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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

48.- 5. EL TESTIMONIO DE LA GRAN CONQUISTA DE ULTRAMAR

48.- 5. EL TESTIMONIO DE LA GRAN CONQUISTA DE ULTRAMAR

5. EL TESTIMONIO DE LA GRAN CONQUISTA DE ULTRAMAR. VII. LA ESTORIA DE LOS REYES MOROS QUE OVO EN AFRICA QUE ASEÑOREARON A ESPAÑA DE SIGISBERTO Y LA CRÓNICA FRAGMENTARIA

      [A diferencia de la Crónica de Castilla, la Crónica fragmentaría no puede ser situada en el tiempo atendiendo a su tradición manuscrita.70 Pero, según vamos a ver, el relato, interpolado en ella, basado en el ciclo legendario Flores y Blancaflor-Berta-Mainete puede datarse con bastante precisión gra­cias a su presencia en otras obras historiográficas.

      A fines del s. XIV o principios del XV se compuso un Sumario de historia de España de tiempo de Enrique III (cuyo reinado se extiende de 1390 a 1406), que hoy se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Salamanca, en un manuscrito misceláneo (II-1313, ant. 2-J-5 de la Bibl. de Palacio, Madrid). Como señaló de antiguo R. Menéndez Pidal (Crón. generales1, 1898, p. 127, y Crón. generales3, 1918, p. 199), ese Sumario contiene una «larga historia de Pepino y Berta, que precede a la de Maynet, en el reinado de Aurelio: ambas ocupan ocho páginas, folios 7r-10v»; hoy puede leerse impresa en una publi­cación de J. Gómez Pérez («Ley. carol.» 1966, pp. 188-191). A pesar de tratarse de un resumen, el texto es lo suficientemente extenso como para poder aseverar que la narración sumariada es la que se lee, en forma amplia, en la Crónica fragmentaria. El carácter historiográfico de esa narración se hace evidente al ver que el rey moro de Toledo, tradicionalmente llamado «Galafre», lleva nombre de «Yxem», como en la Crónica fragmentaría,71 y que, al final de la historia, se hace constar que Carlos Mainet «ovo un fijo que dixeron Luis que fue eso mesmo enperador».72

      Mucho mayor interés que este resumen tardío de las leyendas tiene el extenso relato basado en el ciclo legendario Flores y Blancaflor-Berta-Mainete que aparece en la Gran conquista de Ultramar, y que, desde los estudios de Mila i Fontanais,73 ha sido tenido siempre muy en cuenta por la erudición.74 El formador de esta amplia historia de las cruzadas, al ir a contar los hechos hazañosos del infanzón «Folquet Buors de Chartes» (basados en un texto épico-legendario desconocido),75 siente la necesidad de explicar que

    «era omne muy fidalgo e venie del linaje de Mangote de Paris, el que aso el pauon con que Charles Maynes dio en el rrostro a vno de los sus hermanos, de aquellos que eran fijos de la si[er]ua (el ms. sipaua) que fuera fija del ama de Alberta que tomo el rrey Pepino por muger. Et este era rrey de Françia, e esta Alberta fue fija de Blanca Flor e de Flores, que era rrey de Almaria la de España e conquisto muy grant tierra por su bondat en Africa e en España, segunt lo cuenta en la su estoria, et libro al rrey de Babilono de mano de sus enemi­gos, quandol dio a Blanca Flor por muger por juyzio de su corte ally do el querie fazer justiçia dellos por que los fallara en vno dentro en su torre onde estos amos fueron mucho enamorados de que oystes fablar» (Gran conquista, ms. U, fols. 231-232)

y, seguidamente, tras resumir rápidamente la historia de Berta y una vez que ha dado noticia de cómo la llevan a matar en el monte, empieza a ensartar una narración completa de esa leyenda, seguida de la de Mainete, en redac­ción idéntica a la que figura en la Crónica fragmentaria.

      La coincidencia verbal entre el relato pormenorizado incluido en la Gran conquista y el de la Crónica fragmentaria es casi completa.76 Algunas pequeñas omisiones que cabe notar en el texto de la Gran conquista de Ultramar se deben a distracciones del copista, pues son casos de homoioteleuton;77 en alguna otra ocasión la divergencia puede atribuirse a que la Gran conquista retoca, por razones estilísticas, el texto que le servía de fuente.78

      Pero, una confrontación minuciosa del relato de la Gran conquista de Ultramar con el, más completo, de la Crónica fragmentana nos obliga a dese­char la hipótesis más sencilla para explicar la relación existente entre ambos, la de que la Gran conquista de Ultramar alcanzara a conocer la versión interpolada de la Estoria de España que hemos llamado Crónica fragmentaria.

      No me baso para negar la derivación en el hecho, bien llamativo, de que el ms. U de la Gran conquista (el único entre los conservados que cubre la sección de la obra en que aparece la referencia a las hazañas del descendiente de Maingot de Paris)79 mantenga los nombres tradicionales de «Galafre», «Galiana» y «Bramante» para el rey de Toledo, para su hija y para el rey de Zaragoza,80 donde la Crónica fragmentaría, en un intento de hacer de estos personajes épicos personajes historiográficos, los denomina «Hixem», «Halia» y «Abrahem», pues la edición de Salamanca (1503) de la Gran conquista (= S-ed)81 nos asegura que esta obra originalmente coincidía con la Crónica fragmentaria en el reemplazo de los nombres «Hixem» por «Galafre», «Halia» por «Galiana» y «Abrahim» por «Bramante».82

