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ROMANCERO DE LA CUESTA DEL ZARZAL

4.- 3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS

4.- 3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS

3. TEXTO Y GLOSA. LA EXPLICACIÓN DE HECHOS Y PALABRAS. I. ALFONSO X HISTORIADOR.

      La integración de las fábulas paganas en el esquema histórico alfonsí no ofrecía al rey el más mínimo problema, pues como declara repetidamente (extremando la actitud apologética de los Padres de la Iglesia), aunque las sectas, opiniones, antojanzas, fantasías y visiones hicieron a los antiguos idolatrar a la tierra, agua, aire o fuego, a los hombres vivos o muertos (elevados a los cielos como dioses-planetas), a las constelaciones del ochavo cielo, sus idolatrías anunciaban, ya, sin tener ellos conciencia de ello, la creencia verdadera33 (según ponían claramente de manifiesto las «semejan­zas» propuestas en cada capítulo o ley del Setenario dedicado a interpretarlas y cuyo esquema se descubre en titulares al estilo de: «De commo los que aorauan la Tierra, a Santa Maria querían aorar ssi bien lo entendiesen"34; «De commo la antiguedat que dauan a Ssaturno e el mouimiento tardinero, a Dios Padre lo deuyeran dar, que nunca sse mueue»,35 «De commo errauan los que aorauan el ssigno de Tauro, queriendo aorar a Ihesu Christo, por non lo entender», 36 etc.).

      Si en el Setenario Alfonso establece una estrecha correlación entre Ptolomeo y San Juan por haber ambos sabido más que cualquier otro hombre de «las poridades de los çielos», el uno siguiendo «la manera de las crençias antiguas que creyen las gentes» y el otro «las maneras de las crençias nueuas de Ihesu Christo»,37 en la General estoria, al citar «el libro de Fa(u)stos» de Ovidio, explica que es:

    «como martiloio de los gentiles, a la manera del Martiloio de la nuestra Eglesia pora nos»38

y respecto a las Metamorphosis aclara:

    «e el Ouidio mayor non es al entrellos sinon la theologia e la Biblia dello entre los gentiles»39

      Bastan estas comparaciones para comprender que la extraordinaria aten­ción prestada por Alfonso a la antigüedad gentil no supone un anticipo de actitudes renacentistas. Las fábulas interesan por los hechos que cuentan y por sus significados profundos, no por el mundo que evocan (ni, tampoco, como modelos sublimes de retórica elocuencia):40

    «Los auctores de los gentiles fueron muy sabios omnes e fablaron de grandes cosas, e en muchos logares en figura e en semeiança duno por al, como lo fazen oy las escripturas de la nuestra sancta Egle­sia» 41

      De ahí que al incorporar «las razones de los gentiles» a la historia «gene­ral», como al contar la hebraica veritas, el problema que ocupa a los historiadores no es la reconstrucción arqueológica del pasado, sino su incorporación al mundo cultural presente. Por ello, texto y glosa son compañeros insepara­bles. A todos los niveles de la exposición.

      Alfonso y sus colaboradores se esfuerzan por «departir» y «explanar» cada cosa que aparece en el relato, cada suceso que se narra. Esta obsesión por hacer todo comprensible, unida al deseo de lograr la exhaustividad informa­tiva, condiciona y da forma a la prosa castellana recién nacida. Lograr que en el traslado a la lengua vulgar no se pierda ningún matiz significativo de los contenidos en el texto y que todo resulte razonable, patente y palpable para el lector lego, exigen un esfuerzo a la vez gigantesco y minucioso. Aunque los historiadores tienen la intención de «despoetizar» los relatos, el respeto al contenido, a los varios significados latentes en cada historia, en cada frase, en cada palabra, imponen como técnica constante la amplifica­ción.

      Las palabras se desmenuzan en su matices significativos varios. Donde Ovidio dice «thalami nostri», «sedes scelerata», «nostri contemptor»,42 Alfon­so43 va desgranando significados: «del nuestro talamo e nuestro casamiento e del nuestro lecho», «maldita la siella dellas, descomulgada e lienna de pecados e de muchas e grandes nemigas», «el nuestro denostador e el nuestro despreciador, que nos echa en denosto e en deprez».44

      O bien se explican mediante equivalentes actuales o mediante glosas etimológicas o históricas, a fin de proporcionar al lector lego un marco referencial en el cual inscribir el neologismo:

    «Oraculo es palabra de latín e quiere dezir en el lenguage de Castiella tanto como oradero»45

    «Siringa es tanto como atraymiento, e por esta razon este nombre sirenes es por las serenas de la mar; e Siringa e sirenes lieuan estos nombres de siren, que dize el griego por atraymiento, por que las serenas tan dulce mientre cantan que non es omne del mundo cuya oreia la dulcedumbre del canto dellas alcance que nol atraya, e fazer le estar que donde la oye que se non puede yr dend assi como sil touiesse atado; e aun mas dizen muchos que esto de la dulcedumbre daquel cantar de las serenas que a muchas otras animalias lo faze, como a las aues que atrauiessan por y...»46

      Pero también es preciso desnudar a las palabras de su vestimenta figurati­va para que resulte claro el sentido último que encierran, de acuerdo con las interpretaciones de los exégetas:

    «E Argo, pastor de Juno, segund Ramiro en los Esponimientos de la Biblia, tanto [quiere decir] como mesura o mesurador, e es otrossi d’otra guisa Argo por argudo o reprehendedor o recabdador, e tal deue seer el pastor et el mayordomo; e por Argo otrossi, segunt maestre Iohan dize, podemos entender el Mundo»47

      Lo mismo ocurre con las acciones, que aparecen también desdobladas, desarrolladas, por deducción lógica de sus contenidos implícitos, según ilus­tra a la perfección la descripción del peinado de Diana por una ninfa:

    «uino luego con su peyne e peynola e afeytola, e troxo su cofia e pusogela e en tod esso cogio los cabellos e atogelos bien con su cinta»48

peinado que (según hizo notar María Rosa Lida)49 fue visualizado por Alfonso a partir de tres palabras tan sólo de Ovidio: «conligit in nodum».50

      Siempre que el contenido lo reclama, la exposición alfonsí explica con prolijidad didáctico-realista los sucesos, justificando racionalmente cada ac­ción y poniendo de manifiesto motivaciones psicológicas deducibles del contexto. A este respecto, baste recordar la detallada explicación en la Gene­ral estoria de cómo Pasiphé consigue el coito con el toro51 (relato expurgado más tarde por razones de decoro).52 Recorto el pasaje lo más que permite mi propósito de poner de relieve la técnica expositiva alfonsí:

    «Et era esto en el tienpo del mayo quando los toros quieren a las vacas e ellas a ellos. Et acaescio que un toro llego alli a una vaca ante la reyna de guisa que lo uio ella. Et fue en tal punto, que tamanna cobdicia le tomo de auer con aquel toro otro tal fecho qual le uio fazer con la vaca, que por poco non cayo desmemoriada en tierra. Mas pero ante la grant uerguença de las ricas fembras que eran y con ella, sufriosse e encrubiosse... E quando se començo a quexar, llegaron se las amas e las couigeras e las duennas sus priuadas e corrieron todas a ella a demandarle que dolor le tomara...

    Pasiphe quando uio a su ama tan afincada en aquel fecho... atrouosse a descrobirsele...

    Las amas e mayor mientre las uieias, assi como dize Ouidio en el libro del Arte de amar, sienpre sopieron mucho e assacaron mucho pora encrobir a sus criadas en fecho de amor...

    Et auie estonçes en las lauores del rey Minos un maestro carpentero muy sotil e muy engennoso. E el ama «non sopo estonçes al que fazer si non de enuiar por el carpentero, e por uentura que el, que era tan sabidor, que darie consseio a tal cosa, e enuio por el. Et Dedalo uino luego...

    Tomo luego tablas e dololas, e abino las de guisa que fizo dellas un estrumento assemeiança de vaca... e tomaron luego a aquella uaca tras que andaua el toro e apartaron a el con las otras, e mataron luego aquella. Et mientre la dessollauan, tomaron Dedalo e el ama a Pasiphe, e leuaron la a aquella fechura de uaca de las tablas e metieron la dentro, e pararon la de guisa que ouiesse ella con el toro lo que querie. Et guisado esto, fue Dedalo e tomo el cuero d’aquella uaca, e aduxol e tendiol sobre la vaca d’aquellas tablas de la guisa que estudiera en el cuerpo de la su vaca...

    El toro cuedosse que era aquella la uaca que solie e fue luego pora ella, e osmola, e caualgo la luego de guisa que alcanço a la reyna e enprennola...»

      Obviamente, si en las palabras «podemos entender» sentidos figurados que apuntan a contenidos alegóricos profundos, los sucesos se prestan mu­cho mejor a interpretaciones simbólicas y, de hecho, requieren el recurso a ellas, si no se quiere desacreditar los relatos mitológicos como puras fanta­sías:

    «Onde aquello que el en el primero libro dixo del rey Ynaco... non lo tenga ninguno por fabliella, porque es de las razones de Ouidio. Ca, el que las sus razones bien catare e las entendiere, fallara que non ay fabliella ninguna, nin freyres predigadores e los menores que se trabaian de tornarlo en la nuestra theologia non lo farien si assi fuesse, mas todo es dicho en figura e en semeiança de al»53

      El comentario, la exegesis, es así parte imprescindible de toda exposición completa.

      En fin, "la primacía absoluta del didactismo» (destacada por María Rosa Lida)54 confiere a la prosa historiográfica alfonsí (y, en general, a toda su prosa, bastante homogénea, por cierto) las dos características que admirati­vamente comenta don Juan Manuel y que, a primera vista, nos podrían parecer contradictorias:

    «e puso lo todo conplido e por muy apuestas rrazones, e en las menos palabras que se podía poner»55

      En efecto, la exposición histórica de Alfonso X es siempre lo más «complida» (esto es, completa, plena) y «declarada» posible, para que el lector no «tome dubda» de lo que «oye»; pero, a la vez libre de excrecencias retóricas y de sutilezas que puedan oscurecer el sentido, los sentidos del relato.

Diego Catalán. La Estoria de España de Alfonso X. Creación y evolu­ción. (1990)

NOTAS

33  Setenario, pp. 50-113.

34  Setenario, pp. 73-76 («Ley XLIII»).

35  Setenario, pp. 89-90 («Ley LIV»).

36  Setenario, pp. 93-94 («Ley LVI»).

37  Setenario, p. 113.

38  General estoria, 1ª Parte, Lib. X, cap. 31 (I, p. 280a6-8).

39  General estoria, 1ª Parte, Lib. VI, cap. 26 (I, pp. 162b55-163a2). Se compara, claro está, para que el lector lego entienda y no por incapacidad de comprender que el mundo de los «gentiles» fuera diferente, como a veces se ha dicho. Por ello, en este pasaje se explica «e esto tira a la su theologia de los gentiles mas que otras rrazones que ellos ayan» (I, p. 162b53-55).

40  Aunque Alfonso reconoce, junto a la función didascálica, una función creativa y placentera en la poesía, cuando explica a propósito de Ovidio que «poeta quier dezir tanto como fallador de nuevo de razon e enfennidor della e assacador por mostrar razones de solaz por sus palabras en este fecho e aun razones e palabras de uerdat», General estoria, 1ª Parte, Lib. VI, cap. 19 (I, p. 156a8-15).

41  General estoria. 1ª Parte, Lib. VI, cap. 26 (I, p. 162b47-52).

42  Metamorphoses, III, 267; IV, 455; XI, 7.

43  General estoria, 2.a Parte, Lib. de los Juyzes, caps. 26, 108, 215 (II, 1, pp. 155a21-22, 228a7, 324a24-26).

44  Aprovecho los ejemplos espigados por María Rosa Lida, «La General estoria: notas literarias y filológicas I», RPh XII (1958-59), 111-142 (esp. p. 123), quien comenta: «Alfonso quiere traer al castellano todo lo que dicen en sus lenguas respectivas las fuentes».

45  General estoria, 1ª Parte, Lib. XV, cap. 42 (I, p. 435a34-36). Ejemplo aducido por G. Hilty, El libro conplido, p. XLII. [Incomprensiblemente, no figura en H. A. Van Scoy, A Dictionary of Old Spanish Terms Defined in the Works of Alfonso X. Ed. I. A. Corfis, Madison: Seminary of Medieval Studies, 1986].

46  General estoria, 1ª Parte, Lib. VI, cap. 27 (I, p. 164b8-22). [La «definición» (General estoria, II, ms. N, f. 355r) preferida por Van Scoy en su Dictionary of A. X, s. v., es mucho más imprecisa, pues sólo hace inscribir el objeto «serenas» en su género: «...los bestiglos de la mar a que llaman serenas»).

47  General estoria, 1ª Parte, Lib. VI, cap. 27 (I, p. 164a38-45).

48  General estoria, 2ª Parte, Lib. de los Juyzes, cap. 23 (II, 1, p. 131a28-31).

49  M. R. Lida, «La G. est.: notas», p. 125.

50  Metamorphoses, III, 170.

51  Figura en su redacción original en el ms. K (Bibl. Nac, Madrid, 10237, Olim I.1.79) de la General estoria (2ª Parte, Lib. de los Juyzes, caps. 329-331), que forma él solo familia frente a M, R, J, N, O, y a I, L, Q, los cuales redujeron el relato del cap. 331a cuatro frases y a una remisión al Libro mayor de Ovidio (II, 2, pp. 395b11-397a33).

52  Según hice notar ya, de pasada, en Catalán, «Los modos de producción y "reproducción" del texto literario y la noción de apertura», en Homenaje a Julio Caro Baroja, Madrid, 1978, pp. 245-270 (esp. n. 85).

53  General estoria, 1ª Parte, Lib. VI, cap. 36 (I, p. 163a3-4/44-52).

54  R. M. Lida, «La G. est.: notas», p. 124.

55  Cr. Abreviada. Prólogo (Ed. Grismer, p. 3841-42).

CAPÍTULOS ANTERIORES:  LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN:

PRESENTACIÓN

1.- PRESENTACIÓN. «LA ESTORIA DE ESPAÑA DE ALFONSO X. CREACIÓN Y EVOLUCIÓN»

I. ALFONSO X HISTORIADOR

*  2.- 1. LA FUNCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA RESTAURACIÓN DEL IMPERIUM

3.- 2. LA HISTORIA COMO CONOCIMIENTO CIERTO Y EXHAUSTIVO DE LOS HECHOS PASADOS

Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada 

Imagen: miniatura del Beato de Liébana
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