esta entrevista ocurre en Léon),63 las palabras que le dirige don Fernando (esto es, «que si vos quieren creer sienpre serán bien consejados», refiriéndose a sus hijos),64 la donación que entonces hace don Sancho al Cid de un condado en Castilla;65 el planto de Arias Gonzalo sobre Fernando I («la guerra que vos soliades dar a moros... se tornara agora sobre nos, e matarnos hemos parientes con parientes e asy seremos todos astragados los mezquinos d’España»).66

      En fin, indudablemente la Primera crónica, texto post-alfonsí, aprovechó en los reinados de Fernando I a Alfonso VI un cuaderno de trabajo de la Estoria de España muy avanzado ya en su elaboración, pero incompleto aún, desde el punto de vista compilatorio, en ciertos pasajes donde la armoniza­ción de las fuentes ofrecía especial dificultad; el formador de la Primera crónica, ajeno a la técnica historiográfica alfonsí, no intentó en sus arreglos completar esas lagunas según el plan estructural de la Estoria de España. [Por su parte, el redactor de la Crónica de veinte reyes heredó, no sólo la parte ya elaborada de la Estoria de España, sino también las fuentes reunidas por Alfonso X, y emprendió por su cuenta la labor de concluir el proyecto alfonsí.]

Diego Catalán. La Estoria de España de Alfonso X. Creación y evolu­ción. (1990) 

NOTAS

36 La «mano cuarta» de E2 (= E2d). Véase De Alfonso X, pp. 61-69. A diferencia de lo que ocurre en capítulos anteriores, las Crónicas *manuelina y de Castilla se hermanan en esa sección, y su prototipo utiliza un texto en algún detalle más completo, aunque similar, al de Primera crónica.

37  Estudio por lo largo estos problemas en «El Mio Cid de Alf. X» (1963), pp. 195-215 [reed. en el cap. IV del presente libro, § 1-2].

38  [La independencia en esos pasajes de la CrXXReyes respecto a la inicial labor compilatoria de los redactores de la Estoria de España se denota en un cambio estilístico que afecta al modo de utilizar, romancear y prosificar las fuentes.]

39  Llamó ya la atención a Menéndez Pidal, quien hizo sobre el particular acertadas observacio­nes en Crón. General-Discurso (1916). Véase Primera Crón.2, pp. XXVIII-XXX.

40  PCG, caps. 883-885, pp. 552b44-556b3.

41   PCG, caps. 886-888, pp. 556b5-559a3. El pasaje de la p. 558a30-b50 que en las «Fuentes» de Primera crón.2 se asigna a Ibn cAlqama, procede de la Historia Arabum del Toledano, XLIX. Los dos trechos derivados de De rebus Hispaniae (libro VI, caps. 30 y 31) figuran en la p. 557a29-35 (con utilización también del Tudense), b2-21 (en «Fuentes» se atribuye indebidamente a Ibn cAlqama hasta 557b8) y en la p. 558b12-21; nótese que los fragmentos fundados en el cap. 31 del Toledano (p. 557b17-21 y 558b12-24) fueron utilizados también en el primer relato: PCG, p. 554b variante.

42  PCG, p. 554a18-19; a29-34; a38; b11-13 variante no anotada por Menéndez Pidal de forma completa: «yaziendo doliente en la çiudat de Toledo, aquel moro Haly que se feziera llamar miramamolin después que ouo muerto Abenhabet rrey de Seuilla e tornado todo de su parte lo mas del Andaluzia» (ms. F). El miramomelín Yuçaf Abentexefin figuraba originariamente en el primero y en el segundo relato de la invación almorávide y derrota cristiana en Sacralias y el miramome­lín Alí con ocasión de la posterior derrota de Uclés (de acuerdo con la realidad histórica); pero la yuxtaposición de las dos versiones hizo parecer que Alí era un «miramomelín» intruso entre las dos actuaciones de Yuçaf Abentexefin.

43  «Et pecharonle todauia fasta que ueno otro poder de moros de allend mar que lo contrallo» PCG, p. 556b1-3 (al fin de la primera versión). «Este rey don Alffonso el seteno teniendose por maltrecho en que assi perdiera Cuenca et lo al de la tietrra quel diera su muger donna Maria, queriendolo cobrar todo o lo mas que pudiesse dello f. s. S. que es a essa parte», PCG, p. 556b15-21 (al comienzo de la segunda versión).

44  En PCG, p. 557a10 omite la participación de Abenhabet en el consejo de los moros andaluces de enviar llamar en su auxilio a Yuçaf; y en la p. 557a36 la prisión en Sevilla de Abenhabet y su confinamiento allén mar, que se contaba inmediatamente antes de la muerte de su hijo en Córdoba. La muerte de Abenhabet había sido contada, siguiendo al Toledano y al Tudense, en PCG, p. 554a43-b1.

45  PCG, p. 557b36-37: «fue correr otra uez... et dessa uez llego fasta...»; PCG, p. 558b25-27: «membrandose de la malandança que ouiera contra moros la otra uez».

46  E2(orig) enmienda la segunda versión eliminando la llamada de los andaluces a Yuçaf (p. 554a11-13 variante cit. en la n. 44 aquí arriba) y sustituyendo «almorauides» por «moros dallend mar» (p. 557a2, a12 y a18-19); recuerda por dos veces al almiramomelín Alí con ocasión de acciones de Yuçaf paralelas a las ya contadas (p. 557a36 variante y 558b22 variante); introduce una referen­cia fuera de tiempo a Abenhut, señor de Sevilla y Córdoba (p. 558b5-7) y trata de paliar la derrota de Sagrajas (p. 558a12-26 variante y a30-31). F (y con él las Crónicas ocampiana y de Castilla) es más radical en su corrección: Por lo pronto, reparte el conjunto de las dos versiones en años de reinado sucesivos (año 23, cap. 884-885: Uclés-Alfonso contra Córdoba; año 24, cap. 886: desem­barco de Yuçaf; año 35, cap. 887: Sagrajas; año 26, cap. 888: Alfonso contra Sevilla). Omite de la primera versión los pasajes luego duplicados: rotas de Roda y Sagrajas y ataque de Alfonso a Córdoba (p. 554b1 variante), y, consecuentemente, procura enlazar la derrota de Uclés por Alí con la muerte de Abenhabet y conquista de Andalucía por los almorávides (en vez de PCG, p. 554b13-15). Al quedar la derrota de Uclés tan anticipada, no puede admitir como justificación de la ausencia de Alfonso su vejez y la sustituye por una enfermedad (p. 554b9-13), cuyo final consigna luego (p. 555b38 variante). Más tarde, considera imposible que el usurpador Alí pase a Marruecos (p. 556a49-51) y supone que no osa atravesar el Estrecho. Consecuentemente, en la segunda versión Yuçaf pasa a España preocupado por la traición de Alí (p. 557a22-28), a quien, una vez aprisionado en Sevilla, hará finalmente descabezar (p. 557a36-41).

47  PCG, caps. 811 y 812.

48  Las cuales ya sabemos que se añadieron a la compilación en el momento de fragmentar el relato por años de reinado.

49  En el año 33 de Fernando I.

50  En el año 1º de Alfonso VI se alude al año 7º del pontificado de Alexandre, y en el año 3º a su muerte.

51  En el año 9º de Fernando I.

52  Año 35 de Fernando I: Victor-Estevan VIII y Estevan-Benedito XII; año 36: Benedito-Nicolas II, obispo de Florencia; año 39: Nicolas-Alixandre II.

53  Año 37 de Fernando I: Enrique-Phelipe (que reinará 42 años).

54  Llamaron ya la atención sobre estos pasajes Th. Babbitt, CVR Latin Sources, pp. 54-55, 62-63, 66 y L. F. Lindley Cintra, Crón. de 1344, pp. CCLXXV-CCLXXVI, ofreciendo explicaciones en todo contradictorias. Mi hipótesis sale al encuentro de las de uno y otro.

55  Tanto Babbitt (CVR Latin Sources, p. 66) como Cintra (Crón. de 1344, pp. CCLXXV-CCLXXVI) comentaron ya, si bien con puntos de vista divergentes, la utilización de los primeros párrafos de la Historia Roderici en este trecho de la Crónica de veinte reyes.

56  [El único pormenor que pudiera basarse en su consulta es la alusión al «infantazgo» al consignar la herencia que Fernando I deja a sus hijas cuando parte sus reinos; pero faltan demasiados detalles característicos del relato del Tudense que los ayuntadores alfonsíes habrían habitualmente incorporado a la traducción del Toledano.]

57  El «Cantar del rey don Ferrando» y el «Cantar del rey don Sancho» (o de Zamora), citados por la Crónica de veinte reyes eran parte de una sola gesta. Llamo a esa gesta Poema de las particiones (de los reinos del rey Fernando) atendiendo al epíteto tradicional: don Fernando «que dixieron de las particiones».

58  El texto de la Crónica de veinte reyes puede leerse en R. Menéndez Pidal, Reliquias1 (1951) [o Reliquias2(1980)], pp. 240-256.

59  [Véase n. 56.]

60  PCG, p. 494a4-19 (negativa de don Sancho a aceptar la partición), a34-50 (Fernando I enco­mienda sus hijos al Cid).

61  Reliquias, pp. 243, 22-23. La tacha con que el rey don Fernando dejó marcados a los portugueses explica que su hijo el rey don García, antes de la batalla de Santarén, amoneste en su arenga a sus vasallos portugueses recordándoles el «mal prez» que tenían: «...vos auedes prez de fazer pocos sennores buenos entre uos; pues fazet uos oy bueno de mi...», (PCG, p. 500a22-31).

62  Reliquias, p. 244, 1-2; en la PCG (p. 497b42-44) el Cid recuerda luego a don Sancho: «Bien sabedes uos que quando yo llegue a Cabeçon que uuestro padre partidos auia los regnos».

63  PCG, p. 494a19-50.

64  Reliquias, p. 247,8; en la PCG (p. 497b35-37), Sancho II recordará al Cid: «Lo que mi padre uos dixo quando se querie finar: que non serie mal conseiado quien creeruos quisiesse».

65  Reliquias, p. 247,12; en la PCG (p. 497b37-38) don Sancho recordará al Cid: «Et por esso uos di yo un condado en mi tierra».

66  Reliquias, p. 256, 6-11. En la PCG aparecen, más adelante, repetidas alusiones a «lo que Arias Gonçalo dixo» (p. 487a25-27 y p. 499b41-44): «¡Ay rey don Fernando! en mal punto partiste tu tus regnos, ca lo que Arias Gonçalo dixo ya se ua llegando: esto es que toda Espanna cadrie en perdimiento por nos» (en boca de doña Urraca); «alli se yua ya cumpliendo lo que dixiera Arias Gonçalo que se matarien sobre los regnos hermanos con hermanos et parientes con parientes».