      Considero, en cambio, muy significativo el hecho de que la Gran conquista de Ultramar (tanto en el ms. U, como en S-ed) respete la atribución a Berta del defecto de tener unidos los dedos centrales del pie en los siguientes pasajes:

    «Pero, por saber ende mas la verdat, fue corriendo e trauol de los pies por conosçer si era asi, ca Alberta non auie otra fealdat en que omne le podiese trauar sinon en que avie los dos dedos de los pies cerrados» (ms. U, f. 234v)83

    «Et ella contol commo su fija semejaua mas a Alberta su criada que cosa del mundo, synon que no auie juntados los dedos de los pies asi commo ella» (ms. U, f. 235)84

y no reproduzca la versión de la Crónica fragmentaria de esos episodios, en que el defecto ha sido transferido a la hija del ama que logró suplantar a Berta aprovechándose de la gran semejanza que entre sí tenían:

    «Pero, por saber ende la verdat, fue corriendo e trauole de los pies por conosçer sy era asy, ca la fija del ama auie los dos dedos de medio de los pies cerrados fasta encima»

    «Ella quisieralo negar, mas non pudo, ca la rreyna Blanca Flor començo a dar bozes e a dezir que bien sabie ella que su fija Berta non auie los dos dedos de medio de los pies ayuntados commo aquella que ella tenie por los cabellos. E quando esto oyo, començo el ama a dezir toda la verdat del fecho commo pasara. E esto dixo ante todos quantos y estauan, mas lo oyo Blanca Flor. E contoles commo aquella su fija semejaua mas a Berta su criada que cosa del mundo, saluo que auie los dos dedos de los pies ayuntados, asy commo la rreyna Blanca Flor auia dicho»,

pues, si bien es cierto que la denominación tradicional de «Berte aus grans piés» pudo hacer que se reintrodujera la atribución a la reina del defecto, la Crónica fragmentaría en estos pasajes no hace sino insistir en la afirmación de un hecho al cual había ya prestado especial atención al hablar de la belleza de la joven infanta cuando vivía en la corte de sus padres Flores y Blancaflor, antes de ser solicitada en matrimonio por el rey Pepino:

    «Quando la ynfante Berta su fija fue de hedat de treze años era tan grande de cuerpo que semejaua de veynte años arriba et otrosi era tan fermosa que era marauilla, asi que a ninguna parte non podían saber de muger que tan bien paresçiese commo ella, e tan escorrecha era que su fermosura ouo a sonar por todos los rreynos. E la fija de su ama tan bien era fermosa e apuesta que semejaua mucho a la ynfante, mas quando se ayuntauan amas en vno paresçia la ynfante mucho mas fermosa que la otra; e auie entre ellas vna diferençia bien señalada ca la ynfante auie los pies e las manos muy fermosos e la fija del ama tenie los dos dedos de medio de los pies ayuntados en vno. E algunas vezes acaesçie, que quando andauan jugando en casa de la rreyna, que algunas de las donzellas dubdauan qual era la ynfante o la fija del ama e parauan les mientes a los pies e conosçien las por aquello, e otras las conosçien por la fermosura que avia la ynfante mas que la otra e avn en la palabra, ca era muy mejor rrazonada e de muy mejor continente»,85

      La posibilidad de que la Gran Conquista conociera directamente, y no a través de la Crónica fragmentaria, la fuente utilizada por el formador de esta versión interpolada de la Estoria de España me parece, por otra parte, que explica mejor toda una serie de divergencias menores entre los dos textos conservados. En efecto, parecen explicaciones o adiciones cronísticas inter­poladas por la Crónica fragmentaria y no omisiones de la Gran conquista de Ultramar las palabras que destaco en cursiva en los siguientes pasajes:

    «quisieran que casase con alguno que guardase la tierra, ca don Agostin era muy viejo para defender la por armas».

    «E mouio luego de Cordoua con poca conpaña e metiose al camino con muy grand peligro, mas Dios la quiso guiar en tal manera que tanto andudo por sus jornadas fasta que llego a Françia».

    «el montañero, commo era omne leal e de buena vida asi commo ya oystes, non le quiso mentir, e de mas en tal sazon commo aquella ca entendio que por alli podrie Berta cobrar su bien e su honrra e que podrie ser el cauallero bienandante, et rrespuso al rrey...».

    «e despues que ouiera del vn fijo el mas fermoso moço del mundo e que auie el moco poco menos de seys años e que le pusiera nonbre Carlos asi commo a su ahuelo el rrey Carlos Marçel, e que la madre e el fijo eran amos bjuos e sanos».

    «...fue mayor el alegria e el plazer que ouieron. Et el rrey fizo caualleros a aquellos dos escuderos que lleuaran a la rreyna Berta al monte por la matar por rrazon que la dexaran, e de alli adelante fizo les bien e merçed.  Et desque estas bodas fueron pasadas, la rreyna Berta non quiso oluidar la merçed que auia prometido al montero e pidio merçed al rrey por el e por su muger e por sus fijas, e el rrey, por amor della, fizoles bien e merçed e caso las fijas con aquellos dos caualleros que fiziera, los que no quisieran matar a la rreyna Berta»

    «...que aquella que fuera su muger e ouiera ya dos fijos en ella e estaua preñada que la guardasen fasta que pariese et dende adelante que la metiesen entre dos paredes e que le diesen a comer pan e agua fasta que muriese, mas a la madre mandaron que la arrastrasen por toda la çibdat de Paris e despues que la quemasen. E fue luego fecho commo el mando. Mas tan mala fue la prision que dieron a la fija del ama, que antes que pariese perdió el fijo que traye en el vientre, et después murio ella entre aquellas dos paredes de fanbre e de sed e nunca fue soterrada sy non ally. E asy se cunplio la justiçia de Dios en ellas por que quesieran estoruar lo que Dios tenie ordenado».

    «Murió el rrey Pepino de Françia... et los [unos] dizien que de cayda de cauallo e los otros que de enfermedat. E otro si despues la rreyna Berta poco visquio despues del».

    «que se fuese a la tierra del Duque de Bergoña que fuera mucho amigo del rrey Pepino su padre et otro sy que amaua a el mucho (en vez de: ’B. que era su amigo’)».

    «todo esto oye bien la ynfante Halia fija del rrey de Toledo por vna finiestra que auie contra aquella torre do ella estaua».

    «e el preguntole quien era el que llamaua, ca Maynete sabie muy bien algarauia ca auia ya tienpo que moraua entre los moros»

    «et entonçe le dixo la ynfante commo el conde Morante e la su conpaña eran ydos a lidiar con el rrey de Çaragoça e que le dexaran ally ençerrado e nunca de ally podría sallir si non por ella»

    «e andauan de noche, e de dia estauan quedas, e tanto andudieron desta guisa, que en seys días e en seys noches llegaron a Gascueña, que era en tienpo del ynvierno que son las noches grandes» (en vez de «e tanto andudieron por sus jornadas que en muy pocos dias llegaron en Gascoña»)

    «e tanto fue el grande amor que Carlos auie a la ynfante que con çelos que auie que lo ouo de creer».

      Y también me parecen arreglos las variantes propias de la Crónica frag­mentaria en la escena del descubrimiento de la impostura de la hija de la sierva. Mientras la Gran conquista eslabona las acciones de la forma siguiente:

a     Blancaflor, al reconocer, por los pies que ha tocado, que la mujer del rey Pepino no era su hija, comienza a golpearla y a dar voces.

b.     Acuden el rey y los cortesanos.

c.     Blancaflor, cuando el rey interviene, «diol salto en los cabeçones» y le amenaza de muerte.

d      El rey calma a los suyos y hace llamar a sus prelados antes de interrogar a Blancaflor.

e      Blancaflor denuncia la substitución.

f       El rey promete tratar la cuestión en su consejo.

g      Blancaflor suelta al rey, pero «non quiso dexar la dueña que la non touiese toda via por los cabellos».

h    El rey Pepino reúne su consejo.

i     El rey hace prender al ama y extrae de ella la confesión de la impostura ante todos los de su consejo.

j        El rey hace llamar a Blancaflor y le transmite la información obtenida.

k       Duelo de Blancaflor, acompañado de desmayos y de autoflagelación (se golpea, araña y muerde).

l        El rey busca a los escuderos que llevaron a matar a Berta y descubre que puede estar viva.

m      El rey hace venir a su montero y, estando con él a solas, descubre que Berta vive y que él mismo ha engendrado en ella un hijo llamado Carlos.

n       Envía al montero acompañado de hombres honrados a que traigan a Berta y a su hijo.

o       El rey va a ver a Blancaflor y le comunica las buenas nuevas.

p       Blancaflor se desmaya de alegría.

q       Llegan Berta y Carlos y Blancaflor se reconforta.

      La Crónica fragmentaria, preocupada por la credibilidad de los hechos, creyó necesario alterar en algunos puntos esta secuencia de acontecimientos e introducir algunas aclaraciones:

      Al acercarse el rey (b), precisa (en vista de g) que Blancaflor (c): «touo con la vna mano a ella e trauo a el con la otra de los cabeçones» y a continuación explica que el rey (d) «poco daua por que le touiese su suegra del cabeçon» mientras la interroga acerca de la razón de su furia. La confesión del ama (i) ocurre en presencia de Blancaflor («et esto dixo ante todos quantos y estauan, mas lo oyo Blanca Flor») y como consecuencia de las declaraciones de la reina, quien ha participado activamente en la extracción de la confesión mientras aún retiene a su rival fuertemente agarrada por el pelo («començo a dar bozes e a dezir que bien sabie ella que su fija Berta non auie los dos dedos de medio de los pies ayuntados commo aquella que ella tenie por los cabellos») y, a continuación, querrá tomarse la justicia por su mano: «quando la rreyna lo oyo quisiera matar a aquella fija del ama que tenie en las manos, mas non touo con que, e encomenço la a morder e rrascanar con las huñas e tal la paro que non hera de ver». Ello provoca que el rey intervenga y libere a su mujer: «mando que gela sacasen de las manos». Así Blancaflor queda libre para hacer su duelo y autoflagelarse (k).

      Después de la revelación del montero (m), el rey llama a Blancaflor y a sus cortesanos «e mando al montañero que les dixese lo que dixera a el en poridat, e el dixogelo todo bien asy commo lo dixera al rrey Pepino su señor», y, claro está, es estonces cuando Blancaflor se desmaya de alegría (p). Segui­damente, el rey envía al montero y a los hombres honrados a buscar a Berta y a su hijo (n), «e ellos fueron mucho ayna». La llegaba, lógicamente, no se conecta temporalmente con el fin del desmayo de Blancaflor.

      Me parece imposible explicar estas divergencias en sentido inverso, como arreglos de la Gran conquista. Lo mismo ocurre con los cambios en la exposi­ción de la escena del pavón.86

      En vista de lo que venimos viendo, creo adiciones de la Crónica fragmenta­ria la entrega de la cabeza de «Abrahem» a «Hixem» por el conde Morante y su exhibición ante «Halia»87 y, muy probablemente, los detalles de cómo Mainete almacena en Francia el tesoro del rey de Toledo que va recibiendo de manos de la infanta y el que gana como salario.88 Desde luego, son arreglos historiográficos de la Crónica fragmentaria las noticias de que Hixem, entera­do del regreso de su yerno a Francia para combatir a los sajones cuando venía a hacerse cargo de la herencia toledana, se apesadumbre de tal manera que muera y de que

    «entonçe los de Toledo, por consejo de Galafre el alguazil, dieronse de su grado a Abdurramen rrey de Cordoua, et el dioles por rrey a vn su sobrino fijo que auie nombre Çulema».

      Obviamente, para dar preferencia a la hipótesis de que la Gran conquista utilizó directamente la fuente de la Crónica fragmentaria (y no esta crónica) tenemos que admitir que las substituciones erudito-cronísticas «Hixem» por «Galafre», «Halia» por «Galiana» y «Abrahem» por «Bramante»,89 comunes a la Gran conquista y a la Crónica fragmentaria, tienen un origen independien­te y anterior al de los intentos por parte del formador de la Crónica fragmen­taria de armonizar la historia legendaria carolingia y el relato histórico heredeado de la Estoria de España.90 En favor de ello habla la ausencia en la Gran conquista de varios párrafos de la Crónica fragmentaria en que se precisa el paso de los años (3 años vive Pepino tras la partida de Berta y otros 3 permanece Blancaflor viuda en su reino antes de ir a Francia a visitar a su hija; Mainete tiene 6 años cuando se descubre la impostura de la hija del ama; cuando Mainete cumple 15 años es cuando sus hermanos intentan deshacerse de él en la comida en que se sirve el pavón; Carlos Mainte reinó 46 años desde el día que murió su padre, ya que «maguer los otros hermanos eran apoderados con los rreynos, por el cuenta la estoria los años») y, sobre todo, la de todos aquellos pasajes de la Crónica fragmentaria mediante los cuales se hace volver la situación política de al-Andalus y el Mogreb al estado histórico que había sido alterado por la conversión de Flores y por sus conquistas. En la Gran conquista no se cuenta cómo Flores muere cristiana­mente y encomienda su reino a su viejo maestro don Gaydon, llamado tras cristianarse «don Agostin», ni cómo Yuçaf Alchari (es decir, Yūsuf al-Fihrī) ayuda inicialmente a la reina viuda y hace posible la continuidad del reino de Flores hasta que Blancaflor parte para Francia, ni cómo se llega a la destrucción del reino cristiano de Flores en Andalucía y Marruecos por dos causas: la de haber muerto la prudente condesa Berta, madre de Blancaflor, y la de que los moros falsamente convertidos aprovechen la circunstancia para entregar el reino a Yuçaf Alchari, quien «fue... apoderado en la çibdat de Cordoua e finco por señor de todo lo mas de España», tras lo cual Abdurramen «tornose de tierra de Arauia, do era foydo con miedo del rrey Flores asi commo la estoria lo ha contado, e vinose a tierra de Marruecos e conquirio la tierra, ca quando llego ya era muerto don Gadifer ayo del rrey Flores que auie dexado por adelantado de la tierra», ni, finalmente, cómo Abdurramen pasa a Andalucía y, tras vencer a Yuçaf Alchari, erradica de ella toda huella de cristianismo:

    «En este año otrosi mando Abdurramen que en todo el rreyno de Andaluzia non fincase ningunt christiano, mas que todos se fuesen dende a los otros rreynos. E esto fazie el por rrazon que auia y muchos e por que non querie que morasen christianos do el mora­se».

      Si aceptamos, como creo que hay que aceptar, la independiente utiliza­ción de una fuente común por parte de la Gran conquista de Ultramar y de la Crónica fragmentaría, resulta importante detenerse a considerar qué tipo de fuente pudiera ser ésa.

      Evidentemente, se trataba, no de una versión poética del ciclo épico-legendario referente a los antecesores de Carlomango y a sus mocedades (y menos de dos recitaciones juglarescas de esa obra poética),91 sino de un texto escrito en prosa; y, aunque en la parte referente a Flores y Blancaflor no nos sea posible distinguir bien los pasajes que en la Crónica fragmentaria derivan de esa fuente y los arreglos introducidos por el cronista para lograr el mejor acoplamiento de los nuevos «datos» a la historia de al-Andalus (ya que nos falta el texto correspondiente de la Gran conquista), en las historias de Berta y de Mainete la general coincidencia, no sólo narrativa, sino verbal, entre la Crónica fragmentaría y la Gran conquista de Ultramar nos permite conocer con todo detalle el texto de esa fuente prosística común. El estilo del relato conservado y el hecho de que en ese relato se dé ya entrada a los nombres «eruditos» de «Hixem», «Halia» y «Habrahem» (descalificando como propios de los «cantares» los tradicionales de «Galafre», «Galiana» y «Bramante»)92 son datos que parecen confirmar (y, desde luego, no descalificar) la informa­ción que nos transmite la Crónica fragmentaría cuando insistentemente afir­ma que el relato utilizado para enriquecer la Estoria de España formaba ya parte de una compilación historial, referente a «los reyes moros que ovo en Africa que aseñorearon a España», obra de un cierto maestro Sigeberto.

      Por otra parte, la utilización de esta fuente histórico-legendaria por el compilador de la Gran conquista de Ultramar viene a proporcionarnos un importante dato cronológico acerca de ella, ya que, la Gran conquista se realizó reinando Sancho IV 93 (1284-1295) y por su mandato.] 94

Diego Catalán. La Estoria de España de Alfonso X. Creación y evolu­ción. (1990)

NOTAS

70  [La referencia a los caballeros «farfanes» como auxiliares del rey Flores en su campaña de África contra «Abdurramen» («et esto fizo el con ayuda de los otros christianos en la çibdat de Marruecos e aun oy dia los ha y e llaman los frafanes») nos trae al recuerdo el dato histórico, consignado por el Canciller Ayala, de la reintegración de los «farfanes» a Castilla el año de la muerte del rey Juan I (Crón. de Juan I, cap. XX, ed. Llaguno Amirola en Crónicas de los reyes de Castilla don Pedro, don Enrique II, don Juan I, don Enrique II, por D. Pedro López de Ayala, II, Madrid: Sancha 1780, p. 342); la negociación que condujo a su asentamiento en 1390 en Sevilla se inició en 1386, según las «Adiciones a las notas» (p. 644) redactadas por E. Llaguno Amirola. Cfr. también en la Summa breve del alcaide de La Guardia (ms. 10652 de la Bibl. Nacional, Madrid), f. 60-60v, en texto y nota, lo que sobre los caballeros farfanes se dice].

71   [La dependencia respecto a la Crónica fragmentaria no se contradice por el hecho de que en el Sumario el rey de Zaragoza lleve el nombre de «Bramante» (y no de «Abrahen»), ya que en la Crónica fragmentaria misma se explica que a Abrahen, «por que era tan grande commo gigante, llamanle las gentes en sus cantares el rrey Bramante»].

72  [La Crónica fragmentaria, tras contar la muerte de Carlos, consigna el dato cronístico: «E después del rreyno su fijo Loys en Françia e en Alemaña», y añade el comentario: «E este Loys fijo del enperador Carlos Maynete es aquel a quien dizen en los cantares el ynfante Lofer», para enseguida consignar que «fue el rrey Loys fijo del enperador Carlos alçado por enperador de Ytalia e de Alemaña e este fue el primer enperador Loys»].

73  [M. Milà y Fontanals, De la poesía heroïco-popular castellana, Barcelona: A. Verdaguer, 1874; reed. en el vol. VII de sus «Obras Completas», Barcelona: A. Verdaguer, 1896, pp. 337-340].

74  [Se refleja ya en L. Gautier, Les épopées fançaises2, vol. III, Paris: Librairie Catholique, 1880, pp. 8, n. y 12-13, n.].

75  [Cfr. G. I. Northup. «La Gran conquista de Ultramar and its problems», HiR, II (1934), 287-302].

76  [No hay, pues, posibilidad alguna de que las variantes en que se distinguen uno y otro texto puedan ser debidas a «variaciones épicas» o a la existencia de «dos recitaciones juglares­cas», como absurdamente defiende J. Gómez Pérez («Ley. carol.», 1966, pp. 134-140). Hay que estudiarlas como un simple problema de transmisión textual de un relato escrito].

77  [Por ejemplo, en el pasaje del ms. Xx «a aquel logar que llaman Val de Semorran fallo (vn rrico omne que llamauan Aynarte que era su primo cormano muy malferido. Et el luego que lo vio deçendio del cauallo e parose sobre el triste e dixo le llorando: Amigo Aynarte, yo vos prometo que oy en este dia vos venge, sy Dios me ayuda. E después que esto dixo caualgo a muy grand prisa e fuele muy menester ca) fallo los suyos que estauan muy maltrechos» el ms. U (f. 245, mod. 34) salta de un «fallo» a otro omitiendo cuanto había entre medias. Semejante es la omisión entre dos «bien andante», cuando Mainete se apodera de la espada Durandarte (ms. U f. 245, mod. 34) «...e metióla en la vayna e echosela al cuello e fue en ello bien andante (ca vna era de las mejores que en el mundo auie e do quier que se acaesçio el con ella sienpre fue) bien andante. E los moros...» (ms. Xx), y también la que ocurre entre dos «t(i)erra» (ms. U, f. 248, mod. 37v) cuando Carlos se venga de sus hermanos: «vencioles e echo los de la tierra. (E el hermano mayor que auie nombre Manifre fue ferido en la fazienda, de que murió de las feridas e el otro Carlon passose a Inglaterra. E despues desto el ynfante Carlos saco de la prisión...» (ms. Xx). También podría, quizá, atribuirse inicialmente a una laguna por homoioteleuton la divergencia existente entre la Gran conquista y la Crónica fragmenaria al contar cómo la infanta «Halia» hace que Mainete transfiera a Francia gran parte del tesoro del rey «Hixem» (la versión menos desarrollada de la Gran conquista podría deberse a un arreglo después de la omisión de un pasaje entre dos «Françia»)].

78  [Por ejemplo, el relato del «montanero», padre adoptivo de Berta, en que explica cómo recogió a Berta y cómo el rey Pepino la empreñó estando en casa de él, aparece en el ms. Xx en estilo directo, mientras el ms. U resume la declaración, quizá por tratarse de hechos ya sabidos].

79  [Sólo la edición de Salamanca, 1503 (= S-ed) nos conserva el texto completo de la Gran conquista de Ultramar. El ms. 1187 (ant. J-i) de la Bibl. Nacional, Madrid (R) es un códice de factura regia, muy cuidado y con iluminaciones (posiblemente de fines del s. XIII o principios del s. XIV); indudablemente iría precedido de otros, pues empieza en el cap. 264 de la ed. Gayangos y sigue hasta el fin, pero los volúmenes previos no se conservan. Similar es la extensión del ms. 1698 (= P) de la Bibl. de la Universidad de Salamanca (ant. 2-E-3 de la Bilb. de Palacio, Madrid), que también llega al final y que sólo empieza en medio del cap. 355 del libro III de la ed. Gayangos (lín. 21 del cap. en la p. 486a de la ed.). Por otra parte, el ms. 2454 de la Bibl. Nacional (= N), del s. XV, incluye únicamente desde el cap. 48 de la ed. Gayangos hasta el cap. 7 del libro III. El ms U (1920, Bibl. Nacional, Madrid, ant. Q-420) ha perdido su primera parte, pues comienza en el fol. ant. CCXIII, en la mitad del cap. 27 del lib. II de la ed. Gayangos, p. 159b11; acaba en medio de la aventura de la sierpe procedente de Li caitif de Graindor de Doual (donde las diferencias con la edición de Gayangos, caps. 243-246, son notables)].

80  [Los nombres eruditos jamás aparecen. En la ed. del texto del ms. U publicada por J. Gómez Pérez se lee una vez «la ynfante Halia» («Ley. carol.», p. 176, lín. 3); pero ello se debe a que en el ms. U hay un roto y el editor completó el pasaje acudiendo a S-ed. También podría asociarse con una corrección atenta a la tradición legendaria el nombre de «Clodoys», «Caldoys», dado en el ms. U al hijo menor de la sierva, en substitución de «Carlon», que dice el ms. Xx; puesto que ese personaje es llamado «Heldri» en los poemas franceses; pero el comportamiento aquí de S-ed. resulta sorprendente ya que en una ocasión lo llama «Carlon» como Xx, y en otra «Eldoys»].

81   [La gran conquista de Ultramar, Salamanca: Hans Giesser, 1503.]

82  [Ya J. Gómez Pérez, rectificando sus anteriores afirmaciones («Ley. ciclo carol.», 1963-1964) reconoció en 1966 «(Ley. carol.», p. 138) que lo original en la Gran conquista es la aceptación de los nombres eruditos y que «el copista del ms. U o de su modelo, disconforme con el cambio onomástico, vuelve en general [yo diría: siempre] a los nombres tradicionales de Galafre, Galiana y Bramante». Sorprende el hecho de que el alguacil del rey de Toledo, a quien la Crónica fragmentaria llama sistemáticamente «Galafre», después de explicar que el nombre de «Galafre» dado al rey en «los cantares» se debe a confusión con el de su alguacil, reciba normalmente en la Gran conquista el de «Halaf», aunque ocasionalmente surja como variante «Alafre»].

83  [Cfr. Gran conquista, ed. Gayangos, p. 176b30-35.]

84  [Cfr. Gran conquista, ed. Gayangos, p. 177a21-24.]

85 [Este pasaje se refleja en el Sumario de tiempo de Enrique III («e esta ama tenia vna fija que semejaua toda a ella, saluado que la fija del ama tenia los dedos de los pies juntos e las manos non tenia tan fermosas») y viene a confirmarnos la dependencia del Sumario respecto a la Crónica fragmentaria].

86  [El acuerdo de los amos de Carlos para que el infante saliera con honra y sin peligro de las asechanzas que le tendían sus hermanos con ocasión de los votos del pavón se explica en la Gran conquista diciendo:
    «E quando fuese aquel dia que Carlos ouiese a seruir del pauon, que todos aquellos que con el viniesen que traxiesen lorigones vestidos so los pellotes e senos escuderos cabe si que les troxiesen las espadas, e toda la otra caualleria que estudiesen armados e los vnos que se parasen contra la tabla rredonda e los otros se metiesen en çelada»
y sólo después de explicar la estrategia se precisa que
    «para aguardar a Carlos escogieron treynta caualleros los mas esforçados que fallaron en su conpaña e dieron les por eabdiello a Mayngot de Paris. E el conde Morant de Rribera estido con los que eran contra la tabla rredonda, e dio por cabdiello a los de la celada vn su sobrino que era muy buen cauallero d’armas que auie nombre Garner»
      En cambio la Crónica fragmentaria cree preciso anticipar desde un principio:
    «...ouiese a seruir el pauon que escogiesen treynta caualleros los mas esforçados que pudiesen fallar que siruiesen con el e que troxiesen lorigones...»
y aclarar después:
    «...que les touiesen las espadas commo en manera que los ayudauan a seruir».
Más adelante, aparecerá simplemente el dato:
    «e de aquellos treynta caualleros que guardasen a Carlos que fuese su cabdillo Mayn­gote de Paris. Et el conde Morante de Rribera que estudíese contra la tabla rredon­da...»,
pero, de nuevo, con una explicación adosada, en previsión de lo que luego ha de contarse:
    «e que touiesen cauallos armados prestos para Carlos e asaz conpañeros»,
antes de continuar diciendo:
    «et otrosy que fuese cabdillo de los de la çelada...»].

87  [«E desta guisa estido Maynete bien çerca de dos meses que la non vio. Pero aquel dia, quando llegaron, el conde Morante presento la cabeça de Abrahem rrey de Çaragoça al rrey de Toledo. Et el, quando la vio, plogo le mucho e mando dar al conde Moran e a todos los otros christianos muy grande algo, e enbio por su fija e mostrole la cabeça de aquel que tanto mal les fazie. Et ella, quando la vio, ouo muy grand miedo della e gradeçio mucho a Dios por que era muerto; mas, quando sopo commo Maynete lo matara, plogole de coraçon, e si ante le querie bien, entonce le quiso mas, e enbiole rrogar que la viniese ver e fablar con ella. E el fiziera lo de grado, mas non oso por non fazer a sus ayos pesar. Mas vio la ynfanta que la non quisiera yr ver, touose por mal trecha...»].

88  [«...e yuagelo dando poco a poco por que lo pudiese leuar mas en saluo a Françia. Et el, assy commo lo yua tomando, daualo al conde Morante e a Mayngote de Paris sus ayos. E ellos enbiauanlo a Françia con Graner, sobrino del conde Morante que era omne muy leal. Et el leuaualo a la çibdat de Paris e soterraualo en casa de Mayngote. E desta guisa leuaron atan grande auer que fu marauilla, que ayudo mucho a Carlos Maynete a cobrar los rreynos de Françia e de Alemaña asi commo adelante lo contara la estoria. Et de otra parte la ynfanta Halia fazia a su padre que diesse a los christianos doble soldada de quanto antes les daua et a Maynet señalada mente...» Doy, pues, preferencia a esta explicación frente a la apuntada anteriormente en la n. 77].

89  [Y la precisión de que Hixem venía del «linaje de Abenhumaya» (que figura tanto en la Gran conquista  como en la Crónica fragmentaria)].

90  [La independencia de uno y otro paso quedaría claramente confirmada o negada si la Gran conquista hubiera reproducido por extenso la historia de Flores y Blancaflor, pues es en ella donde la Crónica fragmentaria se esfuerza más, según vimos anteriormente, por armonizar la leyenda con la historia. Pero tenemos que conformarnos con la comparación textual de las leyendas de Berta y de Mainete].

91  [Como sostiene J. Gómez Pérez («Ley. carol.», pp. 134-140)].

92  [La Crónica fragmentaria al hablar del fin de los Omeyas en Oriente y del emirato de «Yuçaf Alchari» (Yūsuf al-Fihrī) supone «et alçaron se en las Españas tres rreyes. Et el primero que se alço fue un moro mucho onrrado que auia nombre Hixen e era del linaje de Abenhumaya, e este se alço con Toledo. Et por que auie vn alguazil que auie nonbre Galafre, llamauan le las gentes en sus cantares el rrey Galafre. Et este Hixen rreyno en Toledo quarenta e çinco años].

93  [Según es bien sabido, la subscripción final del ms. R (1187 de la Bibl. Nacional, Madrid) de la Gran conquista hace constar. «Este libro de la Grant estoria de Ultramar, que fue fecho sobre los nietos e bisnietos del cauallero del cisne, que fue su comienço de la grant hueste de Antiocha Godofre de Bullon con sus hermanos, mando sacar de frances(es) en castellano el muy noble don Sancho, rrey de Castiella, de Toledo, de Leon, de Gallizia, de Seuilla, de Cordoua, de Murcia, de Jahen e del Algarue e sennor de Mollina, se[teno] rrey de los que fueron en Castiella e en Leon que ouieron assi nombre, fijo del muy noble rrey don Alfonsso, el onzeno, e de la muy noble rreina doña Yolant». Dado que el códice puede muy bien ser del propio scriptorium de Sancho IV, la creo muy preferible a la que presenta el ms. P (1698 de la Bibl. de la Universidad de Salamanca), de fecha muy posterior: «Aqui se acaba la Estoria de la conquista de Vltramar, que fue fecha sobre la rrazon del cauallero del çisne de los sus bien auenturados nietos e visnietos, que fue su comienço de la grande hueste de Antiocha Godofre de Bullon con sus hermanos. E mandola sacar de françes en castellano el muy noble rrey don Alfonso de Castilla, el seteno de los que fueron en Castilla e en Leon que ouieron ansi nonbre, fijo del muy noble e santo rrey don Fernando e de la rreyna doña Beatriz, que Dios perdone, amen». El numeral «seteno» es el que sistemáticamente se aplica a sí mismo Sancho IV en muchas de las obras que patrocina o encomienda (Castigos e documentos, Libro del Tesoro, Lucidario, nota a la Estoria de España), cfr. D. Catalán, De Alfonso X, p. 74, n. 10. También responde al cómputo tradicional el llamar «onzeno» a Alfonso el Sabio.]

94 [En el folio 204v. del ms. U (1920 de la Bibl. Nacional, Madrid) el compilador, aparte de proporcionar una enumeración muy exacta de las fuentes utilizadas, hace constar el origen de su obra: «Et despues desto contaremos en esta estoria de Rrecharte el Pelegrino e de la conquista de Jherusalem, ca esto non es del libro de la Estoria mayor de Vltramar, nin del libro de Gregorio de las Torres (nin d)el Limojy nin del libro del Grano Dorado de Az, mas es del libro que fizo fazer el principe Rremonte de Antiocha, que era omne bueno, et este libro fizo fazer Rrecharte el Pelegrino por su mandado. Et deste prinçipe Rremonde contar vos hemos su vida en el libro de la Estoria mayor de Vltramar. Ca yo (sigue blanco), que saque esta estoria de françes en castellano por mandado del rrey don Sancho, rrey de Castiella e de Leon, et ove [de] buscar por su mandado todos [los] libros que pud fallar que fab[lasen] de las conquistas de Vltramar [por] acordar las en vno desde la pri[sion] de Antiocha e del cauallero [roto] segunt cuenta adelant».]

CAPÍTULOS ANTERIORES:  LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN:

PRESENTACIÓN

1.- PRESENTACIÓN. «LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN»

I. ALFONSO X HISTORIADOR

*  2.- 1. LA FUNCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA RESTAURACIÓN DEL IMPERIUM

3.- 2. LA HISTORIA COMO CONOCIMIENTO CIERTO Y EXHAUSTIVO DE LOS HECHOS PASADOS

4.- 3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS

5.- 4. LA ESTRUCTURACIÓN CRONOLÓGICA DE UNA HISTORIA ECUMÉNICA

6.- 5. LA ARMONIZACIÓN DE LO NARRADO Y EXPLICADO POR LAS VARIAS FUENTES EN LA GENERAL ESTORIA

7.- 6. LA ESTORIA DE ESPAÑA HISTORIA DEL SOLAR «ESPAÑA» Y DE SUS NATURALES

8.- 7. DOS PRINCIPIOS DE ESTRUCTURACIÓN: LOS SEÑORÍOS Y LA CRONOLOGÍA

9.- 8. LA ARMONIZACIÓN DE LOS RELATOS DE LAS FUENTES EN LA ESTORIA DE ESPAÑA

*   10.- 9. LA EXPLICACIÓN DE LOS HECHOS

*   11.- 10. EJEMPLARIDAD Y DECORO HISTORIOGRÁFICOS

*   12.- 11. EL ESPEJO DE LA HISTORIA

II. EL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSI.

13.- 1. LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL NO ES LA CUMPLIDA REALIZACIÓN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA PROYECTADA POR ALFONSO X

14.- 2. CÓMO SE ELABORÓ LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LAS ESCUELAS ALFONSÍES. ETAPAS VARIAS EN LA COMPILACIÓN

15.- 3. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA. LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «CONTEMPORÁNEA» (ALFONSO VII-AÑO 1243)

16.- 4. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «MODERNA» (FERNANDO I-ALFONSO VI)

17.- 5. LA «TERCERA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA

III. ALFONSO X NO UTILIZÓ EL «TOLEDANO ROMANZADO»

18.- INTRODUCCIÓN

19.- 1. VERSIONES EN ROMANCE DEL TOLEDANO

20.- 2. LOS MANUSCRITOS COMPLETOS DEL TOLEDANO ROMANZADO

* 21.- 3. LA «CHRONICA OMNIUM PONTIFICUM ET IMPERATORUM ROMANORUM» INCORPORADA A LA «OPERA HISTORICA» DE DON RODRIGO XIMÉNEZ DE RADA Y AL «TOLEDANO ROMANZADO»

22.- 4. EL PROBLEMA DE LA FECHA Y EL AUTOR DEL ROMANZAMIENTO

23.- 5. LA «HISTORIA DE LOS GODOS» DEL TOLEDANO ROMANZADO NO ES UNA HISTORIA GOTHICA CONTINUADA

24.- 6. LA « YSTORIA DE LOS GODOS» DEL TOLEDANO ROMANZADO NO ES UNA TRADUCCIÓN AMPLIADA DEL TOLEDANO

25.- 7. ADICIONES DEL TRADUCTOR

26.- 8. LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL NO UTILIZÓ EL TOLEDANO ROMANZADO

IV. EL MIO CID DE ALFONSO X Y EL DEL PSEUDO IBN AL-FARAŶ

*   27.- INTRODUCCIÓN

*   28.- 1. LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X Y LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL

29.- 2. EL FIN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA ALFONSÍ Y LA ESTORIA CARADIGNENSE DEL CID

*   30.- 3. EL MIO CID QUE UTILIZÓ ALFONSO X

31.- 4. LA «REFUNDICIÓN DEL MIO CID» Y LA «LEYENDA DE CARDEÑA»

32.- 5. CONCLUSIÓN

V. LA «VERSIÓN CRÍTICA» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA Y SUS DERIVACIONES

*   33.- 1. UNA VERSIÓN OLVIDADA DE LA CRÓNICA GENERAL

34.- 2. LA «VERSIÓN VULGAR» Y LA «VERSIÓN ENMENDADA DESPUÉS DE 1274» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA

35.- 3. UN «ARREGLO» DE LA «VERSIÓN ENMENDADA»

36.- 4. LOS REYES ASTUR-LEONESES. LOS MSS. L, *Ľ Y LA CRÓNICA GENERAL VULGATA

37.- 5. DOS RAMAS TEXTUALES DERIVADAS DE LA MISMA «*VERSIÓN CRÍTICA»

38.- 6. APARICIÓN DE LA VERSIÓN CRÍTICA. EL MS. SS

VI. POESÍA Y NOVELA EN LA HISTORIOGRAFÍA CASTELLANA DE LOS SIGLOS XIII Y XIV

39.- 1. LA SECULARIZACIÓN DE LA HISTORIOGRAFÍA POR OBRA DE ALFONSO X

40.- 2. DESINTEGRACIÓN DE LOS MÉTODOS HISTORIOGRÁFICOS ALFONSÍES

41.- 3. LA NOVELA CIDIANA CARADIGNENSE

42.- 4. NOVELIZACIÓN DE LA CRÓNICA GENERAL

43.- 5. CONCLUSIÓN

VII. LA ESTORIA DE LOS REYES MOROS QUE OVO EN AFRICA QUE ASEÑOREARON A ESPAÑA DE SIGISBERTO Y LA CRÓNICA FRAGMENTARIA

44.- 1. LA GRAN CRÓNICA DE ALFONSO XI Y LA HISTORIA DE ÁFRICA DEL MAESTRO SUJULBERTO

*   45.- 2. LA CRÓNICA DE CASTILLA Y LA HISTORIA DE ÁFRICA DEL SABIO GILBERTO

*   46.- 3. LA CRÓNICA ABREVIADA DE DON JUAN MANUEL

*   47.- 4. LA CRÓNICA FRAGMENTARIA Y LA ESTORIA DE LOS REYES MOROS QUE OVO EN AFRICA QUE ASEÑOREARON ESPAÑA DE SIGIBERTO

Diseño gráfico: 


La Garduña Ilustrada 

Imagen: coronación de Pepino El Breve, BNF.

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