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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909.

9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909. II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO.

      En Febrero de 1909 el matrimonio Menéndez Pidal/Goyri, pasando por París, hizo un via­je transatlántico a los Estados Unidos de América. Ramón había sido invitado a dictar un cur­so de conferencias en la Johns Hopkins Universtiy de Baltimore acerca de "L’epopée castillane a travers la littérature espagnole"247 y otro en la Columbia University of New York sobre "El Ro­mancero español"248 bajo los auspicios de la Hispanic Society of America. En las conferencias sobre el Romancero, dadas los días 5 y 7 de Abril, Menéndez Pidal desarrolló su visión de la tra­dición antigua y la moderna como un todo inseparable.

      En el curso de ese viaje a Estados Unidos, el 8 de Abril de 1909, Ramón Menéndez Pidal co­noció en Newark, N. J., a William Milwitzky, "amigo íntimo de Fitz Gerald"249, quien le habló de su colección de romances judeo-españoles de Turquía, Rodas y Chios250, que esperaba le pu­blicara Morel-Fatio251; entre tanto le ofreció romances de ella, con tal de que no los publicara. En cambio le facilitó textos romancísticos cubanos252. También le prometió ponerle en contacto con un informante judío a quien enviar el fonógrafo para que registrara romances cantados253.

      Aquel verano de 1909, una vez regresado de su estancia en Estados Unidos, Ramón Menén­dez Pidal emprendió una excursión dialectológico-romancística por el Oriente astur-leonés de la Cordillera Cantábrica. En su trayecto asturiano fue acompañado por su hermano Juan Me­néndez Pidal. En Agosto recorrió los concejos asturianos y en aquella ocasión se incorporaron al Archivo versiones de Sorriego (5), El Carbonero (2), San Andrés de Linares (3), El Entrego (9), Blimea (6) y Carrocera (7), en el concejo de San Martín del Rey Aurelio; Casomera (23), Llanos (3), en el de Aller; Veneros (14), Campo (3), en el de Caso254.

     Después cruzó a la vertiente leonesa. Todavía en agosto, recogió tres romances de tema vul­gar en La Puebla de Lillo255. Desde el 2 al 4 de Setiembre lo tenemos ya en Sajambre, donde hizo una espléndida recolección de romances en Vierdes (23 versiones) y en Oseja (47 versiones de la propia localidad y 22 de Soto de Sajambre). También recogió romances de Valdeón (14 versiones). En Oseja contó con algún colaborador (que anotó otras 6 versiones)256.

     Sólo después de esta excursión acometió el trabajo de reformar las conferencias neo-yorkinas, pues en su versión escrita se refleja el conocimiento de alguna de las versiones recientemente re­cogidas257. En aquel otoño, el 22 de Octubre de 1909, hizo inventario de los textos inéditos que tenía reunidos258. He aquí sus cómputos:

Aragón (Navarro)  28 
Navarra (Lecumberri 17 + Lafuente 5)  22 
Galicia   9 
Alicante y Castellón  16 
Extremadura  
-(Torrejoncillo, Casas Millán)19
 
-(García Plata) 82  
-(Da Gregoria)  28167 
-(Varios)  38 
Andalucía  16 

Santander -(Lomba)45,259 

  
               -(Cortés) 3  48260
Palencia y Soria    5 
Burgos  86 
Valladolid  26 
Ávila  44 
Segovia234 
León168 
Zamora  39 
Salamanca  45 
Toledo   9 
Madrid110 
Cuenca   4 
Guadalajara   9 
Asturias100 
Albacete (Navarro, Manrique de Lara)  45 
Murcia    34 
Canarias     3 
América -Chile 76  
           -Varios
    84 

1.351  
Judíos (Benoliel 146)

172

 

 1.523

261


      Estas 1.523 versiones son perfectamente identificables en el "Archivo".

     Según este Inventario deja claramente ver, la colección de romances que en Octubre de 1909 había ya reunido Menéndez Pidal, puesta al lado de los corpora de romances portugueses y ca­talanes publicados en el s. XIX, constituía "una prueba irrefutable del carácter pan-hispánico de la tradición oral romancística a fines del s. XIX y principios del s. XX" y venía a exigir el aban­dono, por falsas e ineficaces, de las visiones regionalistas, fragmentadas, de la tradición. Por otra parte, el hecho de que la exploración del Romancero moderno pudiera proporcionar muchos centenares de textos hacía imprescindible no limitar en los estudios generales del romancero a un mero "Apéndice" la consideración de la tradición oral de los siglos XIX-XX, como aún pro­ponía Foulché-Delbosc.

      A combatir esas defectuosas visiones se habían dirigido ya las conferencias de la Columbia University que ahora publicaba, convenientemente retocadas, en 1910262.

      Los "índices-guía" que en la versión impresa encabezan las dos "conferencias" permiten cap­tar en síntesis el hilo argumental de su exposición:

I.  "Objeto de la siguiente exposición.— Noticia de los antiguos Cantares de Gesta castella­nos.— La epopeya llega en Castilla á hacerse poesía verdaderamente popular.

    Los romances más viejos son un fragmento de Cantar de Gesta.— Diverso carácter de es­tos primeros romances.— Los romances juglarescos; romances viejos de ellos derivados, en especial los romances carolingios.— Romance de la Linda Melisenda.— Romances del rey don Pedro.— Romances fronterizos; romance de los Caballeros de Modín; romance de Abe-námar.— Ideas y costumbres nuevas que reflejan los romances fronterizos.— Las Guerras de Granada de Ginés Pérez de Hita.— Agotamiento de la inspiración heroica en el Romancero.

    Imitaciones de los romances viejos: Romances semi-populares, eruditos y artísticos.— De­cadencia total del Romancero".

II.  "Popularidad que los romances viejos lograron en los siglos XV y XVI.— Colecciones de romances hechas en el siglo XVI.— Olvido en que caen los romances viejos en la literatura de los siglos XVII y XVIII.— Estudio de las Colecciones antiguas hecho en la época del ro­manticismo; Wolf y Duran.— Romancero de Menéndez Pelayo.

    El romance viejo fuera de las colecciones antiguas; Pliegos sueltos y Cartapacios manus­critos; las Comedias; romance de Mientras yo podo las viñas.— Propagación del Romancero en la tradición oral moderna; entre los judíos españoles; en Cataluña; en Portugal; en Amé­rica; la tradición en la Península y en Castilla mismo.— Estado actual y valor de la tradi­ción.— Pierde los asuntos heroicos y añade otros campesinos; romance de Francisco y Tere­sa.— La tradición moderna conserva ella sola muchos romances viejos; Bernal Francés; La Malcasada del pastor.— Refunde algunos romances antiguos; El Conde Dirlos.

    Las colecciones antiguas y la tradición moderna deben fundir sus caudales; romances de La Infantina y El veneno de Mariana.— Necesidad de la reintegración del Romancero en todo su valor estético, cronológico y geográfico".

A esta última conclusión pretendían, en efecto, conducir los argumentos y ejemplos expuestos:

"(...) se comprenderá que el Romancero visto de este modo fragmentario, desde punto de vista puramente parcial, aparece triturado, hecho jigote como dice la patraña que estaba el ni­gromántico Don Enrique de Villena, metido en la redoma esperando segunda vida. Ha lle­gado el momento de que la tradición moderna reúna sus pedazos dispersos, y no se manten­ga ya por más tiempo divorciada o simplemente paralela de la tradición del siglo XVI, sino íntimamente asociada con ella. La edición crítica del Romancero debe buscar sus datos en el recuerdo producido hoy, lo mismo que en el producido hace tres siglos. La secular memoria del pueblo no ha tenido ninguna interrupción en sus funciones; sus recuerdos de hoy están inseparablemente unidos a sus recuerdos de ayer, y donde quiera que ellos se manifiesten, sea en el pliego gótico de antaño, sea en la danza campesina de hoy, deben ser tenidos en cuenta como elementos de juicio"263.

      Era ésta, al fin y al cabo, la nueva concepción del género que había presidido la formación de su Archivo. Menéndez Pidal podía contemplar con satisfacción sus más de mil quinientas ver­siones y resaltar entusiasmado el papel de "la ciencia" capaz de ir "congregando de nuevo los des­pedazados y dispersos miembros del Romancero" para "obrar su resurrección"; pero, visto a retrotiempo, el crecimiento año tras año de su colección (que minuciosamente hemos presentado) se nos aparece como un esfuerzo extraordinario de parcos resultados: salvo entre los judíos de Marruecos, sólo de tarde en tarde van apareciendo temas nuevos de interés; los romances reli­giosos y los de corro de niñas, junto a los vulgares de "sucesos" o milagreros constituyen la ma­yoría del caudal de textos obtenidos en la Península y en América. No hay duda de que el re­curso a informantes desplazados, las encuestas ciudadanas, las barreras sociales entre los señores y la población rural en aldeas y pueblos aislados y el mismo desconocimiento de los encuestadores respecto a los posibles repertorios de los portadores de tradición hicieron en buena parte inaccesible a los pioneros de la recolección romancística el tesoro escondido que buscaban.

      Pero aunque aceptemos que una serie de condicionantes limitaron el éxito de la exploración desde 1825 a 1909, debemos al menos inducir del lento "goteo" de textos y de la relativa par­quedad de los repertorios de los informantes de España y América que ya por entonces, junto a un romancero "superficial", al cual era más o menos fácil acceder, el romancero de mayor inte­rés vivía, al igual que hoy, en "estado latente" y se transmitía en las comunidades rurales en la intimidad, fuera de la vista y el oído de los curiosos forasteros que, ocasionalmente, interrum­pían con su presencia el normal disfrute de los hábitos y costumbres propios de la población in­dígena. A fines del s. XIX y en los primeros años del s. XX los romances eran en España ya "etnotextos" como los que podemos hoy seguir recogiendo.

      Esta dificultad en acceder a los repertorios ocultos de las distintas comarcas fue, sin duda, la causa de que María Goyri elaborara un manual del encuestador que, con el título "Romances que deben buscarse en la tradición oral", se publicaría en forma de artículo en la Revista de Ar­chivos, Bibliotecas y Museos j en tirada aparte264. La inclusión en el manual impreso de textos que entraron en el Archivo en 1908, 1909 y 1910 sitúa en este último año su elaboración, aunque la publicación lleve una fecha anterior265. El manual, aparte de una serie de consejos e instruc­ciones basados en la experiencia recolectora, contiene un amplio muestrario de comienzos, más o menos extensos, de romances, a fin de facilitar su búsqueda, y un listado de provincias o áre­as de la tradición en que hasta el momento se habían encontrado versiones de cada uno de ellos. El manual resultaría útilísimo para la siguiente etapa de la exploración del Romancero oral.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

247  La invitación de la Johns Hopkins había sido iniciativa de C. Carroll Marden. Las "Turnbull lectures" de Menéndez Pidal serían publicadas en el libro L’epopée castillane a travers la littérature espagnole, Paris, 1910.

248  por iniciativa de J. D. Fitz-Gerald.

249 Apuntes escritos en el verso de una tarjeta de vi­sita de Milwitzky.

250  En Rodas trató a Abraham Galante. Se quejaba, al parecer de que "le robó L. Wiener" algunos de los romances por él recogidos.

251  "Morel le ofreció publicar los textos judíos (...) en la École des Hautes Études. Si no puede, le ofrecí yo hacer algo en la Junta [para Ampliación de Estudios]".

252  "Me dio romances cubanos y me ofreció más ro­mances cubanos, escribir a un ex-senador cubano en España que el conoce en Cuba".

253  "Me ofreció nombre de judío a quien enviar el fonógrafo y la bibliografía de Romances judíos im­presos en tipos hebreos, que conoce varios".

254  Han sido descritas y publicadas por J. A. Cid, "El romancero tradicional en Asturias" (1991). En RTLH, X (1977-78), entre las pp. 216-217, se repro­ducen originales de dos versiones recogidas en So­rriego y Veneros por Ramón Menéndez Pidal. Curio­samente, Ramón Menéndez Pidal fechó esta última, dicha por Irene Simón en "Ag[osto de] 1904" (con rasgos caligráficos que no permiten otra lectura).

255 Véase Romancero general de León, I (1991 y 1995), p. XXI. Pero creo que no pasó por Lario (ay. Valdeburón) contra lo que en esta página se supone basándose en un pasaje de R. Menéndez Pidal, Romancero hispá­nico (1953), cap. XXI, § 2 (cfr. adelante, cap. IV, § 5).

256  Describí las versiones recogidas en Sajambre en Romancero general de León, I (1991 y 1995), pp. XXI-XXIII. En la p. CXVI de esta obra se reproduce el ori­ginal, de mano de María Goyri, de una de las versio­nes recogidas el 2 de Setiembre de 1909 de una informante de Soto de Sajambre, con variantes de otras recitadoras de Vierdes.

257  Cita por extenso la versión tradicional de El con­de Dirlos de Posada de Valdeón dicha por Gregoria Alonso el 3 o el 4 de Setiembre de 1909. El original de esta versión puede verse reproducido en RTLH, 111(1969), frente a la p. 153.

258  En el Inventario consta como propósito: "para la conferencia de Nueva York".

259  Las versiones remitidas por Lomba eran, en ver­dad, 65 (en su cómputo, Menéndez Pidal no tuvo en cuenta sino las "entradas" anotadas en el inventario, dejando de lado el que en una entrada se consignaran dos, tres o hasta cuatro textos; en cambio atribuyó a Lomba la versión de Janer que encabezaba las listas de Santander).

260  En realidad, poseía ya 69.

261  Eran, sin duda, algunas pocas más, ya que en los inventarios falta alguna que otra procedente indudablemente de esos años.

262 Las dos conferencias, "El Romancero: sus oríge­nes y carácter" y "El Romancero: Su transmisión a la época moderna", fueron publicadas con el título El romancero español. Conferencias dadas en la Columbia University de New York los días 5 y 7 de abril de 1909, New York: The Hispanic Society of America, 1910. Han sido reimpresas en Estudios sobre el Romancero, Madrid: Espasa-Calpe, 1973, pp. 11-84.

263 El romancero español. Conferencias (1910), pp. 129-130.

264 M. Goyri, "Romances que deben buscarse en la tradición oral", RABM, X (1906), 374-386 y XI (1907), 24-36, y en tirada aparte, fechada en Madrid: Tipografía de la RABM, 1907 (34 pp.).

265 Según hago ver, pormenorizadamente, en Roman­cero general de León (1991 y 1995), pp. XXXI-XXXIL.

LÁMINAS

El romance peninsular más antiguo proceden­te de la tradición oral moderna es una combina­ción de temas religiosos. Se hallaba escrito en un manuscrito fechado el 6 de Marzo de 1750. De él lo copió en Malpartida de Plasencia Gregaria Canelo para Ramón Menéndez Pidal.




En el s. XVIII los judíos sefardíes de Sarajevo anotaban con caracteres hebraicos sus romances tradicionales junto a otras composiciones.
Descripción de uno de esos manuscritos misceláneos hecha por Manuel Manrique de Lara.

Modestos impresores judeo-españoles, desde sus estamparías, publicaron en caracteres hebraicos livricos de remansas para entretenimiento de las comunidades sefardíes del Imperio turco. El Archi­vo Menéndez Pidal atesora una preciosa colección de gimaras con romances.
Esta Gu’erta de romansas antiguas de pasatyempo es ejemplar único.

Ejemplares de la Brosura de romansas ’importantes (Salónica, 1913) y de la Gu’erta de remansos im­portantes (Salónica, s.a.).

Menéndez Pidal y Foulché-Delbosc estuvieron a punto de publicar en 1901 un Romancero po­pular más depurado de los romances "artísticos" que los de Wolf y Menéndez Pelayo.
Final de la carta de R. Foulché-Delbosc con anotaciones de R. Menéndez Pidal, 25 Nov. 1901.

Parte de la lista remitida por Menéndez Pidal a Foulché con sus propuestas de depuración.

Ramón Menéndez Pidal y María Goyri, cuando veraneaban en El Paular, cruzaban a pie o en cabalgadura las sierras que circundan el valle del Lozoya.
Su pasión montañera hizo posible que trabaran conocimiento con la población rural de aquella apartada comarca y la recogida de romances en ella.
Croquis trazado por Menéndez Pidal en que anota el desarrollo de un par de excursiones. Setiembre de 1903 y Setiembre de 1905.

A pesar de sus obligaciones diplomáticas y culturales y de su interés en afrontar como montañero las alturas de Los Andes, Menéndez Pidal inició en la América hispana en 1904 la recolección de ro­mances.

Durante un banquete en Viña del Mar (Chile), un diplomático anotó sobre el menú (del 24 de Abril de 1904) una versión gallega de La muerte de don Gato para Menéndez Pidal.

Manrique de Lara inició sus contactos con las comunidades se­fardíes de los Balcanes en Saraje­vo, que pertenecía al Imperio Austro-húngaro. Allí se relacionó con algunos intelectuales de la minoría judeo-española, que le abrieron las puertas de la comunidad.
Sobre de una carta de recomendación de Abraham A. Cappón para Manuel Manrique de Lara dirigida a un influyente miembro de la comunidad de Rústchuk.

Música de La partida del esposo anotada por Manrique de Lara en papel timbrado del hotel de Belgrado donde se alojó.

Manrique de Lara anotaba a lápiz los romances cuando los recogía y luego aprovechaba el papel de los hoteles en que se alojaba para enviárselos en limpio a Menéndez Pidal.

Menéndez Pidal estudió en 1920 más de un centenar de versiones recogidas de la tradición oral moderna de dos romances y descubrió que los motivos y variantes se propagaban dentro del corpus de forma independiente respecto a los motivos y variantes contiguos.
Acudió a la representación cartográfica para hacer captable por la vista ese hecho.

Federico García Lorca sirvió en 1920 de guía a Ramón Menéndez Pidal y a su hija Jimena por los barrios gitanos de Granada y le ayudó a anotar algunos romances.
Versión de  Gerineldo + La condesita recogida en "la plaza de la Mariana" por Federico García Lorca an­tes de que su Romancero gitano le hiciera conocido como poeta y como filo-gitano.

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908.

8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908. II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO.

      Aquel año de 1905 la trabajosa "caza" o "pesca" de textos romancísticos, de que repetida­mente se nos venía hablando por los coleccionistas, empezaba a convertirse en "cosecha", según un nuevo símil basado en los resultados ahora logrados. Aparte de obtener nuevos textos en Ma­drid196, desde El Paular, el matrimonio Menéndez Pidal/Goyri cruzó en Setiembre la Sierra, por Somosierra, y visitó Riaza y Sepúlveda. El resultado de su estancia en aquellos lugares sego-vianos fue para ellos sorprendente, pues consiguieron 38 romances religiosos y 17 profanos en Sepúlveda, y 63 religiosos y 62 profanos en Riaza. ¡180 textos de una sola vez!197

      Por entonces, Menéndez Pidal había logrado transmitir su interés por el Romancero a algu­nos de sus alumnos universitarios.

      En las Navidades de 1905, Tomás Navarro Tomás recogió en su patria chica de La Roda (Al­bacete) catorce versiones de romances198. Allí se cantaban, especialmente, cuando las mujeres deshojaban reunidas alrededor de una mesa la rosa del azafrán199. En las siguientes Navidades ("1906. Nochebuena"), Navarro proporcionaba a Menéndez Pidal cuatro versiones de Alican­te200, y en las de 1907 extendía su área de encuestas, coleccionando cinco en La Roda, diecisie­te versiones en Barrax y tres en Lezuza (Albacete)201.

      Habiéndose entrenado, gracias a sus encuestas manchegas, en el arte de la recolección de tex­tos de tradición oral, Navarro Tomás, al ser pensionado por la recién creada Junta para Amplia­ción de Estudios para explorar desde un punto de vista lingüístico los fondos medievales loca­les del Alto Aragón y las hablas vivas que conservaban más o menos restos del antiguo aragonés, también llevó el encargo de Menéndez Pidal de recoger allí romances. Navarro tuvo entonces que viajar de pueblo en pueblo afrontando las dificultades de acceso a ellos:

      "En Biescas estuve detenido por causa de las lluvias hasta hace cuatro días —escribía a Me­néndez Pidal desde Ainsa el 1° de Noviembre de 1907— menos mal que encontré gente a propósito y pude aprovechar el tiempo entre el lenguage vulgar y los romances, aparte de los pergaminos municipales (...). En cuanto cesó de llover salí para Olivan y en esta dirección, caminando hacia Boltaña, recorrí varios lugarejos. No creía encontrar tanto lenguage aragonés como aún se conserva por esta parte de la montaña (...). Desde Boltaña he bajado a Ain­sa, donde me encuentro (...). Mañana, de madrugada, pienso salir para Alquézar (...), a don­de no sé si podré llegar antes de la noche, pues según me dicen hay más de 10 horas de ca­mino y gran parte de él á caballo (...)".202

Navarro reunió, así y todo, una magnífica colección de 31 versiones de 28 temas romancísticos en el Alto Aragón, oídos en Atares, Biescas, Banaguas, Larrés, Avena, Araguas y Ainsa (Huesca)203. Aquellas Navidades de 1907 Navarro recogió además cuatro romances en Torrejoncillo del Rey (Cuenca) y una versión alicantina204.

      Otro pensionado de la Junta para Ampliación de Estudios, Agustín Blánquez Fraile, encar­gado de explorar dialectalmente el área meridional del dominio lingüístico leonés, recorrió ese año de 1907 el SO. de León y el O. de Zamora205; al mismo tiempo, recogió romances: cinco en La Bañeza (León) y en Zamora unos 40 en Alcañices, Cervantes, Puebla de Sanabria, Fuentesaúco, etc.; posteriormente, consiguió varios de Cerdillo206. Por otra parte, a la colaboración de Blánquez se debe, asimismo, la presencia en el Archivo de versiones cuyo colector se identi­fica como "alumno Blánquez" (y posiblemente ese "alumno" sea el propio Agustín Blánquez, en cuanto alumno universitario de Menéndez Pidal, y no un alumno de Blánquez de la segunda enseñanza); son once versiones de Cantalejo (Segovia) recogidas en 1907207. Al año siguiente, 1908, además de una versión suelta, no inventariada, se incorporaron al Archivo del Romance­ro otras tres versiones de Cantalejo, más dos de Casia, que, según anotó Menéndez Pidal sobre alguna de ellas, proceden de la colección de Blánquez208.

        El interés de Ramón Menéndez Pidal por el "Dialecto leonés" le puso en relación con Caye­tano Álvarez Bardón, Primer Teniente de Infantería209, quien en carta sin fecha c. Julio de 1908 le hizo saber, entre otros asuntos:

    "Respecto de los romances, seguiré recogiendo210 lo que pueda y, por si puede serle útil la noticia, le diré que hay aquí un señor profesor del Seminario —Don José González— que se­gún me dicen tiene una colección muy buena de romances que piensa publicar; son todos le­oneses. No me atrevo a decirle nada por saber como le digo que piensa publicarlos. Cuando esto suceda, procuraré adquirir un ejemplar y se lo remitiré, si es que antes por otro medio no ha llegado a entenderse con el dicho señor".

Ramón Menéndez Pidal se apresuró a "entenderse con dicho señor", ya que sobre la carta ano­tó de su mano: "le escribo 29 Jul[io], 1908", refiriéndose a González. José González, presbítero del Seminario de León, se prestó, desde un principio, a complacer a Menéndez Pidal. En carta del 2 de Noviembre de 1908 le decía:

    "Ya será tiempo de que yo empieze a cumplir alguna de las promesas que he hecho a V. Ahí van 35 romances, parte de la recolección que ofrecí a V. (...)";

proceden todos ellos, según el colector, de

"una región recogida, que es, acaso, de las más cultas de España, ya que es raro tropezar con una mujer que no sepa leer, escribir y hablar con relativa corrección",

región constituida por los lugares de Lois, Crémenes, Villayandre, Arzobejo, Corniero y Alejo, en el NE de León, donde anotó trece, nueve, seis, dos, una y dos versiones, respectivamente, que remitió efectivamente a Menéndez Pidal. Se trataba de una muy buena colección, como la habían valorado los informantes de Alvarez Bardón211.

