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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922.


9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922.  III. EL ROMANCERO HISPÁNICO Y LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS.

      En 1914, la Junta para Ampliación de Estudios autorizó a Manuel Manrique de Lara124para que, durante el verano, realizara una excursión "a fin de buscar y recoger canciones narrativas con destino a los trabajos que, bajo la dirección de D. Ramón Menéndez Pidal, se llevan a cabo en el Centro de Estudios Históricos", por las provincias de Salamanca, Zamora, León, Palencia y Asturias. Pero no hay en el Archivo rastros de esa encuesta125.

      En el siguiente año, 1915, la actividad recolectora veraniega ("una excursión de tres meses") de Manrique se concentró en las comunidades judeo-españolas de Tánger y Tetuán (en Ma­rruecos). Menéndez Pidal contaba con una extraordinaria muestra de la tradición oral de Tán­ger, que había puesto a contribución en su "Catálogo del romancero judío-español" de 1907; pero el éxito de las encuestas de Manrique de Lara entre los sefardíes de Oriente le convenció de que era posible enriquecer el romancero marroquí aportado al Archivo por Benoliel. El inte­rés de esta rama de la tradición resultaba patente en cualquier tema del romancero. Reciente­mente Alfred Morel Fatio había llamado la atención acerca de "Un romance à retrouver"126, re­cordado por Branthôme, en sus Rodomontades espaignolles, como oído por él en su estancia en España en 1564, y del que, aparte de un resumen de su argumento en francés, reproducía al­gunas frases en español, y Menéndez Pidal había podido "encontrar" ese romance, desconocido de los pliegos sueltos y cancioneros de los siglos XVI y XVII, en su colección de romances tra­dicionales modernos y añadir una "Nota" al artículo de Morel Fatio127 gracias a

    "una versión de Tánger que me comunicó D. José Benoliel, de Lisboa; otras de Salóni­ca, Larissa y Sarajevo, recogidas por D. Manuel Manrique de Lara en un viaje a Oriente fecundísimo en resultados, y otra de Salónica que me remitió D. Rosendo Serra, de Bar­celona";

El romance oído por Branthôme es el que hoy conocemos por los nombres de El marido prisio­nero o ¿Cómo no cantáis, la bella?; pero, según observó entonces Menéndez Pidal, para recons­truir el romance no todas las versiones judeo-españolas que poseía tenían el mismo valor:

    "Las versiones actuales de Salónica, Sarajevo y Larissa son breves y en general contamina­das con el romance de Las señas del marido. La de Tánger y las sacadas de dos manuscritos de Sarajevo en caracteres rabínicos de la segunda mitad del s. XVIII, son más extensas".

Por otra parte, Manrique de Lara podía cumplir la antigua y frustrada aspiración de Menéndez Pidal de coleccionar las melodías del romancero judeo-marroquí.

      El día que Manuel Manrique de Lara dio por concluida su excursión y se disponía a regresar a Madrid128 invitó en "El Eco Tetuaní" del Domingo 17 de Octubre de 1915 a los españoles re­sidentes en Tetuán a continuar la labor que había venido realizando de salvar del olvido el ro­mancero de raíces medievales conservado por los hebreos:

    "La colección por mí formada en Marruecos alcanza aproximadamente a veinte mil ver­sos, y en ella figuran, seguramente, la mayor parte de los romances que más frecuentemente son cantados en las fiestas familiares de los hogares hebreos. Mas, sin duda, aún quedarán en la penumbra otras poesías narrativas que mi diligencia y mi entusiasmo no han logrado des­cubrir".

      Pero no serían los españoles residentes en Tetuán, sino el propio Manrique quien, en una nue­va campaña, completase en 1916 su labor de 1915, con cuatro meses de trabajo, en que visitó Larache y Alcazarquivir y de nuevo Tetuán. Por entonces, según confirman las Memorias de la Junta para Ampliación de Estudios, Manuel Manrique de Lara era ya uno de los "Colaborado­res" de la Sección de Filología del Centro de Estudios Históricos. Los resultados de la encuesta de 1916 en Marruecos fueron espléndidos, no sólo por la cantidad de material reunido ("más de 28.300 versos y más de 300 melodías")129 sino por la calidad de los textos y músicas descu­biertos, ya que las comunidades judías de Marruecos eran depositarias de una tradición mucho más completa y literaria que la de Oriente.

      Nada más llegar a Madrid, desde la "Gran Peña", invitaba a comer en ella a su "querido Ra­món" y comentaba exultante:

    "Heme aquí de vuelta ya de mi expedición africana y andaluza. Creo que quedará V. tan contento como yo lo estoy del resultado. He conseguido coleccionar 10.000 (diez mil, eh!) versos más que el año pasado, es decir, que he vuelto cargado con la friolera de 28.000 octo­sílabos. Además muchas melodías" 130.

