Blogia
ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

58.- 2. EL PRÓLOGO DE LA CRÓNICA ABREVIADA. ANOTACIONES SOBRE EL DESPERTAR DE LA VOCACIÓN DE DON JUAN MANUEL

58.- 2. EL PRÓLOGO DE LA CRÓNICA ABREVIADA. ANOTACIONES SOBRE EL DESPERTAR DE LA VOCACIÓN DE DON JUAN MANUEL

2. EL PRÓLOGO DE LA CRÓNICA ABREVIADA. ANOTACIONES SOBRE EL DESPERTAR DE LA VOCACIÓN DE DON JUAN MANUEL. IX. DON JUAN MANUEL ANTE EL MODELO ALFONSÍ: EL TESTIMONIO DE LA CRÓNICA ABREVIADA

      La Crónica abreviada comienza con la «tabla», en cuyo título se declara y precisa ya la personalidad política de su autor:

    Esta es la tabla deste libro que don Iohan fijo del muy noble ynffante don Manuel, tutor del muy alto e noble rrey don Alfonso su sobrino, adelantado mayor del rreyno de Murçia, fizo, que es dicho Sumario de la Crónica de España.20

      Sabemos, por tanto, que la obra fue escrita durante aquellos años de la menor edad de Alfonso XI en que don Juan es reconocido (por más o por menos ciudades y comarcas) como tutor del rey. La Crónica abreviada resulta ser la primera obra de don Juan Manuel. Esta constatación nos obliga a examinar la circunstancia en que don Juan Manuel decide, por vez primera, «hacer» un libro.

      El 26 de junio de 1319 los infantes don Pedro (hijo de Sancho IV) y don Juan (hijo de Alfonso X), tutores del niño rey Alfonso XI, mueren en la Vega de Granada.21 Este suceso proyecta a don Juan Manuel, hijo de infante y casado con una infanta,22 al primer plano político de Castilla; para sus contemporáneos será, en adelante, «el mayor omne que señor oviesse». No es joven, tiene ya 37 años y una larga experiencia política. Desde el primer momento, se cree llamado a gobernar el reino, como tutor, hasta que Alfonso XI llegue a su mayor edad. Sin embargo, la «prudente» (y astuta) reina doña María (abuela y tutora del rey niño) bloquea, con hábiles maniobras, la candidatura de don Juan Manuel y crea un pretendiente rival en su hijo, el infante don Felipe. Don Juan tendrá que buscar el apoyo del otro don Juan, el hijo del infante don Juan, para compensar su relativa debilidad política en tierras de Castilla y León. Desaparecida la reina del escenario político (30 jun. 1321), el forcejeo continúa, y don Juan Manuel, a pesar de su habilidad y de su firmeza en las negociaciones, ve frustrada su inicial ambición a la tutoría indivisa. En la contienda, que opone a los dos don Juanes contra don Felipe, don Juan Manuel pasa entonces por una experiencia que nunca olvidará: la sorpresa traicionera de Villaóñez, en que estuvo a punto de ser asesinado (jun. 1322).23

      La coincidencia en el desarrollo de las ambiciones políticas de don Juan Manuel y el comienzo de su actividad como escritor no puede considerarse casual, pues, según él mismo comenta en el Prólogo del Libro de los estados:24

    Los tienpos et las cosas que en ellos acaesçen mudan los fechos. Et todos los philosofos et las prophetas et después los sanctos, segunt las cosas que les acaesçieron en cada tienpo, asi dizian et fazian sus dichos et sus fechos; e aun todos los omnes en este nuestro tienpo de agora asi lo fazen, ca segunt les acaesçen en los fechos, asi an de fazer et de dezir. Et por esta manera oganno fiz un libro... que lo demas es fecho segund las cosas que entonçe acaesçien o que eran acaesçidas. Et acaesçe que agora esto acaesçiente, commo dixo Boesço, «camina qui quondam, etc.».