      También resultado de la prédica de Menéndez Pidal a sus alumnos universitarios son otras dos colecciones de valor desigual. José de Saavedra y Dorronzoro212 obtuvo el envío en 1906 por parte de Pedro Llinás de la primera colección de Badajoz conseguida por Menéndez Pidal, con seis versiones inéditas de San Vicente de Alcántara y Valencia de Alcántara213 y alguna otra del romancero ciudadano de niñas214. Otro alumno de Menéndez Pidal, burgales, Matías Martínez Burgos, hizo una buena recolección personal, en 1908 o 1909, en Los Balbases (3 versiones), Revilla del Campo (7 versiones), San Martín de Humada (16 versiones) y Rioparaíso (4 versio­nes), en el Norte de Burgos215, ya que entre esos treinta romances los hay de temática menos co­mún que la usual en las recolecciones de la época (Nacimiento de Montesinos, El sacrificio de Isa­ac, Adriana o La calumnia de la reina, Bernal Francés, etc.)216.

      Por aquellos años contó Menéndez Pidal con aportaciones a su colección de otras personas de su entorno.

      Manrique de Lara, en sus diversos viajes por la Península, recogió aquí y allá romances. En el verano de 1907, a sus cuarenta y tres años de edad, el capitán de Infantería de Marina y repu­tado compositor musical se sentía muy satisfecho de la colección (literaria y musical) de ro­mances que había logrado reunir mediante "semejante trabajo de investigación"217, trabajo que 

"obliga a ponerse en contacto con las personas más indigentes y de menos cultura, únicas que en todos los países son fieles depositarios de la tradición oral, y a vencer, a fuerza de dá­divas y paciencia, su innata desconfianza y su resistencia a revelar el tesoro conservado en su memoria".

      El 11 de Agosto de ese año decía haber logrado recoger romances "en Madrid, Santander, Bur­gos, Navarra, Avila, Cáceres, Granada, Albacete y Murcia". Algunos de sus textos no podemos fecharlos con exactitud: es el caso de dos versiones (de Gerineldo y de La condesita) recogidas en Granada (antes, desde luego, de 1907). Muchas son de 1906: ocho de Villanueva de la Serena (Badajoz); siete de Mazarambroz y tres de Madridejos (Toledo); ocho de Madrid; catorce de Hu­mada (Burgos), todas catorce dichas por una joven de 17 años procedente de Villamartín de Vi­lladiego218; tres de Viana (Estella, Navarra)219. En 1908 entrevistó a una joven de 20 años na­tural de Vega de los Viejos (Babia, León) que poseía un extraordinario repertorio de 23 temas220. También posteriores a 1906 y anteriores a 1909 son otras versiones de Cartagena yTotana (Mur­cia), y de Mesones (Albacete).

      Anteriores, al parecer, a la incursión de Manrique de Lara en Navarra, son un conjunto de versiones recogidas en Pamplona (y quizá también de pamplónicas residentes en Madrid) por Modesto Lecumberri. En total 17 versiones, en su mayoría del Romancero de niñas, pero con alguna notable excepción (Adriana, Bernal Francés). También de Pamplona son dos versiones de romances religiosos remitidas por Modesto Lafuente221.

      En el año de 1906 Menéndez Pidal logró que su amigo de años mozos José Ramón Lomba y Pedraja, con el que había compartido aficiones literarias y campestres desde 1890, consintie­ra en recoger para él romances desde su residencia en Gajano (Cantabria). Gracias a su colabo­ración se incorporaron a la colección pidalina las primeras versiones de Cantabria222. Nada me­nos que 65 textos223. Sabemos que durante el verano de ese año, estando en plena labor colectora, Menéndez Pidal le ofreció su fonógrafo para coleccionar las melodías224, y que, en efecto, llegó a utilizarlo, pues Manrique de Lara transcribió algunas de las grabaciones musica­les por Lomba recogidas. Allí en Cantabria, Lomba halló a un portador de tradición de Ciudad Rodrigo (Salamanca) del cual anotó siete versiones y un fragmento225.

      Al año siguiente, José Ramón Lomba hacía referencia a su anterior contribución romancística, al tiempo que retrataba sin piedad a su amigo, obsesionado con la filología, en dos cartas antológicas:

    "Tengo a la vista tu carta escrita desde El Paular, muy sabrosa y que tiene hasta fecha (...). Está bien que invitándome a volver a Madrid me hables de nuestras antiguas sesiones litera­rias a campo traviesa. De nada me acuerdo con tanto gusto como de ello; pero no me queda ni la menor esperanza de renovarlas jamás. Tú mismo, a lo que comprendo, te haces ilusio­nes acerca de ti mismo y no sabes el poder inmenso de tu propio egoísmo, de ese monstruo que has estado alimentando años y años y que hoy es mucho más fuerte que tú. Es un gran animal, voraz y lóbrego, que lo convierte todo en filología, cuanto toca, y te convertirá a ti mismo en códice o en cantar de gesta. Yo te miro ya como a un pájaro encantado metido en una jaula hechizada que canta canciones incomprensibles de edades remotas. Sólo te desen­cantarás para morir. Por eso, cuando me hablas de renovar nuestras antiguas pláticas, me ha­ces sonreír tristemente (...). No he cumplido aún mi propósito de recoger los romances de Liébana y Cabuérniga. Estos son para mí tiempos de gran sujeción y, a pesar de mi deseo, no he podido salir 15 días de aquí para eso ni para nada. Espero que vendrán días de más liber­tad, que me consentirán realizar esas inocentes colectas de romances que no son ofensivas para nadie y en que no espero dificultades. Por cierto que no me has dicho si el capellán de mis monjas de Sobremazas te hizo entrega de algunos romances que aún tenía aquí para ti y que le entregué a él para que te los diera. Todavía me quedó aquí uno, que te remitiré cualquier día (ahora no doy con él, no sé por qué)", Gajano 12-XI-1907.

En la segunda carta, del 20 de Noviembre, puntualizaba:

    "Cuando entre nosotros se habla de tu egoísmo, bien sabemos los dos lo que decimos, im­portando muy poco la propiedad de la palabra. Así que tú eres un egoísta, esto pasa ya en au­toridad de cosa juzgada y me asombra que ahora candorosamente hagas protestas de altruis­mo, que juzgo un poco ridiculas. También confesarás que te has pasado la vida lamentando —como haces ahora— el tiempo que robas a tus estudios. 48 horas que el día tuviera te pa­recerían pocas. Conforme. Así te conocí siempre. Por semejante glotonería, unas veces me causas admiración, otras envidia y otras lástima, pero no dudes que romance que esté a mi al­cance tomará el camino de tu casa. Esto es aparte".

      La publicación por Narciso Alonso Cortés en 1906 de una nutrida colección de Romances Po­pulares de Castilla226, con cerca de un centenar de textos procedentes de las provincias de Bur­gos y Palencia ponía, por entonces, en manos de la erudición una primera muestra de la rique­za inédita del Romancero castellano. Cortés envió a Menéndez Pidal las pocas versiones que poseía de Cantabria (un total de 3 procedentes de Meruelo y de Arnuero), que no había inclui­do en esa obra227; también le remitió cinco textos castellanos (3 de San Juan del Arroyo, Valladolid, y los otros 2 de Población de Campos y Villota del Duque, Palencia)228.

      Los contactos epistolares que Menéndez Pidal había ido estableciendo con eruditos regiona­les de Extremadura y Salamanca le permitieron enriquecer su colección romancística de esa par­te de la Península con nuevas aportaciones.

     García-Plata consideraba prácticamente agotado el repertorio de Alcuéscar, por lo que en 1906 se preocupó de poner en manos de Menéndez Pidal versiones de romances de carácter re­ligioso obtenidas de pasajeros: "un muchacho mendingante de quince años, llamado Agustín Suárez y natural de Salvaleón, prov[inci]a de Badajoz" le proporcionó tres versiones y "un pela­dor de alcornoques" de Montánchez otra229. También anotó otro romance religioso de una niña mendicante de 8 años natural de Peleas-Gonzalo (Zamora)230.

      A la insistencia de García-Plata se debe que el teósofo Mario Roso de Luna llegara a remitir a Menéndez Pidal directamente alguna versión más de Miajadas, aparte de las entregadas por el propio García-Plata231. Es posible que por estas fechas Menéndez Pidal recibiera de Miguel de Unamuno el envío de una referencia a cómo se celebraba en Almoharín (Cáceres) la Nochebue­na cantando romances y otras coplas líricas:

    "Se acompañan con un tambor destemplado, por uno solo y el pueblo repite en coro lo que el primero canta. Al entrar cantando, le animan con ¡ea!¡ju!, etc. La noche de Nochebuena can­tan al ir a la iglesia, al marchar de la fiesta, al ir a casa del cura y al marchar, y al alcalde".

Curiosamente, junto a temas navideños, cantaban (al igual que en Albalá), La bella en misa232.

     
El doble interés de Menéndez Pidal por las hablas locales extremeñas y por el Romancero le hizo mantener correspondencia muy útil con otros dos eruditos extremeños cuya área de activi­dad se restringe, respectivamente, a Torrejoncillo y a Casas de Millán, en Cáceres: el médico Je­naro Ramos Hernández y Gerardo Jaime Núñez. Gracias a sus envíos Menéndez Pidal reunió 20 versiones de Torrejoncillo (1905, 1906, 1907)233 y 28 de Casas de Millán (1906, 1907)234.

      De Villavieja (Salamanca) Casimiro Martín Robles remitió, entre Octubre y Noviembre de 1906, seis versiones; y en ese año Menéndez Pidal recibió otras tres de Ciudad Rodrigo235.

      En 1907 la exigua colección andaluza de Menéndez Pidal se incrementó con un par de ver­siones de Ronda, proporcionadas por Fernando del Río, y en 1908 con seis versiones tradicio­nales (y otra de procedencia culta) recogidas en Granada por Manuel Gómez Moreno, compa­ñero de Menéndez Pidal en la Junta para Ampliación de Estudios.

      No puedo situar en el tiempo la recepción por Menéndez Pidal de un cuaderno de hojas suel­tas manuscrito titulado "Folk-lore Balear", firmado por Josep Massot [i Planes]. Los romances catalanes que incluye ("A la ciudat de Napols", Don Juan y don Ramón, "A Fransa hi ha una dama", La Donzella, "Jo m’axech dematinet") no parecen haber sido incorporados, por enton­ces, a las carpetas del Archivo. Pero, de todas formas, creo que hay que fecharlos por estos años, en que Menéndez Pidal solicitaba canciones populares catalanas a los amigos que podían pro­porcionárselas.

      La correspondencia de Menéndez Pidal con eruditos de la América hispana no dio, por aque­llos años, demasiado de sí en cuanto a la exploración de la tradición oral americana, salvo la ya citada excepción representada por Vicuña Cifuentes, quien en 1906 amplió sus anteriores enví­os remitiendo a Menéndez Pidal ocho versiones más. Después interrumpió su correspondencia durante "un paréntesis" debido a que se resolvió "a recuperar el tiempo perdido en idealidades y rutinas pedagógicas" entregándose de lleno, desde fines de 1907, a los negocios, "convencido —según dice a Menéndez Pidal— de que esas tareas, por lo menos en el período de organiza­ción, no eran compatibles con ningunas otras, si quería yo asegurar el éxito que buscaba"; sólo el 28 de Setiembre de 1909, con un "como decíamos ayer", reanudó "una correspondencia lar­gamente interrumpida" con Ramón Menéndez Pidal236 anunciándole

"hoy, sin las atenciones imperiosas que me esclavizaban, vuelvo otra vez á cultivar mi pe­queño huertecillo, abandonado desde tanto tiempo"

y le explicaba

    "Bastante floja estuvo la recolección de romances y de materia folklórica en general du­rante el entredicho237, y sólo desde hace dos meses he vuelto a activarla, explorando el cam­po personalmente é importunando de nuevo con apremiantes cartas á los que ya en otras ocasiones me han ayudado. Remito á Ud. copia de los romances que he recogido. Estoy cier­to de tener cinco ó seis más que ahora andan transpapelados y que enviaré a Ud. apenas los encuentre. Entre los que hoy le mando, van algunos que recojo por primera vez238 (...). Hay provincias enteras que no he explorado y en las cuales todavía no encuentro colaboradores, á pesar de haberlos solicitado de muchas maneras. Es desesperante la indiferencia de estas gentes, tan pródigas en promesas como avaras de cumplimiento. He puesto á los romances las notas que me han parecido necesarias para la inteligencia de ciertos pasajes".

      Vicuña da cuenta en esta carta de sus esfuerzos, en buena parte frustrados, por lograr gra­baciones fonográficas del canto de los romances, proporcionándonos al tiempo que relata anecdóticamente sus decepciones, curiosas noticias sobre el aspecto musical del Romancero chileno:

    "Mucho he trabajado estos días por obtener un mediano cilindro fonográfico de La Dama y el Pastor, pero la pudibunda é insoportable cantora ha esterilizado todos mis esfuerzos. Cuan­do, después de muchos remilgos, se consigue que se acerque a la bocina, á los pocos versos se interrumpe, ya para reírse, con el pretexto de que se le olvidó lo que sigue, ya para salir con al­guna gansada, v. gr.: —¡Qué cabayero éste! ¿Pa qué quedrá estas cosah? Es que le gusta reírse de los pobreh...—. Sin embargo, no desespero de conseguirlo, aunque en dos ocasiones ante­riores nada pude lograr de otras á quienes oí cantar los romances de Catalina y Bartolillo.

    Puedo sí adelantarle que la música con que acompañan estos romances, no es la grave y monótona de la melopeya, sino la viva y bulliciosa de la canción popular chilena. Por de con­tado que lo mismo sucede cuando los cantan á secas, como ellos dicen, sin acompañarse de ningún instrumento.

    De las cantoras de profesión es fácil conseguir lo que se quiera, y ya son muchas las tona­das y zamacuecas que se venden en los establecimientos fonográficos; pero estas personas no cantan romances ni los saben, según he podido ver, y hay que gastar cachaza con las otras, las rurales y melindrosas, y pedir á Dios que lo tenga a uno de su mano para no estrangularlas".

      Fuera de Chile, Menéndez Pidal sólo consiguió en 1906 y 1907 unas pocas muestras del Ro­mancero urbano cantado en sus juegos por las niñas de Córdoba (Tucumán, Argentina], de Chicoana (Salta, Argentina) y de Medellín (Colombia), remitidas, respectivamente, por el escritor A. Rodríguez del Busto (10-V-1906), por J. B. Ambrosetti (enero de 1907) y por A. Gómez Restrepo (21-VIII-1906)239. Rodríguez del Busto explicaba, respecto a los romances incluidos en su envío, que tenían un origen familiar:

"Personas de mi familia me lo han recitado y no quieren que figuren sus nombres en pu­blicaciones",

pero eran del patrimonio común de cualquier niña de Córdoba:

"Fueron aprendidos en juegos de niñas en los que se representaba la acción que corres­ponde a cada romance, y esto era usual y frecuente en las escuelas durante las horas de recreo hasta el año 1865 del siglo pasado".

De mayor interés juzgó Menéndez Pidal los textos remitidos por el agustino fray Pedro Fabo (1907 y 1908), ya que, junto a algunos romances de temas muy comunes, le hizo llegar toda  una serie de versiones que parecían mostrar la "popularidad oral de romances literarios" (histó­ricos y moriscos) en Colombia240. Pero hoy creo posible afirmar que los romances de proceden­cia "letrada", "con multitud de abreviaciones y variantes unas de tono vulgar y otras americani­zadas", que Menéndez Pidal consideró producto asimilable a los romances literarios oídos por Vicuña Cifuentes en Chile, son textos fraudulentos241, a pesar de que Fabo, en sus cartas, se pre­sentara como un afanoso buscador de romances en la tradición oral de las gentes populares242. El interés de Manuel Manrique de Lara por la música antigua y por lo que en aquellos tiem­pos aún constituía un problema difícil de resolver, el de interpretar en su forma debida los sis­temas de notación empleados por los vihuelistas en los libros de música de los siglos XV, XVI y XVII, le hizo planear el "completar" sus investigaciones de campo peninsulares acudiendo a

"las comarcas del Oriente de Europa y de Turquía Asiática habitadas por judíos españoles, cuyas principales colonias son Constantinopla, Salónica, Smyrna, Andrianópolis, Belgrado, Sarajevo, Bucharest, Rusiori, etc.",

ya que, si los textos dados a conocer de la tradición judeo-española de Oriente tenían rasgos muy arcaicos,

"es de suponer lógicamente que la música conservada por la tradición judaica conserve igual fidelidad a la forma originaria"

y, por tanto, que "su investigación y estudio, aún no emprendidos por nadie, debían acometer­se". En vista de ello, presentó solicitud a la primera convocatoria de becas de la Junta para Am­pliación de Estudios, el 11 de Agosto de 1907, para que le pensionaran en un viaje a esos terri­torios del Oriente próximo. Y, basándose en datos que le proporcionó la Agencia Cook calculaba que

"el recorrido del viaje en sus líneas generales alcanza la cifra de diez mil seiscientos sesenta y dos kilómetros y su importe asciende a mil cuatrocientas ochenta y siete pesetas con veinte céntimos"243.

      En aquella ocasión Manrique no consiguió empezar aquella investigación; pero algunos años después sí tendría oportunidad de realizarla, según luego veremos.

     El fracaso de los planes de viajar a Oriente de Manrique de Lara fue mínimamente compen­sado con la llegada a la colección de Menéndez Pidal de algunas versiones nuevas judeo-españolas recogidas en Turquía. Sabiendo que Menéndez Pidal se interesaba por ampliar sus cono­cimientos acerca del judeo-español hablado en las comunidades sefardíes de Oriente, el profesor B. Schädel buscó ponerle en contacto con un lingüista alemán destinado en la Deutsche Realschule de Constantinopla: Max Leopold Wagner. El 8 de Octubre de 1907 Wagner se adelanta­ba a proponerse como colaborador de Menéndez Pidal respecto al español de Oriente, por más que hasta entonces sus intereses como romanista se hubiesen únicamente centrado en el sar­do244. El propio Schädel le había ya advertido que Menéndez Pidal precisaba "de quelques éclaircissements sur les romances" y Wagner no vaciló en prometer darles solución:

"si vous voulez avoir un peu de patience, je me flatterais de vous fournir le matériaux désirés".

Y, efectivamente, en 1908 pudo ya remitirle una versión de Adrianópolis de Las señas del mari­do (í) y otra de la canción estrófica El sueño de la hija junto con otras dos versiones de Cons­tantinopla, una de esta misma canción y otra de A orillas de una fuente, y una serie de coplas lí­ricas245. Wagner enviaría más adelante, según ya veremos, toda una colección de textos, anotados, de varias comunidades judeo-españolas del Imperio Otomano.

     Respecto a la tradición portuguesa, Menéndez Pidal confiaba que Carolina Michaélis de Vasconcellos lograse reactivar las investigaciones, instando a José Leite de Vasconcellos a que diese prioridad al campo del Romancero sobre otros intereses etnográficos. Pero sin éxito. El 29 de Setiembre de 1908 doña Carolina le escribió al respecto desde Entre-os-Rios:

    "Leite de Vasconcellos me prometió visitarme aquí. Le daré un nuevo asalto en cuanto a los Romances. Aunque pienso que será sin resultado (...). Le instaré a reproducir los textos en la Revista Lusitana— sin comentarios"246.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

196 Cinco  versiones   dichas  por  "Amparito"   (cfr. atrás, n. 60).

197 Los informantes procedían, en varios casos, de pueblos comarcanos. Sobre esta recolección véase Romancero general de Segovia. Antología. [1880]-1992, preparada por R. Calvo con la supervisión de D. Ca­talán, Segovia: Diputación Provincial y Seminario Menéndez Pidal, 1993, pp. XXI-XXIX y láminas en las pp. XCI-XC1I  (con reproducción de las listas).  De 1906 son, sin duda, ya tres romances de Santiuste de San Juan Bautista que María Goyri y Ramón Me­néndez Pidal anotaron personalmente (y que en el ci­tado Romancero, pp. XXIX-XXX, van sin fecha). En RTLH, IX (1978), frente a la p. 259, se reproduce fo­tográficamente una de las versiones anotadas en Ria­za por María Goyri, en la que Ramón Menéndez Pi­dal interlineó variantes, y en RTLH, IV (1971) una de las anotadas en Sepúlveda por María Goyri. Los originales de otras dos versiones de Riaza anotadas una por Ramón Menéndez Pidal y otra por María Goyri se reproducen en lámina en las pp. XCIV y XCV del Romancero general de Segovia (1993).

198 Que Ramón Menéndez Pidal identificó en una lista de "Albacete" una por una.

199 Varios romances decían las informantes haberlos aprendido, bien "mondando rosa", esto es sacando los estambres de la "rosa", bien en las cuadrillas de "roseras" o recolectoras del azafrán.

200 Una de Silvana, otra de Blancaflor y Filomena, y otras dos religiosas: Santa Catalina, en castellano, y "Demá es diumenche, diumenche", de Pasión, en ca­talán.

201 Estas versiones de Albacete fueron inventariadas por María Goyri a continuación de las de 1905.

202 Carta, desde Ainsa, del 1-XI-1907 a Menéndez Pidal.

203 Según lista, de mano de María Goyri.

204 Según se hizo constar en las listas particulares de esas provincias por María Goyri.

205 Véase A. Blánquez Fraile, "Límites del dialecto leonés occidental en Alcañices, Puebla de Sanabria y La Bañeza", en Junta para Ampliación de Estudios. Memoria correspondiente al año 1907, Madrid, 1908.

206 Fueron inventariadas por María Goyri.

207  Figuran descritas y fechadas en lista de R. Me­néndez Pidal. Parece proceder de un envío anterior otra versión que fue añadida a la lista de Segovia 1904 por M. Goyri.

208 La versión de La muerte del maestre de Santiago de Cantalejo,  1908 no aparece en los inventarios. Una reproducción fotográfica de esta versión puede verse en Romancero general de Segovia (1993), p. XCVI (lám. 7). La mano que escribió las otras tres de Can­talejo y las de Casia es distinta de la de 1907.

209 Fue autor de un pequeño libro: De la Ribera del Orbigo. Cuentos en dialecto leonés, s. 1., 1907.

210 ¿Le habría enviado previamente los ya recogidos? No tenemos noticia de ello. En el Romancero general de León (1991 y 1995), pp. XV-XXIV, entre las 168 ver­siones que de la provincia habían logrado reunir Ramón Menéndez Pidal y María Goyri en 1909, no se identifican las que Álvarez Bardón venía recogiendo. ¿Procederían de Álvarez Bardón algunas de las que se consideran recogidas por Blánquez en La Bañeza?, ¿o es que Álvarez Bardón esperaba reunir más textos an­tes de hacer envío de ellos a Menéndez Pidal?

211 Detallo los temas en Romancero general de León (1991 y 1995), I, pp. xrx-xx. En la p. CXin de esta obra se reproduce fotográficamente uno de los originales de José González; otro original se halla reproducido en RTLH, X (1977-78), en lámina frente a la p. 193.

212 Las listas y versiones sólo se refieren al colector como "alumno Saavedra". La identificación, según L. Casado de Otaola, El Romancero tradicional extreme­ño (1995), p. 45, n. 58.

213 Según ha hecho notar L. Casado, El romancero tradicional extremeño (1995), p. 45, no todas las versiones remitidas por Pedro Llinás procedían de su re­colección. De hecho, dos de ellas fueron copiadas de El Folklore Frexnense y una ni siquiera procede de Extremadura (La hermana cautiva con el incipit "Ca­minaba don Bueso").

214 Posiblemente oídas en Badajoz capital.

215 En RTLH, VI (1975), entre las pp. 136 y 137, se reproduce un original de San Martín de Humada de mano de Martínez Burgos. Con anterioridad a Martínez Burgos, Rodrigo Sebastián remitió en 1905 un romance religioso de Barbadillo.

216 La esposa, de don García, La Infantina, La novia del Conde de Alba, etc.

217 Archivo de la Residencia de Estudiantes. Expe­dientes. J. A. E. 91-80: Manrique de Lara, Manuel.

218 Aunque los datos del Archivo Menéndez Pidal resultan, a primera vista, confusos, creo que todas las versiones recogidas por Manrique en el Norte de Burgos las dijo la misma "Felisa", de "19 años", ape­llidada "Fuente Miguel", en "Humada" y que la jo­ven era natural "de Villamartín de Villadiego".

219 Recogidas en 1906 al tiempo que las de Huma­da. Alguna se conserva en original de mano de per­sona poco versada en ortografía.

220 Las he descrito en Romancero general de León, I (1991 y 1995), pp. XVIII-XIX. La informante se llamaba Consuelo Vega Fernández. En la p. CXII de esta obra se reproduce fotográficamente una de estas ver­siones.

221  En una lista dedicada a "Navarra", Ramón Me­néndez Pidal enumera como de "Pamplona" las "17 de Lecumberri". A continuación, añadió posteriormente las de Marcilla (3) y Artajona (1). Y, más tar­de, las dos de Modesto Lafuente de "Pamplona", jun­to con las tres de "Manrique de Lara" que sabemos sonde 1906.

222 En las listas anteriores no se incluían versiones de Santander. El texto arriba citado (n. 27) copiado por Florencio Janer se inventarió aquí, encabezando las versiones de Lomba, con la advertencia "colector Amador de los Ríos".

223 Que figuran en dos listas de mano de Menéndez Pidal.

224  Según una nota, de mano de Ramón Menéndez Pidal, sacada de una carta de Rubio y Lluch, del 29 de julio de 1906, en que "copia un párrafo de Lom­ba que está recogiendo romances en Santander y que yo le ofrezco enviarle el fonógrafo".

225 Francisco Alonso, de 25 años.

226  Narciso Alonso A. Cortés. Catedrático. Roman­ces populares de Castilla, recogidos por, Valladolid: Imprenta de Eduardo Sáenz, 1906.

227 Se trata de una versión de Geríneldo y de dos romances devotos.

228  No figuran en sus Romances populares. Posible­mente son posteriores, de 1908 o 1909. Son roman­ces de escaso valor.

229 Publicadas, respectivamente, en las pp. 216-217, 227 y 303, y en la p. 313 de Romancero tradicional extremeño, I, ed. L. Casado (1995). De fecha incierta (no parece figurar en las listas) es la versión de otro niño mendigo, Manuel Méndez Bonilla, de Guijo de Coria, dada a conocer en Demosofía Extremeña, Cá­ceres, 1917, pp. 82-83.

230 El romance es una versión de La cabrera devota elevada al cielo y la niña se llamaba Consuelo Sán­chez. Fue incluida, a pesar del origen de la cantora, en el Romancero tradicional extremeño, I (1995), pp. 311-312.

231 El 31-X-1903 Roso aún no había logrado reunir nada. Después (según vimos más arriba, n.  123), proporcionó algunos textos de Miajadas a García-Plata, quien los envió con los suyos a Menéndez Pi­dal. Ahora, en 1906, Roso hizo llegar a Menéndez Pi­dal cinco versiones de Miajadas y dos de Cañamero (inventariadas por el propio don Ramón, a continua­ción de las de García Plata, atribuyéndolas a Roso). El original de uno de estos romances puede verse, re­producido fotográficamente, en Romancero tradicio­nal extremeño I (1995). Otro corresponsal de Jaraice-jo, J. Pérez Torres, remitió una sola versión.

232 Publico este texto en el cap. III, "El mito se hace historia. El romance y la herencia baladística", § 3, de Arte poética del Romancero oral, II: Memoria, inven­ción, artificio. Madrid: Siglo XXI, 1998.

233 En 1905 Jenaro Ramos Hernández envió 5 + 1 versiones. Entre Marzo y Mayo de 1906 envió un Gerineldo aprendido en pliego suelto y varias versio­nes tradicionales dichas por "La Jermosa", su hija Pe­tra y una sobrina. Y, según la lista de R. Menéndez Pidal, en 1907 otras cinco versiones. Echo en falta en la  edición  de  El romancero  tradicional extremeño (1995), en que se publican, la versión de la Adúltera con un gato (con el incipit "Levantóme, madre mía"), dicha por Juana León, de Torrejoncillo, recogida por Ramos en 1907. Tampoco se edita (sin duda por su carácter lírico) el texto que en los inventarios se iden­tifica con el incipit "No te acuerdas, zagalita". Tiene, sin embargo, interés para el Romancero ya que en va­rias versiones extremeñas del tema el poema acaba con versos procedentes  del romance trovadoresco Gritando va el caballero. Véase D. Catalán, Arte poé­tica del romancero oral, Parte I (1997), cap. XII, § 3.

234 En 1906 envió a Menéndez Pidal seis versiones tradicionales de Casas de Millán y un texto de El corregidor y la molinera (no romance) de Hinojal. Al año siguiente completó la colección de Casas de Millán con otras 18 versiones. Quizá enviase algún que otro texto con posterioridad, ya que no figuran algu­nas de sus versiones en los inventarios. Pueden hoy leerse todas ellas en El Romancero tradicional extreme­ño, I (1995). En esta misma publicación, p. 40, pue­de verse el original de una de las versiones remitidas por Gerardo Jaime Núñez.

235 Según consta en el correspondiente inventario.

236 En efecto, empieza así su carta: "Mi querido amigo. Como decíamos ayer... Y aquí viene que ni he­cha de encargo la célebre frase del insigne maestro de Salamanca, no sólo por lo que tiene de oportuno para reanudar una correspondencia largamente inte­rrumpida, sino porque en este caso exprime mis más íntimos sentimientos, pues considero el tiempo transcurrido como un paréntesis que no ha alcanza­do á estorbar siquiera la continuidad de nuestras bue­nas relaciones".

237 "Así lo llamo yo" había advertido anteriormente en su carta al tiempo dedicado exclusivamente a los negocios, "bregando sin descanso y sin faltar á lo que á mí mismo me había prometido".

238 A continuación comenta el hallazgo de temas que no ha logrado recoger en forma de romances y que le han aparecido en otros géneros folklóricos (cuento, zamacueca).

239 R. Menéndez Pidal, Romancero hispánico (1953), I, p. 345, enumera cinco versiones remitidas por Ro­dríguez del Busto y tres por Gómez Restrepo. No re­cordó el envío de Ambrosetti. Todas ellas pertenecen al Romancero que suelen cantar las niñas en cualquier ciudad de España o Sudamérica.

240 R. Menéndez Pidal, Romancero hispánico (1953), vol. I, p. 346.

241 Sobre la evidente manipulación de los textos a fin de "americanizar" los temas tratados, véase D. Ca­talán / et al., Teoría general y metodología del Roman­cero Pan-hispánico (1984), p. 31.

 242 Fabo da como cantores a artesanos, campesinos y obreros; y, en carta a Menéndez Pidal del 16 de noviembre de 1908, se disculpa de "no haber reco­gido sino dos romances que pueden serle útiles, los cuales adjunto" y le asegura que "si llego a cazar al vuelo alguno más, buen cuidado tendré de ponerlos a su disposición". Pero la sistemática "americaniza­ción", en las versiones remitidas, tanto de textos del romancero "artístico" publicados en el Romancero Generalde Duran, como de romances tradicionales modernos del Norte de España publicados por Me­néndez Pelayo en su Antología, no deja lugar a duda de que los amaños son obra de eruditos, no de los supuestos cantores populares. En RTLH, XI (1977-78), entre las pp. 120 y 121, se reproducen en foto­grafía unas cartas de Fabo relacionadas con el ro­mancero.

243 Según la solicitud de pensión dirigida al Presi­dente de la Junta para Ampliación de Estudios (11-VIII-1907) existente en el Expediente citado en la n. 217. Manrique puntualizaba a continuación que "en el campo mismo de la investigación adquirirá segura­mente informes que habrán de obligarle a ciertas des­viaciones del itinerario primitivo".

244 "Monsieur Schädel  a eu l’obligeance  de  me communiquer votre adresse et je m’empresse de vous écrire ees quelques lignes pour me présenter á vous comme votre collaborateur pour l’Espagnol d’Orient. / Je dois avouer que je me souis occupé tres peu jusqu’á présent du Ladino: mes études romanes s’étant limitées au sarde (...)". Sólo en 1909 aparece­rían sus trabajos "Los judíos de Levante. Kritischer Rückblick bis 1907" (RDialR, I, 1909, 470-506) y "Los judíos españoles de Oriente y su lengua. Una re­seña general" (DDR, I, 1909, 53-63).

245 En el inventario de "romances judíos", María Goyri sólo añadió al fin los textos de " Conde Amadí. Adrianópolis (Wagner) y Una zagala vi. Constanti­nopla (id.)"; pero las dos versiones de "La reina de Fransia   tres izas tenia" de Adrianópolis y "El rei de Franfia  tres izas tenia" de Constantinopla, así como las coplas líricas, son parte del mismo envío. S. G. Armistead, en las láminas de El romancero judeo-espa­ñol (1978) reprodujo el original de la versión de Adrianópolis de Las señas del marido (í). Las restantes versiones remitidas por Max Leopold Wagner no de­ben fecharse, como creía S. G. Armistead (El roman­cero judeo-español, III, pp. 84-85), en este año de 1908; son posteriores al inventario de Octubre de 1909 ya que no se computan en él. Además se dis­tinguen claramente por el papel empleado y porque van numeradas consecutivamente.

246 Traduzco del portugués. En la carta hacía alu­sión al porqué de sus escasas esperanzas: "Leite de Vasconcellos prometeu vesitar-me aquí. Dar-lhe-hei novo asalto por causa dos Romances. Julgo todavia que sem resultado. Ele tenciona refazer as Tradiçoes sobre um plano novo —para o qual quer reservar to­dos os materiaes folklóricos—. Primeiro quer publi­car cornudo o Vol. III das Religiões— urna biografía de Storck e não sei quanto mais. Instarei para reproduzir os textos na Rev[ista] Lus[itana] — sem commentários". 

LAMINAS

      José Ramón Lomba, amigo de Ramón Menéndez Pidal desde la mocedad, aunque mordaz y cínico en sus críticas a la pasión de Ramón por María y por la Filología, le prometió desde Gajano (Cantabria): "No dudes que romance que esté a mi alcance tomará camino de tu casa. Eso es aparte". Y cumplió su promesa.

     Lomba en una excursión con Menéndez Pidal declama para contagiarle su cultivada misoginia (foto R. Menéndez Pidal).

Foto de portada de Julián Collado: baile en la era.

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905.


7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905. II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO.

     Vuelto Menéndez Pidal a España, en aquel verano visitó al Conde de las Navas (a quien hu­morísticamente solía llamar Ramón "Comes Navorum"), Bibliotecario de Palacio Real, en Las Na­vas del Marqués (Ávila) y el 10 de Julio de 1905 Menéndez Pidal, llevando a su lado a Manrique de Lara, recogió en ese pueblo serrano 29 textos romancísticos (y otros tres no romancísticos)189.
      La tarde de aquel día se organizó en su honor un baile de tres, baile de viejo abolengo al son de romances190, típico de la localidad191. Manrique de Lara recogió la melodía, mientras Menéndez Pidal anotaba el modo de bailarlo192:

      "La guitarra y la bandurria, sin baile, comienzan a tocar. Luego la voz del cantor entona el primer octosílabo repetido y, a continuación, el 2° también repetido. Mientras el canto, un mozo y una moza bailan, a modo de jota, girando uno enfrente de otro. La voz calla y, al que­dar solas la guitarra y bandurria, entra una segunda mujer que, como una luna de aquella pa­reja, va bailando al rededor de ellos. La voz vuelve a cantar repetido el 3° y el 4° hemistiquio y, en cuanto empiezan, el mozo, abandonando a su primera pareja, se encara con la que an­tes bailaba sola y se pone a bailar frente a ella; la moza primera se retira a un lado hasta que acaba el 4° hemistiquio repetido y, al quedar sola la guitarra, entra ella al baile dando vueltas alrededor de la pareja. La voz empieza a entonar repetido el 5° hemistiquio y el galán vuelve a su primera pareja, y la segunda se retira a descansar hasta que el canto acaba de repetir el 6° hemistiquio. Entonces queda otra vez sola la guitarra y entra la danzarina a formar aquella es­pecie de sistema planetario que gira al compás del rasgueo de las cuerdas y a veces del repi­que de las castañuelas"193.

      Gracias a la colaboración de Manrique de Lara, el aspecto musical del Romancero empezó a cobrar especial relieve en la colección. Además Manrique comenzó a apasionarse por el estudio de la música del romancero antiguo194.

      Las primeras aportaciones de Manrique de Lara como colector independiente no son fechables con exactitud. Proceden de Cartagena y de La Unión (37 versiones) y las hay también, en menor número, de Totana (3 versiones) y de Librilla (1 versión), en Murcia; contemporáneas a ellas son las de San Juan de Alcaraz-Riopar en Albacete195.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

189 Según lista contemporánea. En RTLH, IV (1970), en lámina frente a la p. 152, se reproduce fotográfi­camente el original de una de las versiones anotadas por R. Menéndez Pidal en aquella ocasión.

190 Sobre el "baile de tres" en la corte valenciana de doña Germana de Foix y de su marido el Duque de Gandía (1530) y sobre "el cruzado de a tres", acerca del cual bromea Lope de Vega, véase R. Menéndez Pidal, Cómo vivió y cómo vive el Romancero, reed. en Estudios sobre el Romancero (1973), p. 494.

191 Según información recogida por R. Menéndez Pidal en su Romancero hispánico (1953), II, p. 298 "hacia 1850, cuando los marqueses de Las Navas vi­sitaron su villa, se bailó el baile de tres, cantando el romance de   Gerineldo,  lo mismo  que en   1905". Cuando en agosto de 1947 recogí yo en Las Navas romances, el de Gerineldo seguía siendo cantado en el "baile de tres" y también cuando en el curso de otra excursión serrana en agosto de 1970 volví a recoger­lo cantado "por una mujer que fue a bailar el baile de tres a Ávila, donde ganaron un premio, hacia 1950" (RTLH, VII, 1975, pp. 118-123).

192 Una reproducción fotográfica del original de la transcripción musical de Manrique de Lara y del apunte de R. Menéndez Pidal puede verse publicada en tres láms. adjuntas a la p. 360 del RTLH, VIII (1977). Manrique anotó también otras músicas de los romances aquel día recolectados.

193 Sobre este apunte manuscrito redactó R. Me­néndez Pidal una descripción, más literaria, del bai­le, que publicó en Cómo vivió y cómo vive el Roman­cero, Valencia, s.a., pp. 71-75; reed. en Estudios sobre el Romancero, Madrid, 1973, pp. 432-435.

194 Ya en Cultura española, I (Febrero 1906), p. 94, R. Menéndez Pidal consignaba, de pasada: "(...) D. Manuel Manrique de Lara, que está estudiando la música del romancero antiguo y moderno (...)", y publicaba una melodía de El villano vil recogida por Manrique.

195
María Goyri hizo una lista de las versiones de "Manrique de Lara" que abarca conjuntamente las versiones de Murcia y las de Albacete. Las tres versio­nes que proceden de "Albacete" las dijo Loreto Segu­ra, de 22 a., pero Manrique las sitúa unas en San Juan de Alcaraz y otra en Riopar (Manrique las recogió en un  viaje  conexionado  en  alguna  manera  con  la "Compañía Metalúrgica de San Juan de Alcaraz", con sede en Riopar, cuyo papel timbrado utiliza para anotar varias de las versiones).

IMÁGENES

En 1905 Ramón Menéndez Pidal y Manuel Manrique de Lara contemplaron el "baile de tres" en Las Navas del Marqués. Mientras Menéndez Pidal tomaba notas sobre el baile, Manrique recogía la música de los romances que acompañan la danza.

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906.

6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906.

6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906. II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

      Durante los meses de estancia en América de Ramón Menéndez Pidal, su Archivo siguió en­riqueciéndose.
      Por lo pronto, su hermano Juan, al tiempo que le escribía (1-II-1905) informándole de la ca­ída del poder del gobierno de Maura y las subsiguientes crisis, le hacía saber

"En este número de la Revista de Archivos publicaré unas Endechas judías de cierto amigo tuyo de Lisboa a quien enviaré mañana las pruebas177. / Tengo tres preciosos romances reco­gidos en Miraflores de la Sierra que te daré para tu colección178. No dudo que cuando vuel­vas traerás de ahí una cosecha muy regular";

por otra parte, a través de las cartas que le dirigía su mujer nos enteramos de cómo ya por en­tonces Ramón Menéndez Pidal contaba para la exploración del Romancero oral con un cola­borador que habría de suplir la falta de información musical de los creadores del Archivo: el mú­sico Manuel Manrique de Lara, capitán de la Armada, con quien había trabado relación en la tertulia de los domingos en casa de Menéndez Pelayo en la Academia de la Historia179. Manri­que había ya aceptado la tarea de transcribir las melodías grabadas en los cilindros de cera del fonógrafo y Menéndez Pidal había decidido que el fonógrafo viajara, durante su ausencia, a Ex­tremadura. En efecto, el 24 de Diciembre de 1904, María Goyri escribía a su marido:

    "A estas horas (10 Vi) ya estarás en alta mar y acaso mareado (...). Ya me han traído la caja del fonógrafo y ha quedado muy bien con su tapa con una pestaña por tres lados que ajusta muy bien. También tengo el grabador. Ahora sólo falta que García Plata mande a buscarlo";

y el 30 de Diciembre:

    "Ahora llega una carta de García Plata diciendo que no ha podido enviar por el fonógrafo y que si te atreves a enviarlo facturado. Veré si lo puedo enviar el lunes 2 (...). Ofrece enviar otros romances y pone por las nubes a Manrique de Lara".

Diligentemente, el día 3 de enero de 1905 hizo María el embalaje, facturó la carta y escribió a García Plata180. Cuando llegó el aparato a Alcuéscar, causó gran conmoción (según carta de Ma­ría Goyri del 8 de enero resumiendo otra de García Plata):

    "Le envié un cilindro impresionado y dice que en cuanto recibieron el fonógrafo lo puso y que su señora se reía mucho y sus chicos fueron corriendo a llamar a los abuelos para que oyeran la «máquina cantadora». En fin que está loco con el fonógrafo. Veremos lo que resul­ta. Me he gastado en caja, envío y cilindros 17 pts".

      Para fines de mes, ya la "máquina cantadora" había hecho su trabajo. El 1 de Febrero, María Goyri contaba:

    "Esta mañana vino el médico de Alcuéscar con una carta de García Plata pidiéndome otros cuatro cilindros (...). Se conoce que García Plata va a recoger tantas tonadas como letras. Ve­remos lo que dice luego Manrique de Lara. Le he enviado seis cilindros para que no quede por peseta más o menos y porque eso hubieras hecho tú. Según me ha dicho el médico no hacen García Plata y su mujer más que aprender tonadas para impresionar cilindros".

      Sin duda, antes de transcribir las melodías recogidas en el fonógrafo por García Plata, Man­rique de Lara había transcrito las impresionadas por el matrimonio Menéndez Pidal / Goyri en el Valle del Lozoya181. Es, pues, seguro que Menéndez Pidal disponía de un fonógrafo para ci­lindros de cera años antes de que el 17-V-1906 adquiriera otro en "La fonográfica madrileña", cuyo recibo ha reproducido G. Menéndez Pidal en El pequeño mundo que me tocó vivir.

      También durante la ausencia de Ramón Menéndez Pidal en América llegaron romances ex­tremeños por otros conductos:

    "Espero el 2° correo y trae una carta de Dª Gregoria, pero no la tuya. Espero que mañana llegará. Hoy has debido de embarcar en Panamá (...). Dª Gregoria envía 4 romances: el de D. Pedro, el de los ladrones y los arrieros, el de Blancaflor y Filomena y el de los forzadores. Ade­más las coplas: «El día que tu te cases - aquel día yo me muero». Son versiones malas, pero muy originales. La escribiré mañana que estaré de mejor humor" (12-1-1905).

Y el 24-1-1905 María Goyri acusaba recibo de otra "carta de Da Gregoria Canelo muy amable, ofreciéndome seguir buscando romances. De esta vez voy a quedar de secretario tuyo".

      Como Gregoria Canelo explicaba por entonces a Menéndez Pidal, los romances y coplas que indistintamente le enviaba pertenecían a la tradición de su propia casa:

    "los sabemos mi criada y yo por aber sido siempre curiosas y recordar con frecuencia lo que sabemos de nuestra niñez (...), D. Ramón, si la desgracia no me ubiera cojido tan de lleno, no necesitaría V. fonógrafo, ni músico que biniera a recojer las tonadas (...); pero, por desgracia, mi boz se a istinguido tal vez para siempre" (Malpartida de Plasencia, sin fecha, c. 1905-1906).

Pero también inquirió en su entorno, de modo que el repertorio de Malpartida que, a través de envíos escalonados entre 1903 y 1906, hizo llegar doña Gregoria al Archivo acabaría por cons­tar de unos 28 temas distintos182.

      Algunos meses más tarde, llegaban a manos de María Goyri los resultados de otro de los en­víos a Extremadura de cuestionarios:

    "Ayer vino Izquierdo, el de Plasencia, a traer romances y palabras183. Los romances son los de siempre: Carmela, Adúltera y Delgadina. Le indiqué la necesidad de recoger con exactitud y le hice las observaciones sacramentales de todo colector" (31-III-1905).

      Dámaso Ledesma, desde Salamanca, aparte de hacer saber que su cancionero musical había sido admitido a concurso,

"te ofrece una rica colección de romances y dice que con los de Maldonado ha aprendido a distinguir los viejos de los nuevos",

según escribía María Goyri (9-1-1905) a Ramón Menéndez Pidal; y, en efecto, el 11 de Agosto le remitiría "unos romances para que me diga si esto es lo que desea. Tengo de otra clase, que no le mando hasta ver qué me dice Vd.". El envío incluía seis romances tradicionales (y uno cul­to), en su mayoría procedentes de Dehesa de Incala.

      Aunque el propio viajero por tierras del Pacífico escribió a José Benoliel desde Quito (25-1-1905) y desde Lima (3-IV-1905), su corresponsal lisboeta no le contestó sino a Madrid, cuan­do creía que ya habría llegado (1 l-V-1905). En su carta le explicaba que había diferido el con­testar incluso a otra carta de Menéndez Pidal previa a su partida para América y le aclaraba:

      "No envié los romances, esperando recibir de mis corresponsales marroquines algo nuevo e importante para mandárselo todo junto a su llegada a España. Infelizmente no fue la cose­cha tan abundante como yo la deseaba, y no habrá más remedio sino volver personalmente a Tánger e ir mesmo pasar algunos días en Tetuán durante las próximas ferias, como espero ha­cerlo, a fin de esjugar todo lo más que posible fuese. Entre tanto allá le envío hoy un mazo de papeles donde encontrará algunos romances nuevos, muchos fragmentos y nuevas versio­nes de otros ya enviados (...)184. El mazo que hoy mando tiene 56 páginas manuscritas".

      Cuando María Goyri supo que su marido llegaba por fin a Lisboa, junto a "un abrazo de lle­gada al desembarcar", le enviaba (28-V-1905) la advertencia:

    "Si ves a Benoliel, te aviso que hace unos días envió nueva remesa de romances, algunos muy buenos. En estos días soy incapaz de pensar en nada más que en tu llegada".

      Benoliel cumplió su propósito de intentar recoger nuevos romances visitando las comunida­des marroquíes; Menéndez Pidal le había ofrecido su fonógrafo para recoger, junto a los textos, las melodías. Pero el viaje fue, desde el punto de vista del romancero, bastante menos interesante que lo esperado. El 23 de Octubre de 1905, Benoliel comentaba con Menéndez Pidal

    "Sentí de veras que el fonógrafo no me haya llegado a las manos mientras podía aprove­charlo en beneficio de nuestra colección de romances. Ojalá encuentre nueva ocasión de rea­lizar nuestro empeño. No sé todavía si podré ir el próximo año a Tánger; pero entretanto, aquí mismo algunas tonadas se podrían recoger, si tuviera un fonógrafo en mi poder.

    No he conseguido reunir sino muy pocos romances, pues en Tánger pocas mujeres saben siquiera los que yo poseo, y para encontrar otros habría de ir a Tetuán, lo que no me fue po­sible por causa de los Raisutis y otros bandidos que están señores de los caminos".

      Tras aquel viaje, Benoliel pensaba que, para ampliar el repertorio por él reunido, sería preciso vi­sitar otras comunidades sefardíes. Así se lo expresaba en otra carta (29-X-1905) a Menéndez Pidal:

    "Lo que creo firmemente es que el país (Tánger, Tetuán, Arcila, Alcázar y Larache) con­tiene aún una fuente riquísima de romances y poesías españolas muy digna de ser explotada. No pierdo la esperanza de hacer un día importantes hallazgos en este orden de asuntos".

      A finales de Noviembre o en Diciembre de 1906185 Benoliel trataba de concretar con Menéndez Pidal un proyecto que podría haber venido a complementar, de forma sustancial, su an­terior labor de descubridor de la tradición de Tánger:

    "Vamos ahora al proyecto del que le hablé. Es convicción mía que algunas ciudades de Ma­rruecos, Tetuán, Tánger, Xexuan, Alcázar, Arcila, Larache, Casa Blanca y quizá algunas más del litoral, representan para el estudio de la poesía medio-eval española y particularmente para el romance, una mina inestimable, que hay que explorar cuanto antes y con el mayor cuida­do, si no se quiere perder sin remedio aquel tesoro tan milagrosamente conservado hasta hoy pero fatalmente destinado a sumirse dentro de poco tiempo. Las hodiernas generaciones me­nosprecian y sacrifican a las invenciones de moda aquellos que denominan cantares de viejas y que estas mismas ya no se atreven a cantar con recelo de atraerse las mofas y motejos de sus hijas",

ofreciéndose a ir en los tres meses de vacaciones (Julio, Agosto y Setiembre) de cada año a esas ciudades "con una subvención concedida por el Gobierno o la academia de España" y le pon­deraba:

    "Por el número de romances recogido de poco más de una docena de recitadoras, puede Vd. hacer una idea de lo que se podrá alcanzar yendo directamente a las mejores fuentes".

Sin duda, en caso de haber cuajado, el proyecto de Benoliel habría "eclipsado", según él predecía, todo cuanto hasta el presente se había hecho en el ámbito del enriquecimiento del romancero; pero, en cambio, se equivocaba Benoliel al creer que, entre las condiciones "indispensables" para realizar el trabajo, se hallaban las de "ser judío y más o menos acreditado y conocido entre sus co­rreligionarios", hipótesis ésta que Manuel Manrique de Lara vendría, años después, a desmentir.

      Aunque los últimos envíos de Benoliel no tuvieron la importancia de los anteriores, la suma de todo lo por él remitido al Archivo Menéndez Pidal entre 1904 y 1906 pude decirse que cons­tituye un romancero judeo-español de Tánger temáticamente casi completo. Su colección tan­gerina constituyó una aportación hasta entonces no superada por ninguna otra procedente de la tradición oral moderna, y aun hoy sigue teniendo un valor excepcional. Algunos de los roman­ces coleccionados por Benoliel no han vuelto a ser hallados posteriormente186.

      Lo que, en cambio, nunca llegaría a producirse con su ayuda fue la proyectada grabación en discos de cera de las melodías. El 7 de Mayo de 1906 Benoliel escribía a Menéndez Pidal:

    "A propósito del fonógrafo. No sé si ya he dado a Vd. la noticia de que me he vuelto a ca­sar en fines de Setiembre pasado, con una primita mía [muy joven, aun no tiene 20 años completos187] —quien, si Dios quiere, me ha de hacer padre dentro de dos meses. Pues con ella contaba para impresionar unos 15 cilindros, siendo que tiene una vocecilla dulce y afinada; pero su estado actual no la permite cantar y en Lisboa no veo quien esté en condiciones de dar una idea correcta y completa de aquellas suaves melodías. Si no hay prisa, creo que será mejor dejar este trabajo para más adelante"

y en la carta de fines de Noviembre o Diciembre insistía:

    "El fonógrafo por ahora poco podré aprovecharlo porque mi pobre mujer sigue sufriendo de la garganta".

      Respecto a la tradición de los judíos de Oriente, Menéndez Pidal continuaba haciendo ges­tiones a través de corresponsales en Viena. El 22 de Abril de 1906 Dan S. Albachary, aparte de recomendarle entrar en relación directa con "Abram Danon, ahora Rector del Seminario Israe­lítico en Constantinopel", le ofrecía

    "Si tendré occasión encontrarme con algún illustre cantador de Bosna que passan algunas vezez por Vienna, no mancaré accordarme de Vd en preguntando por las requiridas roman­ces que de cabeza no las sé, mas cuando las siento cantar, me recuerdo de ellas".

Y, en efecto, cumpliendo esta promesa, en Mayo de 1906, Dan S. Abachary, desde Viena, re­mitió a Menéndez Pidal dos romances de un informante de Bosnia, el cual

"decía que allí las mozas, cuando friegan el frigado, y las vavas, cunando a sus netos, vzan a cantar estas cantigas".

Uno de los dos romances era el raro romance de La cabalgada de Peranzules ("Subíase en altas torres", é.o); el otro, una versión de En busca del padre ("Caminí por altas mares", í.a)188.

      Pertrechado de estos nuevos conocimientos sobre la tradición sefardí, Menéndez Pidal redac­taría, por fin, en 1906 un "Catálogo del romancero judío-español", Cultura Española, IV (1906), 1045-1077, y V (1907), 161-199, que habría de servir de punto de partida y referencia para todas las encuestas y estudios sobre el Romancero judeo-español de Oriente, los Balcanes y Marruecos.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

177 Se trataba del trabajo de J. Benoliel, "Endecha de los judíos españoles de Tánger", RABM, IX, 1905, 128-133.

178 Es extraño, pero no los hallo inventariados en las listas de Madrid.

179 Según R.  Menéndez Pidal recordará,  tiempo después, en Cómo vivió y cómo vive el Romancero (s.a.); puede verse en la reed. de Estudios sobre el Ro­mancero (1973), pp. 432-433. Don Manuel Manri­que de Lara y Berry era entonces, profesionalmente, Capitán de Infantería de Marina y, según su hoja de servicios (que citaremos más adelante, cap. III), se hallaba en aquellos años en situación de "Excedente" en Madrid.

180 Según comunicó a Ramón en la carta que escri­bía acerca de ese día.

181 En RTLH, XI (1977-1978) se reproduce, en lá­mina entre las pp. 40 y 41, el original de dos trans­cripciones musicales de Manrique de Lara de roman­ces grabados en los cilindros de cera del fonógrafo.

182 Puede hoy leerse editado en el Romancero tradicional extremeño, I (1995).

183 Los romances pueden verse editados en El ro­mancero tradicional extremeño, I (1995). La contribu­ción dialectológica de Izquierdo fue más rica que la romancística.

184 A continuación, le discutía que el romance de la "Muerte del rey de Salamanca, sea D. Juan D. Pedro o quien quiera" pudiera ser relativo a la Muerte del príncipe don Juan (1497), "insisto en que es conveniente no olvidar, lo que una vez le dije, que las judías de Marruecos parecen haber re­cibido este romance de tradición anterior a la ex­pulsión".

185 Sólo conozco un fragmento de esta larga carta. En otra del 18 de Noviembre aún creía que el "Pidal" nombrado Director de la Academia podía ser Ramón Menéndez Pidal; en la carta que ahora cito se daba por enterado de que era "su Excmo. sr. tío" [Alejan­dro Pidal].

186 Las versiones remitidas por J. Benoliel fueron in­ventariadas en siete páginas por María Goyri y Ra­món Menéndez Pidal. No se hizo este inventario atendiendo al orden de recepción de los textos. Sobre la contribución de J. Benoliel al Archivo del Romancero de Menéndez Pidal véase S. G. Armistead, El Ro­mancero judeo-español (1978), I, pp. 15-18; III, pp. 78-82. Armistead reproduce en una lámina el co­mienzo del original de la única versión judeo-españo-la conocida de La enamorada de un muerto (que ya ha­bía sido publicado en El Romancero en la tradición oral moderna, 1972, lámina frente a la p. 26), romance que estudié en Por campos del Romancero, Madrid: Credos, 1970, cap. VII, pp. 189-227. En RTLH, III (1969), frente a la p. 152, puede verse otro original de Benoliel de un romance raro en Marruecos: Dirlos.

187 Este dato adicional figura en la siguiente carta.

188 La fecha de la carta de Abachary y la frase citada constan en un apunte de R. Menéndez Pidal y las versiones fueron añadidas a la lista citada en la n. 137 por el propio Menéndez Pidal. Esta carta ha sido re­producida por S. G. Armistead en las láminas de El Romancero judeo-español (1978). En otra carta, del 28-IX-190., le remitió varios textos religiosos ("Con la presente me permetto mandar a Vd. 3 cantigas que uzamos en Sabat, creo que le enteresarán a Vd.").

Imagen: fonógrafo de cilindros de cera.

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906.

 

5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906.
II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

      En el otoño de 1904, Ramón Menéndez Pidal fue nombrado, por decreto real de Alfonso XIII, "representante regio" para elaborar el informe arbitral del Rey de España en el contencio­so fronterizo entre Perú y El Ecuador161. Para reunir datos in situ, salió de Madrid el 21 de di­ciembre y, vía Nueva York y Colón, después de tres travesías, llegó a Guayaquil el 15 de enero de 1905. Aparte de sus obligaciones como investigador de límites, Ramón pensaba, durante su viaje, cumplir otros propósitos que por entonces tenía muy en mente; llegado a Quito, el 27 de enero escribió a Marcelino Menéndez Pelayo "tengo echadas mis redes para los romances y es­pero conseguir alguno; por lo menos religioso"162. La pesca no pudo, sin embargo, hacerla mien­tras se halló en El Ecuador y en Perú, ya que estuvo lejos de gozar de una mínima autonomía de movimientos debido al despliegue diplomático con que uno y otro país obstaculizaron su la­bor de investigación histórica163. En Lima aprovechó la velada de la Exposición celebrada en su honor en el Ateneo para solicitar la colaboración de sus huéspedes. Pero, en suma, sólo consi­guió que el mismísimo delegado de Perú para el conflicto, Mariano H. Cornejo, le facilitara una versión peruana de Las señas del marido164. En cambio, al continuar, libre de presiones diplo­máticas, su viaje americano por Chile, Argentina y Uruguay pudo comprobar que en la Améri­ca de "el cono sur" estaba viva la tradición oral del romancero español, de forma paralela a como lo estaba la portuguesa en Brasil, hecho éste conocido desde el siglo XIX. Allá por donde iba pa­sando, Menéndez Pidal intentaba atraer a la empresa de recolección del Romancero hispánico a cuantos intelectuales locales iba conociendo y no desperdiciaba ocasión. Sirva de ejemplo un cu­rioso documento del Archivo Menéndez Pidal: en el reverso de un "Menú" del Grand Hotel de Viña del Mar del 24/4 de 1905165 uno de los comensales anotó para él una versión gallega de la Muerte de don Gato166. Gracias a la colaboración de Agustín Cannobio, discípulo de Rodolfo Lenz, consiguió un romance que le había de interesar muy especialmente167: una versión de San­ta María (departamento de San Felipe, provincia de Aconcagua) de "El galán y la calavera" (= El galán y el convidado difunto). Cannobio se la entregó a Lenz y, el 21-X-1905 autorizó a Menén­dez Pidal que la publicara, haciendo notar:

"pienso que la persona que en realidad ha encontrado el romance ha sido Ud., pues sin su viaje a ésta quizá habríaseme extraviado o demorado algunos años en ser publicado. Yo por el momento me ocupaba de otro tema. Lo recojí sólo porque me llamó la atención el argu­mento, que en el momento noté que era la leyenda explotada por primera vez por Tirso de Molina. Quede constancia que el descubrimiento le pertenece a Ud. en gran parte".

A continuación se hace eco de otra oferta hecha a Menéndez Pidal:

"El guitarrón, instrumento con el cual suelen recitarse los romances aquí, no se lo he en­viado porque no he encontrado quien me le coloque su encordadura completa. Sin embargo, creo que antes de quince días se lo remitiré"

y le anuncia:

"He recojido dos romances: Reina Francia i Blanca Flor i Filomena. Se los remitiré en el próximo correo"168

      Los afanes de Menéndez Pidal por conseguir colaboración local en Chile hubieran, sin em­bargo, tenido tan pocas consecuencias como en Ecuador y Perú169 a no ser por el eco que su pa­sión por el tema tuvo en una persona, el publicista chileno Julio Vicuña Cifuentes, al cual dejó realmente entusiasmado con la labor de descubridor del romancero chileno. Vicuña Cifuentes, quien, a su llegada le había podido ya ofrecer un manojo de romances tradicionales de Santia­go170, sería en adelante su mejor "corresponsal" del Romancero en la América hispana. En 1906, Vicuña estaba dispuesto a jubilarse en el siguiente año, pues, según le decía a Menéndez Pidal, "entonces podré entregarme con más independencia a mis tareas favoritas"; pero, sin esperar a hacerlo, ya se había dedicado activamente a salir al campo de encuesta:

"La Primavera comienza ahora, y con ella las excursiones campestres de los días festivos: ojalá la nueva estación me sea propicia para la recolección de romances, como lo espero";

y el entusiasmo manifestado en este párrafo le había ya permitido, en Setiembre de 1906, tener reunida una muy notable colección de romances para Menéndez Pidal. El día 16 de ese mes le vemos preocupado por disculparse ante su tardanza en remitírsela ("en calidad de deudor mo­roso estoy yo con Ud."), aunque le sobraban razones, dados los "afanes" que habían pesado so­bre él y sobre "trescientas mil personas" a su alrededor:

"Pocos días después que escribí a Ud. mi última carta prometiéndole para el siguiente va­por los romances que había recogido, llegó mi madre, de Coquimbo, peligrosamente enfer­ma (...) y, cuando menos lo esperaba, mi hijo segundo (...) se puso malo y hubo que operar­lo. Cuatro días después ocurrió el horrible terremoto de que Ud. tendrá noticia (...). Después, las noticias de las desgracias de la ciudad y el aislamiento de ésta del resto del país. Más tar­de, el conocimiento de la ruina total de Valparaíso, Viña del Mar, Limache, Quillota y diez pueblos más (...). El suelo de Santiago nos ha salvado (...); las pérdidas materiales, aunque in­mensas, no son irreparables ¡ojalá pudiera decirse otro tanto de las cinco o seis mil vidas que han desaparecido entre los escombros! En fin, a otra cosa. Los romances que ahora le envío no son todos los que he recogido; faltan tres o cuatro populares que se me han traspapelado a causa de haber tenido que desalojar algunas habitaciones por el terremoto (...)".

      En sus sucesivas cartas llegaría al Archivo una espléndida serie de textos de diversas partes de Chile171, mucho tiempo antes de que Vicuña publicara su libro Romances populares y vulgares re­cogidos de la tradición oral chilena172, la única gran colección de romancero americano que ha visto la luz. Junto a informantes que aprendieron los romances en Chile, Vicuña Cifuentes encontró algunos otros que habían emigrado de España recientemente llevando en su memoria su repertorio romancístico173.

      Llegado Menéndez Pidal a Argentina, sus contactos con las autoridades encargadas de la cultu­ra patria continuaron siendo tan improductivos para sus pesquisas como en los demás países. Des­pués de vuelto a España, trató de obtener la colaboración de Ricardo Rojas, entonces "Director de Sección de Instrucción Pública", quien le respondió en los siguientes términos (3-V-1906):

    "Estoy muy enterado de los asuntos a que Vd. se refiere, no sólo por haber hecho algunas incursiones en libros europeos de folklore, sino también por haber estudiado muy de cerca el pueblo de las campañas americanas (...). Romances, religiosos o no, del tipo que Vd. bus­ca, le será difícil encontrar. No creo que sea éste el caso de Chile, al cual Vd. alude. He re­vuelto hasta donde se puede revolver, en el alma de mi pueblo, y no he encontrado de eso".

A su vez, el jefe de la Sección Antropológica del Museo de la Plata, Robert Lehmann-Nitsche, le desanimaría de forma paralela, reprochándole no atender a la poesía propiamente argentina (17-VIII-1905):

    "La moderna poesía popular, con sus relaciones, milongas, vidalitas tristes, décimas, esti­los, los versos que se cantan con la zambra, zamacueca, pericón, hueya, gato, etc., etc., todo esto que brota del alma misma del actual pueblo argentino han hecho desaparecer el antiguo romance histórico español (...). Interesantísimo sería un estudio sistemático de la actual poe­sía popular (...)".

No obstante, en esa misma carta le envió una versión de Delgadina. Frente a las negativas de los conocedores del alma popular argentina, Menéndez Pidal contaba con el casual testimonio de una mujer, María Elena Homberg de Ambrosetti, quien, a través de su marido, Juan Bautista Ambrosetti, recordó para él, el 9 de Mayo de 1905, tres romances de niñas y un arrullo "apren­didos desde niña en la capital, donde nació". Sólo cuando iba a abandonar la región del Río de la Plata, en viaje de regreso, "en una tarde que pasé en Montevideo para aprovechar la deten­ción del vapor que me traía a España y porque el fuerte viento pampero impedía la descarga —explica el propio Menéndez Pidal175— me dirigí a una librería, donde tuve la ocasión de inte­rrogar a cuatro niñas nacidas allí, pero hijas de un vasco francés y una suiza y de dos genoveses"; de boca de ellas tuvo don Ramón el extraordinario placer de anotar los primeros romances di­rectamente oídos por él de la tradición oral en América.

      Con aquel viaje de 1905 la colección Menéndez Pidal del Romancero se abría a un nuevo Continente y hasta las costas de un nuevo Océano. Al regresar de su viaje al hemisferio sur, Ra­món Menéndez Pidal informaría a la erudición sobre sus hallazgos americanos en "Los roman­ces tradicionales de América", Cultura Española, I (1906), 72-1II176.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

161 J.   Pérez  Villanueva,   Ramón  Menéndez Pidal (1991), p. 195.

162 Carta publicada por Pérez Villanueva, obra, cita­da, p. 196. Como complemento de esas "redes" con que R. Menéndez Pidal pretendió obtener los desea­dos romances tradicionales, hizo imprimir un pliego de cuatro hojas, sin fecha, en la Imprenta Nacional de Quito con el título "Romances populares en América" con orientaciones para la recogida de romances de la tradición oral en que citaba los romances de que ha­bía dado noticia C. Bayo en un artículo sobre "La po­esía popular en la América del Sur",  RABM, VI (1902), 291-306 y los principios de los que conside­raba más comunes en España. Véase A. Valenciano, "El Romancero tradicional en la América de habla hispana", Anales de la literatura hispanoamericana, XXI (1992), 145-163. Según "El Tiempo" de Lima (20-III-1905) "la circular del Sr. Menéndez sobre el Ro­mancero Español" fue publicada, asimismo, como ar­tículo, en "La Linterna", de Quito; "El Tiempo" la reprodujo, recomendando su lectura y solicitando de aquellos que "se interesan por las letras americanas" que coadyuven a la realización del "Romancero Espa­ñol que dé cabida preferente a los romances populares de la América" "que se propone el señor Menéndez".

163 A. Lago Carballo, "Menéndez Pidal, viajero por América en 1905", Cuadernos Hispanoamericanos, n° 464 (febr. 1989), 7-22, ha hecho una crónica del via­je y dado a conocer algunos de los apuntes e impre­siones que sacó Ramón Menéndez Pidal en su visita a los diversos países. En una papeleta, escrita tiempo después, Menéndez Pidal anotó: "Acepté en la inteli­gencia de que mi misión era escribir una memoria histórica sobre el asunto. Luego, al acercarme a Gua­yaquil, hubo aviso de que yo iba, noté la aparatosidad que daban a mi viaje. Luego, tuve que soportar acompañante militar en mi viaje a Quito, banquete diario hasta en las etapas de viaje, discurso diario, fiesta continua, ser huésped del Estado, recepciones y bailes, que al pasar por los cuarteles me presenten armas, no sé si asistir o pasar revista a tropas".

164 R. Menéndez Pidal, "Los romances tradicionales de América", Cultura. Española, I (febrero 1906), pp. 72-111, en la p. 9. En la sesión del 27-111-1905 del Ateneo, aparte de que se acordara "compilar en un folleto los trabajos literarios leídos en la velada de la Exposición celebrada en honor del Excmo. señor Menéndez Pidal", las gestiones en pro de la recolec­ción de romances vinieron a parar en que "Los seño­res Palma, Riva Agüero y Romero, fueron designados para emitir un informe sobre los romances históricos nacionales, que el señor Menéndez Pidal solicita" ("Opinión Nacional", 28-111-1905). Los interlocuto­res de Menéndez Pidal no tenían una idea muy clara de lo que era la poesía popular. Sirva de ejemplo el intento de colaboración de Manuel A. de San Juan, del "Ministerio de Relaciones Exteriores", que le ad­juntó, en carta del 31-111-1905, "algunas canciones enteramente populares, puesto que las canta mi coci­nera", del siguiente tenor: "Es una historia infeliz / que con dulce y tierna voz / una mañana al morir / entonaba un ruiseñor: / Hubo en el campo una alon­dra / con tres hijos en su hogar / que saludaba a la au­rora / con dulcísimo cantar (...)", etc.

165 Que ofrecía "Sopa de Camarones, Consommé, Corbina salsa Pickles, Sesos a la Milanesa o Salsa Tomates, Pollona a la Catalana, Pastel a la Inglesa, Papas de Apio, Porotos Caballeros, Ensalada, Roast-beef, Duraznos al jugo, Buñuelos, Café o Té".

166 Informante: "Guillermo Leyra Roquer, Estando de Cónsul en Valparaíso, abril 1905".

167 La versión que le proporcionó Cannobio, junto con otras peninsulares del mismo romance, dio pie a la redacción del trabajo de R. Menéndez Pidal, "So­bre los orígenes de El convidado de piedra", Cultura Española, II (1906), 449-459.

168 El 2-IX-1906 Menéndez Pidal escribió a Can­nobio "para que me envíe las dos versiones que anun­cia o la publicación donde las dé a luz". Pero en 1909  no habían llegado a sus manos, ya que entre las 76 versiones chilenas que entonces inventarió sólo una era ajena a la colección remitida por Vicuña, la en­tregada en Santiago por Cannobio.

169 Pese a la reproducción de la "Circular a los fol­kloristas americanos" remitida por don Ramón en "Las Últimas Noticias" de Santiago de Chile, el 1-IV-1905 y al Ensayo de programa, pitra estudios del folklore chileno presentado a la Facultad de Humanidades de la Universidad de Chile en la sesión del 9 de julio de 1905 y publicado por R. Lenz, Santiago de Chile: Impren­ta Cervantes, 1905, en el que figuraban en primer lugar (A. 1) los "Romances, corridos, cuentos en versos".

170 Cultura Española, I, pp. 78-94. Vicuña se carte­aba con Menéndez Pidal desde 29-VIII-1904 y el 23 de Octubre de ese año Menéndez Pidal ya le pidió ro­mances.

171 En 1909, de las 84 versiones de romances de la tradición americana que R. Menéndez Pidal tenía ya en su Archivo, 76 eran chilenas, y, de ellas, 75 se de­bían a las pesquisas y envíos de Vicuña Cifuentes. En RTLH, XI (1977-78), frente a la p. 153, se reprodu­ce en lámina uno de los textos remitidos por Vicuña.

172 Santiago de Chile: Imprenta Barcelona, 1912.

173 "Seis de ellos me fueron dictados por mi pelu­quero Toribio Alonso". Alonso, de 27 años, los apren­dió de su tía Ruperta Alonso, de c. 50 a., "que vive to­davía en Siete Iglesias [Valladolid], y que es un pozo de romances" (carta de Vicuña Cifuentes de 16-IX-1906). Menéndez Pidal inventarió los siete romances dichos por Toribio como de Siete Iglesias en sus listas de versiones de "Valladolid". Otros dos romances los oyó Vicuña a "un asturiano".

174 Cultura Española, I, pp. 100-104.

175 Cultura Española, I, pp. 107-108.

176 Las poesías romancescas que le comunicó "el viajero español" Ciro Bayo y que Menéndez Pidal se creyó obligado a incluir en su trabajo de Cultura Española, I, pp. 104-106 y 108-111, son creaciones de un poeta no popular, que para nada interesan al es­tudio del romancero tradicional. Ciro Bayo había anteriormente publicado, según arriba notamos (n. 162), tres textos realmente tradicionales: una versión de Las señas del marido (é) de Tucumán (Argentina), otra del Conde Niño de Santa Cruz de la Sierra (So­livia) y una adaptación de No me entierren en sagrado.

IMÁGENES

Menéndez Pidal visitó El Ecua­dor y Perú como comisionado de Alfonso XIII para resolver un con­flicto de límites entre las dos repú­blicas hispanas. Su propósito particular de descubrir el Romancero oral de ambos países vino a quedar en gran parte frustrado por el pro­tocolo con que los gobiernos le reci­bieron y por una excursión a la cumbre del Pichincha.
Ramón Menéndez Pidal (el 2° a la derecha sentado) ascendiendo al Pi­chincha (7-II-1905).

Ramón Menéndez Pidal pasa una revista militar en Quito.

Ramón Menéndez Pidal en las calles de Quito.

 

Apunte de R. Menéndez Pidal sobre la políti­ca en El Ecuador utili­zando a modo de clave secreta los alfabetos griego y árabe.

Julio Vicuña Cifuentes fue el único le­trado americano capaz de explorar para Ra­món Menéndez Pidal la tradición romancística de Hispano-américa.

El terremoto de 1906 ocurrido en Chile interrumpió temporalmente el envío de romances por Vicuña. Foto remitida a Ramón Menéndez Pidal por Rodolfo Lenz.

   

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904. II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904.

       Sus gestiones para obtener romances de las Islas Canarias dieron, sin embargo, muy limita­dos resultados. La desorientación de los folkloristas locales era entonces grande, pues estaban empeñados en descubrir en la poesía popular isleña rastros de la historia de los "aborígenes". Del "voluminoso fárrago de poesía" recogido por Juan Bethencourt Alfonso, "sólo un romance es­trictamente popular pude sacar —afirmaría Menéndez Pidal en un apunte manuscrito— (...) acogido por el Sr. Bethencourt por creerlo de asunto local", cuando en verdad se trataba de una versión de Albaniña133. Dispuesto a ilustrar a cuantos pudieran interesarse en la tarea de descu­brimiento del romancero en Canarias, Menéndez Pidal envió a la prensa isleña un artículo que incluía instrucciones para la recogida. Una vez que ese llamamiento se publicó en el "Diario de Tenerife", 29-I-1904, Menéndez Pidal remitió a diversas personalidades de las islas una carta cir­cular. Pero los frutos de la correspondencia fueron muy decepcionantes: sólo José Batllori y Lo­renzo, bibliotecario y periodista, le proporcionaría, entre "muchos papeles", tres romances tra­dicionales de escaso valor, junto a otros varios de pliego de ciego134 .

      No menos paciencia tuvo que tener Menéndez Pidal en sus intentos de contactar con las comunidades sefardíes, tanto de Occidente —en Gibraltar, Marruecos y Argelia— como del Im­perio Otomano y los Balcanes. Sobre muchas de las cartas de sus corresponsales, que aprovecha­ban, a menudo, para dirigirle peticiones de índole muy varia, Menéndez Pidal tuvo que anotar "No da nada de sí"135. No obstante, el hecho de que el Romancero oral hubiera ya sido objeto de publicaciones, tanto en imprentas de Oriente en caracteres hebraicos, como en revistas especiali­zadas de Europa occidental136, facilitaría la comprensión de las peticiones de Menéndez Pidal.

      Los primeros romances judeo-españoles que vinieron a formar parte del Archivo Menéndez Pidal por envío de sus colectores137 son, posiblemente, tres versiones remitidas desde Viena por el Dr. Ángel Pulido, el gran propagandista del reconocimiento por parte de España de la espa­ñolidad de los descendientes de los judíos expulsados en 1492: La cabalgada de Peranzules ("Ca­balgué por altos mares", á.o), romance muy raro en la tradición judía; Tiempo es el caballero, combinado con El falso hortelano ("Hora es el caballero", í), y El chuflete ("Salir quiere el mes de marzo", í). Procedían, sin duda, de la tradición de Sarajevo (Bosnia), que entonces formaba par­te del Imperio Austro-húngaro138, y debieron llegar a manos de Menéndez Pidal en 1904. En Octubre de ese mismo año la señorita Fina Haün, de Berlín, cuyos padres eran de Constantinopla, entregó a Pulido una versión del romance de Virgilios que don Ángel remitió también a Menéndez Pidal139.

      En carta fechada el 30 de Mayo de ese año de 1904, M. Gañi, de la "Firma Gheorghiu & Gany" de Roşiori (Rumania), hacía saber a Menéndez Pidal que se sentía "fiero" por poder "contribuyr a su hermoza obra" de compilación de un Romancero General y le remitía los romances que él mismo recordaba ("2 / 3 romances que mas conosco"), asegurándole además que había escrito a varios amigos para ver de procurarle otros. Los romances que incluía en su carta eran dos versiones, una de Landarico ("La reina staba al espejo", á.o) y otra de La vuelta del navegan­te ("Naviguero, naviguero", á); poco tiempo después, remitiría otra de La malcasada del pastor ("Mi madre era de Fransa", ó)140.

      A los buenos oficios de Pulido se debe también que Ramón Menéndez Pidal recibiera algu­nas muestras de la colección oranesa de Salomón Levy, quien el 29 de julio de 1904 le escribía:

    "Tengo que agradecer al Sr. Pulido por haberme puesto en relación con su apreciable perso­na y celebro mucho su proyecto de publicar un libro de los Romances antiguos reviviendo así los que estaban destinados a desaparecer. / Me extraña que no me menciona uno muy antiguo que remití al Sr. Pulido en una Revista Anglo-americana, si no se lo ha entregado, pídaselo".

Salomón Levy explicaba a Menéndez Pidal cómo "hace 7 ou 8 años" E D. Mocalta, Esq. "emi­nente figura Israelita-Española" residente en Londres "me pidió le recojiera Romances, cantigas, etc. a lo que me dediqué con ahínco y recojí una cantidad que le remití". Levy, que estaba or­gulloso de su labor

"dicha colección es la más completa y se necesitaría años para recojerla",

no dudaba de que Mocalta se la prestaría. Pero la respuesta de Mocalta a la carta que Menéndez Pidal le escribió fue evasiva (16-VIII-1904) y, sobre ella, su receptor anotó en forma coloquial:

    "Escribirle que no debo publicar mi romancero sin conocer el de Oran y que, si él quiere precederme puede publicarlo en cualquier revista y, si no tiene a mano, en la Rev[ista] d[e] Ar­chivos. Que comprendo muy bien que no quiera desprenderse de la colección. Pensaba no insistir, pero me da lástima y le ruego la publique. Si V. no quiere molestarse, yo corregiría las pruebas y él firmará, tanto es mi interés".

Los temores de que la colección no viera la luz que en esta nota manifiesta Menéndez Pidal, des­graciadamente, se cumplirían141.

      Ya desde ese año de 1904 Menéndez Pidal se carteaba con Moisés Abravanel, de Salónica (en­tonces dentro del Imperio Otomano), quien copiaría para él, a lo que parece basada en los li­bros de cordel de Yacob Abraham Yoná142, una preciosa colecciónenla de romances143, quizá sin querer reconocer sus fuentes, ya que le ponderaba lo trabajoso de ir "en busquidá de romances", teniendo que "trovar viejas y aserlas cantar por poder escrivirlas"144, a menos que sus informan­tes no fueran los mismos que proporcionaron textos al combidador para su pequeño negocio edi­torial.

      Ese mismo año, entró Menéndez Pidal en relación con un sefardí culto y literato, residente en Lisboa y Tánger, José Benoliel, quien le proporcionó, como primera muestra, una versión de La buena hija ("Paseábase el buen Cide por la su sala reale")145 y, poco después, otras, entre ellas, una del Destierro del Cid y otra de Jimena pide justicia, enviadas, sin duda, en carta del 5 de junio, en que sabemos le incluía varios romances "tales como me los recordaba"146. Menén­dez Pidal se apresuró a contestarle el 8 de Junio de 1904, asombrado del repertorio romancístico judeo-marroquí:

     "Recibo con sumo gusto su carta con los romances que se ha servido enviarme (...). Son muy estimables para mí, ya que ofrecen asuntos diferentes que los conservados en la tradición oral de la Península. Del Cid aquí no se recita ya ninguno y figurarán honrosamente en mi colección y en el estudio de la Leyenda del Cid que publicaré algún día. Espero el de «Allá salía el buen rey» y los que V. pueda proporcionarme de otras personas. Por lo interesantes que son los que V. me ha mandado veo que el fondo tradicional de los judíos de Tánger es para mí inestimable [y] desearía mucho tener cuantos más pudiera (...)",

carta que se cruzó con otra de Benoliel escrita el 7 de Junio en que le incluía el romance de La mujer de Amalaos (titulándolo La Blanca) y el del Conde Marcos (llamándolo La Infanta), junto con dos nuevas versiones de La buena hija y del Destierro del Cid, más cuatro versos que faltaban "en el de Ximena"147. Por otra carta del 14 de Junio, en que sólo incluía una versión de Conde Claros y el Emperador ("Allá salía el buen rey"), recordada por su mujer (versión que había ya pro­metido el 5 de Junio), comprobamos que entre los romances enviados anteriormente se hallaba el de "La reina Xarifa mora" (Hermanas reina y cautiva] en versión que, efectivamente, debió de incluir entre las remitidas el 5 de Junio ya que se halla copiada en la misma hoja de papel que la primera de las versiones del Destierro del Cid. En estos primeros envíos Benoliel únicamente disponía, como fuente de información, de su propia memoria, de la de su mujer y de la cola­boración de algunos informantes judíos que residían o pasaban ocasionalmente por Lisboa148. Pero, aunque sintiera no poder dedicar "mayor afán", mientras se hallara en Lisboa, a la tarea de buscar romances149, intentó aprovechar sus contactos en Tánger para ampliar la colección:

"Voy escribiendo a mis amigos o conocidos para pedirles todos los romances que puedan alcanzar" (Lisboa, 14-VI-1904).

Y sus gestiones fueron, pronto, dando el fruto deseado. El 5 de Agosto aseguraba a Menéndez Pidal:

    "Haré todo lo que pueda para corresponder a sus deseos relativamente a la tradición de Tán­ger y compensar la falta que le ha hecho el no poder tener conocimiento de los romances del Sr. Sánchez Moguel. En prueba de mi buena voluntad hoy le envío en separado un mazo de poesías conteniendo once romances y algunas traducciones mías150 (...). Entre estos romances hay algunos que me parecieron muy interesantes. Puede ser mismo que alguno o algunos apresenten novedad. Tendré gusto en saberlo. Le mando, como muestra de lo que de Tánger me envían, dos hojas que me llegaron días antes de mi salida de Lisboa151. Lo escrito a lápiz es mío, esto es, perteneciente a recuerdos míos", en carta escrita desde Caldas da Rainha;

el 12 de Octubre encabezaba otra carta desde Lisboa diciéndole:

"Fue ayer un romance y hoy van seis. Creo que le agradarán",

y el 26 de Octubre, también desde Lisboa, comentaba:

"A respecto de romances, ya tengo más algunos enteros, otros fragmentarios y también al­gunos versos pertenecientes a los que ya le envié y que servirán para completarlos (...). Cada vez más amplío mi correspondencia con gente de Tánger y a estas horas tengo ya unas pocas de redes armadas por varias partes".

No me consta cuándo, pero quizá en Setiembre de 1904 Benoliel realizó según anunciaba un corto viaje a Tánger y recogió allí algún romance152. Pero, como en 1905153 explica a Menéndez Pidal, su colección del primer año, aunque representativa toda ella de la tradición de Tánger, fue obtenida fundamentalmente recurriendo a un círculo de parientes y amigos, sea en Lisboa sea por carta:

    "Las mujeres de Tánger cantan y saben todavía los romances que le envié, pues es de ellas que todos proceden; pero no se encuentra hoy una sola que lo sepa todo, y es preciso recurrir a muchas (como lo hice y como es muy penoso) para recogerlos. Efectivamente, muchos de los que le envié me fueron dictados por una judía de Tánger, muy anciana, establecida en Lis­boa, pero como en tiempos le he dicho, muchos otros obtuve por correspondencia con dife­rentes amigos y parientes míos que durante más de un año andaron a la caza de ellos por un lado y otro, sin contar los que yo mismo recogí el año pasado en Tánger".

Según Benoliel confesaría a Menéndez Pidal en una de sus cartas de aquel año (9-X-1904):

"Hace años que por más de una vez estuve con deseos de coleccionar y publicar, con co­rrecciones y notas, el cancionero o romancero marroquí, o sea de los judíos de origen español establecidos en Marruecos, esto es en Tánger, Tetuán, Alcázar, Larache y Arzila, que son los que conservan, con el idioma castellano, la tradición de los romances de otras eras",

y, conforme al criterio expresado en esta carta, en todos sus primeros envíos de romances sus versiones estaban, efectivamente, "corregidas"; Menéndez Pidal intentó, desde un principio, modificar sus criterios de "colector-editor", proponiéndole:

    "Voy a hacerle una advertencia puramente material154. Supongo que pedirá V. por escrito a Tánger otros romances y quisiera que se los envíen a V. cada uno aparte, cada uno para po­derlos guardar autógrafos, pues al copiarlos siempre puede cometerse error y aspiro en mi pu­blicación a una fidelidad completa, Si V. me hace el favor de leerlos al recibirlos, le agradece­ría les pusiese alguna nota al margen o entre líneas si halla expresiones o palabras que crea V. que yo no puedo entender. Lo mismo si alguna corrección se le ocurre hacer, le ruego la haga entre líneas para que tenga yo juntos el texto original y la corrección propuesta por V." (Ma­drid, 8-VI-1904).

Pero, de entrada, no consiguió convencer a su corresponsal de que desistiera de su tarea reconstructora, ya que Benoliel se consideraba un depositario privilegiado de tradición:

    "Vuelvo ahora a nuestras jácaras. Con efecto este género de poesías me ha sido muy fami­liar desde la más tierna infancia. La sencillez del estilo, la dulzura del canto, la general me­lancolía de los asuntos, y aún más, el sentimiento verdaderamente poético de todos estos ro­mances, me han siempre causado la más viva y profunda impresión. En la niñez sabía docenas de idea y hasta hoy conservaron para mí el mismo encanto que entonces. Con algún trabajo —y recurriendo a veces al auxilio de patricios míos que por acaso se encuentran en Lisboa— he conseguido reconstituir los que le envié y otros que le iré mandando a medida que el tiem­po me lo fuere permitiendo" (Lisboa, 14-VI-1904),

y le alegaba "razones de dos órdenes" para "las correcciones"155:

    "El primero consiste en una especie de intuición natural, una como reminiscencia, un tan­to escura e indefinida, es verdad, pero en mi concepto, digna de algún aprecio, por eso que estas poesías se han vuelto una herencia de nuestros antepasados, atravesando los siglos sin so­lución de continuidad de padres a hijos y de hijos a nietos hasta el presente. Así es que no se­ría exagerar el afirmar que las tenemos ya diluidas en la masa de la sangre, e imitando a Voltaire, iría casi decir que si no existieran no me parecería imposible inventarlas (...)"

    "El otro motivo es de carácter más serio y reposa sobre un estudio que hice de las dos poe­sías mencionadas de diferentes versiones que conocía o vine a conocer, del sentido, construc­ción, modo de asonancia, etc. Luego vi que ambas procedían de cuartetas y que cuando éstas no eran respetadas debía serlo por haberse perdido algunos versos; que algunos habían sido in­debidamente traspuestos; que algunas palabras habían sido cambiadas por otras algo parecidas, etc. (...)156. Otro género de adulteración consiste en las interpolaciones de cantos diferentes de origen, v.gª. Encuentro en la Hija del Cid [= La buena hija] y en La Reina Xarifa mora [=Hermanas reina y cautiva] dos versos idénticos —Libro de oro en las sus manos    las oraciones leía— y que de cierto no pueden pertenecer sino a uno de aquellos romances solamente".

      Benoliel observaba en las versiones tangerinas la variabilidad propia del canto tradicional157, pero creía preciso remontar, a través de ellas, al prototipo correcto del que debían derivar:

    "Mucho me dieron que hacer aquellos romances; toda la semana la empleé en copiarlos y reconstituirlos. A cada paso es un enigma que hay que adivinar, y en grande número de ca­sos no es fácil (...)158. Esta, pues, es una de las dificultades en que más lucho, pero otras hay de no menos importancia, como son las soluciones de continuidad que en lo mejor del cuen­to nos dejan a ciegas. Por un violento esfuerzo de memoria, he conseguido algunas veces edi­ficar varios versos, olvidados desde la infancia. Otras veces los compongo yo mismo, penetrándome del asunto y, por decirlo así, afinando la lira (no sé si lira era la que usaban los autores de romances) al diapasón de cada una de estas composiciones".

      Con el tiempo, Menéndez Pidal logró de Benoliel que le remitiera las versiones tal como las cantaban los informantes y, sólo aparte, las "necesarias" correcciones, como complemento de las notas159. En su carta del 6 de Octubre ya Benoliel explicaba, conforme a los deseos de su co­rresponsal:

    "Todos los versos entre paréntesis son de mi fabricación. Así también los que escribo en la columna de la derecha, salvo cuando cito otras versiones, y en ese caso lo advierto siempre".

      Aunque los esfuerzos restauradores de Benoliel constituyeran, en sus iniciales contribuciones al Archivo Menéndez Pidal, un peligro para la fiabilidad de sus textos como testimonios de la tradi­ción oral tangerí, su conocimiento, tanto de la lengua hebrea, como del judeo-español, resultó muy valioso a la hora de someter a crítica otros repertorios de romances judeo-españoles, como los pu­blicados por Menéndez Pelayo y por Danon. Hay en sus cartas a Menéndez Pidal observaciones muy acertadas, correctoras de falsas lecturas, interpretaciones y deducciones de uno y otro editor 160.

      En fin, en la correspondencia de Benoliel con Menéndez Pidal del año 1904, hay una suge­rencia que Menéndez Pidal habría de tener en un futuro próximo muy presente:

    "Habrá Ud. pensado en publicar al mismo tiempo las melodías correspondientes a algu­nos de los romances recogidos? De muchos se podrían obtener en Tánger y Tetuán y me pa­rece que habría verdadero interés en hacer un estudio sobre composiciones musicales de 4 ó de 5 siglos a esta parte" (14-VI).

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)


NOTAS

133 Bethencourt, al transcribir los versos "ni me lo enramó Laureano   ni Cabrera ni Pastor / que me lo en­ramó don Carlos   hijo del Emperador", anotó respec­to al último personaje "apodo que tuvo uno", con­vencido de haber encontrado un romance histórico de tema canario.

134 Véase D. Catalán, La flor de la marañuela, I, Madrid: Seminario Menéndez Pidal,  1969; 2a ed. 1973, pp. 7-11 y 15-18. Aprovecho para corregir un error de imprenta en la reproducción del artículo pe­riodístico de Menéndez Pidal: en la p. 16, omítase la línea 7, y substituyase por lo aquí impreso entre corchetes: "Y tal arraigo parece tener en las Canarias [la poesía narrativa, que si en La Palma va desusándose aquel baile] perdura la cantiga".

135 Según hallamos, efectivamente, escrito sobre al­guno de los envíos. Véase S. G. Armistead, El Ro­mancero judeo-español (197’8), I, p. 12, n. 24.

136 El romancero, según hemos recordado más arri­ba, fue un filón para algunos impresores judeo-españoles que publicaron, en caracteres hebraicos, litera­tura de cordel en Salónica,  Sofía, Jerusalén,  etc., entre los que ocupa la posición más destacada Yacob Abraham Yoná, quien imprimió toda una serie de libricos desde 1896-97 en adelante. En Occidente, el romancero sefardí oriental fue tempranamente cono­cido desde que Abraham Danon, miembro de la Alliance Israelite Universelle de Constantinopla, pu­blica su "Recueil de romances judéo-espagnoles chantées en Turquie", REJ, XXXII (1896), 102-123, 263- 275; XXXIII (1896), 122-139, 255-268 (ya en 1904 Menéndez Pidal sostenía con él una activa co­rrespondencia). También contribuyeron a su conoci­miento la publicación por M. Menéndez Pelayo de la colección de Carlos Coello y Pacheco (en su Antolo­gía de poetas Líricos castellanos, IX, 1900), el artículo de A. Galante (profesor del liceo imperial otomano de Rodas y anteriormente residente en Beirut y Es-mirna), "Quatorze romances judéo-espagnols", en la RHiX (1903), 594-606 y la publicación por L. Wie­ner de 28 cantos recogidos en el verano de 1898 de boca de un maestro, residente en Belgrado, origi­nario de Bosnia y de cantoras de profesión en las bo­das de Sofía y Belgrado, "Songs of the Spanish Jews in the Balkan Península", MPh, I (1903-1904), pp. 205-216 y 259-274.

137 Curiosamente, en el Archivo Menéndez Pidal hay dos listas de versiones judeo-españolas empeza­das independientemente una de otra, una lleva el tí­tulo "Romances judíos" y fue iniciada por María Goyri y continuada por Ramón Menéndez Pidal; otra, sin título, fue iniciada por Ramón Menéndez Pidal. Creo que ambas comienzan en el año 1904. Dentro de cada lista se pueden distinguir las sucesi­vas adiciones.

138 S.  G. Armistead,  El Romancero judeo-español (1978), vol. III, p. 82, sólo atribuye a Pulido el envío de los dos primeros, situándolo "antes de 1905 (?)". En el vol. I, p. 14, supone, con razón, que proceden de la tradición de Sarajevo.

139  María Goyri inventarió los primeramente cita­dos al mismo tiempo que los reunidos en Mayo por M. Gañi, colocándolos delante, y Ramón Menéndez Pidal, en la otra lista, anotó el Virgilios de Berlín.

140 S.  G. Armistead,  El Romancero judeo-español (1978), excluye los dos primeros romances citados, por el hecho de haber sido publicados por Pulido (cfr. vol. I, n. 26). El romance que Armistead (vol. III, p. 78) considera enviado con la carta del 30-V-1904, el de La malcasada del pastor, llegó posterior­mente al Archivo, ya que Ramón Menéndez Pidal lo incorporó a la lista después de la llegada del primer texto remitido desde Lisboa por Benoliel. La carta del 30-V-1904 puede verse reproducida en una lámi­na del citado libro de S. G. Armistead. Gany creía posible la repatriación de los sefardíes: "vamos llegar al resultado de ver, parte de nuestros hermanos, re­patriados. Seguro que muy pocos de esta generación y más muchos de nuestros ijos y nietos".

141 Los tres romances remitidos por Levy, Turquino y Lucrecia, Jimena pide justicia, Diego León, fueron in­ventariados por Ramón Menéndez Pidal tras el Vir­gilios de Berlín (octubre de 1904), antes de los reci­bidos de Abravanel. En carta de J. Benoliel a R. Menéndez Pidal de 15 de noviembre de 1904, con­testando a una pregunta de éste, dice: "No tengo pre­sente a la memoria el Dr. Levy de quien me habla. ¿Le soy yo conocido?". Sobre la pérdida de esta co­lección, véase § 1 y n. 30.

142 Según muestra S. G. Armistead, El Romancero judeo-español(1978), I, pp. 13-14.

143 Armistead, indignado con Abravanel por ocultar el origen de sus textos, considera que "la colabora­ción de Abravanel acaba siendo, por lo tanto, total­mente decepcionante y sin utilidad alguna". No soy de su opinión, ya que, al enviar a Menéndez Pidal los textos de los libros de cordel, los puso en circulación fuera del ámbito a que estaban destinados y permitió a Menéndez Pidal ofrecer en su Catálogo de 1906-1907, que luego citaremos, una más completa mues­tra de lo que era la tradición judeo-española de Oriente, con el consiguiente beneficio para las inves­tigaciones posteriores. Sólo a partir de los años 70, con la publicación científica de los libricos de cordel realizada por S. G. Armistead y J. H. Silverman, la información de Abravanel se hizo "decepcionante" e "inútil". Por otra parte la fecha, 1904, en que Abra­vanel comienza a remitir romances a Menéndez Pi­dal, y las de publicación de los livrikos de cordel que conocemos salidos de la estamparía de Yoná hacen posible pensar que quizá la relación entre las dos co­lecciones no sea tan simple como supone Armistead. Nada sabemos de las fuentes a que recurría el pobre combidador para contar con originales poéticos que imprimir. Al fin y al cabo, las buenas cantoras de la comunidad saloniquí de los primeros años del s. XX podían ser de todos conocidas.

144 Cartas de 15-V-1904 y 12-VI-1904.

145 En la primera lista de "Romances judíos" es la única versión que se cita, añadiendo como localiza-ción "Lisboa. ¿Marruecos?" Obviamente no habían llegado otras. Es el romance al que Benoliel llamó La hija del Cid.

146 Sólo conozco la existencia y contenido de esta carta por referencias posteriores a ella: su fecha cons­ta en otra del día 7, en la cual se dice "Tuve el honor de responder antes de ayer a su estimada carta, y de remitirle algunos romances conforme me los pidió y tales como me los recordaba". En esta carta del día 7, Benoliel alude, como ya enviadas, a versiones distin­tas de la citada en la lista, pues dice que adjunta "dos otras versiones de dos que ha ya Vd. recibido y que intitulo: La hija del Cid [= La buena hija] y Destierro del Cid Campeador" y envía asimismo variantes a la ya remitida de Jimena, pide justicia.

147 Esto es, en el de Jimena pide justicia ("Delante el rey de León"). S. G. Armistead ha reproducido foto­gráficamente esta carta del 7-VI-1904 en las láminas de El romancero judeo-español, 1978.

148 Según carta del 14-VI-1904, citada más ade­lante.

149 Conforme le explica detenidamente el 14-VT 1904, al tiempo que le anuncia: "Es posible que vaya en agosto o setiembre a Tánger. En ese caso podré ha­cer una cosecha bien considerable".

150 R. Menéndez Pidal, en correspondencia a sus envíos de romances, corregía a J. Benoliel el castella­no de sus poesías y traducciones.

151 Según apunte de R. Menéndez Pidal sobre la carta, "son los romances de  Vergilios y Amnón y Tamar otro al respaldo". Este otro es una versión de la La rueda de la Fortuna. El papel utilizado lleva impreso: "Tánger, le... 190../ Note de marchandises comandées par Salomón Benoliel & Cié. de Tánger a Mesieurs... de... ", que nos acla­ra la identidad del corresponsal colector de los textos.

152 Véase la nota siguiente.

153 Carta del 29-X-1905.

154 En el borrador de la carta, que es lo que conoz­co, había ensayado otra forma de entrarle al asunto: "Me pide V. alguna indicación y voy a permitirme hacerle alguna", frase iniciada de varias formas y fi­nalmente tachada.

155 Hechas "en las que intitulé La. Blanca y El Destierro del Cid como en algunos otros".

156 Consideraba que "todo esto se puede pro­bar" comparando entre sí las dos versiones del Destierro del Cid enviadas y asimismo las dos de La mujer de Arnaldos que conocía (una aún no remitida).

157 "Es conveniente observar que las versiones varí­an indefinidamente entre los que aún cantan estos romances, pues difícil será encontrar dos que los can­ten del mismo modo de un extremo a otro" (14-VI-1904).

158 Entre los "enigmas" cita como ejemplo dos que creía haber resuelto: los incipit "En Castilla está una vieja, grande estrimición hacía" (Muerte del Duque de Gandía) y "Subisme a un alto cielo para escribir y no­tar / para tener en memoria lo que aconteció en Lis­boa" (Doña Antonia de Lisboa), 5-VIII-1904.

159 Cfr.   Armistead,   El Romancero judeo-español (1978), I, p. 14. Benoliel siguió, no obstante, tenien­do una concepción antológica de su colección por lo que continuó enviando romances lo más completos posible y, por lo tanto, anónimos, reconstruidos a base de recitaciones varias. Con posterioridad, sólo comunicaba a Menéndez Pidal versos que "faltaban" en los textos ya enviados. Dado que todos sus infor­mantes eran representantes de una misma comuni­dad, la tangerí, la decisión de considerar todas las recitaciones de un romance representaciones de una sola versión no era nada absurda.
 

160 Benoliel, el 12-X-1904, explica bien que, en Menéndez Pelayo (vol. III, p. 357, 1. 6), la lectura "Pase abajo Silvana" es errónea por "Paseábase Silva­na" (romance ya enviado por él); protesta de la "mala versión" de Tamar y Annón publicada, pues es ro­mance "tan conocido en todo Marruecos que hasta las moritas lo cantan" y que se ignoren los muchos otros temas bíblicos de que los judíos cantan roman­ces: "el sacrificio de Ysaac; el pasaje del mar Rojo; el Nacimiento y muerte de Moysés; la venta de Joseph y su historia toda, etc., etc."; y el 26-X-1904 corrige las faltosas lecturas de Danon "Un pujo tiene la con­desa", explicando cómo debe leerse "Un fijo tiene la condesa" (El huérfano), "no sopi otro como ti" subs­tituible por "no topí otro como tí", "alba y bicia gra­ciosa", donde el desatinado "bicia" está por "mejía", esto es "mejilla". En cambio yerra Benoliel al querer corregir "Gritos daba la pava por aquel monte" subs­tituyendo "pava" por "cava", ya que el verso está ates­tiguado desde antiguo, en G. de Correas (Vocabula­rio, 369a): "Bozes dava la pava i en aquel monte; / el pavón era nuevo i no la rresponde" (cfr. M. Frenk, Corpus de la. antigua lírica popular hispánica: siglos XV a XVII, Madrid: Castalia, 1987, n° 505).

IMÁGENES

     Para completar su conocimiento del Romancero oral pan-hispánico, el matrimonio Menéndez Pidal/Goyri recurrió a una red de corresponsales, tanto en la Península, como en Cananas, como en América, como en las comunidades sefardíes de Marruecos y Oriente. Cuatro colectores de romances: Rafael García Pla­ta, de Alcuéscar (Cáceres);  

M. Gañí, de Rosiorí (Ru­mania);

José Benoliel, de Tánger (residente en Lis­boa);

Julio Vicuña Cifuentes, de Santiago de Chile.

      Carta de Gañí, co­merciante de Rofiori, que se sentía "fiero" de poder contribuir al Ro­mancero general de Menéndez Pidal con textos judeo-españoles locales.

    

     Versión de La enamorada de un muerto,  Tánger, recogida por Benoliel; romance nunca más hallado en Marruecos.

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO. II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO


3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO.

      El descubrimiento de que Castilla, al igual que Portugal, Asturias, Cataluña o las comunida­des judeo-españolas de Oriente, conservaba plenamente viva la tradición oral multisecular del Romancero, llevó a Ramón Menéndez Pidal y a María Goyri a realizar, en los años inmediatos, nuevas "encuestas"; y, vistos los resultados que sus primeras indagaciones les iban proporcio­nando, Ramón Menéndez Pidal tuvo muy pronto la tentación de dar forma a un Romancero propio, aunque de momento no quisiera interferir públicamente en un campo en que el maes­tro Menéndez Pelayo podía creer haber dicho la última palabra.

      La tentación fue, en efecto, muy temprana. Cuando el hispanista Foulché-Delbosc, editor de la prestigiosa Revue hispanique, propuso a Menéndez Pidal, publicar conjuntamente, en la "Bibliotheca hispánica", un Romancero41, escribiéndole el 25 de Junio de 1901 en los siguientes términos:

    "Tendría V. inconveniente en publicar conmigo una edición de romances viejos? Si V. me dice que admite mi proposición, me comprometo en utilizar cuanto pueden tener la biblio­teca de París, Londres, y —si posible— Viena; V. tendría que arreglarse con las de Madrid y  la del marqués de Jerez en Sevilla, así como con las demás de España en que se pueda encon­trar algo relativo a los romances (...)",

su corresponsal reaccionó negativamente, pues ya tenía muy claro el propósito de incorporar al romancero viejo tradicional el romancero tradicional moderno:

    "Siento perder colaboración tan preciosa del que ha probado ser el que mejor entiende lo que es la publicación de textos. Pero me parece muy difícil repartir el trabajo en cuanto a los textos, e imposible en cuanto a las notas. Además, la colaboración destruiría mi plan, que es comprender también los tradicionales de hoy, de que ya tengo buena colección de inéditos42",

      Aquel su "plan" formaba parte de un proyecto de trabajos que Ramón Menéndez Pidal creía poder concluir en los 25 próximos años de su vida y que, con todo detalle, anotó en una hoja bajo el título "Planes 10 Julio 1901"43. Según ese proyecto el "Romancero general" ocupaba, el tercer lugar y la "Fecha de acabar" que le correspondía era "Diciembre de] 1904".

      Sin embargo, Ramón Menéndez Pidal decidió no cerrar del todo la puerta a la colaboración. Algunos meses después, el 31 de Octubre, trataba de explicar por escrito a Foulché-Delbosc to­das las cuestiones que, inicialmente, había querido reservar para una conversación cara a cara con él en Madrid44.

      Menéndez Pidal no veía inconveniente en el hecho de que su maestro estuviera imprimien­do un romancero:

    "Estando todavía en publicación el Romancero de Menéndez Pelayo acaso no le pareciera bien que yo preparara otro; pero a esto no doy importancia, pues creo que tampoco se la da­ría él. Cualquiera es dueño de renovar los asuntos que otro ha tratado, aun antes de los dos o tres años que tardaría el nuevo Romancero";

no obstante, tenía claro que, tras la reciente reseña negativa de Foulché-Delbosc a la edición de La Celestina de don Marcelino, él no podía entrar en un proyecto conjunto con el crítico de su maestro:

    "Pero que yo colaborase con V. de seguro enemistaba conmigo a mi maestro, a quien tan­to debo; y este reparo no le chocará a V., ni lo tomará por escrúpulo monjil",

a menos de que Foulché-Delbosc moderara sus críticas a Menéndez Pelayo y, sin necesidad de "alabar lo que no sea loable", reseñara en la Revue hispanique los últimos volúmenes de la Anto­logía de poetas líricos castellanos dedicados al Romancero alabando lo en ellos loable:

    "Si se dijese del Romancero de la Antología que el texto no valía nada, pero que ofrece gran­des y notables novedades como son la Tercera parte de la Silva, varios pliegos sueltos y la reu­nión en un cuerpo de los romances recogidos de la tradición oral, no se diría ninguna men­tira".

Superado ese grave escollo, Menéndez Pidal, con ciertas condiciones respecto a la forma de con­cebir la obra, se mostraba dispuesto a seguir adelante:

    "Si V. se decide por que hagamos juntos el Romancero, renunciaré gustoso a mi plan";

y, para que Foulché-Delbosc entendiera mejor esa renuncia, le explicaba ese "su plan" previo de "Romancero tradicional". Gracias a ello lo conocemos tal como lo tenía pensado en 1901:

    "El Romancero que yo preparo45 hace tiempo tiene dos partes: una de romances tradicio­nales recogidos en el siglo XVI; otra de los tradicionales recogidos en nuestros días46, para ofrecer así dos sondajes de la tradición con tres siglos de intervalo. Tengo ya recogidos direc­tamente por mí bastantes romances inéditos de Asturias, Soria y algunos procedentes de otras provincias (primero escribió: Andalucía); y creo que algunas otras47 exploraciones que proyec­to podrán ofrecer un conjunto nuevo en la materia. Si nos asociamos, tendré que omitir esta segunda parte, pues es imposible la colaboración en ella".

A este tiempo remonta, indudablemente, un apunte en que se concreta el "Plan del Roman­cero":

    "I. Romances recogidos antiguamente, seguido cada uno48 de notas de fuentes, lo más bre­ve, sin copia de las crónicas más que estractos de la narración y palabras que se reflejen en los romances. Referencia a los romances de hoy que conservan todo o parte del Romance. Citas del mismo que prueban su difusión.

    Apéndice. Música recogida antiguamente, calcada o mejor fotografiada directamente de Palacio y libros de vihuela, y si acaso, por nota, transcripción moderna.

    II. Romances recogidos modernamente, reunidos por asuntos, sin atender a las regiones, incluyendo Portugal, Brasil, Cataluña y Galicia (Quizá los totalmente hijos de los antiguos fueran mejor con los viejos? No. Así se representan mejor, separados, [como] el resultado de dos sondeos de la tradición, el del siglo XVI y el del XIX-XX).

    Música anotada modernamente".

      Complementarios de este "Plan" (aunque no escritos correlativamente) son dos diferentes apun­tes en que se proponen recursos tipográficos para subrayar las clasificaciones49.

      Aunque Foulché-Delbosc propuso que Menéndez Pidal complementara la edición conjunta del Romancero viejo mediante otro tomo, de su exclusiva autoría, con los romances tradiciona­les y con el estudio literario, al parecer, Menéndez Pidal optó por reducir la obra en colabora­ción a la preparación de un volumen titulado Romances populares o popularizados en el siglo XVI, que exigía depurar la Primavera y flor de romances de Ferdinand Wolf de cuantos romances no respondieran a ese título. El 25 de Noviembre de 1901 así se lo explicó a Foulché-Delbosc50:

    "Creo que hay que excluir muchos romances de la Primavera. Wolf admitió muchos para completar los ciclos, cosa que no nos interesa a nosotros nada. Así, de primera intención, creo deben excluirse los de la adjunta lista"51

y, como comentario a la lista, añadía:

    "Creo debemos incluir en el romancero estas clases: 1°. R[omances] tradicionales del s. XVI.- 2°. Romances semiartísticos basados en otro tradicional.- 3°. R[omances] semiartísticos semi-populares. 4°- Juglarescos. Exclúyense los de Wolf semiartísticos sin tono popular ni elementos tradicionales y los eruditos y trovadorescos, para poder titular el romancero Ro­mances populares o popularizados en el siglo XVI".

      En cuanto al establecimiento de los textos, Menéndez Pidal proponía a Foulché-Delbosc el siguiente plan:

    "De Cracovia, me ofrece una copia fiel de los romances viejos de allí el Sr. Porebowicz; hace tiempo ya que me ha hecho su promesa y espero la cumplirá. De Viena, creo no necesitamos más que restituir a la ortografía vieja los romances que vio Wolf (Primavera I, p. V) y espero que me haga esta tarea un joven doctor, Sr. Klob, que me ayudó ya en otra cosilla; no sé si será excesivo el trabajo; ahora no me he formado idea de él.

    Para los pliegos sueltos de Praga publicados por Wolf, no sé cómo nos arreglemos. De Mu­nich no nos interesa el Cancionero de Romances de 1550, pues también existe en el Museo Bri­tánico; sólo, sí, el Cancionero de Constantino- (Primavera-1, p. LXXXVI y p. LVll) en lo poco que tiene, y se me ocurría pedirlo por intercesión de nuestra infanta Eulalia (que creo reside allí, no estoy muy enterado); pero si hay medio menos encumbrado siempre será mejor.

    Su amigo de Vd. de Copenhage es pintiparado. El Dr. E. Gigas ha dado noticia: «Ueber eine Sammlung span. Rom. in fliegenden Blättern in der Königl. Bibl. zu Kopenhagen» en el Centralblatt für Bibliothekswesen, Yol. II, p. 157; no tengo este artículo y se me ocurre que lo mejor será lo vea V. ahí (que estará en la B[ibliotheque] Na[tionale]) para abordar desde lue­go a su amigo de V. Si V. hallara un ejemplar de el número citado, sería mejor tenerlo a nues­tra disposición"52.

      Pese a tantos planes, el proyecto de edición conjunta fracasó. Un par de años después, Ra­món Menéndez Pidal continuaba su camino solo, según nos deja ver una carta suya del 8 de Mayo de 1903 a Alfred Morel-Fatio53:

    "El Romancero de Menéndez Pelayo me renovó la idea de recoger romances (...) y espero reunir versiones en gran cantidad para, cuando la obra de Menéndez Pelayo haya hecho su camino, planear un nuevo Romancero".

      A fin de ir preparando ese "nuevo Romancero", el matrimonio Menéndez Pidal/Goyri, ya en 1901, había comenzado a elaborar listas geográficas de las versiones que iba reuniendo. Gra­cias a estas descripciones iniciales, en que María Goyri anotaba cuidadosamente los dos prime­ros octosílabos de cada versión y su procedencia54, podemos reconstruir lo que habían logrado incorporar a su Archivo hasta esa fecha.

     De "Soria" y "Burgos"55 tenían 8 versiones: de ellas, las 6 adscritas a "Aranda"56 son las dichas por la lavandera natural de La Sequera; las otras dos se sitúan en "Osma" y en "Villarejo sobre Huerta", pueblos sorianos; la de "Osma" figuraba entre las que comunicaron a Menéndez Pela­yo57. El inventario que describe los "Romances de Madrid" incluye 17 versiones: una de "Valdetorres"58, cinco de "Alcovendas"59 y once de "Madrid"60; y el de "Romances de Guadalajara" cuatro versiones, todas ellas de "Cardoso-Somosierra"61. Entre los pocos "Romances andaluces" anotados, tres de ellos, procedentes de Málaga, dichos en 1901 por una niña de 10 años, sin duda lo fueron en Madrid, capital o provincia62. En Asturias63, "además de los de Juan"64 que Ramón y María no describían en su lista, habían coleccionado once versiones de Linares y So­lieres (Ribadesella), de Loroñe (Colunga), de San Juan de Amandi (Villaviciosa), de Pajares (Lena) y de Santa Eulalia (Allande)65. Las de esta última localidad, puesto que las dijo la "cria­da" Concha, debieron de ser recogidas en Madrid; quizá ocurra algo similar con otras de las ver­siones66. Los romances que en 1901 poseían de León habían sido recogidos en el mes de enero de boca de una criada recién llegada de Almanza a Madrid para servir en casa de Luis Menéndez Pidal; eran un total de 10 romances y unas coplas; otra versión leonesa les proporcionó asi­mismo otra criada venida a Madrid en ese mismo año67.

      Hasta aquí llegaban sus hallazgos personales en 1901. Pero ya por entonces Ramón Menéndez Pidal había conseguido la colaboración de varios eficaces corresponsales. El más activo de ellos fue Luis Maldonado, Catedrático de la Universidad de Salamanca. El 23 de noviem­bre de 1901 le remitía ya "cuatro" (en realidad cinco) romances "que ha tomado al oído en Piedrahita (Ávila) y Muñovela de Valmuza mi amigo el Sr. Martín Robles, un joven muy aficio­nado a los estudios filológicos a quien V. doctoró con nota de sobresaliente hace poco tiempo", junto con "otro romance que he copiado yo mismo". Al comienzo de esa carta Maldonado ha­cía notar: "No he escrito a V. antes porque esperaba a enviar a V. los primeros romances to­mados de viva voz como V. desea". Gracias a Maldonado las hojas de "Romances recogidos en Ávila y Salamanca" son las más copiosas. Incluyen versiones salmantinas, que en las listas se si­túan en "Florida de Liébana a dos leguas de Salamanca" (vulgo, Muelas): 1 versión, "Vitigudino"68: 4 versiones, "Encinasola": 1 versión, "Alba de Termes"69: 3 versiones, "Béjar"70: 2 ver­siones, "Robliza"71: 1 versión, "Villoria": 1 versión72, y "Muñovela": 1 versión. Y, también, otras abulenses, adscritas a "Piedrahita": 4 versiones73. A esta lista de versiones hay que sumar otras once que, por su carácter (de "arrieros y ladrones", "modernos", "de pueblos", "religio­sos") quedaron inicialmente "sin clasificar" y que Ramón anotó, apresuradamente74, al final del inventario75. En la recogida de estas versiones proporcionadas a Menéndez Pidal por Maldonado contribuyeron personas varias: Mariano Domínguez Berrueta76, el médico Dionisio Gar­cía77, Pedro Antonio Martín Robles78 y Carlos Sánchez de Terrones79.

      En la carta del 23 de noviembre de 1901 sugería Maldonado a Menéndez Pidal:

    "Unamuno tiene mucho de todo esto, pues todos le hemos ayudado mucho en sus investi­gaciones (...). Si V. le recuerda a Unamuno su ofrecimiento, creo que le enviará a V. todo lo que tiene y si no lo ha hecho ya será porque lo haya olvidado con los muchos asuntos que tiene".

      Pero, algún tiempo después, en otra de enero de 1902, Maldonado reconocería:

    "Se me olvidaba decir a V. que los otros romances que tiene Unamuno son los tres que en­vié a V. de M. Robles (la misma transcripción). Lo demás son cantares. Él ha ganado en el cambio la que le hemos dado. Lo que tiene que enviar a V. es el vocabulario".

      La aportación de Unamuno a la colección de romances sería, en efecto, mínima; pero no por ello deja de ser valiosa80.

      Gracias a Rafael Parias y Velasco, la colección se enriqueció con las primeras versiones de "Segovia", tres versiones de "Nava de la Asunción", y de "Valladolid", dos versiones de "Tudela de Duero"81, y con otra andaluza de Almería, del lugar de Gádor, muy interesante82.

      En fin, aunque de Portugal le llegaron tres versiones de Tras os Montes, eran procedentes de una publicación, no inéditas83.

      Vistas desde una perspectiva actual, esas 88 versiones reunidas entre 1900 y 1901, de que tan orgulloso se mostraba Ramón Menéndez Pidal, no nos parecen gran cosa, ni en su número, ni en cuanto a los romances en ellas conservados, ya que los temas de indudable interés para la his­toria del Romancero tradicional se limitan a dos: la Muerte del príncipe don Juán y El cautivo del renegado84. Pero, dado lo hasta entonces conocido de la tradición en lengua castellana, acercar­se al centenar de textos en poco más de un año de actividad parecía algo notable.

      En los años inmediatos, 1902-1904, Ramón Menéndez Pidal y María Goyri continuaron la afanosa búsqueda de nuevas versiones de la tradición oral.

      Ramón, juntamente con su hermano Luis, recogió en 1902 los primeros romances gallegos de la colección85 de María Manuela García, de Armesto (Lugo), quien, según anotó Menéndez Pidal con referencia a ellos, "recitaba los romances castellanizándolos la 1a vez; la 2a, más de co­rrido, los hacía más gallegos. Prefiero esta segunda forma". Eran un total de nueve textos los que María Manuela recordaba. Es posible que la recitadora fuera una criada de Luis Menéndez Pi­dal y que los hermanos nunca estuvieran en Armesto86. También debieron de ser recogidas en Madrid las siete versiones de Valencia de don Juan (León) que se incorporaron al Archivo en 190287, y sospecho que tienen también un origen similar la mayor parte de las versiones astu­rianas recogidas en 190288: cinco versiones de Pajares, otras cinco de Mieres y dos y un fragmentó de Santa Eulalia de Óseos. En ese mismo año Rosario Menéndez Pidal, anotó, al menos, siete versiones en el concejo de Ribadesella89.

      Pero cuando con más ahínco buscaron romances Ramón y María fue durante los veranos que pasaban en la Cartuja de El Paular en el Valle del Lozoya90. En ocasiones, intentaron ampliar geográficamente el área de su recolección, visitando lugares alejados del Valle del Lozoya; pero, en sus primeros intentos, cayeron en el error de aceptar el apoyo de las "fuerzas vivas" de los pue­blos visitados, quienes traían a su presencia a los mejores conocedores de las "antiguallas" regio­nales, cuyo saber nada aprovechable contenía respecto al romancero de tradición oral; tal les ocurrió en su visita a Atienza y Sigüenza (Guadalajara), según recordará Menéndez Pidal mu­chos años después91. Sólo zafándose de la presencia y tutela de las gentes con autoridad, calleje­ando por los pueblos, lograron volver a topar con "la esquiva, la reacia musa de la tradición". Su forma de conseguir que los vecinos, que les salían curiosos al paso, acabaran por recitarles o can­tarles romances, consistió en enrutarles hacia el objetivo de sus pesquisas mediante la recitación por su parte de algunos comienzos de romances que se sabían de memoria92. Aquel sería, en ade­lante, su método para conseguir romper el hermetismo de la tradición oral.

      De la actividad recolectora en los pueblos cercanos a El Paular nos ha conservado noticia muy expresiva Jean Ducamin, el editor, hacía poco, del manuscrito S del Libro de buen amor, en la muy florida "Dédicace" a Menéndez Pidal de su edición de Pierre Alphonse, Disciplines de clergie et de moralités” 93. En ella recuerda cómo, antes de dedicarse en 1904 a sus tareas de filólogo hispanista, pasó una parte de sus vacaciones en "ce frais, touffu et riant vallon" del Paular, "égaré au milieu des arides paysages, dénudés et graves de la Castille". Vale la pena traducir algunos de sus recuerdos:

    "Hacia el 20 de agosto de 1904, después de haber hecho en diligencia, durante toda una noche y la mitad de un día, uno de esos viajes, tan largos, en cuanto placenteros, y tan cor­tos, al ser accidentados y pintorescos, como ya no pueden hacerse sino en España, arribé fe­liz a Rascafría. Usted me esperaba armado, a la expectativa de una caza de romances, con un fonógrafo, que le servía para dos fines: a veces, para recoger la tonada, cuando valía la pena; más a menudo, para engatusar a los posesores de la preciosa tradición, regalando con cual­quier aire de música y de baile a aquellas gentes tan aficionadas a ella y a él.
 
     Se acordará usted de aquella joven aldeana que escuchaba una de las jotas de su fonógrafo y que, rodeada de un corro de personas extrañas, hombres y mujeres, que le intimidaban un poco, no pudo por menos de exclamar «pero, chicos, ¡esto se baila!», alegremente sorprendida de que un instrumento tan notable de un señor tan sabio de Madrid se dignase participar en sus gustos, y, a la vez, profundamente asombrada de que, si aquello era para bailar, nadie se pusiera allí a hacerlo (...). Usted me llevó a la caza de sus queridos romances y también a re­correr aquella sierra, de la cual era usted el amante apasionado, hasta el Reventón, hasta la alta cumbre de Peñalara y hasta el puerto de Lozoya, por donde hace algunos siglos iba de Hita a Segovia el, quizá muy edificante, pero a menudo muy escandaloso, arcipreste Juan Ruiz (...). A la vuelta de estas excursiones, yo, siempre cansado y vago, a pesar de los generosos caldos al jerez de doña María, me retiraba a dormir unas interminables siestas, mientras ustedes, los infatigables, se ponían a inventariar el botín de la jornada o de la víspera (...)"94.

      En esos años primeros del s. XX "los infatigables" fueron pacientemente agotando los reper­torios (por cierto, no muy ricos95) de los diferentes vecinos del Valle del Lozoya, naturales de El Paular y Rascafría96, de Alameda97 y de Pinilla98. Sin necesidad de salir de él, obtuvieron tam­bién versiones de otros pueblos de la provincia de Madrid. La niña Inocencia, en El Paular, era de Valdetorres; "Penacho", el que les acompañaba, corriendo tras las caballerías, cuando venían de Madrid a través del Puerto de la Morcuera99, mientras sábanas, mantas y útiles de menaje necesarlos para el verano viajaban en carreta de bueyes durante varios días desde Madrid a la Car­tuja contorneando la sierra para coger valle arriba el río Lozoya, era de San Agustín de Alcobendas; también eran de allí naturales Agapito y la señora Agustina, y de Buitrago procedía Te­resa; otros informantes testimoniaban la tradición de Colmenar de Oreja, de El Escorial, de la propia villa de Madrid.

      El Valle de Lozoya había también atraído a sí a gentes de las provincias comarcanas: ya he­mos visto que otro de los que dijeron romances al matrimonio Menéndez Pidal procedía de Cardoso (Guadalajara)100 y eran más numerosos los venidos de Castilla la Vieja, del otro lado de la Sierra. De la provincia de Segovia procedían Josefa Nogales y Casimira Gómez,naturales de Aldealuenga de Pedraza; María Cristóbal García (28 a., 33 a.) y María Alvaro, de Matabuena; An­selma Sancho y Eusebia Agraos (48 a.), de Aguilafuente; Basilio Bartolomé (34 a.), pastor, y Beatriz Bartolomé (34 a.), de Arcenes101. Había también una mujer, Beatriz Pardo (de 44 a.), natural de Villacid de Campos (Valladolid), que resultó ser una buena transmisora de tradición romancística, ya que les dijo en 1904 trece romances102.

      Más extraña es la presencia en el Valle de dos levantinas: Plácida Gil, "la Alicantina", natural de Elda103 y María "la Cestera de Rascafría", natural de Las Useras (Castellón)104. Plácida dijo al­gún romance (que Menéndez Pidal anotó recogiendo al mismo tiempo las variantes de su hija Teresa Ortiz105), y "la Cestera" proporcionó a la colección las primeras y por muchos años úni­cas ocho versiones de romances de esa provincia del reino de Valencia106.

      En aquellos primeros años, Menéndez Pidal contaba con Felipe Pedrell para la música del ro­mancero. Desde 1898, le venía instruyendo acerca de la música antigua; ahora, en 1900-1902, era su transcriptor de las melodías recogidas en el fonógrafo. En reciprocidad, Menéndez Pidal proporcionó a Pedrell canciones líricas que éste incluiría, años después, en el tomo I de su Can­cionero musical popular español, Valls, 1919107

      Ducamin, en vena lírica, sigue relatando108 cómo, al final del verano de 1904

    "Una mañana temprano, cuando por todas partes la hierba se motea de espantapastores, graciosos precursores del otoño, partimos a pie (...) y después de llegar más altos que los cam­brones, a la cima del Puerto que era de la Fuenfría y es hoy del Reventón (salvo error en el pri­mer hemistiquio), a fuerza de descender y descender de canchal en canchal, llegamos a La Granja. Allí hicimos un buen almuerzo en la Fonda de Embajadores, si no me engaño, y después nos separamos. Usted vuelve a tomar el camino de la Sierra y yo le contemplo zigzague­ar hacia las cumbres mientras me alcanza la vista y, cuando finalmente desaparece, me inva­de una gran melancolía (...) una hora más pasada con usted (...) habría valido más que la mejor de las ediciones de todas las clerecías del mundo (...)"109.

      Pocos días después, era Ramón quien dejaba la Sierra y a sus recitadores de romances para ir a Burgos, debido a una circunstancia que Ducamin se complace en referir, asociándola al fonó­grafo y a recuerdos del romancero de índole estrictamente familiar110. Ramón aprovechó esa ida a Burgos para obtener romances de varias jóvenes y mujeres a las que tuvo ocasión de entrevis­tar111. En las calles de la ciudad112 logró reunir, el 24 de Setiembre de 1904, treinta y tres ver­siones, algunas representativas de la tradición urbana113, otras de la de pueblos comarcanos, tan­to burgaleses 114, como sorianos115.

      Posiblemente allí en Burgos, entró en relación con Francisco Olmeda, que acababa de publi­car su obra Folklore de Castilla: Cancionero popular de Burgos (Sevilla, 1903). En esa publicación no se concedía especial atención a los romances116; sin embargo, Olmeda dio a Menéndez Pidal una docena de textos, bien localizados, "además de los impresos en su Folklore de Burgos", que, en copias de mano de María Goyri, incorporó a su colección117.

      Aparte de aprovechar ocasiones excepcionales, como una excursión a Burgondo, en Avila, el 5 de Mayo de 1904,118 para recoger romances en otras provincias, la ampliación del ámbi­to geográfico de la colección del matrimonio Menéndez Pidal / Goyri dependía de eventua­les "colaboradores". Su amigo Parias les remitió un par de romances desde Valladolid, entre ellos una versión de la Muerte del príncipe don Juan que le costaría varios intentos el comple­tar119. Unamuno, después de una excursión a Almoharín (Cáceres) unos romances religiosos cantados en la celebración de "las tablas", que incluían curiosamente como uno más el de La bella en misa.

      También siguió siendo efectiva la colaboración de Luis Maldonado, quien debió ponerle en relación directa con el presbítero Dámaso Ledesma Hernández120. El 11 de Febrero de 1904 ya Ledesma enviaba a Menéndez Pidal "cuatro cantos de la provincia de Salamanca" y le ofreció versiones del Conde Niño y de Los mozos de Monleón.

      Menéndez Pidal, interesado en las huellas dejadas en la Extremadura leonesa por el leonés medieval que allí se habló y, en general, por las peculiaridades de las hablas extremeñas moder­nas, estableció relación epistolar con diversos eruditos de la región. Ello le facilitó simultánea­mente el encuentro de "corresponsales" que buscaran romances para su colección. Comparada con la sostenida con eruditos de otras partes, la correspondencia extremeña de Menéndez Pidal fue, indudablemente, la más productiva para el conocimiento del Romancero español121.

      El primer éxito fue entrar en relación con Rafael García-Plata, en Alcuéscar (Cáceres), quien el 6 de marzo de 1902 confesaba a Menéndez Pidal:

"Tengo algunos romances, pero revueltos con muchos papeles (...) por esta razón sólo le remito el anticlerical 122 que usted desea saber";

pero quien, ya en 1903, en carta a Eduardo H. Pacheco (publicada en el número de junio de la Revista de Extremadura], podía afirmar satisfecho:

"Ya verás en su día una buena colección de romances (quizás un centenar) que estudiará competentemente el sabio filólogo y académico de la Lengua D. Ramón Menéndez Pidal";

y, en efecto, fue transmitiéndole, entre 1902 y 1904, envío tras envío, una colección del lugar de Alcuéscar muy completa, de unas sesenta y seis versiones, junto con otras once de Albalá y dos de Miajadas (obtenidas estas últimas con la ayuda de Mario Roso de Luna)123.

      En cuanto a los ambientes en que el Romancero pervivía, García-Plata informó a Menéndez Pidal precisándole:

    "1° Con relación a Alcuéscar, los pastores son los que mejor saben los romances. Algunas viejas también saben algunos, y suelen recitarlos en los hilanderos, pero estas son sólo una ex­cepción.

    2°. Los pastores suelen cantarlos, cuando se reúnen a festejar cualquier suceso próspero, ya sea la buena suerte de un zagal que sacó buen número en el sorteo de quintos, o en días como el Corpus, Nochebuena, etc. Alguna vieja también suele cantar alguno, mientras duerme a los niños; pero esto es más raro. En el corro de la niñas también se cantan, pero los que emple­an generalmente son aquellas rimas de diferente variedad de metro y asonancia y que contie­nen algún periodo para cuya representación necesiten adoptar diferentes posiciones de cuer­po (sentarse en el suelo, arrodillarse, etc.).

    3°. El instrumento favorito de los pastores es el rabel, que ellos mismos fabrican de made­ra de olivo. En Alcuéscar, el pandero es ya muy raro y con la zambomba lo que más se canta son las coplas de Nochebuena y alguna rimilla retozona alusiva a cualquier suceso chistoso contemporáneo. El pandero y los hierrillos cuando más los usan es en las serenatas".

      Gracias a García-Plata, Menéndez Pidal pudo fácilmente pasar por alto las "autorizadas"124 palabras de un escritor regionalista aparentemente muy compenetrado con los ambientes rura­les como era José María Gabriel y Galán, quien, desde Guijo de Granadilla, le aseguraba el 27 de febrero de 1903:

"Romances como los que V. me pide se están perdiendo tan aprisa, que pronto se acaba­rán ¡Y qué lástima! Vagas referencias hay de muchos que debieron ser lindísimos y de otros muy curiosos e interesantes (...). Ya no hay eso; no aprendimos".125

     Basándose en su experiencia previa de recolector, Menéndez Pidal, para evitar respuestas como las de Gabriel y Galán, redactó un manualillo de instrucciones para colectores en que se incluían principios de romances con los que abordar a posibles portadores de tradición y que distribuyó entre gente ilustrada extremeña cuyos nombres le facilitó Juan Sanguino, a los cuales hizo también llegar un cuestionario dialectológico. La distribución directa de los cuestionarios lingüísticos y de las instrucciones para colectores de romances tuvo muy buenos resultados. Uno de los recipiendarios fue Nicolás Izquierdo, profesor de Instituto en Plasencia, que llegaría a recoger algún romance126. Mayor importancia tuvo el que diera lugar al hallazgo de una mujer de extraordinario ingenio natural y creatividad (por más que se supiera "poco instruida en escritu­ra, si en nada"): Gregoria Canelo, casada con el farmacéutico de Malpartida de Plasencia. Doña Gregoria era hablante del dialecto "chinato" propio de Malpartida127 y además resultó ser una notable colectora e informante del Romancero local. Como ella misma explicaría a Menéndez Pidal, las versiones que le fue remitiendo

"todas ellas las aprendí yo con canción o tonillo cuando tenía catorce o quince años, y oy tengo ya cuarenta y tres; me pondría a cantarlas si tubiera buen umor. Hija de labradores, y como fuera que en este pueblo se tenía la costumbre, fuera la posición cual fuere, salir los jóbenes a las sazones del campo, como es sembrar garbanzos, cabarlos, espigar, asestir a los se­gadores y cosecheros, en los ratos de siesta, merendilla o bolas se recordaban las canciones de otros tiempos (...)" (Malpartida de Plasencia, 19 de abril de 1903)128.

      También fomentó, indirectamente, Menéndez Pidal la publicación de algunas pequeñas co­lecciones reunidas por eruditos locales. En agosto de 1903 Daniel Berjano dio a conocer en la Revista de Extremadura, una colección de "Romances populares de la Sierra de Gata"129, que Me­néndez Pidal tomó como punto de apoyo, junto con otras publicaciones sueltas de romances por García-Plata, para hacer en ese órgano regional un llamamiento, con instrucciones para quienes se decidieran a cooperar en la tarea recolectora130. Pero el llamamiento impreso no tuvo la repercusión de los contactos epistolares. Sólo parece haber tenido eco en Leoncio Bejarano, quien le remitió un par de versiones de Belvís de Monroy (1903) y, seguidamente, dio a cono­cer otras de su pequeña colección en la propia Revista de Extremadura131.

      Vistos en conjunto los resultados de su labor de incentivar la recolección de romances, no es de extrañar que, ya a comienzos de 1904, Menéndez Pidal, al intentar ampliar a comarcas extra-peninsulares sus pesquisas, pusiera a Extremadura como ejemplo de lo que podía ha­cerse:

"Ejemplo patente de ello es Extremadura, que si hasta ahora no había contribuido al ro­mancero general, está actualmente recogiendo un caudal riquísimo, que superará seguramen­te al ofrecido por Asturias; todo ello gracias a la cariñosa diligencia de unos pocos beneméri­tos amantes de aquella tierra" 132 .

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

41 La importancia de la correspondencia con Foul­ché-Delbosc para conocer los orígenes del proyecto de Ramón Menéndez Pidal ha sido por primera vez puesta de manifiesto por J. A. Cid, "El Romancero tradicional en Asturias" (1991), pp. 17-23; páginas incorporadas después al artículo "La tradición mo­derna y la edición del Romancero hispánico. Encues­tas promovidas por Ramón Menéndez Pidal en Astu­rias (1911-1920)", RDyTP,XLVII (1992), 127-154. En esas páginas pueden leerse las cartas de Foulché-Delbosc y los borradores de las respuestas de Menén­dez Pidal.

42 Se trata de las notas que Menéndez Pidal escri­bió en el dorso de la carta de Foulché-Delbosc como borrador de una proyectada respuesta.

43 Estos "Planes  10 Julio   1901",  enumeran las obras en columna precedidas de su respectiva "Fecha de acabar". Los libros proyectados se escalonan de la siguiente forma ("Dic. 1901: Gramática del P[oema del] C[id]. I Dic. 1902: Crestomatía. I Dic. 1904: Ro­mancero g[ene]ral. I Dic. 1906: Leyenda del Cid. I Dic. 1907: Bibliografía de Crónicas. I Dic. 1910: El castellano en América. I Dic. 1912: Historia del idio­ma Español. I Dic. 1914: Gramática histórica del Español. I Dic. 1919: Historia de la literatura antigua. I Dic. 1925: Edición de las Crónicas generales’. En otra columna añadía algunas otras ocupaciones: "Poema de José; Prólogo de Crónicas de Rivad[eneira]" en 1901; "Viaje a Salamanca; Viaje a Sevilla y Toledo; París?", en 1902; "Abad donjuán; Charro; Lena; Li­nares (Rivad[esella])", en 1904; "Fuentes Lucanor", en 1907.

44 El 7-X-1901 Foulché-Delbosc le había escrito a Menéndez Pidal explicándole por qué no había podi­do ir de Barcelona "a la villa y corte" a hablar con él de su Romancero.

 45 Inicialmente había escrito: "que yo había pensa­do".

 46 Inicialmente había escrito: "modernamente en el XIX".

47 Inicialmente había escrito: "dos o tres excursio­nes".

48 "Habría que publicar como texto principal el más viejo publicado, y si éste es inferior, otro poste­rior. Como secundarios, en letra chica, las variantes posteriores que no puedan ir por nota, tendiendo a publicar íntegras las que difieran bastante, y a dos co­lumnas para compararlas".

49 "Dos principales épocas de romances tradicionales: 1a romances viejos ó literarios (ó cultivados por poetas de profesión?) que deben imprimirse en tipo inglés or­dinario./ 2a romances modernos (no nuevos) ó incul­tos (o rústicos? no). Abandonada su conservación a mugeres, niños, pastores, etc.), que deben imprimirse en tipo inglés chupado para que así en las notas como prosa quepa más, y se distingan bien las advertencias y complementos a los textos o versos incompletos que irá de elzevir.- En los romances portugueses o catala­nes debe imprimirse en chupado normal la lengua que abunde más el portugués y el catalán y con cursi-va los castellanismos, pero en los muy castellanizados al revés, la cursiva para las voces catalanas. / En elze-viriano deben ir las notas, introducción, etc., y los ro­mances juglarescos, eruditos o artísticos que se aduz­can como fuentes de los tradicionales" (en papel, al parecer, más antiguo). ’’Tipo grande inglés = el texto nuestro. Con tipo chico inglés de notas. / Tipo gran­de elzevir = versiones recogidas antes de 1680. Inclu­yendo la recolección de Juan de Ribera a comienzos del XVII (Gallardo, IV.9 y los del teatro). / Tipo chi­co elzevir = versiones de los siglos XVIII a XX. Con tipo ultrachico de notas. / Impreso en forma de verso las versiones típicas, buenas, sean antiguas (tipo gran­de), sean modernas (tipo chico). / Impreso en forma de prosa¿& versiones malas, las incompletas, secunda­rías, a continuación de las típicas con que se asocie. / Las alusiones se ajustan a la misma clasificación cro­nológica tan sólo en la cita textual del verso. Así que puede un romance ir en tipo chico elzevir, por ejem­plo Dónde habéis estado el Cide y precederle una alu­sión en tipo inglés grande con cita del verso en elzevir grande. / Los romances juglarescos que se publican como documento, como fuentes, no como texto de romance tradicional, esos deben ir en tipo inglés" (a lo que parece por el papel, posterior a la anterior).

50
Conozco la carta gracias a una copia (xerográfica) del original, que obra en poder de R. Lapesa.

51 "En una primera ojeada creo deben excluirse de la Primavera estos nos. 1: «Enojada estaba Roma»; 8. : «En los reinos de León» (que Wolf y Milá atribuyen a la clase Ia!!!); 9 «En corte del casto Alfonso»; 10: «An­dados 36 años»; 11: «En gran pesar y tristeza»; 15: «Preso está»; 18: «Preso está»; 21: «Quién es...?»; 22: «Cansados de pelear»; 23 «Saliendo de Canicosa» (?); 27: «Casamiento se hacía»; 28: «Ese buen Diego Laínez»; 38: «Entre dos reyes cristianos»; 48: «Después que Bellido Dolfos»; 51: «En Toledo estaba Alfonso»; 56: «Encontrado se ha el buen Cid»; 57: «De con­cierto están»; 61 y 61a; 71: «Junto al vado»; 92 y 92a; 100 «Retraida»; 134: «Ese conde don Manuel»; 128: «Sevilla está en una torre». Del tomo IX de la Antolo­gía de M[enéndez] P[elayo], p. 175, etc. hay que ex­cluir muchos, como son los nos 2, 4 a 11, 15, 16, 28, 34, 36". Previamente, en el revés del final de una car­ta de Foulché-Delbosc inició una lista de los 152 ro­mances admitidos por Wolf, que continuó en hoja aparte, y en el reverso de esa hoja adicional añadió los 36 de la Antología, IX, p. 75; sobre esta lista marcó los que creía que había que eliminar: "Los R[oman-ces] que van a la vuelta sin paréntesis son los que le digo a Foulché q[ue] hay q[ue] excluir. 1 Dic. 1900, enmendado 25 Nov. 1901".

52 "Por ahora lo que necesitamos es copias íntegras de los Rom[ance]s en sus más viejas impresiones (...). Respecto al orden, el de Wolf es bastante aceptable, y el más sencillo (...). Pero si podemos establecer algu­na división por estilos me parecería mejor; ya veo que esto ofrece muchas dificultades, y el peligro de la confusión (...)".

53 Publicada por J. Lemartinel, "Cartas de Menén­dez Pidal a Morel Patio", Cuadernos Hispanoameri­canos, núms. 238-240 (1969), p. 255.

54 Las versiones de 1900-1901 se hallan descritas mediante su incipit copiado en forma de dos octosí­labos dispuestos en columna; frente a ellos, con una llave, se consigna un título acompañado de la aso­nancia, bajo el cual se especifica, subrayada, la proce­dencia. Las versiones van distribuidas, en hojas independientes, por provincias (o agrupaciones de pro­vincias o regiones).

55 Inicialmente, María Goyri los situó todos en "Soria", por ser donde se recogieron. "Burgos" es pre­cisión añadida posteriormente por Ramón Menén­dez Pidal.

56 Que inicialmente María Goyri colocó en "Aran­da (Soria)", dato posteriormente enmendado por Ra­món tachando "Soria" y poniendo "Burgos".

57 La primera procede, en realidad, de Burgo de Osma. La publicó M. Menéndez Pelayo en el vol. X de la Antología (1900), pp. 221-222, como una novedad, ya que acababa de recibirla del matrimo­nio Menéndez Pidal. La segunda fue anotada por Ramón Menéndez Pidal de boca de "la criada Mariana”.

58 De una niña, criada de El Paular, sin duda Ino­cencia (véase n. 96).

59 La primera informante de San Agustín de Alco-bendas fue la "señora Aquilina", en El Paular.

60 Recogidas, fundamentalmente, de niñas que los cantaban en sus juegos: Enriqueta Lago, gallega de Cereixal (Lugo), que les dijo cinco romances y Car­men, de Toledo, que les dijo otros dos, las cuales afir­maban haberlos aprendido en Madrid; Amparito, que dijo sólo uno, pero a quien volverían a interrogar en 1902-1903, y otras niñas anónimas que les pro­porcionaron otros dos.

61  Ni en la lista, ni en las versiones constan otros datos.

62 Dado que son parte de la recolección personal de Ramón y María.

63 La lista elaborada por María Goyri en 1901 de los "Romances asturianos" de su colección no deja lugar a la duda: sólo eran las 11 versiones descritas en el texto.

64 Ramón añadió en la cabecera de la segunda pá­gina del inventario: "Además de las de Juan" "y de la Antología y Munthe".

65 J. A. Cid, "El Romancero tradicional en Astu­rias" (1991), pp. 211-213, no distingue en la lista lo escrito en distintas fechas por María Goyri y Ramón Menéndez Pidal. A mi parecer, no hay dificultad para hacerlo.

66 Ello explicaría que de la recitadora de San Juan de Amandi, María Fernández Garrido, de 21 años, haya en dos casos dos originales, uno de mano de María Goyri y otro de Juan Menéndez Pidal, en otro sólo uno de mano de María Goyri y en otro sólo uno de mano de Juan Menéndez Pidal. También son in­formantes de Juan (1885-1902) y de Ramón (1901) María Suárez y González, 84 a., de Solieres, y Rosau­ra, de Pajares. Véase J. A. Cid, "El Romancero tradi­cional en Asturias" (1991), pp. 190-192 y 211. Dado que la hermana de Ramón y Juan, Enriqueta Me­néndez Pidal, tenía casa en Linares (Ribadesella) y que la familia tenía sus raíces en Pajares, las versiones de esos entornos tanto pueden haber sido recogidas in situ, durante estancias en Asturias, como acudien­do a la memoria de criadas que residían en Madrid en casa de algún miembro de la familia.

67 Véase D. Catalán / et alii, Romancero general de León (1991; 2a ed. 1995), I, pp. XV-XVI; en la p. CX de este mismo volumen se reproduce fotográfica­mente el original de una de estas versiones de Al­manza.

68 Proceden de localidades de su entorno: Villar-muerto (la nodriza del hijo de Maldonado: Mariana Marcos; Consuelo Sánchez) y Villavieja.

69 Proceden de Pocilgas (hoy Buenavista) y fueron dichas por Polonia Pedreira. En RTLH, IV (1970), lámina frente a la p. 164, se reproduce fotográfica­mente una de estas versiones.

70 Proceden de Valdefuentes (María Cruz Sánchez y Sánchez).

71 Escrita por Ramón Reyes, el cochero de L. Maldonado; pero deriva de La Ilustración (aunque tiene música). Véase RTLH, VIII (1976), pp. 158-159 y RTLH, IV (1971-1972), pp. 225-226.

72 Dicha por Consuelo Domínguez.

73 Proceden de Diego Alvaro.

74 Las identifica sin citar los dos primeros octosíla­bos (como hacía María Goyri).

75 Algunas proceden de los mismos lugares e infor­mantes: Villarmuerto (Consuelo Sánchez), Robliza (Ramón Reyes). Otra (de Los mozos de Monleón) fue recogida por Carlos Sánchez de Terrones de un ermi­taño de Santa Rosa en San Marcos de íñigo.

76 Es el recolector de la versión de Florida de Lié­bana.

77 Este médico de Villavieja (Salamanca) es quien recoge las versiones de esa localidad y de Encinasola.

78  Recogió, "de pastores y cabreros", las versiones de Diego Alvaro (Ávila) y Muñovela (Salamanca). Luis Maldonado el 23-XI-1901 remitió a Menéndez Pidal los "primeros cuatro" (deben ser cinco) roman­ces de "Piedrahita y Muñovela" proporcionados por Pedro Antonio Martín Robles.

79 La versión de San Marcos de íñigo citada en la n. 75.

80 Aunque en 1901 sólo contribuiría, vía Maldona­do, con un "romance de pueblos" ("De Vilvestre es el buen vino"), más tarde, en torno a 1902, recogió unos curiosos textos extremeños de que luego hablaremos.

81 Descritas en las listas correspondientes de M. Goyri, 1901. Las segovianas se hallan publicadas en Romancero general de Segovia (1994), ed. R. Calvo, pp. 133-134 y 142-143. En la p. xcm se reproduce en lámina, el original de una de ellas.

82 Reseñada por M. Goyri en la lista de "Romances andaluces" de 1901. Se trata de una curiosa versión de El cautivo del renegado + La hermana cautiva.

83 Son copias de romances publicados en Portuga-lia, I, por J. A. Tavares.

84 El hallazgo del romance noticiero sobre la muer­te del heredero de los Reyes Católicos llevaría a Ma­ría Goyri a escribir el artículo "Romance de la muer­te del Príncipe don Juan (1497)", BHi, VI (1904), 29-37. Uno y otro romance han sido posteriormente objeto de preferente atención por parte de P. Béni-chou, Creación poética en el Romancero tradicional, Madrid: Credos, 1968, pp. 95-124 y pp. 160-184, y por parte mía: D. Catalán, Arte poética del Romance­ro oral (Madrid: Siglo XXI, 1997), Parte Ia, cap. II.7 y Parte IIa, cap. II.

85 No hay lista de romances de Galicia correspon­diente a 1901. A continuación de la lista de roman­ces de Armesto, Ramón Menéndez Pidal sólo inven-taria: "«Señor don Gato» 1° Variante dada por Leira [en Chile, véase n. 166], 2° Impreso por Leite, co­piado por G[arcí]a Plata". Ya hemos dicho que Ber­nardo Acevedo aún no le había remitido sus textos de Gástelo de Frades.

86 La joven había ya sido encuestada el año anterior, 1901, por Juan Menéndez Pidal, a quien proporcionó una versión del romance de la Penitencia del rey Rodri­go para su monografía sobre las Leyendas del último rey godo (Notas e investigaciones). Nueva ed. corregida, Ma­drid: RABM, 1906, donde consigna el dato (Juan lla­ma a la informante de Armesto "María Manuela Eva", de 18 años). En 1902, los romances (entre los que se incluye el de la Penitencia) fueron anotados en la pri­mera recitación por Luis Menéndez Pidal; y en la se­gunda por Ramón Menéndez Pidal. Al hacer su inven­tario, Ramón hizo constar: "Eran estos (1902)"; la precisión creo que deriva de que tenía conciencia de que la recitadora había sido interrogada anteriormente.

87 Dichas por Obdulia Marcos. Véase Romancero general de León, I, 1991, p. XVII. En la p. CX de Ro­mancero general de León, I, 1991 (2a ed., 1995) se re­produce fotográficamente el original de una de estas versiones.

88 Ello es seguro en el caso de las versiones dichas por Amalia Diez Cortina de Figaredo, ya que sobre una de sus versiones (de la Casada de lejas tierras) Ra­món Menéndez Pidal anotó el texto del mismo ro­mance que sabía Obdulia Marcos, natural de Valen­cia de don Juan (véase Romancero general de León, I, 1991 o 1995, p. XVII, nn. 18, 21). Las versiones que enumero fueron añadidas a la lista de "Romances as­turianos" por Ramón en 1902, antes de incorporar a su colección ocho romances de corro remitidos por Braulio Vigón, quien los había publicado ya en su obra Juegos y rimas infantiles (1895).

89 Rosario hizo, sin duda, su recogida de romances, aprovechando su residencia veraniega en casa de Sa­turnino Fuentes y su hermana Enriqueta Menéndez Pidal en Linares (Ribadesella). Véase la lista que de estas versiones da J. A. Cid, "El Romancero tradicio­nal en Asturias" (1991), I, p. 214, y su edición de las mismas.

90 Desde comienzo del siglo, Ramón y María en­contraron en el desamortizado monasterio de El Pau­lar, en el alto valle de El Lozoya, que era entonces un apartado rincón de la Sierra de Guadarrama, un lu­gar de veraneo apropiado a sus gustos montañeros.

91 En su Romancero hispánico (1953), vol. II, p. 295,   donde   parece   considerar   la  experiencia  en Atienza como ocurrida en el viaje de 1900. Las ver­siones de su colección recogidas en Atienza (un par de romances: La condesita y La aparición) y en Almadrones, cerca de Sigüenza (tres, de tema devoto) son posteriores a 1901, según dejan ver las listas y el he­cho de que no se refirieran a ellas en la carta a Me­néndez Pelayo.

92 La "recitación recordatoria de versos" y el esqui­var la obsequiosa colaboración de los letrados resi­dentes en los pueblos y aldeas fueron para Menéndez Pidal dos dogmas que transmitió a cuantos siguieron sus enseñanzas recolectoras. Fue esa experiencia la que le llevó a promover la elaboración de manuales para el encuestador con comienzos de romances, re­ferencias a la difusión conocida de los temas e ins­trucciones acerca de la necesidad de recoger con fi­delidad lo dicho por los informantes.

93 Toulouse, Paris, Bordeaux, 1908, pp. II-VI.

94 Pese a esta laxitud que Ducamin confiesa, par­ticipó alguna vez en el trabajo de anotar los textos: como ha destacado Raquel Calvo, Romancero general de Segovia (1994), pp. XVIII-XIX, son de su mano seis versiones dichas por Casimira Gómez (80 a.) de Al-dealuenga de Pedraza (Segovia), vecina de Rascafría, y de María Cristóbal García (28 a.), vecina de Ala­meda.

95 Las listas de las versiones recogidas en el Valle del Lozoya de naturales del mismo ponen de mani­fiesto una notoria escasez de romances tradicionales de asuntos profanos frente a una mayor abundancia de romances de tema religioso. Posiblemente esta desproporción se debiera a las circunstancias en que solía hacerse un uso colectivo de los cantos romancísticos: "En Rascafría se cantan los romances. Los cantan durante la Cuaresma, desde el Domingo de Piñata hasta Pascua de Resurrección, porque, como no se baila esos domingos, van a las eras lo mozos y las mozas y cantan los romances a la rueda, agarrados de la mano; y las mugeres, en invierno, cuando velan en casa de una vecina, cada una con su labor. Entre las canciones de rueda de Semana Santa y Cuaresma («Jueves Santo», La Verónica, Soledad de la Virgen, etc.) hay alguna tan poco edificante como «Si queréis saber, señores» (El cura y el molinero Andrés). «Esa se canta en Cuaresma», dicen. Otra ocasión de recitar es Navidad: «Camina la Virgen pura» y otros que son villancicos cultos o populares" (R.M.P.). Estas cos­tumbres tenían amplia difusión en la cordillera central, según nos muestra una observación muy poste­rior, de Setiembre de 1931, referente a Hoyos del Es­pino (Avila): "Cantan los romances durante la Cua­resma, ya que en esos días no pueden bailar. Los cantan formando un corro las mujeres (...)" (M.G.). Véase adelante, cap. IV, § 5.

96 En El Paular, donde ya en 1901 habían descu­bierto a la niña Inocencia y a la señora Aquilina, les dijo también romances la Justa. En Rascafría, Euse­bia, "madre de la Mani y de la chiquilla lista", Tomás Huerta, Romualda M. Gil, Romualda Moreno, Elvi­ra Redondo, Evarista Redondo, Jerónima Ramírez, Antolina y su chico Julio, Braulia Martín, María Marcos, Eleuterio, Micaela Isla, Margarita la del se­ñor Gil Velasco el chistoso, Paco y Gregorio Fraile, María Sanz Trujillo, Teresa Ortiz (hija de "la Alican­tina" Plácida Gil).

97 La señora Clementa (de 67 años), Felipa Ramírez, Vicenta González, Antonio Sanz, la señora María.

98 Cirilo García (41 años), "que los aprendió de su madre que tiene 72 años". A María Cañencia ("de ojos ribeteados") "falta verla".

99 Según una hoja del cuaderno de excursiones de R. Menéndez Pidal salvada por M. Catalán del sa­queo de la casa de Las Fuentecillas por los soldados "nacionales". Fue incorporada al cuaderno de excur­siones de M. Catalán (hoy en paradero desconocido). Véase RTLH, IX (1978), p. 152, el relato de una ex­cursión a Peñalara en que salen a colación las yeguas de Penacho y de la Justa y el propio Penacho.

100 Entrevistado, según dijimos, en 1901.

101 101 Josefa Nogales, vecina de Alameda (entrevista­da, quizá, en Pinilla); Casimira Gómez y María Alvaro, vecinas de Rascafría; María Cristóbal, veci­na de Alameda; Anselma Sancho y Eusebia Agraos, vecinas de Pinilla. Al pastor Basilio Bartolomé de Arcones sin duda lo abordó Menéndez Pidal en el Valle del Lozoya en agosto-setiembre de 1904 (en Romancero general de Segovia, 1993, se reproduce en lámina, p. XCI, el original de la lista en que figuran sus versiones). En RTLH, V (1971-72), entre las pp. 134 y 135 puede verse la reproducción fotográfica del original de una de las versiones procedentes de Arcones.

102 Residía en Alameda.

103 Era vecina de Rascafría.

104 Desde 1903 tenía ya Menéndez Pidal la infor­mación de que "María la Cestera sabe mucho en Ras­cafría" y se había propuesto "Hablar con la Sª María la Cestera (valenciana de Castellón), con su marido y con Leonor hija de ellos".

105 Menéndez Pidal consideró a la madre testigo de la tradición de Elda, pero clasificó ya a la hija como informante de la tradición local.

106 En 1904 dijo 8 romances. Al siguiente año la volvió a entrevistar Menéndez Pidal: "los ocho ro­mances que sabe la cestera María de Rascafría se los hice repetir después de un año y los repitió sin va­riantes" (sólo éstas: "entre (- sobre) las tres y las cua­tro"; "al suelo cayó (- cayó al suelo) desmayada"; "que ellas solas van (~ se irán) a casa"; "en el (~ su) cuarto le ha metido". Una de las versiones de Las Useras recogida en 1904 se halla reproducida foto­gráficamente en lámina entre las pp. 40 y 41 de RTLH, XI (1977-78) y su música (transcrita por M. Manrique de Lara) en otra lámina contigua.

107 Según recuerda Menéndez Pidal en un apunte manuscrito. Pero, pronto, contó con M. Manrique de Lara para esa labor.

108 J. Ducamin, Disciplines de clergie (1908), p. VIL

109  Señalo en cursiva las palabras que en el texto de Ducamin figuran en español.

110 Ducamin se detiene a recordar a Menéndez Pidal en su "Dedicace" cómo "une épidemie de coqueluche" mantenía alejada de El Paular a "Jimena, votre aínée (...) a Burgos, chez son oncle le gouverneur" [Juan Me­néndez Pidal] y que la niña se hacía, sin embargo, pre­sente gracias a un cilindro de cera del fonógrafo en el cual, con "une voix de trois ans, deja forte", cantaba el romance de Don Bueso: "... que yo no soy mora   ni fía, de judía, / soy una cristiana de nombre María, Disciplines de clergie (1908), pp. IV-V. Ramón Menéndez Pidal, en carta a sus hermanas dirigida a Ribadesella el día 7-IX-1904, alude a las circunstancias recordadas por Du­camin: "cuando venía yo de La Granja de despedir a un amigo francés Ducamin (...). Ya desapareció la Tosferina (...). Carmen [Gallardo] ya lleva tres niños muertos de la tos (...). El 15 iré a Burgos a recoger a Jimena, que ya es tiempo que la recobremos (...)".

111 No sabemos cómo logró sus primeros contactos. Quizá en la propia casa de su hermano o en la de Linares, a que hace referencia, dado que respecto a una de las mujeres que se los dictaron (Toribia Castrillo) señala el oficio: "lechera".

112 En cuatro ocasiones anotó las señas particulares de las recitadoras: "Calle de Fernán González 88" (Majencia Espinosa), "Fernán González 50" (Nieves Mendi), "frente a casa de Linares, Calle de Lavadores 2" (Toribia Castrillo), "Calle Pozo Seco 9" (Regina Castrillo). Pero, dado que a continuación anotó "ira su casa, quedó en buscar" (Majencia, que dijo haber aprendido los romances de su madre), "ir a su casa, quedó en buscar y a su hermana Regina" (Toribia Castrillo), está claro que la entrevista inicial fue fue­ra de las casas citadas.

113 Informantes: Nieves Galindo, 15 a. (4 versiones), Mercedes (2 versiones), Nieves Mendi (3 versiones).

114
De Villímar: Toribia Castrillo (5 versiones) y Regina Castrillo  (1  versión); de Quintanaortuño: Marcelina Valdivielso (1 versión); de Santa María de Rivarredonda: anónima (1 versión).

115 La madre de Majencia Espinosa, de 16a., era de Sotillo de la Ribera (Soria). Las 7 versiones que dijo Majencia las había aprendido de ella.

116 Olmeda sólo incluía en las diversas secciones de su Cancionero tres romances profanos, La Infantina seguida de El Ateo (de Pradoluengo), Mes de Mayo (de Villanueva de Carezo) y La loba parda (de Cere­zo de Río Tinto) y dos religiosos (de Pradoluengo y Los Balbases); de otros sólo daba los comienzos al pie de las melodías.

117 De algunos de ellos Olmeda había publicado las melodías en su Cancionero.

118 Entre una mayoría de temas devotos (9 roman­ces) consiguieron una versión de El conde Niño, otra de La mala suegra, y otra de La loba parda (de Balbases).

119 Remitida en 1902 o 1903, la completó en un nuevo envío de 19 de marzo de 1904.

120 Quien unos años después publicaría su Folk-lore o Cancionero salmantino, Madrid: Imprenta Alema­na, 1907.

121 Los datos que siguen, junto con otros, pueden leerse, en un contexto expositivo más completo, en El romancero tradicional extremeño. Las primeras colecciones (1809-1910). Ed. L. Casado de Otaola, bajo la dirección de D. Catalán, Mérida: Asamblea de Ex­tremadura y Fundación Ramón Menéndez Pidal, 1995, pp. 28-46.

122 Se trataba de una versión de La molinera y el fraile.

123 Los sucesivos envíos se reflejan en las listas de María Goyri y Ramón Menéndez Pidal referentes a "Extremadura" escritas, progresivamente, desde 1902 a 1905. Sabemos, por alusiones de García Plata, que las versiones de Miajadas las obtuvo acompañado de Roso. En RTLH, VII (1975), entre las pp. 152 y 153 y RTLH, XI (1977-78), entre las pp. 40 y 41 se ha-

lian unas láminas en que se reproducen dos textos tal como los remitía García Plata. Otros originales pue­den verse en las láminas de las pp. 37 y 38 del Ro­mancero tradicional extremeño, I (1995).

124 Él  mismo  le  ponderaba  a  Menéndez  Pidal: "Tengo más facilidades para recoger lo que haya que los señores desconocidos para los tíos y las tías, que desconfían generalmente de la buena fe de aquellos". Pero su familiaridad con esos tíos y tías no le abrió las puertas de la tradición que atesoraban.

125 La carta de Gabriel y Galán es en respuesta a la que el 15 de febrero de ese año le había escrito Me­néndez Pidal y que fue publicada por Concha Ares Vi­dal y Enrique Rodríguez Cepeda, "Ramón Menéndez Pidal y José Ma Gabriel y Galán (cinco cartas inéditas de don Ramón sobre el Romancero", Homenaje universitario a Dámaso Alonso, ed. M. Hernández et al, Madrid: Credos, pp. 161-170. En ella le invitaba a co­laborar en su "Romancero popular recogido en toda España", explicándole: "Los romances que deseo son los tradicionales, que se aprenden de padres a hijos. No los de ciego, que se aprenden en los pliegos impresos" y trataba de orientarle en la labor copiándole algunos "comienzos de los más corrientes, que pueden servir a V para refrescar la memoria de sus interlocu­tores" (cuatro octosílabos de Delgadina, y otros tantos de La condesita, Albaniña y La Virgen y el ciego). Le pe­día que los apuntase "con fidelidad científica".

126 El nombre de Nicolás Izquierdo fue sugerido por Juan Sanguino (carta de 19-X-1903).

127 Véase D. Catalán, El español. Orígenes de su di­versidad, Madrid: Paraninfo, 1989, pp. 105-118.

128 Como doña Gregoria explica (en carta sin fe­cha): "siestas, ay que adbertir, que no se da siesta a el trabajador hasta el 21 de Marzo, y merendilla asta el 15 de Abril, bolas en todo tiempo se dan cuatro: por la mañana, en el trayecto desde la era (como dicen ellas que echan mano a trabajar) asta  las doce de el día se echan dos, siempre la más descaradilla dice es bola, y se sientan un rato a descansar; si son hombres se echan un cigarro y dura la bola mientras lo fuman, y las mujeres pasan el rato contando acertijos, cuen­tos o chascarrillos y otras heces recuerdan las cancio­nes antiguas. Las siestas las dejan dos oras para comer, unas después se echan a dormir un rato y otras se po­nen a acer picos. Picos se llama en este pueblo a acer puntillas al crocher y a la bez cantan. Merendillas, además de las dos bolas de la tarde, las dejan otro rato para comer un poco de pan y queso. Es lo que suelen merendar". El original de una versión de Doña Gregoria puede verse reproducido en Romancero tradicio­nal extremeño, I (1995), p. 36. Según sus informa­ciones, los temas religiosos reemplazaban a los profa­nos en Cuaresma y Semana Santa: "Aquí se tiene costumbre por las noches los mozos ir cantando por las calles; mas por referencia de personas hancianas sé que ni en cuaresma ni semana Santa se cantaban las canciones ni cantares de ordinario, sí que se cantaba sólo cosas Santas (como ellos dicen), unos cantaban el berso y otros cantaban el estribillo, o mejor dicho la recaída" (en cabeza de la copia de la "Canción de Cuaresma").

129 D. Berjano, "Romances populares de la Sierra de Gata", Revista de Extremadura, L (Agosto 1903), pp. 337-349, con 13 romances.

130 "En favor del Romancero español", Revista de Extremadura, LII (Octubre 1903), pp. 456-461.

131 Bejarano le envió directamente una versión de La bastarda y el segador y otra de El hijo postumo, am­bas de Belvís de Monroy, y publicó otras cinco en un artículo titulado "Romances y canciones", Revista de Extremadura, LIV (Diciembre 1903), pp. 537-541.

132  "Diario de Tenerife", 29-1-1904.

IMÁGENES

María Goyri y Ramón Menéndez Pidal, aficio­nados a los paseos y excur­siones por el Pardo y la Sierra del Guadarrama combinaron en el tránsito del s. XIX al s. XX esa pa­sión, entonces rara, con la recogida de romances.

Ramón Menéndez Pidal a comienzos de siglo.

En las idas al campo, el Romancero era a la vez objetivo y pretexto (María Goyri, foto R. Menéndez Pidal).

María Goyri, Ramón Menéndez Pidal (y su hija Jimena) en El Paular, base veraniega desde donde recogieron el romancero de las dos vertientes de la Sierra, 9 de Setiembre de 1902 (foto Enrique de Mesa).

Menéndez Pidal con su cámara fotográfica. 

                                                                    

Unamuno recogió en Almoharín (Cáceres) un conjunto de canciones cantadas "con un tambor destemplado" en la celebración de "las tablas" en la Nochebuena. Las cantaba un so­lista en la iglesia y las coreaba todo el pueblo. Curiosamente, entre los romances religiosos se incluye el de La bella en misa.

Sus paseos veraniegos por los pueblos del valle del Loyoya les permitieron entrar en relación con multiples conocedores de los romances que por allí se cantaban.
Anotaciones de Ramón Menéndez Pidal sobre potenciales informantess de Rascafría y alrededores.

 

Música de una versión de María "la cestera" transcrita de la grabación en el fonógrafo de cera de M. Manrique de Lara.

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900. II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

      La creación de un "Archivo" sobre el Romancero en la casa del matrimonio Menéndez Pidal/Goyri tuvo su punto de partida en una experiencia vivida en el singular viaje de novios que realizaron por la ruta del destierro del Cid el año 1900 en que finalizaba el siglo. En el cur­so de su excursión, se dirigieron a El Burgo de Osma (Soria), ya que querían aprovechar la cir­cunstancia de que el eclipse de sol que entonces iba a haber era desde allí total; pero su aten­ción se vio desviada hacia algo muy diferente37, pues durante su estancia en aquel lugar tuvieron la ocasión de ver brillar nuevamente el "sol" de la, por varios siglos eclipsada, tradición oral castellana del Romancero: una mujer, que sólo podemos identificar con el poético nombre de "la lavandera del Duero", natural de La Sequera (cerca de Aranda, Burgos), les cantó —y ellos anotaron38— los primeros romances de tradición oral procedentes de Castilla que se ponían por escrito desde que en el Siglo de Oro dejaron de recogerse39. Entre ellos, el his­tórico o "noticiero" de la Muerte del príncipe don Juan, el heredero de los Reyes Católicos, que ocurrió en 149740.

      Ramón Menéndez Pidal se apresuró a comunicar su hallazgo a Marcelino Menéndez Pelayo, que estaba publicando un "Suplemento a la Primavera y flor de romances de Wolf", titulado Ro­mances populares recogidos de la tradición oral (como volumen X de su Antología de poetas líricos castellanos, Madrid: Hernando, 1900) y que en la página 7 de esa obra se había condolido res­pecto al Romancero:

"este caudal poético, al parecer, ha desaparecido casi completamente en las regiones cen­trales de la Península, en las provincias que por antonomasia llamamos castellanas".

      Al recibir la comunicación de los jóvenes investigadores, don Marcelino se apresuró a reprodu­cir la carta, junto con los textos que en ella se incluían, como muestra de la existencia de un Ro­mancero castellano aún vivo en la tradición oral, corrigiendo así en las páginas 220-222 del mis­mo volumen su desesperanzada conclusión de la página 7.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

37 R. Menéndez Pidal gustó de recordar aquella circunstancia. Relató el suceso en una página que, con sucesivos retoques, reprodujo en El romancero español (New York: The Hispanic Society, 1910), pp. 100-102; Cómo vivió y cómo vive el Romancero (Va­lencia: López Mezquida, s.a.), pp. 62-63; Romancero hispánico, II (Madrid: Espasa Calpe, 1953), pp. 291-292.

38 Para recoger las melodías acudieron al Maestro de Capilla de la Catedral de Osma.

39 Según enfatiza R. Menéndez Pidal, "Cómo vivió y cómo vive", ed. en Estudios sobre el Romancero, p. 430.

40 Cuya identificación no hicieron en el primer momento. Véase D. Catalán, Arte poética del Roman­cero oral. Parte 2a. Memoria, invención, artificio, cap. II (en que estudio el romance), § 1.

IMÁGENES

María Goyri el día de su boda, en Madrid, el 5 de mayo de 1900

     María Goyri y Ramón Menéndez Pidal, al comenzar, el año 1900, su viaje de bodas en tierras del alto Duero siguiendo los itinerarios descritos en el s. XII por el juglar que cantó a mío Cid, des­cubrieron la sobrevivencia del Romancero en Castilla, hasta entonces negada.

    .

María y Ramón cruzan el Duero en la balsa-trasborda­dor del vado de Navapalos, por el cual la mesnada del Cid abandonó Castilla camino del destierro, según el poeta

 

Lista de los primeros romances recogidos en 1900 en El Burgo de Osma (Soria) por el matrimo­nio Menéndez Pidal/Goyri.— Versión oral de la Muerte del príncipe don Juan (1497) dicha por una mujer de La Sequera (Burgos).


Menéndez Pidal camina hacia Medinaceli cuyo arco romano se ve al fondo (foto M. Goyri).

 


María Goyri a la entrada del valle del Arbujuelo, citado en el Mío Cid (foto R. Menéndez Pidal).

El 10 de Julio de 1901 Ramón Menéndez Pidal creyó posible diseñar su vida para los 25 próxi­mos años escalonando con toda precisión sus obras futuras. Calculó que podría acabar su Romance­ro general para Diciembre de 1904. “Planes 10 Julio 1901” (autógrafo de R. Menéndez Pidal). 

 

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada