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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

18.- 12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO PÓSTUMO

12. LA ESPERANZA DE UN HEREDERO POSTUMO.  II  PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

      unque «marcado» por su nacimiento postumo y, por tanto, destinado para el pa­pel de héroe, el hijo del moribundo no constituye en el romance el centro de aten­ción que fue para los contemporáneos 185, cuando alimentó su esperanza de tener un sucesor de la monarquía de España que fuera natural de ella 186. Sin embargo, en áreas muy distantes entre sí de la tradición se reclama para el heredero postumo (al menos en caso de ser varón187) el principado de España:

— Mira, si tuviere hijo,    mi corona le sea dada,
mi corona y mi anillo,    mi sello con que sellaba188;

— Se troujese mujer hembra,    que sea reina de España;
se troujese hombre varón,    mi corona le dejaba189;

— Si la infanta pare niña,    enreinadla en Salamanca;
si la infanta pare niño,    enreinadle en toda España 190;

— Ella si trae un varón,    que sea príncipe de España;
ella si trae una henbra,    que sea monja en Santa Clara191

o se prevé la regencia, durante la menor edad del niño, de la princesa su madre:

— Si la reina pare un hijo,    será reina encoronada;
si la reina pare una hija,    será reina endesdechada192.

Así dicen los judíos de Marruecos y de Esmirna y los cantores cristianos de Lu­go, el Occidente de Asturias, el N.O. de León y un lugar de Zamora 193 y otro de Ourense 194. La dispersión de la variante por tan distantes y variadas ramas de la tradición nos prueba que el romance tuvo que nacer en aquel otoño de 1497 en que España, «privada (como dice Anglería) del único ojo que tenía» 195, aguardaba el fruto de la preñez de la princesa Margarita como «reparo y consolación» (según las palabras de los reyes al comunicar en diciembre de 1497 la esperanza de suce­sión a su consuegro Maximiliano de Austria 196. Esa coyuntura, frustrada no mu­chos días después de escrita esta carta 197, quedó fijada en la estructura del roman­ce, y aún hoy sigue alimentando la esperanza de los muchos cantores del romance que se conduelen de la muerte del don Juan romancístico, pero mantienen a la princesa en indefinido estado de gestación 198.

 Diego Catalán. Arte poética del Romancero oral II. Memoria, invención, artificio.

 OTAS

 

185  Sólo en la tradición canaria la preocupación por el fruto del embarazo de la esposa se hace do­minante; pero, como resultado de ello, la narración se desvía hacia el tema de otro romance presente en la tradición oral, La muerte ocultada, del que la escena inicial del nuestro se convierte en mera in­troducción. En las restantes áreas de la tradición, la presencia de la cláusula testamentaria en favor del reconocimiento de los derechos del hijo postumo no impide que el centro de atención del agonizante sea su amada. El diálogo con el padre (o madre) se mueve inexorablemente en esa dirección desde el momento mismo en que don Juan revela o recuerda que su esposa está embarazada. Los cantores po­pulares de los siglos XIX y XX no comparten la nostalgia por un devenir histórico frustrado que repeti­damente han expresado los visitantes ilustrados del hermoso sepulcro del príncipe don Juan en Santo Tomás de Ávila, esculpido por el maestro Domenico Fancelli.

186  El testamento de don Juan, dictado el 4 de octubre a su secretario Gaspar de Gricio, contiene la cláusula (p. 237 de la ed. citada en la n. 168):

    «Dexo por mi legítimo e universal heredero de todos los otros mis bienes remanientes a mi hijo o hija que pariere la serenísima princesa, mi muy cara e muy amada muger, de que agora está preñada».

    Nada dice, claro está, de que en la herencia se halle incluido el derecho a suceder a sus abuelos en los reinos de España, pues no tenía atribuciones para decirlo. Sin embargo, a pesar del precedente histórico contrario, representado por la sucesión de Sancho IV al trono, en detrimento de los derechos de su sobrino el niño don Alfonso de la Cerda, primogénito (vivo y no póstumo) del primogénito de Alfonso X muerto antes de heredar a su padre, los reyes debieron de optar, sin vacilar, por el dere­cho de «representación» consignado en Las Partidas. Ya en tiempos de Juan I, con motivo de las pretensiones al trono de los descendientes ingleses del rey don Pedro, los juristas castellanos habían reconocido la ilegitimidad de la dinastía desde Sancho IV (defendiendo el derecho al trono de su rey por vía materna, a través de Francia), tesis que aún conservaba carácter oficial bajo los Reyes Católi­cos (como confirma la Crónica de los Reyes Católicos de Fernando del Pulgar, ed. J. de M. Carriazo, Madrid: Espasa Calpe, 1943, p. 71), y, algún tiempo después, don Fernando, en las Cortes de Toro de 1505, establecería decididamente: «que siempre el fijo e sus descendientes legítimos, por su or­den, representen la persona de sus padres, aunque sus padres no ayan subcedido en los dichos mayoradgos». El carácter póstumo del hijo en nada cambiaba la situación mientras naciese dentro de los diez meses después de la muerte de su padre. La intención de los Reyes Católicos se transparenta en la carta de Pedro Mártir escrita desde la corte camino de Alcalá de Henares el 19 de octubre: «... dejaba encinta, cuando murió, a Margarita; si da a luz un hijo, nos traerá alguna esperanza, aun­que a largo plazo».

187  El romance duda si, en caso de ser hembra, el hijo postumo tendría derecho al principado de España. Por lo ocurrido poco más tarde en las Cortes de Zaragoza de 1498, sabemos que los aragone­ses no habrían reconocido a la niña; en Castilla, en cambio, las hembras podían heredar, a falta de va­rón. Razones de Estado habrían inclinado a los Reyes Católicos a buscar un argumento legal que les permitiera transmitir los reinos al nieto portugués que les habría de proporcionar en breve la hermana mayor del príncipe don Juan. Me temo que en tal caso se exigiera de la hija de madama Margarita la misma decisión que proponen algunas versiones romancísticas:

Y si trajera una infanta,    que no quiera ser casada,
que la estudie para monja    al convento ’e Santa Clara.

188  En una versión sefardí de Tánger, recogida en 1905-1906 por José Benoliel.

189  En la versión gallega de Paradaseca a (Ourense), citada en la n. 30.

190  Versiones sefardíes de Marruecos (mayoría).

191  Con variantes (mayores o menores), una mitad de las versiones del tipo «Astur-Galaico» y va­rias versiones zamoranas recogidas en Uña de Quintana.

192  Versiones sefardíes de Esmirna (mayoría).

193   El citado en la n. 191.

194   El citado en la n. 189.

195   «Vnico quem habebat oculo amisso» (al comunicar al Cardenal de Santa Cruz la muerte del príncipe, carta de 19 de octubre de 1497, arriba citada).

196   «Nosotros trabaiamos en consolarla y darle plazer, como si nada perdiera, y de su preñez stá buena, bendito Dios, y speramos de su misericordia que el fruto que d’ella salirá será reparo y conso­lación de nuestro trabaio» (Instrucción de los Reyes Católicos a Gutierre de Fuensalida, Alcalá, 8 de diciembre de 1497), D. de Alba, Correspondencia de Fuensalida, p. 7.

197  Es seguro que el aborto no se había aun producido el 18 de octubre, cuando escribe Anglería desde Víllasandino yendo la Corte hacia Alcalá. No es dato tan seguro el contenido de la citada «Ins­trucción» a Fuensalida del 8 de diciembre, dadas las astucias diplomáticas del Rey Católico (cfr. ade­lante n. 208); pero es muy probable que la esperanza de heredero continuara. Desde luego el aborto ocurrió antes del 5 de enero de 1498 en que Anglería comunica la noticia al Arzobispo de Braga (vé­anse las nn. 200 y 205).

198  Es lo que ocurre en la tradición sefardí de Marruecos y de Oriente, en las Canarias, en Ourense (mayoría), en el tipo «Portugués» (mayoría), en el tipo «Alba de Aliste» y en algunas versiones sueltas: Villardeciervos (Zamora), Cembranos y Lulo (León), Casomera a (Asturias), Guiñas y Barangón (Lugo).

CAPÍTULOS ANTERIORES: 

NOTA INTRODUCTORIA

*   1.- NOTA INTRODUCTORIA. MEMORIA, INVENCIÓN, ARTIFICIO

I.    HALLAZGO DE UNA POESÍA MARGINADA: EL TEMA DEL CORAZÓN DE DURANDARTE

*   2.- 1. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA MOMIFICADO

3.- 2. EL CORAZÓN DE DURANDARTE, TEMA AÚN VIVO EN LA MONTAÑA ASTURIANA

4.- 3. LA TRANSMISIÓN ESCRITA DEL TEMA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII Y EL ROMANCE TRADICIONAL «CONQUEIRO»

*   5.- 4. LA «CREACIÓN» DEL ROMANCE TRADICIONAL. EL TESTIMONIO GITANO-ANDALUZ

*   6.- 5. TRANSMISIÓN Y RECREACIÓN DE CONTENIDOS SIMBÓLICOS. EL EJEMPLO DE EL PRISIONERO

II    PERMANENCIA DE MOTIVOS Y APERTURA DE SIGNIFICADOS: MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    7.- 1. EL ROMANCE DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DON JUAN

*    8.- 2. EL ROMANCE EN LA TRADICIÓN ANTIGUA Y MODERNA

*    9.- 3. EL DOCTOR DE LA PARRA DESAHUCIA AL PRÍNCIPE

10.- 4. LA PRIMERA SECUENCIA DEL ROMANCE UTILIZADA EN 1613 POR VÉLEZ DE GUEVARA

*   11.- 5. LA ENTREVISTA CON FERNANDO EL CATÓLICO

*   12.- 6. LAS DOS SECUENCIAS DEL ROMANCE ORAL EN UN MANUSCRITO DEL SIGLO DE ORO

*    13.- 7. LA DOLOROSA SOLEDAD DE LOS PADRES

*    14.- 8. LA «EPHEBI FILII SENEX FORTITUDO»

*    15.- 9. LA PASIÓN AMOROSA POR MARGARITA

*   16.- 10. SUBVERSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA SECUENCIA: EL TRIUNFO DEL AMOR EN LA MUERTE

*   17.- 11. LOS DERECHOS DE LA MUJER

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada
Letras capitulares
Ehmcke Fraktur

Imagen: retrato de Margarita de Austria hacia 1490, pintado por Jean Hey.  Metropolitan Museum, New York

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