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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

29.- 2. EL FIN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA ALFONSÍ Y LA ESTORIA CARADIGNENSE DEL CID

29.- 2. EL FIN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA ALFONSÍ Y LA ESTORIA CARADIGNENSE DEL CID

2. EL FIN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA ALFONSÍ Y LA ESTORIA CARADIGNENSE DEL CID. IV. EL MIO CID DE ALFONSO X Y EL DEL PSEUDO IBN AL-FARAŶ

      Según ya hemos apuntado, una de las importantes divisiones que presenta el manuscrito artificioso E2 ocurre inmediatamente antes de la sublevación de Valencia con Ibn Ŷaḥḥāf (Abeniaf). El copista que a fines del s. XIII escribió el lujoso manuscrito iniciado en Ramiro I interrumpió de pronto su trabajo en el capítulo 896 (de PCG), sin concluir ese capítulo,36 cuyo titular anuncia varios sucesos que no llegaron a relatarse,37 y dejó en blanco buena parte del cuaderno que estaba utilizando.38 Cuando a mediados del s. XIV una nueva mano39 trató de completar la historia cidiana allí abandonada, trascribiendo, con factura bastante tosca, un texto de origen independiente (cuya particular numeración de capítulos incluso conservó en su copia),40 prescindió de parte de los sucesos anunciados en el epígrafe, conforme hacía el manuscrito que le servía de base. La misma sutura presentan otros textos: el manuscrito F y la Crónica ocampiana.41 Pero mucho más interesante que esta laguna (ya otras veces examinada),42 como índice de una profunda división en la Prime­ra crónica general, es el radical cambio de estructura que a partir de este punto se produce en ella.

      Antes del capítulo 896, el equipo de técnicos de la escuela alfonsí dedicado a la Estoria de España había elaborado un relato del reinado de Alfonso VI perfectamente concorde con los principios compilatorios que regían la elabo­ración de esa gran empresa historiográfica.43 El espinazo de la narración venía a estar formado, como de ordinario, por una versión de las dos historias generales latinas del reino castellano-leonés, la del Toledano y la del Tudense, minuciosamente entrelazadas en un relato único; pero en este reinado, tan rico en fuentes particulares, a estas dos historias de carácter general se sumaban, como constituyentes esenciales de la narración, tres historias espe-cialiazadas: la historia de la pérdida de Valencia titulada Al-Bayān al-wā i  fī al-mulimm al-fā i de Ibn cAlqama,44 la Historia Roderici y el Mio Cid, referentes todas tres al hidalgo castellano. Toda esta materia se ordenaba, conforme a un muy novedoso esfuezo de precisión cronológica, por años de reinado.45

    «Andados II annos del regnado del rey don Alffonsso, et fue esto en la era de mill et cient II annos, et andaua otrossi estonces ell anno de la Encarnation del Sennor en mill et LXIIII, et el de Henrric empera­dor de Roma en XVI, en este anno...» (PCG, p. 521b21-26); «Del tercero anno del regnado deste rey don Alffonso non fallamos otra cosa de contar que pora aqui pertenesca, sinon que...» (PCG, p. 522a16-17); etc.. «Andados XIII annos del regnado deste rey don Alffonsso, et fue esto en la era de mill et CXIII annos, et andaua otrossi estonces el anno de la Encarnacion del Sennor en mill et LXXV, et el de Henrric emperador de Roma en XXVII, pues que...» (PCG, p. 537a29-34); «Del XIII anno fastal XVII del regnado deste rey don Alffonsso non falla­mos cosa que de contar sea que a la estoria pertenesca, sinon tanto que en el XIIII...» (PCG, p. 538a12-15); etc.

    Como complemento de las grandes fuentes de carácter narrativo, se incor­poraban las breves noticias que sobre sucesos muy particulares proporcio­naban otras fuentes historiográficas de carácter muy vario.

      a)     La Historia Arabum del propio arzobispo toledano don Rodrigo Ximénez de Rada:

    Muerte de Habeth Almutamiz y reinado de Aben Habeth en Sevi­lla y en Córdoba (PCG, c. 858, p. 531b22-29. HArab. XLVIII, 282a, con retoques); sustitución de los nombres de los reyes de Zaragoza dados por la Historia Roderici (PCG, caps. 859, 860, 863, pp. 532a13, 46, b1, 2, 4, 6, 11, 16, 535a5, b8. HArab. XLIX, 282a); Alcadirbille, sobrenombre de Yahya de Toledo (PCG, c. 866, p. 537a36. HArab. XLIX, 282a); retoques en la sucesión de reyes zaragozanos dada por Ibn cAlqama (PCG, c. 877, p. 548b9, 549a28-29. HArab. XLIX, 283a); señorío de Yuçaf Almiramomelin en el Andalucía (PCG, c. 887, p. 558a30-b5. HArab. XLVIII, p. 282a; 46 alteración del nombre del rey de Zaragoza (PCG, c. 890, p. 559b40. HArab. XLIX, 283a).

