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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

26.- 3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L

3. LA EVOLUCIÓN DE -S, -Z COMPARADA CON LA DE -R, -L. III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

      El proceso de debilitación de /s/, /θ/ en los márgenes implosivos de la sílaba debe considerarse juntamente con el proceso, enteramente análogo, de debilitación de /r/, /l/ y /n/ en las mismas distribuciones109. Aunque no es aquí mi propósito el tratar extensamente de los fenómenos tocantes a estas otras consonantes finales de sílaba, he creído imprescindible ilustrar, median­te el mapa nº 2 de este trabajo [núm. 3 del presente libro] la suerte de -r, -l en el español peninsular.

      Resumiendo los datos que proporciona el volumen I del ALPI acerca de, -r y -l en final de palabra (andar, nº 15; ayer, nº 20; ayunar, nº 21; caer, nº 31; cazador, nº 39; y baúl, nº 24; caracol, nº 36), he trazado el límite de la neutralización de /r/ : /l/ implosivas ante pausa110.

 

Mapa 3:  La -r y la -l finales en el castellano peninsular

      En líneas generales (si prescindimos del área «navarra», que tiene un origen independiente111), la gran área meridional de neutralización de /r/ : /l/ finales es muy semejante a la de la neutralización de /s/ : /θ/ finales: Alcanza hasta las estribaciones salmantinas de la Sierra de Gata; incluye los valles del Alagón, en Salamanca, del Tiétar, en Ávila, y del Alberche, en Madrid; asciende por el Tajo hasta el SE. de Madrid y S. de Guadalajara; comprende el Occidente de Ciudad Real (mientras deja fuera la mayor parte de La Mancha); incluye Jaén y Murcia (y no la huerta de Orihuela)112. Com­párense las dos líneas de trazos gruesos en los mapas 1 y 2.

      Como en el caso de las sibilantes, hallamos tres realizaciones básicamen­te distintas del archifonema final: [-l], [-h] y [Ø]. Estas tres realizaciones se corresponden con las tres realizaciones, [-s], [-h] y [Ø], del archifonema de las sibilantes en las sub-zonas B, C y D. Aunque la difusión de la realización [-l] sea mayor que la de la realización [-s], y la reducción a [Ø] algo menor que en el caso de las sibilantes, la disposición geográfica de las tres posibili­dades (que llamaré también B, C y D) ofrece una indudable analogía con la que hallábamos en el mapa de -s, -z. También aquí se impone la interpreta­ción dinámica de los datos geográficos.

      Si completamos los datos del ALPI con informaciones de varia proce­dencia respecto a -r, -l seguidas de consonante, podremos reconstruir las si­guientes etapas113:

-l + CONS.- :

-r + CONS.-

-l (final) :

-r (final)

 I: [-r]       =

[-r] .......  

[-l]        =

[-l]

II: [-r]       =

[-r] .......

[-h]       =

[-h]

III: [-r]      =

[-r] .......    

[Ø]        =         

[Ø]

3.1. Expansión del fenómeno de debilitación 114

      Nuevamente debemos suponer que el foco fue la baja Andalucía (el rei­no de Sevilla). Y, como en el caso de las sibilantes, las regiones más pronta­mente alcanzadas por la innovación debieron ser Málaga, Córdoba, la baja Extremadura (por tierra) y Cartagena (por mar). Después, la neutralización se extendería a la costa y centro de Granada y al Occidente de Jaén. Más tarde, alcanzó al resto de Andalucía y Murcia, a la alta Extremadura y la sub-sierra y a los valles medios del Tajo y el Guadiana.

 Diego Catalán. El español. Orígenes de su diversidad (1989)

NOTAS

109 Véase D. Catalán, «El español canario. Entre Europa y América», BF 19 (1960), 317-336 (especialmente 321-329) [reed. en el cap. 7 del presente libro]; «El español en Canarias», Presente y futuro de la lengua española, I (Madrid, 1963), 239-280 (261-263) [reed. en el cap. 8 del presente libro]; «El español en Tenerife. Problemas metodológicos», ZRPh 82 (1966), 467-506 (478-484) [reed. en el cap. 9 del presente libro].