      Aunque el Archivo Menéndez Pidal albergaba, desde antiguo, la colección de José Benoliel, sólo las encuestas de 1915 y 1916 de Manrique de Lara convirtieron sus fondos marroquíes en un corpus sin parigual en el conjunto del Romancero. Manrique no se limitó, como Benoliel, a ejemplificar el repertorio con una versión de cada tema y variantes respecto a su texto, sino que reunió cuantas pudo de cada romance, interrogando a múltiples miembros de las comunidades sefardíes, mujeres todas ellas pero de muy diversas edades. En sus pesquisas, halló algunas can­toras con repertorios excepcionales: en Tánger, Hanna Bennaim, de 70 años, capaz de recordar 96 temas y Majní Bensimbrá, de 65 años, depositarla de 68 temas; en Tetuán, Simi Chocrón, aunque mucho más joven, pues tenía 37 años, recordó 74 temas diversos131.

      En el curso de aquel viaje, Manrique de Lara exploró también la tradición urbana andaluza, en Córdoba, Sevilla, la bahía de Cádiz y Algeciras132. En Córdoba el romancero a que atendió fue el de las niñas, como era costumbre en las exploraciones de principios de siglo; pero halló entre ellas una de 12 años (Julia Pedregosa Pérez) con un nutrido repertorio, aunque temáticamente no fue­ra nada excepcional. Los tres días que dedicó a Sevilla y Triana le depararon un encuentro que sólo en fechas recientes ha podido ser valorado correctamente: el hallazgo del particular romancero ur­bano de las comunidades gitanas de Andalucía la Baja133. Una cigarrera de la Fábrica de Tabacos de Sevilla, Encarnación Rodríguez, de 21 años, le abrió indirectamente las puertas de ese mundo, tradicionalmente hermético134, al ponerle en relación con Joaquina Lérida, gitana de 23 años, a través de la cual obtuvo ya el primero de los romances del repertorio típico de esa comunidad, des­conocido por los payos:, el romance de El moro que reta a Valencia135. Seguidamente, Manrique en­tró de lleno en el mundo de Triana, donde obtuvo versiones de otro informante gitano136 y consi­guió que, en la calle de Pureza, núm. 127, el excepcional cantor Juan José Niño, de 57 años, le transmitiera su curiosísimo repertorio137. Los contactos establecidos en Triana debieron permitirle dirigirse a Cádiz recomendado a la comunidad gitana de los Puertos, ya que su encuesta se cen­tró allí en el interrogatorio de informantes gitanos138. Posiblemente la experiencia de Manrique de Lara como colector en los guetos judíos de Oriente y de Marruecos le dotó del "saber hacer" ne­cesario para conseguir la colaboración de esta otra minoría encerrada en sus tradiciones.

      Sabemos que el 18 de Julio de 1917 una Real Orden aprobó una nueva excursión de Manri­que de Lara durante 3 meses "por las provincias de Zaragoza, Huesca, Teruel, Navarra, Burgos, Palencia, Santander, Asturias, Zamora, Salamanca, Oporto, Lisboa, Cáceres y Badajoz", "para re­coger la música y letra de romances españoles", que no llegaría a realizarse139; pero el 14 de Ju­nio de 1918 la Junta nuevamente propone al Ministerio "que se le conceda una pensión de 3 me­ses con el fin de que pueda realizar una excursión por las provincias de Aragón, Navarra, Burgos, Palencia, Santander, Asturias, Zamora, Salamanca y las de Extremadura, para recoger la música y letra de romances españoles" 140, y, esta vez, la campaña tuvo lugar. Manrique, que en Marzo de aquel año había sido ascendido al grado de Teniente Coronel y seguía estando a las órdenes del Ministro de Marina, obtiene el 3 de Agosto la autorización de su cuerpo "para que desempeñe en la Península una Comisión" que le fue conferida por el Ministerio de Instrucción Pública y Be­llas Artes141. Seguidamente, inició sus encuestas en Zaragoza recogiendo algunas versiones loca­les y otras de Calamocha (Teruel) y de varios lugares de la provincia de Zaragoza; en la primera quincena de Agosto recorrió el Alto Aragón (comarcas de Barbastro, Graus, Benabarre y Jaca), donde la cosecha de romances fue espléndida; de allí fue a Burgos y Palencia, y en esta provincia se demoró hasta finales de Setiembre, pues el caudal de versiones recogidas en ella fue ingente; pasó a Cantabria por Reinosa y de allí a San Vicente de la Barquera142. Las siguientes etapas de su viaje fueron más aceleradas: de San Vicente fue a Potes y a Bustio, pero (aunque sabemos que recorrió Colombres, Arriendas, Covadonga y Grado) no se detuvo en Asturias a recoger roman­ces ni tampoco en el Norte de León143, sin duda por deferencia a Torner. Los únicos romances que recogió del Principado fueron de una informante procedente de Noriega (Ribadedeva) entrevistada en Cantabria144. También fueron recogidas fuera de la provincia de León las versiones de Vega de los Viejos dichas por Serginia Suárez, a quien Manrique entrevistó en Palencia ciu­dad145. Manrique, tras sus encuestas en Potes y Bustio, no reanudó la búsqueda de romances sino en Astorga (León). Desde allí continuó recorriendo algunas localidades de Zamora (desde donde el 5 de Octubre hizo un nuevo envío de textos)146; para entonces pasaban de 480 los textos reu­nidos desde que inició la recolección en Zaragoza147; aún recogió algunas versiones en Salaman­ca, entre ellas una magnífica de la forma más arcaica del romance de La muerte ocultada, con el combate del protagonista con una "brava leona" (n° 488 de la recolección de aquel año)148.

      Al regreso de esa gran encuesta por el Norte de la Península, Manrique fue destinado a Ma­drid149 y nombrado Jefe de la Comisión liquidadora de Infantería de Marina y, a comienzos del siguiente año, miembro de la Junta encargada de la reforma de los estatutos de la Real y Mili­tar Orden de San Fernando150. Pero el 25 de Marzo fue nombrado Jefe del 2° batallón del Re­gimiento Expedicionario de Infantería de Marina y enviado a la Guerra de África151. Manrique desembarcó en Larache el 23 de Abril de 1919. Pese a sus obligaciones militares152, el 14 de Ju­nio ofrecía a Menéndez Pidal seguir colaborando en el romancero, y le solicitaba para ello una pequeña subvención153, alegando, con el apoyo de lugares comunes anti-semitas, que

    "la investigación entre los judíos es siempre cara, porque son gente interesada y propensa a la explotación de quien cae en sus manos"154.

Manrique mostraba empeño en obtener nuevas versiones de un romance, La jura de Santa Gadea (ú.o), conocido en versión única, cuya recitadora, de 98 años "murió dos días después de recitar­lo"155 y el de la Muerte del rey don Sebastián, pues se hallaba en la tierra donde ocurrió el suceso. En el mes de Julio el Teniente Coronel jefe del 2° batallón seguía pensando en el Romancero:

    "Querido Menéndez Pidal: profundamente me agradan sus juicios de V. sobre las excelen­cias de la tradición marroquí, que de modo tan copioso ha de estar presente en nuestra co­lección. Yo prosigo acrecentándola cuanto puedo, no sólo con nuevas versiones de Larache, donde resido y trabajo, por mí mismo, sino buscando corresponsales".

Aspiraba, incluso a tener acceso a la tradición de Xexauen, "la ciudad santa del interior, que los europeos no pueden o al menos hasta ahora no han podido visitar"156. Por otra parte, proseguía desde allí su labor de recuperación de la música antigua de los romances, iniciada en el Centro de Estudios Históricos. En la proyectada edición del Romancero, Menéndez Pidal se proponía acompañar la publicación de los textos literarios con la publicación de los textos musicales, tan­to los transcritos por los músicos de los siglos XV, XVI y XVII, como los recogidos de la tradi­ción oral moderna. Manrique, en su carta desde Larache, le hacía por ello saber:

    "Prosigo el trabajo de traducir los libros de vihuela, que tengo casi concluido. Sólo me fal­tan Bermudo y Venegas. Todo lo demás está ya listo. Esta labor me ha dado la alegría de ver que la música del Conde Arnaldos es la misma que yo he recogido, viva todavía, en Tetuán. En idéntico caso está Paseábase el rey moro, según yo retengo de años atrás su música en la me­moria, y no dudo que el estudio de esas melodías transcritas en la antigüedad ha de darnos grandes sorpresas cuando, en traducciones fidedignas y no calumniosas, puedan ser comparadas con cuanto persiste todavía en la tradición moderna.
    En cuanto Venegas y Bermudo estén transcritos, comenzaré con el Cancionero de Palacio"157,

y le encargaba, "ahora que la paz se ha hecho", la adquisición en Alemania de Sang und Klang de W. Tappert, Leipzig: Breitkoff und Haitel, "donde aparecen hechas por aquel maestro espe­cialista algunas transcripciones de libros de vihuela, los nuestros entre otros, que yo quisiera comparar con las mías recientes".

      Pero la guerra de África acabaría por absorberle. El 13 de Abril de 1920 confesaba a Menéndez Pidal:

    "Llegaron a mis manos las 297 ptas. que ya he comenzado a emplear. Hasta ahora no he podido trabajar demasiado porque estoy atareadísimo con la incorporación a instrucción de los reclutas. Además no he logrado hacer ningún encuentro sensacional. Todo lo hallado hasta aquí no hace más que confirmar versiones anteriores".

Más que el romancero local parecía interesarle su colección de Tánger y Tetuán del año 15158 y los viejos libros de música159. El 4 de Junio, el trabajo sobre el romancero sólo aparecía ya en su mente como un proyecto para el futuro160, ya que, según explicaba

    "En estos dos días no he podido trabajar nada en nuestros romances. Tengo mi batallón preparado para salir a campaña a la primera orden y todo se convierte en ejercicios (...) que a veces exceden a 30 kilómetros de marcha cada día bajo un sol que abrasa y en medio de un polvo que ahoga (...)".

    A partir de este mes de Junio de 1920, en que se reactivan las acciones ofensivas, le vemos, a través de su hoja de servicios, establecer blokaus, redactar partes, ser ascendido a Coronel y participar "a petición propia" en la columna que actúa desde Teffer y en combates que le hacen ganar cruces del Mérito Militar y del Mérito Naval; los combates y ocupaciones de localidades en que interviene son, aveces, con notables bajas propias. Según certificado de la superioridad (26-XI-1920):

    "Del valor, celo y brillante actuación demostrado por este Jefe durante el curso de las operaciones ha quedado altamente satisfecho el General Jefe de la columna"161.

Aunque, a finales del año fue destinado a la Corte, volvió inmediatamente a África, por voluntad propia, con el mando de un Regimiento expedicionario (22-1-1921), y a partir de Mayo, mediante incorporación al Cuartel General, intervino nuevamente en varias acciones combativas.

      Pero lo peor de su experiencia guerrera no sería el fuego enemigo, sino el paludismo. El 2 de Setiembre de 1921, escribía a Menéndez Pidal:

   "Desde las últimas operaciones de los meses de Junio y Julio estoy sufriendo un fuertísimo ataque de paludismo atrapado en las montañas de Beni Arós donde bebíamos agua pútrida y pestilente de unos horribles charcos. Los accesos, que se prolongan casi dos días, alcanzan temperaturas de 40 grados y me han puesto en estado lamentable"

y sugería a su amigo:

    "No deje V. de hacer fotografiar las páginas prefijadas del Códice de Palacio (...). Para su interpretación podría yo utilizar los meses de invierno, que forzosamente habrán de ser de descanso, después de las operaciones de Otoño, durante la época de lluvias, en que los cam­pos sin caminos son barrizales intransitables. Si salgo con vida, supongo que volveré a Ma­drid hacia la Primavera y, tras sentar allí mis reales, consagraréme en cuerpo y alma a nuestra labor musical y poética. Ahora, por desgracia, poco puedo trabajar (...). Se hace precisa una dura campaña de castigo y destrucción"162.

En Diciembre, de acuerdo con esa creencia propia de los militares más enfervorizados por la guerra contra "el moro", encomendó una vez más la Comandancia de Larache a un inferior en grado para poder participar en otras acciones ofensivas163.

      Sólo el 21 de Enero de 1922 se dieron "por terminadas las operaciones", y el 3 de Febrero se dispuso "el relevo de este Jefe, por cumplido el tiempo de mando y que sea pasaportado para Madrid". El General de Brigada y Comandante General del Territorio certificó entonces:

    "Que el Coronel de Infantería de Marina Don Manuel Manrique de Lara en cuantas ope­raciones se realizaron en este territorio durante los años de 1920, 1921 y Enero último, a las que asistió voluntariamente, dio reiteradas pruebas de valor sereno y de un excelente espíritu militar, realizando, con evidente acierto, cuantas misiones le encomendé y demostrando en todos sus actos relevantes aptitudes de Jefe"164.

Esas aptitudes valieron a Manrique de Lara que el 21 de Junio de 1923 fuera promovido al gra­do de General de Brigada y el 7 de Diciembre se le concediera la Gran Cruz de San Hermene­gildo. Así pues, su decisión de participar activamente en las operaciones militares resultó in­compatible con su vocación de estudioso de la música tradicional del Romancero165.

      En 1920 los trabajos que Manrique de Lara había venido realizando sobre la música romancística y cancioneril antigua estaban siendo complementados por Martínez Torner. Nos lo po­nen de manifiesto algunas cartas suyas a Menéndez Pidal:

    "Estoy trabajando sobre el Cancionero colombino. Es labor de bastantes dificultades, no so­lamente por lo que se refiere a la interpretación de la escritura musical, sino principalmente para encontrar la justa tonalidad de las melodías y sus contrapuntos, pues están siempre omitidos los signos que indican los accidentes, según costumbre de aquella época y, por consiguiente, es preciso un estudio muy detenido del carácter melódico de cada canción en sus distintas voces (...). Me entrevisto cada dos días con el Maestro de Capilla [de la Catedral] a fin de examinar juntos mi trabajo (...) Procedo con todo escrúpulo a fin de no incurrir en los errores en que, a mi jui­cio, incurrió Barbieri en su Cancionero (...). Para la traducción de la parte literaria he estudiado algo de paleografía y cuento además con la ayuda de Alarcos" (Oviedo, 18-VII-1920).

    "Continúo trabajando en la transcripción del Cancionero Colombino y en los romances (...). Tengo aún por resolver la cuestión referente a la tonalidad de las melodías (...). ¿No ha­brá que tener en cuenta algunas veces las tonalidades que indudablemente tenía y tiene el pue­blo, distintas de las eclesiásticas, así como ritmos y giros melódicos especiales? Y, aparte de esto, la paleografía musical es ciencia poco dominada aún (...). Por esto y otras varias razones que le expondré a mi regreso a Madrid en los 1os días de septiembre (...) creo que me sería de gran provecho ir al Monasterio de Silos y permanecer allí como cosa de un mes a fin de co­nocer los trabajos que sobre paleografía musical y otros problemas realizan los frailes de di­cho Monasterio, que, como Vd. sabe, son en España los representantes y colaboradores de los de Solesnes" (Oviedo, 20-VIII-1920).

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

 

NOTAS

124 Aunque el 13-11-1914 Manrique entró de nuevo en número en el escalafón de su empleo militar, se dispuso que quedase en situación de excedencia for­zosa afecto al Ministerio de Marina.

125  El viaje de Manrique fue diseñado antes de que Menéndez Pidal partiera para América y estallara la Primera Guerra Mundial; se conserva (Archivo Residencia de Estudiantes. Expediente Manrique de Lara) carta de recomendación a la Junta de don Ra­món del 18-VI-1914. Pero, según el 3-VIII-1914 Navarro Tomás escribía a la Argentina a Menéndez Pidal: "El P[adre] Villada empezó ya su excursión. Manrique no sé si habrá marchado". Curiosamente el 7 de Agosto de 1914 el Ministerio de la Guerra concedió a Manrique la Placa de la Orden de San Hermenegildo. Desde 1906 tenía la Cruz de la Or­den.

126  Publicado en la RFE, II (1915), pp. 371-372.

127  RFE, II (1915), pp. 372-373.

128  Según se consigna por la redacción del periódi­co en el mismo número. Había residido en Tánger del 4-VIII al 22-IX y en Tetuán del 22-IX al 18-X; antes pasó por Sevilla y después fue a Granada.

129  Datos consignados por la J.A.E en su Memoria 1916 y 1917 (1918), pp. 95 y 110.

130  Carta de un "Domingo", sin fecha: "He llegado esta mañana". Decía esperarle a comer para que vie­ra la colección, y añadía: "No la envío a su Centro de V. porque quiero antes poner en su sitio las melodí­as. Espero su respuesta". S. G. Armistead reprodujo fotográficamente esta carta en las láminas del vol. I de El romancero judeo-español (1978).

131  Los repertorios de las diversas cantoras entrevis­tadas por Manrique en Marruecos pueden verse en S. G. Armistead, El romancero judeo-español en el Archivo Menéndez Pidal (1978), III, pp.  121-144. Un ejemplo de original manuscrito de Manrique de Lara procedente de estas encuestas puede verse en RTLH, X (1977-1978), frente a la p. 49.

132 La vertiente andaluza de esta encuesta ha sido reconstruida y comentada por J. A. Cid, "El Roman­cero tradicional de Andalucía. La recolección históri­ca y las encuestas de M. Manrique de Lara (Córdo­ba, Sevilla, Cádiz; 1916)" (en prensa).

133  Durante muchos años, sólo fue notorio que en Andalucía la Baja Manrique de Lara había hallado un grupo de informantes con un repertorio excepcional dentro de la tradición romanceril de todo el Sur de España, incluida Andalucía (véase D. Catalán, "El Archivo Menéndez Pidal y la exploración del Ro­mancero castellano, catalán y gallego", en El roman­cero en la tradición oral moderna, 1973, pp. 85-94: pp. 88-90, en que remito a estudios anteriores). Pero, posteriormente, la discografía de la Historia del Can­te Gitano Andaluz, me llevó a tener conocimiento (1979) de la existencia de la tradición romancística gitana (Disco II con interpretación de Antonio Mairena) y, seguidamente, a conocer mejor su especifici­dad gracias a Luis Suárez Ávila, quien ha esclarecido las conexiones entre los viejos cantores manriqueños y los actuales depositarios de la tradición. Véase, so­bre todo, "El romancero de los gitanos bajoandaluces. Del romancero a las tonas", en Dos siglos de fla­menco. Actas de la Conferencia Internacional, Jerez, 21-25 Junio 88, Jerez: Fundación Andaluza de Flamenco, 1989, pp. 29-129.

134 La importancia de Encarnación Rodríguez para el hallazgo por Manrique de Lara de la tradición gi­tana ha sido recientemente puesta de relieve por J. A. Cid, en el art. cit. en la n. 131. Encarnación se dedi­có seguidamente a la tarea de coleccionar versiones para remitírselas a Manrique de Lara.

135  Publiqué esta versión, junto con otras de los tam­bién recitadores gitanos Juan José Niño y López (57 a.) y Gabriel Monge "Nene" (89 a.), en Siete siglos de romancero, Madrid: Gredos, 1969, pp. 167-169.

136 Joaquín Bermúdez, 41a. Pero ya antes, quizá en la Fábrica de Aceites de Barca, había obtenido otra versión de un romance típicamente gitano (Bernardo se entrevista con el rey, ed. en RTLH, I, pp. 62 y 246) de boca de Diego Jiménez, 46 a.

137  Llamé ya la atención acerca de este notable transmisor de la tradición en Siete siglos de romancero (1969), p. 167, n. 51. Véase sobre él, L. Suárez Ávila, obra cit. en la n. 66; T. Catarella, El Romancero gita­no-andaluz de Juan José Niño (Sevilla: Fundación Ma­chado, 1993), y la n. 29, y el Inventario del artículo de J. A. Cid cit. en la n. 132.

138  Gabriel Monge "Nene", 89 a.; Joaquín Jiménez Vega, 70 a.; Rosario Vega, 48 a.

139  La Memoria 1916 y 1917 de la J.A.E. (1918), p. 110, hace simplemente constar "Desgraciadamente en el verano de 1917 el Sr. Manrique de Lara no pudo proseguir sus exploraciones".

140  Según copia del  expediente guardado  por la J.A.E., hecha el 13-VIII-1926 por [Luis] Santullano para uso de Ramón Menéndez Pidal.

141  Por Real Orden citada en el expediente (hoja de servicios) del propio M. Manrique de Lara.

142  Manrique, al hacer los envíos de las versiones que iba recogiendo, describe, por encima, su ruta, y fecha el resumen de lo conseguido hasta entonces: así, el "envío IV, sobre Burgos-Palencia , lleva la fecha 7 de Setiembre de 1918, y el V, el VI y el VII, todos ellos sobre Palencia, las de 14, 21 y 25 del mismo mes; el envío VIII, sobre Palencia, Reinosa y San Vi­cente de la Barquera no lleva fecha. La reconstruc­ción precisa de su recolección puede hacerse aten­diendo a la numeración correlativa de las versiones (en números romanos) y de las páginas (en numera­ción arábiga) que figuran en las versiones hoy disper­sas en las carpetas del Archivo   Menéndez Pidal. La n° I la recogió en Zaragoza; la DXIX en San Vicente de la Barquera.

143  La tapa del envío IX lleva las indicaciones geo­gráficas  "Potes,  Bustio  (Bustio-Colombres-Arriondas-Covadonga-Grado), León, Zamora" y la fecha: "5 Octubre 1918".

144  Según señaló J. A. Cid, "El Romancero tradicio­nal en Asturias" (1991), pp. 61-62 y 271. La nume­ración de las versiones pone en claro que esta infor­mante fue entrevistada cuando Manrique se hallaba en San Vicente de la Barquera, Cantabria (los núms. CDXXV-CDXXVII correspondientes a las versiones de Noriega van rodeados por números que corres­ponden a versiones de San Vicente de la Barquera).

145  Serginia Suárez vivía en la calle de Colón 4 (an­tes Mazorqueros), Palencia, y allí la entrevistó Manri­que en el mes de Setiembre, según se ve por la nu­meración de las versiones (véase, para más detalles, D. Catalán et al, Romancero general de León, 1991, 2a ed. 1995, pp. L-LII y n. 140, y la lám. 12 en la p. CXll).

146 Sobre las versiones de Cantabria, León y Zamora posteriores al envío hecho desde San Vicente de la Barquera, véase el citado Romancero general de León, n. 140. Manrique comenzó ahora a numerar las ver­siones con cifras árabes, aunque siguiendo la anterior numeración. De la provincia de Zamora hay versio­nes de esta encuesta manriqueña procedentes de Mo­rales del Vino, Montamarta, Sayago y Ferreruela de Tábara.

147 Según pone de manifiesto la numeración misma de las versiones.

148  Ese año recogió romances de Pocilgas o Buenavista (Salamanca), que le cantó la misma informante, Polonia Pedreira, entrevistada a comienzos de siglo por iniciativa de Luis Maldonado.

149  Por Real Orden del 26 de Octubre de 1918.

150  Reales Órdenes de 26-X-1918 y 16-1-1919, res­pectivamente.

151  Tras hacer entrega de su cargo anterior (21 de Enero), "se le expidió pasaporte para trasladarse a La­rache" (8 de abril) e incorporarse al nuevo destino.

152  En la carta del 14-VI-1919, que a continuación cito, Manrique anuncia: "Dentro de tres días salgo a recorrer las posiciones de los límites de las zonas con­quistadas, donde tengo a casi todos mis soldados. Confío en que volveré en estado de proseguir nues­tros trabajos". Sus actividades militares consistían, en efecto, según muestran los detalles de su hoja de ser­vicios, en visitar las posiciones avanzadas: Así por ejemplo, "En 20 de Julio y cumpliendo órdenes de la superioridad del Territorio (...) salió (...) acompaña­do del Teniente D. Federico Montero y escoltado por un cabo y cuatro soldados de caballería, a visitar las posiciones guarnecidas por fuerzas de su batallón, llegando el mismo día a la de Muley-Bu-Sel-Ham, don­de pernoctó (...). Entre Sidi-Bu-Haya y Jomisa se in­ternó en territorio enemigo de la kabila de Benigorfet y alcanzó en un recorrido de más de ocho kilómetros un terreno nunca hasta entonces pisado por tropas Españolas, regresando a esta Plaza el 25".

153  "Con una subvención mensual de 125 ó 150 ptas. tendría suficiente para proseguir con fruto el acrecentamiento de nuestra colección de romances. Lo mismo conseguiríamos con una cantidad alzada proporcional por una sola vez" (Carta desde Larache, 14-VI-1919).

154 Argumentaba además que "como ya estuve aquí hace tres años y gasté de largo, saben muy bien la es­timación que para mí tiene cuanto me proporcio­nan".

155  Larache, 14-VI-1919.

156  "Me han prometido y las aguardo con verdade­ra ansia versiones de romances de Xexauen (...). Cla­ro es que tales versiones serán recogidas por un judío y carecerán por tanto de las melodías correspondien­tes, pero ¡qué le hemos de hacer!". Carta a Menéndez Pidal del 12-VII-1919.

157 Manrique insistía en su carta (del 12-VI-1919) en la necesidad de contar con fotografías y no copias: "Por cierto que Bermudo y Mudarra no han sido fotografiados y la colocación de la letra es defectuosa en la copia manuscrita de que yo he dispuesto. Para que no haya error, convendría que hiciera V. fotografiar las páginas de esos libros". "Procure V. también que fotografíen el Cancionero de palacio. Yo hice facsímiles, pero indudablemente la fotografía ha de ser mu­cho más fiel y más segura". Además, reconocía que Bermudo y Mudarra le ofrecían "ciertas dificultades en las cifras" "porque no consigo hallar la clave lógi­ca a pesar de que siguiendo el método empleado con los demás autores (Milán, Pisador, Narváez, Anriques, etc.) he probado a emplear la notación de la vihuela a la manera francesa e italiana, según estos por predilección particular la emplean".

158  "No olvide V. la necesidad de copiar por un buen copista (Medel, por ejemplo, el de la Sociedad de Au­tores) la enorme cantidad de melodías coleccionada por mí en mi primer viage a Tánger y a Tetuán el año 15. Son las mejores recogidas y las que habrán de ser­vir de fundamento al estudio".

159  Le pedía especialmente "la fotografía del roman­ce de Bermudo con el romance «Mira Tero de Tarpeya» (...) es imposible acomodar el texto sin un ori­ginal fidedigno, tanto más interesante cuanto que se puede hacer la comparación con lo transcrito por Mudarra y Zúñiga".

160  «yo creo que ascenderé a Coronel en el mes de Octubre y que iré destinado a Madrid por algunos meses antes de volver a África (...), podremos colabo­rar estrechamente en los mil problemas que a V. y a mí ofrece la poesía narrativa".

161 Aparte del certificado agregado a su Expediente militar, en que se detallan las acciones en que parti­cipó se halla también incorporada copia del "Parte dado por el Jefe de Columna a que se refiere la nota anterior" el Teniente Coronel Manuel Manrique de Lara relativa "a la operación de 30 de junio de 1920 en que fueron colocados dos blokaus entre las posi­ciones de Aulef y Bua Azaf y Hiay" cumpliendo or­den verbal del Comandante General.

162 Manrique, con perspectiva de militar, denuncia­ba que "los moros, empujados y auxiliados evidente­mente por quienes tienen intereses contrarios a noso­tros, están en un período de gran efervescencia" y creía que "con las contemplaciones y blanduras tra­dicionales, sólo damos pruebas de vergonzosa y la­mentable debilidad".

163  Sirva ésta de ejemplo: "El 17 de Diciembre en­tregó el despacho de su Regimiento y salió, forman­do parte del Cuartel General, para efectuar operacio­nes sobre Beni-Arós, llegando al Campamento de Berbex y asistiendo el 19 al combate y posesión del desfiladero de Afarmin e instalación de las posiciones de Ain-Gorra y avanzadilla, Afarmin Norte y Afarmin Sur que nos ocasionó 100 bajas; el 22 reconoci­miento y combate a vanguardia de las referidas posi­ciones, con 9 bajas de nuestra parte, que tuvo por ob­jeto establecer contacto con las columnas del Territorio de Ceuta (...)".

164  Según se hace constar en su Expediente, que re­coge además las concesiones de las cruces "por los ser­vicios prestados en Teffer, durante el año anterior".

165  Pese a su buena voluntad de continuar trabajan­do en la recogida de romances entre los sefardíes y es­tudiando la música antigua del Romancero, parece que participar en la Guerra se impuso como priori­dad en la mente del infante de marina durante este período de su vida.

166 Pueden leerse agrupados en Estudios sobre el Romancero (1973), pp. 85-216.

LÁMINAS

Entre 1914 y 1918, Manuel Manrique de Lara, como miembro del Centro de Estudios Históri­cos, hizo varias encuestas por la Península y por el Norte de Marruecos. En ellas descubrió el ro­mancero gitano-andaluz de Triana, la Bahía de Cádiz y Algeciras (sin explicar que los informantes eran gitanos), reunió un corpus de versiones y melodías judeo-españolas del Norte de África sin pa­rigual y sacó a luz el romancero aragonés y castellano viejo.
Portada del segundo cuaderno de versiones recogidas por M. Manrique de Lara en su excursión de 1916 (con la numeración de los romances y número de versos anotados).

Comienzo de la versión de Durandarte envía su corazón a Belerma, dicha por el extraordinario portador de la tradición oral gitana Juan José Niño a Manrique, 1916.

Programa que se traza Manrique de Lara para encuestar en Tánger, y comienzo del índice de temas reco­gidos (1915).

Una de las versiones recogidas en la encuesta por la Península de Manrique de Lara (1918): el romance de Virgilios recogido en Valtanaz de Cerrato (Palencia).

Manrique de Lara trabajó en el Centro de Estudios Históricos en la transcripción de los libros música de vihuela del s. XVI, donde abundan los romances.
El primer
Libro de música de vihuela de Luis Milán se publicó en Valencia, corte del Duque de Calabria y Germana de Foix, en 1535.

Grabado del libro de música de Milán.

Romance de Durandarte incluido en el Libro de música de vihuela de Luis  Milán.

Vihuela de seis cuerdas del tratado de Milán.

Versión musical de El in­fante Arnaldos, incluida por Diego Pisador, Libro de mú­sica de vihuela, Salamanca, 1552, fols. V y Vvto. (ed. facs. en Minkoff Reprint, Genève, 1973).

Versión musical de El in­fante Amaldos cantada por Majni Bensimbra, de 65 años, en Tetuán, 1915, a Manuel Manrique de Lara. (Cortesía de Susana Asensio).


 Transcripción moderna de la versión de D. Pisador (1552), editada en Th. Binckley y M. Frenk, Spanish Romances of the Sixteenth Century, Bloomington: Indiana Univ., 1992, págs. 77-78.

El delfín de música (1536), libro de vihuela de Luis de Narváez, maestro de Felipe II.

Estando en la Guerra de África en 1919, Manrique de Lara, desde Larache, reclamaba a Menéndez Pidal fotografías del libro del franciscano andaluz Juan Bermudo. Declaración de instrumentos, 1555, que le ofre­cía "ciertas dificultades en las cifras" "siguiendo el método empleado con los demás autores".
Vihuela de siete cuerdas sobre la que versa la "demostración"publicada por Bermudo.

Manrique de Lara creía compatible la conti­nuidad de su labor de transcribir los cancioneros musicales antiguos con su actividad militar en África. Tres días antes de salir a recorrer las posi­ciones más avanzadas recientemente conquista­das, prometía a Menéndez Pidal: "En cuanto Venegas y Bermudo estén transcritos, comenzaré con el Cancionero de Palacio", "confío en que volveré en estado de proseguir nuestros trabajos" (14-VI-1919).

Parte del Teniente Coronel Manuel Manrique de Lara, jefe de la columna concentrada en Tzelata, dado el 1° de Julio de 1920, desde Larache (incluido en la Hoja de Servicios descrita en la lámina si­guiente).

 

 

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

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