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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968.

10. PROPUESTA DE CREACIÓN CON CAPITAL AMERICANO DE UN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN EL ARCHIVO-BIBLIOTECA MENÉNDEZ PIDAL, 1967-1968. VII. LA PUBLICACIÓN DE LOS FONDOS DEL ROMANCERO ENCOMENDADA AL SEMINARIO MENÉNDEZ PIDAL.

      Al comenzar el nuevo curso académico 1967-1968, me integré en el "Institute for Research in the Humanities" y en el "Spanish and Portuguese Department" de la University of Wisconsin, Madison. Tan pronto como llegué, se reanudaron las conversaciones acerca de la posible participación de aquella universidad en la organización del "Archivo-Biblioteca Menéndez Pi­dal" como un centro de trabajo abierto a investigadores españoles y extranjeros. En carta del 13 de Setiembre de 1967 escribí al respecto:

    "Según quedé contigo, abuelo, nada más llegar a Madison reanudé el diálogo con la Uni­versidad de Wisconsin acerca del proyecto de creación de un centro de estudios filológicos en Madrid que se apoyase en tu Archivo-biblioteca.
    Tuvimos una reunión, a la que asistieron [E. R.] Mulvihill, [LL.] Kasten y [A.] Sánchez Bar­budo, en que se revisó la situación del proyecto en esta Universidad y se discutieron los pró­ximos pasos que convendría dar.
    Vi, primeramente, el proyecto hecho por Mulvihill después de tu reunión con Sánchez Barbudo en Enero de 1965, que sirvió para presentar el asunto al Presidente, al Canciller y Decanos de esta Universidad, mientras yo estaba en Berkeley. Entonces dieron su aprobación a la idea (a pesar de que no estaba clara la oferta ni la petición). Cuando en el Departamen­to quisieron volver a tratar contigo respecto al proyecto, te encontrabas en la clínica. Acudie­ron a Lapesa; pero él, como es lógico, nada podía decir ni hacer.
    La reunión que hemos tenido fue, a mi parecer, muy útil, pues quedaron perfiladas las ideas (,..)212".

     Tras larga espera de noticias, el 5-6 de Noviembre de 1967 escribí a Ramón y Jimena Me­néndez Pidal comentando:

    "La llegada de una carta autógrafa del abuelo me causó gran satisfacción y más aún al leer su contenido (...). Poco después llegó carta de madre, rompiendo un largo silencio epistolar (...)",

y, en mi respuesta a esas cartas, incluí un recordatorio del tema del Archivo-biblioteca:

    "A ver qué hacéis con el plan sobre el Archivo-biblioteca. Mientras no tenga una respues­ta referente al esbozo que os envié, aquí no pueden dar otro paso (...). Sería muy convenien­te el que aquí llegasen a redactar un primer proyecto consultando a la administración. Ello no compromete a nada"213;

y hacia finales del mes214 insistí de nuevo

    "Lo que no quisiera es que el proyecto del Archivo-biblioteca Menéndez Pidal se hundie­se antes de intentar echarlo a la mar.
    Yo creí que ibais a contestarme rápidamente. Aquí había quedado en reunirme con Kasten para perfilar la propuesta, pero al no contestar vosotros, el proyecto se ha quedado en nada (...). Si creéis que vale la pena hacerlo, hay que seguir adelante sin parones de meses".

      Al fin llegaron los "comentarios acerca del proyectado Archivo-biblioteca Menéndez Pidal", y Lloyd Kasten

    "quedó (11-XII-1967) en redactar el proyecto de una forma «oficial», tal como se elevaría a la consideración de las autoridades de esta Universidad [de Wisconsin]".

Para el 23 de Enero de 1968, Kasten ya había acabado el escrito y lo había remitido a Mul­vihill215. Estudiado ese borrador por los administradores de la University of Wisconsin, el 31 de Mayo el Dean of the Gradúate School Robert M. Bock remitió a Ramón Menéndez Pidal una "Preliminary proposal", plenamente desarrollada, acerca de la creación en Madrid (España) de un "Center of Philological Studies", filial del "Seminary of Medieval Studies" de la University of Wisconsin, dedicado al estudio de las lenguas y literaturas hispánicas y de la historia medieval de España y abierto a estudiantes graduados, post-graduados y profesores interesados por esas materias. En dicho Centro depositaría Ramón Menéndez Pidal, bajo ciertas condiciones (que se detallaban en la propuesta), su archivo y su biblioteca, y la Universidad de Wisconsin se responsabilizaría del mantenimiento y actualización, con nuevas adquisiciones de libros, de la biblioteca, así como del mantenimiento del edificio y del personal necesario para el funciona­miento tanto de los archivos como de la biblioteca. La propiedad del "Archivo" y la de la "Bi­blioteca" serían las dispuestas por Ramón Menéndez Pidal en su testamento. A través de una se­rie de cláusulas, se precisaban adicionalmente en la propuesta los detalles concernientes a gastos, al uso de los fondos, a la colaboración con el "Seminario Menéndez Pidal" y con los herederos de Ramón Menéndez Pidal y también los pasos pertinentes para cancelar el acuerdo por volun­tad de cualquiera de las partes contratantes.
      La respuesta de Ramón Menéndez Pidal se difirió, en vista de la inminencia de un viaje mío a Madrid por un par de semanas en el mes de Junio, durante el cual me di cuenta de que el pro­yecto no era visto con buenos ojos por Gonzalo Menéndez Pidal. Al regresar a Madison, infor­mé a Mulvihill de que, por el momento, respecto a la colaboración propuesta sólo era posible dar los pasos preliminares216. Por fin, el 29 de Julio de 1968 Ramón Menéndez Pidal contestó al Dean Bock, expresando su deseo de ver realizado el proyecto, pero pidiendo un plazo adicional para estudiar la propuesta; entre tanto afirmaba:

    "La fase inicial de microfilmar el Romancero y las portadas de los libros de mi biblioteca cuenta con mi entera aprobación. Sería de desear que pudiese realizarse en breve".

      Rafael Lapesa, con quien no pude hablar en Madrid durante mi estancia en Junio, pues el primero de ese mes había volado en dirección a Méjico, empalmó el cursillo que desarrolló en Méjico con el Congreso de Academias en Quito y el de Hispanistas en Nimega, así es que sólo en Setiembre se reintegró a España. Desde El Escorial, escribió paralelamente a Mulvihill y a mí el día 14 de ese mes acerca de "la proyectada creación del Centro de Estudios Históricos en Chamartín":

    "(...) me parece un acierto por parte de la Universidad de Wisconsin [comentaba a Mul­vihill]: será un complemento magnífico para su «Seminary of Medieval Spanish Studies», con una mina de materiales riquísimos que explotar (...). Por lo que al «Seminario Menéndez Pi­dal» se refiere, yo no veo inconveniente alguno, aunque lamento que no sea una entidad es­pañola la usufructuaria de tan precioso legado";

pero a uno y a otro de sus corresponsales en Madison (Wisconsin) nos advertía de que eran Jimena y Gonzalo Menéndez Pidal

    "quienes deben dar su parecer. La instalación del Centro allí [en la casa de la Cuesta del Zarzal] puede acarrearles servidumbres diversas —por de pronto, de entrada y salida— que ellos han de considerar"217.

      Mulvihill informó sobre todos estos detalles al Decano de la Escuela Graduada y Bock res­pondió amablemente a Menéndez Pidal el 21 de Octubre de 1968 aceptando la responsabilidad de proporcionar los fondos para el "paso preliminar del acuerdo" (la microfilmación del Ro­mancero y de las portadas de los libros). Su carta concluía con votos por que el proyectado Cen­tro de Estudios Filológicos pudiera llegar a ser realidad:

    "(...) hemos empezado a hacer los arreglos preliminares con el Profesor Diego Catalán. Confiamos que esta fase preliminar del proyecto pueda ser completada durante su estancia en Madrid para realizar investigaciones en la Primavera de 1969.
    Confío en que esta fase preliminar del proyecto conduzca a una negociación fructífera re­lativa a nuestra propuesta más amplia"218.

      Entre tanto, el "Seminario Menéndez Pidal", pese al reconocimiento oficial de su Reglamen­to, al nombramiento de un Subdirector y de un Director de Investigaciones y a las "Ayudas a la Investigación" recibidas del Ministerio de Educación, no conseguía, durante aquel año de 1968, tener un funcionamiento regular.
      El 30 de Enero de 1968 Rafael Lapesa contemplaba con tanta desilusión el panorama de la Universidad española, que hubiera optado por la jubilación a los 60 años de edad, si la ley que la permitía no hubiera sido por entonces modificada219:

    "Nuestra universidad está cada día más desagradable. La protesta de los chicos ha desem­bocado en una situación de violencia insostenible a la que las autoridades responden con pa­los de ciego y vergajazos. Resultado: desde ayer tenemos fuerza pública dentro de los edificios universitarios (...). La política seguida hasta ahora (...) ha servido para eliminar toda protesta constructiva en el ambiente estudiantil (...); la dirección ha pasado a grupos (... [e]) indivi­duos de proceder nada claro, con alguno de los cuales la policía ha tenido hasta ahora nota­ble tolerancia. El panorama no es atractivo".

Pero, en medio de esa sombría pintura tenía que reconocer que, al acabarse el año 1967, el "Se­minario Menéndez Pidal" gozaba de una sana situación económica, hasta hacía poco inimagi­nable:

    "Podremos hacer frente a la impresión de todo lo que está en marcha" (30-I-1968).

En efecto, el saldo de las subvenciones estatales y de lo que la "Editorial Gredos", distribuidora de los libros del "Seminario", adeudaba sumaba:

    "540.574 [pesetas con] 85[céntimos] para los gastos de este año [de 1968] hasta que en octubre llegue la próxima subvención de otro medio milloncejo" (19-II-1968),

según me comentaba en sendas cartas dirigidas a Madison (Wisconsin) tras recibir de la Facul­tad de Filosofía y Letras relación detallada de las subvenciones y los gastos220 y de la Editorial distribuidora de las publicaciones las últimas liquidaciones221. Las citadas cartas iban acompa­ñadas de la documentación económica recibida, con el fin de que yo me encargara de redactar la preceptiva "Memoria bienal de las actividades del Seminario Menéndez Pidal de la Universi­dad de Madrid" correspondiente a 1966 y 1967.
      De las diez obras que, según en esa "Memoria bienal" hice constar, tenía por entonces en pro­ceso de publicación o elaboración el "Seminario"222, cinco de ellas se hallaban "en prensa". Las dos referentes al Romancero, que se describían diciendo "Romances de tema odiseico. Ed. por D. Catalán con la colaboración de F. de Bustos en Romancero Tradicional, III (Impresor: S. Aguirre. En pruebas los primeros pliegos)" y "’Flores de la Marañuela. Romancero General Canario, I. Ed. por D. Catalán con la colaboración de M. J. López de Vergara, M. Morales, A. Antón, M. V. Izquierdo y A. Valenciano (Impresor: Castalia. Entregado el original)", estaban siendo publi­cadas, según se hacía constar en esa "Memoria bienal", una por intermedio de la "Editorial Gredos", la otra "en colaboración con el Aula de Cultura de Tenerife".
      A pesar de la multiplicidad de obras "en marcha" de que la "Memoria" de 1966 y 1967 daba cuenta, mi evaluación en la Primavera de 1968 de lo que como "Director de Investigaciones del Seminario Menéndez Pidal" había conseguido realizar no me permitía sentirme satisfecho. Así se lo manifesté al "Subdirector" el 13 de Abril, cuando Rafael Lapesa se disponía a alejarse de España, en busca de otros ambientes que creía más gratos que el de Madrid, volando hacia Mé­xico (y, posiblemente, volviendo una vez más a Harvard223):

    "Estoy muy descorazonado ante la crisis de las publicaciones que dejé «casi a punto» antes de salir [de Madrid para Madison, Wisconsin]. Es dificilísimo entenderse por carta. Sólo lo que Mari Sol [de Andrés] gobierna sigue el ritmo deseado".

      La "crisis" afectaba especialmente a las obras relacionadas con el Romancero. Sabiendo que Francisco Bustos parecía inclinado a reintegrarse al "Seminario Menéndez Pidal", consideré con­veniente escribirle224, a través de Rafael Lapesa, abordando con toda franqueza la cuestión de nuestros respectivos resentimientos (21 de Marzo de 1968), y exponiéndole como hecho in­controvertible que:

    "Para que el Romancero tradicional, III, vea pronto la luz es imprescindible que alguien ahí [esto es, en España] tome con interés el problema de la corrección de pruebas y que intente­mos superar las condiciones adversas".

Convencido de que mi sinceridad iba a remover los obstáculos que se interponían en el proce­so de publicación del Romancero Tradicional, III, le explicaba seguidamente al pormenor la si­tuación del volumen:

   "1. Entregué a AGUIRRE el original mecanografiado de 3 carpetas: Navegante, Dirlos, Antores.
   
2.  Según lo acordado, Aguirre me envía a mí un juego de pruebas, y otro acompañado del original mecanografiado a Mari Sol [de Andrés].
     3. Tenemos ya pruebas de a) Navegante (3as) y b) Dirlos (las).
    4.  Los restantes originales a máquina y los verdaderos originales (versiones manuscritas, ediciones de donde se sacan otras versiones, pliegos sueltos, etc.) están en Chamartín. Los verdaderos originales deben de estar siempre allí, los originales a máquina deben ir pasando a la imprenta, conforme los vaya pidiendo.
    5. Ojo. Yo tengo los originales manuscritos de Conde Sol [procedentes de] Cataluña. Hay que incorporarlos (...).
    Tal como están las cosas, yo he podido corregir las versiones tradicionales catalanas, parte de las portuguesas y nada más. Es imprescindible que hagáis ahí la corrección del romance de Dirlos y sus variantes (aquí no tengo ni el P[liego] S[uelto] de Londres ni el de las tapas de los mss. árabes) y de las versiones inéditas gallegas, sefardíes, etc. Tampoco tengo los viejos romancerillos portugueses (sólo el grande de Leite)."

Al mismo tiempo, a Rafael Lapesa le expuse en esta forma la situación:

     "Estoy muy preocupado con la impresión del Romancero Tradicional, III. Los originales que­daron allí; por tanto yo aquí sólo puedo usar mi cabeza, mis recuerdos y los textos publicados que están en esta Biblioteca. Necesito a alguien responsable en quien apoyarme ahí. Mari Sol [de Andrés] goza de mi completa confianza, aunque no conoce la obra en cuestión. Bustos, na­turalmente, está mejor situado para resolver los problemas. Pero la corrección no progresaría si el responsable en Madrid no lo toma con interés y si no está interesado en hacer funcionar la difícil empresa de llevar el trabajo al  alimón conmigo (a base de cartas frecuentes y puntuales).
    Si Aguirre ve que nosotros no respondemos, arrinconará la obra. Sería lástima que todo el esfuerzo del año pasado no diera fruto, ahora que está ya todo a punto".

Pero mi carta a Francisco Bustos no llegaría a serle entregada por Lapesa225, por lo cual el 13 de Abril elegí como nuevo intermediario a su hermano Eugenio, catedrático en Barcelona.
      Al faltar un encargado de la obra que residiera en Madrid , traté en esta última fecha de pla­near con la imprenta una nueva fórmula de corrección de pruebas que me permitiera asumir di­rectamente toda la responsabilidad226. Pero todavía el 27 de Abril la obra seguía estando total­mente paralizada, en el mismo estado que se la había descrito en Marzo a Francisco Bustos.
      En cuanto a la Flor de la Marañuela las cosas no iban mejor:

    "Por Soledad [Ortega] me entero de la caída de Lora; eso supone, supongo, que Antonio González cese de Rector lagunero (...). Me temo que la prometida subvención al Romancero canario se vaya al garete. Ya se lo había advertido yo a «Castalia»" (27-VI-1968).

      Ante el fracaso de cuanto había planificado para ese año académico como "Director de In­vestigaciones del Seminario Menéndez Pidal", aproveché el interludio entre los cursos wisconsinianos de Primavera y de Verano para ir, según arriba he referido, durante unos quince días a Madrid en el mes de Junio:

    "Pretendo solucionar en esas dos semanas todos los problemas relacionados con los libros que están en impresión o que van a entrar en ella! El R[omancer]o Tradicional], III, el R[omancer]o Canario, [la] Crón[ica de] 1344 y mi nuevo libro sobre Romances raros. Me voy a poner al habla con las imprentas para conseguirlo",

había explicado a Ramón y Jimena Menéndez Pidal el Lunes [20 ó 27] de Mayo de 1968 antes de hacer el viaje.
      En cuanto a La flor de la. marañuela, pude, en efecto, dar el último impulso a su impresión y reactivar la ayuda económica para ella del "Aula de Cultura del Cabildo de Tenerife" a través del nuevo rector de la Universidad de La Laguna227. El libro "sobre Romances raros" es el que ve­nía preparando desde meses atrás para la "Colección Filológica" de la "Editorial Gredos". Es­tando en Madison había recibido para él nuevos textos sefardíes de Samuel G. Armistead (re­mitidos desde Purdue University, 9-IV-1968) poco antes de enviar en ese mes a la Editorial una mitad de la obra228.
      Otra tarea que se sumaría a las proyectadas para Junio fue la de preparar el "Apéndice" que había de constituir la Parte III de la nueva edición de La leyenda de los Infantes de Salas de Ra­món Menéndez Pidal, que la "Editorial Espasa Calpe" me reclamó el 28 de Mayo con urgen­cia229, así como la colección de los artículos de Ramón Menéndez Pidal más importantes desde un punto de vista teórico sobre el Romancero que, para ofrecerle en su próximo centesimo ani­versario, iba a publicar la misma editorial.
      Durante aquella mi breve estancia en Madrid, comprobé que la vida de Ramón Menéndez Pidal había entrado en declive manifiesto, sin esperanza de que en un futuro pudiera volver a ser más activa y menos dura de soportar230.
      Después de que mi estancia en Madrid llegara a su fin, las diversas obras pendientes aún se­guían "coleando" cuando se echó encima el rigor del verano español. Aunque el 22 de Julio es­cribía a Chamartín desde Wisconsin:

    "Me han llegado unas pruebas del Romancero Tradicional’ vía Mari Sol [de Andrés] y otras directamente de Aguirre. Intentaré despacharlas rápido. Espero nuevas de Ana [Valenciano] sobre [las "flores" de romances de] Gomera y Hierro";

en el siguiente mes reinaba en España la habitual inactividad veraniega:

    "MADRE. Contéstame en el estado en que se halla el R[omancero] canario. Con la forzada ausencia de Ana [Valenciano] todo ha quedado en el aire. Yo le devolví las pruebas (vistas por ella y por mí) de todo el Ier tomo (Introducción + Romancero de Tenerife: Flores I, II, III y IV). Faltaba sólo ver ciertos detalles en los originales.
    También le devolví las 2 flores de La Palma con problemas (pues yo aquí no tenía los originales). Son parte del 2° tomo. Últimamente envié a Mari Sol [de Andrés] 2 flores más (Go­mera y Hierro). Ahora me escribe —antes de recibirlas— que se va del 8 al 25 de agosto. Es decir, mañana.
    ¿Entregó Ana a Castalia el Ier tomo? Si lo hizo estamos salvados hasta fines de agosto. Si no lo hizo, te pido que intentes recobrarlo y mires tú misma las pocas cosas que faltaban y lo en­tregues a Castalia, Zurbano 39 (Teléfono 257 77 62)". (7-VIII-1968)231.

Sólo las obras de Ramón Menéndez Pidal que imprimía "Espasa Calpe", entre ellas la 3a edición con adiciones de la Leyenda de los Infantes de Lara y los Estudios sobre el Romancero, progresaban debidamente232.
      Llegado el Otoño, la vida de Ramón Menéndez Pidal se fue haciendo más y más precaria y el 14 de Noviembre de 1968 se produjo su muerte. Sus obras inconclusas le sobrevivían, sin que los centros de investigación que planeó para que aprovecharan el trabajo y materiales acumula­dos en su larga vida quedaran firmemente establecidos y fueran eficazmente operativos.
      Una vez muerto y enterrado Ramón Menéndez Pidal, por más que sus albaceas testamenta­rios (Rafael Lapesa, Luis Menéndez Pidal, Rafael Masaveu, Juan López Suárez) y los miembros de la "Comisión encargada del Gobierno y administración de la Biblioteca Menéndez Pidal (Ra­fael Lapesa, Dámaso Alonso, Luis Felipe Lindley Cintra, Consuelo Gutiérrez del Arroyo) fue­ran personas especialmente interesadas en el legado cultural de Ramón Menéndez Pidal, nunca llegarían a remontar las dificultades que se les presentaron al intentar resolver el futuro de la Bi­blioteca Menéndez Pidal233, debido a su deseo de inhibirse respecto al conflictivo pro-indiviso en que quedó la casa (y solar) del olivar de Chamartín234. Las propuestas de la University of Wisconsin (reiteradamente presentadas en 1969, 1970 y 1971) quedaron, finalmente, sin respues­ta. En consecuencia, el proyecto de un Centro de Estudios Filológicos con base en el Archivo-Biblioteca Menéndez Pidal murió lentamente235, e incluso la antigua casa de Ramón Menéndez Pidal parecía condenada a su destrucción.
      En cuanto al "Seminario Menéndez Pidal", una vez desaparecida la figura ("nacional" e "in­ternacional") del "Néstor de los filólogos", el centro creado en 1954 en la Universidad de Ma­drid quedaba sujeto a los avatares de la política universitaria en un período especialmente tur­bulento.
      La falta de un destino seguro para los fondos archivísticos y biblioteca Menéndez Pidal236 y la precaria situación, en cuanto centro de investigaciones, en que quedaba el "Seminario" que llevaba su nombre no podían hacer olvidar, sin embargo, una realidad apremiante: la existencia en las imprentas de un conjunto de obras en publicación que no podían detenerse237. Entre ellas, varias referentes al Romancero.

    "Dile a Ana [Valenciano], madre [escribiría por entonces (22-XI-1968) a Jimena Menén­dez Pidal, desde Verona, Wisconsin], que me envíe las pruebas de Aguirre con el romance de Dirlos, el texto y las variantes. Ha llegado un microfilm con el Pliego Suelto de Londres y quie­ro comprobar las lecturas de [H.] Thomas. Las pruebas se hallan en la 2a carpeta del R[omancer]o Tradicional] que está imprimiendo Aguirre (o las tiene Mari Sol [de Andrés], quizá)".

      El 30 de Enero de 1969 salí (con mi familia) para Madrid, vía Londres, para pasar un se­mestre dedicado a la investigación en España, conforme a lo que había proyectado antes de que la enfermedad de Ramón Menéndez Pidal se agravase.

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

212 E incluía para su estudio una lista con esas ide­as entonces perfiladas, así como unas "Posibles cláu­sulas del depósito".

213  Sugería que el proyecto se lo leyera Luis Me­néndez Pidal a Gonzalo Menéndez Pidal antes de que interviniera Antonio Sánchez Barbudo, quien había llegado a Madrid y llevaba la representación de la University of Wisconsin para tratar del tema.

214  Domingo [26] de Noviembre de 1967.

215 Según informé a Ramón Menéndez Pidal.

216 Consistentes en la microfilmación del "Archivo del Romancero" y de las portadas de los libros de la "Biblioteca", a fin de ir elaborando un índice-inventario.

217 Si bien admitía que "en el futuro se podrán separar las viviendas y el archivo-biblioteca"; pero, mientras estuviera Ramón Menéndez Pidal "enfermo en el mismo piso donde están los libros", la presencia de becarios e investigadores le parecía, desde luego, "perturbadora".

218 Traduzco del inglés. El trabajo de microfilma­ción, aunque fue iniciado (por Santiago Gutiérrez del Arroyo) quedó inconcluso; y no, ciertamente, por desinterés de la University of Wisconsin.

219  Según explicaba en la carta que a continuación cito.

220 Que antes del 1-I-68 le proporcionó "Isabel, la que lleva la contabilidad del Seminario en la Facul­tad".

221 Acompañadas de una carta del 9-II-1968.

222 Tres de ellas por editores independientes ("Es­pasa Calpe" y el C.S.I.C.).

223  "El viaje a Méjico se acerca. Tal vez se prolon­gue con un cuatrimestre en Harvard", me había es­crito Lapesa el 15-II-1968.

224 "Me escribe Mari Sol [de Andrés] que has deci­dido reincorporarte al «Seminario» y que te ha tras­pasado las pruebas del Romancero. También me anunciaba una carta tuya que no ha llegado".

225 "Entregaron a Bustos las pruebas hace meses, y por Almería andan. Escribí a Bustos vía Lapesa (...) pero a Lapesa no le pareció oportuno transmitirle la carta".

226 Según le comuniqué a Lapesa en carta del 13-IV-1968.

227  Hernández Perera me escribió el 20-VII-1968: "Muchas gracias por tu cariñosa carta del 5 julio, por tu felicitación y buenos augurios por mi rectorado y sobre todo por la buena nueva de La flor de la marañuela. Romancero General de las Islas Canarias, que creía más atrasada de edición. El «Aula de Cultura del Cabildo Insular de Tenerife» tenía previstas para el presupuesto de sus ediciones de 1966 unas 150.000 pts., que naturalmente no obran ya en el presupuesto actual. Creo que ello no impedirá seguir contando con esta cantidad (...). Cuando la imprenta haya re­mitido la factura, espero esté tomado el acuerdo (...)".

228  En carta a mi madre del 22-IV-98 le informé: "Envié a «Gredos» la mitad del libro sobre romances raros. Me dicen que, si entrego el resto antes del ve­rano, el libro saldría de aquí a un año. Es mi contribución al centenario de Menéndez Pidal".

229  Ya que, según en ella me hacía saber Mariano Gilaberte, "estamos llevando todos los trabajos con gran celeridad, pues ya le dije en mi anterior carta que queremos que todas ellas salgan dentro del año actual" (se refería al conjunto de Obras de Ramón Menéndez Pidal que iban a presentarle con ocasión de su Centenario).

230   El 22-XI-1968, al tener noticia de su muerte, comenté a mi madre: "Después de haberle visto en los momentos malos pasados, mientras estuve ahí, no me atrevía a desearle muchos días de vida, a menos que hubiese vuelto a una situación relativamente pla­centera (...). Mi viaje (...) no fue, sin embargo, algo perdido. Tuve la satisfacción de aquella pregunta o petición: «cuéntame de Wisconsin»".

231  El día 5 del mismo mes había ya comentado en otra carta: "Nada sé del estado de las pruebas del Ro­mancero canario después de la partida de Ana [Valen­ciano]. ¿Entregó a «Castalia» las del primer volumen? He escrito a Mari Sol [de Andrés] echándole ese peso encima también a ella. Las cosas no van como uno quiere...".

232 "Me acusaron en «Calpe» recibo de las Adiciones a los Infantes. Veo que están los artículos sobre Ro­mancero que agrupé allá. Me consultaron con motivo de la repetición (palabra por palabra) del relato de la «lavandera del Duero» en dos de los artículos que se publican en el tomo. Creo que hay que dejarlos como son y todo lo más poner una nota a pie de página ha­ciéndose cargo de la repetición" (30-IX-1968).

233 El 14 de Enero de 1970 el Dean Robert M. Bock escribió a Rafael Lapesa aceptando en principio (salvo una enmienda) la propuesta de creación de un "Center of Philological Studies" basado en el "Archive-Library" de Menéndez Pidal y subvencionando durante un quinquenio el funcionamiento del Archivo-biblioteca con $ 7,500 por año. En la carta se hacía saber que se habían dado poderes a E. R. Mulvihill para fir­mar el acuerdo. La propuesta no tuvo respuesta. El 4 de Marzo de un año más tarde, 1971, Mulvihill me escribiría a la University óf California, San Diego: "No he recibido ni una palabra de Lapesa últimamente. ¿Hay algún tipo de actividad en ese frente?".

234 El 8-IV-1971 escribí dolido a Rafael Lapesa: "La­mento que la posición tomada por la Comisión en­cargada del gobierno y administración de la Bibliote­ca Menéndez Pidal acerca del problema básico de sus atribuciones no vaya a facilitar la institucionalización de la Biblioteca, antes al contarlo haga más difícil que se llegue algún día a realizar (...). Parece ser, que una vez alejado yo de la University of Wisconsin, la pro­puesta de la misma empieza a verse con mejores ojos en Madrid (...). Según ya le decía en mis cartas ante­riores, mi salida de la University of Wisconsin (basada en las razones que expongo en mi carta de dimisión dirigida al Dept. de español —de que le adjunto co­pia— no tiene por qué afectar a los planes de institucionalización de la Biblioteca (...). Si la University of Wisconsin se desinteresara ahora por el proyecto, se­gún Vd. está convencido y supone que yo también, me parecería el colmo que se me acuse a mí de la no realización del proyecto, después de haber gastado, año tras año, mis vacaciones, el dinero de mis hijos y un sin fin de energías en descornarme en Madrid por sacar adelante la «Biblioteca Menéndez Pidal»".

235 Véanse, al respecto, las pp. 59 a 63 de D. Cata­lán, "Las obras futuras de Menéndez Pidal" en el nú­mero "Homenaje a Ramón Menéndez Pidal" de La Torre. Revista general de la Universidad de Puerto Rico, años XVIII y XIX, nos 70 y 71 (Oct.-Dic 1970 y En.-Mar. 1971), 51-73.

236  Como hice público en mi contribución a La Torre (1970-71)  citada en la nota anterior,  "En cuanto al Archivo filológico de Menéndez Pidal, esto es, los materiales que me han sido encomendados para continuar la publicación de las obras y do­cumentos cuya edición me parezca deseable, mi política ha sido el intentar asociarlo a la «Biblioteca Menéndez Pidal» (siempre que se ha discutido se­riamente la institucionalización de la misma), faci­litar su consulta (cuando tenía garantías de seriedad en su utilización) y buscar la colaboración profesio­nal de las personas que me parecen más capacitadas para transformar esos materiales en obras imprimi­bles" (pp. 62-63).

237 Seis volúmenes de "Obras Completas" de Ra­món Menéndez Pidal en la "Editorial Espasa Calpe", cinco volúmenes preparados en el "Seminario Menéndez Pidal" y dos para la "Editorial Gredos".

LÁMINAS

Desde el "Institute for Research in the Humanities" de la Universidad de Wisconsin, Diego Cata­lán intentó que se creara en Chamartín un "Center of Philological Studies" filial del "Seminary of Medieval Studies" wisconsiniano que permitiera mantener vivo y operativo el "Archivo-Biblioteca Menéndez Pidal".
En el "Institute for Research in the Humanities" hablando con Germaine Bree (la Directora), en 1967/68.

 

Ll. Kasten, como Director del "Seminary of Medieval Spanish Studies" de la Universidad de Wisconsin (que en tiempos anteriores habían dirigido A. G. Solalinde y A. Castro), redactó una "Preliminary Proposal", en que se concretaba el funcionamiento de ese "Center of Philological Studies" en la casa de Ramón Menéndez Pidal. La propuesta fue aprobada por las autoridades académicas de la "University ofWisconsin".


Carta del "Dean" de la "Gradúate School" de la "University of Wisconsin" acusando recibo de la respuesta de R. Menéndez Pidal a la "Preliminary Proposal". En ella expresa su confianza en que mi próxima estancia en Madrid sirviera para poner en marcha la fase preliminar del proyecto.

Carta de Mariano Gilaberte (25-IV-1968) relativa a las obras proyectadas para presentar a R. Menéndez Pidal en su 100° aniversario.

La sombría pintura que de la Universidad española trazaba a comienzos de 1968 Rafael Lapesa terminó por dar lugar a un cambio de Ministro de Educación. Tras la caída de Lora, fue nombrado José Luis Villar Palasí. La vida de Menéndez Pidal se aproximaba a su fin. El "Seminario" que lle­vaba su nombre parecía destinado a extinguirse con él.
Villar Palasí, como nuevo Ministro de Educación, visitó a Menéndez Pidal; pero dejó reducidas a 0,00 las consignaciones destinadas en 1968 al "Seminario Menéndez Pidal", a pesar de las diez obras (cinco de ellas "en prensa") que tenía en marcha el Seminario al finalizar el año anterior.





Madrid, foto de autor desconocido.


Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

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