CAPÍTULOS ANTERIORES:  LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN:

PRESENTACIÓN

1.- PRESENTACIÓN. «LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN»

I. ALFONSO X HISTORIADOR

*  2.- 1. LA FUNCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA RESTAURACIÓN DEL IMPERIUM

3.- 2. LA HISTORIA COMO CONOCIMIENTO CIERTO Y EXHAUSTIVO DE LOS HECHOS PASADOS

4.- 3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS

5.- 4. LA ESTRUCTURACIÓN CRONOLÓGICA DE UNA HISTORIA ECUMÉNICA

6.- 5. LA ARMONIZACIÓN DE LO NARRADO Y EXPLICADO POR LAS VARIAS FUENTES EN LA GENERAL ESTORIA

7.- 6. LA ESTORIA DE ESPAÑA HISTORIA DEL SOLAR «ESPAÑA» Y DE SUS NATURALES

8.- 7. DOS PRINCIPIOS DE ESTRUCTURACIÓN: LOS SEÑORÍOS Y LA CRONOLOGÍA

9.- 8. LA ARMONIZACIÓN DE LOS RELATOS DE LAS FUENTES EN LA ESTORIA DE ESPAÑA

*   10.- 9. LA EXPLICACIÓN DE LOS HECHOS

*   11.- 10. EJEMPLARIDAD Y DECORO HISTORIOGRÁFICOS

*   12.- 11. EL ESPEJO DE LA HISTORIA

II. EL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSI.

13.- 1. LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL NO ES LA CUMPLIDA REALIZACIÓN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA PROYECTADA POR ALFONSO X

14.- 2. CÓMO SE ELABORÓ LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LAS ESCUELAS ALFONSÍES. ETAPAS VARIAS EN LA COMPILACIÓN

15.- 3. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA. LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «CONTEMPORÁNEA» (ALFONSO VII-AÑO 1243)

Diseño gráfico: 


La Garduña Ilustrada 

Imagen: Reina doña Urraca, tumbo de Santiago de Compostela.

15.- 3. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA. LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «CONTEMPORÁNEA» (ALFONSO VII-AÑO 1243)

15.- 3. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA. LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «CONTEMPORÁNEA» (ALFONSO VII-AÑO 1243)

3. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA. LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «CONTEMPORÁNEA» (ALFONSO VII-AÑO 1243). II. EL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSÍ

      Hasta aquí he venido hablando, un tanto dogmáticamente, sobre el carác­ter inconcluso de la llamada Primera crónica general, en cuanto realización de la Estoria de España concebida por Alfonso X; he afirmado, sin las necesa­rias pruebas, que el taller historiográfico alfonsí no elaboró de un solo impulso y en continuidad regular el texto cronístico, sino en sucesivas etapas. Intentaré seguidamente fundamentar e ilustrar estas conclusiones.

      Según don Alfonso anuncia doblemente en el Prólogo, su «Estoria de los fechos de España» había de alcanzar «desdel tiempo de Noe fasta este nues­tro», contando las obras de los reyes «unos empos otros fastal nuestro tiempo».22 Tal propósito es claro que quedó incumplido: Desde luego —y es lástima grande— la historia de su propio reinado no llegó a escribirla; pero es de notar que ni aún siquiera completó la de su padre en los años posterio­res a 1243 en que el arzobispo toledano don Rodrigo había dado por conclui­da su De rebus Hispaniae o Historia Gothica. En efecto, todo lo añadido al relato traducido del Toledano sobre el reinado de Fernando III, que Menéndez Pidal (siguiendo al manuscrito regio E2) admitió en su edición de la Primera crónica,23 es un postizo del s. XIV, desconocido del ms. F 24 y tan ajeno a la obra alfonsí que incluso atribuye anacrónicamente hechos del infante don Alfonso de Molina a su sobrino, el futuro Alfonso X.25

      Dejando de lado estas adiciones tardías, consideremos seguidamente por separado la sección última de la Primera crónica en su estado original, la que abraza desde el comienzo de Alfonso VII hasta el año 1243 en el reinado de San Fernando. Al comparar esta sección (en los dos únicos manuscritos, E2(orig) y F, que la contienen) con el resto de la obra, saltan a la vista sus graves deficiencias estructurales.

      La más comprometida novedad de la Estoria de España, esto es, la riguro­sa distribución de la narración por años de reinado, no se ha intentado siquiera (los dos postreros años del reinado de Alfonso VI llevan las dos últimas indicaciones cronológicas);26 tampoco hay en ella referencias a la historia extra-peninsular, ni a la particular de los reinos de la periferia hispánica; faltan igualmente noticias tomadas de anales.

      La base del relato es una traducción del Toledano, completada con deta­lles tomados del Tudense y alguna que otra fuente de carácter particular; pero incluso esta incipiente labor compilatria está inacabada, ya que se interrumpe al entrar en el reinado de Alfonso VIII, convirtiéndose la Crónica seguidamente en una desnuda versión de la Historia Gothica (De rebus Hispaniae) del Toledano.27

      Esta traducción de la obra del arzobispo Toledano sabemos (y completo aquí observaciones de Procter28 y de Menéndez Pidal)29 que es alfonsí hasta el último de sus capítulos y anterior a 1274;30 pero no por ello necesitamos suponer que Alfonso X hubiese concluido hasta este punto, siquiera en forma de borrador, la Estoria de España. Me parece de todo punto inadmisible pensar que el rey Sabio diese alegremente por bueno el relato del arzobispo don Rodrigo en los reinados de sus inmediatos antecesores, cuando lo había considerado muy insuficiente para reinados tan lejanos como los de Fruela I, Alfonso II, Ordoño III, etc. ¿Por qué ese desinterés en un Alfonso X —emperador electo— por la cronología y por los sucesos europeos precisamen­te en los tiempos más cercanos? Creo indudable que la Estoria de España tal como había sido concebida por Alfonso X no llegó a escribirse en esta parte. A comprobárnoslo vienen algunos testimonios concretos.

      En el reinado de Alfonso VII, el traductor alfonsí de Toledano —o quizá Alfonso X mismo— se detiene, con motivo de una frase de la fuente, a explicar el plan de la Estoria de España, advirtiendo que «o nos acaesciere en la Estoria diremos y de los reyes de Portogal como fiziemos et faremos de los reyes de Aragon et de Nauarra, por o nos acaesciere que las sus razones uengan y», pues, según allí mismo se explica, la historia es general de las Españas, sin fronteras de reinos o religiones;31 poco después, al reseñar la enfeudación de Aragón al Emperador de España, el cronista destaca cómo el rey aragonés «guardola lealmientre fasta la cerca de Cuenca» y advierte «et quando alli llegaremos con ell cuento de la Estoria a aquel logar, y departiremos como fue deste omenage et uassallage que el rey de Aragon deuie al de Castiella, como fue dend adelant».32 Pero tanto el propósito general como la promesa concreta dejan de realizarse, ya que la Primera crónica no hará en su parte final sino reproducir la narración del Toledano. En cambio, la Crónica de Castilla —independiente de la Primera crónica en toda esta sección— consigna el fin de la enfeudación de Aragón al hablar del cerco de Cuenca por Alfonso VIII.33

      Otro caso. En el reinado de Alfonso VI, la Primera crónica, al tratar de la descendencia de este rey, recuerda la santa vida de su nieta doña Sancha sirviendo durante cinco años en el Hospital de Jerusalén, y anuncia que hablará nuevamente «en el su fecho, do sera en su lugar et conuerna».34 Ese lugar, es, sin duda, el reinado de su hermano el Emperador, y sus hechos dignos de memoria a la vuelta de Tierra Santa nos son conocidos gracias a la Crónica de veinte reyes,35 cuyo prototipo utilizó materiales alfonsíes; pero la Primera crónica, por más que en ese reinado, el de Alfonso VII, sea algo más compleja estructuralmente que en el de Alfonso VIII (según hemos dicho), deja incumplida la promesa.

      No hay para mí duda. La Primera crónica no halló en la cámara regia castellana un texto plenamente elaborado de la Estoria de España desde el reinado de Alfonso VII en adelante, y se contentó con aprovechar un mero cuaderno de trabajo alfonsí, en que sólo se había comenzado la tarea de incorporar a la versión del Toledano la información del Tudense y otras fuentes secundarias de carácter narrativo.

Diego Catalán. La Estoria de España de Alfonso X. Creación y evolu­ción. (1990)

NOTAS

22  PCG, pp. 4a46-47 y b18-20. Cfr. además la frase que cito en la n. 19.

23  Así en el cap. 15 de De rebus Hispaniae (dilatado hasta constituir 7 capítulos, del 1039 al 1045, en PCG) todo lo relativo a la cabalgada contra Jerez, PCG, pp. 724b5-19; b24-41; 725a18-729a29; en el cap. 16 de De rebus Hispaniae (cap. 1046 de PCG) el pormenorizado relato del cerco de Córdoba, PCG, pp. 729b13-731a10; 731a20-733a45; y, finalizada la Historia Gothica del Toledano (cap. 1049 de PCG), todo el «Siguimiento de la estoria de las coronicas de los fechos de los reys de Espanna et de las sus vidas» (PCG, caps. 1050-1135), PCG, pp. 736b31-774b16.

24  El ms. F (hoy en la Bibl. de la Universidad de Salamanca, anteriormente ms. II-428 de la Bibl. de Palacio Real y previamente 2-E-4, VII-F-5, letra del s. XV), que comienza en Fernando I, acababa (antes de perder su último folio) con el capítulo de «despedida» del Toledano («De como el Arçobispo conpuso esta estoria fasta aqui», según nos muestra la Tabla) y en la materia anterior (caps. 15 y 16 de De rebus Hispaniae) seguía fielmente el relato de don Rodrigo, sin las extensas interpolaciones reseñadas en la nota 23 (su texto puede verse en PCG, pp. 724-734, variantes).

25  De Alfonso X, pp. 83-86. En el códice artificioso E2, a partir del f. 321 (en el cap. 1035 de PCG) todos los cuadernos que siguen, E2(f), fueron adicionados por el formador de mediados del s. XIV. El manuscrito primitivo E2(orig) de tiempo de Sancho IV posiblemente acababa como F (De Alfonso X, pp. 72-76).

26  Capítulos 963 (realmente: 964) y 964 (realmente: 965) de PCG, pp. 643b y 645a.

27  A partir del cap. 988 de PCG (p. 668a). [Sin que contradiga lo afirmado el largo pasaje del cap. 1013 de PCG en que Alfonso VIII arenga sucesivamente a sus naturales, a los restantes españoles y a las gentes ultramontanas antes de la batalla de Las Navas (PCG, pp. 693a9-694a3), pasaje ajeno al Toledano pero que tiene todo el aire de ser una invención retórica sin base en otra fuente.]

28  E. S. Procter, Alfonso X of Castile, pp. 89-96.

29  R. Menéndez Pidal, Primera crón.2, pp. XXXIII-XXXIV.

30  Alfonso X, el tratar de los descendientes de sus abuelos Alfonso IX y Berenguela (PCG, cap. 997), hace constar su propio parentesco con los emperadores de Constantinopla, Balduino y María, deseándoles la protección divina: «Et dize ell arçobispo aqui: Dios guarde ell estado dellos. Et dezimos Nos: Amen, ca debdo auemos y» (PCG, pp. 677b43-678a3); Balduino II (en destierro desde 1261) muere en enero de 1274. En el último capítulo narrativo traducido del Toledano (PCG, cap. 1048) figuran dos frases añadidas al texto de la fuente, introducidas sin duda al tiempo de la traducción en días de Alfonso X: la primera está destinada a alabar a los jóvenes infantes don Alfonso y don Fernando, hijos de Fernando III, con ocasión de la primera expedición militar en que participan; la segunda a consignar que los tratos de sumisión de Écija, Almodóvar, etc. ocurrieron estando presentes los infantes «et otorgandolo todo el infante don Alfonso» (PCG, pp. 736a1-11 y a26-28). De Alfonso X, p. 73.

31   PCG, p. 653a29-b3.

32   PCG, p. 653b37-41.

33  «E estonçe quito al Rey de Aragon el tributo del seruiçio que le auia de fazer por mucho bien e ayuda que le fizo en esta çerca» (ms. G, f. 235c); el cap. 999 de la Primera crónica no se aparta del Toledano.

34  PCG, p. 520b36-48. Año 1º de Alfonso VI.

35  En un capítulo especial se cuenta cómo «En esta sazón vino doña Sancha, hermana del Enperador, de la que ya deximos suso, de Vltramar donde avie estado çinco años en seruiçio de Dios, e llego a Leon» y cómo el Emperador le dio su parte del reino «tal qual ella plugo», y ella «metiose freyla» en San Isidoro de León. Se detalla seguidamente la traslación de las monjas del monasterio a Carvajales y la conversión de San Isidoro en monasterio de varones, las donaciones que doña Sancha hace a San Isidoro y los pueblos que da en heredad a las órdenes del Hospital y del Templo. La biografía de doña Sancha se remata con una alabanza de aquella caritativa virgen y con la referencia al lugar donde se mandó enterrar. Notan la existencia de este capítulo Th. Babbitt, CVR Latin Sources (1936), p. 122 y L. F. Lindley Cintra, Crón. de 1344, pp. CCLXXXIX-CCXC (quien destaca, con razón, el carácter desconocido de la fuente utilizada).

CAPÍTULOS ANTERIORES:  LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN:

PRESENTACIÓN

1.- PRESENTACIÓN. «LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN»

I. ALFONSO X HISTORIADOR

*  2.- 1. LA FUNCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA RESTAURACIÓN DEL IMPERIUM

3.- 2. LA HISTORIA COMO CONOCIMIENTO CIERTO Y EXHAUSTIVO DE LOS HECHOS PASADOS

4.- 3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS

5.- 4. LA ESTRUCTURACIÓN CRONOLÓGICA DE UNA HISTORIA ECUMÉNICA

6.- 5. LA ARMONIZACIÓN DE LO NARRADO Y EXPLICADO POR LAS VARIAS FUENTES EN LA GENERAL ESTORIA

7.- 6. LA ESTORIA DE ESPAÑA HISTORIA DEL SOLAR «ESPAÑA» Y DE SUS NATURALES

8.- 7. DOS PRINCIPIOS DE ESTRUCTURACIÓN: LOS SEÑORÍOS Y LA CRONOLOGÍA

9.- 8. LA ARMONIZACIÓN DE LOS RELATOS DE LAS FUENTES EN LA ESTORIA DE ESPAÑA

*   10.- 9. LA EXPLICACIÓN DE LOS HECHOS

*   11.- 10. EJEMPLARIDAD Y DECORO HISTORIOGRÁFICOS

*   12.- 11. EL ESPEJO DE LA HISTORIA

II. EL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSI.

13.- 1. LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL NO ES LA CUMPLIDA REALIZACIÓN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA PROYECTADA POR ALFONSO X

14.- 2. CÓMO SE ELABORÓ LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LAS ESCUELAS ALFONSÍES. ETAPAS VARIAS EN LA COMPILACIÓN

Diseño gráfico: 


La Garduña Ilustrada 

Imagen: Alfonso X, la reina Violante y el infante don Fernando

14.- 2. CÓMO SE ELABORÓ LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LAS ESCUELAS ALFONSÍES. ETAPAS VARIAS EN LA COMPILACIÓN

14.- 2. CÓMO SE ELABORÓ LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LAS ESCUELAS ALFONSÍES. ETAPAS VARIAS EN LA COMPILACIÓN

2. CÓMO SE ELABORÓ LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LAS ESCUELAS ALFONSÍES. ETAPAS VARIAS EN LA COMPILACIÓN. II. EL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSÍ.

      Nunca lamentaremos bastante que Alfonso X no llegase a coronar sus proyectos historiográficos relativos a España; pero existe al menos una razón para congratularnos de ello: el carácter inconcluso de la obra nos hace posible asistir de cerca al proceso compilatorio; gracias al estado vacilante, imperfecto, en que la escuela alfonsí nos dejó la Estoria de España, podemos hoy reconstruir con detalle la técnica de composición empleada por el equi­po de historiadores presidido por Alfonso X e incluso compartir sus proble­mas al tratar de coordinar la información de las varias fuentes que mane­jaba.

      La estructura de la Estoria de España nos es hoy bien conocida gracias al estudio de las «Fuentes» que acompaña a la segunda edición de la Primera crónica de Menéndez Pidal (1955). Como E. Procter ha resumido de forma plástica, aunque un tanto grosera, se trata de una obra de tijeras y de goma de pegar («a work of scissor and paste»)14 [en el sentido de que su propósito fue acoplar en un relato unitario todo lo que las fuentes historiográficas conocidas contaban que había ocurrido en la Península], y no de una cons­trucción original apoyada en una información de primera mano o selectiva­mente deducida de la tradición historiográfica anterior. Su fidelidad a las «autoridades» manejadas justifica que haya sido estudiada principalmente en atención a las fuentes perdidas que aprovecha: los numerosos cantares de gesta, la historia árabe de Ibn cAlqama, anales, etc. Pero la técnica historiográfica compilatoria, la coordinación de los relatos contenidos en todas las fuentes asequibles aprovechados exhaustivamente, merece ser valorada en sí misma y no, anacrónicamente, en contraste con actitudes propias solamen­te de la historiografía moderna.

      Frente a lo que viene suponiéndose, la Estoria de España no fue redactada avanzando progresivamente un capítulo tras otro. La estructuración de un relato fluyente, que conjuntase la rica y dispar información reunida encua­drándola al mismo tiempo en una cronología precisa, exigió la sucesiva intervención de especialistas varios, de acuerdo con los métodos de trabajo en «equipo» característicos de las escuelas alfonsíes.15 Antes de alcanzar el grado último de perfección compilatoria proyectado, cada fragmento pasó por toda una serie de estapas elaborativas.

      Así, en un principio, se tradujo (antes de 1271) la obra reciente del arzobis­po Toledano don Rodrigo Ximénez de Rada, De rebus Hispaniae, que había de servir de fuente básica, de espinazo de la historia, y se le añadieron glosas etimológicas y actualizaciones, bajo la directa supervisión de Alfonso X. Sólo en una segunda etapa se enlazó a ella, como yedra a un tronco, la narración paralela del Tudense, conjuntando minuciosamente ambos relatos.16 Des­pués, se fueron sumando a esa historia mixta de las dos «autoridades» más respetadas toda una serie de narraciones de carácter particular: la historia poética (de origen clerical) del Conde Fernán González, la Historia Roderici, la historia árabe de la destrucción de Valencia por el Cid (de Ibn cAlqama), etc. Tarea más grave fue el incorporar además los jugosos y dramáticos relatos de la poesía épica popular, tan ricos en detalles informativos sobre un pasado que la historiografía en latín sólo dibujaba a grandes trazos, pero tan difíciles de acomodar a la historia «verdadera» trazada por las más veneradas autoridades historiográficas. Con la incorporación de todas estas fuentes, que trataban por lo largo de los hechos de personajes ajenos a la dinastía regia, Alfonso X rompió decididamente los diques que hasta enton­ces contenían los sucesos historiables dentro de un estrecho cauce, fiel a su programa de componer un libro «de todos los fechos que fallar se pudieron» de España17 y no una simple biografía de sus reyes, según el patrón de la historiografía clerical precedente.

      Pero la innovación que exigió mayor esfuerzo18 a los historiadores alfonsíes fue el propósito de encuadrar toda esta narración en un estricto casillero cronológico, repartiendo los sucesos por años de reinado. Esta fragmenta­ción del relato por anales constituía la última etapa elaborativa. A ella quedaba subordinada la utilización de los datos sueltos sacados de viejos anales; y, lo que es más importante, la posibilidad de presentar sincrónica­mente, junto a la historia de la monarquía neo-gótica castellano-leonesa, la de los restantes territorios del solar hispánico (Navarra, Aragón, Portugal y, sobre todo, Al Andalus), según el novedoso proyecto alfonsí de escribir una historia nacional:

    «Ca esta nuestra Estoria de las Espannas general, la leuamos Nos de todos los reyes dellas, et de todos los sus fechos que acaescieron en el tiempo passado et de los que acaescen en el tiempo present en que agora somos, tan bien de moros como de cristianos et aun de judíos si y acaesciesse en que».19

      Igualmente subordinada a la distribución de la narración por años de reinado está otra novedad historiográfica de la Estoria de España: la sistemá­tica confrontación de la historia nacional con la historia universal. Alfonso X, llevado de su espíritu universalizante, se preocupó de sincronizar la historia de España con la de las tres más importantes líneas de príncipes, esto es, los romanos Pontífices, los Emperadores y los reyes de Francia,20 y de señalar el ajuste cronológico entre los años de la Era hispánica con los más interna­cionales de la Encarnación y con los de la Era arábiga.

      Todas estas etapas compilatorias que hemos podido reconstruir no se llevaron a término a lo largo de la Estoria de España de una forma progresiva regular. Creo poder afirmar que los historiadores alfonsíes dejaban para una posterior revisión del texto aquellos pasajes en que la armonización de las fuentes o la construcción de un relato aceptable ofrecía especial dificultad. La elaboración de esos pasajes especialmente difíciles estaría probablemente encomendada a un maestro o técnico de superior categoría, como en la realización de las miniaturas alfonsíes estaba encomendada a un último artista de mayor mérito la pintura de los rostros de los personajes.21 Quizá dependiera de una decisión final del propio Alfonso X.

Diego Catalán. La Estoria de España de Alfonso X. Creación y evolu­ción. (1990)

NOTAS

14  E. S. Procter, Alfonso X of Castile (1961), p. III.

15  G. Menéndez Pidal, «Cómo trabajaron las esc. alf.» (1951), pp. 363-380.

16  Al armonizar los relatos de estas dos fuentes máximamente veneradas se procuró no perder la más mínima información, hasta el punto de incorporar los detalles característicos de una y otra que respondían sólo a diferencias de redacción y estilo de la frase.

17  «E por end Nos don Alfonsso...mandamos ayuntar quantos libros pudimos auer de istorias en que alguna cosa contassen de los fechos d’Espanna... et compusiemos este libro de todos los fechos que fallar se pudieron della», PCG, p. 4a21-28 y a43-46.

18  Por más que desde un punto de vista moderno (y, por tanto, anacrónico) la división cronológica pueda parecemos realizada con cierta despreocupación.

19  Según explica una digresión, debida posiblemente al propio Alfonso X, en PCG, p. 653a45-b3 (termina añadiendo: «et otrossi de los miraglos de nuestro sennor Dios quando y acaescieron et quando acaesçieren en el tiempo que es de uenir»). En cumplimiento de este programa, Alfon­so X se preocupó de reunir toda una serie de fuentes de escaso desarrollo narrativo: Liber regum, otra historia desconocida referente a Aragón, varios anales, algunas leyendas piadosas, etc.; para el envés musulmán de la historia peninsular contó con dos textos de excepcional valor, uno general, la Historia Arabum del arzobispo don Rodrigo, otro particular, la historia de la destruc­ción de Valencia de Ibn cAlqama.

20  Recurriendo a Sigeberto de Gembloux (Sigebertus Gemblacensis, Chronographia) y a Martín Polono (Martinus Oppaviensis, Chronicon Pontificum et Imperatorum).

21   G. Menéndez Pidal, «Los mss. de las Cantigas» (1962), pp. 25-51.

CAPÍTULOS ANTERIORES:  LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN:

PRESENTACIÓN

1.- PRESENTACIÓN. «LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN»

I. ALFONSO X HISTORIADOR

*  2.- 1. LA FUNCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA RESTAURACIÓN DEL IMPERIUM

3.- 2. LA HISTORIA COMO CONOCIMIENTO CIERTO Y EXHAUSTIVO DE LOS HECHOS PASADOS

4.- 3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS

5.- 4. LA ESTRUCTURACIÓN CRONOLÓGICA DE UNA HISTORIA ECUMÉNICA

6.- 5. LA ARMONIZACIÓN DE LO NARRADO Y EXPLICADO POR LAS VARIAS FUENTES EN LA GENERAL ESTORIA

7.- 6. LA ESTORIA DE ESPAÑA HISTORIA DEL SOLAR «ESPAÑA» Y DE SUS NATURALES

8.- 7. DOS PRINCIPIOS DE ESTRUCTURACIÓN: LOS SEÑORÍOS Y LA CRONOLOGÍA

9.- 8. LA ARMONIZACIÓN DE LOS RELATOS DE LAS FUENTES EN LA ESTORIA DE ESPAÑA

*   10.- 9. LA EXPLICACIÓN DE LOS HECHOS

*   11.- 10. EJEMPLARIDAD Y DECORO HISTORIOGRÁFICOS

*   12.- 11. EL ESPEJO DE LA HISTORIA

II. EL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSI.

13.- 1. LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL NO ES LA CUMPLIDA REALIZACIÓN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA PROYECTADA POR ALFONSO X

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Imagen: fragmento de la  Estoria de España

13.- 1. LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL NO ES LA CUMPLIDA REALIZACIÓN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA PROYECTADA POR ALFONSO X

13.- 1. LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL NO ES LA CUMPLIDA REALIZACIÓN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA PROYECTADA POR ALFONSO X

(MÉTODOS Y PROBLEMAS EN EL TRABAJO COMPILATORIO)*

1. LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL NO ES LA CUMPLIDA REALIZACIÓN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA PROYECTADA POR ALFONSO X. II. EL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSÍ.

      La compilación de «los fechos de España» emprendida por los talleres historiográficos de Alfonso, aquel «Rex; decus Hesperie, thesaurus philoso­phic» —según le llama el poeta prologuista de la obra— ha dejado larga descen­dencia de manuscritos: conocemos alrededor de un centenar de Crónicas Generales que reproducen (con una mayor o menor fidelidad a la estructura originaria) secciones más o menos extensas de la voluminosa Estoria de España alfonsí.

      Las partes primeras de la Estoria (prehistoria, España romana, España bárbara, España gótica, invasión árabe) se mantienen en la tradición manus­crita con relativamente poca variación; pero las partes últimas (historia de la Reconquista) han llegado a nosotros bajo formas tan distintas, que puede hablarse sin exagerar de la existencia de una selva textual.

      A finales del siglo XIX, R. Menéndez Pidal comenzó a poner orden en este caos, distinguiendo los principales prototipos de Crónica General de Espa­ña;1 y finalmente, en 1906, dio una edición rigurosa de la que llamó Primera crónica general de España (Estoria de España que mandó componer Alfonso el Sabio y se continuaba bajo Sancho IV en 1289).2 Esta edición estaba firmemen­te respaldada por dos códices regios de la biblioteca escurialense (E1 y E2: el primero, copiado en el scriptorium del propio Alfonso X;3 el segundo, que se dice continuación del otro, ya en días de Sancho IV, según muestra un párrafo alusivo al año 1289.4 La posterior averiguación de que un grupo importante de manuscritos reflejaba una versión «vulgar», más fiel en la frase a las fuentes, independientemente derivada del *«borrador compilatorio» de la Primera crónica, no restó autoridad al texto «regio» estilísticamente más elaborado, versión «oficial» de la Estoria.5

      Sin embargo, el volumen segundo del manuscrito E (que contiene la historia de la Reconquista) no es merecedor del crédito que hasta ahora todos veníamos concediéndole. En un estudio publicado en 1962 6 creo haber precisado que se trata de un códice artificioso compuesto de textos varios preexistentes ensamblados a mediados del s. XIV, posiblemente en conexión con los planes historiográficos de Alfonso XI (quien patrocinaba por esas fechas la continuación de la Estoria de España hasta sus días).7 El texto básico para la constitución del códice facticio E2 es un manuscrito de tiempo de Sancho IV, el cual en su origen nada tenía que ver con el volumen alfonsí E1; contiene una Versión amplificada en 1289 de la Estoria dé España que, comenzando con Ramiro I, se interrumpía inmediatamente antes de la sublevación de Valencia contra al-Qārdir y el Cid, para continuar después con las postrimerías de Alfonso VI hasta mediar el reinado de San Fernando.8 A este manuscrito incompleto se antepusieron, a mediados del s. XIV, dos cuadernos arrancados del viejo códice alfonsí E1, a fin de hacer empezar el nuevo volumen con el reinado de Pelayo.9 El resto del códice facticio es de letra tardía, escrito para enlazar y completar esos fragmentos viejos.10

      Una vez reducida a sus verdaderos términos la autoridad del códice «regio» E2,  nos hallamos nuevamente desprovistos del apoyo y guía de un texto «oficial» de la Estoria de España desde mediado el reinado de Alfonso II el Casto, esto es, desde el final originario de E1. Nos es, por tanto, preciso volver a la tradición manuscrita en conjunto, al centenar de textos inéditos. Es esta la tarea que he acometido en estos últimos años.

      La primera conclusión a que he llegado en mi trabajo —base de todas mis subsiguientes pesquisas — es que el taller historiográfico alfonsí, ni en vida de Alfonso X, ni después de muerto el rey Sabio, llegó a concluir la proyectada Estoria de España. La subida al trono de Sancho IV significó, creo, la paraliza­ción —si no la disolución —de las escuelas alfonsíes. Una vez interrumpidos por el nuevo rey los pagos literarios (según parecen indicar las cuentas de su reinado),11 la labor historiográfica en equipo debió de cesar enseguida.

      La Primera crónica general de España editada por Menéndez Pidal no puede identificarse con la Estoria de España de Alfonso X (aunque en líneas generales sea su más directo representante): En la cámara regia castellana debieron de quedar atesorados conjuntamente códices y cuadernos de traba­jo del taller alfonsí12 que contenían, en unos casos, secciones ya concluidas de la Estoria de España, en otros, fragmentos aún en curso de elaboración (unos ya bastante avanzados, otros en las etapas iniciales de la construcción); aprovechando esos materiales, pero sin continuar el inconcluso trabajo com­pilatorio, el formador de la Primera crónica general trató de componer una historia de España sin soluciones de continuidad. El carácter inacabado de la compilación alfonsí que este formador de la Primera crónica tuvo a su alcance explica el progresivo empobrecimiento estructural de la obra notado por Menéndez Pidal.13

Diego Catalán. La Estoria de España de Alfonso X. Creación y evolu­ción. (1990)

 

NOTAS

* Ponencia en el Primer Congreso Internacional de Hispanistas, Oxford (leída el 6-IX-1962). Publicada, con la adición de epígrafes y notas, en Romania, LXXXIV (1963), 354-375.

1  Ley. Inf. Lara (1896); «El PC y las Crón.» (1898); Crón. Generales1 (1898).

2  I: Texto, Madrid, NBAE, V, 1906.

3  Ms. Y-i-2 de la Bibl. del Escorial. La miniatura inicial y la ornamentación permiten calificar­lo de códice regio alfonsí. Sin embargo merece estudio especial el problema de las varias manos que intervienen en su elaboración [cuestión   que trataré próximamente en otro libro].

4  Ms. X-i-4 de la Bibl. del Escorial. En el f. 26 v figura una digresión en que se alude al estado presente de la Reconquista en el reinado de Sancho IV, era 1327 [= 1289]; otra alusión a ese mismo año figura en nota marginal del f. 273. La ligazón entre E1 y E2 queda, sin embargo, establecida por sendas remisiones existentes en uno y otro texto (PCG, p. 230b8-11 y 321a1-18 y variante).

5  Para explicar la relación entre la versión «vulgar» y la versión «regia» de la Primera crónica, así como la conexión de las restantes Crónicas Generales con la Primera, Menéndez Pidal consideró preciso suponer la existencia de un prototipo fluido, anterior a la fijación de la obra alfonsí en un texto definitivo, de un *borrador compilatorio. R. Menéndez Pidal, Crón. General-Discurso (1916). Cintra en 1951 (Crón. 1344) y el propio R. Menéndez Pidal en 1955 (Primera Crón.2) continúan considerando al ms. E2 como la versión definitiva, oficial, de la Estoria de España.

6  «La Versión regia de la Crónica General de España de Alfonso X», en De Alfonso X (1962), pp. 17-94.

7  D. Catalán, Un prosista anónimo (1955), pp. 135-136.

8  Ms. E2 «mano tercera» E2(c) y «mano quinta» E2(e). Lo llamaré E2(orig). Sin duda continua­ba hasta la «despedida» del arzobispo don Rodrigo de Toledo (PCG, p. 736b29). Véase De Alfonso X, pp. 50-63, 70-76 y 88-91.

9  Ms. E2 «mano primera» E2(a), que es la misma que en E1 escribe los ff. 149v-196. Al manuscrito primitivo formado por E1 y E2(a) lo llamaré E1(orig). Véase De Alfonso X, pp. 32-49 y 89-90.

10  Ms. E2 «mano segunda» E2(b), «mano sexta» E2(f), f. 197 de E1, f. 1 (título y miniatura) de E2, remisión final de E1 a E2 e inicial de E2 a E1 (cfr. nuestra n. 4). Véase De Alfonso X, pp. 77-87, 36-37 y 89. [Hoy creo poder precisar que si el códice regio alfonsí E1(orig) fue conocido por Alfonso XI y por su canciller Fernán Sánchez de Valladolid ello se debe a que, por una manda testamentaria de doña Blanca, hija de doña Brites o Beatriz la primogénita bastarda de Alfonso X, reina de Portugal, la reina doña María de Molina recibió el códice, entre otros libros que fueron del rey Sabio, pocos meses antes de morir. La manda testamentaria del 15 de abril de 1321 dice así: "Mando que los libros e las escripturas que yo tengo, que fueron del rey don Alfonso mi abuelo, que las den a la reyna» (tomo el dato de R. A. MacDonald, Espéculo, Madison: HSMS, 1990, p. LVII b y n. 361). Doña Blanca murió dos días después (Flórez, Reynas, II, pp. 543-544) y la reina doña María, tutora de Alfonso XI, el 30 de junio del mismo año (Catalán, Gran crón. de A° XI, Ap. II. 2, p. 472); Fernán Sánchez de Valladolid fue uno de los testigos del testamento de doña María.]

11  Según observa ya R. Menéndez Pidal, «Alfonso X y las leyendas» (1948), pp. 15-17; nueva­mente, en Primera crón.2, pp. XXXI-XXXII.

12  R. Menéndez Pidal y L. F. Lindley Cintra conciben el *borrador compilatorio de la cámara regia de Alfonso X y Sancho IV como un manuscrito lleno de añadidos marginales e interlinea­dos, con tachaduras, con relatos yuxtapuestos en espera de observaciones armonizadoras, esto es un texto único sobreabundante, donde se encerraban más posibilidades de las que se habían de realizar de primera intención (Véase: R. Menéndez Pidal, Primera crón.2, p. XXVII-XXXIV y «Tradicionalidad» (1955), p. 142. L. F. Lindley Cintra, Crón. 1344, pp. CCX). Creo preferible suponer, no un manuscrito único, sino un conjunto o colección de cuadernos compilatorios. Sobre los cuadernos de trabajo, véase, G. Menéndez Pidal, «Cómo trabajaron las esc. alf.» (1951), 363-380.

13  Ya en Crón. General-Discurso (1916); véase ahora en Primera crón.2 (1955), pp. XXXIV-XXXV.

CAPÍTULOS ANTERIORES:  LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN:

PRESENTACIÓN

1.- PRESENTACIÓN. «LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN»

I. ALFONSO X HISTORIADOR

*  2.- 1. LA FUNCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA RESTAURACIÓN DEL IMPERIUM

3.- 2. LA HISTORIA COMO CONOCIMIENTO CIERTO Y EXHAUSTIVO DE LOS HECHOS PASADOS

4.- 3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS

5.- 4. LA ESTRUCTURACIÓN CRONOLÓGICA DE UNA HISTORIA ECUMÉNICA

6.- 5. LA ARMONIZACIÓN DE LO NARRADO Y EXPLICADO POR LAS VARIAS FUENTES EN LA GENERAL ESTORIA

7.- 6. LA ESTORIA DE ESPAÑA HISTORIA DEL SOLAR «ESPAÑA» Y DE SUS NATURALES

8.- 7. DOS PRINCIPIOS DE ESTRUCTURACIÓN: LOS SEÑORÍOS Y LA CRONOLOGÍA

9.- 8. LA ARMONIZACIÓN DE LOS RELATOS DE LAS FUENTES EN LA ESTORIA DE ESPAÑA

*   10.- 9. LA EXPLICACIÓN DE LOS HECHOS

*   11.- 10. EJEMPLARIDAD Y DECORO HISTORIOGRÁFICOS

*   12.- 11. EL ESPEJO DE LA HISTORIA

II. EL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSI.

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Imagen: Alfonso X y su corte, Libro de los juegos.

12.- 11. EL ESPEJO DE LA HISTORIA

12.- 11. EL ESPEJO DE LA HISTORIA

11. EL ESPEJO DE LA HISTORIA. I. ALFONSO X HISTORIADOR.

      La concepción alfonsí de la historia como uno de los pivotes en que asentar la deseada reforma o «adereçamiento» de su señorío «en rrazon de enperio», logrando que sus naturales se sujeten a leyes basadas en derecho y razón «con que se costunbrasen a sser bien acostunbrados»,115 no se mani­festó sólo en escritos historiográficos. Resulta también patente en algunos actos de gran espectacularidad realizados por Alfonso, de que nos ha llegado, accidentalmente, noticia.

      Los manuscritos más fieles a la redacción primitiva de la Estoria de España, esto es los mss. E1(orig), Y, y la Crónica general vulgata [apoyados por el ms. Ss],116 al dar cuenta de las postrimerías de Bamba, hacían constar, dubitativamente, el lugar de su enterramiento:

    «Et metiosse en el monesterio en la villa que dizen Panpliga, et dizen [las] yentes et cuedan que yaze y enterrado.»117

      Pero otra familia de textos, basada en una *Versión enmendada después de 1274 (mss. T, Z, L y *L’)118 omite la última frase, para informarnos:

    «Et despues de la destruyçion de España, en la era de mill e CCC e [X]II el rrey don Alfonso fijo del rrey don Ferrando mando traer el cuerpo deste rrey Banba de la villa de Panpliega a la noble çibdat de Toledo e fizolo enterrar muy noble mente en la iglesia de Santa Locadia la Nueua que dizen del Alcaçar, e y yaze enterrado.»119

      El interés manifestado por Alfonso respecto a los restos de Bamba, el gran rey por quien «serie exalçado et onrrado et auenturado el regno de los godos»,120 y la razón por la cual construyó en Toledo el panteón regio a donde trasladó su cuerpo se explican con todo detalle en el privilegio que concedió al pueblo de Pampliega al privarle de tan ilustre reliquia histórica:121

    «Porque es cosa que conuiene mucho a los rreyes de honrrar a los omnes buenos e honrrados, mayormente a los rreyes, cuyos lugares ellos tienen; por ende, Nos, don Alfonso, por la gracia de Dios rrey de Castiella, de Toledo, de Leon, de Gallizia, de Seuilla, de Cordoua, de Muria, de Jahen, et del Algarue, rregnante en uno con la rreina doña Violante mi muger, et con nuestros fijos el Infante don Ferrando, primero heredero, et con don Sancho et don Pedro et don Johan et don Jaymes, sabiendo cierta mente que el noble rrey Bamba, que fue del linaje de los godos e señor de las Españas et de otras tierras muchas que el gano con la merced de Dios et con el su esfuerço et con la su bondat asosego e puso en buen estado, assi que contienda ninguna non dexo en todas sus tierras, tambien en parti­miento de los obispados como de los otros lugares que deuian ser partidos et non lo eran, et sobre que ouiera ya muchas contiendas, las que este rrey sopo toller et adozir a assossegamiento et a paz; et demas de todo esto sopo traer de guisa su fazienda que por acabar bien su tiempo et saluar su anima ante que muriese tomo rreligion de monjes negros en sant Vicente de Panpliga que era de los honrra­dos monesterios que auia en España en aquella sazon. En el qual lugar, maguer la tierra se perdio despues que [la] ganaron los moros, los otros rreyes que fueron en España sopieron o yazie, assi que entre todos ellos el noble rrey et bien auenturado don Ferrando, mio padre, lo sopo mas señaladamente por el arçobispo de Toledo don Rrodrigo, que gelo fizo entender por el Ystoria de Espanna, e por los de la villa quel mostraron el lugar do yazia enterrado ante la puerta de la iglesia; por que el rrey don Ferrando, catando la su bondat e querien­do honrrar a este rrey sobredicho, non quiso salir por aquella puerta e mando fazer otra en la iglesia por do saliese, et aun ouiera uoluntat de leuarle a otro lugar o estudiesse mas honrradamente, mas quisol Dios ante leuar a parayso que el lo pudiera acabar. Onde, Nos [el] sobredicho rrey don Alfonso, despues que rreynamos, fuemos al di­cho lugar et sopimos todas estas cosas ciertamente, e commo quier que ouiesemos sabor de prouar si era asi, por muchas priessas de grandes fechos que nos acaescieron non lo pudimos fazer; mas en el año de la era de mill e trezientos e doze años, quando feziemos las Cortes en Burgos sobre fecho de enviar caualleros al imperio de Roma, saliemos de Burgos e acaescio[n]o[s] de passar por Panpliga, e queriamos prouar si yazie enterrado en aquel lugar o nos dizien, e mandamos cauarlo de noche a clerigos e a omnes buenos de nuestra casa et otrosy de la villa, e quiso Dios que lo fallamos alli o nos dizien. Et porque vimos que en el lugar non auia monesterio de ninguna rreligion nin tanta clerezia por que el yoguiese y honrradamente, nin iglesia por que el pudiese y auer su sepultura qual le conuenie, tomarnoslo ende e mandarnoslo leuar a Toledo a enterrar, que en tienpo de los godos [fue] cabeça de Espanna e do antiguamente los enperadores se coronauan, otros por que este fue vno de los señores que nunca ouo que mas la honrro e mayores fechos fizo della. Pero pues Nos de aquel lugar le sacamos do ante yazie, por todas estas rrazones que sobredichas son, touimos por derecho de fazer bien a los d’este pueblo de Panpliga, por que asi commo ellos fueron honrrados mientras este rrey yogo y enterrado, que lo sean de aqui adelante maguer y non yaze... [etc.] Et por que esto sea firme e estable mandamos seellar este priuilegio con nuestro seello de plomo. Fecho el priuilegio en Palençia, viernes treze dias andados del mes de abril, en era de mill e trezientos e doze años. Yo Johan Perez, fijo de Millan Perez, lo escriui, por mandado del rrey...»122

      Fue, pues, «en rrazon de enperio» por lo que Alfonso quiso concentrar en Toledo, cabeza de España y solio imperial, los cuerpos de los reyes modélicos en que él se sentía prefigurado. El panteón de Santa Leocadia la Nueva o del Alcázar debía servir para recordar permanentemente los derechos de Alfonso a «ennobleçer e onrrar mas ssus fechos, tornando su sseñorio a aquel estado en que ssolia sser e mantouyeran antiguamente los enperadores e los rreyes onde el vinie» (según el proyecto citado en el Setenario).123

      Y «en rrazon de enperio» debió Alfonso también acometer otra obra suntuaria (no carente de aspectos prácticos) de que nos da noticia la General e grand Estoria: la reconstrucción, ni más ni menos, que del acueducto de Segovia, cuya fábrica creía ser obra de Espán el primer rey de España.124

      A la luz de estos actos, la conexión de la labor historiográfica de Alfonso X con su política de afirmación de señorío resulta patente.

      La Historia es la corona gemada que confiere autoridad al brazo que levanta la espada, mientras la otra mano sostiene la bola del mundo (según la tradicional imagen del rey sedente en su trono).

Diego Catalán. La Estoria de España de Alfonso X. Creación y evolu­ción. (1990)

Universidad Autónoma de Madrid
y University of California, San Diego

NOTAS

115  En las citas que siguen tomo el texto de la Historia Roderici de la edición incluida por R. Menéndez Pidal en La España del Cid, 7ª ed., Madrid: Espasa Calpe, 1969, pp. 906-971 (esp. p. 930, §§ 18-19). Las frases de la Estoria de España se citan según el ms. E2(orig), tomándolas de PCG, c. 864, p. 536a4-15.

116  Según expresiones de Alfonso en el Setenario (citadas arriba).

117  E1(orig), códice del scriptorium alfonsí. [En esta parte, parece ser que tanto el ms. Y como la Crónica general vulgata, que reproducen la Versión regia, derivan del códice del scriptorium. El ms. Ss es, en cambio, independiente de él].

118 PCG, c. 538, p. 300a46-47.

119  Sobre esta familia de textos traté ya en 1966 (Catalán, "El Toledano romanzado", pp. 51-56). [Véase adelante, cap. V, § 2 del presente libro]. Variantes: mill e CCC e VIIe L, mill e trezientos e quinze años, quando andaua el año de la encarnación del Señor en mill e dozientos e LXXVII años *L’, T, Z; del sancto r. T, Z; F. que gano a Seuilla L; Panpliga L, Panpliça T; soterrar T, Z; m. honrrada m. *L’,  e ally *L’; y. oy en dia e. Z.

120  PCG, c. 513, p. 28431-33, a propósito del milagro de la abeja que salió de su boca cuando fue ungido por el arzobispo de Toledo.

121 El privilegio completo se conserva en el libro número 314, artículo 17 de la serie Mercedes y privilegios en la sección Escribanía mayor de rentas del Archivo de Simancas (defectuosamente ed. en Colección de Privilegios, franqyezas, exenciones y fueros concedidos a varios pueblos y cor­poraciones de la Corona de Castilla, vol. V, Madrid, 1830, pp. 128-131) incorporado a una "carta de priuillegio e confirmaçion" de los Reyes Católicos. Sendas cartas de confirmación de Pedro I y de Enrique II (conservadas en el Arch. Municipal de Toledo y copiadas en la Colección Salazar de la Academia de la Historia) lo reprodujeron parcialmente. R. Amador de los Ríos reunió las noticias sobre esta traslación en RABM 3, XVII, 1907, 327-365. Véase Catalán, "El Toledano roman­zado", n. 174 [o aquí adelante, cap. V, § 2].

122  Reproduzco la edición del privilegio que establecí en 1966 ("El Toledano romanzado") enmendada de acuerdo con la explicación que doy más adelante, cap. V, nota 13.

123  Utilizo la frase con que el propio Alfonso describe el programa, frustrado por las circuns­tancias, que su padre San Fernando hubiera deseado llevar a término reformando su señorío en siete cosas: "en rrazon de enperio", "en su corte", "en su conseio", "en sus offiçiales", "en toller los malos fueros", "en dar de las ssolladas", "en justicia" (Setenario, p. 22). Obviamente ese programa antifeudal es el que Alfonso X intenta aplicar y que le costó la corona.

124  "E este Espan pobló despues, çerca vna sierra de Duero, vna çibdat... llamaronla Segouia. E este fizo y aquella puente que es y agora por do viniese el agua a la villa, que se yua ya destruyendo e el rey don Alfonso fizola refazer e adobar que viniese el agua por ella a la villa commo solia, ca auia ya grand tienpo que non venie por y" (General estoria, 2ª Parte, Lib. de los Juyzes, cap. 423. Ed. Solalinde et al., II.2, p. 35a3-14). El pasaje ha sido comentado por F. Rico, Alfonso el Sabio y la G. E., p. 42 y n. 12.

CAPÍTULOS ANTERIORES:  LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN:

PRESENTACIÓN

1.- PRESENTACIÓN. «LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN»

I. ALFONSO X HISTORIADOR

*  2.- 1. LA FUNCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA RESTAURACIÓN DEL IMPERIUM

3.- 2. LA HISTORIA COMO CONOCIMIENTO CIERTO Y EXHAUSTIVO DE LOS HECHOS PASADOS

4.- 3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS

5.- 4. LA ESTRUCTURACIÓN CRONOLÓGICA DE UNA HISTORIA ECUMÉNICA

6.- 5. LA ARMONIZACIÓN DE LO NARRADO Y EXPLICADO POR LAS VARIAS FUENTES EN LA GENERAL ESTORIA

7.- 6. LA ESTORIA DE ESPAÑA HISTORIA DEL SOLAR «ESPAÑA» Y DE SUS NATURALES

8.- 7. DOS PRINCIPIOS DE ESTRUCTURACIÓN: LOS SEÑORÍOS Y LA CRONOLOGÍA

9.- 8. LA ARMONIZACIÓN DE LOS RELATOS DE LAS FUENTES EN LA ESTORIA DE ESPAÑA

*   10.- 9. LA EXPLICACIÓN DE LOS HECHOS

*   11.- 10. EJEMPLARIDAD Y DECORO HISTORIOGRÁFICOS

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Imagen: Fernando III de Castilla, el santo, tumbo A de Santiago de Compostela.

11.- 10. EJEMPLARIDAD Y DECORO HISTORIOGRÁFICOS

11.- 10. EJEMPLARIDAD Y DECORO HISTORIOGRÁFICOS

10. EJEMPLARIDAD Y DECORO HISTORIOGRÁFICOS. I. ALFONSO X HISTORIADOR.

      Tanto en los comentarios dedicados a la General estoria, como al explicar la estructura de la Estoria de España, he venido dejando de lado un aspecto de la historia al que aludía el último verso del poema latino dedicado a Alfonso en esta última obra:

    «Dogma dat Hyspanis;      capiant bona, dent loca uanis.»106

La historia, en efecto, enseña conductas, a través de modelos positivos y negativos. Los sabios, se nos afirma

    «non quisieron nada encobrir, tan bien de los que fueron buenos commo de los que fueron malos, et esto fizieron por que de los fechos de los buenos tomassen los omnes exemplo pora fazer bien, et de los fechos de los malos que reçibiessen castigo por se saber guardar de lo non fazer.»107

Si bien la enseñanza moral ha de extraerla libremente el lector («tomen las buenas los buenos, et den las vanas a los vanos»),108 es responsabilidad del historiador narrar los hechos con un imprescindible «decoro».

      Aunque el pasaje arriba citado de Pasiphé y el toro pone de relieve lo lejos que estaba el «decoro» medieval del que prevalecerá con el Renacimien­to, también es cierto que ese relato contiene ejemplos muy claros de castidad en el lenguaje, en la expresión.109 Pero mucho más importante que ese decoro en la palabra es el que atañe a los comportamientos de los personajes. La ejemplaridad no se busca sólo con interpretaciones figurativas, sino mode­rando la conducta de los actores de la historia: Ni doña Lambra, durante sus bodas podrá alabar a su primo con palabras deshonestas,110 aunque su des­vergonzada exclamación sea el punto de partida111 de la trágica cadena de afrentas y venganzas contada en la Estoria de España siguiendo a la gesta de Los infantes de Salas, ni doña Urraca podrá disponer sexualmente de su persona con la libertad con que actuó en la historia112 y con que actuaba en el escenario del poema de Las particiones de los reinos del rey Fernando,113 ni Alfonso VI podrá envidiar a Rodrigo Díaz de Vivar, ni Rodrigo abandonar su servicio, insatisfecho con los resultados de la reconciliación intentada con ocasión de la traición de Rueda, según contaba la Historia Roderici. Sírvanos de ejemplo el patente encubrimiento de la nueva ruptura entre el gran rey y el vasallo ejemplar:114

    «Imperator autem reuersus est ad sua castra nimium tristis».
    «Quando esto uio el rey don Alffonso, ouo ende muy grand pesar, et tornose a la posada muy yrado et muy sannudo».

    «Rodericus, qui erat in Tutela, uenit ad Imperatorem. Imperator autem recepit eum honorifice, et diligenter precepit ei ut sequeretur eum ad Castellam».
    «Roy Diaz Cid el Campeador, quando oyo lo que contesciera al rey don Alffonso en aquel castiello, fuesse para el con grand caualleria. Et el rey, quandol uio, fue muy alegre et plogol mucho con el, et recibiol muy bien et perdonol, et mandol que se uiniesse con el pora Castiella».

    «Rodericus autem secutus est eum. Sed imperator adhuc tractauit in corde suo multa inuidia et consilio maligno, ut eiceret Rodericum de terra sua. Rodericus autem hoc comperiens, noluit ire ad Caste­llam».
    «Mas el Cid non pudo estonçes uenir con el; et el rey don Alffonso tornosse para Castiella».

      El historiador, no debe encubrir, se nos dice, los hechos malos de los malos; pero sí, a lo que vemos, dejar en oscuridad los hechos malos de los buenos. La censura por «decoro» histórico es rasgo fundamental de las prudentes exposiciones alfonsíes. No podía ser de otra manera, habida cuen­ta de la importancia doctrinal que al discurso histórico concedía Alfonso.

Diego Catalán. La Estoria de España de Alfonso X. Creación y evolu­ción. (1990)

NOTAS

106  Ms. E1(orig), f. 1 (PCG, p. 2).

107  Alfonso X, General estoria, Prólogo (I, p. 3b11-18). Cfr. Estoria de España, ms. E1(orig), f. 2 (PCG, p. 3b29-33): «...tan bien de los que fizieron mal cuemo de los que fizieron bien; por que los que despues uiniessen por los fechos de los buenos punnassen de fazer bien et por los de los malos que se castigassen de fazer mal».

108  Según la traducción, sin duda adicionada en fecha bastante tardía, de los versos latinos correspondientes que figura en el f. 1v del ms. E1 (PCG, p. 235).

109  Expresiones como «mayo, quando los toros quieren a las vacas», «un toro llego alli a vna vaca», «auer con aquel toro otro tal fecho qual le uio fazer con la vaca», «pararon la de guisa que ouiesse ella con el toro lo que querie», «de guisa que alcanço a la rreyna» son, claramente, eufemísticas, aunque los «hechos» a que apuntan queden transparentes en el relato. Lo mismo ocurre con otros pasajes también censurados en la versión final de la General estoria, como el que cuenta el engendramiento de Venus: «firio Jupiter a Saturno su padre entre las piernas e cortole aquello con que le engendrara, pero non si non los dos compannones de baso que sson a vna manera fechos, e dizen que cayeron en el mar...», que en esta redacción original sólo se conserva en los mss. F, gallego-portugués, y en su retraducción al castellano, E, mientras el códice del scriptorium alfonsí A (y sus descendientes D y B) recortaron el texto diciendo: «firio Juppiter a Saturno, yendo en pos el, tal colpe quel corto una parte del cuerpo, et diz que cayo en la mar...» (General estoria, 1ª Parte, Lib. VI, cap. 20; ed. Solalinde, I, p. 157b5). Véase D. Catalán, «Los modos de producción y ’reproducción’ del texto literario y la noción de apertura», Homenaje a Julio Caro Baroja, Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas, 1978, pp. 245-270 (esp. pp. 268-269 y nn. 84-85).

110  La Estoria de España pone en boca de doña Lambra estas palabras: «Agora ved, amigos, que cavallero tan esforçado es Alvar Sanchez, ca de quantos alli son allegados non pudo ninguno ferir en somo del tablado sinon el tan solamient, et mas valio el agora alli solo que todos los otros», ms. T de la Versión concisa alfonsí (cito por la ed. de R. Menéndez Pidal, Reliquias2, 1980, p. 182). La historiografía posterior y el romancero de raíces épicas coinciden en informarnos que las palabras del cantar de gesta así prosificadas eran mucho más desvergonzadas. En la Crónica de 1344 se interrumpe la transcripción del pasaje tomado de la Versión gallego-portuguesa de la Versión amplificada (1289) de la Estoria de España para incluir en boca de la novia la siguiente afirmación: «dixo aquellos que y seyan con ella que non vedaría su amor a ome tan de pro si non fuese su pariente tan llegado», ms. U de la Segunda redacción (cito por Reliquias2, 1980, p. 199). En el romance de Las bodas de doña Lambra (conocido en tres versiones viejas muy dispares: «Ya se salen de Castilla», «A Calatrava la vieja», y «Ay, Dios, qué buen cavallero»; cfr. la ed. crítica del romance publicada en R. Menéndez Pidal, Romancero tradicional de las lenguas hispánicas, II, ed. D. Catalán et al, Madrid: SMP y Gredos, 1963, pp. 117-120), la novia expresa su entusiasmo por la hazaña de su primo en el alancear del tablado diciendo:

«¡O, maldita sea la dama      que su cuerpo te negaua!
que si yo casada no fuera,      el mio yo te entregara»,
                             (Ya se salen,
Pl. s. Univ. de Praga).

111 Según la Estoria de España, la reacción inmediata de la hermana del novio (doña Sancha, madre de los infantes) y de los sobrinos del novio es echarlo a risa; pero lo dicho por doña Lambra provoca la confrontación subsiguiente entre el menor de los infantes y el primo de la novia:

«—Tan bien alançades et tanto se pagan de vos las duennas, que bien me semeja que non fablan tanto d’otro cavallero commo de vos»
—Si las dueñas de mi fablan, derecho fazen en ello, ca entienden que valo mas que todos los otros».
      (Reliquias2, p. 182);

confrontación que da lugar al puñetazo mortal propinado por Gonzalo González a Alvar Sánchez, muerte ésta que desencadena a su vez el odio mortal de doña Lambra a la familia de su marido. En el romance, doña Sancha reconviene a su cuñada:

«—Calledes vos, doña Lambra,      no digades tal palabra,
porque aun oy os desposaron      con don Rodrigo de Lara»;

y a la frase altanera del primo de la novia:

«—Amad, señoras, amad      cada qual en la su casa,
que mas vale un cavallero      de los de Bureba la llana
mas vale que quatro ni cinco      de los del alfoz de Lara»,

replica el menor de los infantes con la insultante expresión contrafacta:

«—Amade, putas, amad      cada qual como es amada,
que mas vale un cavallero      de los del alfoz de Lara
que quarenta ni cinquenta      de los de Bureba la llana».

Aunque la Crónica de 1344 y el romance del s. XVI heredan estados posteriores (refundidos) de la narración épica, me parece seguro que ya en el poema prosificado hacia 1270 por Alfonso X doña Lambra revelaba de forma indirecta sus deseos eróticos respecto a su primo.

112  Según información del historiador musulmán granadino Abū Bakr ibn al- Ṣayrafī, reprodu­cida por Ibn cIdarī en su Bayān, «On relate qu’Alphonse, fils de Ferdinand, eut des rapports charnels avec sa sœur Urraca, se conformant ainsi, bien qu’il fût de religion chrétienne, aux pratiques des Zoroastriens. Par la suite, il demanda son absolution aux dignataires ecclésiastiques de sa religion» (según la traducción de E. Lévi-Provençal, en Al-Ándalas XIII, 1948, p. 158). La noticia del incesto se da al final de un relato del asesinato de Sancho ante Zamora y de cómo Alfonso consigue reinar en todo el reino de su padre Fernando: «Tenían Sancho y Alfonso una hermana llamada Urraca, que prefería a su hermano Alfonso y comprometió a uno de los hombres de Sancho para matarlo... Cuando se acercó a Sancho, lo hirió y lo mató y se pasó con su montura al castillo de Zamora, donde estaba la hermana de ambos, Urraca, y se refugió (falta algo) la invocación de Alfonso, lo envió y lo alcanzó enseguida y se quedó solo en el reino. Cuando se consolidó su situación, mató al matador de su hermano y dijo en su lengua: acto bueno y costumbre mala. Se refiere que Alfonso cometió adulterio con su hermana Urraca...» (Ibn cIdarī: al-Bayān al-Mugrib. Nuevos fragmentos almorávides y almohades. Trad, y anotados por A. Huici Miranda, Valencia, 1963, pp. 120-121). Sigo a Lévi-Provençal al suponer que Ibn cIdarī toma el pasaje de Ibn al-Ṣayrafī († 1161), aunque inmediatamente antes se haya recurrido a Abū Bakr ibn cAbd al-Raḥmān como fuente.

113  El franciscano fray Juan Gil de Zamora, quien en 1282 acababa para el infante regente don Sancho su De praeconiis Hispaniae, incluye, como parte de su historia particular de Zamora (De praeconiis civitatis Numantinae) un relato del cerco de Zamora por Sancho y de cómo Alfonso recobra el reino gracias a su hermana doña Urraca. En esa historia combina fuentes varias, unas eruditas, otras sin duda juglarescas. Al contar la llegada de Alfonso a Zamora desde su destierro toledano, dice: «Zamoram vero veniens, Aldephonsus cum ingenti letitia receptus fuit a concilio Zamorensi et in aspecto mutuo quo se ipsos viderunt domina Vrraca et dominus Aldefonsus inefabiliter congaudentes ad tractandum de nouis nuptiis inter se et fratrem suum Aldephonsum domina Vrraca humano consilio se conuertit vt per tale illicitum matrimonium posset ipsa latius dominare et regine nomine appellari. Cumque ipsius dominus Alfonsus assentire noiet tali comertio capitur et in vinculis alligatur. Nee vnque sue fuit traditus liberari quo usque vt tradunt historie venit Petrus Ansurii de Tholeto qui post longum tractatum quern habuit cum Aria Gundissalui fratrem et sororem ad talem concordiam reduxerunt vt domina Vrraca fratri suo Aldephonso traderet ciuitatem et ipse Aldefonsus sorori sue corpus suum traderet atque regnum et hec supra sacro sancta sibi mutuo iurauerunt et Arias Gundissalui vna cum Xayn Cides demandato domine Vrrace ciuitatem Zamorensem domino Alfonso et eum in regem et dominum receperunt. Post hee nuptiis celebratis tentionem ciuitatis Petro Ansurii tradiderunt et ex inde ad regni gubernaculum processerunt» (ms. 6353, ant. R-204, Bibl. Nacional de Madrid). Es bastante posible que Gil de Zamora esté influido por un relato épico; pero el propio Menéndez Pidal (Al-Andalus, XIII, 1948, pp. 159-166) reconoce que el testimonio del historiador granadino hace muy sospechosos los esfuerzos del monje leonés contemporáneo de Alfonso VI que escribió la Historia seminense por explicar el extraordinario «amor» que Urraca tenía a su hermano Alfonso (al dar cuenta de cómo, una vez asesinado Sancho, le induce a prender traicioneramente al tercer hermano, García, y a guardarlo aherrojado hasta su muerte): «Adefonsus... Semuram civitatem viriliter recessit. Vbi de tuta regni administracione pertractans, accersita sorore Vrraca aliisque illustrissimis viris, habuit secretum col[l]oquium. Que profecto Vrraca Adefonsum a pueritia pre ceteris fratribus fraterno amore medul[l]itus dilexerat, cum enim maior etate existeret, eum loco matris al(l)ebat induebatque... Huius itaque Adefonsus accepto consilio, hac scilicet necessitudine anxius, ne rursus vel sua dolore vel fratris morte regnum corrumperetur, Garsiam minimum fratrem cepit...» (ed. F. Santos Coco, Madrid: CEH, 1921, pp. 10-11). Según destaca Menéndez Pidal, Alfonso actúa en los años inmediatos «una cum consensu sororis mee Urraka» (conforme constatan varios documentos de 1072).

114 Creo que en la Estoria de España los episodios épicos referentes a doña Urraca y el Cid (PCG, p. 504a4-b17, cfr. p. 508a36-44), a doña Urraca y Vellido Adolfos (PCG, pp. 509a37-510a11, cfr. p. 507b17-21 y a 511b29-40) y a doña Urraca y Arias Gonzalo (cfr. PCG, p. 510a16-29) han sido depurados para que se ajusten al debido decoro historiográfico. Basta para evidenciárnoslo el relato que el propio fray Juan Gil de Zamora, resumiendo a su manera el Cantar de Zamora, incluye sobre los tratos de Vellido con Urraca, en que el cuerpo de la infanta es el premio pactado a cambio de que le libre de la amenaza de don Sancho.

CAPÍTULOS ANTERIORES:  LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN:

PRESENTACIÓN

1.- PRESENTACIÓN. «LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN»

I. ALFONSO X HISTORIADOR

*  2.- 1. LA FUNCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA RESTAURACIÓN DEL IMPERIUM

3.- 2. LA HISTORIA COMO CONOCIMIENTO CIERTO Y EXHAUSTIVO DE LOS HECHOS PASADOS

4.- 3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS

5.- 4. LA ESTRUCTURACIÓN CRONOLÓGICA DE UNA HISTORIA ECUMÉNICA

6.- 5. LA ARMONIZACIÓN DE LO NARRADO Y EXPLICADO POR LAS VARIAS FUENTES EN LA GENERAL ESTORIA

7.- 6. LA ESTORIA DE ESPAÑA HISTORIA DEL SOLAR «ESPAÑA» Y DE SUS NATURALES

8.- 7. DOS PRINCIPIOS DE ESTRUCTURACIÓN: LOS SEÑORÍOS Y LA CRONOLOGÍA

9.- 8. LA ARMONIZACIÓN DE LOS RELATOS DE LAS FUENTES EN LA ESTORIA DE ESPAÑA

*   10.- 9. LA EXPLICACIÓN DE LOS HECHOS

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La Garduña Ilustrada 

Imagen: fragmento de crónica troyana. S. XIV. Bibioteca Monasterio de El Escorial

10.- 9. LA EXPLICACIÓN DE LOS HECHOS

10.- 9. LA EXPLICACIÓN DE LOS HECHOS

9. LA EXPLICACIÓN DE LOS HECHOS. I. ALFONSO X HISTORIADOR

      Por lo demás, la técnica traductora de Alfonso en la Estoria de España es análoga a la empleada luego en la General estoria. El esfuerzo por hacer explícitas las conexiones lógicas se percibe tanto en la concatenación de los «fechos» como en el recurso constante a la subordinación. La técnica explica­tiva, el esfuerzo por esclarecer mediante una exposición razonada lo que las fuentes dicen se aplica a toda clase de textos.

      Si en la prosa latina medieval de Sigebertus Alfonso leía:

    «Wandi duce Crosco Gallias pervagati, multas urbes et aecclesias subvertunt. Croscus a Mariano preside Arelati captus et per victas urbes ignominiose retractus, ad montem tormentatur»102

en su estoria desarrolla y explica cada acción y se preocupa de conectar más estrechamente los dos sucesos del relato:

    «Mas cuemo quier que ouiessen desta guisa cada unos sus reyes, auien todos dessouno por cabdiello et por guiador uno a que llamauan Crosco et por aquel se mandauan et se guiauan todos, et con el entraron las Francias et las començaron a destroyr crua mientre a todas partes et a matar los santos et a derribar las eglesias. Et ellos faziendo esto, lidio con ellos Mariano un adelantado de la cibdat de Arles et priso a Crosco et fizo lo traer preso muy desonradamientre por todas las cibdades que el prisiera por que lo uiessen andar assi todos aquellos a que el fiziera mal, et al cabo fizolo tormentar fasta que murió»103

      Cuando en el poema de Mio Cid Minaya trata de forzar al rey a que perdone al Cid, en agradecimiento al presente que le envía, y el rey, sutilmen­te, rehuye entrar en el fondo de la cuestión:

«Besavos los piedes     e las manos amas
quel ayades merced,     sí el Criador vos vala.
Dixo el rey:      Mucho es mañana
omne ayrado     que de señor non ha graçia
por acogello     a cabo de tres sedmanas»104

la Estoria de España redondea la escena reforzando las palabras del rey con sesudos argumentos:

    «ET señor mandome que vos besase las manos e los pies por el; et señor, yo fagolo ansi, et pido vos por merced que le perdonedes e que aya la vuestra gracia. Et dixole el rrey: Mucho es ayna de omne ayrado e echado de tierra e sin gracia de señor de coger le a tres semanas. Et esto non pertenesçe a rrey, ca ningund señor non se deue asañar por tan poco tienpo sy non sy le cunple mucho»105

Diego Catalán. La Estoria de España de Alfonso X. Creación y evolu­ción. (1990) 

NOTAS

102  Sigeberti Gemblacensis Chronografia. Ed. L. C. Bethmann en Monumenta Germaniae Historica. Scriptorum, VI, Hannoverae, 1944, pp. 268-374.

103  PCG, c. 365, p. 208a42-56. Utilizo el ejemplo comentado por A. Badía, «Los Monumenta Germaniae Historica y la Primera crónica general de Alfonso el Sabio». En Strenae. Estudios... dedicados a M. García Blanco, Salamanca: Universidad, 1962 (= Acta Salmanticensia. Filosofía y Letras, XVI), pp. 69-75, esp. p. 74.

104  Mio Cid, vv. 879-883. Ed. fotográfica y facs. de la ed. paleográfica de R. Menéndez Pidal, Madrid: Dirección General de Archivos y Bibliotecas, 1961, f. 19r y p. 36 (respectivamente).

105  Claro está que en esta sección de la Estoria de España no conocemos la Versión concisa (si es que la hubo). Sólo conocemos el texto del ms. F, junto al del ms. E (Versión amplificada de 1289). Cito por el ms. F, f. 40b, que conserva aquí un texto menos amplificado que el de E (cfr. PCG, c. 858, p. 351a33-47).

CAPÍTULOS ANTERIORES:  LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN:

PRESENTACIÓN

1.- PRESENTACIÓN. «LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN»

I. ALFONSO X HISTORIADOR

*  2.- 1. LA FUNCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA RESTAURACIÓN DEL IMPERIUM

3.- 2. LA HISTORIA COMO CONOCIMIENTO CIERTO Y EXHAUSTIVO DE LOS HECHOS PASADOS

4.- 3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS

5.- 4. LA ESTRUCTURACIÓN CRONOLÓGICA DE UNA HISTORIA ECUMÉNICA

6.- 5. LA ARMONIZACIÓN DE LO NARRADO Y EXPLICADO POR LAS VARIAS FUENTES EN LA GENERAL ESTORIA

7.- 6. LA ESTORIA DE ESPAÑA HISTORIA DEL SOLAR «ESPAÑA» Y DE SUS NATURALES

8.- 7. DOS PRINCIPIOS DE ESTRUCTURACIÓN: LOS SEÑORÍOS Y LA CRONOLOGÍA

9.- 8. LA ARMONIZACIÓN DE LOS RELATOS DE LAS FUENTES EN LA ESTORIA DE ESPAÑA

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La Garduña Ilustrada 

Imagen:detalle del Beato de Cirueña, anterior al año 900.  El folio completo en Wikipedia:

Realizado en el siglo X en el escritorio de San Millán. Procede de Nájera. Hoy está en la Abadía de Santo Domingo de Silos. (AMS, Fragm. Visig. 4) Es la primera ilustración conocida de un beato. El texto que lo acompaña corresponde al pasaje del Apocalipsis 6, 9-11. (Wikipedia)

9.- 8. LA ARMONIZACIÓN DE LOS RELATOS DE LAS FUENTES EN LA ESTORIA DE ESPAÑA

9.- 8. LA ARMONIZACIÓN DE LOS RELATOS DE LAS FUENTES EN LA ESTORIA DE ESPAÑA

8. LA ARMONIZACIÓN DE LOS RELATOS DE LAS FUENTES EN LA ESTORIA DE ESPAÑA. I. ALFONSO X HISTORIADOR.

      Junto a los problemas planteados por la cronología y sincronización de los hechos, la otra gran preocupación alfonsí fue el armonizar los relatos de las fuentes. El conocimiento cierto de los hechos exigía entrelazar cuidadosa­mente las versiones que de unos mismos sucesos ofrecían los autores consul­tados, procurando no perder ningún detalle: así vemos completar sistemáti­camente al Toledano con Lucas de Tuy, a pesar de que don Rodrigo no había hecho muchas veces sino recontar en un latín más cultivado lo que decía el Tudense.95 Aunque los relatos más pormenorizados, más ricos en informa­ción se imponen necesariamente como fuentes, ello no quiere decir que sean preferidos. En caso de disentimiento no armonizable entre las fuentes, se da preferencia a las más respetadas, de acuerdo con un orden jerárquico que, por ejemplo, exige corregir al Tudense con el Toledano,96 a la Historia Roderici con estos dos historiadores generales,97 a Ibn cAlqama con la Historia Arabum98 y a los cantares de gestas y romances de los juglares con cualquier fuente erudita.99

      La labor de entrelazamiento, de verdadera taracea, en el «ayuntamiento» de fuentes es realizada con un primor extraordinario. Sólo cuando la reduc­ción a un relato único, fiable, no es posible se recurre, como en la General estoria, a contraponer las versiones discordantes, a veces acompañadas de juicios críticos:

    «...Oppa fijo del rey Egica que fuera arçobispo de Seuilla; pero dize aqui don Luchas de Thuy que fue fijo de Vitiza... E algunos dizen que fue fijo de Vitiza, et otros que hermano del cuende Julian, mas lo que es uerdad fue fijo de Egica et hermano de Vitiza; e de qualquier destos que fuesse, sabida cosa es que fue arçobispo de Seuilla et despues de Toledo...» 100

    «Mas pero assy fue como el arçobispo e don Luchas de Tuy lo cuentan, aqui en la estoria del rromançe del infante Garçia dize desta otra manera»101

Diego Catalán. La Estoria de España de Alfonso X. Creación y evolu­ción. (1990)

NOTAS

95  Lucas había escrito su obra histórica (Chronicon Mundi) [h. 1237] antes de ser [magister scolarum (1239), primero, y después] obispo de Tuy. El libro cuarto abarca desde la invasión musulmana hasta la conquista de Córdoba por Fernando III (1236). Como otros historiadores medievales, utiliza verbatim la obra de sus predecesores y sólo la altera para interpolar datos de fuentes laterales. Aparte del interés que estas adiciones tienen, por estar basadas en fuentes desconocidas de origen discutible [véase B. F. Reilly, «Sources of the Fourth Book of Lucas of Túy’s Chronicon Mundi», Classical Folia, XXX, 1976, 127-137], su contribución fundamental es escribir la historia «contemporánea». Su prosa carece de vuelos literarios. Don Rodrigo aprovechó ampliamente la obra del diácono leonés, pero rompió con la tradición historiográfica anterior al no calcar en su discurso narrativo el de su fuente.

96  Por lo general, Alfonso X, en caso de disentimiento entre don Rodrigo y don Lucas, da preferencia al testimonio del arzobispo, según notó ya R. Menéndez Pidal (Primera crón.2, p. XXXVII), aunque suele citar la versión alternativa. Si los textos se complementan y le parece preferible el texto del Tudense por ser más «completo», puede llegar a corregirlo con el Toledano sin hacer explícita la enmienda.

97  Según ya notó Menéndez Pidal (Primera crón.2, p. XXXVII). Ejemplo: en los pasajes de PCG, pp. 532a12-15, a46-b17, 535a18-b16, 536a28-537a9, procedentes de la Historia Roderici, se introducen los nombres de los reyes de Zaragoza que da la Historia Arabum, XLIX, 282a, y del rey de Aragón que figura en la Historia Gothica, XXVIII.33-34, en substitución de los históricos que ofrecía la fuente.

98  Puede servir de ejemplo el cap. 877 de PCG basado en Ibn cAlqama, pero donde se consigna (PCG, p. 549a27-29) que «entre tanto murio Hamet Abenhuth rey de Saragoça et regno empos el su fijo Yuçaf Abenhuth» por atender a la enumeración de los reyes zaragozanos de la Historia Arabum, XLIX, 238a («Post quem filius eius Hamath successit: post eum filius eius Yuceph») y seguir arrastrando el desplazamiento en el tiempo de esa serie, que venía de atrás en la crónica. Quien realmente muere (antes del 17 de abril de 1086, que es el fin del año árabe 478) es Yūsuf b. Amad al-Mu’tamīn y quien hereda el reino Amad II ibn Yūsuf al-Mustacīn. De resultas, se supone que la hija del «alguazil Abubecar fijo de Abdalhaziz» se casa «con el rey de Saragoça que auie nombre Hameth Abenhuth», siendo cierto que se desposó en Zaragoza (el 26-27 de enero de 1085) con Amad ibn Yūsuf  cuando quien reinaba era el padre de éste, Yūsuf  al-Mu’tamīn. El error a que la Historia Arabum dio lugar queda patente más adelante, pues la propia Estoria de España alude a la muerte de «Yuçaf Abenhut rey de Saragoça» (en PCG, c. 890, p. 559b42-45) y a su sucesión por «Almoztaen el que fue yerno de Abubacar Abneabdalhaziz». La sucesión de «Yuceph» al-Mu’tamīn por «Hamath cognomine Almuztaim» procede aquí de la Historia Arabum (XLIX, 283a), mientras que la identificación del sucesor a través del «alguazil» de Valencia es propia de Ibn cAlqama. La Crónica de veinte reyes se percató de la contradicción entre los dos pasajes y en el primero identificó al novio con «el nieto» del rey de Zaragoza (aunque respetó las correcciones erróneas del compilador de la Estoria de España).

99 Así, por ejemplo, al resumir la versión juglaresca («La Estoria del romançe deste infante Garçia») de la muerte del último conde castellano descendiente de Fernán González asesinado en León, la Estoria de España dice (cito por el ms. T, pero lo corrijo con el ms. G, ambos representantes de la Versión concisa):

    «e leuaron le mal e desonrradamientre fastal conde Rrodrigo Uela, que era su padrino. Ell infante, quando se vio antel, començol de rrogar que nol matassen, e que les darie grandes tierras e heredades en su condado. El conde ouo estonçes duelo e dixo a los otros que non era bien de matar lo assy, mas que serie meior de tomar aquello que el les daua, et a el quel echassen de tierra (omite e. de t. G). Yniego Uela fue muy sannudo contra el e dixo: Don Rrodrigo, ante quel matassemos los caualleros (omite los c. T) fuera esso de veer, mas ya agora non es tienpo de dexarle assy. La infanta doña Sancha, quando sopo que el infante Garcia era preso, fu para alla, e quandol uio començo a meter grandes bozes...»

(cfr. en PCG, c. 788, p. 471a45-b16 la Versión amplificada de 1289). Gracias a la Crónica de veinte reyes sabemos que, donde la Versión concisa y la Versión amplificada hablan del conde Rodrigo Vela, padrino del infante, la fuente épica romance nombraba al conde Muño Rodrigo:

     «e leuaron lo preso muy desonrradamente antel conde Muño Rrodrigo. El infante, quando se vio ante el conde, començole a rrogar que le non matasen, e que les darie heredades e tierras muy grandes en su condado. El conde Muño Rrodrigo ouo duelo del e dixo a los fijos de don Vela que le non matassen assi, e que mas valdrie de tomar aquello que les el daua que de lo matar. E Yñigo Vela dixo estonces: Don Muño Rrodrigo, antes que le matassemos los caualleros fuera eso de veer, mas agora ya non es tienpo de le dexar assy. La infante doña Sancha, quando oyo que el infante era preso e le auian leuado desonrrada mente ante el conde Muño Rrodrigo, fue alla corriendo, metiendo grandes bozes...» (cito por el ms. N; Cintra, Crón. 1344, I, p. CDXL, edita el texto correspondiente del ms. J, que no difiere. [El ms. Ss también coincide, salvo que omite el primer «Muño»]).

La documentación contemporánea del asesinato confirma la participación de Muño Rodrigo en el suceso, pues el epitafio del infante que   se conservaba en Oña, acusaba:

    «...interfectus fuit proditione a Gundisaluo Munione et a Munione Gustios et a Munione Rodriz et a multis aliis, apud Legionem ciuitatem»

(véase R. Menéndez Pidal, «El Romanz del infant Garcia y Sancho de Navarra antiemperador», en Historia y epopeya, II, Madrid: CEH, 1934, pp. 29-98, esp. pp. 51-52). El retoque en la tradición troncal de la Estoria de España se debe a que los historiadores alfonsíes desconocían al personaje histórico «Muño Rodrigo» y, en cambio, «sabían», a través del arzobispo don Rodrigo, utilizado antes y después de resumir la versión romance, que «el primero que le fue ferir del venablo fue Rruy Vela su padrino de bautismo» («Roderico Vegilae ea manu, qua eum de sacro fonte levaverat, gladio feriente», Historia Gothica, Lib. V, cap. 25, p. 115b), y naturalmente daban plena fe a su autorizado relato («esto es la verdad»).

100  Cito por el ms. E1(orig). PCG, cap. 566,p. 321b24-26 y cap. 568, pp. 323b52-324a1-5.

101   Mss. T y G. Cfr. en PCG, c. 788, p. 471a31-35 la lección del ms. E (Versión amplificada).

CAPÍTULOS ANTERIORES:  LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN:

PRESENTACIÓN

1.- PRESENTACIÓN. «LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN»

I. ALFONSO X HISTORIADOR

*  2.- 1. LA FUNCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA RESTAURACIÓN DEL IMPERIUM

3.- 2. LA HISTORIA COMO CONOCIMIENTO CIERTO Y EXHAUSTIVO DE LOS HECHOS PASADOS

4.- 3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS

5.- 4. LA ESTRUCTURACIÓN CRONOLÓGICA DE UNA HISTORIA ECUMÉNICA

6.- 5. LA ARMONIZACIÓN DE LO NARRADO Y EXPLICADO POR LAS VARIAS FUENTES EN LA GENERAL ESTORIA

7.- 6. LA ESTORIA DE ESPAÑA HISTORIA DEL SOLAR «ESPAÑA» Y DE SUS NATURALES

8.- 7. DOS PRINCIPIOS DE ESTRUCTURACIÓN: LOS SEÑORÍOS Y LA CRONOLOGÍA

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Imagen: detalle del Beato de Liébana.