      b)    Un Liber regum amplificado:47

    Pormenores sobre las mujeres de Alfonso VI (PCG, c. 847, pp. 520b34-35, 521a17 y quizá 521a42-b7 y b11-14. LReg.1, p. 210, LReg.2, p. 484); lides del Cid con Xemen Garcia de Torrellos y con el moro Fariz (PCG, c. 848, p. 522a23-33. LReg.2, p. 493); muerte de Diag Royz hijo del Cid en la lide de Consuegra (PCG, c. 866, p. 538a9-11. LReg.2, p. 494).

      c)    El Cronicón lusitano:

    Conquista de Coria (PCG, c. 866, p. 538a27-29. CrLus., p. 10a); derrota de Sacralias (PCG, c. 887, pp. 557b42-558a30. CrLus., p. 10a).

      d)    Otros anales, sin duda de origen navarro-aragonés:48

    Desbarato en Ayona de Sancho el Mayor (PCG, p. 473a25-32); San­cho el Mayor muere en Asturias traidoramente asesinado por un peón (PCG, p. 481b12-15); el rey García puebla Piédrola y conquista y repuebla Funes (PCG, p. 484fe16.18); el rey García vence y mata a Limaymon en Rencón de Soto y conquista Calahorra (PCG, p. 484b19-21). A esta misma obra analística desconocida, interesada por la historia navarro-aragonesa, habrá que adscribir probablemente, en el reinado de Alfonso VI, la noticia de la muerte del infante don Ramiro y el conde don Gonçalo en la traición de Rueda (PCG, c. 864, p. 536a3-4), y, desde luego, la referencia a la sucesión en el trono aragonés: don Pedro-Alfonso el Batallero (PCG, c. 865, p. 537a13-16); quizá proceda también de esta fuente la muerte del rey don Sancho en Peñalén (PCG, c. 846, p. 520b21-22) 49 e incluso algunos detalles históricos añadidos a la Historia Roderici en los caps. 848 y 862.

      e)    Y unos terceros, posiblemente toledanos:50

    Alfonso VI derrotado en Consuegra por Abenalhage (PCG, c. 866, p. 538a6-9); Abenalhage derrota y malhiere a Alvar Háñez en Almodóvar (PCG, c. 866, p. 538a23-26); derrota de Alvar Háñez y de los hijos de Gómez Díaz (PCG, c. 888, p. 558b45-48); Abenalhage derrota en el *Espartal a los de Extremadura (PCG, c. 888, p. 559a1-2).

      Además, se añadían rápidas referencias a la historia traspirenaica proce­dentes de Sigebertus Gemblacensis:

    Sucesión papal: Alexandre-Aldebrando (Gregorio VII), PCG, 848, p. 522a18-22, según Sigeb. a. 1073.51

      Súbitamente, a partir del capítulo 896, la Primera crónica general (en los tres textos o prototipos que aquí contienen su versión)52 abandona toda precisión cronológica, dejando de consignar el comienzo de nuevos años de reinado;53 con la estructuración en anales desaparecen conjuntamene las referencias a la sucesión de Papas, emperadores y reyes de Francia tomadas de Sigeberto, así como toda noticia de carácter analístico, incluso las del Cronicón lusitano. También se prescinde por completo ―lo cual es bien nota­ble― de la Historia Roderici.54 Consecuentemente, en lo que sigue queda como fuente única la historia valenciana de Ibn cAlqama desnuda de toda adición. Después, se acude, sin conjuntar tampoco su narración con informes de otro origen, a un texto de procedencia épica (cuyo modelo más o menos lejano es el Mio Cid) continuado por la monacal *Leyenda de Cardeña, esto es, se trascribe simplemente una *Estoria del Cid que, según su filiación apócrifa, habría escrito en arábigo Abenalfarax, sobrino de Alhuacaxí y algua­cil del Cid.55

      La misma radical modificación estructural al llegar a este punto se perci­be en otras dos Crónicas, la manuelina y la de Castilla.56 En cambio, la Crónica de veinte reyes continúa con la misma técnica historiográfica antes y después del cerco de Aledo y sublevación de Valencia. En los capítulos anteriores nos ofrece, en redacción generalmente más resumida, un relato paralelo al de las restantes Crónicas Generales, fundado en la misma minuciosa compila­ción de unas mismas fuentes, sometidas a una similar ordenación cronológi­ca. A partir del capítulo correspondiente al 896, en cambio, la Crónica de veinte reyes se separa totalmente de la Primera crónica (y textos relaciona­dos) 57 en cuanto a estructura y fuentes empleadas, ya que nunca abandona la técnica compilatoria característica de la Estona de España alfonsí. Veámos­lo con algún detalle.

      En los primeros tres años del reinado de Alfonso VI, la Crónica de veinte reyes entrelaza, en forma idéntica a la Primera crónica, los relatos del Toleda­no y el Tudense, enriquecidas con idénticos pormenores procedentes del Liber regum amplificado y de una leyenda piadosa;58 a esa narración se suman las mismas tres noticias independientes basadas en unos anales (quizá nava­rro-aragoneses), en Sigeberto y en el Liber regum.59 En los años 4º a 8º del reinado, combina, exactamente como la Primera crónica, los dos relatos del destierro del Cid que le ofrecían la Historia Roderici y el Mio Cid, idéntica­mente retocados en ciertos pormenores onomásticos con De rebus Hispaniae y con la Historia Arabum del Toledano;60 y, en medio de esa narración, interpola la misma noticia de carácter independiente tomada de la Historia Arabum (sucesión de Aben Habet en Sevilla).61 En los años siguientes (Tole­do ―invasión almorávide), aunque la Crónica de veinte reyes disiente de la Primera crónica (y textos emparentados) en la cronología y ordenación de los sucesos, la identidad estructural entre una y otra obra se subraya por el gran número de fuentes utilizadas de una misma forma. Ambas crónicas manejan tres narraciones básicas idénticas: el Toledano y el Tudense entrete­jidos (y retocados en algún pormenor con Ibn cAlqama),62 la Historia Roderici (enmendada en un par de detalles con el Toledano)63 Ibn cAlqama (corregido a su vez en un detalle con la Historia Arabum);64 además, una y otra aprove­chan los mismos datos de tres obras analísticas: el Cronicón lusitano,65 unos anales navarro-aragoneses66 y otros toledanos;67 así como de dos historias breves: el Liber regum y la Historia Arabum.68 Después de la invasión almorá­vide, las Crónicas vuelven a coincidir en todo (incluso en la ordenación cronológica), presentando idéntica mezcla de la Historia Roderici (con la misma omisión de los párrafos que van del § 32 a la primera mitad del § 37) e Ibn cAlqama (con igual enmienda en atención a la Historia Arabum).69

          En la sección posterior al cerco de Aledo y rebelión de Valencia, la Crónica de veinte reyes sigue ella sola organizando metódicamente la narración por años de reinado;70 continúa igualmente incorporando, al fin de cada año, las noticias ultrapirenaicas, basadas en Sigebertus Gemblacensis y en Martinus Oppaviensis (Martín Polono), sobre sucesión de papas, emperadores y reyes de Francia:

    «murio el papa Urban e fue puesto en su logar Pascual el segundo, e fueron con el çiento e ssesenta e quatro apostoligos»,71

    «murio el enperador Enrrique e rregno enpos el su fijo don Enrrique el quinto quinze años. En su tienpo deste enperador sse començo la horden del Tenplo»,72

    «en este sobre dicho año otrossy murio otrossy don Felipe rrey de Francia e rregno en pos el su fijo don Loys el quinto veynte e quatro años»;73

así como nuevos datos de procedencia analística, tomados del Cronicón lusitano:

    «saco este rrey don Alfonso su hueste e fue sobre Santaren que es en Portogal que era de moros e çercola e prisola, e esto fue Sabado dos dias por andar de Abril. Desi fue luego de esa sobre Lixbona e prisola otrossy, e esto fue Jueues tres dias de Mayo. Después desto fue sobre Sintra Sabado seys dias de Mayo. Estos logares que auemos dichos dio el rrey en guarda a su yerno el conde don Remondo, el que fue padre del enperador don Alfonso; e el conde dexo de su mano a don Suero Melendes. E el rrey don Alfonso tornosse estonces para To­ledo»,74

y de los otros anales, los toledanos y los navarro-aragoneses:

    «Garci Ximenez, un rico omne que tenie el castillo [de Alaedo], quando aquello vio, fue en pos ellos e firio en la çaga de los moros, e mato e desbarato muchos» (a. 26o).75

    «En este año otrosy ouo el rrey don Alfonso de Aragon batalla con los almorauides en vn lugar que dizen Contada, e fueron y tres rreyes moros, Auenhuerca e Auetentrimad e Auolfatima, e vençiolos todos, e despues conquirio Daroca (a. 31°)»

    «En este año otrossy mataron los christianos a Almozcaen en Valtierra, e matolo con su mano Lop Garciez de Viluiello e Martin Lopez de Valtierra. Ally fue preso el conde Ladron e el conde don Enrrique padre del rrey don Alfonso de Portogal (a. 31°)»

    «el infante (léase rrey) de Aragon de so vno con el conde don Rodrigo d’Alpechos e el conde don Cuntal e don Gascon gano Tudela que era de moros (a. 33°)»

     «mataron los moros a las potestades en Huesca (a. 38°)»

    «lidio el rrey don Alfonso de Aragon con Benalhange entre Çaragoça e Barçelona en vn lugar que dizen Lubregad, que es entre Tarragona e la dicha Barçelona, e fue vençido Benalhange e alli fue muerto (a. 40°)»

    «en este año sobre dicho priso el rrey don Alfonso de Aragon Çarago­ça, e fizo çinco batallas crueles sobre ella e vençiolas (a. 40°)»

    [«En este año fue este rrey don Alfonso de Aragon con grand hueste sobre Malaga, e duro alla honze meses, e despues, a su tornada, ouo vn muy grand torneo en Murçia. E despues, dende a pocos dias ouo batalla con moros en Daraçuel e vencio los moros e mato y muchos dellos» (a. 43o)]76

y, desde luego, no olvida la importante Historia Roderici,77 ni el viejo Mio Cid,78 que, junto con Ibn cAlqama, siguen siendo las fuentes básicas de la narración relativa al héroe castellano.

      Ante tales obsevaciones, me parece evidente que más acá del capítulo 896 la Primera crónica general (y con ella las Crónicas hermanas manuelina y de Castilla) carece de suficientes merecimientos para ser considerada represen­tativa de la Estoria de España alfonsí. Ya en los capítulos inmediatamente anteriores (relativos a la invasión almorávide) la duplicación de la batalla de Sagrajas, debida a una errónea interpretación de lo que en su origen fue simple yuxtaposición de dos versiones aún no conjuntadas en un relato definitivo, nos pone de manifiesto que la elaboración de la Estoria de España quedó interrumpida en esta parte antes de ser acabada;79 pero en los capítu­los que siguen al 896 la tarea compilatoria estaba aún menos avanzada. Sólo así se explica que el refundidor de 1289, al proponerse amplificar retórica­mente la redacción de la Primera crónica desde Ramiro I, interrumpiese su tarea a mitad de ese capítulo 896; y sólo ello justifica el que en textos posteriores 80 se completase la historia del Cid de una forma tan deficiente como la que hemos descrito. Creo pues indudable que a partir del capítulo 896 la Estoria de España nunca llegó a escribirse; de lo que hubiera sido en caso de haberse realizado el proyecto alfonsí sólo pálida e indirectamente nos lo deja entrever la Crónica de veinte reyes 81 (no las otras Crónicas Genera­les).

      Esta valoración nueva de las Crónicas antes y después de la sublevación de Valencia repercute muy directamente en la historia de la vida tradicional del Mio Cid, durante los siglos XIII y XIV, hasta aquí trazada por la crítica.

Diego Catalán. La Estoria de España de Alfonso X. Creación y evolu­ción. (1990)

NOTAS

36  PCG, p. 565a29.

37  «El capitulo de los castiellos que pechauan al Cid et de lo que el enuio dezir al rey de Saragoça et de como cercaron los almorauides el castiello que dizien Alaedo»; pero la narración escrita por E2(c) sólo alcanza a tratar el primero de los tres asuntos enumerados, el de los castillos pecheros, no los otros dos.

38  El último cuaderno de E2(c) está constituido por sólo dos folios, mod. 198 y 199. El copista dejó en blanco 7 líneas de la columna c y toda la columna d en el f. 198; el f. 199 está íntegramente en blanco.

39  La nueva mano, E2(d), inicia en el f. 200 un nuevo cuaderno; concluye su tarea en el f. 256 en que se remata la historia del Cid. Véase n. 24.

40  Sus pequeñas y toscas iniciales en rojo y azul contrastan llamativamente con las de E2(c) y E2(e), de iluminación delicada. Frente a todas las otras secciones del manuscrito E2, la parte escrita por esta mano tardía numera los capítulos; puesto que tal numeración se inicia en el «Capitulo LII» y el primero correspondería al comienzo del reinado de Alfonso VI, creo induda­ble que figuraba ya en el original que utilizó el copista de E2(d) (el ms. F presenta, en toda su extensión, una numeración semejante).

41  E2(d) omitió parte de la narración que aquí figura en otras Crónicas Generales, pero disimuló la laguna aludiendo en un párrafo a los sucesos que anunciaba el titular del capítulo y que no habían sido relatados (PCG, p. 565b1-14); esta laña es un hábil escamoteo de los temas que en realidad anunciaba el titular (el Cid pide al rey de Zaragoza que abandone las bastidas que tiene sobre Valencia; cerco fracasado de Aledo por los almorávides). Idéntica laguna y laña hallamos en el ms. F, y, sin duda, E2(d) encontró ya hecho el arreglo en el original que copiaba; los dos manuscritos marchan en adelante concordes, hermanándose en sus variantes, errores y omisiones (y en la numeración de los capítulos particular para el reinado de Alfonso VI; cfr. n. 40). La Crónica ocampiana sigue fielmente un texto semejante a F, siempre que no completa la narración con pasajes o detalles de la Crónica de Castilla.

42  Las causas de esta laguna característica de la Primera crónica creo que han sido esclare­cidas por Menéndez Pidal en «Tradicionalidad», p. 155; no comparto, sin embargo, la imagen del *borrador alfonsí de la Estoria de España allí presentada (pp. 175-182), por razones que resultan obvias después de leído el trabajo presente.

43  Aunque, según creemos, el trabajo compilatorio se hallaba en ciertas secciones todavía inconcluso al morir Alfonso X y quedar desbaratado su proyecto historial.

44  La obra de Abū cAbd Allāh Muḥammad ibn al-Jalaf ibn cAlqama, repetidamente citada por historiadores musulmanes posteriores, no se conserva. Fuera de su traducción en las Crónicas Generales, sólo conocemos fragmentos y breves pasajes incorporados a una Crónica anónima de los Reyes de Taifas (Muluk at-tawā’if), a las obras de Ibn al-Kardabūs (h. 1190) y de Ibn al-Abbār (antes 1239-hasta 1257), y, sobre todo, a Al-Bayān al-mugrib de Ibn cIdārī (1306); Ibn al-Jaṭīb (h. 1374) no hace sino plagiar a Ibn cIdārī. Véase E. Levi Provencal, «La prise de Valence par le Cid d’apres les sources musulmanes et l’original arabe de la Crónica General de España», en Islam d’Occident, París, 1948, pp. 187-238; R. Menéndez Pidal, Esp. Cid4 pp. 886-904, 975.

45  [Véase ahora el cap. II del presente libro.]

46  En el estudio de las «Fuentes» de Primera crón.2 se atribuye este párrafo, sin razón, a *Ben Alcạma, p. CLXXXII.

47  Sobre el *Liber Regum amplificado utilizado por los historiadores alfonsíes trato en De Alfonso X, pp. 230-241.

48  En la Estoria de España figuran numerosas noticias de carácter analístico relativas a los reinos pirenaicos de Navarra y Aragón cuya fuente nos es desconocida (cfr. Primera crón.2, pp. CLXIV. CLXV, CLXVI V CLXXVIl).

49  Consignada igualmente por los Anales toledanos Ios y por los anales castellanos (*Efemérides de la Rioja) aprovechados en el Chronicon Burgense y en los Annales Compostellani (Esp. Sagr., XXIII, pp. 385, 309 y 320).

50  Según ha notado Menéndez Pidal (Primera crón.2, p. XL) este Cronicón perdido debía ser, como los Anales toledanos IIos, obra de un morisco incapaz de disimular su hostilidad a los cristianos; quizá exista entre ambos alguna relación de dependencia.

51  La Estoria de España complementa en otros casos la información de Sigebertus con la de Martinus Oppaviensis (o Polono).

52  Los mss. E2(d) y F, más la Crónica ocampiana.

53  La Primera crónica ha señalado por última vez la entrada de un nuevo año del reinado de Alfonso VI en el c. 890: «Andados XXV annos... en la era de mill et C et XXV annos, ...ell anno... en mill et LXXX et VII, et el de Henrric emperador de Roma en XXX et IX», ms. E2(c); «en el XXVII años... era MCXXVII...», ms. F. No volveremos a hallar otro comienzo de año de reinado sino después de muerto el Cid y enterrado, c. 963 (realmente, 964) de PCG: «Andados XLII annos... era de mill et CXXVIII annos (sic)... ell anno... en mill et CIIII», ms. E2(e); »...CXXXII años...», ms. F.

54  El c. 894 de PCG se basa en los párrafos 38 y 39 de HRod; el c. 895 utiliza aún, entremezclán­dolos con Ibn cAlqama, los párrafos 40 y 41. En los caps. 896-962 (realmente, 963) de PCG falta toda huella de los párrafos 42-77 de la HRod., que habrían podido proporcionar a la Crónica muy valiosa información.

55  Véase adelante la n. 129.

56  La Crónica manuelina (resumida hacia 1320-1325 por don Juan Manuel en su Crónica abreviada) y la de Castilla (hacia 1300?) marchan a partir de este punto hermanadas, basándose en un texto de la Crónica General a las veces más completo que el de la Primera crónica (tal como nos lo conservan los mss. E2(d) y F y la ocampiana). El prototipo de esas crónicas, por otra parte, innovaba en algunos casos la historia para atender a tradiciones novelescas tardías, despreciadas por (o desconocidas de) la Primera crónica [véase «DJM ante el modelo alfonsí», pp. 41-43, y en el presente libro, c. IX, pp. 219-220]. Pero, salvadas estas diferencias, el prototipo de las Crónicas manuelina y de Castilla era estructuralmente idéntico al de la Primera crónica.

57  Las Crónicas manuelina y de Castilla.

58  Los pormenores sobre las mujeres de Alfonso VI a que aludimos en nuestra nota 47 figuran también en la Crónica de veinte reyes. La leyenda piadosa común a ambas Crónicas es la que figura en PCG, p. 520b36-48; interesa aquí hacer notar que la promesa de la Primera crónica «et desta donna Sancha adelante diremos mas en el su fecho, do sera en su lugar et conuerna» no llega a cumplirse en esta Crónica, pero sí en la de veinte reyes, dentro del reinado de Alfonso VII (cfr. Cintra, Crón. 1344, pp. CCLXXXIX y n. 370, mejor que Babbitt, CVR Latin Sources, p. 122).

59  Muerte en Peñalén del rey don Sancho, sucesión papal (Alexandre-Gregorio VII), lides del Cid (con Xemen García y con Fáriz).

60  «Sanctius, rex aragonensis et pampilonensis» de la HRod. (párrafos 12 y 13) figura en ambas Crónicas como «el rey don Pedro de Aragón», por influjo de De rebus Hisp., p. 142b; y los reyes de Zaragoza «Almuctadir» y «Almuctaman» de la HRod. (párrafos 12-16) aparecen consistente­mente reducidos en una y otra a «Almudaffar» y «Çuleyma», en atención a HArab., p. 282b.

61  Véase atrás la lista de pasajes de la PCG derivados de la HArab.

62  El Tol. (p. 135b) llama a Hjahye «secundus filius Almenon»; pero las Crónicas señalan que era «nieto de Almemon», mejor informadas a través de Ibn cAlqama, que denomina así a al-Qādir muy a menudo (no hay por qué pensar en Ibn al-Jaṭib, como hacen las «Fuentes» de Primera Crón.2 para los caps. 865 y 866 de PCG en la p. CLXX VII).

63  Las Crónicas siguen a la HRod para relatar cómo el Cid guerrea a Aragón y a Morella y finalmente derrota al rey de Aragón en lid campal (párrafos 21-23); pero sustituyen al rey «Sanctius» de la fuente por el «rey don Pedro» y afirman que «fue y preso el rey don Pedro», junto a los varios caballeros nombrados por la HRod, en atención al arzobispo don Rodrigo, De rebus Hisp. (p. 142b). Ambas Crónicas hablan del castillo de «Orçeion u Orzeion» donde la HRod se refiere al «castrum Gormaz» (párr. 25). [La identificación alfonsí es seguramente correcta dada la existencia de un Gornaçe «in alfoç de Amaia» en documentos del s. XI (véase D. Catalán, «El MC. Nueva lectura», 2ª ed., n. 86)].

64  En los nombres de los reyes de Zaragoza, nuevamente.

65  Coria, Sacralias.

66  Rueda, Alfonso el Batallero.

67  Consuegra, Almodóvar, hijos de Gómez Diaz, *Espartal.

68  El hijo del Cid muerto en la de Consuegra, del LReg.2. Señorío de Yuçaf Almiramomelín y retoques en los nombres de reyes apoyándose en HArab.

69  La omisión aquí de estos párrafos de la HRod creo que se explica porque los compiladores alfonsíes pensaban contar el primer cerco de Aledo inmediatamente antes de su conquista por Abenaxa (según sugiere el titular del cap. 896 de PCG y confirma CrXXReyes). Los cambios anteriormente introducidos en la sucesión de los reyes de Zaragoza obligan aquí a hablar de la muerte de Yuçaf y sucesión por su hijo Almoztaen.

70  En la parte correspondiente a la laguna de Primera crónica, la Crónica de veinte reyes consigna el comienzo de los años 26 y 27 del reinado de Alfonso VI (precisión cronológica extraña ya a las Crónicas de Castilla y manuelina); luego, continúa sistemáticamente: «Andados veynte e ocho años del rrey don Alfonso, que fue en la era de mill e çiento e veynte e ocho años, quando andaua el año de la Encarnaçion en mill e nouenta, e el del inperio de don Enrrique en quarenta e dos, el alcayde de Denia...» (cfr. en PCG, p. 507a3); «Andados veynte e nueue años del rregnado del rrey don Alfonso que fue... de Enrrique en quarenta e tres, el Çid yaziendo sobre Valencia, mando labrar...» (cfr. PCG, p. 575b39); «Andados treynta años... de Enrrique en quarenta e quatro, quando Yuçef...»; «Andados treynta e vn año...»; «Del treynta e segundo año del rregnado del rrey don Alfonso non fallamos ninguna cosa que a la estoria de España pertenesca»; «Andados treynta e tres años...»; «Desde el treynta e quarto año fasta el treynta e sesto del rregnado del rrei don Alfonso non fallamos ninguna cosa que de contar ssea que a la estoria de España pertenesca»; etc.

71  Probablemente, Sigeb., p. 368 (a. 1100), pero alterada la numeración de los papas de acuerdo con el cómputo de la Estoria de España (cfr. Mart., p. 435).

72  Mart., pp. 468-469 (a. 1107): «Henricus IV. Henrici filius imperavit annis 15..,. Hoc etiam tempore ordo Templariorum ex militibus congregatus in Iherusalem incepit». Para el ordinal, Sigeb., pp. 371-372.

73  Sigeb., p. 372 (a. 1109).

74  «Era 1131 pridie calendas maii sabbato hora nona rex D. Alphonsus cepit ciuitatem Santarenam anno regni sui vigesimo octavo mense quinto sexto die mensis et in eadem hebdomada pridie nonas maii feria quinta cepit Vlixbonam post tertium autem diem octavo idus maii cepit Sintriam preposuitque eis generum suum comitem Domnum Reymundum maritum filie sue Domne Vracce et sub manu eius Suarium Menendi ipse autem rex reuersus est Toletum». Esta versión del Cronicón lusitano o Chronica Gothorum de mano de A. Brandão presenta varios errores, que P. David (Études historiques, p. 301, n. 1) enmendó con acierto; como Cintra ha hecho ya notar (Crón.1344, p. CCLXXVIII, n. 332) la lección de CrXXReyes, aunque yerra en la traduc­ción de las «nonas», se basa en un texto más correcto, que daba como fecha de la toma de Lisboa «sexto die IIIo nonas maii» (jueves 5 de mayo).

75  No es seguro que este dato analístico(?) se refiera al cerco de Aledo por Yūsuf, pues la Crónica pudo realizar la ligazón entre las varias noticias tocantes al castillo de Aledo por su cuenta y riesgo. Surge esta duda ante la noticia de los Anales toledanos Ios «Fue la batalla de Dalaedon que fizo Garcia Exemenez con los moros Era MCXXIV» (Esp. Sagr., XXIII, 385).

76  Cito en texto por el ms. N. [El ms. J da la lección correcta «el rrey don Alfon de Aragon con el conde don Rrodrigo d’Alpechos...» y la variante «L. Goçales de Villuillo».] Variantes del ms. L de CrXXReyes: «Cotanda», «Amenuerca y Abentrimãd y Avolfatima», «matolo a su mano Lope Sanchez de Valdiello y M.»; «don Cantel»; «a las postades con engaños en H.»; «tomaron dessa vez un lugar que dizen L.»; «çinco batallas y hecharonla sobre ella (sic)». [Las lecturas que proporciona el ms. Ss difieren a veces del texto citado: «el rrey don Alfonso de Aragon de consuno con el conde don Rrodrigo d’Alperchos...», «lidio el rrey don Alfonso de Aragon con Venalhange en Çaragoça e fue vençido Venalhange e mataronlo de esa vez en vn lugar que dizen Lubregat que es entre Tarragona e Barçelona». Ofrece una laguna en los años en que se sitúan la batalla de Cutanda y la sorpresa de Valtierra.] Conviene notar que la anticipación de todas estas noticias referentes al reino aragonés va de acuerdo con la singular cronología establecida desde atrás por la Estoria de España para los reyes de Aragón (cfr. PCG, cap. 865: sucesión Pedro I-Alfonso I el Batallero en 1074, trasladada por CrXXReyes a 1084. Fecha correcta: 1104).

77  En la parte correspondiente a la laguna de PCG, CrXXReyes (frente a las Crónicas de Castilla y manuelina) incorpora los párrafos 32 a 37 (primera mitad), que la Estoria de España había decidido posponer, inmediatamente seguidos por el párrafo 42 (y 43). En la parte posterior a la laguna, continúa aprovechando los párrafos 44-50, 53-54, 56, 57-58, 61, 62.

78  Véase adelante, notas 123 y 126.

79  Véase atrás, notas 31-33.

80  En los dos textos hermanos a que remontan, de un lado, los mss. E2(d) (interpolado en E2) y F, más el que sirvió de fuente a la Crónica ocampiana, y, de otro, las Crónicas manuelina y de Castilla (recuérdese que esta crónica influye a su vez en ciertas secciones de la ocampiana).

81  La Crónica de veinte reyes, aunque combina los materiales reunidos por Alfonso X siguiendo los mismos principios que los historiadores del taller alfonsí, se aparta de la Estoria de España en cuanto al estilo de la redacción, pues a menudo tiende a resumir libremente lo narrado por las fuentes. (En secciones anteriores, en que comparte con la Crónica general vulgata toda una serie de enmiendas al texto de la Estoria de España alfonsí, la abreviación de la frase ocurre ya en una y otra crónica herederas de esa Versión crítica.) [También es diversa, hasta cierto punto, la técnica compilatoria: la Crónica de veinte reyes tiende más bien a yuxtaponer o contraponer los relatos de las varias fuentes, mientras la Estoria de España prefiere realizar una minuciosa mixtura de ellas.]

CAPÍTULOS ANTERIORES:  LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN:

PRESENTACIÓN

1.- PRESENTACIÓN. «LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN»

I. ALFONSO X HISTORIADOR

*  2.- 1. LA FUNCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA RESTAURACIÓN DEL IMPERIUM

3.- 2. LA HISTORIA COMO CONOCIMIENTO CIERTO Y EXHAUSTIVO DE LOS HECHOS PASADOS

4.- 3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS

5.- 4. LA ESTRUCTURACIÓN CRONOLÓGICA DE UNA HISTORIA ECUMÉNICA

6.- 5. LA ARMONIZACIÓN DE LO NARRADO Y EXPLICADO POR LAS VARIAS FUENTES EN LA GENERAL ESTORIA

7.- 6. LA ESTORIA DE ESPAÑA HISTORIA DEL SOLAR «ESPAÑA» Y DE SUS NATURALES

8.- 7. DOS PRINCIPIOS DE ESTRUCTURACIÓN: LOS SEÑORÍOS Y LA CRONOLOGÍA

9.- 8. LA ARMONIZACIÓN DE LOS RELATOS DE LAS FUENTES EN LA ESTORIA DE ESPAÑA

*   10.- 9. LA EXPLICACIÓN DE LOS HECHOS

*   11.- 10. EJEMPLARIDAD Y DECORO HISTORIOGRÁFICOS

*   12.- 11. EL ESPEJO DE LA HISTORIA

II. EL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSI.

13.- 1. LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL NO ES LA CUMPLIDA REALIZACIÓN DE LA ESTORIA DE ESPAÑA PROYECTADA POR ALFONSO X

14.- 2. CÓMO SE ELABORÓ LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LAS ESCUELAS ALFONSÍES. ETAPAS VARIAS EN LA COMPILACIÓN

15.- 3. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA. LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «CONTEMPORÁNEA» (ALFONSO VII-AÑO 1243)

16.- 4. LA «QUARTA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA EN LA SECCIÓN DEDICADA A LA HISTORIA «MODERNA» (FERNANDO I-ALFONSO VI)

17.- 5. LA «TERCERA PARTE» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA

III. ALFONSO X NO UTILIZÓ EL «TOLEDANO ROMANZADO»

18.- INTRODUCCIÓN

19.- 1. VERSIONES EN ROMANCE DEL TOLEDANO

20.- 2. LOS MANUSCRITOS COMPLETOS DEL TOLEDANO ROMANZADO

* 21.- 3. LA «CHRONICA OMNIUM PONTIFICUM ET IMPERATORUM ROMANORUM» INCORPORADA A LA «OPERA HISTORICA» DE DON RODRIGO XIMÉNEZ DE RADA Y AL «TOLEDANO ROMANZADO»

22.- 4. EL PROBLEMA DE LA FECHA Y EL AUTOR DEL ROMANZAMIENTO

23.- 5. LA «HISTORIA DE LOS GODOS» DEL TOLEDANO ROMANZADO NO ES UNA HISTORIA GOTHICA CONTINUADA

24.- 6. LA « YSTORIA DE LOS GODOS» DEL TOLEDANO ROMANZADO NO ES UNA TRADUCCIÓN AMPLIADA DEL TOLEDANO

25.- 7. ADICIONES DEL TRADUCTOR

26.- 8. LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL NO UTILIZÓ EL TOLEDANO ROMANZADO

IV. EL MIO CID DE ALFONSO X Y EL DEL PSEUDO IBN AL-FARAŶ

*   27.- INTRODUCCIÓN

*   28.- 1. LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X Y LA PRIMERA CRÓNICA GENERAL

Diseño gráfico: 


La Garduña Ilustrada 

Imagen: muerte de Dido. Castigos y documentos del Rey Sancho IV, B.N. de Madrid ms. 3995

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