      Una vez que «hizo» su primer libro (entre 1320 y 1325), don Juan no cesaría de producir uno tras otro (hasta alcanzar la madurez como escritor con el Libro de Patronio o del conde Lucanor, cuya primera parte es de 1331-1333): el de la caballería (perdido), el de la caza, el del caballero y el escudero (empezado en Sevilla, h. nov. 1326 y acabado en el Castillo de Garci Muñoz en 1327, antes de oct.) y el del infante o de los estados (iniciado «luego que ove acabado» el anterior y cuya «primera parte» fue concluida en Pozancos, 22 de mayo, 1330, antes de empezar en la «Cinquaesma» el «segundo libro»).25

      Estas obras tampoco son fruto del ocio; todo lo contrario, nacieron duran­te unos años en que don Juan Manuel se vio envuelto en un verdadero torbellino de actividad diplomática y militar: Al cumplir Alfonso XI catorce años (13 ag. 1325) y habiendo don Juan renunciado a la tutoría, el rey entrega el gobierno a los dos caballeros de la parcialidad de don Felipe que en 1322 organizaron «la de Villaóñez»;26 en vista de ello, los dos don Juanes se coaligan para deservir al rey. Pero, súbitamente, una hábil maniobra de los privados coloca a la hija de don Juan Manuel, aún niña, en el trono de Castilla (pacto: 11 oct. 1325; casamiento: 28 nov.) y a su padre en la Frontera, como adelantado mayor, donde obtiene una resonante victoria sobre Ozmín, el vencedor de los infantes (29 ag. 1326).27 Don Juan Manuel, suegro de un rey adolescente, con autoridad militar sobre Andalucía y Murcia, amigo entraña­ble del más poderoso señor en Castilla y Vizcaya (el otro don Juan), cuñado del arzobispo de Toledo, yerno del rey de Aragón, parecía destinado a ser un Fernando de Antequera del s. XIV. Sin embargo, en poco tiempo la rueda de la Fortuna y la astucia de los privados le colocan en la más desesperada situación: el 31 de octubre de 1326 Alfonso XI mata en Toro, en una entrevista traicionera, a don Juan hijo del infante don Juan; don Juan Manuel, a punto de correr igual suerte, huye de Sevilla y busca refugio en el Castillo de Garcí Muñoz (son estos los días en que escribe el Libro del caballero y el escudero).28  El rey y sus privados ya no necesitan de doña Constanza Manuel; dispuestos a aislar políticamente a su padre, inician la negociación de unas bodas reales dobles, de Alfonso XI con María de Portugal y de su hermana la infanta doña Leonor con el heredero de Aragón (don Juan descubre el plan en 2 abr. 1327). La resistencia de Aragón a estos convenios, en atención a don Juan Manuel, se derrumba con la muerte de la infanta aragonesa casada con don Juan Manuel (ag. 1327) y del suegro de don Juan Manuel, Jaime II de Aragón (2 nov. 1327). Cuando la reina niña es reducida a prisión en Toro (oct. 1327), su padre, agraviado y acorralado, se decide a arriesgar todo en una «guerra guerriada» (nov. 1327) contra Alfonso XI, en la que trata de envolver (16 dic.) al rey moro de Granada (es este «el doloroso et triste tienpo» a que se refiere en la dedicatoria del Libro de los estados). La guerra, a pesar de la alianza entre los reyes cristianos,29 no acabó con don Juan Manuel,30 sino con los privados,31 y don Juan «ovo paz con el rrey la mas onrada que nunca se falla por ninguna fazanna que la oviese omne en Espanna» (ag. 1329), según se vanagloria en el Libro de los estados.32 Pero esa «paz» de los años 1330 a 1333 era más bien una tregua («commo quier que agora estamos avenidos et non ayamos guerra, siempre estamos a sospecha el uno del otro» confesará en el Lucanor);33 y don Juan Manuel no desperdiciará la ocasión de devolver los golpes de 1327 cuando los benimerines pongan cerco a Gibraltar (1333).34

      Esta conexión, tan evidente, entre la máxima tensión política en la vida de don Juan Manuel y su mayor actividad como escritor, nos lleva a pregun­tarnos sobre los motivos que le impulsaron a componer sus primeras obras. El Prólogo de la Crónica abreviada nos da una respuesta muy curiosa:

