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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN.

 

2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN "CHAMARTÍN". EPÍLOGO

      Aunque, en vista de las circunstancias ya comentadas, la Junta de Patronos de la Fundación Ramón Menéndez Pidal acordó el 19 de Noviembre de 1998 crear una Dirección o Gerencia "que atienda la pura administración del Centro y la gestión de sus funciones culturales e investigadoras" y, a propuesta de Juan Manuel de Mingo, la persona nombrada como Director Ge­neral Ejecutivo fuera yo, la delegación por el Patronato en esa Dirección-Gerencia de "todos los poderes, salvo los que estatutariamente no son delegables"21 sólo quedaría notarialmente legali­zada el 18 de Octubre de 1999. No obstante, de acuerdo con los deseos del Patronato, inicié de inmediato, a fines de 1998, la reestructuración de la sede (en Menéndez Pidal 5) y la actualiza­ción de los objetivos de la Fundación. Ya en la propia Junta, consciente de que el presupuesto disponible había quedado reducido, para los años de 1999 y 2000 (hasta Octubre), a las anua­lidades que la Fundación Ramón Areces me había concedido en Noviembre de 1997 con el fin de realizar los proyectos de investigación planificados para aquellos dos años del trienio, puse a disposición de la Fundación Ramón Menéndez Pidal esa "Ayuda puntual" para que la Funda­ción pudiera hacer frente a todo tipo de gastos (de mantenimiento y actividades22).

      La nueva condición, estrictamente privada, del Centro subsistente en Menéndez Pidal 5 fue, de inmediato, comunicada a los investigadores (nacionales y extranjeros) más relacionados con las actividades que en el pasado tuvieron lugar en (o a partir de) esta casa de "Chamartín"23:

     "FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL / C. Menéndez Pidal, 5 / 28036 MADRID / CIR­CULAR INFORMATIVA / (A LOS MIEMBROS, COLABORADORES EXTERNOS Y AMIGOS DEL SE­MINARIO MENÉNDEZ PlDAL) / En virtud de lo acordado en el pleno de la Junta de Patronos de la Fundación Ramón Menéndez Pidal y en la Comisión Mixta de Patronos de las Funda­ciones Ramón Areces y Ramón Menéndez Pidal celebradas el 19 de noviembre del 1998, he de informaros que, concluido el pasado mes de octubre el Acuerdo de Cooperación Científi­ca entre la Fundación Ramón Menéndez Pidal y el Instituto Universitario Interfacultativo Se­minario Menéndez Pidal de la Universidad Complutense de Madrid, la casa y finca sita en Menéndez Pidal 5, Madrid 28036, propiedad de la Fundación Ramón Areces, y la Bibliote­ca y Archivos a cargo de la Fundación Ramón Menéndez Pidal en ella radicados, vuelven a tener un uso exclusivamente privado. El acceso, consulta y utilización de los mismos sólo será, en adelante, concedido previa petición escrita y justificada. La Fundación Ramón Menéndez Pidal podrá firmar acuerdos puntuales de colaboración con personas o entidades para el me­jor uso de los fondos de interés científico nacional e internacional depositados en Menéndez Pidal 5. / El Director General Ejecutivo de la Fundación Ramón Menéndez Pidal".

Y en otra circular expliqué, cara a potenciales usuarios, los procedimientos en adelante requeri­dos para la consulta de fondos del Archivo y Biblioteca Menéndez Pidal al haber desaparecido su vinculación con entes públicos24.

      En el tránsito de 1998-1999, tras un estudio económico del pasado inmediato25 y de las ne­cesidades y prioridades a que la Fundación debía hacer frente en los años 1999 y 2000 (hasta la finalización de la "Ayuda puntual" trienal de la Fundación Ramón Areces), procedí a distribuir el exiguo presupuesto disponible de forma que se garantizara el mantenimiento de la casa de Menéndez Pidal 5 de acuerdo con sus nuevas funciones26.

      El futuro de los "Archivos Menéndez Pidal reunidos", depositados por mí en la Fundación, había vuelto a ser motivo de preocupación debido al desinterés mostrado por el Ministerio de Educación y Cultura; consideré, por lo tanto, prioritario el continuar dándoles, en lo posible, una estructura física que, en un mañana incierto, les permitiera defenderse por sí mismos cara a la sociedad cuando ya mi voz no pudiera hacerlo. Para ello, la casa de Menéndez Pidal 5 fue reorganizada (utilizando los espacios libres dejados por la salida de ella del "Seminario" y me­diante el aprovechamiento de los áticos y antigua terraza cubierta), a fin de acomodar en "con­tenedores" apropiados los materiales de los tres archivos científicos, del "Romancero", de la "Historiografía medieval hispano-portuguesa" y de la "Lengua española y lenguas circunvecinas", y, además, organizar las diferentes secciones (correspondencia, documentos, prensa, materiales gráficos, etc.) de un archivo de nueva creación sobre "Historia cultural, fines s. XIX— s. XX".27 En esta reorganización se intentaron cumplir las recomendaciones del Informe de la Subdirección General del Instituto del Patrimonio Histórico Español del Ministerio de Educación y Cul­tura del 17 de Octubre de 1997, elaborado por Vicente Viñas Torner tras haber inspeccionado el Archivo-Biblioteca el día 27 de Junio.

      El "Archivo del Romancero", con sus dos grandes secciones escrita y sonora, recibió, como es lógico, especial atención, anteponiendo a cualquier otro objetivo el de su conservación de acuer­do con las directrices del informe Viñas28. Para acomodar (conforme yo le iba imponiendo una nueva ordenación) la documentación del Archivo escrito o AMP, en ficheros y carpetas idóne­as, a fin de que sus preciosos materiales tuvieran una vida más larga, conté con el asesoramiento adicional de los experimentados restauradores "Barbachano y Beni" sobre cómo tratar los di­ferentes papeles y lograr disminuir, en lo posible, el progresivo deterioro de ellos29.

      El traslado de "El Romancero" se inició el 15 de Febrero de 1999 y se acordó un plazo máximo de seis meses para completar el servicio entonces contratado30, durante el cual la co­lección permanecería cerrada a la consulta. Cuando había transcurrido una mitad del tiempo hasta ese tope de los seis meses, la persona contratada para hacer el traslado de los papeles que yo iba por delante ordenando (una antigua becaria del Seminario Menéndez Pidal) pretendió que la Fundación le asignara un sueldo mensual sin limitaciones temporales31, pretensión que, al no ser aceptada32, dio lugar a la interrupción del trasvase de los documentos. Por tanto, sólo llegó a hacerse la reinstalación de las secciones "Romances de tema histórico-nacional", "Ro­mances carolingios, artúricos y ariostescos" y "Romances bíblicos". Las secciones restantes (más de la mitad de los fondos) siguieron almacenadas aparte, en los viejos cajones y carpetas.

      Como complemento del intento de reinstalar la documentación del Archivo escrito confor­me a las recomendaciones del informe Viñas, la Fundación decidió revitalizar el proyecto de digitalización de originales únicos existentes en ese "Archivo del romancero", a fin de poder, en su día limitar la consulta directa de esa valiosa documentación. Se aprobó un proyecto concreto (presentado por otro antiguo becario del Seminario Menéndez Pidal) consistente en digitalizar 3.000 imágenes en siete meses (a un tanto la imagen)33. El proceso de reproducción se inició, a lo que parecía con un buen ritmo, en el mes de Marzo de 199934. Intereses personales35 llevaron a la persona contratada a desconectarse progresivamente de esa tarea36, que interrumpió en Junio para disfrutar, según me dijo37, de una beca en Alemania.

      Respecto a la conservación del "Archivo sonoro" (o ASOR), la Fundación consideró urgente que la totalidad de las cintas de campo grabadas en las encuestas fueran reproducidas íntegramente en soporte mini-discs, con el objeto de garantizar que esa documentación, toda ella irrepetible, tuviera vida más larga y segura. El procedimiento acordado permitía la audición de cada cinta y su segmentación en los varios componentes que contiene, y, asimismo, hacía posible el ir revisando y com­pletando las descripciones y transcripciones en papel de las cintas que se guardan en un Archivo pa­ralelo al ASOR (del que se prevé que algún día una copia de cada romance sea transferida al Archivo escrito del Romancero, esto es, al organizado temáticamente). Encuesta tras encuesta, esa doble la­bor se fue realizando a lo largo de los años 1999 y 200038 y pronto quedará, espero, completa.

      El abandono en Mayo y en Junio de 1999, por parte de los dos antiguos becarios del Semi­nario Menéndez Pidal, de los trabajos contratados por la Fundación para la conservación del "Archivo del Romancero Menéndez Pidal / Goyri"39 fue considerado por mí un contratiempo, pues retrasaba la reorganización de unos fondos cuya consulta por investigadores de diversa pro­cedencia era frecuente; pero en modo alguno me pareció un problema grave. Dado que la reorganización de los documentos exigía en cualquier caso, mi intervención personal, el trasvase de los papeles a los nuevos "contenedores" podía encomendarse a cualquiera o, incluso, ser com­pletado sin auxiliares, y en cuanto al programa de digitalización, podía, una vez más, diferirse o permitirse que continuara a un ritmo más lento que lo inicialmente acordado. Sólo algunos me­ses después, al aproximarse Agosto, súbitamente se manifestaron40 los propósitos escondidos tras aquel cambio de actitud de quienes, a comienzos de año, habían iniciado con aparente interés la labor concertada; y sería a lo largo de Agosto y Septiembre cuando se fueran, progresivamen­te, haciendo patentes los planes que, de forma callada (en unos famosos "cafeses de la Conser­jería"), habían venido tramando durante meses un conjunto de cofrades "tinelarios" dispuestos a hacer pagar un caro precio a la Fundación Ramón Menéndez Pidal por la discontinuidad de su Convenio con la Universidad Complutense de Madrid 41.

      La anecdótica historia de mis idas idas y venidas, barba al hombro, por los juzgados de Guardia y Juzgados Laborales del Madrid de la Tercera Restauración Borbónica como representante de la acusada y acosada Fundación Ramón Menéndez Pidal (historia digna de competir con las que en la Monarquía de los Austrias inmortalizaron las plumas de Cervantes y de Quevedo) enriqueció a lo largo de un inter­minable año mi experiencia vital de una forma ciertamente inolvidable42; pero no es para ser aquí referida. Lo son en cambio, sí, las consecuencias para el "Archivo del Romancero" y para potenciales consultantes del mismo de la incapacidad de comprensión por ciertos jueces de que puedan existir aún hoy fundaciones y personas que, sin un escondido ánimo de lucro o de pu­blicidad especulativa, se afanen en crear y promocionar productos y valores culturales o en formar personas especializadas en los improductivos campos de las Humanidades. Y sobre esas con­secuencias negativas sí creo preciso hacer hincapié.

      Visto que la Justicia, con el solo testimonio de los demandantes, puede admitir la existencia, desde una fecha por los mismos designada, de un contrato verbal (contradictorio con la docu­mentación escrita firmada por ambas partes) y convertir a cualquier persona usuaria de los ma­teriales de mi archivo privado en empleado de la Fundación Ramón Menéndez Pidal desde la primera vez que tuvo acceso a los Archivos en ella depositados, ha quedado para mí claro que el facilitar la consulta o utilización de esos fondos documentales a investigadores españoles (o con permiso de trabajo en España), por más que de licenciados o doctores becados se trate, puede perjudicar gravemente a la Fundación que los alberga. Por tanto, la política de promover la for­mación de especialistas, españoles o extranjeros, en los estudios históricos y filológicos, impar­tiendo enseñanzas superiores y concediendo ayudas económicas, que contemplaban los Estatu­tos de esta Fundación cultural sin animo de lucro y, asimismo43, el Reglamento del Instituto Universitario Seminario Menéndez Pidal de la Universidad Complutense de Madrid 44, no tiene hoy continuidad posible. En adelante, esa política, que durante medio siglo fue para mí norma rectora de mis actividades como enseñante universitario, debo, pues, darla por impracticable: No voy a poder facilitar la utilización del patrimonio cultural universal de que dispongo a licenciados ávidos de contar con él, ni formar nuevos investigadores aprovechando esa docu­mentación única, ni buscar apoyos económicos para jóvenes graduados, que, como investiga­dores, aún están en proceso de formación, sin con ello correr el riesgo de que la Fundación o, quizá, yo mismo seamos llevados ante los tribunales y posiblemente condenados.

      La forzada "reprivatización", en forma tan extrema, del "Archivo del Romancero" (y demás "Archivos Menéndez Pidal reunidos"), de que acabo de dar cuenta, ha venido a hacer necesario, en el curso del año 2000, no sólo trazar un diseño actualizado de los objetivos de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, sino realizar una reconversión del Centro situado en Menéndez Pidal 5. La nueva etapa en la vida de ese Centro lógicamente ha de contar con la aprobación de la Co­misión Mixta de las Fundaciones Ramón Menéndez Pidal y Ramón Areces al término de la Ayu­da puntual trienal de Noviembre 1997 que concluye en este año, y el nuevo Proyecto sólo po­drá iniciarse en el trienio siguiente, Noviembre 2000-Octubre 2003.

     Entre tanto, el depauperado presupuesto del Centro correspondiente a los años 1999 y 2000 se ha destinado, mayormente, a cubrir, en lo posible, unos objetivos que, tras años de incuria45, resultaban en Menéndez Pidal 5 patentemente prioritarios: la seguridad46; la restauración de la casa y cuidado de la misma47 y la recuperación del jardín (devolviéndole su carácter primige­nio)48, así como de las dependencias 49. El Centro que fue inaugurado el 11 de Noviembre de 1985 con tan buenos augurios y con notable boato y solemnidad se halla nuevamente (algo es algo) en condiciones de acoger el nuevo Proyecto de 2000-2003 (pese a las adversidades del in­mediato pasado).

      Aunque de carácter puntual, otra nota positiva para la historia del "Archivo" en este año 2000 merece recordarse: la llegada al mismo, en el mes de Abril, de una, hasta ahora desconocida, ver­sión antigua de un romance de raíces épicas conservada en un manuscrito de comienzos del s. XVI, Jimena pide justicia, que comienza así:

"¡Rrey que non faze justicia    no debe rreyno mandare!"

Su hallazgo por Ch. B. Faulhaber en la Biblioteca de Palacio50 constituye una nueva muestra de cómo los archivos españoles aún pueden proporcionar sorpresas a los estudiosos del Romance­ro y de la Épica y de que la Literatura del tránsito de la Edad Media al Siglo de Oro no consis­te tan sólo en lo que de ella circula modernamente impreso. La incorporación de este notabilí­simo texto al "Archivo del Romancero Menéndez Pidal / Goyri" se debe a la constante comunicación entre "compadres", que desde tiempos atrás caracteriza al campo del Romancero51, a la cual una y otra vez he aludido en el presente libro; Samuel G. Armistead, Arthur L. E Atskins y Charles B. Faulhaber tienen ya en borrador un estudio de la joya descubierta, que tam­bién me han anticipado52.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

21 Atribuciones que se precisaron en Anexo al Acta.

22  Según consta en el Acta de la Junta del 19-XI-1998: "D. Diego Catalán destaca... que, tras consul­tar con la Fundación Ramón Areces, había decidido poner a disposición de la Fundación Ramón Menén­dez Pidal y de sus necesidades generales las cantida­des que para los años 1999 y 2000 le fueron conce­didas en Addenda firmada el 3 de Noviembre de 1997 al contrato de investigación suscrito el 1 de Oc­tubre de 1991 con la Fundación Ramón Areces".

23  El 11-XII-98 Susana Weich-Shahak ya acusaba recibo, desde el Jewish Music Research Center de la Hebrew University Jerusalem, de la "Circular Infor­mativa" (sin fecha).

24 "Estimado amigo/colega: / Las fundaciones Ra­món Menéndez Pidal y Ramón Areces, que mantienen en condiciones de utilización el Archivo y Bi­blioteca Menéndez Pidal, han regulado de forma nueva el acceso a la misma y la consulta de los fon­dos privados de interés cultural y científico que al­berga (19/IX/1998) una vez que, habiéndose retirado de la casa sita en Menéndez Pidal 5 (Madrid 28036) la sede del Instituto Universitario Seminario Menén­dez Pidal, ningún organismo estatal contribuye a su apertura al público. / Desde la fecha indicada, para la consulta de esos fondos todo investigador deberá se­guir el trámite de solicitar por escrito, aportando una serie de datos, los documentos o libros que precise para su trabajo y que desee ver. / Para facilitar y es­tandarizar los trámites, se ha elaborado un modelo de Solicitud que te adjunto y que te ruego utilices si de­seas realizar alguna consulta. / Fdo. El Director Ge­neral Ejecutivo / Diego Catalán".

25  Que puso de manifiesto graves abusos de con­fianza de empleados y becarios vinculados a una y otra de las instituciones que colaboraban en el des­aparecido Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal.

26  Según recogería el Acta de la reunión del Patronato de la Fundación Ramón Menéndez Pidal del 6 de Mayo de 1999.

27  Conté para ello con la ayuda de mi hija Irene Catalán quien, como actividad "lateral" de su interés en la organización de un "Archivo pedagógico Jimena Menéndez Pidal" (de cuyos fondos le hice dona­ción), desembarazó los áticos y las antiguas cocinas y terraza superior de la casa de Menéndez Pidal 5 de trastos, papeles y publicaciones allí caóticamente al­macenados y reunió y clasificó una multiplicidad de documentos desperdigados, poniendo así las bases de este nuevo "Archivo de Historia cultural fines del s. XIX y s. XX", a la vez que abría nuevos espacios úti­les para la Biblioteca y los Archivos.

28  La existencia de una Ayuda de un millón de pe­setas, por resolución (el 8-X-98) de un concurso con­vocado por la Dirección General de Archivos, permi­tió utilizar esos fondos, junto con otros procedentes de la "Ayuda puntual" de la Fundación Ramón Are­ces, a las contratas de servicios, una vez que habían desaparecido de Chamartín los Laboratorios Huma­nísticos del "Seminario" (Informe a la Subdirección General de Archivos, 5-V-2000). El 18 de Enero de 1999 comunicaba yo a Armistead, mediante un FAX, cómo estaba procediendo: "Sam. Ya estamos en ple­na faena con los fondos del Archivo. El Romancero se ha empezado a trasladar. Intento dejarlo instalado y recolocado en unidades que protejan la conserva­ción de los originales y con índices y signaturas... Es­tará cerrado para consulta durante varios meses. Sólo lo manejarán dos personas encargadas de la tarea. / Personalmente te ofrezco mi ayuda, en caso de ur­gencia, directa. Comunícate conmigo por FAX. / La reorganización de la FRMP exige que te pida rellenes el boleto adjunto (o análogos) / D. C."

29  El 2 de Febrero de 1999 los técnicos de "Barba­chano y Beni" examinaron la Biblioteca y Archivos de la Fundación con el fin de informarnos "acerca de la política archivística" que debíamos adoptar "para el salvamiento y protección de su patrimonio histórico documental y bibliográfico en soporte de papel" y tu­vieron la amabilidad de recibir en sus talleres de "Conservación y restauración" de Oquendo 20 a la persona contratada a raíz de ello por la Fundación para realizar el servicio de traslado de los papeles.

30  Con un pago adelantado de la mitad y el cobro de la mitad restante a la conclusión del trabajo.

31  En escrito del 13-V-1999.

32  En respuesta de ese mismo día 13.

33  Firmado con el provedor del servicio el 24-II-1999. También en este caso la Fundación pagó ade­lantada una parte substancial de la cantidad acorda­da, conviniendo en completar el pago a la entrega de las reproducciones digitales.

34  Pero, según el "Informe sobre el Sistema Infor­mático y los trabajos de Catalogación Informatización y Digitalización de la Fundación Ramón Me­néndez    Pidal"    (elaborado, a petición    de la Fundación, por el documentalista Santiago López Pavillard en Octubre de 1999), durante los dos pri­meros meses (Marzo -Abril) la persona contratada dedicó a la digitalización 27 horas en total (reparti­das entre 20 días) y la aceleración (respecto a la pre­vista en el contrato) del ritmo de las reproducciones por hora se debió a que fue hecha en formato JPEG y no en el recomendado por la UNESCO para con­servación de documentos, el TIFF, lo cual supuso la "aceptación de una calidad baja en las digitalizaciones, que hará, a menudo, necesaria en el futuro la consulta directa de los documentos".

35  Por limitaciones de tiempo, ya que el encargado del servicio tenía pleno empleo en el Instituto de Lingüística Computacional de la Real Academia Española y se comprometió con otros "clientes" a reali­zar trabajos en horas extra.

36  En Mayo sólo dedicó un total de 6 l/2 horas a la digitalización (repartidas entre 6 días) y en Junio 3 horas (repartidas entre 5 días), según el Informe Ló­pez Pavillard demostraría posteriormente.

37 En su única visita al Archivo del mes de Julio, el día 12.

38 Aparte de continuar colaborando en la labor, de forma asidua mi hija Débora Catalán, cuya familiari­dad con los fondos sonoros venía de los tiempos en que las cintas grabadas en las encuestas de campo fueron transcritas como parte del Proyecto DEAPHR (véase atrás cap. VIII, § 9), la transcripción de ciertas encuestas contó con la experta cooperación de José Manuel Pedrosa, quien había anteriormente do­nado al ASOR copia (sonora y transcrita) de su pro­pia colección de romances. Temporalmente participó también en la tarea Enrique Jerez.

39  A fines de año, el Secretario de la Fundación (Alvaro Galmés) reunió la documentación relativa al fallido proyecto de "Traslado del Archivo escrito del Romancero" en una "Memoria justificativa del gas­to", e informó al Patronato "acerca de las causas de la interrupción sin llegar a concluirse".

40  Mediante una denuncia en el Ministerio de Tra­bajo, a finales de Julio.

41  La preparación del "golpe" incluyó la substrac­ción del sello y de un conjunto de documentos de la Fundación aprovechando que la conserje y su mari­do (empleado en la biblioteca del Ministerio de Tra­bajo) tenían bajo su custodia las llaves de la Administración y de la Biblioteca. La desaparición del sello y de "algunos libros y joyas-condecoraciones" fue de­nunciada por la Fundación en la Comisaría de poli­cía del distrito de Chamartín (atestado n° 42841, 30-IX-1999), observando "que el autor del hurto ha te­nido que ser empleado de la Fundación o alguna per­sona que tenga acceso directo o indirecto a la mis­ma"; algunos de entre los documentos substraídos fueron presentados descaradamente en las ulteriores demandas judiciales contra la Fundación, y el Juez de la sala n° 24 incluso me presentó para su reconoci­miento diversas apuntaciones personales mías de conversaciones habidas con un vocal de la Funda­ción, en casa del mismo, a fines de 1998 y comien­zos de 1999.

42 Sólo tras vivir día a día en esos ambientes puede llegarse a aceptar que las escandalizadoras informa­ciones que diariamente publica la Prensa sobre el de­gradado funcionamiento de la Justicia en la España presente y acerca de la pésima calificación que la vox populi otorga a todos los escalones administrativos del citado Poder no sean un simple eco de la tradi­ción literaria que dejaron nuestros Clásicos, revela­dora de la opinión que les merecían los servidores de la Justicia en la España de los Felipes. « Artículos 6° y 7° (Madrid, 9-V-1984).

44 Artículo 1°, apartado a (O.M. de 27-VII-1981, B.O.E. de 15-IX-81).

45  El estado de suelos, escalera y mobiliario, así como de la biblioteca, en los últimos años de coha­bitación con el Instituto Universitario había llegado a ser lamentable, pese a los medios facilitados por una y otra institución.

46 Encargada ahora a una compañía acreditada (una vez substituida toda cerradura antigua), dados los des­manes a que parcialmente he aludido en la n. 41.

47  Recurriendo a una empresa profesional de lim­pieza para que el interior del inmueble recobrara su "nobleza". Con vistas a una posible restauración inte­gral se obtuvo, adicionalmente, de la empresa "LR Obras de Arte Consultores" un minucioso informe: "Inventario de materiales y valoración económica de las labores de rehabilitación, conservación y restaura­ción a realizar sobre el inmueble y bienes muebles en la sede de la Fundación Ramón Menéndez Pidal situada en la calle Menéndez Pidal n° 5, Madrid".

48 Que había sido substituido por una maleza pro­pia de una construcción abandonada en medio del campo. Actualmente, los centenarios olivos, que vie­ron pasar a Napoleón cuando se instaló en Chamartín al ocupar Madrid, y el magnifico y simbólico madroño han recobrado su impresionante espectacularidad y se está repoblando el jardín con las plan­tas aromáticas serranas que dieron al "jardín de don Ramón" particular fama.

49  La recuperación como espacio útil de las depen­dencias ha permitido dar almacenaje interno a las pu­blicaciones de la Fundación pendientes de distribu­ción y a que el Secretario de la misma racionalice el proceso distribuidor.

50  En el ms. 1520. El mismo donde fue descubier­ta una versión manuscrita de La Celestina.

51  "Acabo de hablar con Faulhaber y Askins, quienes conmigo van a firmar el artículo sobre Las quejas de Jimena, y están encantados de que veas el texto y nuestro artículo sobre el caso... Faulhaber me ha dicho de ti verbalmente The very first person who should know about it" (FAX de S. G. Armistead a D. Catalán, 7-II-2000).

52  "A new versión of Las quejas de Jimena" (para La Corónica). En reciprocidad al generoso envío, me apresuré a hacerles llegar por FAX mis lecturas del tex­to del manuscrito de Palacio que diferían respecto a las propuestas en el borrador del artículo.

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

FOTOS:

Madroño centenario con flor y frutos en el jardín de  la casa Menéndez Pidal

Detalle del membrillo en noviembre, en el jardín del Olivar

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