110 La información del ALPI I acerca de -r + CONS.-, -l+ CONS - es insuficiente. Se limita a los mapas nos 17: árboles y 74: dulce (en 13: ahogarse y 62: decirlo condiciones morfológicas espe­ciales alteran la -r en muchas regiones; por otra parte, los grupos -rn-, -rl- merecen, como es bien sabido, consideración independiente).

111 El ALPI nos dibuja, con bastante precisión, esta área independiente, formada por los puntos 434 (Pradejón, Logr.), 602 (Arguedas, Nav.), 444 (Muro de Ágreda, Sor.), 622 (Tierga, Zar.), 448 (Cihuela, Sor.) y 625 (Codos, Zar.). A. Alonso, Estudios lingüísticos: Temas hispa­noamericanos (Madrid, 1953), p. 269 (y, anteriormente, en su contribución al Homenaje a Menéndez Pidal II, Madrid, 1925, p. 184, n. 2 y, con R. Lida, en «Geografía fonética. -/ y -r implosivas en español», RFH 7, 1945, 313-345) se había ya ocupado de la mitad septentrional de esta área (al Norte del Moncayo), describiéndola con todo detalle: Aunque «ya en Lerín y Mendavia, y un poco más en Sesma, la r final de sílaba comienza a tener un escape lateral», «el fenómeno se cumple del todo» únicamente algo más al Sur, en Lodosa, Sartaguda, Cárcar, Andosilla, San Adrián, Azagra, Marcilla, Villafranca, Milagro, Cadreita, Valtierra, Arguedas (al Norte del Ebro), y en Alcanadre, Calahorra, Alfaro, Corella, Cintruénigo, Fitero, Tudela, Murchante, Cascante, Monteagudo, Tarazona, Ribaforada, Buñuel, Cortes, Fustiñana, Borja (al Sur del Duero). Según J. Magaña, en RDyTP 4 (1948), 266-303, la pronunciación [-l] < -r ocurre en Arnedo, igual que en Calahorra. En El habla de Magallón (Zaragoza, 1945), p. 9, F. Lázaro señala que «sin excepciones siempre que la r traba sílaba final, y muchas veces cuando la sílaba es interior» se pronunica [-l] («el fenómeno... alcanza a todos los infinitivos y a los imperativos Plurales») y que «la l ante consonante se convierte en r». A. Llórente, en RFE 48 (1965), 329, registra el paso de -r final a [-l] en Alfaro, Autol, Herce y Villar de Arnedo (no en Enciso ni en Galilea). Otro foco aislado de neutralización de /r/ : /l/ implosivas en el Norte de la Península parece estar localizado en ciertos lugares de Santander: El ALPI registra un caso en el punto 401 y V A. Alonso anota, de pasada (p. 278, n. 2): «también ocurre el cambio inverso, -/ < -r, como en montañés Javiél < Javiér». Son de desear informes más completos.

112 Las noticias de los dialectólogos habían permitido ya a A. Alonso y R. Lida, en RFH 7 (1945), 313-345, esbozar un mapa esquemático de la difusión de la neutralización en la Penínsu­la; el ALPI aclara completamente la cuestión geográfica. Naturalmente, las monografías dialec­tales aportan interesantes precisiones. Sobre el extremo NO. de la frontera, en Salamanca, los estudios de A. Llórente y de P. Sánchez Sevilla comprueban que en La Ribera y en Cespedosa de Tormes no hay confusiones; R. Menéndez Pidal, El dialecto leonés2 (Oviedo, 1962), incluye un mapa (elaborado tiempo atrás) en que se dibujan dos fragmentos de la isoglosa Norte de comel: el primero incluye los lugares de «fala mañega», la comarca de El Robledal (Navasfrías, El Payo, Peñaparda, Villasrubias y Robleda) y Fuenteaguinaldo, dejando fuera a Alamedilla, Castillejo y El Bodón; el otro incluye a Sequeros y Linares de Riofrío y excluye a Monsagro, Tamames y Monleón; los datos que da A. M. Espinosa (en Arcaísmos dialectales, 1935) y los que proporcionan el propio Espinosa y L. Rodríguez Castellano (en RFE 23, 1936, 225-254 y 337-378) confirman este trazado (salvo para El Bodón, donde un viejo pronunciaba hincál) y aclaran que, entre la comarca de El Robledal y Sequeros, la isoglosa de [-l] < -r incluye a El Saugo, Agallas, Vegas de Domingo Rey y Sotoserrano y excluye a Serradilla del Arroyo; más a Oriente, Valdefuentes también neutraliza. Sobre el Sur de La Mancha, A. Alther (1935), aunque no se ocupó del problema, muestra que la distinción estaba amenazada por la pérdida de -r, -l en Almuradiel (9 ejemplos de -r > [Ø], frente a 8 de -r y 3 de -l conservadas), mientras en Castellar de Santiago se mantenía mejor (3 ejemplos de -r > [Ø], contra 11 de -r y 4 de -l correctas); en el Campo de Montiel, Villanueva de la Fuente parece distinguir, por lo general (17 -r: 3 -l, correc­tas), pero confunde en caccabér y pierde en freí, rajá ’rasgar’ (y, quizá, en bajá y ún boθá); más a Oriente, Alcaraz, en Albacete, pertenece de lleno a la zona de neutralización (vacilando entre -r -> [-l]: minál, forrajál, ehmontál, dejarrál, ehpolboriál, la flól, coliflól, y la aspiración: rehpaldáh; -l+C0NS.-y -r CONS.-también se neutralizan loh órmoh, lah armuáh ias almohadas’, arcachófah, el súlco, la phnála ’la piedra pedernal’).

113 En beneficio de la claridad, me he limitado a seriar las realizaciones más llamativas del archifonema, sin atender a sus múltiples variantes. Entre las pronunciaciones [-r] y [-l], se regis­tra, con cierta frecuencia, [l/r]. En alguna comarca, el punto de articulación del grupo se retro­trae hacia el paladar, al ampliarse el contacto de la punta de la lengua. Los grupos -rn-, -rl- merecen consideración aparte, pues tienden, con mucha mayor frecuencia que los restantes, a ser coarticulados; Ma implosiva adquiere la cualidad de «distribuida», tanto cuando no se aspira [-nn-], [-’1-] (la punta de la lengua establece un contacto mayor y más sotenido con la región alveolo-palatal que en el caso de [n-], [l-]), como cuando se aspira [-hn-], [-hl-]. En las regiones en que el archifonema final > [Ø], la vocal anterior a la implosiva puede quedar inflexionada (en alguna comarca -al, -ar llegan a pronunciarse [-ę]); pero no ha sido bien estudiado el pro­blema de la posible neutralización de -s, -z : -r, -l. Aparte del estudio de conjunto de A. Alonso y R. Lida y de los datos del ALEA, son de especial interés las contribuciones, relativas a determi­nadas comarcas, de L. Rodríguez Castellano y A. Palacio, «El habla de Cabra», RDyTP4 (1948), 387-418 y 570-599, D. Alonso, En la Andalucía de la e (Madrid, 1956), M. Alvar, «El cambio -al, -ar > -e en andaluz», RFE 42 (1958-59), 281-282, y A. Llórente en RFE 45 (1962), 240.

114 A. Alonso, siempre inclinado a retrasar la cronología de la fonética innovadora andaluza (para defender mejor la tesis de la independencia fonética del español americano), hizo hincapié en el carácter tardío (s. XIX) de la neutralización. Su opinión fue acogida por muchos (sirvan de ejemplo, A. Zamora Vicente, Dialectología española, Madrid: Gredos, 1960, 249 y G. Salvador, «Fonét. and. y su propagación», p. 184. Zamora cambió de opinión en la 2ª ed. de su Dialecto­logía, 1967, pp. 315-316). R. Lapesa en «El andaluz y el español de América», Presente y futuro de la lengua española, II (Madrid, 1963), 180-181, reunió ejemplos más que suficientes para poder afirmar que la neutralización estaba ya muy extendida en Andalucía y América en el s. XVI y principios del s. XVII, y además dos curiosos casos andaluces de entre 1384-1392 y de 1448. Puedo añadir a su lista el ms. A de la Gran Crónica de Alfonso XI, del s. XVI (tiene, al parecer, anotaciones de G. de Zurita, 1512-1580): Guadarfajara, Aljona, Ilegal (ms. P: llegar), Giblartar (ff. 17v, 94, 109, 370) [véase ahora en Gran Crónica de Alfonso XI, ed. D. Catalán «Fuentes cronísticas de la Historia de España» IV (Madrid: SMP y Gredos, 1976), caps. VIII. 17, LXVI. 23, LXXVIII. 2, CCLXIV. 9 (con una errata ultracorrecta)]. Si Sancho Panza repre­senta el habla rústica manchega, el Quijote II, 8 (Madrid, 1615), nos proporciona la primera noticia de la expansión de la neutralización de -r, -l+cons-por tierras del Guadiana (donde hoy la neutralización de -r, -l finales contiende con la distinción): «Querría que v. m. me sorbiesse vna duda que agora en este punto me ha venido a la memoria. Assoluiesse, quieres dezir, San­cho, dixo don Quixote» (ed. facsimil de la príncipe, Palma de Mallorca, 1968, f. 28 v).

CAPÍTULOS ANTERIORES:  EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

ADVERTENCIA

1.- EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD

I ORÍGENES DEL PLURALISMO NORMATIVO DEL ESPAÑOL DE HOY

*   2.-1. EL FIN DEL FONEMA /Z/ [DZ - Z] EN ESPAÑOL

*   3.- 2. EL FIN DEL FONEMA /Z/

*   4.- 3. ¿PROCESO FONÉTICO O CAMBIO FONOLÓGICO?

*   5.- 4. ¿PROPAGACIÓN DE UN CAMBIO FONÉTICO O DE UN SISTEMA FONOLÓGICO?

*   6.- 5. LA FALTA DE DISTINCIÓN /Z/ : /Ç/, REGIONALISMO CASTELLANO - VIEJO

*   7.- 6. LA CONFUSIÓN SE CONVIERTE EN NORMA DEL HABLA DE LA CORTE (FINALES DEL SIGLO XVI)

*    8.- 7. LA PÉRDIDA DE LA DISTINCIÓN /Ç/ : /Z/ NORMA GENERAL DEL HABLA (EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XVII)

*   9.- 8. EL CAMBIO EN LA NORMA CORTESANA, VISTO POR LOS GRAMÁTICOS EXTRANJEROS

10.- 9. EL ESPAÑOL ORIENTAL ANTE EL TRIUNFO DE LA NUEVA NORMA DE MADRID

11.- 10. RESISTENCIA DEL ANTIGUO SISTEMA TOLEDANO EN LA ALTA EXTREMADURA

*   12.- 11. LA NUEVA NORMA ANTE EL CECEO ANDALUZ

*   13.- 12. CONCLUSIÓN

 II EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA.

*   14.- 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

*   15.- 2. CECEOSOS DE LENGUA ESTROPAJOSA

*   16.- 3. CECEOSOS POR HÁBITO LINGÜÍSTICO

17.- 4. COMUNIDADES CECEOSAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. SU LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y SOCIAL

18.- 5. EL ÇEZEO SEVILLANO EN TIEMPO DE LOS REYES CATÓLICOS, SEGÚN EL TESTIMONIO DE LAS GRAFÍAS

*    19.- 6. EL ÇEÇEO SEVILLANO, DESCRITO POR NEBRIXA

20.- 7. CARÁCTER FRICATIVO DE LA /Ç/ Y DE LA /Z/ DEL SEVILLANO MEDIEVAL

*    21.- 8. LAS GRAFÍAS Y EL ÇEZEO MEDIEVAL

*   22.- 9. CONCLUSIÓN: EL ÇEÇEO-ZEZEO AL COMENZAR LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA DE CASTILLA

III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 23.- III EN TORNO A LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL DE AYER Y DEL ESPAÑOL DE MAÑANA

* 24.- 1. CONSIDERACIONES DIACRÓNICAS ACERCA DE LA ESTRUCTURA SILÁBICA DEL ESPAÑOL

* 25.- 2. LAS SIBILANTES IMPLOSIVAS EN EL ESPAÑOL DE ESPAÑA: GEOGRAFÍA Y DIACRONÍA

       Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: Letra mayúscula Ñ de Albert Durero.

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