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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN.



5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN. IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30. 

      Durante el verano de 1930, Ramón Menéndez Pidal y María Goyri, en compañía de su hijo menor Gonzalo83, viajan por Asturias y Cantabria con el propósito de presenciar (o volver a pre­senciar) los bailes regionales o locales relacionados con el Romancero ("los bailes romanceados"). Sin duda, las aficiones fotográficas de Gonzalo influyen en la incorporación de documentación gráfica al proyecto de Epopeya y Romancero, ya que, en estas jornadas, no se conforman con "des­cribir" los bailes, sino que, a la vez, los filman84. Desde luego, los viajeros no asisten a unos actos folklóricos espontáneos, sino a unos bailes que se organizan con ocasión de la visita del ilustre Pre­sidente de la Academia Española y atraen a la prensa regional85 y hasta a las autoridades locales.

      Antes de que Menéndez Pidal emprendiera el viaje, Eduardo M. Torner se había puesto en contacto con Aurelio de Llano para el mejor éxito de la excursión:

    "Acaba de estar conmigo Torner, quien me dijo que traía para mí y que la perdió una car­ta de Vd. referente a la danza prima. Excuso decir a V. con cuánto gusto me pongo a su dis­posición. Espero me diga su programa (...). La danza de graves pasos, vistiendo los danzantes el traje típico del país, no se baila ahora; pero se puede organizar una danza con toda clase de trajes corrientes (...) ¿Quiere V. una danza formada por muchas personas? Tiene que ser eje­cutada en domingo (...) ¡Aquellas danzas que yo he visto, las mujeres con dengue y los mo­zos armados de palo, ya no se usan! (...). El corri-corri (...), el pericote, se organizan en 24 ho­ras porque están en uso",

escribe Aurelio de Llano, desde Oviedo a Madrid, a Menéndez Pidal el 21 de Julio de 1930; y el 26 de Julio le comunica:

    "Recibí su carta; hace días que estoy en movimiento para organizar la danza... Estuve con Torner (quien está ensayando la fiesta o día del romance para San Mateo), y hablamos de ir a organizarla a Mieres (...). La de doble rueda no es tradicional, es o fue obligada por los cu­ras de algunas parroquias para evitar que danzasen juntos mozas y mozos; pero en cuanto el cura daba la vuelta, se enlazaban por los dedos y ¡a danzar todos juntos!".

      Sin embargo, la gira de Menéndez Pidal comenzó por Cantabria86. En Ruiloba le esperaba un baile a lo llano, que el médico Prudencio Fernández Regatillo organizó en honor suyo y del doctor Ángel Gutiérrez, el ilustre montañés emigrado a Buenos Aires, mecenas del Atlas lin­güístico y del Romancero que Menéndez Pidal estaba preparando87. María Goyri, con algunas adiciones y correcciones de Ramón Menéndez Pidal (que destaco entre corchetes) describió así el espectáculo en un apunte manuscrito:

    "31 de julio de 1930. Desde Santander a Ruiloba. El pueblo nos recibe en fiesta; todos es­tán en la plaza. Los danzadores con sendas varas adornadas de colores, simbolizando las lan­zas, forman con ellos túnel para que pasemos por debajo a entrar en el Ayuntamiento. Allí nos entregan copias del romance que cantarán.

    Vamos a la plaza, pequeña, tal como es el pueblo. Los danzantes van con camisa y pantalón blancos, ceñidos con fajas de colores. Las mozas llevan largos y amplios refajos de paño, unos granate, otros morados, adornados con franjas de terciopelo del mismo color, camisas blancas, y corpiños. Seis mozas [puestas en fila] tocan el pandero, zarandeándolo con golpes que dan en el aro con la mano derecha, [y comienzan el canto del primer verso de 16 sílabas]. Las otras mo­zas andan dispersas y los mozos forman grupo. Uno de estos [mozos] se destaca, repica las cas­tañuelas y bailando se dirige a una moza, [al llegar] ante la cual hace una [profunda inclinación del cuerpo], ella le desdeña y él se retira bailando siempre de cara a ella; pero no se da por ven­cido, sino que vuelve una segunda vez sin lograr su propósito, y una tercera, esforzándose pro­gresivamente en los saltos y trenzados. [Al acabar esta tercera reverencia, obtiene un gesto de aceptación] de la moza, la cual sale bailando majestuosamente con movimiento reposado de los brazos que lleva casi caídos. El refajo campanea lentamente; a veces parece que la moza esquiva al mozo y casi de espaldas le mira de soslayo, mientras que él repiquetea y baila sin descanso sin perderla un momento de vista. Mientras esta pareja baila al rededor de la plaza, otro mozo ha conquistado a otra moza y así se continúa hasta que ya todos están en la danza. Van luego [re­tirándose a descansar al lado de las cantadoras en el orden que empezaron]; el mozo hace reve­rencia a la moza, a la que ella contesta con un gracioso movimiento de las manos y la cabeza.

    Todo el tiempo que dura la danza las mozas de los panderos siguen tocando y cantan el ro­mance del Conde Sol: Dos versos [de 8 sílabas], ligera pausa, durante la que inclinan hacia adelante los panderos; repican estos igual tiempo que el que tardaron en cantar, y vuelve a en­tonar otros dos versos"88.

      El pueblo de Ruiloba "porque es danzante más que futbolero" —como diría en un "soneto", escrito para esa ocasión, el Secretario del Juzgado89— había recobrado en 1919 la danza, des­pués de prolongado olvido90, y en aquel año de 1930 se sentía orgulloso del éxito que con ella había alcanzado en "El Pueblo Español", de la Exposición de Barcelona de 1929-1930. A la fies­ta del 31 de Julio de 1930 acudió incluso el Gobernador de la Provincia, Juan Díaz Caneja91, y el espectáculo dio lugar a que el periódico gráfico, de difusión nacional, "Estampa" dedicara al Baile a lo llano un extenso reportaje (9-IX-1930), muy bien ilustrado92.

      Desde Santander, la familia Menéndez Pidal se trasladó a Ribadesella93, a casa de su sobrina María Fuentes, y de allí fueron a Oviedo, donde se reunieron con Eduardo Martínez Torner y Aurelio de Llano Roza de Ampudia para ir a Mieres (Asturias). El Domingo 3 de Agosto94, Víc­tor M. Treller, presidente del Orfeón, les tenía dispuesto, en el patio del grupo escolar "Aniceto Sela", "un rato de danza prima".

      Como en un artículo periodístico, publicado el 13 de Setiembre en "La Esfera", explicaría el propio Menéndez Pidal,

    "Ya no danzan los hombres de Mieres, como hace años, llevando terciado al brazo aque­llos nudosos garrotes que entusiasmaban a Caunedo, el autor del Álbum asturiano, creyéndo­los reminiscencia de la lanza... El gran corro gira despacioso... El canto de Mieres lleva aire meditativo, sentimental. Los danzantes dan un paso hacia el interior del círculo, a la vez que tienden adelante los brazos enlazados por las manos, y el corro se estrecha; luego dan un paso atrás, al par que dejan caer los brazos y la circunferencia se ensancha; después dan un paso al costado, y la rueda gira un poco alrededor de su eje...

¡Ay!, que su amante la espera,
¡ay!, que su amante la aguarda
al pie de la fuente fría,
al pie de la fuente clara...

Y al ritmo lento, el gran círculo de los cien cantores se dilata y se contrae..."95.

En aquella ocasión, según comentario de María Goyri escrito un día después,

    "La bailaron 45 parejas formando un gran corro. Resulta como baile un poco soso; pero muy solemne. La cantaron muy bien porque tienen formado un orfeón, todo de gente que no sabe música; la mayor parte obreros de las minas"96.

      Menéndez Pidal volvió con sus familiares al Oriente de Asturias, siempre acompañado por Aurelio de Llano Roza de Ampudia. Desde Linares (Ribadesella), se acercó con su familia y amigos a Llanes97, "que es un pueblo que tiene gusto en conservar la tradición, aunque reno­vándola"98, y de allí fueron a Pancar, donde le habían organizado una verdadera romería, "en la que se bailaron el pericote, la danza prima, las giraldillas y se cantó asturianadas"99. En Pan­car, Menéndez Pidal, "que recorre en peregrinación artística nuestra provincia para coleccio­nar datos sobre canciones y bailes populares para su Romancero’, tuvo ocasión de tomar no­tas sobre el pericote:

    "que bailaron las guapas rapazas Ramona Sobrino, Felicidad Pérez, María Luisa y Josefina Sotres con Juan y Ramón Noriega; tocaron el pandero y el tambor, a la vez que cantaban a la antigua usanza, María Haces y Margarita Iglesia",

según nos informa un reportero local100. "El baile lo encargó Guillermo [Galmés] a parejas profesionales; lo bailaron junto a un molino en un sitio muy agradable"101. El organizador del espectáculo fue Fernando Carrera, que ya había sido también, años atrás (1914) el organiza­dor, en Nueva, de otro pericote, para Juan Menéndez Pidal102. Según la reseña periodística, el baile fue acompañado del canto del romance de Espinela, esto es, de un romance de pliego de cordel.

      El 15 de Agosto, Ramón Menéndez Pidal y su hijo Gonzalo, como fotógrafo, llevados por Guillermo Galmés, fueron a Cabrales, donde les esperaba Aurelio de Llano "para hacer una as­censión a algún pico". La excursión a los Picos "fue pasada por agua, pero vieron la danza del Corricorri que les organizó Aurelio de Llano"103. En efecto, en Arenas104

    "se trasladaron a la plaza de San Juan, donde se formó la tradicional Danza del baile de corri-corri, que fue cantada por las hermanas Sierra".

Durante el baile, "el notable académico, atento al canto y movimientos, recogía apuntes para la composición del romancero que muy en breve piensa editar. Su hijo Gonzalo impresionó una película", observaba un periodista105.

    "El Corri-corri (anotó entonces Menéndez Pidal) sólo lo conserva este pueblecito de Are­nas de Cabrales. No se baila en Poo, ni en Arangas, etc., vecinos. Se conserva en Arenas por especial empeño de un vecino culto de allí.
 
   Corri-corri de Arenas de Cabrales.
Personajes de la danza: 6 bailadoras con traje asturiano, llevan en cada mano un ramo de laurel, no castañetean, ni levantan los brazos, siempre los llevan caídos. Tres bailadoras y cantadoras, una al tambor y dos al pandero. Un hombre, lla­mado el bailín, con traje asturiano, que está desusado totalmente fuera de este baile.

    Primero el bailín baila frente a las 6 bailadoras; luego ellas se ponen en fila y andan a paso menudo y rítmico; el bailín baila a su lado y se pone detrás de ellas. Luego la fila cambia y la que iba en cabeza queda la última. No tiene más mudanzas, sumamente estático, sencillo. Las mujeres levantan las manos que llevan el ramo de laurel, el hombre no varía figuras siempre con sus brazos a la altura de la cabeza".

      Los romances que cantaban en el baile eran narraciones del Romancero vulgar, procedentes de los pliegos de cordel106, tanto religiosos107 como profanos108.

      Gonzalo, el novel reportero fotográfico privado de Ramón Menéndez Pidal, no parece haber satisfecho, en aquella ocasión, a su padre, quien comentará:

    "Las fotos de los bailes, medianejas, a juzgar por la película. Aún no hay pruebas. Veremos la cinta cinematográfica que dio Gonzalo a revelar: espera salga con más luz, por el buen ob­jetivo de la máquina"109.

      Durante el invierno de aquel año, aún asistió Menéndez Pidal, acompañado de otros miem­bros de su familia, a otro "baile romanceado", pero lejos el Norte de España, en tierras de Ávila, baile que él ya conocía desde 1905:

    "En diciembre de 1930 —recuerda Menéndez Pidal en su Romancero hispánico— pasé rá­pidamente en coche otra vez" por Las Navas del Marqués, "me detuve sólo un par de horas, presencié de nuevo el baile (...) de los vecinos allí casualmente reunidos"; pero "esta vez de 1930 el canto del baile lo hacía una mujer, en todo se veía menos solemnidad, menos técni­ca que cuando cantaba un hombre".110

En apuntes manuscritos tomados entonces volvió a hacer una descripción de lo presenciado:

    "Baile de tres.
    En 7 Dic[iembre] 1930 repito la visita a las Navas del Marqués (Avila partido de Cebreros). El baile continúa igual en su forma:

    Empieza a bailar una pareja mientras tocan la guitarra, la bandurria, y una mujer canta un verso de 16 sílabas repitiendo dos veces cada hemistiquio. Al cesar el canto, otra moza, que estaba aparte parada, entra en el baile, girando al rededor de la pareja que baila, mirando a esta y girando en dirección de su mano derecha o sea en sentido contrario de las manecillas del reloj; el hombre, cada vez que se acerca la bailadora 2a, se mete entre las dos mujeres, con lo cual va haciendo un trenzado entre las dos. Se inicia el canto de un nuevo verso, y enton­ces la bailadora 2a da una rápida vuelta sobre sí misma y queda frente al hombre, bailando con él, al mismo tiempo que la bailadora 1a se retira a descansar a un lado. Así alternan el bai­le de dos, mientras se canta, y el baile de tres, mientras la música suena sola. Una de las mu­jeres toca castañuelas.

    El baile es el mismo; pero hallo ahora q[ue] ninguno de los bailadores sabe el Gerineldo’, alguno recuerda Algadina; una mujer de 60 años recuerda algunos versos del Gerineldo y sabe toda la Carmela, pero un bailador dice que la tal Carmela no es del baile de tres, sobre lo cual disputan si es o no cierto.

    El baile de tres se va desusando. Antes era cosa de todos los domingos. También se baila­ba mucho en las bodas. Estas duraban tres días, de Sábado a Lunes y había baile la tarde del Domingo y la del Lunes. La novia entonces hacía «el espigo» o cuestación al acabar cada jota, cada baile de tres o cada baile que se hacía, para reunir dinero con que compraba un gorrinillo para el año. El que quería bailar un baile de tres tenía que dar a la novia, como mínimo, dos reales. En el baile de tres, como más largo y complicado se luce más el bailador; allí mues­tra su agilidad y resistencia: los cantadores aceleran el compás y el bailador no se da por can­sado aunque tiene q[ue] enjugarse el sudor con un pañuelo".

      Quizá la supuesta decadencia de la costumbre tradicional, que Menéndez Pidal notó enton­ces, era sólo debida a que, en aquella ocasión, el acto folklórico era espontáneo, ocasional, or­ganizado por un grupo de personas con ganas de bailar, según sugiere Gonzalo Menéndez Pi­dal111. Miguel Catalán no dejó de aprovechar la ocasión para sacar durante la breve estancia en Las Navas documentación fotográfica112.

      Evidentemente, la obra Epopeya y Romancero (y no solamente el "Archivo de la Palabra"113 del Centro de Estudios Históricos) se concebía como receptora y beneficiaría de esta faceta gráfica de las exploraciones romancísticas, ya que, en una factura de Kodak, S. A. del 14 de Abril de 1931 (¡el día de la proclamación de la República!), se consigna la partida "Fotografías de suje­tos y danzas para el Romancero General"114.

      La reactivación de la participación de la familia Menéndez Pidal en la recogida de romances de la tradición oral no se limitó a estos viajes de 1930 centrados en los bailes romancescos. Aquel mismo año, el matrimonio Menéndez Pidal aprovechó su estancia en Ribadesella para recoger romances de Oseja (Sajambre, León); el 2 de Agosto volvieron a entrevistar a Nemesia Díaz Piñán, de quien habían obtenido versiones cuando tenía 30 años y ahora contaba 52115. En aquella ocasión (y no en 1909 como dejó entender en el Romancero hispánico116). Ramón Menéndez Pidal, "según una mujer de 40 años que vive en Oseja" natural de Lario (ay. Valdeburón), tuvo noticia de la vieja costumbre, ya caducada ("ahora no se hacen, 1930"), de "la hila", reunión de mujeres "para hilar, hacer madeja y puntilla", en que se acostumbraba cantar romances:

     "Por ejemplo:
— Gerineldo, Gerineldo,     paje del rey más querido,
para andar entre las damas     eres algo distraído...

— Madres, las que tenéis hijas,     casadlas en vuestra tierra,
que yo, pa dos que he tenido,     la Fortuna me las lleva...

Pusiera rico coleto,     rico pantalón delante,
un sombrero de tres vientos    y una espadina arrogante,
(...............................     ...............................)
ella misma se enamora    de verse tan elegante (...)"117.

     No mucho después, el 10 de Agosto, Jimena Menéndez Pidal anotaba romances en Hoyos del Espino (Avila). Al año siguiente, en Setiembre de 1931, el día 7, María Goyri y Ramón Me­néndez Pidal, junto con Jimena Menéndez Pidal y Miguel Catalán, recogieron romances en pueblos de la vertiente norte de la Sierra de Gredos: en Hoyos del Espino y en Navacepeda de Termes (Ávila). En Hoyos, según anotó María Goyri, "cantan los romances durante la Cuares­ma ya que en esos días no pueden bailar. Los cantan formando un corro las mujeres". En Na­vacepeda, "pueblo frondoso, con muchas huertas, buena arboleda, de vasto término, pero de po­blación miserable, de gente raquítica entre la que abunda el bocio, nos recitaron algunos romances, pero no quisieron decirnos el de La bastarda del segador porque es desvergonzado". Días después (el 22-23 de Setiembre) hicieron otra encuesta en que lograron un total de dieci­siete versiones en las localidades de Madrona, Guijasalbas y Valseca (Segovia)118.

      Por su parte, la sobrina de Ramón Menéndez Pidal, María Fuentes, y su marido Guillermo Galmés, desde cuya casa en Linares (Ribadesella, Asturias) se habían desplazado los asistentes a los bailes de Llanes y Arenas de Cabrales, idos a Mallorca ese verano de 1931, sintieron la ten­tación de encuestar a los pageses de la isla, y sin dificultad consiguieron remitir al Archivo una interesante colección de versiones.

      Este renovado interés acerca de lo que "a última hora" podía aún recogerse de la tradición para incorporarlo a Epopeya y Romancero, se revela, por otra parte, en la reedición, profundamente renovada, en forma de folleto impreso por el Centro de Estudios Históricos, del catálogo de Ma­ría Goyri, Romances que deben buscarse en la tradición oral, acompañado ahora de unas Indica­ciones prácticas sobre la notación musical de los romances, por Eduardo M. Torner (1929).

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

83  Gonzalo Menéndez Pidal regresaba a España de un viaje, realizado como alumno del Instituto Escue­la, por Centro Europa.

84 En carta de María Goyri, desde Chamartín, a su hija y yerno, en San Sebastián, les transmitía ya las si­guientes instrucciones: "Gonzalo puede salir de ahí por la mañana el 29 (...) 7 llegar a Santander a las 18 (...). Que Gonzalo se provea de películas de foto y de cine" (25-VII-1930).

85 Que daba noticia de las visitas de Menéndez Pidal a los pueblos con titulares como: "Del Gobierno civil. Los liberales izquierdistas; El pantano del Ebro; Me­néndez Pidal; Premio al trabajo" ("La Voz de Canta­bria", 31-VII-1930); "Las danzas típicas montañesas. Don Ramón Menéndez Pidal presencia el baile a lo lla­no en Ruiloba" ("La Voz de Cantabria", 1-VIII-1930); "Se ejecuta la danza prima ante el Sr. Menéndez Pidal" ("El Carbayón", 5-VIII-1930); "Un rato de danza pri­ma, para que pudiese tomar unos datos el señor Me­néndez Pidal" ("La Región", 5-VIII-1930); "D. Ra­món Menéndez Pidal, en Llanes" ("El Pueblo", Llanes, 9-VIII-1930 y "El Oriente de Asturias", 9-VIII-1930); "Cabrales. El señor Menéndez Pidal fue agasajado en este pueblo" ("El Carbayón", 15-VIII-1930).

86  "El 30 y 31 estaremos en Santander" (R. Me­néndez Pidal, 25-VII-1930, aún desde Chamartín).

87  María Goyri escribe a su hija y yerno a San Se­bastián, desde Santander, a 31 de Julio: "Aquí nos es­taban esperando Artigas, Cossío y D. Ángel Gutié­rrez con su señora porque la prensa había anunciado la llegada a las cinco. Enseguida fuimos a la Bibl[io-teca] M[enéndez] Pelayo. Ayer trabajamos la mañana en la Bib[lioteca]; poca cosa para el Romancero (...). Hoy hemos vuelto a la Bib[lioteca] y ahora, después de comer, vamos con Obermayer a la cueva de Altamira, luego a Santillana y a Ruiloba a ver la famosa danza en cuya organización han intervenido desde el gobernador hasta no sé cuántos".

88 En carta del 4 de Agosto, desde Ribadesella (Asturias), María Goyri hizo una descripción muy similar, de la visita y la fiesta, para su hija, Jimena, y su yerno, Miguel. Cito de ella sólo los datos com­plementarios :"blusa blanca, corpino y pañuelo"; "en el Ayuntamiento nos tenían copias del romance del Conde Sol que es el que cantan en la danza"; "golpeando el aro con un ritmo reposado"; "y así hasta que salen todas las parejas que bailan a la re­donda".

89 Véase RTLH, IV, Madrid: Seminario Menéndez Pidal, 1971, p. 45, n. 5.

90  Con motivo del centenario del "voto del Reme­dio" (2 de julio de 1919). Según noticias reunidas por Antonio Murillas y publicadas en "Estampa", 9-IX-1930. Cfr. RTLH, IV (1970), pp. 44-45, nn. 3 y 4.

91  "La Voz de Cantabria", 1-VIII-1930. De las fo­tografías hechas en el acto por Gonzalo Menéndez Pidal puede verse una muestra en R. Menéndez Pi­dal, Cómo vivió y cómo vive el Romancero (s.a.); 2a ed. en Estudios sobre el Romancero (1973), p. 58.

92   Las fotografías han sido  reproducidas  en el RTLH, IV (1970), láminas entre las pp. 48 y 49.

93  "Salimos de Santander en el coche de D. Ángel Gutiérrez que no consintió que viniésemos en tren. Ellos se habían comprado en Inglaterra un Renault para acabar su vuelta a Europa (...) y se conoce que como no podían hacernos otro obsequio nos envia­ron su coche" (María Goyri, 4-VIII-1930).

94 "En automóvil" enviado por "el alcalde de dicha villa" (como precisó "La Región") se trasladó "el ele­mento oficial", y el resto en el de Guillermo Galmés (según explicación de María Goyri).

95 R. Menéndez Pidal, "Fiestas astures. Un galán de esta villa", "La Esfera", 13-IX-1930. Una fotografía de cómo se bailó el baile en Mieres en 1930 fue in­cluida por R. Menéndez Pidal en Cómo vivió y cómo vive el Romancero (s.a.); 2a ed. en Estudios sobre el Ro­mancero (1973), p. 57.

96 Carta a su hija y yerno del 4-VIII-1930.

97  Desde Linares acudieron a Llanes tanto Ra­món Menéndez Pidal, María Goyri y su hijo Gon­zalo, como su hermana Rosario Menéndez Pidal, su sobrina María Fuentes y el marido de ésta, Guiller­mo Galmés, así como Luis Santullano y su mujer, y les acompañó Aurelio de Llano y Pío Blanco de Ardines (según "El Oriente de Asturias", 9-VTII-1930).

98 Impresiones de María Goyri, quien explica: "Así al traje de llanisca (con el que se retrató Jimena de pe­queña) le han acortado la falda y las mangas; pero siempre resulta mejor que dancen con esos trajes que con un traje a la moda. Parece que en las fiestas de la villa las muchachas todas, ricas y pobres, se visten con ese traje" (7-VIII-1930).

99  "El Pueblo", de Llanes (9-VIII-1930). María Goyri describió el festejo a su hija y su yerno sin dar mucho detalle de los bailes: "Bailan dos mujeres con cada hombre y resulta una danza muy animada el Pericote. Luego, como todos saben los bailes del pueblo, armaron una danza prima con distintas to­nadas, que difieren de la danza prima de Mieres. Cantó un mozo de buena voz, que nunca falta en estos pueblos, unas asturianadas, bailaron otras danzas propias del día de San Roque y nos volvimos a casa" (7-VIII-1930). Una de las fotografías que entonces hizo G. Menéndez Pidal fue publicada por R. Menéndez Pidal, Cómo vivió y cómo vive el Ro­mancero (s.a.), 2a ed. en Estudios sobre el Romancero (1973), p. 58.

100 En la citada noticia publicada en la primera pá­gina de "El Pueblo" (9-VIII-1930).

101  Según la carta de María Goyri del 7-VIII-1930.

102 Según relata en su suelto de "El Oriente de As­turias", 9-V1II-1930, dando cuenta del evento.

103 Según María Goyri, carta del 7-VIII-1930.

104 Adonde llegaron "en automóvil", conducidos por Guillermo Galmés, sobrino político de Ramón Menéndez Pidal, según considera digno de consignar "El Carbayón", 15-VIII-1930.

105  "El Carbayón", 15-VIII-1930. Una de las foto­grafías hecha en aquella ocasión por G. Menéndez Pidal fue publicada en R. Menéndez Pidal, Cómo vivió y cómo vive el Romancero (s.a.), 2a ed. en Estu­dios sobre el Romancero (1973), p. 59.

106  "Sólo éstos cantaban. No cantaban Gerineldo, ni Delgadina, ni Conde Niño...".

107  Menéndez Pidal recogió una versión del Milagro del pan moreno, ya bastante tradicionalizada.

108 Doña Josefa Ramírez, Rosaura la del tronco, Doña Inés Portocarrero, Don Pedro Valenzuela.

109 R. Menéndez Pidal, desde Chamartín, 13-VIII-1930, en carta a su hija y yerno.

110  R. Menéndez Pidal, Romancero hispánico, II (1953), p. 298.

111  En el pie de la fotografía citada en la n. 112.

112  Una de sus fotografías del "Baile de tres, en Las Navas de Avila, el año 1930" se publicó en R. Menén­dez Pidal, Cómo vivió y cómo vive el Romancero (s.a.), 2a ed. en Estudios sobre el Romancero (1973), p. 56.

113 Según nos informa la Memoria correspondiente a los cursos 1933 y 1934 de la Junta para Ampliación de Estudios, p. 236, el "Archivo de la Palabra", además de discografía, venía reuniendo un fondo gráfico y no sólo de fotografías sino también de películas fol­klóricas: "Se han adquirido igualmente en el merca­do siete películas de costumbres de las provincias de Salamanca, Soria, Santander, Ávila, Zamora y Astu­rias"; y, según veremos, llegó a producirlas.

114 Véase D. Catalán, "A propósito de una obra trun­cada de Pamón Menéndez Pidal", en R. Menéndez Pi­dal, Reliquias de la poesía épica española, 2a ed., Madrid: Seminario Menéndez Pidal, 1980, p. XV y n. 10.

115  Véase D. Catalán et al, Romancero general de León (1991), p. LII.

116  En el Romancero hispánico (1953), cap. XXI, § 2, R. Menéndez Pidal constató: "En las hilas de La­rio (partido de Riafio, León), todavía a principios de siglo, según supe en el lugar, reunidas las mujeres no sólo para hilar, sino para hacer medias y puntilla, los romances que más se cantaban eran el Gerineldo Blanca Flor y Filomena".

117 Según papeleta de 1930 referente a Lario.

118  Véase R. Calvo, Romancero general de Segovia (1993), pp. XXXV-XXXVI. Sobre Él regruñir, yo rega­ñar, Jimena Menéndez Pidal anotó "se canta en el pa­loteo, es parte de un pupurrí con el himno de Riego Espartero". En RTLH, IV (1970), frente a la p. 145 se reproduce el original de una versión anotada por el matrimonio Catalán / Menéndez Pidal.

LÁMINAS

Los bailes tradicionales acompañados del canto de romances fueron en 1930 objeto especial de la atención de Ramón Menéndez Pidal, quién se preocupó de obtener de ellos imágenes gráficas (fotos y películas) para ser archivadas en el Centro de Estudios Históricos.

Una pareja bai­lando el romance de La condesita en el "Baile a lo llano", Ruiloba (Cantabria), 1930 (foto Gonzalo Menéndez Pidal)

"La invitación", en la "Danza del roman­ce" de Cabezón, aná­loga al "Baile a lo lla­no" de Ruiloba.

Baile de "El Pericote", acompañado del canto de romances, Llanes (Asturias), 1930 (foto Gonzalo Menéndez Pidal).

Entre los visitantes, Llano y Menéndez Pidal (a la derecha), María Goyri y Rosario Menéndez Pidal (a la izquierda) con los cuatro niños Galmés (el menor: Álvaro). (Foto "Pepe", Llanes).

Bailando "El Pericote" en Pancar, Agosto de 1930.  Contempla, en primer plano, A. de Llano; al fondo R. Menéndez Pidal (fotos "Pepe", Llanes).

Arriba: Baile de "El corri-corri" de Are­nas de Cabrales con canto de romances "vulgares" (foto Gonzalo Menéndez Pidal).

Abajo: Mozas de Cabrales "cantando el ramu" el día de la Virgen de la Salud de Carreña (14-IX-1930) (foto Aurelio de Llano).

"Baile de tres" de Las Navas del Marqués, acompañado del canto de romances. Diciembre de 1930 (foto Miguel Catalán).

  

Descripción del baile por Menéndez Pidal, 7-XII-1930.

      

SUMARIO:

I
PRESENTACIÓN: EL ROMANCERO Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL

* EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

II. CREACIÓN Y ORÍGENES DEL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL DEL ROMANCERO

*1. LOS FONDOS DEL S. XIX

* 2. DESCUBRIMIENTO DE LA TRADICIÓN ORAL CASTELLANA EN 1900

* 3. LOS PRIMEROS PASOS EN LA COMPILACIÓN DE UN ROMANCERO ORAL PAN-HISPÁNICO

* 4. EN BUSCA DE ROMANCES FUERA DE LA PENÍNSULA: EN CANARIAS Y EN LAS COMUNIDADES SEFARDÍES, 1904

* 5. "A POR PAN Y A VER AL DUQUE": PRIMER VIAJE A AMÉRICA, 1905-1906

* 6. EL FONÓGRAFO DE CILINDROS DE CERA VIAJA EN BUSCA DE MELODÍAS, 1905-1906

* 7. LA MÚSICA Y LA DANZA COMO PARTE DEL ROMANCERO, 1905

* 8. ANTE UNA BUENA COSECHA, 1905-1908

* 9. MENÉNDEZ PIDAL HACE INVENTARIO: LAS PRIMERAS MIL QUINIENTAS VERSIONES DEL ARCHIVO Y LAS CONFERENCIAS EN LA COLUMBIA UNIVERSITY DE NUEVA YORK EN 1909

* III EL ROMANCERO HISPÁNICO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

* 1. LA CREACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS Y EL ROMANCERO DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 2. LOS DIALECTÓLOGOS Y EL ROMANCERO ORAL: 1910-1912

* 3. MANRIQUE DE LARA COLECTA EN ORIENTE EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1911-1912

* 4. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO ANTERIORES A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1909-1913

* 5. EL ROMANCERO HISPÁNICO DE AMÉRICA DEL NORTE, 1913

* 6. LOS PLIEGOS SUELTOS DE PRAGA LLEGAN AL ARCHIVO, 1913-1914

* 7. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE A AMÉRICA, PERO DEJA DE LADO EL ROMANCERO, 1914

* 8. LAS GRANDES ENCUESTAS REGIONALES DE JOSEFINA SELA Y DE EDUARDO M. TORNER, 1914-1920

* 9. MANRIQUE DE LARA, EL ROMANCERO DE LOS JUDÍOS DE MARRUECOS Y DE LA PENÍNSULA Y LA MÚSICA DE LOS VIHUELISTAS, 1915-1922

* 10. POESÍA POPULAR Y ROMANCERO, 1914-1918

* 11. LA GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA Y LA EXPLORACIÓN DE REGIONES HASTA EL MOMENTO POCO ENCUESTADAS, 1920

* 12. AURELIO DE LLANO Y EL CONOCIMIENTO DEL ROMANCERO ASTURIANO, 1919-1925

* 13. OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO DE COMIENZOS DE LOS AÑOS 20

* 14. LA TERCERA PARTE DE LA SILVA, PERDIDA, 1921

* 15. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO, EN EL OLIVAR DE CHAMARTÍN DE LA ROSA, 1925

* 16. SIGUE LA ACTIVIDAD RECOLECTORA, 1926-1927

* 17. LA CEGUERA TEMPORAL DE MENÉNDEZ PlDAL Y SU "FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS", 1926-1928

* 18. MANRIQUE DE LARA NUEVAMENTE EN ORIENTE. EDICIÓN FRUSTRADA DE LAS MÚSICAS DEL ROMANCERO: 1923-1928

* IV. EL PROYECTO DE PUBLICACIÓN DE EPOPEYA Y ROMANCERO FINES DE LOS AÑOS 20, COMIENZOS DE LOS AÑOS 30

* 1. EL ROMANCERO, PARTE DE UNA MAGNA OBRA A PUNTO DE PUBLICARSE

* 2. LAS FUENTES DOCUMENTALES ANTIGUAS

* 3. GALICIA EN EL FOCO DE LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL ROMANCERO PAN-HISPÁNICO, 1928-1931

* 4. APORTACIONES AL ARCHIVO DE COLECCIONES AJENAS. EL ROMANCERO CATALÁN, 1930-1933

* 5. 1930. LOS BAILES ROMANCEADOS QUE AÚN PERDURAN

* 6. NUEVAS CAMPAÑAS DE RECOLECCIÓN DE MÚSICAS Y TEXTOS POR LA SECCIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRÓ DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, 1930-1936

* 7. PARÁLISIS RECOLECTORA EN PORTUGAL, 1930

* 8. DISCOGRAFÍA Y PELÍCULAS ETNOGRÁFICAS; EL ROMANCERO INCORPORADO A LA ENSEÑANZA ESCOLAR. 1932-1936

* V. LA GUERRA CIVIL. EL ROMANCERO, PARTE DEL TESORO NACIONAL

* 1. DISCONTINUIDAD DE EPOPEYA Y ROMANCERO Y CONTINUIDAD LATENTE DEL ROMANCERO

* 2. MADRID BOMBARDEADO. EL ARCHIVO "REFUGIADO" EN LA EMBAJADA DE MÉXICO

* 3. OCASO DE LA JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS. CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LOS PROYECTOS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

* 4. ANÍBAL OTERO, ENCUESTADOR DEL ROMANCERO Y DEL ATLAS LINGÜÍSTICO, ACUSADO DE ESPIONAJE

* 5. MENÉNDEZ PIDAL, ANCLADO EN CUBA, A LA BÚSQUEDA DE ROMANCES

* 6. VERANO DE 1937. LOS DISCÍPULOS DE MENÉNDEZ PIDAL Y LAS CANCILLERÍAS SE PREOCUPAN DE LA SEGURIDAD DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO

* 7. EL ROMANCERO Y LA HISTORIA DE LA LENGUA DE MENÉNDEZ PIDAL VIAJAN COMO PARTE DEL TESORO CULTURAL DE ESPAÑA

* VI. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL CONFINADOS EN SU CASA

* 1. DEPURACIÓN DE MENÉNDEZ PIDAL. FIN DE SUS PROYECTOS CON UNA PROYECCIÓN NACIONAL, 1939-1941

* 2. EL ROMANCERO DORMITA EN SUS CAJONES, 1939-1945

* 3. UNA NUEVA GENERACIÓN DE ROMANCISTAS TOMA EL RELEVO, 1945-1946

* 4. MENÉNDEZ PIDAL VUELVE AL ROMANCERO, 1946-1950

* 5. LA CARTOGRAFÍA ROMANCÍSTICA Y LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN EN LA SERRANÍA DE CUENCA, EN LAS BALEARES, EN SORIA, EN SEGOVIA, EN ÁVILA, EN LA MESETA MANCHEGA, EN ALISTE Y EN MARRUECOS, 1947-1948

* 6. ÉXITO EN LA TRADICIÓN ORAL DE ALGUNAS VERSIONES FACTICIAS DE LA FLOR NUEVA

* 7. HACIA UNA RECUPERACIÓN DEL ROMANCERO PORTUGUÉS, 1948

* 8. NUEVAS ENCUESTAS: LIÉBANA Y POLACIONES; LA SIERRA DE BÉJAR Y PLASENCIA; SANABRIA. LLEGAN OTRAS APORTACIONES AL ARCHIVO. 1948-1949

* 9. FIN DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS. FINAL DE LAS ENCUESTAS Y PUBLICACIÓN DIFERIDA DE LOS TRABAJOS SOBRE EL ROMANCERO, 1950-1954

* 10. ACTIVIDAD RECOLECTORA EN LA AMÉRICA HISPANA. SU REPERCUSIÓN EN EL "ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL", 1948-1952

* 11. REPERCUSIONES DE LAS PUBLICACIONES SOBRE EL ROMANCERO EN LA EXPLORACIÓN DE LA TRADICIÓN ORAL, 1953-1954

* 12. HACIA UNA EDICIÓN INTEGRAL DE LAS FUENTES IMPRESAS DEL ROMANCERO DEL S. XVI

* VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO  RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

* 1. EL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" DE LA UNIVERSIDAD DE MADRID Y EL ARCHIVO MENÉNDEZ PIDAL, 1954

* 2. LOS PRIMEROS DIFÍCILES AÑOS DEL "SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL" Y EL ROMANCERO, 1954-1959

* 3. INTENTOS DE ROMPER CON EL AISLAMIENTO INTELECTUAL DE LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

* 4. GRAN RECOLECCIÓN DE ROMANCES EN LAS ISLAS CANARIAS, 1952-1957

* 5. EL ROMANCERO TRADICIONAL, CUESTIONADO, 1959-1962

* 6. ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DE MENÉNDEZ PlDAL AL ROMANCERO, 1959-1965

* 7. MENÉNDEZ PIDAL EN ISRAEL Y EL ROMANCERO SEFARDÍ, 1964

* 8. EL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL Y EL FUTURO DEL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1963-1966

* 9. REACTIVACIÓN DE LA LABOR EDITORIAL DEL ROMANCERO, 1966

* 10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968

* VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL

* 1. NON OMNIS MORIAR, 1969

* 2. BELLAS PALABRAS Y NEGRAS REALIDADES, 1969-1970

* 3. ACTIVIDADES DE LA CÁTEDRA-SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL. CATALOGACIÓN DE LOS FONDOS SEFARDÍES DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO. LOS FONDOS PATXOT SE HACEN INACCESIBLES. 1969-1971

* 4. EL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA CONEXIÓN AMERICANA, NUEVAS PERSPECTIVAS, 1971-1975

* 5. EL ROMANCERO ¿AÚN VIVE?, 1973-1975

* 6. CRECER, PARA NO MORIR, 1976-1981

* 7. EL ROMANCERO AÚN VIVE. VOCES NUEVAS DE LA TRADICIÓN ORAL, 1977-1978

* 8. DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL ROMANCERO. UNA NUEVA EMPRESA COLECTIVA, 1977-1984

* 9. LAS GRANDES ENCUESTAS COLECTIVAS DEL PROYECTO DEAPHR, 1980-1984

* 10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

* 11. FIN DE ETAPA. DISPERSIÓN DEL EQUIPO INVESTIGADOR DEL PROYECTO DEAPHR. LA FUNDACIÓN RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL Y EL CAPITAL PRIVADO INAUGURAN UNA ÉPOCA NUEVA. 1984-1989

* 12. LOS ARCHIVOS DEL ROMANCERO NUEVAMENTE EN EL FOCO. LOS LABORATORIOS HUMANÍSTICOS INSTALADOS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL, 1988-1998

* 13. EL ROMANCERO ANTE EL CENTENARIO DEL ’98

* EPÍLOGO

* 1.- EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS MENÉNDEZ PIDAL DINAMITADO

* 2.- EL ARCHIVO DEL ROMANCERO ANTE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA FUNDACIÓN MENÉNDEZ PIDAL Y DEL CENTRO SITO EN CHAMARTÍN

* 3.- LOS FONDOS DEL ARCHIVO DEL ROMANCERO Y LA INVESTIGACIÓN

* 4.- DESPEDIDA

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

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