    «...E este muy noble rrey don Alfonso, entre muchas cosas nobles que fizo, ordeno muy conplida mente la Cronica de España, e puso lo todo conplido e por muy apuestas rrazones e en las menos pala­bras que se podia poner... Por que don Iohan su sobrino sse pago mucho desta obra e por la saber mejor, por que [por] muchas rrazo­nes non podría fazer tal obra commo el rrey fizo ni el su entendi­miento non abondaua a rretener todas las estorias que son en las dichas cronicas, por ende fizo poner en este libro en pocas rrazones todos los grandes fechos que se y contienen. E esto fizo el por que non touo por aguisado de començar tal obra e tan conplida commo la del rrey su tio, antes saco de la su obra conplida vna obra menor. E non la fizo si non para ssi en que leyese... E si otro leyere en este libro e non lo fallare por tan conplido, cate el logar onde fue sacado en la Cronica en el capitulo de que fara mención en este libro...»

      Y algo muy semejante nos dice también el Prólogo del tercero de sus libros, el de la caza:35

    «Entre muchos conplimientos e buenas cosas que Dios puso en el rrey don Alfonso, fijo del sancto e bien aventurado rrey don Ferran­do, puso en el su talante de acresçentar el saber quanto pudo, e fizo por ello mucho, assi que non se falla que del rrey Tolomeo aca ningún rrey nin otro omne tanto fiziesse por ello commo el. Et tanto cobdiçio quelos de los sus regnos fuessen m[u]y sabidores que fizo trasladar en este lenguaje de Castiella todas las sçiençias... Et por que don Iohan su sobrino, fijo del infante don Manuel hermano del rrey don Alfonso, se paga mucho de leer en los libros que falla que conpuso el dicho rrey (e) fizo escriuir algunas cosas que entendía que cunplia para el de los libros que fallo que el dicho rrey abia conpues­to, señalada mente en las Cronicas de España et en otro libro que fabla de lo que pertenesçe a estado de caualleria, e quando llego a leer en los (dichos) [libros] que el dicho rrey ordeno en razón de la caca, por que don Iohan es muy caçador, ley[e] mucho en ellos e fallo que eran muy bien ordenados ademas...»

      Ante tan explícitas e insistentes razones no cabe duda de que el incentivo para escribir se lo proporcionó a don Juan la lectura de las obras del rey don Alfonso y la admiración que sentía por el modelo de hombre de estado que el hermano de su padre encarnaba.

      Vemos también que, en un principio, el propósito de don Juan, al «sacar» de la Crónica o Estoria de España de Alfonso X «vna obra menor», fue sólo hacer más fácil su tarea de lector, poder asimilar mejor el contenido de la obra «cumplida». Paralelamente, lo que mandó escribir acerca de la caballe­ría fue aquello «que entendía que cunplia para el», esto es, los «fechos» y «rrazones» que podían serle de personal utilidad.

      Esta finalidad «autodidáctica» de los primeros libros de don Juan Manuel, tan reiteradamente expresada, podría creeerse una invención del ilustre hijo de infante para ponerse al resguardo de las posibles críticas de sus contempo­ráneos; 36 pero basta intentar leer de corrido el texto de la Crónica abreviada para convencerse de que don Juan no nos engaña en su Prólogo. Si en el caso del Libro de la caballería (desconocido) es imposible saber cuán de cerca siguió don Juan la estructura de la obra «cumplida» del rey su tío, respecto a su primer libro podemos asegurar que se limitó, con devota admiración, a resumir, capítulo tras capítulo, el manuscrito de la Crónica general de Espa­ña que poseía, sin entremeterse a incorporar, como hará en obras posteriores a partir del Libro de la caza, comentarios basados en su experiencia perso­nal.37

      Y, sin embargo, esta primera obra, que don Juan no hizo «sino para sí», para leérsela a solas, va precedida de un Prólogo todo él ya muy personal y muy representativo de lo que reconocemos ser el estilo manuelino. ¿Quién no recuerda la prosa raciocinante de las obras mayores de don Juan Manuel al leer el pasaje de ese prólogo en que se trata de explicar «cumplidamente» por qué «ninguno non podria y mas dezir nin tan bien» como dijo Alfonso X en su Prólogo de la Estoria de España?:

    «E esto por muchas rrazones: Lo vno, por el muy grant entendi­miento que Dios le dio. Lo al, por el grant talante que auie de fazer nobles cosas e aprouechosas. Lo al, que auia en su corte muchos maestros de las ciencias e de los saberes a los quales el fazia mucho bien (e) por leuar adelante el saber e por noblesçer sus rregnos, ca fallamos que en todas las ciencias fizo muchos libros e todos muy buenos. E lo al, por que auia muy grant espacio para estudiar en las materias que quería componer algunos libros, ca moraua en algunos logares vn año e dos e mas, e avn segunt dizen los que viuian a la su merced, que fablauan con el los que querian e quando [querian] e quando el queria, e ansi auia espacio para estudiar en lo que el queria fazer p[or] si mismo e avn para veer e esterminar las cosas de los saberes que el mandaua ordenar a los maestros e a los sabios que traya para esto en su corte.»

      Pero nuestra sorpresa se convierte en asombro al ver que este Prólogo de una obra tan impersonal se abre con una especie de «manifiesto literario» en que don Juan Manuel revela que tenía muy madura su concepción de la prosa desde antes ya de iniciar su actividad como escritor:

 

    «E por esta razon los que fazen o mandan fazer algunos libros, mayor mente en rromançe —que es señal que se fazen para los legos que non son muy letrados—, non los deuen fazer de rrazones nin por palabras tan ssotiles que los que las oyeren non las entiendan o por que tomen dubda en lo que oyen. E por ende, en el Prologo deste libro que don Iohan fijo del muy noble ynfante don Manuel... mando fazer, non quiso poner y palabras nin rrazones muy sotiles; pero quiso que lo fuessen yaquanto, por que, segunt dizen los sabios, quanto omne mas trabaja por auer la cosa, mas la terna despues que la ha...; pero son tales que todo omne que aya buen entendimiento, avn que non sea letrado, las entenderá...»

      La preocupación que en este Prólogo manifiesta don Juan Manuel por conseguir una exposición plena y clara (esto es, «lo mas conplida et declara­da» posible, para que el lector no «tome dubda» en lo que «oye»), y a la vez concisa («en las menos palabras» que pueda ser) y de cierta sutileza («yaquanto sotil»), estará en la base de toda su producción literaria subsiguiente.

      Por otra parte, el Prólogo de la Crónica abreviada nos muestra a don Juan Manuel obsesionado, como hombre político, por la «decadencia» de España desde los días gloriosos de Alfonso X:

      «...en tal manera, que todo omne que la lea [se refiere a la Estoria de España de Alfonso X] puede entender, en esta obra e en las otras que el conpuso e mando conponer, que avia(n) muy grant entendi­miento, e avia muy grant talante de acrescentar el saber, e cobdiciaua mucho la onrra de sus rregnos, e que era alunbrado de la gracia de Dios para entender e fazer mucho bien. Mas, por los pecados de España e por la su ocasion, e señalada miente de los que estonçe eran e avn agora son del su linage, ovo tal postrimeria que es que­branto de lo dezir e de lo contar; e siguiosse ende tal daño que dura agora e durara quanto fuere voluntat de Dios. ¡Bendito sea el, por todo lo que faze, ca derechos e marauillosos e escondidos sson los sus juicios!; e ansi commo agora e en otras muchas vezes enbio tribulaciones en España, despues la libro, ansi commo lo puede fazer e que lo fara quando fuere la su merced. E creo, que si mas amansassemos las muy malas nuestras obras, que amansaria el la su saña que a contra nos; e todo esto se fara commo la su merced fuere.»

      Esta doble reacción ante el modelo alfonsí —literaria y política— nos hace pensar lo importante que sería el hallazgo de la Crónica cumplida38 de don Juan Manuel; pero, privados de ella y teniendo que contentarnos con la abreviada, el Prólogo que venimos comentando representa un poderoso in­centivo para intentar descubrir, a través del sumario manuelino, cómo era —literaria y políticamente— esa «Crónica de España» en que don Juan tanto aprendió.

Diego Catalán. La Estoria de España de Alfonso X. Creación y evolu­ción. (1990)

NOTAS

20  En el Prólogo vuelve a titularse «tutor del muy alto e muy noble señor rrey don Alfonso su sobrino e guarda de los sus rregnos, e fue adelantado mayor del rregno de Murçia».

21  He editado los relatos de la Crónica de Alfonso XI (1344) y de la Gran crónica de Alfonso XI referentes a este suceso en La tradición manuscrita, pp. 281-337. [El relato de la segunda de estas obras puede ya leerse en su contexto, véase D. Catalán, Gran cr. A° XI, caps. XVIII-XXI].

22  «Don Johan fijo del infante don Manuel» llegó a ser Príncipe y Duque de Villena, por merced de los reyes de Aragón Alfonso IV y Pedro IV; pero nadie pudo hacerle «infante» (como modernamente le hacen tantos y tan destacados historiadores), pues no nació, bien a su pesar, hijo de rey.

23  Según recuerda en Estados, ed. Tate-Macpherson, I, lxii, 113-114. Es de lamentar que los modernos editores de está obra (que, por primera vez, nos han puesto en las manos un texto recomendable) identifiquen mal el suceso (n. 43, p. 294), por no atender al Chronicon Domini Johannis Emmanuelis y desconocer mi comentario en «La historiografía en verso y en prosa de Alfonso XI a la luz de nuevos textos», III, AEM, II (1965), p. 294 y n. 286. Véase ahora, Catalán, La tradición manuscrita, p. 170 y n. 99, y (para el relato cronístico de Fernán Sánchez de Valladolid, hasta ahora inédito) p. 352.

24  Estados, I, i, 15. Tate y Macpherson restauran, por primera vez, la cita de Boecio malamente deformada por el pésimo ms. S (corrijo, en algún detalle, la puntuación).

25  A pesar de los argumentos en contra que aduce Giménez Soler, creo que el Prólogo del Libro de la caza, citado más adelante, prueba que don Juan sólo llevaba escritos hasta entonces la Crónica abreviada y el Libro de la caballería. En el Libro del caballero y el escudero remite ya a este último. G. Orduna, «Los prólogos», 123-144, considera también que los tres libros se agrupan estrechamente y representan una primera etapa «alfonsí» en la obra de don Juan Manuel.

26  Esto es, Garci Lasso de la Vega y Alvar Núñez Osorio. Cfr. Catalán, La tradición manuscrita, p. 352.

27  Sobre este suceso y el relato de la Gran crónica, véase Catalán, La tradición manuscrita, pp. 360-366 y p. 155, n. 7 [y, ahora, Catalán, Gran cr. A° XI (1976), caps. LVIII-LX].

28  Refiere estos sucesos, desde un punto de vista hostil a los privados, Rodrigo Yáñez en el Poema de Alfonso XI (1348), estrs. 247-252 y 259-266 (ed. Ten Cate, 1956), y, distorsionando los hechos para acusar a don Juan Manuel, Fernán Sánchez de Valladolid en la Crónica de Alfonso XI (1344). La Gran crónica combina las dos presentaciones [Gran cr. A° XI, caps. LIII-LXIV]. Cfr. Catalán, La tradición manuscrita, pp. 154-168 [y, ahora, el estudio que hago en las pp. 147-155 de Gran cr. A° XI (1976)].

29  A. Giménez Soler, Don Juan Manuel, pp. 82-90 y does. 430-59. Don Juan Manuel comenta su angustiosa situación en Estados, I, lxx, 132. En Lucanor, Ex. xliii, creo que alude también al dudoso comportamiento de Alfonso IV de Aragón.

30  Gracias a la resistencia de Escalona, a que alude, sin duda, en el Ex. xii del Lucanor.

31  Cuyo desastroso fin celebra abiertamente don Juan en el Lucanor, Ex. xlv (la nota 773 de la ed. Blecua contiene varios errores históricos que reclaman corrección). Sobre el triunfo de la rebelión del prior de San Juan y el fin de los privados (que canta el romance noticioso de El buen prior Hernán Rodríguez), cfr. Catalán, La tradición manuscrita, pp. 124-130, y Siete siglos de romancero (Madrid, 1969), pp. 15-56 [o, ahora, Gran cr. A° XI, p. 155].

32  Lugar cit. en la n. 29.

33  Ex. xv, 107. Acerca de las dudas de don Juan Manuel sobre si fiarse en el rey (y en su amistad con el prior), véase el Ex. xxxiv, y sobre si empezar o no nuevamente la guerra, los Exs. iv, vi, xxix y xxxiii. [En el Ex. xiii incluso defiende, de forma sutil, el derecho al regicidio. Cfr. Catalán, "Prólogo" a M. C. Ruiz, Lit. y política: don Juan Manuel (1989), pp. xi-xvi].

34  En el Ex. ix del Lucanor don Juan Manuel, después de ponderar las ventajas de aliarse con un «enemigo de que me vino mucho mal» (Alfonso XI) contra «otro omne muy mas poderoso que nos entramos» (Albohacén) y contar un cuento favorable a la concordia, acaba por aconse­jar lo contrario («...si el tal fuer, fariades mal seso en le ayudar, ante tengo quel devedes estrañar quanto pudierdes»). Más hipócrita es en sus cartas a Alfonso IV de Aragón (véase Giménez Soler, Don Juan Manuel, doc. 510).

35  Ed. G. Baist (Halle, 1880), pp. 1 y 2-3 [y ed. J. M. Blecua (Madrid, 1982-83), Obras, I, pp. 519 y 520-521].

36  Sabemos que efectivamente era criticado, pero que tenía buenas respuestas a esa crítica según vemos en el Lib. Enfinido, xxvi, [ed. Blecua, Obras, I, pp. 182-183].

37  Es indudable que don Juan Manuel alcanzó a leer los tratados de caza y pesca compilados por Alfonso X. H. Tjerneld ha mostrado («Una fuente desconocida del Libro de la Montería del Rey Alfonso el Sabio», SN, XXII, 1950, 171-173, que en los fols. 6 a 152 del ms. E = V-II-19 de la Bibl. del Escorial (y, muy incompletamente, en el ms. A = 9 de la Academia Española) se conserva una traducción alfonsí, acabada el 9 de abril de 1250, del tratado árabe de halconería y perros de caza de Moamin, y que esa traducción fue aprovechada, ampliamente en el Libro de la montería de Alfonso XI, que debe heredar mucho de los de Alfonso X. Sin embargo, como observa bien G. Orduna, «Los prólogos», el Libro de la caza de don Juan Manuel «muestra una elaboración por la que la fuente alfonsí desaparece, hábilmente entretejida, y dispuesta con artificio tal, que hoy resulta difícil de discernir». Orduna piensa que el texto conocido del Libro de la caza es una reelaboración de un libro anterior más fiel a su fuente, cuyo Prólogo heredaría; pero el propio Prólogo explica ya que don Juan Manuel, aunque admira la «teórica» y la «pratica» expuestas en el modelo alfonsí, ha creído más importante el dar a conocer cómo se caza «agora»; esto es, en sus propios días, pues en materia de caza la «pratica», que se muda con los tiempos, es, al fin y al cabo, de mayor interés  que la «teórica» (cfr. adelante, § 12 y n. 110).

38 La significación del adjetivo «conplido» en las obras de don Juan Manuel es tan clara que no se comprende cómo ha podido dudarse de que la Crónica cumplida tenía que ser, en contraste con la abreviada, una crónica amplia, plenamente desarrollada. Sin embargo, la hipótesis desati­nada de la erudición decimonónica, que quiso identificar la Crónica cumplida con las apuntacio­nes analísticas del escuetísimo Chronicon latino editado por Flórez, por Benavides y por Baist, ha llegado hasta la «Bibliography» (p. 308) de la ed. Tate-Macpherson del Libro de los estados. «Cumplido» con el significado de «amplio, extenso, largo» perdura en el español canario (cfr. ZRPh, LXXXII, 1966, pp. 499-500 [puede leerse ahora en D. Catalán, El español. Orígenes de su diversidad Madrid: Paraninfo, 1989, cap. VIII, esp. p. 229 y n. 145]).

CAPÍTULOS ANTERIORES:  LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN:

PRESENTACIÓN

1.- PRESENTACIÓN. «LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN»

I. ALFONSO X HISTORIADOR

*  2.- 1. LA FUNCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA RESTAURACIÓN DEL IMPERIUM

3.- 2. LA HISTORIA COMO CONOCIMIENTO CIERTO Y EXHAUSTIVO DE LOS HECHOS PASADOS

4.- 3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS

5.- 4. LA ESTRUCTURACIÓN CRONOLÓGICA DE UNA HISTORIA ECUMÉNICA

6.- 5. LA ARMONIZACIÓN DE LO NARRADO Y EXPLICADO POR LAS VARIAS FUENTES EN LA GENERAL ESTORIA

7.- 6. LA ESTORIA DE ESPAÑA HISTORIA DEL SOLAR «ESPAÑA» Y DE SUS NATURALES

8.- 7. DOS PRINCIPIOS DE ESTRUCTURACIÓN: LOS SEÑORÍOS Y LA CRONOLOGÍA

9.- 8. LA ARMONIZACIÓN DE LOS RELATOS DE LAS FUENTES EN LA ESTORIA DE ESPAÑA

*   10.- 9. LA EXPLICACIÓN DE LOS HECHOS

*   11.- 10. EJEMPLARIDAD Y DECORO HISTORIOGRÁFICOS

*   12.- 11. EL ESPEJO DE LA HISTORIA

II. EL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSI.

13.- 1. LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL NO ES LA CUMPLIDA REALIZACIÓN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA PROYECTADA POR ALFONSO X

14.- 2. CÓMO SE ELABORÓ LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LAS ESCUELAS ALFONSÍES. ETAPAS VARIAS EN LA COMPILACIÓN

15.- 3. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA. LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «CONTEMPORÁNEA» (ALFONSO VII-AÑO 1243)

16.- 4. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «MODERNA» (FERNANDO I-ALFONSO VI)

17.- 5. LA «TERCERA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA

III. ALFONSO X NO UTILIZÓ EL «TOLEDANO ROMANZADO»

18.- INTRODUCCIÓN

19.- 1. VERSIONES EN ROMANCE DEL TOLEDANO

20.- 2. LOS MANUSCRITOS COMPLETOS DEL TOLEDANO ROMANZADO

* 21.- 3. LA «CHRONICA OMNIUM PONTIFICUM ET IMPERATORUM ROMANORUM» INCORPORADA A LA «OPERA HISTORICA» DE DON RODRIGO XIMÉNEZ DE RADA Y AL «TOLEDANO ROMANZADO»

22.- 4. EL PROBLEMA DE LA FECHA Y EL AUTOR DEL ROMANZAMIENTO

23.- 5. LA «HISTORIA DE LOS GODOS» DEL TOLEDANO ROMANZADO NO ES UNA HISTORIA GOTHICA CONTINUADA

24.- 6. LA « YSTORIA DE LOS GODOS» DEL TOLEDANO ROMANZADO NO ES UNA TRADUCCIÓN AMPLIADA DEL TOLEDANO

25.- 7. ADICIONES DEL TRADUCTOR

26.- 8. LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL NO UTILIZÓ EL TOLEDANO ROMANZADO

IV. EL MIO CID DE ALFONSO X Y EL DEL PSEUDO IBN AL-FARAŶ

*   27.- INTRODUCCIÓN

*   28.- 1. LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X Y LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL

29.- 2. EL FIN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA ALFONSÍ Y LA ESTORIA CARADIGNENSE DEL CID

*   30.- 3. EL MIO CID QUE UTILIZÓ ALFONSO X

31.- 4. LA «REFUNDICIÓN DEL MIO CID» Y LA «LEYENDA DE CARDEÑA»

32.- 5. CONCLUSIÓN

V. LA «VERSIÓN CRÍTICA» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA Y SUS DERIVACIONES

*   33.- 1. UNA VERSIÓN OLVIDADA DE LA CRÓNICA GENERAL

34.- 2. LA «VERSIÓN VULGAR» Y LA «VERSIÓN ENMENDADA DESPUÉS DE 1274» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA

35.- 3. UN «ARREGLO» DE LA «VERSIÓN ENMENDADA»

36.- 4. LOS REYES ASTUR-LEONESES. LOS MSS. L, *Ľ Y LA CRÓNICA GENERAL VULGATA

37.- 5. DOS RAMAS TEXTUALES DERIVADAS DE LA MISMA «*VERSIÓN CRÍTICA»

38.- 6. APARICIÓN DE LA VERSIÓN CRÍTICA. EL MS. SS

VI. POESÍA Y NOVELA EN LA HISTORIOGRAFÍA CASTELLANA DE LOS SIGLOS XIII Y XIV

39.- 1. LA SECULARIZACIÓN DE LA HISTORIOGRAFÍA POR OBRA DE ALFONSO X

40.- 2. DESINTEGRACIÓN DE LOS MÉTODOS HISTORIOGRÁFICOS ALFONSÍES

41.- 3. LA NOVELA CIDIANA CARADIGNENSE

42.- 4. NOVELIZACIÓN DE LA CRÓNICA GENERAL

43.- 5. CONCLUSIÓN

VII. LA ESTORIA DE LOS REYES MOROS QUE OVO EN AFRICA QUE ASEÑOREARON A ESPAÑA DE SIGISBERTO Y LA CRÓNICA FRAGMENTARIA

44.- 1. LA GRAN CRÓNICA DE ALFONSO XI Y LA HISTORIA DE ÁFRICA DEL MAESTRO SUJULBERTO

*   45.- 2. LA CRÓNICA DE CASTILLA Y LA HISTORIA DE ÁFRICA DEL SABIO GILBERTO

*   46.- 3. LA CRÓNICA ABREVIADA DE DON JUAN MANUEL

*   47.- 4. LA CRÓNICA FRAGMENTARIA Y LA ESTORIA DE LOS REYES MOROS QUE OVO EN AFRICA QUE ASEÑOREARON ESPAÑA DE SIGIBERTO

*   48.- 5. EL TESTIMONIO DE LA GRAN CONQUISTA DE ULTRAMAR

*   49.- 6. CONTENIDO Y FECHA DE LA *GRANDE ESTORIA DE ÁFRICA

VIII. LA EXPANSIÓN AL OCCIDENTE DE LA PENÍNSULA IBÉRICA DEL MODELO HISTORIOGRÁFICO ESTORIA DE ESPAÑA NUEVAS PRECISIONES

*    50.- 1. EL MS. A ES FACTICIO

*    51.- 2. RELACIÓN ENTRE LOS MSS. A1, A’ Y Ae

*   52.- 3. LA TRADUCCIÓN DE LA VERSIÓN AMPLIFICADA DE 1289 QUE UTILIZÓ DON PEDRO DE BARCELOS

*   53.- 4. EL MS. A2 Y EL UTILIZADO POR DON PEDRO DE BARCELOS

*   54.- 5. LA CRÓNICA DE 1404 UTILIZÓ EL MS. A2

*   55.- 6. LA CRÓNICA DE 1404 Y EL MS. A’

*   56.- 7. LA ADAPTACIÓN DEL MODELO HISTORIOGRÁFICO ALFONSÍ POR EL ÁREA LINGÜÍSTICA GALLEGO-PORTUGUESA

IX. DON JUAN MANUEL ANTE EL MODELO ALFONSÍ: EL TESTIMONIO DE LA CRÓNICA ABREVIADA

*   57.- 1. CUATRO SIGLOS DE ERUDICIÓN Y DE OLVIDO

Diseño gráfico: 


La Garduña Ilustrada 

Imagen:detalle del Beato de Liébana

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres