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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

** EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948.

7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948. VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA.

      La elaboración de la cartografía del romance de Gerineldo me había hecho meditar sobre la necesidad de incentivar en Portugal la recogida de versiones orales a fin de remediar la carencia de textos posteriores a la labor de los romanceristas pioneros del s. XIX; y, animado por el éxi­to de la recolección manchega de Octubre de 1947 y la zamorana de Enero de 1948, me había empeñado en alentarla:

    "Sòmente urna região espanhola, o canto N.O. de Zamora, pode comparar-se à tradição de Portugal, quer na diversidade e rareza dos romances recolhidos, quer na qualidade das versões. Mas a tradição portuguesa está apenas explorada: A base do romanceiro português constituem-na ainda os materiais recolhidos no passado século, quando o romantismo começou a valorizar a poesia popular e em especial os romances. Quando Teóphilo Braga publicou o Romanceiro Geral Português em 1906, agrupando todas as versões portuguesas de ro­mances ao tempo conhecidas, a tradição espanhola estava quase por explorar. Hoje em dia, depois de 40 anos de insistente recompilação, a tradição espanhola está muito melhor conhecida que a portuguesa (...). Em Portugal (...) uma busca sistemática, realizada por pessoas práticas, traria, sem dúvida, um sem número de novidades e descobertas trascendentais para o estudo do Romanceiro e da poesia tradicional".

      Este llamamiento, que publiqué en la Revista da Faculdade de Letras de la Universidad de Lis­boa como remate del estudio particular del romance cidiano sobre El moro que reta a Valencia a que ya he hecho referencia221, iba acompañado de un mapa de la Península Ibérica en que "pun­teaba" los lugares de donde conocía versiones de Gerineldo con el propósito de que algún lector portugués se sintiera impulsado a emular la labor recolectora hecha en España al comprobar comparativamente la desidia colectora de los portugueses en este siglo. Aparte de ese llama­miento a investigadores anónimos, aproveché la continuada presencia en Chamartín entre 1947 y 1950 de Luis F. Lindley Cintra, estudioso de la historiografía medieval portuguesa y españo­la222, para tratar de transmitirle personalmente el mensaje.

    En unos días de forzada estancia mía en Madrid en Julio de 1948223, Cintra vino de Lisboa a Chamartín. Traía los primeros romances por él recogidos de la tradición oral portuguesa224. Aunque circunstancias adversas habían limitado el número de los que llegó a apuntar225,

    "le chocó mucho el que los hubiese con tanta abundancia, que todos los conocían aunque no tuviesen buena memoria (...). Dice que otros recitadores sabían más, pero que no pudo ir. Ya recogerá"226.

      Cintra, entusiasta dialectólogo de campo, no llegaría a considerar la recolección de los ro­mances de Portugal un objetivo de investigación independiente; pero fomentó la dedicación a ella en algunos de sus discípulos y colaboradores227 y contribuiría, andado el tiempo, a la im­portante tarea filológica de organizar y editar los fondos de José Leite de Vasconcellos, el gran etnógrafo portugués, quien a lo largo del s. XIX y comienzos del s. XX había reunido una es­pléndida colección, procedente básicamente de las provincias norteñas de Portugal.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

221 Citado en la n. 163

222  Acerca de la importancia que para la obra de Ramón Menéndez Pidal, en esos años de existencia del "Seminario de Estudios Históricos", tuvieron las investigaciones de Cintra sobre las crónicas españolas y portuguesas, véanse las pp. 91-92 de D. Catalán, "La historiografía  medieval.   Renacimiento  de  un campo de estudios", en Romancero e historiografía me­dieval. Dos campos de la Literatura cultivados en el Se­minario Menéndez Pidal, Madrid: Fundación Ramón Areces y Fundación Ramón Menéndez Pidal, 1989, pp. 87-109. En su correspondencia con Martín Artajo relativa a lo hecho en ese "Seminario de Estudios Históricos", Ramón Menéndez Pidal presta especial importancia a la cooperación hispano-portuguesa, centrada, sobre todo, en la publicación, par a par, de las versiones portuguesa y española de la Crónica de 1344.

223  Debido a mi situación militar.

224  "Ayer vino Cintra, que está de vuelta de Portu­gal, con los resultados de su iniciación en la recolec­ción de romances (...). Preguntó por cantares viejos, y nada, hasta que les leyó el papelito con algunos co­mienzos, y entonces le dijeron" (carta que escribí a mis padres a Estados Unidos el 28-VII-1948).

225  "Los recogió con 38 y medio [de fiebre], el po­bre hombre", "sólo recogió 2 porque estaba malo", comentaba yo en la citada carta.

226 Carta del Martes, 20 de Julio, 1948. "A ver si se interesa y nos puntea Portugal, o al menos una re­gión", me ilusionaba yo entonces.

227  Los resultados de la labor de recogida de ro­mances realizada por el propio Cintra, entre 1953 y 1956, por sus discípulos, entre 1954 y 1973, y por Manuel Viegas Guerreiro, en 1955, han sido reuni­dos y editados por María Aliete Dores Galhoz, Romanceiro popular português, 2 vols., Lisboa: Centro de Estudos Geográficos, 1987; además se conservan otras "pequeñas recolhas", inventariadas en el Insti­tuto de Fonética da Faculdade de Letras de Lisboa (basadas  en  trabajos  universitarios  de  los  cursos 1962-1963 y 1969-1970) o dispersas en tesis dialectológicas (publicadas o inéditas).


LÁMINAS:

Foto de autor desconocido: Madrid, El Rastro, año 1948: venta de zapatos de segunda mano.

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA.

6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA.   VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA.

      En la encuesta conquense de Galmés y mía en 1947 nos sorprendió hallar, según vimos, "una Boda [= La condesita] extraña, aflornuevada", esto es con una sucesión de versos o variantes de discurso poético que nos pareció revelaban una relación de dependencia de la versión respecto al texto del romance elaborado por Ramón Menéndez Pidal para su inclusión en la Flor nueva de romances viejos. Aquella versión de Salvacañete, que hoy puede leerse publicada en el vol. V del Romancero tradicional189 no era única. De hecho, ya en Cañete, el día anterior, habíamos anotado otra ("además 1 Boda, pero de Salamanca"190) sin que nos llamara la atención191, y, poco después, recogeríamos otra en Cuenca192.

      En verdad, la primera de este carácter con que habíamos tropezado y que habíamos recogido fue en Tordesillas en Octubre de 1946, durante nuestra encuesta ciclista por tierras de Valladolid, cuando aún no conocíamos en detalle las variantes del romance típicas de cada región193. En Julio de 1947 yo volví a anotar otra versión "aflornuevada" en Peguerinos (Avila)194 y Alvaro Gal­més otra en Fornells (Menorca)195. En Octubre de 1947 Galmés y yo recogimos más versiones con ese carácter en la excursión de La Mancha: en Munera, Alcaraz y Povedilla196. No éramos, por entonces, los únicos colectores a quienes se nos recitaban (y, a menudo, cantaban) versiones de La condesita basadas en Flor nueva: ya en 1941, Manuel García Matos había recogido una en Plasencia, procedente de El Cabrero (Cáceres), y en Agosto de 1945, Juan Tomás había anotado otra en Albendea (Cuenca); en 1947, Angeles Gasset también recogió, sin duda en el balneario de El Solán de Cabras, otra con las mismas características, procedente de Cantavieja (Teruel). El encuentro en la tradición oral de versiones de este tipo ya no se interrumpiría: junto a estas ver­siones, en el Romancero tradicional se reproducen muchas otras recogidas desde fines de los años 40 hasta la fecha de la publicación de la obra en los primeros años 70. La difusión de versiones de La condesita "aflornuevada" se había extendido, en esos años de posguerra, a todo el ámbito de la tradición española peninsular, a Menorca, en las Baleares, y a las diversas islas Canarias197; en Abril de 1948 ya encontré esta forma del romance integrada al repertorio romancístico de la co­munidad judía de Tetuán198, y los nuevos investigadores del romancero sefardí de Marruecos lo anotarían en años sucesivos repetidas veces, tanto en Tetuán como en Alcazarquivir199.

      En la difusión de la versión facticia creada por Ramón Menéndez Pidal en 1928 intervino, sin duda, la utilización de su texto (a través de muy distintas reediciones)200 por los maestros en la enseñanza rural, de que arriba dimos ejemplo201. Como ya subrayé en el Romancero tradicio­nal, V (1971-72),

    "algunas de las versiones orales derivadas de ese texto impreso se cantan con melodías tra­dicionales, y son ya notables las variaciones introducidas por los cantores: en unos casos se trata de variantes en la expresión, surgidas por acomodación del texto de Menéndez Pidal a la memoria de los sujetos campesinos que tratan de retenerlo; otras veces se percibe la inter­ferencia de las versiones tradicionales locales"202.

Como caso notable de esa incorporación a la tradición se da el caso de que, por influjo de la "moda" de considerar como dos partes de una misma historia los romances de Gerineldo y de La condesita, surjan versiones en que el texto de este romance procedente de Flor nueva va precedi­do del de Gerineldo (no tomado del de Flor nueva)203. Otra muestra de la "vida tradicional" del texto facticio consiste en la interpolación en una versión de origen no letrado de motivos pro­cedentes de la de Flor nueva204.
      Otro texto, de los creados en Flor nueva por Ramón Menéndez Pidal combinando motivos y variantes procedentes de versiones varias de la tradición oral, que alcanzó difusión oral es el de La loba parda. Entre las versiones recogidas en diversas localidades rurales de España que publicó en 1978 Antonio Sánchez Romeralo, 7 de ellas derivan de la versión facticia de Menéndez Pidal. Proceden de Sejas de Aliste (Zamora), Viniegra de Arriba y Almarza de Cameros (Logro­ño), Malpartida de Plasencia (Cáceres), Cañamares (Cuenca), El Bonillo (Albacete) y Almagro (Ciudad Real)205; la más antigua es de 1944. Como su editor comenta:

    "La versión facticia de Menéndez Pidal, divulgada en libros y a través de la escuela, ha ga­nado ella misma su propia tradicionalidad. Unos cuantos textos que dejamos publicados, re­cogidos en lugares distintos y apartados entre sí, revelan claramente su procedencia de Flor nueva (...). Algunos de los recitadores declararon haber aprendido el romance en un libro, o en la escuela; pero se dio también el caso de que algún recitador o recitadores aseguraba que lo había aprendido de su padre, es decir, ya por tradición oral"206.

Esta "oralización" del texto resulta, en efecto, manifiesta, en la versión que Galmés y yo recogi­mos en Octubre de 1947 en El Bonillo. Como su editor subraya:

    "Esta versión está basada en Flor nueva, pero con influencia también de la tradición oral en algunos versos que no aparecen en Flor nueva"207.

      Los restantes textos facticios creados por Menéndez Pidal no han entrado, a lo que parece, en la tradición oral208.

      La difusión por medio de la enseñanza primaria y secundaria de romances impresos, que eventualmente llegan a ser transmitidos, a veces con variaciones creadoras, por tradición oral, no es modernamente un fenómeno que sólo ocurra con algunos textos pidalinos. En el propio romance de La condesita hallamos versiones que, como pone de manifiesto su ubicuidad, esto es su falta de adscripción a un área geográfica delimitada, han tenido que implantarse en la tradi­ción por vía escrita. Así lo hicimos notar en el Romancero tradicional al editarlas. Se trata de un conjunto de versiones (de La condesita y de Gerineldo + La condesita), con caracteres constantes muy llamativos209, dispersas por comarcas tan dispares de la tradición como el Alto Aragón (San­ta Cruz de la Seros, Huesca), la vertiente sur de la Sierra de Gredos (Arenas de San Pedro, Ávila), Huelva (Lepe), Lanzarete (Villa de Teguise y Mala-Haría) y las comunidades sefardíes de Ma­rruecos (Alcazarquivir)210. El descubrimiento de la fuente escrita y de su génesis, explica, a ve­ces, textos romancísticos cuyas variantes los hacen extraños. El texto "letrado" de mayor difusión es, sin duda, la "versión vulgata" del romance de El conde Niño, fabricada, según creo, por Eduardo Martínez Torner con criterios poéticos (¡y musicales!) verdaderamente lamentables211 y que, pese a ello (o, quizá, gracias a ello), compite en la tradición con las más degradadas ver­siones del romancero "de corro" o "infantil". Al parecer, el origen de su "escolarización" arranca desde el tiempo de "Misiones Pedagógicas", pero lo apadrinó "Falange femenina" y hasta su so­niquete se convirtió en sintonía de Radio Nacional. Curiosamente la fábula del romance, que Torner había dejado truncada omitiendo la sección final con las transformaciones de los aman­tes perseguidos en plantas, aves, etc., aparece completada en una versión portorriqueña de Can­grejos recogida en 1932212 con un desenlace que "ofrece variantes típicas de la tradición portu­guesa de Trás-os-Montes, cuya presencia en Puerto Rico resulta, de entrada, difícil de explicar"213. En la Teoría general y metodología del Romancero Pan-hispánico. CGR 1.A (1984)214, conseguí dar explicación a tan extraña mixtura: en aquella versión de origen libresco, si el comienzo depende de la versión publicada por E. Martínez Torner en 1924215, el final está basa­do en la pésima traducción castellana que F. Maristany hizo en 1918216 de As cem melhores poe­sías (líricas) de língua portuguesa reunidas por C. Michaëlis de Vasconcelos217.

      El fenómeno de implantación de textos "letrados" del romancero en la tradición no ocurrió por vez primera en los años 30 y 40; en el "Archivo Menéndez Pidal / Goyri" podemos hallar desde principios del s. XX casos varios de versiones recogidas de la tradición oral con orígenes escritos218. Pero, evidentemente, como fenómeno de una cierta amplitud sólo en la posguerra empezó a tener importancia.

      Pese a los casos reseñados, es preciso destacar —como ha resaltado, en contexto y por razo­nes muy diferentes, Antonio Cid— que

    "En el estudio del Romancero (...) se nos impone la realidad de una poesía cuya plasmación en letras de molde es un hecho en gran medida accidental y, además, de importancia muy secundaria para explicar su modo de producción e, incluso, el porqué y la forma de transmitirse (...). Naturalmente no se trata de negar aquí el hecho bien conocido de las continuas interferencias y vaivenes de lo culto a lo popular, o, más exactamente, de lo escrito a lo oral (...). Los testimonios impresos son, en el mejor de los casos, un reflejo más o menos ma­nipulado por los editores (...) de una corriente de tradicionalidad preexistente a la imprenta y que tras su ocasional emerger en pliegos sueltos o cancioneros sigue su curso, con indepen­dencia de que el texto impreso pueda incidir en la corriente tradicional o genere, incluso, una tradicionalidad nueva"219.

En efecto, en 1971-72 y en 1978, de las 617 versiones de La condesita y de las 182 versiones de La loba parda recogidas de la tradición oral, sólo 46220 y 7, respectivamente, son dependientes de versiones impresas.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

189  Versión V1II.24, en las pp. 240-241 del Roman­cero tradicional, V (1971-72).

190 Carta del 25-26 Junio o Julio de 1947.

191  Procedía de Aldea del Obispo. Véase Romance­ro tradicional, V (1971-72), n° viii. 15, p. 234.

192 De una niña de 10 años, Romancero tradicional, V, n° VIII.22, p. 239.

193  RTLH, V, n° vih. 14, pp. 233-234.

194  RTLH, V, n° vm.16, pp. 235-236.

195  RTLH, V, n° vin.29, p. 244.

196 RTLH, V, n° vin.19 y 20, vin.17 y 18 y viii.43, pp. 237-238, 236-237 y 250-251.

197  Véase D.  Catalán,  La flor de la Marañuela (1969), I, pp. 166-167, 342-343, y II, pp. 59-60, 153-154 (o RTLH, V, versiones viii.29 a 32, pp. 244-246).

198  RTLH, V (1971-72), versión vin.40, p. 249 y n. 3.

199  Recogidas por A. de Larrea Palacín, S. G. Armistead, J. H. Silverman, I. J. Katz y I. M. Hassán (RTLH, V, versiones vill.33 a 36, pp. 246-248). Armistead lo reconoció, asombrado, en una carta que me escribió desde Los Angeles el 13-V1-1967: "Gra­cias por su amable carta del 19 de mayo. Mucho me alegro que fueran de algún interés nuestras versiones romancísticas. No nos habíamos parado a estudiarlas en detalle. Es curiosísimo que las dos versiones del Conde Sol derivaran de la Flor Nueva —igual que pasó en Méjico con El enamorado y la muerte".

200 Ya en RTLH, V (1971-72) se llama la atención acerca de que las versiones recogidas de la tradición oral remontan (directa o indirectamente) unas a la 1a edición de Flor nueva (1928) y otras a la 2a (1933).

201  Véase atrás, cap. IV, § 8.

202 RTLH, V (1971-72), p. 233.

203 RTLH, V (1971-72), pp. 250-254. Versiones de El Cabrero (Cáceres) y de Povedilla (Albacete),  reco­gidas respectivamente por García Matos (1941) y por Catalán y Galmés (1947).

204  Versión recogida en Los Nogales (Lugo) por Amada López de Meneses, remitida a Menéndez Pi­dal en Febrero de 1949 (RTLH, V, versión n° VIII.45, pp. 254-255).

205 Versiones nos I.11, 25, 100, 105, 160, 164 y 180 publicadas en las pp. 40, 49-50, 117-118, 121, 177-178, 185 y 195 de RTLH, IX (1978). Tres de ellas fueron recogidas por Galmés y por mí; las restantes por M. García Matos, por Ángeles Gasset, por Sa­muel G. Armistead, lacob M. Hassán e Israel J. Katz y por María Soledad Martínez de Pinillos y Antonio Sánchez Romeralo.

206 RTLH, IX (1978), p. 206.

207 RTLH, IX (1978), p. 195.

208 No parece resultado de un proceso de tradicionalización la versión que, derivada de Flor Nueva, publicó Ismael Moya en su Romancero. Estudios so­bre materiales de la colección de folklore, II, Buenos Aires, 1941, pp. 32-33, aunque quien la proporcio­nó, José Blanco, dijera haberla conocido desde pequeño. Señalé ya su carácter literario en RTLH, VII, pp. 259-260. Por otra parte, la versión de El enamo­rado y la Muerte creada por Menéndez Pidal sirvió de base a unos Versos de la Parca (á.a), que V. T. Mendoza, El romance español y el corrido mexicano, México, 1939, pp. 409-410, publicó como proce­dentes de la tradición oral de Tlalnepantla; mostré su origen erudito en Por campos del Romancero (1970), pp. 51-54.

209 Suficientemente llamativos en el conjunto de la tradición para que su reaparición conjunta no pueda ser casual. No obstante, las varias versiones recogidas ofrecen ya bastante diversidad textual.

210  RTLH, V, nos v.131; VII.129 y 130; VII. 128; V. 322 y 323; V. 321; versiones recogidas entre 1930 y 1952.

211  No es fácil determinar la procedencia de las va­riantes a que se dio preferencia en el texto, sin duda facticio. No son fruto de una selección de expresio­nes tradicionales felices. Sorprende la eliminación de los motivos que llevaron a Ramón Menéndez Pidal a titular el romance "Amor más poderoso que la Muer­te", esenciales en todas las áreas de la tradición en que pervive el romance sin influjo letrado. La melodía es, asimismo, ramplona.

212  Dicha por Matilde Quiñones, 40 a. Remitida por M. García Blanco en 1932 a Menéndez Pidal.

213 CGR.I (1983), p. 33.

214 Madrid: Seminario Menéndez Pidal, 1984, pp. 33-34.

215  Su difusión se debe a la publicación de E. Mar­tínez Torner, Cuarenta canciones españolas armoniza­das. Madrid: Residencia de Estudiantes, 1924. Torner reprodujo la versión en publicaciones posteriores di­versas: Metodología del canto y de la música, Madrid: Publicaciones de la Revista de Pedagogía, 1935, pp. 63-65; Cancionero musical español, London: George G. Harraf and Co., 1948, pp. 50-52.

216 F. Maristany, Las cien mejores poesías de la lengua portuguesa, Valencia: Cervantes, y Buenos Aires: Tor, 1918.

217  Publicadas en Lisboa-Rio de Janeiro-Bruxelles-Lausanne-London and Glasgow, 1914.

218 Procedente de la versión publicada por B. Mas y Prat en el Almanaque de la Ilustración, Madrid, 1888, del romance de Gerineldo + La condesita (pp. 25-27) es ya una versión cantada a Luis Maldonado en 1901 ó 1902 por su cochero Ramón Reyes, de Robliza de Cojos, Salamanca (RTLH, V, pp. 223-226), según ya advertimos en el cap. II, n. 67; más curiosa es la difu­sión alcanzada por la versión publicada por Juan Me­néndez Pidal del romance de El Conde Niño + Valdovinos sorprendido en la caza, ya que se sigue recogiendo en la tradición oral hoy en día.

219 J. A. Cid, "Recolección moderna y teoría de la tradición oral (...)", en El Romancero hoy. Nuevas fronteras (1979), pp. 281-359: específicamente pp. 288-291.

220 Las 34 más o menos dependientes de Flor nue­va, las 5 que suponemos descendientes de un texto escrito no conocido y además otras 2 basadas en la versión de origen tradicional que publicó en 1888 el Almanaque de la Ilustración (RTLH, V, n° Vlll.9: Ro­bliza de Cojos y n° VIII. 10: México, s. 1.), otra influida por la versión arreglada por A. Duran que se publicó en 1849 (RTLH, V, n° VIII.7: Arahal), otra que reproduce o, simplemente, copia unas coplas impresas en Fregenal de la Sierra descendientes del pliego de la Canción nueva... de Gerineldo impresa en 1846 (RTLH, V, n° VIII.1: La Palma del Conda­do) y otra basada en el Pliego Suelto de El Puerto de Santa María de c. 1837 (RTLH, V, n° VIII.3: Santiponce).

LÁMINA

Portada de la edición de 1928 de Flor Nueva de Romances viejos, de R. Menéndez Pidal

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948.

5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948 VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA.

       La colaboración de Galmés y mía en el "Seminario de Estudios Históricos" se centró en dos áreas de trabajo bien diferenciadas. De una parte, en el estudio de la tradición oral moderna; de otra, en la reelaboración de los estudios de romances pertenecientes a los ciclos épicos de tema nacional. Sobre la segunda actividad hablaré más adelante; respecto a la primera, Ramón Me­néndez Pidal consideró formativo el encomendarnos en primer lugar el actualizar, mediante el análisis de todas las variantes observables en los centenares de versiones coleccionadas, el estu­dio de la diversidad textual en Gerineldo y en La boda estorbada (= La Condesita) que, con me­nos textos, había él realizado en 1920104. Ese trabajo sería el que más tiempo llegó a ocuparnos y en el que más obsesivamente invertimos nuestra novel pasión investigadora. Iniciado en el año académico 1946-47, los análisis, las ampliaciones de la base documental, las representaciones cartográficas de los datos y la redacción del estudio y de las conclusiones nos ocuparon múlti­ples horas del siguiente, 1947-1948. Hacia el final de ese curso, nos habíamos dejado conven­cer, por los familiares observadores de nuestro trabajo, de que padecíamos "gerinelditis" agu­da105. Pero era difícil cerrar las investigaciones en aquel punto, dejando sin rematar en forma publicable un trabajo tan rico en sugerencias acerca de cómo los romances geográficamente muy difundidos se diversifican textualmente mediante la expansión, en el espacio y en el tiempo, de múltiples creaciones parciales (variantes narrativas o del discurso poético) surgidas en lugares y momentos diversos.

      El conocimiento de que, en los romances de amplia difusión —como Geríneldo y La condesita106, El conde Niño107, La muerte ocultada, La hermana cautiva108, etc.—, la diversidad tipo­lógica observable y hasta cada variante de las que en el relato se dan están vinculadas a la "geo­grafía", puesto que ocurren en áreas determinadas, nos llevó (a Álvaro Galmés y a mí) a considerar precisa la exploración de las regiones españolas cuyo repertorio romancístico estaba peor representado en el "Archivo Menéndez Pidal". La cartografía romancística denunciaba la existencia en el centro de la Península, en lo que hoy forma la comunidad de Castilla-La Man­cha, de un área casi vacía, que nos propusimos rellenar. En consecuencia, proyectamos dos en­cuestas sucesivas: una en la Serranía de Cuenca; otra en La Mancha. En uno y otro caso, nues­tras dos experiencias previas de encuestadores, en el habitat norteño y en los alrededores de Valladolid, nos iban a ser sólo de mediana utilidad.

      A finales del mes de Junio o Julio109 de 1947 emprendimos la primera excursión. Nos dirigi­mos a Cuenca capital110 con el propósito de internarnos en la Sierra. A fin de hacer boca, baja­mos del tren en Chillarón, donde recogimos algún romance111 antes de continuar, andando al son de cientos de chicharras aposentadas en los árboles de la carretera, en dirección a Cuenca. Como, según allí se nos dijo, en ciertas partes de la Sierra había partidas guerrilleras, al decidir la ruta de nuestra encuesta nos atuvimos a las instrucciones del alcalde de Cañete y "procurador de los Marqueses de Cañete", a quien nos presentaron unos comerciantes de Cuenca112 para quienes llevábamos cartas de recomendación de Angeles Gasset de las Morenas. De acuerdo con la opinión de las "fuerzas vivas" locales, que "nos indicaron la distribución aproximada de los maquis y los no maquis" y que nos recomendaron vivamente no apartarnos de la carretera a Valencia, tomamos aquella noche el coche de línea a Cañete. Llegados al lugar, admiramos el amu­rallado y encastillado pueblo, que con su aspecto medieval ("calles de Edad Media, plaza para un juglar...", llegué entonces a escribir) y su "fisonomía" medio árabe, medio cristiana, parecía prometernos una abundante recolección para la jornada siguiente113. Pero, en el nuevo día, la actitud recelosa de las gentes del lugar nos hizo incluso maldecir el oficio de colector, al tener que darnos por vencidos. Siendo un pueblo grande, no atreviéndonos a llamar a las puertas de las casas, nuestro método de preguntar abordando a los transeúntes por las calles no dio buenos resultados, pues la gente se avergonzaba de ponerse en ellas a recitar cantares y, no digamos, a cantarlos. Rezumando hostilidad hacia los reticentes sujetos de quienes habíamos intentado sa­car romances, me puse a publicar en carta nuestro despecho:

    "Empiezo a escribir ésta tumbado en la cama, comido por las moscas y de muy mal hu­mor. Son las 7 menos ¼, estamos en Cañete aún hoy, Viernes. Nuestra recogida ha sido un rotundo fracaso. Total: Mala suegra (Carmelita) y Gerineldo, incompleto (...). Hemos recorri­do todo el pueblo 20 ó 30 veces y preguntado a todos los preguntables y no hemos logrado formar ambiente (...). Tan desesperados de repetir el mismo disco a 20 ó 30 grupos y oír las mismas contestaciones estúpidas, que sólo se pueden aguantar cuando luego se saca algo (...). / A las 8 ½ volvemos a la recogida de cazurrerías, y con un Me casó mi madre y ½ Catalinita cerramos la jornada a las 10. / Dormimos y, con un dulce despertar (comidos de moscas), salimos para Salvacañete (...)" (carta a la familia, escrita poco a poco en Cañete y Salvacañete durante el Viernes y el Sábado [25 y 26 de Junio, al parecer, de 1947] y echada el Domingo en Carboneras).

Llegados a Salvacañete, el Sábado de mañana, antes de subir al pueblo, aprovechamos para la­varnos bien en un caudaloso arroyuelo; una vez arriba, descubrimos un horno, al que acudían muchas mujeres a cocer sus panes, y creímos que el lugar era óptimo para recoger romances, pero sólo se nos respondía con monosílabos. Sobre la marcha, en la carta que venía escribiendo desde Cañete, continué entonces anotando las vicisitudes de la encuesta, que pronto se hicieron muy singulares:

    "Salvacañete. Unas 15 mujeres amasando, y nada. Desesperación. / (9 h[oras]): Ahora nos detiene la Guardia Civil, y largo interrogatorio. / (10 ¼): Llega un camión de sardinas que viene de Castellón. Se reúnen aquí las mujeres. Seguimos en «libertad provisional». Aquí, de­lante del Cuartelillo de la Guardia] Civil se nos acerca el médico (...). Se reúnen unas niñas. Aparece una Carmelita (Mala suegra), una Boda [estorbada] (extraña, aflornuevada) y una Delgadina, no cantadas. Otra niña (la hija del cabo de la G[uardia] C[ivil]), Me casó mi madre. Otra, Adúltera, en ó. / Pensábamos marcharnos en el camión de sardinas (...), pero seguíamos en "libertad provisional". Telegrafiaron a Cañete, al alcalde al cual habíamos sido presentados en Cuenca por los «Sara»; pero él se desentendió de nosotros, diciendo que no nos conocía. Luego telegrafiaron a Cuenca, parece ser que a los «Sara», y no sé si terminarán por llamar a Madrid (...). Aquí estamos a la puerta del cuartel, sin poder ir a recoger romances siquiera. Además las gentes no quieren, como es natural, decirnos romances; sólo las niñas «inocentes» (...). Llevamos ya «detenidos» 4 h[oras]. Otra vez vamos a ir por los pueblos que haya maquis, con tal de que no haya G[uardia] C[ivil]; nos darán menos lata (...). / Son las 2 h[oras] (...). / Son las 5-¼ y seguimos detenidos (...); no nos dejan ni movernos por el pueblo. Estamos ya 7 horas (...). ¡Hasta cuando despierte el cabo, que llame a Cuenca, para que llamen a Ma­drid (...)!. Tenemos «libertad de prensa», menos mal (...). / 6-¼, «Todo por la patria»: El cabo sigue durmiendo. / 6: El cabo se ha despertado, ¡Albricias! (...). Eso de que se despertó sigue sin notarse".

      Nuestra "liberación" se produjo inesperadamente (a las siete), gracias a que éramos portado­res del manual de encuesta sobre Romances tradicionales y canciones narrativas existentes en el Fol­klore español publicado por el Instituto Español de Musicología en Barcelona, 1945, en cuyas páginas "Al lector" figuraba la referencia al "publicado por doña María Goyri de Menéndez Pi­da! (...) bajo la inspiración del ilustre don Ramón Menéndez Pidal" en el Centro de Estudios Históricos "hace ya algunos años". Al mostrarle al cabo un impreso (eso "es muy importante") en que constaba el mismo apellido "Menéndez Pidal" que yo llevaba en segundo lugar en mi carnet universitario y que con alusión a ese nombre se copiaban versos de romances, llegó a aceptar que nuestra llegada en el coche de línea a Salvacañete podía, al fin y al cabo, tener por objeto tan peregrina actividad, como la que decíamos, sin propósitos subversivos. Abandonamos el pueblo y, aunque "nos cogió un tormentazo de padre y muy señor mío", llegamos andando (17 kms.) a dormir a Cañete. Como al día siguiente era Domingo, no había transporte públi­co; sin embargo, a las 6 113   de la mañana un camión cargado de pinos nos puso en Carboneras. Pero la Fortuna, o nuestros "macutos", nos trajo un nuevo encuentro, más espectacular, menos tedioso y un tanto cómico, con la Guardia Civil, que, de todas formas, vino a tener tan nefas­tas consecuencias para la investigación del Romancero conquense como el anterior.

      Ángeles Gasset, que aquel mismo año fue, en Agosto, a El Solán de Cabras (al Norte de Cuenca), donde aprovechó el tránsito de las gentes de los pueblos de la provincia que iban al balneario "a beber las aguas" para hacer una encuesta romancística con destino al "Archivo Me­néndez Pidal" sin necesidad de ir de un pueblo a otro, además de realizar esa tarea recolectora114, se enteró de los "sucesos" que últimamente habían alterado la vida cotidiana en unos y otros pueblos115. Vio al cabo de Salvacañete, que le contó de nuestro paso y, como resultado de ello, hasta su mujer le recitó algunos romances de aquellos que andábamos buscando. También se relacionó con una mujer de Carboneras, que le dio cuenta de cómo habían ido a su pueblo dos hombres, uno "muy alto" y otro menos, preguntando por Gerineldo:

    "¡Como que le iba a cantar Gerineldo Eran hombres malos, ¡iban con macuto! Los hom­bres buenos van con maletín y lo dejan en la posa[da]; eso ya es otra cosa. Pero estos, siem­pre de un lado a otro con el macuto, sin soltarlo (...). No [d]icían sino: que si la iglesia pa[ra] acá, que si lo otro pa[ra] allá (...) —meneando así los brazos—. Esto no lo hacen los hombres buenos. Ya ve, la cara la tenían fina y las manos de no trabajar (...); pero eran hombres ma­los. Las camisas eran buenas y la comida prepará[da] en casa; pero eran malos malos".

En efecto, cuando llegamos a Carboneras, a las ocho de la mañana, "tuvimos nuestro fracaso ini­cial"116. Una hora después, salimos al campo, por necesidades perentorias de Álvaro Galmés (que, salvo en una cuadra, no había otra forma de solucionar); yo me senté a esperarle en una roca; pero, súbitamente,

    "fuimos sorprendidos por los gritos de ¡Alto, manos arriba! de un guardia civil (cabo), mientras otro, realizando un movimiento envolvente, nos encañonaba también con la pisto­la desde el otro lado. Nos hicieron avanzar manos en alto, nos cachearon y, mientras uno nos vigilaba, a Álvaro sentado [ya] en la vía [del tren] y a mí arrimado a una tapia, el otro (sol­dado) registraba cuidadosamente los macutos".

Como, entre los romances anotados, llevaba yo una carta contando a unos amigos, con cierto sarcasmo (incluyendo el vítor "Viva la Guardia Civil honrada que va a barrer de España toda esta canalla"), la detención de Salvacañete, este cabo se convenció al punto, pues era más pers­picaz, de nuestro carácter inofensivo y nos dieron suelta. Pero el pueblo ya no estaba para ro­mances:

    "En este pueblo, que no es nada pobre (escribiría yo entonces), los habitantes, según nos dicen, no sólo no cantan, sino que no comen, no tienen hijos ni madres, no juegan al corro, no salen, no paran mientes, no están para eso, no hay niñas... lo único que hacen es trabajar y morírseles esos hijos, padres y abuelos que no han tenido. Es una calamidad".

Según la narradora local entrevistada por Angeles Gasset, en el pueblo vivieron así nuestro paso por Salvacañete:

     "La [Fulana] los vio cuando estaban comiendo. Y el uno le dijo al otro: «Mira, ésa es la que nos ha denuncia[d]o a la Guardia Civil». Y la [Fulana] llegó a su casa que se moría; se ciscó y todo. Se metió en la cama y ni comió ni nada. Y la vecina se estuvo allí, que ni puso el puchero ni na[da]. La [Fulana]: «¡Que esos hombres me la tienen guardá[da] y que yo no salgo hasta que se vayan!». Cuando ya se habían ido, no se quería levantar, pues no se lo creía: «¡Que no se han ido! ¡que no es verdad! ¡que esos me hacen algo, que me la tienen guardá[da]!»".

Sólo una vez vueltos a Cuenca, conseguimos, aquel mismo día Domingo, "bastantes romances, en un ratito, de unas niñas", y el Lunes, por la mañana, seguimos recurriendo a otras niñas ("las niñas son un portento"). Tras las jornadas de los pueblos, la recogida ciudadana "fue reconfor­tante; sobre todo, en el barrio alto, el del castillo, ¡hasta nos los dijeron las niñas de los guardias civiles del cuartelillo!" No obstante, debo recordar que, según información recogida en El Solán de Cabras por Ángeles Gasset, la niña "que nos dijo más romances recibió una buena paliza de su madre esa noche".

      Si las terribles sospechas que despertaba la llegada a los pueblos conquenses de unos jovencillos ciudadanos hicieron inviable en 1947 una exploración seria del romancero, al menos aquel intento proporcionó al "Archivo" una pequeña muestra de los temas más comunes117 y abrió el camino a nuevas investigaciones en la provincia, empezando por la ya citada de Angeles Gasset. Para nosotros, fue una lección que nos permitiría abordar la recolección en La Mancha con una táctica encuestadora diversa a la utilizada en el Norte de la Península.

      Durante los meses de verano, Álvaro Galmés y yo continuamos recogiendo romances; pero cada uno por separado.
      El 25 de Agosto él me comunicaba, en carta desde Cala-Ratjada (Mallorca), lo que llevaba hecho:

    "Mi colección de romances hasta ahora es bastante pobre; he tenido mala suerte. He reco­gido romances, hasta hoy, en Menorca y en Capdepera, un pueblo que está aquí cerca (...). Todas las versiones que tengo de Menorca las recogí en Fornells, de donde hubiera podido sa­car una buena cosecha (...), pero estuve sólo hora y media. Además eran recelosísimos en ese pueblo y tardé mucho en formar ambiente. Después que volví de Menorca he ido a Capde­pera a recoger romances (...), pueblo pescador muy poco conservador (...). Estuve allí todo el día y sólo pude sacar unas diez o doce versiones corrientes y un trozo de Guardadora de un muerto (...). Tiene la ventaja de que allí todas las mujeres se dedican a hacer labores con pal­mito (cestas, bolsos, etc.) y se reúnen, a la puerta de sus casas, en corros muy aptos para nues­tro oficio (...). Tengo proyectadas excursiones romancísticas por Porto Cristo, Son Servera, Son Carrió y Artá (...)".

A pesar de estos reparos, Álvaro Galmés reunió aquel verano una curiosa colección de textos, no sólo de Fornells (Menorca), sino también mallorquines118, complementando así lo que en esa misma comarca de Mallorca habían conseguido sus padres antes de la Guerra Civil119. El con­junto representó para el Archivo Menéndez Pidal un muy útil suplemento "moderno" a los ma­teriales baleáricos del s. XIX, a través de los cuales venía siendo hasta entonces conocida esa rama del romancero pan-hispánico.

      Por mi parte, hice aquel verano, desde San Rafael (Segovia), varias excursiones con el propó­sito de buscar romances. La más larga tuvo como lugar de arranque San Esteban de Gormaz (So­ria)120, donde, tras recoger algunos romances, consideré haber agotado el repertorio local121; también exploré el lugar próximo de Atauta122. Durante mi estancia en San Esteban, visité So­ria capital123 e hice una breve parada en Calatañazor124. Aunque en todas partes conseguí ro­mances, lo obtenido en la provincia de Soria, visto en conjunto, no me pareció gran cosa125. También hice un pequeño viaje en "tren-tortuga" al primer lugar de la provincia de Burgos, Zizones, donde, después de una serie de vanos esfuerzos126,

    "al fin tuve suertecilla, yendo a parar a casa de una vieja que sabía bastantes; en el tiempo que tuve, le di un repasillo y salieron algunas cosas buenas: una Mala suegra muy buena, Ci­priano. [= Adriana] o La acusada por la reina, una Gallarda (incompleta), una Muerta pleiteada y otro, que primero creí era un Cristo testigo y no lo es, es como una Vengadora de su honra".

Mayor interés tuvo el improvisado final de aquel viaje. Me apeé del coche al pie del Puerto de Somosierra y decidí ir a pernoctar a Casla127. Al pasar por Siguero y Sigueruelo encontré, en­tre otros romances128, unas espléndidas versiones del de La muerte del maestre de Santiago don Fadrique. A causa del comienzo de la narración

(...) que mañana son los Reyes,     la primer fiesta del año
cuando damas y doncellas     al rey piden aguinaldo,
unas le pedían seda,     otras sedilla y b[r]ocado.
«¿Qué pide, María de Padilla,     qué pide por aguinaldo?:
La cabeza del Maestre,     del rey don Pedro su hermano»
Y el rey se la ha concedido,     concedido y otorgado (...),

el trágico suceso de 1358 servía en aquellos pueblos de canto petitorio, "aguilandero" (’aguinaldero’), para los grupos de mozos y mozas que recorren el pueblo reuniendo donativos a fin de organizar la fiesta de "El Reinado" (día anual en que "reina" la juventud en muchos pueblos de España)129. Aunque la costumbre de utilizar este romance como cuestatorio en "la primer fies­ta del año" se dé en una gran área geográfica, son pocos los lugares que cantan completa la his­toria del fratricidio y con versos de tan viejo abolengo como los que aparecen en las versiones de Sigueruelo y de Siguero:

Cartas me van y me vienen     del rey don Pedro, mi hermano
que me vaya a los torneos     que en Sevilla se han armado,
que lleve poquita gente,     que son los gastos muy largos.
Llevé ciento de a mulilla    y otros ciento de a caballo,
todos vestidos de verde,     sólo uno de encarnado.
A la pasada del río     y a la colada del vado,
cayó mi mulilla en tierra,     quebró mi puñal dorado;
se me ha ahogado un pajecillo     de los míos más amados,
conmigo come a la mesa,     conmigo duerme a mi lado,
somos hermanos de leche,     una madre crió a entrambos (...)130.

A la mañana siguiente, día de San Luis [25 de Agosto], viajé desde Casla a Matabuena131, para continuar a pie, hacia Pedraza. Al pasar por Canicosa encontré el pueblo desierto, pues esta­ban todos "a caminos" arreglando como prestación comunal los caminos vecinales. La villa medieval de Pedraza se hallaba entonces prácticamente despoblada, ya que los más de sus ha­bitantes se habían ido realojando a orillas del río, en La Velilla, en busca de agua. Resultaba impresionante recorrer aquel noble esqueleto de ciudad, muerta en apariencia, pero sin que sus casas hidalgas se hallaran ruinosas. Pese a los pocos moradores que había en ella, mien­tras un trapero-cacharrero hacía sus intercambios, pude anotar varios romances, todos ellos de "tipos" antiguos que hoy están desapareciendo en Castilla. Seguí en dirección a Turégano, pasando por Arahuete, "un pueblaco muy pobre", al que llegué a las 3 ¼ hambriento. Eran aún tiempos de penuria. No olvidaré nunca la escena y suceso vivido en la "taberna" del lu­gar, a la cual me encaminó una mujer; carecía de signo exterior identificador y en su interior no tenía ni mostrador. Estaban sentados a una mesa pequeña dos mujeres y un hombre comiendo una sandía y apartaban cuidadosamente las pipas haciendo con ellas un montoncillo; nada podían venderme de comer, ni guisado, ni crudo, ni de lata; a mis preguntas con­testaron que el primer lugar donde podría hallar comida estaba a dos leguas largas de camino; cuando trasponía, triste, la puerta, me hicieron entrar de nuevo («¡Cómo vamos a dejar al ca­minante que se vaya sin comer bocado!») y me ofrecieron una parte de la libreta de su pan de racionamiento y un cuartillo de vino, más dos tomatillos diminutos de su huerta (me en­señaron que no los tenían mejores) y una raja de la sandía que estaban comiendo, sin acep­tar cobrarme, salvo lo que les había valido a ellos dinero, el pan y el vino; por lo otro nada, ya que era de lo suyo. Hablamos de guerra, amnistía, tiempos malos, injusticias: ¡Hasta los subsidios familiares son sólo para los ricos, pues qué pobre puede tener varios hijos! El de la mujer más joven, a la cual yo apenas diferenciaba en su edad de la madre (¡tan envejecida es­taba!), era el gaitero del pueblo y lamentaron, dado mi oficio de reunir cantares antiguos, que estuviera ausente, pues, siendo él también "músico", hubiéramos podido hacer un intercam­bio de viejos por nuevos, ya que yo era de un pueblo, Chamartín de la Rosa, próximo a la capital. Una de las mujeres me interpeló de pronto, diciéndome: «Ya que es usted tan alto ¿por qué no se hace guardia civil?» «Calla, mujer, a lo mejor no quiere» «¡Cómo no ha de querer!, ¡con el racionamiento que tienen!» Fui a dormir a Turégano y, allí, cometí el error de aceptar pasar la noche en el pajar de una taberna. Cuando me di cuenta de que no era lo mis­mo dormir en el tamo que en un hórreo asturiano, ya no puede salir, pues habían trancado la puerta. Mi cuerpo fue aquella noche un "pulgódromo", pues las pulgas competían en re­correrlo sin descanso.

      También durante aquel verano (en Julio, Agosto y Setiembre) crucé repetidas veces la Sierra para encuestar en los pueblos de Santa María de la Alameda (Madrid), Peguerinos, Las Navas del Marqués y Navalperal (Ávila). Mi mejor hallazgo fue, sin duda, una versión de La muerte ocultada (hexasílaba), del tipo más conservador, con el combate entre don Bueso y la Muerte, representada por un "puerco" (< el huerco, en latín Orcus):

— Puerco, no me empuerques     las aguas de arriba,
no dejes a doña Ana    viuda y recién parida132,

tipo sólo conocido en unas pocas versiones de las zonas serranas de Ávila, Salamanca y Cáceres. En una ocasión, prolongué la excursión yéndome a Ávila y desde allí al Puerto de Villatoro. Tras recoger por esa serranía algunos romances, entre ellos varias versiones de La condesita, una de ellas con el motivo de vieja raigambre (heredado del Conde Dirlos):

Contigo me voy, buen conde,     contigo me has de llevar.
— Las mujeres a la guerra    no las podemos llevar,
que se nos quitan las fuerzas,     las ganas de pelear133,

me vi forzado a volver andando toda la noche los 34 kms. de la llanada del Valle Ambles. El frío no me permitió dormir a la intemperie en un pinarillo y caminé al paso de una carreta de bueyes, que llevaba cereal a Ávila134, viendo cómo giraban las constelaciones de la bóveda celeste según pa­saban las horas; así aprendí a ver cómo "las Cabrillas ya van altas" (de acuerdo a como señala la hora en que se acercan los lobos a su majada el pastor que guarda las ovejas "de un cornudo" en el romance de La loba parda135), después de haberlas antes visto asomar por el horizonte. Aquel Setiembre era la noche tan fría que la mujer que inicialmente iba acurrucada sobre el carro hubo de bajarse y, en la alborada, se escarchó el sudor de los bueyes. Cuando esclarecía, mientras cami­nábamos al paso lento de los bueyes, yo iba anotando de boca del hombre y de la mujer los ver­sos de una versión de La condesita de Santa María del Arroyo136 muy diversa de la recogida en Vi­llatoro, pues se ajustaba al tipo regional que habíamos denominado "extremeño" y que comienza "La condesita lloraba, tiene bien por qué llorar"137. Salía el sol cuando llegamos a Santo Tomás y los frailes dominicos, encapuchados, cantaban no sé qué horas desde el coro y en torno al se­pulcro marmóreo del Príncipe don Juan, obra de Domenico Fancelli.

      Los avatares de la encuesta conquense condicionaron los planteamientos de la siguiente ex­pedición conjunta de Álvaro Galmés y mía por Castilla la Nueva, en aquel próximo Octubre de 1947: ante todo, era preciso llegar a los pueblos con documentación e imagen de "hombres bue­nos". Conseguimos, pues, de antemano, certificados oficiales capaces de impresionar a las auto­ridades locales, en caso de que levantáramos sospechas138, documentos que evitaron, en efecto, "encontronazos" con la Guardia Civil y que acabaríamos por considerar verdaderos "amuletos". En ocasiones utilizamos "el papel" para que se nos diera cama en las posadas y pensiones manchegas, y hasta para obtener pan de ración139. De sobreprenda, portábamos ciudadanas gabar­dinas, que demostrasen nuestro origen burgués. Por otra parte, nos cuidamos de empezar siem­pre las jornadas buscando, aunque fuera muy de mañana, alojamiento para pasar la noche, a fin de dejar en él, bien aparcados, los "macutos". Conforme a la costumbre de nuestros compañeros de posada, los arrieros, nos proveíamos en el mercado de la comida, que llevábamos a gui­sar a la ventera: tomates, tocino fresco y unos huevos (que el vendedor miraba uno a uno pre­viamente al trasluz, por ver que no estuvieran engallados o viejos); a veces, "echábamos" un quilillo de carne a compartir con un arriero cordobés que seguía en parte nuestra misma ruta... La práctica de apalabrar de mañana las camas tenía una razón adicional: tratar de evitar que se nos diera cuarto sin ventilación, o compartido, o con la ropa previamente hollada por anteriores durmientes. En aquella España de la postguerra nuestro "higienismo" no dejaba de ser una marca de "señoritismo" que resultaba un tanto fuera de lugar, no ya en las posadas, sino inclu­so en las fondas y pensiones en que podíamos alojarnos de acuerdo con nuestro presupuesto de investigadores estudiantiles:

    "Nos birlaron la habitación y dormimos en una que su única ventilación era un ventanu­co a la cuadra, que lo abrimos nosotros, ... y olía!!"140;

    "Llegamos a la posada, que no nos agradó mucho. Preguntamos, nos enseñaron una habi­tación disculpándose de que no habían arreglado el cuarto. La habitación no estaba mal. Di­jimos que sí. Nos quedamos dentro y, para facilitar la lucha por la ropa limpia, se nos ocurrió manchar las sábanas y las almohadas escandalosamente, pues, como no estaban muy sucias, suponíamos que por las buenas no las mudarían. Las dejamos hechas una perdición y nos marchamos muy satisfechos de la ocurrencia. A pesar de todo, cuando llegamos a comer (12 ½), estaban hechas las camas con las sábanas de marras. Dijimos que nos las cambiaran. Dijeron que a la noche (malo!). A las 7½, cuando volvimos, resultó que no había luz eléc­trica en el cuarto y, entonces, decidimos abandonar el campo. Dimos con nuestros huesos y nuestras carnes en una pensión (...)"141.

    "Dimos en una fonda «Castilla» regulareja (...) «—Que, mientras cenamos, nos pongan la ropa limpia, que nos queremos acostar (...)». Las tres [camas] del balcón tenían ropa sucia; las otras dos no tenían nada (...) Total, que yo terminé durmiendo con calcetines, calzoncillos de­bajo del pijama, los pantalones del pijama atados por abajo con cuerdas y el calcetín por en­cima. De funda de almohada puse el saco de la ropa. Pasé mucho frío, porque no quería meter los brazos dentro, ni subirme el embozo. La lucha por la ropa limpia es una operación di­fícil"142.

      Hicimos en tren143 la ruta Madrid-Villacañas (Toledo)144-Alcázar de San Juan (Ciudad Real)145-La Roda (Albacete), donde aún encontramos a un aldeano, Antonio Martínez, "autoridad" local en folklore, quien conoció a Navarro Tomás e intervino "en una película de don Baldomero y Ruiz Castillo, en que Sancho se calzaba unas abarcas", y cuya hermana, "una morena", salía en la pelí­cula del azafrán. Desde un principio nos fue bien: "No nos han detenido; ni se escaman"; "Por lo menos, son simpáticos"; "Me gustan estos pueblos". De La Roda seguimos a Villarrobledo y, en transporte rodado, a Munera. La recolección de romances era, cada día, abundante:

    "Como visteis, (...) no nos va mal. En La Roda, 36; en Villarrobledo 28. Son pueblos muy grandes y tuvimos bastante suerte (...). La región es rica en romances, todo el mundo sabe. Los cantan en la vendimia, en el azafrán, por Navidad, por Pascuas con la zambomba, etc. Como tenemos que recorrer bastante área, estamos un día en cada pueblo (y su noche). Al atardecer, si tenemos casa conocida, nos va muy bien. La cuestión es entrar adentro; en la ca­lle no los dicen. Si se entra y le ofrecen a uno silla, está la cosa hecha. Suelen ser amables; has­ta los que dicen que no lo quieren decir. Seguimos sin usar el «documento», sin tratar con los Guardias civiles" (carta desde Munera, 8-X-1947).

El "transporte rodado", para ir de pueblo en pueblo, que utilizaríamos desde Villarrobledo a Munera, El Bonillo y Alcaraz, no ofrecía otro problema sino el de la holgura, que por nuestra parte logramos resolver al ser calificados de "exploradores":

    "Este coche que hace el servicio entre Villarrobledo y Alcaraz, del que ya usamos en nues­tra etapa Villarrobledo-Munera, es un taxi, con rayita colorada alrededor y todo. Cuando fui­mos antesdeayer a coger el «coche», nosotros nos lo imaginábamos un autobús: había espe­rando por lo menos catorce personas y un montón de maletas, bultos, sacas de correo y cajones. No comprendíamos en qué coche iríamos, ya que los dos allí estacionados eran, uno este taxi, y otro, un coche por el estilo. Yo primero pensé que iríamos en aquellos dos, pero decidí en mi interior que allí no cabíamos; y, en efecto, uno de ellos lo metieron en una cua­dra. Pero, entonces, arreglaron el otro para salir y, después de contarnos, decidieron que, algo apretados, cabríamos todos, con los bultos. Fuimos: 9 atrás + 3 delante, 1 en el estribo y 4 arriba, detrás de los bultos. Los «exploradores» fuimos arriba, con otro viajero y el chico del coche, que era un chaval de unos 12 ó 14 años, hablador como él solo, que nos contó una se­rie de historias (,..)146".

Llegados a Alcaraz (el día 10 de Octubre), hicimos balance de lo que hasta allí llevábamos re­cogido: "170 versiones; unos 25 a 30 romances como mínimo en cada pueblo"; "gente abierta y nada recelosa". Pero,

    "ahora entramos en una zona distinta, según parece; la gente es menos abierta, el terreno es más accidentado y el pueblo más pequeño y pobre, aunque de más abolengo (...). Este pue­blo es bonitísimo’, "Alcaraz me ha sido mucho más antipático, otra gente más antipática, todo más sucio y menos pueblerino, en el buen sentido de la palabra".

Pese a todo, Alcaraz no constituyó una excepción negativa en la encuesta albacetense: "llevo yo solo recogido ya, en dos horas, 10"147.
      Desde Alcaraz decidimos cruzar andando, con mucho calor, a Villanueva de la Fuente, en Ciudad Real. En vista de que en Villanueva de la Fuente, la gente ("el personal" y los guardias municipales), parecían más desconfiados y que era Domingo, decidimos cuidar nuestra imagen:

    "Esta mañana, para ser «hombres buenos» asistimos a la procesión, a la misa cantada y con sermón religioso-patriótico, etc., porque hoy era el Pilar, fiesta del pueblo. De tan buenos como quisimos ser, nos pasamos por el otro lado", "resulta que se corrió la voz por todo el pueblo de que éramos «delegados» (= de Abastos)148, ¡y ya podéis figuraros lo bien recibidos que éramos!149. Sólo hemos logrado vencer la desconfianza en tres puntos, de donde han sa­lido algunos romances (...)".

Al vernos avanzar por las calles, retiraban de frente a las casas las legumbres que tenían puestas a secar. Y, antes de que nos aproximáramos a cualquiera, ya nos estaba meneando la cabeza con un gesto preventivo de "no"150.
      En Infantes, donde pernoctamos dos noches,

    "tuvimos gran suerte. A la segunda pregunta nos dirigieron a la casa de enfrente; allí con la primera que topamos creyó que era una broma y gracias a eso no se asustó, ¡alabado sea Dios! Al ver que iba en serio, llamó a una prima suya, muy, muy «culta», que nos dijo: «Sin duda serán ustedes poetas o amantes de la poesía; porque, claro, los estudiantes lo primero que aprenden es a hacer versos. A mí todo lo que sea de artista me encanta. Me pasaría todo el día escribiendo poesías151. A mí me gusta mucho el firmamento y el movimiento de las es­trellas y me gustaría haberlo estudiado. Yo no quisiera morirme sin verlo». Nos ofrecieron sillas (¡buen augurio!) y, después de tomar asiento, empezaron a decirnos algunos romances. Pero la culta, que tenía las obras completas de Gabriel y Galán152 y el Quijote en verso, em­pezó a escamarse y a decírnoslo claramente".

Entonces, le enseñamos "el papel" y pareció convencida; pero luego, cuando llegó otra mujer, Sacramento, empezaron a hablar de maquis y de falsificación de documentos y volvieron a las andadas. Nosotros, impasibles,

    "seguimos apuntando de otra mujer y ésta, al terminar, se puso muy seria, de repente, y nos espetó la pregunta: «¿Quién es Dios?». Nos quedamos con la boca abierta, sin saber qué decir, y ya veíamos hundirse la bóveda celeste sobre nosotros".

Pero, al fin, salí del paso diciéndole el Pater noster en latín. ¡Qué mayor prueba de que éramos hombres buenos! No obstante seguíamos sin parecerlo.

   "Nos lanzaban preguntas capciosas: «—¿Por qué hay gentes que no creen en Dios?», «¿Ver­dad que hay Dios? —Claro, que sí, ¡pues no lo ha de haber!, ejem».—
    Al decirnos la otra mujer [el romance] «Carmela se paseaba...» (La Mala suegra), se le me­tió a la culta en la cabeza que aquello era malo: «—Esa mujer era mala. Faltaba al 7° manda­miento que dice No fornicar. —¡Pero, si don Pedro era su marido! —¡Quién sabe! ¡A lo mejor era otra cosa! —¡Pero, si está hablando con la suegra! —No, me sospecho que esa mujer es... como ustedes".

Hubo que explicarle la historia de la pobre Carmela, a quien la suegra envía a parir a casa de su madre y aprovecha su ausencia para enconar la voluntad de su hijo contra ella. Al cabo, conse­guirnos la confianza de aquellas mujeres, que hasta hicieron que una niña nos acompañara a otro barrio con la recomendación

"Di que no se asusten, que son hombres de los nuestros, de los que creen que Dios está en el cielo, en la tierra y en todas partes".

Eramos, al fin, "hombres buenos", además de poetas. Con gran sorpresa nuestra, nos recomen­daron que en ese otro barrio no dejáramos de buscar "a las Putonas", que sabían muchos roman­ces; sólo llegados a él comprobaríamos que se trataba del apodo de toda una familia (cuyos miem­bros varones eran llamados paralelamente "los Putones") y, efectivamente, tuvimos ocasión de interrogar a una de ellas que, cuando pasaba por la calle, fue llamada estentóreamente "eh, Putona, ven acá, que unos señores preguntan por ti". La buena mujer, amablemente, nos fue trans­mitiendo su repertorio, pero al decirnos Carmela, esto es La mala suegra, y llegar al pasaje en que la madre de don Pedro acusa a su nuera de que "Nos ha llamado de putas hasta el último lina­je", se interrumpió pudorosa y, en vez del verso, nos dijo: "aquí viene la mala palabra".

      Si en Infantes, una vez ganada la confianza de todas aquellas mujeres, la recolección fue bue­na, en Valdepeñas fue mejor:

    "A la 1 ½  nos fuimos a recoger cada uno por un lado. Sacamos en total 50 versiones, que suponían 31 romances distintos (...)153. Aquí cantan la mayoría como aguinaldos de Navidad y los llaman «aguilanderos» (...). Ya tenemos 215 recogidos. Hasta ahora vamos en progresión (...). ¡Eso de que esta región no canta romances o canta pocos es un camelo!"

      Desde Infantes contábamos con tren. Pero aquellos trenes competían con los coches de línea:

    "Escribo (...) desde [la] Estación de Valdepeñas, de pie, esperando «El Pescadero», en don­de parece que iremos, efectivamente, como sardinas en lata según el número de gente que hay", "nos hemos levantado a las 6 ½ y son las 9, aún seguimos esperando al maldito «Pesca­dero»154".

    "Estamos esperando el tren que va a Malagón. Ya lleva una hora de retraso, con lo que nos va a estropear del todo el día, ya que son ahora las 12 ¼ de la mañana (...). Esto sigue sin mo­verse y es ya la 1 menos 10. Total, que en Malagón no vamos a hacer nada (...). Es un tren muy divertido, un mixto larguísimo con sólo 2 [coches] de viajeros (...) De pronto empezaron a subirse las mujeres a los asientos porque corría por el suelo un ratón (...) Sigue sin salir el cacharro este y es la 1’05, perderemos el día"155.

      Ciudad Real, "la maldita", era aún en aquellos años un pueblo de La Mancha, más grande que los demás, pero hermoso, con sus largas calles de casitas bajas y blancas. Tampoco nos de­fraudó en cuanto lugar conservador de tradición. Claro está que la "joya" de La Mancha fue, desde cualquier punto de vista que recuerde nuestra excursión, Almagro. A la belleza urbanísti­ca, que aun hoy conserva, se unía entonces la vida artesanal: en cada portal se veía un grupo de mujeres de tres generaciones haciendo, con dedos tan ágiles como los de un buen pianista, bo­lillos. Como la tarea mecánica les dejaba libre la mente y la boca, no había problema para que atendieran nuestras peticiones y cantaran los romances que sabían. La convivencia entre las artesanas más viejas y las más jóvenes facilitaba la transmisión del "saber" tradicional.

      Como final de nuestro recorrido (después de haber tenido que viajar incluso en los topes de un vagón de ganado, para no ir dentro de él, sin ventanillas, con el resto del "personal" viajero), cruzamos los Montes de Toledo, deteniéndonos a recoger romances en Los Yébenes y Mora (To­ledo), antes de poner término a las encuestas en la propia Toledo.

      En Diciembre de 1947 aproveché un breve viaje con mi padre, Miguel Catalán, a Zaragoza para recoger allí algunos romances. Poco después, a finales del mes, acompañé a mi abuelo, Ra­món Menéndez Pidal, en su ida a Valencia al ciclo de conferencias sobre Cervantes arriba alu­dido. Aproveché entonces una visita a Sagunto de los participantes en ese ciclo, llevados a pre­senciar una "colada" en los Altos hornos, para, tras el banquete de rigor, buscar en el pueblo, durante una hora, romances:

    "Encontré pista enseguida y, en un taller de costura, recogí unos pocos. Creo que volveré a recoger más",

afirmaba en una carta inconclusa156.

      Entre tanto, Alvaro Galmés  aprovechó una visita a Javier (Navarra), para recoger allí, aquel mismo mes de Diciembre, algunos romances.

      Aquellas vacaciones universitarias de las Navidades del 47/48, las dedicamos Galmés y yo, en su mayor parte, a recorrer una comarca ya visitada en 1910 por Tomás Navarro Tomás, Alis­te (en Zamora). "El Rincón", como por allá llaman a la comarca, me interesaba especialmente, pues en ella había encontrado don Tomás una magnífica versión del romance que recuerda el épico reto de Búcar a Valencia y al Cid y la persecución por Babieca de la yegua en que cabalga el moro fugitivo, tema que yo estaba estudiando157.

      Pasamos en Zamora el fin de año. Allí "conseguimos el Pasaporte de Fronteras" necesario para poder andar en las proximidades de la de Portugal. En un paseo nocturno por el casco urbano, a las 10 de la noche, obtuvimos los "últimos romances de 1947", y el 1 de Enero de 1948, mientras íbamos, "de iglesia en iglesia, de monumento en monumento", recorriendo aquella Zamora que aún no había sufrido los desmanes urbanísticos que traería la "modernización" de España, hasta "recogimos una Loba parda muy rara", por la mañana, y, a la tarde, extramuros de la muralla

    "dimos con una mujer de Losacio de Alba, al N. E. de Aliste, que nos dio una avanzadilla de la tradición de esa zona (...). Ella sabía algunos, que le enseñó su madre, entre ellos Con­de Claros, y no empezando «Paseábase Lisarda» o «Galancina, Galancina, hija del conde Ga­lán», sino «Media noche era por hilo los gallos querían cantar»".

Nos aseguró que "su padre sabía «Helo, helo» y su madre Penitencia del rey Rodrigo, Muerte del Maestre y muchos otros". Esta información nos haría, días después, modificar el itinerario de en­cuesta.

      De acuerdo con nuestra preocupación por la "geografía" de la tradición romancística, obser­vaba yo al segundo día de estar en Zamora:

    "Lo que es clarísimo, en cuanto a los romances, es que estamos en una zona de transición. Hasta aquí llega la influencia (...) del Sur y del Centro; a partir de aquí, entramos en la re­gión conservadora del N.O.".

      Acabadas las festividades del cambio de año, pudimos viajar a Alcañices apretujados en el de­partamento de atrás de un pequeño autobús, de techo bajo ("doy en él yendo sentado"), te­niendo que llevar en una rodilla a Alvaro y en otra a una mujer. Desde Alcañices, en que la hi­giene y el frío nos hizo dormir vestidos y "con guantes puestos", y donde "nada bueno (ni malo)" les sonaba de romances, seguimos andando hasta "El Rincón", Aliste (donde "no hay luz eléc­trica, a pesar de que esté muy cerca de [la central hidroeléctrica de] Ricobayo").

      Al llegar a Sejas, el escenario nos pareció prometedor de maravillas tradicionales158:

    "El pueblo es precioso y conserva el vestido con saya y blusa, collares y pañuelo"; "se tra­tan de vos: «¿sabéis vos eso?». Usan el adjetivo charro por ’burdo, pueblerino’, o algo así. Como diminutivo usan el -ico (arrobica, madrecica, ultimico, etc.), creo que también el -ete («Chiqueta» como mote)".

Y lo fue, en efecto, la misa del Domingo:

    "Las mujeres, todas vestidas [con el traje tradicional], de rodillas, delante; los hombres, de­trás, bastantes con una capa parda y sombrero ancho. Las mujeres en la parte [de la misa] de sentarse, se sientan en sus propios pies (...)".

Nuestras expectativas tenían el listón tan alto, que nos quejamos de los resultados, aunque en modo alguno fueran despreciables, pues recogimos varios realmente difíciles de hallar:

    "Pero de romances no está la cosa tan bien. De algo raro van La esposa de don García, Celinos, «Tengo apostadas... dormir Moriana antes gallo cantar», Gallarda, Teresita que se le que­ma el niño"15S’.

Malhumorado, remataba yo mi carta afirmando "No tenemos ni idea de cómo se recogen los romances esos" (en referencia a los de origen épico, así como a Espínelo y a El Enamorado y la  Muerte, que Navarro Tomás pudo encontrar en 1910). En la "posada de Gonzalo", "muy sim­pática y limpia", de suelo "lleno de barro" y techo "de chorizos, tocino, costillas y jamones",

    "el caldero está puesto sobre la lumbre, los hombres fuman alrededor del fuego (...), los ca­rabineros juegan a la brisca y todos cantan...; pero no romances, sino al hablar, porque pare­cen gallegos";

previamente, aquella noche, el cabo de carabineros y el alcalde del pueblo nos habían sometido a un minucioso interrogatorio, pues el "documento" les sabía a poco, ya que no éramos porta­dores de un especial "permiso para recoger romances" en El Rincón y ese incidente nos parecía de mal agüero.

      El tiempo frío (que nos obligaba a soplarnos los dedos para poder escribir), pero soleado, de los primeros días, cambió en lluvioso. A Nuez llegamos andando bajo la lluvia:

    "Las calles, que ya en Sejas, con tiempo bueno, eran un pozal de gallinas, ahora aquí (...) parecían ríos que van a dar a la mar (...)"; "En la calle se oyen los crac, crac de las cholas (unas botas con suela de madera), entre el gotear triste y continuado"; "Este pueblo es más grande que Sejas, pero los habitantes (el personal) son más charracos. Estamos en zona de f- y de pa­latalización de L- inicial".

      Aunque las gentes de Nuez conservaban menos el vestido tradicional que las de Sejas, pese a ser más pobres160, mantenían, conforme a las referencias que ya teníamos, más viva la tradición oral. Por lo pronto, eran "muy copleros"161; también su repertorio romancístico nos pareció, des­de un principio, francamente bueno162; sin duda porque, "por fin", conseguimos una versión de El moro que reta a Valencia, la preciada pieza que nos empeñábamos en cazar. Es verdad que, para recoger de boca de Rosa Fernández el texto con que aquel mismo año encabezaría mi artí­culo "Importância da tradiçao portuguesa para o romanceiro hispánico", publicado en la Revis­ta da Faculdade de Letras de Lisboa163, fue preciso trabajarlo:

    "Por fin damos con «Helo, helo», pero no lo recuerda nada bien y tenemos que sacárselo con sacacorchos; por fin va quedando algo completillo. Veremos si, mañana, con la ayuda de la almohada, lo completa".

      Esa mañana era la festividad de los Reyes. Se representaba por las calles y la iglesia de Nuez un Auto de Navidad. Los tres magos iban vestidos regiamente, enagua sobre enagua, de forma que las puntillas, con que cada una de las que llevaban sobrepuestas se remataba, formaran, en cascada de encajes, un espléndido faldón todo labrado; llevaban las cabalgaduras de los Reyes (un caballo, una mula y un asno), cogidas de sus correspondientes ronzales, tres chiquillos a pie, a modo de pajes, con uniformes de "regulares", guardia civil y soldado. Tras entrevistarse con Herodes, asomado al balcón del ayuntamiento, se dirigieron en busca del Niño, que estaba en el interior de la iglesia. Un grupo de "pastorcillas", en traje regional, dirigidas por un mayoral a modo de zorromoco y acompañadas de un "bobo", llegaron por las calles bailando y cantando hasta entrar en la iglesia. Todos los hombres del pueblo, engalanados con sus capotes y provis­tos de cayado, fueron a la misa, así como, por su lado, las mujeres. Cada personaje iba recitan­do los versos del Auto que le correspondían (el texto no era arcaico), incluso el bobo, que den­tro de la iglesia no acertaba con el portal de la Sagrada Familia, ni acababa de reconocer al Niño-muñeco objeto de la Adoración. Todo el pueblo participó en los cánticos de la misa can­tada, que resultó "polifónica", pues cada voz humana entonaba a su manera una melodía al rit­mo de los cuentos de los cayados golpeados contra el suelo164.

      Acabado el Auto y la misa cantada aún tuvimos tiempo de que la señora Rosa completara la historia del "morito", incluida su persecución:

Al estar n’estas razones,     el su padre que asomaba.
Donde pon la yegua el pie,     pon el caballo la pata.
[Al pasar un arroyuelo],     al llegar a una esplanada,
[ya] le tira[ba] la lanza    y se la deja clavada:
— ¡Atrás, atrás, el morito,     que me llevas una alhaja!

      Más allá de Nuez, estaba ya Portugal. No cabía seguir más adelante. El recuerdo de los "ma­ravillosos padres" de nuestra informante zamorana de Losacio nos hizo tomar el camino de la Tierra de Alba; era preciso andarlo, pues no había transporte ninguno, ni caminos rodados. Tu­vimos suerte de que hasta San Vitero (7 de Enero) "no llovió prácticamente nada, a pesar de lo que amenazaba" y en dar, al siguiente día, con una hermosa serrana, que, tras huirme esquiva, acabó por enrutarnos hacia Gallegos del Río, cuando íbamos perdidos165. La luz eléctrica, que por primera vez allí reencontramos, el vinillo, aunque amargo, y la ropa limpia de la posada166, nos hizo especialmente simpático el pueblo. En cada lugar que pasábamos anotábamos roman­ces, si bien muchas veces fragmentarios. Al cantar el gallo, bajo la lluvia, con una copa de aguar­diente, para matar el bicho, salimos de Gallegos para Losacio. Nos alojamos en la propia casa del padre de nuestra informante zamorana, que no resultó ser, como habíamos pensado, un extraordinario portador de tradición. Pero en la velada invernal en torno al fuego, su mujer y seis de sus siete hijas (y entre ellas ningún varón) que permanecían en la casa paterna nos revelaron cuán diferente era el papel de la mujer en aquellas tierras de transición respecto al que estábamos acos­tumbrados a contemplar recorriendo tierras de pan llevar de la meseta castellano-leonesa. Parti­mos, así, camino del embalse del Esla y de Zamora, más entusiasmados con lo vivido en aque­lla etapa de la excursión inverniza que con lo conseguido en los primeros días, los de más productiva recolección.

      En Marzo-Abril de aquel año de 1948 tuve la oportunidad de participar en una excursión es­tudiantil fuera de la Península. Por entonces, salir fuera de España era un deseo que pocos podían realizar; en aquella excursión tratábamos de ir lo más lejos posible sin necesidad de un pasaporte para viajar al extranjero. Nuestro objetivo167 era el territorio "español" de Ifni, en la costa saharia­na, pues el pretexto de asistir al 10° aniversario de su ocupación constituía la única forma a nues­tro alcance de atravesar el Estrecho168. A nuestro paso por el "Protectorado español" en el Norte de Marruecos tuve la posibilidad, que no desperdicié, de visitar el barrio judío de Tetuán169:

    "Ayer estuve con un judío licenciado en Derecho y muy inteligente que me dirigió por aquí —escribía a mi madre y abuelos el Viernes 2 de Abril—. Encontré una mujer que sabía 40 romances o más. Hoy los apuntaré. Tienen melodías preciosas"170

y horas más tarde comentaba:

    "Esta mañana he estado recogiendo romances en una casa de la judería, de boca de una he­brea anónima de unos 70 o más años. Los sabía todos. Recogí 23 y ya estaba agotado yo, de escribir, y ella, de hablar. Sabía muchísimos más, prácticamente todos los del Catálogo"171.

Ante un repertorio semejante, me sentí apabullado:

    "Da mucha rabia estar recogiendo romances de[l] Cid, de Bernardo, Fronterizos, sin emo­cionarme nada, como quien escribe Gerineldo por 400ª vez. He apuntado los que se me ha antojado".

Respecto al uso de los textos y las melodías anoté entonces:

    "Algunos no los quería cantar, porque son tristes y, en ese caso, se aplican a las lamentacio­nes y se cantan entonces: Muerte ocultada, [Muerte del] Príncipe don Juan y otros. Muchas de sus músicas son aprovechadas para himnos en hebreo".

      Por otra parte, me llamó la atención la penetración en la tradición judeo-española de versio­nes y narraciones de tardía o reciente difusión en la Península172, y el comprobar, frente a los prejuicios de Manrique de Lara173, que

    "Los judíos no son nada interesados, sino muy simpáticos y abiertos".

      Al llegar noticia a Menéndez Pidal de aquella recolección, comentó entusiasmado:

    "(...) Buena suerte de haber encontrado la recitadora total! Como Bénichou interesa por dar el caudal completo de una sola familia, tú puedes dar el caudal de una sola recitadora. A ver si, a la vuelta, tienes tiempo de completarlo (...). Y parece que el caudal de esa recitadora es más abundante que el de Bénichou!!, pues dice que se sabe todos los del Catálogo" (5-IV-1948).

      Como destaca S. G. Armistead en su estudio de la tradición sefardí en el Archivo Menéndez Pidal, en aquella "breve, pero fructífera encuesta" los textos recogidos no pasaron de 32; pero se hallaban "entre ellos varios temas raros: C13.11. La expulsión de los judíos de Portugal (í.o); F4.14. El juicio de París (í.a); G1.10 Espínelo (í.a) (contaminado con C5. Abenámar, í.a)), y L11.5 La lavandera de San Juan"174. Junto con la colección de Paul Bénichou, formada por las versiones que le remitió su tía R. Serfatí desde Oran (antes de 1939) y que él mismo corrigió en Oran en 1942 y las cantadas en Buenos Aires por las hermanas Coriat, 1943175, y la reunida por Baruch Uziel en Tel Aviv, 1946, que vino a incorporarse, no sé en qué años, al Archivo Me­néndez Pidal176, mi pequeña colección tetuaní fue un anticipo de lo que, años después, Armis­tead denominaría recolección in extremis, la concebida ante el temor de "la total desaparición de la preciosa herencia hispánica conservada entre los judíos españoles de la diáspora", tras "la bru­tal y masiva destrucción de las comunidades judías de Europa durante la Segunda Guerra Mun­dial, junto con la aculturación progresiva de los sefardíes dondequiera que hayan podido sobrevivir"177. Como mi interlocutor y guía, el citado Licenciado en Derecho, me informaba,

    "Las comunidades de los Balcanes han sido totalmente eliminadas por los alemanes (...). Quedan sólo unos miles de los 6 millones que había en Europa central y del S.E."; "La po­blación inmigrante de Palestina es casi toda sefardí y (...) necesitaría apoyo de España para que no se perdiera el habla, etc."; "convendría un mayor contacto de España con ellos", "que se fundase en España una especie de centro universitario hispanoisraelita, al que acudirían los judíos de toda Europa"178.

      La reactivación de los estudios sobre el romancero y la reiniciación de las encuestas de cam­po por miembros de la familia de Menéndez Pidal durante los años de existencia del "Semina­rio de Estudios Históricos"  llevó a la reanudación de contactos con personas y entidades inte­resadas en la recolección de la música "popular" e, incidentalmente, de romances tradicionales. En la posguerra esa labor se había oficialmente centralizado en el "Instituto Español de Musi­cología" del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con sede en Barcelona. Aunque las relaciones de Menéndez Pidal con el "Consejo" se habían mantenido durante años en unos mí­nimos, ya hemos visto que seguía estando en relación muy cordial con Higini Anglés y deseaba que él se hiciera responsable de la edición de la música del Romancero; por otra parte, algunos de los colaboradores o becarios del "Instituto Español de Musicología" tomaron la iniciativa de remitir a don Ramón versiones de romances recogidas en el curso de sus "misiones". Tal es el caso de Magdalena Rodríguez Mata (1945-1947)179, quien aportó, sobre todo, versiones de la provincia de Jaén y que depositó, finalmente, muchas de sus transcripciones musicales en el "Archivo"; también llegaron a él versiones recogidas por Bonifacio Gil, tanto en su tierra extre­meña (en general, antes de la Guerra Civil), como en La Rioja (1945), Córdoba y Granada (1946) y Ciudad Real (1947), entregadas a Menéndez Pidal por mediación de Manuel Muñoz Cortés, quien en 1947-1951 trabajaba en el "Seminario de Estudios Históricos" que dirigía Ra­món Menéndez Pidal180.
 
     Una política de mayor apertura intelectual de los directivos del Consejo Superior de Investi­gaciones Científicas permitió, por estas fechas, la reanudación de contactos con Tomás Navarro Tomás (en el exilio) y con dos de sus colaboradores, Aníbal Otero y Manuel Sanchís Guarner (quienes, habiendo quedado en España, habían pasado largos años en la cárcel)181, con el fin de intentar completar el Atlas lingüístico de la Península Ibérica. Sanchís Guarner, estando preso, ha­bía recurrido en 1942 a Menéndez Pidal para conseguir que una comisión revisora le rebajara la condena de 12 años y un día a 6 años y un día o "por lo menos ese dichoso día", ya que ello le bastaría "para salir a la calle" en libertad provisional182; ahora, el 19 de Junio de 1947, le escri­bía ya reintegrado a sus actividades intelectuales183:

    "Al revolver los armarios en busca de los cuestionarios del Atlas de las Baleares, hemos en­contrado una serie de adhesiones a la campaña que se hizo solicitando el premio Nobel para Vd. Le envío adjunto dichos documentos (...). Le adjunto también una versión del Gerineldo recogida en Cullera [Valencia] en julio de 1936, en cumplimiento de un encargo suyo que me transmitió Vallelado. Me temo que, debido a la anormalidad de aquel dichoso mes, no llegara yo a entregársela"184.

      Esta pequeña, más bien simbólica, entrega de una versión recogida en Cullera, junto con la rápida recolección por mí realizada en Sagunto el mes de Diciembre siguiente incentivaron que el olvidado romancero de Valencia fuera objeto de investigación por Arturo Zabala, archivero-bibliotecario de la Diputación Provincial de Valencia, quien el 17 de Febrero de 1948 escribió a Menéndez Pidal:

    "También le adjunto dos romances tradicionales recogidos de una muchacha de Cortes de Pallas, en esta Provincia. Contra lo que creí, hay abundantes rastros de romances (...)185. Lo que sí he confirmado es que los que conservan algún rastro proceden de tierra adentro (...)186.
    La melodía de los romances que le adjunto también se la enviaré más adelante, pues tengo que hacérsela tomar a un muchacho músico que se ha prestado a ello".

El 27 de Abril adjuntaba algunos nuevos textos:

    "También le mando cuatro romances recogidos por mí con bastantes defectos que, para no aumentarlos, dejo a su corrección"

y el 16 de Julio incrementaba lo enviado:

    "Adjunto le remito el producto de mi última colecta (...). El romance de Gerineldo (...) no pude conseguirlo íntegro pues la mujer interrogada recuerda solamente partes del mismo (...)187. Por la información que me da esta misma mujer, presiento que la zona montañosa de Buñol, Requena, Sieteaguas, etc., sea un vivero de romances"188.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

104 Véase atrás, cap. III, § 11.

105 En El Romancero en la tradición oral moderna (1972), frente a la p. 138, se reproduce una fotografía de una jornada de trabajo sobre la cartografía de Ge­rineldo (adobada con algún elemento humorístico).

106  Según mostraban el estudio de Ramón Menén­dez Pidal de 1920 (cfr. atrás, cap. III, § 11) y nues­tro trabajo.

107  Según el estudio iniciado en 1923 por Jimena Menéndez Pidal (cfr. atrás, cap. III, § 11), que yo ha­bía venido reelaborando.

108  Estudiados bajo este aspecto por Ramón Me­néndez Pidal (antes de la Guerra) haciendo apunta­ciones y mapas en las correspondientes carpetas. La hermana cautiva le venía interesando desde antiguo por sus relaciones temáticas con el poema germánico Kudrum, cfr. R. Menéndez Pidal, "Supervivencia del Poema de Kudrum (Orígenes de la balada)", RF£, XX (1933), 1-59.

109 Según el único matasellos claro de las cartas sin fecha se trataría de Julio; pero los días 28 y 30 que se leen en dos matasellos de las dos cartas sucesivas sólo cuadran en el mes de Junio con los días de la semana a que las cartas aluden.

110  Donde anteriormente había yo ya recogido al­gún romance durante una estancia de un solo día. En aquella anterior ocasión "en 10 minutos saqué varios romances, y con facilidad" (recordaría, extrañado, en carta escrita desde Carboneras durante esta encuesta con Galmés). Según informa el catálogo de romances conquenses que cito en las nn. 101 y 104, "Diego Catalán visitó anteriormente Cuenca en Marzo de 1947,   donde recogió dos versiones de Conde Niño, una de una mujer de 50 años y otra de una joven de 17 años" (pp. 26 y 57).

111  "Desaprovechamos" a una mujer "que nos dijo un Gerineldo y una Boda [estorbada] separados" (car­ta desde Cañete, [24-VII-1947]).

112  Aludidos en mis cartas identificándolos como "Sara" y su hijo menor, estudiante de Arquitectura en Madrid.

113 "Si aquí no sacamos algo, algo no, muchísimo, podemos desistir. Es lo apropiado: un pueblo y grande".

114 La colección reunida entonces por A. Gasset ha sido inventariada y descrita en el catálogo elaborado por Souad Hadj-Ali, "El Romancero conquense", te­sina de licenciatura de la Universidad Autónoma de Madrid, Octubre de 1982, pp. 28-30 y entradas co­rrespondientes del catálogo. "Con la ayuda de una bañista, Eloisa Catalán Paje, pudo recoger 32 temas y 56 versiones" procedentes de muy diversos lugares de la provincia.

115 Angeles Gasset relató su estancia y experiencias en el balneario en un escrito cuya versión impresa no he localizado. Cito su relato por apuntes de él toma­dos por mí.

116  Según relato de la carta escrita durante la en­cuesta (echada en Cuenca).

117 Un inventario de las 70 versiones de 78 temas recogidas puede verse en la tesina de licenciatura de Souad Hadj-Ali, "El Romancero conquense" (1982), pp. 26-28 y entradas correspondientes del catálogo.

118  En RTLH, VII (1975), láms. entre las pp. 56 y 57, se reproduce un original de Porto Cristo propor­cionado a Álvaro Galmés en el verano de 1947.

119 Véase cap. IV, §5, final.

120 Debido a la hospitalidad de García Lomas, que me indujo al viaje.

121  "En San Esteban, pareció que iba muy bien la primera tarde, cuando llegué, que en dos horas apun­té ocho romances; pero luego agoté el repertorio, lo creo sinceramente. Desprecié Delgadina, Alfonso XII, «[Un] sevillano [en Sevilla]», etc.".

122  A 5 kms., a donde subí andando. "Topé con una buena recitadora, según las demás, que me em­pezó a decir un Conde Niño; pero el marido apareció jurando por todo lo jurable, y metió en casa a su vie­ja a empellones. No me arredré y, mientras él chilla­ba, siempre contra ella, me siguió diciendo casi hasta el final (...). El hombre aquel gruñía no sé qué de «trigo..., sacarnos el dinero», pero tan bien emparedado entre tacos que no me enteré bien qué era de lo que desconfiaba". En Atauta acabé intercambiando romances: les enseñé Gerineldo (con música de Las Navas del Marqués) y La doncella guerrera, a cambio de un Quintado, una Vuelta del marido y una Mala suegra tipo "Carmela se paseaba" "¡salieron ganando en el cambio!".

123 Entre los romances recogidos en Soria, algunos lo fueron de informantes de Valloria (Soria) e Illueca, en Aragón.

124 "En Calatañazor paré a la vuelta una hora y sólo saqué el Gerineldo ese, con trabajo".

125 "Ya ves, no es mucho"; "No saqué mucho, ya lo ves, pero sí algo".

126 "Primero fue desesperante, como en Carboneras, las mismas contestaciones y quejas; una, muy curiosa, me la dijeron en varios sitios por separado: «si con los cantares viejos hubiesen de venir aquellos tiempos, no estaría mal», [seguida de] cálculos económicos".

127 En casa de un compañero de universidad y fu­turo maestro nacional, Aniceto Gómez, quien, poste­riormente, recogió alguna versión romancística de su pueblo.

128 Era Domingo y había abundantes gentes en co­rrillos en las calles que venían de misa. Pero recela­ban. Tuve que decir que era un coplero y que com­praba los romances que yo no sabía para usarlos en mi oficio. Una chica se arrancó a cantar y, de prime­ras, salió el romance aguinaldero de que en texto ha­blo; y, tras él, con el incentivo de la propina, uno tras otro. Pero la recolección se vino de pronto abajo, sin remedio, cuando se me ocurrió, en mala hora, pen­sando halagar su vanidad de recitadora, preguntarle el nombre. El concurso comenzó a cuchichear y a la muchacha se le oscureció la mirada, palideció y le su­pieron amargas las tres pesetillas que había ganado. En Sigueruelo tuve más suerte: en un corralón al que llamé, di con una vieja, buena cantora, que estaba peinando al sol a su hija, una guapa mujer. ¡Hasta las 7 estuve apuntando romances uno tras otro! Se me agotó el papel.

129 Véase, sobre esta costumbre, R. Menéndez Pi-dal, Romancero hispánico (1953), II, pp. 383-385 y D. Catalán, Siete siglos (1969), pp. 95-98.

130  Cito por la versión de Sigueruelo dicha enton­ces por Gabriela Moreno Martín, 64 a. Reproducción fotográfica en la lám. frente a la p. 139 de El Romancero en la tradición oral moderna, ed. D. Catalán et al, Madrid: Seminario Menéndez Pidal, 1972.

131 Donde tomé nota de la existencia de seis grandes nidos habitados de cigüeñas para ponerlo en conocimiento del naturalista Francisco Bernis. Mis apuntes sobre este viaje se hallan escritos, en parte, en una de las tarjetas postales de "Encuesta sobre la Cigüeña" editadas por Bernis en el Instituto José de Acosta.

132 He comentado estas versiones en Arte poética del Romancero oral, Madrid: Siglo Veintiuno, 1997, vol. II, cap. III. Véase también en RTLH, XII (1984-1985), el estudio de Beatriz Mariscal de este tipo del romance.

133  Sobre este motivo y las relaciones entre los te­mas de Dirlos y de La condesita, véase A. Galmés y D. Catalán, "El tema de la Boda Estorbada. Proce­so de tradicionalización de un romance juglaresco", Vox Románica, XIII (1953), 66-98. Las versiones de Villatoro pueden leerse en RTLH, IV (1970), pp. 155-157.

134  Para hacer su entrega a la Fiscalía de Abastos, que controlaba su venta.

135  Cfr. RTLH, IX (1978), p. 17.

136 Se halla publicada en RTLH, IV (1970), p. 177.

137  Sobre este tipo, véanse las pp. 244-245 en D. Catalán y Á. Galmés, "La vida de un romance en el espacio y en el tiempo", en R. Menéndez Pidal et al, Cómo vive un romance (1954), pp. 143-301; y sobre las versiones "independientes" las pp. 222-241 y el "mapita" núm. 5 (en que se señala el área del motivo de la guerra y la presencia en ella de las mujeres).

138 Con membrete del "Ministerio de Asuntos Exte­riores" y sello del "Instituto de Cultura Hispánica", el Secretario General del mismo certificaba en los docu­mentos (provistos de fotografías) que éramos colabo­radores de ese Organismo y que teníamos la función de "buscar y coleccionar romances populares y demás material folklórico" por "pueblos y aldeas alejados de los centros de población" y rogaba a "las autoridades civiles y militares" que se nos prestara ayuda.

139 "Cuando llegamos a Almagro (...), llevábamos ya los tomates de Manzanares, pero necesitábamos pan. Resulta que la cosa del pan se está poniendo es­tos días feísima. La progresión de precios que regis­tramos nosotros no se debe a la geografía: La Roda = 5 pts; Munera = 6 pts. (...); Manzanares = 9 pts., y ya estaba agotado. Nos dirigimos a una taberna, donde pensábamos comer y dejar los morrales; allí pregun­tamos por pan. El tabernero nos dijo que sólo en Abastos nos podrían proporcionar, y allá nos dirigi­mos. Preguntamos por el Delegado y, como la cosa más natural, le dijimos que éramos del Instituto de Cultura Hispánica y que nos proporcionara pan, y ti­rando del «papel» lo usamos por primera vez sólo para bien. Nos dio un resultado magnífico. El Dele­gado hizo un vale de 4 raciones y con él sacamos un pan de la panadería. Así que comimos pan gracias al documento, ¡honrado y alabado sea!" (carta del 17-X-1947).

140  Carta desde Munera (Albacete), Miércoles 8 de Octubre, 1947.

141   Carta sobre sucesos en Manzanares  (Ciudad Real), escrita en el tren camino de Almagro [16-X-1947]

142  Carta referente a la estancia en Ciudad Real la noche del 16 de Octubre (escrita el Viernes 17-X-1947).

143  Que desde Alcázar a La Roda fue "el mercancí­as n° 1500", desde el cual escribí las primeras impre­siones (6-X-1947).

144 En Villacañas, "que ya era una villa blanca", ob­tuvimos sólo unos pocos romances: El robo del Sacra­mento y algún otro vulgar de adulterio, media Albaniña, La hermana cautiva ("El día de los torneos"), y otros temas del romancero "de niñas". Salimos "tris­tes y muy descontentos" (carta del 6-X-1947).

145  En Alcázar, el repertorio que conseguimos fue ya más amplio que en Villacañas (según detalla la car­ta del 6-X-1947).

146 Carta desde El Bonillo, 10-X-1947. El original se halla reproducido fotográficamente en RTLH, XI (1977-1978), frente a la p. 17.

147 Cartas desde Alcaraz (Albacete) y Villanueva de la Fuente (Ciudad Real), 11 y 12 de Octubre.

148  De la Fiscalía de Abastos, que controlaba la en­trega de la producción agrícola.

149 Nos enteramos que habían ido varios vecinos a la posada a inquirir si éramos "delegados".

150  Pese a todo, la recolección no fue, finalmente, tan desastrosa ("al fin no ha estado mal").

151  "Le hizo unos versos a Franco, y todo, y otros a la de Perón" (a Evita).

152  "A mí lo que me gusta son las poesías del alma, como lo de Gabriel y Galán, que la hacen a una llorar".

153 "Sacamos unos Mozos de Monleón bastante bueno. Una Serrana regulareja. Lobas pardas, Bas­tarda, Robo Sacramento con fin de [Penitencia del] rey Rodrigo, "pisar el pie" [= La molinera y el cura], además de los «geográficos» y otros más corrientes" (carta desde el tren, 16-X-1947 referente al día an­terior).

154 Carta citada en la nota anterior.

155 Carta desde Ciudad Real, Viernes, 17 de Octu­bre.

156 En RTLH, IV (1970), pp. 249-250, se publica­ron dos de las versiones recogidas en Sagunto, procedente una de Carlet y otra de Casinos (Valencia) y en RTLH, VII (1975), pp. 40-41 otras dos procedentes del propio Sagunto.

157 Véase atrás, § 3.

158  Carta del 3-4 de Enero, 1948. Una fotografía, anterior a la Guerra Civil, de un serano de Sejas pue­de verse en R. Menéndez Pidal, Cómo vivió y cómo vive el Romancero, Valencia, s. a. (reed. en Estudios so­bre el Romancero, (1973), entre las láminas que si­guen a la p. 445).

159 Junto a ’’La bastarda, Gerineldo (andaluz), Casadita de lejas tierras, El raptor pordiosero, "Día de los torneos" (con Cortijo de Casablanca)", romances es­tos que nos parecían "nada", "absolutamente nada", "mucho menos que en la Mancha, a pesar de que hi­lan y toman el sol", pero que, vistos a redrotiempo, constituyen un excelente repertorio.

160 En Sejas, como "la gente es muy simpática por lo general, incluso los carabineros, que son de una amabilidad extremada", y estaban satisfechos con sus medios de vida, pues "tienen de todo para co­mer, según dicen", decidimos no propinear; tam­bién nos movió a ello otro factor: "estuvieron aquí impresionando discos y [nos] es imposible competir con ellos en lo de pagar". En cambio, llegados a Nuez, aldea más pobre, "propineamos abiertamen­te. El dinero (...) tapa la boca y la abre para cantar romances".

161  Sabían La peregrina doctora., Doña Inés Portocarrero, La enamorada de Cristo, Santa Genoveva, Olive­ros de Castilla, Rosaura del tronco, Rosaura del guante, Espinela del Castillo, etc.

162  Pronto conseguimos, además de "Helo, helo", "Media noche era por filo", "Tristes nuevas" (Conde de Alba), un trocito de "Canta moro", Reina y cauti­va, hermanas (completo, "no como se da por ahí").

163  RFLy XIV (1948), 97-116. Refundido después en las pp. 135-215 de Siete siglos de romancero (His­toria y poesía), Madrid: Gredos, 1969.

164 El Auto tenía como complemento una relación cantada en que el "mayoral" hacía la crítica social del año.

165  "Toda la gente es simpatiquísima y las mozas muy guapas, da lástima pasar con tanta prisa. En el camino, que era muy bunitu, tuve una aventura muy arcipréstica con una serrana esquiva a la que preguntaba el camino para Gallegos. Tuvo gracia" (carta desde Gallegos, 8-9 de Enero de 1948).

166 Según reconocía en la citada carta escrita en el pueblo.

167 En un vano intento de recaudar fondos fuera de Madrid para el viaje con destino a Ifni, recorrimos previamente Granada y Sevilla.  Durante ese viaje aproveché para recoger romances, junto con Valentín Muñoz Gallardo, en los trenes. Pueden leerse algunas versiones de esa singular recolección andaluza en RTLH, V (1971-72), pp. 42 (de Puebla de los Infan­tes, Sevilla], 45 (de Córdoba); VIII (1976), pp. 60-61 (de Puebla de los Infantes, Sevilla), 65-66 (de Córdo­ba); XI (1977-1978), pp. 56-57 (de Córdoba).

168  Se nos negó el acceso al Protectorado, pues las autoridades militares se habían hartado de los reite­rados "viajes de estudios" a Marruecos planeados en las Universidades de la Península.

169  Donde se conservaba la comunidad perfecta­mente segregada: "El traje de los judíos no tiene nada que ver con el traje árabe. Tienen prohibido el uso de las prendas árabes. El traje típico de los hebreos es el bonete negro y el ropón negro (...). Muchos van de europeos".

170 En postal, desde Tetuán, Viernes [2 de Abril de 1948].

171   En carta desde Tetuán  [del 2 de Abril de 1948]. Naturalmente, el Catálogo a que hacía referencia es la publicación de R. Menéndez Pidal, "Catálogo del romancero judío-español",  Cultura Española, IV (1906), 1045-1077 y V (1907), 161-199.

172  "Ayer recogí entre los romances Lux Aeterna!! [poesía de Juan Menéndez Pidal que se ha tradicionalizado] (...). Junto al tipo marroquí [de Gerineldo o de La Condesita] encuentro algunas formas andaluzas viejas" (3-IV-1948).

173 Véase atrás, cap. III, § 9 y n. 147.

174  S. G. Armistead, El romancero judeo-español (1978), I, p. 8 y n. 9, 23 y III, p. 151. En su "Anto­logía de romances rarísimos", incluye la edición de dos textos de mi colección (nos 8B: Abenámar + Espí­nelo y 15B El juicio de París + Rosaflorida y Montesi­nos), pp. 16 y 24-25.

175 Véase atrás, n. 101.

176 S. G. Armistead, obra cit., I, p. 23 y III, p. 150 da noticia de los textos de Uziel en el Archivo Me­néndez Pidal, pero no logró saber nada acerca de cómo o cuándo se integraron en él. Véase adelante, cap. VII, § 7 y n. 151.

177 S. G. Armistead, obra cit., I, pp. 7-9.

178  Ideas que, convencido de su interés na­cional, transmití a mi familia desde Tetuán, 2-VIII-1947.

179 Sobre Magdalena Rodríguez Mata véase atrás, § 2 y n. 43.

180 Véase atrás, n. 87.

181  En una papeleta Ramón Menéndez Pidal había anotado a raíz de la Guerra Civil: "Vallelado viene a verme 11 jun[io] 1940, depurado en Ministerio de Industria, excluido del escalafón (...). Otero está con 30 años en Presidio. Sanchís Guarner en la cárcel (...) con unos 12 años".

182 Carta escrita desde la prisión en "Valencia, 14 Fe­brero 1942" dirigida a Menéndez Pidal, en que adjun­ta la información pertinente al caso. Sanchís Guarner había sido condenado el 1° de Junio de 1940.

183  Carta con membrete del Instituto Antonio de Nebrija, del C.S.I.C.

184  La versión fue publicada, sin lograr identificar al colector, en RTLH, VII (1975), p. 43.

185  Si bien, al realizar las encuestas a través de gen­tes "consultadas en la ciudad" de Valencia, por lo co­mún sólo recordaban "versos sueltos".

186  Creyó poder afirmar que "en el litoral no se conserva (...) tradición de este género", sin tomar en cuenta lo fácil que a mí me fue hallar romances tan­to de Sagunto como de Carlet.

187 Le llamaba la atención que siguiera con "La boda estorbada"   (= La  condesita).  Véase  RTLH, VIII (1976), pp. 196-197.

188  Aunque lo recogido fuera, a fin de cuentas, poco, las muestras logradas por A. Zabala enrique­cieron los exiguos conocimientos que se venía te­niendo acerca del romancero valenciano, del que R. Ferreres sólo había podido anteriormente pu­blicar "Siete romances castellanos tradicionales re­cogidos en la provincia de Valencia" en el Boletín de la  Sociedad Castellonense de  Cultura,  XXII (1946).

 

LÁMINAS

Álvaro Galmés y Diego Catalán elaborando los mapas para ilustrar cartográficamente la diversidad textual de los romances de Gerineldo y La condesita. (Setiembre de 1948. Foto Gonzalo Menéndez Pidal).

Borrador de Versiones y tipos de La condesita (romance autó­nomo).

 

Prueba de un mapa. Distribución de ciertas variantes antes de la expansión de los "tipos regionales".

En el barrio alto de Cuenca, el del castillo, Galmés y yo pudimos, al fin, recoger romances, pero sólo dichos por niñas ("las niñas son un portento"); hasta nos los dijeron las niñas del cuartelillo de la Guardia Civil... que luego, a la noche, recibieron una buena paliza de su madre por haberlo he­cho. (Junio 1947).
Cuenca. Acceso al barrio del castillo a mediados de los años 40 (Archivo Presidencia del Gobierno Castilla-La Mancha).

Carta de D. Catalán durante su excursión romancística desde Santo Tomé del Puerto a Turégano por pueblos de la sub-sierra segoviana. Desde Arahuete, Agosto de 1947.

Para evitar detenciones de la Guardia Civil, al ir a La Mancha en Octubre de 1947, Galmés y yo fuimos provistos de un "documento" acreditativo de nuestra misión ¡con el que hasta obtuvimos boletos para adquirir pan de racionamiento!

Tan "hombres buenos" quisimos ser que, en una, ocasión, nos tomaron por miembros de la Fiscalía de Abas­tecimientos... y la población local nos cerró las puertas contestándonos con recelosos "noes" a toda pregunta.

El trabajo artesanal en compañía era ocasión para la transmisión del Romancero. En un sólo día de recolección de octubre de 1947 Diego Catalán y Álvaro Galmés anotaron en Villarrobledo 28 ver­siones de romances.
Villarrobledo en 1947. Foto Escobar. (Archivo Presidencia del Gobierno Castilla-La Mancha).

 

"Seguimos apuntan­do [romances] de otra mujer, y ésta, al termi­nar, se puso muy seria, de repente, y nos espetó la pregunta: «¿Quién es Dios?»... y ya veíamos hundirse la bóveda ce­leste sobre nosotros cuando se me ocurrió decirle el Pater noster en latín, ¿qué mejor prueba de que éramos «hombres buenos»?". (Foto Nicolás Muller. Ar­chivo Presidencia del Gobierno Castilla-La Mancha).

 

"-Esa mujer era mala. Faltaba al 7° mandamiento que dice «No fornicar». ¡Era mala..., como ustedes! —¡Pero, si don Pedro era su marido!".
"—Aquí viene la mala, palabra", se detuvo la re­citadora, apodada "La putona" (sin que se ofen­diese), para no decir, en el texto del romance que nos estaba recitando, la pala­bra "puta".

El "transporte rodado" de pueblo a pueblo no ofrecía otro problema que el de la escasa holgura. De El Bonillo a Alcaraz, en un coche de cuatro plazas "fuimos: 9 atrás + 3 delante + 1 en el estribo + 4 arriba, detrás de los bultos".

Fotos Escobar. De Villacañas y Almagro. La de arriba de 1948; la de abajo sin fecha.

"Escribo desde la estación, de pie, esperando "El Pescadero", en donde parece que iremos, efectiva­mente, como sardinas en lata, según el número de gente que hay"... "Es un tren muy divertido, un mixto larguísimo, con sólo dos coches de viajeros"; "sigue sin salir..., perderemos el día"; "comenza­ron las mujeres a subirse a los asientos porque corría por el suelo un ratón... "
(Foto Escobar. Archivo Presidencia del Gobierno Castilla-La Mancha).

Un "serano" en Sejas de Aliste (Za­mora).

Aunque en Sejas no halláramos algu­nos de los más raros romances que Nava­rro Tomás anotó en 1910, Galmés y yo pudimos recoger en el invierno de 1948 una magnífica ver­sión de La caza de Celinos, el romance derivado de la gesta francesa de Beuves de Hantone.

Versión del romance El moro que reta a Va­lencia y al Cid, recogida en Nuez (Aliste, Zamo­ra) por D. Catalán y A. Galmés, el dia de Reyes de 1948.

  

Bailando el "cachumbambé" con Valentín Muñoz Gallardo (compañero de encuestas en trenes andaluces) y con otro cuate de la expedición a Ifni (en La Cañada, Ávila, tras viajar de polizones en un tren de mercan­cías, final de las "tornabodas" del viaje universitario a Marruecos-Ifni).

En 1948, aprovechando un viaje universitario a Ifni, Diego Catalán, al pasar por Tetuán (Ma­rruecos, "Protectorado español"), recogió romances en el barrio judío.

Calles del gueto judío de Tetuán (según fotos de Joseph H. Silverman, Agosto 1962).

Versión recogida por D. Catalán en Tetuán, 2-IV-1948, del romance Jui­cio de Paris + Rosaflorida y Montesi­nos.

        

 

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950.



4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950.  VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA.

      La experiencia veraniega de que he venido hablando fue comunicada por Ramón Menéndez Pidal a Américo Castro (San Rafael, 9-IX-1946) como un episodio relacionado con sus nuevos planes de edición del Romancero:

    "Este mes de Agosto, que lo pasé en Asturias, me he ocupado mucho en iniciar a mi nieto Diego (17 años, el hijo de Jimena) en trabajos dialectales y romancísticos. Mi última preocu­pación es el Romancero, dejar encauzada su publicación. El P[adre] Anglés, que se me ofrece como colaborador musical (lo sería inestimable), me apremia (...)".

Ya el 16 de Abril de ese año había confesado a Castro que había interrumpido su trabajo en la Historia de la lengua española por esa razón:

    "Como siempre se interesa usted tanto por mi trabajo, me acusaré aquí confidencialmente de haber atendido una propuesta del P[adre] Anglés para trabajar él en la parte musical del ro­mancero, y eso me llevó a dedicar cuatro meses a poner en pie estudios abandonados hace mu­cho y los cuales me atraen siempre tanto. Ya los estoy terminando estos días (A propósito, ¿sabe usted dónde anda Torner?) Comprendo que estas digresiones son una locura a los 77 años, pero como me siento animado sigo creyendo que tendré tiempo para todo, y con el romance­ro tengo muchas obligaciones contraídas desde la juventud".

      Acerca de las gestiones realizadas por mosén Higini Anglés para que las melodías y textos que atesoraba el "Archivo" de Menéndez Pidal pudieran ver la luz contamos con algunos apuntes en una papeleta de don Ramón:

    "En Marzo 1945 conversación con Anglés en Chamartín. Creía él que las Melodías debí­an publicarse con cada romance al que aparecían unidas cuando se recogieron. Yo le mani­festé mi creencia de que la melodía no solía ir unida siempre o de modo fijo a tal o cual ro­mance, sino que se solía aplicar indiferentemente (según hábitos de cada cantor) a cualquier romance, dado que el metro de ellos es igual (...)78. Como prueba le di a Anglés 25 melodí­as recogidas con la letra del romance de Gerineldo y 16 con la Boda estorbada"79**.

      Anglés contaba, corno base para sus trabajos y publicaciones, con el Instituto de Musicolo­gía, en Barcelona, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y Menén­dez Pidal no tenía inconveniente en poner a su disposición sus fondos musicales; pero Menén­dez Pidal se resistía a que obras personales suyas pudieran aparecer con el marchamo del C.S.I.C. Aunque se sintiera tentado por las proposiciones de Anglés, consideraba indeseable el apoyo de la institución que había sido creada tras destruir la Junta para Ampliación de Estudios:

    "El P[adre] Anglés (...) [decía a Castro el 9-IX-1946] me apremia para que acepte los re­cursos que con destino a esa publicación me ofrece el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pero no acepto ahora por los mismos motivos que no quise aceptar la dirección del Instituto Nebrija. Otro Instituto, de Cultura Hispánica, sería para mí más grato patrono del Romancero, pero no sé todavía.

    A propósito: cada vez es más de lamentar la escasez de recursos con que trabajaba la Junta para Ampliación de Estudios; su millón de pesetas es ahora más de 16 millones para dicho Consejo Superior y aparte los gastos de las edificaciones nuevas. Esto, que es de alabar, se ve compensado negativamente por la absoluta inselección en los trabajos, cuando el propósito fundamental de la Junta era la selección".

      Acerca de los trabajos sobre el Romancero que Menéndez Pidal creía en Abril de 1946 estar terminando sólo conocemos uno que para entonces estuviera ya escrito: Cómo vivió y cómo vive el Romancero.

      En agradecimiento a un homenaje que le tributó en 1945 el "Instituto Británico" de Ma­drid80, Ramón Menéndez Pidal dio en él una conferencia, con ejemplos musicales, así titulada: "Como vivió y cómo vive el Romancero" (6-IV-1946), trabajo que, meses después se imprimi­ría, "con ilustraciones de Gonzalo Menéndez Pidal", en Valencia81. Aparte de recuerdos perso­nales sobre el descubrimiento de la tradición oral castellana y sobre los bailes romancísticos acer­ca de los cuales anduvo recogiendo noticia antes de la Guerra Civil, repetía en ese trabajo observaciones de 1916 sobre la tradicionalización del "Romance a la muerte del Príncipe de Por­tugal", caso extremo de rápida adaptación a las calidades estilísticas del romancero tradicional de un romance noticiero escrito por un poeta (fray Ambrosio de Montesinos) en 1491, ya que la primera versión tradicional se registró en Francia en 1495, oída, a lo que parece, a un portu­gués; hoy el romance tradicionalizado sigue cantándose en las islas atlánticas portuguesas.

      Pero el propio título de esta conferencia y de este folleto me parecen indicativos de que Me­néndez Pidal se sentía tentado por la posibilidad de exponer en forma renovada la historia del Romancero en sus múltiples siglos de "vida" literaria y musical. Por lo pronto nos consta que en los primeros meses de 1946 se preocupaba en lograr ponerse al día bibliográficamente respecto a publicaciones de romances tradicionales en la América hispana. Así nos lo hace ver una carta que desde Buenos Aires le escribió Ismael Moya el 23 de Mayo de ese año:

    "El doctor Augusto Cortina me informa acerca de su recuerdo para el ROMANCERO y de su deseo de conocer algunos datos sobre trabajos que se hayan realizado aquí en la especialidad durante estos últimos años. Convinimos en que yo le escribiría a Ud. para ponerse a sus ór­denes. Lo hago, pues, y muy de buen grado (...). Con respecto al ROMANCERO, debo infor­marle que pronto aparecerá la segunda edición, la definitiva, corregida con detenimiento y expurgada de todo lo que no sea estrictamente tradicional (...). He tenido la suerte de en­contrar, en mis largas andanzas por nuestras provincias y territorios nacionales, nuevas ver­siones de muchos romances. Entre ellas la que Ud. podría interesarle es la que se refiere al Ga­lán y la calavera, sobre cuyo tipo Ud. publicara en 1906 un artículo tan sabio (...)"82.

      Amado Alonso, viendo amenazado por el peronismo su Instituto de Filología de Buenos Ai­res, comentaba, llegado a Harvard, el 28 de Octubre de 1948 con Menéndez Pidal en carta des­de Boston:

    "Ya me doy cuenta que estoy poniéndome en paralelo con usted y a mi Instituto con su Centro. Pero no lo digo por la obra, sino por la historia bastante similar. «Como la uña de la carne» me separo de mi pequeño Instituto. ¡Qué habrá sido para usted el arrancarse de aquél Centro Histórico!. Ya sé que sigue usted teniendo melancolía por sus colaboradores dispersos: Justina Conde, Pedro Grases y otro visitante de V., ahora en California (?) de que me ha ha­blado Jorge Guillen, todos coinciden. Me dicen que «a sus 55 años» (¡eso parecen!) está V. tra­bajando como un muchacho. Me ha sido gran alegría saber que está V. de lleno sobre el Ro­mancero, con ayuda del músico (es catalán, verdad?). Pero no olvide V. que la coronación es la Historia de la lengua".

      En fin, en Noviembre de ese año los planes de publicación le llevaron a hacer estimaciones del "Número de Romances" que había en su colección, llegando a la conclusión de que "podrán ser 18.000 versiones". Dispuesto a publicarlas "como prosa, en letra de notas tipo España del Cid, 4a edición" estimó que "las 400 de Gerineldo ocuparán 80 págs; las 300 de Don Bueso, 60 págs.".

      Es, pues, evidente que sus buenos propósitos de poner rápido fin a la "digresión incidental" representada por los estudios sobre el Romancero que decía estar concluyendo en Abril de 1946 había finalmente sido substituida por la "locura" de pretender resucitar en su integridad, "a los 77 años", el magno proyecto que en la preguerra había titulado Epopeya y Romancero. La deci­sión de anteponer esta obra a la Historia de la lengua la tomó Menéndez Pidal tan pronto como dio remate al prólogo del tomo I de la Historia de España que dirigía en la editorial "Espasa Calpe", en el cual aún había estado trabajando en el verano de 1946. Dado que no contaba con apoyos institucionales ni con mecenas como los que habían patrocinado el proyecto en los años 30, consideró preciso desglosar sus partes e ir publicando lo que le fuera posible preparar. Fren­te a la edición de los textos, de las fuentes, dio prioridad a la exposición histórico-teórica, y en­tre los dos géneros, al Romancero respecto a la Épica. Años después justificaría así estas decisiones:

    "Ahora antepongo a la publicación de los textos una teoría general del romancero, retra­sando para después la historia más antigua de la poesía épica, aunque la tengo bastante ade­lantada. Falto así al debido orden cronológico, pero es porque el estudio de la tradición romancística, como cosa hoy viviente y observable, esclarece gran número de problemas comunes a la historia del romancero y de la épica, dándoles lucidez y evidencia que en modo alguno puede darles el examen de la tradición épica, caducada ya hace cinco siglos"83.

      Sabemos la fecha exacta en que Menéndez Pidal comenzó la redacción de esta "teoría gene­ral", que finalmente llamaría Romancero hispánico (Hispano-portugués, americano y sefardí). Teo­ría e historia: el 20 de Noviembre de 194684. La obra fue concebida como una historia del gé­nero, desde la Edad Media al presente, y, simultáneamente, como una exposición de sus  personales teorías acerca del origen, desarrollo, modo de "vivir" y arte poética de la poesía tra­dicional romancística confrontadas con las de otros críticos.

      Según ya insinuaba en su carta a Américo Castro del 9 de Setiembre de 1946, estos planes de recoger los frutos de los largos años dedicados antes de la Guerra Civil a la Epopeya y al Roman­cero surgían amparados por ciertos cambios ocurridos en los ambientes político-culturales de la España de Franco después del fin de la Segunda Guerra Mundial, que hacían pensar a Menéndez Pidal en la posibilidad de reanudar, a escala menor, "una empresa cultural conducente a la publi­cación de monumentos capitales de la historia y de la literatura españolas" que "a pesar de su im­portancia en la cultura española estaban aún sin acometer"85. El nombramiento como Director del "Instituto de Cultura Hispánica" de Joaquín Ruiz Giménez, un político cuya estancia en Roma le había hecho receptivo a las fórmulas del catolicismo "cristiano-demócrata" imperantes en la Euro­pa de la posguerra, dio lugar, en efecto, a la creación ex-profeso de una "Comisión y Seminario de Estudios Históricos" dirigidos por Menéndez Pidal, para que, desde su casa, archivo y biblioteca de Chamartín, pudiera dar cima a un conjunto de publicaciones que, sin auxiliares, no podría fá­cilmente llevar a cabo, y a la firma de un contrato para "La edición de las obras denominadas: Tex­tos épicos, Crónicas de 1344 y de Veinte Reyes y El Romancero hispánico". En virtud de ese contrato (de fecha 1-1-1947) el "Instituto de Cultura Hispánica" ponía a disposición de Ramón Menéndez Pidal una cantidad anual con destino a un conjunto de becarios y auxiliares nominalmente iden­tificados y, además, un taquígrafo-mecanógrafo. Por su parte, Ramón Menéndez Pidal se obligaba a dirigir la edición de las obras, a proporcionar una serie de materiales, a elaborar un conjunto de índices, "a redactar los comentarios y prólogos necesarios", a corregir las pruebas, etc.

      Respecto a El Romancero Hispánico., se hacían en los "pactos" del contrato pormenorizadas aclaraciones: El primer volumen de la obra sería los Romances históricos y heroicos y Menéndez Pidal se obligaba a:

    "entregar la fotocopia de los 90 cuadernos de romances de la Biblioteca universitaria de Pra­ga, y otros de París, Madrid, Nueva York y del difunto Duque de T’Serclaes; idem de los to­mos Rosas de Romances existentes en Viena y en Madrid (...), copia de varios millares de me­lodías y romances".

Por su parte el Instituto de Cultura Hispánica se obligaba

    "a proporcionar las fotocopias que no posea el Sr. Menéndez Pidal, de aquellas fuentes in­dispensables para estos trabajos, como, por ejemplo, la de la Silva de Romances y de varios to­mos de las Flores de Romances".

Junto a los tres "auxiliares principales"86, mejor retribuidos, encargados de los trabajos relativos a los Textos épicos y las Crónicas de 1344 y de Veinte Reyes, se nombraban otros "secundarios", "con retribución anual de seis mil pesetas": un cartógrafo, Amadeo López, y dos becarios dedi­cados al Romancero hispánico, Alvaro Galmés y Diego Catalán.

      Nada más firmar este contrato, Menéndez Pidal volvió a reunirse el 27 de Enero de 1947 con sus colaboradores musicales. En una nueva "conversación con Mosén Anglés y el P[adre] José Ant[oni]o Donostia" (de "más de 2 horas y media") llegarían a un acuerdo:

    "Cada melodía ocupará 2 ó 3 líneas. No se puede apretar mucho porque no tiene digni­dad. Las melodías antiguas, publicarlas todas al frente del romance. Las del Conde Claros to­das, pero las 20 ó 80 diferencias no, sólo la típica o básica.

    Las melodías modernas (ellos, el Instituto de Musicología, tendrán 200 ó 600? de ro­mances entre los miles de canciones que tienen, Yo tengo unas 1.000 copiadas para Manri­que de Lara) irán clasificadas por romances, no por su contenido musical; las melodías, sin em­bargo, no están adscritas a romance fijo, sino en limitadas comarcas (...)87; pero, no obstante, no quieren clasificar y agrupar musicalmente las melodías sino al final del romancero haciendo estudio de conjunto.

    En el texto de cada romance, al frente, irán sólo una, dos o tres melodías valiosas por su mérito musical; las restantes pertenecientes a los romances de cada tomo irán publicadas al fi­nal del tomo, con las observaciones musicales pertinentes. La música se grabará en Barcelona en tamaño grande y se reproducirá en Madrid fotografiada al tamaño del libro. J. Meier pu­blica a veces dos o tres melodías para un romance".

      Entusiasmado con el "Seminario", el 11 de Marzo de 1947, Menéndez Pidal explicaba a Castro:

    "A mí en el Instituto de Cultura Hispánica me proponen continuar los 14 pliegos impre­sos ya en el Centro sobre Textos épicos y ponen a mi disposición cinco o seis becarios de los que estuvieron en el Centro, para que pueda hacer la edición de esos textos poéticos y cro­nísticos sin descuidar mis tareas personales. Ya están trabajando. Yo me concentro cuanto pue­do rechazando conferencias en Londres y Zürich que habían de ser siempre bajo las alas del Consejo (...). No quiero sino adelantar mis trabajos./ Veo cosas nuevas que decir sobre el Ro­mancero y espero acabar un libro de conjunto dentro de tres o cuatro meses, Cómo vivió y cómo vive el Romancero ".

      Con ese título, heredado de la conferencia en el Instituto Británico, se había, pues, iniciado el "estudio de conjunto" que personalmente estaba redactando Menéndez Pidal como intro­ducción a la publicación integral del Romancero, empresa sobre la que ya en este mes de Mar­zo comenzó a hablar públicamente. En efecto, cuando, al cumplir 78 años, acudió a La Coruña dispuesto a recibir el nombramiento de "hijo predilecto" que le concedía su ciudad natal y tuvo que volver precipitadamente porque el Consejo de Ministros bajo la presidencia del Cau­dillo acordó denegar el reglamentario permiso solicitado por el Ayuntamiento y el Ministro de Gobernación se apresuró a ordenar al Gobernador de la plaza que impidiera el acto, Menéndez Pidal contestó así a las indiscretas preguntas de un periodista local:

    "—Dos días nos parecen un tiempo demasiado corto para disfrutar de su visita.
    —Créame que lo siento yo más que nadie. Pero es inevitable. He de reintegrarme rápida­mente a mi trabajo solitario. En mi mesa han quedado libros abiertos y cuartillas a medio es­cribir. (...). Ya le he dicho a usted que preparo una edición monumental del Romancero para la cual he trabajado durante más de cincuenta años (...).
    —¿Y cuándo comenzará a publicar el Romancero?
    —Probablemente el próximo año"88.

      De acuerdo con tales propósitos, en el mes de Setiembre se solicitaron ya de algunas im­prentas "presupuestos para el primer tomo de El Romancero Español"89; pero, antes de iniciar la publicación de los textos, con sus estudios particulares, Menéndez Pidal consideró necesario te­ner preparada la exposición teórica e histórica de conjunto sobre el género, que era lo que esta­ba escribiendo personalmente.

      La elaboración de esta historia del Romancero progresó durante el año 1947 con mayor len­titud de la deseada por su autor, pues en el curso de su redacción Menéndez Pidal no supo desembarazarse de diversos compromisos, según anotó sobre el original:

    "Con muchas interrupciones. Pruebas del Prólogo Hist[ori]a [de] Esp[añ]a. Cómo vivió el Rom[ancer]o. Escribir lo de Mario Roques. Lo de Camón y Levi Provençal. Viaje Coruña, etc.,..."

Las publicaciones aludidas son: "Los españoles en la Historia" (1947); "Cómo vivió y cómo vive el Romancero" (Valencia, s. a.); "La Chanson de Saisnes en España" (Mélanges Mario Roques, 1951); "La política y la Reconquista en el siglo XI (Examen de los últimos escritos referentes al Cid)" (en Revista de Estudios Políticos, 1947). El viaje a Coruña fue en Marzo de 1947. De es­tos quehaceres (dejada aparte la preparación del folleto derivado de la conferencia dada en el Instituto Británico), sólo lo escrito para el homenaje a Roques tiene relación con el Romancero y su contenido se corresponde, en forma mucho más ampliamente desarrollada, con uno de los apartados de esa obra cuya redacción había venido a interrumpir. Por carta a Américo Castro (27-XII-1949) sabemos que Menéndez Pidal había enviado al editor el original de este trabajo en 1947 ("lo mandé hace dos años"). Se trataba de un estudio de la ascendencia épica de un con­junto de romances, de la tradición antigua y moderna, basados en los varios episodios de la chanson des Saisnes de Jean Bodel en que Baudouin cruza atrevidamente el Rune para entrevis­tarse con la reina sajona Sebile. Don Ramón, aprovechando notas de su mujer, María Goyri, pa­ciente lectora de los más de 7.500 versos alejandrinos del poema francés, no sólo esclareció la relación con la gesta francesa de los romances viejos del Suspiro de Valdovinos, Belardo y Valdovinos (del que hay tradición moderna) y Nuño Vero, sino que exhumó de su colección de ro­mances conservados únicamente por la tradición oral moderna un curiosísimo cuarto romance, Valdovinos sorprendido en la caza, del que poseía una única versión pura de Puente de Alba, León (recogida en 1917 por Josefina Sela), junto a otras pocas en que el tema ha sido absorbido por el del Conde Niño:

Por los campos de Valverde    Valdevinos fue a cazar
con su espada Doradina    que fino tiene el cortar,
lo mismo corta moricos     que cochillos por buen pan;
ha matado un jabarín    y otro espera de matar.
Toca la cuerna de oro    y otra toca de cristal.
Ya la oyera el rey morico     que en altas torres está.
—Moricos, los mis moricos,     los que estáis a mi mandar
los que bebéis de mi vino,     los que coméis de mi pan,
ése que toca la cuerna    ganas tien de pelear.—
Por los campos de Valverde     cinco mil moricos van
—¡Ay mi espada Doradina,     que dulce tiene el cortar,
que de muchas me sacastes     y de ésta no sé qué harás;
pero, si de ésta me sacas,     de oro te he de bordar!—
Por los campos de Valverde     tres ríos de sangre van;
Valdevinos y el caballo     no se atreven a pasar.
Estando en estas razones,     empieza el caballo a hablar:
—Aflójame de la cincha    y apriétame el petral
y dame paja y cebada     como me solías dar
que esos tres ríos de sangre    yo me los he de pasar.

      La redacción por don Ramón del estudio de conjunto sobre el Romancero (iniciada en No­viembre de 1946) sugirió a su hija Jimena Menéndez Pidal poner en escena, como una expe­riencia pedagógica, una Historia del Romancero a lo largo de los tiempos90. Con la colabora­ción musical de Magdalena Rodríguez Mata, se recrearon escenas en que el Romancero se mostraba presente en tres períodos y ambientes: en una plaza de un pueblo tardo-medieval91, en el campamento de los Reyes Católicos de Santa Fe ante Granada92 y en diversos lugares del mundo hispánico moderno corno parte de la vida cotidiana93. La obra se representó dos veces en el Teatro de la Comedia en el mes de Mayo de 194794. Poco después, aprovechando las nuevas posibilidades que ofrecían las películas en color (posteriores al terrible "tecnicolor"), se ro­daron escenas de un "documental" con la misma estructura que la representación teatral, para presentarlo como propaganda de la cultura española en medios universitarios extranjeros.

      Al finalizar aquel año de 1947, el Gobierno no vio ya inconveniente en que la Academia Es­pañola volviese a elegir a Menéndez Pidal para presidir la institución (4-XII-1947), después de 9 años de apartamiento de ella. Con el título de Director o Presidente de la Academia Españo­la acudió a clausurar, pocas semanas después, un ciclo de conferencias celebrado en Valencia con motivo del "IV Centenario de Cervantes". Durante su estancia en esa ciudad, a las preguntas de un periodista respondía acerca de su quehacer actual:

    "—Preparo una introducción al Romancero español estudiando las opiniones teóricas sobre el Romancero y la historia del mismo.
—¿Pero este trabajo le llevará mucho tiempo?
—Bastante. Los estudios de filología requieren mucha paciencia y consulta de las fuentes li­terarias constantemente (...)"95.

Este "bastante" creyó que podría tener su término en el verano de 1948, en que contestó a car­tas varias de Amado Alonso escritas desde Harvard (de Junio y de Julio), aceptando, en su nom­bre y en el de la familia, la invitación que don Amado nos había hecho de que colaboráramos en la Nueva Revista de Filología Hispánica, continuadora de la Revista de Filología Hispánica que dirigía en La Argentina y que, fugitivo del peronismo, había abandonado. En esa carta96, don Ramón, aparte de dar noticia del progreso de las contribuciones familiares solicitadas por Ama­do Alonso97, diseñaba un calendario para su trabajo en el futuro inmediato:

    "Este verano acabo la revisión total del texto de mi Tradición y Romancero, un tomo de 500 págs. que publicaré ya ochentón después que salga la 3a edic. de los Orígenes (ya refundida por mí) y en la 2a quincena de Setiembre espero ponerme a la Historia de la Lengua".

Sin embargo, habiendo aceptado pasar ese verano en Linares (Ribadesella, Asturias}, no pudo re­montar las dificultades que allí se le presentaron98. De ahí que el 31 de Agosto de 1948 continuase la revisión del libro en San Rafael (Segovia), donde tenía a mano su biblioteca de Cha­martín"99.

      En cuanto a mí se refiere, me apresuré a redactar en el mes de Julio la contribución solicita­da por Amado Alonso para su Nueva. Revista, tratando un tema que tocaba lateralmente al Ro­mancero: la vida y la obra literaria del jurisconsulto don Francisco de la Cueva y Silva, intro­ductor del metro romance en la Comedia del Siglo de Oro100.

      Otra persona cuya colaboración se interesaban en conseguir, desde un principio, los editores de la Nueva Revista de Filología Hispánica fue Paul Bénichou. Aunque él mismo no se conside­rase un hispanista, su interés por sus raíces culturales sefardíes le había llevado a ser, ya en 1947, un especialista de probada solvencia en el campo del Romancero pan-hispánico, según había puesto de manifiesto al publicar en la Revista de Filología Hispánica una colección de romances judeo-españoles con excelentes comentarios101. En Buenos Aires, Bénichou seguía visitando el Instituto de Filología, desamparado por Amado Alonso, cuando recibió la invitación a colabo­rar en la nueva versión de la Revista que le cursó desde Méjico Raimundo Lida, mientras don Amado se hallaba en España en el curso de su primer y último viaje a ella después de la Guerra Civil, y se apresuró a ponerse en contacto directamente con éste antes de aceptarla:

    "Estimado don Amado. María Rosa [Lida] me hizo leer una de sus cartas (...). Aquí si­guen todos bastante tristes sin Vd., y cada visita al Instituto produce una impresión más desértica. Ahora se va a ir María Rosa. / He aquí por qué le escribo. Recibí una carta de Lida, invitándome a colaborar en la «Nueva RFH» (¡qué buena es esa idea mía, verdad?), pero Vd. sabe que mi competencia en cosas hispánicas es reducida, y accidental. Sólo po­dría enviar, por el momento, un artículo del estudio comparativo de un romance español con una canción tradicional francesa, muy poco conocidos y hermosos los dos. Es el n° X de mi colección marroquí (la mujer del prisionero que amenaza al Rey de Inglaterra con hacerle guerra), del cual existen interesantes versiones francesas. Desgraciadamente, me fal­ta un dato importante sobre las versiones españolas y sólo lo podría averiguar estando en España. Le adjunto una nota con los detalles del asunto, ¿no podría Vd., si tiene la opor­tunidad de ver a Menéndez Pidal, preguntarle lo que necesito saber? Temo que el pedido sea indiscreto, tratándose de algo inédito que está en su poder y por eso lo dejo al criterio deVd. (...)" (12-VIII-1947).

La nota adjunta hacía constar:

    "Bénichou. Romances judeo españoles de Marruecos, en RFH. I Romance X. ¿Por qué no cantáis, la bella? I — Estudiado por MOREL FATIO y MENÉNDEZ PlDAL en RFE, II102. / — n°- 57 del «Catálogo del Romancero judío-español de MENÉNDEZ PlDAL» / Allí dice M. R: «Ro­mance conservado por los judíos, del que sólo conozco una versión peninsular, pero que debió de estar muy difundido, como lo prueba el estar citado en algunas comedias del siglo XVII...». I Desearía detalles sobre esa versión peninsular y esas citas, si fuera posible, para utilizarlas en un artículo de la nRFH(estudio comparativo del romance con versiones francesas). / Es más bien urgente pues quisiera terminar pronto el artículo y mandárselo a Lida. / Dirección de Paul Bénichou /Posadas 1415 / Buenos Aires".

Amado Alonso puso en manos de Menéndez Pidal la carta y la nota, y Menéndez Pidal, según anotó sobre esta última, contestó prontamente a Bénichou:

"Le remito notas en Set. 1947",

y, en efecto, Bénichou utilizaría en su artículo los materiales del archivo pidalino deseados, si bien no llegó a publicar en la NRFH el estudio proyectado, sino en la Revue de Littérature Comparée bastantes años más tarde, en 1954103, según luego veremos.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

78 "Cosa distinta a lo que ocurre con las baladas de otros países que, empleando metros estróficos y va­rios, llevan su melodía más específicamente adecuada a esos varios metros".

79 Seguidamente argumenta con el Cancionero po­pular de Extremadura ¿.e. Bonifacio Gil García (1931), que incluye múltiples melodías diferentes de un mis­mo romance, y da ejemplos.

80 Proyectado inicialmente para Junio de 1944, fue aplazado para el Otoño siguiente, a fin de que asis­tieran los embajadores de Gran Bretaña y Estados Unidos (según cartas de W. Starkie, Director del Ins­tituto Británico). Tuvo lugar el 24 de Noviembre.

81  Cómo vivió y como vive el Romancero, Valencia: La Enciclopedia Hispánica, sin año. En las bibliogra­fías y en la reedición en Estudios sobre el Romancero, Madrid: Espasa Calpe, 1973, pp. 403-462, se le asig­na como fecha de edición 1945. Tiene que ser posterior, no sólo por estar basado en la citada conferen­cia, sino porque en la publicación, Menéndez Pidal se hace eco de un artículo de S. G. Morley aparecido en la Hispanic Review, XIII, aquel año de 1945. Ade­más, según él mismo recordaría en una anotación manuscrita que citaré más adelante, dedicó algún tiempo a la revisión del texto en publicación después del 20-XI-1946.

82 En esa carta, Moya no sólo se refería a la segun­da edición de su Romancero, sino que le daba breve noticia de otras publicaciones con textos tradiciona­les y le ofrecía "una bibliografía lo más completa po­sible sobre la producción argentina de trabajos en la especialidad".

83   Romancero hispánico, 2 vols., Madrid: Espasa Calpe, 1953, p. XI.

84  Según anotación manuscrita sobre las cuartillas del original: "Empecé 20 Nov. 1946".

85  Según expresiones utilizadas por Menéndez Pi­dal al exponer en carta a Martín Artajo (que citare­mos más adelante) la historia, desde 1947 a 1950, de ese proyecto.

86  Según los califica Menéndez Pidal en su corres­pondencia; en el contrato sólo se les distingue de los siguientes por los sueldos asignados a cada persona. En el propio contrato constaba ya quiénes iban a ser: "Don José Gómez Pérez, de la Biblioteca Nacional"; "don Manuel Muñoz Cortés", y "don Miguel Santia­go, del Archivo del Ministerio de Asuntos Exterio­res".

87 A continuación nota que "en Gerona tal roman­ce se canta con tal melodía siempre, pero en Tarragona se canta con otra .

88 "La Noche", 26-111-1947.

89 Según carta de Ricardo de Jaspe, del Instituto de Cultura Hispánica, a Menéndez Pidal del 11-IX-1947.

90 Se conserva una extensa descripción de lo hecho y logrado debida a María Goyri (admirada por la ca­pacidad pedagógica de su hija).  Según  ella,  "los alumnos de Estudio solicitaban hace tiempo que se hiciese una representación como el Auto de Navidad de 194[ ], que había dejado grato recuerdo. Jimena andaba algo indecisa (...).  Desde luego no sentía atractivo ninguno en repetir el Auto anterior. Al fin, en las vacaciones de Navidad, piensa en poner en es­cena La Historia del Romancero. A la familia le pa­rece una empresa descabellada (...)".

91  "El 1er acto va delineándose; será el romance en sus comienzos, entre el pueblo, cantado por juglares, en las fiestas acompañando las danzas y en los juegos infantiles" (María Goyri).

92 "El 2° acto en que el romance es acogido por los cortesanos; pueden las escenas desarrollarse ante la Reina Católica (...)" (María Goyri).

93 "Lo más difícil es el 3er acto que ha de representar el romance en el siglo 19. Hay que hacer cuadros de las distintas manifestaciones que tengan interés". "Los se­fardíes (...). La escena representaba una sala modesta con piano (...). Acompañados por la señora de la casa, cantan un romance judeo-español auténtico, sacado de un disco que en Turquía adquirió Gonzalo [Menéndez Pidal] (...). Otra escena en el campo, el baile del Peri­cote de Asturias (...). Un taller de espartería (...). Mien­tras espadan el esparto cantan D. Bueso (...). Pastores con sus trajes y capas de paño pardo (...) cantaron a dos voces (...) la loba parda (...). Taller andaluz de bolilleras (...). Baile de tres, como se vio bailar en las Navas del Marqués (...), durante el baile se canta Gerineldo (...). Corro de niñas en la actualidad (...). Apoteosis final (...): cinco corros con atavíos de sus respectivas regio­nes cantan con las variedades correspondientes el mis­mo romance, que es el del Mal villano que se cantó en el 1er acto" (María Goyri).

94 Las decoraciones y trajes, los textos literarios, los cantos, danzas y bailes, los "vihuelistas", y, desde luego, los actores, fueron preparados, poco a poco, en el Co­legio Estudio. En RTLH, X (1977-1978), frente a la p. 113, se reproduce una página del "ABC" con una fo­tografía de una escena del 1er acto y una reseña de la primera representación, de la que entresaco el siguien­te párrafo: "Lo folklórico tiene siempre el aire de algo ya pasado, o a lo menos en trance de desaparición; pero en la representación del Teatro de la Comedia quedó patente que la calidad de belleza que encierran los romances y su música tradicional no han perdido la capacidad de impresionar la sensibilidad más moderna y exigente. Fue una lección a los organizadores de es­pectáculos folklóricos, pero una lección difícil de aprender. Se requiere para montar un espectáculo se­mejante conocimiento y buen gusto, cosas ambas no fáciles de poseer". Con motivo de la segunda represen­tación, Laín Entralgo publicó en "ABC" un artículo ti­tulado "España niña" (17-V-1947), que cita R. Me­néndez Pidal, Romancero hispánico, II, p. 429.

95  "Levante", 23-XII-1947.

96  Que conozco sólo en borrador, sin fecha; pero que es, sin duda, de Agosto de 1948, ya que las mis­mas noticias tuvo por entonces Rafael Lapesa, quien se hallaba en Harvard junto a Alonso. En carta del 31 de Agosto dirigida a Menéndez Pidal, Lapesa le co­mentó: "Me alegró mucho saber que había termina­do Vd. ya la revisión de su Tradición romancística y que va a empezar la versión definitiva de su Historia de la lengua, que tanta falta hace".

97 "La anunciada colaboración familiar está adelan­tada, salvo en la parte de Jimena (...). Si la ve V. ahí, aprémiela con insistencia (...). Los demás tendremos dispuesto el envío para Octubre o Noviembre. Yo tengo hechas ocho cuartillas grandes a máquina ex­plicando el nombre Menendus (...). Puedo mandarle también del libro del Romancero algún trozo, por ejemplo, orígenes del romance de Gaiferos en relación con la Escriveta provenzal, unas 10 cuartillas, o sobre el tipo del escudero en los romances, unas 2 cuartillas. Pero, como no es especial para la revista, creo no tiene interés (...). Mucho deseo ver los nú­meros de la NRFH".

98 "Estoy haciendo la revisión de mi tomo Tradi­ción y Romancero y Elisa [Bernis, su nuera] me ayuda mecanografiando. No será posible acabar la tarea aquí, según me proponía, porque perdimos ocho días o más esperando cinta negra para la máquina, que no había en Ribadesella y hubo que encargar a Gijón" (10-VIII-1948, carta a Miguel Catalán y a Jimena Menéndez Pidal dirigida a Washington); "Llevo ya muy adelantada la revisión de Tradición y Romancero, pero no podré acabarla en Linares porque faltan li­bros a cada paso. Será la obra que publicaré en mi oc­togenario, así que quisiera que saliese muy cuidada" (13-VIII-1948, en una apostilla, fechada en Viernes [13 de Agosto de 1948], añadida a una carta de Die­go Catalán [esto es, mía] a Miguel Catalán y Jimena Menéndez Pidal, dirigida a Washington).

99  "Vinimos a Madrid Gonzalo y yo a pasar el S. Ramón  (...).  Mañana volveremos a San Rafa[el], donde sigo trabajando en corregir y dar última mano al libro Tradición y Romancero’ (Carta a su hija y yer­no, enviada a Washington).

100 Aunque no logré acabarlo en aquellos días, que­dó prácticamente escrito, según se ve en varias cartas intrafamiliares en que se alude a su progreso, y pude, no mucho después, verlo en letras de molde: "Don Francisco de la Cueva y Silva y los orígenes del teatro español", en la NRFH, III (1949), 130-140. A su sa­lida, Américo Castro (por mor de efferre spe maiorum) se lo ponderó a Ramón Menéndez Pidal, tras identificarme con epítetos entre cariñosos e irónicos ("ese leoncillo, el Diego"), comentando: "tiene aire y brío el chico, y nada de cursilería erudita a pesar de los materiales que maneja. Me viene, además, al pelo todo ello, lo de la incorporación de los romances, vivitos y coleando, al género dramático. Alguna vez ci­taré a don Diego". ¡Quizá se acordara de que fue (con Enrique Moles) testigo de mi inscripción de naci­miento!. He reeditado este trabajo en el Apéndice II de la 2a Parte de Arte poética del Romancero oral, Ma­drid: Siglo Veintiuno, 1998.

101 P. Bénichou, "Romances judeo-españoles de Marruecos", RFH, VI (1944), 36-76, 105-138, 255-279 y 313-381.

102 Véase atrás, cap. III, § 9.

103  Revue de Littérature Comparée, 1954 (Juillet-Septembre),

LÁMINAS

El 24 de Noviembre de 1944, el "Instituto Británico en España" organizó un homenaje a Ramón Menéndez Pidal que daría lugar, a su vez, a que don Ramón disertara en él, el 6 de Abril de 1945 sobre "Cómo vivió y cómo vive el Romancero".

Música y texto del romance de La muerte del Príncipe de Portugal (1491), incluida en un cancionero francés de c. 1495: "¿Ay, ay, ay, ay que foertes penes ay, ay, ay, ay, qué forte mal! / Hablando estave la Reyne en su pallado Real / con la infante de Castilla, princesse de Portugal; ay, ay, ay, ay!... "

Escenificación de La Dama y el Pastor en la obra Historia del Romancero de Jimena Menéndez Pidal representada en el "Teatro de la Comedia’ (4 y 11-V-1947) con "actores" de su "Colegio Estudio".
Reseña publicada en "Vida Española" de "ABC" 6-V-1947.

Sobre el guión de la Historia del Romancero de Jimena Menéndez Pidal, su hermano Gonzalo rodó una película en color (que no llegó a concluir). Jimena exhibió sus fragmentos en colleges de Es­tados Unidos.
Fotogramas de la pe­lícula sobre la
Historia del Romancero, roda­da en 1948 con alumnos del "Colegio Estu­dio" como actores.

Sólo en Diciembre de 1947 se levan­tó el veto gubernativo y pudo ser elegido nuevamente a la presidencia de la Aca­demia Española Menéndez Pidal, quién volvió a ella, tras nueve años de ausen­cia, en 1948.
Apuntes de R. Menéndez Pidal acerca de la permanencia del veto en 1944.

En una comida académica, el Patriarca Eijo Garay, que había rehuido el desairado papel de asumir una pre­sidencia temporal mientras el Gobierno no aceptara a Menéndez Pidal, escucha al reelegido Director.

Menéndez Pidal y su casa en el lejano Chamartín volvieron, entonces, a ser noticia.

"En el inmenso estercolero en que se ha convertido un Chamartín que dejó de ser «de la Rosa» divagábamos por caminos barrientos y montones de inmundicia en busca del número 23 de la cuesta del Zarzal... Frente a la puerta de la residencia [de Menéndez Pidal] vemos un rebaño de ovejas al que se suman tres ó cuatro cabras... " Reportaje de E. M. del Portillo, "La casa, los libros y los olivos de don Ra­món Menéndez Pidal", en "Semana", 10-II-1948).

(Fotos "Semana" 10-11-1948).


 

Por mediación de la "Agencia Mundial de Colaboraciones" (AMUNCO), la prensa de His­panoamérica se hizo con algu­nos avances de la obra de Menéndez Pidal Tradición y  Romancero cuando estaba en elaboración.

"El Siglo " de Bogotá publicó "El Romancero", "Sobre el Romancero Nuevo", "Músicas de romances", entre Octubre y Noviembre de 1948.

"Novedades" de México publicó "Las más viejas músicas de romances", "Difusión del Romancero", "Los Borja en el romancero sefardí", entre Noviembre y Diciembre de 1948.

En Linares (Ribadesella, Asturias), Ramón Menéndez Pidal, atendido por la familia Galmés, creyó poder terminar la revisión de Tradición y Romancero durante el mes de Agosto de 1948. Pero en Ribadesella no había cinta negra para pasar el original a máquina... y le faltaban los libros que necesitaba consultar.
De pie: Ángel Ferrari, Ramón Menéndez Pidal, Elisa Bernis y Guillermo Galmés. Sentadas: María Teresa Herrero, María Goyrí y María Fuentes. En Ribadesella, Agosto de 1948.

El romance de la mujer que amenaza bombardear Londres si el rey de Inglaterra no le envía a su marido prisionero "sano, salvo y sin cautela’ ("¿Cómo no cantáis, la bella?) se difundió más allá de los Pirineos (con música).
Música (a cuatro voces) del romance "¿Cómo no cantáis, la bella?" en el ms. de la Winchester College Library de mediados del s. XVI;
versión oral en castellano transcrita por persona que más bien conocía el italiano que el español, sin dominar esas lenguas. Reproduzco la impresión de Henderson/ Trend citada más adelante (n. 351).

Foto Erich Andres: juegos de corro y calle

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946.

 

3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946. VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA.

      Por los años en que el Romancero dormitaba en sus cajones de Chamartín, empecé yo mi ca­rrera universitaria (1944). Las secuelas de la emigración de buena parte de la intelectualidad uni­versitaria republicana, de las depuraciones y del arribismo, eran patentes. En los primeros años de Universidad sólo un par de profesores me proporcionaron algunos conocimientos de interés. Fuera de las aulas, el Sindicato Español Universitario seguía aún repitiendo consignas "intelec­tuales", a lo Millán Astray, sobre la superioridad, respecto a la razón, de la "dialéctica de las pis­tolas" y en la Facultad de Filosofía y Letras podía ser objeto de discusión asamblearia la conveniencia de restaurar la Santa Inquisición que en el Siglo de Oro vertebró a la Nación Española. En medio de la decepción respecto a lo que podía recibir en los cursos universitarios, comencé, por invitación de mi abuelo, Ramón Menéndez Pidal, a manejar en casa, junto a materiales de interés lingüístico, otros pertenecientes a su archivo sobre el Romancero. Mi primer tema de es­tudio fue la carpeta de "El Cid y Búcar" (El moro que reta a Valencia), cuyos textos y notas de variado carácter, que con ellos se guardaban, se me permitió elaborar. En 1945-46 estudié los materiales referentes a la comedia histórica inédita sobre el Obispo de Jaén don Gonzalo en que se incluyen diversos romances y comencé a reelaborar el Romancero del rey Rodrigo64. Así co­mencé a hacerme cargo de los problemas que los materiales del "Archivo del Romancero Me­néndez Pidal / Goyri" podían suscitar.

      En el verano de 1946, pasaba yo una temporada en Linares (Ribadesella), en la casa familiar de Álvaro Galmés de Fuentes, también estudiante de Filosofía y Letras, acompañando a Ramón Menéndez Pidal (mi abuelo y tío de la madre de Alvaro). A sugerencia del "maestro", los "apren­dices de filólogo" emprendimos una encuesta dialectológica por el Oriente de Asturias relativa a la isoglosa que lo cruza, el límite entre f inicial de palabra y j ((ej.: la figar : la jigar, ’la higuera’)65. En el curso de esa encuesta, fuimos abandonando la región costera e internándonos en la zona de la montaña. Un día del mes de Agosto llegamos a la aldea de Cirieño, de la parroquia de Sebarga (Amieva). En aquel entonces los innumerables cruces de la carretera de El Pontón so­bre el Sella eran aún de tablas, pues no se habían reconstruido los puentes dinamitados durante la Guerra Civil, y esta aldea de Cirieño, situada en la embocadura de un pequeño valle afluente del Sella, y por lo tanto fuera, incluso, de aquella precaria vía de comunicaciones, era un lugar bastante aislado, encovado entre los picos de la Cordillera Cantábrica. Fue allí, a la vera de la fuente pública, donde las mujeres que iban a coger agua nos calzaron las espuelas como caballe­ros de la andante caballería romanceril y nos estrenamos en la aventura de recoger romances de la tradición oral. En adelante, no dejaríamos el oficio. Ciertamente, la cosecha de textos obteni­da no fue grande66; pero, andado el tiempo, una de las versiones de aquella primera recolección, que a primera vista parecía celebrar una merienda campestre de mozos, me llevaría a descubrir y a estudiar un romance fronterizo, La merienda del moro Zaide, del que ya en el siglo XVI, a propósito de un rasgo de ingenio de Garci Sánchez de Badajoz, poeta bien conocido de fines del s. XV, se cita un verso: "todos meriendan a pie y el moro Çaide a cavallo"67.

      En aquellos años de posguerra, era, ciertamente, aventura la búsqueda de romances por las aldeas y pueblos de España. A las dificultades que los encuestadores de principios del siglo XX frecuentemente comentaban como pruebas de su abnegada dedicación al oficio, se añadían al­gunas otras que muy pronto experimentaríamos en el curso de aquella misma excursión. Para continuar a pie nuestra ruta de encuestadores dialectológicos, que se iba ajustando al trazado de la isoglosa que divide el asturiano con f- inicial del que la aspira (> j-), teníamos que cruzar, des­de Sellaño (Ponga), aldea aguas arriba de Cirieño, más allá de una foz, hacia Viego, en otra foz (en la del Sella), por lo alto de la montaña que las separa. La niebla nos desorientó en las cum­bres y fuimos a bajar, en dirección de otra profunda hoz, que nos impedía el paso. Perdidos en un bosque de rebollos, dimos, ya de noche, con unos maizales y con la aldea correspondiente; en la primera casa, un pobre viejo, que estaba cenando una torta, huyó espantado ante nuestra presencia. Con más suerte, en otra casa de aquel lugar de Cadenava unas mujeres y chiquillos nos enrutaron. De hecho, habíamos vuelto a caer, aguas arriba, a orillas del mismo río del cual veníamos. ¿Dormir? Quizá al otro lado de la hoz hubiera alguna cama en una aldea un poco mayor, aldea que, con estruendo de "voladores", anunciaba estar en fiestas. Un rapaz nos acompa­ñó, en la oscuridad de la noche, hasta alcanzar el puente sobre la hoz; al llegar a ella, hubimos de seguir a tientas sus instrucciones, pues entre las tablas del puente se había colado hasta el pro­fundo una pobre vaca y no era cosa de que repitiéramos el descenso. Tampoco en Abiegos, que así se llamaba el lugar, hallamos techo bajo el que pernoctar. Recruzamos el puente, y se nos in­dicó que, carretera arriba, había un pequeño hotel en San Juan de Beleño. Los kilómetros se nos hicieron bien largos y, al llegar al pueblo, todo él dormido, pensamos que era prudente presentarse en el cuartelillo de la Guardia Civil que allí había. Llamamos sonoramente a su puerta; pero no hallamos respuesta. Ante nuestra insistencia, un guardia, con el torso desnudo, se aso­mó cautelosamente por la ventana más lejana, preguntando qué queríamos. Al responderle que presentarnos, cerró la ventana; pero nadie abrió. Nos acercamos entonces al pequeño hotel; te­nía una luz y dentro ladró un perro; llamamos. Sólo conseguimos que apagaran la luz. Intenta­mos dejar pasar el resto de la noche acurrucados bajo un castaño en el monte; pero el frío nos obligó a echar a andar carretera abajo. De la oscuridad surgieron, de improviso, unas sombras: «¡Alto!». Yo, que iba adelantado, lo hice a pocos pasos de una pareja, que no era de la Guardia Civil, y, lentamente, creyendo serlo, fue aproximándose, brazos en alto, Galmés, que me seguía. Uno de los dos hombres estaba dispuesto a someternos a un interrogatorio. El otro prefería os­tensiblemente que siguiéramos nuestro camino. Visto que no eran guardias, respondíamos a sus preguntas relajadamente, para tranquilizarles: "—¿Quiénes sois? —Somos estudiantes. —¿Qué es­tudiáis? —Filosofía y Letras. —¿Dónde? —En Madrid. —¿Qué profesores tenéis? —Hombre, los que allí dan clase. —¿Conocéis a Dámaso Alonso?". Tan insólita pregunta en un valle perdido de la Cordillera Cantábrica el año 1946 sólo podía hacerla, claro está, otro estudiante. Se trata­ba de un doctorando68 que acababa de aposentarse aquella mañana en el hotelillo de San Juan de Beleño con el propósito de hacer su tesis sobre "El habla de...", modelo que por aquellos años proliferaba69; dispuesto a confraternizar con sus futuros informantes, había ido a la romería de Abiegos. De allí volvía bastante borracho, acompañado por un mozo local, que, al tiempo de pasar el puente horadado, le encomendó a Dios y, según nos dijo, el forastero tuvo la fortuna de que "le coincidió la curva". Se empeñó nuestro nuevo colega en que volviéramos a aporrear la puerta del hotel, voceando él su identidad; pero sólo consiguió que los de dentro tuvieran aún mayores sospechas respecto a nuestras personas. El mozo local nos llevó, finalmente, a un hó­rreo y allí dormimos en el heno, procurando que nuestro compañero no se tirara desde él de ca­beza al suelo. Llegada la mañana, nos acercamos al hotel; allí nuestro "amigo", después de abra­zarnos efusivamente, se fue a dormir. Nosotros pedimos permiso para asearnos en el cuarto de baño. Concluida la tarea, y, al ir a salir de él, se precipitaron al suelo una serie de sillas apiladas al otro lado de la puerta y, por aquellas de los cuartos vecinos asomaron los cañones de los fusi­les de los guardias civiles que, en la noche anterior, amedrentados por nuestra presencia en el pueblo, se habían fortificado en su cuartel. Tras un interrogatorio en que hubo que explicar de­talles muy sospechosos (ya que nosotros decíamos ignorar el nombre de nuestro "amigo" dur­miente), se convencieron de que no éramos una partida de "maquis"; pero nos advirtieron que anduviésemos con ojo, porque, si hubiéramos salido esa mañana directamente al monte, habrí­an salido a "cazarnos", juntamente con los guardias civiles acuartelados en el valle del Sella, tan­to en Asturias como en León, a quienes ya se había dado aviso, y que no habrían sido tan inge­nuos como para esperar a que hiciéramos nosotros fuego, si ellos, según el reglamento, nos daban el alto antes de hacernos caer en tierra malheridos.

      Pese a este temprano tropiezo con la Guardia Civil, continuamos nuestra investigación lin­güística y, ya siempre, de forma simultánea, la recogida de romances. Río Sella arriba, en una de aquellas excursiones, alcanzamos el extremo de la hoz que separa Asturias de León. Todavía en territorio asturiano se halla la pequeña aldea de Tolibia (Ponga), cuya vida seguía dependiendo más de los espacios abiertos en lo alto de la montaña, donde pasta el ganado, que de la carrete­ra del Pontón en el fondo del río Sella, abierta en el siglo pasado por los ingenieros, ya que para subir desde ella había que serpentear entre las piedras movedizas de un enorme argayo. De he­cho, el ganado sólo podía entrar en la aldea muerto, llevado sobre los hombros. El límite lin­güístico que investigábamos nos obligaba a subir a ella, y lo hicimos. Pero, al llegar, la hallamos desierta, y sólo entre las peñas de más arriba pudimos descubrir que se movían algunas cabezas. Después de un tiempo, los portadores de esas cabezas, que eran todos mujeres, acabaron por ba­jar. Su miedo estaba justificado, pues hacía unos días habían pasado por el lugar unos "maquis", a los que naturalmente habían avituallado, y, seguidamente, había subido hasta allí la Guardia Civil y se había llevado a todos los hombres de la aldea para interrogarlos como presuntos cola­boradores de la guerrilla. Así y todo, acabaron por cantarnos romances70, empezando por el de Conde Claros en hábito de fraile, con la curiosa variante por ultracorrección:

"Caballo, mió caballo,     Dios te me libre de mal,
que la hornada de ocho noches     hoy te la vas a cenar",

en que la jornada que ha de caminar el caballo se interpreta como ’hornada creyendo la j- un dialectalismo71.

      Donde nuestras encuestas romancísticas resultaron en 1946 más productivas fue en territorio leonés, en el alto valle del Sella que forma la tierra de Sajambre, comarca de donde ya Ramón Menéndez Pidal había recogido romances en dos ocasiones72. Curiosamente, tuvimos la posibilidad de volver a interrogar, en Vierdes, a Jacinta Redondo, "que fue un buen informante de Menéndez Pidal cuando tenía 20 años y volvió a serlo a sus 55 años para los encuestadores de 1946"73. Obtuvimos versiones de todos los pueblos del valle: Ribota, Vierdes, Pío, Oseja y Soto.

      La prosecución de nuestro trabajo lingüístico nos llevó, en Octubre de aquel mismo año, a Valladolid, desde donde nos trasladábamos diariamente, por las mañanas, en bicicleta a Siman­cas, al Archivo, pedaleando por una carretera, que entonces tenía un tráfico mínimo, bordeada de viñedos; los racimos de las uvas negras de la Ribera del Duero, que robábamos simulando estar arreglando una de las bicicletas, nos servían, con su recio tanino, de aperitivo al ir de re­greso a la ciudad. Durante las tardes libres, nuestras bicicletas nos permitieron recoger roman­ces en un amplio círculo en torno a Valladolid: en Simancas, en Tordesillas, en Zaratán, en Bam­ba, en Cabezón, en Santovenia de Pisuerga, etc. A Tordesillas llegamos, tras comer en un pinarejo, cuando el sol caía de pleno sobre el pueblo. Nos acercamos a un grupo mixto de mu­jeres de varias edades (viejas, jóvenes y chicas) y preguntamos, mientras las moscas trataban de aprovecharse de nuestro sudor, por una canción antigua que dice "Gerineldo, Gerineldo, Gerineldito pulido...". Coreada por las risas de todo el concurso, una vieja "graciosa" nos replicó "—¡Aquí no sabemos de eso! Aquí no se canta más que La vaca lechera y La pelona...74’, pero, si no es mala pregunta, ¿pa[ra] qué quieren el Gerineldo?". Nos apresuramos a dar toda clase de explicaciones; pero sólo conseguimos que una muchacha nos espetase: "-Yo sí sé lo de Gerinel­do; pero no se lo quiero decir", y que otra mujer sentenciase sabiamente: "-Éstos, lo que son, ... los del Obispo. —¡Qué obispo ni qué demonios! —¡No han de ser! En Ciguñuela han puesto multas a unos que cantaban La vaca lechera porque la ha prohibido el Obispo75, ¡y éstos son los que van denunciando a los que cantan!". A Bamba fuimos desde Zaratán por un polvoriento ca­mino carretero que cruzaba la llanura del Páramo76 inmensa y vacía de transeúntes; de pronto, en una cortada del terreno, dimos vista a un valle, verde y jugoso, en que se escondía el peque­ño pueblo, con su iglesia mozárabe humildemente hundida en el suelo. Nuestra llegada en bi­cicleta arremolinó en torno nuestro a un enjambre de chiquillos. Unas niñas nos dijeron ¡que habían escenificado ellas entre sí el romance de Gerineldo!; pero el zumbido de aquella nube de chiquillos, que no lográbamos espantar, nos impedía acceder a las personas mayores, que se ale­jaban despreciativas sin querer cruzar palabra con nosotros. Sólo en la taberna logramos esta­blecer el necesario ambiente para la recolección77.

      Pese a incidentes de este tipo (que he narrado basado en apuntes de aquel entonces), nuestra "encuesta ciclista" fue satisfactoria. Pudimos comprobar que la tradición de la meseta del Due­ro conservaba tras la Guerra Civil la misma riqueza de romances que cuando, en 1920, se inte­resó por ella Aurelio M. Espinosa. Los temas de viejo abolengo seguían siendo recordados. Una de nuestras mejores adquisiciones fue el romance de Gallarda y Florencios, con el comienzo

Ya tocan a misa en Roma,     en la iglesia de Santiago,
dice misa el arzobispo    y predica el Padre Santo.
Entra el Conde de Laurel     con su niño de la mano.
Gallarda, que vio al conde,     del niño se ha enamorado,
con los ojos hace señas,     con las manos le ha llamado (...),

dicho por una mujer de unos 50 años en Simancas.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

64 Tomo las precisiones de un " Curriculum vitae de Diego Catalán Menéndez Pidal" redactado a comienzos de 1951. Respecto al primer tema, andado el tiempo, se me autorizó a publicar exclusivamente lo que de aquel estudio Ramón Menéndez Pidal con­sideró aportación personal mía; véase aquí adelante n. 163. En relación con el segundo, se conserva entre los papeles de Menéndez Pidal una "Matraca de un estudiante a su abuelo" en que, en forma de roman­ce, parodio la historia legendaria del obispo. Sobre ella, de letra de don Ramón consta: "Diego, cuando trabajaba El Obispo don Gonzalo de Cueva y Silva, 6 Enero de 1946"; véase, por otra parte, adelante, n. 100. Respecto al tercero, cfr. n. 290.

65 Sobre sus resultados, véase D. Catalán y A. Gal­més, "Un límite lingüístico", RDyTP, III (1946), 196-236. Reed. en D. Catalán, con la parcial autoría de A. Galmés, Las lenguas circunvecinas del castellano, Madrid: Paraninfo, 1989, pp. 139-166.

66  Ha sido descrita por J. A. Cid, "El Romancero tradicional de Asturias" (1991), I, pp. 316-317.

67 Véase D. Catalán, "Un nuevo romance fronte­rizo", Ibérida, I (1959), 69-79; o, mejor, "La merienda del moro. Un nuevo romance fronterizo", en Siete siglos de Romancero, Madrid: Gredos, 1967, pp. 85-99, donde edito la versión de Cirieño dicha por Manuel González Blanco (c. 60 a.), junto con otras. La frase ingeniosa de Garci Sánchez la reco­ge Melchor de Santa Cruz en su Floresta española (1574).

68 Jesús Álvarez Fernández-Cañedo.

69  Cfr. D. Catalán, Lingüística ibero-románica. Crítica retrospectiva, Madrid: Credos, 1974, p. 206.

70  J. A. Cid, "El Romancero tradicional en Astu­rias" (1991), I, p. 116, reseña siete versiones de Tolibia, dichas por Nieves Llamazares, Honorina Rivero, Conchita Alonso y otras dos mujeres.

71  En versión dicha por Nieves Llamazares y Hono­rina Rivero. En Ribota, pueblo próximo de Sajambre (León), los versos correspondientes son: "— Caballo, mió caballo,      Dios te me libre de mal, / que la hor­nada e veinte leguas       hoy te la tienes de andar"; I y en Cirieño (Amieva, Asturias) y Tanda (Ponga): "la jornada de ocho leguas      hoy la tienes que andar" y "jornada de treinta leguas      hoy te la tienes "que an­dar’’, respectivamente. Como explicarnos en "Un límite lingüístico" (1946, p. 217; reed. de 1989, p. 153), la "castellanización" de jornada, omitiendo la j-inicial, es una ultracorrección propia de un área, como la de Sajambre, en que la F- latina se pronun­cia j- (jorno, ’horno’), y que, al penetrar en zona de f-conservada, no podía comprenderse sino como equi­valente castellano del local fornada por lo que "hicie­ron comerse al pobre caballo la hornada de pan de ocho días".

72 En 1909 y 1930. Véase atrás, cap. II, § 9 y, cap. IV, § 5.

73  Romancero general de León (1991, 2a ed. 1995), p. Lili.

74 Una y otra eran canciones urbanas entonces de moda, La vaca lechera decía: "Tengo una vaca le­chera, / no es una vaca cualquiera: / se pasea por el prado, / mata moscas con el rabo, / tolón, tolón / tolon, tolón / (...)/ me da leche merengada, / ¡ay qué vaca tan salada! , / tolón, tolón/ tolón, tolón"; en cuanto a La pelona su estrofa nuclear era: "cuatro pelos que tenías / los vendiste de estraperlo, / pelo­na,/  sin pelo". Eran la representación de "la moder­nidad".

75  Posiblemente, la mujer había tenido noticia de la prohibición de Rascallú, otra canción de moda, que fue en efecto prohibida debido a la estrofa "Ras­callú, Rascallú, / cuando mueras serás tú / tú serás, tú serás / un cadáver nada más", por considerar que negaba la existencia del "alma".

76 Un pinchazo en la bicicleta me hizo, al regreso, recorrer a pie y solo, emparedado entre los dos pla­nos de la tierra árida y de un cielo estrellado que se tocaba con la mano, el largo camino. Hasta caí en la tentación de poetizar la experiencia para introducir con unos versos un artículo "Aldebarán de Unamuno. De la noche serena a la noche oscura", Cuader­nos de la Cátedra Miguel de Unamuno, IV, 1953, pp. 43-70), versos que el crítico cubano J. M. Chacón comentó en "El Diario de la Marina", de La Haba­na, ¡creyéndolos de Miguel de Unamuno!

77 Según apuntes contemporáneos.

LÁMINAS

"Matraca de un estudiante a su abuelo", Enero de 1946.
 

Diego Catalán consultando a Ramón Menéndez Pidal, en el curso de la reelaboración del "Romancero rey Rodrigo", Abril 1947 (foto Gonzalo Menéndez Pidal).

Álvaro Galmés y Diego Catalán en Ponga (Asturias), trazando la frontera lingüística f- : j- y recogiendo ro­mances, verano de 1946 (foto Damián Galmés).

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945.




2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945. VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA.

      Menéndez Pidal silenció, cara a sus antiguos colaboradores residentes fuera de España, que su retiro en Chamartín "con los suyos y con su olivar y con sus libros y papeles" (que Amado Alonso, 25-XI-1939, reputaba una "felicidad") era una reclusión forzada por las adversas cir­cunstancias. De ahí que lo imaginaran (Amado Alonso, 8-III-1940) sentado a la mesa dejando, no más, "que le caigan los frutos maduros":                                                                                                            

    "¿En qué orden les va usted dando fin?. El romancero, la Historia de la lengua, etc. ¿Se con­tinuará la Historia de España de Calpe?",

en contraste con la parálisis científica a que se hallaban abocados sus colegas europeos:

    "La guerra tiene a la filología de toda Europa paralizada, y filólogos alemanes, italianos y fran­ceses se ofrecen para publicar sus trabajos en nuestra Revista39".

Pero Ramón Menéndez Pidal no se había resignado a cultivar su humildad en solitario. Se creía aún "útil".

      Durante los primeros años de posguerra, la "Sección Femenina de Falange Española" inten­tó emular a la Institución Libre de Enseñanza, a la Junta para Ampliación de Estudios, a Mi­siones Pedagógicas, a La Barraca, en el contacto con "la aldea" y en el cultivo de lo "popular" en medios rurales. Esa actividad suscitó el interés de Menéndez Pidal40, quien llegó a dar dos con­ferencias sobre el Romancero (11-II-1941 y 15-II-1941) "para ayudar en la orientación técnica de algunos trabajos folklóricos que entran en el plan desenvuelto con éxito por esta Sección Fe­menina de Falange"41, pues, en su estimación, había que fomentar las iniciativas de ciertas gen­tes encuadradas en la Falange que defendían un mayor continuismo cultural que los herederos de Acción Española y la ACNP. Pese a esa pretendida función de las conferencias, Menéndez Pi­dal no se apartó en ellas, ni en el contenido ni en la forma, de su habitual estilo, esto es, el de leer al público un artículo publicable en una revista erudita, y utilizó como texto, con ligeros cambios, el de sus dos conferencias de La Habana. Sólo sorprende, dada la fecha y el lugar en que ahora leía esas conferencias y el nuevo simbolismo internacional del personaje muerto re­cordado, la evocación de su visita a Granada en 1920, cuando

    "un jovencito me acompañó durante unos días, conduciéndome por las calles del Albaicín y por las cuevas del Sacro Monte para hacerme posible el recoger romances tradicionales en aquellos barrios gitanos de la ciudad; ese muchacho era García Lorca"42.

La exposición teórica de Menéndez Pidal fue amenizada con "ilustraciones musicales" de cierta cantante profesional y

    "de la señorita Magdalena Rodríguez Mata, muy conocedora de la música tradicional, muy experimentada en la difícil tarea de la recolección de los cantos tradicionales en la que me ha ayudado hace años y fruto de la cual es autora de un completo Cancionero extremeño"43.

      Aunque, según vemos, Menéndez Pidal tratara alguna que otra vez de hacerse presente en la nueva España, por lo general pasaba la vida retraído "allá en el término de Chamartín de la Rosa", en "un rincón amable donde saborear los encantos de la soledad y el silencio", con sus li­bros, papeles y olivos, como lo describió un periodista de "Tajo" (20-IX-1941)44 que acudió "allá" a visitarlo. El reportero, asombrado del entorno en que vino a hallar al "admirable maes­tro", intentó imaginarse su vida, la cual, de creerle, vendría a ser la de un Fray Luis en "La Fle­cha" combinada con la del "Caballero del verde gabán" con quien se encuentra Don Quijote en La Mancha, aunque, claro está, el periodista no tenga presentes esos modelos y, en su incultu­ra de hombre de asfalto, pueda pensar que unos olivos centenarios hayan sido plantados para cubrir necesidades surgidas en los propios años 40:

    "En este fragmento de Naturaleza —huerto, jardín y montaña— pasa el insigne erudito los ratos que hurta a su labor intelectual. Dirige personalmente el cultivo de las plantas y las flores (...). Además, invadido por las preocupaciones de la época en que vivimos, ha instala­do colmenas y ha plantado olivos, que le abastecen de aceite y miel (...)."

Pero, sin duda, le podemos creer mejor enterado cuando, a la pregunta sobre qué obras prepa­ra, hace decir a Menéndez Pidal:

    "—Son cuatro principales, que creo podré aún realizar a pesar de mis años, si no sobrevie­nen contrariedades grandes: la continuación de la Historia de España, que dirijo; una Histo­ria de la Lengua Española; una Historia de la Poesía heroico-tradicional de España y la publica­ción del Romancero General, en el que trabajo desde mi juventud y para el cual cuento con miles de versiones inéditas recogidas en todas las partes del mundo. Esta última es la obra en que más interés pongo, esperando en ella practicar métodos nuevos, derivados de mi con­cepto de la poesía tradicional".

      Pese a estas manifestaciones de continuado interés en el Romancero y a esas esperanzas de lle­gar algún día a publicar los miles de versiones inéditas almacenadas en sus correspondientes ca­jones en la Cuesta del Zarzal, el propio "Archivo del Romancero" sufrió, en los años inmedia­tos al fin de la Guerra Civil, un cierto abandono. Se interrumpió la sistemática incorporación a sus carpetas de datos procedentes de publicaciones impresas y hasta quedaron sin distribuir las últimas colecciones remitidas a Menéndez Pidal inmediatamente antes de la Guerra Civil45. De la labor cooperativa pasada parecía sólo sobrevivir memoria pública en el eco dejado por las con­tinuas reediciones argentinas de la única obra que Menéndez Pidal escribió en su vida como "afi­cionado" y no como investigador, su Flor nueva de romances viejos 46.

      El continuado retiro en su "fragmento de Naturaleza" de la Cuesta del Zarzal no salvó a Menén­dez Pidal de nuevas amenazas. El 14 de Marzo de 1942 el Teniente Coronel Juez Instructor, Ma­nuel Varela, de la Capitanía General de la Primera Región Militar dirigió al Director General de Se­guridad un oficio "a fin de que se proceda a la busca y captura" de una lista de encartados47, entre los que se encontraba en tercer lugar el Doctor D. Ramón Menéndez Pidal. Afortunadamente, sin que sepamos bien las razones, la Jefatura de Policía de la Dirección General de Seguridad contestó el 9 de Abril haciendo constar que "han resultado infructuosas, hasta hoy, las gestiones practicadas (...) para la busca y captura" de los reseñados en la lista. No obstante, la citada orden siguió gene­rando intercambio de escritos entre las dos dependencias oficiales durante diez años, hasta el 14 de Marzo de 1952, cuando Ramón Menéndez Pidal acababa de cumplir 83 años48.

      En los primeros años después de la Guerra Civil, 1939-1941, Menéndez Pidal había dado prioridad en su trabajo personal a la redacción de la Historia de la Lengua, empezada en el exi­lio. Pero, pasados algunos años, empezó a sentir deseos de sacar también adelante sus viejos pro­yectos sobre Épica y Romancero. En medio aún de la Segunda Guerra Mundial, se decidió a sa­lir de su retiro en la Cuesta del Zarzal para hacer un viaje a Portugal, y, pese a la orden de busca y captura, pudo realizarlo sin impedimentos. Durante aquel viaje, Menéndez Pidal presentó en la Academia de Ciencias de Lisboa, el 31 de Mayo de 1943, una comunicación sobre "Poesía tradicional en el Romancero hispano-portugués", referente a las semejanzas y diferencias de la poesía popular y la poesía de arte individual49. Aparte de querer exponer, ante un auditorio por­tugués, su concepción del arte colectivo propio del Romancero ibérico, Menéndez Pidal acudía a Portugal a reclamar la realización de una actividad conjunta, semejante a la de sus tiempos de corresponsalía con Carolina Michaëlis de Vasconcellos y José Leite de Vasconcellos, para reem­prender la publicación exhaustiva del Romancero. "Hacía poco que Leite de Vasconcellos había muerto y sus testamentarios no veían fácil la publicación de[l] Romanceiro dejado inédito por el fallecido"50, de ahí que Menéndez Pidal, llegado a Lisboa, visitara "o espólio literário do seu co­lega português", ocasión en que, según Orlando Ribeiro51, "moustrou-se especialmente interessado no Romanceiro" animando a sus huéspedes de Lisboa a que emprendieran prontamente su publicación. Como consecuencia de ello, años después, los editores portugueses de la obra le irí­an "enviando as folhas à proporção que se imprimiam, na esperanza de se lhe pedir um Prefácio". Por su parte, Menéndez Pidal, en su exposición pública en la Academia, tras recordar la la­bor de los colectores del s. XIX y comienzos del s. XX, se refirió a su proyecto de los años 30, desbaratado, y a sus deseos de reanudarlo:

    "No obstante mi deficiente información lusitana, había yo dado ya por terminado el aco­pio de la gran colección tradicional y en 1936 tenía impresos catorce pliegos de una publica­ción extensa, de la cual esa colección formaba una segunda parte, titulada Epopeya y Roman­cero. Pero la guerra de España redujo a escombros la imprenta donde esa obra se estampaba y todo lo hecho quedó destruido salvo algunos ejemplares de los catorce pliegos. Las granadas de la artillería vinieron a advertirme que la preparación de lo que se empezaba a imprimir no era suficiente; y aquí vengo a conocer de cerca los trabajos romancísticos portugueses antes de emprender por segunda vez la publicación anhelada. Espero me perdonéis que en mi avan­zada vejez os hable así de anhelos y proyectos".

      Estando en Lisboa, el 2 de junio de 1943, Ramón Menéndez Pidal escribió a Américo Castro, exiliado en los Estados Unidos, acerca de los temas en que trabajaba. Reconocía en su carta que los trabajos toponímicos relativos a la prehistoria del idioma eran, en relación con la Historia del Español, "una digresión"; pero se sentía con tiempo por delante para entretenerse en ellos:

    "Sí, es una digresión, pero me siento con salud para hacerla. Ojalá no me engañe el opti­mismo".

Este optimismo, con ciertos temores a excederse, le había hecho, también, volver a pensar en el Romancero:

    "Del romancero me ocupo; en dejarlo planteado o comenzado por si no puedo terminar­lo. Él fue causa principal de este viaje mío a Lisboa, venciendo mi repugnancia por los viajes. Hacía más de 15 años que vivía casi aislado de este Portugal, complemento necesario de to­dos nuestros estudios. Necesitaba sustituir las relaciones que habían quedado vacías después de la muerte de los amigos primeros, Gonçalves Viana, Carolina, J. J. Nunes, Leite, David Lopes... Muy solo me voy quedando!. Este viaje me resulta muy fructuoso. Es gran satisfac­ción verse rodeado de un ambiente cariñoso de cooperación".

      Los "anhelos y proyectos" que Menéndez Pidal le comunicaba alarmaron a Castro, quien, el 21 de Junio de 1943, escribió a su antiguo maestro desde Princeton censurándole que en su ac­tividad intelectual volviera a caer en la dispersión:

    "Recibí su grata con la noticia de estar trabajando en la edición del Romancero, que tanta fal­ta nos hace. Pero insisto en que la gran urgencia es su Historia de la Lengua Española, tarea que ha de consumirle mucho tiempo y para la cual ha preparado tan preciosos materiales. Y la ur­gencia no viene de que tenga V. ya muchos años (llega un momento en que todos nos igualamos en eso de tener años), sino de lo largo y complicado del trabajo, téngase la edad que se tenga"52.

    Los temores de Castro eran, sin embargo, prematuros, pues Menéndez Pidal no se dedicó por entonces a emprender, por segunda vez, la proyectada edición de su colección de poesía tradicional.

      Durante los primeros años de posguerra las aportaciones de corresponsales al Archivo Me­néndez Pidal fueron rarísimas. De hecho, sólo he tropezado con una de fecha temprana: desde Villaluenga del Rosario (Cádiz), Pedro Pérez Clotet escribió a Menéndez Pidal el 28 de Junio de 1940 anunciándole el envío de su trabajo "La Sierra de Cádiz en la Literatura" con la expli­cación siguiente:

    "poco vale, pero acaso pueda interesarle un romance muy poco conocido que en él doy",

y completaba su carta con una promesa:

"Espero poder mandarle pronto una colección de romances tradicionales, recogidos en esta provincia".

El trabajo remitido, impreso en Cádiz: Salvador Repeto, 1937, en plena Guerra Civil53, incluía, en efecto, una versión manuscrita del s. XVII de un espléndido romance fronterizo de 143454 que había pasado inadvertido a Menéndez Pidal y para el que sólo ahora se abriría "carpeta" en el Archivo55. En cuanto a la anunciada colección, procedía de encuestas hechas antes de la Gue­rra, en el contexto de las actividades de "Misiones Pedagógicas", el año 193356. Pérez Clotet, con la colaboración musical de Germán Álvarez Beigbeder57, hizo una publicación en Larache, en ese mismo año de 1940 en la que dio nuevamente a estampa unos textos que ya había dado a conocer antes de la Guerra Civil58.

      Hubieron de pasar los primeros años 40 para que llegaran, esporádicamente, otras contribu­ciones. Aníbal Otero, después de sus años de prisión, tan pronto como salió de ella, escribió des­de Pontevedra a Ramón Menéndez Pidal el 22 de Mayo de 1941, diciéndole:

    "Le agradezco mucho la gestión que V. ha hecho para acelerar mi libertad; gracias a ella he salido hoy a la calle (...). No puedo justificar los gastos de mi última excursión a Portugal por­que todos los comprobantes que tenía me los quitó la policía en Túy (...). También se incau­tó la policía del coche. Un día me pareció reconocer su voz entre el ruido de coches que se oían en la calle; me asomé a la reja de mi celda y pude verle por última vez. Sentí su pérdida, porque se había portado bien conmigo. Cuando yo corría a mi desgracia, él se negaba a an­dar, como los buenos caballos (...). Yo no supe entenderlo, y mi ceguera me trajo las conse­cuencias que he lamentado en mi temporada de prisión, una temporada casi cervantina por su duración (...). ¿Está bien el Sr. Navarro? ¿Publicará V. pronto el Romancero?"

Otero, seguidamente, se retiró a su casa en la aldea de Barcia (Meira, Lugo), y, desde ella, con­tinuó el contacto epistolar con Menéndez Pidal remitiéndole algunos romances recogidos de la tradición oral:

    "Le envío cinco versiones de romances —le decía en carta del 29-V-1944—. Una de ellas desconocida en mi colección. En la variante de Valdovinos sorprendido en la caza, aparece un caballo hablador, como en la versión de La muerte de D. Beltrán recogida por A. Garret59".

La versión a que alude, es un texto en que el tema de Valdovinos sorprendido en la caza se halla insertado en el del Conde Niño (como en otras versiones asturianas y lucenses); procede de Lo­gares (Fonsagrada, Lugo) y fue dicha por Juan Riopedre, de 69 años. En medio de ella, se cuen­ta, en efecto:

Por los montes de Acebedo     cinco mil morillos van
en busca de Conde Olinos,     no lo pueden encontrar.
Lo encontraron descansando     a la sombra de un olivar.
— ¿Qué haces ahí, conde Olinos,     ou qué vienes a buscar?;
si vienes buscar la vida,     aquí no la encontrarás,
si vienes buscar la muerte,     ya te la venimos dar.
Entonces habló el caballo,     Dios le dea gracia de hablar:
— Si me diera sopa en vino     y me alargara el petral,
mataría yo a más moros      que el rey tiene en su mandar.
— La sangre de los morillos     formó un brazo de mar;
caballo de conde Olinos     recelaba a pasar (...).

Los orígenes de este episodio se hallan, según algunos años después puso de manifiesto Ra­món Menéndez Pidal60, en un fragmento de la Chanson des Saisnes, gesta que sin duda llegó a cantarse en castellano, pues dio lugar al nacimiento de toda una serie de romances. Entre las ver­siones remitidas aquel año por Otero se hallaban las que había anotado de sus compañeros de prisión, a las que ya hemos hecho referencia61; pero otras, como ésta de Valdovinos sorprendido en la caza, debió de recogerlas después de volver a su aldea.

      También en 1944 contribuyó con nuevos romances de la Sierra de Gredos otra antigua cola­boradora del Archivo, María Luisa Sánchez Robledo.

      Las "camaradas" a cargo de la "Sección Femenina" de la "Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista", como parte de su programa de acción en medios ru­rales, se interesaron por los bailes romancescos de Las Navas del Marqués, de Ruiloba, de Llanes, etc. sobre los que Menéndez Pidal había llamado la atención en tiempos de la República; también trataron de desarrollar recitales de romances y canciones (al estilo de lo hecho por Federico García Lorca y La Argentinita) y escenificaciones (según los modelos del Instituto Escuela en que había intervenido Rafael Alberti). La presencia de romances entre los textos folklóricos recogidos o pro­ducidos por la "Sección Femenina" llevó a Menéndez Pidal a solicitar copia de ellos para su Ar­chivo. El 29 de Abril de 1946, Pilar Primo de Rivera remitió los materiales que tenían archivados:

    "Distinguido amigo: / Según le prometí, le adjunto las fichas musicales de los Romances que tenemos en nuestro archivo. / Tan pronto nos envíen más, tendré mucho gusto en remi­tírselas. / Le saluda brazo en alto. / LA DELEGADA NACIONAL".

Además de las "fichas musicales", fue enviada al Archivo una colección de hojas volanderas impresas, con romances amañados y algunos de ellos adaptados dramáticamente62. Sobre estos arreglos comentó, más adelante, Menéndez Pidal:

    "El sistema opuesto (...) también reprobable, consiste, como a menudo vemos hacer, en des­tinar a las escuelas o a otros medios de divulgación entre el pueblo, cualquier arreglo indocu­mentado, libérrimo, de las versiones, según el capricho de un refundidor que reforma y añade cuanto su antojo le dicta, sin compenetración ninguna con el estilo tradicional (...). Es un des­carrilamiento catastrófico en el desarrollo normal de la poesía popular. / Este defecto es de no­tar en varias de las escenificaciones de romances destinadas a los niños, publicadas en el periódi­co Consigna (...), que, por su gran importancia y difusión, merecen aquí mención particular"63.

      En cuanto a la genuina tradición popular, se la consideraba en medios universitarios como agotada. Francisco Maldonado escribía a Menéndez Pidal desde Perosillo de los Aires (Sala­manca) en estos términos (24-VIII-1946):

    "He tratado de recojer (sic) algún romance, pero en vano. Esta tierra, hoy del partido de Alba de Termes y antiguamente de la villa (amurallada) de Salvatierra de Termes, parece, tran­sitoriamente, baldía para el arte popular. La preocupación social —muy comprensible— lo agosta todo. Oí decir el año 1931 a un ganadero del país que, desde la publicación de la ley agraria de aquel año, el campo había dejado de cantar. En verdad que desaparecieron todas las tonadas, disipándose en el aire los últimos ecos".

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

39 Se refiere a la Revista de Filología Hispánica, diri­gida por él, de la cual acababan de publicarse los tres primeros cuadernos, cuyo envío anunciaba a Menén­dez Pidal, diciéndole de paso: "sería para mí el colmo de la felicidad publicar algo de usted".

40  Véase Romancero hispánico (1953), vol. II, pp. 429 y 450. En el Archivo hay algunas versiones proce­dentes de esas actividades de la "Sección Femenina".

41  Según nota explicativa autógrafa guardada con los originales. Los originales mecanografiados de es­tas conferencias se conservan en el Archivo.

42 El pasaje procedía de las conferencias de La Ha­bana (véase atrás, cap. V, § 4) y volvió a ser utiliza­do, verbatim, por Menéndez Pidal en el Romancero hispánico (1953).

43 Magdalena Rodríguez Mata colaboraba entonces con Jimena Menéndez Pidal en el recientemente or­ganizado "Colegio Estudio", como profesora de mú­sica (cuando aún ese Colegio, con un número muy limitado de alumnos "mixtos", vivía "fuera de la ley" por haber continuado la prohibida "coeducación" y los alumnos de él callábamos nuestra asistencia al mismo). Respecto al papel de ese Colegio en aquellos años, cfr. R. Herr, Spain, en la serie "The Modern Nations in Historical Perspective", Englewood Cliffs, N. J.: Prentice-Hall, 1971, p. 228.

44 El reportaje lleva la firma de Andrés Guilmain.

45 Tal ocurrió con la colección de Aníbal Otero de 1933; con la de Agapito Marazuela, del mismo año; con la del Gran rabino de Sarajevo Mauricio Levy, también de 1933; con la de Eugenio Silvela, llegada en 1934; con las versiones remitidas en 1936 por Manuel Muñoz Cortés, con la vieja colección de Francisco Nabot y Tomás, etc. Sólo las incorporaría yo en los años 40.

46 En plena Guerra Civil española, en 1938, la edi­torial Espasa Calpe de Buenos Aires lanzó una edición popular (sin los grabados y demás galanuras tipográfi­cas de las dos primeras) en la Colección Austral, núm. 100. Las ediciones se sucedieron en 1939, 1941, 1943, 1944, 1946... La edición ilustrada se reimprimió, por 3a vez, en Madrid: Espasa Calpe, 1943.

47  Los otros encartados eran José Gaos, José Sán­chez Covisa, Jorge F. Tello, Agustín Millares, Manuel Márquez, A. Madinaveitia, Juan de la Encina, Tomás Navarro Tomás, José Moreno Villa, T. Arroyo de Márquez, Pedro Carrasco, Antonio Zulueta, J. Cuatrecasas, Victorio Macho.

48 Acerca de este capítulo de la infructuosa busca y captura de Ramón Menéndez Pidal trataré en mi próximo libro La Historia y la, Memoria. Sobre el expediente policiaco de Ramón Menéndez Pidal (citado en la n. 25).

49  La comunicación fue publicada en el Boletim da Académia das Ciencias de Lisboa, XV (1943); puede le­erse reed. en R. Menéndez Pidal, Estudios sobre el Ro­mancero, Madrid: Espasa Calpe, 1973, pp. 379-401.

50  R. Menéndez Pidal, "A propósito del Romancei­ro português de J. Leite de Vasconcellos", comunicación presentada en el "III Colóquio Internacional de Estudos Luso-Brasileiros (Lisboa, Setembro de 1957)", incluida como "Prefácio" en el Romanceiro português, Coligido por J. Leite de Vasconcellos, I, Coimbra: Universidade, 1958, pp. XI-XXI. José Leite de Vasconcellos había muerto el 17-V-1941.

51 O. Ribeiro, "Duas palavras", al frente del Ro­manceiro citado en la nota anterior.

52 El 9 de Abril de 1943, Castro le había ya expre­sado su opinión: "Es lástima que no haya dedicado V. todo su tiempo a la Historia del Español, porque eso es lo que nadie puede hacer sino V. (...). Pero todos tendemos a la dispersión, sin duda por los más nobles motivos; pero la vida no permite abarcarlo todo. Oja­lá veamos esa Historia y, además, el Romancero".

53 Se trata de los Discursos pronunciados en la Re­cepción Pública del Sr. D. Pedro Pérez Clotet, en el día 7 de Noviembre de 1937 en la Academia Hispano Americana de Cádiz.

54 Referente a la desdichada expedición de los ca­balleros de Alcántara, dirigida por el Maestre D. Gu­tierre de Sotomayor en 1434. Procede de unos Ana­les de la villa de Morón de la Frontera por Antonio Bohorques Villalón, 1638, ms. de la Biblioteca Nacional, colección de Bohl de Faber. Clotet lo toma de la Revista de Morón, Noviembre de 1914.

55  No figuraba entre los romances fronterizos in­ventariados inicialmente.

56 Cfr. Revista del Ateneo (Jerez de la Frontera), año X (núm. 64), 1933, pp. 41-45 y 72-73. De la Revis­ta del Ateneo tomaron los romances de Delgadina y de Gerineldo + La condesita y el estudio de Pérez Clo­tet los editores de Escuelas de España. "Segunda épo­ca", año I, núm. 1, enero de 1934 (véase atrás, cap. IV, n. 185).

57 El músico jerezano Germán Álvarez Beigbeder (se­gún comunicación de Luis Suárez Ávila, 10-III-1997), habiendo sacado plaza de Músico Mayor de Marina, fue destinado en 1913 a Marruecos y allí conoció a Manuel Manrique de Lara, para quien recogió en 1915 "algunos textos y músicas" que se hallan en el Archivo Menéndez Pidal (cfr. RTLH, VII, 1975, p. 211).

58 Romances de la Sierra de Cádiz, "Publicaciones de la Sociedad de Estudios Jerezanos" 10, Larache, 1940.

59 A continuación, Aníbal Otero comenta: "Con el nuevo documento puede consolidarse en el Roman­cero la prosopopeya hípico-épica, que M[enéndez] Pelayo creía inventada por el poeta portugués".

60  "La Chanson des Saisnes en España", Mélanges Mario Roques, 1951, pp. 229-244, artículo en cuya n. 12 se cita la versión de Logares. Acerca de la re­dacción de este trabajo, véase aquí adelante, p. 272.

61 Véase atrás, cap. V, § 4.

62 R. Menéndez Pidal, Romancero hispánico (1953), vol. II, p. 429 y n. 38, nos hace saber que estas re­fundiciones escénicas de romances viejos y nuevos (Dirlos, Doña Alda, Conde Olinos y otros) se publica­ron entre 1942 y 1946 "en el periódico de esa Sec­ción Femenina, titulado Consigna’.

63 Romancero hispánico (1953), vol. II, p. 427 y n. 36.

LÁMINAS

1941. "Ramón Menéndez Pidal en su finca y retiro de Chamartín" (semanario "Tajo", 20 de Septiembre).

En 1943, Menéndez Pidal, excluido en España de los órganos gestores de la política cultural, via­jó a Portugal para tratar de reanudar la colaboración en el campo del Romancero interrumpida tras la muerte de Carolina Michaëlis y José Leite de Vasconcelos.
En la Academia de Ciencias de Lisboa disertó sobre "Poesía tradicional en el Romancero hispano-portugués" (31-V-1943). Banquete académico.

Fragmento de la "Comunicação à Academia das Ciências de Lisboa" (Lisboa: Ottosgráfica, 1943, pág. 31)

Carta de América Castro desde Princeton a Ramón Menéndez Pidal en Chamartín, 21-VI-1943.

Menéndez Pidal, en el curso de uno de sus diarios paseos veraniegos, por Los Navazos y los altos valles del río Gudillos y el arroyo Gargantilla (San Rafael, Segovia). Al fondo, La Peñota y a la derecha, en lo alto, el puerto sobre Tablada, donde, a iniciativa de Menéndez Pidal, se había hecho (23 de Noviembre de 1930) el monumento rupestre al Arcipreste de Hita.

Ejemplos de los romances escenifica­dos por la Sección Femenina de Falan­ge que Menéndez Pidal consideraba arreglos indocumentados de refundi­dores y poetas "sin compenetración ninguna con el estilo tradicional".

      

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941.

VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA.


1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941.

      Ramón Menéndez Pidal no volvió "a casa" inmediatamente después de la rendición de Ma­drid, como él ansiaba, pues durante varios meses no se le concedió el permiso necesario para cruzar la frontera1. Sólo el 4 de Julio se le despachó el "pase". El 16 de Julio se reunió con su hijo Gonzalo y su yerno Miguel y cruzó la frontera de Irún. Días antes de hacerlo seguía aún creyendo que, en la España de los vencedores de la Guerra Civil, podría reanudarse, de algún modo, la actividad de las instituciones creadas por la suprimida Junta para Ampliación de Es­tudios.

      Desde tiempo atrás, Ramón Menéndez Pidal había consultado con su familia sobre la conve­niencia de pedir su "jubilación" anticipada para evitar envidias2; pero le habían contestado que no lo hiciera3. Ahora, cuando a su paso por San Sebastián, se entrevistó con Miguel Asín, se le hizo inmediatamente saber que en la nueva España sólo iban a tener cabida quienes hubieran estado "vinculados al Alzamiento"4. Por el momento, decidió pasar aquel verano alejado de Madrid, reunido con su familia en la Sierra, en su casa de "Las Fuentecillas", en San Rafael (Segovia).

      Finalizada la Guerra, entre los conquistadores de Madrid crecían las ansias de venganza. Ya el 22 de Abril, recién llegada Jimena Menéndez Pidal a Chamartín a la casa de la Cuesta del Zar­zal 23, el clima de la ciudad "liberada" presagiaba malos tiempos. María Goyri se lo comunica­ba a su marido, aún en París, emitiendo juicios muy duros, ajustados a la gravedad de las re­presalias de los "liberadores":

    "La conservación de la casa se debe principalmente al vecino [= Juan López Suárez], que la ha defendido con mil artimañas5, por eso me indigna que el energúmeno del sobrinito [= Luis Menéndez Pidal] le haya vejado cuanto ha podido a causa de su parentesco con Pepe Clau­dio [= José Castillejo]. También a la infeliz Maximina [la guardesa de Cuesta del Zarzal 23 cuyo único hijo había muerto luchando del lado republicano] le dio un par de coces, diciéndola que ahora tenía él mucho más duro el corazón. Figúrate cómo estará. Verdad que, ya que Dios milagrosamente ha salvado a Madrid de otras epidemias, ésa se ha desarrollado horri­blemente. Hasta a Kim [= Gonzalo Menéndez Pidal] le ha contagiado un poco (...)6".

De conformidad con esa oleada de revanchismo, cuando Menéndez Pidal se disponía a regresar a España, un alto cargo militar, Jorge Vigón7, publicó el 7 de Mayo de 1939, en el semanario "Domingo", un artículo titulado "La voz de nuestros muertos. Infiltraciones"8. Comenzaba el artículo con unas consideraciones generales acerca de la voz infiltraciones y sus significados cam­biantes, consideraciones rematadas con la advertencia:

    "(...) llegado el momento de la paz, es cuando corremos el riesgo de que aquella voz ad­quiera su verdadero valor y con él toda su aptitud para el mal".

El riesgo previsto consistía en la posibilidad de que se aceptara "como arrepentimiento lo que no es sino capacidad de adaptación dudosamente honesta" o de que se diera por válido "que hay gentes que por su talento y por sus conocimientos —a veces, simplemente, por el ruido perio­dístico en torno suyo— están por encima del bien y del mal". Pero el motivo inmediato para es­cribir el artículo era el tratar de establecer "un nexo entre nuestro preciso y bien delimitado te­mor a las infiltraciones" y "dos hechos aparentemente desligados entre sí": un artículo de José María Pemán titulado "Discurso de la lengua y el Imperio" publicado en la Gaceta del Norte (10-11-1939) y "una carta de una desvaída ortodoxia" de Ramón Menéndez Pidal (pocos días antes) en Occident ("hoja francesa que hace una bien intencionada propaganda de nuestra causa"). Su conexión estribaba en que Pemán firmaba su artículo como "Director accidental de la Real Aca­demia Española" y Menéndez Pidal su carta como "Director de la Academia Española"; dando así indicios "de interinidad actual del uno y de amnistía próxima del otro", que Vigón conside­raba inaceptables. En aquel "amanecer" de España, "fatigado de tantas lívidas madrugadas de mártires y de tantas ardientes jornadas de héroes", no podía tener lugar la "amnistía" de "una ciencia formal que no haya sabido sincronizarse con la verdad esencial y eterna que nos hemos propuesto vivir". Deseoso de impedir la reentrada en España de Menéndez Pidal, Vigón rememoraba un suceso vivido por don Ramón el 14 de Diciembre de 1936, en compañía de Grego­rio Marañón: su visita en el Madrid revolucionario al 5° Regimiento9, de la cual publicó el día 16 de aquel mes y año un reportaje gráfico el periódico Milicia Popular10 (reportaje del que ya he tenido ocasión de hablar), con dos fotografías

    "en las que el «camarada» Ganivet, el miliciano Menéndez y el «camarada» Lister aparecen conjugados con el conocido perfil de don Gregorio y con la barba de don Ramón, sobre la que florecía una complacida sonrisa".

Vigón comentaba a continuación:

    "Estaba entonces produciéndose —conviene recordarlo— la formidable «crisis evolutiva» a que aludía el propio don Gregorio Marañón el 12 de Setiembre del mismo año 1936, en su discurso para la América española, pronunciado ante el micrófono de la emisora del partido comunista: «He aquí —decía— que ahora una profunda transformación se está realizando en España. Tal vez vosotros, desde lejos, no percibáis en ella más que el estruendo marcial, los gritos de la pasión que hierve, el talante de los que sufren y el rumor envenenado de los que mienten. Pero por debajo de la actualidad pasajera, una formidable crisis evolutiva empuja a la República a un destino mejor».

    Crisis evolutiva, triste es tener que decirlo, que revestía, entonces y en Madrid, la forma de los más brutales asesinatos y de los más repugnantes atropellos.

    Huelga decir que ni el caso personal de don Ramón Menéndez Pidal, ni el de Gregorio Marañón, me interesan de un modo especial. A mí lo que me preocupa verdaderamente es lo de las cerezas".

El artículo se remataba exponiendo con detalle "lo de las cerezas", esto es, cómo la entrada de "un hombre de ciencia o un hombre de letras, al servicio de la Institución o de la masonería — de la revolución en suma", si llegaba a producirse, sería seguida de la de otro y otro y otro, has­ta hacer posible que los más conocidos proponentes de la revolución pudieran un día llegar a decir: "-¡Vaya! ¡Ya estamos todos!"11. Frente a esa perspectiva, Vigón sugería finalmente:

    "parecería preferible que nosotros no nos cansáramos de oír, devota y virilmente, la airada y justa voz de nuestros muertos".

      Cuando Ramón Menéndez Pidal franqueó la frontera, se percató prontamente de cuál era, en verdad, el espíritu de los vencedores de la Guerra Civil; en una papeleta sin fecha anotó enton­ces su desengaño:

    "1939. El 16 julio llego a Madrid después de dos años y medio de ausencia. / Franco por radio había dicho y repetido cuando la rendición de Madrid que el que no tuviera las manos manchadas de sangre podía volver tranquilo a España (Lequerica en París decía lo mismo a los emigrados todos), pero enseguida empezó con las persecuciones y responsabilidades. Exac­tamente como Fernando VII al regreso a España, declaraciones liberales y constitucionalísticas, e inmediatamente prohibición del uso de las palabras liberal y servil",

y en otro apunte, de Febrero de 1940, relativo a una conversación sostenida con José María Pabón sobre su posición en la España "una, grande y libre" tal como la había encontrado al repa­triarse, explicaba así ese desengaño:

    "Cuando volví a España, tenía alguna esperanza, aunque no mucha, de hallar en ella una atmósfera próxima a descargarse de los rencores que toda guerra civil deja tras de sí. Desva­necida esa esperanza, creo lo mejor permanecer aparte, confiando en que, aunque por mi edad ya no lo vea, vendrán tiempos sin odios en que nuestra España pueda ser una en los es­píritus y grande en el esfuerzo".

      Contamos con una evaluación bastante precisa de la situación de Menéndez Pidal tras su lle­gada a Madrid debida a un testigo privilegiado, dados sus cargos dentro de la "España Na­cional", Antonio Tovar, que escribiría mucho tiempo después con motivo de la muerte de don Ramón:

    "Apenas acabada la desastrosa guerra civil, en Burgos, hacia agosto de 1939, siendo yo di­rector de la radio nacional, tuve el honor de recibir a don Ramón a su entrada en España. Durante la guerra había él decidido volver, dejándose llevar de su apego a España y también de su afán de ser útil a su patria en un momento difícil (...). Ciertamente que a la llegada de Menéndez Pidal a la que entonces se llamaba España Nacional, no se le abrieron muchas puertas. La Junta para Ampliación de Estudios y todos los organismos dependientes de ella, incluso el Centro de Estudios Históricos, al que don Ramón había dedicado la mayor parte de su actividad desde hacía más de un cuarto de siglo, iban a corresponder como botín al Opus Dei. En la Academia, un decreto del gobierno en 1° de enero de 1938 había nombrado otro presidente (...). En el duro Madrid de 1939, quedó don Ramón aislado (...). El minis­tro Ibáñez Martín incluyó en el nuevo Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que presidía el Obispo de Madrid-Alcalá y del que fue secretario desde entonces hasta su muerte el «opusista» Alvareda, el antiguo Centro de Estudios Históricos, y los fundadores y creadores de él fueron relegados, en el mejor de los casos, a presidencias honorarias, mientras eran nom­brados nuevos directores bajo los cuales se pudieran utilizar los recursos oficiales para la em­presa político religiosa del Opus Dei"12.

Evaluación esta que, hecha desde una de las dos facciones que ya por entonces comenzaban a disputarse la primacía ideológica y las parcelas de poder en el nuevo Estado, quizá convenga ilus­trar con la visión que de aquel momento ofrece un historiador actual de los años 40 y 50, Gre­gorio Moran, obviamente distanciado ideológica y sentimentalmente de ambas:

    "Dentro del complejo mundo de las distribuciones de cuotas de poder en el franquismo, el dictador asignó el CSIC a personalidades católicas, independientemente de sus inquietudes científicas, en muchos casos inexistentes, aunque influyentes en cuanto religiosos. Con peso es­pecífico eclesial, mejor que intelectual. Este CSIC se constituyó a partir de dos instituciones del periodo anterior a la guerra, la Junta para Ampliación de Estudios y la Fundación Nacional de Investigaciones Científicas (...). El auténtico director sería el «secretario general» del Conse­jo, José María Albareda Herrera, un profesor de enseñanza media que había ingresado en el Opus Dei en plena guerra civil, gran parte de la cual la había pasado refugiado en la Embajada de Chile, en el Madrid republicano. Detalle que compartía con quien luego sería su minis­tro Ibáñez Martín, murciano, profesor también de enseñanza media, antiguo diputado de la CEDA y miembro de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNP). No es de extrañar que tan feliz asociación de un ministro de la ACNP y un secretario general del Opus Dei obtuviera la felicitación del Papa Pío XII, en mayo de 1943, por la labor cristianísima del CSIC. / Ya estamos ante la presencia de dos fuerzas dispuestas a la conquista del nuevo Estado, la Falange y el Opus Dei (...) El CSIC va a ser un curioso banco de pruebas para el control de publicaciones, de presupuestos y de sus derivaciones universitarias, en otras palabras, para el control del mundo docente, desde los colegios a las universidades (...)  En la universidad y en el CSIC se va a dar una batalla entre el falangismo católico y el integrismo apostólico, en la que por cierto los campos nunca estarán del todo delimitados y donde los integristas contarán siem­pre con mayor cobertura dentro de la Iglesia, como es lógico, pero también del Estado"13.

Como el propio Moran sintetiza bien14:

    "En 1939 no habrá normalización de la vida intelectual española. Ni se va a producir una línea de continuidad con procesos anteriores. Para apelar a un pasado histórico e intelectual aceptable para el nuevo régimen había que retrotraerse tanto en los siglos, que se caía de lle­no en la remembranza del Imperio, sus fastos y sus formas (...). No había lugar para la di­sensión, por supuesto, pero tampoco para la voluntaria marginación o el distanciamiento. Como régimen totalitario, no consentía otra dialéctica que no fuera la de amigo - enemigo que marcó Carl Schmitt, entonces profusamente citado y traducido".

      "Ya está aquí Franco (...). España es otra vez España", "en el reloj de la Real Academia Espa­ñola ha sonado la hora imperial", había proclamado, el 28 de Junio de 1936, ante el micrófono de Transradio, el Secretario de la Corporación, el "camarada Julio Casares"15; Ramón Menéndez Pidal no era la persona apropiada para hacer realidad la divisa "Por el imperio hacia Dios (...) de nuestro nacionalsindicalismo" que Casares, en su definición de la nueva Academia, comentaba. En efecto, aquel mismo verano de 1939, pocas semanas después de la remodelación del gobierno, en que José Ibáñez Martín fue nombrado Ministro de Educación Nacional (11-VIII-1939), y en los días previos al comienzo de la Segunda Guerra Mundial (iniciada en los días 2 y 3-IX-1939), los académicos Julio Casares y Agustín González de Amezúa se acercaron, el 27 de Agosto, a la casa de Menéndez Pidal en San Rafael (Segovia) para proponerle que, en beneficio de la Academia Española, se apartara de ella16. Ramón Menéndez Pidal devolvió su medalla17. Comprendió que su único futuro digno era la "jubilación integral":

    "Yo no puedo contrariar, ni aun lo más levemente, la opinión de los académicos que ven en mí un obstáculo para las mejores relaciones oficiales de la Corporación, cuyo bien siem­pre deseo y seguiré deseando después de devolver mi medalla". "Sólo al saber en San Sebas­tián el citado pensamiento de los académicos y al indicármelo usted verbalmente después en San Rafael, fue cuando decidí devolver la medalla y comprendí que mi «jubilación integral» era la única solución conveniente, y así la decidí después de poseer la información que antes me faltaba",

escribió entonces a Casares (11-IX-1939)18, y en el borrador de esa carta (que se conserva ma­nuscrita por María Goyri con correcciones de mano de Ramón Menéndez Pidal), a la expresión "después de poseer la información que antes me faltaba", añadió como aclaración marginal (de su puño y letra):

    "Aludo, en la parte personal, al propósito de hacerme una sección de Filología general, dan­do mi «Centro de Estudios Históricos» a Maura. En la parte general, aludo al malestar que ha­llo por todas partes; no hay familia que no esté dolida y resentida, con tanta gente fusilada, en­carcelada, desterrada ¡tanta gente valiosa eliminada! no es el camino de una «España grande y una», sino pequeña y más dividida que antes. Por otra parte, el «Instituto de España» dirigido por Pedro Sainz, el hombre de la Ciap, y por Eugenio d’Ors y Castañeda, no me invita a solidarizarme con él, dirigiendo la sección de Filología que el Caudillo recuerda en el Consejo de Ministros, según me dice Herrero. Si alguna vez el Estado hiciese algo como la «Junta para Am­pliación de Estudios», de tan pura selección científica, de tan moral administración y tan in­dependiente de los vaivenes y malos influjos políticos, ya colaboraría con gusto".

      En los próximos ocho años no volvió a pisar la Academia; y tampoco aceptó el volver a Medinaceli 4, donde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas se había incautado de las pertenencias de la disuelta Junta para Ampliación de Estudios y, en consecuencia, del Centro de Estudios Históricos19, y, claro está, tampoco continuó publicando en la Revista de Filología Es­pañola que había dirigido en tiempos anteriores. Sólo consideró aceptable continuar en la Aca­demia de la Historia, donde había, pese a todo, algún que otro miembro "con quien se puede tratar"20 y en que le permitieron no tener que "solicitar" ser depurado ni prestar en persona el ridículo juramento corporativo impuesto por el Gobierno21: "Juro en Dios y en mi Ángel Cus­todio servir perpetua y lealmente al de España bajo Imperio y norma de su Tradición viva; en su catolicidad que encarna en el Pontífice de Roma; en su continuidad representada por el Cau­dillo, Salvador de nuestro pueblo".

      Su retraimiento, en calidad de Privatgelehrter (según la definición de Yakov Malkiel22), a su casa de "el olivar de Chamartín"23, rechazando varios intentos de asociarle a los nuevos organis­mos culturales creados por el Gobierno24, no evitó a Menéndez Pidal ser inculpado por el Juez Instructor Provincial de Responsabilidades Políticas número 2 de Madrid, en aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas promulgada el 9 de Febrero de 1939, y se le abrió proceso25. Cuando el 13 de Abril de 1940 Ramón Menéndez Pidal recibió una primera citación para que compareciera, con el fin de que le dieran lectura a los cargos que se le hacían, ante el Tribunal de Responsabilidades Políticas del que era Presidente Enrique Suñer (cuya denuncia contra él durante la Guerra Civil26 ante el Servicio de Información Militar desconocía), creyó posible evi­tar la humillación recurriendo a Antonio Tovar, antiguo colaborador en la Sección de Estudios Clásicos del Centro de Estudios Históricos, para que el Ministro de la Gobernación Ramón Se­rrano Suñer hablara con el Presidente del Tribunal, y no compareció27. Pero, pasado algún tiem­po, se vio forzado a hacerlo. Antonio Tovar, que ayudó continuadamente a Menéndez Pidal en aquel proceso, rememoraría mucho tiempo después así su intervención:

    "Yo me daba cuenta de la injusticia que se cometía con don Ramón (como con otros de nuestros sabios que no se habían exiliado), después de que había renunciado a las posibilida­des que los Estados Unidos le brindaban y estaba aceptando toda la áspera vida de nuestra post­guerra y las incertidumbres que brindaba el porvenir (...). Contra él pesaba una denuncia — anónima, conforme al sistema legítimamente heredado de la Santa Inquisición— y en ella había de entender el Tribunal de Responsabilidades Políticas. He de decir que no llegué a co­nocer del todo los términos de dicha denuncia (...), me limité a darle ánimos como pude, bus­cando apoyo en las alturas, y a acompañarle en sus comparecencias ante el dicho tribunal. Ten­go entendido que la denuncia estaba movida o apoyada por influyentes personajes del nuevo régimen, los monárquicos hermanos Vigón, uno general, el otro coronel (...). Mi carrera política me había llevado con Serrano Suñer a la Subsecretaría de Prensa y Propaganda y en mi fu­gaz paso por aquel cargo pude poner a disposición de don Ramón, cada vez que él tenía que comparecer ante su juez, mi coche oficial (un viejo Fiat negro que no podía pasar de los 50 por hora, pero que servía para el boato oficial a que llegué) y mi compañía. El joven teniente o ca­pitán estampillado del jurídico militar que tomaba declaración a don Ramón se quedaba bas­tante impresionado cuando subíamos las escaleras de un destartalado chalet del barrio de Sa­lamanca: él con su traje oscuro y sus pasos ágiles, y a su izquierda yo, con el largo capote negro de botones dorados y la horrenda boina roja que completa el uniforme de falangista"28.

      Aunque el teniente o capitán que tomaba declaración a Ramón Menéndez Pidal pudiera im­presionarse por la disonante pareja de individuos que accedían al chalet de Ayala, las conse­cuencias del expediente no constituyeron, para Menéndez Pidal y su familia, tan sólo meras "contrariedades"29. Siendo Ramón Menéndez Pidal "presunto responsable", el Juez instructor, "por imperativo de la Ley de Responsabilidades Políticas del 9 de Febrero de 1939", le aplicó la "prevención 5a":

    "Desde la fecha de esta primera declaración no podrá realizar actos de disposición de bienes, bajo apercibimiento de ser procesado por los delitos de alzamiento de bienes o desobediencia grave a la Autoridad30",

y en consecuencia, ordenó el "embargo de la totalidad de los bienes del encartado" durante la tramitación de la causa, embargo que sólo habría de serle levantado en caso de que se produje­ra el sobreseimiento del expediente o una sentencia absolutoria (según le explicaría Antonio Garrigues, desde su bufete de Alcalá Galiano, 6, el 13-III-1942, al ser consultado31)- Entre tanto, se le aplicó el artículo 47 de la Ley para permitirle la sobrevivencia:

    "El Juez instructor del expediente, mientras lo está tramitando, y el Juez civil especial, cuando se halla en poder del Tribunal Regional, deberán autorizar al inculpado para disponer mensualmente de una cantidad prudencial en concepto de pensión alimenticia (...) [y a] re­tirar las cantidades necesarias para el pago de contribuciones".

El sobreseimiento llegó a producirse, pero sólo fue declarado firme por el Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas el 21 de Enero de 1943, y únicamente el 29 de Enero de 1944 se ordenó su publicación en los Boletines Oficiales del Estado y de la Provincia, por lo que el 1 de Febrero de ese año de 1944 la Audiencia Territorial de Madrid certificó a Ramón Menéndez Pidal que recobraba la libre disposición de sus bienes.

      En aquellos años en que Menéndez Pidal no pudo disponer de sus "bienes" económicos, tam­poco tuvieron resultados satisfactorios las "gestiones para rescatar las obras" que tenía en publi­cación en el "Centro de Estudios Históricos"32 .

      En cuanto a las obras que se venían elaborando con equipos de colaboradores, los nuevos ocu­pantes de Medinaceli 4 se desentendieron de ellas. A pesar de que Rafael Lapesa (según ya vi­mos33) había "cuidadosamente guardado", durante la Guerra Civil, en Diciembre de 1937, todo lo hasta entonces hecho de Epopeya y Romancero, la obra no se salvó; incluso los ejemplares de los 14 pliegos ya impresos del tomo I fueron desbaratados y usados como papel de envolver, de forma que sólo gracias al bedel Antonio Puerta (que siguió estando empleado en el C.S.I.C.) se llegaron a rescatar, a escondidas, algunos ejemplares como recuerdo34. El 8 de Mayo de 1941 Ramón Menéndez Pidal, que daba definitivamente por irrecuperables los restos de Epopeya, y Ro­mancero, aprovechando la ida de un sacerdote a Nueva York35, rindió cuentas a Archer M. Huntington sobre cómo había sido gastado el donativo de 1929 hasta la Guerra Civil36 y asimismo le hacía saber la cantidad de dinero que en 1936 aún estaba disponible37, pero que al presente estaba fuera de su mano la administración de ella por hallarse oficialmente retenida:

    "Este remanente se halla agregado a la cuenta de la Revista de Filología. Esa cuenta está blo­queada y no puede disponerse de ella por ahora".

A continuación le explicaba:

    "El papel que sobró después de la impresión de las 224 páginas fue destruido por los bom­bardeos y el incendio que en 1936 sufrió el edificio de la casa Editorial Hernando situado en el Paseo de Rosales, zona de guerra. Véase la declaración de los editores de 29 Marzo 1940 que acompaña"38.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

1 En las cartas familiares se puede seguir el lento proceso. Desde que el 5 de Abril Ramón Menéndez Pidal vio al embajador en París,  Lequerica, y el 24, en una nueva entrevista, le pidió que le proporcionaran un salvoconducto para cruzar la frontera y no un mero pasaporte (que sabía que en la frontera no valía para nada), intentó, en vano, que la amabilidad del emba­jador se tradujera en el envío de ese documento por el Gobierno de Burgos. El 5 de Junio escribía: "Mi asun­to va despacio, es decir, no sé absolutamente nada de él (...). Lo malo es no saber dónde está el entorpeci­miento (...). Otro verano". Desde el otro lado de la frontera, Miguel Catalán se esforzaba, yendo a Ma­drid (primeros de Mayo) a ver a Jacinto Alcántara, para que éste lograra el salvoconducto por gestiones de "su jefe", Raimundo Fernández Cuesta (Ministro de Agricultura y Secretario General de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S.), quien (según carta del 14 de Mayo) prometió tratarlo con Ramón Serra­no Suñer, entonces Ministro de Gobernación. Pese a que "con Alcántara habla casi a diario Miguel (...), de tu asunto no ha vuelto a saber nada", escribía María Goyri a su marido el 24 de Mayo, y el 6 de Junio, Jimena Menéndez Pidal se quejaba "Alcántara quedó en telefonear el lunes pasado (no este inmediato) [esto es, el 29 de Mayo] en que pensaba haber hablado con Fernández Cuesta, pero no llamó". Aunque el 12 de Junio (según carta de María Goyri del 13), Miguel Catalán consiguió hablar telefónicamente con Alcán­tara cuando se hallaba presente Fernández Cuesta y se­gún le escribe a su suegro este contestó "que iba a Bur­gos y hoy mandaría a Lequerica tu laissez passer acompañado de una carta suya", de nuevo el 20 de Ju­nio Jimena comentaba "Te escribimos fastidiados por no tener nuevas noticias de Cuesta que darte". Sólo el "Lunes 26" de Junio Miguel pudo comunicar a su suegro: "Acabo de hablar con Alcántara y me dice que Fernández Cuesta lo ha pedido a Gobernación y que espera que se lo den para enviarlo a Lequerica. Que el jueves próximo va Jacinto a Burgos y se ocupará per­sonalmente en los dos ministerios hasta dejarlo resuel­to y me telefoneará el resultado"

2 En carta, desde Nueva York, el 8 de Abril de 1938 les escribía, a raíz de enterarse de las actuaciones del hijo de Ramiro de Maeztu contra él (véase atrás, cap. V, n. 243): "El mundo está como para meterse uno en un rincón, más que antes. Yo pienso pedir mi jubilación, antes de pensar en regresar, para quitar todo motivo de recelos, envidias, etc. ¿Qué os parece? Lo que yo deseo es poder trabajar tranquilo los días que me quedan".

3  "No pienses en la jubilación antes de tiempo; lo mejor es que todo siga por los cauces normales". Ma­ría Goyri, desde Segovia, 27-IV-1938.

4  "Las noticias que durante mi estancia en Nueva York y París me llegaron sobre la Academia eran to­talmente contradictorias; y así que, al volver del ex­tranjero, no traía decisión ninguna respecto a mi re­tirada de ella (...). En San Sebastián me enteré de lo que luego me confirmó su conversación, lo de «vin­culados al Alzamiento» (...)", explicaba en carta al Se­cretario de la Academia Julio Casares de 13 de Se­tiembre de 1939, contradiciendo lo que Casares, al recibir de Menéndez Pidal, en devolución, la medalla de académico (hecho al que enseguida aludiremos), le había manifestado por escrito el día 11: "Sabía yo que en julio, al poner los pies en España, según nos manifestó Asín, tenía formado el propósito de no volver a la dirección de la Academia y aun de alejar­se por completo de dicha Casa ...".

5 Jimena había también escrito a su padre (22-IV-1939): "Vengo del Zarzal, donde todo está intacto gracias a la defensa heroica de Maximina y López Suárez, el que hizo que un huésped suyo inglés (so­brino de Ba[i]ll[y]-Ba[i]ll[i]ere) pusiese el sello de protección inglesa por tener en la biblioteca libros de la Universidad de Oxford, cosa absurda que valió".

6  En esta carta, María Goyri se mostraba muy en desacuerdo con las actitudes y comportamiento de su hijo.

7 Sobre la activa colaboración de Jorge Vigón antes de la Guerra Civil en la misión salvadora de Acción Es­pañola, aquel "laboratorio doctrinal, de ideas naciona­les, que son el común denominador de lo que equivo­cadamente se suele llamar las derechas  españolas" (según la definición de Pedro Sáinz Rodríguez en el discurso homenaje a Calvo Sotelo y a Yanguas Messía, AE, IX-54, 1934, p. 582) puede consultarse R. Morodo, Acción española. Orígenes ideológicos del franquis­mo, Madrid: Túcar, 1980, s. v. Vigón, Jorge.

8  Recurro a su reedición en el libro de J. Vigón Suerodíaz, Milicia y política, Madrid: Intituto de Estudios Políticos, 1947, pp. 312-318.

9 "(...) no podría reputarse normal que este pacien­te filólogo, en diciembre de 1936, cuando en Madrid y fuera de Madrid habían caído asesinados tantos es­pañoles a manos de una turba sucia, incivil y repug­nante, acudiera a estrechar la mano del «camarada» Líster y a fraternizar con aquella banda de forajidos que entonces se llamaba el «5° Regimiento», ni aun a pretexto de que fortuitamente formase en ella su hijo, ni siquiera por la circunstancia de que ese hijo fuera a contraer matrimonio en el propio Regimien­to. / Ocurría esto el 14 de diciembre (...)".

10 Hecho que Vigón resume así: "El día 15 un pe­riódico que se editaba en Madrid con el título de Milicia Popular, daba al caso la publicidad que merecía, desleído en mieles ante el hecho de que los hombres de ciencia «acudieran a conocer directamente cómo se había organizado el pueblo en armas y a respirar un ambiente de confianza y cordialidad entre los que estaban vertiendo su sangre en defensa de la cultura y del progreso». / Estos hombres de ciencia eran, cla­ro es, don Ramón Menéndez Pidal y don Gregorio Marañón (que no sería justo omitir que el conocido endocrinólogo había querido dar también a su espí­ritu inquieto tan grato y placentero vagar). / No será inútil reproducir lo que Milicia Popular escribía acer­ca del interesantísimo suceso (...)". Y seguidamente reproduce el texto que puede leerse arriba en el cap. V, n. 16.

11 El argumento lógico se desarrolla así: "Un día el señor A, que era un hombre de ciencia o un hombre de letras, al servicio de la Institución o de la masone­ría —de la revolución, en suma—, aparece en París, o en Lima, o en Buenos Aires, haciendo unas declara­ciones vagamente contrarrevolucionarias y aparente­mente asépticas; inmediatamente el señor B —antiguo rojo con patente ya de incorporado al Movimiento, o, simplemente, un buen señor tocado de supersti­ciones culturales— produce repetidos elogios del se­ñor A, que, al cabo, encuentran un eco simpático en los señores C, D y E —éstos probablemente ya unos desvergonzados que se apresuran a entrar en el jue­go—. Dos meses después ya no sorprende a nadie que el señor A desembarque en La Coruña, y elimi­ne a su llegada unas juiciosas declaraciones acerca de la maravillosa organización del país, que ha descu­bierto su mirada sagaz desde el punto y hora en que el buque entró en aguas jurisdiccionales. Un proceso muy semejante acaba por desembarcarnos en Cádiz al señor F, en Barcelona al señor G, en Santander al señor H y en Burgos (esta vez del ferrocarril) al señor I. Los señores A, F, G, H, e I tardan muy poco en si­tuarse adecuadamente. Un mes más tarde ponen cá­tedra acerca de la necesidad de convivencia, del clima de cordialidad, de la saludable reacción que en las gentes inteligentes produce el alejamiento de la pa­tria, etc. A nadie sorprende ya que a los veinticinco días de iniciadas estas sabias predicaciones entren, por distintas vías, en España los señores J, K, L, M y N; poco después llegan los señores O, P y Q. El se­ñor Q es ya don Indalecio Prieto. Muy poco después don Belarmino Tomás, al llegar a Sama de Langreo, dirá, y no podrá regatearse cierta belleza trágica al su­ceso: / -¡Vaya! ¡Ya estamos todos!"

12 A. Tovar, "Sobre la escuela de Menéndez Pidal", La Torre, LXX-LXXI (Oct.-Dic. 1970-En.-Mar. 1971), 75-93: pp. 78-79.

13  G. Moran, El maestro en el erial. Ortega y Gasset y la cultura del franquismo,  Barcelona: Tusquets, 1998, pp. 120-121.

14 Moran, El maestro en el erial (1998), pp. 98-99.

15  "Arriba", 29-VI-1939.

16  "Es cierto que algunos opinan —corroboraría después Julio Casares, el 11 de Setiembre, en carta a Ramón Menéndez Pidal— que, para las relaciones oficiales de la Corporación con las autoridades del nuevo Régimen, podría ser provechosa la elección de un director cuya personalidad haya estado vinculada desde el principio al Glorioso Alzamiento; pero esto sale ya de lo académico para entrar en lo político, y si se plantease el caso en este aspecto, habría que con­sultar a las altas esferas". De hecho, José María Pemán era considerado Presidente de la Real Academia Española, según puede verse por la prensa del 4 de Agosto de 1939, con ocasión de la entrada en la Academia de Eduardo Marquina (celebrada en San Se­bastián) .

17 La correspondencia entre Menéndez Pidal y Ca­sares referente a la devolución por Menéndez Pidal de su medalla de académico ha sido citada por J. Pé­rez Villanueva, Ramón Menéndez Pidal (1991), pp. 384-388, soslayando el carácter de "depuración" de la Real Academia que el suceso representaba.

18 J. Pérez Villanueva, obra cit., p. 387.

19  En lo que había sido "Centro de Estudios His­tóricos" campeaban nuevas figuras, como Joaquín de Entrambasaguas, siempre dispuesto a erradicar del "árbol de la ciencia" los vestigios del Institucionismo. Un artículo periodístico suyo en "El Norte de Casti­lla" (Martes, 7-XI-1939), titulado "Retablo malvado y grotesco de la Institución Libre de Enseñanza" pue­de dar idea de la suerte corrida por Medinaceli 4. Baste citar su párrafo inicial: "Recuérdese siempre este retablo malvado y grotesco de la Institución — que detallaré cuando sea necesario, si alguno se atre­ve a olvidarlo— y concédase a sus personajes y personajillos, siempre ávidos de todo, aquello a que tienen absoluto derecho: la culpabilidad íntegra del envenenamiento paulatino de gran parte de los espa­ñoles con sus prédicas y sus doctrinas y en consecuencia de todo aquello por lo que ha estado a pique de perderse España, si no tuviera, a diferencia de ellos, un alma divina e inmortal".

20 Tras asistir a ella por vez primera, anotó en una fi­cha: "10 noviembre] - Viernes, 1939. Voy a la Acade­mia de la Historia, porque contra ellos no tengo moti­vos como contra la Española. Quiero ver a los antiguos compañeros. Bullón se me acerca a ofrecerme no sé qué actuación con motivo de la jubilación. Redonet, Ibarra, Rafael Lima... los Ballesteros, Ángel Palencia. [A] Asín y Gómez Moreno, ya los había visto después de mi repatriación, los únicos con quien se puede tra­tar. Al ver tanto carcamal, me siento rejuvenecido. ¡Pero qué sesión! al fin como del secretario Castañeda que no tiene más inteligencia que una gallina. No se habló sino de juramento y depuración de académicos según nueva prórroga para prestarlo y hacerla, de que se concedió a los académicos todos el tratamiento de excelencia (esto parece equivale a las 30.000 liras que concedió Musolini a los académicos de Italia), de si la Cruz Roja tiene derecho a hacer obras o no en un edi­ficio que va a ser monumento nacional. Nada de His­toria. Antes la Academia era aguachirle, ahora es agua estancada (...). No vuelvo más (...). Castañeda debe ser el inventor de la Excelencia y de la depuración «a pe­tición del interesado» creí entender (...). La depura­ción es el paraíso de los mediocres, insignificantes y fracasados, de los Castañedas que están muy a gusto excluyendo a Sánchez Albornoz, a Marañón, a Milla­res (y los de la Española a Bolívar, Marañón, Navarro, Cabrera, Baroja, Alcalá Zamora, Pérez de Ayala). La solicitud!, que la haga quien quiera".

21  El 8-IV-1940 el Secretario perpetuo de la Real Academia de la Historia (V. Castañeda) comunicó al "Excmo. Sr. D. Ramón Menéndez Pidal" que el Mi­nistro de Educación Nacional había autorizado a la Academia a que el juramento se redujera para él a un oficio dirigido al "Presidente del Instituto de España" en vez de acudir a un acto en persona y que la Aca­demia lo consideraba "depurado", "dada la confianza que supone en favor de V. por parte del Gobierno" el proponerle como Director del Centro de Filología (propuesta que Menéndez Pidal no aceptó).

22  Y. Malkiel, "Era omne esencial...", RPh, XXIII (1969-1970), 371-41 l:p. 390.

23 El 5 de Junio de 1940, él mismo explicaba así su vida en carta a Gregorio Marañón: "Muy entreteni­do paso mi vida en este Chamartín, sin salir apenas si no es para ir alguna vez a la Academia de la Histo­ria, que sigue como siempre, y a la tertulia de Valencia de don Juan. Esta concentración de mi labor en­tre olivos parece que me sienta muy bien a la salud", citada por J. Pérez Villanueva, Ramón Menéndez Pida/ (1991), p. 392.

24  Se intentó asociarle al C.S.I.C., con el cargo de Director del "Instituto Antonio de Nebrija" (14-III-1940), y al Consejo de la Hispanidad, con el de Jefe de la Sección Cultural (7-I-1941). pero Menéndez Pidal rechazó expresamente la Dirección del "Nebri­ja" en carta al Ministro Ibáñez Martín (7-IV-1940) alegando: "Estoy empeñado hace tiempo en dar tér­mino a varios trabajos antiguos (...) y a mis 71 años cumplidos, las inciertas esperanzas de salir con ese empeño se fundan sólo en no desparramar la aten­ción. Estos trabajos pues, lo único con que puedo servir a mi patria, me impiden cargarme con las pre­ocupaciones de una dirección". A Miguel Herrero le había explicado (28-VIII-1939) más sinceramente las razones de su retiro: "Fui Director [de la] Acad[emia] con Monarquía, Dictadura, República y ahora no puedo serlo; el «Centro de Estudios Históricos» que yo valoricé con mi esfuerzo y que acredité la marca de Fábrica «Rev[ista de] Filol[ogía] Esp[añola]. Centro de Est[udios] Hist[órico]s» me lo quitan también... Cultivo la humildad, pero la Humildad útil. Y, rece­lado y desconsiderado, no podría hacer labor útil. Ahora me ofrecerían el oro y el moro, ¿pero luego? Carezco de apoyo y de consideración, no obtendría recursos para la labor" (notas autógrafas).

25  Sobre este proceso, véase mi próximo libro La Historia y la Memoria. Sobre el expediente policiaco de Ramón Menéndez Pidal.

26 Véase atrás, cap. V, final del § 6.

27 "El 19 abril recibo citación para comparecer ante el tribunal de Responsabilidades políticas para que me den lectura de los cargos. Tovar arregla que no me molesten. No comparezco. Me dice que Serrano Su­ñer llamó al juez Enrique Suñer, el cual dice no es cosa de él, sino del juzgado particular del médico Peña" (nota manuscrita). La misma información se recoge, de forma menos explícita, en la consulta he­cha a Antonio Garrigues a que enseguida aludiré.

28 A. Tovar, en La Torre, LXX-LXXI (Oct. 1970 a Mar. 1971), pp. 80-81.

29 Según calificación de su biógrafo Pérez Villanueva (p. 392). De acuerdo con el propósito de mostrar una continuidad en la vida intelectual española antes y después de la Guerra Civil, que considero total­mente falsa, J. Pérez Villanueva, en Ramón Menéndez Pidal. Su vida y su tiempo (1991), distorsiona, de for­ma grave, la situación de su biografiado dentro de la "España del Caudillo", quitando importancia a todo esre proceso, sobre el que llega a decir "la causa, si lle­gó a haberla, fue sobreseída" (p. 383). Fue, en efecto, sobreseída, pero el sobreseimiento sólo se publicó el 29 de Enero de 1944 y el proceso tuvo, entre tanto, las graves consecuencias que supuso un prolongado embargo cautelar de sus cuentas bancarias.

30 Además, el artículo 51 de la propia Ley, tras exi­gir al inculpado y herederos la presentación de una relación jurada de sus bienes, preveía "la formación del inventario en pieza separada a base de los datos que en el referido testimonio figuren y de todos los que pueda adquirir [el Juez Civil] mediante averigua­ciones que deberá realizar dirigiéndose al efecto a cuantas Autoridades, funcionarios, entidades y parti­culares (que) estime oportuno".

31  Ramón Menéndez Pidal creyó el embargo de sus bienes resultado de su incomparecencia y consultó al bufete de Adolfo Navarrete, Rafael Luengo y Anto­nio Garrigues sobre la presentación de un escrito para conseguir el levantamiento del embargo. Garri­gues deshizo su error en el informe de donde tomo los datos consignados.

32   El 30-V-1941 el Secretario General del Conse­jo Superior de Investigaciones Científicas, José Ma­ría Albareda, mediante un "Saluda", tenía "el gusto de adjuntarle un ejemplar incompleto de su obra Orígenes del español, único que queda en estos alma­cenes"; el 9-VI-1943 Albareda le comunicaba que "en la sección celebrada por el Consejo Ejecutivo (...) el día 7 del corriente (...) se acordó conceder a V. E. La cantidad de tres mil cuatrocientas ochenta y nueve pesetas con cincuenta y ocho céntimos (...), importe (...), desde 1939, por venta de sus obras (...)", y el 30-XI-1943 el vicesecretario Rafael de Balbín le escribía brevemente "sintiendo personal­mente que no se haya encontrado solución más sa­tisfactoria a sus deseos".

33 Véase atrás, cap. V, § 2.

34 Uno de ellos fue remitido a A. M. Huntington, junto con la carta citada en texto. Otro fue regalado por Menéndez Pidal a L. E Lindley Cintra. Otro, que sirvió de base para la elaboración de Reliquias de la poesía épica española (1951) y fue reproducido en la 2a edición de esta obra hecha en el Seminario Me­néndez Pidal en 1980, se halla en la Biblioteca Me­néndez Pidal. La historia del salvamento de estos ejemplares de las capillas por Antonio Puerta fue ya relatada en D. Catalán, "A propósito de una obra truncada de Ramón Menéndez Pidal en sus dos ver­siones conocidas", con que se introduce esa 2a ed. de las Reliquias, pp. XI-XLIV: pp. XV-XVI. Paralela, en cierto modo, fue la suerte del Cancioneiro Galego de Torner y Bal: "Las fichas las recogió mosén Higinio Anglés en el Centro de Estudios Históricos, cuando un bedel preguntó si tiraba o quemaba unos papeles que estaban en un cesto de la carbonera. Si el bedel no realiza la pregunta (...), el Cancioneiro hubiera des­aparecido para siempre", según Bal, en J. Bal y Gay y Rosita García Ascot, Nuestros trabajos y nuestros días (1990), p. 95.

35  El padre David Rubio, a quien Menéndez Pidal encargó, además, "de enterar de palabra de los por­menores que no van en los papeles adjuntos" (según consta en la propia carta).

36 Véase D. Catalán, "Una obra truncada", en R. Menéndez Pidal, Reliquias, 2a ed., 1980, p. XVI y lám. 1.

37  Se trataba de 4.944 pesetas y 50 céntimos, que Menéndez Pidal proponía destinar, cuando fuera po­sible, al pago de las 224 páginas impresas por la Edi­torial Hernando (y algunas más en pruebas) que ha­bían quedado sin abonar.

38  En la lámina 1 de la 2a ed. de Reliquias (1980) reproduje fotográficamente el borrador de esta carta. No conozco la declaración de la Editorial.

39 Se refiere a la Revista de Filología Hispánica, diri­gida por él, de la cual acababan de publicarse los tres primeros cuadernos, cuyo envío anunciaba a Menén­dez Pidal, diciéndole de paso: "sería para mí el colmo de la felicidad publicar algo de usted".

LÁMINAS

Tras largos meses de espera, gracias a las gestiones de un antiguo profesor del "Instituto Escuela", el Secretario General de Falange Española, Raimundo Fernández Cuesta consiguió un Salvoconducto para que Ramón Menéndez Pidal volviera a España (16-VII-1939).
Raimundo Fernández Cuesta. (Fotograma del corto "Consejo de la sección femenina de Falange". Archivo de la Filmoteca Española, A-1159).

El volumen XXIV de la Revista de Filología Española (1937) consta, curiosamente de dos fascículos editados aún por el "Centro de Estudios Históricos" e impresos por la Editorial Hernando (Modesto Lafuente, 1) en el Madrid sitiado en Agosto de 1937 y en Noviembre de 1938, y unos cuadernos 3° y 4° por el "Consejo Superior de Investigaciones Científicas" encabezados por esta lámina muy expresiva del comienzo en España de una nueva cultura.


Depuraciones en las Academias.
"Yo no puedo contrariar, ni aun lo más levemente, la opinión de los académicos que ven en mí un obstáculo para las mejores relaciones de la Corporación, cuyo bien siempre deseo y seguiré deseando después de devolver mi medalla", escribió Menéndez Pidal al Secretario Perpetuo Julio Casares (11-IX-
1939) al abandonar, bajo la presión del propio Casares y de Amezúa, la Presidencia de la Aca­demia Española y apartarse de ella.
Reverso del borrador del 11 de Setiembre de 1939 (copia de mano de María Goyri, con correcciones autó­grafas de don Ramón) de la carta de R. Menéndez Pidal al Secretario Perpetuo de la Academia Española J. Casares.


 "La depuración es el paraíso de los mediocres, insignificantes y fracasados... que están muy a gus­to excluyendo a Sánchez Albornoz, a Marañón, a Millares; y los de la Española a Bolívar, Marañón, Navarro, Cabrera, Baroja, Alcalá Zamora, Pérez de Ayala... "
Reverso de la papeleta-apunte de Ramón Menéndez Pidal del Viernes 10-XI-1939 sobre la sesión de la Aca­demia de la Historia; con una adición de 1940.

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA.

7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA.  V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL.

      Cuando Lapesa, el 10 de Setiembre180, escribió a Navarro dispuesto a ejecutar los nuevos pla­nes de Menéndez Pidal, Navarro le respondió el 15 con una carta en la que hacía ver que, al tratarse de una documentación de tal valor como eran los "materiales" reunidos por Menéndez Pi­dal, el asunto no podía llevarse a espaldas del Gobierno de la República:

    "También yo he recibido carta de don Ramón, en la que me habla de sus materiales de tra­bajo. Parece que la Embajada Americana está dispuesta a encargarse del transporte. Pero no ha venido nadie aún a hablar conmigo de dicha Embajada ni a decirme concretamente los materiales de que se trata, ni de qué forma hay que prepararlos. Necesitamos esperar a tener informes concretos sobre la materia. En primer lugar, la Embajada de Méjico no dejará salir esos materiales sin una autorización expresa de don Ramón. En segundo lugar, el Ministerio de Instrucción Pública tiene el derecho de estar informado del asunto para que no pueda ha­ber falsas interpretaciones. Esperamos a saber de lo que se trata y nos pondremos de acuerdo para hacerlo todo de la manera más clara y correcta".

     La "espera", anunciada a Lapesa, explica que Navarro difiriera el contestar directamente a la carta de Menéndez Pidal del 22 de Agosto.

      Entre tanto, el 22 de Setiembre, Lapesa escribía a uno y otro nuevamente. A Menéndez Pi­dal, tras disculparse por no haberle contestado antes181, le explicaba por qué "no había encarga­do la caja o cajas" encomendadas182 y le transmitía lo dicho por Navarro:

    "Me dice Navarro que no ha ido a hablar con él nadie de la Embajada Norteamericana. Navarro sospecha que hará falta una autorización expresa de V. para que la Embajada de Mé­jico deje salir los materiales. Hoy le volveré a escribir diciéndole que el Embajador ya está en­terado del asunto, y que yo tengo instrucciones de V. sobre lo que ha de enviársele.
    Siento mucho todas estas demoras, y le tendré al corriente de cuanto haya".

A Navarro le comunicaba, a su vez, las instrucciones por él recibidas de Menéndez Pidal183.

      Sólo a fines de Setiembre, el 29, la Secretaría de Relaciones de México obtenía, al fin, una respuesta definitiva a sus antiguas gestiones de 5 de Mayo184. Ese día el Cónsul Encargado de Negocios de México en España le informaba de

    "haber dado instrucciones en igual fecha al Conserje de la Embajada de México en Madrid, en los siguientes términos185: —«Sírvase poner a disposición del Profesor Navarro Tomás, quien va autorizado por el Ministerio de Instrucción Pública de España, las cajas que contienen ma­teriales científicos pertenecientes al Profesor de la Universidad Central Don Ramón Menén­dez Pidal y que se encontraban en los sótanos de esa propia Embajada; en la inteligencia de que deberá recoger el recibo correspondiente en el que se especifique el número de cajas, el es­tado en que se encuentren los documentos en el momento de ser entregados y si las cajas se hallan abiertas o cerradas.».—Tiene entendido esta Secretaría que el señor Menéndez Pidal sa­lió de La Habana para Nueva York en julio último. En el caso de que esa Embajada conozca su dirección actual, agradeceré a usted se sirva comunicarle la información precedente"186.

      El retraso de estas instrucciones venía a complicar la situación presente, ya que respondía a los iniciales deseos de Menéndez Pidal, no a los últimos. Por otra parte, hasta el 20 de Octubre estas noticias no fueron remitidas, por oficio, desde la Secretaría de Relaciones de México al Em­bajador de México en Cuba, Alfonso Gravioto, quien, a su vez, las comunicó el 26 a José Ma­ría Chacón y éste, el 29, muy satisfecho, a Menéndez Pidal a New York187.

      Como natural consecuencia de la intervención en el tema, con propuestas divergentes, de las Embajadas en Valencia de México y de Estados Unidos, el asunto que Menéndez Pidal se es­forzaba en resolver sin recurrir personalmente al Gobierno de la República transmitiendo me­ramente sus deseos a sus antiguos discípulos residentes en la España republicana, pasó, final­mente, a tener en ella un carácter oficial. El 9 de Octubre, Navarro Tomás hacía saber a Lapesa188:

    "De los ficheros de don Ramón no tenemos que ocuparnos nosotros. Se ha hecho cargo de ellos el Ministerio de Instrucción Pública. Los ha recogido Aguilar de la Embajada de Méjico. Creo que el Ministerio se va a poner en relación con don Ramón para enviarle lo que desee".

      Y días después, el 13, escribía Navarro Tomás directamente a Menéndez Pidal explicándole al pormenor, como se habían desarrollado los hechos:

    "En su carta de 22 de Agosto me decía usted que dejásemos sus materiales en el lugar en que se encontraban hasta que viniesen a hablarme de parte de la Embajada Norteamericana. Ha pasado mucho tiempo sin que la Embajada me haya buscado ni me haya dicho nada. La­pesa me ha escrito varias veces diciéndome que tampoco a él le habían hablado en Madrid de lo que había que hacer.

    Entretanto, una carta de Montesinos189 dirigida a la Junta de Relaciones Culturales ha acla­rado que la Embajada Norteamericana se había prestado a recoger los materiales que usted había dejado en la de Méjico, y que el mismo embajador, don Fernando de los Ríos, había intervenido para que el asunto se arreglara de esa manera.

    En el Ministerio no ha parecido bien que hayan acudido ustedes a la Embajada Nortea­mericana para un servicio que las autoridades españolas podían realizar con sus propios me­dios. Sin duda, al elegir el camino, han querido ustedes evitar molestias a los órganos de nues­tra administración. Pero las cosas de usted tienen necesariamente mayor relieve que las de cualquier particular. Y el servirse de la Embajada Norteamericana ha podido ser interpretado como deseo de eludir la relación con nuestro Ministerio.

    Tengo entendido que las autoridades ministeriales se han dirigido a la Embajada de Méji­co para hacerse cargo de los materiales de usted y realizar, de acuerdo con usted mismo, las gestiones necesarias para hacerlos llegar a sus manos".

      En esa carta le informaba también, según venía haciendo, de cómo marchaban las cosas de la Junta para Ampliación de Estudios, en general, y del Centro de Estudios Históricos, en parti­cular:

    "En la Junta y en el Centro todo va saliendo adelante. Se va a emprender la publicación del tomo de láminas de Mutis relativo a la quina. Don Ignacio190, que está en Valencia, y Cuatrecasas han puesto muchísimo interés en esta publicación que va a ser un gran esfuerzo ti­pográfico y económico (unas 250.000 pesetas). También se va a emprender la serie de obras completas de Cajal.
    Saludos afectuosos a Onís y un abrazo para usted de su afectísimo".

      Pero esta carta de Navarro Tomás no llegó a manos de Menéndez Pidal en Nueva York hasta finales del mes siguiente, con lo que su incertidumbre permaneció viva largo tiempo.

      Entre tanto, en la España "nacionalista", Miguel Catalán, al recibir por vía diplomática y re­mitida por Sangróniz una carta de Ramón Menéndez Pidal del 25 de Agosto191, creyó llegada la ocasión para irle a ver personalmente a fin de conseguir, con su ayuda, el esperado permiso de salida, y el 28-29 de Setiembre viajó con esa intención a Salamanca. Volvió optimista, a pesar de no haber podido encontrar a Sangróniz192. Sin embargo, su asunto estaba lejos de marchar por buen camino, ya que su anterior viaje a Burgos había provocado que el Servicio de Infor­mación Militar de la Junta de Defensa Nacional remitiera el 20 de Setiembre al General del VII Cuerpo de Ejército una "nota informativa" con las acusaciones que ya conocemos relativas al conjunto de la familia193, a cuya llegada a Segovia se procedió a penetrar clandestinamente la noche del 29 en la oficina del Centro de Información de Heridos en que Miguel Catalán traba­jaba. El resultado fue el envío de un Telegrama Postal "SECRETO" del Coronel Jefe de Estado Ma­yor Emilio Milans, "Remitido al Generalísimo, S.I.M. de Burgos y Ejército del Centro", con los siguientes datos, además de otros referentes a Gonzalo Menéndez Pidal194:

    "MIGUEL CATALÁN SAÑUDO.- Antes del Movimiento pertenecía a Izquierda Republicana. -Protegido en todo momento por los de ideas izquierdistas e Institución Libre de Enseñanza, logra por mediación de ésta última diversos cargos, entre otros, la Cátedra de Espectrografía y Estructura del Átomo, creada para él y a su medida por la Junta de Ampliación de Estu­dios.- Esta Junta, si no regida, se encontraba por lo menos tutelada por la Institución Libre de Enseñanza, sobre la que ejercía destacada influencia el Catedrático de la Universidad de Madrid, Don Enrique Moles, izquierdista muy significado.

    Su amistad incondicional con el señor Moles y la intervención decidida de la citada Insti­tución le reporta en otro momento el obsequio de la Cátedra y Jefatura de Sección en la que tenía una remuneración anual de 12.000 pesetas (Instituto Rokeffeller de Madrid).

    El Movimiento le alcanzó veraneando en San Rafael, con su señora Doña Gimena Menéndez Pidal, desde donde se vieron precisados a evacuarse a Segovia, población en la cual empezó a trabajar en el Centro de Información de Heridos de Guerra, a la vez que se viste el uniforme de Requeté195, todo ello y posiblemente para evitar que pudiera recaer sobre él, sos­pecha alguna, dada la significación y matiz político propio y el de la familia a que pertenece.

    Parece ser que a esta persona no se le ha hecho información alguna.- Habita con este ma­trimonio, la madre de ella, Doña María Goyvi (sic) y Doña Elisa Bernis casada con Don Gon­zalo Menéndez Pidal Goyvi, estos últimos evacuados de Madrid.

    El Sr. Catalán el 28 de Septiembre fue a Salamanca, en el auto de línea, regresando el 29. Su viaje tenia por objeto el gestionar autorización para trasladarse a Nueva York con su ma­dre política y esposa, en donde en la actualidad se encuentra el Sr. Menéndez Pidal, pretex­tando la necesidad de ampliar sus estudios sobre Estructura del Átomo.- (...)196.

    Miguel Catalán Sañudo forma parte del Centro Información de Heridos de Segovia cuyo Director es JESÚS CARRASCO-MUÑOZ PÉREZ DE ISLA. La actuación y propósito laudable de este Centro, hace se le mire con simpatía, pero no es menos cierto que, manejado inteli­gentemente por manos hábiles, puede constituir esta Oficina un Centro de espionaje de al­tos vuelos y escaso riesgo, (...)197.

    Así se da el caso de que el cerebro del Centro de Información de Heridos de Segovia es un individuo de izquierda Republicana, encuadrado éste en la Escuela de la Institución de Libre Enseñanza, de la que ha recibido beneficiosas designaciones, traducidas en cargo pingüe­mente remunerado, este individuo es el que nos ocupa MIGUEL CATALÁN SAÑUDO, hijo po­lítico de Menéndez Pidal, cuyos antecedentes y actitud con relación al Movimiento son so­bradamente conocidos (...)198.

    Se trata por todos los medios completar aún más esta información.

    Segovia 8 de Octubre de 1937.- II AÑO TRIUNFAL."

      Desconozco el contenido de otra "nota informativa" del S.I.M. de 11 de Octubre a la cual el General del VII Cuerpo de Ejército contestó desde Segovia, el día 24, con un nuevo Telegrama Postal "MUY RESERVADO", remitido a los mismos destinatarios que el anterior, en que ampliaba la documentación sobre el caso con un escrito de la Delegación de Orden Público de Segovia, la cual incluía, a su vez, copia de la correspondencia recientemente recibida de América por la familia Menéndez Pidal199. En aquellas críticas semanas en que se reunían las últimas pruebas de la culpabi­lidad de Catalán para actuar sumariamente contra él200, Miguel Catalán seguía esperando inútil­mente entrevistarse con Sangróniz (13-X-1937)201. No obstante, habiendo ido a Salamanca,

    "Nada más llegar a la Secretaría, le informaron que todo estaba dispuesto para su viaje (y él, por despiste, andaba planteando el asunto con quien no tenía necesidad de intervenir); pero no sabían que había de ir con él el resto de la familia y eso ha ocasionado nuevos trá­mites que, aunque no tienen dificultad ninguna, exigen tiempo",

decía satisfecha Jimena Menéndez Pidal continuando el 18 de Octubre la carta que había ini­ciado el día 13 con noticias negativas. Fiados en las seguridades recibidas, el 19 de Octubre Ma­ría Goyri anunciaría a su marido:

    "Ya hemos arreglado el viaje. Supongo que embarcaremos el 18. Pondremos cable desde Lisboa".202

      A su vez, en la España republicana la dilación de Tomás Navarro Tomás en responder a Me­néndez Pidal y en dar curso a su respuesta tenía, a lo que parece, que ver con las iniciativas del Ministerio de Instrucción Pública del Gobierno de Valencia, ya que el 16 de Octubre el subse­cretario Wenceslao Roces, por conducto oficial a través del Embajador de la República Españo­la en Washington, Fernando de los Ríos, se dirigió a Menéndez Pidal; y el embajador escribió, entonces, 30-X-1937, a Menéndez Pidal la siguiente nota de su puño y letra:

    "Muy querido y respetado Don Ramón: Acabo de recibir por conducto de París carta B. L. M. del Subsecretario de Instrucción Pública en que me ruega haga llegar la adjunta, que venía cerrada, a poder de usted.
    Desea verle y tener ocasión de saludarle y charlar con usted su sincero amigo y admirador, Fernando de los Ríos".

      Cuando Menéndez Pidal recibió el 2 de Noviembre esta nota y la carta adjunta (cuyo texto no conozco), su reacción interna fue, a lo que parece, puntillosa en extremo. Si bien Roces le hacía saber que el Ministerio de Instrucción Pública estaba dispuesto a facilitarle los materiales de que precisaba, Menéndez Pidal , en sus apuntes sobre el tema, anotó con sorna la expresión "a disposición de V.", y apostilló con las palabras "[no estaban perdidos]" las afirmaciones "ha­berlos recobrado para V." y "al devolverlos nuevamente en manos de quien ha de valorizarlos". El fondo del enfado radicaba en un disentimiento profundo respecto a la noción de "propiedad" de unos materiales que habían sido reunidos y elaborados por él desde un Centro de investiga­ciones creado por el Estado. Nos lo revelan unas notas de Ramón Menéndez Pidal conexiona­das con el tema203:

    "El trabajo de un catedrático no está adscrito a la cátedra, ni el del Director de un Centro al mismo Centro. El Estado busca su propia conveniencia204 al nombrar un Director. No pre­tende ser mecenas del Director. El mecenazgo del Centro era a mí, como Director, 325 ó 350 pesetas mensuales, no recuerdo bien. Supongo205 que con eso206 no creerá ningún207 Subse­cretario que se pagaba la Dirección si no contaba con la devoción del Director208, pues el Sub­secretario actual opina que ese cargo obligaba".

      Pese a su disgustada reacción inicial, pasados algunos días, el 10 de Noviembre, optó por obrar con hipócrita diplomacia y escribió a Fernando de los Ríos la siguiente nota:

    "Muy querido amigo: mucho le agradeceré que remita a Roces la adjunta carta que es con­testación a la que Vd. me envió el otro día. Una ligera indisposición me hizo retardar esta res­puesta en asunto cuya urgencia tanto me interesa, y del cual ya enteraré a V. con pormenor.
    También yo deseo mucho tener el gusto de verle, y esperando oportunidad para ello, que­da siempre suyo buen amigo y admirador (...)"209,

y en la carta de respuesta a Roces (al parecer, fechada el día 8) le agradecía su gestión y le insta­ba a que hicieran el envío solicitado.
      Al propio Lapesa le decía el 10 de Noviembre lo siguiente210:

   "Mi querido Lapesa: He recibido una muy grata carta del subsecretario anunciándome te­ner en su poder los papeles míos y expresándome el deseo de ponerlos en mis manos. Con­testo hoy mismo y añado carta a Navarro.
 
   Claro es que, para el envío, las 200 pesetas que le giré son muy poco. Como no sé calcu­lar el coste, espero que Navarro me diga lo que puede subir. Mucho les encargo la robustez de la caja o cajas de madera, pues los carpinteros no saben lo que padecen las cajas en la bo­dega de un barco. El Romancero, por ahora no lo necesito, así que puede quedarse en la Bi­blioteca Nacional";

y en carta a su familia en Segovia del 19 de Noviembre comentaba:

    "Parece, según me escriben, que me van a mandar mis papeles. No sé si será verdad. La­pesa, en previsión, fue a casa a recoger una carpeta que yo necesitaba sobre el Dialecto Leo­nés (...). Me escriben de la Universidad de Princeton que el Sr. Russell ha participado ya al Decano de Ciencias la próxima llegada de Miguel".

      Otro motivo de impaciente incertidumbre era para Menéndez Pidal esa anunciada venida de su familia desde la España "nacionalista" que tanto se difería. Miguel Catalán, inconsciente de su precaria situación en Segovia, no había dado demasiada importancia a la noticia que le dieron en Salamanca de que había surgido a última hora un pequeño obstáculo para el viaje, no relaciona­do con su persona, sino con los miembros Menéndez Pidal de su familia211: se debería, según le informaron, a la difusión alcanzada en la España "nacionalista" de la fotografía de la boda civil en Madrid de Gonzalo Menéndez Pidal y Elisa Bernis en el Quinto Regimiento, en la cual aparecían juntamente Ramón Menéndez Pidal y Enrique Líster apadrinando el acto212. Aunque el pretex­to les pareciera fácilmente superable, si Sangróniz tomara el asunto de su mano, algo debió tras­cender a "los segovianos" respecto al verdadero clima que reinaba en los medios más influyentes de Burgos y Salamanca, pues, bien lejos de sus iniciales reacciones ante la posibilidad de em­prender viaje, el 6 de Noviembre, ante las dudas expresadas por Ramón Menéndez Pidal de si la reunión familiar debía hacerse en Estados Unidos o ya en España, María Goyri le advertía:

     "En tu carta [del 28-X-1937] pones en duda si, con el retraso, valdrá la pena de hacer el viaje; por muy bien que todo se arregle (y hay esperanzas de ver el fin) no se puede pensar en la normalidad necesaria para trabajar hasta mucho después. Ahí te debes de sentir feliz (...)",

y Jimena Menéndez Pidal, aún más claramente:

    "Desde luego, claro que nos conviene el ir sea cuando sea (...). El Abuelo de Arnal [= Ra­món Menéndez Pidal] nos escribe que no piensa por ahora marcharse y dejar a esos buenos amigos, yo creo que hace muy bien ¿verdad?213".

      Por fin, el tan largamente diferido encuentro con Sangróniz se produjo. El 12 de Noviembre de 1937 María Goyri comunicaba a su marido:

    "Ya ha vuelto Miguel de su 6° viaje y al fin (!) ha visto a Sang[róniz] tras de una nueva co­rrería San Sebastián Salamanca. Hecha la cuenta lleva recorridos 5.000 km. Ha estado muy amable; le ha indicado nuevo modo de enfocar la cuestión y buenas esperanzas de solución. De ti ha repetido que le avises en cuanto regreses a Burdeos (sic) para irte a buscar. A ver si al fin nos vemos y hablarnos. Comprendo que estarás aburrido de tantas dilaciones",

y Jimena añadía: "A ver cuándo podemos mandarte cable". Pero las buenas esperanzas para poco valieron. El 17 de Noviembre tenían ya más clara conciencia los residentes en Segovia de que no se les iba a autorizar la salida y de que el ambiente no era propicio tampoco para que Ramón Menéndez Pidal pensara en entrar en la España del IIo año triunfal:

    "Habrás estado estos días impaciente esperando el cable [anunciando fecha de viaje]214 que no ha llegado. Hay que tener paciencia. Seguiremos en esta casita donde el invierno se irá pa­sando (...). El abuelo de Arnau [=Ramón Menéndez Pidal] dicen que podría venir pronto; pero esto es un poco frío y le digo que acaso le convenga para su salud esperar un poco a que pase el rigor del invierno",

le escribió ese día su hija Jimena215.
      El 25 de Noviembre de 1937 Ramón Menéndez Pidal contestaba a las últimas noticias de su familia, llegadas amontonadamente, manifestando su depresión:

    "La casa de Onís está próxima al río: barrio universitario, muy agradable. Tenía ya casa apa­labrada para nosotros en la misma manzana de casas, con dos cuartos de baño, muy buena, pues creo que Miguel puede vivir aquí y trabajar en Princeton que está a una hora de distan­cia. Tenía ya criada buscada, todo prevenido, había médico para Diego; y vuestro cable y vues­tras cartas del 6, 12 y 17 que llegan ahora juntas me derriba todo mi castillo de naipes. Se­guiré, a mis 68 años, mi vida sin familia, cuando yo me decía como mió Cid, «mi mugier e mis fijas verme han lidiar, afarto verán por sus ojos... en estas tierras ajenas cómo se gana el pan» El pan que se atraganta! Pero, más que por mí, lo siento por Miguel, que estas Univer­sidades tan comprensivas se duelan de que no puede continuar sus trabajos y verán que no puede continuarlos. Paciencia y barajar".

      Es cierto que Ramón Menéndez Pidal reaccionó contra su desaliento216 y que abrigó, incluso, nuevas esperanzas cuando los departamentos de Física y de Astronomía de la Princeton University extendieron invitación a Miguel Catalán para el semestre Febrero-Junio de 1938 como Visiting Professor217; también que en Segovia sus familiares continuaron en Diciembre considerando más o menos posible que los impedimentos surgidos fueran removidos por Sangróniz218; pero siempre ya como una eventualidad sobre la cual no se podía contar al vivir el día presente219.

     Por otra parte, a Menéndez Pidal no sólo aquel "castillo de naipes" se le desmoronaba en aquellos meses; sino también el de recuperar los ficheros de la Historia de la Lengua y el Ro­mancero.

      Pese al interés demostrado por diversas personalidades del exterior220 y que el 30 de No­viembre llegara, al fin, a sus manos221 la carta del 13 de Octubre de Navarro Tomás en que le dejaba saber que no sólo José F. Montesinos, recientemente ido a Washington desde Valencia como Agregado Cultural, sino el propio Embajador, Fernando de los Ríos, habían procurado acelerar la recogida y envío por la Embajada Americana de los materiales requeridos a comien­zos de Octubre, aquel mismo día, Menéndez Pidal anotaba:

    "Por la noche de 30 Nov. Onís (después de haber hablado hacía 4 ó 5 días con Ríos) me profetiza que papeles no me serán entregados"222.

Y movido, sin duda, por ese pronóstico amenazador, el 3 de Diciembre redactó el borrador de una carta a Navarro, que los acontecimientos prontamente harían inútil (sobre él escribiría: "No vale"). En ella trataba de justificarse ante el Ministerio de Instrucción Pública, vía "el Director de la Biblioteca Nacional":

    "Su carta del 13 Octubre, escrita 3 días antes que la que me escribió el Subsecretario, lle­ga a mi poder 28 días después que ésta. Ya tendrá V. en su poder carta mía que incluí con la que envié a Roces.

   Ahora sólo unas líneas para contestar esa carta del 13. Comprendo que cualquiera puede interpretar que el deseo de que interviniese la Embajada Norteamericana era poder eludir la relación con el Ministerio de Instrucción, pero V. puede deshacer esa interpretación recor­dando que a comienzos de Julio escribí a V. enterándole del depósito de mis papeles en la Em­bajada de Méjico con deseo expreso de que el Subsecretario lo supiese y rogándole que fuese V. el que recogiese el depósito, como escribí a Méjico por entonces mismo; y que a fines Agos­to volví a escribir a V. en el sentido de que la intervención de la Embajada Norteamericana sería acerca de V. mismo, siempre V. y como director de la Biblioteca Nacional, organismo del Ministerio de Instrucción, pero pensando que asunto tan privado no era para ocupar la atención oficial del Ministerio223."

     Su vacilación, entre creer o no creer en el anunciado envío de los materiales de trabajo la ma­nifestaba aquel mismo día, 3 de Diciembre, a sus familiares:

    "Bien comprendo lo que me apremia Jirnena para el rescate de mis papeles; figúrate los dis­gustos e insomnios que me van costando. Ahora estoy en un compás de espera; si lo que me anuncian es sincero, lo recobraré. Pero quién se fía de sinceridades? Lo menos hasta dentro de un mes más no volveré a tener noticias. Lo que más me esperanza es que está por medio el Capicúa [= Tomás Navarro Tomás], que me tiene cariño, aunque ahora tampoco los cari­ños mandan nada. Qué tiempos!"

      La profecía de Onís estaba bien justificada. El Gobierno de la República Española había, por entonces, decidido retirar su apoyo al "exilio" de Menéndez Pidal, enmascarado oficialmente como misión cultural en el Extranjero, por considerar que su distanciamiento respecto a los in­tereses de una República que hacía frente a una rebelión armada había traspasado los límites de la lealtad debida.

      Ateniéndonos exclusivamente a sucesos y manifestaciones públicas, Menéndez Pidal no era comparable a un Gregorio Marañón, que había escrito en la prensa internacional contra el Go­bierno de la República224, sin lograr suscitar por ello simpatías en la España del Gobierno de Burgos225. No obstante, el Gobierno republicano tendría noticia de que en el mes de Marzo de 1937 la mujer y el hijo en edad militar de Menéndez Pidal, a quienes el Gobierno republicano había dejado salir para acompañarle en su viaje cultural, habían negociado desde Burdeos su entrada en la España "rebelde" y que, tras cruzar la frontera de Irún, Gonzalo Menéndez Pidal se había incorporado al ejército combatiente. Por otra parte, es posible que tuvieran noticia de que, ya en Cuba, Menéndez Pidal había expresado, aunque siempre en términos velados, su repulsa a las represiones sangrientas de que en Madrid había sido testigo226. Pero, además, por varios conductos era sabido, incluso por el propio Menéndez Pidal, que una carta suya remitida a per­sona significativa de la España "nacionalista" había sido, en su día, interceptada227; en fin, no dejaba de ser obvio que Menéndez Pidal en Nueva York se resistía a entrar en relación directa con los organismos y personas representativos del Gobierno republicano pese a los lazos de amis­tad que con esas personas tenía desde antiguo228. Sin embargo, solamente ahora la política de  hacer la vista gorda a todos estos hechos se vio bruscamente modificada, simplemente por la di­fusión de una noticia acerca de cierto acto cultural que el Presidente Manuel Azaña vino a con­siderar, personalmente, como la gota de agua que colmaba el vaso de la traición, de un liberal y amigo más, a la República.

      En la prensa republicana se publicó que Ramón Menéndez Pidal había leído una conferencia en la Casa de Italia de Nueva York229. Por más que la Casa tuviera una existencia previa al régimen de Mussolini, en 1937 Italia era, no sólo fascista, sino activo partícipe en la guerra contra la Re­pública Española. Para colmo, cuando en la España "Nacional" se hablaba, a la italiana, de voca­ción de Imperio230, Menéndez Pidal disertaba en esa Casa sobre "La idea imperial de Carlos V"231. Azaña se enteró de aquella noticia, que, curiosamente, era falsa232, el 8 de Diciembre233. Ese mis­mo día 8, el Ministro de Estado del Gobierno Republicano, desde Barcelona, enviaba un tele­grama al Embajador de España en Washington:

    "Subsecretario Instrucción Pública me remite el siguiente telegrama que traslado a V. E.: Habiendo continuado en el Centro de Estudios Históricos la obra que se venía realizando, el señor Ministro de Instrucción Pública ha dispuesto que el señor don Ramón Menéndez Pi­dal se reintegre a su puesto de Director de dicho Centro en el plazo de un mes, incurriendo de otra suerte en la penalidad señalada en el artículo 171 de la Ley de Instrucción Pública, referente a los funcionarios que abandonan voluntariamente su destino".- GIRAL.

De los Ríos remitió de inmediato la orden al "Excmo. Sr. Don Ramón Menéndez Pidal" acompañada de una misiva de su puño y letra:

    "Muy admirado amigo: En este momento recibo el Despacho que le incluyo del Ministerio de Instrucción Pública. Si quiere que yo envíe alguna respuesta en su nombre, gustoso lo haré. Le saluda con todo respeto y afecto su viejo amigo".

      Llegado el telegrama a manos de Menéndez Pidal el día 11234, ese mismo día contestó al "Excmo. Sr. D. Fernando de los Ríos", en papel de Columbia University:

    "Mi ilustre amigo: recibo el telegrama del Subsecretario de Instrucción Pública, disponiendo me reintegre al puesto de Director del Centro de Estudios Históricos.
    Habiendo contraído compromisos con esta Universidad, no me es posible hacerme cargo de la referida Dirección.
    Agradezco a V. la oferta de transcribir mi respuesta y le saluda con el antiguo afecto".

      Las relaciones de Menéndez Pidal con la España republicana quedaban rotas. Rafael Lapesa le había escrito desde Madrid el 24 de Octubre, diciendo

    "He sabido por don Tomás Navarro que el Ministerio de Instrucción Pública se ha hecho cargo de los ficheros de V. Añade Navarro: «Creo que el Ministerio se va a poner en relación con don Ramón para enviarle lo que él desee». En vista de estas noticias, he pasado por Chamartín y he recogido la carpeta sobre dialecto leonés pedida por V., la cual estaba exactamente donde V. decía. Ayer la entregué al Delegado del Ministerio de Instrucción Pública en Ma­drid, Sr. Naval, para que la una al resto de los materiales de V.
 
   En Chamartín hablé con Maximina. La pobre está con el dolor de su hijo caído en el fren­te; pero a pesar de ello, con la idea fija de la casa de Vds., que está cuidadísima. No sabe V. cuánta lástima me dio.

    Las 200 ptas. que V. me envió para los embalajes de los ficheros han sido ingresadas por mí en la cuenta de V. con el Centro.

    Ya sabe donde me tiene por si se le ocurriera alguna cosa más. Y también conoce el verda­dero afecto que le profesa",

carta que, a su llegada, don Ramón había comentado, según hemos visto, satisfecho; pero aho­ra escribió sobre ella: "No le contesté". Había dejado de creer en sus discípulos del Centro de Estudios Históricos que permanecían al servicio de la República.

      Según, el 24 de Diciembre de 1937, Navarro Tomás (después de vuelto de una estancia fue­ra de España que duró varias semanas) explicó a Lapesa235

    "En cuanto a los ficheros de don Ramón, por ahora no hay nada que hacer. Como sabe bien, los materiales se encuentran en Valencia. Se hizo cargo de ellos el Ministerio de Ins­trucción Pública y están perfectamente guardados. El estado actual de las relaciones de don Ramón con el Ministerio impide pensar en el envío que él solicita."

      Se había iniciado, por tanto, el viaje de los ficheros de la Historia de la lengua española y del ar­chivo del Romancero español, en su calidad de fondos documentales de interés nacional pues­tos bajo la directa protección del Ministerio de Instrucción Pública.

      Con el paso de los meses, el solidario esfuerzo de los integrantes del Centro de Estudios His­tóricos por buscar juntos una continuidad de vida humana y científica en los horrores de la con­tienda, con el propósito de reconstruir un futuro similar al pasado, se derrumbaba sin esperan­za de restauración. En carta a Menéndez Pidal desde Madison, Wisconsin, Américo Castro, recién llegado de Buenos Aires, 11 de Noviembre de 1937, traza, con palabra apasionada una pintura maestra del fin de una época histórica:

    "Mi querido Don Ramón: Ya sabrá Vd. por Onís noticias mías, y ahora voy a dárselas direc­tamente. Empiezo a levantar cabeza, después de una temporada de inquietudes de toda clase.

    Cada vez me alegro más de haberle mandado esos dineros a Ossorio, y liquidar así una fuente de chismes y comidillas. Causa espanto ver a qué bajo nivel se ha llegado, y cómo se calumnia y se ofende con la mayor frivolidad. Me han dado aquí a leer el ABC de Sevilla, y revuelve ob­servar la chabacanería de los insultos; hablan de una persona que se retrató en Manila con su hija, y añaden: «aparece con una mujer con las pantorrillas al aire que dice ser su hija». Todas las mujeres de la acera de enfrente son zorras, los hombres maricas y ladrones... ¿qué España ni qué nada va a salir de ahí? Y por otra parte, es increíble que Navarro se haya lanzado a adobar esa retórica carta, para dejarme en mala postura. Cuando amigos de 30 años proceden así... Navarro tenía que pensar que mi ausencia obedecía no a miedo ni a egoísmo, sino a razones de mucho fondo. Y oyera lo que oyera, no debía creerlo, como yo no lo creería. Ese es el pago a mis reiteradas cartas diciéndole que mande sus hijas a Suiza, que yo me encargo de su subsis­tencia. La mera idea de que esas criaturas puedan ser un día botín precioso para los moros u otros foragidos, estremece. Nosotros podemos hacer lo que queramos, pero meter a los hijos en ese fregado, no es lícito; sólo si se declaran independientes y hacen lo que les da la gana.
 
   No veo solución alguna al problema de la patria. Un país dividido en estaditos, con los ca­talanes y los vascos jugando a nación, ya sabe que siempre me repugnó y que afronté la res­ponsabilidad de decirlo claramente; pero frente a eso el imperio de camama, pueril y ridícu­lo, con un tipejo que dice no responde sino ante Dios y la historia, y que va llevado de la mano por alemanes e italianos... Veo que ha llegado el técnico italiano a Salamanca a arreglar el corporativismo, que el embajador alemán no para en ningún sitio y está metido en todo; que las máquinas de escribir son las Olivetti, que las noticias son de la agencia Stefani o del Deutches nationales Buró, en suma, que lo español es sólo la retórica y la jactancia provin­ciana con maestros que han de ir a misa y «con mucha devoción» (España, 1825). ¿Pero qué pensarán que es un imperio? Lo grave del caso es la incapacidad de organizarse en país —con derroche de heroísmo, con abnegación e ilusionismo maravilloso por parte del pueblo, que cuando no corre como en Annual, es el de la guerra de la Independencia—. Sabe uno dema­siada historia y psicología españolas para caer en fórmulas abstractas. Tan inexacto es hablar de Imperio como de que España está preparando una futura Humanidad. A España se la es­tán merendando los extraños, porque es codiciable y por que se hizo trizas en sentido hori­zontal y vertical; y eso es todo. Tiene razón Navarro que los que trabajamos con la inteligen­cia no servimos para nada: es verdad.

    No sé si lograré quedarme aquí. Me gustaría. Aprendo inglés a marchas forzadas, para en­volverme en esa cortina de humo: huir un poco de uno mismo, meterme en el siglo XIII, de­jar, si puedo, asegurado el porvenir a mi hijo y mi mujer, y a esperar la paginita necrológica. Dedicarse a España en cuerpo y alma, quererla como a una novia, luchar por ella dentro y fuera, tratar de quitarle las jorobas, intentar rehacerle un mejor pasado, bregar por la armo­nía entre todos, y al final... un esqueleto entre los brazos. Realmente es un éxito.

    Yo estoy seguro de que Vd. me comprende y me tiene afecto, y que sean cuáles sean sus ideas (no las conozco claramente) me ha de dar la razón, porque no puedo ser más que como soy y he sido...
    Un gran abrazo de"

      Aunque Ramón Menéndez Pidal no viera, con la nitidez que Américo Castro, que habían perdido, sin remedio posible, el amor de la "novia" llamada España, las noticias que le llegaban de Segovia le alertaban de que en la zona "nacional" no se le veía, ni mucho menos, con buenos ojos. Su yerno Miguel Catalán así se lo explicaba:

    "Ya te dijimos que Sangro[niz] había contestado, al fin, a mi carta (...). Como no sabemos cuál es el punto difícil que hay que vencer, no sabemos atacarlo (...). Mi opinión es que exis­te una cierta desconfianza en algún sector respecto al padre de Kim [= Ramón Menéndez Pi­dal] y ésa no la ha logrado aún vencer y está tratando de conseguirlo".

      Al finalizar el curso de Otoño de 1937 en Columbia University y fracasado el intento de reu­nirse con su familia en Nueva York, Ramón Menéndez Pidal se lamentaba en carta a Georges Cirot (30 de Enero de 1938)236

    "Cada vez vamos viendo más claro que la duración de la guerra puede dilatarse muchísi­mo más de lo que al comienzo nos atrevíamos a imaginar. La destrucción del país será horri­ble. Sobre todo por esos bombardeos aéreos. Es desesperante no poder hacer nada. No pue­do sentir otra satisfacción, y bien pobre es, que la de consumir los últimos años de la vida en servir a la cultura patria con aquello para lo que uno está preparado. Así trabajo febrilmente en adelantar una breve historia de la Lengua española. Privado de todos mis papeles prepara­torios (30 años de trabajo que me han desaparecido) rehago como puedo las lecturas de au­tores y revistas hechas hace mucho y perdidas. Por fortuna las bibliotecas de aquí son muy buenas y dispongo de dos auxiliares que me facilitan el trabajo".

    De resultas, estaba dispuesto a enseñar en Columbia University el curso de Primavera, hasta fines de Mayo237.

      No obstante, aunque ya su amigo Cirot, jubilado, carecía de autoridad para asegurarle una invitación en Burdeos238, le insinúa en aquella carta que intente buscarle allá una posición para el curso 1938-39239, ya que

    "A pesar de lo bien que aquí se siente uno acogido, yo siempre echo de menos a ese Bur­deos. Primero por la fraternal amistad de Vd. y el trato de los profesores amigos, que no dis­fruto con los de aquí, pues ni son conocidos antiguos, ni hablo nada de inglés; en segundo lugar por la cercanía de España, y tercero porque Francia para un español es siempre el país preferido".

Y, de acuerdo con esa valoración, tomó la firme decisión de dejar la Columbia University y, tan pronto como terminara el curso de Primavera, trasladarse a París y continuar allí la redacción de su Manual de Historia de la Lengua Española. Le parecía, por otra parte, que la ida a Europa po­dría facilitar el cumplimiento del soñado deseo de reencontrarse con su familia y de regresar, si llegaba la ocasión, a su país240.

      Desde éste, los miembros de la familia más integrados en el proyecto "nacionalista" le ani­maban a una rápida incorporación a la nueva España. En efecto, tras la reconquista por las tro­pas de Franco (22-II-38) de Teruel, acción en la que participó desde su camión-radio, Gonzalo Menéndez Pidal escribía a su padre el 14 de Marzo de 1938, durante un permiso en Burgos, in­volucrando la herencia del pasado nacional, que la voz de los cantores del Romancero supues­tamente representaba, con los proyectos falangistas:

    "Asín me escribe cartas muy cariñosas, aquí están esperando tu llegada para que ocupes tu cargo en la Academia241. / Todas las tardes, desde este cuarto, se oye cantar al corro a los ni­ños y oigo muchas veces Las tres cautivas y Don Bueso y otros muchos romances y romanci­llos. En plena batalla de Teruel, en medio de un cañoneo monstruoso, te recogí un fragmen­to de La misa de amor recitado por un herrero de una aldea gallega242. Verás la de cosas que tienes que publicar a tu llegada, porque aquí estamos fraguando una conspiración con los de Falange para hacerte publicar la Historia de España y otras muchas cosas de interés nacional".

      Pero, los residentes en Segovia, trataban de ponerle en guardia respecto a peligros que veían muy posibles. Aparte de contarle las acusaciones que contra él vertía el hijo de Ramiro de Maeztu243, le advertían directamente contra los consejos de Gonzalo:

    "Kim [= Gonzalo Menéndez Pidal] estuvo un par de días en Burgos con su señora (...). De­cían habían escrito a su padre [= Ramón Menéndez Pidal] que viniese con ellos, pero no quie­ren pararse a aquilatar los pros y los contras. Tienen que asegurarle antes una vida tranquila y comprometerse a no proporcionarle ningún disgusto, por leve que sea, pues tiene ya una edad que no es para exponerse a los vaivenes de los jovencitos, como por ejemplo el sobrino de María [de Maeztu]" (Jimena Menéndez Pidal, 24-III-1938).

Aunque retirados en un rincón de la España Nacional, los "segovianos" percibían correctamen­te el ambiente cargado de rencores hacia la Junta para Ampliación de Estudios y el Centro de Estudios Históricos dominante entre los que con "espíritu tradicional y católico" construían "la nueva España, que es la España eterna; el Estado totalitario e imperial"244.

      Durante estos primeros meses de 1938 los ficheros de la Historia de la Lengua y los cajones con carpetas del Romancero permanecieron en Valencia. Pero, tras el adverso resultado del es­fuerzo que para el Gobierno de Valencia supuso la precaria conquista de Teruel, el Levante dejó de ser una zona segura en poder de la República. A continuidad de la batalla de Teruel, comen­zó la irrupción del ejército de Franco hacia el Mediterráneo. Ante el avance desde tierras turolenses del ejército enemigo, el Gobierno de la República comenzó el traslado a Barcelona del te­soro artístico cultural concentrado en Valencia. En Marzo o comienzos de Abril, antes de que el 14 de este mes se produjera la conquista de Vinaroz, que aisló a Madrid y Valencia de Barcelo­na, una persona tan representativa del institucionismo como era José ("Pepe") Giner llevó, por orden de Wenceslao Roces, los materiales de Menéndez Pidal a Barcelona245.

      Ya en el verano de 1938 Menéndez Pidal, que se hallaba instalado en París246, enterado de que sus materiales habían sido llevados, con el tesoro, desde Valencia a Barcelona, y de allí al castillo de Peralada, temiendo que, en su penuria, el Gobierno republicano negociara con ese te­soro, se había puesto al habla con el pintor José María Sert247. A fines de Enero de 1939, cuan­do ya las tropas de Franco habían entrado en Barcelona, Gregorio Marañón telefoneó a Ramón Menéndez Pidal "que Sert negociaba sacar el tesoro de Peralada" y le tranquilizó, asegurándole sobre sus materiales "que irían a Ginebra y que Sert obraba con la aprobación de Burgos"; le leyó además "un largo telegrama de Sert anunciando el trato de extraer de Cataluña el tesoro".

      Según anotaciones de Menéndez Pidal:

    "El (9 tachado) febrero 10 Viernes, me estuvo a ver Sert, 1a vez que hablaba yo con él de sus negociaciones. Me dijo que los custodios eran los directores de varios Museos y que se en­tregarían al Secretario de la Sociedad de Naciones, como particular, no como Secretario (cosa difícil de comprender)".

    "Domingo 12 de febrero. Por teléfono, me dice Sert que va a Burgos llamado por Jordana248. Que, sin él enterarse o sin poder evitarlo, las cajas habían salido ya en tren para Gine­bra; que el representante de Franco allá, Barcia249, podía hacer embargo de ellas. Me pareció que eso sería una solución para esperar y dar lugar a que en Burgos decidieran. Le dije que me parecía lo único que se podía hacer. Telegrafiará a Barcenas para que impidiera entrega a Sociedad Naciones y depositase el tesoro en el museo municipal (el Municipio siempre fue franquista, me dice Sert) y esperar órdenes de Burgos.
    Por la tarde del domingo 12, viene Marañón a 29 rue Cassette250 y me explica cómo, sin saber quién lo pagó y dispuso, salió en el tren el tesoro para Ginebra y telegrafiaron por la mañana a Barcena para el embargo.
    Cómo anda el tesoro! a las 700 cajas entregadas primero, un oficioso, por hacer favor a Franco, añadió 70 y tantas de que no se sabía.
    Con las cajas de la Biblioteca] Nac[ional] debe estar lo mío."

      Nada acerca de estas gestiones comunicó Ramón Menéndez Pidal a su familia251. Debido a ello, tras producirse la conquista de Barcelona, iniciaron también, por su parte, gestiones para conseguir localizar los materiales. A primeros de Marzo, Miguel Catalán, aprovechando un via­je a Santander, decidió acercarse a Vitoria a visitar a Javier Lasso de la Vega, llevando "una nota del historial del Romancero y demás papeles"252. Desde Vitoria, el propio Miguel informaba a su suegro el 6 de Marzo de 1939:

    "Me vine a Vitoria a dar las gracias (...) en especial a Javier (...). A la vez traía el darles una nota del Romancero para ver si, a la entrada en Valencia, pudieran encontrarlo, y para el Zar­zal. Javier y Campillo253 me prometieron ocuparse con verdadero interés. Pero resultó que vi a Muguruza254 y me dijo que habían encontrado en el Castillo de Perelada, en Bar[celo]na, unos cajones cerrados que deben contener lo robado y que los tiene su hermano José-María (Comisario de la Zona de Levante del Servicio de Defensa y Recuperación del Patrimonio Nacional - Universidad de Barcelona). He hablado con el que los ha encontrado, Sr. Chamorro, y dice que están cerrados y por eso no se sabe, pero que con ellos estaban las Meninas, que a última hora las llevaron a Ginebra",

y le aconsejaba que hiciera gestiones personales, aunque él, por su parte, pensaba proseguir el asunto a través del "Comisario de Levante".

      Al día siguiente ("7 de marzo de 1939, III Año Triunfal") Miguel Catalán escribió al "Co­misario de la Zona de Levante del Servicio de Defensa y Recuperación del Patrimonio Nacional" don José María Muguruza, a Barcelona, en los siguientes términos:

    "Mi distinguido amigo: Su hermano Pedro y el Alférez Chamorro me informan que una caja que contiene trabajos de Don Ramón Menéndez Pidal ha sido hallada en el Castillo de Perelada.

    Indudablemente se trata de la Obra del Romancero y de la Historia de la Lengua pues al salir Don Ramón de Madrid en Diciembre de 1936, por temor a lo que pudiera ocurrir a su casa, fueron éstas depositadas en los sótanos de la Embajada de Méjico. Parece ser que más tarde se apoderaron de ellas los rojos que las trasladaron a Valencia y según pudimos saber se guardaban con las Meninas. Puesto que éstas estuvieron en Perelada, probablemente esas ca­jas contienen las obras robadas.

    Ya sé que no es necesario encarecerle que tenga con ellas el mayor cuidado, sólo quería en­viarle nuestras señas por si tuviera Vd. necesidad de cualquier dato referente a dichas obras. Las señas de mi madre política Doña María Goyri de Menéndez Pidal (esposa de Don Ra­món) son, lo mismo que las mías, Arco n° 12 o también Instituto Nacional de Segovia.

    El Romancero estaba en carpetas folio metidas en cajones de madera clara y otros en cajo­nes de acero gris. El contenido eran versiones de romances manuscritos, impresas o fotocopias.

    La Historia de la Lengua estaba en fichas metidas en cajones de madera oscura. Con este motivo se ofrece de Vd. s.s.:e.s.m.".

y, asimismo, al Rector de la Universidad de Barcelona, don Emilio Jimeno:

    "Mi querido amigo y compañero: Me dan noticia aquí de que las grandes Obras de mi sue­gro, el Romancero y la Historia de la Lengua, robadas por los rojos del sótano de la Embaja­da de Méjico, donde los había depositado al huir de Madrid, parece que han aparecido en Barcelona en el Castillo de Perelada, pues han encontrado unas cajas con membretes que dice: Trabajos de Don Ramón Menéndez Pidal.

    Yo escribo al Comisario de la Zona de Levante del Servicio de Defensa y Recuperación de Patrimonio Nacional, Universidad de Barcelona (Sr. Don José Ma Muguruza) para enviarle mis señas, Arco n° 12 Segovia o en el Instituto, y las de mi madre política Doña María Goyri de Menéndez Pidal, que vive con nosotros.

    Te agradecería en el alma que te interesaras en el asunto pues se trata de una obra de valor Na­cional. Desearía, si se pudiera, comprobar que los trabajos buscados son precisamente los que en­cierran esas cajas, pues así cesaríamos en las pesquisas que llevamos haciendo para encontrarlos.

    Salúdate con el cariño de siempre y deseándote que en ese difícil cargo tengas muchos aciertos, te abraza tu amigo."

      La noticia del hallazgo de las cajas en Peralada no sorprendió a Menéndez Pidal tanto como sus familiares pensaban:

    "Respecto a los papeles míos del Romancero, según la carta de Miguel, parece que están en el castillo de Peralada y que no se los llevaron a Ginebra. Sabía yo que estaban con las Me­ninas, y encargué a Sert que mirase entre los cajones de Ginebra. Más vale no los hayan lle­vado allá. Escribo a Lasso de la Vega y a Muguruza para informarles de las condiciones en que creo yo que deben estar las cajas.- Recobraré, al parecer lo que me quitaron ¿pero todo? y cómo estará? desordenado todo y hecho un desbarajuste que necesitaré un año para volverlo a ordenar. Pero del mal, el menos" (10-III-1939).

Al siguiente día (el 11 de Marzo), Menéndez Pidal escribió, efectivamente, a través de Lasso de la Vega, al Comisario General del Servicio de Defensa de Patrimonio Artístico Nacional, Pe­dro Muguruza, a Vitoria255. No obstante, su reacción ante el previsible fin inmediato de la Gue­rra Civil y la perspectiva de recobrar sus "treinta ó cuarenta años de trabajo" que daba por per­didos fue, más bien, de enorme cansancio vital. El hallazgo de sus papeles venía súbitamente a vaciar de todo sentido su apasionado esfuerzo en Nueva York y París por reconstruir el trabajo del que se creía injustamente desposeído. Tras llevar casi tres años reandando un camino ya re­corrido sentía la pereza de tener que volverlo a andar por tercera vez:

    "Queridos segovianos, que ibais a ser santanderinos256 y seréis madrileños: pronto lo se­réis y lo seremos257. Con esta idea se ha introducido desorden en mi vida de trabajo. Quiero. acabar cosas sueltas y tengo interrumpida la historia de la lengua. Además pienso que, si recobro mis trabajos, como parece muy probable, mejor espero a tenerlos a mi disposi­ción",

escribía el 14 de Marzo; y el 18 comentaba:

    "Mucho me alegro de las buenas noticias de San Rafael. A ver si las del Zarzal son seme­jantes. Pesos atómicos [= ?] me habló de ruinas, pero debe ser noticia falsa (...). Está uno tan insensibilizado para las cosas personales que, si fuese verdad la ruina, no me importaba. Lo mismo pensaba de mis papeles. Por fortuna parece que existen y que se recobrarán. En qué estado se encontrarán! (...). Nada me habló Gonza[lo] de sus proyectos con Jacinto [Alcánta­ra] 258 respecto al P. Dekim [= Ramón Menéndez Pidal]259. Sin duda ninguna debe aplazar su viaje hasta Madrid".

      Quizá esta sensación de profundo cansancio vital al ver acercarse el deseado fin de la Guerra Civil que por estos días dejan ver las cartas familiares de Ramón Menéndez Pidal pueda enten­derse mejor acudiendo a la correspondencia cruzada con Amado Alonso en la Argentina. Don Amado le escribía a París el 8 de Marzo de 1939:

    "La guerra se acaba, quizá ya esté acabada cuando usted reciba esta carta. ¿Qué será de Na­varro Tomás? Si no consigue salir, lo llevarán a un campo de concentración o lo fusilarán. Dá­maso podrá quedar tranquilo. No sé de Iglesias, Lapesa y demás jóvenes. Pero Américo, Mon­tesinos, Onís, Salinas y yo no podremos nunca más ni volver a España ni escribir para España (¿Qué será de Gili Gaya?) ¡Qué cataclismo! La RFE, como todo lo de la Junta, que cuenta con el odio explícito de los vencedores (¡Pedro Sainz Rodríguez!) no podrá seguir publicándose. Primero porque la prohibirán, y segundo porque, si no la prohiben, nos prohibirán a los que la podríamos seguir haciendo. Pienso, Don Ramón, en que bien podría, objetivamente ha­blando, salvarse la RFE publicándola fuera: Buenos Aires-Nueva York. Desde luego nada de dar a su publicación ninguna significación antisituacional. Sólo seguir nuestra labor científi­ca (...). Espero en mi alma que no sea (o fuere) ningún peligro para usted seguir siendo su di­rector. Digo, suponiendo que pronto volverá usted a su casa de Chamartín";

y el 18 de ese mismo mes de Marzo, desde París, Ramón Menéndez Pidal pretendía hallar ra­zones para sobremontar el probable incierto futuro:

    "Su carta del 8 me apena por mostrar más vehemencia en mirar las cosas de la que con­viene para la objetividad con la que V. se propone tratarlas.

    Bien comprende V. la enorme amargura que es para mí ver al fin de mis días deshecho el hogar que formamos con tanta dificultad, es el recuerdo mortificador que martillea en todos los momentos de añoranza, y mi único pensamiento obsesionante es la pacificación espiritual, empezando por la neutralidad de la cultura que siempre defendimos en la Junta y puede ser el primer paso para que los españoles dejemos en segundo término la división de derechas e izquierdas por la que tan desastrosa como infecundamente reñimos hace siglos, y nos unamos en atacar uno tras otro los grandes problemas concretos que el país necesita ir resolviendo penosamente. Vd. me recuerda el odio explícito contra la Junta. Piense V. que los vientos que forman toda borrasca giran con regularidad en redondo y cambian completamente. Cambia­rán estos. (...). Yo agradecería infinito a Vd., y a los demás amigos, si quieren no amargarme más de lo que estoy (como espero de su bondad que querrán), que no hagan nada que difi­culte la pacificación ¿Qué se pierde con no estorbarla? ¿Y qué se gana con satisfacer la cólera o la indignación del momento? Ayude V. siempre a mi esperanza en vez de quebrantarla y crea que algo se conseguirá".

Entretanto, en Segovia, seguían en conmoción, como resultado de sus propias gestiones

    "Hace 4 días —escribía a su padre Jimena el 18 de Marzo— se recibió un telegrama ofi­cial del comisario de Levante de recuperación diciéndole a Miguel que puede ir a identificar el cajón que hay a tu nombre. Lo que hacía falta era ver si lo podía traer. Como no tenemos idea del tamaño no se sabe calcular si estarán todos los trabajos o será una parte. Miguel ha pedido pasaporte para Barcelona, por si conviene ir a recuperarlos ¿Has escrito tú al herma­no de Muguruza?",

y María Goyri se extrañaba (19-III-1939) de la indiferencia que manifestaba su marido:

    "Recibida tu carta del 10. Parece que no te ha emocionado mucho el hallazgo de los pa­peles. Miguel todavía no ha podido todavía ir a Barcelona (...). Comprendo que estés ya muy cansado, y lo mejor es que vuelvas a casita, a descansar, y quizá tomarte un descanso absolu­to antes de recobrar tu despacho".

      Las noticias que de sus materiales de trabajo llegaban a Menéndez Pidal por otros conductos eran diferentes. El 24 de Marzo comentaba:

    "Al entrar en el Hotel me encuentro la tarjeta de Jimena del Sábado 18 que me trae la con­firmación de la carta de Miguel, por el telegrama oficial que recibió Miguel para identificar el cajón que hay a mi nombre. Esto me trae una pequeña confusión pues esta mañana mis­mo me telefoneó Marañón para leerme otro telegrama de Sert (que está haciendo el inventa­rio de lo de Ginebra) en donde le decía que había 700 cuadros y las cajas de mis papeles. La explicación debe ser que una caja se quedó en el castillo de Peralada y otra se la llevaron a Gi­nebra".

Sin datos para poder saber "lo que estará en Peralada y lo que estará en Ginebra", don Ramón hacía memoria de lo dejado en la Embajada de Méjico en 1936:

    "El total eran los 5 ó 6 ficheros grandes del Romancero, de acero (la abuela se acordará cuántos eran los que llevamos a la embajada) con carpetas de cartulina verde, grandes, en 4°, llenas con las versiones de los romances, apuntes sobre cada romance y fotocopias negras con letras blancas. Luego los ficheros grandes de madera, no recuerdo cuántos eran, con carpetas verdes como los anteriores. Después los 6 cajones divididos a lo largo, de nogal, del mueble que tenía en medio del despachito, es decir, 6 cajones dobles, con 12 compartimentos por lo tanto, de papeletas chicas, octavillas. Después 18 (o más?) cajones de roble con papeletas oc­tavillas también. Además varios atados de cuartillas rayadas agrupadas en carpetas de papel pajizo, que contienen Historia de la epopeya española, escrita ya para la imprenta. Esto es de lo que me acuerdo. Habrá algo más"260.

      El día 25, Miguel se puso en camino, vía Pamplona y Zaragoza, hacia Cataluña, según le co­municaba Jimena Menéndez Pidal a su padre unos días después (31-III-1939):

    "Miguel se fue el Domingo a Barcelona, con tan mala oportunidad que dudo haya podido hacer nada, pues todo el mundo anda corriendo de un lado para otro como si se hubiera vuelto loco. Todo el mundo quiere meterse en Madrid el primero".

Desde París, su padre comentaba el 28 de Marzo:

   "Por las noticias de esta mañana veo que (...) «Madrid a capitulé». Podéis suponer la an­siedad con que espero las noticias de la noche",

y el 29 insistía en su desgana a enfrentarse con el futuro:

    "Está uno tan indiferente además a todo lo personal que esta duda de si la casa [en el oli­var de Zarzal 23] está arruinada o no, no me conmueve".

      La contestación a Menéndez Pidal de Pedro Muguruza, escrita el 23 de Marzo y llegada en esa ocasión, nada nuevo añadía sobre el caso, sino que el Gobierno se encargaría de la custodia y eventual entrega de "lo recuperado" 261

      Llegado al término de su viaje, Miguel Catalán, el Viernes 31 de Marzo "a la hora de comer", desde Barcelona, escribía a su mujer, suegra e hijo, en Segovia:

    "Queridos Todos: Desde la carta que eché en Lérida no había vuelto a escribir pensando siempre en volver más deprisa que la carta, pero como no es así, me decido a enviar ésta. Se­guiré mi relato en el sitio interrumpido: a las 6 de la mañana estaba yo dispuesto a montar en algún autobús; pero, inútil; intenté parar algún coche o camioneta y, también, inútil. En­tonces, helado de frío, monté en un tren, logrando entrar por la ventanilla. Yo creí que había hecho una heroicidad al entrar así, pero cuál no sería mi asombro cuando vi que en todo el trayecto hasta las señoras usaban las ventanillas en lugar de puertas. Salimos a las de la mañana y llegamos a las 7 noche. Creo que ya está bien. No pude comer más que 1 bocadi­llo que llevaba, ni moverme del pedacito de pasillo central que pisaba.

    Nada más llegar, me dirigí al Servicio de Recuperación de Arte, Paseo de Gracia 41, y ya Juanito262 había vuelto a Zaragoza; pero, en cambio, José Ma Muguruza me recibió muy ca­riñoso (acababa de llegar de San Sebastián y su hermano Pedro le había dicho que había te­nido carta del abuelo). Me dijo que al día siguiente por la tarde un agente del servicio me acompañaría a la apertura de la caja, cuyas dimensiones eran 57 X 77 X 112. Me busqué sitio donde cenar y dormir en el Hotel Imperial, calle de S. Pablo.

    El Jueves por la mañana fui a la Universidad (los comercios cerrados por la toma de Ma­drid, no pude aprovechar para nada) y Jimeno me recibió cariñoso; la carta para él fue la que llegó y en cambio la de Muguruza tardó mucho más. Él pues fue quien inició las gestiones. Allí vi una porción de compañeros de carrera y amigos de Universidad y de Instituto y me enteré de dónde dan clase. Entre ellos uno algo pariente de Jaime, pues es cuñado de Martín Gamero, que me contó muchas cosas y de muchas gentes; todos sabían perfectamente de no­sotros.
 
   Por la tarde fuimos al Palacio Nacional en un coche y se procedió a abrir la caja. No os po­déis figurara la emoción que yo sentía en aquel momento. ¿Qué trabajos serían los que con­tendría? (El alférez que me acompañaba era un pintor al cual le han desvalijado todo). El con­tenido era principalmente los cajones metálicos (5), con los romances Heroicos, Fronterizos, Carolingios, Teatro, Ensalada, etc, etc. Una contiene original de la epopeya y otros origina­les; fichas rayadas con frases moriscas, fichas de Lope y otros papeles de Lope de letra de la abuela y muchas cosas más (Liñán de Riaza Real...)
 
   También había 1 caja madera estrecha con romances de Cautivos 1 caja doble n° 4 del fi­chero de la Historia de la lengua, Oraciones subordinadas-Coordinación. 1 paquete cuader­nos del dialecto leonés excursión de Lorenzo Rodríguez 1932. 1 caja de madera conteniendo aromática (sic) y 7 cajas de cartón rojo con carpetas verdes con fechas empezando en 1109 y terminando en 1282. Así pues esto debe ser la mitad escasa de lo que buscamos.

    Esta mañana he vuelto a la oficina y Muguruza ha marchado a Valencia. Su encargado Apa­ricio, que me ha dado toda clase de facilidades (es de Zaragoza y me conoce mucho de anti­guo), me ha dicho que en Perelada hay muchos cajones que no han traído por falta de ca­miones, que debo ir allí pues deben estar, y me ha dado un oficio para que me permitan registrarlo todo. Caso de no estar allí, el Alcalde de aquí me informará de la pista de lo que se llevaron a Ginebra, pues algunos camiones los han detenido las autoridades francesas por el camino y él sabe el detalle de en dónde están.

    Así que ahora voy a intentar llegar a Perelada, que está al lado de Figueras. No sé aún por qué medio. Mateo Martorell, que está conmigo, me ayudará a todo.

    Entre los que están, pero que no he visto, es Gili, dando clase en un Instituto"263.

Al llegar esta carta a Segovia, Jimena Menéndez Pidal escribió en el verso de la última hoja:

    "Acabamos de recibir esta carta que te mandamos para que sepas lo que hay que buscar en Ginebra como complemento de lo encontrado.

    Le acabo de poner un telegrama a Muguruza, al Servicio de Recuperación Paseo de Gracia 41, diciéndole: «existen más cajas papeles Menéndez-Pidal en Ginebra».

    Nos llega aviso de Gonzalo, desde Madrid, diciendo que Zarzal está intacto. De modo que la biblioteca también está salvada.

    No vengas antes de recuperar lo de Ginebra, no suceda como antes. Abrazos",

y la remitió a París. Su padre la recibió el 5 de Abril.

      Ya de vuelta por Zaragoza, el 7 de Abril de 1939, "Año de la Victoria", Miguel Catalán es­cribió directamente a su suegro, que seguía en París, una carta, que él recibió el día 12:

    "Querido abuelo. Ya voy de regreso para casa, después de muchas gestiones tras de las cosas robadas. He podido encontrar un cajón que se había depositado (bajo la custodia del Servicio de Recuperación Artística que dirige D. Pedro Muguruza) en el Palacio Nacional en Barcelona. Este cajón contiene todo lo que tenía el archivo metálico de romances y originales de trabajos; ade­más, un cajón doble n° 4 con fichas de la Historia de la Lengua y, luego, un cajón de madera con romances de cautivos, otro de cartón rojo con carpetas verdes desde 1109 a 1282; un pa­quete del dialecto leonés por Lorenzo Rodríguez excursión de 1932 y, por último, una caja de madera con aromática (sic). Esto es todo. Para buscar lo que faltaba fui a Gerona, Figueras y, an­dando, al Castillo de Perelada y allí no hay nada. Es posible que se encuentre aún en los sótanos del Castillo de Figueras, pues falta mucho por registrar o quizás en algunos otros depósitos.

    En Barcelona me entrevisté con el secretario particular del alcalde, que me explicó que éste (Sr. Mateu, dueño del Castillo de Perelada) se hallaba en Ginebra intentando recuperar tam­bién todas sus cosas que le han robado. Me informó que los camiones de cosas, al entrar Fran­cia descargaron cerca de Le Perthus en Leboulu (Francia) y que allí debe haber cosas incautadas por Francia. Luego algunas de ellas siguieron a Ginebra. Debes intentar informarte de ello allí.

    Las señas del servicio de recuperación de arte son Paseo de Gracia 41, Barcelona, y el Co­misario es D. José Ma Muguruza.

    He sabido por éste que Pedro recibió tu carta. Todos están amabilísimos y con verdaderos deseos de ayudar a buscar las cosas.

    Aquí toda la familia bien. Yo intento regresar a Segovia, veré que combinación puedo ha­cer, pues con la toma de Madrid el servicio de viajeros se ha complicado por la mucha gente que se traslada de una parte para otra.

    De Jimena no tengo noticias de hace más de una semana, pues como no he hecho más que ir de un lado para otro no habrá sabido dónde escribirme.

    Bueno, a ver si pronto nos reunimos. Un abrazo de Miguel".

Sobre esta carta, Ramón Menéndez Pidal anotó una "Noticia" transmitida por T. Pérez Rubís a Santullano:

    "En Ginebra hay 5 cajas que en el inventario de entrega llevan indicación de ser «Docu­mentación del Centro de Estudios Históricos relativa a D. Ramón Menéndez Pidal», núms. D-142, D-143, D-144, D-145 y D-146. Además D-141 con el «Archivo de la Palabra»".

Noticia que comunicó a sus familiares de Segovia el 14 de Abril.
      El 15 les anunciaba

    "Haré gestiones para la devolución de las 5 cajas que hay en Ginebra con mi nombre; ma­ñana voy a almorzar a Saint-Cloud, donde va también el Embajador [José Félix de Lequerica] y espero me dirá algo, pues ya es tiempo de que haya recibido contestación de Suiza y de Burgos"264.

Pero el 21 nada había logrado:

    "Estoy aburrido, como podéis suponer, esperando noticias de Ginebra. En la embajada en­cargaron a Sert el envío de mis cinco cajas y me dicen que vendrán enseguida, pero yo creo que no será así. Les di el número de las cajas en el catálogo de entrega, para facilitar todo, pero creo que no es bueno el procedimiento seguido".

      Una papeleta de Menéndez Pidal nos informa sobre la marcha del asunto unos días después:

    "Mamblas me telefonea, Sábado 29 abr[il] de vuelta de Ginebra, que en la 1a semana de Abril [sic, habrá que leer Mayo] saldrán, lo que no son 120 cuadros q[ue] se expondrán en Gi­nebra265, todas las demás cajas para Irún. Irá con ellas Bejarano, que me vendrá a ver el mar­tes 2 de Abril [léase, Mayo].- Serán entregadas a Muguruza.
    Cree que debo recogerlas en Irún.
    Vio a Sotomayor en Ginebra q[ue] es el encargado".

      Sin embargo, el nuevo Embajador de España en París, Lequerica, hizo saber a Menéndez Pi­dal lo siguiente:

    "Con relación a nuestra conversación sobre el particular, tengo el gusto de manifestarle, que según me comunica el Señor Ministro de España en Berna, hubiera tenido gran agrado en complacer á Vd. en su deseo de retirar algunos objetos de su propiedad, de entre los que se encuentran actualmente en Ginebra, pero según me manifiesta dicho Señor, ello es com­pletamente imposible, primero por las instrucciones terminantes que le han sido dadas por nuestro Gobierno de restituir á España la totalidad de los objetos que se hallan en Ginebra, y segundo porque en la actualidad está ya todo preparado para el viaje en condiciones que harían muy difícil poder encontrar las cajas".

    "(...)266 Siento que mi gestión no haya tenido más éxito y deseando pueda en breve retirar en España estos objetos de su propiedad".

De acuerdo con esta decisión gubernativa,

    "Miércoles 3 mayo me ve Vejarano: que el sábado 6 salen de Ginebra las cajas para Ma­drid. Van él y Muguruza con ellas a España. Estaba acostándome a las 9 ½ y al anunciarme la visita a escape me revisto y bajo a verlo; ya hay noticia segura.

     Escribo a Muguruza a Ginebra que entregue las cajas a Luis267, a Gonzalo o a Miguel".

Noticias que comunicaba a Segovia el 4 de Mayo, añadiendo:

    "Como nada sé de Gonzalo, más quisiera se ocupara de ellas Miguel, ya que tan bueno fue en su aventura barcelonesa. Que telefonee a Muguruza para que, cuando el gobierno le auto­rice la devolución, pueda recogerlas llevándolas a Chamartín".

Por su parte, el 3 de Junio de 1939, "Año de la Victoria", El Comisario General del Servicio de Defensa del Patrimonio Nacional, Pedro Muguruza, comunicaba a Miguel Catalán268:

    "Llegaron los cajones de Ginebra y se hallan en la Biblioteca Nacional, bajo el personal cui­dado del Sr. Artigas".

Por el momento no fueron devueltos. Sobre esta carta Menéndez Pidal anotaría después de su regreso a España:

    "Están en el Centro [de] E[studios] Históricos, julio 1939".

    Al fin, el 23 de Julio de 1939, "Año de la Victoria", Ramón Menéndez Pidal, a los 7 días de haber cruzado la frontera por Irún, acudió a prestar el siguiente juramento:

    "Juro por Dios y por mi honor que son de mi propiedad los papeles de estudio y trabajos científicos de que se incautó el Gobierno de Valencia en 1937, contenidos en cinco cajas re­cuperadas en Ginebra, más otra hallada en Peralada y trasladada después al Palacio Nacional de Barcelona. Las cinco cajas llevaban en el inventario de entrega del Tesoro artístico de Sui­za los números D-142 a D-146, según me informaron en abril pasado el vizconde de Mam­blas y el señor Bejarano. La caja de Barcelona mide 57-77-112 y fue reconocida en mi nom­bre, a fines de marzo del presente año, en el Palacio Nacional por don Miguel Catalán a invitación del comisario de Recuperación don José María Muguruza",

y firmaba el siguiente documento (fechado en Madrid, 31 de Julio de 1939. Año de la Victoria):

    "En el día de hoy se entregan a D. Ramón Menéndez Pidal cinco cajas (n° 2 a 6) que con­tienen ficheros y papeles de su propiedad".

Sobre él consta la orden:

    "Entregúese. Vicente Navarro Reverter (firma y rúbrica)".

El Archivo volvía en esa fecha a la Cuesta del Zarzal 23, en Chamartín de la Rosa.

      Andados algunos años después, el 26 de Febrero de 1947, Ramón Menéndez Pidal, retirado en su casa de la Cuesta del Zarzal, hubo de salir al paso de afirmaciones tendenciosas sobre la suerte de su casa y archivo en la España republicana publicadas en Hispania-USA por un ame­ricano filo-franquista que le visitó en la posguerra, Warren E Manning269. Su rectificación, que Híspanla incluyó en el siguiente número (XXX, p. 226 )270, hacía constar al editor de la revista amercana:

    "Una rectificación (...) quisiera hacer sobre una inexactitud importante, debida sin duda a lo bilingüe o trilingüe de nuestra conversación tan agradable. No pude decir que mi casa de Madrid había sido saqueada por bandidos ningunos, pues la encontré en perfecto estado de conservación a pesar de los tres años de guerra y abandono; no dejé en ella más que a los por­teros, y ni las ramas de los árboles habían sido cortadas, a pesar de los fríos inviernos. Mis pa­peles de trabajo no fueron sacados de mi casa, sino de un edificio extranjero donde yo los ha­bía depositado y aparecieron efectivamente en Ginebra, cuidadosamente embalados. Mucho agradeceré a usted se sirva hacer constar en la revista esta rectificación".

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

180 Nada más recibir, el 9 de Setiembre, la carta del 22 de Agosto de Menéndez Pidal.

181 "Recibí su carta del 22 de Agosto, a la que no he contestado hasta hoy en espera de poderle dar datos concretos sobre sus ficheros de material científico".

182  "No había encargado la caja o cajas porque V. me decía en su carta anterior, la del 5 de julio, que el traslado sólo se hiciera en el caso de no poder seguir los ficheros en la Embajada de Méjico, y, como le in­diqué, aguardaba la respuesta del Embajador, que te­nía que recibir aclaraciones a un cable que estaba confuso. Todavía no me ha contestado".

183 Según Pérez Villanueva (1991), p. 368.

184 Gestión a la que en el oficio de la Secretaría de Relaciones se hace expresa referencia.

185  Cita entrecomillada, desde "Sírvase" hasta "ce­rradas".

186 Conozco este oficio por la copia que el Emba­jador A. Gravioto remitió a Chacón y Calvo del Oficio de la Secretaría (núm. 311853).

187 En la suya, Chacón le comentaba: "Ahora sus papeles seguirán los rumbos del gobierno de Valen­cia. Están bajo la custodia de Navarro que hará segu­ramente que puedan llegar a sus manos con todas las posibles garantías". Chacón le comentaba: "Nos han devuelto de Segovia los paquetes impresos que man­damos a la dirección del Sr. Catalán: mala táctica esta de prohibir la circulación de toda clase de publicaciones en la zona nacionalista. En cambio, nuestras relaciones con Valencia son absolutamente normales" y le ponderaba la labor de Navarro y la Sección de Estudios Clásicos del Centro.

188  Carta publicada por Pérez Villanueva (1991), pp. 368-369.

189 José E Montesinos había abandonado Valencia e ido a los Estados Unidos con el cargo de Agregado Cultural de la Embajada del gobierno de la Repúbli­ca Española. La "Chronique" del Bulletin Hispanique, XL (1938),p. 122, daba la noticia, transmitida por carta de H. Serís de 31 de Enero de 1938.

190 Ignacio Bolívar, Presidente de la Junta para Am­pliación de Estudios desde la muerte de Cajal.

191  Debido a un error (según les aclaraba a sus fa­miliares el 5-X-37), pues él la franqueó para que fue­ra en un vapor.

192  "Volvió satisfecho de allí, pues encontró am­biente acogedor, organización facilitona; no como en el viaje anterior", Jimena Menéndez Pidal, 30-IX-1937.  En esa misma carta Miguel Catalán daba cuenta a su suegro de todas las gestiones que hasta entonces llevaba hechas.

193 Véase en la n. 198 el final del Telegrama Postal secreto que cito a continuación, en ese final el Coro­nel Jefe del Estado Mayor de Segovia resume los da­tos aportados por el S.I.M.

194 Según hacía constar el "Informe" que el policía de Segovia núm. 1285 (César Zubiaur Pons) envió el 7 de Setiembre de 1937 (que dice reproducir otro del 13 de Julio de 1937) al Servicio de Información Mi­litar de la Junta Militar o de Defensa Nacional de Burgos: "Gonzalo Menéndez Pidal al ser evacuado en Madrid, con el fin de hacerlo juntamente con su ac­tual esposa, los casó Lister y dicen formalizaron posteriormente su unión en Francia. Se incorporó al Regimiento de Transmisiones, siendo destinado a un camión radio. Ha estado en el Frente de Vizcaya y hace poco pasó al de Palencia. No se sabe si continúa allí o ha bajado al de Madrid"; datos ampliados en otro informe remitido el 12 de Setiembre de 1937 del policía, también de Segovia, 1218 (el inspector Francisco Borreguero Gallego) con igual destino (y que dice reproducir otro del 17 de Julio de 1937): "en el mes de abril de 1937 llegó a esta capital la se­ñora de Menéndez Pidal con su hijo D. Gonzalo Menéndez Pidal, incorporándose éste inmediatamente a cumplir el Servicio Militar, siendo destinado al Regi­miento de Transmisiones y en la actualidad se en­cuentra en el Frente del Norte, por cuya causa no se ha podido observar sus actividades políticas". Finalmente, el Coronel Jefe del Estado Mayor de Segovia reunía ahora la siguiente información: "GONZALO MENÉNDEZ PIDAL GOYRI.- El día 18 se encontraba en Madrid haciendo oposiciones que quedaron suspen­didas. Entonces fue incorporado a la Biblioteca Na­cional en la Sección de catalogación de Bellas Artes, asimismo prestó servicio en los laboratorios de Ma­drid Film, evitando por este medio el tener que afi­liarse a ninguna organización política ni sindical. -En la segunda quincena de Octubre tuvo que refugiarse en la Embajada de Méjico, en donde permaneció hasta la segunda quincena de Diciembre que pudo conseguir pasaporte con sus padres con los que creyó poder salir de Alicante, donde sin embargo hubo de permanecer varios días hasta que por una unidad de la Escuadra inglesa fue trasladado a Marsella. / De Marsella pasó a Burdeos, donde empezó a gestionar su entrada para incorporarse al Ejército. Las gestio­nes las llevó a cabo satisfactoriamente el aviador Don Carmelo de las Morenas, cerca del Secretario Gene­ral del Estado, Don Nicolás Franco.- Por otra parte también las realizó el Comandante de Estado Mayor de la División de Burgos, Don Ángel León.- / Con los pases que este último le envió se trasladó de Bur­deos a Segovia.- El último día de estancia en Madrid contrajo matrimonio con Doña Elisa Bernis, la cual le ha acompañado en su viaje, celebrando su matri­monio canónico en Burdeos.- (siguen dos lineas y media de puntos suspensivos). / Además de su esposa le acompaña su madre Doña María Goyvi.- Es soldado del reemplazo de 1932 y está destinado en el Regimiento de Transmisiones, cuya Plana Mayor se encuentra en Segovia".

195 Puedo asegurar que este detalle es falso. Recuer­do cómo mis padres censuraban a algunos republica­nos amigos, refugiados en Segovia, por vestir "cami­sas" de las milicias participantes en el "Movimiento nacional". El ambiente circundante ni siquiera logró que mis padres y yo asistiéramos a misa o mi madre adquiriera un velo (habían dejado de ser católicos practicantes algunos años atrás).

196  A continuación se incluían datos adicionales acerca de esos planes de viaje: "Ha recibido tres giros de a cien dólares cada uno, remitidos de America y por mediación del Banco Hispano-Americano de Se­govia.- Estas sumas, es posible correspondan al im­porte de los pasajes a tal lugar. Coincidiendo con es­tas gestiones, se sabe que un Ministro de Relaciones Exteriores de aquel Continente las realiza con igual propósito y a ruego del Sr. Menéndez Pidal", así como respecto a Elisa Bernis: "La señora de Don Gonzalo Menéndez Pidal, Doña Elisa Bernis ha marchado en 20 del último a Fuenterrabía, para unirse a su madre y hermana que han llegado ayer, evacuadas de Madrid.- Piensan fijar su residencia en Salamanca".

197 A continuación se argumenta con un ejemplo lo importante que era militarmente la información que Catalán reunía: "En la noche del 29 de Septiembre úl­timo se penetró clandestinamente en la susodicha Ofi­cina y estudiado con detenimiento la documentación diversa y múltiple que tiene se vieron oficios de Jefes de Cuerpo, otros de Jefes de Centros y dependencias, noticias de diferentes Hospitales, escritos de Unidades diversas y, en suma, toda una Oficina de Información, con detalle del Movimiento diario de tropa, y no se precisa puntualizar los efectivos, por que es de conocimiento vulgar el saber casi con exactitud el número de hombres que el Reglamento preceptúa para cada Uni­dad Orgánica y armamentos que tienen asignados. A este respecto se cita el contenido de uno de tantos es­critos informativos:   (Se dice literalmente) «Al efecto hemos de manifestarle que los Regimientos y Milicias que radican en esta Plaza son: Batallón Montaña n° 8, América 23, Grupo Mixto de Zapadores-Minadores, Requetés y Falange.- De la misma forma rogamos a Vd. se sirva indicarnos los de esa Región.» (Esta carta está fechada en 19 de Abril en Pamplona)".

198  Seguidamente se incorpora la ficha política de la familia con las precisiones derivadas de la denun­cia de Suñer:
    "RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL.-SEÑORA DE MENÉNDEZ PIDAL.-
    GIMENA MENÉNDEZ PIDAL.-Del primero hasta ahora, nos limitamos a ratificar, cuanto de él se dice en la nota informativa del S.I.M. n° 1.1325 fecha 20 de Septiembre, esto es, que está al servicio del Gobierno rojo de Valencia como pro­pagandista en Cuba, carácter débil, de gran cultura, Presidente de la Academia de la Lengua. En cuanto a la señora e hija, cultas, enérgicas, persuasivas y están consideradas como muy peligrosas para el Movi­miento Nacional".

199  Para más detalles remito a D. Catalán, La His­toria y la Memoria (obra citada en la n. 177). Allí ex­plico cómo Miguel Catalán sobrevivió tras aquella acusación.

200 El segundo Telegrama Postal, dirigido al Gene­ralísimo, S.I.M. de Burgos y Ejército del Centro, es­timaba "No es aún llegado el momento de proceder a adoptar ninguna medida por no tenerse pruebas su­ficientes de su culpabilidad" y se dejaba en suspenso esa "medida" hasta realizar "nuevas gestiones y averi­guaciones".

201 Jimena escribía esos días a su padre: "Seguimos sin poderte dar ninguna nueva acerca del proyecta­do viaje. Quedaron en avisar a Miguel cuando San­gró[niz] llegase a Salamanca y nadie le avisa y el tiempo pasa y no se resuelve nada" (6-X-1937); "Miguel se ha vuelto a ir hoy a Salamanca sin saber si Sangro[niz] está allí, pero a ver si esperando allí le coge a tiempo o si se informa del asunto aunque él no esté" (13-X-1937).

202 El día anterior (18-X-1937), continuando la carta familiar, le explicaba: "Mañana vuelve a irse Miguel con los retratos para los pasaportes. Veremos si los trámites no le llevan mucho tiempo. Yo estoy ya deseando de verme al fin del viaje, por más que todo se arregla gracias a Dios mejor que nunca pudiera esperar".

203  No sabemos con qué objeto anotó Menéndez Pidal estos conceptos. Su conexión con el momento al cual lo referimos se subraya por haber tachado dos comienzos del escrito anteriores al que quedó: "pare­ce que el Sr. Roces no sabe lo que es", "Sabrá Roces lo que es trabajo". Sospecho que pensó escribir en es­tos términos a Navarro Tomás.

204 Desde "busca" a "conveniencia", interlineado.

205 Antes escribió y tachó "No creo".

206  A continuación escribió y tachó "los poderes públicos".

207 Substituye a "el", tachado.

208 primero había escrito: "Yo por mi parte lo ejer­cía por afecto" y lo tachó.

209 Según borrador que Menéndez Pidal adjuntó a la carta de Ríos.

210 Carta publicada por Pérez Villanueva (1991), p. 369.

211  "Parece que Miguel tiene todo allanado para él, pero ahora es la familia del abuelo de Arnaldo [=Ramón Menéndez Pidal] la que tiene que aclarar unas cosas, claro que como Sangro[niz] lo ha cogido por su cuenta todo se resolverá", Jimena Menéndez Pidal, 27-X-1937.

212 "Todavía estamos en las mismas. Sang[róniz] ha dicho que tomaba el asunto por su cuenta (...). Miguel bien se ha movido durante mes y medio sin lograr ver a Sang[róniz]" (María Goyri); "De Gon­zalo hace días no tenemos carta (...). La foto de su boda es lo que nos trae ahora a mal traer" (Jimena). "Todo está preparado para empezar a trabajar, salvo ese pequeño detalle, surgido a última hora, de la foto" (Miguel), 2-XI-1937. Pero la foto y el reporta­je del periódico "Milicia popular" que se publicó en el Madrid "revolucionario" en Diciembre de 1936 (cfr. atrás, n. 16) circulaban, sin duda, en Burgos y Salamanca en Noviembre de 1937 acompañados de sustanciosos comentarios como los que en Mayo de 1939 haría en un semanario Jorge Vigón (cfr. adelante, cap. VI, § 1).

213  En post data del día 8 María añadió: "Estamos a tan larga fecha que pierde actualidad todo lo que se dice. No creo que te dejase de enviar la carta de Asín, sobre todo que sabes lo esencial de ella que es el ofre­cimiento de Sangróniz de irte a esperar a la frontera con su coche. Respecto de las cartas tuyas a Garrigues y Sangróniz no sé a qué pueda deberse la falta de con­testación. Ellos tienen conocimiento de la carta per­dida. Cárdenas [representante del Gobierno de Fran­co en Estados Unidos] será el que sepa el asunto".

214 Ramón Menéndez Pidal, creyendo inminente el viaje, dejó de escribir a su familia después del 29 de Octubre; el 18 de Noviembre, impaciente, les puso un cable.

215  Al siguiente,  18-XI-1937, María esquivaba la censura familiar ("te estoy escribiendo después de las 12 y voy a echar ésta mañana sin esperar a nadie, por­que las cartas colectivas son una calamidad, pues lo que escribe uno le parece mal al otro, y viene un tercero y anula lo de los anteriores, y se acaba por no echar la carta o por dejarla más seca que un esparto") y era mu­cho más clara: "a nosotros no nos pasa nada, todos se­guimos buenos (...). Eres feliz trabajando (...) compá­rate con el padre de Arnau [= Miguel Catalán] que ahora sus diarias ocupaciones están muy reducidas y cuando quiere poner en marcha su labor se encuentra con la imposibilidad de trabajar (...). Tu carta famosa a Sangro [niz] no acabamos de entender claramente si la recibió, pues no sabe M[iguel] si aludió a ella o a la pri­mera; lo que desea es que vengas (...). Menos mal que no nos hemos quedado sin casa para este invierno (...); si no, habíamos hecho negocio redondo".

216 En la misma carta del 25 de Noviembre seguía diciendo: "Pero escribo sin tino, y no sé por qué me pongo tan pesimista pues tanto en el cable como en las cartas esperáis que el viaje se arregle (...)".

217  El 26-XI-1937 escribió únicamente a Miguel para comunicarle esta noticia con la esperanza reno­vada de que pudiera aceptar la invitación.

218 "Ayer recibimos contestación [de Sangróniz] di­ciendo que lamenta, por el momento, no poder dar contestación al contenido de mi carta porque ha eva­cuado una consulta al organismo competente y no le han respondido todavía. De modo que por ahora no sabemos nada en concreto. Y no nos queda aquí más recurso que se nos ocurra que esperar con paciencia" (Miguel Catalán a su suegro, 9-XII-1937).

219 En la misma carta del 9-XII-1937, Miguel con­tinuaba: "Yo ahora, como te dije en las cartas ante­riores, aprovecho bien el tiempo con los datos que tengo, pero se me acabará pronto el material si no me envía el Profesor Russell los datos que me tenía ofre­cidos (...). Voy rehaciendo lentamente lo que perdí (...) ¿Podrías tú escribir a Russel explicándole? Pues para mí sería ahora un poco largo y difícil", y María Goyri: "Yo estoy dedicada a hacer punto, único en­tretenimiento para acortar las largas horas del invier­no". Y el 10-XII-1937 Jimena Menéndez Pidal expli­caba:   "De  nuestro  viaje  claro   que  no   tenemos noticias francamente negativas pero más nos vale no hacernos ilusiones (...). Ahora hemos aprendido a despreciar todo lo que no sea el momento presente", y María Goyri remachaba: "La [carta] tuya nos ha aplanado más de lo que estábamos. No hay sino tener paciencia (...). Pensamos que todavía podemos considerarnos felices con sólo mirar alrededor".

220 Aquel mes de Noviembre, según Menéndez Pi­dal extractó en un apunte manuscrito, Amado Alon­so, desde Buenos Aires, le trasmitía la noticia, de par­te de Alfonso Reyes, que "si V. quiere dirigirse a Castillo Nájera, el embajador Mexicano en Washing­ton, estará feliz de mediar para que le mande a N[ueva] Y[ork] sus papeles".

221  Según anotaciones de Menéndez Pidal.

222  En apuntes manuscritos relativos al asunto de los materiales depositados en la Embajada de Méjico.

223  A lápiz, figura a continuación lo siguiente: "Desde Julio siempre tuve a V. al corriente de todas mis gestiones y deseos (y que escribí a Méjico dando para mediador el nombre de V. como director de la Biblioteca] Nac[ional], organismo dependiente del Minist[erijo [de] I[nstrucción] P[ública])".

224 "Liberalismo y comunismo", en la "Revue de Pa-ris", 15-XII-1937, y en "La Nación" (Buenos Aires), 3-1-1938, ensayo destinado a mostrar que "las gran­des fuerzas del mundo libran en España", "no una guerra civil, sino una lucha internacional y universal", en busca de una victoria "que será para todos", y que sólo hay en el mundo dos campos, el "comunista", de Rusia, y el "anticomunista", de Italia, Alemania, Por­tugal y el Japón. En esa contienda universal "cuya fase militar se juega en los campos de España", "los libera­les españoles saben ya a qué atenerse", de tal modo que el 90% de los alumnos universitarios españoles li­berales y socialistas (y aún muchos comunistas) se ha­bría convertido al fascismo "por los días de las elec­ciones del Frente Popular", y "lucha como soldados voluntarios de las filas nacionalistas", "los del resto del mundo, todavía no"; como San Pablo, "los liberales del mundo oirán también un día el trueno y el rayo; caerán de su caballo blanco y cuando recobren la conciencia habrán aprendido de nuevo el camino de la verdad".

225 Aunque la prensa de los nacionalistas reprodu­jera, con satisfacción, las declaraciones de Gregorio Marañón en el exilio (y en 1938 las distribuyera, en separata, la "Oficina de Prensa y Propaganda de la Representación Española" en Buenos Aires, depen­diente del Gobierno de Burgos), la verdadera reac­ción de los círculos gobernantes de Burgos era, sin duda, la que pone de manifiesto el libro publicado allí ese año por una figura tan representativa del nue­vo régimen como Enrique Suñer, Presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza, Los intelectuales y la  tragedia  española,   Burgos:   Editorial  Española, 1936. Suñer escribe el libro como reacción a la "conversión" de Marañón, cuyo pasado político rememo­ra y comenta con frases como: "esta persona es la misma que ahora (enero 1937) viste a sus hijos en Fran­cia con emblemas nacionales, para disimular su izquierdismo rabioso" (p. 65); "el hombre que así ha­blaba tiene ahora (25 de febrero de 1937) la desaprensión de manifestar en una entrevista celebra­da con un redactor de Le Petit Parisién, las siguientes ideas: «He sido engañado. Me he equivocado (...)». No, ciertamente, no hay sincera enmienda en las mencionadas declaraciones. Sólo existe una hábil téc­nica para que la inocente mediocridad hispana, asisti­da e influenciada por los rojos disimulados e infiltra­dos, desgraciadamente, en territorio nacional, reaccione candidamente en favor del arrepentido ¡Al lazareto, al lazareto, doctor Marañón!". Aunque bue­na parte del libro, de corte autobiográfico, gire alre­dedor de Marañón, no deja de hacer hincapié en que su caso es llamativo, pero no único: "España sufre la más horrenda de las catástrofes de su Historia. Ríos de sangre corren por todos los ámbitos de la Penínsu­la (...). Nuestro espíritu se rebela contra una posible impunidad de los despiadados causantes de nuestra tragedia. No es posible que la Providencia y los hom­bres dejen sin castigar tantos asesinatos, violaciones, crueldades, saqueos y destrucción (...). Es menester, con la más santa de las violencias, jurar ante nuestros muertos amados la ejecución de las sanciones mereci­das ¿Quiénes son los máximos responsables de tantos dolores y de tantas desdichas? Para nosotros no cabe la duda: los principales responsables de esta inacaba­da serie de espeluznantes dramas son los que, desde hace años, se llaman a sí mismos, pedantescamente «intelectuales» (...). Deseo con estas páginas descorrer una parte del velo encubridor de los autores trágicos que nos han llevado al caos en que vive una gran par­te de España: busco el señalarlos con el dedo, dela­tando con todo valor, duramente, sin eufemismos ni atenuaciones, sus turbias actividades y los planes de que se valieron (...). Ojalá sirvan estas páginas de lec­ción para el futuro; que ellas permitan afirmar la ab­soluta necesidad en que estamos, si queremos vivir con honor, de eliminar de nuestro suelo patrio a los culpables (...). / Lo esencial es que el alma española (...) sepa también recoger en la memoria las figuras execrables de los agentes de nuestro daño, para que no queden olvidadas a la hora en que deba tener lu­gar una justicia tan implacable como el perjuicio que nos han causado" (en el prólogo dirigido "Al Lector"). A lo largo de su libro, Suñer señalaba con el dedo a los hombres de la Institución Libre de Enseñanza, de la Junta para Ampliación de Estudios y de la Resi­dencia de Estudiantes como los verdaderos culpables de los ríos de sangre.

226  En la introducción a su ya citada conferencia (véase atrás, n. 5) sobre "Poesía árabe y poesía espa­ñola"  (28-11-1937), publicada en Revista Cubana, VII (1937), núms. 19-21, pp. 19-21.

227 Según carta de Ramón Menéndez Pidal a su fa­milia residente en Segovia del 17 de Julio de 1937, "Al salir de La Habana tuve otro grave disgusto. Tuve la certeza de que mi carta a Garrigues, por una de tantas violaciones de la correspondencia, era conocida entre los amigos de Navarro [= Gobierno de Valencia]", y el 2 de Setiembre: "Me preguntáis por mi carta. Su ex­travío es tanto más chocante cuanto que salió de La Habana por conducto del representante oficial, al cual hice ver que usaban mala valija. No aciertan a expli­carse el extravío". Por otra parte, en Segovia sus familiares habían recibido otro aviso del que daban noticia a Ramón Menéndez Pidal: "Ayer escribieron a Elis[a Bernis] sus hermanas [desde Madrid] y nos cuentan que ha llegado al pueblo del capicúa [= Valencia, resi­dencia entonces de Tomás Navarro Tomás] una carta tuya que no les ha gustado nada, ellas dicen que les está bien empleado por leer lo que no es para ellos y a nosotros nos ha dejado llenos de curiosidad, sin saber a qué se refieren" (Jimena Menéndez Pidal, 11 de Ju­lio de 1937), noticia que el 15 de Julio le explicarían así: "Nos han escrito la familia de Elis[a] de que una carta del abuelo de Arnal [= Ramón Menéndez Pidal], dirigida a una señora francesa la han cogido y man­dado a los jefes del capicúa [= Gobierno de Valencia] pues juzgaban que en ella se hablaba muy mal de ellos ¿sabes tú algo? Pero parece que afortunadamente esos señores jefes no le dan importancia a la cosa". Llega­das a sus respectivos destinatarios las dos noticias cru­zadas, María Goyri consideró identificables las dos cartas interceptadas por el Gobierno republicano: "Vaya con la cartita que fue a parar a los amigos de Navar[ro]; y decías que la enviaban por medio seguro ¿Qué medio fue? Debe de referirse al mismo asunto que te contábamos en cartas anteriores y al parecer no ha despertado gran indignación" (6-VIII-1937); mientras Ramón Menéndez Pidal no lo veía claro: "No sé de qué carta mía, enviada donde el capicúa [= Valencia], os puede hablar la familia de Elis[a]. De­cirme si sabéis de dos cartas o una sola para que yo haga cabalas. La noticia que yo tuve por Saavedra (...) es que la carta enviada es la que yo escribí a Garri[gues]" (25-VIII-1937).

228 A su llegada a Nueva York, la mujer del Emba­jador de España le había ofrecido su casa: "Me escri­be Gloria [Giner] que vaya con ellos. Contesto que tengo que estar en contacto inmediato con las bi­bliotecas. Sabe por Ángeles Gasset que Fernanda [Troyano, sobrina de Fernando de los Ríos, el mari­do de Gloria] está muy unida a Jimena. Le doy las noticias que sé, bien pocas". Al comenzar el curso en Columbia University, Ramón Menéndez Pidal veía con frecuencia a la hija del Embajador, pues se ma­triculó en su curso; pero explicó así a su hija Jimena la relación: "Mucho me alegro de que hayas contri­buido a mejorar la suerte de Fernanda. Su prima, que estuvo cenando aquí en casa el otro día pues se ha apartado de sus padres para estar en una Residencia haciendo en Columbia su doctorado, me preguntó por ella y le di noticias" (28-IX-1937); "Ya transmití el recado a los del niño comilón [= los tíos de Fer­nanda Troyano]. No me trato con ellos, pero la niña es alumna de mi clase de los miércoles".

229 La publicación de la noticia en la prensa republi­cana me consta a través de una carta de Jimena Me­néndez Pidal a su padre del 2-XII-1937 escrita con los códigos de camuflaje que ya conocemos: "Ramona [Menéndez Pidal, quien había pasado de la España Re­publicana a la Nacional recientemente] nos dijo que había visto un periódico de los amigos [= Gobierno de Valencia] del capicúa [= Tomás Navarro Tomás] que habías dado una conferencia en la casa de Italia".

230 Cfr., a este respecto, cómo juzgaba A. Castro la vocación imperial de Franco en la carta citada más abajo.

231  La conferencia tuvo una versión impresa que circuló en formas varias: "La idea imperial de Carlos V", en "La Prensa" (N. York), días 21, 22, 23, 25, 26, 27 y 28 de Octubre de 1937; y en Revista Cubana, X (1937), núms. 28-30, pp. 5-31; La idea imperial de Carlos V, La Habana: Secretaría de Educación, 1938.

232 En carta del 22 de Octubre, Ramón Menéndez Pidal contaba a su familia: "Voy a la Casa de las Españas a ver si tengo carta vuestra. Antesdeayer di allí la conferencia sobre Carlos V. Onís estuvo cariñosísi­mo en las palabras que dijo y [Ángel] del Río lo mis­mo, haciéndome sentir que estaba entre discípulos del Centro de Estudios Históricos, en una continua­ción del Centro". Y en Diciembre aclararía de nuevo a su hija: "Mi conferencia no se celebró en la casa de Italia, sino en la de las Españas. Fue la de Carlos V, que creo ya os hablé de ella. La van a imprimir aquí (23-XII-1937)". Lo que sí había sido cierto es que había estado dispuesto a irse a vivir a la casa de Italia, pero "los Onís parece quieren que siga viviendo con ellos. No pueden hacer más de lo que hacen".

233  M. Azaña, Obras completas, IV, México, 1968, p. 852.

234 Según apuntó sobre él, a lápiz, Menéndez Pidal.

235 Carta publicada por Pérez Villanueva (1991), p. 369.

236  Que cito por su borrador.

237  "Si los asuntos de mi familia u otra contingen­cia no lo exigen, yo continuaré aquí hasta fines de Mayo, en que se acaba el curso".

238  Cirot sólo le podía garantizar la buena disposi­ción del rector Terracher (carta del 12-1-1939): "Je ne puis naturellement rien vous promettre, je n’en ai plus ni le droit ni le pouvoir" (carta 14-11-1938).

239  "En esta inseguridad ya comprendo que, en los meses que faltan, no deberé acudir a Vds. caso de un necesario acercamiento a mi familia; pero, si pudiera contar con algo para el curso 38-39, probablemente me iría ahí a terminar mi libro".

240 "Ya tengo casi agotado el trabajo en estas bi­bliotecas, de modo que, cuando acabe mi curso aquí a mediados de Mayo, me embarcaré para Francia a continuar mi trabajo en París y en Burdeos. Allí esta­ré en comunicación con gentes y cosas de España, que aquí se está demasiado lejos de todo y es deses­perante la lentitud del correo" (25-II-1938).

241  El 11 de Marzo de 1938 Ramón Menéndez Pi­dal había recibido carta de Miguel Asín, quien le ha­cía saber: "Trato con Sangróniz para facilitar y apresu­rar su regreso, caso de que Vd. no pensase prolongar todavía su estancia en los Estados Unidos".

242  En el Archivo Menéndez Pidal del Romancero no he podido hallar copia de este fragmento.

243 El 21 de Marzo de 1938 María Goyri escribió a su marido advirtiéndole "El otro día llamó Ramona y nos contó que el P[adre] Getino les había escrito que el sobrino de María, la que se fue a B[uenos] A[ire]s y la esperaban ahí [= María de Maeztu] ha contado no sé qué patrañas del abuelo de Arnau [= Ramón Menéndez Pidal]. No creo que importe lo que invente una imaginación calenturienta como la suya, pero hay que estar atentos", y Jimena Menén­dez Pidal reforzaba ese mensaje insistiendo: "Me lla­mó la prima [= Ramona Menéndez Pidal] por teléfo­no  para contarme  la historia del  sobrino  de  la ex-directora [= María de Maeztu] (...). Parece que le echa la culpa del entorpecimiento del viaje; yo no creo que un peque así pueda tener arte ni parte decisiva, pero, si no es él, habrá sido otro «más mayor», contra el que los amigos no tuvieron fuerza; la «fa­milia» está en ese plan, de que cualquier chico, por cualquier tontería, les haga cambiar de planes".

244 Según definición de Joaquín de Entrambasaguas, que en aquel año publicó su libro Pérdida de la Universidad española, Bilbao: Ediciones Libertad, Julio 1938, con el propósito de culpabilizar de la sangre vertida a los "verdugos" de la Institución Li­bre de Enseñanza, de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, de la Junta de Relaciones Culturales, del Centro de Estudios His­tóricos, del Instituto Cajal, Instituto Rockefeller, de la Escuela de Criminología, del Museo de Ciencias Naturales, del Instituto Escuela, del Museo Pedagó­gico, de la Escuela Superior del Magisterio, de la Universidad de Verano, de Misiones Pedagógicas, del Centro Superior de Investigaciones Científicas, de la Fundación Nacional de Ensayos, de la Barraca, de la Expedición al Amazonas, etc. y de exigir que se les niegue el perdón: "Que esperen a escuchar el per­dón de los labios helados de los miles de muertos, de los mártires caídos por su culpa". Don Joaquín se congratulaba de los estudios realizados por Enrique Suñer "y los señores Gregorio Rocasolano, González Palencia, Bermejo, Guallart, Allué, Sancho, Miral, Romualdo de Toledo, Talayero, Artigas, Riba y Temprano" a fin de "exigir responsabilidades a los culpables" de la Institución Libre de Enseñanza, "ese odioso fantasma (...) ya desaparecido oficialmente, aunque alguno de sus intrigantes, simpatizantes, disfrutantes y demás gentuza o gentecilla crean en una posible resurrección y ahora deseen silencio", y contribuía a señalar con su dedo acusador a una se­rie de ellos: "el forajido Castillejo", Américo Castro "el maniquí erudito", "el inverecundo Sánchez Al­bornoz", Aguado Bleye, Navarro Tomás, Hornero Serís, Moles, los Bolívar, los Cabrera, los Buen, los Barnés, los Zulueta-Besteiro, los Luzuriagas, Jimé­nez Fraud, los Sbert, los López Rey, los Sayagués "y demás canalla".

245 Según relato de Rafael Lapesa a Pérez Villanueva, que éste resume (en su obra citada, p. 370).

246 Embarcó en Nueva York el 18 de Mayo de 1958 y el 24 estaba ya en París.

247  Según un apunte manuscrito del propio Me­néndez Pidal en que va rememorando los hechos.

248 El general Francisco Gómez Jordana, Conde de Jordana. Era el Vicepresidente del Gobierno de Fran­co y Ministro de Asuntos Exteriores.

249 Sin duda, Bárcena, como corrige el nombre más adelante en la nota.

250 Señas del hotel a donde se había trasladado Ra­món Menéndez Pidal.

251 Silencio que, más tarde, le reprocharía su mujer, vistas las consecuencias: "Dinos lo que piensas, no te lo calles como lo del cajón de Ginebra que dices lo sabías hace tiempo y Miguel ha recorrido toda Cata­luña en su busca" (10-IV-1939).

252  Según Jimena Menéndez Pidal anunciaba a su padre, 4-III-1939, y añadía: "¿Le vas tú a escribir so­bre ello?"

253 Miguel Gómez del Campillo.

254  Pedro Muguruza era Comisario General del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional.

255 Como aclarará más adelante a sus familiares (24-III-1939), "escribí a Pedro Muguruza, no al her­mano, dándole señas de los papeles, y encargándole cuidado, si por cualquier causa tenían que abrir las cajas, pues los ficheros estaban sin tapas y si se volca­ban y desordenaban las papeletas, me costaría traba­jo volverlas a su orden, si es que acababa de ordenarlas. Envié la carta a Lasso de la Vega". La fecha cons­ta por la respuesta de Muguruza.

256 Miguel fue trasladado al Instituto de Santander desde el de Segovia, pero no llegó a ocupar el puesto. El traslado interesaba a su familia, en vista de la ac­cesibilidad de la Biblioteca Menéndez Pelayo.

257 Se vaticinaba ya la rendición de Madrid. Acóntecimiento que, según Ramón Menéndez Pidal pensaba, haría posible su vuelta a España.

258 Jacinto Alcántara, antiguo profesor del Instituto Escuela, trabajaba como falangista "camisa vieja" con Raimundo Fernández Cuesta, ministro en el gabinete de Franco y Secretario General de Falange Española.

259 Habían proyectado ir a buscar a Ramón Me­néndez Pidal, si se decidía a entrar en España, a la frontera, para que fuera a vivir con Gonzalo Menén­dez Pidal a Burgos.

260 Significativamente, en aquel momento, era a este trabajo, que creía no necesitaba elaboración, al que daba preferencia: "La Historia de la epopeya, claro es, me importa más que los ficheros, pues eché mucho trabajo en ella".

261 "Mi querido Don Ramón. Su amable carta del 11 actual me ha llegado justamente ayer, en Vitoria, retransmitida por Lasso de la Vega; y me apresuro a decirle que tendremos la más exquisita atención para los bultos que, proviniendo de Perelada, parecen con­tener documentación cuya importancia bien se nos alcanza, al ser posiblemente su trabajo, tan valioso y estimado. Puede Vd. tener la más absoluta tranquili­dad de que lo recuperado habrá de llegarle, por nues­tra parte y en el día que nos ordenen hacer la devo­lución, exactamente como llegó a nuestras manos; y que cuanto venga o salga de sus envases en mala o deficiente condición, será objeto del más meticuloso cuidado para evitar un desorden o un daño, por leve que fuera. / Su sobrino Luis viene con nosotros y puede calcular el interés que pondrá en cuanto afecte a su labor" (Vitoria, 23-III-1939, en papel del "Instituto de España", en caracteres rojos, como des­de tiempo atrás escribía Pedro Muguruza).

262 Juan Cabrera, físico, catedrático de Zaragoza, hermano de Blas Cabrera, "que ha estado recupe­rando el tesoro científico en Barcelona y espera ir a Valencia" (según Jimena Menéndez Pidal, 4-III-1939).

263 La carta continúa: "Hoy he visto cosas en los es­caparates; las telas las encargo a la mujer de Martorell que buscará a ver si encuentra algo. Camisas he visto y compraré. Estoy impaciente de ver cómo os habéis desenvuelto con la liberación de Madrid. Aquí co­memos bien y no está nada caro".

264 El almuerzo fue dado por el Dr. Debat, "gran fabricante de específicos que tiene el castillo de St. Cloud, lujosísimo. El jefe técnico del laboratorio es un discípulo de Cajal, que vino pensionado por la Junta de Ampliación y aquí se quedó" (17-IV-1939). El embajador de Franco ofreció "pedir enseguida las cajas de Ginebra".

265  En la "Chronique" de G. Cirot publicada en el Bulletin Hispanique, XLI (1939), p. 385 figura la no­ticia: "Illustration, 8 juillet 1939: Noelle Roger, L’exposition des chefs-d’oeuvre du Prado a Geneve (174 ta-bleaux et 21   tapisseries,  choisis  parmi les 2,000 tableaux et 14 kilométres de tapisseries envoyés á la S[ocíete] d[es] N[ations], á Geneve".

266 Y le hace saber que no es distinta la situación de las colecciones particulares de Cambó o de Mateu, que era a la sazón Alcalde de Barcelona.

267  La hipótesis de que fueran entregados a Luis Menéndez Pidal se justifica por la noticia que le ha­bía transmitido Muguruza, citada en la n. 261.

268  La carta va dirigida a Serrano 119, sin duda al Instituto Rockefeller, al que Miguel Catalán se incor­poró hasta que, sometido a depuración, se le prohi­bió el acceso a sus antiguos laboratorios y a los traba­jos de investigación que tenía en curso de realización.

269  Hispania-USA, XXIX (1946), 519-522.

270 Seguida de una nota en que Manning se disculpa por haber malentendido a Menéndez Pidal, Hispania-USA, XXX (1947), 226 y 227.

LÁMINAS

Segovia con el Alzamiento Nacional. Fotogra­ma del documental "Consejo de la Sección feme­nina de Falange" (Archivo de la Filmoteca Espa­ñola, A-1159).

Páginas del extenso telegrama secreto, remitido por el Estado Mayor del VII Cuerpo del Ejército desde Segovia (8-X-1937) a Franco y al Servicio de Información Militar de Burgos y Ejército del Centro, relativo a la familia de Menéndez Pidal.

Miguel Catalán, Diego Catalán (y Macarra, que murió en el frente de Aragón) en Segovia, 1937 (primeros meses).

El general Várela, al no conseguir tomar Madrid, fue enviado a Segovia por Franco con el mando de la Sie­rra del Guadarrama, frontera entre las dos Españas. Mayo de 1937.

    

Banderas sobre el Alcázar, símbolo de España "una, grande y libre" creada por Isabel y recreada por Fran­co. (Fotogramas de "Noticiario español", n°. 9 y del documental "Consejo de la Sección femenina de Falange. Archivo de la Filmoteca Española, A-1265 y A-1159).

Aunque antes de la "unificación" de las organizaciones políticas de "la España nacional" (Abril, 1937) Segovia se identificaba con las milicias de las J.A.P (Juventudes de Acción Popular), todas las fuerzas vivas que apoyaron el "Alzamiento"aceptaron la nueva simbología. (Fotogramas de "Noticiario español" n° 17 y de "Consejo de la Sección femenina". Archivo de la Filmoteca Española, A-1267y A-1159).
Las camaradas de la Sección femenina de FET y de las JONS.


La "Cruzada", proclamada por 18 obispos (1-VII-1937), integraba los ritos fascistas con los de la Iglesia militante. Pilar Primo de Rivera saluda; el obispo de Segovia bendice.

Visitas de doña Carmen Polo, mujer del Caudillo, y de Pilar Primo de Rivera a Segovia. Fotogramas del "Noticiario Español" n°. 17 y de "Consejo de la Sección femenina". Archivo de la Filmoteca Española, A-1267 y A-1159). Bajo esos soportales tenía su sede el "Centro de Información de Heridos" donde trabajaba como vo­luntario Miguel Catalán.

Desde el comienzo del ataque del ejército a Madrid, la aviación "nacional" castigó muy especialmente los edificios del Museo del Prado, sobre cuyo tejado arrojó 9 bombas incendiarias, y el compartido por el Museo Antropológico y la Biblioteca Nacional, atacado con 28 bombas incendiarias el 16-XI-1936. El gobierno republicano dispuso el desalojo del Tesoro artístico, que fue almacenado en sótanos y, finalmente, transportado a Valencia. (Primero los cuadros, tapices y otros objetos, entre Noviembre de 1936 y Julio de 1937; más tarde fondos de la Biblioteca Nacional y del Archivo de Menéndez Pidal).


Milicianos y una experta de la Junta Delegada del Tesoro Artístico catalogan un cuadro antes de almace­narlo (1937. Fotos David Seymour).
 



Evacuación del Tesoro artistico desde el Museo Arqueológico. (3-VII-37) Junta D.T.A. Arch y varios Fototeca de Información Artística, IPHE (MEC).   

                                                         
Camión de la Junta Delegada del Tesoro Artístico próximo a partir para Valencia.

Siguiendo instrucciones de Menéndez Pidal, el Embajador de México (en Valencia) dispuso la en­trega del Archivo Menéndez Pidal (que la Embajada mantenía en Madrid) a Navarro Tomás, Di­rector de la Biblioteca Nacional. El 10 de Noviembre de 1937, Menéndez Pidal pensaba que el Ro­mancero podía quedarse en la Biblioteca Nacional, pero deseaba que le remitieran los ficheros de la Historia de la Lengua, para su trabajo en Nueva York. El Ministerio de Instrucción Pública, al ha­cerse cargo del Archivo, lo trasladó a Valencia como parte del Tesoro artístico nacional.
Motoristas custodiando uno de los envíos del Tesoro artístico hacia Valencia. Junta D. T.A. Archivo chico, n°. 372. Fototeca de Información Artística, IPHE (MEC).

 
     

Una expedición con fondos del Tesoro artístico enviada a Valencia desde Madrid. (5- VIII-37) Junta D. T.A. Arch. y varios. Fototeca de Información Artística, IPHE (MEC).

La publicación franco-española filo-fascista "Occident" tradujo (25-X-1938) el estudio de Menéndez Pidal sobre "La idea imperial de Carlos V" al tiempo que hacía propaganda de la posición de Sert.

Sert negoció, como representante del Gobierno de Burgos, la inmediata entrega por las autoridades euro­peas del "Tesoro Artístico Nacional" al Gobierno de Franco tan pronto como cruzara la frontera francesa.

La polvareda levantada por el artículo de Menéndez Pidal acerca de "La idea imperial de Carlos V" susci­tó que los filólogos del "Instituto de Filología" que dirigía Amado Alonso en Buenos Aires le enviaran una car­ta de adhesión (11-IV-1938).

La silenciosa neutralidad (pero patente desvinculación hostil respecto al gobierno republicano), que desde Nueva York mantuvo Menéndez Pidal, determinó que se le ordenara in­corporarse a la dirección del Centro de Estudios Históricos. Al no hacerlo, fue destituido por el Ministerio de Instrucción Pública, y su Archivo, in­corporado al Tesoro nacional, quedó entonces a cargo del Ministerio.


 

Carta de Fernando de los Ríos, embajador de la República española en Estados Unidos a R. Menéndez Pidal, transmitiéndole la orden del Ministro de Estado (Giral) de incorporar­se a la Dirección del Centro de Estudios His­tóricos en Valencia en el plazo de un mes, y borrador de la contestación.


El solidario esfuerzo de los hombres del Centro de Estudios Históricos por salvar el pasado de las consecuencias de la guerra fraticida se desmorona.
Carta de A. Castro a R. Menéndez Pidal refugiados, uno y otro, en dos "colonias" culturales del Centro en Estados Unidos.

Tras la segunda fase de la batalla de Teruel (recuperada la ciudad por los "nacionales" en febrero de 1938) y del avance de las tropas de Franco hacia Vinaroz, el gobierno republicano encargó a José (Pepín) Giner el traslado del Tesoro artístico a Cataluña. El Archivo de Menéndez Pidal formó par­te de la expedición.
Batalla de Teruel. 21 de Diciembre de 1937 (foto Robert Capa / Magnum Photos).

 Diseño, enviado por Gonzalo Menéndez Pidal a su ahijado "Arnau", del Camión-radío de propa­ganda donde servía durante la batalla de Teruel.

 

La Subsecretaría de Prensa y Propaganda (dirigida por Dionisio Ridruejo) proporcionó durante la Guerra civil la simbologia apropiada para un Estado nacionalista con vocación populista, recu­rriendo a la España de Isabel y Fernando y de Carlos V, a los tercios de Flandes y al Romancero heroico.
Fotograma del No­ticiario español n°. 12 sobre la batalla de Ca­taluña; en su introducción se presenta a las mujeres sin hombres de La Puebla de Sanabria
(Zamora) cantando una adaptación de "Mambrú se fue a la guerra" para mostrar el volun­tario sacrificio de los jó­venes de la España más castiza que acudían a servir en la causa "na­cional" (Archivo de la Filmoteca Española, A-1265).

Pilar Primo de Ri­vera, camarada jefe de la Sección Femenina del partido único, en "El Calvario" de Segovia. (Fotograma del do­cumental "Consejo de la Sección femenina". Archivo de la Filmoteca Española).

El avance "nacional" hacia Barcelona provocó la emigración de multitud de gentes en dirección a la frontera.
Fugitivos de Tarragona hacia Barcelona. 15 de enero de 1939 (foto Robert Capa / Magnum Photos).

Fugitivos desde Barcelona. Enero de 1939 (foto Robert Capa /Magnum Photos). El avance "nacional" hacia Barcelona provocó la emigración de multitud de gentes en dirección a la frontera.

Columna de refugiados atravesando Gerona (foto Internationaal Instituut voor Sacíale Geschiedenis, a tra­vés de A. Paz, Guerre d’Espagne, París: Hazan, 1997).

   

Llegando a la frontera franco-española (fotograma del "Noticiario español" n°. 15. Archivo de la Filmote­ca Española, A-1267).



Cuando los restos del ejército republicano de Cataluña escapan, junto con columnas de refugiados ci­viles, atravesando la frontera francesa con destino a los campos de concentración a que les confina la Re­pública hermana, el Gobier­no se preocupó de conseguir que el grueso de las cajas del Tesoro artístico llegara a ser transportado hasta Ginebra.
Con la llegada de las tro­pas victoriosas de Franco a los pueblos fronterizos, los encargados del Tesoro hubie­ron de abandonar parte de los cajones en los castillos de Perelada y Figueras, donde fueron intervenidos por el Servicio de Defensa y Recuperación del Patrimonio Na­cional (de Franco).


Soldados y civiles cruzando la frontera franco-española de Cataluña (fotogramas del "Noticiario español", n°. 15. Archivo de la Filmoteca Española).

Apertura de cajones del Tesoro artístico que quedaron en el castillo de Figueras (fotogramas del "Noticiario español" n°. 17. Archivo de la Filmoteca Española).

"La guerra se acaba, quizá ya esté acabada cuando usted reciba esta carta... ¡Qué cataclismo! La RFE, como todo lo de la Junta, que cuenta con el odio explícito de los vencedores (¡Pedro Sainz Ro­dríguez!) no podrá seguir publicándose. Primero porque la prohibirán, y segundo, porque, si no la prohiben, nos prohibirán a los que la podríamos seguir haciendo" (Amado Alonso, desde Buenos Ai­res, a Ramón Menéndez Pidal, en París, 8-III-1939). "Bien comprende V. la enorme amargura que es para mí ver, al fin de mis días, deshecho el hogar que formamos con tanta dificultad, es el recuer­do mortificador que martillea en todos los momentos de añoranza ... Vd. me recuerda el odio explí­cito contra la Junta. Piense V. que los vientos que forman toda borrasca giran con regularidad en redondo ... Cambiarán estos ... Ayude V. siempre a mi esperanza en vez de quebrantarla y crea que algo se conseguirá" (Menéndez Pidal a Alonso, 18-III-1939).
Menéndez Pidal en París (Invierno 1938). En una recepción en el "bureau" del diario "La Prensa" de Bue­nos Aires.
 

La Guerra Civil se aproximaba a su fin. Menéndez Pidal, desde París, se preocupaba por la suer­te de los antiguos colaboradores del Centro de Estudios Históricos y por las obras que tenían entre ma­nos.
Apunte de los primeros meses de 1939 en que se van acumulando noticias, más o menos ciertas, acerca de Castro Escudero, Bal y Torner, de la sección de Folklore del Centro de Estudios Históricos, traídas por los refu­giados de la España republicana. En otras papeletas análogas, Menéndez Pidal se interesa por saber respecto a la suerte de otros miembros del Centro.

La despedida. Hasta un "mañana" que jamás vendría. Foto Robert Capa /Magnum Photos.

Huérfano de guerra, foto David Seymour

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada