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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

10. LAS TRADICIONES ORALES LEONESAS Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988

10. LAS "TRADICIONES ORALES LEONESAS" Y EL ROMANCERO EN LEÓN A FINALES DEL S. XX, 1984-1988.  VIII EL ARCHIVO DEL ROMANCERO RENACE COMO PATRIMONIO CULTURAL DE INTERÉS MUNDIAL.

      La necesidad de buscar fondos extra-murales, complementarios de los ofrecidos por el "Na­tional Endowment for the Humanities" sujetos a la fórmula "dólar por dólar obtenido", fue la razón determinante para que un equipo de investigadores de carácter internacional, dirigido por mí 252, presentara un proyecto al concurso público convocado por la Diputación Provincial de León el 27 de Setiembre de 1984 sobre el tema "Recopilación y estudio de manifestaciones de la creatividad popular-tradicional de base oral en León". Resuelto el concurso en nuestro favor (31-I-1985), la compilación de esas "Tradiciones orales leonesas" dio lugar, en lo tocante al Ro­mancero, a la organización de un "Cuarto cursillo teórico-práctico sobre el Romancero" en la Universidad de León y de una gran encuesta colectiva con él relacionada (durante el verano de 1985)253. Pese a que el "Archivo Menéndez Pidal / Goyri" y el "Archivo Sonoro del Romance­ro" contenían ya una espléndida colección de romances de León, en que se hallaban represen­tadas la mayor parte de las comarcas de la provincia con su gran variedad de sub-tradiciones, quisimos aprovechar la ocasión para ampliar al máximo el conocimiento del Romancero que aún permanecía oculto en la memoria de los portadores de tradición leonesa, pues, en conjun­to, León era, quizá, la provincia española en que, a finales del s. XX, se conservaba el Roman­cero más rico, tanto temáticamente, como en el tratamiento poético dado a cada tema (vista la gran variedad existente entre unas versiones y otras de un mismo romance y la presencia en las narraciones romancísticas de múltiples motivos poéticos enriquecedores de la fábula). Movidos por ese interés, en el invierno de 1984254 realizamos ya, sin esperar a la resolución del concur­so, una pequeña encuesta, con un reducido equipo investigador255, en preparación de la gran encuesta propuesta en el proyecto para el próximo verano; y, en el curso de ella, recogimos ver­siones en 28 lugares del centro y sur de la provincia256.
      Para realizar la gran encuesta veraniega fue preciso alojarse en el propio León257; ello, unido a la presencia de profesores de Segunda Enseñanza con residencia local, y al gran número y di­versidad de los participantes veteranos y bisoños258, hizo más inmanejable que en experiencias previas el proceso didáctico-investigador259. No obstante, en cuanto a los lugares que aquel deslabazado "colectivo" encuestador logró explorar260 y en cuanto a la cantidad y calidad de los textos tradicionales salvados del olvido en aquella última encuesta leonesa de 1985, la experiencia tuvo re­sultados, una vez más, muy positivos. Baste destacar que, al seleccionar en la "Antología 1899-1989", con criterios de perfección poética y de representatividad de los diversos "tipos" de cada ro­mance editado, las mejores versiones del corpus compilado a lo largo de cien años de recolección, nada menos que 242 textos recogidos en 1985 fueron escogidos para su publicación. Y que, entre esos textos seleccionados hay versiones de romances de tanto interés y más o menos escasa presen­cia en la tradición oral moderna como Muerte del maestre de Santiago (4), Muerte del príncipe don Juan (8), La caza de Celinos (3), Pérdida de don Beltrán (2), Belardo y Valdovinos (8), Mocedades de Montesinos (1), Gaiferos y Galván (1), Gaiferos rescata a Melisendra (2), El conde Dirlos (3), El conde Alarcos (5), Briana y la sierpe (2), Alabóse el conde Vélez (3), La esposa de don García (3), etc.
      La exploración a fondo de la tradición romancística de una provincia realizada en las sucesi­vas encuestas por tierras de León en 1977, 1979, 1980, 1981, 1982, 1984 y 1985 no tiene pa­rigual en la Península (salvo, quizá, en Trás-os-Montes, en Portugal261). Ello me permitió des­cribir con autoridad en 1989262 el panorama de "El romancero leonés del último cuarto del siglo XX. Estado de la tradición oral". Del conjunto de observaciones hechas entonces reproduzco a continuación las que me parecen más interesantes para la exposición presente:

    "2. Es posible que no haya un solo pueblo de la provincia que carezca de tradición ro­mancística. Cuando, habiendo sido visitado por un equipo encuestador, un pueblo no pro­porcionó alguna, es más probable que ello dependiera de condiciones adversas que de la au­sencia de un mínimo repertorio local".
    "4. La comparación del corpus del A[rchivo] SO[noro] del R[omancero] con el corpus del A[rchivo] M[enéndez] P[idal] permite afirmar que los encuestadores del último cuarto del s. XX han conseguido recoger la casi totalidad de los temas romancísticos descubiertos por los investigadores de la primera mitad del siglo e incluso hallar algún tema de gran antigüedad  con el que sus predecesores en la recolección de romances nunca habían topado".
    "6. En la recolección de los últimos años abundan las versiones excelentes, con intrigas ri­cas en motivos secundarios y expresadas en un lenguaje figurativo plenamente tradicional.
    7. La vitalidad del romancero en unas comarcas y otras es muy variable. La tradición más depauperada se observa en las comarcas cuya agricultura tradicional ha sido substituida, en vir­tud de los regadíos, por una nueva, o en que la economía local depende del desarrollo indus­trial. También se ha apocado sensiblemente la tradición en las comarcas en que la despobla­ción alcanza límites extremos (debido al abandono por sus habitantes de zonas rurales en que la vida es especialmente dura o a causa de la destrucción de las vegas cultivables por la cons­trucción de embalses). También es mínima la vigencia del romancero en las áreas invadidas por el desarrollo de una cultura ciudadana apoyada en la extensión de urbanizaciones y chalets".
    "10. La edad media de los informantes del A[rchivo] SO[noro del] R[omancero] es mu­cho más alta que la de los informantes del A[rchivo] M[enéndez] P[idal]. De los excelentes cantores o recitadores de romances descubiertos en las primeras encuestas del S[eminario] M[enéndez] P[idal] una mayoría han muerto ya. Es posible que, en muchos casos, esos in­formantes representen el último eslabón de una cadena tradicional que se remontaba en el pa­sado hasta los siglos XV o XVI (o aún a tiempos anteriores)".

      Al llevar, finalmente, a término, la preparación para la imprenta del corpus del Romancero gene­ral de León, que el cumplimiento del proyecto presentado ante la Diputación provincial de León nos obligó a anteponer a otras actividades del proyecto DEAPHR, nos percatamos en 1988-1989 de que el éxito de la política de "salvamento" del Romancero oculto en la "memoria colectiva" de los portadores leoneses de tradición exigía reconsiderar críticamente el proyecto pidalino de comienzos de siglo consistente en reunir y ofrecer completo el "cuerpo" del descuartizado Roman­cero hispánico. ¡Tal proyecto ya no resultaba siquiera viable para recomponer uno de los "miem­bros" menores de ese cuerpo, la sub-tradición de una sola provincia española! En efecto, meramente el tratar de editar e imprimir todos los textos leoneses coleccionados en el "Archivo Menéndez Pidal / Goyri del Romancero" y en el "Archivo Sonoro del Romancero" era ya un objetivo imposible, toda vez que su número desbordaba cualquier cauce formal que se intentara construir para dar salida a todo el caudal de versiones llegado a nuestro conocimiento. Hubo, por tanto, que optar por introducir en la elaboración del Romancero general de León criterios selectivos: se optó por la presentación antológica263 y por la eliminación de dos sub-géneros, el formado por el "Ro­mancero sacro" y el formado por el "Romancero vulgar" 264. En la elección de estos criterios triunfó la consideración literaria del género "romance", en patente autocrítica respecto a los criterios de supuesta objetividad documentalista y de un precipitado antropologismo folklorista que rigieron una publicación anterior del DEAPHR: Voces nuevas del Romancero castellano-leonés (1982).

Diego Catalán: "El archivo del Romancero, patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia" (2001)

NOTAS

252  Constituido por Diego Catalán, J. Antonio Cid, Flor Salazar, Ana Valenciano, Beatriz Mariscal y Suzanne Petersen, como especialistas en el romance­ro y Julio Camarena como especialista en la cuentística. A última hora hubo que prescindir, como cono­cedor de la música tradicional, de José Manuel Fraile.

253  La primera parte de la encuesta se concibió como prácticas del "Cursillo" organizado en la Universidad de León con apoyo del "Comité Conjunto Hispano-Norteamericano para la Cooperación Cul­tural y Educativa" y la Diputación Provincial de León; la segunda como parte del proyecto "Salva­mento de una herencia cultural amenazada de extin­ción: El Romancero oral", subvencionado por la "Comisión Asesora de Investigación Científica y Técnica (CAYCIT)".

254  Con ocasión de la presentación del proyecto ante la Diputación Provincial de León.

255  Formado por Diego Catalán, J. Antonio Cid, Flor Salazar y Ana Valenciano, acompañados por Ra­quel Calvo, Mariano de la Campa, Juan Bautista Crespo, Concepción Enríquez de Salamanca, Regino García Badell y Cecilia Ruiz.

256  Detallo las localidades en Romancero general de León, I (1991 y 1995), pp. lLXXXV-LXXXVI  Se recogie­ron unas 270 versiones.

257  Dado que el "Cursillo" que encabezaba la pri­mera parte de la encuesta se celebraba en la Universi­dad de León con becarios radicados en la ciudad y, también, habida cuenta del número excesivo de par­ticipantes a ella que hacía imposible el poder alojar­nos en una pequeña población de la provincia.

258 Aparte del equipo director de la encuesta (Cata­lán, Cid, Mariscal, Petersen, Salazar, Valenciano), par­ticiparon, como becarios del proyecto DEAPHR, Ra­quel Calvo, Julio Camarena, Mariano de la Campa, Débora Catalán, Concha Enríquez de Salamanca, Pa­loma Esteban, José Luis Forneiro y Maite Manzaneta, junto con los investigadores y estudiantes españoles Alberto Alonso, Elena Aparicio, Pilar Aragón, Ana Beltrán, Michel Bilbao, Mercedes Cano, Teresa Cillanueva, Paloma Díaz Mas, Bárbara Fernández, José Manuel Fraile, Regino García Badell, Joaquín Gonzá­lez Cuenca, Gerardo Gózalo, María África Hardisson, Almudena Jimeno, Jon Juaristi, Antonio Lorenzo, Yo­landa Mancebo, María del Mar Martín Manzano, Francisco Mendoza, Cruz Montero, Pilar Moreno, Roberto Moyano, Maravillas Núñez-Cortés, Javier Olmos, José Ramón Prieto, Salvador Rebés, Isabel Rodríguez, Esther San Pastor, Antonio Sánchez, Do­lores Sanz, Elena Tirado, Maximiano Trapero, Millán Urdíales y Ana Vian y los extranjeros Paul Bénichou, Michelle Débax, Brian Dutton, Aurelio González, Andrea Hamos, Ana Pelegrín y Silvia Roubaud, y los profesores de Instituto de la provincia de León beca­dos por la Diputación Provincial María Luisa Argüe­lles, María Jesús Fernández Cordero, Francisco Javier Fuente, José Luis González Arpide, Bernardino Gon­zález Pérez, Victorino Madrid, José Enrique Martínez Fernández, Eugenio Miguélez, Nicolás Miñambres, Angela Ramos, Joaquín Serrano y Julia Valenzuela. Julio Camarena continuó, en meses posteriores, la re­cogida de romances, al tiempo que exploraba la tradi­ción cuentística de la provincia, como parte del mis­mo proyecto.

259 En cierto modo, aquel desestructurado cursillo-encuesta me llevaría a poner definitivamente fin a las grandes encuestas colectivas destinadas al "salvamen­to" del Romancero oral. Desgraciadamente, el "Insti­tuto Universitario Seminario Menéndez Pida!" no sintió inmediatamente el apremio de reemplazarlas por un nuevo modelo de encuestas sistemáticas, dan­do por supuesto, con un optimismo excesivo, que la tradición soterraña del Romancero no estaba en tran­ce de inmediato agotamiento.

260 Acerca de los múltiples lugares en que se obtu­vieron romances en la encuesta del verano de 1985, véase Romancero general de León (1991 y 1995), pp. LXXXVTI a LXXXIX.

261  Modernamente explorado por Manuel da Cos­ta Fontes, Pere Ferré, Vanda Anastácio, José Joaquim Dias Marques y Ana María Martins.

262  En "El Romancero leonés: Descubrimiento y compilación". Estudio introductorio en Romancero general de León, I (1991y 1995), pp. XI-CXXXVI: pp. XCIII-XCV.

263 En la "Presentación" de los dos volúmenes del Romancero general de León. Antología 1899-1989, (preparada por D. Catalán, con la colaboración de Débora Catalán, Paloma Esteban, Ángeles Ferrer y Maite Manzanera como transcriptores de las versio­nes del ASOR, M. de la Campa como auxiliar en el picado de los textos y Suzanne Petersen como res­ponsable de la maquetación y producción del "photo ready copy" realizado en U.S.A.), se justificó este ca­rácter diciendo: "El carácter selectivo de la muestra publicada deja naturalmente inéditas múltiples ver­siones de los mismos temas. Esas versiones se hallan en tres archivos de tipo distinto: el "Archivo Menén-dez Pidal" (AMP), con materiales escritos, el "Archivo Sonoro del Romancero" (ASOR), con materiales básicamente grabados, y el "Archivo Internacional Electrónico del Romancero" (AIER), con materiales electrónicamente almacenados. Los tres archivos es­tán, en la actualidad, depositados en Menéndez Pidal 5, Madrid (28036), en locales cedidos por la "Fun­dación Ramón Areces" a la "Fundación Menéndez Pidal". Los fondos inéditos serán utilizados en publi­caciones de carácter no selectivo, como el Romancero Tradicional de las Lenguas Hispánicas, el Catálogo Ge­neral del Romancero Pan-Hispánico, etc." (p. X).

264 La exclusión de estos sub-géneros se planeó inicialmente como algo provisional, en espera de un ter­cer volumen. El tiempo la va haciendo definitiva.

LÁMINAS

Gracias a la ayuda del taxista Isidro Ortiz Mendoza, que mediante el silbo gomero, logró locali­zarlo al otro lado de un cerro, y explicarle el objeto de nuestra visita, logramos entrevistar en medio del campo de Chipude (La Gomera, Canarias,) a Ruperto Chineda.
Ruperto Chineda y Diego Catalán, contemplando a lo lejos el mar; y Teresa Gutiérrez cigarro en mano.

Ruperto, flanqueado por Isidro, canta El Cid pide parias al moro a Flor Salazar, Diego Catalán y un grupo de ex-alumnas de la Universidad de La Laguna, 1983.

La reconstrucción de la rama gitana del Romancero pan-hispánico sólo ha sido posible gracias a la labor sistemática, durante decenios, de Luis Suárez Ávila. El Archivo Menéndez Pidal se ha enri­quecido con sus contribuciones, que muestran la difícil pervivencia de un repertorio con el que Ma­nuel Manrique de Lara vino a dar en los primeros decenios del s. XX cuando florecía.

 

León ha sido la provincia española mejor encuestada. Ese privilegio arranca desde muy antiguo. Pero ha sido en los años de recolección con grabadora mediante campañas de exploración en equi­po cuando el conocimiento del romancero leonés ha llegado a ser muy completo
La recolección del proyecto "DEAPHR" y anejas. Lugares donde se grabaron romances entre 1977 y 1989.

 

    

Nada menos que 242 textos de entre los recogidos en 1985 fueron considerados suficientemente valiosos como para ser reproducidos en la Antología de "Tradiciones orales leonesas". Paloma Díaz Mas, Sylvia Roubaud, Pi­lar Aragón y Diego Catalán (17-VII-1985) recogiendo romances en Penouselo. (Foto Maite Manzanera).

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